El Centro de Investigación e Innovación en Bioinformática y Fotónica –CIBioFi de la Universidad del Valle organiza entre el 16 y 21 de octubre el SuperComputing Camp 2016. Un campamento en el que los estudiantes trabajan y aprenden, de forma continua, de mano de instructores nacionales e internacionales, en las más recientes prácticas de computación de alto rendimiento, HPC por sus siglas en inglés.
El SuperComputing Camp toma ventaja de las redes de internet y de alta velocidad disponibles hoy en día, para explotar infraestructuras de computación de alto rendimiento, desde cualquier lugar, incluso situado en espacios abiertos y naturales como en camping, que en esta oportunidad se realizará en el mismo lugar donde el año pasado se realizó el Solar Decatlon, dentro del Campus de Meléndez de la Universidad del Valle.
Este evento brinda la posibilidad de interactuar con investigadores de gran reconocimiento para ofrecer a estudiantes de pregrado y postgrado la posibilidad de conocer el estado del arte, la técnica y la programación en sistemas de alto rendimiento, con secciones prácticas sobre temas de HPC y computación distribuida.
El SuperComputing Camp se encuentra en proceso de implementación de un centro de supercomputación (HPC), con miras a convertirse en el corto plazo en un centro de referencia en HPC para el país.
La aplicación de inscripción para el evento es hasta el 7 de octubre.
Para más información visite http://www.sc-camp.org/2016/
El lunes 3 de octubre, el Doctor (Ph.D.) Gustavo Habib Kattan, egresado de Biología de la Universidad del Valle, dictará la conferencia Cuántos son y dónde están, ¿cuestión de técnica y tecnología?
En la conferencia el Dr. Kattan hablará de los nuevos panoramas y posibilidades que ofrecen las actuales técnicas y tecnologías usadas para determinar la distribución y abundancia de los animales, cómo se mueven y cómo estos factores son afectados por las interacciones intra e interespecíficas.
La presentación hace parte de la serie de conferencias que celebran los 50 años del Departamento de Biología, dictadas por egresados de los programas académicos de pre y posgrado, que actualmente ocupan cargos destacados a nivel nacional e internacional.
Gustavo Habib Kattan es Doctor (Ph.D.) en Zoología de la Universidad de Florida, Gainesville y se graduó como Biólogo con énfasis en Zoología de la Universidad del Valle en 1983. Actualmente es profesor asociado en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, en el Departamento de Ciencias Naturales y Matemáticas. Su área de interés es la ecología y la biología de la conservación.
La conferencia se realizará a las 11:00 a.m. en el Salón Multifuncional del Departamento de Biología: Universidad del Valle, edificio 320, tercer piso.
Streaming estará disponible AQUÍ
El médico egresado de la Universidad del Valle Iván Osorio tendría una solución tecnológica adaptable para controlar y anticipar el dolor.
El dolor es el síntoma más común y frecuente que atienden los médicos en el mundo. No sólo porque es una de las manifestaciones más habituales en numerosas patologías y condiciones, sino porque es un malestar que aqueja a una persona en cualquier momento y edad.
Anualmente, los sistemas de salud y sus pacientes invierten mucho dinero en pastillas, procedimientos y tratamientos naturales (300 billones de dólares sólo en EE.UU, en 2015) que pretenden mitigar desde dolores leves hasta dolores crónicos y severos. Aunque en muchos casos se ha conseguido controlar ampliamente la problemática, también se ha conseguido que nuevas preocupaciones aparezcan, como por ejemplo el aumento de uso de morfina, en EE.UU. desde 1997 hasta 2007 se incrementó en un 700%, las muertes por sobredosis de analgésicos opioides o los costos que implica el manejo de dolor crónico.
El médico investigador Iván Osorio, egresado de la Universidad del Valle, tendría una solución tecnológica y adaptable para controlar y anticipar el dolor de forma automática y con esto evitar todos los males y gastos que este trae en los pacientes que lo padecen. Esta tecnología hace parte de más de 90 patentes que tiene el investigador en Estados Unidos.
El Dispositivo
Se trata de un dispositivo que anticipa la percepción del dolor y lo controla de forma automática, que tendría dos modalidades; una externa, para dolores agudos de relativa corta duración (3 a 6 meses) y otra implantable, que podría ubicarse en el cerebro o en la médula espinal. Evitaría que el dolor agudo evolucione a dolor crónico y protegería al organismo de males o enfermedades posteriores.
El aparato trabajaría con las señales que indiquen dolor enviadas por el cerebro o por el cuerpo (señales biológicas como el tamaño de pupilas, señales respiratorias o cardiacas) y se activaría de manera automática proporcionando una solución que dependería de cómo se diseñe y que podría ser mediante medicación controlada, impulsos eléctricos o de temperatura.
Para ejemplificar cómo funcionaría el aparato en una de sus modalidades, el médico Osorio explica que “la función del tejido nervioso depende de la temperatura, si se enfría el tejido nervioso, este se apaga; entonces, si uno apaga las neuronas que causan dolor, por medio del frío, no va a haber dolor”. Analgésicos y estimulación eléctrica son otras dos modalidades eficaces para combatir el dolor.
Actualmente se tiene todo el sustento investigativo y el diseño de los dispositivos, además de la patente; ahora viene el desarrollo y fabricación del prototipo y la programación para que sea adaptable a cada paciente, pues está pensado para tener capacidad de inteligencia. Una vez se construya, el dispositivo externo sería portátil y de fácil transporte, con un tamaño no mayor al de un teléfono celular y el implantable sería poco más grande que una moneda.
Su interés es desarrollar la tecnología y licenciarla en Colombia, para que sirva como modelo e impulso para crear una industria biotecnológica que resuelva problemas de urgencia mundial. Aunque aún no se ha construido el dispositivo y no se han desarrollado pruebas en seres humanos, argumenta Osorio que “el conocimiento científico y la investigación están muy bien soportados, por tanto, con una adecuada programación y fabricación del dispositivo, se tendría una solución muy importante”.
Iván Osorio es Médico de la Universidad del Valle, con estudios en Neurociencias en la Universidad de Miami, EE.UU; diseñó un aparato (Aspire SR, Liva Nova, London/Houston) para la detección y cuantificación automática de crisis epilépticas que utiliza señales cardíacas (no cerebrales) que fue lanzado al mercado mundial en 2015.
El cáncer es una de las principales causas de muerte a nivel mundial. Sumado a tratamientos que producen efectos secundarios como fátiga, dolor, úlceras en la boca y la garganta, náuseas, vómitos, diarreas, estreñimiento, trastornos de la sangre, posibles daños nerviosos, disfunción cognitiva, pérdida del apetito, problemas sexuales y reproductivos, el problema es aún mayor. Estos efectos son producto de los fármacos y la radiación de la quimioterapia y la radioterapia tradicionales, principales tratamiento para el cáncer que afectan tanto las células cancerígenas como las células sanas.
Ahora bien, ¿Creería en un tratamiento contra el cáncer sin efectos secundarios? Un tratamiento por selectividad y localización específica, con prácticamente 0% de destrucción de las células sanas, con un porcentaje de efectividad del 98%, sin mutaciones, contraindicaciones y mínimas posibilidades de presentar cáncer nuevamente.
Estos resultados pertenecen a una investigación patentada en Colombia y liderada desde la Universidad del Valle sobre un nuevo tratamiento efectivo contra el cáncer basado en un nanocompuesto de Dióxido de Titanio - TiO2 modificado y estimulado con luz ultravioleta en un proceso de terapia fotodinámica. La investigación se encuentra en fase in-vitro con el trabajo en laboratorio de células cancerígenas, especialmente, de cuello uterino.
El dióxido de titanio es un compuesto químico con una amplia gama de aplicaciones. Por ejemplo, para el tratamiento de aguas residuales, dar blancura al papel, como recubrimiento blanco y duro en los dulces, como protección contra la luz solar en algunos cosméticos, así como en la producción de pinturas y plásticos, tintas de impresión, productos textiles, farmacéuticos y alimentarios. Al ser modificada su estructura molecular se convierte en un nanocompuesto, con nuevas propiedades que han arrojado resultados positivos en el tratamiento de las células cancerígenas.
El tratamiento presenta un inicio de acción rápida por tratarse de nanocompuestos; requiere menor cantidad de dosis; un bajo costo unitario de desarrollo de los nanocompuestos sintetizados; y la Universidad del Valle en sus laboratorios de investigación cuenta con la infraestructura para la producción de los nanocompuestos sintetizados.
La patente en Colombia se realizó gracias a una convocatoria de Colciencias que también financia el proceso de patente en México, que ya se entregó, y en Estados Unidos que se entregará próximamente.
El grupo de inventores de la Universidad del Valle está integrado por Rubén Jesús Camargo Amado, José Oscar Gutiérrez Montes, Mónica Basante Romo y William Criollo Gómez.
El profesor de la Escuela de Ingeniería Química Rubén Jesús Camargo Amado es Doctor (Ph.D.) en Ingeniería Química, director y fundador del Grupo de investigación de Fisicoquímica de Bio y Nanomateriales, y explicó el proceso de desarrollo del tratamiento y los próximos retos trazados:
Un nanocompuesto modificado
El proceso comenzó porque en el Grupo de Investigación estábamos trabajando con dióxido de titanio y encontramos en un artículo científico que estaban aplicando este material para combatir el cáncer. El éxito en estos casos de tratamiento contra el cáncer se mide por el porcentaje de citotoxicidad, y el artículo registraba que la investigación había logrado el 20% de citotoxicidad, que significa el proceso de destrucción de las células cancerígenas.
Se decidió empezar a trabajar con el dióxido de titanio en cáncer de piel, sin embargo, cuando lo aplicamos, encontramos que sencillamente no funcionó, no generó muerte celular o citotoxicidad en células de cáncer de piel, aunque si disminuyó su proliferación o crecimiento. Nos propusimos ahondar en ese problema porque si bien era positivo que se disminuyera la velocidad de crecimiento de células con cáncer, necesitábamos algo mucho más contundente. Desde estos resultados el equipo decidió cambiar las células cancerígenas con las que se estaba trabajando y revisar el proceso de síntesis del dióxido de titanio.
Esta decisión orientó a dos rutas de trabajo. Por un lado, se cambiaron las células cancerígenas con las que se estaba realizando el tratamiento, de cáncer de piel a células de cáncer de cuello uterino, porque el método propuesto utiliza luz ultravioleta y la piel es la parte del cuerpo que está más preparada para recibir la radiación solar, entre ellas la luz ultravioleta.
Por otro lado, modificamos la estructura molecular del dióxido de titanio. Empezamos a hacer cambios desde la síntesis, obteniendo como resultado una familia de ocho tipos distintos de nanomateriales, y de estos encontramos uno en específico que al aplicarlo con luz ultravioleta sobre las células cancerígenas, generó el 98% de la muerte celular en 40 minutos, es decir el 98% de citotoxicidad en células cancerígenas. Este es el proceso que patentamos: el TiO2 modificado.
Al aplicar este nanomaterial con luz ultravioleta en células normales o sanas, es decir sin cáncer; no generó ningún porcentaje de citotoxicidad, no generó muerte celular, en otras palabras, no generaría efectos secundarios.
En resumen encontramos un nanomaterial que en presencia de luz ultravioleta ataca selectivamente las células cancerígenas, dejando las células normales intactas; y, adicionalmente, descubrimos que no es genotóxico ni mutagénico, es decir, que no tiene la posibilidad a futuro de generar cáncer, ni mutaciones, a diferencia de la quimioterapia y la radioterapia. Hicimos estudios de genotoxicidad, mutagenicidad y estudios de toxicidad en seres vivos, utilizamos artemia salina, que es un crustáceo, y ratones, y los resultados fueron efectivos en todos los casos.
Tratamiento en ratones
Nosotros iniciamos el trabajo en sistema In Vivo con ratones. Lo primero que quisimos probar es que el nanomaterial solo, es decir, sin la presencia simultánea de luz ultravioleta, no es dañino para el organismo, no es tóxico. En las pruebas de toxicidad en ratones hay dos límites: el límite inferior es de 25 miligramos por kilogramo de ratón y el límite superior de 5000 miligramos por kilogramo de ratón. Si al aplicar 25 miligramos por kilogramo el ratón sufre de toxicidad, el material se considera tóxico. Mientras que si se colocan 5000 mg por kilogramo de ratón y no pasa nada, el material se considera no tóxico. Es importante anotar que 5000 miligramos por kilogramo equivale a que a una persona de 70 kilos se le coloque en una sola inyección 350 gramos del compuesto activo, que corresponde a su vez al contenido de una gaseosa de 350 ml.

En las pruebas realizadas con ratones, llegamos a utilizar 5000 mg por kilogramo de ratón del compuesto de TiO2 modificado.
El ratón eliminó el compuesto, sin efectos secundarios. A los 10 días el patólogo veterinario examinó por completo al ratón desde el cerebro hasta la piel, y al terminar los estudios el patólogo preguntó “¿Ustedes qué hicieron? ¿A este ratón no le hicieron nada?” Y en verdad el tratamiento no generó respuesta del sistema inmune, no generó inflamación, ni respuesta de linfocitos T, ni células gigantes de cuerpo extraño.
En palabras sencillas, al aplicar el nanomaterial desarrollado, y sin la presencia de luz ultravioleta, se demostró que no es tóxico para el organismo y que el cuerpo elimina el nanomaterial sin dañar ningún órgano.
El próximo paso a seguir
El tratamiento se realiza en escala, es decir, debe responder a un proceso de desarrollo que asegura respetar medidas protocolarias y sobre todo analizar resultados antes de llegar a ser probada en humanos. Actualmente, se patentó el tratamiento realizado en células cancerígenas en un proceso in vitro, en un ambiente controlado fuera de un organismo vivo. El paso en el que nos encontramos actualmente es el de pruebas en ratones con cáncer; después seguiría en animales más grandes y finalmente se realizaría en humanos. Hay un proceso entre seis y siete años de investigación in vivo antes de llegar a los clínicos en humanos, de los cuales ya llevamos recorridos dos de esos años.
Son etapas que hay que cumplir porque se trata de salud humana, y en caso de que se incurra en algún procedimiento que genere daños a humanos se evaluará si se cumplieron todos los protocolos.
Esta investigación hace parte del macroproyecto de Medicina Regenerativa, patrocinado por el Sistema General de Regalías, recursos que fueron adjudicados por Gobernación del Valle del Cauca y por Colciencias y que son administrados por la Universidad del Valle. En el macroproyecto participan el Hospital Universitario del Valle, la Universidad Autónoma de Occidente y la Universidad del Valle.
Por otra parte, estamos iniciando pruebas preliminares con otros tipos de cáncer, como el cáncer de mama, el cáncer de próstata y el cáncer de pulmón.
Ya hicimos pruebas preliminares con sangre de un paciente con leucemia mieloide aguda al cual no se le había realizado ningún tratamiento previo. En este caso, la muestra de sangre inicialmente tenía el 40% de las células cancerígenas; después del tratamiento pasó a tener solo 5% de células cancerígenas mientras que las células normales permanecieron intactas; es de destacar que la prueba se hizo en tan solo cuarenta minutos.
Esa fue una prueba preliminar que demostró que el nanomaterial aplicado en simultáneo con luz ultravioleta podía utilizarse en leucemia. Hace poco se completó el estudio con líneas celulares y encontramos que, efectivamente, en 40 minutos se tiene una citotoxicidad entre el 80 y 99% dependiendo del nanomaterial que se utilice. Al eliminar el 99% de las células es muy poco probable que el cáncer regrese, sin embargo, para asegurar la eliminación total de las células cancerígenas se trabajaría con mayores tiempos de tratamiento.

Para utilizar este tratamiento no se debe tener un estado específico del cáncer, se puede abordar en distintos etapas con probabilidades de éxito. Nosotros estamos trabajando con cánceres en las últimas etapas, pero en estados más tempranos es más factible que la solución sea más efectiva.
Como proyección, sabemos que en algún momento vamos a estar hablando con las casas farmacéuticas que trabajan con la quimioterapia y radioterapia. El lado positivo es que al liderar la investigación desde la institución se puede tener un control social y entregar un beneficio real para la comunidad.
Experiencia personal, de lo científico a lo humano
Es algo maravilloso que esta investigación llegase a salvar la vida de una persona.
Debemos además sentirnos orgullosos de la Universidad del Valle y sus investigaciones. Y si la investigación llega a humanos, éste sería el primer tratamiento no quirúrgico de cáncer que se desarrolla en Colombia.
Como experiencia personal es muy necesario agradecer a todas las personas e instituciones que nos apoyaron. A la Universidad del Valle dado que el primer proyecto de cáncer de piel fue gracias a una convocatoria interna, a la Escuela de Ingeniería Química y al Departamento de Farmacología de la Universidad del Valle en donde trabajamos, a la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación – OTRI de la Institución por el apoyo legal en el proceso de patente, a Colciencias que dio los recursos para la investigación en cáncer de cuello uterino y para la patente, y a la Gobernación del Valle que también nos está apoyando con recursos de Regalías y nos permite saltar a la etapa in-vivo.
Colciencias y la Revista Semana se unieron para publicar una edición especial sobre Ciencia, Tecnología e Innovación -CteI, en Colombia.
La meta del Gobierno, dice la edición especial, es convertir al país en uno delos tres más innovadores en América Latina, en el 2025, para ello se debe invertir el 1% de PIB en investigación.
Además, se requieren grandes inversiones en la formación de talento humano y la formación de las nuevas generaciones con interés en la investigación científica y acercar a las Universidades y al sector privado , para acercar la ciencia a la cotidianidad.
Otro de los compromisos, para lograr un mayor desarrollo es hacer que en Colombia se valore la innovación como motor de desarrollo y crecimiento económico del país y de las regiones.
En la publicación se invita a investigadores, analistas y expertos relacionados con la CteI para que opinen sobre el tema o sobre temas estratégicos para el país.
Con el propósito de que los investigadores y todos aquellos interesados en la Ciencia, la Tecnología e Innovación tengan una referencia autorizada sobre el tema, presentamos la edición de la publicación especial.
La Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle y la empresa INNOVA 4J ofrecen, a los estudiantes y egresados de ingeniería de sistemas, el Taller Básico sobre Lenguaje de Programación Go (Golang) el 31 de agosto de 2016.
El taller busca hacer una introducción al lenguaje de programación Go (Golang), guiando a los asistentes a través de un recorrido con los primeros pasos para aprender a programar en este lenguaje.
Go es un lenguaje de programación desarrollado por Google y sus diseñadores iniciales son Robert Griesemer, Rob Pike y Ken Thompson.
Este taller es organizado por la empresa INNOVA 4J, cuya especialidad es ofrecer consultoría, desarrollo de software y soluciones innovadoras en el campo de la información para empresas en una amplia variedad de sectores productivos.
En este enlace, los estudiantes y egresados interesados pueden registrarse
Fecha: Miércoles 31 de agosto de 2016
Lugar: Sala 5 edificio 331
Hora: 6:00 – 8:00 p.m.
Cupos limitados
Mayor Información:
Viviana Aragón
Commercial Manager
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Teléfono: (057 2) 371 1190
En la próxima edición de la revista Nanotechnology, considerada de alto impacto y prestigio internacional, se publicará la investigación liderada por el Centro de Excelencia en Nuevos Materiales de la Universidad del Valle y el Instituto Interdisciplinario de las Ciencias de la Universidad del Quindío, sobre la transformación de desechos de la guadua en material altamente atractivo para el desarrollo de tecnología de punta, en el área de nanoelectrónica.
El logro de la investigación es convertir a través de un novedoso método nuestros recursos naturales, de manera sostenible, en tecnología para el mundo; transformando la guadua en nanoplaquetas de óxido de grafito, compuesto base para la producción subsiguiente de material tipo grafeno.
El grafeno, un alótropo del carbono, es actualmente considerado el material del futuro y por sus diversas posibilidades de aplicabilidad es investigado científicamente a nivel mundial. Tiene una amplia gama de aplicabilidad por ser buen conductor eléctrico, buen conductor térmico, transparente, flexible y al mismo tiempo con dureza mecánica que supera al acero. Como componente electrónico es altamente efectivo con poco consumo de energía, poca pérdida por calor y alta durabilidad.
Actualmente producir grafeno a escala industrial es aún altamente costoso, algunas de las técnicas implementadas requieren largos tiempos de producción, equipos altamente sofisticados o el uso de agentes tóxicos, lo que no ha permitido producirlo sustentablemente a grandes escalas.
El método novedoso de pirólisis, que se investiga en Colombia y utiliza un material muy abundante y altamente renovable como es el caso de la guadua, es un proceso de descomposición térmica del recurso natural, que tiene la ventaja de ser más simple, más económico en tiempo e inversión y se trata de un método amigable con el medio ambiente.
De los residuos con guadua se ha logrado, hasta ahora, la conversión a nanoplaquetas de grafito oxidado. Este compuesto más allá de ser una fuente de oxido de grafeno, el cual a diferencia del grafeno presenta comportamiento semiconductor, cuenta con importantes propiedades que lo perfilan para aplicaciones de generación y almacenamiento de energía, como lo son las celdas solares flexibles y supercapacitores. Así mismo, es un gran candidato para el desarrollo de pantallas táctiles, flexibles y transparentes.
La ventaja y novedad de este método de pirólisis, es el uso de los acidos piroleñosos de la guadua, con lo que el proceso se divide en dos pasos. En un primer paso se somete la guadua a altas temperaturas en un reactor con ambiente controlado de nitrógeno, obteniendo después de una hora los ácidos piroleñosos. Durante el segundo paso, que dura otra hora, se utilizan estos ácidos para convertirlos en películas delgadas o en nanoplaquetas de óxido de grafito. Estas plaquetas más adelante tienen el potencial de ser convertidas en óxido de grafeno y con otros procesos de manipulación de nanomateriales lograrán finalmente convertirse en grafeno.
En la investigación se cuenta también con colaboración del Instituto de Nanociencia de Aragón de la Universidad de Zaragoza, España-. A su vez, el Proyecto “Guadua – Nanotecnología” es el eje de investigación de la tesis doctoral del estudiante Jhon Jairo Prías-Barragán, del programa de doctorado en ciencias físicas de la Universidad del Valle, dirigida por dos profesores y doctores (Ph.D) en física Pedro Prieto y Hernando Ariza y la codirección de la también doctora (Ph.D.) en física Katherine Gross ( Beca L’Oreal –Unesco 2015, “for women in science”).
Nanotechnology es una revista de carácter científico publicada por IOP Publishing, la editorial del Instituto de Física del Reino Unido. Para que un artículo sea publicado en esta revista debe cumplir con los más altos estándares de calidad científica, contribuir a los avances de frontera de manera original y significativa y presentar avances sustanciales en el área particular en ciencia y tecnología de la nanoescala.
Arriba: Piezas de Guadua del tamaño de alrededor de 1 cm2 son convertidas en nanoplaquetas de óxido de grafito como se muestra en la imágen tomada en un microscopío electrónico de transmisión – TEM. Abajo: para la caracterización de las propiedades de transporte eléctrico nanoplaquetas individuales son contactadas con la técnica FIBID (Focused Ion Beam Induced Deposition) y medidas in-situ en un microscopío electrónico de barrido.
La Universidad del Valle consiguió su novena patente internacional, gracias a un sistema de fijación externa para tratamientos ortopédicos, elaborado por tres investigadores del Grupo de Biomecánica.
La patente concedida en Estados Unidos se denomina "Atlas" y consiste en un sistema de fijación externa para tratar fracturas de huesos, que agiliza los tiempos de sanación y reduce los costos de tratamientos ortopédicos, debido al sistema para fijar los huesos afectados en la posición adecuada.
El grupo de inventores lo conforman el profesor de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática José Jaime García Álvarez, el magíster en ingeniería mecánica Arlex Leyton Virgen y el médico traumatólogo Andrés Machado Caicedo.
El sistema de fijación permite activar todos los grados de libertad entre los elementos que conectan y es hecho con acero inoxidable y fibra de carbono lo que permite, al médico ortopedista, adaptar el tratamiento en menos tiempo y con más comodidad para el paciente, así sean posiciones complicadas.
Aunque el dispositivo está diseñado y validado para ser empleado esencialmente en pacientes con fracturas por trauma, podría utilizarse en tratamientos veterinarios, pues cuenta con pruebas biomecánicas de laboratorio y con pruebas clínicas, con resultados satisfactorios.
Entre las ventajas más significativas están su bajo costo, comparado con los demás dispositivos comerciales, así como la versatilidad para reducir fracturas o ajustar posiciones de los huesos para corregir defectos. También se destaca la estabilidad y rigidez para la formación de un buen callo óseo.
Como asegura el grupo que lo desarrolló, "la mayor movilidad de un fragmento respecto del otro se logra cuando se tiene la posibilidad de realizar seis grados de libertad que están compuestos por tres traslaciones y tres rotaciones”; y eso lo posibilita este dispositivo.
Con esta tecnología, la Universidad suma nueve patentes internacionales, de las cuales seis son concedidas en territorio estadounidense. A nivel nacional este centro de educación cuenta con 19 patentes concedidas en Colombia.
Tiene pocos elementos y permite total movilidad durante el armado
Radiografía de aplicación de ATLAS en paciente politraumatizado
Informes:
Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación- OTRI
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Campus Meléndez
Teléfono +57 2 3212100 ext. 2711
Universidad del Valle
Cali - Colombia
Tomado de El Tiempo.
El profesor Ramiro Ortiz Flórez, Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad del Valle, creó la iniciativa que podría llegar a pueblos indígenas.
En un salón de 35 metros cuadrados de la Universidad del Valle, un grupo de siete estudiantes y el investigador Ramiro Ortiz hacen posible la luz.
No hay necesidad de contar con la fuerza de una cascada de agua en una caída a 40 metros de altura o un gran embalse. La pequeña central hidroeléctrica, con materiales y talento criollo desde el aula de clases, emula esa misma caída de agua para lograr una potencia de 10 kilovatios e iluminar un caserío de unas 20 viviendas.
Basta con que Ramiro Ortiz, ingeniero eléctrico con Ph. D. del Instituto Energético de Moscú en Fuentes Alternas y Recursos Renovables, ingrese al sistema computarizado conectado a la pequeña central y dé la orden, tras digitar las contraseñas de seguridad.
Así, un tanque de agua empieza a surtir el líquido. Son 1.000 litros por minuto, pero esa cantidad también se puede duplicar para que corran a través de una tubería de hierro de unos cinco metros de longitud. El líquido es bombeado por un motor de 25 caballos de fuerza.
Todo funciona en un parpadeo. Bombillos, de 100 vatios cada uno y conectados al final del proceso, se encienden cada 30 segundos. Claro que en el laboratorio, esta fase termina con la activación de un banco de resistencias. Es la prueba irrefutable de que en este salón se transforma la energía hidráulica en mecánica mediante una turbina, para luego pasar a un generador que la convierte en energía eléctrica ¡Eureka!
Todo este trabajo ha contado con una inversión aproximada de más de 300 millones de pesos, recursos que han sido gestionados por la Vicerrectoría de Investigaciones de Universidad del Valle, y de Colciencias, esta última entidad entró a avalar el proyecto en 2006 cuando se creó el servidor y el sistema que permite maniobrar a distancia y de manera virtual, la pequeña central hidroeléctrica.
Esta estructura funciona en un espacio cerrado de Universidad del Valle con el nombre de Laboratorio de Pequeñas Centrales Hidroeléctricas, dirigido por el profesor Ortiz, cuyo sueño y el de Universidad del Valle también estuvo apoyado con la empresa privada: Morelco Ltda, Colombina S.A. y Flow Serve S.A., empresas que aportaron los equipos del laboratorio.
Hasta el momento, algunas comunidades indígenas del suroccidente del país se han mostrado interesadas en esta iniciativa, cuyo modelo sirve, además, para explicar los conceptos básicos de la generación de energía eléctrica a los alumnos del profesor Ortiz.
Pero si se quiere trasladar esta máquina a un sitio con caída de agua y prescindir del tanque, solo basta con desarmar la motobomba y colocar una turbina hidráulica con forma de abanico de cucharas metálicas que también fueron diseñadas, y ensambladas por Ortiz y sus estudiantes.
“Este es un modelo de generación de energía más barato porque tiene equipos que no son importados y que elevan los costos. Las turbinas y el motor han sido instalados aquí mismo”, explica Ortiz, quien en 1998 coordinó un diplomado en dimensionamiento de pequeñas centrales hidroeléctricas.
Dentro de los resultados de estas últimas actividades se vislumbró la necesidad de disponer del Laboratorio de Pequeñas Centrales Hidroeléctricas de fácil acceso que a la vez fuera didáctico, modular (se puede desarmar) y de investigación.
“A partir de ese instante se propuso la meta de diseñarlo y de construirlo con estas características, contando para ello con el recurso humano de los estudiantes de pregrado, quienes dimensionaron su fase inicial”, dijo el profesor Ortiz. Este escenario ha sido también el espacio para el desarrollo de cientos de tesis de grado en la Univalle.
“El laboratorio está totalmente automatizado”, dice el investigador. Algunos de los estudiantes que trabajan con el ingeniero eléctrico son Robin Gallego, Manuel Tapia, Sergio Balanta y Stiven Solano, de los semestres noveno y décimo de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica.
Cada dos años se hacen actividades académicas de difusión relacionadas con la aplicación de las máquinas reversibles en el laboratorio, la cuales han estado apoyadas por el Instituto Energético de Moscú. Además, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial - ONUDI ha invitado a miembros del laboratorio a pasantías, al tiempo que avanzan alianzas con otras universidades del país como la Eafit, en Antioquia, y la Universidad del Señor de Sipán, en Chiclayo (Perú), en el desarrollo de la energía, con recursos hidroenergéticos en pequeña escala.
Foto: Juan Pablo Rueda Bustamante / EL TIEMPO
El profesor Ramiro Ortiz (segundo de izquierda a derecha) con Robin Gallego, Manuel Tapia, S
Más de la mitad de los grupos de investigación de la Facultad de Ingeniería de Univalle figuran en las dos más altas categorías establecidas por Colciencias. De acuerdo con la Convocatoria 737 “Para el Reconocimiento y Medición de Grupos de Investigación, Desarrollo Tecnológico y/o de Innovación y para el Reconocimiento de Investigadores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación – 2015”, en la categoría A1 aparecen 9 grupos mientras que 12 grupos figuran en la categoría A. En total Colciencias reconoce 38 Grupos de Investigación de la Facultad de Ingeniería.
Colciencias reconoció también 95 profesores de la Facultad de Ingeniería como investigadores. 32 fueron clasificados como senior y 44 como asociado, para un 80% del total de los investigadores clasificados en las categorías más altas.
Las buenas calificaciones para grupos e investigadores reconocen el alto nivel de formación de los profesores (71% con doctorado o en formación doctoral) que garantizan el fortalecimiento de programas académicos, lo que se refleja también en la Acreditación de Alta Calidad del Consejo Nacional de Acreditación por 10 años y la clasificación AAA del Ranking Post-Sapiens de los programas de Doctorado y Maestría en Ingeniería.
Adicionalmente, la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle tiene el más alto nivel de éxito en la aprobación de patentes a nivel nacional, así como un número importante de graduados del doctorado.
COLCIENCIAS, en la publicación definitiva de los resultados de la convocatoria, resalta que, de 5796 grupos inscritos en total al proceso de clasificación, 4458 cumplieron con las condiciones para ser reconocidos. Respecto a los investigadores, de 66028 hojas de vida registradas, certificadas y avaladas por la institución, se reconocieron 10042 investigadores.
El objetivo de la Convocatoria es generar conocimiento sobre las capacidades, fortalezas, debilidades y potencialidades de quienes integran el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación; y de esta manera tener información actualizada sobre las actividades y los resultados logrados por los investigadores y los grupos de investigación.