Con la charla “La Inteligencia Artificial Generativa: Una mirada a las oportunidades y desafíos para la investigación, la educación y la sociedad” se inaugurará el Coloquio de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, un espacio para el intercambio de conocimientos y experiencias pensado para la comunidad de ciencias, y abierto a todo el público.
Esta actividad se realizará el próximo lunes 26 de agosto, a las 4:00 pm, Salón Michel Valero, Edificio E20, piso 2.
El Coloquio de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas se realizará el último lunes de cada mes a las 4:00 p.m. y tendrá transmisión en directo por el canal de youtube de la facultad: agosto 26, septiembre 30, octubre 28 y noviembre 25.
Charla inaugural
La Inteligencia Artificial Generativa: Una mirada a las oportunidades y desafíos para la investigación, la educación y la sociedad.
En esta charla se explorarán las revolucionarias capacidades de la Inteligencia Artificial Generativa para transformar la educación, la investigación y la sociedad. Se analizará cómo esta tecnología puede personalizar el aprendizaje, estimular la creatividad y optimizar procesos. Sin embargo, también se discutirán los riesgos éticos, sociales y ambientales asociados a su desarrollo y uso, como la desinformación, la privacidad y el consumo energético.
El ponente es el profesor del departamento de Física Omar Calderón Losada, doctor en física de la Universidad de Los Andes. Sus líneas de investigación son la óptica cuántica, computación e información cuántica, espectroscopía ultrarrápida y tomografía de coherencia. Actualmente es el coordinador del Laboratorio de Espectroscopía Ultrarrápida del CIBioFi.
Fecha: agosto 26 de 2024
Hora: 4:00 p.m.
Lugar: E20, piso 2. Salón Michel Valero
Entre el 5 y el 8 de noviembre la Universidad del Valle realizará la Escuela Internacional de Formación Avanzada - EIFA - Inteligencia Artificial para las Ciencias Naturales y Exactas, que busca generar destrezas sobre el desarrollo de códigos para el procesamiento de datos y aprendizaje automático basados en técnicas de inteligencia artificial (IA).
La escuela ofrecerá diferentes cursos que abordarán conceptos fundamentales de IA (incluyendo el aprendizaje automático), escritura de códigos, procesamiento de datos y modelización predictiva. Los participantes aprenderán a desarrollar y utilizar algoritmos de IA para analizar grandes conjuntos de datos, plantear modelos precisos y generar conocimiento que permita incorporar la IA en las investigaciones de la Universidad del Valle.
Esta escuela está dirigida a estudiantes de posgrado, pregrado de semestres avanzados y docentes de las Ciencias Naturales y Exactas. No tendrá costo para los asistentes.
Desarrollo
Primera parte
Introducción básica a la Inteligencia Artificial y el Machine Learning.
Se realizará del 26 de septiembre al 24 de octubre, en modalidad virtual. Esta primera parte consta de 5 reuniones de 2 horas + trabajo independiente. A estas sesiones pueden asistir todas las personas que se inscriban.
Segunda parte
Desarrollo intensivo de la escuela
Se realizará de manera presencial del 5 al 8 de noviembre y podrán asistir quienes habiendo participado en las charlas de la primera parte sean seleccionados por su asistencia y el desarrollo satisfactorio de los trabajos propuestos en dicha etapa.
Tercera parte
Cierre
Se realizará el 8 de noviembre y consta de una conferencia magistral y una sesión de posters de investigación. El cierre está abierto a toda la comunidad universitaria.
Materias Homologables
La asistencia y aprobación de la escuela significará además, para los estudiantes de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, la homologación de una materia: Investigación I o II para los estudiantes de pregrado y seminarios o electivas para los estudiantes de maestría y doctorado.
Para conocer los docentes internacionales, obtener mayor información sobre la EIFA Inteligencia Artificial para las Ciencias Naturales y Exactas e inscribirse visite: https://eifaciencias.correounivalle.edu.co
La aparición de la inteligencia artificial en diferentes ámbitos de la vida cotidiana es un tema que en los últimos años ha sido objeto de debate y de reflexión. En los campos de la salud, las finanzas y los negocios se habla de los impactos, del potencial, las posibilidades y los retos que abre esta tecnología innovadora. Las instituciones de educación superior no podemos ser ajenas a esta discusión en la esfera pública.
Desde diferentes perspectivas, alrededor de las IA se busca desmitificar su uso e implementación, pues desde ciertas miradas se plantea que pueden ser herramientas que permitirán el desarrollo de nuevas habilidades para la gestión y el liderazgo. Alrededor del mundo se están adelantando múltiples experiencias que hablan del potencial para transformar nuestro quehacer.
Como comunidad académica, la Universidad del Valle está interesada en pensar el rol de la inteligencia artificial, fundamental para el devenir de la educación superior en las próximas décadas. Nos estamos sumando al debate que se está adelantando en diferentes escenarios. Es importante pensar nuestra postura en estos temas que se sitúan en la frontera del conocimiento, generando aportes desde la investigación y los diferentes campos del saber. Por supuesto, sin perder de vista la perspectiva ética que va desde el tipo de datos y estadísticas que se emplean para alimentar las IA hasta el uso adecuado que como usuarios les demos.
Es necesario que las universidades pensemos el potencial que podemos desarrollar gracias al uso de esta tecnología. Nuestros procesos misionales, administrativos, de gestión e investigación pueden verse potenciados por la IA. Es fundamental adaptarnos a esta tecnología que está planteando un escenario disruptivo que lleva a repensar nuestros modelos educativos, métodos de investigación y estructuras organizacionales. En esto será fundamental el desarrollo de las capacidades y habilidades de nuestras comunidades, tanto de estudiantes como docentes, empleados y trabajadores.
Es en ese sentido que como dirección universitaria hemos considerado de profunda importancia que la transformación digital y la inteligencia artificial sea uno de los ejes de las Mesas Temáticas Convergentes para la formulación del Plan Estratégico de Desarrollo 2025 - 2035. Este documento es la hoja de ruta para los próximos diez años, con un componente de prospectiva que nos permitirá construir la universidad que soñamos. Las discusiones alrededor de este eje nos permitirán formular estrategias para asegurar la eficiencia, sostenibilidad y calidad de nuestros procesos académicos, investigativos, de extensión y administrativos.
Es importante que el conjunto de estamentos que componen la comunidad universitaria se sumen a las mesas temáticas convergentes, un mecanismo de participación que se ha previsto para la recolección de insumos que permitan la construcción del Plan Estratégico de Desarrollo. Este documento será la hoja de ruta para los próximos diez años de la Universidad. En esta ocasión la construcción del PED se piensa también mirando el futuro de la institución, comenzando a prever escenarios cuando se cumplan nuestros primeros cien años. A través de este ejercicio de prospectiva, donde se construirán escenarios de futuro, la Universidad del Valle ratificará su compromiso con el desarrollo de la región.
Los sistemas de información basados en IA constituyen un reto conceptual y de aplicabilidad con hondas consecuencias sobre la educación; la adaptación temprana y reflexiva es la clave para enfrentarlas.
A menudo, las posibilidades que ofrecen los desarrollos tecnológicos como la Inteligencia Artificial (IA e IAG) vienen acompañadas de la producción de una gran cantidad de información que puede resultar abrumadora y que, lejos de favorecer el uso de las herramientas tecnológicas, lo dificulta e incluso lo impide, ya sea por los detalles técnicos que se requieren aprender para su manejo e integración o por los debates que suscita su efecto entre los distintos campos o disciplinas. La educación no es ajena a este fenómeno y los docentes se enfrentan hoy a enormes desafíos que se discuten en debates, foros, redes sociales, publicaciones en revistas especializadas y de opinión, y para los que se generan guías y manuales que desbordan la capacidad de los educadores para atenderlos y, a la vez, adquirir las habilidades y competencias que les permitan integrar las nuevas herramientas a su práctica pedagógica.
El reconocimiento de esta dificultad, que suele pasar desapercibida, fue una de las razones por las que el equipo de formación de la DINTEV, diseñó el taller Usando la Inteligencia artificial como recurso pedagógico, persiguiendo la apertura de un proceso ineludible en cuanto a actualización docente en TIC y, de manera indirecta, de la adopción de la IA en procesos de todo orden al interior de la Universidad del Valle.
“El semestre anterior, a finales del año pasado, la DINTEV aplicó una encuesta a todos los profesores de la universidad en todas las sedes con el objetivo de identificar las necesidades de formación que ellos mismos consideraban que había que atender. Uno de los temas que surgió fue el de la inteligencia artificial en educación superior. Tras identificar esa necesidad, formulamos un taller que orienta sobre algunos usos y posibilidades de esos sistemas de información”, explica el profesor Gilbert Andrés Cruz Rojas, responsable del taller y miembro del equipo formador de la DINTEV. A los hallazgos del sondeo, se sumaron las propuestas de la directora de la DINTEV y el equipo de formación frente a la participación de la Universidad del Valle, en la agenda de capacitación de RedUnete, colectivo de Instituciones de Educación Superior que trabaja por la reflexión en torno a la integración de las tecnologías digitales en los espacios universitarios y que ha comenzado a explorar la actualización docente en el uso de la IA.
De esta forma, recogiendo las inquietudes de los docentes y las apuestas del equipo de la DINTEV, el taller se desarrolla en dos momentos —cada uno correspondiente a una sesión de dos horas— en los que los participantes se introducen en el conocimiento básico de la IA, se inician en la exploración de algunos recursos que les pueden servir de apoyo en las tareas de aula o investigación, y, lo más importante, reconocen cómo hacerlos parte de estrategias pedagógicas que transformen los procesos de enseñanza y aprendizaje, de forma tal que la herramienta no reemplace, sino que apoye y facilite las tareas del profesor, y no interfiera con el desarrollo de competencias y habilidades de los estudiantes como la consolidación de un pensamiento crítico o las capacidades creativa y resolutiva.
Esta perspectiva dada al taller contribuye a combatir “la clandestinidad del uso del recurso”, foco de tensión sobre el que se soportan algunos de los principales mitos y miedos alrededor del uso de la IA en educación, como la presentación de tareas no desarrolladas por los estudiantes y sí por las máquinas. “La tensión está presente especialmente en los aspectos evaluativos y en el diseño de actividades en los que este tipo de recursos aparecen de una forma invisible a los ojos del profesor; es decir, cuando no los ha propiciado. En cambio, cuando el profesor plantea el uso explícito de los recursos en las actividades y los estudiantes las utilizan porque así se les ha solicitado, ese uso es más visible y es clara la forma en que los estudiantes pueden emplear ciertas herramientas para cumplir los objetivos: escribir un ensayo, resolver un problema, desarrollar su trabajo de grado, etc.”.
ChatGPT, ChatPDF, Midjourney… ¿Por dónde empezar?
Además de desmitificar el uso de la IA en la educación, el enfoque dado al taller permite evitar la mirada tecnocéntrica en su integración a las actividades académicas. Esto porque en las sesiones, los docentes adquieren destrezas para identificar aquellos escenarios en los que precisan del uso de la IA desde la particularidad de sus cursos, la metodología que los soporta y cómo su introducción afecta el acto pedagógico. La IA aparece entonces como un apoyo o un instrumento que eficientiza tareas, más no como un reemplazo del docente (escenario que resulta altamente improbable).
Y es que como lo señala Valtensir Mendes en una columna para El País de España y como lo recogen los informes de la UNESCO, las tecnologías digitales deben utilizarse para “apoyar una educación basada en la interacción humana en lugar de apuntar a sustituirla”. El reto se encuentra entonces en garantizar que los sistemas educativos se transformen a tiempo, teniendo en cuenta que las IA ya introdujeron nuevas dinámicas en los ecosistemas de enseñanza y aprendizaje.
“Lo importante es entender que estos sistemas de información aparecen como un recurso más que le puede ser útil al profesor en su función formativa. Por lo tanto, es necesario que el profesor piense previamente —o esa es la concepción con la que se ha pensado el taller— y tome decisiones curriculares con respecto a lo que espera trabajar con los estudiantes, lo que espera enseñar, lo que espera que ellos aprendan, sin eludir decisiones de tipo pedagógico y didáctico como el diseño de las actividades o sus objetivos de aprendizaje. Es por último que aparecen las decisiones de tipo tecnológico y la aplicación de los sistemas de información. Se trata de la postura frente a cómo deben hacerse los procesos de integración de la tecnología. Conocemos algunos sistemas que le dan al profesor una información de lo curricular; por ejemplo, si se le pregunta a la máquina y se le entregan datos e indicaciones sobre una asignatura, el sistema puede arrojar toda la propuesta curricular. Aquí la idea es que esas decisiones el profesor no las eluda o delegue a una máquina; aquí la idea es que el profesor tome las decisiones y le saque el mayor provecho a la tecnología. Porque si no, uno está ante una mirada tecnocéntrica de la educación donde lo tecnológico se impone sobre lo pedagógico”, puntualiza el profesor Cruz Rojas.
Por este motivo, en el taller no se impone el uso de un recurso o un grupo de recursos específicos, sino que se presenta una serie de fundamentos conceptuales y metodológicos acompañados de ejemplos y demostraciones con algunas herramientas que se exploran “en caliente”, lo que le permite a los profesores contar con los mecanismos para continuar una búsqueda y apropiación que se ajuste a sus necesidades desde una actitud reflexiva de su propia práctica. Esto incluye, por supuesto, el reconocimiento de las limitaciones de la IA y los sesgos que en ella se reproducen de la realidad social, como ocurre con las brechas de género o la representación de estereotipos raciales, así como la toma de conciencia sobre los costos medioambientales y energéticos.
Es usual encontrar que los profesores asistan a diferentes tipos de talleres sobre uno u otro recurso o aplicación, y pasadas algunas semanas dejen de utilizarlas; fenómeno que se explica no por la falta de bondad o pertinencia del recurso, sino porque este no era realmente necesario o su utilidad era distinta a la que requería el docente. “Por eso estamos orientando a los docentes a gestionar su enseñanza a través de un sistema de recursos personales. Ese sistema se organiza en unas familias que les permiten desarrollar su actividad profesional. Es decir, los docentes tienen ya unos recursos para planear sus clases, tienen sus páginas, documentos, presentaciones, su discurso; pero sólo cuando son conscientes del tipo de herramientas que utilizan, pueden determinar cuáles necesitan y cuáles no, cómo organizarlas y clasificarlas. Entonces, si un profesor plantea actividades en las que sus estudiantes producen un gran volumen de contenido multimedia, requiere ponerse en contacto con ese tipo de herramientas específicas y no con toda la gama que está disponible en internet”, señala el formador de la DINTEV.
Una de las opciones para la organización de los recursos o herramientas es Symbaloo, una plataforma gratuita que funciona como una especie de navegador que al configurarse como página de inicio, sirve como un escritorio virtual. A esta herramienta, revisada como un caso especial en el taller por ser una aliada a la hora de dar ese primer paso de identificación, depuración y gestión ordenada de aplicaciones, se suman entre muchas otras: Elicit, un sistema que usa la IA para apoyar la búsqueda, análisis, compilación e incluso sistematización de información científica; ChatGPT, la inteligencia artificial generativa más mencionada en los círculos académicos por su potencial en la creación de textos, pero también por las dificultades que esto conlleva a nivel evaluativo; o ChatPDF, recurso que permite “conversar” con documentos en PDF, función interesantísima para organizar debates en clase o trabajar el desarrollo de pensamiento crítico o la lectura profunda y analítica de textos académicos.
Bien sea por la perspectiva general con que se planteó la capacitación, la multiplicidad de herramientas que se les presentan a los docentes de manera sencilla o el interés que suscita la IA actualmente, el taller ha contado con una buena recepción entre el cuerpo docente, pues a la primera cohorte, planificada por la DINTEV para el mes de febrero, se sumó una solicitada por la Seccional Buga y en la que participaron profesores de ese municipio y de la Sede Tuluá.
Precisamente uno de los docentes de la sede Buga y responsable de varios cursos de Lengua Extranjera, el profesor José Fernando Moreno Prado, compartió con nosotros su experiencia de integración de ChatPDF en su práctica pedagógica. Cuenta: “Yo lidero los clubes de conversación acá en la sede y desde ese lugar planifico muchas de las actividades. Ahora estoy manejando ChatPDF y estoy dejando que los estudiantes empiecen a usarlo de una manera que sea significativa para ellos. Por ejemplo: la semana pasada les pregunté qué imagen tenían del futuro, cómo se imaginaban que sería la música, la vida amorosa, la educación, la salud, distintos temas en el 2050, partiendo de las experiencias que tenían en el momento y lo que han escuchado de sus padres en el pasado. Luego de escuchar sus opiniones, les pedí que le hicieran la pregunta a la IA, y observamos y discutimos las respuestas y sus contrastes. Fue muy interesante. Todo es cuestión de la forma en que usamos la IA, algo que nos repitió el profe Gilbert en el taller”.
En esta actividad el profesor Moreno Prado estimula las cuatro competencias lingüísticas en inglés: listening, speaking, reading y writing, pues las discusiones y el uso de la herramienta se llevan a cabo en el idioma extranjero. El ejercicio resulta más que interesante, pues además de cumplir los objetivos pedagógicos de la asignatura, hace emerger la tensión entre lengua y lenguaje, provocando que en una discusión aparentemente sencilla y didáctica, se hagan presentes las complejidades que hoy debaten lingüistas, programadores y filósofos sobre el lenguaje y la realidad.
El profesor, quien actualmente cursa también nuestro Diplomado en Docencia Virtual, señala que la oferta formativa de la DINTEV y su dedicación individual a la experimentación con distintas herramientas le han permitido desmitificar el uso de la IA y otros sistemas de información. Por ello, en alguna ocasión se lanzó a la exploración del metaverso y con su avatar se encontró en medio de un centro comercial en Dubai, en el que otra persona, al igual que él, recorría el espacio y lo indagaba. “Fue una experiencia agridulce. Chévere porque vi a alguien que no conocía, que no sabía de dónde era, pero al mismo tiempo me generó algo de miedo. Pero uno no se debe cerrar a ese tipo de herramientas, es más, debemos capacitarnos para guiar a los estudiantes en el aprovechamiento de esos sistemas. Es también una cuestión de decirles: bueno, hasta aquí se les permite que utilicen la inteligencia artificial. Es una muy buena herramienta, con ella podemos solucionar problemas, fomentar el trabajo colaborativo, el que los mismos estudiantes vayan creando su aprendizaje formativo, en fin, yo creo que el taller nos despejó muchas dudas”.
Las dudas y temores pueden ser ilustradas con imágenes que evocan la infancia enfrentándose a un mundo desconocido que produce emoción, entusiasmo y agobio al mismo tiempo, tal como lo mostraron los resultados de una actividad del taller en la que se les pidió a los profesores utilizar la IA recientemente incorporada a Padlet, para expresar gráficamente sus sentimientos frente a la inteligencia artificial. La conclusión del taller: esas imágenes pueden transformarse con la adquisición de conocimientos.
Por: Diane Palacios Chamorro
DINTEV
Crédito de las imagen: Dario Trullo Ramírez
En los últimos años surgió un nuevo elemento con un potencial disruptivo capaz de transformar la educación: la inteligencia artificial. En un ambiente que se encuentra en constante cambio, lejos de mirar con temor la aparición de este factor, es fundamental entender los retos y oportunidades que plantea para el contexto de la educación superior.
La Agencia de Noticias Univalle conversó con el investigador John William Branch, profesor del Departamento de Ciencias de la Computación y Director del grupo de investigación GIDIA de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín, para conocer su mirada sobre el uso responsable y ético de este tecnología en la educación superior.
Hay un nuevo actor para considerar en la educación superior que es la aparición de la inteligencia artificial, un elemento fundamental para considerarlo en los procesos de aprendizaje y que debemos asumir como instituciones de educación superior. Desde su postura ¿cómo se puede integrar la inteligencia artificial de manera efectiva a los procesos académicos que se adelantan en las instituciones de Educación Superior como la Universidad del Valle, Nacional y de Antioquia?
Primero, haría énfasis en que la inteligencia artificial llegó para quedarse. Entendiendo que ha sido el resultado de décadas de trabajo de investigadores, científicos y comunidades a nivel global que han buscado proponer una estrategia que acompañe la toma de decisiones que tenemos los seres humanos. Nunca buscar reemplazar la tarea fundamental del ser humano que es la toma de decisiones. Acompaña la toma de decisiones, en algunas oportunidades, puede automatizar decisiones que son repetitivas en las actividades diarias que tenemos día a día el ser humano. Sin embargo, hay que entenderla como un aliado, como una oportunidad para mejorar los procesos.
En ese orden de ideas, en el ámbito de la educación y particularmente la educación superior, ya se ha demostrado por varios años y décadas, con trabajos que están suficientemente maduros, que en los procesos, por ejemplo, de enseñanza- aprendizaje y en los procesos relacionados con una gestión académica y administrativa que hacemos en las instituciones de educación superior, la inteligencia artificial entra a servirle a los actores que hacemos parte de cada una de estas tareas y actividades que hacemos en el día a día en las universidades para acompañar, mejorar y complementar esas tareas que se hacen allí, de cara a que quien va a recibir al usuario, en este caso, llámese estudiante, profesor, empleado,administrativo u otro actor, que interactúa con las universidades, pueda encontrar en estas herramientas una herramienta que le facilita el entendimiento de los procesos, el análisis y posteriormente le recomienda caminos para tomar las decisiones. Particularmente, podríamos hacer énfasis que en los procesos de enseñanza - aprendizaje, pues son muchos los trabajos que ya hay dispuestos a nivel científico y tecnológico, que incluso hoy se utilizan de manera intensiva para complementar la apropiación de conocimiento, para complementar los procesos de transferencia de conocimiento e inclusive para la generación de nuevo conocimiento a partir de la información previamente existente en un proceso o actividad que realizamos en las universidades.
En lo que tiene que ver básicamente con todo lo que es la apropiación, transferencia y generación de conocimiento, podríamos decir que esas herramientas basadas en el uso de los conceptos, las técnicas y de las tecnologías de la inteligencia artificial, pues han venido acumulando un conocimiento que se le suministra por parte del ser humano, que le permite acceder a esas fuentes de conocimiento que previamente existen en torno, por ejemplo, a la enseñanza relacionada con una asignatura en particular, en la cual el estudiante, en este caso, como beneficiario de ese proceso de apropiación, de ese proceso de transferencia, pero también de ese proceso que puede estar relacionado con la generación de conocimiento, puede acceder de una manera mucho más rápida, más efectiva y, por ende, se vuelve eficaz para el propósito que tiene el estudiante de adquirir un conocimiento que le sirva en su proceso de formación profesional, pero posteriormente para poder desplegarlo en la toma de decisiones que debe hacer en su desempeño profesional una vez lo adquiere.
Esas herramientas han servido para que se explore la propiedad de conocimiento que con las buenas prácticas que hoy contamos, pues se hace muy difícil a veces repetir experimentos. Se vuelve un asunto de más tiempo, gastos, en términos de insumos, que con herramientas tecnológicas basadas en inteligencia se podrá simular, por ejemplo, muchos más procesos, aprender de procesos que probablemente no puede desarrollar con las herramientas que hay hoy a nivel físico, en términos de la realización, pero que el desarrollo tecnológico de hoy basado en inteligencia artificial ha permitido entonces simular diferentes escenarios de apropiación del conocimiento que hacen que esa transferencia se facilite y enriquezca como tal el conocimiento que proporciona la información, que tenemos en las universidades, pues logre al final poder contar con un conocimiento más amplio, más detallado, más enriquecedor, complementario, que le va a servir posteriormente para su vida profesional. Entonces, lo que llamaríamos aprendizaje, viene siendo hoy muy enriquecido.
La discusión más reciente que hay en torno a todo lo que tiene que ver con los procesos basados en modelos de procesamiento del lenguaje natural, en la que algunos asistentes que usan técnicas de inteligencia artificial, le permiten recomendar a sus usuarios; en este caso, podemos hablar de los estudiantes incluso los profesores, rutas o caminos de aprendizaje o de transferencia, en el caso de apropiación, o rutas o caminos de transferencia de conocimiento, en el caso que tiene que ver con con los profesores a la hora de establecer una estrategia pedagógica que facilite llevar el conocimiento o masificarlo en términos del contenido que pueda haber. Y tiene que ver con lo que hay hoy basado en modelos de lenguaje natural como el chat GPT, que es uno de tantos modelos de inteligencia artificial que se basaba básicamente en el uso del lenguaje natural, como la estrategia que usamos los seres humanos para comunicarnos y que hoy la máquina cada vez lo comprende mejor, o sea, hay que madurar los modelos, entrenarlos, para que ese lenguaje natural lo podamos comprender, no solamente un lenguaje natural basado en texto, sino un lenguaje natural incluso basado en voz, en imagen, en vídeo, que es hacia donde se apunta y que hace parte de la naturaleza de la interacción del ser humano, de la sociedad en general en el día a día. Y a eso no somos ajenos en los procesos de enseñanza-aprendizaje que llevamos en nuestras universidades, no solamente a nivel nacional sino a nivel global.
Entonces, el potencial es enorme. La gran revolución con la inteligencia artificial en los procesos de enseñanza-aprendizaje, a nivel de educación, en cualquier nivel de formación a nivel de educación y hablando, particularmente, de la educación superior, es que puede definir rutas de aprendizaje que hoy se ven enriquecidas con los datos que va aprendiendo de la interacción que tiene el modelo o la herramiento de inteligencia artificial que se utilice para esa tarea, en el caso específico, que se desee. Entonces, el potencial es altísimo y lo que ha hecho es masificar realmente el acceso a un conocimiento que en general con los modelos que tradicionalmente hemos tenido de enseñanza-aprendizaje, donde el profesor tiene conocimiento y el estudiante simplemente es un receptor, ahora ya puede haber una mayor interacción en la relación profesor-estudiante donde el profesor pasa a ser un actor importante en términos de orientar, servir de tutor y siempre está en un proceso de diálogo y discusión constructivo en torno al conocimiento que se está transmitiendo y que se está recepcionando.
Para aprovechar todo ese potencial que usted señala que tiene la inteligencia artificial en su aplicación en los procesos de enseñanza- aprendizaje en la educación de manera general ¿qué capacidades debe desarrollar la comunidad académica para lograr el aprovechamiento de todo este potencial?
Yo sugiero respetuosamente a la comunidad, a todos los estamentos y miembros que interactúan con las comunidades universitarias en nuestro medio es desmitificar el papel de la inteligencia artificial como un actor que pretende desplazar las tareas que realizamos hoy por hoy, simplemente las tareas se van a transformar, o sea, que hay que aceptar el cambio.
Es un advenimiento de que vamos a pasar claramente de la negación a la aceptación. Entonces, un proceso de cambio y transformación cultural con la incorporación de la inteligencia artificial a las tareas que hacemos en el día a día. Es pasar en esa curva, que está muy reportada en la literatura y que se menciona permanentemente que es ir de la negación cuando hay un cambio en cualquier aspecto de la vida de uno, en este caso, de los procesos que llevábamos en la universidad, no solamente en el campo de la enseñanza y el aprendizaje, sino en el campo también de la gestión universitaria, donde hay muchas tareas que pueden ser acompañadas por ese tipo de herramientas. Es evolucionar de esa actitud negativa a una actitud positiva donde acepto que ese puede ser, pero donde debo claramente adquirir unas habilidades que hoy se conoce como habilidades digitales básicas para poder lograr aprovechar al máximo eso. Habilidades que están basadas básicamente en lo que ya en general hemos utilizado por años, por décadas, desde que el desarrollo a nivel de las tecnologías de información y comunicaciones ha penetrado cada vez más la sociedad y es el uso de las máquinas, de los computadores, de las herramientas de software que ellos quieren para poder interactuar.
También, hoy ya está dispuesto en este proceso de transformación cultural basado en el uso de las nuevas tecnologías de información y comunicaciones, pues la definición de un rol que comienza a ser importante y es lo que se conoce como el prompt. El prompt es es el perfil de actor que hay que comienza a desarrollar las capacidades para interactuar con las herramientas, con las plataformas de inteligencia artificial que están dispuestas para acompañar las diversas tareas en donde se pueden aplicar. Es como preguntarle a la inteligencia artificial, hacerle las diferentes preguntas que quiero hacer alrededor de la tarea que estoy realizando para encontrar las respuestas más acertadas posibles. Si yo le pregunto “basura”, decimos coloquialmente, pues él me va a dar respuestas que son basura también. Si yo no le doy buenos datos, buenas preguntas,las respuestas que voy a recibir no son buenas preguntas, sino que no van a corresponder con la orientación que quiero. Entonces, para mí lo fundamental, además de las habilidades digitales, es que haya un proceso de apropiación de cultura digital que hoy es necesario.
Si lo hubo en su momento cuando hubo la incorporación o inclusión del uso de computadores en nuestras tareas diarias hace varias décadas, pues con más razón hoy. Eso sumado al uso de plataformas que hacen un ejercicio de razonamiento emulando el comportamiento del ser humano en términos de cómo razona con base en información que tiene del aprendizaje y el entorno para poder tomar una decisión. Apropiación de la cultura digital es una tarea fundamental que además de estar soportada en el hecho de que apropio una cultura digital para mitigar la negación que tengo al cambio con el uso y el advenimiento de estas nuevas tecnologías de información y comunicaciones que ya han invadido muchas de las tareas que hacemos diariamente.
Específicamente en los procesos de enseñanza - aprendizaje ¿Cuál debe ser el rol que deben asumir los docentes?
Yo creo que los docentes estamos llamados a realizar una tarea que diga que no solamente en Colombia sino a nivel global. Se ha estado tardando para realizarse y es que el papel del docente es ser no un repetidor de conocimiento, porque es lo que, en general, se ha demostrado o sucedido. A lo largo de décadas repetimos un conocimiento, sino que es ser un facilitador, un orientador y un mediador frente a lo que es la apropiación de ese conocimiento que requiere el estudiante ,soportado, básicamente nutrirlo de una discusión que enriquezca y fortalezca la apropiación de ese conocimiento de cara a la tarea que posteriormente va a ser en su ejercicio profesional para hablar de los estudiantes que tenemos en la institución de educación superior. El no es el dueño del conocimiento, simplemente abre una puerta y es un puente para poder entender y poder integrar ese conocimiento de la manera mucho más eficaz, o sea, más rápida y más efectiva en el proceso de enseñanza aprendizaje.
En varios escenarios se ha hablado de un uso responsable y ético de la inteligencia artificial ¿Cómo podemos entender esto?
Importantísimo ese punto. El punto que yo diría nos tiene a todos los que en su momento tratábamos con inteligencia artificial, 20 o 30 años atrás, y estábamos aislados del interés de la sociedad, porque todavía la inteligencia artificial no lograba emerger, en la medida en que se requería para demostrar el nivel que tenía.
Hoy que ya ha emergido y que inunda realmente a la sociedad con propuestas y oportunidades de mejora para acompañar la toma de decisiones de diferentes procesos; entre ellos, los que vivimos en nuestras instituciones de educación superior como son los procesos de enseñanza aprendizaje o los de la gestión misma de los procesos universitarios. El tema del uso ético y responsable de la inteligencia artificial está mediado por el hecho de que el motor que mueve la inteligencia artificial son los datos, que, combinados, generan información y esa información se representa en conocimiento, pues tengamos que soportar todo esto en unos datos de buena calidad. Entonces, hay que mitigar mucho para lograr que haya un uso ético de la inteligencia artificial.
Es lograr que ese uso que le demos a las herramientas, sea un uso responsable y está mediado por el insumo que se le debe entregar de cara a las tareas que estas herramientas van a realizar. Mientras no hagamos conciencia de eso, no hagamos un ejercicio repetitivo de generar cultura alrededor de la importancia de los datos de buena calidad, pues claramente vamos a estar en la franja, límite, frontera de poder estar haciendo un uso no ético de la inteligencia artificial para poder responder a muchas de las preguntas que le hacemos a la inteligencia artificial para acompañar nuestro proceso de toma de decisiones. Entonces ahí es muy importante eso.
Por último, es importante hacer conciencia sobre el abuso en el uso de la IA. Hay que mitigar ese tema desde un uso adecuado de la estadística y de la calidad de los datos que se emplean para entrenar los modelos que responden a eso.
La Universidad del Valle en este momento se encuentra construyendo su Plan Estratégico de Desarrollo que va a delimitar los derroteros de la institución para los próximos diez años. Uno de los puntos claves es la transformación digital y la inteligencia artificial en su aplicación con los procesos académicos ¿Qué recomendación de manera general usted puede hacerle a los docentes y a los de la comunidad académica al respecto de este tema.
Básicamente, yo diría que la clave está en contar dentro de ese plan de desarrollo, además de las herramientas tecnológicas que acompañan estos propósitos, es contar con un proyecto o un programa permanente de gestión del cambio, de transformación cultural de la institución con todos los estamentos de la comunidad universitaria, profesores, estudiantes, administrativos, egresados y todos aquellos aliados que interactúan con la universidad, para que efectivamente hagan uso y uso responsable de todas estas propuestas que se comienzan a dar.
Entonces, lo más importante es que haya un proyecto de apropiación cultural permanente, de apropiación digital de la cultura digital permanente, que además pueda medir el cambio entre lo que ha venido sufriendo hasta hoy y luego el cambio que se genera en los diferentes procesos donde se viene a implementar temas de transformación digital basados en inteligencia artificial posteriormente. Hay muchos escenarios. Hay ejemplos de universidades, no solamente en Colombia sino en el mundo, o en otras instituciones, pueden medir; hay un ejemplo fundamental que es la autogestión en la generación, por ejemplo, de certificados o documentos que permanentemente los diferentes miembros de la comunidad universitaria estamos solicitando. Cuando no hace alusión a la solicitud de un certificado X, Y o Z, en años anteriores, en décadas anteriores, y hoy vamos a poder luego medir con la implementación de procesos basados en la automatización básicamente, cómo se logra mejorar realmente, no solamente en términos de eficacia, rapidez, efectividad, de eficiencia y de efectividad, porque terminan siendo muy precisos y corresponden a lo que queremos, sino como eso realmente genera un bienestar en el usuario, que solicitar los documentos. Antes tocaba esperar horas, días o semanas para contar con algunos documentos. Hoy, eso facilitaría realmente el acceso. Ese es uno de muchos ejemplos a los que podríamos hacer alusión con la incorporación y luego de eso como una oportunidad de cambio en la ruta y en el camino siempre mejorar continuamente los procesos y procedimientos de la gestión académica y administrativa que tenemos en las universidades.
Dos investigadoras adelantan una propuesta que usa microorganismos cultivados para mejorar la calidad del café a través de un innovador método de fermentación
Son las 10 de la mañana, en el laboratorio 4054 del Grupo de Investigación de Microbiología y Biotecnología Aplicada -MIBIA, Anna María Polanía Rivera[i] y Jhennifer López Silva, investigadoras e Ingenieras de Alimentos de la Universidad del Valle, desarrollan con paciencia una prueba para garantizar que el cultivo de microorganismos que están desarrollando crezca sin contratiempos. A partir de la mezcla entre la pulpa y aguamiel del café, la levadura y el yogurt, buscan crear un inóculo de microorganismos que le aporte cualidades nuevas y especiales al café colombiano, famoso precisamente por su calidad. Esta innovación, que busca aprovechar los productos residuales de la producción, así como mejorar la calidad y el precio de venta, pretende impactar departamentos como el Cauca, generando incentivos para la sustitución de cultivos ilícitos por cultivos de café[ii].
Sembrando microorganismos en cajitas azules
En el Laboratorio MIBIA, un espacio compuesto por cabinas que filtran el aire y donde se trabaja con hongos, bacterias patógenas o levaduras, Anna y Jhennifer colocan, de manera pausada, sobre una máquina despulpadora, las cerezas de quince kilos de café que vienen desde Florencia, Cauca, departamento con el mayor número de caficultores del país. El despulpado implica quitarle al fruto su capa externa, roja o amarilla, y la parte gelatinosa y azucarada que lo recubre, llamada mucílago. Este grano descubierto y baboso por la acción del mucílago, se estrega y se lava con agua para obtener el aguamiel de café, al cual se le miden los azúcares disponibles. De esta manera se garantiza la continuación del experimento, teniendo la pulpa y el aguamiel, y agregando dos ingredientes más: la levadura y el yogurt.
Aunque se empieza a primera hora, la creación del inóculo no siempre se hace en un orden específico. A veces, se inicia con otros procesos y después se hace el despulpado, el cual puede durar hasta 7 horas, dependiendo de los kilos de café a usar. “Es un proceso muy duro que te enseña a valorar el trabajo campesino”, comenta Jhennifer, agregando que la cantidad procesada por ellas no es comparable con los 300 o 400 kilos que los caficultores procesan. Por ello, en algunas ocasiones, la prueba no continúa de inmediato, y los insumos que se obtienen del despulpado se empacan y se almacenan en el congelador.
Jhennifer extrae la mezcla de pulpa y agua miel. La calienta durante ocho minutos para disminuir la carga microbiana y evitar el crecimiento de microorganismos indeseables. Como lo explican las investigadoras, este tiempo de calentamiento se ha promediado a partir de diferentes pruebas y ha sido efectivo para la eliminación de otros microorganismos diferentes a las bacterias que se utilizan en el inóculo. Es necesario que la mezcla se enfríe y se reduzca de tamaño en un molino, para agregar el yogurt y colocarla en una cámara anaeróbica que elimina los niveles de oxígeno. Los ambientes sin oxígeno son los predilectos para el crecimiento de las bacterias ácido-lácticas, que llegan a un tope máximo de desarrollo después de 12 horas. Pasado este tiempo, se le adiciona la levadura, que sí requiere oxígeno para un mejor crecimiento. Así, los componentes juntos se ponen en un agitador durante siete horas para combinar y airear la mezcla.
Luego de este procedimiento, es necesario que la mezcla obtenida se diluya hasta seis veces. De las últimas tres diluciones se toman pequeñas muestras que se depositan en unas cajas pequeñas que actúan como medio de cultivo llamadas Agar MRS. Estas contienen gelatina y nutrientes que permiten el crecimiento y recuento de los microorganismos sembrados, para evaluar su viabilidad o progreso. En las cajas, las bacterias pueden observarse a nivel macroscópico: un lienzo azul rey que se pinta de círculos, formas amorfas y cadenas diminutas azul claro que garantizan la presencia de seres vivos que crecen de manera exponencial.
El arte de la fermentación del café
Los procesos de fermentación tienen una historia tan larga como la de la humanidad misma, siendo parte de la creación de bebidas como la cerveza y el vino, y de alimentos como el queso y el pan[i]. En el caso del café, el cultivo del inóculo microbiano usa un proceso de fermentación controlada que se sigue durante dos días, evaluando su acidez o alcalinidad (pH) y los azúcares disponibles cada 12, 24, 36 y 48 horas.
Como en todo proceso de fermentación, en este también intervienen microorganismos, en particular, bacterias ácido lácticas y levadura, que, mediante un proceso natural, descomponen los azúcares sin necesidad de oxígeno, formando compuestos como ácidos orgánicos y alcohol, que influyen en la calidad del café.
Anna y Jhennifer se concentran en la cinética de la fermentación, es decir, el ritmo en que cambian las concentraciones de la biomasa de microorganismos. Deben observar que el pH y los azúcares disminuyan, pues es señal de que la fermentación se está dando: los microorganismos consumen los azúcares y producen ácidos orgánicos, los cuales inciden en el sabor, aroma y textura del café.
Asimismo, una buena población de microorganismos quiere decir que el proceso es bueno. Se ha detectado que estos se demoran entre 1 o 2 días en aparecer, pero en ocasiones no es así y los microorganismos no crecen. Cuando esto sucede, Anna se pregunta con preocupación si se saltó algún paso o si no siguió la metodología correcta. Debe analizar qué pasó y repetir la prueba, lo cual puede ser frustrante porque a veces depende de factores externos y se pierde el trabajo de hasta 3 días.
Los microorganismos también se someten a pruebas de resistencia a diferentes temperaturas y contra bacterias patógenas o perjudiciales para la salud. En una de estas pruebas se contaminaron las cajas con un microbio no deseado que “parece gustarle el yogurt (…) y a veces uno se desespera”, manifiesta Jhennifer, mientras esteriliza una mezcla que se contagió con una bacteria esporulada. Después del secado, al café se le realizan otras pruebas como la del perfil sensorial, que implica evaluar atributos tales como la fragancia, el sabor, aroma, acidez, dulzor y cuerpo o textura.
En un primer diseño de 21 experimentos, Anna y Jhennifer corroboraron el crecimiento de una cantidad favorable de microorganismos, percibiendo aromas variopintos en los inóculos: dulces, frutales, herbales, a mora, alcohol y caramelo. Una producción de aromas que señala que la incorporación de las bacterias durante el proceso de fermentación podría conferirle un sabor distinto al café, enmarcándolo como café especial.
Cafés especiales para construir paz
Los Cafés Especiales son relativamente recientes y surgen como respuesta a aquellos consumidores que buscan una calidad superior en su bebida. Estos cafés diferenciados por características como el lugar de origen, la preparación o la sostenibilidad en su producción, conservan una consistencia en sus cualidades físicas, sensoriales y en sus procesos, que los distinguen de variedades convencionales y por los cuales los consumidores están dispuestos a pagar un mayor precio[i].
En Colombia, el tercer mayor productor de este producto a nivel mundial, el consumo de estos cafés especiales ha ido en aumento. Según la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), desde hace más de veinte años se trabaja para diferenciar el grano y obtener un beneficio económico mayor. De las exportaciones de la Federación, entre un 45% y 60% corresponden a cafés estándar y con valores agregados, respectivamente[ii]. Jhennifer comenta que “un café especial tiene una puntuación de 80 hacia arriba”, de acuerdo con la Asociación de Cafés Especiales (SCA por sus siglas en inglés).
Esta organización internacional, que reúne profesionales de la industria del café, desde baristas hasta productores, tiene una escala de 0 a 100, donde los cafés de más de 80 puntos son considerados de especialidad, evaluándose criterios como la fragancia, aroma, sabor, acidez, dulzor, regusto y textura, además de que tiene en cuenta factores como la variedad del café, su cultivo y recolección, el tratamiento y selección del grano, y los procesos de tueste y molienda.
Una vez tengan los resultados finales de la investigación, Anna y Jhennifer esperan impactar departamentos como el Cauca, donde el 99% de los caficultores son pequeños productores que pertenecen a comunidades campesinas, indígenas y negras, mientras que el 20% de las familias del departamento obtienen sus ingresos del café, tal como lo señala la FNC[iii]. Este departamento también ha sido uno de los más lesionados por la guerra y donde la violencia y el conflicto persisten, principalmente por el despojo de tierras, las alianzas entre fuerzas políticas y armadas, las economías ilegales y el narcotráfico[iv].
Tras los acuerdos de Paz y en el marco del Gobierno actual, uno de los temas en los que se sigue trabajando es el reemplazo de los cultivos ilícitos por otros que contribuyan a la economía de las regiones más afectadas. En este sentido, la sustitución de cultivos de coca por cultivos de café ha sido uno de los proyectos que más resultados ha tenido en esa transición hacia economías legales. Según el Ministerio de Agricultura, para el 2024, se anunció el apoyo a la renovación de 35 mil hectáreas de cafetales a través del Incentivo a la Capitalización Rural (ICR) y los fondos departamentales de la FNC, la cual debe presentar un programa de ampliación de cultivos de café que incluya áreas de producción de café, zonas de sustitución de cultivos de uso ilícitos y áreas priorizadas de los PDET[i].
Cuando Anna María habla del propósito que motivó su investigación, recuerda que se planteó desde un principio trabajar con las comunidades. “No era un proyecto que se iba a quedar escrito, sino que involucra una transferencia tecnológica (…) se tiene el compromiso de hacer dos talleres para mostrar cómo se realiza y cómo aplicar el inóculo con materiales que son fáciles de conseguir”, explica. De esta manera, se garantiza poder replicar el experimento en fincas cafeteras, en especial, zonas que recorren ese camino, a veces escabroso, hacia la paz.
Impulsando mujeres científicas en un país desigual
El año pasado, Jhennifer y Anna visitaron la fría capital para encontrarse con el calor de otras mujeres investigadoras, también ganadoras de la Convocatoria Orquídeas 2023[ii]. A través de esta se buscó contribuir al cierre de las brechas de género en el país, impulsando la autonomía, el empoderamiento económico y la dignificación del trabajo femenino, considerando que solo el 38% de los investigadores en Colombia son mujeres, según datos de Minciencias del 2020.
“Fue una oportunidad para interactuar con otras mujeres y conocer sus propuestas. Se está abriendo el camino de la mujer en la ciencia, dándole valor a nuestro trabajo”, comenta Jhennifer, mientras añade que esta convocatoria generó un gran impacto porque es una de las primeras que se realizan y donde se invita a tantas mujeres a participar. Para Anna, este tipo de apoyos es motivante e inspirador, sobre todo porque incentiva a las jóvenes a seguir el camino de la investigación, el cual no es nada fácil, pero que es importante conocer para seguirse formando.
Un cultivo de microorganismos y una investigación que sigue creciendo
Para Jhennifer, saborear una buena taza de café se siente como transitar las fincas campesinas donde se siembra. Tierras fértiles donde emergen cafetos, rodeados de naranjos, mandarinos y bananeras, que impregnan al arbusto de notas críticas y dulzonas. Se trata de una nueva exploración, una activación de los sentidos, una experiencia de sabor. Son esos mismos aromas dulces, frutales y herbales los que han obtenido las ingenieras en alimentos a través de los experimentos que siguen realizando hasta el día de hoy. Ellas continúan investigando para obtener un café especial a través de este método de fermentación controlado que usa microorganismos. Un café y una investigación que esperan poder llevar al Centro Nacional de Investigaciones de Café – CENICAFÉ, donde se estudian y evalúan conocimientos y tecnologías encaminadas a desarrollar la producción, sostenibilidad y rentabilidad de la caficultura del país.
Por: Angie Marcela Hurtado Campo
[i] Doctora en Ingeniería y profesora contratista de la Universidad del Valle sede Tuluá.
[ii] Este proyecto es supervisado por José Luis Plaza Dorado, Doctor en Ciencias Agronómicas e Ingeniería Biológica, y está adscrito al Grupo de Investigación en Procesos Agroindustriales y Biotecnológicos.- GIPAB de la Escuela de Ingeniería de Alimentos.
[iii] La fermentación permite que los alimentos sean más digeribles, facilitando la digestión y la absorción de nutrientes.
[iv] Arcila, J., Farfán, F. F., Moreno, A. M., Salazar, L. F., & Hincapié, E. (2007). Sistemas de producción de café en Colombia.
[v] Cafés especiales, el as bajo la manga para afrontar la crisis del sector en Latinoamérica (2024, 29 de enero). Forbes Colombia. Puede encontrarse en: https://forbes.co/2024/01/29/negocios/cafes-especiales-el-as-bajo-la-manga-para-afrontar-la-crisis-del-sector-en-latinoamerica
[vi] Federación Nacional de Cafeteros de Colombia (2020). Informe de Gestión. Puede encontrarse en: https://cauca.federaciondecafeteros.org/app/uploads/sites/2/2021/04/INFORME-DE-GESTI%C3%93N-con-enlaces.pdf
[vii] Comisión de la Verdad (2021). ¿Por qué persiste el conflicto en el Cauca? Puede encontrarse en: https://www.comisiondelaverdad.co/por-que-persiste-el-conflicto-en-el-cauca
[viii] Hace referencia a los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial planteados en el Acuerdo de Paz de 2016. Fuente: Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural (2024). La Reforma Agraria llegará a los cafeteros: habrá renovación conjunta de cafetales para lograr la meta de 2024. Puede encontrarse en: https://www.minagricultura.gov.co/noticias/Paginas/La-Reforma-Agraria-llegar%C3%A1-a-los-cafeteros-habr%C3%A1-renovaci%C3%B3n-conjunta-de-cafetales-para-lograr-la-meta-de-2024.aspx
[ix] De la Escuela de Ingeniería de Alimentos de la Universidad del Valle fueron ganadoras otras dos propuestas lideradas por las docentes Claudia Ochoa y Laura Sofía Torres.
Debido a su ubicación geográfica, el Valle del Cauca es un lugar con una alta probabilidad de sufrir catástrofes ocasionadas por movimientos sísmicos en el país. Pensando en el peligro latente que corren algunas de sus comunidades, especialmente en zonas de ladera, un proyecto interfacultades busca que estudiantes de grados 10° y 11° conozcan mecanismos de mitigación de riesgos en estructuras construidas de manera informal. Se trata de un proceso de aprendizaje cuyas consecuencias positivas se podrían traducir en una mejor calidad de vida en los años venideros.
Sobre la importancia de la palabra “conciencia”:
En el año 2022, como parte de una convocatoria interna, las facultades de Ingeniería y de Artes Integradas de la Universidad del Valle, con sus escuelas de Ingeniería Civil y Geomática, Eléctrica y Electrónica y Arquitectura respectivamente, se unieron con el propósito de enseñarles a estudiantes de instituciones educativas de la ciudad de Cali, especialmente en grados 10° y 11°, sobre los peligros en que podrían estar muchas de las construcciones en la ciudad, especialmente en la zona de ladera, debido a la manera informal en que han sido erigidas.
Con la idea de generar consciencia y de reconocer el aporte que tiene la ciencia frente a estos temas, decidieron llamarlo “Conciencia Sísmica”. Según el profesor de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática, y codirector del proyecto, Daniel Gómez Pizano, la idea nació del deseo de pensar en un trabajo que busca a dichas comunidades y de esta manera se pudiera acercar a la academia con otros sectores de la sociedad. “Nuestro propósito era buscar un proyecto social. Salirnos un poco de la parte técnica, y de todo lo que hacemos en el día a día con los laboratorios. Quisimos algo que fuera realmente social”, explica.
“El objetivo es llegarles a jóvenes, que no se relacionan con la parte de la construcción y de ingeniería. Empezar a llegarle a la comunidad”, comenta la profesora de Arquitectura, Sandra Villamizar. Se trata de llevar conceptos propios de estas áreas del conocimiento, en un lenguaje claro y didáctico que facilite su apropiación. Para esto se han pensado una serie de procesos, que van desde un enfoque contextual e histórico, pasando por uno teórico, para finalmente aterrizar en la puesta en práctica, a partir de un componente didáctico con el que se espera capturar la atención de los estudiantes.
Enseñando mediante el juego
El componente teórico de “Conciencia Sísmica” plantea hacer una presentación breve, en la que se aborden los principales conceptos que, desde la ingeniería y la arquitectura, se deben tener en cuenta a la hora de construir edificaciones, para que estas sean seguras. Dentro de lo que se tiene estipulado mostrarles a los estudiantes, se abordarán temas como las placas tectónicas, qué producen los movimientos sísmicos, y los tipos de construcciones que son más vulnerables ante estas amenazas. También se mostrarán los más grandes eventos símicos ocurridos a nivel local y nacional, como el terremoto de Popayán en 1983, el terremoto del Eje Cafetero en 1999 (mejor conocido como el terremoto de Armero) y el terremoto de Cali en 2004.
Después, el proyecto concibe un momento práctico, donde se utilizarán algunos modelos en 3D de edificaciones, realizados por estudiantes de estos programas académicos, al interior de la Universidad. Hechos con filamentos de poliácido láctico (PLA) y modelados a partir del uso del software de diseño Rhino, algunos de los elementos creados son pórticos, losas, estructuras, columnas, vigas y uniones.
“¿Cómo se llegó a esto? De varias maneras. Primero el diseño directamente en la plataforma de Rhino. También se utilizó el AutoCAD, para hacer los diseños de manera 2D para luego ser exportados al 3D.”, explica David Monje, estudiante de Arquitectura e integrante del equipo Conciencia Sísmica.
Con los elementos necesarios para la elaboración de las estructuras, los estudiantes tendrán la posibilidad de poner en práctica los conocimientos adquiridos, ahora en una apuesta didáctica que simulará una competencia en el salón de clase. “¿Cuál es el juego? Les vamos a pasar ocho simuladores manuales, para igual número de grupos. Ubicamos a los estudiantes, les pasamos los simuladores y unos pitillos (figuras también creadas por medio de modelado 3D). Y les vamos a poner un reto. "Ahora ustedes tienen que construir una estructura que resista un sismo de esta u otra manera", explica el profesor Daniel Gómez, quien añade que los modelos tendrán errores estructurales que deberán resolver según sus criterios, y con ayuda de una ruleta con la que podrán simular compras de materiales y/o quitarles elementos a sus contrarios.
Los estudiantes podrán hacer pruebas de resistencia menores gracias a mecanismos desarrollados en cada simulador por el estudiante de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica, Andrés Juan Maturana Velásquez, integrante del proyecto. Al final habrá una prueba en la que se utilizará mayor fuerza. El grupo ganador será el de aquella construcción que resista los embates de esta segunda prueba y se mantenga en pie al final.
“Esa es una manera sencilla de ver si realmente captaron el mensaje. De la importancia de una buena construcción, de tener unos principios básicos, y de cómo ponerlos en práctica.”, resume el profesor David Gómez, agregando que habrá una entrevista tanto antes como después de la experiencia, para medir los conocimientos previos y el nivel de conocimiento adquirido. Para él, se trata de poner un juego al servicio del conocimiento, para que a través de este se pueda enviar un mensaje a la comunidad, destinado a generar conciencia.
La apuesta por un trabajo transdisciplinar
Como parte de una apuesta por saberes provenientes de frentes distintos, este proyecto de investigación lo lideran el profesor de la Escuela de Arquitectura, Gerardo Castañeda, junto a la profesora Sandra Villamizar, y el profesor de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática, Daniel Gómez Pizano, y está conformado por los estudiantes (en calidad de monitores) Danny Alejandra Melo Zuluaga (Ingeniería Civil), Andrés Juan Maturana Velásquez (Ingeniería Electrónica), Maia Catalina Insuasti Gonzales (Ingeniería Civil), Natalia Hernández Viedman (Ingeniería Civil), David Monje (Arquitectura), Miguel Andrés Jiménez (Ingeniería Civil), quienes se han ido vinculando conforme las necesidades del mismo.
Que se trate de un proyecto así, ha permitido a estos estudiantes trabajar de manera transdisciplinar, enriqueciendo su formación académica, un aspecto que reconocen al interior del grupo de investigación.
“La vida hoy es interdisciplinar. Usted puede ser ingeniero civil, pero ante un proyecto tiene que buscar relacionarse con otras profesiones para sacarlo adelante”, concluye el profesor Gerardo Castañeda, y añade que esta oportunidad se traduce en una gratificante experiencia de interacción académica.
Es justo lo que piensan algunos de los estudiantes que han hecho que este proyecto haya llegado hasta esta etapa. “Mi experiencia ha sido muy gratificante. He aprendido mucho. Respecto a mis compañeros, siento que ha sido muy enriquecedor para mí trabajar con ellos, porque cuando nos sentamos a charlar sobre el proyecto, damos ideas, proponemos cosas, y lo que hemos hecho ha sido un conjunto de todos”, dice Danny Alejandra Melo Zuluaga.
El proyecto, iniciado a principios del año pasado, prevé empezar los primeros acercamientos con colegios en el segundo semestre de este año, y desde esa experiencia seguir trabajando en futuras convocatorias para abarcar una mayor parte de población estudiantil, incluidas las demás sedes y seccionales de la Universidad del Valle.
Por: Comunicaciones Facultad de Ingeniería
La Dirección del Sistema Institucional Integrado de Laboratorios, el Departamento de Química, y el Laboratorio Estratégico Compartido Bioanalitics de la Universidad del Valle abren las inscripciones para el curso Cromatografía Acoplada a Espectrometría de Masas: Impulsando Tecnologías Sostenibles para el Bienestar.
Este curso se impartirá a partir del 03 de julio de 2024 y ofrecerá una comprensión de esta técnica analítica avanzada y su papel crucial en el desarrollo sostenible.
¿Qué es la Cromatografía Acoplada a Espectrometría de Masas?
La cromatografía acoplada a espectrometría de masas (GC-MS y LC-MS) es una técnica poderosa que combina la capacidad de separación de la cromatografía con la detección y análisis de la espectrometría de masas. Esta combinación permite la identificación y cuantificación precisa de compuestos químicos en muestras complejas, siendo esencial en diversos campos como el monitoreo ambiental, la seguridad alimentaria, el desarrollo farmacéutico, la investigación en salud pública, y la eficiencia energética.
¿Por qué elegir nuestro curso?
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Duración: 4 semanas
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Inicio: 03 de julio de 2024
Lugar: Laboratorios del Departamento de Química, Universidad del Valle
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"Desde organizar una reunión por Whatsapp, hasta hacer consultas previas, las herramientas digitales son hoy una clave de la participación ciudadana. La tarea es cómo medir y fomentar la participación para que no se quede únicamente en las cifras".
Con esta discusión, Gabriel Kaplún, docente de la Universidad de la República (Uruguay) y asesor gubernametal sobre participación, llegó a la Universidad del Valle para conversar con estudiantes, docentes y activistas de la ciudad. Seguidor del legado de Jesús Martín- Barbero, fundador de la Escuela de Comunicación Social de nuestra institución, actualiza la discusión sobre el uso de herramientas digitales para la participación ciudadana.
Su trabajo parte de la sencilla escalera de la participación, usada por la Unicef y planteada por Roger Hart, con varios escalones que van desde la información hasta la toma de decisiones. “Aun así, no podemos quedarnos en estos dos extremos, la deliberación es indispensable. Estuve en Londres unos días después del Brexit y allí fue claro cómo la participación no siempre pasa por la deliberación, pues la mayoría de las personas después se arrepintieron de la decisión. Una situación similar creo que les sucedió con el plebiscito por la paz”.

Dentro de la metodología que ha desarrollado como asesor se concentra en evaluar el proceso y la tecnología que se requiere para alcanzarlo, además el ámbito en el que sucede. “Las preguntas son esenciales para convocar a profesionales en programación y diseño que mejoren lo que ya está o que inventen una nueva”. El profesor habla de pensar en los procesos y las necesidades para evitar crear algo que no se necesita y que termine siendo impositivo o no utilizado, como las secciones de “participa” que están en las páginas web, pero que no sabemos qué pasa con esa información.
Sobre esto último menciona el uso de Decidim, una plataforma de licencia libre utilizada solo por 40 países, entre los que están Uruguay y Brasil, que permite hacer seguimiento de las conversaciones. Cuando el usuario hace un comentario puede ver otros similares al suyo. En Brasil, esta plataforma logró un millón y medio de propuestas y 8.000 interacciones para una consulta previa, una cifra alta que supera el 10% de participación promedio.
“Igual cada idea implica el trabajo humano, al menos al comienzo para crear categorías, software, así que uno piensa que todo es inmaterial, pero hay mucha materialidad y trabajo que también debemos considerar quién hace y a qué costo. Por ejemplo, aunque Wikipedia incorpora procesos automatizados, hay muchas personas que colaboran gratuitamente subiendo contenidos y tiene un montón de gente trabajando en la revisión".
¿Cómo aseguramos que quien opina es una persona y no 400 bots? Bueno, deben existir mecanismos de aseguramiento y los gobiernos tienen que desarrollar la ciudadanía digital.
A la práctica
El grupo de participantes eligió la COP16 como asunto para aplicar los conceptos abordados. La pregunta fue ¿Qué quisiéramos que una tecnología pudiera ayudarnos a hacer, puede que ya esté inventada, pero el primer paso sería pensarla para poder identificarla?
1) “Que la COP no te COPTE” una estrategia de movilización antes, durante y después de la COP16 para seguir discutiendo las acciones y medidas de conservación y trabajo por la biodiversidad.
2) Un banco local de territorios con ayuda de estrategias de geolocalización para poder articular los procesos ambientales.
3) Aula COP, donde a partir del turismo las personas lleguen a los emprendimientos pero se desplieguen también los factores de riesgo, memorias de recuperación o al contrario de peligros ambientales como la pérdida de la vida de los ríos en Cali.
Con estas ideas terminó la tercera jornada del profesor Gabriel Kaplún, invitado a la Cátedra Jesús Martín Barbero liderada por la Escuela de Comunicación de la Universidad del Valle.
Puede descargar el libro " Participación ciudadana Digital" de manera gratuita.
En un esfuerzo colaborativo sin precedentes, la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación - OTRI de la Universidad del Valle y el Centro Javeriano de Innovación y Emprendimiento de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali lanzaron la Agenda Mangle: una iniciativa que promete revolucionar el ecosistema de emprendimiento de base tecnológica de la región.
El lanzamiento de esta agenda tuvo lugar el pasado 25 de abril en el LAB Coworking, un espacio emblemático para la innovación y la colaboración. Durante el evento, se congregaron diversas entidades claves del ámbito académico, empresarial y gubernamental para celebrar este momento y explorar las oportunidades para hacer simbiosis.
Entre los objetivos de la agenda mangle se encuentran:
* Fomentar la cultura emprendedora de base tecnológica en la comunidad universitaria y en la sociedad en general.
* Facilitar la transferencia de conocimientos y resultados de investigación hacia el sector productivo, impulsando la creación de startups y emprendimientos que aporten a la sociedad.
* Ofrecer programas de formación y asesoramiento especializado.
Para la Universidad del Valle y la Pontificia Universidad Javeriana este es un hito muy importante, ya que el poder de la colaboración y la co- creación permiten impulsar el ecosistema emprendedor e innovador de la región.