La Universidad del Valle consolida su liderazgo en investigación tras los resultados publicados recientemente por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias), correspondientes a la Convocatoria Nacional de Actualización y Transición para el Reconocimiento y Medición de Grupos de Investigación, Desarrollo Tecnológico o de Innovación y para el Reconocimiento de Investigadores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Convocatoria No. 957 de 2024).


En esta medición, la Universidad alcanzó un resultado altamente significativo: 205 de los 208 grupos de investigación avalados fueron categorizados, lo que evidencia la solidez, continuidad y calidad de sus capacidades investigativas y reafirma el compromiso institucional con la generación de conocimiento pertinente para el desarrollo científico, social y tecnológico del país.

Grupos por categoría convocatoria 957-2024.

En cuanto a la distribución por categorías, la categoría C concentra el mayor número de grupos (33,7%), seguida de la categoría A (25,9%), la categoría B con 45 grupos (22%), la categoría A1 con 26 grupos (12,7%) y 12 grupos reconocidos (5,9%). Este comportamiento refleja un sistema de investigación equilibrado, con una presencia destacada en las categorías de mayor nivel y una base amplia en procesos de fortalecimiento y consolidación.


En relación con el talento humano, de los 948 profesores nombrados, 449 investigadores cuentan con categorización en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación: 165 como sénior, 94 como asociados y 190 como junior. Adicionalmente, la Universidad cuenta con 34 investigadores en condición especial, de los cuales 8 fueron reconocidos en esta convocatoria.


El análisis comparativo entre la convocatoria 894 de 2021 y la convocatoria 957 de 2024 muestra una evolución positiva: el 54,6% de los grupos mantuvo su categoría y el 25,8% logró ascender, lo que evidencia procesos de mejora continua, fortalecimiento de capacidades y acompañamiento institucional efectivo.


Estos resultados confirman que la investigación es un eje estratégico para la Universidad del Valle, no solo como indicador de excelencia académica, sino como un motor fundamental para la innovación, la formación de talento humano de alto nivel y la contribución al desarrollo regional y nacional.

 

Para más detalle, consultar el visualizador de la Vicerrectoría de Investigaciones: https://lookerstudio.google.com/s/mzPaOOWK_9k 

Los resultados oficiales se encuentran disponibles en la página web del Ministerio: https://minciencias.gov.co/convocatorias/investigacion/convocatoria-nacional-actualizacion-y-transicion-para-el-reconocimiento 

Sara Lucía Ospina Burbano y Lady Yasmin Valero Gutiérrez fueron ganadoras del Programa Orquídeas del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de 2024.

Con el propósito de impulsar el sector bioeconómico de las hierbas aromáticas en Colombia, las investigadoras Lady Yasmin Valero Gutiérrez y Sara Lucía Ospina Burbano estudiaron la producción de aceite esencial de orégano cultivado en el Valle del Cauca. Su análisis comparó dos métodos de extracción (destilación por arrastre con vapor y extracción con fluidos supercríticos) y demostró que los extractos obtenidos son seguros, estables y de alta calidad, con aplicaciones industriales y un prometedor potencial de comercialización nacional e internacional.

Origanum vulgare L.
A lo largo de la historia, el desarrollo humano ha estado íntimamente ligado al uso y la transformación de las plantas. De ellas obtenemos servicios ecosistémicos esenciales (como la producción de oxígeno, la captación de CO₂ y la regulación del ciclo del agua) y materias primas clave para la alimentación, la energía y la salud. En Colombia, por ejemplo, se tiene registro de 7472 especies de plantas útiles, de las cuales 2768 poseen aplicaciones preventivas o terapéuticas.

Una de estas plantas es el Origanum vulgare L., u orégano, una hierba euroasiática utilizada desde hace más de 3000 años con fines gastronómicos y medicinales. En este último campo, esta planta se ha empleado tradicionalmente para aliviar afecciones respiratorias y gástricas, favorecer la regulación emocional, prevenir infecciones y reducir la inflamación.

Aunque sus usos y conocimientos asociados se han transmitido de generación en generación durante milenios, solo en el siglo XX fue posible identificar los principales compuestos bioactivos del orégano (carvacrol, timol, p-cimeno y γ-terpineno), responsables de sus propiedades antimicrobianas, antiparasitarias, antiinflamatorias y antioxidantes. Esta caracterización científica ha permitido su aceptación institucional (en Colombia está aprobada como planta de uso fitoterapéutico) y su incorporación como materia prima en las industrias alimentaria, farmacéutica, cosmética, agropecuaria y química.

Una oportunidad bioeconómica para Colombia

El Origanum vulgare L., u orégano, ha sido utilizado desde hace más de 3000 años con fines gastronómicos y medicinales.

La incorporación del orégano en procesos industriales, también impulsada por el auge global en el consumo de productos naturales, ha dinamizado el mercado internacional de hierbas aromáticas, generando nuevas oportunidades para pequeños y medianos agricultores.

En Colombia, este sector ha crecido de manera sostenida y, en 2022, alcanzó 49,5 millones de dólares en exportaciones. Aunque su tamaño aún es modesto frente a otros sectores agrícolas, este posee un gran potencial de expansión y representa una oportunidad para la economía rural del país.

No obstante, la consolidación del sector requiere superar retos clave asociados con la logística, la escalabilidad, la cadena de valor, la trazabilidad y la calidad, factores que influyen directamente en el cumplimiento de las exigencias fitosanitarias de los mercados internacionales a los que se busca acceder.

Un análisis del procesamiento del orégano
En ese contexto, las investigadoras Lady Yasmin Valero Gutiérrez y Sara Lucía Ospina Burbano desarrollaron el proyecto Análisis integral del aceite esencial de orégano del Valle del Cauca: Caracterización, química, estabilidad y seguridad para su potencial uso alimenticio y terapéutico.

“Nos interesamos por el orégano y su transformación porque es una planta que se da muy bien en el Valle del Cauca y, actualmente, sus derivados tienen un amplio mercado. Por eso, el orégano y sus productos representan una oportunidad bioeconómica para las comunidades”, explicó Yasmin Valero, doctora en Ciencias Químicas de la Universidad de São Paulo y actualmente investigadora posdoctoral en la Escuela de Ingeniería Química de Univalle.

Dos procesos de extracción
La investigación, desarrollada en el marco del Programa Orquídeas de Minciencias y financiada por el Fondo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Francisco José de Caldas (Cto. 112721-249-2024 / Proyecto 109097), comparó dos métodos de producción del aceite esencial de orégano (destilación por arrastre con vapor y extracción con fluidos supercríticos) y caracterizó los extractos obtenidos, su composición, estabilidad y seguridad, con miras a su futura aplicación industrial.

“Ambas técnicas permiten obtener aceite esencial, pero con propiedades distintas, útiles para diferentes sectores industriales. Además, la caracterización del producto es fundamental porque debemos demostrar que es seguro y estable para cumplir las normas sanitarias y comercializarlo”, señaló Valero.

Destilación por arrastre con vapor

La destilación por arrastre con vapor es un proceso que se viene realizando hace siglos por diferentes sociedades.

Este es un método tradicional y ampliamente utilizado para la producción de aceites esenciales. Consiste en hacer pasar una corriente de vapor de agua a través de la biomasa de orégano (hojas y tallos) para arrastrar sus compuestos volátiles (sustancias que fácilmente se evaporan). Luego, los vapores se enfrían y se condensan, formando una mezcla líquida de la que, mediante decantación, puede obtenerse con facilidad el aceite esencial.

“Es una técnica antigua y relativamente sencilla, pero muy lenta y demandante en consumo de energía y agua. Además, su rendimiento es bajo: alrededor del 0,5 %”, explicó la investigadora.

Extracción con fluidos supercríticos

La extracción con fluidos supercríticos es una técnica moderna y más eficiente.

Se trata de una técnica moderna en la que se utiliza CO₂ en estado supercrítico; un estado que combina características de sus estados líquido (alta densidad) y gaseoso (baja viscosidad y alta difusividad); junto con un cosolvente, en este caso etanol, para disolver la biomasa de orégano. En esta condición, el dióxido de carbono penetra con mayor facilidad la matriz vegetal y captura una amplia variedad de compuestos, los cuales son liberados en forma líquida o sólida cuando el CO₂ retorna a su estado gaseoso.

“Este método requiere un recurso tecnológico mayor, pero mejora el rendimiento, alcanzando el 2,2 %, con un menor impacto ambiental y menor consumo energético”, agregó Valero.

Dos extractos distintos, seguros, estables y útiles
Según la caracterización química, la destilación por arrastre con vapor produjo un aceite rico en monoterpenos fenólicos, principalmente carvacrol (59 %) y timol (8,4 %), compuestos con una gran capacidad antimicrobiana, antioxidante y antifúngica.

“Este aceite resulta especialmente útil para las industrias alimentaria y química, en aplicaciones como la conservación de alimentos o la formulación de productos antisépticos”, indicó Valero.

Por su parte, la extracción con fluidos supercríticos generó un extracto con mayor diversidad química y una notable presencia de sesquiterpenos y monoterpenos oxigenados, entre ellos el trans-hidrato de sabineno, reconocido por su actividad antioxidante.

“Obtuvimos un extracto compuesto en un 32,3 % por trans-hidrato de sabineno y con alta capacidad antioxidante, por lo que podría utilizarse en la industria cosmética para productos antienvejecimiento”, destacó la investigadora.

El estudio también confirmó la seguridad y estabilidad química de los extractos, esto a partir del análisis de formulaciones del aceite esencial diluido en aceite de coco de grado alimenticio.

“Durante cuatro meses, sometimos a análisis de estabilidad las soluciones y encontramos que no hubo crecimiento microbiano ni degradación o transformación de sus componentes. Esto sugiere que nuestro extracto de orégano es seguro y estable en el tiempo bajo las condiciones evaluadas”, comentó Valero.

Adicionalmente, la caracterización de los aceites ratificó la alta calidad sanitaria del orégano cultivado en el Valle del Cauca y, por extensión, en Colombia, ya que no se detectaron plaguicidas, metales pesados ni aflatoxinas.

“Aunque usamos orégano cultivado por un productor con prácticas orgánicas, el resultado demuestra algo clave: en Colombia, sí podemos producir de manera sostenible sin perder calidad. Además, confirma que contamos con las condiciones para obtener un orégano de excelente calidad, seguro sanitariamente y con potencial para llegar a más mercados”, destacó la científica.

Orégano y sus extractos: una oportunidad para Colombia

Con esta investigación, Yasmin y Sara esperan aportar al sector bioeconómico de las hierbas aromáticas en Colombia.

De esta manera, el estudio elaborado por Lady Yasmin Valero Gutiérrez y Sara Lucía Ospina Burbano permitió:
-Comprender la utilidad y funcionalidad de cada proceso de extracción según la industria objetivo.
-Determinar las características químicas de los extractos, aportando información clave para su validación sanitaria.
-Confirmar la seguridad y estabilidad de los extractos para su implementación industrial.
-Validar la calidad sanitaria del orégano producido orgánicamente en el Valle del Cauca.
-Generar conocimiento científico que puede aprovecharse para desarrollar productos de mayor valor agregado en el sector bioeconómico de las hierbas aromáticas.

“Por ejemplo, en la extracción con fluidos supercríticos, logramos aumentar el rendimiento modificando variables como la concentración del cosolvente. Esto significa que es posible producir una mayor cantidad de extracto de orégano, o de otra planta, a partir de la misma biomasa”, destacó la científica.

Ciencia, ingeniería, tradición y bioeconomía: una apuesta de país
La articulación entre ciencia, ingeniería, tradición agrícola y bioeconomía podría convertirse en una apuesta determinante para fortalecer este sector, abriendo nuevas oportunidades para los pequeños y medianos agricultores del país, tanto en el cultivo de orégano y otras hierbas aromáticas como en la elaboración de extractos y productos naturales de alto valor.

“Teniendo en cuenta que, gracias a nuestra diversidad de pisos térmicos, en Colombia pueden cultivarse cientos de especies de hierbas aromáticas y medicinales, este conocimiento científico abre la puerta a fortalecer la confianza en nuestros campesinos para que abastezcan el mercado nacional y compitan en los mercados internacionales”, concluyó Valero.

Así, la ciencia y la ingeniería vuelven a posicionarse como motores de transformación, impulsando sectores bioeconómicos con enorme potencial de crecimiento, generando bienestar en las comunidades rurales y aportando al desarrollo sostenible del país. Por ello, desde la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle celebramos el trabajo de Lady Yasmin Valero Gutiérrez y Sara Lucía Ospina Burbano, y las animamos a seguir cultivando conocimiento que impulse el progreso y amplíe las oportunidades para Colombia.

 

Como parte de un proyecto financiado por el Sistema General de Regalías (SGR), seis universidades públicas conformaron la Red Nanomat, una alianza estratégica orientada al desarrollo de conocimientos y tecnologías en nanociencia y la nanotecnología, enfocados en afrontar los retos asociados con la gestión del agua y la energía en diferentes regiones del país. La iniciativa, liderada por el Centro de Excelencia en Nuevos Materiales (CENM) de la Universidad del Valle, busca fortalecer las capacidades en ciencia, tecnología e innovación (CTeI) de las instituciones participantes, mediante la adquisición de equipos, el impulso a la investigación y la promoción de la apropiación social del conocimiento.

Nanociencia y nanotecnología: campos clave para la sostenibilidad mundial
Para la ONU, el cumplimiento de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible está profundamente transversalizado por la ciencia, la tecnología y la innovación. Particularmente, en 2021, el organismo destacó a la nanotecnología como una de las áreas de vanguardia con mayor potencial para aportar a la solución de desafíos globales; como la crisis ambiental, la inseguridad hídrica y la transición energética; además de impulsar la productividad y la sostenibilidad a nivel mundial.

La importancia de la nanotecnología radica en que constituye la aplicación práctica de la nanociencia, un campo que estudia los fenómenos, las propiedades y los comportamientos de la materia a escala nanométrica (entre 1 y 100 nanómetros; es decir, la millonésima parte de un milímetro). A esta dimensión, los átomos, compuestos y materiales pueden presentar variaciones significativas en sus características químicas, físicas, biológicas, térmicas y mecánicas, como cambios en su conductividad eléctrica o en su resistencia. Así, el estudio de estos permite el diseño, la manipulación y la fabricación de nuevos materiales, dispositivos y sistemas más eficientes y funcionales en múltiples procesos a nivel macro.

El potencial de la nanociencia y la nanotecnología no ha pasado desapercibido en el mundo. Según la ONU, entre 1996 y 2018 se publicaron 152.359 artículos científicos y se registraron 4293 patentes relacionadas. Además, se estima que este sector alcanzó un valor de 2,23 mil millones de dólares durante este año, con inversiones concentradas principalmente en naciones industrializadas, como Estados Unidos, China y Alemania. Sin embargo, en los países en vía de desarrollo también se adelantan investigaciones prometedoras.

Un campo con grandes desafíos en Colombia
En Colombia, la investigación en nanociencia se enfoca en la síntesis, el diseño y la caracterización de materiales con aplicaciones en sectores como la salud, la energía, la agricultura, la minería, la electricidad, el textil, la electrónica y las TIC. Gran parte de estos desarrollos se lleva a cabo en las universidades públicas, que concentran el 52 % de los grupos de investigación del país y generan el 51,6 % de las publicaciones científicas anuales. No obstante, su labor enfrenta desafíos significativos, entre ellos:

-Limitado financiamiento: Colombia invierte apenas entre el 0,21 % y el 0,31 % del PIB en CTeI, lejos del 3,02 %, promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
-Déficit de talento humano: mientras en Estados Unidos se gradúan más de 57.000 doctores cada año, en Colombia lo hacen menos de 1400.

Una iniciativa nacional para impulsar la investigación nano

Edgar Mosquera, Noralba Martínez y Adriana Niño, investigador principal, gerente y directora científica del proyecto, respectivamente.

Ante este panorama, nació el proyecto Fortalecimiento de las capacidades en CTeI y transferencia de conocimiento en nanociencia y nanotecnología aplicadas a energía y agua, financiado a través de la Convocatoria 36 de la Asignación para la Ciencia, Tecnología e Innovación del SGR y ejecutado por la Universidad del Valle.

“Con este proyecto, buscamos fortalecer las capacidades regionales en investigación e innovación en energía y gestión del agua, mediante el desarrollo y aplicación de tecnologías basadas en nanomateriales”, explicó Edgar Eduardo Mosquera Vargas, docente del Departamento de Física de Univalle e investigador principal del proyecto.

El proyecto tiene tres objetivos estratégicos:
-Generación de nuevo conocimiento: a través de investigaciones experimentales, teóricas y aplicadas en materiales funcionales con potencial para contribuir a la gestión del agua y a la generación y almacenamiento de energía.
-Fortalecimiento de la infraestructura científica: mediante la adquisición de equipos de última generación para los laboratorios que hacen parte de la red Nanomat.
-Apropiación social del conocimiento: a través de programas de formación STEAM (ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas), foros consultivos, semilleros de investigación e intercambios con comunidades.

Red Nanomat: una alianza interregional para impulsar la nanociencia
Para lograr dichos objetivos, se conformó la Red Nanomat, integrada por la Universidad del Atlántico, la Universidad de los Llanos, la Universidad del Quindío, la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, la Universidad de la Amazonía y la Universidad del Valle. Esta alianza es clave porque combina trayectorias investigativas consolidadas (que facilitan la articulación interinstitucional) con una distribución geográfica diversa, lo que otorga al proyecto un verdadero alcance nacional.

“Si bien la alianza se conforma en el marco del proyecto, estas universidades ya contaban con una experiencia investigativa importante. Ahora, con esta iniciativa, se fortalecerán sus capacidades mediante la adquisición de equipos, el incentivo a la investigación y la divulgación del conocimiento, todo coordinado desde la Universidad del Valle”, destacó Adriana Katerine Niño Vargas, docente de la Escuela de Ingeniería Química de Univalle y directora científica del proyecto.


El Centro de Excelencia en Nuevos Materiales (CENM) de la Universidad del Valle es un referente en nanociencia en el país.

La dirección del proyecto está a cargo del Centro de Excelencia en Nuevos Materiales (CENM) de la Universidad del Valle. Este instituto, creado en 2005, cuenta con diez grupos de investigación reconocidos por MinCiencias, líderes en el estudio del nanomagnetismo y en el desarrollo de materiales compuestos, recubrimientos avanzados y materiales funcionales con aplicaciones en gestión de salud, energía, agua y medioambiente.

“El reconocimiento y la experiencia del CENM son las razones por las que lidera el proyecto. En el sector público, somos referentes en investigación en nanociencia y nanotecnología, y, con esta iniciativa, buscamos fortalecer nuestras capacidades y las de las demás regiones participantes”, señaló Noralba Martínez Lozano, administradora del CENM y gerente del proyecto.

Impacto nacional: ciencia y tecnología para los desafíos energéticos e hídricos
Se espera que, con este proyecto, los departamentos de Atlántico, Meta, Quindío, Caquetá, Boyacá y Valle del Cauca fortalezcan sus capacidades en CTeI en nanociencia y nanotecnología, desarrollando soluciones a los retos locales en los sectores energético e hídrico.

“Primero, los 26 investigadores vinculados estudiarán y desarrollarán diferentes materiales a escala nano: aleaciones, óxidos metálicos, polímeros compuestos, biocarbones, etc. Después, se implementarán estos materiales en diversas tecnologías, entre ellas, sistemas de tratamiento y remediación del agua mediante membranas y procesos electroquímicos, y sistemas de almacenamiento y producción de hidrógeno y de biogás”, aclaró el profesor Edgar Mosquera, quien también es el director del CENM.

Tras ello, se promoverá la apropiación social del conocimiento y las tecnologías mediante diversas estrategias, que contarán con el apoyo de la Facultad de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle.

“Hasta 2030, cuando finaliza la ejecución del proyecto, esperamos impactar a más de 1200 personas; entre investigadores, estudiantes, docentes y miembros de comunidades indígenas, campesinas y grupos firmantes. Esto se logrará a través de foros, congresos, talleres y otras actividades orientadas a que la comunidad se apropie del conocimiento y lo aplique en la solución de problemáticas de su entorno”, concluyó la profesora Adriana Niño.

De esta manera, el proyecto Fortalecimiento de las capacidades en CTeI y transferencia de conocimiento en nanociencia y nanotecnología aplicadas a energía y agua, y la Red Nanomat impulsarán el progreso de estos campos en Colombia, al tiempo que contribuirán a ofrecer soluciones concretas a los desafíos energéticos e hídricos que enfrenta el país. Un paso firme, liderado por la Universidad del Valle, hacia un futuro en el que la ciencia y la tecnología se consolidan como motores del desarrollo sostenible y del bienestar regional.

 

La Facultad de Salud de la Universidad del Valle celebra la destacada participación de sus egresadas e investigadoras en la tercera cohorte del Programa Orquídeas: Mujeres en Inteligencia Artificial, Ciencias y Tecnologías Cuánticas, una iniciativa del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación orientada al fortalecimiento del liderazgo femenino en la ciencia y la innovación en Colombia.

Las doctoras en Ciencias Biomédicas, Ana María Arboleda Borrero y María José Sevilla Sánchez, egresadas de la Facultad de Salud, junto a sus jóvenes investigadoras Dayana Realpe López, ingeniera biomédica, y María Camila Remolina, bióloga, integrantes del Grupo de Nutrición de la Facultad de Salud, fueron seleccionadas como beneficiarias de este programa de alto impacto nacional.

El Programa Orquídeas tiene como objetivo promover las vocaciones científicas en doctoras y jóvenes investigadoras y fortalecer su inclusión, permanencia y proyección dentro del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. De esta manera, contribuye a la reducción de brechas sociales, académicas y económicas de género, al tiempo que fomenta el trabajo colaborativo entre mujeres con diversas trayectorias académicas y profesionales, favoreciendo el relevo generacional en la ciencia.

Como parte de esta iniciativa, los días 9 y 10 de diciembre se llevó a cabo el Encuentro Nacional Orquídeas MinCiencias 2025, en el Hotel Hilton Corferias de Bogotá, un espacio destinado al reconocimiento y la visibilización de las trayectorias científicas de las mujeres Orquídeas de las cohortes 2023–2024 y a la presentación oficial de la cohorte 2025.

Este logro es reflejo del compromiso institucional con la excelencia académica, la investigación de alto nivel y la promoción del liderazgo femenino en la ciencia.

La Universidad del Valle y la Compañía Energética de Occidente desarrollaron una prototipo innovador de transformador eléctrico, un trabajo que fue premiado de manera reciente. La articulación entre la academia y el sector industrial da resultados.

Por Catalina Quintero
Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación

En el ecosistema de innovación suele afirmarse que las universidades deben acercarse al sector empresarial para mostrar sus capacidades. Sin embargo, también ocurre lo contrario: las empresas buscan en la academia el apoyo para resolver sus desafíos tecnológicos. Ese fue el caso de la Compañía Energética de Occidente (CEO), empresa del grupo Promigas, que acudió a la Universidad del Valle para enfrentar una problemática crítica del sector eléctrico: el hurto de energía, las limitaciones de acceso a ciertos territorios y la necesidad de modernizar la gestión de transformadores en zonas vulnerables del país.

Un desafío tecnológico para el sector eléctrico
CEO identificó la necesidad de contar con un transformador capaz de integrar en un único dispositivo el equipo de distribución, los sistemas de medición y la infraestructura de gestión eléctrica. Su visión era desarrollar un transformador inteligente que permitiera:
-Reducir a cero las pérdidas no técnicas asociadas al hurto de energía.
-Gestionar de forma remota el comportamiento del transformador.
-Disminuir las fallas frente a los transformadores convencionales.
-Integrar capacidades modulares y escalables según las necesidades de cada territorio.
-Gestionar eficientemente fuentes de energía renovable, especialmente en zonas aisladas.

Con este reto, CEO buscó a la Universidad del Valle para aprovechar sus capacidades científicas, técnicas y metodológicas.

El liderazgo académico
El proyecto fue liderado por Diego Fernando Echeverry Ibarra, director del Programa de Ingeniería Eléctrica de Univalle, quien explica los diferenciadores del prototipo:

“Este transformador integra en un solo dispositivo el sistema de medición, la red de distribución y el transformador. Su diseño modular permite añadir funcionalidades, gestionar remotamente el sistema, detectar y eliminar sobrecargas, y reducir el hurto de energía prácticamente a cero. Además, su módulo inteligente facilita la gestión energética en zonas con fuentes renovables intermitentes”.

La mirada desde el diseño y la innovación
A este proceso también se sumó Jalime Zúñiga, gestora de la OTRI y diseñadora industrial, quien apoyó la conceptualización desde un enfoque centrado en el usuario:

“El reto fue entender a los diferentes actores, sus expectativas y el contexto donde operaría el transformador. Esto permitió generar alternativas de solución y lograr un producto funcional y usable”.

El proyecto se desarrolló en plena pandemia (2020–2021), lo que implicó adaptarse al trabajo remoto, prototipado digital y nuevas dinámicas colaborativas.

Un trabajo interdisciplinario
El desarrollo contó con el apoyo de los grupos de investigación:
-GRALTA – Grupo de Alta Tensión, con la participación del profesor Ferley Castro.
-SISTEL UV – Grupo de Telecomunicaciones, con la participación de Fabio Germán Guerrero.

También participaron estudiantes y egresados de Ingeniería Eléctrica, Diseño Industrial y otras áreas, consolidando un equipo interdisciplinario.

La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación – OTRI – acompañó la negociación con la empresa, la propuesta técnica, la protección industrial y el cierre del proyecto.

Sobre este acompañamiento, el profesor Echeverry indicó: “El apoyo de la OTRI fue eficiente y oportuno, especialmente en el cierre, que es donde pueden surgir diferencias entre las partes. Gracias a su experiencia en este tipo de proyectos, todo se dio de manera adecuada”.

Reconocimientos nacionales
El Transformador Inteligente de Distribución TID obtuvo el primer lugar en los Premios FISE a la Innovación, liderados por CIDET y la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.

Además, fue finalista en los Premios Ámbar de ASOCODIS, que reconocen el talento y la innovación del sector eléctrico colombiano.

Para el profesor Echeverry, estos logros son especialmente significativos: “Este reconocimiento demuestra que el trabajo articulado entre empresa y universidad sí da resultados. Fue un reto enorme desarrollarlo en la pandemia, pero logramos crear un producto totalmente aplicable y con impacto real en el sector energético”.

Un modelo de colaboración con impacto
Este proyecto deja lecciones valiosas: la innovación se potencia cuando convergen diferentes disciplinas, visiones y capacidades.

“A veces creemos que todo está resuelto, pero siempre hay oportunidades. La clave está en construir equipos diversos que aporten piezas esenciales a un mismo rompecabezas”, agregó Echeverry.

Con este desarrollo, la Universidad del Valle reafirma su capacidad de generar soluciones tecnológicas con impacto regional, nacional e internacional, consolidando su papel como aliado estratégico del sector productivo y como referente en la transferencia de conocimiento.

 

La Fundación Alejandro Ángel Escobar (FAAE) celebra siete décadas premiando la ciencia y la solidaridad en Colombia con Fiebres Lúcidas, un podcast narrativo que convierte historias científicas en una travesía sonora sobre la curiosidad, la paciencia y la lucidez. 

Uno de los siete episodios que hacen parte de este podcast estará dedicado a la historia de Nubia Muñoz, científica y doctora honoris causa de la Universidad del Valle, que viajó hasta China para recoger las muestras que cambiarían la historia del cáncer. Los oyentes se encontrarán con siete vidas, siete décadas, siete preguntas que ardieron hasta volverse descubrimientos, historias que parecen imposibles y, sin embargo, ocurrieron en Colombia.

“Queremos que cada oyente sienta el mismo asombro que nosotros sentimos por las historias de estos investigadores que han hecho ciencia de talla mundial. Es un regalo para recordar que la ciencia también emociona, que detrás de cada descubrimiento hay historias humanas que nos quitan el aliento”, afirmó Adriana Correa Velásquez, directora ejecutiva de la FAAE.

Escuche aquí el podcast Fiebres Lucidas https://open.spotify.com/episode/18XZOc38snnJZRy28OYhIi?si=ZpibsY24S3KnAsGZWg8TqA

 

 

La Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) le otorgó una patente de invención a la Universidad del Valle. Este reconocimiento no sólo válida una propuesta técnica innovadora, sino que pone en valor el talento y la dedicación de miembros centrales de nuestra comunidad académica.

La patente titulada “Dispositivo portátil para la tele-operación, monitoreo y control remoto de sistemas de captación de agua en pequeñas centrales hidroeléctricas” fue desarrollada por Cristian David Chamorro Rodríguez —actual Decano de la Facultad de Artes Integradas— y por John Alexander Camacho Sánchez, docente del Departamento de Diseño.

Cristian David Chamorro es ingeniero mecánico de formación, con maestría en Filosofía y estudios doctorales en Ingeniería en la Universidad del Valle. Además de liderar la FAI, dirige el grupo de investigación “Desarrollo, Innovación e Investigación en Diseño (DI&ID)”, clasificado en categoría A por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Su trayectoria académica incluye una importante producción científica, dirección de proyectos, publicaciones y trato directo con la innovación aplicada.

Por su parte, John Alexander Camacho —ingeniero electrónico con maestría en Ingeniería de Sistemas y Computación— hace parte del cuerpo docente del Departamento de Diseño de la Universidad del Valle. Su formación tecnológica, sumada a su labor docente, lo convierte en colaborador clave para proyectos de innovación que integran diseño, tecnología y solución de problemas reales.

Que esta patente provenga de un decano y de un docente del Departamento de Diseño provoca en nosotros un orgullo especial: significa que la innovación nace desde nuestra propia estructura académica, fruto del trabajo interno, de la combinación de disciplinas, del diálogo entre diseño, ingeniería y pensamiento creativo.

La invención consiste en un sistema portátil capaz de monitorear y controlar remotamente los elementos clave de captación de agua en pequeñas centrales hidroeléctricas —un reto sensible en muchos territorios rurales de Colombia—, lo que demuestra una vocación clara hacia la innovación con impacto social, tecnológico y ambiental. La SIC le reconoció su carácter novedoso, su nivel inventivo y su viabilidad de aplicación industrial.

En un contexto donde obtener patentes es un proceso exigente, técnico y poco frecuente, este logro reafirma que en la FAI se generan ideas relevantes, viables y transformadoras. Felicitamos sinceramente al decano Cristian David Chamorro y al profesor John Alexander Camacho por este logro, que engrandece a nuestra Facultad y potencia el rol de la universidad pública como motor de innovación, conocimiento y bienestar social.

 

Del Asombro a la Ejecución

Por Rafael Isidro Rodríguez, representante de los egresados al Consejo Superior e integrante del equipo directivo del PED 2025–2035 con Visión 2045.


Podría parecer paradójico, pero escribir hoy sobre el impacto de la IA en la Educación Superior exige usar IA como parte del propio método, para explorar fuentes, contrastar tendencias, revisar literatura reciente, localizar y comparar datos y finalmente tomar decisiones sobre el contenido. Esta columna no es 100% “de autor” en el sentido tradicional: combina ideas y experiencias propias de mi pasado reciente aprendiendo sobre IA, con el apoyo de sistemas de IA para identificar y verificar referencias de alto prestigio, por ejemplo, la UNESCO 1, así como buenas prácticas universitarias documentadas.

La IA, quizás el mayor salto tecnológico en la historia de la humanidad, y su gran poder, está reconfigurando y revolucionando nuestras vidas a todo nivel (social, cultural, económico, intelectual, etc.), y, por supuesto en la educación tanto superior, como la media y la elemental en el mundo es un actor cada vez más influyente y decisivo. En este artículo me concentro en la educación superior. Desde los asistentes virtuales hasta las plataformas de aprendizaje adaptativo, la tecnología está redefiniendo el rol de docentes, estudiantes y administrativos en las IES (Instituciones de Educación Superior), transformando la manera de aprender, de enseñar, de investigar, de comunicarnos y de administrar. Y, en mayor o menor grado, dependiendo de la universidad, del entorno social, cultural, tecnológico y de la disponibilidad de recursos, puede acelerar la personalización del aprendizaje, redefinir procesos de evaluación y automatizar tareas para liberar tiempo académico. Los docentes pueden alcanzar nuevos niveles de eficiencia y calidad educativa y ofrecer a sus alumnos experiencias de aprendizaje novedosas, enriquecedoras y dinámicas. En la parte administrativa se optimizan y automatizan procesos.

Aunque el origen más primigenio de la IA se remonta a la década de los años 30 del pasado siglo, sus raíces en el campus pueden situarse a inicios del este milenio, los tutores inteligentes y cursos de la “Open Learning Initiative” de Carnegie Mellon que se hicieron visibles para el gran público con pioneros como “Jill Watson” (Georgia Tech en 2016) 2, el primer asistente docente con IA desplegado en clases reales. Jill era realmente un robot creado por IBM y los más de 300 alumnos que tomaron ese curso online de diseño de programas informáticos, NO se percataron de ello.

Últimamente las universidades han integrado plataformas adaptativas (p. ej., ALEKS (Assessment and Learning in Knowledge Spaces) 3 en matemáticas y, más recientemente, se presentan despliegues institucionales de IA generativa como lo han hecho Arizona State University (ASU) en 2024, California State University (CSU) en el 2025 y muchos otros.

Con esas lecciones esta columna propone algunas ideas – no exhaustivas - para potenciar la IA en las IES, siempre con altos estándares de ética, equidad y calidad. Se presentan algunas evidencias que pueden invitar a adaptar lo que funciona en otras partes y, en lo posible, dar el salto estratégico que nuestro sistema educativo requiere.

Según un artículo actualizado por www.gostudent.org al 2025 4, el mercado global de la IA en el sector educativo se estima en US$6.000 millones. Ese valor es solo un indicativo, pues diferentes fuentes pueden presentar otras cifras, pero no muy diferentes.

Hoy podemos hacernos tres preguntas:

1) ¿Dónde impacta y crece más la IA en las universidades?

Salud y medicina. La IA está muy madura en radiología, imagenología y dispositivos médicos (detección de nódulos, priorización de estudios, soporte de informes, planificación de tratamientos), en el diagnóstico temprano de enfermedades y hoy se ofrecen tratamientos especializados basados en la genética del paciente. Los avances en cirugía robótica, en telemedicina, en la monitorización remota de pacientes con enfermedades crónicas son sorprendentes, como se puede observar 5. La IA en medicina está transformando la forma de diagnosticar, de tratar y de cuidar al paciente, allanando el camino a una atención médica más accesible y centrada en el paciente. La FDA (Federal Drug Administration) publica periódicamente listados de dispositivos y soluciones con IA autorizados, y el ACR (American College of Radiology) mantiene “AI Central”, un directorio con +200 soluciones con autorización en EE. UU., lo cual son señales de madurez clínica y regulatoria 6. En educación médica, el “New England Journal o Medicine” 7 es fuente imprescindible de consulta. Muchas escuelas ya incorporan estándares de alfabetización en IA y simulaciones con pacientes virtuales estandarizados (LLMs actuando como pacientes), que son útiles para evaluar el razonamiento clínico y la comunicación 8. Un video muy reciente presenta un avance maravilloso en China: los kioscos sin doctor y propulsados por IA son máquinas que escanean, diagnostican e incluso dispensan medicamentos en minutos—no se necesita médico humano 9.

Ingenierías: El diseño generativo en universidades como actividad evaluable, la integración BIM–IA (Building Information Modeling) conectan criterios reales de desempeño y sostenibilidad, enseñan y evalúan casos reales, es decir, va más allá de la teoría, y se aprende haciendo con datos y restricciones reales, donde la IA propone y el estudiante decide y justifica; hay cursos universitarios que lo usan para obligar al estudiante a considerar restricciones reales de desempeño, materiales y costo. La biblioteca digital de la “Association for Computing Machinery” (ACM 10), la mayor asociación científica/profesional de informática, a la cual muchas universidades están suscritas, da accesos a artículos, revistas técnicas, noticias, tutoriales y materiales especiales 11.

Computación y ciencia de datos. Cursos emblemáticos como el CS50 de Harvard 12, que es el curso insignia de Introducción a las Ciencias de la Computación de Harvard University, es famoso por su versión abierta y por un enfoque muy práctico: problemas semanales, laboratorios y proyectos finales, integra a los asistentes con IA para depurar código, provee feedback formativo y aprendizaje personalizado. Ha sido, a través de los años, muy influyente en docencia de computación pues integra la IA como andamiaje del aprendizaje, no como atajo.

Derecho y ciencias sociales. La profesión legal también está introduciendo IA en investigación, redacción y revisión, y las facultades están ajustando sus currículos y evaluaciones para enseñar su uso responsable y evitar “alucinaciones”. Incluso hay innovaciones en admisiones que exigen demostrar alfabetización en IA  13. No deja de ser relevante la experiencia de la escuela de leyes de Harvard 14

Economía, contaduría y administración. En finanzas y auditoría, IA y RPA (Robotic Process Automation) ya automatizan conciliaciones, clasificación de gastos, analítica y muestreo inteligente. Asociaciones globales del gremio (ACCA – Asociación de Contadores Certificados, IFAC – Federación Internacional de Contadores) anticipan migración del rol hacia análisis, control y criterio profesional.

Humanidades y artes. Son frecuentes los laboratorios de Humanidades Digitales e IA que exploran estilos lingüísticos, su historia y crítica de modelos; esto expande metodologías de investigación y plantea debates éticos y culturales necesarios en toda la universidad. Ver ejemplos de la Universidad de Washington en St. Louis 15 y del “Cogut Institute for Humanities” de Brown University 16 que investigan sesgos, estilos y métodos computacionales aplicados a corpus culturales.

Gestión universitaria (académica y administrativa). Desde tutores y asistentes para cursos masivos hasta respuestas a mensajes estudiantiles y automatización de trámites, la IA muestra efectos interesantes en productividad y alivio de carga cognitiva del personal. Importante mencionar que las soluciones de OPEN AI (ChatGpt en sus diversas modalidades) son similares a las de otros proveedores como Gemini de Google, Claude de Anthropic, etc. Cada solución desde las gratuitas hasta las versiones pagas, tiene algunas características especiales, ventajas y desventajas frente a las otras, todas pueden equivocarse – alucinar -, y, se puede afirmar, por ahora, que carecen de empatía humana y siempre requieren de la supervisión del usuario. Este tema no hace parte del objeto de este documento. En el caso concreto de Open AI, existe una versión ChatGpt Edu 17 pensada para instituciones académicas que algunas universidades han adquirido para toda su comunidad: estudiantes, docentes, administrativos.

2) ¿Qué carreras/funciones son más “automatizables”?
No es prudente “condenar” disciplinas, pero sí identificar tareas con alta exposición a la automatización. Evidencia comparada sugiere que entre 27–28 % de empleos en países OCDE están en ocupaciones con alto riesgo de automatización (considerando IA y otras tecnologías), afectando sobre todo tareas rutinarias y basadas en reglas.

En principio los estudiantes universitarios tienen menor riesgo agregado, porque su trabajo integra juicio y comunicación de alto nivel, pero sí verán una reestructuración de actividades. Por ejemplo, procesos contables repetitivos como lo muestran la “Association of Chartered Certified Accountants” 18 , Investigación documental y redacción estándar, soporte de TI de primer nivel y atención por canales digitales (chat, tickets), y en cursos con muchos estudiantes, la IA puede ser útil en el proceso de calificación se dan criterios claros y medibles.

Algunas actividades son menos automatizables, como labores clínicas y de campo con interacción humana, manipulación física o contexto no estructurado (enfermería, laboratorios clínicos, campo ambiental), y funciones de liderazgo, diseño, investigación original, docencia con alta interacción. Una excelente referencia para el tema que se ha venido desarrollando es el documento “La Educación Hoy, La Perspectiva de la OCDE” 19.

Algunos expertos opinan que en el corto/mediano plazo no “desaparecen” carreras, cambian, lo cual implica recomponer planes de estudio para que el egresado domine flujos de trabajo híbridos (humano+IA). Sin embargo el espectro de opiniones con relación al impacto de la IA en todos los campos del saber y del quehacer humano es amplísimo y cada día es más sorprendente que el anterior.

Es innegable que la influencia y el impacto de la IA en todas las disciplinas académicas, y en todos los procesos educativos, es simplemente inmenso y hasta cierto punto impredecible. Las instituciones educativas, deben incluir dentro de sus planes estratégicos de desarrollo de corto, mediano y largo plazo, una política institucional de IA que debe ser dinámica y adaptable al entorno donde opera la institución y a los avances en el campo de la IA. Lo anterior significa estructurar un programa de navegación dinámico – hoja de ruta - cuyo principio rector sea la IA como capacidad transversal (IA en todas las disciplinas y áreas de la institución) en el cual se identifiquen responsables, se establezcan pilotos y programas de formación intensiva para el personal docente y administrativo, e incluso para la comunidad, tutorías asistidas, modificaciones en los currículos, programas de investigación, y se identifiquen los fondos y fuentes de financiación requeridas (estatales y/o privadas) por el plan de inversiones de IA tanto en el “back” como en el “front office” que, dependiendo de los objetivos, puede alcanzar varios millones de US$. Al respecto se pueden explorar esquemas de donación, fondos semilla, iniciativas tipo “crowdfunding”, etc. En ese plan no pueden faltar indicadores que permitan medir los avances y cumplimiento de objetivos, semestrales y anuales, trianuales, quinquenales, etc.

Concluyendo, es importante resaltar que la IA no sustituirá la misión universitaria; la ampliará.

Los estudios de productividad señalan que, si se gestiona bien la transición, la IA puede aportar crecimiento económico y liberar tiempo para lo humano a través de mentorías, de creatividad y con orientación al servicio público. La ventaja competitiva será institucional, no tecnológica: gobierno, datos, talento, currículos y alianzas 20.

En el caso de UNIVALLE, la IA, aplicada con sentido territorial y una política con énfasis en la virtualidad le permitirá ampliar significativamente la cobertura, elevar productividad y formar una ciudadanía que elija el conocimiento y las oportunidades legítimas, para no incursionar en economías ilegales.

Dado que el Valle del Cauca y el Pacífico colombiano combinan una fuerte vocación agroindustrial, como también actividades logísticas, industriales y manufactureras, UNIVALLE y sus 10 sedes regionales, puede proponer una estrategia de IA con énfasis territorial y virtual. Por ejemplo: Agro y Bioeconomía (Palmira, Zarzal, Tuluá, Buga, Yumbo, Suárez), Logística - Industrial (Yumbo, Cali), Salud y Bienestar (Cali, Buenaventura, Santander de Quilichao), Derecho (Cali), Educación y Gestión Pública (todas las sedes). Explorar y promover la expansión de Programas Virtuales – que no requieren inversión en sedes físicas - e híbridos donde sea mejor y más conveniente, y explorar alianzas con universidades a distancia y abiertas, locales e internacionales, con propuestas de valor orientadas a escalar de manera significativa la cobertura con calidad. La combinación de tutores con IA y mentoría humana, arte y deporte comunitarios, y rutas de empleabilidad con microcredenciales, ayuda a mantener a jóvenes aprendiendo y conectados con oportunidades reales, reduciendo riesgos de deserción y vinculación con economías ilegales.

En términos generales las IES para mantener su pertinencia y competitividad, deben priorizar la necesidad de adaptación curricular y pedagógica y responder a los desafíos que impone la IA como motor de transformación y eje transversal para alcanzar las metas en investigación, docencia, extensión y gestión. Dependiendo del grado de desarrollo de cada institución, en algunos casos es posible pensar en medidas proactivas como una fuerza de tarea multidisciplinaria que defina una política institucional de IA y los pasos a seguir para garantizar que la IA sea ética, sostenible y alineada con el contexto social de la institución.

Si medimos, aprendemos y actuamos, la IA no reemplazará a la universidad: la hará más grande con más cobertura, con más calidad y más futuro para nuestros jóvenes; la tecnología es el medio, el fin es claro: más aprendizaje, más dignidad y más caminos legítimos para la juventud que confía en la educación.

1 https://www.unesco.org/es/articles/la-ia-y-el-futuro-de-la-educacion-disrupciones-dilemas-y-orientaciones

Jill Watson – Design Intelligence Lab

ALEKS — UVA Learning Tech

www.gostudent,org

5  https://www.instagram.com/reel/DPekla9E2wq/       

U.S. Food and Drug Administration+2AI Central+2

https://www.nejm.org/

https://stanmed.stanford.edu/issue/2025issue2/

9  https://www.instagram.com/reel/DPekla9E2wq/

10  https://www.acm.org/

11 ACM Digital Library

12 CS50's Introduction to Programming with Scratch | Harvard University

13 https://news.bloomberglaw.com/

14 https://hls.harvard.edu/search?search=IA+in+Law+School

15  https://aihumanities.wustl.edu/

16 https://humanities.brown.edu/

17https://chatgpt.com/es-ES/business/education/

18  accaglobal.com

19  https://www.oecd.org/content/dam/oecd/es/publications/reports/2009/03/education-today-2009_g1gha8f3/9789264252486-es.pdf

20 McKinsey & Company 

La Ciencia Ficción y la Prospectiva son dos medias hermanas que tienen por padre al deseo de descubrir el futuro y tienen por madres a dos primas un poco lejanas, la imaginación y el método. Curiosamente hay un poco de malentendidos y de desacuerdos en esta familia, la mayor, la ficción, manifiesta su deferencia por la menor, a pesar de que esta, ni bien llega, se instala en la mesa de los mayores, queriendo parecer bien educada y seria, y al parecer ignora su parentesco o lo desprecia. Algunos pretenden que la Prospectiva, celosa del nivel de seducción de la madre de la otra, aduce su poca virtud poniendo en relieve la calidad de educación que el método le ha dado. Tal vez ha llegado el momento de una reconciliación que permita a las dos hermanas ocupar cada una su lugar y consolarse mutuamente en la búsqueda apasionante y muy necesaria de esta quimera que es el control del futuro (Klein, 1999).

La relación entre Ciencia Ficción con Estudios de Futuros no es nueva ya que en la década entre 1970 y 1980, Dennis Livingston revisó varias novelas de Ciencia Ficción evidenciando sus aportes al campo de los estudios de futuros; asimismo desde 1960 autores de Ciencia Ficción dialogaban con planificadores de la defensa, hombres de negocios y sociólogos para intentar predecir el futuro (Burnam-Fink, 2015).

Hay varios ejemplos de personas que han cruzado permanentemente entre ámbitos de Ciencia Ficción y de Prospectiva, con resultados positivos, influenciando a otras personas, tal es el caso de H.G.Wells y Arthur C. Clarke. Existen ejemplos también de películas de ficción, donde se han utilizado técnicas pertenecientes al mundo de los Estudios de Futuros y donde se ha tomado como recurso a prospectivistas para que formen parte del proceso de Worldbuilding, tal es el caso de Minority Report (Von Stackelberg & McDowell, 2015). Numerosos escritores del futuro han explorado ambos mundos, extrayendo ideas de ambos lados, generándose así una fertilización cruzada (Lombardo, 2015).

Ciencia Ficción y Prospectiva pueden trabajar de la mano para imaginar mundos alternativos, y alertar frente a crisis y cisnes negros que podrían presentarse a futuro. Si bien pueden ser asimiladas a dos formas distintas de explorar el futuro, ambas tienen como finalidad imaginar lo que podría llegar a pasar, para luego establecer posibles soluciones para evitar la distopía total o para conducir a la humanidad hacia un futuro deseado. La ficción, en este sentido, provee un medio para guiar, inspirar, predecir y alertar sobre el futuro, con el objetivo de conducir hacia potenciales acciones en el presente (Bina et al., 2017)

 La Ciencia Ficción debe ser tratada como un componente significativo de los Estudios de Futuros, y con ello vencer el prejuicio de que los prospectivistas no la utilizan por temor a quedar estigmatizados; sin embargo, está evidenciado que mediante especulaciones es que la ciencia llega a hacer descubrimientos (Graham et al., 2013).

Uno puede burlarse de la ingenuidad de la Ciencia Ficción, pero sus autores inventaron, experimentaron y desarrollaron la mayoría de los procedimientos que utilizan los prospectivistas: extrapolación, exageración de un elemento o el razonamiento por lo absurdo. André Decouflé y Bernard Cazes le rinden, en este sentido, un homenaje y no dudan en señalar los beneficios que han sacado de su utilización (Klein, 2001).

Esta polinización entre Ciencia Ficción y Prospectiva puede evidenciarse en varios libros y películas, como por ejemplo, Last and First men y Starmaker de Stapledon, donde se puede evidenciar que varios conceptos metodológicos utilizados en el campo de la Prospectiva se encuentran en dichos libros y que son una muestra de la interconexión entre Ciencia Ficción y Estudios de Futuros. Algunos ejemplos son la proyección de tendencias, hechos históricos a repetición, ciclos a repetición, evolución e involución, aspiraciones por un futuro preferido, existencia de futuros alternativos y presencia de Wilds Cars o cisnes negros (Markley, 2015).  

 Sin embargo, si la Ciencia Ficción anticipa cosas que no ocurren y la Prospectiva no anticipa todo lo que ocurre ¿Qué camino escogemos? La Solución es no escoger (Gévart, 2018). Son un complemento perfecto, como se señalaba anteriormente, entre imaginación y método, por cuanto entre ambas existe un fenómeno de hibridación.

En este sentido, entre Prospectiva y Ciencia Ficción existe una polinización de dos vías, por un lado, los escritores de Ciencia Ficción se nutren de las tendencias en curso y por otra, los ingenieros y científicos se nutren de los usos y evoluciones que se les da a éstas, en los libros y películas de ficción, para crear más tarde productos y servicios reales (Bell et al., 2013). Esto significaría que la Ciencia Ficción produce un fenómeno de inspiración que resulta útil al momento de generar servicios y productos futuros. 

La Ciencia Ficción está mucho más cerca de la Prospectiva que de la futurología; en este sentido, la gran diferencia es que la Prospectiva presenta varios escenarios, mientras que en la Ciencia Ficción solo existe uno, sin embargo, es en la multiplicidad de los relatos donde se encuentra una mirada múltiple del futuro (Klein, 2016).

La Ciencia Ficción se interesa en preguntas como ¿Si sucede tal cosa, luego que pasaría?, o ¿Esto es bueno o malo? La Ciencia Ficción especula sobre las posibilidades del futuro y fuerza al lector a pensar junto al escritor (lo interpela). Esto es mucho más que hacer storytelling, por cuanto es un ejercicio de imaginación, pensamiento crítico, testeo, construcción de escenarios, evaluación ética y planeación, (Lombardo, 2015).

La Ciencia Ficción permite personificar, imaginar y simbolizar el futuro. Las narraciones generadas por la Ciencia Ficción permiten generar insumos creativos, detalle, alertas, reflexión, crítica e implicación, (Bina et al., 2017). Además, le da a la narración de los escenarios, un lado sensual y emocional que no se puede obtener mediante modelos cuantitativos o probabilidades (Burnam-Fink, 2015).  

En este sentido, la pregunta sobre la utilización de ficciones para hacer Prospectiva se la están haciendo cada vez más las entidades públicas, así como las empresas privadas, que están contratando a escritores de Ciencia Ficción para el desarrollo de sus proyectos (Michaud, 2017); por ejemplo, el ejército francés se ha sumado a aquellas empresas que están contratando escritores de Ciencia Ficción para anticipar las guerras del futuro, a través de la unidad denominada Red Team (Gonzalez & Baños, 2019); asimismo existen empresas que contratan a escritores de Ciencia Ficción para que les ayuden a anticipar los efectos del cambio climático en sus negocios (Cox & Stanley, 2019).

En esta vía, compañías como Google, Microsoft y Apple han conectado a sus desarrolladores y departamentos de investigación con escritores de Ciencia Ficción (Akkawi, 2018; Gibbs, 2017; Gunn, 2014). Los diseñadores de Iphone y Kindle han señalado que se han inspirado en relatos de Ciencia Ficción, y en el caso específico del Kindle, se dice que se inspiraron en el libro The Diamond Age de Neal Stephenson (Merchant, 2018); asimismo Boeing, Nike, Ford e Intel están contratando a personas y organizaciones que elaboran prototipos o hacen proyecciones de futuro (Serpell, 2019)

Frente a esto, ¿Deberían los escritores de Ciencia Ficción enviar sus borradores a la oficina de patentes o donde sus editores? (Hamilton, 2014); por ejemplo, el trabajo de Philip Dick inspiró a toda una generación de científicos e ingenieros a pensar de manera más profunda sobre el futuro y en ese sentido, Minority Report produjo cientos de patentes (Merchant, 2018).

Por Jean Paul Pinto
Columnista invitado

Bibliografía

Akkawi, Y. (2018). Science Fiction Has Helped Predict the Future of Technology. Here’s Why We Should Be Worried. Inc. https://www.inc.com/yazin-akkawi/what-science-fiction-has-taught-us-about-predicting-future-and-why-we-should-be-worried.html 

Bell, F., Fletcher, G., Greenhill, A., Griffiths, M., & McLean, R. (2013). Science fiction prototypes: Visionary technology narratives between futures. Futures, 50, 15–24. https://doi.org/10.1016/j.futures.2013.04.004 

Bina, O., Mateus, S., Pereira, L., & Caffa, A. (2017). The future imagined: Exploring fiction as a means of reflecting on today’s Grand Societal Challenges and tomorrow’s options. Futures, 86, 166–184. https://doi.org/10.1016/j.futures.2016.05.009 

Burnam-Fink, M. (2015). Creating narrative scenarios: Science fiction prototyping at Emerge. Futures, 70, 48–55. https://doi.org/10.1016/j.futures.2014.12.005 

Cox, D., & Stanley, B. (2019). Getting the Future Wrong: How Science Fiction Can Help Anyone Prepare for the Future. Grounded Curiosity. https://groundedcuriosity.com/getting-the-future-wrong-how-science-fiction-can-help-anyone-prepare-for-the-future/ 

Gévart, P. (2018). Prospective et science-fiction. Prospective et Stratégie.

Gibbs, A. (2017). Using science fiction to explore business innovation. Digital Pulse. https://www.digitalpulse.pwc.com.au/science-fiction-explore-business-innovation/ 

Gonzalez, L., & Baños, G. (2019). Ciencia ficción: una historia del presente con vistas al futuro. Retina-El País Economía. https://retina.elpais.com/retina/2019/08/05/tendencias/1565004905_602233.html 

Graham, G., Greenhill, A., & Callaghan, V. (2013). Exploring business visions using creative fictional prototypes. Futures, 50, 11–14. https://doi.org/10.1016/j.futures.2013.04.001 

Gunn, E. (2014). How America’s Leading Science Fiction Authors Are Shaping Your Future. Smithsonian Magazine. https://www.smithsonianmag.com/arts-culture/how-americas-leading-science-fiction-authors-are-shaping-your-future-180951169/ 

Hamilton, P. (2014). Can Science Fiction Writers Predict Technology’s Future? The New Republic. https://newrepublic.com/article/119880/can-science-fiction-predict-technologys-future 

Klein, G. (1999). John Brunner: Tous à Zanzibar. Quarante-Deux. https://www.quarante-deux.org/archives/klein/prefaces/lp27180.html 

Klein, G. (2001). L’an 2000 et ensuite: les scénarios de l’inacceptable. Quarante-Deux. https://www.quarante-deux.org/archives/klein/prefaces/lpa3817.html

Klein, G. (2016). L invention de l’ avenir: prospective et science fiction. Futuribles.

Lombardo, T. (2015). Science fiction: The evolutionary mythology of the future. Journal of Futures Studies, 20(2), 5–24. https://doi.org/10.6531/JFS.2015.20(2).A5

Markley, O. (2015). Olaf Stapledon: Personal reflections on cosmic inspiration from a pioneering visionary. Journal of Futures Studies, 20(2), 123–132. https://doi.org/10.6531/JFS.2015.20(2).E123

Merchant, B. (2018). Nike and Boeing Are Paying Sci-Fi Writers to Predict Their Futures. OneZero. https://onezero.medium.com/nike-and-boeing-are-paying-sci-fi-writers-to-predict-their-futures-fdc4b6165fa4

Michaud, T. (2017). Science-Fiction et Innovation. Futuribles.

Serpell, N. (2019). Cuando los autores de ciencia ficción pronosticamos el futuro. Infobae- The New York Times. https://www.infobae.com/america/the-new-york-times/2019/03/14/cuando-los-autores-de-ciencia-ficcion-pronosticamos-el-futuro

Von Stackelberg, P., & McDowell, A. (2015). What in the world? Storyworlds, science fiction, and futures studies. Journal of Futures Studies, 20(2), 25–46. https://doi.org/10.6531/JFS.2015.20(2).A25

 

 

Martes, 04 Noviembre 2025 16:16

Participa de la EIFA sobre oportunidades de bionegocios en Palmira

Escrito por Diego Alejandro Guerrero

Conoce las aplicaciones e innovaciones tecnológicas que se desarrolla esta seccional.

Paneles solares y baterías a partir de biomasa agroindustrial, cocinas solares  como alternativa energética para la agroindustria, son algunos de los temas que se van a desarrollar en  la Escuela de Formación Avanzada - EIFA 2025: “Aplicaciones e innovaciones tecnológicas de la transición energética en el sector agroalimentario: Oportunidades de bionegocios, que se realizará en la seccional Palmira del 10 al 14 de noviembre 2025.

Esta Escuela Internacional abre un espacio de intercambio académico, investigativo y cultural entre estudiantes, egresados, profesores, investigadores, empresarios y personas de la región interesadas en conocer sobre las aplicaciones e innovaciones tecnológicas de la transición energética a nivel mundial y las oportunidades que pueden generar para el desarrollo de bionegocios sostenibles en Colombia. 

Como parte de la programación se contará con la participación de invitados internacionales de Estados Unidos, España, Argentina y México, quienes presentarán los avances alrededor de las oportunidades para los bionegocios. De manera adicional, participarán  en un taller gratuito y abierto al público sobre innovación, espacio organizado por la Oficina de Transferencia de Tecnología de Univalle.

La EIFA es organizada por la seccional Palmira, en articulación de los programas tecnológicos y profesionales, y el apoyo de la Vicerrectoría de Investigaciones, a través de la Dirección de Relaciones Internacionales.

Consulta la programación completa en este enlace.