Entre más de 40 candidatas a nivel nacional que cumplían con todos los requisitos y exigencias, Katherine Gross, Física y Magister en Física de la Universidad del Valle y doctora en Física de la Universidad de Bochum (Alemania), recibió el “Premio para las Mujeres en la Ciencia” que otorga el Programa Nacional de Becas L’Oréal Unesco.
Por eso le enorgullece ser una representante de la mujer científica colombiana, porque cada vez son más las mujeres en Colombia que quieren hacer investigación. Gracias a este premio, esta egresada continuará estudiando las propiedades de los materiales que estudió en el desarrollo de su tesis doctoral.
“Considerando la situación histórica de desigualdad que han afrontado las mujeres en el ámbito científico, y el hecho que todavía exista la idea de que una profesión científica no es compatible con la formación de una familia, aprecio mucho y considero relevante que entidades como la Unesco y empresas como L’Oreal incentiven a la mujer en la participación y ejecución de proyectos investigativos en el área de la ciencia”.
Para Gross “ser madre y esposa activa en el área investigativa de las ciencias físicas son actividades que demandan mucha dedicación; y sí, todas al mismo tiempo no son una tarea sencilla, pero todo es cuestion de actitud adicionado a una buena estructuración del tiempo ”.
Sostiene que “promulgar la igualdad de oportunidades hombre/mujer en el ámbito científico debe ser una dinámica a donde cada vez más organizaciones, tanto privadas como públicas, deberían apuntar”.
La trayectoria académica e investigativa de la Doctora Gross ha estado ligada a la nanotecnología. Sus investigaciones de pregrado y maestría (ambas calificadas como meritorias) se enmarcaron en estudios de propiedades magnéticas en heteroestructuras que combinan materiales ferromagnéticos (FM), antiferromagnéticos (AF) y superconductores (SC) de alta temperatura crítica.
El control de la superconductividad a través de la inyección de portadores de spin polarizado es una de las aplicaciones que posee un gran interés en heteroestructuras tipo SC/AF/F; En estos sistemas diversos mecanismos de intercambio, difusión y correlaciones de tipo diamagnético, antiferromagnético y ferromagnético pueden ser modificados por efectos de proximidad. La presencia de las diversas fases magnéticas en estos sistemas ofrece un panorama muy interesante para el estudio de la influencia de los diversos acoples magnéticos sobre las propiedades superconductoras de la tricapa, tales como corriente y temperatura crítica.
Gracias a una beca del Servicio de Intercambio Alemán (DAAD), realizó sus estudios de doctorado en la Universidad de Bochum, de donde se graduó en 2013. Su tesis recibió el galardón Máxima Cum Laude.

Actualmente, por efectos de la beca L’Oreal-Unesco, está vinculada como postdoctora en la Universidad del Valle en el Grupo de Películas Delgadas, dirigido por la profesora María Elena Gómez, y al Centro de Excelencia en Nuevos Materiales, bajo la dirección del profesor Pedro Prieto.
Los materiales que investigará son las aleaciones ferromagnéticas Co2MnGe y Co2MnSi, materiales avanzados para implementación de nuevas tecnologías en almacenamiento y procesamiento de datos; en donde el objetivo final es la elaboración de dispositivos magnetoelectrónicos para la escritura y lectura de datos cada vez mas diminutos, compactos, veloces y eficientes.
Tal es el interés mundial en este tipo de materiales, que actualmente se realiza “Harfir”, un proyecto en alianza Europa/Japón, en que han destinado 4.6 millones de euros para investigar esta familia de aleaciones.
Katherine busca realizar, gracias a la beca, la caracterización morfológica, magnetoeléctrica y de estructura cristalina de películas delgadas de estas aleaciones Heusler, así como la fabricación de nanoestructuras aplicando técnicas litográficas para la ejecución de experimentos que permitan indagar sobre la eficiencia de estos materiales como dispositivos para la nanotecnología.
“La nanotecnología –ha dicho la investigadora de Univalle- se ha convertido en uno de los campos más dinámicos en la investigación y ha tomado gran relevancia en el mundo actual, ya que avances en las áreas de la tecnología de información y comunicación, producción y distribución de energía, transporte, aeronáutica, medicina y medio ambiente, entre otros, afectan directamente los sectores de la vida económica, industrial, ambiental y científica mundiales”.
Desde 1998, la Fundación L’Oréal y la UNESCO crearon el Programa Internacional “La Mujer y la Ciencia”, alianza que apoya cada año a 15 mujeres investigadoras en todo el mundo.
En 2008, se lanzó en Colombia el Programa Nacional de Becas UNESCO/L’Oreal Para la Mujer y la Ciencia, que otorga cada año becas a mujeres científicas colombianas que se encuentren realizando o hayan realizado un doctorado o postdoctorado y demuestren méritos intelectuales y dedicación a la investigación en los campos de las ciencias de la vida, agrarias, tecnológicas, química, física, médicas y matemáticas.
La Universidad del Valle patentó una turbina hidráulica de flotabilidad para bajas caídas, de bajo costo y que podría ser instalada en cualquier lugar, para convertir las fuentes hídricas en energía eléctrica.
Por: Dino Ventolini Zuluaga
Más del 60% de la energía eléctrica en Colombia proviene de procesos de generación hidráulica por efecto de caída de agua desde gran altura y la gran mayoría de este porcentaje es generado por grandes hidroeléctricas, distribuidas en la mayoría de los Departamentos del país.
La demanda energética del territorio colombiano se surte de estas grandes hidroeléctricas y se atiene a la disponibilidad y precio de los kilovatios que ellas dispongan. Como respuesta a la ausencia de este servicio público en muchas de las poblaciones rurales del país, la Universidad del Valle patentó recientemente la máquina “Marlo Hidroturbina”, un dispositivo que podría remediar la dependencia de las grandes hidroeléctricas, al proporcionar fluido eléctrico por medio de una máquina pequeña, económica y fácil de instalar.
“Marlo Hidroturbina” es un dispositivo que permite transformar parte de la energía hidráulica disponible en una fuente de agua como un rio, quebrada, lago o mar, en energía mecánica de rotación, con la particularidad de que aprovecha la energía disponible en fuentes hídricas con caídas inferiores a 2 metros y desde 10 cm.
En términos prácticos, el proceso es sencillo. Cuando el agua cae desde determinada altura en la turbina eléctrica, ésta se encarga de transformar la energía asociada al movimiento del agua, llamada energía cinética, en movimiento de rotación de un eje y posteriormente es convertida en energía eléctrica por un generador.
Con la Máquina Marlo, si se tiene un caudal de 200 metros cúbicos por segundo y una caída menor a 2 metros, se podrían obtener 400 kW, que es aproximadamente la potencia que se requeriría para satisfacer una demanda de 160 kW (con una eficiencia de la turbina de 40 %) o 40 casas, asumiendo un consumo por casa de 4 kW.
La turbina permite aprovechar entre el 40% y 60% del recurso hídrico, energía hidráulica que otro tipo de turbinas no puede transformar, además, opera de manera estable, manteniendo un torque y una velocidad constante, dependiendo del caudal y de la caída de la fuente que se usa. La máquina aprovecha la presión del fluido y no el caudal.

Esta fábrica de energía eléctrica podría ser instalada en lugares que cuenten con una fuente hídrica con una caída de poca altura, en un rango variable de operación y no requiere de una sofisticada ni costosa infraestructura civil para instalarla.
Hasta el momento, en el país existen otros desarrollos que operan en un rango similar al de esta turbina, pero sin descripción detallada de operación y sin estabilidad dinámica ante las variaciones de caída y caudal de la fuente hídrica que se use.
“Durante las pruebas y construcción del prototipo, logramos que la máquina aprovechara una caída de 10 cm con un caudal de 6 litros por segundo”, uno de sus inventores, Guillermo Andrés Jaramillo.
Esta invención inició en el 2009, tardó 5 años de trabajo con el Grupo de Investigación en Dinámica de Fluidos, en los que el ingeniero mecánico, egresado y profesor de la Universidad del Valle, Guillermo Andrés Jaramillo y el también egresado de ingeniería mecánica David Esteban Erazo Obando, investigaron el desempeño dinámico de una nueva propuesta de turbina hidráulica.
“En el año 2011 comenzamos un proyecto para construir un prototipo de mayor tamaño, proyecto que quedaría bajo la dirección técnica del ingeniero Germán Ibarra y que hizo posible evaluar otras características hidrodinámicas de la máquina que en el primer prototipo no fueron posibles de cuantificar debido a su pequeño tamaño”.
Colombia cuenta con gran número de centrales hidroeléctricas, siendo uno de los más importantes motores de la economía del país; sin embargo, las pequeñas hidroeléctricas son un tema en el cual apenas se está incursionando. Con innovaciones como la de Marlo, con beneficios sociales, financieros y ambientales y bajos costos operativos, se avanza en la productividad y en facilitar el acceso a un recurso casi indispensable para el desarrollo de las poblaciones del país.
“Patentar es importante porque el avance de un país requiere desarrollo de tecnología y un primer paso es proteger la innovación en los conceptos tecnológicos que se evalúan”.
Presentan proyecto en Univalle que tendrá implicaciones mundiales
El profesor Kensuke Okada es el coordinador del Programa Internacional en Estudios de Desarrollo Agrícola (IPADS del Japón, por sus siglas en inglés). Ante un abarrotado auditorio, Okada presentó los avances de una investigación, de la que la Universidad del Valle es socia, que promete revolucionar la producción de arroz en el mundo.
“Hemos proyectado que el uso de este gen en el arroz reducirá los costos de su producción hasta en un 20%”, aseguró el científico y líder del proyecto. Según explicó el investigador japonés, permitirá un mejor aprovechamiento del recurso agua, aclarando que no se trata de un arroz transgénico sino de un gen natural, hallado en una variedad de arroz asiático.
Okada dijo que la idea con este “Proyecto de desarrollo y adopción de un sistema de producción de arroz de bajo uso de insumos, para Latinoamérica, a través del mejoramiento genético y tecnologías avanzadas de manejo del cultivo”, lo que se busca es mejorar las variedades de la gramínea en Colombia.
En la iniciativa, financiada por el gobierno japonés a través de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica), trabajan las universidades de Tokyo, Kyushu y la del Valle; además del Ciat, Fedearroz y la Asociación para el Desarrollo Sostenible en Ciencia y Tecnología ( Satreps del Japón, por sus siglas en inglés), además del Ministerio Nacional de Agricultura de Colombia y el Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (Flar).
El gen descubierto podría mejorar sustancialmente su tolerancia a la sequía, algo crucial en tiempos en que el cambio climático ha puesto en peligro la seguridad alimentaria del planeta. Okada explicó que el gen estudiado hace que las raíces sean más profundas, incrementando así la producción de arroz y generando un ahorro de agua hasta del 25% durante el cultivo.
Igualmente, dijo que los cambios en la planta no generarán efectos en el rendimiento y las condiciones del grano. El proyecto, al que el gobierno japonés destina cada año 1 millón de dólares, irá hasta el 2019. Okada aprovechó la oportunidad para invitar a estudiantes univallunos a que apliquen a becas y se involucren en proyectos científicos de este tipo.
Por su parte, Jorge Rubiano, profesor del Departamento de Geografía y líder del proyecto en la Universidad del Valle, dijo que con este estudio se abren muchas oportunidades en capacitación, acercamiento al conocimiento y colaboración con instituciones de renombre institucional.
“Hay muchos aspectos importantes dentro del proyecto”, precisó Rubiano. “En términos de la experiencia de participar en él, su importancia para la región y el país radica en conocer los pro y contras de estar involucrados en estas miradas a gran escala en la investigación del conocimiento y el desarrollo”.
Rubiano agregó: “Solo esperamos que al cabo de cuatro años, cuando acabe la investigación, podamos concluir que tenemos un sistema de arroz mucho más eficiente, que está usando menos agua, produciendo mayor cantidad y que hay un buen número de cultivadores, a lo largo y ancho del país, beneficiados con este logro”.
El investigador caleño hizo énfasis en que normalmente este tipo de proyectos jalonan otros. “Es una operación en cascada”, dijo. “Seguramente acabada esta investigación saldrán nuevas propuestas. El vínculo con otras instituciones se formaliza. Ya existe, por ejemplo, un interés de trabajar con Fedearroz y el CIAT mismo”.
Aunque el estudio al que está vinculado la Universidad del Valle no se buscó explícitamente como producto del ejercicio de su internacionalización, de la que habló en su rendición de cuentas su rector, Oscar Iván Ramos, sí son efectos que suman.
“En realidad –dijo Rubiano- muchos de estos proyectos surgen por los vínculos que desde la investigación tenemos entre los investigadores. Fue gracias a ello, y a que personalmente me invitaron a participar de él”.
Rubiano considera, sin embargo, que este tipo de asociaciones son de beneficio para la Universidad, pues se concreta “en vínculos con naciones del Pacífico, en la realización de proyectos de cooperación, de estar vinculado con investigadores de alto nivel, de desarrollar publicaciones importantes derivadas del ejercicio y de abrirle camino a más gente nuestra”.
El profesor e investigador univalluno aprovechó el evento para llamar la atención de los estudiantes a que apliquen como becarios del proyecto. “Desafortunadamente el tiempo que nos queda de investigación es para estudiantes de maestría, potencialmente los más beneficiados; todo depende de ustedes”, concluyó.
Colciencias: ¿una nueva plataforma para un nuevo país?
Sin, al parecer, remedio posible, Colciencias se sigue caracterizando por su falta de recursos y su desastroso hacer, con una permanente y paralizadora falta de planificación y con una “producción” de múltiples molestias y vaivenes incomprensibles para los investigadores, a quienes más que como eso, se les trata como objetos investigados; que un año deben hacer una cosa, y al siguiente otra; que un año cuentan con un presupuesto de investigación y, al siguiente, normalmente disminuido, con otro; que un año se encuentran con una mega-brillante plataforma, y al otro, se les cambia y se les súper-complica, volviendo, eso sí, con el diseño de sus campos informativos, a los viejos esquemas que separaban las denominadas "ciencias exactas" de las "ciencias humanas", porque cualquiera de los campos está hecho para eso, para la exactitud, para aumentar las diferencias, siempre desequilibrantes, entre los grupos; que un año, en fin, se ven sometidos a la aplicación de unos criterios de medición y, al siguiente, de otros; y así...hasta no se sabe cuándo, y así, como reza su eslogan, “todos por un nuevo país”.
Todo, como si fuese la característica de una eterna impotencia, parece funcionar a base de remiendos. Todas las políticas de Colciencias, desde que ha comenzado, parecen ser que al modernizarse con un mayor y más rígido control de los grupos de investigación del país, suponemos que benevolentemente necesario, lo único que hasta el momento han originado son trastornos, mentales y políticos, personales y grupales, nacionales y regionales.
Así, Colciencias, un aparato burocrático de Estado que debe coordinar el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y está conformado por los actores del conocimiento en la nación colombiana; en primer lugar, por la comunidad científica y académica, lo único que está legitimando es su mal hacer, porque a su existencia todavía no le hemos visto utilidad. Más que orientar, la política y los mandatos de Colciencias desorientan, más que estructurar, desestructura; más que nunca las numerosas quejas públicas por parte del profesorado investigador están justificadas. Si el control descontrolado (no planificado, sin plazos prudentes, con requisitos inoportunos) al que ahora se nos está sometiendo en esta nueva convocatoria de medición de grupos, ha de servir para algo, debe ser para dedicar definitivamente mayores presupuestos a la investigación, para organizar primero y articular después los centros nacionales y regionales oficiales con un funcionamiento real, para relacionar las necesidades investigativas regionales a una planificación nacional coherente, para dar cabida a parámetros que midan los esfuerzos desde otras lógicas no cuantitativas, para hacer caso, en definitiva, (Colciencias, en tanto organismo estatal, no se sitúa por encima de los grupos e investigadores, antes al contrario, se debe a ellos) a una rabieta que no deja de amplificarse por las diversas plataformas de Crítica, Trastorno + Indignación que últimamente están aflorando entre la comunidad científica y académica del país.
(*) Alfonso Rubio, Director Grupo Nación-Cultura-Memoria. Departamento de Historia. Universidad del Valle.
Marco Raúl Mejía, funcionario de Colciencias, reflexionó en la Universidad del Valle sobre los efectos de las nuevas tecnologías en la educación. No todo lo que brilla es oro
¿Cuál debe ser la mejor forma de aprovechar las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación (NTICS) en la educación? ¿Son las nuevas generaciones “nativas digitales” o simplemente operadores de aparatos? ¿Es lo digital un tercer lenguaje al lado del oral y del escrito? ¿Qué implicaciones supone para la educación?
Los anteriores fueron algunos de los tópicos alrededor de los cuales reflexionó el funcionario de Colciencias, Marco Raúl Mejía, invitado especial a la IV Jornada de Investigación organizada por el Instituto de Educación y Pedagogía (IEP) de la Universidad del Valle.
Su conferencia “Alcances y desafíos de las nuevas tecnologías en investigación educativa”, abordó críticamente la manera en que las entidades e instituciones educativas del país vienen implementando el modelo de las TICS.
Para el investigador son varias las creencias que hay en torno a las posibilidades educativas de estas tecnologías. Señala como grave presuponer las mismas como neutrales; es decir, creer que su operación no tiene implicaciones en las formas en que las comunidades construyen y significan sus contextos.
El profesor Mejía manifestó que propuestas que pretendan “importar” procesos educativos ligados a las NTICS, dados en ambientes muy diferentes a los locales, están ignorando que la tecnología, por un lado, se endogeniza en la cultura” y, por el otro, implica una fuerte disputa política y cultural.
Para el investigador en cultura popular, las experiencias educativas en NTICS no son necesariamente reproducibles y trasladables de un lugar a otro, pues ni ellos ni las culturas son neutrales.
Señaló que lo que finalmente se percibe en el campo de la educación es que la implementación de las NTICS en Colombia está llevando a la innecesaria recuperación de viejos modelos educativos de carácter instruccional.
El problema de este instruccionismo –dijo- es que por su carácter reduccionista y operativo terminan por confundir la operación del objeto, en este caso los aparatos tecnológicos, con el conocimiento y el saber.
Como complemento a la conferencia, se desarrolló un panel de discusión integrado por los profesores Luis Carlos Arboleda, del IEP; Ligia Amparo Torres, Subdirectora Académica del IEP; Carlos Uribe, de la Facultad de Ciencias; y Francisco Díaz, director de la DINTEV, todos de la Universidad del Valle.
En general, los panelistas reconocieron la pertinencia de las reflexiones críticas de Mejía. Consideraron, sin embargo, que no necesariamente se podían cuestionar de raíz todas las virtudes empíricas y conceptuales que proporcionan las experiencias educativas que se vienen implementando en confluencia con las NTICS, señalando que estas pueden enriquecerse con otros enfoques epistémicos.
Para Francisco Díaz, la recuperación de modelos de aprendizaje basados en la adquisición de habilidades y competencias no significan un paso atrás, pues estos se renuevan y complejizan en los nuevos entornos educativos.
(*) Oficina de Comunicaciones IEP – Universidad del Valle
¿Clasificará? ¿Descenderá? ¿Quedará entre los ocho? Son muchas las preguntas que durante una copa, liga o torneo se hacen los hinchas y aficionados del fútbol. Una aplicación desarrollada por un equipo de ingenieros de la Universidad del Valle les permite conocer esos posibles escenarios, al tiempo que se divierten.
Tres años atrás, los comentaristas deportivos daban por hecho que el Deportivo Cali no podría estar dentro del grupo de ocho finalistas del torneo, los cálculos incipientes de los periodistas daban por hecho que, faltando seis fechas para definirse este grupo, el equipo estaba por fuera. Pero aun así, contra todo pronóstico, el Cali se coló entre los ocho. Los hinchas y aficionados a este deporte están acostumbrados a este tipo de situaciones. Pero el profesor Juan Francisco Díaz, líder del Grupo de Investigación en Ambientes Visuales de Programación Aplicada – AVISPA de la Universidad del Valle, no se acostumbraba a esto.
Juan Francisco Díaz es un ingeniero de sistemas aficionado al fútbol, hincha del Santa Fe, y que hace más de 20 años reside en Cali; siempre le molestó que los comentaristas aseguraran cosas que no eran ciertas, que determinado equipo estaba clasificado o por fuera de un torneo, porque él hacía sus cuentas y cálculos en papel y se daba cuenta que dichos escenarios no eran del todo ciertos. Sin embargo, esas cuentas hechas en papel no eran exhaustivas porque la combinatoria de resultados que puede haber en un campeonato es muy grande. Por eso, desde uno de sus campos de trabajo, la programación por restricciones -en el que resuelven problemas combinatorios con tecnología para ser más eficientes-, pensó que la tecnología podía ponerse al servicio de los hinchas y periodistas, para hacer este tipo de cálculos.
Esa inquietud lo llevó a plantearle la idea a uno de sus estudiantes que estaba definiendo su trabajo de grado. A partir de ahí, se convirtió en una práctica investigativa, de la cual salió un modelo inicial de una aplicación, sin una interfaz gráfica, pero que servía para sus fines académicos.
El nombre de la aplicación es SABIO (Soccer Analysis Based on Inference Outputs, por su nombre en inglés) es una aplicación para dispositivos móviles y computadores que le permite a cualquier aficionado al fútbol descubrir, con varias fechas de anticipación, lo que puede ocurrir con su equipo favorito y, por qué no, sus rivales, en un torneo de fútbol por puntos.
SABIO es una plataforma inteligente y confiable, generadora de conocimiento para los aficionados y profesionales del fútbol; ha sido desarrollada por Juan Francisco Díaz, Carlos Andrés Martínez, María Andrea Cruz Blandón y Luis Felipe Vargas Rojas, miembros de AVISPA, con el apoyo logístico y económico de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la Universidad del Valle.
En una sola fecha del fútbol colombiano, por ejemplo, con 9 partidos, hay cerca de 20.000 combinaciones posibles de resultados, llevando a igual número de escenarios diferentes. Si sólo quedan 4 fechas por jugarse, el número de combinaciones posibles es aproximadamente de 16 billones. Entre más fechas, el número de combinaciones crece de forma exorbitante (más que exponencial en la jerga de la computación). Por ello, decidir sobre la validez o no de un escenario pensado por un hincha en menos de un minuto, es una tarea extremadamente difícil, incluso con la ayuda de un computador.
Gracias a una de las convocatorias de APPS.CO, proyecto liderado por el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones para promover la creación de negocios a partir del uso de las TIC, poniendo especial interés en el desarrollo de aplicaciones móviles, software y contenidos, tras ocho semanas de intenso trabajo crearon un modelo de negocio alrededor de este emprendimiento de base tecnológica. Fue durante las eliminatorias al Mundial de Fútbol Brasil 2014, que tuvieron la oportunidad de probar los alcances y funcionamiento de SABIO.
Uno de los mayores atractivos de SABIO es la posibilidad de interacción entre la aplicación y el usuario, está hecha para que cualquier aficionado del fútbol interactúe con ella. Además, se encuentra al alcance de todos: no requiere de ningún conocimiento técnico especial ni del entendimiento de probabilidades o interpretación de resultados numéricos y cuenta con tutoriales para que los usuarios nuevos aprendan el manejo de la aplicación.
SABIO incluso no solo resulta de interés para los aficionados comunes y los periodistas que deseen hacer cálculos sobre el posible acontecer de las ligas y campeonatos, también puede servir para los técnicos y directivos de los equipos de fútbol, para que puedan anticipar resultados, si bien al principio de un campeonato deportivo cualquier escenario es posible, pero a medida que avanza, los escenarios van cambiando y algunos ya no pueden suceder.
Actualmente, esta aplicación es uno de los emprendimientos de base tecnológica que está apoyando la OTRI, por medio de su programa de fortalecimiento de tecnologías, y participó en la rueda de negocios que se llevó a cabo durante la pasada versión de Exponegocios 2014, en Cali.
Para empezar a interactuar con esta aplicación, solo es necesario ingresar a su página web (http://www.sabiofutbol.com).
La Joven Investigadora del Grupo de Investigaciones Entomológicas- GIE del Departamento de Biología, Nadia R. Calderón Martínez presenta nueve especies descubiertas en el Parque Nacional Natural Gorgona y Valle del Cauca.
54.871 es el número de especies registradas en el Global Biodiversity Information Facility -GBIF (Servicio Mundial de Información sobre Biodiversidad), según indica el Sistema de información sobre Biodiversidad de Colombia - SIB. Pero esta cifra es apenas la punta de iceberg de la diversidad biológica colombiana, pues según el portal, solo está registrado el 9.9% del total de especies de insectos que habitan el territorio nacional, sin contar los demás grupos biológicos ni taxonómicos.
Pero registrar una especie es solo uno de los pasos dentro del quehacer de la taxonomía y tal vez el más sencillo, el trabajo “duro” se hace con los ojos pegados del estereoscopio, observando, tomando medidas, comparando y finalmente nombrando y describiendo esa nueva especie.
Nadia R. Calderón Martínez, bióloga de la Universidad del Valle participa actualmente del programa de becas “Jóvenes Investigadores” de COLCIENCIAS y hace parte del Grupo de Investigaciones Entomológicas - GIE - (Categoría A1), liderado por el profesor Ranulfo González, entomólogo e investigador de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle.
Junto con el profesor González y Alfonso N. García Aldrete, del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México, Calderón presentó el pasado mes de noviembre, en la revista Zootaxa, el artículo Descriptions and records of Cladiopsocidae and Dolabellopsocidae (Insecta: Psocodea: ‘Psocoptera’) from Valle del Cauca and National Natural Park Gorgona, Colombia, donde presenta la descripción de 9 especies nuevas de Psocopteros de las familias Cladiopsocidae y Dolabellopsocidae, descubiertas en el Parque Nacional Natural Gorgona y el Valle del Cauca. De la primer familia hicieron un nuevo registro para el país e identificaron 4 especies nuevas, en la segunda familia identificaron dos géneros: Isthmopsocus, con 2 especies nuevas y Dolabellopsocus, con 3 nuevas especies y 2 registros. De esta manera, el GIE, está contribuyendo actualmente con la descripción de 37 especies nuevas de un grupo en el cual solo eran conocidas 76 especies en Colombia.
Los Psocópteros son pequeños insectos, de menos de 6 milímetros que se conocen comúnmente como piojos de los libros y de las cortezas de los árboles. Los Psocópteros están emparentados con parásitos de aves y mamíferos, pero aquellos, como los descubiertos por Nadia y sus tutores, viven de manera libre en ambientes naturales y a veces domésticos. Usualmente son de colores grisáceos, marrones oscuros o amarillentos, de cuerpo blando, con antenas largas y dos pares de alas membranosas y transparentes, aunque algunas especies carecen de ellas. Habitan en los troncos de los árboles donde hay presencia de líquenes y musgos.
Estos descubrimientos se enmarcan en el desarrollo de un proyecto de reconocimiento de la biodiversidad colombiana que inició en el 2007, cuando el Grupo de Investigaciones Entomológicas liderado por el profesor González empezó a documentar la riqueza biológica de los Psocópteros en las regiones descritas. El trabajo de los investigadores permite tener un mejor entendimiento de la diversidad biológica del Valle del Cauca y el PNN Gorgona, toda vez que documenta estas especies que habitan el territorio colombiano y cuya existencia se desconocía. Estas investigaciones han contribuido al notable incremento del conocimiento de la biodiversidad de los Psocopteros neotropicales, y se podría asegurar que hoy en día Colombia es el país del hemisferio occidental más megadiverso en especies de este grupo, conociéndose más de 300 especies, de las cuales se calcula que falta al menos un 80% por describir, tarea que el GIE piensa realizar en los próximos años.
El programa Jóvenes Investigadores permite que profesionales jóvenes establezcan vínculos con grupos y centros de investigación y desarrollo tecnológico que los involucre en sus actividades, de esta forma el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación promueve la apropiación de los métodos y los conocimientos del quehacer científico y tecnológico, orientados por la metodología de “aprender haciendo”.
En el Valle del Cauca se construiría la Unidad de homologación, estandarización y pruebas de automotores, con el aporte del Centro de Desarrollo Tecnológico de la Industria Automotriz -Tecnna, la Universidad el Valle - Instituto de Prospectiva, Innovación y Gestión del Conocimiento, la Gobernación del Valle del Cauca, el Sena, la Asociación Colombiana de Fabricantes de Autopartes –Acolfa, y la Asociación Nacional de Industriales -Andi.
El diseño de la Unidad se iniciará con recursos superiores a los 2.600 millones provenientes de un proyecto que se presentó y fue aprobado en la convocatoria de recursos del Sistema General de Regalías por parte de Colciencias.
La Unidad de Homologación, Estandarización y Pruebas ofrecerá servicios especializados de diseño asistido por computador, prueba de materiales y “prototipado rápido” para el desarrollo de partes y piezas para vehículos; pruebas de materiales y funcionalidad para auto-partes y vehículos; pruebas dinámicas, de emisiones contaminantes a vehículos nacionales e importados; pruebas de ruidos y vibraciones para auto-partes y vehículos terminados; laboratorios de vehículos instrumentados al servicio de las empresas ensambladoras y módulos de auto-partes para sistemas de frenos, suspensión y otros.
La Unidad permitirá controlar la calidad de autopartes y de automotores nacionales y de las que ingresan al país, lo que repercutirá en la disminución de la accidentalidad, la emisión de gases contaminantes y atraerá inversión extranjera, influyendo positivamente en la calidad de vida de los colombianos.
El diseño y construcción de la unidad es liderado por Tecnna, una institución creada en el 2010, con base en estudios realizados por Proexport, McKinsey y el Instituto de Prospectiva de la Universidad del Valle, sobre la realidad del sector automotriz colombiano. En el estudio se encontró que en nuestro país existe una oportunidad de establecer una plataforma para la ubicación de empresas proveedoras de autopartes y también de crear una zona de distribución para Suramérica, Centroamérica y el Caribe.
Para hacer realidad esta visión de futuro que describe el estudio, el gobierno Colombiano a través del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo – Programa de Transformación Productiva, Colciencias, y empresas asociadas a la ANDI y ACOLFA se resolvieron a crear el Centro de Desarrollo Tecnológico para la Industria Automotriz que permita alcanzar un nivel de desarrollo tecnológico superior para sus autopartes y vehículos y los haga competitivos e innovadores, de forma que se cumplan los mismos estándares técnicos que aquellos de los mejores productores de EEUU, Europa y Asia.
Tecnna, del cual hacen parte gremios y empresas de la industria automotriz y autopartes, lidera la construcción de la Unidad, cuya sede estará en Palmira, en un predio cercano al Aeropuerto Alfonso Bonilla Aragón.
El profesor del Departamento de Física de la Universidad del Valle Javier Madroñero, en colaboración con investigadores de Alemania, y España, publicó un artículo en la revista especializada Nature, una de las más prestigiosas e importantes del mundo científico.
El equipo de investigación, perteneciente a cinco instituciones de tres países, consiguió, por primera vez, captar imágenes del movimiento de los dos electrones en un átomo de helio, e incluso son capaces de controlar la danza de la pareja de electrones.
La magnitud del trabajo se relaciona con el hecho que según el modelo de Bohr, un electrón tarda 0.000.000.000.000.000152 segundos en completar su órbita más corta alrededor del núcleo, es decir 152 attosegundos. En síntesis, un attosegundo es una unidad de tiempo equivalente a la trillonésima parte de un segundo.
Tan solo ahora con el desarrollo de pulsos láser ultra cortos, el movimiento ultrarápido establecido en el modelo atómico de Bohr, ha podido ser confirmado, por ello fue posible hacer tomas a diferentes tiempos de un electrón en movimiento y, en consecuencia, hacer un video de este movimiento.
El artículo, titulado "Reconstruction and control of a time-dependent two-electron wave packet" se publicó en uno de los últimos números de la Revista Nature, [Nature 516, 374 (2014)] que se edita en el Reino Unido.
Para cualquier científico, de cualquier país, publicar en Nature constituye un acto de prestigio como investigador, pues el 95 por ciento de los artículos científicos que se reciben, son rechazados por un muy rigurosos sistema de arbitraje constituido por editores expertos, del más alto nivel, que revisan su trascendencia e interés científico superior y el impacto de cada artículo recibido.
Es tal la rigurosidad de la publicación que en caso de duda, en un texto, los experimentos son repetidos por otros científicos, confidencialmente, antes de la publicación; por tal razón un artículo puede ser publicado hasta un año después de recibido.
La revista es leída por científicos e investigadores de todo el mundo siendo la mayor parte de los artículos exposiciones de trabajos de investigación muy técnicos.
El Campus Meléndez de la Universidad del Valle será el escenario donde se construirán los proyectos a escala real de los equipos participantes del Solar Decathlon, evento que se realizará en diciembre de 2015.
El Solar Decathlon es una competencia académica internacional, creada por el Departamento de Energía de Estados Unidos, que reta a estudiantes a construir casas que funcionan con energía solar. Este evento ha tenido seis versiones en su país de origen, tres en Europa, una en Asia y esta es la primera versión para América Latina y el Caribe.
Este evento se realiza en Colombia en un esfuerzo en conjunto de la Alcaldía de Cali, la Universidad del Valle, la CVC, Emcali, Epsa, Dagma y GIP Pacífico, y busca hacer de Cali la ciudad más ecosostenible de Latinoamérica.
En total, participarán 16 equipos con integrantes de Inglaterra, Chile, España, Alemania, Perú, Uruguay, México, Panamá, Estados Unidos y Colombia.
En un conversatorio realizado este miércoles 10 de diciembre, en el Auditorio Diego Israel Delgadillo, se realizó el sorteo de las posiciones de los lotes donde los equipos participantes deberán construir los proyectos, dentro de la Villa Solar.
En esta actividad estuvieron representantes del National Renovable Energy Lab del Gobierno de Estados Unidos, de la Alcaldía de Cali, GIP Pacífico y representantes de los equipos caleños. Los representantes de los equipos extranjeros estuvieron conectados al sorteo vía streaming.
Los 3 primeros puestos ganadores tendrán la posibilidad de estar en el laboratorio urbano, un edificio inteligente que se construirá durante el 2015, en donde se hará investigación y desarrollo para la incorporación del uso de tecnologías limpias en la ciudad.