En el marco de la Convocatoria Orquídeas: Mujeres en Inteligencia Artificial, Ciencias y Tecnologías Cuánticas 2025, liderada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, la propuesta "Salud mental en mujeres con inteligencia artificial generativa: un modelo de gobernanza feminista para su evaluación y mejora en Cali y Pasto, Colombia", obtuvo el puesto 9 del Eje Pacífico, destacándose entre las 86 iniciativas financiables de la región.
El proyecto será desarrollado por la Dra. Silvia Caicedo-Muñoz, egresada de la maestría en Políticas Públicas y el Doctorado en Administración (en la línea de Gobierno y Políticas Públicas) de la Facultad de Ciencias de la Administración, junto a la joven investigadora Alexandra Zapata González, egresada de Filosofía y de Trabajo Social de la Facultad de Humanidades, con la dirección del Dr. Prof. Álvaro Pío Gómez, del Grupo de Investigación en Gestión y Evaluación de Programas y Proyectos – GyEPRO.
La propuesta reconoce el papel estratégico de las organizaciones no gubernamentales y comunitarias como actores fundamentales en la co-creación, validación y apropiación social del conocimiento. En este proceso participan la Fundación Paz y Bien en Cali y la Corporación Unidas para Avanzar en Pasto, junto con las administraciones distrital y municipal de ambas ciudades, fortaleciendo un modelo colaborativo de innovación pública con enfoque territorial e interseccional.
El Programa Orquídeas: Mujeres en la Ciencia, liderado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, busca reducir las brechas de género en ciencia, tecnología e innovación mediante el fortalecimiento de vocaciones científicas, la formación de alto nivel y la promoción de la inclusión, permanencia y proyección de las mujeres en el Sistema Nacional de CTeI, fomentando además el trabajo colaborativo y el relevo generacional a través de proyectos conjuntos dirigidos a resolver problemas públicos del país.
Este logro demuestra como la ciencia en la Universidad del Valle dialoga con los territorios, impulsa el liderazgo de las mujeres en la investigación y aporta soluciones para una gestión pública más eficiente, transparente, participativa y basada en evidencia. Este reconocimiento es una contribución concreta al fortalecimiento de la IA para la administración pública y a la construcción de capacidades institucionales y comunitarias en el Pacífico colombiano, con el liderazgo de las mujeres en la transformación científica y tecnológica del país.
Con el propósito de seguir acercando la innovación y la transferencia de conocimiento a la comunidad universitaria, la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación -OTRI- llevó a cabo la Ruta de Transferencia en las sedes de Zarzal, Sevilla y Cartago, generando espacios de encuentro con docentes y estudiantes para visibilizar las oportunidades de apoyo que ofrece la oficina en temas de propiedad intelectual, innovación social, alistamiento tecnológico y emprendimiento de base científico-tecnológica.
Durante esta jornada, se desarrollaron actividades simultáneas orientadas a fortalecer la conexión entre la comunidad universitaria y los procesos de transferencia, permitiendo a los participantes conocer de manera práctica cómo la OTRI acompaña la transformación de ideas e investigaciones en iniciativas con potencial de impacto.
Uno de los momentos más enriquecedores se vivió con los estudiantes, quienes participaron en un taller práctico basado en el caso de la tecnología Urbaniños. A partir de este ejercicio, los asistentes analizaron el proyecto y propusieron estrategias para potenciar su crecimiento, identificando posibles interesados, planteando actividades de fortalecimiento y creando nombres atractivos para la iniciativa. Esta actividad permitió evidenciar la creatividad, el compromiso y la capacidad de análisis de los estudiantes, quienes aportaron ideas valiosas para la proyección del caso trabajado.
Por su parte, en los encuentros con docentes se presentaron los servicios que ofrece la OTRI y el área de proyectos, ambas adscritas a la Vicerrectoría de Investigaciones, resaltando las rutas de acompañamiento disponibles para que los proyectos académicos puedan escalar y convertirse en soluciones reales con potencial de transferencia.
La Ruta de Transferencia resalta la importancia de seguir promoviendo espacios de articulación en las sedes de la Universidad, donde existe un gran potencial en investigación, innovación y desarrollo tecnológico. Desde la OTRI, se impulsan estrategias orientadas a identificar oportunidades, fortalecer capacidades y acompañar a docentes y estudiantes en la transformación de su conocimiento en iniciativas que generen impacto y aporten al desarrollo de la sociedad.
Uno de los grupos de investigación más recientes de la Universidad del Valle GENIUS-UV surgió, casi que sin proponérselo, alineado a la Política de equidad de género de la institución y está cambiando las maneras de hacer investigación e innovación en ingeniería.
El grupo de mujeres STEM, una iniciativa que surgió en la pandemia para conocerse entre colegas ingenieras de la Facultad lleva seis años fortaleciendo la participación de las mujeres y las niñas en las carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas — STEM—, combinando la investigación y el activismo.
La idea surgió de una conversación entre las profesoras Laura y Sara Rodríguez Pulecio, hermanas. “Yo estaba recién nombrada y quería conocer a otras colegas, lo que cada una está haciendo y cómo podíamos hacer comunidad”. Entre las primeras integrantes estuvieron las profesoras Mónica Villaquirán, Rubí Mejía y Aida Rodríguez, todas coincidieron en el interés de apoyarse y trabajar para aumentar la participación de mujeres en áreas STEM.
El Foro ¿Hay déficit de mujeres en carreras STEM para abordar la 4ta revolución industrial?” fue el lanzamiento del Grupo durante la Semana de la Ingeniería 2020, desde entonces realizan actividades de visibilización de las mujeres en la investigación, prevención de violencias, e incluso han llegado a realizar charlas TEDTalk, representadas por la profesora Laura Rodríguez en noviembre del 2025 sobre cómo innovar desde y para la diversidad.

Según la Asociación Colombiana de Ingenieros (ACIEM), en Colombia las mujeres representan entre el 26-30% de los graduados en ingeniería pero en algunas áreas como la ingeniería mecánica representan solo el 8%.
Una sensación de soledad sintió Victoria, estudiante de ingeniería de Sistemas, quien afirma que “muchas veces uno no tiene amigas porque en la cohorte que uno entra no hay más mujeres, o hay muy poquitas”. La diferencia es que Victoria fue recibida por el grupo de Mujeres STEM y desde la primera semana supo que estaba acompañada.
“Aunque en mi carrera hay más mujeres”, expresa Laura Daza, estudiante de Ingeniería Química, “conocí una encuesta en la que demuestra que la facultad de ingeniería se puede sentir como un espacio hostil para las mujeres y las personas de la comunidad LGBTIQ+ ”, estas razones la motivaron a escanear el código QR de un flyer del grupo de Mujeres STEM. Allí conoció un grupo de whatsapp en el que se publican eventos, se comparten convocatorias y actualmente participan más de 400 personas.
En un entorno masculinizado, saber que existe un "lugar al que acudir" —así sea un chat de WhatsApp— marca la diferencia, coinciden Laura y Victoria. Es un espacio en el que circulan convocatorias, talleres para presentar entrevistas de trabajo, rutas de atención a violencias y contenido de apoyo para mejorar la hoja de vida. Este proceso ha ayudado a que las estudiantes que se presentan a las prácticas se sientan más seguras y sean contratadas, de allí que varios hombres también se hayan animado a participar de los talleres.
Iniciativas como la sala de lactancia —un espacio para que personas con infantes puedan amamantar o estar a solas con sus bebés — surgió del Grupo de Mujeres STEM y fue apoyado por la Vicerrectoría de Bienestar Universitario y la decanatura de ingenierías que facilitó el espacio físico. Actualmente, es un espacio en el que hay practicantes de fonoaudiología, trabajo social y es visitado por familias de todo el campus, que llegan en busca de un lugar cómodo, limpio y adecuado para estar con sus bebés. Aún más “la comunidad ha mostrado su solidaridad y ha donado elementos de aseo, cobijas, juguetes y libros”, dice con cariño la profesora Laura Rodríguez, quien está segura que es un hecho inspirador para otras ideas en la universidad.
“El apoyo que hemos recibido del Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad ha sido inmenso. Desde la creación del grupo de Mujeres STEM en el 2020, ellas nos han inspirado a insistir en nuestros proyectos”, reconoce la profesora Laura Rodríguez.
Investigación con perspectiva de género
El grupo de investigación GENIUS-UV creado en abril del 2024 surge como parte de una de las líneas de trabajo del grupo de mujeres STEM. La profesora Sara Rodríguez identificó que, especialmente en áreas como la mecánica, es fundamental preguntarse por el género de quien diseña o utiliza un producto, rompiendo con la idea de la neutralidad científica. La primera pregunta que la profesora Laura Rodríguez invita a hacerse para empezar a introducir la perspectiva de género en las investigaciones es: ¿Cómo su proyecto impacta de manera diferenciada, no solamente a mujeres y hombres, sino a personas racializadas, a los pueblos originarios, a las personas con orientación sexual diversa?, “pregúnteselo, así usted conteste, ‘No’. Tal vez la próxima vez lo considere”.
“Es increíble la cantidad de convocatorias internacionales para proyectos de investigación con perspectiva de género”, manifiesta la profesora Sara Rodríguez. En el 2020 creó su perfil en la plataforma PIVOT y el resultado fue “asombroso”, más de diez proyectos coincidían con su formación o el de sus colegas. Ese fue uno de los argumentos de peso para sustentar la necesidad del grupo de investigación GENIUS-UV ante las directivas de la Facultad de Ingenierías. Desde su creación en abril del 2024 se han publicado 3 artículos de investigación en revistas indexadas, y se han dirigido más de 6 trabajos de grado en Sistemas y Computación y otros programas.
La incidencia de este grupo también abarca a las jóvenes estudiantes que participan en actividades de investigación o quieren diseñar sus propios proyectos. Por ejemplo, Victoria, junto a su compañera Sheila, desarrollan una tesis que busca democratizar el acceso a datos sobre feminicidios y violencia contra la mujer.
“Sabemos que la violencia contra la mujer es invisibilizada desde los mismos registros”, explica Victoria. Su proyecto utiliza busca que cualquier persona, sin conocimientos técnicos, pueda consultar bases de datos complejas sobre seguridad ciudadana, femicidios, cobertura en salud, al estilo de un buscador como Google, pero especializado. “Queremos ofrecer una herramienta que permita a las organizaciones barriales y comunitarias hacer veeduría ante las instituciones y presionar al Estado ante la impunidad”.
Romper el sesgo desde el juego
Otro de los proyectos más impactantes de Mujeres STEM es el trabajo de extensión con niñas del colegio Monseñor Ramón Arcila Distrito de Agua Blanca. La premisa es simple: nadie puede ser lo que no puede ver.

“Queremos que las niñas no tengan ese sesgo de la ciencia que se genera desde el colegio”, afirma Victoria, quien lideró el proyecto “Chicas en Código”, proyecto que fue posible gracias a la convocatoria Soy Comunidad, Soy Univalle de la vicerrectoría de Extensión y estuvo a cargo de la profesora Adriana Niño de la escuela de Ingeniería Química, quien recientemente hace parte del grupo de mujeres STEM.
Mediante kits de programación y ratones mecánicos, estas docentes y estudiantes universitarias enseñan lógica computacional a niñas de las instituciones. Además, han adaptado el juego “Carrera de Robots” " para además de enseñar lógica computacional, hacer sensibilización de las Violencias Basadas en Género (VBG) y presentarles a mujeres científicas nacionales e internacionales.
Para la estudiante Laura Daza, la falta de espejos donde mirarse fue una constante en su adolescencia. “En el colegio nunca conocí a una ingeniera química. Deseaba proyectarme en alguna mujer y decir ‘yo quiero ser así’, pero no sabía quién”. Este año, en la nueva versión del proyecto, Laura espera presentar a Ada Lovelace, la madre de la programación y a la científica univalluna Nubia Muñoz, líder en la lucha contra el cáncer de cuello uterino. El objetivo es que las niñas se inspiren para estudiar carreras STEM.
Las creaciones académicas tienen un valor enorme, y protegerlas es fundamental para que sigan generando impacto.
Como parte de las actividades de la Semana de la Propiedad Intelectual, la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación invita a la charla virtual “Creación académica en la práctica: como proteger y gestionar la propiedad intelectual sin perder valor”, un espacio para conocer herramientas clave que te permitirán identificar, proteger y gestionar adecuadamente los resultados derivados de la actividad académica e investigativa.
La charla estará a cargo del abogado Felipe Figueroa, quien compartirá orientaciones prácticas sobre los tipos de protección, procesos de registro y los retos actuales en la era de la inteligencia artificial.
Miércoles 29 de abril
9:00 a.m. a 10:00 a.m.
Modalidad virtual
Inscríbete aquí: https://forms.gle/TUi5YmUM2pwsh1BTA
Seguridad alimentaria en el recién nacido, lecciones aprendidas en gestión de proyectos e introducción al uso de SIG en R y Python: únase a nuestros clubes de investigación
The Global Health Network y la Universidad del Valle le invitan a inscribirse y participar de los clubes de investigación en Sistematización de Experiencias, Gestión de Proyectos y Geosalud, que desarrollarán sus próximos encuentros el viernes 24 de abril de 2026. A continuación, compartimos la agenda:
Club de investigación en Sistematización de Experiencias

Sesión 10: Seguridad alimentaria en el recién nacido, humanizando la asistencia al nacimiento y la lactancia materna
Presentación del trabajo correspondiente a la sistematización de experiencias del comité de Lactancia Materna en la Acreditación de la “Iniciativa Para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia Materna, en el Hospital Escuela, Honduras Marzo del 2025”, desarrollada durante el Diplomado Sistematizando Experiencias en Instituciones de Salud (cohorte 2024).
24 de abril de 2026
3:00 - 4:30 p.m. (hora de Colombia)
Vía Zoom
Club de investigación en Gestión de Proyectos

Sesión 4: Lecciones aprendidas en la gestión de proyectos de investigación
Abordaremos lecciones aprendidas de casos reales para identificar qué funciona, qué no y por qué. A partir del intercambio de experiencias, fortalezca su capacidad de incorporar aprendizajes en planeación, optimizar la toma de decisiones y promover la mejora continua en todas las fases del proyecto.
Invitada: Luz Piedad Arrigui F.
Ingeniera Industrial, magister en Gerencia de Proyectos e Ingeniería, con más de 20 años de trayectoria en la Universidad del Valle, donde coordina la gestión de proyectos del sistema IDICA, especializándose en la optimización de procesos y el fortalecimiento estratégico de la investigación académica.
24 de abril de 2026
4:00 - 5:00 p.m. (hora de Colombia)
Vía Zoom
Club de investigación Geosalud

Sesión 11: Introducción al uso de SIG en R y Python
En esta sesión abordaremos una introducción conceptual al manejo de Sistemas de Información Geográfica (SIG) mediante lenguajes de programación, específicamente en entornos de R Studio y Python.
Este encuentro está dirigido a participantes sin formación previa en geografía o en software tradicional de análisis espacial (QGIS, ArcGIS, GeoDa), ofreciendo una primera aproximación a las ventajas metodológicas del geoprocesamiento programático.
24 de abril de 2026
3:00 - 4:00 p.m. (hora de Colombia)
Vía Zoom
Gracias al trabajo articulado entre la academia y el sector privado, un desarrollo tecnológico liderado por un investigador de la Universidad del Valle fue licenciado a una empresa mexicana.
Se trata de un desarrollo tecnológico que incorpora un proceso innovador para la obtención eficiente de fibras celulosas a partir de residuos agroindustriales. Este resultado es fruto de un proceso integral que incluyó investigación aplicada, validación técnica y gestión de transferencia tecnológica.
El proyecto fue liderado por el inventor Jorge Humberto Borrero López, estudiante del Doctorado en Ingeniería Química.
“Representa una gran satisfacción ver cómo años de trabajo de investigación logran trascender del ámbito académico al sector productivo. Este logro demuestra que el conocimiento desarrollado en la Universidad tiene el potencial de convertirse en soluciones reales que aportan a la innovación”, afirmó el investigador Borrero López.
Este licenciamiento contó con el acompañamiento de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación -OTRI de la Vicerrectoría de Investigaciones.
Este resultado evidencia cómo la investigación desarrollada en la Universidad del Valle puede proyectarse más allá de lo académico y generar oportunidades de aplicación en el sector productivo internacional. Asimismo, reafirma el papel de la OTRI en el relacionamiento y acompañamiento de los procesos que permiten llevar los resultados de investigación hacia su implementación y aprovechamiento en el entorno productivo y la comunidad, fortaleciendo el posicionamiento institucional en innovación, transferencia tecnológica y cooperación.
La transferencia de conocimiento es un eje estratégico para transformar la investigación y el desarrollo tecnológico generado en las universidades, en soluciones de alto impacto para el sector productivo. En este contexto, la Universidad del Valle fortalece su proyección internacional al demostrar que el conocimiento generado en la academia puede integrarse de manera efectiva a cadenas de valor globales.

No es ficción ni descuido
Por: Laura Sofia Rodríguez Pulecio
Docente Escuela de Ingeniería de Sistemas y Computación (EISC)
Grupo de Mujeres STEM - Facultad de Ingeniería
Las deepfakes ya no pertenecen al terreno de la ciencia ficción ni del entretenimiento digital. Hoy son una tecnología utilizada para ejercer violencia, principalmente contra mujeres y niñas, con consecuencias reales, profundas y duraderas. Lejos de ser un problema marginal o anecdótico, se trata de una forma contemporánea de violencia de género que opera en entornos digitales pero impacta la vida material, emocional, laboral y académica de las víctimas. Frente a este escenario, la pregunta no es menor: ¿quién garantiza los derechos de las víctimas?
Las deepfakes son contenidos audiovisuales —imágenes, audios o videos— creados o manipulados mediante inteligencia artificial, en particular a través de técnicas de aprendizaje profundo. Estos sistemas analizan grandes volúmenes de datos visuales y sonoros disponibles en internet para imitar rostros, cuerpos y voces con un alto grado de realismo. De manera general, funcionan a partir de la interacción de dos componentes: uno que genera contenido falso y otro que intenta distinguirlo del contenido real. En este proceso competitivo, el resultado final puede volverse casi indistinguible de lo auténtico.
Uno de los aspectos más preocupantes es que no se requiere material íntimo previo para producir este tipo de contenidos. En muchos casos, basta con una fotografía pública: una imagen en redes sociales, en una página institucional o incluso en un perfil profesional de LinkedIn. Esto desmonta uno de los mitos más dañinos que rodean estas violencias: la idea de que la víctima “hizo algo” para provocarlas. ¿De qué se les va a culpar ahora, de tener una foto de perfil? Como advierten Lazard et al. (2025), el riesgo no es solo la falsificación en sí, sino la erosión de la noción de verdad: cuando una imagen “parece real”, la duda deja de recaer sobre la tecnología y se traslada a la mujer que intenta demostrar que no lo es.
La evidencia académica es clara: algunos autores explican que el 90% de las imágenes generadas por la IA son de carácter sexual y afectan de manera desproporcionada a mujeres y niñas (Laffier & Rehman, 2023; Lazard et al., 2025). Sus impactos son múltiples, acumulativos y profundamente desiguales. A nivel psicológico, generan miedo, ansiedad, vergüenza, culpa, autocensura e incluso puede llegar a tener efectos estéticos en las victimas. En el plano social y reputacional, producen descrédito, aislamiento y daños severos a la vida académica y laboral. A nivel institucional, se suman el temor a la revictimización y la impunidad.
Desde su perspectiva, Akter y Ahmed (2025) señalan que estas violencias operan como mecanismos de control y silenciamiento que expulsan a las mujeres del espacio digital y del espacio público. Frente a estos daños, aún persiste una pregunta profundamente injusta que circula en la opinión pública: “si no es su cuerpo real, ¿cuál es el problema?”. La respuesta es clara: el daño no reside solo en el cuerpo, sino en la violencia simbólica, social y estructural que se ejerce cuando se fabrica una mentira creíble para disciplinar, humillar o silenciar. Por eso, la pregunta que muchas víctimas se hacen no es “¿por qué lo hizo?”, sino “¿me van a creer?”.
Los casos recientes evidencian la magnitud del problema. En México, el caso de estudiantes del Instituto Politécnico Nacional marcó un precedente regional. Un estudiante utilizó inteligencia artificial para crear imágenes sexuales falsas de sus compañeras a partir de fotografías públicas. La respuesta institucional fue revictimizante, inadecuada y lenta, y el proceso judicial evidenció un profundo desconocimiento tecnológico y ausencia de enfoque de género. A la fecha, no se le ha imputado directamente el delito de creación de deepfakes, al no poder demostrarse que las produjo más allá de tenerlas en su dispositivo. Aunque el agresor permanece detenido por pornografía infantil, lo que abre una reflexión inquietante: si estos casos se relacionan pero la ley no está siendo suficientemente efectiva para proteger a las mujeres?
En España, lo ocurrido en Almendralejo afectó a decenas de niñas cuyas imágenes fueron sexualizadas digitalmente a partir de fotos comunes, con impactos inmediatos en su bienestar y su vida escolar. Incluso mujeres con enorme visibilidad pública han enfrentado escenarios similares: en 2024, las imágenes falsas de Taylor Swift circularon masivamente antes de ser retiradas, y situaciones parecidas han ocurrido con Rosalía, sin que se conozcan sanciones contundentes contra quienes crearon y difundieron el material. La pregunta es inevitable: si ni siquiera las mujeres más famosas logran justicia rápida y clara, ¿qué pueden esperar las mujeres y niñas que no cuentan con esa visibilidad ni con esos recursos?
En Francia, el allanamiento de las oficinas de X (antes Twitter) abrió un debate internacional sobre la responsabilidad de las plataformas tecnológicas. La investigación incluye la difusión de deepfakes sexuales y el papel de Grok, la inteligencia artificial integrada en la plataforma. Este caso deja una pregunta incómoda pero inevitable: ¿qué ocurre cuando las propias empresas tecnológicas facilitan, directa o indirectamente, estas violencias? Y, más aún, ¿hasta dónde debe llegar la regulación de las empresas tecnológicas cuando sus herramientas amplifican daños estructurales? Aunque las plataformas tienen una responsabilidad ineludible en la prevención, detección, cooperación con la justicia y el diseño ético de la tecnología, la evidencia muestra que no actúan con la diligencia necesaria y que, con frecuencia, priorizan el lucro sobre los derechos.
Existen marcos legales que intentan responder a este fenómeno, como la Ley Olimpia en México o las regulaciones europeas y coreanas emergentes. En Estados Unidos, se han presentado iniciativas como el proyecto de ley Disrupt Explicit Forged Images and Non-Consensual Edits Act (DEFIANCE Act), aunque esta legislación aún no se ha convertido en ley federal vigente. La mayoría de las leyes llegan tarde, se enfocan en la difusión y no en la creación del contenido y no contemplan la responsabilidad algorítmica.
En Colombia, en julio de 2025 se aprobó la Ley 2502, que introduce un agravante penal cuando la suplantación de identidad se comete usando inteligencia artificial, lo que abarca expresamente las deepfakes. No obstante, aún no existe una ley que tipifique de manera específica la creación o difusión de deepfakes sexuales o íntimos no consensuados como un delito autónomo. Hasta ahora, no hay casos judiciales con condenas explícitas por deepfakes en Colombia. Como señalan Laffier y Rehman (2023), el resultado es que la carga probatoria vuelve a recaer sobre las víctimas, reforzando el miedo a la revictimización y la sensación de impunidad.
Este escenario interpela de manera directa a las instituciones educativas, científicas y formadoras de talento. Primero preguntarnos si nuestros protocolos están preparados para enfrentar violencias mediadas por inteligencia artificial? Pero también es necesario revisar qué tipo de inteligencia artificial estamos enseñando, con qué valores y desde qué marcos éticos. ¿Estamos formando profesionales capaces de desarrollar y usar IA con responsabilidad social, enfoque de derechos humanos y perspectiva de género, o únicamente perfiles técnicos entrenados para optimizar modelos sin cuestionar sus impactos? No solo en ingeniería de sistemas, electrónica o desarrollo de software, sino también en programas como derecho, comunicación y gestión pública. La formación en inteligencia artificial no puede limitarse a aspectos algorítmicos o de eficiencia computacional. Incorporar la ética no debe ser un módulo aislado ni opcional, sino un eje transversal. Enseñar IA con enfoque de género e interseccional implica analizar cómo los datos reproducen desigualdades, cómo los modelos amplifican sesgos y cómo ciertas tecnologías pueden convertirse en herramientas de control, exclusión o violencia. También exige discutir quiénes quedan fuera del diseño tecnológico y quiénes cargan con los riesgos cuando las cosas fallan.
Por otro lado, nuestros comités de ética de la investigación ya se están haciendo estas preguntas? ¿Se evalúan impactos diferenciados por género, raza, etnia u orientación sexual? ¿Se diseñan prototipos libres de sesgos? ¿Se consideran los riesgos específicos para mujeres y otros grupos históricamente marginados? ¿La investigación contribuye a reducir brechas o por el contrario, las profundiza? La pregunta de fondo no es solo si nuestras investigaciones son técnicamente sólidas, sino si contribuyen a reducir brechas o si, por el contrario, están profundizando violencias y desigualdades históricas bajo el discurso de la innovación.
Al final, la discusión es sobre derechos fundamentales: el derecho a la dignidad, a la intimidad, a la reputación, a la verdad y al acceso a la justicia. y quien los garantiza ¿Las leyes? Aún son insuficientes. ¿Las plataformas? Han priorizado la innovación y el lucro. ¿Las instituciones? No estamos listas. Mientras la pregunta siga siendo qué hizo la víctima y no quién permitió el daño, las deepfakes seguirán siendo una herramienta de violencia contra mujeres y niñas.
Frente a este panorama, es urgente ampliar la conversación pública y académica. Las deepfakes no son un problema técnico aislado: son una expresión contemporánea de violencias estructurales que encuentran en la inteligencia artificial un nuevo amplificador. Para profundizar en estas discusiones, invito a escuchar el podcast Mi cara pero no mi cuerpo de El Hilo, que aborda el caso de deepfakes en México y sus impactos en la vida de las mujeres, visibilizando testimonios, vacíos legales y responsabilidades institucionales. Asimismo, se recomienda la lectura del artículo de la profesora Laura Rodríguez y el profesor Óscar Bedoya (EISC), que analiza técnicas de inteligencia artificial para la detección de ciberacoso en la plataforma X, aportando una mirada crítica sobre el rol de los algoritmos, lo que sí se puede hacer y podrían hacer las plataformas si quisieran y los límites reales de la tecnología para proteger derechos.
Hablar de deepfakes no es hablar del futuro. Es hablar del presente. Y de qué tan dispuestas están nuestras sociedades, instituciones y plataformas a garantizar los derechos de mujeres y niñas en la era de la inteligencia artificial.
Referencias
Akter, M. S., & Ahmed, P. (2025). The emergence of AI-generated deepfakes as a new tool for gender-based violence against women: A brief narrative review of evidence and the implications of the techno-feminist perspective. feminists@law, 13(2).
Laffier, J., & Rehman, A. (2023). Deepfakes and harm to women. Journal of Digital Life and Learning, 3(1), 1–21.
Lazard, L., Capdevila, R., Turley, E. L., Gilfoyle, K., & Stavropoulou, N. (2025). Deepfake Technology and Gender-Based Violence: A Scoping Review. Trauma, Violence, & Abuse. https://doi.org/10.1177/15248380251384271
La Universidad del Valle exaltó la trayectoria académica, el rigor científico y el compromiso social de 199 docentes que alcanzaron las máximas categorías de investigación en la Convocatoria Nacional de Medición 2024 de Minciencias.
Durante el evento, que se llevó a cabo este viernes 6 de marzo de 2026, se destacó de manera especial las vidas de las y los investigadores Eméritos, quienes durante décadas se han dedicado a la generación y consolidación del conocimiento científico, tecnológico y humanístico en el país.
Entre los exaltados como Investigadores Eméritos se encuentran docentes emblemáticos como Álvaro Zapata Domínguez (Administración), Jaime Ricardo Cantera Kintz (Biología), Silvio Delvasto Arjona (Ingeniería), Fernando Urrea Giraldo(Facultad de Ciencias Sociales y Económicas) y Gladys Eugenia Canaval Erazo (Facultad de Salud), Delfín Ignacio Grueso Vanegas (Facultad de Humanidades) cuyas trayectorias representan el pilar fundamental de la investigación de la institución.
“Lo que nos reúne hoy es un reconocimiento a la excelencia académica, tanto más valioso porque viene de un riguroso proceso adelantado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e innovación, en la convocatoria nacional para reconocimiento y medición de grupos de investigación e investigadores del sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación-2024. Es una clasificación externa que valida la calidad interna y coloca en una posición de máxima categoría a los grupos de investigación que nos acompañan,” señaló el rector en su intervención.
“Con esta reunión queremos destacar que la investigación es la columna vertebral de la Universidad del Valle y que el poder transformador de la academia viene de la disciplina, visión y compromiso de nuestros profesores”, agregó el directivo universitario.
Asimismo, se reconoció la labor de 165 Investigadores Sénior, líderes que con su disciplina y ética proyectan a la Universidad hacia nuevos horizontes científicos en áreas que van desde las artes visuales hasta la medicina de alta complejidad. Entre los destacados en esta categoría estuvo el rector de la institución, el profesor Guillermo Murillo Vargas del Grupo de Investigación en Marketing, adscrito a la Facultad de Ciencias de la Administración.
Durante el acto, se enfatizó que estos logros no son solo cifras en un escalafón, sino una muestra de la dedicación y compromiso significativo al fortalecimiento de la ciencia en la región y el país.
Mujeres investigadoras
Un capítulo especial en esta gala lo protagonizaron las investigadoras de la Universidad del Valle. Con un total de 39 mujeres exaltadas en las categorías de mayor prestigio, la institución celebra no sólo el rigor académico, sino la ruptura de techos de cristal en campos históricamente masculinos. Estas docentes no solo encabezan el desarrollo científico de alto impacto, sino que son mentoras para las nuevas generaciones de investigadores.
El máximo reconocimiento vitalicio de Investigadoras Eméritas fue otorgado a cinco científicas cuya labor ha transformado sus facultades. Se destacó la impronta de Gladys Eugenia Canaval Erazo (Enfermería), Martha Lucía Vásquez Truissi (Enfermería). Cristina María del Socorro Ramírez Toro(Ingeniería de Alimentos), Ayda Rodríguez de Stouvenel (Ingeniería de Alimentos) y Ruby Mejía Rentería (Ingeniería de Materiales)-
“Es un gran honor para mí como mujer, profesional, profesora de la Universidad del Valle e investigadora del Grupo Materiales Compuestos haber sido reconocida como Investigadora Emérita por parte del Ministerio de Ciencias y Tecnología. Es un reconocimiento a una trayectoria de muchos años. Llevo 52 años vinculada a la institución, primero como estudiante, luego como docente en 1974, donde pude desarrollar mis estudios de posgrado y crear y liderar un grupo de investigación. Tengo el orgullo de mencionar que el grupo se ha mantenido en categoría A1, la máxima clasificación de Minciencias por cerca de 15 o 20 años. Todo eso se ha logrado, por un lado no solo por mi dedicación y vocación, sino por la gran cantidad de jóvenes estudiantes que se han vinculado al grupo,” destacó la profesora Ruby Mejía de la Escuela de Ingeniería de Materiales de la Facultad de Ingeniería.
En el nivel de Investigadoras Sénior la participación fue para 33 científicas, destacándose en diferentes áreas del conocimiento. Algunas de las docentes que recibieron esta distinción son: Sandra Johana Silva Cañaveral (Dpto. de Artes Visuales y Estética), Mónica García Solarte (Dpto. de Administración y Organizaciones), Alba Marina Torres González, Inge Armbrecht de Peñaranda y Lorena Cruz Bernate (Dpto. de Biología), Katherine Gross (Dpto de Física), Diana Marcela Jiménez Restrepo (Depto. de Economía), Lyda Elena Osorio Amaya y María Isabel Gutiérrez (Escuela de Salud Pública).
Otras de las investigadoras son Mercedes Salcedo Cifuentes (Escuela de Bacteriología y Laboratorio Clínico), Adriana Patricia López Valencia, Andrea Pérez Vidal, Carmen Rosa Forero Amórtegui, Irene Vélez Torres, Irma Janneth Sanabria Gómez, Martha Constanza Daza Torres y Patricia Torres Lozada (Escuela de Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente).
En la Facultad de Humanidades, está la investigadora sénior Karen Shirley López Gil (Dpto. de Lingüística y Filología). Por su parte, en la Facultad de Psicología sobresale la labor de las profesoras Fátima Díaz Bambula y Mónica Roncancio Moreno.
La representación de Regionalización
El profesor Mauricio Quintero Ángel, docente de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Seccional Palmira, hizo parte de los docentes que recibieron reconocimiento como investigador senior de la Universidad del Valle.
Del mismo modo, Grupo de Investigación Sistemas Socio-Ecológicos Sustentables - SISOS de la Seccional Palmira recibió una distinción por su clasificación en categoría A1 de Minciencias. Esto es reflejo del proceso de fortalecimiento del componente investigativo en las sedes y seccionales.
Grupos de investigación de liderazgo internacional
La jornada de reconocimientos también fue para los 79 grupos de investigación clasificados en categorías A1 y A, reflejo de una producción científica de alto impacto y una contribución sostenida a la producción de conocimiento en el suroccidente colombiano.
Las categorías A1 y A son el "sello de alta calidad" que Minciencias otorga únicamente a los equipos de investigación que demuestran producción científica constante, cooperación con universidades en el extranjero y alta capacidad de formar nuevas generaciones (estudiantes de doctorado y maestría).
Entre los grupos que alcanzaron la máxima categoría (A1) se destacan:
-Grupo de Investigación en Marketing.
-GIPAB - Ingeniería de Procesos Agroalimentarios y Biotecnológicos.
-AVISPA - Ambientes Visuales de Programación Aplicativa.
-Neurociencias y Psicología Clínica.
Centros e Institutos de Investigación, también reconocidos
Además, se celebró el reconocimiento, por parte de Minciencias, del Centro de Excelencia en Nuevos Materiales (CENM) y del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología (INCIMAR) como actores vitales del Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología durante el período 2024-2029. En el concepto del Ministerio, estos centros e institutos de investigación cumplen con la definición de ser una “organización pública, privada o mixta independiente que tiene como misión institucional desarrollar diversas actividades de investigación (básica o aplicada), con líneas de investigación declaradas y un propósito científico específico” ,de acuerdo con lo establecido en la Política de Actores del sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
Esos dos centros reconocidos hacen parte del listado de cuatro institutos y cinco centros de investigación que posee actualmente la Univeresidad. El reconocimiento de estas estructuras organizacionales por parte de Minciencias es fruto de la puesta en acción de lo consignado en la misión institucional, donde la generación de conocimiento en las ciencias, las artes y las humanidades se configuran como una razón de ser.
Las siguientes son las palabras del rector de la Universidad del Valle, profesor Guillermo Murillo Vargas durante el evento de reconocimiento a investigadores y grupos de investigación clasificados en las máximas categorías en la convocatoria nacional para reconocimiento y medición de grupos de investigación e investigadores del Sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación-2024
Lo que nos reúne hoy es un reconocimiento a la excelencia académica, tanto más valioso porque viene de un riguroso proceso adelantado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e innovación, en la convocatoria nacional para reconocimiento y medición de grupos de investigación e investigadores del sistema de ciencia, tecnología e innovación-2024. Es una clasificación externa que valida la calidad interna y coloca en una posición de máxima categoría a los grupos de investigación que nos acompañan.
Con esta reunión queremos destacar que la investigación es la columna vertebral de la Universidad del Valle y que el poder transformador de la academia viene de la disciplina, visión y compromiso de nuestros profesores.
Bien vale la pena recordar algunas cifras del informe de gestión de 2025 que será entregado en los próximos días dentro de nuestra obligación de rendir cuentas a la sociedad. Al cierre del año la Universidad contaba con 261 grupos de investigación activos, distribuidos en las diez facultades y el sistema de regionalización. En la Convocatoria 957 de 2024 de Minciencias fueron clasificados 205, 79 % del total. En cuanto a la distribución por categorías, la categoría C concentra el mayor número (33,7%), seguida de la categoría A (25,9%), la categoría B con 45 (22%), la categoría A1 con 26 (12,7%) y 12 grupos reconocidos (5,9%). Es un sistema de investigación equilibrado, con una presencia destacada en las categorías de mayor nivel y una base amplia en procesos de fortalecimiento y consolidación.
Detrás de esas cifras está el talento humano que las hace posibles: de los 948 profesores nombrados, 449 son investigadores que cuentan con categorización en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación: 165 como sénior, 94 como asociados y 190 como junior. Adicionalmente, la Universidad cuenta con 34 investigadores eméritos, de los cuales 8 fueron reconocidos en esta convocatoria.
En cuanto a la generación de conocimiento existen 355 proyectos activos, 162 proyectos finalizados y 625 productos generados. La Universidad cuenta hoy con 98 patentes (70 nacionales, 28 internacionales), 27 patentes en solicitud (26 nacionales y 1 internacional), 22 diseños industriales (20 concedidos, 2 en proceso), 31 marcas (30 concedidas, 1 en proceso) y 66 registros de software.
El conjunto de estos datos revela que la Universidad es un actor clave en el ecosistema de CTI del país. Una fuerza formidable de generación de conocimiento como bien público, con pertinencia social, con impacto nacional e internacional y con capacidad para transformar el territorio. Como universidad pública aportamos el valor estratégico de la investigación para construir un mundo mejor.
Imposible no hacer en esta ocasión un reconocimiento especial a los investigadores senior y eméritos, quienes en desarrollo de sus carreras han construido escuela, han sido factor determinante en la formación de nuevas generaciones de investigadores y han escrito un capítulo central en nuestros ochenta años de historia.
Es preciso mencionar también el liderazgo de los grupos A y A1, por lo que significan como consolidación de la comunidad científica por su capacidad de gestión, su visión estratégica y su cultura colaborativa. Cada uno de esos grupos llega a esa categoría como resultado un trabajo intenso, coherente, persistente en el tiempo, que desemboca en la excelencia.
En un país como el nuestro tan lleno de necesidades insatisfechas es inevitable que la ciencia tenga un compromiso social, que la investigación este alineada con los desafíos del país, que la universidad pública aporte con la generación de conocimiento al fortalecimiento de la equidad, de la paz, de la sostenibilidad y el desarrollo regional. Debemos estar con nuestro trabajo cotidiano al servicio de la sociedad.
Hemos querido invitarlos esta mañana para expresarles la gratitud de su Universidad, de nuestra universidad, por su trabajo; por lo que representa como un compromiso permanente con la excelencia. Hoy celebramos trayectorias, pero sobre todo celebramos el futuro que ustedes siguen construyendo para nuestra universidad y para el país
Muchas gracias.
Guillermo Murillo Vargas, Ph.D.
Cali, 6 de marzo de 2026
Ronald Ríos Santacruz, egresado del pregrado en Química de la Universidad del Valle, es autor de un artículo científico publicado recientemente (04/02/2026) en la revista Nature, una de las publicaciones académicas de mayor impacto en el ámbito científico internacional: Integrated structural dynamics uncover a new B12 photoreceptor activation mode (La Dinámica estructural integrada revela un nuevo modo de activación de fotorreceptores B12).
Ronald realizó su tesis de pregrado en 2017, con el profesor Rodolfo Moreno Fuquen, en el grupo de cristalografía, campo en el que la Universidad ha sido históricamente un referente nacional. Inmediatamente aplicó a una convocatoria para realizar estudios de Maestría–Doctorado en la Universidad de Estrasburgo (Francia).
Motivado por el enfoque de su investigación, continuó su doctorado en la Universidad de Grenoble Alpes, al sur de Francia, institución en la que desarrolló la investigación que dio lugar a la publicación en Nature, y cuya tesis fue defendida en septiembre de 2024, no sin antes compartir sus primeros resultados con la comunidad Univalluna en un seminario realizado en mayo de 2023, lo que evidencia la continuidad del vínculo académico del egresado con su alma máter.
Su trabajo doctoral se inscribe en el campo de la cristalografía resuelta en el tiempo aplicada a proteínas, una disciplina que permite observar, casi “en cámara lenta”, cómo las proteínas cambian su estructura mientras funcionan. En particular, la investigación se centró en comprender con nivel de detalle, y mediante el uso de aceleradores de partículas, cómo ciertas proteínas fotosensibles captan la luz y la transforman en una señal química que termina generando una respuesta biológica, utilizando derivados de la vitamina B12, que actúan como fotoreceptores, una función recientemente descubierta.
El estudio describe paso a paso este proceso, desde los primeros instantes tras la absorción de luz (en nanosegundos) hasta cambios estructurales más amplios que se manifiestan en milisegundos, mostrando cómo un evento inicial desencadena transformaciones moleculares.
Para ello Ronald trabajó en infraestructuras científicas de frontera, donde se emplean grandes aceleradores de partículas, como sincrotrones y láseres de electrones libres de rayos X (X-ray Free Electron Lasers), como la Instalación Europea de Radiación Sincrotrón (ESRF, por sus siglas en inglés) ubicadas en el campus europeo de fotones y neutrones en Grenoble y láseres de electrones libres de rayos X ubicados en Suiza, Japón y Estados Unidos.
Estas instalaciones (Láseres de rayos X), de las cuales existen solo cinco en el mundo, permiten generar pulsos de rayos X extremadamente intensos y breves, capaces de capturar procesos ultrarrápidos antes de que la muestra se destruya. Gracias a estas herramientas, fue posible identificar intermediarios químicos nunca antes reportados, clave para entender cómo la absorción de luz desencadena la cascada de cambios moleculares que llevan a la activación de la proteína.
Desde el punto de vista biológico, la proteína estudiada cumple una función protectora en bacterias: en la oscuridad bloquea la expresión genética, pero al detectar luz se desensambla y permite la activación de genes que producen carotenoides, compuestos que protegen al ADN de la radiación solar. Comprender este mecanismo conecta un evento microscópico —la absorción de un fotón— con una respuesta biológica macroscópica.

Entendiendo la investigación
Imaginemos que dentro de las células de algunos organismos existen sensores diminutos de luz, como si fueran interruptores inteligentes. Estos sensores son proteínas llamadas fotorreceptores y gracias a ellas los seres vivos pueden ver, aprovechar la luz del sol para producir energía o ajustar el “reloj interno” que regula el sueño y la vigilia (ritmo circadiano).
En ciertos tipos de bacterias, uno de estos sensores funciona de una manera especialmente curiosa: usa la vitamina B12 como si fuera una antena que detecta la luz. Normalmente la vitamina B12 es conocida por ayudar a las enzimas a realizar reacciones químicas cuando hay calor. Pero en este caso es la luz, y no el calor, la que pone todo en marcha. Durante mucho tiempo los científicos no entendían cómo ocurría este proceso y aquí es donde entra la investigación de nuestro egresado:
El estudio de Ronald se centra en una proteína llamada CarH, que actúa como un interruptor activado por la luz. En la oscuridad, CarH forma un tetrámero, es decir un conjunto de cuatro piezas idénticas de CarH unidas entre sí, pero cuando es estimulada con luz se rompe un pequeño enlace dentro de la vitamina B12, como si se cortara la cuerda que mantenía todo unido.
Esa ruptura desata una reacción en cadena: la vitamina cambia de forma y crea una estructura intermedia nueva, nunca antes observada, que funciona como un puente. Este puente mantiene unida la vitamina a la proteína durante un tiempo hasta que el sistema se reorganiza por completo. Finalmente la proteína se “desarma”, las cuatro piezas se separan y CarH queda activada.
Lo más interesante es que este paso intermedio es lo que distingue a CarH de otras proteínas que usan vitamina B12 pero activándola térmicamente. Aquí la luz inicia el proceso y el tiempo se encarga de completarlo, conectando los efectos instantáneos de la luz con cambios biológicos más lentos y duraderos. En conjunto este trabajo nos da una especie de película a cámara lenta de cómo una proteína “ve” la luz y responde a ella.
Más allá del aporte a la ciencia fundamental, el estudio abre importantes posibilidades de investigación futura, especialmente en campos como la optogenética, la regulación génica controlada por luz y el diseño de sistemas para liberación dirigida de fármacos. El artículo es resultado del trabajo colaborativo de un equipo internacional de cerca de 50 investigadores y combina múltiples técnicas experimentales y teóricas, lo que resalta su carácter interdisciplinario y su impacto potencial en diversas áreas de la ciencia.
Este logro como un ejemplo del impacto que puede tener la formación científica impartida en la institución, así como de la proyección internacional de sus egresados en escenarios de investigación de alto nivel.
Lea el paper: https://doi.org/10.1038/s41586-025-10074-2