Del 29 de octubre al 2 de noviembre de 2025, la Carpa de Melquíades vuelve a la Universidad del Valle y llega con toda la energía para ser, una vez más, la exposición de ciencia interactiva más grande y gratuita de Cali.
Serán cinco días de pura curiosidad y diversión, con más de 100 exhibiciones, experimentos, juegos y actividades que harán que aprender sea toda una aventura. ¿Te gustan la astronomía, la biodiversidad, la tecnología, las matemáticas, la química, la física o el medio ambiente? Aquí vas a poder explorarlos de forma práctica, creativa y muy entretenida.
La Carpa se vive dentro de la IV Casa Abierta para la Ciencia, Tecnología, Innovación y Cultura, un espacio pensado para que toda la comunidad disfrute y descubra que la ciencia está mucho más cerca de lo que imaginas.
Lugar: Universidad del Valle, sede Meléndez, edificio B23.
Entrada: libre y gratuita todos los días
Fechas y horarios
Octubre 29 a noviembre 1 (miércoles a sábado): 8:00 a.m. – 4:00 p.m.
Noviembre 2 (domingo de CicloVida): 8:00 a.m. – 12:00 m
La Carpa se conectará con la CicloVída de la Calle 16, invitando a recorrer el campus universitario en bicicleta y disfrutar de la ciencia en movimiento.
Para colegios
Las instituciones educativas públicas y privadas deben inscribirse previamente a través del formulario disponible en la página oficial del evento y asistir en el horario elegido. El ingreso de buses escolares se realizará únicamente por la portería de Villa Solar (Cra. 86, al lado del Servicio Médico Universitario).
✨ ¡No te pierdas la oportunidad de sumergirte en el fascinante mundo de la ciencia y disfrutar de un evento único en la ciudad!
Más información:
carpamelquiades.univalle.edu.co
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302 4684309 (llamadas y Whatsapp de 8:00 a.m. a 12:00 m. y 2:00 p.m. a 5:00 p.m)
Del 27 al 29 de agosto de 2025 se celebró en Gante, Bélgica, el Congreso IABSE Ghent 2025, organizado por la International Association for Bridge and Structural Engineering (IABSE) en colaboración con la Universidad de Gante y los grupos nacionales de IABSE de Bélgica y los Países Bajos. Bajo el lema “La Esencia de la Ingeniería Estructural para la Sociedad”, el evento reunió a profesionales de la academia, la industria y el sector público de distintos países.
El congreso abordó temáticas de gran relevancia para la ingeniería estructural, entre ellas: seguridad y fiabilidad estructural; mantenimiento y monitoreo de estructuras; sostenibilidad y circularidad; efectos del cambio climático y cargas extremas; así como resiliencia frente a riesgos naturales y antropogénicos.
En este escenario internacional, la Universidad del Valle tuvo una destacada representación a través de los estudiantes Dana Guepud, Diego Cerón y Carlos Alberto Chiles Portilla, de pregrado y posgrado en Ingeniería Civil de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática, quienes presentaron los avances de los proyectos de investigación desarrollados en la institución.
Las ponencias fueron presentadas con los siguientes títulos y autores:
Structural Stability Analysis of Lunar Lava Tubes for Habitat Location on the Moon, por Dana Guepud.
Seismic Performance of a Hybrid Semiactive and Passive Control System for a Low-Rise Structure Using Real-Time Hybrid Simulation, por Diego Cerón.
Development and Implementation of a Computational Tool for the Assessment of the Fidelity of a Real-Time Hybrid Simulation (RTHS), por Carlos Chiles.
La experiencia de participar como ponentes en un congreso de la magnitud del IABSE Ghent 2025 resultó especialmente gratificante para los estudiantes, pues les permitió difundir el conocimiento generado en la Universidad y recibir retroalimentación de expertos internacionales. Además, fortalecieron sus habilidades de comunicación, divulgación científica y trabajo en equipo en un contexto global.
El evento también abrió la posibilidad de establecer vínculos con investigadores y profesionales de distintas partes del mundo, conocer las tendencias internacionales en ingeniería estructural y reafirmar el compromiso de los participantes con el desarrollo de soluciones innovadoras y resilientes para la sociedad.
Este logro académico constituye un hito en el crecimiento formativo de los estudiantes y refleja el impacto de la investigación y la formación de alta calidad que impulsa la Universidad del Valle desde su Escuela de Ingeniería Civil y Geomática.
Por Joan Zúñiga
Preocupado por el deterioro del agua del río Cauca, un equipo interdisciplinario y transdisciplinario de la Universidad del Valle, la Universidad Autónoma de Occidente y el Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente de Cali, desarrolló un proyecto orientado a identificar y mitigar la contaminación de origen agrícola y municipal en este cauce. La iniciativa, financiada por el Sistema General de Regalías (BPIN:2021000100492), el Water Security Hub y Univalle, incluyó el diseño e instalación de dos prototipos tecnológicos, catalogados como Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN), para el mejoramiento de la calidad agua; el fortalecimiento de laboratorios regionales y de sus métodos instrumentales para la detección de contaminantes; y la formulación de un modelo de gestión que facilita la replicación y adaptación de estas técnicas para el saneamiento de otros cuerpos hídricos afectados por contaminación puntual y difusa en el país, contribuyendo así a preservar la calidad de los ecosistemas acuáticos y a conservar la biodiversidad.
Río Cauca: eje de biodiversidad y desarrollo

El río Cauca es la segunda cuenca fluvial más importante de Colombia
Con más de 1350 km de extensión y caudales que oscilan entre los 100 y los 2400 m³/s, el río Cauca constituye un verdadero bastión de biodiversidad y servicios ecosistémicos. En su recorrido, atraviesa páramos, bosques andinos y valles interandinos, proveyendo agua, alimento y hábitat a más de 926 especies de flora y 1179 de fauna, además de cientos de poblaciones humanas.
Este afluente cruza los departamentos de Cauca, Valle del Cauca, Risaralda, Caldas, Antioquia, Córdoba, Sucre y Bolívar, desempeñando un papel fundamental en el sostenimiento de más de 10 millones de personas, cerca del 20 % de la población nacional. Además de ser fuente de agua para el consumo humano, el río sustenta diversas actividades económicas en los 183 municipios que atraviesa, tales como la producción industrial, la construcción, el transporte, la minería, la piscicultura, la agricultura (especialmente de caña de azúcar, café, maíz y arroz) y la generación de energía (aporta más del 17 % de la producción energética del país).
Además de su valor ecológico y económico, el río Cauca tiene una profunda dimensión cultural. Ha sido fuente de inspiración para cantos, poemas y relatos; escenario de festividades religiosas y hechos históricos, y es símbolo espiritual y de identidad para las comunidades asentadas en sus riberas.
Todos estos elementos consolidan al río Cauca como un símbolo de vida y desarrollo. Sin embargo, la gestión que los seres humanos han hecho de sus aguas también lo ha convertido en un claro reflejo de una de las problemáticas más urgentes del siglo XXI: la contaminación.
Contaminación en el río Cauca, un enemigo puntual y difuso
Según el Estudio Nacional del Agua 2022 del Ideam, el río Cauca presenta, en distintos tramos de su recorrido, altos niveles de contaminación por materia orgánica, nutrientes y sólidos suspendidos y disueltos, así como una elevada demanda química y bioquímica de oxígeno. Esta contaminación se asocia directamente con las actividades humanas y con el bajo porcentaje de tratamiento de las aguas que se devuelven al río.
Por ejemplo, solo en el Valle del Cauca se vierten diariamente al río cerca de 200 toneladas de materia orgánica, expresadas como demanda bioquímica de oxígeno, lo que se relaciona con la insuficiente cobertura en el tratamiento de aguas residuales provenientes de centros poblados (solo 16 de los 42 municipios cuentan con algún sistema de este tipo), siendo Cali la principal urbe contaminante. Esta situación ha dado lugar a la presencia en el río de una amplia variedad de contaminantes, entre ellos los denominados contaminantes emergentes.

Los centros urbanos, como Cali, son una de las principales fuentes de contaminación del río Cauca
Los contaminantes emergentes comprenden una amplia variedad de compuestos que, en la actualidad, no están regulados ni monitoreados de forma sistemática por las autoridades ambientales del país. Aun así, representan un riesgo creciente para la salud humana y para los ecosistemas acuáticos, ya que muchos de ellos son persistentes, bioacumulables y, en numerosos casos, tóxicos.
La forma más común en que los contaminantes emergentes llegan al río Cauca es a través de las aguas residuales que se descargan directamente desde centros urbanos. Este es un caso de contaminación puntual, caracterizada por la facilidad para identificar el origen y la ubicación de la fuente contaminante. Un ejemplo de ello son los compuestos farmacéuticos, que no son completamente metabolizados por el organismo humano y parte de ellos se eliminan en la orina y las heces, que terminan en las aguas residuales y, luego, en el río.
Por otro lado, existen rutas de contaminación difusa, es decir, aquellas que responden a procesos dispersos o extendidos en el territorio y cuya fuente de contaminación resulta difícil de localizar e identificar. Un ejemplo de ello son las escorrentías generadas por las lluvias, que, en zonas agrícolas, arrastran agroquímicos hacia los cuerpos de agua.
Todos estos aspectos complejizan la contaminación del río Cauca y dificultan el diseño e implementación de estrategias efectivas para su mitigación. No obstante, desde diversos centros de pensamiento del territorio se han desarrollado propuestas innovadoras para abordar sus múltiples causas y consecuencias. Entre ellas destaca el proyecto Contribución a la recuperación de la cuenca alta del río Cauca como sistema socioecológico mediante la mitigación de la contaminación puntual y difusa a través de Soluciones Basadas en la Naturaleza, liderado por el profesor e investigador Carlos Arturo Madera Parra, vicedecano de investigación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle.
Un proyecto que contribuye a la mitigación de la contaminación puntual y difusa
Este proyecto es el resultado de 15 años de investigación de la Facultad de Ingeniería de Univalle, orientados al saneamiento de aguas residuales mediante ecotecnologías y sistemas naturales de bajo consumo energético, así como del trabajo colaborativo con la plataforma Colectivo Río Cauca; conformada en 2017, por instituciones representativas de diferentes sectores, para promover acciones conjuntas encaminadas a recuperar la cuenca alta de esta importante arteria fluvial.

El trabajo colaborativo fue fundamental para la ejecución de este proyecto.
“Con el Colectivo Río Cauca veníamos trabajando desde 2020 en el diseño de proyectos que buscaban mejorar progresivamente la calidad del agua de la cuenca alta del Cauca, mediante Soluciones basadas en la Naturaleza. Se trata de unas tecnologías que en la universidad venimos desarrollando hace tiempo, pero que no habíamos probado a gran escala”, contó Carlos Madera, quien también está vinculado a los gurpos de investigación Gisam y ECCA de Univalle.
El trabajo colectivo, junto con el respaldo de diversas instituciones, hizo posible esta iniciativa, que en 2022 obtuvo financiación a través de la Convocatoria de la Asignación para la CTeI-Ambiental del SGR, organizada por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y financiada por el Sistema General de Regalías. Así, el proyecto se estructuró en torno a los siguientes tres objetivos:
Objetivo 1: Identificar y medir los contaminantes agroquímicos y farmacéuticos presentes en el río Cauca.
Objetivo 2: Comprobar la eficacia de SbN para degradar y contener contaminantes de origen agrícola y farmacéutico.
Objetivo 3: Desarrollar un modelo para la gestión y el saneamiento de afluentes afectados por contaminación puntual y difusa mediante SbN.
Dichos objetivos se abordaron de la siguiente manera:
Objetivo 1: Medición e identificación de contaminantes en el Cauca
Para el primer objetivo, la investigación se centró en la medición e identificación de contaminantes de origen agrícola y farmacéutico, esto debido al interés en las posibles afectaciones al río.
“Los agroquímicos suelen tener gran incidencia en la contaminación difusa del río Cauca, pues se usan en grandes superficies de cultivo cercanas a él y, cuando llueve, son arrastrados hacia el afluente por las escorrentías que se forman”, explicó Carlos Madera.

El uso masivo de agroquímicos es un factor importante en la contaminación del río Cauca.
En cuanto a los fármacos, su presencia se origina casi exclusivamente a partir de vertimientos residuales provenientes de las poblaciones, lo que constituye una fuente de contaminación puntual.
“Los medicamentos llegan a los ríos por las descargas de aguas residuales urbanas, ya que su consumo ocurre principalmente en las ciudades, tanto en clínicas como en los hogares de los pacientes”, indicó la profesora e investigadora Martha Isabel Páez Melo, asesora de los procedimientos analíticos del proyecto.
Muestreo puntual y pasivo
La metodología empleada para la identificación de los contaminantes incluyó un monitoreo de la cuenca alta del río durante un año, en trece puntos ubicados entre Suárez (Cauca) y La Virginia (Risaralda), mediante técnicas de muestreo puntual y pasivo. El uso de ambos métodos fue clave: el primero permitió detectar sustancias presentes de forma permanente, mientras que el segundo facilitó la identificación de compuestos con aparición intermitente o en concentraciones tan bajas que pasarían inadvertidas con técnicas convencionales.
“Para el muestreo pasivo, usamos dispositivos con membranas de polímeros lipofílicos e hidrofílicos; lo que resultó fundamental para capturar las trazas de medicamentos y agroquímicos en los distintos puntos de monitoreo”, señaló Martha Páez.
Análisis de muestras
Una vez recolectadas, las muestras fueron distribuidas en tres laboratorios para su análisis.
TZW Karlsruhe Prüfstelle Wasser, de Alemania y Bioanalytics, de la Universidad del Valle, estuvieron a cargo de la detección de compuestos farmacéuticos, utilizando técnicas como la cromatografía líquida y la espectrometría de masas. Estas pruebas permitieron identificar 46 medicamentos; entre ellos, ibuprofeno, gemfibrozilo, naproxeno y carbamazepina.
Por su parte, el laboratorio Gicamp, adscrito al Departamento de Química de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de Univalle, se encargó de la detección de agroquímicos en las muestras, aplicando técnicas como la cromatografía de gases y la espectrometría de masas. En este proceso se identificaron 86 agentes; incluidos, 3,4-dicloranilina, heptacloro, 4,4'-metoxicloro, bifenilo y DDT.

La combinación de técnicas de muestreo fue clave en el proyecto.
“Estos resultados son muy relevantes e impactantes, ya que sustancias como el heptacloro y la 3,4-dicloroanilina son altamente tóxicas para el ser humano y el ambiente. El heptacloro, en particular, es considerado cancerígeno”, puntualizó Martha Páez, quien también dirigió Gicamp cuando hacía parte del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de Univalle.
Los hallazgos confirmaron una alta amenaza para los ecosistemas acuáticos del río Cauca y reforzaron la urgencia de implementar sistemas capaces de mitigarla.
Objetivo 2: Aplicación de Soluciones basadas en la Naturaleza (biorremediación)
Para el segundo objetivo, la estrategia de mitigación de estos microcontaminantes se basó en Soluciones Basadas en la Naturaleza (SbN), sistemas que se inspiran en procesos y estructuras naturales para abordar desafíos sociales y ambientales como: el cambio climático, la seguridad alimentaria y la pérdida de biodiversidad. Estas tecnologías son contextuales, es decir, se diseñan específicamente para el entorno en el que serán implementadas. Además, suelen implicar menores costos económicos y generar múltiples cobeneficios.
“Estos sistemas son muy apropiados para el contexto colombiano, biodiverso y con grandes retos ambientales y sociales. Por ello, nos hemos enfocado en desarrollarlos, especialmente los relacionados con la biorremediación”, señaló Carlos Madera.
La biorremediación es un proceso biotecnológico mediante el cual bacterias, plantas o algas eliminan, reducen o transforman contaminantes presentes en suelos o cuerpos de agua. Estos organismos utilizan dichas sustancias como fuente de alimento, transformándolas en compuestos menos tóxicos o inofensivos mediante mecanismos naturales, como la oxidación y reducción.
“La ventaja es que se trata de un proceso que purifica el agua sin requerir sustancias químicas ni energía adicional a la disponible en el entorno. Además, permite aprovechar y potenciar la biodiversidad local”, añadió Carlos Madera.
Soluciones basadas en la naturaleza: laguna facultativa y humedal construido

Los prototipos integraron las tecnologías de laguna facultativa y humedal construido.
Con el objetivo de usar SbN para eliminar los contaminantes agrícolas y farmacéuticos en la parte alta del río Cauca, el equipo de investigadores diseñó dos prototipos que integran las tecnologías de laguna facultativa y humedal construido.
Una laguna facultativa es un sistema acuático que, combinando condiciones aeróbicas (con oxígeno) y anaeróbicas (sin oxígeno), permite la degradación de contaminantes mediante procesos bacterianos. En la capa superior de la laguna, diversas microalgas producen oxígeno (a través de la fotosíntesis), que es aprovechado por bacterias aerobias para descomponer la materia orgánica presente. En el fondo, bacterias anaeróbicas y facultativas degradan los sólidos sedimentados, transformándolos en gases como metano y dióxido de carbono.

Laguna facultativa instalada en el Distrito RUT.
“Además, en estos sistemas también puede ocurrir lo que se llama fotodegradación, que es cuando la luz rompe los enlaces químicos de ciertas sustancias y las va descomponiendo. Esto puede darse por fotólisis directa o indirecta”, explicó la investigadora Eliana Marcela Jiménez Bambague, una de las líderes en la implementación de las SbN.
Por su parte, un humedal construido es un sistema que imita el funcionamiento de los humedales naturales y su capacidad para depurar aguas contaminadas. Diseñados para permitir un flujo subsuperficial, estos sistemas integran: plantas, que absorben el exceso de nutrientes; microorganismos como las Pseudomonas y Aeromonas, que descomponen materia orgánica y otras sustancias; y un material de soporte, que actúa como filtro y retiene sólidos suspendidos; propiciando un trabajo simbiótico.
“En nuestros humedales usamos grava y un pool de plantas compuesto por tres especies: Heliconia psittacorum, Colocasia esculenta y Sagittaria latifolia, todas nativas y con la capacidad de absorber el exceso de nutrientes e, incluso, metales pesados”, aclaró el investigador Andrés Fernando Toro Vélez, coordinador técnico del proyecto.
Al hacer pasar las aguas residuales por estos sistemas, se logró capturar y degradar una parte significativa de los contaminantes presentes en ellas.

Humedal construido implementado en el Canal Interceptor Sur
Escenarios de descontaminación del Cauca: Cali y ASORUT
Los sistemas diseñados se instalaron en dos cuerpos de agua que desembocan en el río Cauca: uno en Cali y otro en el área del Distrito de Riego y Adecuación de Tierras de Roldanillo, La Unión y Toro (Distrito RUT).
En Cali, el prototipo de SbN se implementó para tratar el agua del Canal Interceptor Sur, esto con el objetivo de evaluar su impacto en la reducción de la contaminación asociada a fármacos.
“Particularmente, en ese canal terminan las aguas del clúster de salud de Cali, por lo que era el punto ideal para encontrar contaminantes emergentes de origen farmacéutico y poner a prueba las tecnologías”, explicó Carlos Madera.
En el caso del Distrito RUT, la elección se basó en que esta infraestructura abastece y drena agua a 10.258 hectáreas dedicadas a la agricultura, donde el uso intensivo de agroquímicos genera una importante fuente de contaminación difusa.
“La ventaja es que, al ser un distrito de riego, cuenta con un sistema de drenaje central que transporta agua de manera permanente, la cual contiene agroquímicos debido al proceso de lavado natural. Eso nos proporcionó una corriente hídrica con los compuestos de interés y en la que pudimos probar las tecnologías”, indicó Andrés Toro.
Resultados prometedores para contener la contaminación

Aguas residuales antes de pasar por los prototipos.
Tras un año de implementación, las SbN mostraron un impacto significativo en la calidad del agua tratada. En el caso de los agroquímicos, de once compuestos detectados en el drenaje del Distrito de Riego RUT, ocho redujeron su concentración de manera notable y cuatro disminuyeron su nivel de amenaza ecológica. Por ejemplo:
El 2-fenilfenol, un fungicida, redujo su concentración en un 93 % y su amenaza ecológica pasó de baja a nula.
El bifenilo, un insecticida, bajó su concentración en un 83 % y su nivel de amenaza ecológica descendió de bajo a nulo.
El heptacloro, un insecticida, disminuyó su concentración en un 58 %, reduciendo su nivel de amenaza ecológica de medio a bajo.
La 3,4-dicloranilina, un fungicida, redujo su concentración en un 51 % y su amenaza ecológica pasó de baja a nula.
“El humedal construido y la laguna facultativa mostraron un gran potencial para la biodegradación de agroquímicos organoclorados y organofosforados. Estas son sustancias tóxicas, persistentes y bioacumulables; es decir, que se acumulan en la cadena alimentaria en macroinvertebrados y peces”, destacó Andrés Toro.
En cuanto a la contaminación por fármacos, la combinación de ambas tecnologías permitió una reducción significativa de distintos compuestos: Los antiinflamatorios diclofenaco, paracetamol, ibuprofeno y naproxeno redujeron su concentración en un 68 %, 80 %, 94 % y 96 %, respectivamente. Los antiepilépticos gabapentina, carbamazepina y lamotrigina disminuyeron su concentración en un 23 %, 53 % y 80 %, respectivamente. El gemfibrozilo, un hipolipemiante, redujo su concentración en un 82 %. Los antibióticos sulfametoxazol, trimetoprima y metronidazol bajaron su concentración en un 50 %, 51 % y 80 %, respectivamente.
“Logramos reducir la amenaza ecológica del ibuprofeno, que tenía un nivel alto y pasó a bajo, y del diclofenaco, que de medio pasó a bajo. Y esto es muy importante porque son fármacos que pueden afectar el sistema endocrino de los peces, entre otras cosas”, añadió Eliana Jiménez.
Estos resultados confirmaron la efectividad de las Soluciones basadas en la Naturaleza para reducir la contaminación en cuerpos de agua. Además, su implementación evidenció múltiples cobeneficios, que van desde la captura de carbono hasta la conservación de la biodiversidad y provisión de hábitats.
“Por ejemplo, los humedales construidos terminaron siendo hogar de aves e, incluso, anfibios que han ido llegando. Además, ha habido un embellecimiento de las zonas con el florecimiento de las plantas”, puntualizó Eliana Jiménez.
Sin embargo, estos desarrollos aún deben optimizarse, pues enfrentan desafíos importantes, especialmente en lo relacionado con su eficiencia y escalabilidad, ya que se estima que requieren grandes extensiones para tratar volúmenes significativos de agua.
“Es una gran oportunidad para seguir avanzando en la investigación y desarrollar métodos de diseño y modelos que permitan aprovechar mejor los procesos naturales para este tipo de compuestos”, concluyó Andrés Toro.
Objetivo 3: Modelo de gestión de cuerpos de agua mediante SbN
Para el objetivo tres, se propuso un modelo de gestión para el control de la contaminación puntual y difusa mediante SbN, construido a partir de los aprendizajes obtenidos durante el diseño y la ejecución del proyecto. Se trata de una guía que ofrece herramientas para desarrollar, implementar y mantener este tipo de tecnologías de mitigación de contaminación en corrientes de agua con características similares a las del río Cauca.
“Es un documento que parte de la evidencia científica; es decir, de hechos comprobados; y la articula con políticas y normativas existentes, con el fin de orientar a quienes deseen implementar Soluciones basadas en la Naturaleza para mejorar fuentes de agua superficial afectadas por contaminación difusa o puntual”, explicó el investigador Daniel Ascúntar Ríos, líder de la estructuración del modelo.
Este modelo, el primero de su tipo en Colombia, define la ruta para identificar las problemáticas de contaminación en un cuerpo hídrico, establece criterios para seleccionar la SbN más adecuada y proporciona la información necesaria para diseñar la infraestructura correspondiente. Además, incluye directrices para asegurar una operación sostenible, desde su fundamentación científica hasta su viabilidad financiera.
“Para que estas soluciones tengan éxito, es necesario integrar a la sociedad civil, la academia, el sector privado y las instituciones en su desarrollo. Hay que considerar las circunstancias sociales y ambientales del territorio, lograr el compromiso de la comunidad, integrar los avances científicos, tener en cuenta los aspectos administrativos locales y, por supuesto, asegurar la sostenibilidad económica”, aclaró Daniel Ascúntar, quien también es docente de la UAO y Univalle.
Este documento podría convertirse en una herramienta clave para escalar y adaptar estrategias que enfrenten la contaminación en ríos como el Magdalena y el Atrato, dos afluentes estratégicos del país que, al igual que el Cauca, padecen una gestión inadecuada de sus aguas y, por ello, han sido reconocidos como sujetos de derecho.

El río Cauca fue declarado como sujeto de derechos el 20 de junio de 2019 por el Tribunal Superior de Medellín, que lo reconoció como merecedor de protección, conservación, mantenimiento y restauración por parte del Estado y de EPM.
“Este es un insumo que cualquier persona en Colombia puede aprovechar y, de la mano de los entes administrativos, privados y sociales, usar para mejorar nuestros ríos. Obviamente, realizando los ajustes necesarios, pero siguiendo unos lineamientos sustentados en la ciencia y en las políticas correspondientes”, destacó Daniel Ascúntar.
Retos y transformaciones necesarias
Tras el éxito del proyecto Contribución a la recuperación de la cuenca alta del río Cauca como sistema socioecológico mediante la mitigación de la contaminación puntual y difusa a través de Soluciones Basadas en la Naturaleza, la visión de los investigadores es comenzar a implementar estas tecnologías en poblaciones pequeñas.
“La idea es llevar estas tecnologías a municipios, como Vijes, o a barrios urbanos pequeños y observar su impacto en los afluentes. Así adquirimos experiencia y conocimiento para optimizarlas y, luego, adaptarlas. Además, esto nos brinda un aprendizaje invaluable para contribuir a la construcción de políticas públicas que integren estas alternativas”, concluyó Carlos Madera.
De esta manera, las Soluciones basadas en la Naturaleza se consolidan como una alternativa eficaz para mitigar la contaminación de origen agrícola y farmacéutico en los cuerpos de agua, mejorando su calidad y generando cobeneficios que hagan más sostenibles las actividades humanas.
Entidades y profesionales comprometidos con la recuperación del río Cauca
Esta iniciativa no habría sido posible sin el aporte técnico, institucional, operativo y financiero de las siguientes organizaciones, a quienes la Universidad del Valle agradece su participación decidida y colaborativa:
Sistema General de Regalías (SGR).
Water Security and Sustainable Development Hub
Ministerio de Ciencia, Tecnología a Innovación.
Universidad Autónoma de Occidente (UAO)
Departamento Administrativo de Gestión del Medio Ambiente (Dagma)
Colectivo Río Cauca: Plataforma Cuenca Alta
Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sostenible del Valle del Cauca.
Ecohub
Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria (Cipav)
TZW Karlsruhe Prüfstelle Wasser
Asociación de Usuarios del Distrito de Adecuación de Tierras de los Municipios de Roldanillo, La Unión, Toro (Asorut)
Empresas Municipales de Cali (Emcali EICE ESP)
Asimismo, destacamos el compromiso y la dedicación de cada uno de los integrantes del equipo de trabajo, investigadores, profesionales y técnicos, cuya labor fue fundamental para el diseño y la ejecución de este proyecto:
Alfonso Lenis Libreros
Andrés Felipe Guiral González
Andrés Fernando Toro Vélez
Carlos Arturo Madera Parra
Cristhian Andrés Córdoba Bravo
Daniel Ascúntar Ríos
Daniela Miranda Mosquera
Duván Fernando Castillo Gómez
Eliana Marcela Jiménez Bambague
Elidier Gómez Sánchez
Fernando Rodríguez Ramírez
Jaime Mosquera Restrepo
Jhovana Reina García
Juan Manuel Peña Herrera
Lina Marcela Hernández Giraldo
Luis Darío Sánchez Torres
Luisa Fernanda Grijalba Grijalba
Manuela Rodríguez Gutiérrez
María Camila Bolaños Erazo
Mario Andrés Gandini Ayerbe
Martha Isabel Páez Melo
Melina Lizeth Ruiz Arrechea
Michel Fernanda Balanta Galvis
Miguel Ricardo Peña Varón
Nataly Castro Vera
Nicolás Andrés Rodríguez Romero
Olga Lucia Castaño Henao
Robin Alexis Olaya
Samy Andrés Mafla Noguera
Sandra Paola Rincón Anteliz
Valentina Benítez Sepúlveda
¡Felicitaciones a todas y todos por su valioso aporte a este proyecto, que podría marcar el inicio de una nueva etapa para la cuenca alta del río Cauca!
La gestión financiera ha venido cambiando muchísimo y se ha descentralizado, pasamos de “una banca de establecimientos” a “una banca en formato digital” que genera una gran cantidad de datos que es necesario procesar a nivel financiero para tomar mejores decisiones, explica el profesor Diego Fernando Manotas del programa de Ingeniería Industrial, acerca de los nuevos programas de posgrado aprobados por el Consejo Superior de la Universidad del Valle.
Estos programas surgen del trabajo colectivo de la Escuela Ingeniería Industrial, la Escuela de Ingeniería de Sistemas y el apoyo del Departamento de Economía. Esa combinación permite ofertar un programa con una base sólida en finanzas y en el desarrollo metodológico enfocado al uso de modelos matemáticos, estadísticos y computacionales para la captura, procesamiento de datos y posterior transformación de esos datos en decisiones de inversión.
Una oferta con gran respaldo
Estos programas están respaldados por el grupo Finanzas Cuantitativas categoría A1 de Colciencias en la que participan docentes de la Escuela Ingeniería Industrial y del Departamento de Economía. Igualmente, están vinculados el grupo GUÍA de Inteligencia Artificial de la Escuela Ingeniería de Sistema e INFERIR, el grupo de Investigación en Estadística Aplicada de la Escuela de Estadística.
Con esta noticia, la Universidad empieza el proceso de registro calificado con el Ministerio de Educación quienes evaluarán los programas y darán su aprobación para su apertura.
Aplicación gratuita diseñada por Univalle y la Javeriana miden la polarización en temas de género
El diálogo y la pedagogía contribuyen a bajar la polarización sobre las violencias de género. Esta fue una de las principales conclusiones del foro sobre polarización y violencias de género realizada con más de cien estudiantes de bachillerato que usaron sus dispositivos móviles para opinar sobre estas violencias.
El ejercicio se realizó mediante el uso de la aplicación “Polarizómetro” diseñada por la Universidad del Valle y la Universidad Javeriana, la cual permite analizar encuestas y publicaciones en redes sociales para determinar el grado de polarización o de distancia entre las opiniones y direccionar los esfuerzos para lograr el consenso. De manera similar a un termómetro, esta herramienta proporciona una medida objetiva del grado de polarización en torno a un tema específico.
La aplicación ha sido utilizada para medir la polarización en temas políticos como el proceso de paz, elecciones presidenciales y desde hace ocho meses está recopilando datos de la red social X sobre las posiciones acerca de las violencias de género en una alianza con el grupo de Mujeres STEM de la Universidad del Valle. Este ejercicio con bachilleres difunde el uso de la tecnología con fines académicos y además, el impacto de los comentarios sexistas que se hacen en las redes sociales.
¿Qué expresó el estudiantado?
El cuestionario constaba con cinco preguntas que incorporaron violencias verbales, físicas y sexuales, las cuales obtuvieron una polarización baja entre el 9% y el 10%, lo que da cuenta de que la juventud identifica este tipo de actos y los rechaza. En contraste, la pregunta con mayor disenso o polarización fue la siguiente:

Esta pregunta tuvo una polarización del 26% que se cataloga dentro de una escala media y da cuenta de que muchas personas de edades y contextos similares piensan distinto y que hay una distancia notable entre quienes están “Totalmente de acuerdo” en que es una violencia y quienes están “Totalmente en desacuerdo”.
Lo “asombroso” fue que después de la intervención de la profesora Laura Sofía Rodríguez, ingeniera en sistemas y estudiosa de las violencias contra las mujeres, el consenso aumentó en todas las preguntas hacia la identificación de los casos presentados como situaciones con violencias de género.

El polarizómetro
El Polarizómetro es una aplicación del proyecto Promueva, una colaboración entre la Universidad Javeriana, la Universidad del Valle y la Escuela Politécnica de París, financiada por el Sistema General de Regalías, bajo la supervisión del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, con un presupuesto de $2 mil millones de pesos. La herramienta está disponible en la nube, es de uso gratuito y puede ser usada por un público amplio de personas que tengan conocimientos básicos de formularios digitales.

El Centro de Excelencia en Nuevos Materiales (CENM) de la Universidad del Valle lidera la Red NANOMAT, una alianza de seis universidades públicas del país que busca fortalecer la ciencia a través de I+D+i en el campo de energía y agua empleando la nanociencia y la nanotecnología.
Esta iniciativa se desarrolla como parte del proyecto “Fortalecimiento de las capacidades en CTeI y transferencia de conocimiento en nanociencia y nanotecnología aplicadas a energía y agua”, financiado por la Convocatoria No. 36 de la Asignación para la Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías (SGR).
El proyecto articula a la Universidad del Valle, la Universidad del Atlántico, la Universidad de los Llanos, la Universidad del Quindío, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia y la Universidad de la Amazonía. Su objetivo es impulsar la construcción de conocimiento científico con impacto en los departamentos de Atlántico, Boyacá, Caquetá, Meta, Quindío y Valle del Cauca, consolidando capacidades descentralizadas para enfrentar retos en generación de energía, almacenamiento de hidrógeno y tratamiento de aguas.
De acuerdo con el profesor Edgar E. Mosquera Vargas, director del CENM, “este proyecto es una oportunidad para que desde la nanociencia y la nanotecnología se generen soluciones sostenibles a retos en energía y agua, integrando capacidades regionales y fortaleciendo la infraestructura científica del país”. A su vez, la profesora Adriana K. Niño Vargas, directora científica del proyecto, destacó que la articulación entre seis universidades públicas “refleja el compromiso con el fortalecimiento de la ciencia en los territorios y con la formación de nuevas generaciones en áreas STEAM”.
La Red NANOMAT trabaja en tres frentes estratégicos: la generación de nuevo conocimiento a través de investigaciones experimentales, teóricas y aplicadas en materiales funcionales; el fortalecimiento de la infraestructura científica con la adquisición de equipos de última generación para los laboratorios de la alianza; y la apropiación social del conocimiento mediante programas de formación STEAM, foros consultivos, semilleros de investigación e intercambios con comunidades.
Entre los impactos esperados se encuentran la publicación de artículos en revistas de alto impacto, la modernización de centros y laboratorios, la formación de talento humano altamente cualificado y el fortalecimiento entre la academia y la sociedad. Como resalta la Dra. Noralba Martínez Lozano, administradora del CENM, este esfuerzo conjunto “contribuye a mover la frontera del conocimiento en Colombia y a consolidar capacidades científicas con impacto nacional e internacional”.
Con esta apuesta, la Universidad del Valle a través del Centro de Excelencia en Nuevos Materiales (CENM), reafirma su liderazgo en investigación de frontera y su compromiso con el desarrollo científico y tecnológico del país, generando soluciones innovadoras para los retos globales en energía y agua desde y para los territorios.
Las investigaciones y desarrollos que genera la comunidad académica de la Universidad del Valle son una fuerza que nos permite transformar nuestra sociedad. El conocimiento que se genera en aulas, laboratorios y auditorios busca dar respuesta a las necesidades apremiantes de las comunidades y del sector empresarial.
La aplicación de la investigación, la transferencia tecnológica, la innovación, la creación artística y la apropiación social del conocimiento son fundamentales para que el trabajo de los grupos de investigación se articule con las comunidades. Este trabajo se realiza a través de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación - OTRI de la Vicerrectoría de Investigaciones.
Los procesos que orientan la investigación que se desarrolla con las comunidades, así como los que se desprenden de las estrategias de apropiación social del conocimiento son un aprendizaje en doble vía: tanto investigadores como los miembros de la comunidad pueden generar un trabajo colaborativo que impacta de manera positiva los desarrollos.
Este trabajo en conjunto nos permite entender que las comunidades tienen un conocimiento valioso, construido a lo largo de su historia, de sus luchas y de su experiencia y que, en ese diálogo de saberes que se abre con la articulación de la academia, se pueden tejer, transformar e integrar los saberes. En ese sentido, las instituciones de educación superior tienen un papel fundamental: fomentar, no solo los procesos de apropiación, sino también incentivar a que cada vez sean más los intercambios de saberes y experiencias.
En contextos marcados por las desigualdades y las inequidades, el conocimiento que se genera desde las universidades es una potente herramienta para construir un país más justo y sostenible, donde se ve cabida a la reflexión crítica, a la construcción de paz, al respeto por la diferencia. En esa tarea, la Universidad del Valle no puede ser solo una espectadora, está convocada a ser protagonista.
En un mundo cada vez más interconectado y dinámico, desarrollar habilidades que permitan abordar los problemas de forma lógica y sistemática es fundamental. Consciente de esta necesidad, Yuri Mercedes Bermúdez Mazuera, ingeniera, magíster y candidata a doctora de la Universidad del Valle, diseñó un marco de estandarización para la enseñanza del pensamiento computacional. Su propuesta incluye una estrategia didáctica que combina los estilos de aprendizaje y la gamificación para facilitar y motivar el proceso formativo, teniendo el potencial de transformar la pedagogía, incluso, en otras áreas del conocimiento.
Pensamiento computacional: más allá de los dispositivos
La globalización, las nuevas tecnologías, las migraciones, la competencia internacional, la evolución de los mercados, los desafíos medioambientales y las políticas transnacionales son factores que rigen la vida en el siglo XXI y que, según la Unesco, caracterizan las competencias y los conocimientos que las personas deben desarrollar para enfrentar los retos del presente y del futuro. En ese contexto, una de las habilidades clave es el pensamiento computacional: una forma de entender el mundo y resolver problemas descomponiéndolos en partes más pequeñas e identificando sus elementos centrales, patrones y algoritmos (entendidos como conjuntos de pasos ordenados y finitos).
El pensamiento computacional no solo es útil en contextos digitales o computacionales, sino también en una amplia variedad de campos, incluidas las artes y las humanidades. No obstante, su importancia en áreas como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), fundamentales en la creciente integración entre habilidades humanas y tecnologías, es lo que lo ha convertido en un foco de atención para personas, empresas, instituciones y gobiernos. Estos actores reconocen en su desarrollo un motor clave para la innovación tecnológica, el crecimiento económico y el bienestar social.
Frente a esta necesidad, han surgido múltiples iniciativas orientadas a fortalecer el pensamiento computacional en niños y jóvenes. Sin embargo, muchas de ellas se limitan a entregar dispositivos electrónicos y a enseñar su uso, lo que no garantiza el aprendizaje real de esta habilidad. De hecho, cuando el acceso a estas herramientas no está acompañado de una adecuada orientación pedagógica, pueden surgir riesgos como la sobreestimulación, con consecuencias negativas para la salud y el desarrollo cognitivo.
Además, los gobiernos suelen implementar programas que restringen el pensamiento computacional al ámbito tecnológico, desaprovechando su potencial transversal en distintas disciplinas.
Estandarizar para enseñar mejor
En este contexto surge la investigación Marco de trabajo para promover el pensamiento computacional en estudiantes de educación secundaria incorporando gamificación orientada por estilos de aprendizaje, desarrollada por Yuri Mercedes Bermúdez Mazuera como tesis doctoral en Ingeniería, con énfasis en Ciencias de la Computación, bajo la dirección y codirección de los profesores María Patricia Trujillo Uribe y Juan Francisco Díaz Frías, respectivamente.
“Mi carrera ha sido principalmente como docente y siempre me he interesado en estrategias para facilitar y motivar el aprendizaje. Por eso, comencé a explorar la gamificación, que, al final, fue lo que me llevó a conocer el concepto de pensamiento computacional”, explica Yuri sobre la elección de su enfoque investigativo.

María Patricia Trujillo Uribe y Juan Francisco Díaz Frías, profesores de la Escuela de Ingeniería de Sistemas y Computación de Univalle.
El principal reto de la investigación fue la ausencia de una definición clara y consensuada sobre qué es el pensamiento computacional y cuáles son sus componentes, lo que dificulta estructurar de manera adecuada su enseñanza. Por ello, la investigadora asumió el desafío de enmarcar esta habilidad dentro del enfoque de formación basado en competencias, establecido por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia para estandarizar la educación básica y superior en el país. En ese proceso, identificó tres competencias principales de este tipo de pensamiento:
-Abstracción, entendida como la capacidad de identificar, extraer y representar los elementos esenciales de una situación, problema u objeto, priorizando lo relevante.
-Descomposición, la habilidad de dividir problemas complejos en partes más pequeñas y manejables para facilitar su comprensión.
-Pensamiento algorítmico, la capacidad de diseñar secuencias ordenadas de pasos o instrucciones para resolver tareas de manera lógica y sistemática.
A partir de ello, y con base en la taxonomía de Bloom, Yuri definió resultados de aprendizaje e indicadores de logro para cada una de las competencias, lo que permitió precisar los conocimientos y habilidades que los estudiantes deben adquirir en el desarrollo del pensamiento computacional. Con esta información, además, construyó una rúbrica que facilita su proceso de evaluación.
“Con esto, los y las docentes pueden comenzar a estructurar sus procesos de enseñanza del pensamiento computacional, haciendo una planeación más clara y sólida, y pudiendo evaluar con más justicia y certeza a los y las alumnas”, señala Yuri.
Una estrategia didáctica transformadora
Realizada la estandarización del pensamiento computacional desde el enfoque de enseñanza por competencias, la ingeniera centró sus esfuerzos en diseñar herramientas que facilitaran su educación, considerando su carácter transversal. Con este propósito, retomó su interés inicial: la gamificación de los procesos educativos.
La gamificación consiste en incorporar elementos propios de los juegos (como los sistemas de puntuación, las narrativas, los retos, la competencia, etc.) en contextos no lúdicos, esto con el fin de motivar, aumentar el compromiso y mejorar el aprendizaje o la productividad.
“La idea es usar los elementos de los juegos e incorporarlos en las estrategias de enseñanza para generar motivación extrínseca en los estudiantes. Además, tuve en cuenta los estilos de aprendizaje, porque no todos aprenden igual ni los motiva lo mismo”, comenta Yuri.
Relacionando el modelo de estilos de aprendizaje de Felder y Silverman con los arquetipos de jugadores propuestos por Andrzej Marczewski, la investigadora desarrolló una estrategia didáctica que ofrece lineamientos para diseñar instrumentos de enseñanza-aprendizaje lúdicos, ajustados a las actitudes de cada estudiante y orientados a motivar la formación del pensamiento computacional.
“La propuesta es que los docentes, con esto, puedan crear sus propias actividades y trabajar el pensamiento computacional de forma transversal en todas las áreas del conocimiento. Además, les da un estándar evaluativo para saber si el estudiante realmente aprendió o no”, explica Yuri.
Aplicaciones más allá de la computación
Esta estrategia didáctica no solo fortalece la enseñanza del pensamiento computacional, sino que también puede adaptarse a otras áreas del conocimiento, promoviendo una educación contextual, motivadora y flexible.
“Por ejemplo, alguien puede tomar esta propuesta de gamificación y diseñar actividades que favorezcan el aprendizaje de las matemáticas o el lenguaje, ya que se basa en cómo la gente aprende y eso es interdisciplinario. Claro, se trabaja bajo la lógica de la motivación extrínseca, pero eso puede ser el punto de partida para desarrollar la motivación intrínseca en los estudiantes”, destaca la ingeniera.
Con esta propuesta, Yuri Mercedes Bermúdez Mazuera amplía los alcances de la ingeniería, al contribuir a la transformación de la educación y a la formación de estudiantes capaces de enfrentar los desafíos del presente y construir activamente el futuro. Por ello, desde la Universidad del Valle, exaltamos su labor y celebramos su mirada visionaria y transformadora.
Por Joan Zuñiga
Agencia de Noticias Univalle
Frente a los retos que implica conservar las fresas en buen estado para su comercialización, Angie Lizeth Quintero Pinilla y Esteban Flórez Jaramillo, estudiantes de Ingeniería de Alimentos de la Universidad del Valle, sede Tuluá, desarrollaron un recubrimiento orgánico que reduce las pérdidas ocasionadas por hongos y microorganismos. Esta innovación permite extender la vida útil de la fruta, preservando sus propiedades nutricionales, fisicoquímicas y sensoriales, y se perfila como una alternativa natural a los fungicidas sintéticos tradicionales.
Fresas: un cultivo de interés mundial

Las fresas provienen de una amplia variedad de especies de plantas rastreras de la familia Rosaceae, presentes en casi todos los continentes. Su domesticación para el consumo masivo comenzó en Europa en el siglo XIV d. C., aunque fue en el siglo XVII cuando se desarrolló la variedad Fragaria × ananassa, hoy la más popular en el mundo por su tamaño y color. Dicha especie es el resultado del cruce entre F. virginiana y F. chiloensis, ambas de origen americano.
Actualmente, las fresas representan un mercado global de más de 20.000 millones de dólares, con una producción anual de 9,2 millones de toneladas. China es el mayor productor y Estados Unidos el principal comprador de esta fruta, que se consume tanto de forma directa como procesada, ya sea en la industria gastronómica, cosmética o médica.
Por su parte, Colombia es el decimoquinto productor de fresa a nivel mundial y el tercero en Latinoamérica, con más de 100.000 toneladas al año. Su cultivo se concentra en la región Andina, a altitudes entre los 2000 y 2800 metros sobre el nivel del mar, abarcando más de 13.000 hectáreas. Aunque el sector ha crecido progresivamente en el país, enfrenta desafíos importantes relacionados al cambio climático y las limitaciones logísticas. Entre estas últimas se destacan las dificultades para mantener la cadena de frío y garantizar un manejo adecuado del fruto, lo que favorece la proliferación de bacterias, hongos y virus, además de daños mecánicos que disminuyen su calidad y vida útil.
Innovaciones frente a los retos logísticos y naturales
Ante este panorama, Angie y Esteban decidieron, en el marco de sus trabajo de grado y de la convocatoria del Sistema de Control de Proyectos de Investigación de la Universidad del Valle, desarrollar una solución para enfrentar los factores que reducen la vida útil de la fresa.
“Nos interesamos en la fresa porque es una fruta ampliamente consumida por sus cualidades sensoriales y nutricionales, y porque tiene una gran importancia económica a nivel mundial, nacional y local. Particularmente, Tuluá es uno de los principales productores en el Valle del Cauca. Sin embargo, debido a sus características fisiológicas, la fresa presenta pérdidas significativas en todas las etapas de su producción, situación que se ve agravada por el sistema productivo del país”, explica Angie sobre las motivaciones del proyecto.
La investigación, bajo la dirección de las docentes Anna María Polanía y Cristina Ramírez Toro, inició con la identificación de los principales agentes biológicos responsables del deterioro de la fresa: los hongos Aspergillus niger, Rhizopus stolonifer y Botrytis cinerea, que se presentan como moho y pueden afectar tanto la calidad del fruto como la salud humana.

Cristina Ramírez Toro, profesora de la Escuela de Ingeniería de Alimento y directora de la Tecnología de Procesamiento de Alimentos de Univalle.
“Una vez reconocimos estos microorganismos, comenzamos a experimentar con bacterias con capacidad antifúngica, es decir, que pudieran reducir el crecimiento de los hongos. Para ello, analizamos el desarrollo de los hongos en presencia de estos microorganismos”, cuenta Esteban, quien destaca el valioso apoyo del grupo de investigación de Microbiología y Biotecnología Aplicada, de la Escuela de Ingeniería de Alimentos de Univalle, en la gestión de las cepas bacterianas empleadas en los experimentos.
Tras las pruebas, los estudiantes identificaron a la Lactiplantibacillus plantarum como la bacteria con mayor capacidad para inhibir el crecimiento fúngico. Este microorganismo, inocuo para los seres humanos, realiza fermentación láctica, un proceso biológico en el que los azúcares se transforman en ácido láctico, lo que, junto con otros mecanismos, puede contribuir a la conservación de los alimentos.
“Lo siguiente que hicimos fue generar un entorno óptimo para el desarrollo de las bacterias, de modo que pudieran cumplir su función contra los hongos. Para eso, utilizamos bacterias del género Weissella confusa para producir un exopolisacárido, una sustancia secretada por diversos microorganismos que los protege, facilita la captura de nutrientes y mejora su comunicación y adherencia”, explica Angie.

El apoyo del grupo de investigación Microbiología y Biotecnología Aplicada fue clave para la investigación. Suministrada por Univalle Tuluá.
Combinando las células vivas de Lactiplantibacillus plantarum con el exopolisacárido, los estudiantes crearon la base del recubrimiento, cuyo efecto antifúngico buscaron potenciar sin alterar las características fisicoquímicas de las fresas. Para ello, decidieron incorporar los siguientes compuestos a la mezcla:
-Glicerol: agente plastificante que ayuda a mantener la flexibilidad del recubrimiento.
-Alginato de sodio: aditivo que actúa como gelificante y estabilizador, lo que permite mantener la firmeza del alimento y la estabilidad de la sustancia.
-Tween 80: emulsificante que contribuye a mantener la homogeneidad de la mezcla, reduciendo la tensión superficial de sus componentes y mejorando la textura resultante.
-Ácido oleico: tensoactivo que facilita la adherencia del recubrimiento a la superficie de la fresa.
Para definir la proporción ideal de cada ingrediente, los estudiantes realizaron una revisión bibliográfica de estudios científicos relacionados, formularon diversas mezclas y las aplicaron sobre fresas. Estas fueron sometidas a pruebas para evaluar variables como la acidez titulable, el pH, la pérdida de peso, la firmeza y los grados Brix, brindando datos que fueron analizados con el software Minitab para facilitar la identificación de la mejor composición para el recubrimiento.
Arriba, de izquierda a derecha: Angie Lizeth Quintero Pinilla y Esteban Flórez Jaramillo, estudiantes de Ingeniería de Alimentos de la Universidad del Valle, sede Tuluá. Suministrada por Univalle Tuluá.
La Universidad del Valle abre las inscripciones para el Programa Semillero IDiCA, un espacio de formación y entrenamiento diseñado para que los estudiantes de pregrado fortalezcan sus competencias en investigación, desarrollo tecnológico, innovación y creación artística.
Este programa, incorpora nuevas modalidades que reconocen diversos escenarios donde se genera conocimiento a través de prácticas, procesos y actividades de investigación en diferentes campos del conocimiento.
Fechas clave de postulación
Inicio de postulaciones: a partir del 19 de agosto de 2025 para todas las modalidades.
(Importante: los bajos rendimientos serán una restricción para pasantías o asignaturas matriculables y una alerta para otras modalidades).
Cierre de postulaciones – Pasantías y modalidades matriculables
Sistema de Regionalización: 1 de septiembre de 2025.
Sede Cali: 1 de septiembre de 2025.
Cierre de postulaciones – Extracurriculares (no matriculables)
Sistema de Regionalización: 19 de septiembre de 2025.
Sede Cali: 19 de septiembre de 2025.
Los estudiantes interesados podrán inscribirse a través del sistema de información del Programa Semillero IDiCA. Una vez postulados, los encargados de cada semillero gestionarán la participación de los aspirantes, definiendo la aceptación o rechazo, asignación de tutor y elaboración del plan de trabajo.
Participar en los semilleros es una oportunidad única para aprender haciendo, compartir con otros estudiantes y docentes investigadores, y potenciar tu perfil académico y profesional.