Las patas que no deberían estar allí

Un egresado de Biología de la Universidad del Valle encontró que un compuesto presente en objetos tan comunes como el agua o la carne puede causar anomalías en la mosca de la fruta. Este descubrimiento le exige al ser humano su especial atención, puesto que somos más parecidos a este insecto de lo que creemos.

Por Salomé Mizrachi Medina
Agencia de Noticias Univalle

El ser humano tiene 60 órganos, 206 huesos, más de 600 músculos, y una similitud del 75% en los genes asociados a patologías con Drosophila melanogaster, más conocida como la “mosca de la fruta”. Ese animalito que vive en nuestras casas donde encuentra el paraíso entre la fruta fermentada para reproducirse, aquel que tiene 2 alas, 6 patas y 5 ojos.

Puede resultar insólito que organismos tan diferentes puedan tener tanto parecido a nivel genético, pero lo que ocurre en el cuerpo diminuto de esta mosca podría estar contándonos algo sobre nuestra propia vulnerabilidad frente a los químicos que nos rodean en nuestro diario vivir como la NDMA, un compuesto que el ser humano es incapaz de evitar.

Este particular hallazgo se le debe al candidato a Doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Oscar Eduardo Tabares Mosquera, un biólogo egresado de la Universidad del Valle y Maestro en Ciencias en el campo de la Genética y Toxicología Ambiental de la UNAM, que ha trabajado bajo la tutela de la Dra. Patricia Ramos Morales, una de las pioneras en el campo de la mosca de la fruta como modelo para la investigación genética.

1, 2, 3, 4, 5, 6… ¿7, 8?
Una característica que se le puede atribuir a Oscar es la constancia, ya que siempre ha elegido como compañera a la mosca de la fruta, que en retribución por su lealtad, ha sido generosa con él. Desde pregrado, ha sido sujeto de su análisis, por lo que no es sorpresa que sea el modelo investigativo en su tesis doctoral enfocada en los efectos a largo plazo del NDMA, un contaminante que se puede considerar omnipresente.

Para comprender la apuesta constante del científico por este pequeño insecto, conviene recordar la sorprendente similitud en términos de genes que conserva el ser humano con Drosophila melanogaster, denominada como “homología”, que la convierte en un modelo poderoso, pues se da cuando dos especies distintas comparten un origen evolutivo remoto y, por ello, muchos de sus genes y mecanismos biológicos funcionan de manera parecida. Por tanto, estudiar lo que ocurre en la mosca puede ayudar a entender procesos que también suceden en nosotros. Al tener cuatro pares de cromosomas —estructuras dentro de cada célula donde se empaqueta y organiza el ADN—, diecinueve pares menos que el ser humano, y un ciclo de vida que no llega al mes, la mosca de la fruta se convierte en el organismo ideal para estudiar procesos biológicos de manera rápida y precisa.

Uno de estos es la exposición a N-nitrosodimetilamina (NDMA), un compuesto catalogado como carcinógeno por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer que sólo se produce para su uso dentro de laboratorios. No obstante, resulta inevitable el contacto del ser humano con este compuesto en su diario vivir, debido a que las plantas de tratamientos utilizan productos como el cloro para purificar el agua, proceso necesario que genera sustancias no deseadas como la NDMA cuando sustancias orgánicas que ya están en el agua reaccionan con la dicloramina —un tipo de cloro—. Además de esto, se encuentra en otras fuentes externas industriales como las carnes crudas, los enlatados, el cuero y el tabaco.

En el laboratorio, Oscar alimentó a diferentes grupos de larvas, que llegaron a ser moscas, con diferentes concentraciones de NDMA: la encontrada en el tratamiento de aguas residuales, así como algunas con niveles mayores e inferiores a esta, con el objetivo de conocer si los posibles efectos dependen de la cantidad de compuesto que ingiere la primera generación de moscas expuestas. En un avance significativo para la investigación, encontró ejemplares con una o dos patas extra de las habituales seis. No está de más decir que el hallazgo fue mayor, el biólogo no oculta la alegría que sintió al observar a través del microscopio estereoscópico su descubrimiento: “El evento fue épico en el laboratorio. Ese día fue todo revolucionario” comenta con la tranquilidad de que los resultados se atribuyen con certeza al NDMA gracias a las condiciones controladas que garantiza un laboratorio.

Oscar Tabares observando a través de un microscopio estereoscópico.

De generación en generación
Oscar llegó a México hace algunos años para realizar sus estudios de maestría bajo el ala de otra apasionada de la biología, la Dra. Patricia Ramos, que trabajó con Drosophila melanogaster por más de cuatro décadas y es una de las responsables de permitir que el modelo sea accesible y eficaz dentro de la formación científica según lo reconoce la Sociedad Mexicana de Genética. La Doctora en Ciencias, que falleció recientemente, ha dejado un legado profundo alrededor del estudio de este insecto, un trabajo que no sólo formó generaciones de científicos, sino que abrió caminos para que este modelo se consolidara en la investigación latinoamericana con la creación del Banco de Moscas y del Laboratorio de Genética y Toxicología Ambiental de la Facultad de Ciencias de la UNAM. La investigación de Oscar, de quien fue directora de tesis de posgrado y como una segunda madre, hace parte de ese legado, que hoy él continúa mientras opta por su propio título de Doctor en Ciencias.

Oscar junto a la profesora Patricia Ramos, su directora de tesis de maestría y doctorado.

Así como permanece la fascinación de los expertos respecto a este diminuto espécimen a través de las generaciones, el efecto de la NDMA no desaparece tras ser aplicada a la primera generación de moscas, sino que el desarrollo de malformaciones se presenta a partir de la primera generación y por lo menos por tres más, según la información del momento. La intención era demostrar que los efectos nocivos del contaminante pueden transmitirse a la descendencia después de que el compuesto es removido, e incluso se observaron moscas con malformaciones dentro de los grupos que fueron alimentados con cantidades menores al límite establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para NDMA en agua potable.

El siguiente paso dentro de la investigación que lleva a cabo el biólogo, es descubrir cuál es la causa exacta del desarrollo de patas extra en la mosca de la fruta dado que este resultado podría atribuírsele a dos procesos diferentes. Por un lado, se encuentra la vía genética, considerada porque la NDMA es un mutágeno y promueve la alteración del ADN a través de la metilación de la guanina, reacción química que puede generar un daño persistente e irreversible en el código genético debido a que funciona agregando grupos metilo al ADN. Sin embargo, la aparición de diversos y severos defectos morfológicos a través de varias generaciones sin exposición directa sugiere que una simple mutación no es la explicación más probable.

Por esta razón, el investigador se inclina por la regulación epigenética, la cual implicaría que el daño puede deberse a alteraciones en el material que compacta el ADN —las proteínas que lo envuelven— en lugar de un cambio directo en la secuencia, pues existe una baja probabilidad de que el mismo tipo de mutación que involucra a numerosos organismos ocurra repetidamente, ya que la frecuencia de una mutación en la secuencia de ADN suele presentarse en porcentajes extremadamente bajos dentro de las poblaciones, pero no es el caso. A raíz de esto, no se puede tener la certeza de llamarles “mutaciones” a estos defectos en la morfología de Drosophila melanogaster porque primero debe identificarse en qué nivel ocurre la desestabilización causada por la exposición a NDMA.

Después del descubrimiento, Oscar se tomó un tiempo para revisar si existían casos similares, pero no dio con ninguno; por lo que decidió, junto a la Dra. Ramos, presentar el hallazgo en un artículo científico, el cual fue publicado recientemente en la revista Environmental Pollution bajo el nombre: “Extra-legged flies and several other transgenerational developmental defects induced by environmentally relevant concentrations of N-nitrosodimethylamine in Drosophila melanogaster”. En el sitio web donde reposa el manuscrito también se presentan dos videos de una mosca con ocho y otra con siete patas. Este carácter inédito del hallazgo ha generado que algunos lo denominen como “suerte”, pero no se le puede entregar el mérito al azar por algo que es fruto de la dedicación a este modelo.

Drosophila melanogaster con dos patas extra.

Medidas que se deben medir
Resulta fundamental prestar especial atención a las malformaciones que se encontraron en los descendientes de las moscas que fueron expuestas a concentraciones ambientales, e incluso inferiores al límite permitido por la OMS de NDMA en agua potable. Sin embargo, “No quiere decir que si le salen más patas a la mosca, a un humano le van a salir más brazos” aclara el biólogo. A pesar de que el metabolismo de este tipo de compuesto ocurre de manera similar entre las moscas de la fruta y los seres humanos, no es posible afirmar que las consecuencias de la exposición constante al NDMA se presentan de la misma manera en ambos organismos.

Dado que estas secuelas ocurren a niveles de exposición pertinentes para los humanos, los hallazgos invitan a una revisión de los límites de seguridad instaurados por la OMS y los riesgos asociados con el NDMA, resaltando la importancia crítica de considerar los efectos transgeneracionales en la protección de la salud humana y el medio ambiente. Aparte de esta preocupación directa por la salud humana, también se trata de un llamado a la sociedad para ser conscientes sobre la calidad del agua, debido a una revelación: las sustancias formadas durante la desinfección pueden tener efectos invisibles, pero persistentes, en nuestra información genética o el material que la empaqueta. El futuro doctor habla de la necesidad latente de un fortalecimiento de políticas ambientales en los gobiernos para mejorar el monitoreo y tratamiento del agua.

A simple vista la mosca resulta desemejante del ser humano con sus reducidos milímetros de largo, pero esto no significa que a niveles internos, no se puedan encontrar similitudes con el funcionamiento de nuestro cuerpo. Entonces, entender lo que sucede en este diminuto y noble organismo es una oportunidad para conocer nuestras propias vulnerabilidades y los riesgos que pueden heredarse a las próximas generaciones.

Desde las artes y las humanidades: la formación de sujetos capaces de transformar el mundo

Las artes y las humanidades son dos campos del conocimiento necesarios para la formación integral de sujetos críticos, sensibles y comprometidos con las transformaciones que el mundo contemporáneo y la sociedad necesitan. Estos saberes permiten y ofrecen herramientas para interpretar la complejidad del presente, cuestionar los discursos establecidos y construir nuevos sentidos para el bien común.

La política curricular de la Universidad del Valle da cuenta de esa visión. La formación integral es un proceso que va mucho más allá de la transmisión de conocimientos. En este sentido, las artes y las humanidades ocupan un lugar trascendental, puesto que permiten la construcción de subjetividades que puedan dialogar en un entorno diverso, multidisciplinario y lleno de matices, permiten reconocer la memoria de los territorios y las comunidades, así como actuar de forma ética ante los retos que plantea el mundo contemporáneo. Como universidad pública entendemos que nuestra misión formativa es un compromiso con la sociedad y con la transformación de las inequidades que la atraviesan.

La propuesta editorial que articula la presente edición de nuestra Revista Institucional Campus es reflejo de una universidad que forma, en la más alta calidad, sujetos que, a través de las artes y las ciencias humanas, puedan comprender, reflexionar y transformar el mundo; una universidad abierta al debate, al pensamiento crítico y a la construcción colectiva de saberes. Invitamos a los lectores y lectoras a recorrer estos contenidos que buscan abrir un escenario de diálogo.

Formación, mundo común e infraestructura civilizatoria: una reflexión sobre el futuro de las humanidades

 

Por: Julio César Vargas Bejarano
Profesor titular, Universidad del Valle, Decano de la Facultad de Humanidades. Dedico este texto a la Dra. Luz Mary Sánchez, cuyas observaciones fueron decisivas para esta reflexión.

1. Formación de la subjetividad y formación para un mundo común
Goethe y Thomas Mann advierten que la formación entendida como un proceso cuya meta es alcanzar la genialidad, el reconocimiento o la riqueza a toda costa, sin importar los caminos a seguir, significa más una degradación del espíritu humano, que su esplendor: una pérdida o reducción del mundo. Y la pérdida del mundo es el movimiento contrario a la formación; se origina por la desorientación del sí mismo, por la falta de autoconciencia, que derivan en la desconfianza ante el otro, en privilegiar los intereses personales sobre el bien común, en la apatía ante los asuntos públicos y en la desesperanza.

El maligno –que seduce a Fausto– es una metáfora para desenmascarar los peligros de la ilusión. Desde sus inicios en la tradición griega, el oráculo de Delfos advierte que para cultivar el espíritu hace falta conocerse así mismo. El autoconocimiento es el fundamento de la formación humanista. Conocerse a sí mismo es una labor compleja, que se evidencia en la claridad en las metas personales, en los recursos con que cuenta cada uno y en el reconocimiento de las debilidades. Sin embargo, para alcanzar tal claridad hace falta valentía para superar la ilusión o el autoengaño. El autoengaño es la argucia del dios proteo, cuyos diversos rostros dificultan identificar su identidad. Sus innumerables semblantes no son una falla moral individual, sino una estructura fenomenológica del aparecer, que sólo se disipa mediante la apertura a lo otro, a lo extraño. Las epifanías en las que nos damos cuenta de que algo no es como creíamos, suceden a partir de la respuesta a lo extraño, al otro que nos interpela. En este movimiento de apertura a lo extraño, a la alteridad tiene lugar la formación de la subjetividad.

Pero la formación no está focalizada exclusivamente en la subjetividad, como si esa dimensión singular –única e irrepetible- estuviera atomizada o desvinculada de los otros. Antes bien, la formación es una fluctuación permanente entre la constitución de la singularidad –esencialmente indefinible o inexpresable, según el dictum medieval– y la interacción con la alteridad. Un componente central de la formación es la apertura a la acción o interacción con los demás, no sólo exige el conocimiento de la tradición cultural y de las instituciones en las que está inserto el individuo, sino también comprometerse en procesos de renovación de carácter comunitario, sí político.

La apertura a los otros y el compromiso para la participación en el espacio público se efectúan mediante el discurso, la deliberación y los debates. La apertura al mundo social y político también exige mirar más allá de los intereses personales y del círculo de amigos, para acceder a una visión amplia, que respete la diversidad y que esté en disposición de cumplir los acuerdos y compromisos pactados. Los vínculos intersubjetivos se conforman gracias a la confianza y a la credibilidad ante la palabra empeñada por el otro y en el respeto a las normas y principios que fundan la institucionalidad. Todos estos valores y disposiciones son posibles cuando el cuerpo social tiene la moral alta, esto es, con una disposición anímica de comprometerse en los asuntos comunes.

Sin embargo, la formación humanista no sólo configura sujetos capaces de apertura y deliberación, también permite habitar, sostener y transformar instituciones, formas sedimentadas de intersubjetividad. Uno de los retos del mundo actual es el fortalecimiento de las instituciones sociales y políticas por parte de los/as ciudadanos/as. Más que un aparato burocrático, el sentido de las instituciones está en dar continuidad al mundo común, en garantizar que los acuerdos que sustentan las normas deben cumplirse y ser efectivos. Las instituciones políticas y sociales fungen como el puente entre el pasado y el futuro y la formación humanista tiene una vocación intrínseca a la construcción, mantenimiento y renovación de las instituciones. Esta es quizás la tarea más crítica de la política, si de las democracias contemporáneas.

2. El desafío tecnológico: de la sustitución a la complementariedad crítica
Los valores y disposiciones mencionados constituyen el sentido de las ciencias humanas y sociales; valores perennes cuya consecución es resultado de un trabajo arduo sobre sí mismo. Sin embargo, la formación humanista no se limita a la esfera subjetiva y psicológica, sino que tiene una función decisiva para comprender y afrontar los problemas más urgentes del mundo. La degradación del espíritu no sucede sólo a escala individual, sino que afecta el orden social, cultural y político. Algunos fenómenos estructurales que contribuyen a la fragmentación y/o cierre del mundo – fenómenos que, en este espacio, sólo puedo enumerar –, que deben ser atendidos con urgencia y que las humanidades pueden ayudar a comprender y contrarrestar, son:

1.La creciente polarización entre fuerzas políticas de extrema derecha y extrema izquierda, las burbujas informativas que generan las Inteligencias Artificiales Generales en las redes sociales y que refuerzan visiones segmentarias o ideologizadas de la realidad.
2.La mutación del régimen de la atención: economías de la distracción que
dificultan precisamente el trabajo de autoconocimiento.
3.La experiencia de pérdida de resonancia, de incapacidad de inscribir la propia vida en un sentido compartido.
4.El riesgo de reducir las humanidades a un componente decorativo de la formación, el ‘brochazo de cultura general’.

Podríamos plantear – con razón – que los valores y principios de la tradición humanista no pueden ser reemplazados por las nuevas tecnologías; pero lo decisivo no está allí, sino en que las nuevas tecnologías llegaron para quedarse y que si no existe una sana distancia con respecto a ellas – de manera que éstas no reemplacen el pensamiento, el juicio estético y político, y la creatividad personal – entonces producen sujetos sin mundo. En este sentido, las humanidades son más urgentes que nunca, pues resisten a la homogenización del pensamiento y a las directrices e intereses de estas nuevas tecnologías de la información. La nueva tarea de las ciencias humanas es acompañar críticamente la configuración del espacio digital y los nuevos modos de vida que emergen en él.

3. Las humanidades como infraestructura del mundo común
Que el sentido de las humanidades no se limita a las disciplinas que conforman las ciencias humanas, nos permite identificar una tesis central: las ciencias del espíritu (Geisteswissenschaften, en la tradición de Dilthey, Husserl, Gadamer, entre otros), no se oponen a las ciencias naturales, sino que dan cuenta de una infraestructura civilizatoria invisible, equivalente a las infraestructuras materiales y científicas que sostienen la vida social. Esta infraestructura simbólica comprende los lenguajes de interpretación, los marcos de reconocimiento mutuo, las tradiciones de memoria, las normas éticas compartidas y las prácticas de cuidado e imaginación política que hacen posible la existencia del mundo común. La trama de esta infraestructura son las mediaciones simbólicas y la experiencia sensible, corporal, que hacen posible la vida social y que, desde Husserl y Heidegger constituyen el mundo de la vida como estructura histórica de sentido. Enumero algunos temas constitutivos del mundo de la vida: los lenguajes que nacen de mundos entornos y culturales definidos y que permiten interpretar la experiencia; prácticas de interacción que permiten el reconocimiento mutuo; tradiciones que ordenan la memoria y permiten proyectar el futuro; normas éticas compartidas, indispensables para la convivencia social; prácticas de cuidado del otro, de escucha y de imaginación política; diversas maneras de vivir la sexualidad y de expresar el género, entre otros.

Tal es el campo en donde florecen las humanidades, de ahí que el reto más urgente sea la respuesta moral ante la interpelación del otro, el respecto a las diversas maneras de habitar el mundo, de expresar los sentimientos y de sentir la corporeidad, la innovación en modo de narrar y sostener la vida en común. Allí operan las humanidades, de manera que antes que defenderse a sí mismas, su tarea primordial es – como afirma Albert Camus – “sostener el mundo”, un mundo donde hay espacio para la pluralidad de perspectivas, la libertad y la inclusión con equidad. En última instancia, las humanidades no son un adorno cultural: son la condición de posibilidad de que exista un nosotros.

 

 

 

 

Da Vinci engañó a los científicos durante 500 años

Durante más de quinientos años, Leonardo Da Vinci jugó con la humanidad como un niño que esconde un secreto en plena luz del día, y todos caímos en su juego. Tiempo después, frente a la obra de Leonardo Da Vinci, el profesor Diego Hoyos Hoyos* habría de descubrir el misterio del Hombre de Vitruvio que tanto le desvelaba (guiño).

Por: Lina Ma. Vargas R. y Diego Torres G.
Facultad de Ciencias Naturales y Exactas

Durante siglos, geómetras, artistas y académicos habían estado mirando al Hombre de Vitruvio jorobadamente, hacia el mismo lado, tratando de encontrar la forma en la que el genio logró dibujar un círculo y un cuadrado a partir de un cuerpo humano de medidas perfectas, siguiendo las indicaciones de Vitruvio. Según muchas personas, tomando el ombligo como centro geométrico, claro, el hombre como centro del universo, una idea que encajaba a la perfección por la época en que fue dibujado.

Marcus Vitruvius Pollio fue un arquitecto romano cuya teoría de la proporción perfecta en arquitectura y en el cuerpo humano inspiró la pintura en cuestión. No imaginó que Leonardo, se burlaría de la solemnidad ajena y tomaría las meticulosas proporciones de su simetría eterna y las convertiría en un truco geométrico que todavía nos miraba con sorna desde el papel. Vitruvio hablaba de templos y cuerpos como planos vivientes.

Pero Da Vinci lo leyó como un poema cifrado, una invitación a dibujar al hombre, no como un retrato, sino como una ecuación con extremidades. Y así, entre la severidad romana y el capricho florentino, nació esta conspiración improbable: un tratadista antiguo y un artista que prefería la geometría al retrato, aliados sin proponérselo para urdir un misterio que seguía respirando siglos después.

Leonardo, que conocía mejor que nadie las trampas de la mente racional, hizo exactamente lo contrario a lo que todos pensaban: dibujó al hombre a partir de la geometría. Una pequeña broma, del tamaño de un quinquenio que todavía lo tenía riendo, hasta que el profesor de Matemáticas Diego Hoyos Hoyos de la Universidad del Valle, durante su jubilación, tuvo tiempo para mirar desde la distancia el secreto que ya le trasnochaba.

Se acabó la diversión
Fue exactamente en el mismo auditorio, en el que 11 años atrás el profesor Hoyos dio una conferencia sobre el mismísimo Hombre de Vitruvio, donde esta vez hizo la revelación final, relató cómo un mensaje inesperado de un colega le llevó a retomar el misterio y a encontrar la pieza faltante: el teorema de Claudio Ptolomeo sobre cuadriláteros cíclicos y lo que el profesor Hoyos llamó Relación Geométrica de Doble Cuadratura, la llave que —en sus palabras— “permitió abrir la caja mágica de Da Vinci y descubrir en su interior el motor de movimiento perpetuo”, al conectar la geometría con el pensamiento y el movimiento perpetuo.

El auditorio se transformó en un laboratorio vivo. Entre fórmulas, gestos y un entusiasmo contagioso, el profesor trazó con el software GeoGebra, círculos, triángulos y cuadrados, como quien invoca una constelación olvidada. Demostró que Leonardo no partió del hombre, sino que lo hizo emerger desde las formas perfectas y prístinas de la geometría, como si cuerpo y forma obedecieran a la ley de una fórmula secreta.

Detrás de esa obra icónica, descubrió, se oculta un teorema: el intento de armonizar la cuadratura del círculo y la circularidad del cuadrado, una conversación antigua entre el arte y las matemáticas.

“Da Vinci construyó un motor sencillo y lo escondió en el cuerpo del hombre geométrico”, explicó, invitando a mirar la matemática no solo como una ciencia exacta, sino como un universo donde la lógica y la intuición danzan al unísono.

El motor
En apariencia, el equilibrio es una especie de silencio: cuando todo está en paz, nada se mueve, nada vibra, nada delata que algo esté vivo. Pero basta una grieta, un desajuste mínimo, un leve desequilibrio en la maquinaria del mundo, para que el movimiento aparezca de forma inevitable. Y ese instante —tan pequeño que podría pasar por casualidad— es el nacimiento de un motor. Porque, al fin y al cabo, todo lo que produce movimiento, desde una estrella hasta una polea, merece ese nombre solemne.

La Relación Geométrica de Doble Cuadratura funciona exactamente así: como un desbalance calculado, una travesura matemática escondida entre dos círculos y dos cuadrados que sobre el papel parecen inocentes, pero no lo son. Cada una de estas figuras tiene un área distinta, y esa diferencia, ese desacuerdo silencioso entre sus tamaños, crea una tensión interna, un pequeño conflicto geométrico. Ese choque de proporciones entre lo que debería coincidir y no coincide genera movimiento.

Y ahí está la revelación: la relación no es solo un truco elegante ni un capricho de geómetra; es un motor, un motor geométrico. No necesita combustible, ni vapor, ni electricidad. Solo necesita la imperfección sutil entre cuatro formas que se niegan a ser iguales. Ese desequilibrio es lo que las pone en marcha un motor geométrico.

La conferencia del profesor Hoyos fue más que una exposición académica: fue una revelación sobre la pasión de enseñar, la necesidad de preguntar y el placer de resolver un misterio que todavía respiraba. Queda claro que la enseñanza de las matemáticas es además un acto de vocación que premia la curiosidad y la perseverancia, cualidades que le permitieron al profesor acabar con la bromita y borrarle por fin la sonrisa a Da Vinci.

 

Economía circular: una respuesta frente a la contaminación de la industria electrónica

En el proyecto se capacitaron a 120 representantes de la cadena de valor de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos

Por Joan Zúñiga
Agencia de Noticias Univalle - Facultad de Ingeniería

Preocupado por la contaminación generada por la industria electrónica, un equipo interdisciplinario de la Universidad del Valle, desarrolló un proyecto para impulsar la economía circular en este sector del país. La iniciativa, enmarcada en el programa Uso sostenible y aprovechamiento eficiente de recursos en Colombia de la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán), incluyó la capacitación de actores clave de la industria nacional y abrió el camino a alianzas estratégicas orientadas a optimizar el uso de los recursos, mejorar las operaciones del sector y reducir la contaminación producida por los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).

El reto de la contaminación global
La contaminación es hoy uno de los mayores problemas de la humanidad. No en vano, la ONU la aborda de manera transversal en nueve de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible, dedicando específicamente el ODS 12 a la producción y el consumo responsables. Una problemática especialmente urgente si se tienen en cuenta cifras como las siguientes:

-Cada año, las actividades humanas liberan 40,9 mil millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera.
-Se desechan anualmente 52 millones de toneladas de plástico al ambiente.
-Anualmente se generan 359 mil millones de metros cúbicos de aguas residuales, de los cuales el 80 % se vierte sin tratamiento adecuado.
-Al año, 180 millones de toneladas de desechos peligrosos de la minería y 40 millones de toneladas de agroquímicos, por contaminación difusa, llegan a ríos, lagos y otros cuerpos de agua.

Un panorama ya crítico, que se agrava con la aparición de nuevas fuentes de contaminación, como la industria electrónica.

Una industria que contamina en todo su ciclo

Este sector; que incluye la producción de componentes electrónicos, equipos de consumo masivo (celulares, computadores, electrodomésticos, etc.), maquinaria industrial, sistemas de comunicación, entre otros; impacta al medioambiente a lo largo de todo su ciclo productivo: desde la extracción de materias primas para los microcomponentes, pasando por el consumo energético durante su uso, hasta la disposición final de los equipos y componentes.

Por ejemplo, para extraer una tonelada de litio (insumo esencial de las baterías), se requieren hasta dos millones de litros de agua, un consumo que se replica en la minería de otras materias primas del sector. Asimismo, se estima que los centros de datos (indispensables para el funcionamiento de internet) consumieron en 2024 alrededor de 415 teravatios-hora, equivalentes al 1,5 % de la demanda eléctrica mundial.

Adicionalmente, cada año se generan alrededor de 62 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos en el mundo, de los cuales solo el 22,3 % se recicla de manera adecuada. Esta situación es alarmante, pues estos desechos contienen metales pesados (plomo, mercurio, cadmio, arsénico, berilio, entre otros) y sustancias altamente tóxicas, persistentes y con capacidad de bioacumulación, que contaminan el ambiente y ponen en riesgo la salud de todos los seres vivos, incluidos los seres humanos.

La respuesta desde Univalle

El profesor Pablo César Manyoma Velásquez, investigador principal de este proyecto, durante una de las capacitaciones.

Ante esta problemática, los profesores Pablo César Manyoma Velásquez, Asfur Barandica López, Luis Fernando Marmolejo Rebellón y Carlos Arturo Madera Parra desarrollaron el proyecto Economía circular para la cadena de aparatos eléctricos y electrónicos en Colombia: un ejercicio de transferencia de conocimiento y fortalecimiento de capacidades.

“Esto nace de una solicitud de la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional, que reconoció en Univalle una institución innovadora. Nos pidieron fomentar la integración de prácticas de economía circular entre los actores clave de la cadena de aparatos eléctricos y electrónicos (AEE), promoviendo oportunidades para la economía circular ‘aguas arriba’”, explicó el profesor Pablo Manyoma, investigador principal del proyecto y docente adscrito a la Escuela de Ingeniería Industrial.

Economía circular: un modelo por aplicar

La economía circular propone cerrar los ciclos de materiales y energía mediante una amplia varisi eseedad de estrategias.

La economía circular es un modelo económico y de desarrollo que busca aprovechar al máximo los recursos, reducir la generación de residuos y regenerar los sistemas naturales. A diferencia de la economía lineal, basada en extraer, producir, consumir y desechar, la circular propone cerrar los ciclos de materiales y energía mediante estrategias como:
-Ecodiseño: creación de productos más duraderos, reusables, reparables, reciclables, entre otras cosas.
-Producción sostenible: uso de materiales biodegradables o de bajo impacto.
-Procesos eficientes: reducción del consumo de agua y energía, así como de la generación de desechos industriales.
-Cadenas de suministro y logística optimizadas: más cortas, circulares y apoyadas en energías limpias.
-Nuevos modelos de negocio: transformación de consumidores de productos a usuarios de servicios (servitización).

“Esta idea surge en los años 60 como una propuesta que reconoce que nuestro planeta tiene recursos limitados y que no es posible sostener indefinidamente el modelo de tomar, transformar y desechar. Por eso, este paradigma busca optimizar el uso de materias y recursos. De ahí nacen las tres R que aprendimos en el colegio (reducir, reutilizar y reciclar), ampliadas hoy a nueve al incluir: rechazar, reparar, restaurar, remanufacturar, rediseñar y recuperar”, señaló el investigador Manyoma, ingeniero industrial, especialista en Sistemas Gerenciales, y magíster y doctor en Ingeniería.

Un enfoque especialmente relevante frente a los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), ya que el 90 % de los materiales (metales, plásticos, vidrios, entre otros) de equipos como los celulares es técnicamente reutilizable.

“Muchos de esos aparatos desechados aún funcionan o requieren reparaciones sencillas para seguir cumpliendo su función. Además, contienen oro, paladio, platino, plata y otros metales que pueden recuperarse. De ahí surge lo que se conoce como minería urbana: el aprovechamiento de recursos a partir de los mal llamados desechos electrónicos”, destacó el investigador Asfur Barandica, quien es Ingeniero Electricista y Magíster en Ingeniería Electrónica.

Mapeando la cadena de valor de los RAEE en Colombia

En total, se llevaron a cabo diez capacitaciones con los actores clave del ciclo productivo de los RAEE.

Con esto en mente, el equipo orientó el proyecto a caracterizar el estado de la economía circular en la industria de los AEE en Colombia, con énfasis en la línea gris o TIC (computadores, celulares, tabletas y otros equipos de información y comunicación), por tratarse de los aparatos con mayor volumen de comercialización y menor vida útil.

“Los RAEE son muy diversos y no teníamos capacidad de abarcarlos todos. Por eso nos concentramos en identificar a quienes trabajan con computadores, tabletas y celulares desde la lógica de la economía circular, con el objetivo de capacitarlos y generar un espacio para la simbiosis industrial”, indicó el docente Barandica.

Dado que Colombia produce solo unos pocos equipos de la línea TIC; la gran mayoría los importa, consume y desecha; los actores identificados fueron principalmente aquellos dedicados a la comercialización, reparación, reacondicionamiento y reciclaje de estos productos. De esta manera, los investigadores los mapearon, conocieron sus procesos e impulsaron su participación en espacios formativos orientados a fortalecer capacidades técnicas, normativas y regulatorias, así como aspectos relacionados con el ciclo productivo y la simbiosis industrial en el marco de los RAEE.

“En los talleres participaron más de 120 representantes del sector: delegados de centros comerciales que agrupan reparadores y comerciantes de aparatos electrónicos; plantas y bodegas de plásticos y RAEE; empresas vendedoras de equipos reacondicionados; instituciones educativas que forman en diseño y reparación de computadores y celulares; y entidades gubernamentales responsables de la normativa, pero también llamadas a estimular el desarrollo del sector”, mencionó el profesor Pablo Manyoma.

Aprendizajes y proyección de sinergias
Durante los diez talleres realizados, los participantes ampliaron su visión, conocieron a distintos actores de la cadena de RAEE e identificaron oportunidades de asociación y colaboración para consolidar una simbiosis industrial.

“Lo más valioso del proceso fue el encuentro con otros actores y gestores. Descubrimos que todos, pequeños y grandes, enfrentamos las mismas dificultades: la falta de cultura y el desconocimiento sobre los procesos de disposición de RAEE. También fue clave coincidir con empresas de alcance regional y nacional, como Veolia, Lito e Innova, con las que es posible establecer acercamientos comerciales”, señaló Carlos Alberto Hernández Escobar, participante de los talleres y fundador de la empresa caleña Ecoproyectos del Valle Refurbish, dedicada al reciclaje, reacondicionamiento y comercialización de dispositivos electrónicos desechados.

El proyecto constituye un primer paso para mitigar la contaminación generada por la industria electrónica en Colombia.

El proyecto también permitió conocer experiencias de empresas líderes en países como Suecia y Chile, lo que ayudó a identificar los pasos a seguir para fortalecer la articulación entre academia, empresas y Gobierno en el desarrollo de la economía circular en este sector de Colombia.

“Educar a la población es clave para que se apropie del ciclo y se comprometa con reducir, reutilizar, reparar y reciclar. Las empresas deben incorporar estas prácticas; y la academia, formar profesionales que conciban los productos no solo desde su utilidad, sino también desde su impacto ambiental”, afirmó el profesor Manyoma.

Así, el proyecto Economía circular para la cadena de aparatos eléctricos y electrónicos en Colombia: un ejercicio de transferencia de conocimiento y fortalecimiento de capacidades constituye un primer paso para mitigar la contaminación generada por la industria electrónica, impulsar el desarrollo de los actores de la cadena de valor de los RAEE y consolidar una simbiosis industrial.

“Con este trabajo abrimos camino para seguir desarrollando un ecosistema que potencie el aprovechamiento de los RAEE. Y, como universidad, debemos ser parte de la simbiosis: formando profesionales capaces de transformar esos mal llamados residuos, ofreciendo servicios a las empresas del sector y ampliando el conocimiento” concluyó el profesor Asfur Barandica.

Desde la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle, exaltamos esta iniciativa que responde a una problemática global mediante la articulación de la academia, las empresas, el Gobierno y la ciudadanía. Una iniciativa que convierte los retos en oportunidades y sienta las bases de un modelo productivo más sostenible, competitivo y responsable con las generaciones presentes y futuras.

Asimismo, resaltamos el compromiso y la dedicación de cada integrante del equipo, investigadores, profesionales y estudiantes, cuya labor fue esencial para el diseño y la ejecución de este proyecto:
-Pablo César Manyoma Velásquez (docente e investigador adscrito a la Escuela de Ingeniería Industrial)
-Luis Fernando Marmolejo Rebellón (docente e investigador adscrito a la Escuela de Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente)
-Carlos Arturo Madera Parra (docente e investigador adscrito a la Escuela de Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente)
-Asfur Barandica López (docente e investigador adscrito a la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica)
-Verónica Montenegro Hidalgo (profesional de apoyo técnico)
-Neder Andrés Yoly Bermudez (profesional de comunicaciones)
-Natalia Urrea Acevedo (profesional de comunicaciones)
-Édgar Alexander Bejarano Soto (profesional de comunicaciones)
-Fernando Rodríguez Ramírez (profesional de apoyo administrativo)
-Gizeh Cardozo Pernía (profesional de apoyo administrativo)
-María de los Ángeles Rayo (profesional de apoyo administrativo)
-Deilly Madday Angulo Moya (estudiante de pregrado)
-Noilyn Dayanna Prettel Herrera (estudiante de pregrado)
-Juan Pablo Jaramillo Ríos (estudiante de pregrado)

¡Gracias a todas y todos por su valioso aporte a este proyecto!

 

Univalle, 80 Años de Luz y Saber

Univalle, jardín de luz que al alba resplandece,
templo inmortal donde el saber florece;
ochenta años que la historia enaltece,
voz que en la patria, al espíritu enriquece..

Tulio Ramírez, titán de la esperanza,
retó a gigantes con su fe encendida;
erguió en el Valle la antorcha de la enseñanza,
¡cultura y ciencia erigieron nueva vida!

Desde el Cauca y su río, su canto profundo,
hasta el valle fecundo que el sol acaricia,
te alzaste radiante, ejemplo del mundo,
con la mente ardiente y la visión que auspicia.

¡Ochenta lunas y soles dorados!
¡Ochenta auroras de lucha y creación!
Más de cien mil guerreros del saber formados,
marchan por el orbe con tu bendición.

De tus aulas brotaron médicos y pensadores,
ingenieros del agua, la luz y el acero,
arquitectos que alzaron sueños y colores,
científicos que enfrentan un tiempo severo.

Las ciencias sociales hallaron tu abrigo,
y el arte, la palabra, la reflexión valiente.
¡Oh madre del juicio, del saber amigo,
semillero de líderes y de voz influyente!

Entre libros y juegos se tejían jornadas,
la amistad floreció en saber compartido,
entre goles, guitarras y noches animadas,
el arroz con huevo se volvió emblema querido.

Del bloque 9 a Uganda viajaban las canciones,
y “El Castillo de la brujas ”guardaba sus huellas;
en el lago y sus garzos espejo de ilusiones,
daban luz a futuro sembrando estrellas.

Tus residencias, latido de memorias,
hogar fraterno de sueños e historias.,
en sus muros aun vibra la protesta,
de los que cayeron con su fe manifiesta.

Muchachos de pueblos y de hondos confines,
hallaron en tus patios el fuego del saber,
y tú, generosa, abriste los jardines,
para que su destino pudiera florecer.
Hoy tus 80 son manantial de ciencia e innovación,
diversidad e inclusión de noble trascendencia,
Univalle excelsa, raíz de la excelencia,
¡honor por siempre a tu noble misión!

Jaime Gómez Naranjo
Escritor, poeta, Ingeniero Agrícola.
Residente, Egresado de la Universidad del Valle

In the eye of the storm: Imágenes de resiliencia

Las guerras, los desastres naturales, el conflicto, así como los momentos más felices de la humanidad llegan a nosotros a través de la literatura, el cine, la fotografía y otros medios.

Muchas de esas imágenes creadas a partir de las palabras o plasmadas en un retrato hacen parte de nuestro conocimiento colectivo de los hechos; al ver los videos o las fotos del ataque a las torres gemelas en Nueva York, o el rostro de Omaira después de la tragedia de Armero se activa nuestra memoria compartida de ese acontecimiento.

Iota, un huracán de clase 4, golpeó el mar Caribe dejando destrucción a su paso. En ese momento, el país y el mundo entero todavía seguían sufriendo los estragos de la pandemia por el virus del Covid 19, y fue Providencia, esa isla paradisíaca colombiana, olvidada por sus compatriotas continentales, la que padeció de lleno el paso del huracán. Las imágenes empezaron a llegar.

“Vivo parte de mi tiempo en la isla y viví el huracán. Una semana después llegué a la isla y me di cuenta como estaba documentando el periodismo el desastre y pensé que yo podía hacer un aporte diferente, más desde la resiliencia de esa cultura. A través de estos cuatro años de trabajo, entendí la profundidad para rescatar, para mantener, para sostener, a pesar de todas las influencias del continente que está a 700 kilómetros y que tiene un gran impacto en la cultura raizal”, dice Gloria Arboleda, arquitecta y fotógrafa que presentó su más reciente libro de fotografía titulado In the eye of the storm en la pasada Feria Internacional del Libro de Cali,.

Imágenes que cuentan
Noticieros y periódicos de todo el mundo registraron los hechos. El presidente Iván Duque hablaba desde la isla sobre la reconstrucción tras el desastre, luego las imágenes de barcos llegando con ayuda, las playas llenas de escombros, la gente durmiendo en carpas muchos días después, las casas construidas que no corresponden con la lógica y cosmovisión de la cultura raizal… imágenes, muchas imágenes.

Cinco años después las imágenes no paran. Con cada conmemoración de la tragedia se reviven en la prensa las mismas fotos y es allí donde In the eye of the storm, el libro de Gloria Arboleda, propone una mirada distinta: “Lo que estaba pasando era en blanco y negro, no era en colores. Yo quería alejarme del cliché de la isla paradisíaca y entender lo que pasa ahí debajo, entender realmente la cultura. Yo he vivido varios años ahí en la isla, he ido por casi 30 años y nunca había entendido la isla como la entendí después del huracán. Me parecía que el documento en blanco y negro tenía mucho más poder”.

Unas pocas fotografías aparecen en color, pero no son las imágenes del mar azul y las casas de colores, son imágenes que en palabras de la autora sirven para entender mejor esa cultura “porque había muchos destellos lumínicos de mucha esperanza también”.

Resiliencia y esperanza
Habitar la isla le dió a Gloria Arboleda la capacidad y la necesidad de contar lo que ocurre en Providencia después de Iota. Las fotos de In the eye of the storm van más allá del paisaje, son también imágenes de los habitantes raizales y cómo viven su vida después de perderlo todo, cómo retoman sus ritos y sus costumbres en un entorno reconstruido.

La propuesta de Gloria no es un documental, tampoco reportería. Para ella, el resultado de estos años de trabajo es un documento artístico que involucró a la comunidad de Providencia: “cuando una cultura es borrada, necesita todas estas cosas para no perderse en la oralidad, que es muy chévere. Pero también la imagen hace un aporte muy grande, donde pueden reconocerse en su vida cotidiana, eso es muy importante para ellos porque el cliché es el turismo, lo que se hace para vender la isla y esto no es para vender la isla, esto es para reconocerse en sí mismos”.

In the eye of the storm solo contiene unos pocos textos en inglés, como su título, porque la lengua de esta comunidad de connacionales es esa y el creole. Es un documento construido con y para la comunidad, pero también agrega una mirada distinta para los que estamos afuera: “el espíritu de la isla ha mejorado mucho, todo fue muy dramático. Imaginemos que a uno le borren todo su paisaje, se vayan todos tus libros, se vayan todos tus recuerdos, tu ropa. Te quedaste sin nada. Y poco a poco se ha ido reconstruyendo de una manera que tal vez no es exactamente como quisieran que fuera, pero han logrado mantener su isla”.

El libro de Gloria Arboleda también evidencia un dolor que no acaba de sanar. El paso del huracán Iota cambió a Providencia y a sus habitantes para siempre.

 

Por Edgar Cruz
Agencia de Noticias Univalle
Crédito de las imágenes: ©Gloria Arboleda

 

Porque me amo, te amo. Guía de amor propio para repensar la pareja

Si hay un vínculo que desafía a cada persona y le permite descubrir sus límites y sus sombras, es la relación de pareja. Rupturas, acuerdos, preguntas existenciales, charlas entre amigos, modelos copiados y patrones heredados, todo eso se condensa en una relación entre dos.

Este es el escenario de PORQUE ME AMO, TE AMO. Guía de amor propio para repensar la pareja.

Este libro, de la egresada de la Maestría en Psicología Lina Hernández Saavedra, es una ruta de profundización para quienes buscan llevar sus relaciones, consigo mismos y con los demás, a un mayor nivel de expansión y crecimiento, desarrollando un flujo lógico y progresivo de consignas, hábitos y herramientas concretas para expandir de manera gradual y sostenible la conexión interna y en pareja.

Si el lector ya está en pareja, podrá usar esta guía para potenciar el vínculo o si aún está en la búsqueda de compañero o compañera de camino, este viaje le permitirá descubrir con mucha claridad qué es lo que está buscando y desde qué consciencia e intención desea conectar con otros.

Lina Marcela Hernández Saavedra es Comunicadora Social y Magíster en Psicología de la Universidad del Valle. Además tiene un Posgrado en Psicología Transpersonal EPTI de Argentina.

Este libro, que además es su segunda obra, recopila la experiencia de más de 10 años de acompañamiento terapéutico a cientos de personas que se preguntan por sus relaciones de pareja.

El trabajo personal que se propone en cada página es un recorrido por la historia familiar de la pareja, los valores desde los que elegimos a una compañera o compañero de camino y las decisiones que asumimos cuando decidimos caminar con alguien más.

Cada actividad del libro lleva al reconocimiento y la nutrición del vínculo afectivo, integrando prácticas de comunicación eficiente, empatía, intimidad emocional y visión estratégica de la relación.

Y una pregunta enmarca este desafío ¿Se animan las personas a conocerse mejor a sí mismas para amar mejor a los demás?

Luz en Concreto

Como parte de las actividades de conmemoración de los 80 años de la Universidad del Valle, el área de Extensión de la Biblioteca Mario Carvajal presenta al público la exposición “Luz en Concreto”, con el propósito de apreciar los campus universitarios como escenarios vivos, construidos para la convivencia, el aprendizaje y la historia colectiva. Esta muestra estará disponible al público en la Sala Mutis hasta el próximo 28 de febrero de 2026.

Jhon Berger (Inglaterra 1926 – París 2017) comienza su libro “Modos de ver” con una afirmación incontrovertible sobre la vista como el sentido por el cual nos llegan las cosas que nos rodean, mucho antes que lo hagan las palabras porque “…la vista establece nuestro lugar en el mundo circundante” (Berger, 2016). Lo que vemos, antes de cualquier explicación, es lo que nos hace conscientes del entorno y nos genera su reconocimiento, entra en nuestra memoria y genera empatía o ecpatía (distanciamiento). Y Alberto Pérez-Gómez, uno de los actuales teóricos de la arquitectura, también sin titubeos afirma que un entorno –aquel que nos circunda- no es capaz de soportar o estructurar un proceso cultural importante ni puede concebirse como una intención formativa, si está deteriorado: “No es posible tener conciencia sin mundo y de ahí viene la importancia de la arquitectura. Cuando hacemos un entorno que no tiene sentido nos dañamos a nosotros mismos” (González, 2014, pág. 22); o en forma de pregunta: ¿Cómo podemos construir una cultura sólida y de ciudadanos notables, íntegros y con incansable intención de hacer mejor el mundo, si viven y se forman en un ambiente deteriorado y ruinoso?

El fotógrafo de la exposición
José Kattán es un fotógrafo autoformado que se interesa por la versatilidad de la fotografía y sus múltiples campos de trabajo, transitando por variados géneros y explorando la diversidad de medios de creación de imágenes disponibles desde los orígenes de la fotografía.

En 2011, aceptó la invitación del profesor Pablo Buitrago de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle, para estudiar y registrar las edificaciones de las sedes de San Fernando y Meléndez de la Universidad, para el libro Arquitectura para la Educación (Editorial UniValle), que destaca el diseño planificado y armónico de ambas sedes, con el propósito de generar espacios amables para la comunidad académica y en sintonía con el entorno urbano en que se insertaron.

Kattán es docente hora cátedra de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle, desde el año 2005.

Algunas fotografías de esta exposición, muy pocas, no son de su autoría, aunque corresponden a quienes lo acompañamos en descubrir la Ciudad Universitaria del Valle.

Organiza: Área de Extensión Biblioteca de la Universidad del Valle
Ruby Grisales García
Curaduría: Pablo Buitrago Gómez
Fotografía: José Kattán Kattán
Montaje: Ricardo Mosquera Mondragón

Sobre la exposición “Luz en concreto”

Una fotografía es una historia, captura un instante, es memoria; y por otro lado convierte aquello que ha estado allí y no habíamos visto en algo especial. Una fotografía detiene el tiempo de aquello que solo dura un segundo como un rayo de luz filtrado por una hendija. En conjunto, las fotografías son un relato visual de lo que ha sido e incluso permiten considerar lo que podría llegar a ser. Y es, la fotografía, un testimonio del valor de lo captado con lo cual aflora un mensaje de aprecio y sensibilización frente a lo que la imagen pone ante nuestros ojos y nuestra sensibilidad.

Las imágenes, que son la fotografía misma, son posibles por la luz, el prefijo phos del griego, es la misma palabra luz. Ella crea las imágenes capturadas a través de un artefacto. Al comienzo y hasta hace poco, la fotografía surgía porque la luz hería una plancha o un papel. En concreto: solo por la luz la fotografía es.

Analógicamente, la arquitectura es por la luz, esta luz la configura. Solo con luz podemos estar en los edificios y los podemos recorrer, reconocer, recordar e incluso abrumarnos en ellos. Y es que la luz, viene en haces y se posa sin pudor sobre las superficies con lo cual lo construido se hace concreto, se transmuta en un ambiente. La luz en el concreto hace que este rústico y rotundo material adquiera movimiento, se vea voluble e incluso vulnerable. Nada más sobrecogedor que la luz en forma de círculo que recorre día a día el Panteón de Agripa desde el siglo primero, entrando por el óculo en el ápice inmaterial de su cúpula y buscando la puerta de acceso exactamente el 21 de abril para iluminar al entonces emperador en cada aniversario de la fundación de la ciudad. Sobrecoge también la luz que corta el concreto en cuatro fragmentos como una incisión en forma de cruz, en la pared del altar de la iglesia de La Luz (1988-1989) de Tadao Ando en Osaka; o la que llega desde arriba como lluvia en un interior cenizo, en la capilla de campo del Hermano Klaus en la localidad de Mechernich –Alemania- de Peter Zumthor. Y es inolvidable, en la casa Gilardi de Luis Barragán, en ciudad de México, el momento de caminar por el corredor amarillo intenso con la luz rítmica lateral que parece hacernos trascender en medio del espacio.

La foto testimonial sobre la forma como la luz transforma la arquitectura es una con múltiples versiones sobre el ambiente interno de la Grand Central Station de Nueva York, hay varias versiones, pero al margen de la confusión de origen, esta icónica fotografía no necesita explicaciones sobre la luz, la fotografía y la arquitectura. La versión de 1930, atribuida a Hal Morey, es una de las muchas vendidas como postal de recuerdo, realizadas entre 1920 y los años 50.
Numerosas y sugestivas estrategias de diseño arquitectónico permiten que la luz además de develar y hacer habitable la arquitectura, la convierten en una vivencia memorable. Y para ello, la fotografía de arquitectura es un recurso develador y en su propia lógica: revelador. Esta especialidad puede rastrearse desde el propio origen de la fotografía en 1826, doscientos años atrás, cuando Joseph Nicéphore Niépce (Francia, 1765-1833) logró la primera captura permanente exitosa, que tituló Vista desde la ventana en Le Gras; un conjunto arquitectónico difuminado de alfajías, cornisas y muros que apenas se distinguen: la luz en el concreto, en un proceso de exposición de ocho horas; el instante fotográfico más largo de la historia, quizás.

Los rayos de luz se asientan poderosamente sobre los edificios, atrapan las superficies y a través de sus vanos, ventanales y aberturas lo invaden todo. Las construcciones, grandes obras, imperturbables, tiemblan con la intangible e inasible luz. Ha sido un vector, siempre presente, para darle sentido a la trascendencia a través de los edificios. Aquellos íconos arquitectónicos de la cultura que ahora son testimonios permanentes, sin excepción, son, no sólo un adecuado y pertinente, sino también sorprendente soporte para la acción de la luz.

La arquitectura, en su condición formal, se configura con líneas y formas geométricas, desde las más esenciales hasta las más complejas, desde lo bidimensional hasta complejos volúmenes, que definen la lógica racional que exige su construcción para que sea estable: la condición sustancial para permanecer incólume en el tiempo. Los rayos del sol recorren incesantes y en ciclos las paredes, pisos e interiores y los fotógrafos intentan capturarlos con paciencia. Estos haces de luz generan su propia composición -parece que no hay una línea recta más precisa que la de un rayo de luz-. Una composición sutil, inmaterial y en permanente movimiento que, al recorrer las corpulentas formas de los macizos edificios, afirman que no hay cómo eludir la geometría en la arquitectura y que esta inevitable presencia podría desaparecer sin la luz.

Memorables trabajos fotográficos sobre la arquitectura comienzan en Francia con Charles Marville (1813-1879), Jean Laurent (1816-1943) y Eugène Atget (1857-1927); quienes convirtieron en profesión el trabajo pionero de los socios Niépce y Daguerre. Luego vendrían las exploraciones persistentes de Frederick H. Evans (1853-1943) en Inglaterra y tras él, trabajos cada vez más excepcionales como el de Lucien Hervé (Hungría 1910, Francia 2015), especialmente con Le Corbusier, el arquitecto del siglo XX. Berenice Abbot (1898-1991), Walker Evans (1903-1975) o Ezra Stoller (Estados Unidos, 1915-2004) en Estados Unidos capturaron de modo sobrecogedor la arquitectura; para llegar a momentos culminantes con Julius Shulman (Estados Unidos, 1910-2009): “«la dramatización de la luz es lo más importante en la fotografía de arquitectura y a menudo nos muestra la diferencia entre una fotografía impactante y otra mediocre».

En nuestro medio, Paul Beer (Alemania, 1904, Colombia 1979), Leo Matiz Espinoza (1917 – 1998) y su hermano Armando (1934), el fotógrafo de la nostalgia; Hernán Díaz (1929, 2009), Germán Téllez (1933 – 2022), el arquitecto, crítico y fotógrafo de la arquitectura colombiana de las últimas décadas; todos compilando la historia cultural de nuestra sociedad y con especial interés en la arquitectónica. En Cali, el maestro y profesor de la entonces Facultad de Arquitectura de la Universidad del Valle, Otto Moll (1904-1988) con un impresionante archivo de más de veintidosmil fotos que incluyen abundantes e impecables trabajos de arquitectura. También aquí, en esta ciudad, los brumosos dibujos del artista Ever Astudillo (Cali, 1948 -2015) con los cuales exploró las atmósferas propias de la fotografía interrogando sobre los encuadres y lo que develan u ocultan en contextos sociales altamente caracterizados sucediendo en calles y espacios arquitectónicos, que al narrarlos visualmente, como le corresponde a la fotografía, develan dramáticas dinámicas sociales.

Observadores con enorme sensibilidad frente al rol de la arquitectura, no como objetos en una imagen sino como soporte esencial, como patrimonio y como el escenario de la cultura. Así que con su ojo avizor, demuestran desde la sensibilidad y la estética, que la luz además de dar sentido a todo lo que vemos, subyuga lo tectónico convirtiéndolo en objeto de contemplación.

Consejos para perderle el miedo a la ansiedad generalizada, según una escritora reincidente

 

A ocho años de haber conocido al Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG) afuera de una discoteca en Cali y, a pesar de reincidir luego de siete años, creo que el tiempo me ha otorgado una visión única del mismo (como a cada paciente); cuyo alma, a mi juicio, radica en tener claro que, si bien carecemos de alguna cura mágica que borre la ansiedad de nuestra psiquis, el secreto radica en perder el miedo y, en cambio, aceptarla cual parte de nosotros.

  1.  No nades a contracorriente. Lo único que conseguirás será cansarte y es lo que menos necesitas.
  2. Reconoce que la ansiedad es parte de ti, de tu espíritu, de la maravillosa persona que eres, del recorrido de (inserte aquí su nombre).

    En la primera terapia que tuve, entre 2017 y 2018, solo quería salir del paso, dejarla atrás y volver a ser quién era. ¡Cuántos errores! Ignorando que la ansiedad llega para transformarnos en un “mejor yo”. Esa mutación duele, angustia y nos hace sufrir en la medida del beneficio futuro.

    En mi caso, sobre la tendencia ansiosa que siempre tuve, y de la que fui consciente a plenitud tras el primer ataque de pánico, hoy sé que hace parte de la química de mi cerebro y de la lógica desde donde escribo. ¿Acaso, he dicho que sea un defecto? Viene del mismo lugar del que surge este artículo; de donde saco ideas para crear poemas y cuentos. Desde aquí, quizá soy más perceptiva, imaginativa y atenta a detalles que otros. Así que piensa: aquella versión ansiosa que estás conociendo, también eres tú.

  3. Despídete de quién eras. De acuerdo con lo anterior, parte de “vivir el proceso” y “dejarse llevar” por lo que hoy atraviesas consiste en despedirse de un ser que fue muy importante, con quien estás familiarizado de sobra. Es normal que duela y asuste. Tú haz lo humano: el duelo. Di “fue un placer conocerte”. Entiende que la persona que eras fue quien te llevó a la crisis. Por supuesto que le debes mucho. No obstante, era alguien que necesitaba ayuda y ajustarse. Lleva a cabo cuantos rituales necesites; mas hazte un favor y no te aferres. Es legal lo que sientes, pues así mismo lo dijo Anatole France: “Todos los cambios, incluso los más deseados, acarrean cierta melancolía”. Sin embargo, si no nadamos en el mismo río dos veces, ¿por qué habríamos de volver a ser la misma persona, tras una experiencia semejante?
  4. Respeta tu ritmo. Evita compararte. El TAG es una experiencia que cada quien recorre a su tiempo. Yo, por ejemplo, prefiero evitar enterarme de cómo es o ha sido el proceso de los demás. Aunque tengo referentes con los que me he topado a lo largo del camino, prefiero centrarme en el mío porque no se trata de una competencia. Igual, tú. El tiempo de otro, quizá, no es el que requieras para sanar. Lo que necesitas ahora es benevolencia y paciencia contigo; ya que, si no las tienes, ¿entonces, quién?

    De igual manera, no te asustes si en el trayecto te sientes peor o conoces nuevos síntomas. Ten presente que, en su totalidad, son pasajeros e inofensivos. Hoy estás bien, atesóralo, disfruta. El sendero hacia la recuperación no es lineal, a pesar de que avance. Mañana tal vez sea el mejor día de la semana o uno desafiante; pasado quizá no lo percibas tan bueno; algunos días después, la vida puede parecer tan fácil que asuste. Y está bien. Te sentirás sano en el momento justo. En mi caso, tardé dos años y medio la primera vez y uno la segunda; aunque conozco amigas que lo han resuelto en cuestión de meses. Independiente de las muchas vueltas que da la mente, también regala breaks y esos son para nosotros. ¡Respira!

  5. Meditación, deporte. A cada quien le funcionan y gustan métodos distintos. Lo que a ti te aporte física y espiritualmente, es perfecto.

    Si lo tuyo son los retiros espirituales, la musicoterapia, la arteterapia, meterte en hielo… dale, de la forma en que tu alma se encuentre cómoda. Si te gusta la natación, el nado sincronizado, el yoga, correr o ir al gimnasio, ¡genial! Y, muy importante: otórgale el mismo nivel de prioridad a la salud física que a la mental. Con tu cuerpo en un estado superior, se sentirá mejor tu mente y viceversa.

    Incluyo dos que han sido parte vital de mi pócima para la recuperación. Para mí fue maravilloso y casi milagroso el Reiki; al igual que una sigla que se convirtió en mi agenda diaria: M.E.L.O. ¿Cuál era un día M.E.L.O.? Cuando meditaba, me ejercitaba, leía y oraba.

  6. Busca el trasfondo: La travesía actual no es obra del destino, el azar, ni de alguna situación puntual. Sí existen los detonantes, empero, te sugiero que veas al TAG como una válvula de escape, al lenguaje en el que tu inconsciente pidió auxilio y desfogó lo que tenías atrapado. Reflexiona: ¿consideras que tu realidad era perfecta antes de conocer al trastorno? ¿En qué etapa surgió? ¿Qué tenías guardado? ¿Por qué no lo habías sacado? ¿Qué era tan urgente de remediar? ¿Por qué dicha medida desesperada? Deja que tu interior responda.
  7. Date gusto. Lo mismo que un abrazo fuerte al espíritu, un “gracias por llegar hasta acá”, “te felicito”, “te admiro”, “eres fuerte, un(a) guerrero(a)”, “eres muy inteligente”, “mi héroe(ína)”; un postre con capuccino que se te antojó en el centro comercial, charlar con un amigo, una buena película, cenar rico, ocio, llorar de risa con algún video; tiempo para ti. Sé tu amigo(a) como nunca. Otórgate licencia para ser feliz con lo que tienes aquí y ahora.
  8. La terapia como norte: Experimenta el alivio de entregarle tu situación a un profesional, de sentir que te liberas, aunque sea un trabajo en equipo y la mayor parte dependa de ti. Regálate esa ilusión. Permite que el tratamiento sea tu mapa, tu brújula, tu GPS; un lugar seguro a dónde acudir; el punto que pacta el inicio, así aún no sepas en qué va a terminar; el plan. En otras palabras: Déjate ayudar y todo cobrará mayor sentido.  Y algo que aprendí en mi caso, luego de siete años de pensar “me curé de la ansiedad y no va a volver a molestarme”: si tienes un antecedente en salud mental, como lo es un trastorno emocional, no abandones la terapia. Llévala contigo para siempre. Verás que hará la realidad en mayor medida sencilla y comprenderás que, al fin y al cabo, sirve para todo y todos la necesitamos.
  9. Confía, desde el día uno, en que el TAG se cura. En 2017, la psiquiatra que me remitió a psicología me dijo algo que se volvió un mantra para mí: “Tranquila, la ansiedad es de lo que tenemos más resuelto y estudiado en la psicología y en la psiquiatría”. Así de simple. Puede parecer un laberinto sin salida. No obstante, si te detienes con calma y miras bien, te das cuenta de que solamente es humo. Le gustan los efectos especiales, la parafernalia, el show. Es visajosa, como decimos acá, y una pésima consejera; muy convincente, por cierto. Sin embargo, solo juega con la mente. Se alimenta del miedo, como el payaso Pennywise. No te culpes, no tiene nada que ver contigo. Venía en el combo de la vida. Iba a pasar. Estás drenando tu alma; purgándote, si así lo quieres ver.

    Un día estarás del otro lado y agradecerás cada mal rato que te hizo pasar porque así te ayudó a crecer. Sé que se ve lejano, pero llega. Ya estás en la parte álgida: atravesándolo, la única manera de superarlo. Cada día te acercas otro tanto. Aborda uno a la vez. Deja de pretender darle explicación a todo lo que pasa por tu cabeza. No son más que pensamientos inofensivos, irracionales; pero, de ahí, no pasan. Míralos como si cruzaran frente a ti en un río y se los llevara la corriente. Después, te vas a reír, te lo aseguro.

  10. Y aprende, es un momento excepcional para conocerte.

 Por: Lorena Arana
Comunicadora social y escritora