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Jueves, 18 Diciembre 2014 17:29

Nueva patente para Universidad del Valle

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La Superintendencia de Industria y Comercio de la República de Colombia le concedió una patente de invención a la profesora Ana Julia Colmenares del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle por un Sistema de Riego Automatizado que Incorpora un Sensor.

La invención se refiere a un sistema de riego automatizado que se caracteriza por tener un sensor gravimétrico para la determinación directa de la humedad del suelo, como variable de activación y desactivación. Entre sus ventajas se encuentra el funcionar con cualquier sistema de riego localizado de alta frecuencia (R.L.A.F), permitiendo suministrar la cantidad adecuada de agua (por días y número de riegos) al cultivo durante su etapa de desarrollo y producción.

La patente es resultado de un trabajo multidisciplinario e interinstitucional, financiado por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural en conjunto con la Universidad del Valle, en el marco del programa Fortalecimiento de la Cadena Productiva de Plantas Medicinales, Aromáticas y Condimentarias, en el proyecto Manejo Integral del Cultivo de la Bixa orellana (achiote), en el Valle del Cauca, y tiene en su registro como inventores a Ana Julia Colmenares Dulcey, Ph.D., y a los ingenieros Ramiro Cuero Guependo, M.Sc, Franck Nicolás Vergara Gutierrez y Jaime Andrés Morales Rincón.

La profesora Ana Julia Colmenares es licenciada en química de la Universidad de Pamplona, realizó estudios de maestría en la Universidad del Valle y de doctorado (Ph.D) en la Universidad de Cadiz, con tesis Laureada Qum Laurem.

Actualmente la profesora investiga en Plantas Medicinales, Aromáticas y condimentarías; así como en Hongos comestibles y fitotóxicos. En 2012 ganó el Premio Nacional en Biología Vegetal de la Asociación Colombiana De Ciencias Biológicas - A.C.C.B.

El Consejo de Facultad de Ciencias Naturales y Exactas en reconocimiento a su trabajo realizado a la obtención de la patente entregó a la profesora Ana Julia Colmenares una nota de estilo e hizo lo mismo con el profesor  Braulio Insuasty del mismo Departamento en reconocimiento por sus logros profesionales.

El profesor Braulio Insuasty recibió el Premio Nacional al Mérito Científico 2014, que le otorgó la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia - ACAC. El profesor Insuasty recibió el premio en la categoría “Investigador de Excelencia”, por su labor académica en los últimos diez años y la importante contribución al desarrollo científico y tecnológico de Colombia.

Primero el impacto de su cráneo contra el asfalto a más de cien kilómetros por hora. Después el vago sonido de las sirenas y unas cuantas voces de asombro. De ahí en adelante, un vacío en la memoria, un blanco lechoso, el tiempo perdido que no se puede recuperar.

Han pasado varios meses desde el accidente de tránsito en el que Fernando Valencia perdió la audición de su oído derecho y su memoria a corto plazo. El hombre, quien se ganaba la vida como mensajero, sólo recuerda que la noche del choque se dirigía hacia su casa cuando un automóvil lo embistió, cambiando su vida para siempre. Ahora casi no puede trabajar y muchas veces lo embarga una sensación de angustia y frustración.

El doctor Hernán José Pimienta Jiménez, director del Grupo de Investigación del Centro de Estudios Cerebrales de la Universidad del Valle, asegura que aunque en Colombia no existen estadísticas sólidas sobre las muertes y lesiones por trauma craneoencefálico, la historia de Fernando Valencia se repite con mucha frecuencia y en muchos casos tiene consecuencias fatales que van más allá de la lesión misma.

Una reciente investigación realizada por el Centro de Estudios Cerebrales describe la manera en la que las neuronas de un ser humano responden ante el trauma y como reaccionan en casos de daño cerebral secundario.

Cuando hay un trauma craneoencefálico se produce una lesión primaria por el daño mecánico. El golpe provoca depresiones en los huesos craneales y lesiones en los tejidos del cerebro. Después vienen los daños secundarios que pueden perdurar más allá del impacto.

El especialista en neurobiología dice que el objetivo del estudio es establecer los mecanismos y escenarios en los cuales se produce la muerte de las neuronas. "Si sabemos qué moléculas están implicadas en la muerte celular, podremos evitar el daño secundario".

Teniendo en cuenta que no todas las personas responden a un trauma de la misma manera, la investigación examinó el grado de homogeneidad de las lesiones y la diversidad de las respuestas regionales en las zonas del cerebro. Esas observaciones microscópicas arrojaron que hay zonas donde las células muestran cierto grado de compromiso menor y que en un mismo sector conviven células muy maltratadas junto a otras que podrían ser salvadas.

"El problema en el cerebro es que las células están conectadas y si una célula es susceptible de ser salvada pero no encuentra cómo hacer sinapsis con otra se supone que no va a ser funcional y puede morir. Esto plantea un escenario muy complejo y lo que queremos descubrir es cuál es la posibilidad de que las células de las zonas menos comprometidas puedan ser viables", destaca el doctor Pimienta Jiménez.

El grupo de investigación lleva cerca de 4 años realizando valoraciones descriptivas de las muestras de tejido cerebral que son obtenidas de pacientes que han sufrido un trauma craneal y que son sometidos a cirugías.

Según los investigadores, su atención se ha centrado en ver, a nivel microscópico, los indicadores de muerte de los tejidos y las conexiones que se establecen entre las células dañadas y las que aún operan, tras un accidente que compromete el cerebro.

Para efectos descriptivos se han examinado exhaustivamente doce tipos de muestras celulares que se obtienen entre 1 y 10 días después de que un paciente ha sufrido trauma y ha sido llevado a cirugía. En esas muestras se ubican e identifican los diversos sectores e indicadores de lesiones para evaluar los estados de las células.

El profesor Fabio Zuluaga, del Departamento de Química de la Universidad del Valle, logra la patente de un nuevo método para la producción de materiales elásticos en trabajo conjunto con el grupo investigativo de la Universidad de la Florida, Estados Unidos.

En la última década, algunas investigaciones se han concentrado tanto en la producción de nuevos materiales elásticos como en el desarrollo de nuevos métodos para la producción de éstos materiales.

El grupo de investigación del profesor Kenneth B Wagener de la Universidad de la Florida, Estados Unidos, estuvo trabajando con este objetivo durante varios años y en el 2001, durante su año sabático, con la participación del profesor Zuluaga, Doctor en Química de la Universidad de la Florida, Gainsville, Estados Unidos.

El éxito de la investigación del profesor Zuluaga titulada "Producción de Materiales Elásticos por Polimerización de A,W -dienos Acíclicos vía Metátesis", consiste en combinar moléculas apropiadas para la producción de los elastómeros, "jugando" con la arquitectura de la química.

"La técnica consiste, básicamente, en construir una molécula que consta de dos partes: una flexible y una rígida. Esa molécula se puede polimerizar, es decir, convertirla en una molécula gigantesca, uniendo moléculas más pequeñas, y, a su vez, esa molécula que tiene unas funciones que permiten efectuar el entrecruzamiento, o unión entre ellas, garantizando su elasticidad".

Los materiales elásticos, también conocidos como elastómeros, son moléculas gigantescas o polímeros cuya longitud puede aumentarse hasta un 400% cuando son sometidas a una fuerza externa y luego, regresan a su estado natural una vez ésta fuerza deja de actuar.

El desarrollo de elastómeros o materiales elásticos, sintéticos o naturales como el caucho, ha permitido que la humanidad se beneficie de diversos productos como telas, llantas, guantes de látex, condones, plastilinas, medias y empaques de diferentes características.

El principal representante de los materiales elásticos es el caucho, primer elastómero descubierto y el más abundante en la naturaleza.

En la producción de materiales elásticos sintéticos, las moléculas se someten a un proceso de enlazamiento. Para que esto sea posible se requiere que las moléculas tengan cualidades de flexibilidad, es decir, que se puedan doblar fácilmente, adoptando una geometría enrollada para que, al estirarse, puedan adquirir una longitud mayor. Para tal efecto, las moléculas requieren de un punto de apoyo que impida su separación total, por ello se someten a un proceso de curado o entrecruzamiento.

Para llegar a este nuevo desarrollo científico, el profesor Zuluaga se basó en una reacción química llamada Metátesis cuyas aplicaciones dieron lugar al Premio Nobel de Química en el año 2005, otorgado al francés Yves Chauvin y a los norteamericanos Robert H. Grubbs y Richard R. Schrock.

La Metátesis se puede utilizar como proceso de polimerización, es decir, de agrupación de moléculas, que tiene como propósito la obtención de materiales elásticos; viene del griego meta que significa cambio y tihemi que significa lugar.

Este proceso se aplica en química para indicar una reacción en la que dos moléculas de alquenos, compuestas por enlaces dobles de carbono- carbono, se combinan en presencia de un catalizador metálico para intercambiar los carbonos involucrados en estos enlaces dobles.

Quienes disfrutan de la comida de mar, en especial de los camarones, deleitan su paladar con platos como “Paella a la Marinera”, “Cazuela de Mariscos” o “Arroz con Camarones”, no sólo porque son deliciosos y tienen un alto valor nutritivo sino también por aquello de sus efectos afrodisíacos, bueno, a eso se refieren algunos adagios de la sabiduría popular.

Lo que muchos no conocen es que, en cautiverio, para que estos apetecidos camarones lleguen a su edad adulta han tenido que sobrepasar sus enfermedades a punta de antibióticos cuyos residuos, infortunadamente, llegan al cuerpo sus adeptos.

El uso de muchos antibióticos está prohibido en diferentes partes del mundo, sin embargo, aún se permite el uso de la oxitetraciclina en animales de consumo humano.

Las consecuencias del uso indiscriminado de los antibióticos son ampliamente conocidas, entre ellas están la disminución de la flora bacteriana, que actúa como protección natural a enfermedades, el aumento de la resistencia patógena y la acumulación de los residuos de estos medicamentos en el cuerpo humano.

¿Cómo obviar esta situación sin necesidad de perderse de estos manjares marinos?

Pues bien, la adecuada aplicación de probióticos en la dieta de los camarones de cultivo evita la utilización de antibióticos para el manejo de patógenos o enfermedades que generan consecuencias negativas en la salud de la población que los consume.

Este es el resultado de la investigación fue realizada por la Bióloga Norha Bolívar Ramírez, egresada de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad del Valle, como parte de su tesis de grado y dirigida por los profesores Germán Bolívar, Biólogo, Doctor en Biología, y Cristina Ramírez, Ingeniera de Alimentos y Doctora en Procesos de Biotecnología, ambos líderes del grupo de investigación en Microbiología y Biotecnología Aplicada de esta Universidad.

Las bacterias lácticas probióticas o probióticos, son organismos vivos que se encuentran en la naturaleza y que, al ser parte de la dieta de los camarones, mejoran su capacidad inmunológica natural y su capacidad de reacción sin dejar en sus cuerpos residuos perjudiciales para la salud.

Los probióticos se encuentran en los intestinos tanto de humanos como de animales y producen sustancias llamadas bacteriocinas que son proteínas de bajo peso molecular que actúan como antibióticos directamente sobre los patógenos.

El manejo de probióticos en acuicultura tiene un desarrollo de más de diez años en América Latina, siendo Cuba uno de los países pioneros en esta área investigativa, sin embargo, es la primera vez que se inoculan o “introducen” probióticos, extraídos de animales del Pacífico Colombiano, en la camaronina, alimento utilizado en la dieta de camarones blancos o litopenaeus vannamei que se crían en cautiverio.

Los camarones fueron desafiados con una bacteria oportunista llamada Pseudomonas aeruginosa que puede ser mortal para los camarones de cultivo desde sus etapas tempranas de postlarvas, juveniles y adultos. Esta bacteria puede estar presente en el agua o en el polvo y afecta no sólo a los animales sino también a las personas.

La solución a algunos problemas de salud de los seres humanos o animales, causados por virus o bacterias podrían encontrarse en un computador y no necesariamente en un laboratorio de biología como ha sucedido hasta ahora.

En esta labor de investigación que permita encontrar solución a problemas biológicos, mediante la computación, trabajan investigadores de varios países, entre otros los integrantes del Grupo colombiano AVISPA, que se unió con el Grupo Asociado al Laboratorio de Informática de la Escuela Politécnica de París- COMÉTE, adscrito al Instituto Nacional de Investigación en Informática y Automática de Francia -INRIA, uno de los centros de investigación en informática más importantes del mundo, el cual financia esta investigación.

El trabajo de investigación consiste en desarrollar herramientas computacionales formales que permitan tomar un sistema biológico (un virus por ejemplo) o un sistema de seguridad o uno musical, y modelarlo íntegramente con ellas para determinar su comportamiento y reacciones ante nuevos agentes.

Si se trata, por ejemplo de un virus, los investigadores diseñan una herramienta computacional (denominada formalmente un cálculo) que permite, a partir de conocimiento desarrollado por los biólogos, representar ciertos aspectos de su estructura y comportamiento.

Lo novedoso radica en que la herramienta permite, a partir de esta descripción incompleta, deducir comportamientos insospechados del sistema biológico que puede luego verificarse experimentalmente por los biólogos.

La representación del sistema biológico con esta herramienta permite también simular su comportamiento ante nuevos agentes, lo cual podría ahorrar costos en la experimentación con el virus en el laboratorio al dar luces sobre los posibles objetivos de los experimentos. La idea es que este tipo de herramientas pueda, en un futuro, ser utilizada por los biólogos, para que desarrollen o diseñen, por ejemplo, un antivirus o una vacuna.

Los dos grupos de Colombia AVISPA y de Francia COMÉTE, participaron y ganaron en una convocatoria del programa "Equipos Asociados" del Instituto Nacional de Investigación en Informática y Automática de Francia -INRIA, que promueve y desarrolla colaboraciones entre equipos de investigación de Francia y grupos de investigación extranjeros, de alto nivel.

El Grupo "AVISPA" es integrado por investigadores y estudiantes de pregrado y maestría de la Universidad Javeriana de Cali y la Universidad del Valle, cinco investigadores colombianos que viven en Colombia y Francia y ocho estudiantes que cursan estudios de doctorado en universidades de Colombia, Francia, Italia, Dinamarca, Bélgica y el Reino Unido; está clasificado por Colciencias en categoría "A", la más alta otorgada por esa institución.

El INRIA financiará seminarios y conferencias e intercambios académicos de investigadores y estudiantes de ambos países e incluso, la compra de equipos para el trabajo en Colombia.

El trabajo conjunto será dirigido por el doctor (Ph.D) en Ciencias de la Computación Camilo Rueda, de la Universidad Javeriana de Cali y el doctor (Ph.D.) en Ciencias de la Computación Frank Valencia del Centro Nacional de la Investigación de Francia. La Universidad del Valle estará representada por el doctor (Ph.D.) en Ciencias de la Computación Juan Francisco Díaz Frías.

La propuesta de trabajo conjunto que apoyará el Instituto INRIA se titula Formalisms from Concurrency for Emergent Systems que en español traduce “Formalismos de la teoría de procesos concurrentes para sistemas emergentes” - FORCES, que busca desarrollar herramientas novedosas de computación para el análisis de sistemas concurrentes en bioinformática, protocolos de seguridad e interacción musical.

El convenio entre AVISPA y el INRIA impulsará la investigación en la región y fortalecerá los programas académicos de pre grado y postgrado en informática de las dos universidades colombianas, pues contarán con mayores recursos para fomentar pasantías y prácticas estudiantiles. A su vez, estas pasantías han sido fundamentales en el pasado para la realización de estudios de doctorado de estudiantes colombianos en universidades del exterior.

El INRIA opera bajo la tutela de los ministerios de Investigación e Industria del país europeo y tiene por objeto desarrollar investigación teórica y aplicada en los ámbitos de las ciencias y tecnologías de la información y la comunicación.

Una ciudad se compone de muchos actores sociales que se conectan entre sí para llevar a cabo procesos, interactuar, comunicarse, movilizarse, crecer, cambiar y educarse. Partiendo de esta perspectiva y aplicando fundamentos conceptuales de la administración, el Grupo de Investigación Previsión y Pensamiento Estratégico de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle desarrolló un modelo de Red de Ciudades Educadoras, denominado RedCiudE. Se trata de un proyecto que tiene como eje fundamental la educación entendida como una suma de aportes de los actores que interactúan en una ciudad.

Lo que comenzó en el año 2005 como una propuesta que aborda los conceptos de educación y ciudad, es hoy toda una realidad que se proyecta al futuro y que incluso ya se articuló a los planes de desarrollo de tres ciudades del Valle del Cauca; y es un modelo que ha sido validado nacional e internacionalmente.

Los integrantes del Grupo de Investigación Previsión y Pensamiento Estratégico, coordinados por el profesor Benjamín Betancourt Guerrero y en asocio con el profesor de la Universidad del Valle, José Luis Grosso del Instituto de Educación y Pedagogía IEP, aplicaron modelos y herramientas de la pedagogía y la administración, entre ellas la prospectiva, para diseñar una red que articula a los actores que intervienen en los procesos educativos formales y no formales en las ciudades.

El profesor Benjamín Betancourt, magíster en Administración de Empresas y director de las maestrías en Administración y Ciencias de la Organización de la Universidad del Valle, habló con AUPEC sobre la importancia de la RedCiudE para el Valle del Cauca y para Colombia.

¿Cuándo empezó el proyecto RedCiude y quiénes participaron en él?

El proyecto se inició en el año 2005 cuando aplicamos a una convocatoria de Colciencias. La propuesta se hace en el año 2006 iniciándose el proyecto el cual culmina a mediados del 2008. El profesor José Luis Grosso, del Instituto de Educación y Pedagogía de la universidad tuvo a cargo la dirección del proyecto y en especial del componente educativo. Todo el apoyo logístico lo asumió la Facultad de Ciencias de la Administración y el proceso metodológico y de prospectiva lo realizó el Grupo de Investigación Previsión y Pensamiento Estratégico; además participaron la Gobernación, alcaldías, cámaras de comercio y actores de ciudad, dado su carácter multi e interdisciplinario.

Dice Argelia Ferrer que a principios del siglo XVI y XVII la ciencia abandonó la filosofía y la religión y adquirió una potencialidad operativa, mayoritariamente dominadora y posesiva.

Citando a Eduardo Azcuy, dice que creció el racionalismo y se consumó la ruptura entre la razón y la fe. El hombre europeo abandonó su dialogo con la naturaleza y se abrió a la modernidad. La ciencia sustituye a la religión y exige un nuevo y peculiar acto de fe. (se busca dominar la naturaleza)

A partir del Siglo XVIII la ciencia se presenta como destinada a ampliar el conocimiento y a mediados del siglo XIX surge la ciencia industrial o aplicada, con los primeros laboratorios en Alemania.

Hoy, como dice Zully David Hoyos, subdirectora de Colciencias, toda ciencia incluye a todos los integrantes de una sociedad en cuanto a impacto y resultado, en la medida en que en ella ocurran oportunidades reales, económicas, políticas, sociales, culturales, de acceso y disfrute; excluyen de su comprensión, a quienes carezcan de un lenguaje estructurado concreto y abstracto. Sin conceptos no es posible comprende los procesos y procedimientos de la ciencia.

En el misma línea, Eduardo Vasco dice que hay una errada y generalizada creencia que entre más avanza la ciencia más avanza la educación para las ciencias y yo agrego que igual sucede con la idea que entre más avanza la ciencia mayor es su divulgación.

Algo similar sucede con el lenguaje, que aunque también crece con los desarrollos de la ciencia, su precisión y exactitud no aumentan.

El lenguaje común se presta fácilmente para diversas interpretaciones y, en consecuencia, para que el mensaje que se envía llegue con un significado diferente al que tiene quien lo emite.

Una misma palabra puede tener varias acepciones y, entonces, su significado, muchas veces depende del contexto en que se diga. Por ejemplo, la palabra experimentar tiene 4 acepciones, mientras que la palabra ¨palabra¨ tiene 16 acepciones en el DRAE.

Para evitar las imprecisiones y equivocaciones, los científicos han creado un lenguaje especializado, por área de conocimiento, que permite una mayor precisión en la expresión de las ideas, pues las palabras creadas dentro de este lenguaje usualmente tienen uno y sólo un significado. Este lenguaje supone adiestramiento específico, reglas de juego, convenciones.

Pero este lenguaje sólo lo manejan aquellas personas que han transitado constantemente por esa área de la ciencia y utilizan con regularidad y precisión los vocablos que hacen parte de ese lenguaje especializado.

Estas personas son conocidas como ¨iniciados¨, en esa área, es decir aquellas personas que tienen un conocimiento, con alguna profundidad, sobre esa área de la ciencia.

Este uso del lenguaje especializado lleva a que el común de las personas no entienda lo que reportan los científicos y dentro de este grupo incluyo a los periodistas, aunque es menester tener en cuenta que los científicos no son usualmente consultados o entrevistados por los medios masivos, por varias razones.

Esto no quiere decir que el científico no se comunique con los demás. De hecho lo hace constantemente como cualquier otra persona, pero sobre su trabajo de investigación sólo habla con sus pares o iniciados en su campo o durante sus clases y eventos académicos. Pero se restringe para hablar de su trabajo de investigación con los del común y con los periodistas.

Una primera razón es que los periodistas usualmente no entienden al científico por la jerga que usa (el lenguaje especializado).

Una segunda razón es que los periodistas no tienen claro como funciona la ciencia, especialmente la investigación científica.

Muchos periodistas creen que los desarrollos científicos son producto de la inspiración de una persona que se mete en un laboratorio y obtiene un resultado tangible y palpable que se traduce en un aparato tecnológico o la solución a un problema. Desconociendo el hecho de que muchas veces el resultado consiste en averiguar que el problema no tiene solución o que el resultado no tiene una aplicación inmediata, pero no por ello deja de ser importante.

La falta de conocimiento del lenguaje especializado y la no comprensión de cómo se investiga lleva a que los no iniciados malinterpreten lo que dice el científico a quien la tergiversación no sólo le incomoda al extremo, sino que le causa perjuicios, porque le mina su credibilidad, especialmente entre sus pares.

Es usual ver que la mayoría de medios de comunicación funcionan bajo los parámetros del sensacionalismo y el espectacularismo.

El sensacionalismo busca exaltar sentimientos primarios, e incita en lugar de cuestionar; es decir que busca reproducir o motivar ciertas conductas.

Con el Espectacularismo se busca mostrar grandes hazañas, personas no comunes, acciones muy especiales, se busca la admiración no la reflexión.

Y cuando algunos periodista se acercan al científico lo hacen con la misma visión, con la misma concepción, entonces buscan ¨convertirlo en estrella¨ en una persona para destacar, e incluso convertirlo en ídolo, en paradigma a mostrar, más no necesariamente a seguir.

Tienden a desconocer e incluso ocultar el trabajo del científico, su background, el trabajo del equipo o grupo de investigación y tratan de mostrarlo como un inspirado, como un bendecido que por obra y gracia de una inteligencia superior o incluso por arte de magia, obtuvo logros, premios y merece la admiración de sus congéneres.

Otras veces lo muestran como un sacrificado social que no piensa más que en el trabajo, en el laboratorio y pleno desinterés por la vida social.

Esta imagen que se muestra del científico genera daños por varias razones.

Se desconoce el proceso que ha llevado al científico a obtener un desarrollo o un logro.

Lleva a las personas del común a creer que para ser científico se requiere una inteligencia excepcional, que el común no tienen y, en consecuencia, los excluye de la posibilidad de ser científicos.

Lleva a la creencia errada creencia que los grandes logros no son producto del estudio y trabajo sistemático sino de la suerte, el azar o la iluminación prodigiosa.

Otras veces se induce a la creencia de que los logros son producto del trabajo de una sola persona que renuncia a la sociedad por obtener un resultado en su investigación.

Por otra parte, a una gran parte de científicos básicamente le preocupa dar a conocer su trabajo en revistas especializadas, para buscar el reconocimiento de sus pares y por los estímulos (económicos) creados para quien ostente publicaciones (¨papers¨) en medios especializados (ojalá internacionales) y, usualmente, poco le interesa manifestarse ante los medios masivos, lo que ha llevado a un divorcio entre investigadores y periodistas.

Ese divorcio, además de los problemas ya mencionados, obedece también a que para el científico le es difícil vulgarizar o popularizar su tema hasta el punto de terminar caricaturizando su trabajo o las teorías con las cuales trabaja.

El calcio es un mineral importante para el cuerpo humano, vital para el crecimiento y el desarrollo del esqueleto, dientes, nervios, músculos, entre otros. Se encuentra presente en alimentos como lácteos (leche, yogurt, queso), ciertos vegetales como el brócoli, repollo y legumbres y el pescado.

Con el paso del tiempo, la capacidad del cuerpo humano para absorber el calcio disminuye. De ahí que se requieran formas para aumentar el consumo de este mineral: llevando una dieta rica en calcio, tomando suplementos vitamínicos o consumiendo alimentos fortificados como valor agregado nutricional.

Muchas de las bebidas embotelladas que a diario se consumen para calmar la sed o acompañar las comidas vienen fortificadas con calcio, para mejorar el porcentaje de este mineral que el cuerpo humano absorbe. Sin embargo, para las empresas es todo un reto lograr que las partículas que se añaden tengan el tamaño mínimo requerido.

Las sales de calcio empleadas para fortificar bebidas (citratos, lactatos, carbonatos, fosfatos, gluconatos, entre otras) difícilmente se disuelven en los líquidos. Para adicionarlas, las fábricas emplean equipos de molienda para lograr que las partículas tengan el tamaño requerido (5 a 10 micras), un proceso que consume mucha energía por kilo de producto, sin mencionar los requerimientos para manejar la electricidad estática producida por esta tecnología. Si el producto no cuenta con partículas con el tamaño requerido la sensación al ingerir la bebida es que esta es porosa o arenosa.

Sin embargo, un proceso desarrollado por dos científicos de la Universidad del Valle permite que el tamaño de estas partículas sea más pequeño, con el tamaño recomendado por los estándares de calidad y a bajo costo. Este método requiere un bajo consumo de energía, es simple de construir, mantener y operar, y no tiene las limitaciones de la tecnología tradicional de tratamiento por molienda.

Este es el resultado de la tesis de Isabel Mejía, candidata al Doctorado en Ingeniería con énfasis en Ingeniería Química, quien ha contado con el apoyo y asesoría de Gustavo Bolaños, docente de la Escuela de Ingeniería Química de la Universidad del Valle.

La técnica desarrollada reduce el tamaño de las partículas de las sales de calcio a niveles muy por debajo de lo que requieren los fabricantes de alimentos reforzados con calcio. En el proceso las sales de calcio se suspenden en agua; al líquido se le inyecta luego dióxido de carbono comprimido, lo cual disuelve las sales de calcio. La solución producida se descomprime rápidamente a través de una pequeña boquilla, lo que deja como resultado una suspensión estable de partículas de calcio muy finas.

Con este proceso, es posible obtener partículas con tamaños menores a 5 micras (una micra es la milésima parte de un milímetro) dependiendo de la presión, temperatura, y el tamaño de la boquilla. Por medio de este proceso, los investigadores han notado un aumento entre 80 y 200% de solubilidad para algunas sales de calcio.

Un prototipo para recolectar agua lluvia y calentarla mediante un panel solar fue el proyecto con el que María Andrea Triana Montes, egresada de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle e investigadora del Laboratorio de Eficiencia Energética en Edificaciones de la Universidad Federal de Santa Catarina en Brasil, ganó el concurso regional Holcim 2008 sobre desarrollo sostenible.

El premio Holcim es una competencia internacional liderada por la organización Holcim para la construcción sostenible. En este concurso se evalúan las innovaciones tecnológicas en los campos de la ingeniería, la arquitectura y el paisajismo que buscan generar soluciones sostenibles y amigables con el medio ambiente.

El proyecto premiado consiste en la adaptación de una torre externa a la vivienda para recolectar y dotar de agua caliente a los miles de habitantes de bajos recursos económicos que existen en la zona sur de Brasil.

La torre sostenible colecta el agua lluvia y además la calienta usando un panel solar que puede ser instalado en diversas direcciones e inclinaciones teniendo en cuenta la posición del sol y la latitud de la zona. Esto permite a los habitantes de la vivienda contar con agua apta para el consumo y agua caliente sin elevar el consumo de energía eléctrica.

Otra de las características del prototipo es que incluye un dispositivo de tratamiento de agua mediante el cual se purifica el líquido vital. Esto es especialmente importante en la medida de que en algunas zonas de Brasil y del mundo el agua lluvia no es apta para el consumo humano.

De acuerdo con la arquitecta Triana Montes, el propósito principal de la torre sostenible es estimular el uso de energías renovables, promover el manejo racional de agua y dotar a las familias de bajos recursos de una herramienta ambientalmente viable para cuidar los recursos naturales.

"En muchas regiones de Brasil existen pocas reservas de agua potable y mucha demanda. Las personas gastan mucha energía en calefacción de duchas y lo que pretendemos con el prototipo es reducir el consumo de agua y energía eléctrica", explica María Andrea Triana, quien agrega que "otra de las características del aparato es que se puede adaptar fácilmente a las viviendas de interés social que en Brasil suelen construirse por etapas".

La vinaza es un líquido de color café y olor dulce, se obtiene de la caña de azúcar y constituye el desecho de mayor importancia en las destilerías de alcohol. Si esta sustancia no se somete a ningún tratamiento y se vierte directamente a las fuentes de agua consume el oxígeno, mata a los peces y afecta seriamente el ecosistema.

En Colombia se producen cerca de un millón de litros de bioetanol por día y eso arroja aproximadamente 10 millones de litros de vinaza diluida compuesta en un 90 % por agua y un 10 % por materia orgánica y sales minerales.

Como alternativa para disminuir los impactos ambientales de la vinaza, en las destilerías de alcohol de nuestra región se retorna al proceso cerca del 70 % de la vinaza diluida y el resto se concentra por medio de evaporación alcanzando una concentración en sólidos de hasta el 35% para luego utilizarla en la producción de abono orgánico a través del compostaje con cachaza.

concentra hasta el 55% para utilizarla como fertilizante líquido. Sin embargo, esta técnica demanda mucha energía y presenta altos costos en el mantenimiento de equipos debido a que los evaporadores experimentan el fenómeno de incrustación, cuando algunas sales de calcio y magnesio, presentes en la vinaza, se depositan en los equipos disminuyendo la eficiencia de la evaporación a niveles inaceptables. Como consecuencia, los evaporadores deben salir de operación para adelantar su limpieza originando un alto lucro cesante.

Buscando una alternativa para concentrar la vinaza, sin necesidad de evaporarla, los profesores de Ingeniería Química de la Universidad del Valle, Fiderman Machuca Martínez y Nilson Marriaga Cabrales y el estudiante de Maestría en Ingeniería Química Javier Dávila, implementaron una técnica de tratamiento electroquímico a la vinaza llamada electro-coagulación/flotación.

La técnica consiste en tratar la vinaza con corriente eléctrica de bajo amperaje, a través de electrodos de aluminio o acero galvanizado, para generar complejos de hidróxidos metálicos que atrapan y aglomeran las partículas presentes en el líquido. De esta manera, el material orgánico se separa del agua depositándose por gravedad. Asimismo, se generan burbujas de hidrógeno formando una espuma que también arrastra material orgánico. Mediante este proceso, es posible extraer el material orgánico de la vinaza, para su posterior compostaje, sin calentarla y evitando que se presente el fenómeno de incrustación.

De acuerdo con los profesores, la investigación realizada por el Grupo de Investigación de Procesos Avanzados para Tratamientos Químicos y Biológicos (GAOX) y el Laboratorio de Investigación en Catálisis Aplicada y Procesos (LICAP) de la Escuela de Ingeniería Química, tiene gran potencial considerando que la demanda de bioetanol crece día a día debido a los altos costos de los combustibles y la creciente conciencia ambiental.

El principal reto de los investigadores es que desde la academia, con la participación de las empresas, algunos residuos no se conciban como contaminantes sino como oportunidades de investigación y de negocio generando valor agregado.