Un doctor en Ciencias Ambientales de la Seccional Palmira lideró el equipo que obtuvo la primera patente registrada por una sede regional de la Universidad del Valle. El novedoso diseño al que alude la patente pretende controlar una plaga peligrosa para la salud ambiental del Valle del Cauca.
Por Salomé Mizrachi
Agencia de Noticias Univalle
Cuando una especie invasora ingresa a un hábitat, es como si un extraño llegara a una casa ajena y comenzara a mover todo de su lugar. Poco a poco, ocupa espacios, consume recursos y altera las relaciones que, durante años, han mantenido el equilibrio entre diversos organismos. Así, lo que parecía una llegada silenciosa termina transformando el paisaje, cambiando las dinámicas y las formas cómo la vida se sostiene en un territorio.
Aunque no pasa de los 30 centímetros de largo, el caracol gigante africano (Lissachatina fulica) reúne todas las características necesarias que debe tener una plaga para ser temida. Sus órganos son femeninos y masculinos al mismo tiempo, por lo que ponen entre 100 y 500 huevos varias veces al año, además de tener un apetito insaciable. Nocturno. Voraz. Hermafrodita. En definitiva, este molusco tiene la capacidad de tornar un ecosistema al revés.
El profesor Mauricio Quintero Ángel, Doctor en Ciencias Ambientales e Ingeniero Agrícola de la Universidad del Valle, junto al diseñador Alexander Pereira Mosquera, desde el Grupo de Investigación en Sistemas Socio-ecológicos Sustentables de la Seccional Palmira, y los profesores Alan Giraldo López de la Facultad de Ciencias de Univalle y Rubén Varela Miranda de la Universidad Santiago de Cali, elaboraron un dispositivo capaz de capturar este caracol sin necesidad de contacto humano.

Lento pero peligroso
El caracol gigante africano es reconocido por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza como una de las 100 especies exóticas invasoras más dañinas del mundo. Su llegada a Colombia por vía marítima desde el continente africano se relaciona con la producción de baba de caracol para productos cosméticos entre 2009 y 2010. Desde entonces, su presencia se ha extendido dentro de 23 departamentos del país según la Revista Nacional de Agricultura.
La alta probabilidad de éxito del caracol africano como invasor radica en una resistencia notable frente a los cambios ambientales y una ventaja reproductiva al poseer órganos masculinos y femeninos de forma simultánea. Además, presenta polifagia, la condición del hambre insaciable, haciéndolo capaz de desplazar especies y disminuir plantas nativas. Estas características explican su inclusión entre las plagas cuarentenarias, una categoría reservada para aquellos organismos cuya introducción representa una grave amenaza por su alto potencial de dispersión y establecimiento.
En el Valle del Cauca su proliferación se dispara durante las temporadas de lluvias por lo que representa una amenaza crítica para los ecosistemas locales y la agricultura. A este impacto ambiental se suma un riesgo severo para la salud pública, pues su dieta amplia lo convierte en hospedero de parásitos peligrosos para el ser humano. Aunque el animal no es venenoso , su baba transporta patógenos graves como parásitos que pueden generar la meningoencefalitis eosinofílica o infecciones intestinales severas, riesgos que aumentan cuando el fluido entra en contacto con las mucosas de la boca, la nariz o los ojos.
Por lo general, los métodos tradicionales para el control de esta plaga se limitan a la recolección manual o al uso de venenos químicos, alternativas que resultan ineficientes, costosas y peligrosas para las personas encargadas de su manipulación. Frente a esta problemática, el equipo de investigación liderado por el profesor Mauricio Quintero desarrolló una trampa efectiva que elimina los riesgos de exposición directa para los operarios encargados de combatir la plaga.
Una solución situada y replicable
Debido a que el caracol presenta un comportamiento nocturno y las jornadas de recolección se realizan de día por costos logísticos, se identificó la necesidad de una trampa de captura pasiva inédita en el mercado y en el estado de la técnica. Frente a este desafío, el equipo de inventores empleó metodologías de diseño participativo, integrando a los futuros usuarios en el proceso de creación tecnológica. Aunque el desarrollo de este artefacto no figuraba como el objetivo principal de la “Investigación eco-epidemiológica de la plaga caracol gigante africano (Lissachatina fulica) y su potencial impacto en la salud ambiental del Valle del Cauca” financiada por el Sistema General de Regalías, el equipo adoptó dicha metodología para optimizar el dispositivo a partir de los retos biológicos y de salud pública que plantea el molusco.
El dispositivo final presenta una geometría de pirámide truncada y un diseño plegable, características que facilitan su transporte masivo sin elevar los costos logísticos. Su funcionamiento se basa en un cebo atrayente suspendido bajo un techo transparente que capta la atención de los caracoles durante la noche, lo cual provoca que escalen las paredes y caigan en una bolsa plástica interna de la que no pueden escapar debido a los ángulos específicos de la estructura. Este mecanismo de captura pasiva prioriza la seguridad del usuario al evitar el contacto directo con el espécimen, mientras que la transparencia de la cubierta superior permite verificar la ausencia de animales peligrosos, como serpientes, antes de manipular la trampa.
Aunque este dispositivo no se planteó en un principio buscando obtener una patente, su novedad y clara aplicación industrial motivaron a la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la institución a respaldar al equipo científico, durante el proceso legal ante la Superintendencia de Industria y Comercio. El éxito del proyecto radica en que se trata de una innovación frugal construida con materiales locales, lo que facilita su aprovechamiento tanto en entornos urbanos como rurales. Al respecto, el profesor Mauricio Quintero destaca que “es una tecnología bastante sencilla, precisamente para que cualquier persona la pueda utilizar, pues no requiere una formación específica para su uso”, una característica que consolida al artefacto como una respuesta accesible frente al manejo de esta plaga.
Ciencia con impacto social
Al convertirse en la primera patente asociada al sistema de regionalización de la Universidad del Valle, este desarrollo constituye un hito que demuestra la capacidad para generar investigación de alta calidad fuera del campus principal. Frente a este logro, el profesor Mauricio Quintero señala que fue motivo de alegría obtener este reconocimiento en el sistema de regionalización, pues evidencia que en las sedes regionales también existen capacidades para hacer ciencia de primer nivel.
Esta excelencia se respalda además en el origen de la solución, la cual fue liderada desde el Grupo de Investigación en Sistemas Socio-ecológicos Sustentables de la Seccional Palmira en Categoría A1, el escalafón más alto que otorga el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación en Colombia a los colectivos científicos del país. El profesor Quintero, quien también lidera este grupo, enfatiza que las universidades públicas deben enfocar sus esfuerzos en resolver problemáticas reales y sensibles del entorno nacional. Bajo esa premisa, el dispositivo se construyó con materiales locales para garantizar una adaptación sencilla en los diversos escenarios donde el caracol africano representa una amenaza, facilitando su despliegue tanto en áreas rurales como urbanas.
Resulta necesario continuar el apoyo al sistema de regionalización de la Universidad del Valle, pues la labor institucional trasciende el beneficio académico para consolidarse como un motor de crecimiento del suroccidente colombiano. El éxito de este dispositivo demuestra que el talento en el sistema de regionalización merece un reconocimiento pleno que impulse este logro como la primera de muchas patentes futuras. En últimas, esta innovación confirma que las respuestas a los desafíos ambientales y de salud pública más complejos nacen de una ciencia con enfoque social que propone soluciones para el territorio.
La más reciente publicación de Alejandro José López, escritor, investigador y docente de la Escuela de Estudios Literarios, fue incorporada al Plan Lector del grado noveno del Colegio Freinet. Una reseña de un libro con riqueza narrativa que escudriña la historia de Cali.
Por: José David Londoño
Comunicaciones Programa Editorial Univalle
Fotografías: Daniel Zaya
La literatura tiene la capacidad de hacer visible aquello que el tiempo parece ocultar. Puede devolverles la voz a quienes ya no están, transformar un hecho histórico en una experiencia íntima y convertir las calles de una ciudad en escenarios donde la memoria continúa respirando. Esa es precisamente la apuesta de Detrás de la luna, el más reciente libro del escritor e investigador Alejandro José López, una obra que, gracias a su riqueza narrativa y a su profundo vínculo con la historia cultural de Cali, ha sido incorporada al Plan Lector del grado noveno del Colegio Freinet.
La decisión representa mucho más que la selección de un nuevo título para las aulas. Constituye una invitación para que los estudiantes comprendan que la literatura también es una forma de habitar el territorio, de interpretar el pasado y de reconocer que detrás de cada ciudad existen historias que todavía dialogan con el presente. En tiempos en los que las nuevas generaciones consumen información de manera acelerada, la lectura propone una pausa necesaria para imaginar, cuestionar y comprender la complejidad del mundo que las rodea. Desde esa perspectiva, Detrás de la luna llega a los jóvenes como una obra que trasciende la ficción para convertirse en un puente entre la memoria, la sensibilidad y el conocimiento.
Alejandro José López ha construido una trayectoria que lo sitúa entre las voces más representativas de la literatura vallecaucana contemporánea. Nacido en Tuluá en 1969, su trabajo ha transitado con naturalidad entre la creación literaria, la investigación académica y la formación de nuevos lectores y escritores.

Su producción narrativa incluye los libros de cuentos Dalí violeta (2005), Catalina todos los jueves (2012) y Detrás de la luna (2025), además de la novela Nadie es eterno (2012). Paralelamente ha desarrollado una importante obra ensayística integrada por Entre la pluma y la pantalla (2003), Pasión crítica (2010) y El arte de la novela en el Post-boom latinoamericano (2016), textos que reflejan una permanente reflexión sobre la literatura hispanoamericana y sus transformaciones. A ello se suman las recopilaciones de crónicas y reportajes Tierra posible (1999) y Al pie de la letra (2007), que evidencian su interés por el periodismo cultural y el diálogo con escritores, artistas e intelectuales.
Su trabajo ha trascendido las fronteras nacionales. Cuentos y ensayos de su autoría han sido publicados en antologías y revistas internacionales y traducidos al alemán, al francés y al danés, ampliando el alcance de una escritura profundamente arraigada en el territorio colombiano, pero capaz de dialogar con lectores de diferentes contextos culturales. El trabajo académico también ha sido decisivo para el fortalecimiento de los estudios literarios en el país. Entre 2004 y 2008 dirigió la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle. Posteriormente obtuvo el Doctorado en Literatura y Medios de Comunicación en la Universidad Complutense de Madrid y actualmente se desempeña como profesor titular de la Universidad del Valle, desde donde combina la investigación con la docencia y la creación literaria.
Esa doble condición de investigador y narrador constituye una de las mayores fortalezas de Detrás de la luna. Cada uno de los relatos parte de una rigurosa documentación histórica, pero evita convertirse en una simple reconstrucción documental. López prefiere explorar aquello que los archivos no alcanzan a registrar: las emociones, los silencios, los miedos, los sueños y las preguntas que sobreviven alrededor de los grandes acontecimientos.
El volumen reúne seis relatos que dialogan con distintos momentos de la historia caleña. Sin embargo, lejos de ofrecer una cronología de hechos, propone una mirada desde la cual la realidad convive con lo fantástico. La propia introducción define estas narraciones como una especie de "crónicas fantásticas", una expresión que resume la esencia del libro: acontecimientos ampliamente documentados son atravesados por elementos sobrenaturales que amplían su significado.

Uno de los relatos más conmovedores es La otra batalla, construido alrededor de los acontecimientos ocurridos en Cali durante febrero de 1971, cuando el movimiento estudiantil protagonizó una de las páginas más significativas de la historia reciente de la ciudad.
La narración sigue la vida de Matilde, una joven estudiante de enfermería cuya historia de amor con Édgar Mejía transcurre en medio del ambiente universitario previo a los VI Juegos Panamericanos. Mientras las movilizaciones estudiantiles crecen, una serie de acontecimientos extraordinarios —colibríes que caen del cielo, misteriosos gatos blancos que parecen anunciar una tragedia y símbolos que desafían cualquier explicación racional— comienzan a entrelazarse con los hechos históricos.
Lo extraordinario del relato no reside únicamente en la presencia de estos elementos fantásticos, sino en la manera en que funcionan metáforas del duelo colectivo. La muerte de Édgar durante la jornada del 26 de febrero de 1971 deja de ser únicamente un acontecimiento histórico para convertirse en una reflexión sobre la pérdida, la esperanza y la persistencia de la memoria. El resultado es una historia profundamente humana que permite a los lectores comprender un episodio determinante de la historia de Cali sin renunciar a la emoción, a la imaginación ni a la belleza del lenguaje.
Algo similar ocurre con el relato que da título al libro. Detrás de la luna recupera la figura del pianista Antonio María Valencia, uno de los grandes protagonistas de la historia musical colombiana, para construir una narración en la que el talento artístico, los vínculos familiares y el misterio se entrelazan de manera magistral.
La historia acompaña al joven músico durante sus viajes de formación, sus encuentros con grandes maestros y sus primeras presentaciones internacionales. Sin embargo, trasciende la biografía para adentrarse en una dimensión simbólica en la que los sueños, las apariciones y las preguntas sobre la identidad convierten la vida del artista en un territorio de exploración literaria.
Así, el texto propone otra forma de acercarse a personajes fundamentales de la cultura regional. No busca convertirlos en estatuas ni en héroes inalcanzables, sino mostrar su dimensión humana, sus incertidumbres y las experiencias que dieron forma a su sensibilidad creadora.

Precisamente allí radica la importancia de que Detrás de la luna haga parte del Plan Lector del grado noveno del Colegio Freinet. La adolescencia representa una etapa en la que los jóvenes comienzan a construir una mirada crítica sobre la sociedad y a formular preguntas acerca de la memoria, la identidad y la convivencia. Encontrarse con personajes que recorren las mismas calles que ellos conocen, que habitan una ciudad familiar y enfrentan conflictos reales favorece una relación mucho más cercana con la lectura.
En lugar de presentar el pasado como un contenido distante, la obra demuestra que la historia continúa presente en los espacios cotidianos, en los edificios, en los parques, en las universidades y en los relatos familiares que muchas veces permanecen silenciados. Los relatos de Alejandro José López ofrecen justamente esa posibilidad, cada historia abre conversaciones sobre la memoria histórica, la violencia, el arte, la música, la ciudad, la identidad, el patrimonio y las emociones humanas. De esta manera, la literatura se convierte en una herramienta pedagógica capaz de integrar conocimientos interdisciplinares.
La excelente acogida que ha tenido Detrás de la luna entre los lectores confirma la vigencia de esa propuesta narrativa. El interés despertado por la obra ha motivado la preparación de una edición especial ilustrada que permitirá ampliar la experiencia estética del libro y ofrecer nuevas formas de aproximación a sus relatos. Esta reedición representa una oportunidad para que las imágenes dialoguen con la palabra escrita, enriqueciendo la lectura sin sustituir el poder de la imaginación que caracteriza a la obra original.

El recorrido de estos relatos también pone de manifiesto el compromiso del Programa Editorial de la Universidad del Valle con la circulación del conocimiento y el fortalecimiento de la cultura escrita. Desde hace décadas, el sello editorial universitario ha consolidado un catálogo que reúne investigación científica, pensamiento crítico, creación artística y producción literaria, contribuyendo a que el conocimiento generado en la universidad dialogue con la sociedad.
En ese contexto, la publicación de obras como la de Alejandro José López propone desde una convicción esencial la idea de que la literatura no constituye un ejercicio aislado ni un privilegio reservado para especialistas. Por el contrario, representa un bien cultural que favorece la construcción de ciudadanía y de país y fortalece los vínculos de una comunidad con su propia historia. Cada libro publicado, cada lector que descubre nuevas preguntas y cada institución educativa que incorpora estas obras a sus procesos formativos contribuyen a consolidar un tejido social sustentado en la reflexión, la sensibilidad y el intercambio de saberes.
Porque la literatura posee esa extraordinaria capacidad de mantener abiertas las conversaciones que la historia nunca termina de cerrar. Allí donde los documentos registran fechas y acontecimientos, los relatos recuperan su fuerza y sus voces que siguen acompañando a las nuevas generaciones.
Toda la comunidad profesoral de la Universidad del Valle puede inscribirse de manera gratuita en el Diplomado virtual de Cualificación docente: “Perspectiva de Género en los procesos de enseñanza-aprendizaje”, que ofrece la Política de Igualdad y Equidad de Género, identidades y orientaciones sexuales y no discriminación, en alianza con la Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica (DACA).
En este diplomado se abordarán algunos enfoques y teorías de los estudios de género y la interseccionalidad, lo cual ayudará a entender la base de algunas de las limitaciones y problemas actuales.
Además, se conocerán experiencias pedagógicas con perspectiva de género antirracista y de masculinidades críticas para inspirar el desarrollo de los cambios en el proceso de enseñanza. El resultado final es que cada participante pueda revisar el diseño curricular de sus asignaturas para poner en práctica y dar respuesta a los desafíos de la enseñanza para la equidad.
Información general
Inscríbete aquí: https://forms.gle/QPT77T87ns7CqVG27
La innovación no solo se expresa en laboratorios, patentes o desarrollos tecnológicos. También se construye desde el arte, la cultura y el trabajo colaborativo con las comunidades. Bajo esta premisa, la Universidad del Valle continúa fortaleciendo la innovación social como una estrategia para generar impacto en los territorios, promoviendo iniciativas que integran el conocimiento, la participación y la transformación social.
Una muestra de ello fue el 1er Festival Sinfónico Universidad del Valle, un proyecto de innovación social en cultura respaldado por la Vicerrectoría de Investigaciones mediante la convocatoria Hecho en Univalle, estrategia institucional que impulsa el desarrollo tecnológico y la innovación social al interior de la Universidad.
En esta convocatoria participaron cerca de sesenta iniciativas provenientes de diferentes unidades académicas. De ellas, únicamente seis fueron seleccionadas para recibir financiación, de las cuales cuatro pertenecen a la Facultad de Artes Integradas y dos a la Escuela de Música. Este reconocimiento resalta el papel de las artes como un eje fundamental para la generación de conocimiento, el fortalecimiento del tejido social y el desarrollo de las comunidades.
Durante cuatro días, el festival reunió a jóvenes músicos, docentes, investigadores y gestores culturales de diferentes territorios del Valle del Cauca, Cauca, Buenaventura, Cartagena y Cali, consolidándose como un espacio de formación, intercambio de saberes, circulación artística y articulación entre instituciones. Su programación integró la práctica sinfónica con las músicas tradicionales colombianas, propiciando un diálogo entre distintas expresiones musicales y fortaleciendo las redes de colaboración entre organizaciones culturales y procesos de formación artística de la región.
El encuentro reunió a destacadas agrupaciones musicales de diferentes regiones del país, entre ellas Ensamble de Cuerdas de la Escuela de Música Decepaz, Cuatro Orquesta Lleras- Batuta Buenaventura, el Ensamble de Violas de Cartagena de Indias, la Orquesta Creeser, la Orquesta Tecnocentro Cultural Somos Pacífico, la Orquesta Sinfónica de Siloé, la Orquesta Juvenil Mensajeros de Esperanza, TIMCAA (Taller Integral de Músicas Caucanas y Colombianas), la Orquesta de Cuerdas de la Universidad del Valle, la Orquesta Fundación Un Canto por la Vida y la Orquesta Sinfónica de la Universidad del Valle. La participación de estas agrupaciones evidenció cómo la música se convierte en un escenario para el intercambio de saberes, la construcción colectiva, el fortalecimiento de los procesos culturales y la articulación entre instituciones y territorios.
El festival también fue el escenario para conmemorar los 20 años de la Orquesta Sinfónica de la Universidad del Valle, una agrupación que, durante dos décadas, ha contribuido a la formación de músicos profesionales y a la proyección artística y cultural de la institución.
Este proyecto representa un reconocimiento al compromiso de la Facultad de Artes Integradas y, especialmente, al liderazgo de la profesora Diana Rodríguez, directora del festival, quien impulsó esta iniciativa desde su formulación hasta su ejecución. Asimismo, destaca el acompañamiento de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación -OTRI-, que brindó apoyo durante el proceso de estructuración y desarrollo del proyecto, una vez fue seleccionado en la convocatoria Hecho en Univalle.
Para los participantes, el festival significó mucho más que un encuentro musical. Diana Gutiérrez, directora del Ensamble de Violas de Cartagena de Indias, destacó la importancia de este tipo de escenarios como plataformas para compartir las experiencias que desarrollan las universidades del país en investigación, formación y proyección social. Según afirmó, estos espacios permiten fortalecer la calidad de los procesos formativos, generar aprendizajes entre instituciones e impulsar nuevas iniciativas culturales que el país necesita.
Por su parte, Jhon Alejandro Ceballos, egresado de la Universidad del Valle y profesor de la Fundación Nacional Batuta en la Sinfónica Lleras de Buenaventura, señaló que participar en el primer encuentro sinfónico representó una valiosa oportunidad para integrar la formación orquestal con las músicas tradicionales, compartir experiencias con músicos de diferentes regiones y motivar a nuevas generaciones a acercarse a los programas de música que ofrece la Universidad del Valle.
El 1er Festival Sinfónico Universidad del Valle demuestra que la innovación social también se construye desde la cultura. Cuando el conocimiento académico dialoga con los territorios, el arte se convierte en una herramienta para fortalecer comunidades, generar oportunidades y crear redes de colaboración con impacto regional.
Desde la Universidad del Valle, iniciativas como esta reafirman el compromiso institucional de promover proyectos que, además de enriquecer la vida cultural del país, contribuyen a la transferencia del conocimiento y a la transformación social.

El Instituto Colombo-Alemán para la Paz (CAPAZ), la Fundación Gerda Henkel y la Universidad del Valle te invitan a participar en un encuentro público ¿Cómo transformó el Acuerdo de Paz la educación en Colombia?
Investigadores, docentes, estudiantes, organizaciones e instituciones dialogarán sobre los aprendizajes, retos y perspectivas que ha dejado una década de implementación del Acuerdo de Paz en el ámbito educativo. Este espacio busca visibilizar experiencias, investigaciones y propuestas que fortalezcan una agenda educativa para la construcción de paz desde los territorios.
¿Lideras o conoces una experiencia que demuestra cómo la educación contribuye a la construcción de paz? Queremos conocerla.
Si haces parte de una iniciativa, proyecto o experiencia significativa relacionada con educación, memoria, reconciliación, convivencia, participación, educación rural o implementación del Acuerdo de Paz, te invitamos a compartir un video de máximo 1 minuto. Cuéntanos quién eres, cuál es tu experiencia y qué aprendizaje consideras que Colombia debería conocer. Una selección de estos mensajes será proyectada durante el encuentro.
Diligencia el formulario ingresando a este enlace y postula tu iniciativa.
Invitan: Programa Institucional de Paz, Vicerrectoría de Extensión y Proyección Social, Facultad de Ciencias de la Administración, Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, Facultad de Educación y Pedagogía, Facultad de Derecho y Ciencia Política
Con un recorrido desde la Biblioteca Mario Carvajal hasta la Tulpa del campus universitario de Meléndez, acompañado por las tradiciones culturales y espirituales de los pueblos indígenas, se llevó a cabo el acto de posesión de las nuevas autoridades del Cabildo Indígena Universitario (CIU) de la Universidad del Valle para el periodo 2026-2027.
En este acto, Diana María Tapicué Cuical, estudiante de Sociología y perteneciente al pueblo Pasto del resguardo indígena Gran Cumbal, asumió como gobernadora del Cabildo Indígena Universitario. "Es una responsabilidad grandísima. Llevamos 34 años de proceso dentro de la Universidad y seguimos fortaleciendo la memoria de los pueblos indígenas y la importancia de la educación superior", expresó.
"Tenemos la tarea de convocar a la comunidad, de volver a llamar a las bases, de fomentar ese amor por el Cabildo Universitario y también fortalecer la lucha y la resistencia dentro de los contextos universitarios”, agregó la estudiante durante el acto de posesión.
Dentro de los principales logros de la gobernadora saliente, Miriam Andrea Montaño Velasco, egresada del programa de Administración de Empresas, destacó el fortalecimiento de proyectos dirigidos a los estudiantes indígenas, la apertura de espacios académicos para la recuperación de las lenguas originarias, la consolidación de la Casa de Paso y la articulación de la medicina ancestral con los procesos de bienestar universitario.
"Uno de los logros más importantes fue el reconocimiento de la lengua propia dentro del campus universitario. También avanzamos en la contratación de un médico tradicional, siendo la Universidad del Valle una de las primeras universidades públicas en desarrollar este proceso para acompañar a los estudiantes indígenas desde la medicina ancestral", señaló.
Asimismo, agradeció el respaldo brindado por la Universidad del Valle y la Vicerrectoría de Bienestar Universitario para fortalecer iniciativas orientadas al bienestar y la permanencia de los estudiantes indígenas, e invitó a las nuevas directivas a continuar construyendo sobre los procesos desarrollados.
Estos espacios fortalecen la representación estudiantil, la preservación de los saberes propios y el compromiso con una universidad pública, intercultural e incluyente.
Una práctica profesional del programa de Fonoaudiología de la Facultad de Salud acompañó durante el semestre 2026-1 a estudiantes universitarios en sus procesos académicos y de participación, promoviendo nuevas formas de comprender la comunicación, la accesibilidad y la inclusión dentro del campus.
¿Qué puede aportar la Fonoaudiología a la permanencia de estudiantes con discapacidad en la educación superior? Esa fue la pregunta que dio origen a una experiencia de práctica profesional desarrollada por estudiantes de último semestre del programa de Fonoaudiología de la Facultad de Salud, quienes durante el primer semestre de 2026 construyeron un espacio de acompañamiento basado en el diálogo, la escucha y la reflexión colectiva.
La iniciativa, orientada por la profesora Andrea Aguilar Arias, surgió como una evolución del trabajo que desde 2022 venía desarrollándose junto a un colectivo de estudiantes con discapacidad de la Universidad (ColDi). En esta nueva etapa, el proyecto amplió su alcance para recibir a estudiantes, hicieran o no parte del colectivo institucional, centrándose especialmente en quienes atravesaban la etapa final de su formación universitaria y desarrollaban sus trabajos de grado, pasantías e investigaciones.
Más que un acompañamiento académico convencional, la práctica propuso comprender la comunicación como una herramienta para la participación social y la transformación de los entornos, reconociendo que las barreras que enfrentan las personas con discapacidad no siempre están en ellas, sino en las dinámicas institucionales que limitan su participación. Esta perspectiva permitió ampliar el campo de acción de la Fonoaudiología hacia escenarios educativos y comunitarios, donde el lenguaje, la lectura, la escritura y la oralidad se entienden como procesos profundamente vinculados con la vida universitaria.

Un espacio construido desde el diálogo
Durante diecisiete semanas, el equipo conformado por los estudiantes Evelyn Jhoana Rojas, Juan Camilo Restrepo y Yulieth Esmeralda Castro desarrolló encuentros presenciales y virtuales en diferentes espacios del campus y de la ciudad, adaptando las dinámicas para garantizar la continuidad del acompañamiento. Entre las principales acciones realizadas estuvieron los círculos permanentes de diálogo, el acompañamiento personalizado en procesos de lectura, escritura y organización de trabajos de grado, la búsqueda bibliográfica y la consolidación de un Club de Lectura Crítica, donde estudiantes y practicantes analizaron conjuntamente textos sobre estudios críticos latinoamericanos sobre discapacidad y compartieron experiencias sobre su tránsito por la Universidad.
Estos encuentros permitieron identificar necesidades que iban más allá de la escritura académica. Aspectos relacionados con la accesibilidad, la participación, las respuestas institucionales, la salud mental y las formas de habitar la Universidad surgieron de manera constante en las conversaciones, consolidando un espacio donde las experiencias individuales se transformaron en conocimiento colectivo.

La comunicación como herramienta para transformar entornos
Uno de los principales aprendizajes de la práctica fue comprender que acompañar no significa intervenir sobre una persona, sino construir con ella.
Desde esta perspectiva, la Fonoaudiología dejó de enfocarse exclusivamente en procesos tradicionales de atención individual para aportar a la construcción de entornos más accesibles mediante estrategias como la elaboración de guías de lectura adaptadas, el fortalecimiento de habilidades de comunicación académica y la identificación de barreras y facilitadores que inciden en la participación de estudiantes con discapacidad en la vida universitaria.
Como explicó una de las estudiantes participantes de la práctica: "Pudimos reconocer que los estudiantes necesitan una mirada integral, no solamente en aspectos de escritura, lectura y oralidad, sino también en accesibilidad, participación y en el reconocimiento de sus formas particulares de habitar la Universidad."
La experiencia también permitió cuestionar concepciones tradicionales sobre la discapacidad y evidenciar que las personas con discapacidad no son únicamente receptoras de apoyos, sino productoras de conocimiento capaces de enriquecer las discusiones sobre inclusión, participación y justicia social.

Dos productos para compartir las experiencias
Como resultado del proceso, los estudiantes junto con la docente desarrollaron dos productos que recopilan los aprendizajes construidos durante la práctica.
El primero fue el podcast "Tardear con Fono", una narrativa sonora elaborada a partir de la bitácora construida durante todo el semestre, donde los practicantes relatan cómo la experiencia transformó su comprensión de la profesión y recoge las voces y reflexiones compartidas por los estudiantes con discapacidad participantes en el espacio.
El segundo fue una exposición de Fotovoz, una metodología participativa que utiliza la fotografía como medio para expresar experiencias, reflexiones y sentimientos sobre la vida universitaria. A través de imágenes y relatos, el proyecto abordó temas como las barreras institucionales, la accesibilidad, el capacitismo, las diferentes formas de habitar la Universidad y el papel de la comunidad en la permanencia estudiantil.
Ambos productos fueron presentados durante el cierre de la práctica en un encuentro denominado “Diálogos colectivos de resonancias universitarias” para compartir y visibilizar las experiencias con la comunidad universitaria, donde estudiantes, docentes e invitados conocieron los resultados que demuestran cómo la Fonoaudiología puede contribuir a construir una universidad más accesible, participativa e incluyente. Más allá de los productos desarrollados, la práctica dejó una reflexión que orientó todo el proceso: comprender que la comunicación no se limita a la voz ni al lenguaje oral, sino que también se construye desde las experiencias compartidas, la escucha, los afectos y las múltiples maneras de relacionarnos con los demás.
En el siguiente enlace puedes conocer los dos productos desarrollados durante la práctica: https://bit.ly/3T5LzP3
La Red TAL - Televisión América Latina convocó al coordinador de medios de la Universidad del Valle, Diego Gómez Valverde, como parte del equipo de jurados internacionales de la edición de los Premios TAL México, una iniciativa especial que se desarrollará bajo la consigna "América Latina celebra a México”.
Este certamen busca reconocer y destacar las producciones más sobresalientes de la televisión pública y cultural mexicana, poniendo en valor aquellos contenidos que reflejan la creatividad, diversidad, innovación e impacto que caracterizan al audiovisual público del país norteamericano.
Diego Gómez Valverde es comunicador social y especialista en Prácticas Audiovisuales con énfasis en Producción Documental de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle, con más de treinta y seis años de experiencia profesional en comunicación, televisión, producción audiovisual, divulgación científica y gestión de proyectos culturales y educativos.
Actualmente se desempeña como coordinador de medios de comunicación de la Universidad del Valle (Canal Univalle TV - Emisora Univalle Estéreo), desde donde lidera procesos de producción audiovisual, comunicación estratégica, desarrollo de contenidos multiplataforma y fortalecimiento de la televisión universitaria. Bajo su liderazgo, el canal ha consolidado su papel como espacio para la divulgación académica, científica, cultural y social.
Entre los reconocimientos obtenidos durante su trayectoria profesional se destacan la nominación al Premio Alfonso Bonilla Aragón al Mejor Documental (2006), el Premio Alfonso Bonilla Aragón al Mejor Documental (2009) y el Premio India Catalina a la Mejor Serie Documental (2015), distinciones que reflejan la calidad, creatividad y compromiso social de sus producciones audiovisuales.
En reconocimiento al trabajo de las y los servidores públicos de la institución, la Universidad del Valle realizó la entrega de "Botones de Antigüedad” este lunes 6 de julio. En este evento se reconoció la labor de 351 personas que, con su labor diaria, hacen posible cumplir los ejes misionales de la Alma Mater.

“La mayoría de las personas que trabajamos con la universidad nos sentimos orgullosos de ser servidores públicos del Estado, que confía en nosotros para obrar con transparencia y para estar al servicio del estudiantado que lo merece”, expresó Pedro Pablo Osorio Durán, coordinador administrativo de la Facultad de Psicología, quien cumplió 35 años como funcionario en la universidad.
La celebración se realizó en el Auditorio 5 del Campus Meléndez, mediante un acto protocolario en el que se entregaron botones de antigüedad, por quinquenios (5 en adelante).

Durante el acto el profesor Héctor Cadavid, vicerrector académico con funciones delegadas como rector, expresó con emoción que “en la esencia de la universidad va a permanecer la dignidad de la persona humana, y el respeto de la vida”, refiriéndose a que las cualidades de las y los funcionarios marcan y definen la identidad de la institución.

Acompañar al estudiantado es nuestra mayor alegría
“Trabajar en la Universidad del Valle ha sido lo más gratificante en mi vida, porque he podido estar en los dos escenarios como estudiante y funcionaria. Eso me ha permitido entender esos dos mundos y ayudar a transformar la universidad”, manifestó Claudia Ivonne Montalvo Escobar, quien trabaja en la Vicedecanatura de Investigaciones de la Facultad de Salud.
Esta misma alegría es compartida por los docentes que llevan más de cincuenta años formando a las nuevas generaciones, como el docente e investigador de la Facultad de Ciencias de la Administración Rubén Darío Echeverry, a quien se le otorgó el botón de antigüedad por 51 años de servicio.
“Es muy significativo en mi vida académica y personal. Es un tiempo extraordinariamente utilizado sirviendo a la educación, a la universidad, sirviendo a mis alumnos por supuesto. Algo que me llena de mucha emoción y satisfacción llegar a este momento”, manifestó el docente.
El evento llegó a su fin con la presentación de la entrevista realizada al profesor Adolfo Adrián Álvarez, director del Instituto para la paz y la intervención social. Un hombre que ha dedicado los últimos cincuenta años de su vida a la formación de estudiantes y el liderazgo de proyectos para la construcción de paz en el país.

La Universidad del Valle abre sus puertas a la comunidad universitaria para celebrar el Inti Raymi de las Universidades y las Diversidades 2026, un encuentro que honra las raíces andinas, reconoce la sabiduría de los pueblos y nos invita a renovar nuestro compromiso con el bienestar colectivo y la vida en comunidad.
El Inti Raymi, expresión que en quechua significa “fiesta del Sol”, ha perdurado durante siglos como una tradición espiritual, cultural y política. En el contexto universitario, se convierte en una oportunidad para compartir conocimientos, valorar la diversidad de los pueblos y promover diálogos que acerquen la academia a las memorias, prácticas y visiones de las comunidades indígenas y étnicas.
Desde hace más de una década, esta festividad reúne a universidades, cabildos universitarios y comunidades de distintos territorios de Suramérica. Su recorrido se ha acompañado del Bastón Simbólico del Inti Raymi de las Universidades y las Diversidades, una representación de unidad, reciprocidad y trabajo colectivo entre instituciones y pueblos.
En 2024, la Universidad del Valle recibió este bastón en la Universidad Politécnica Estatal del Carchi, en Ecuador, de manos de su rector, Jorge Iván Mina Ortega, y del maestro Ariruma Kowi, de la Red de Universidades Yananti. Desde entonces, Univalle asumió con compromiso la responsabilidad de ser anfitriona de esta gran fiesta cósmica y de continuar fortaleciendo una universidad pluriétnica, multicultural y cercana a las realidades de sus comunidades.
Durante el Inti Raymi 2026, la Universidad del Valle hará entrega del Bastón Simbólico a la Universidad Autónoma Indígena Intercultural - UAIIN, como un gesto que da continuidad a este camino de articulación, respeto y reconocimiento entre pueblos, territorios e instituciones educativas.
Esta celebración será una minga de saberes, memoria y futuro compartido; un espacio para agradecer, reflexionar y seguir construyendo puentes hacia el cuidado de la tierra, el bienestar colectivo y el buen vivir en comunidad.
La fuerza del Sol, la unión de los pueblos.
La comunidad universitaria puede conocer fechas, actividades y espacios de encuentro en la programación completa del Inti Raymi de las Universidades y las Diversidades 2026.