La producción científica de una universidad no solo se mide por la investigación que genera, sino también por su capacidad para difundir conocimiento con altos estándares de calidad, rigor editorial e impacto académico. En ese propósito, la Universidad del Valle reafirma su liderazgo en el sistema científico colombiano tras obtener 10 revistas categorizadas y 4 revistas reconocidas en los resultados finales de la Convocatoria 977 de Publindex 2026, el Sistema Nacional de Indexación de Revistas Científicas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias).
Este logro representa un importante reconocimiento al trabajo sostenido que durante años han desarrollado los equipos editoriales, investigadores, evaluadores, comités científicos y el Programa Editorial de la Universidad del Valle para garantizar publicaciones alineadas con los estándares internacionales de calidad científica.
Un reconocimiento que fortalece la investigación
Publindex constituye el principal sistema de evaluación de revistas científicas en Colombia. A través de este mecanismo, Minciencias verifica que las publicaciones cumplan criterios relacionados con la calidad editorial, la transparencia de sus procesos, la rigurosidad de la evaluación por pares, su visibilidad y el impacto que generan dentro de la comunidad científica.
Para la convocatoria 2026, el proceso se desarrolló entre el 8 de abril y el 22 de mayo, mientras que los resultados finales fueron publicados el 28 de julio de 2026.
La evaluación contempló tres etapas fundamentales:
-Fase I: Verificación del cumplimiento del proceso de gestión editorial.
-Fase II: Validación del proceso de evaluación y visibilidad.
-Fase III: Evaluación del impacto y definición de la clasificación final.
Superar estas tres fases implica demostrar que una revista mantiene procesos editoriales sólidos, garantiza la calidad de los artículos publicados y logra una circulación efectiva del conocimiento en escenarios académicos nacionales e internacionales. Los resultados obtenidos evidencian la fortaleza del ecosistema editorial de la Universidad del Valle, cuya producción científica abarca diversas áreas del conocimiento, desde las ciencias de la salud, las ingenierías, hasta las ciencias sociales, las humanidades y la administración.
Las revistas categorizadas son:
-Colombia Médica – Categoría A2
-Sociedad y Economía – Categoría B
-Cuadernos de Administración – Categoría C
-Ingeniería y Competitividad – Categoría C
-Praxis Filosófica – Categoría C
-Lenguaje – Categoría C
-Poligramas – Categoría C
-Entorno Geográfico – Categoría C
-Prospectiva – Categoría C
-Historia y Espacio – Categoría C
La clasificación obtenida por estas publicaciones confirma la consolidación de una política editorial orientada a fortalecer la calidad científica y ampliar la circulación del conocimiento producido en la institución. Las revistas clasificadas evidencian el fortalecimiento continuo de sus procesos editoriales y la consolidación de espacios especializados para la divulgación del conocimiento científico, posicionándose como referentes en sus respectivas áreas del conocimiento.
Cuatro revistas reconocidas por su calidad editorial
Además de las revistas categorizadas, la Universidad del Valle obtuvo un resultado igualmente significativo con cuatro revistas que alcanzaron la condición de Revistas Reconocidas por Publindex al cumplir satisfactoriamente los requisitos establecidos en las fases de gestión editorial, evaluación por pares y visibilidad científica.
Estas publicaciones son:
-Revista de Ciencias
-Revista Estomatología
-La Manzana de la Discordia
-Praxis, Educación y Pedagogía.
Este reconocimiento constituye un paso importante dentro de su proceso de fortalecimiento editorial y evidencia el cumplimiento de estándares de calidad que favorecen su proyección hacia futuras clasificaciones dentro del sistema nacional de indexación. Obtener una categoría en Publindex trasciende el reconocimiento institucional. Las revistas indexadas cumplen un papel estratégico en el desarrollo de la ciencia porque se convierten en plataformas para la circulación del conocimiento, la discusión académica y la construcción colectiva de nuevas preguntas de investigación.
Para los investigadores, publicar en revistas categorizadas significa que sus trabajos alcanzan mayor visibilidad, incrementan las posibilidades de ser consultados y citados por otros científicos.Al mismo tiempo, las revistas constituyen un puente entre la generación de conocimiento y la sociedad, permitiendo que los resultados de investigaciones en salud, ingeniería, ciencias sociales, humanidades, educación o administración puedan contribuir a la comprensión y solución de problemas contemporáneos.
En un contexto donde la ciencia depende cada vez más de la colaboración internacional y del acceso abierto al conocimiento, disponer de un sólido ecosistema de revistas científicas representa una ventaja estratégica para cualquier universidad. Los resultados alcanzados en Publindex 2026 son el reflejo de un trabajo articulado que involucra a editores, monitores, asistentes editoriales, autores, pares evaluadores, correctores, diagramadores y profesionales de apoyo del Programa Editorial de la Universidad del Valle.
Cada edición publicada representa meses de gestión editorial, en donde los equipos trabajan arduamente para lograr publicaciones de alta calidad científica. Este esfuerzo colectivo fortalece la confianza de la comunidad científica en las revistas institucionales y consolida a la Universidad del Valle como una institución comprometida con la excelencia académica, la producción de conocimiento y su difusión responsable.
Con 10 revistas categorizadas y 4 revistas reconocidas, la Universidad del Valle reafirma su posición como una de las instituciones de educación superior con una gran fortaleza editorial en Colombia. Estos resultados no solo reflejan el crecimiento y la madurez de sus publicaciones científicas, sino que también consolidan una apuesta institucional por la investigación de calidad, la innovación y la circulación del conocimiento como motores del desarrollo científico, social y cultural. Cada revista representa una puerta abierta para que investigadores, docentes y estudiantes compartan hallazgos que enriquecen el debate académico, impulsan nuevas investigaciones y fortalecen la presencia de la Universidad del Valle en los escenarios científicos nacionales e internacionales.
¿Quieres conocer todo el catálogo de revistas de la Universidad del Valle? Visita este enlace
La medición precisa de la concentración de gases es un reto para sectores relacionados con el monitoreo ambiental, los procesos industriales y la investigación científica. En respuesta a esta necesidad, investigadores de la Universidad del Valle desarrollaron un dispositivo para la medición de la concentración de gases mediante espectroscopia de absorción óptica, una tecnología que recibió patente de invención otorgada por la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC).
La invención permite detectar y medir la concentración de gases tanto de manera remota como in situ, mediante un sistema que incorpora una celda de absorción de geometría esférica diseñada para optimizar la interacción de la luz con el gas analizado. Esta configuración mejora la eficiencia del proceso de medición y favorece la obtención de resultados más precisos y confiables en tiempo real.
Uno de los principales aportes del desarrollo es que evita el contacto directo entre el gas y el material reflector de la celda. En su lugar, la interacción ocurre exclusivamente con el haz de luz, lo que contribuye a preservar el desempeño del sistema y aumentar la confiabilidad de las mediciones.
El dispositivo integra, además, puertos fluídicos para el ingreso del gas o de mezclas gaseosas y puertos ópticos conectados a una fuente de luz y a un detector de radiación electromagnética, permitiendo realizar análisis con altos niveles de sensibilidad y precisión.
Gracias a estas características, la tecnología ofrece un amplio potencial de aplicación en áreas donde el monitoreo de gases es determinante, como la vigilancia ambiental, el control de emisiones, la optimización de procesos industriales y diferentes escenarios de investigación científica.
La patente fue concedida a los investigadores Carlos Augusto Galíndez Jamioy, Jaime Humberto Lozano Parada, Fiderman Machuca Martínez y Efraín Solarte Rodríguez, quienes desarrollaron esta tecnología como una alternativa innovadora para fortalecer las capacidades de medición y análisis de gases mediante métodos ópticos.
Con esta nueva concesión, la Universidad del Valle alcanza un total de 105 patentes otorgadas, consolidándose como una de las instituciones de educación superior con mayor capacidad para transformar el conocimiento científico en desarrollos tecnológicos con potencial de transferencia e impacto en la sociedad.
Este logro refleja el compromiso permanente de la Universidad con la investigación, la innovación y la generación de soluciones que responden a los desafíos del entorno y aportan al desarrollo científico, tecnológico y productivo del país.
Dos proyectos desarrollados en Univalle tienen a la inteligencia artificial en el centro. Uno de ellos busca generar un marco de parámetros de uso de esta tecnología sin afectar la autonomía y dignidad humanas.
Tomado De El País
El auge de la inteligencia artificial generativa ha transformado la forma en que estudiantes, profesores y profesionales interactúan con la tecnología. Sin embargo, detrás de la facilidad de ChatGPT, Gemini y otras herramientas, se esconde un riesgo que pocas personas perciben: la pérdida del pensamiento crítico y la dependencia ciega de las máquinas.
Ese fenómeno, conocido como ‘deuda cognitiva’, es precisamente lo que la Universidad del Valle busca combatir con dos proyectos pioneros que ya están en marcha.
El profesor Oswaldo Solarte Pabón, director de la Escuela de Ingeniería de Sistemas y Computación de la Universidad del Valle, explica que la deuda cognitiva ocurre cuando una persona utiliza las respuestas que le entrega una inteligencia artificial y las coloca en un trabajo o informe sin analizar la información.
“La gente está utilizando la inteligencia artificial sin tener en cuenta los riesgos que hay allí”, advierte el docente. Según él, si no se hace un uso responsable de estas herramientas, en los próximos diez años la sociedad enfrentará efectos adversos que ya han sido identificados por organismos como la Organización de las Naciones Unidas.
Frente a este panorama, la Universidad del Valle, a través de la Vicerrectoría de Investigaciones, ha diseñado un documento de lineamientos de uso ético de la inteligencia artificial. El texto, que será presentado al Consejo Académico para su aprobación, busca guiar a profesores, estudiantes e investigadores sobre los riesgos de la IA y cómo utilizarla de manera adecuada. “La mayoría de las universidades en Colombia no cuentan con políticas o lineamientos para un uso ético de la inteligencia artificial”, señala Solarte, quien destaca que este proyecto inició en julio de 2025.
El documento, titulado “Lineamientos éticos para el uso institucional de la inteligencia artificial en la Universidad del Valle” contó con la participación de representantes de todas las dependencias de la universidad: estudiantes, profesores, extensión e investigación. Su objetivo no es prohibir el uso de la inteligencia artificial, sino fortalecer la dignidad humana, los derechos humanos, el pensamiento crítico, el bienestar y la autonomía.
Solarte contextualiza la importancia de esta iniciativa citando al Foro Económico Mundial que dice que para el año 2030 las personas que deseen ingresar al mercado laboral deberán dominar habilidades en inteligencia artificial y big data, pero también contar con pensamiento creativo, resiliencia, flexibilidad, curiosidad y capacidad de aprendizaje continuo.
“El mundo nos pide que tengamos habilidades en inteligencia artificial, pero no nos prepara cómo usarla adecuadamente”, advierte el académico.
El mismo Foro Económico Mundial, en su informe de riesgos globales para 2026, identificó los “efectos adversos de las tecnologías de IA” como uno de los principales desafíos que deberá enfrentar la sociedad en la próxima década.
Una vez aprobado el documento por el Consejo Académico, la universidad deberá definir la ruta de implementación, que incluirá jornadas de capacitación para estudiantes y profesores.
La meta es que los egresados de Univalle lleguen al año 2030 con las habilidades que les permitan mantenerse en el mercado laboral, sin caer en la trampa de la dependencia tecnológica.
El segundo proyecto es una apuesta por la soberanía digital en el sector salud. Se trata de una alianza con el Instituto Cisalva y el Hospital Universitario del Valle, para desarrollar una inteligencia artificial propia que permita analizar los datos del registro de trauma del hospital.
El registro de trauma es una base de datos enorme que contiene las historias clínicas de pacientes que llegan al hospital con heridas cortopunzantes, heridas de bala y accidentes de tránsito. Estos datos están escritos en lenguaje natural, en prosa médica, y su análisis manual tomaría años. La inteligencia artificial ofrece una solución para procesar esta información de manera eficiente, pero plantea un dilema ético: los datos de los pacientes no pueden salir del hospital ni ser compartidos con plataformas externas.
“Muchos médicos están utilizando la inteligencia artificial para hacer diagnósticos, le suben la historia clínica a ChatGPT y eso es un error, porque le están dando datos de los pacientes a una inteligencia artificial que no sabes dónde está, no sabes en qué país está”, alerta Solarte Pabón. Frente a este riesgo, el proyecto busca construir una inteligencia artificial interna, adaptada a las necesidades del registro de trauma, que opere dentro del hospital con sus propios servidores y sin comprometer la seguridad de la información.
“La idea es que el motor de inteligencia artificial que vamos a crear opere allí internamente en el hospital, en el área de la salud, que es donde más se requiere el uso ético y responsable de los datos”, precisa el profesor.
Con el propósito de acercar el conocimiento científico a la comunidad universitaria y al público en general, el curso de Evolución del programa de Biología de la Universidad del Valle crearon un canal de YouTube para difundir este tipo de contenidos.
Esta iniciativa académica la lidera el profesor del Departamento de Biología Raúl Ernesto Sedano Cruz.
El canal Curso de Evolución Univalle reúne más de 240 videos educativos elaborados por estudiantes de pregrado como parte de su proceso formativo. En ellos se explican conceptos fundamentales de la teoría evolutiva mediante ejemplos y casos de estudio sustentados en la literatura científica, fortaleciendo las competencias en comunicación científica y promoviendo el acceso abierto al conocimiento.
Desde su creación, el canal ha alcanzado más de 404.000 visualizaciones y cuenta con 1.931 suscriptores, consolidándose como un recurso de divulgación científica desde el Valle del Cauca. Solo durante los últimos 28 días registró 2.068 visualizaciones y 202,6 horas de reproducción, reflejando el interés continuo por este material educativo.
Entre los contenidos de mayor audiencia se destacan videos sobre ecología evolutiva, filogenética, especiación, selección natural, evolución humana y el audiolibro El origen de las especies (1859) de Charles Darwin.
Con esta iniciativa, el Departamento de Biología reafirma su compromiso con la innovación en la enseñanza y la apropiación social del conocimiento, promoviendo la producción de recursos educativos abiertos que amplían el impacto de la formación universitaria más allá del aula.
Aquí una muestra del contenido más reciente:
La investigación es uno de los ejes misionales de la Universidad del Valle. Desde que ingresan a los primeros semestres, nuestros estudiantes se van permeando de una cultura institucional que busca poner el conocimiento al servicio de la sociedad. Es por eso que la investigación cobra aún más relevancia cuando sale de los laboratorios y las aulas donde tuvo origen para encontrarse con la vida cotidiana de las personas.
En una universidad pública como la Universidad del Valle, investigar no es un ejercicio aislado ni un fin en sí mismo. Es una forma de comprender los desafíos de nuestro entorno y de trabajar, junto con las comunidades, las instituciones y el sector productivo, en la construcción de soluciones que mejoren la calidad de vida. Ese es el trabajo que se lidera desde nuestra Vicerrectoría de Investigaciones, a través de la Oficina de Transferencia de Resultados de la Información, y que a su vez se ve fortalecido con los procesos que adelantan nuestras facultades.
La presente edición de la Revista Campus presenta varios proyectos e iniciativas que buscan responder preguntas urgentes, resolver problemas concretos y aportar al bienestar de la sociedad. Son la muestra del compromiso que nos hemos trazado como institución. Detrás de estas investigaciones hay muchas horas de trabajo, observación y diálogo entre diversas disciplinas.
El conocimiento cobra su mayor valor cuando es capaz de generar cambios reales. Esto se puede evidenciar en el artículo dedicado al novedoso diseño para controlar el caracol africano, una especie que representa riesgos para los ecosistemas y la salud pública de nuestra región. Este desarrollo es la primera patente que nace desde nuestras sedes regionales.
También se puede ver reflejado en la patente que fue concedida a la Universidad por un dispositivo que permite monitorear y optimizar el funcionamiento de las pequeñas centrales hidroeléctricas y proteger, a su vez, los caudales de nuestros ríos.
Otros ejemplos del compromiso por dar respuestas a necesidades sentidas de la sociedad se pueden encontrar en el artículo sobre el primer sistema de información geográfica para mejorar la atención de pacientes con cáncer de mama en Colombia, o en el texto sobre el sistema inteligente que permite anticipar fallas en la infraestructura de los puentes de nuestra región.
Aunque estas investigaciones y desarrollos nacen desde diferentes ramas y campos del saber, todas comparten un mismo propósito: poner la ciencia al servicio de las personas. Son ejemplos de una investigación que escucha las necesidades del territorio, que entiende los retos de su tiempo y que busca respuestas con rigor, creatividad y responsabilidad. En ellas confluyen ingenieros, profesionales de la salud, investigadores, estudiantes, instituciones públicas, empresas y comunidades, que nos recuerdan que las grandes transformaciones difícilmente son el resultado de un esfuerzo individual: son el fruto de la articulación entre diferentes actores.
A lo largo de sus 81 años de historia, la Universidad del Valle ha construido una fuerte tradición investigativa. Nuestro reto es seguir fortaleciendo ese componente fundamental, a través de la promoción de una investigación que dialogue con la sociedad y se comprometa con la resolución de las necesidades más apremiantes.Desde nuestra institución estamos convencidos que las investigaciones no deben estar pensadas para ser almacenadas en bibliotecas y repositorios de información: deben permitirnos transformar el futuro.
El 25 de febrero de 2026, un puente en construcción en el municipio de Moniquirá, en zona rural del departamento de Boyacá, colapsó mientras un grupo de trabajadores realizaba la fundición de la placa de concreto que serviría como piso de la estructura. Este hecho se suma a una serie de fallas estructurales registradas en los últimos años en Colombia que, además de dejar víctimas mortales y generar graves afectaciones al patrimonio y a la conectividad de la nación, ha reavivado cuestionamientos sobre el estado de la infraestructura vial y la forma en que ésta se ve impactada, al ser el principal medio de transporte de carga del país.
Por Joan Zuñiga
Facultad de Ingeniería
En respuesta a estas preocupaciones, las investigadoras Diana Carolina Millán Yusti y Jennifer Marcela López Martínez desarrollaron un sistema que permite monitorear, en tiempo real, la condición estructural de los puentes del Pacífico colombiano. La metodología integra sensores, indicadores de desempeño, técnicas de pesaje dinámico y monitoreo por video, todo ello potenciado mediante inteligencia artificial, con el fin de analizar el comportamiento de las estructuras frente al paso de vehículos de carga pesada y extrapesada, e identificar su estado, posibles daños y niveles de riesgo.
Infraestructura vial: motor del desarrollo
Según el Banco Mundial, el transporte es fundamental para respaldar el crecimiento económico, generar empleo y conectar a las personas con servicios esenciales como la salud y la educación. Una lógica que también aplica en Colombia.
En nuestro país, la red vial cumple un papel clave en la integración regional, el acceso a servicios esenciales y el desarrollo de sectores como el turismo, la agricultura, la ganadería, la piscicultura y la minería. Esto resulta especialmente relevante en zonas rurales, donde el mejoramiento de las vías facilita la conectividad y permite optimizar el tiempo disponible para actividades económicas, lo que puede traducirse en incrementos cercanos al 9 % en los ingresos y entre el 8,4 % y el 10,4 % en el consumo de los hogares.
Además, la movilidad de toda la población depende de los 205.745 Km de carreteras existentes en Colombia y el 80 % de la carga nacional. El transporte terrestre, dominado por los vehículos, representa aproximadamente el 4.14% del PIB nacional. Asimismo, según el Banco de la República, cada aumento del 1 % en la inversión en infraestructura núcleo (carreteras, redes de energía y telecomunicaciones) se asocia con un incremento del PIB del 0,18 %.
Dada esta relevancia, resulta fundamental que las vías y los puentes estén sometidos a procesos permanentes de observación, análisis y mejora. Esto cobra mayor importancia si se considera que estas infraestructuras comienzan a deteriorarse desde su construcción, debido a factores físicos y químicos asociados a su uso, a sus materiales y a condiciones externas como la variabilidad climática y la ocurrencia de eventos naturales. Según el Departamento Nacional de Planeación, estos factores han contribuido a que actualmente el 56 % de las carreteras del país se encuentre en estado regular o malo.
Jennifer Marcela López Martínez y Diana Carolina Millán Yusti
En este contexto, las ingenieras Diana Carolina Millán Yusti y Jennifer Marcela López Martínez, con el apoyo de los profesores Johannio Marulanda y Peter Thomson, desarrollaron el proyecto “Monitoreo y evaluación en tiempo real con inteligencia artificial de la integridad estructural de puentes de la región Pacífico”.
La investigación, financiada por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Francisco José de Caldas en el marco de la Convocatoria Orquídeas de Minciencias, se centró en diseñar una metodología para monitorear en tiempo real el comportamiento de los puentes del Pacífico colombiano, con el fin de evaluar su estado estructural y prevenir emergencias y afectaciones en la movilidad.
“Nos enfocamos en los puentes del Pacífico colombiano porque allí circula un alto volumen de vehículos pesados y extrapesados, en gran parte por la conexión con el puerto de Buenaventura, por donde se moviliza cerca del 30 % de las importaciones marítimas del país. Todo esto, sumado a las condiciones ambientales de la región, acelera el deterioro de la infraestructura”, explicó Diana Millán, doctora en mecánica de sólidos e investigadora principal del proyecto.
La metodología integra instrumentación (sensores), cálculo de indicadores de desempeño, técnicas de pesaje dinámico y monitoreo por video, todo ello optimizado mediante inteligencia artificial, para analizar el comportamiento estructural de los puentes en condiciones reales de operación.
El análisis estructural de un puente depende, en primera instancia, de la medición precisa de las señales físicas que este manifiesta en su interacción con el entorno. En este sentido, la instrumentación comprende la selección, instalación y calibración de sensores destinados a captar dichas señales.
La metodología desarrollada define este proceso con un alto nivel de precisión, abarcando desde la selección de los sensores hasta su ubicación óptima.
“Para ello, contamos con el apoyo de Tenken Engineering, empresa experta en monitoreo de infraestructura a gran escala, que nos brindó acompañamiento técnico y equipos para realizar las mediciones”, indicó Millán, quien también es docente de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática Univalle.
Con este respaldo, se implementó un sistema de medición compuesto por acelerómetros bidimensionales, que registran las vibraciones verticales de la estructura; sensores láser de desplazamiento, que miden la deflexión de las vigas; y galgas extensiométricas, que permiten detectar la deformación de los materiales.
Asimismo, para optimizar el desempeño del sistema, se realizaron pruebas en un puente ubicado en Cali.
“A este puente se le realizó una caracterización dinámica, mediante la cual se identificaron sus formas modales y frecuencias naturales de vibración. Con esta información, se desarrolló un modelo numérico calibrado que representa adecuadamente su comportamiento. Esto permitió realizar simulaciones y definir la ubicación óptima de los sensores para captar las señales de interés”, detalló la profesora.
A partir de estas pruebas, se calibró el sistema de medición y se consolidó una estrategia de instrumentación que garantiza la calidad de la información recolectada, base para el cálculo de indicadores de desempeño y la aplicación de técnicas de pesaje dinámico.
Mediante técnicas de pesaje dinámico, es posible usar los puentes como básculas para pesar vehículos de carga. A partir de esta información, es posible convertir los puentes en básculas para el tráfico de carga mediante técnicas de pesaje dinámico (Bridge Weigh-In-Motion, BWIM). Estas analizan la respuesta estructural (expresada en vibraciones, deformaciones o desplazamientos) ante el paso de los vehículos, lo que permite estimar su peso en movimiento.
“Estas técnicas se optimizaron mediante la integración del análisis de video basado en inteligencia artificial para determinar de forma automática la velocidad y la distancia entre los ejes de los vehículos que circulan por los puentes. Una información fundamental para calcular su peso y que ahora puede obtenerse con precisión”, explicó Jennifer López, ingeniera civil y joven investigadora del proyecto.
De este modo, el pesaje dinámico optimizado con inteligencia artificial ofrece estimaciones más confiables del peso, tanto por eje como del peso bruto de los vehículos de carga. Esto permite comprender con mayor precisión su impacto sobre los puentes y caracterizar mejor su comportamiento estructural, facilitando la identificación de si las estructuras operan dentro de márgenes adecuados.
“El peso de los vehículos es clave porque representa las fuerzas que actúan sobre las estructuras. Conocerlo permite mejorar el cálculo de indicadores de desempeño y determinar con mayor precisión el estado de los puentes”, añadió López.
Indicadores de desempeño: diagnóstico estructural avanzado
Con este cúmulo de información, también es posible caracterizar el estado de los puentes mediante indicadores de desempeño. Estos son parámetros que permiten analizar la respuesta de las estructuras ante distintas condiciones y facilitan la identificación de posibles daños o niveles de riesgo.
En la metodología, el cálculo de estos indicadores se basa en el análisis de la interacción dinámica vehículo–puente (Vehicle–Bridge Interaction, VBI), entendida como la influencia mutua entre los vehículos y la estructura.
“Este entendimiento nos permite obtener indicadores más precisos y fortalecer la capacidad de diagnóstico estructural”, comentó López.
Entre los indicadores contemplados por la metodología se encuentran las variaciones en las propiedades dinámicas de la estructura y del sistema vehículo–puente, así como el factor de impacto vehicular. En conjunto, estos parámetros permiten identificar comportamientos anómalos en los puentes, reflejados en cambios en sus patrones de vibración y deformación ante el paso de vehículos pesados y extrapesados.
La metodología también incorpora un sistema automático de detección y control del transporte de carga mediante video, basado en redes neuronales, capaz de contar y clasificar, en tiempo real, los vehículos según su número de ejes, la distancia entre ellos y su velocidad.
“Con ello, es posible llevar un registro y control automatizado de los vehículos que transitan sobre el puente, lo que proporciona información valiosa para comprender el comportamiento del transporte de carga”, destacó López.
Así, la metodología integra la medición de señales físicas ante el paso del tránsito de carga, el pesaje dinámico de los vehículos, el cálculo de indicadores de desempeño y el monitoreo visual del tránsito para ofrecer una visión integral del estado de los puentes del Pacífico colombiano, lo que facilita la toma de decisiones informadas sobre su operación y mantenimiento.
La metodología fue validada en un escenario real: el puente sobre el río Tuluá, ubicado en el corredor vial Tuluá–Zarzal. Se trata de una estructura de concreto de 150 metros de longitud, sometida a un alto flujo de vehículos de carga pesada y extrapesada.
“Durante las pruebas, el sistema demostró su efectividad para monitorear el estado estructural del puente, incluyendo el control del tráfico de carga. En particular, el pesaje dinámico alcanzó una alta precisión en la estimación del peso de los vehículos, con márgenes de error inferiores al 10 % por eje y del 5 % en el peso total”, destacó la profesora Millán.
Presentación de los resultados del proyecto Monitoreo y evaluación en tiempo real con inteligencia artificial de la integridad estructural de puentes de la región Pacífico.
Los resultados de la validación evidencian la alta viabilidad de la metodología y abren la posibilidad de implementarla a gran escala en la región. En tal caso, esta podría contribuir a mejoras sustanciales en la seguridad vial, en aspectos como:
“Si bien existen aspectos susceptibles de mejora, esta metodología es lo suficientemente robusta como para representar un avance significativo en el monitoreo de puentes del país. Además, puede convertirse en una herramienta clave para el estudio de la malla vial y, a partir de ello, contribuir a la formulación de políticas públicas orientadas al desarrollo de la infraestructura vial y, en consecuencia, al bienestar de las comunidades”, concluyó la docente.
De esta manera, el proyecto “Monitoreo y evaluación en tiempo real con inteligencia artificial de la integridad estructural de puentes de la región Pacífico” representa un avance en la frontera del conocimiento sobre la evaluación de puentes en servicio. Asimismo, aporta herramientas que, de implementarse, podrían fortalecer la seguridad vial al mejorar la movilidad, prevenir la accidentalidad y reducir el riesgo de pérdidas humanas y de emergencias derivadas de fallas en la infraestructura.
Por este gran avance, felicitamos a Diana Carolina Millán Yusti y Jennifer Marcela López Martínez, a quienes instamos a seguir trabajando por el desarrollo de la ingeniería en favor del bienestar social.
La Universidad del Valle continúa fortaleciendo su liderazgo en investigación, desarrollo tecnológico y protección de la propiedad intelectual con la concesión de una nueva patente de invención nacional, resultado del trabajo de los investigadores Silvio Del Vasto Arjona y John Alexander Torres León.
La invención corresponde a un método para la obtención de polvo de nanopartículas de sílice tipo aerogel, utilizando un surfactante iónico de bajo costo y materias primas alternativas como la ceniza de cascarilla de arroz, polvo de vidrio y otros residuos agroindustriales con alto contenido de sílice, entre ellos el tamo de arroz.
Uno de los principales aportes de la invención es que permite obtener un material con características tecnológicas competitivas frente a los productos actualmente disponibles en el mercado, pero mediante un proceso de menor impacto ambiental y con materias primas de bajo costo y amplia disponibilidad.
Los aerogeles de sílice son materiales reconocidos por su baja densidad, alta porosidad y excelentes propiedades de aislamiento térmico, características que los hacen atractivos para aplicaciones en sectores como la construcción, la industria, la energía, el tratamiento ambiental y el desarrollo de nuevos materiales.
Esta tecnología representa un importante avance en el aprovechamiento de residuos, al transformar materiales que normalmente son considerados desechos en un producto de alto valor agregado, con aplicaciones potenciales en diferentes sectores industriales.
Con esta patente, la Universidad del Valle reafirma su compromiso con la generación de conocimiento orientado a resolver desafíos ambientales y tecnológicos, promoviendo soluciones innovadoras que fortalecen la transferencia de conocimiento hacia el sector productivo y aportan al desarrollo sostenible del país.
La protección de este desarrollo mediante patente también representa una oportunidad para impulsar procesos de transferencia tecnológica, facilitando que esta innovación pueda llegar al mercado y generar impacto económico, social y ambiental.
Desde la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación -OTRI-, la Universidad del Valle continúa acompañando a sus investigadores en los procesos de protección de la propiedad intelectual y valorización de sus resultados de investigación, fortaleciendo el ecosistema de innovación institucional y consolidando el conocimiento como motor de transformación para la sociedad.
Aportar a la calidad de vida de la región Pacífico y a la promoción de la gran riqueza del chocó biogeográfico son dos de los grandes propósitos actuales de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la Universidad del Valle, expresó el profesor Adalberto Sánchez, director de esta dependencia adscrita a la Vicerrectoría de Investigaciones.
“En nuestra proyección internacional hemos reforzado la presencia de la Universidad en países como México, Chile, Brasil y Estados Unidos con patentes de distintos desarrollos tecnológicos y científicos como herramientas de propiedad patrimonial. En el caso específico de México hemos logrado el licenciamiento e incorporación de conocimiento en líneas de producción industrial”, expresó el directivo.
“Estamos enganchados con el Plan Estratégico de Desarrollo 2025-2035 con visión de futuro a 2045 y seguimos haciéndolo desde once municipios en el Valle del Cauca y en el norte del Cauca. Trabajamos así con conocimientos que impactan con base en su apropiación social”.
Como destacó el directivo universitario, se trata del aporte de 1.000 profesores y de 35.000 estudiantes para que muchas de las investigaciones que se desarrollan de manera permanente se conviertan en productos o servicios apropiados por las comunidades. La misión de la OTRI es traspasar los muros del mundo universitario y académico y proyectar la institución hacia la sociedad regional, nacional e internacional para incorporar nuevo conocimiento al sector socioeconómico, ambiental y cultural del desarrollo, enfatizó.
En el sector ambiental, que conforma la llamada quinta hélice del desarrollo, se cuenta con el gran potencial de la COP 16. La biodiversidad tiene una misión clave para alcanzar el bienestar ecosistémico, allí la Oficina de Transferencia de Tecnología trabaja de la mano con las facultades, los centros de investigación y los institutos en distintos desarrollos tecnocientíficos.
Un ejemplo de esto es el proyecto liderado por el programa académico de Arquitectura que aporta soluciones sociales y comunitarias a través de Urbaniños, patentado con protección industrial para que en distintas zonas rurales los niños se conviertan en los primeros avistadores e informadores de desastres naturales, para lograr su mitigación así como reducir los riesgos de desastres naturales.
También desde el Programa de Música de la Facultad de Artes Integradas se adelantan dinámicas con la comunidad de Guapi para que sus habitantes se conviertan en actores clave para la protección de los ecosistemas de manglares.
En el sector salud se continúa con iniciativas como el programa de Medicina Regenerativa, con productos como la quimerización de órganos. Este es un campo de interés debido al amplio crecimiento de la demanda de órganos para trasplante, por el mayor nivel de envejecimiento de la población mundial, lo cual constituye un gran avance en el área social.
“Buscamos una transición cultural en la generación del conocimiento. Hasta hace poco los problemas se analizaban en su mayoría dentro de los campos universitarios y buscamos que cada vez se pueda trabajar en los territorios como laboratorios vivos” mencionó el profesor Sánchez.
“Invitamos a la comunidad y a la academia para que participen en esta transición cultural en la gestión del conocimiento y posibilitar así la transformación de la realidad social y económica de los territorios con la generación de espacios de co-creación con las comunidades para que se planteen problemas y se reconozcan demandas con la idea de generar soluciones”.
Desde la OTRI y la Vicerrectoría de Investigaciones se mantiene un enlace y un relacionamiento con el entorno como embajadores del conocimiento que la universidad genera. Esta articulación se hace por medio de dependencias como la Oficina de Relaciones Interinstitucionales y de la Dirección de Relaciones Internacionales, con quienes se busca establecer contacto con organismos estatales, empresarios y organizaciones no gubernamentales. De esta forma se espera que el conocimiento no quede almacenado en bibliotecas y anaqueles, sino que transforme vidas y fortalezca alianzas para generar soluciones junto a las comunidades frente a sus necesidades más sentidas.
El Centro de Excelencia en Nuevos Materiales CENM de la Universidad del Valle continúa fortaleciendo su infraestructura científica con la incorporación de modernos instrumentos de caracterización avanzada.
Se trata del difractómetro de rayos X, XRDynamic 500, y el calorímetro diferencial de barrido, Julia DSC 300 , tecnologías que ampliarán significativamente las capacidades de investigación, formación y transferencia de conocimiento en la Universidad del Valle y en las Universidades aliadas al proyecto NANOMAT (SGR-BPIN2024000100089).
La instalación y puesta en marcha de estos equipos contó con el acompañamiento de especialistas de la empresa Anton Paar, referente internacional en soluciones para análisis y caracterización de materiales. Entre ellos estuvieron Vanessa Pérez, Ingeniera Química de la Universidad Nacional de Colombia y representante de ventas de la línea de caracterización, y Samara Ben Berg Bomjardim Bahia, especialista de producto en caracterización de materiales.
Análisis térmico para el desarrollo de materiales avanzados
Uno de los equipos incorporados es el Julia DSC 300, un calorímetro diferencial de barrido diseñado para estudiar el comportamiento térmico de una amplia variedad de muestras, incluyendo polímeros, cerámicos, materiales avanzados, productos farmacéuticos y alimentos.
Esta tecnología permite determinar parámetros fundamentales como la temperatura de fusión, la temperatura de cristalización y la capacidad calorífica de los materiales. Estos datos son esenciales para comprender cómo responden las sustancias frente a cambios de temperatura y para establecer condiciones óptimas durante procesos de fabricación, escalamiento industrial o desarrollo tecnológico.
El funcionamiento del equipo se basa en el calentamiento controlado de una muestra y una referencia dentro de un horno especializado. A medida que la temperatura aumenta, el sistema registra las variaciones en la energía absorbida o liberada por el material, identificando eventos como transiciones de fase, procesos de cristalización o fenómenos de fusión.
Entre sus características técnicas se destaca un rango operativo que va desde -35 °C hasta 700 °C y una capacidad de hasta 75 posiciones para análisis automatizados, lo que incrementa significativamente la productividad en los laboratorios.
Además de respaldar investigaciones de pregrado y posgrado , este equipo constituye una herramienta estratégica para la generación de publicaciones científicas, el desarrollo de servicios especializados y la consolidación de proyectos con impacto en distintos sectores productivos.
Difracción de rayos X para comprender la estructura de los materiales
El segundo instrumento incorporado es el XRDynamic 500, un difractómetro de rayos X que permite estudiar la estructura cristalina de diversos materiales mediante el análisis de la interacción entre la radiación X y los átomos que conforman una muestra.
A través de esta técnica se obtiene un patrón conocido como difractograma, el cual revela información detallada sobre las fases cristalinas presentes, la organización estructural y las características químicas de los compuestos analizados.
Esta capacidad resulta especialmente valiosa para investigaciones relacionadas con nuevos materiales, recubrimientos funcionales, catalizadores, materiales energéticos y otras aplicaciones de alto valor tecnológico. El conocimiento de la estructura cristalina permite comprender con mayor precisión las propiedades y el desempeño de los materiales en diferentes contextos de uso.
Un aporte estratégico para la investigación científica regional y nacional
De acuerdo con los especialistas de Anton Paar y el CENM, la incorporación de estas tecnologías permitirá a los investigadores acceder a herramientas de caracterización avanzadas comparables con las utilizadas en centros de investigación de referencia internacional.
La combinación de ambas técnicas ofrece una visión integral de los materiales: mientras la difracción de rayos X proporciona información sobre la organización cristalina y las fases presentes, el análisis térmico permite estudiar su comportamiento frente a variaciones de temperatura. Juntas, estas herramientas facilitan la comprensión profunda de las propiedades físicas y químicas de los materiales y aceleran los procesos de innovación científica y tecnológica.
La llegada de estos equipos representa un avance significativo para el CENM, la Universidad del Valle y el proyecto NANOMAT, al fortalecer la capacidad institucional para desarrollar investigación de frontera, generar nuevo conocimiento y consolidar su posicionamiento como referente regional y nacional en el estudio y desarrollo de materiales avanzados.
Asimismo, estas capacidades contribuirán a estrechar la relación entre la academia y el sector productivo, promoviendo soluciones basadas en ciencia y tecnología que respondan a las necesidades de la industria y al desarrollo regional del Valle del Cauca y del país.

La transferencia de conocimiento se ha consolidado como uno de los principales mecanismos para conectar las capacidades académicas con las necesidades del sector productivo y la sociedad. A través de este proceso, los resultados de investigación pueden convertirse en soluciones innovadoras que generan impacto económico, social y tecnológico, no solo a nivel regional, sino también nacional e internacional.
Conscientes del potencial que tiene el Valle del Cauca para fortalecer su ecosistema de innovación, la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación -OTRI- de la Universidad del Valle y Campus Nova de la Pontificia Universidad Javeriana Cali realizaron el evento “Transferencia que impulsa la innovación: Transformación productiva basada en conocimiento”, un espacio desarrollado en YAWA – Centro de Ciencia, Arte y Tecnología de Cali, que reunió a actores estratégicos comprometidos con la generación de valor a partir del conocimiento.
La jornada convocó a representantes de universidades, empresas, entidades públicas y organizaciones dedicadas a la innovación y la transferencia tecnológica de diferentes regiones del país. Este encuentro permitió promover el diálogo, fortalecer alianzas y visibilizar las capacidades existentes para impulsar procesos de innovación con impacto en los territorios.
Durante la apertura del evento participaron Adalberto Sánchez, director de la OTRI de la Universidad del Valle, y Diana Riveris, directora de Campus Nova de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, quienes coincidieron en la importancia de fortalecer los vínculos entre la academia y el sector productivo para transformar el conocimiento en oportunidades de desarrollo. Ambos destacaron que las universidades cuentan con capacidades tecnológicas que, articuladas con las necesidades del entorno, pueden convertirse en soluciones concretas para los desafíos de la sociedad.
Para profundizar en este tema, la conferencia central estuvo a cargo de Melissa Londoño, jefe de Transferencia Tecnológica de la Dirección de Innovación y Desarrollo Tecnológico de la Universidad EAFIT, quien explicó el papel estratégico de la transferencia de conocimiento y la función que desempeñan las OTRI como articuladoras entre la investigación, la industria y la sociedad. Su intervención permitió comprender cómo estos procesos facilitan la conexión entre quienes generan conocimiento y quienes pueden convertirlo en productos, servicios o soluciones con impacto real.
Posteriormente, se desarrolló el panel “¿Por qué trabajar con las universidades puede convertirse en una ventaja competitiva?”, moderado por Sandro Villamil, director de la OTRI de la Universidad de Caldas. El espacio contó con la participación de Juan Manuel Chávez, gerente de Reddi; Pamela Álvarez, coordinadora de Gestión de Transferencia de Conocimiento y Propiedad Intelectual de la Universidad de Antioquia; y Angélica Ortiz, directora técnica de Impalmeq.
A través de experiencias y casos concretos, los panelistas evidenciaron que la colaboración entre universidad, empresa y Estado no solo acelera los procesos de innovación, sino que también fortalece la competitividad de las organizaciones y contribuye a la solución de retos estratégicos para el desarrollo del país. La conversación dejó claro que la innovación no surge de esfuerzos aislados, sino de la capacidad de construir redes de colaboración que integren conocimiento, experiencia y visión compartida.
Como parte de la programación, los asistentes vivieron una experiencia inmersiva en el planetario de YAWA, un espacio que invitó a explorar nuevas formas de acercarse al conocimiento y a reflexionar sobre el papel de la ciencia, la tecnología y la creatividad en la construcción del futuro.
La jornada concluyó con la presentación de tres casos de éxito que evidenciaron cómo la transferencia tecnológica puede generar resultados tangibles y oportunidades de crecimiento.
El primero estuvo a cargo de Helberg Ascensio, de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, quien presentó la tecnología Ubicu, desarrollada en cotitularidad con la Universidad del Valle. Posteriormente, Claudia Vanegas, de la Pontificia Universidad Javeriana Bogotá, compartió la experiencia relacionada con tecnologías basadas en microalgas para la producción de bioingredientes de alto valor agregado. Finalmente, Adalberto Sánchez, director de la OTRI de la Universidad del Valle, expuso el proceso mediante el cual un desarrollo tecnológico de la universidad fue licenciado en México, destacando los factores que hicieron posible su comercialización y la relevancia del trabajo colaborativo para llevar una tecnología desde el laboratorio hasta el mercado.
Durante la jornada de la tarde se llevó a cabo un encuentro de OTRIs de diferentes universidades colombianas, en el marco de la consolidación de una Red Nacional de OTRI. Participaron representantes de la Universidad Tecnológica de Pereira, Universidad de Caldas, Universidad de Antioquia, UNAD, Universidad del Quindío, Pontificia Universidad Javeriana Bogotá, Universidad del Cauca, entre otras instituciones.
Este espacio permitió avanzar en la construcción de un plan de trabajo conjunto orientado a fortalecer las capacidades de transferencia de conocimiento en el país, promover el intercambio de experiencias y consolidar una agenda colaborativa que contribuya al crecimiento del ecosistema nacional de innovación.
Para la OTRI de la Universidad del Valle y Campus Nova de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, la realización de estos encuentros representa una oportunidad para seguir fortaleciendo las conexiones entre los diferentes actores del ecosistema, visibilizar las capacidades tecnológicas de las instituciones de educación superior y promover una cultura de colaboración que permita transformar el conocimiento en desarrollo, competitividad y bienestar para la región y el país.