Jackeline Narvaez, egresada del programa académico de Física de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle, ha publicado el artículo “Enhanced flexoelectric-like response in oxide semiconductors” en Nature Letters, una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo.
El artículo de Narvaez describe cómo algunos materiales eléctricamente aislantes generan mil veces más electricidad cuando se los dopa para que sean semiconductores. El fundamento de este incremento es que, a pesar de que el interior se convierte en conductor, las superficies se mantienen aislantes. Por lo tanto, las superficies se pueden polarizar como es habitual, pero en este caso las cargas libres (los electrones) del semiconductor contribuyen a que esta polarización de la superficie pueda ser aún mucho mayor. Este trabajo fue realizado en el grupo de Óxidos Nanoelectrónicos del Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología (ICN2), dirigido por el Profesor Gustau Catalan.
Según Jackeline el objetivo principal de este artículo era eliminar la principal desventaja de la flexoelectricidad con respecto a la piezoelectricidad a nivel macroscópico, la cual consiste en su valor pequeño. Con semiconductores esta desventaja queda eliminada. Por otro lado, su importancia científica radica en explicar la causa primordial del valor colosal encontrado para la flexoelectricidad de los semiconductores.
Desde el punto de vista de la física fundamental, se considera muy importante el hecho de haber conseguido separar la piezoelectricidad superficial, de la flexoelectricidad procedente del interior del material, que hasta el día de hoy se consideraba como la única posible de medir. Además, como los semiconductores son materiales valiosos en la industria electrónica, el descubrimiento de nuevas propiedades en ellos, en este caso su capacidad de generar electricidad cuando se los dobla, es inesperado e impactante.
Para la mayoría de los científicos, publicar en Nature constituye una marca de prestigio, ya que estos rechazan aproximadamente el 95% de los artículos que le son enviados para la revisión por pares. Nature es una de las más prestigiosas revistas científicas a nivel mundial. Es leída por científicos e investigadores de todo el mundo, siendo la mayor parte de los artículos exposiciones de trabajos de investigación.
En el Valle del Cauca, Cauca, Quindío, Risaralda y Caldas se han sembrado 232.070 hectáreas de caña. En el 2015 se cosecharon 24 millones de toneladas de caña que se transformaron en 2,3 millones de toneladas de azúcar: 1.575.000 toneladas para el consumo interno y 725.000 toneladas para exportación.
Estas cifras son alentadoras si se tiene en cuenta que representan el 3,4 % del PIB agrícola del país y el 2.0 % del PIB industrial y, a nivel regional, el 34% del PIB Agrícola del Valle del Cauca.
Así lo mencionó Alexander Carvajal Cuenca, director de Asocaña en Bogotá, durante la sexta sesión de los Diálogos Empresariales de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle. En este conversatorio también participó Álvaro Amaya Estévez, director general de Cenicaña. Ambos líderes empresariales reflexionaron sobre los retos y oportunidades del sector azucarero.
A pesar de que Colombia es el mayor productores de caña por área cuadrada, sólo aporta el 1.5% del azúcar en el mundo y tiene como vecino a Brasil, país que cultiva 7 millones de hectáreas de caña. La soberanía alimentaria es una de las razones por las cuales los gobiernos de otros países deciden proteger el sector azucarero: blindan los precios en el mercado interno y exportan prácticamente el azúcar que les sobra, siendo en ocasiones la de menor calidad.
En el caso de Colombia, la negociación del TLC restringió a exportar sólo 50 mil toneladas de azúcar a cambio de permitir importar 1.500.000 toneladas sin aranceles. Como si fuera poco comprar un tractor en el país cuesta el doble que comprarlo en Brasil. Estas visibles desventajas demuestran la dificultad al momento de comparar los precios del azúcar sin considerar todas sus variables.
Los retos principales del sector deben estar concentrados en la aplicación de un marco regulatorio, pues algunas decisiones se toman por desconocimiento de mercados y se desarrollan bajo políticas distorsionantes que imperan en el mundo agrícola. Los principales mercados en el mundo son financiados por el Estado, entre ellos el azúcar, en el caso de Colombia no es así, creando una competencia desigual. Lo anterior, impide un verdadero aprovechamiento del mercado internacional, aunque seamos el mayor productor de azúcar, explicó Carvajal.
El principal producto derivado de la caña es el azúcar, no obstante, gracias a las actividades de Investigación, Desarrollo e Innovación realizadas por el Centro de Investigaciones de la Caña de Azúcar de Colombia –Cenicaña, se ha logrado derivar otros productos como el Bioetanol (biocombustible de origen vegetal que reduce en 74% las emisiones de gases de efecto de invernadero); la melaza para alimentación animal y otro usos; el bagazo para el papel ecológico y la producción de energía limpia (una capacidad equivalente al 53% del consumo de Cali).
El futuro de la caña está en la creación de BIOMASA como energía, afirmó, Álvaro Amaya Estévez, director de Cenicaña.
Entre los desafíos de este Centro Tecnológico se encuentra mejorar la productividad por unidad del área, el manejo ambiental, la gestión de la administración y el análisis económico. Otros de los retos que se proponen es una interacción permanente con las instituciones académicas de orden local.
En un balance general, la Universidad del Valle aportó el año pasado en investigación al sector azucarero: 77 trabajos académicos (tesis, pasantías, investigación) 33 proyectos fueron ejecutados por egresados, en su mayoría en el campo del conocimiento de las ingenierías. En las áreas de la economía y administración son escasos los trabajos adelantados, pero hay una brecha abierta en la cual es necesario generar conocimiento: por ejemplo, analizar los nichos de mercado para los productos derivados de la caña o conocer cuál es el proceso para determinar el precio del azúcar en Colombia.
Teniendo en cuenta los retos en materia de competitividad, estructura de las organizaciones, gobernanza, entes reguladores, mercado, educación, innovación y desarrollo tecnológico; el sector privado, como es la industria azucarera, necesita aprovechar los recursos investigativos desarrollados en la Universidad. Estos temas son fundamentales y se hace necesario un trabajo de gestión, monitoreo y análisis.
Para eso el reto es lograr la vinculación de la academia en ese trabajo, reconociendo la capacidad de los egresados de la Universidad del Valle, manifestó Amaya Estévez.
Natalia Restrepo, Economista y Magíster en Economía Aplicada de la Universidad del Valle y estudiante del Doctorado en Ingeniería, énfasis en Ingeniería Industrial, participó como ponente en la Octava Conferencia Internacional sobre Energía Aplicada, en Beijing, China, del 8 al 11 de octubre de 2016.
Durante la Conferencia la estudiante presentó el artículo “Effects of Oil and Stock Market Prices on Oil Firms Returns: A Multivariate Quantile Approach”, escrito en coautoría con los profesores Jorge Mario Uribe y Diego Fernando Manotas. Este trabajo busca analizar teórica y empíricamente la estructura de capital de las firmas, pertenecientes al sector energético, a través de la implementación de modelos que permitan usar eficientemente la información disponible; igualmente, realizar un análisis dinámico de los factores que inciden en las decisiones financieras de las empresas.
Restrepo explica que dada la importancia que han ganado las firmas energéticas en los mercados financieros mundiales, resulta conveniente y necesario desarrollar un análisis de riesgo que considere las circunstancias que pueden presentarse en los mercados accionarios, objetivo fundamental dentro de su ponencia.
La “8Th International Conference on Applied Energy”, evento organizado por la revista Applied Energy, abordó temáticas vinculadas a energía renovable, tecnologías energéticas limpias, tecnologías de mitigación, sistemas de energía inteligentes, almacenamiento de energía sostenible, administración, política y economía energética.
Puede ver la página de la conferencia aquí
‘Serv’, el proyecto de Olga Fernanda García Espinoza, estudiante de décimo semestre de Diseño Industrial de la Universidad del Valle, fue seleccionado entre las 50 mejores ideas a nivel mundial de la competencia ‘Electrolux Ideas Lab 2016’, que busca ideas revolucionarias al rededor del mundo que inspiren a las personas a disfrutar de una cocina más saludable y sobre todo sostenible.
'Serv' es un dispositivo para cocina que tiene 2 funciones. En su parte superior tiene un jardín con plantas comestibles y en su parte inferior tiene un recipiente que ayuda a conservar las verduras y las frutas frescas. El jardín se alimenta con la misma agua que se utiliza para mantener fresca la comida en la parte inferior. Serv también tiene una interfaz que ayuda a las personas a elegir recetas que se pueden preparar con los ingredientes que se encuentran en el dispositivo.
Los diez primeros lugares de la competencia serán elegidos por medio de una votación pública y serán anunciados el 17 de noviembre. Si usted quiere apoyar a Olga Fernanda García, solo debe ingresar al siguiente enlace y votar por su iniciativa. https://goo.gl/yST9pZ
Autor: Diego Torres González | Equipo de comunicaciones Ciencias Naturales y Exactas
La existencia del ser humano ha estado marcada por la necesidad de dar respuesta a los distintos fenómenos de la naturaleza, esta necesidad fundamental para la supervivencia de la especie, devino en una curiosidad innata que ha propiciado la indagación científica y gestó el desarrollo de la Ciencia mucho antes de que el renacimiento incluyera el conocimiento de la naturaleza dentro de la filosofía. La Ciencia es pues una actividad humana, con la cual construimos una imagen de la Naturaleza.
Si en sus comienzos la actividad científica era casi inseparable de la religión y la magia, las necesidades crecientes de la humanidad y el desarrollo de la misma ciencia la fueron haciendo cada vez más rigurosa y especializada, a través de los años “se dividió” en muchas “ciencias”, pero en todas ellas podemos distinguir dos grandes categorías, que solemos designar como: ciencia básica y ciencia aplicada, ambas complementarias entre sí.
Ciencia básica
La ciencia básica permite establecer y corroborar los fundamentos de nuestro conocimiento del mundo, su objetivo es, esencialmente, desarrollar y crear nuevo conocimiento sobre el comportamiento de la Naturaleza, establecer o descubrir sus leyes básicas, entender el porqué de las cosas y aumentar el conocimiento humano sobre el entorno; conocimiento que a posteriori puede ser de utilidad para el desarrollo de aplicaciones.
Ciencia aplicada
La ciencia aplicada es, en principio, el desarrollo y la utilización de procesos científicos con el fin de solucionar problemas específicos y proponer los fundamentos o soluciones para la creación de nueva tecnología.
El profesor Efraín Solarte, del Departamento de Física, afirma que “el papel de la ciencia aplicada no es el desarrollo mismo de la tecnología, sino que se encarga del desarrollo de sus bases, entender cómo funciona y cómo se puede mejorar”. La importancia en esta forma de investigación radica en que gracias a ella, hoy gozamos de grandes innovaciones en áreas vitales como la agricultura, la medicina, la ingeniería y las artes.
Aunque la ciencia básica tiene como pretensión desarrollar las áreas en que el pensamiento humano tiene curiosidad, su investigación trae futuros beneficios que se materializan a través de la ciencia aplicada. Al respecto Héctor Fabio Zuluaga, profesor del Departamento de Química, manifiesta que “en muchas partes, algunos colegas opinan que la investigación debe dedicarse a resolver los problemas urgentes del país, pero no caen en cuenta que la ciencia básica al final puede derivar en aplicaciones, por lo que debe fomentarse ambas investigaciones y que el país debe trabajar en ambos frentes”.
Luis Norberto Granda, Jefe del Departamento de Física, resalta: “el mismo procedimiento que va creando la ciencia básica es una especie de motor para que la ciencia aplicada desarrolle tecnología que permita comprobar sus predicciones, lo que trae desarrollos en tecnología de punta”.
Por ejemplo, en 1916 Albert Einstein estableció los fundamentos para el desarrollo de los láseres, pero solo hacia la década de los 50 se logró el primer prototipo, desembocando en todas las aplicaciones que en la actualidad permite esta herramienta, siendo de gran utilidad en los campos de la medicina, la defensa, la navegación y la agricultura, entre otros.
Por otro lado, la creación de objetos tecnológicos sin una investigación científica previa y sin un acompañamiento científico de sus procesos deja en el empirismo todo su desarrollo, dando paso a explicaciones e interpretaciones mágicas o acientíficas, como era el caso de procesos tecnológicos muy antiguos como el del vidrio o la fabricación de armas y herramientas, que se tiñeron con el aura mágica de la alquimia, o de la metalurgia primitiva.
Cuando fuimos capaces de hacer química para entender cómo se hacían los vidrios, y cuando entendimos la Física de los cuerpos sólidos y cómo funcionan los metales, empezamos a usar esas bases para mejorarlos” explica el profesor Efraín Solarte sobre la importancia de investigar.
Univalle: básica y aplicada
Los distintos grupos de investigación de la Universidad del Valle, y específicamente los de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, se dedican a la investigación científica tanto en su forma básica como aplicada. Los profesores reconocen que la formación en ambos tipos de investigación es fundamental para quienes mañana se enfrentarán al mundo laboral en el campo científico y productivo.
Ante esto, Juan Miguel Velásquez, profesor del Departamento de Matemáticas, resalta que “el desarrollo de una sociedad se mide por la capacidad de producir ciencia y en la forma que es capaz de usar esa ciencia para mejorar su calidad de vida”. Igualmente, añade que no darle la misma importancia a la ciencia básica, con respecto a la aplicada, sería poner un obstáculo al futuro al limitarnos solo a la búsqueda de respuestas a los problemas actuales.
La Facultad de Ciencias Naturales y Exactas y en general, la Universidad del Valle, realiza investigación científica básica sobre física del estado sólido, fotónica, computación cuántica, análisis numérico, gravitación, química teórica y computacional, genética humana, genética molecular, biología evolutiva entre otras, pero también es fuerte en la investigación aplicada, como por ejemplo el desarrollo de tecnología con el fin de aumentar la producción en cultivos marinos, especialmente camaronicultura; el desarrollo de un tipo de acero para la construcción, más liviano, resistente y económico que los aceros comerciales; el uso de láseres para control de cultivos celulares; la invención de celdas de combustible para equipos portátiles usando etanol, y el uso de métodos de la física, la química y la biología, para contribuir al mejoramiento de la agricultura regional, entre muchas otras investigaciones.
La ciencia es el soporte que nos permite entender cuanto nos rodea y los investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle, independientemente de su área de trabajo, destacan las labores que se llevan a cabo en ambos modos de investigación, los cuales impulsan el desarrollo de nuevo conocimiento y adelanto científico en el Valle del Cauca y la región.
El profesor Jaime Arango, del Departamento de matemáticas, concluye: “no sabemos los problemas que se van a presentar, los avances de la tecnología plantean retos enormes, la complejidad de los problemas, la cantidad de información que hay en este momento hace que se necesiten teorías y aplicaciones realmente novedosas”.
Tomado del diario El País- Cali. | Autor: Manuela Rubio Sarria
Juddy Heliana Arias, de 35 años, vallecaucana, y Nidia Yadira Caicedo, con 33 y nariñense, son las primeras mujeres en convertirse en doctoras en ciencias matemáticas de la Universidad del Valle. Se graduaron en julio de este año. Antes estudiaron en colegios normalistas, o sea que desde niñas se formaron para ser profesoras. ¿Pero de matemática? ¿Y por qué apenas dos mujeres graduadas en un doctorado con 11 años de vida?
Juddy Heliana
Juddy Heliana Arias nació en Jamundí. Es alta, transmite elegancia y seguridad. Actualmente es docente de tiempo completo en la Univalle, donde además del doctorado cursó licenciatura en matemática y una maestría en ciencias matemáticas. Ahora dicta el curso de ecuaciones diferenciales y otro curso electivo de introducción a la biología matemática. “Desde pequeñas a las mujeres no las impulsan a que se metan a la ciencia, pareciera que fuera solo para hombres…”, dice ella, contando que en sus clases los hombres son siempre la mayoría.
Entre risas también cuenta que en su caso, las matemáticas son innatas. Su mamá, María Heliana, le contó que cuando estaba embarazada de ella, se convirtió de repente en una muy buena alumna de esa materia, cuando antes sus calificaciones no eran muy buenas: “Mi mamá dice que eso era yo, que ya la estaba influenciando”, afirma Juddy.
Aunque luego tuvo escuela familiar: creció viendo a sus abuelos, que tuvieron una tienda y eran muy ágiles con las cuentas pues de esa forma se ganaban la vida. Y de la mano de ellos aprendió a cogerle el gusto a los números: “Las matemáticas ayudan a desarrollar un pensamiento crítico. Para mí, casi todo está regido por las matemáticas, la vida cotidiana es muy lógica y allí están las matemáticas. La música, por ejemplo, tiene que ver con números. A partir de las matemáticas se puede modelar interacciones entre animales, crecimiento de plantas, interacción de células. Desde ahí se pueden encontrar modelos que puedan representarlos matemáticamente”, dice Juddy.
El gusto adquirido viendo a sus abuelos trabajar, sumado a la vocación innata por los números, y la formación como normalista, podría ser los elementos principales de la fórmula cuyo resultado final es el título como doctora en matemáticas. En su niñez hay otra anécdota que habla de su afinidad con los números: por una hepatitis y apendicitis aguda, en algún momento estuvo 20 días sin poder ir al colegio. Al volver a clase pensó que sería difícil desatrasarse pero resultó que en matemáticas le bastaron unas horas para aprenderlo todo. Hasta fue capaz de enseñarle a sus compañeros lo que ellos aún no entendían. En su caso, las matemáticas son pura pasión.
Nidia Yadira
Nidia Yadira Caicedo cuenta que desde muy niña se sentía atraída por las matemáticas, pues su mamá le enseñaba las tablas de multiplicar a su hermana mayor y Nidia siempre se las aprendía primero. Desde entonces dice haber creado una relación eterna con los números: su pregrado fue en matemática, al igual que los dos posgrados que ha hecho; y espera seguir en la ruta de la matemática a través de la docencia. Su hermana, a pesar de que no haber sido muy rápida con las tablas de multiplicar, terminó siendo Química. Y su hermano está terminando Ingeniería electrónica. En la familia las ciencias son un factor común.
“Las matemáticas son la ciencia del pensar, leí en un libro, y es cierto: ellas ayudan a desarrollar el pensamiento abstracto y el creativo, y le ayudan a uno a tener una visión diferente de las cosas. Son la madre de las otras ciencias, en ellas se establece la base para las aplicaciones, además se utiliza en la vida cotidiana desde que Dios creó al mundo”, asegura.
Después de terminar la licenciatura en matemática en la Universidad del Nariño, Nidia estudió matemáticas puras porque ese siempre había sido su deseo. La diferencia, entre una y otra cosa, explica, es que en las matemáticas puras se estudian los fundamentos teóricos de la materia, que pueden tener aplicaciones en la vida cotidiana para darle soluciones a problemas reales. Mientras que la licenciatura está enfocada a la pedagogía, a la formación docente.
Y es por eso que decidió dejar por un tiempo su querido Pasto e ingresar a la Universidad del Valle, “porque es una universidad reconocida a nivel nacional”. En la región, solo la Univalle tiene ese doctorado. Además allí, cuenta, le brindaron la oportunidad de financiar los estudios con una asistencia de docencia, pues en esa época Nidia no estaba vinculada a ninguna institución. Gracias a ese apoyo fue que pudo realizar el doctorado.
Actualmente Nidia es profesora de álgebra en la Universidad del Tolima. Y al igual que Juddy, dice que en sus clases predominan los hombres: “En Pasto, en el pregrado, siempre había más hombres. Y al llegar a Cali noté exactamente lo mismo en la maestría y en el doctorado, al parecer las mujeres se van más por las humanidades y los hombres por la ciencia, pero yo no estoy de acuerdo con que sea así siempre”.
En la utilidad que tienen las matemáticas en la cotidianidad, Nidia, coincide con su compañera Juddy. Por ejemplo, ambas, en sus trabajos de grado, desarrollaron investigaciones centradas en ayudar a buscar solución para dos líos en la ciudad: la interferencia en la señal de los celulares y el mosquito del dengue.
Nidia demostró a través de algunos conjuntos de números bien construidos, que las antenas de la señal celular se pueden ubicar estratégicamente para mejorar la recepción telefónica. Y Juddy, por su parte, demostró con modelos matemáticos que hay larvas y depredadores que, en estado acuático, pueden ser determinantes en el control del mosquito del dengue. “El ciclo de vida del vector esta dividido en dos estadios generales: el adulto, el aéreo, que es el transmite la enfermedad, y esta el acuático, es decir el de los huevos, larvas y pupas. Cada uno tiene una dinámica de desarrollos y cambios en el tiempo. Se ha demostrado que se pueden controlar, desde el nivel matemático. Matemáticas en función de la vida.
“Por cosas como estas es muy bonito ver como a través de las matemáticas estás aportando algo a la sociedad”, dice su compañera justamente, Juddy. Durante la entrevista para este arículo, ella, Juddy, cuidaba en su oficina de la Univalle al hijo de uno de sus compañeros de trabajo: un niño pequeño que trató con gran cariño, con voz tierna, al que recibió con un pedazo de plastilina porque sabe que le encanta jugar con plastilina. Al pequeño se le notaba lo mucho que la quiere. Ella, como buena profesora, siempre le responde con paciencia.
Pocos doctores
Según el Consejo Nacional de Acreditación, en Colombia solo hay 226 doctorados y al año se gradúan 245 alumnos, cifra muy baja a comparación de Brasil donde al año se gradúan 12,217 doctores.
Además en Colombia solo 43 universidades tienen programas de doctorado y 6 de ellas tienen 126, de los 226 que actualmente existen.
Se trata de la Universidad Nacional, con 57, la Universidad de Antioquia, con 24, la Universidad de los Andes, con 15, la Universidad del Valle, con 13, la Universidad del Norte, con 10, y la Universidad Javeriana, que cuenta con 7 programas.
El egresado del Programa de Ingeniería Eléctrica de la Universidad del Valle Andrés Pérez Uribe fue galardonado con el premio de investigación "Calidad de Vida” de la Fundación DALLE MOLLE de Suiza por su proyecto “Actidote: actividad como un antídoto contra la exacerbación de la enfermedad entre las personas minusválidas”.
Actidote es un proyecto en desarrollo de la Escuela Superior de Ingeniería y Gestión de Yverdon, Suiza. Su objetivo es desarrollar una tecnología para medir el esfuerzo físico de una persona en una silla de ruedas. Una especie de podómetro para el uso de personas discapacitadas. El premio “Calidad de Vida” es otorgado a las investigaciones que gozan del reconocimiento de los investigadores de universidades, empresas públicas o privadas.
Pérez es ingeniero electrico de la Universidad del Valle y Doctor (Ph.D.) en Ciencias de la Computación, de la Escuela politécnica Federal de Lausan y actualmente es profesor del Instituto de Tecnologías de la Información y Comunicación IICT Escuela de Negocios e Ingeniería Vaud (HEIG-VD) Universidad de Ciencias Aplicadas de Suiza Occidental (HES-SO).

La genética busca entender cómo se transmite la herencia de generación a generación. La estructura genética determina todas las características de una persona, por lo cual en el estudio de esta rama científica los límites son inciertos. La investigación toma vida con cada pregunta que hacemos sobre lo que somos y con cada respuesta surgen nuevas preguntas que alimentan el ánimo de la investigación e impulsan la ciencia hacia nuevos estadios.
El grupo de Genética Molecular Humana (GMH) del Departamento de Biología de la Universidad del Valle, actualmente adelanta trabajos descubriendo particularidades en los genes de la población colombiana. Desde mutaciones patológicas hasta la caracterización de la diversidad genética de comunidades ancestrales, hacen parte de los trabajos adelantados por el grupo de investigación, en virtud de aumentar el conocimiento genético sobre las poblaciones y, en cierta medida, su historia.
El pasado mes de septiembre Guillermo Barreto, profesor del Departamento de Biología y director del grupo GMH, participó como conferencista en el 62nd Brazilian – International Congress of Genetics, congreso realizado en Caxambu, Brasil, que este año tuvo como tema central “150 Años de Genética Mendeliana” y es considerado una de las mayores actividades científicas de Brasil.
En su conferencia, el profesor Barreto se refirió a la composición triétnica de la población colombiana como fuente de diversidad génica y, a partir de esta característica, destacó las particularidades del cáncer de mama familiar en nuestro país, refiriéndose también a los hallazgos de los proyectos que ha desarrollado por años como docente investigador de la Universidad del Valle.
Dichos proyectos, adelantados por el GMH, han indagado desde 1999 sobre la biodiversidad de las poblaciones humanas colombianas, a nivel molecular. Por otro lado, el laboratorio de Genética Molecular Humana está certificado por su alta fiabilidad en las pruebas de ADN, según la Sociedad Latinoamericana de Genética Forense.
Estos son algunos de los proyectos que estudian actualmente:
Cáncer de mama familiar
Durante su conferencia, el profesor Barreto resaltó los trabajos desarrollados para caracterizar las mutaciones específicas de patologías genéticas en nuestro país. Aunque es un proceso que se ha realizado con distintas poblaciones en todo el mundo, Barreto destaca que, para el cáncer de mama familiar al igual que existen mutaciones compartidas en diferentes países, cada región geográfica tiene su propia “colección de mutaciones”.
El cáncer de mama familiar, aparece en una familia en más de una persona afectada, o una persona a temprana edad (menor de 35). Buscando las mutaciones específicas de este cáncer para nuestro país, Barreto afirma “encontramos varias mutaciones, es decir, varios daños en el ADN de esos genes que eran reportadas por primera vez en Colombia”.
De esta forma, destaca el profesor, cuando aparezca la enfermedad en una familia se podrá recurrir a la colección de mutaciones específicas para Colombia. Así, se abre la posibilidad de hacer un diagnóstico presintomático analizando la susceptibilidad genética de las personas, siendo el diagnóstico más precoz.
Colombia: una población de tres etnias
Es sabido que la multiplicidad de características físicas en la población colombiana fueron originadas por el proceso de mestizaje tras la colonización. Nuestros rasgos predominantes y la herencia cultural son los aspectos que nos llevan a identificarnos con una u otra etnia. Sin embargo, el profesor Barreto afirma que “cuando a un genetista se le pregunta cuál es la estructura genética de la población colombiana no hay respuesta definida”, ¿por qué?
El interés del GMH en estudiar las poblaciones humanas, con especial predilección por las poblaciones indígenas, se basa en esta pregunta. El origen triétnico de los colombianos ha enriquecido la diversidad de su estructura genética. Ante esto, Barreto afirma que tras la investigación se han encontrado rasgos de mestizaje en comunidades aparentemente no mezcladas.
No obstante, el grupo de investigación ha centrado parte de su indagación en conocer la estructura de poblaciones indígenas no contactadas. El trabajo ha sido adelantado con comunidades de la Amazonía y del suroccidente del país resaltando la importancia de los valores culturales y las barreras geográficas como factores determinantes en la generación de la estructura y diversidad genética de cada una de estas etnias.
La importancia de este trabajo reside en conocer la estructura genética de estas poblaciones por el peligro que tienen de desaparecer debido a la disminución en la cantidad de individuos y su desplazamiento; definir marcadores genéticos que permitan entender el proceso de mestizaje y que , a partir de las similitudes genéticas, las comunidades puedan conocer sus orígenes, su historia.
Los hallazgos presentados por el profesor Barreto fueron de gran interés en el congreso, al cual asistieron aproximadamente 1.200 personas, quienes celebraban los 150 años de investigación en genética.
El sistema de investigaciones de la Universidad del Valle es el tercero en Colombia, si se tienen en cuenta el número de grupos de investigación, publicaciones, proyectos ejecutados y patentes.
Justamente, según las cifras nacionales, la Universidad del Valle obtuvo el mayor número de patentes entre las universidades, de 2011 a 2015. Actualmente la institución tiene 19 patentes nacionales y 9 patentes internacionales, para un total de 28 y en este momento hay 6 solicitudes para patentes nacionales y 27 solicitudes en otros países.
En cuanto a los grupos de investigación, explicó el vicerrector de investigaciones de la Universidad, Javier Medina Vásquez, en un conversatorio con los directores de grupos de investigación, la Universidad tiene el 43% de los grupos de investigación en la región y el 3,5% de los grupos a nivel nacional.
El conversatorio que se realizó en el Salón Valle del Cauca, como parte de la Semana de Ingeniería, el miércoles 19 de octubre de 2016, fue inaugurado por el decano de la Facultad, Carlos Lozano Moncada.
Durante el evento, el vicerrector dijo que actualmente Univalle tiene 220 grupos de investigación, de los cuales 186 son activos, pero sólo 164 están reconocidos y escalafonados por Colciencias. Además, cuenta con seis centros y tres institutos de investigación.
Estos grupos, centros e institutos se han conformado y trabajan con menos recursos que los que tienen las dos universidades que ocupan los primeros puestos, la Universidad Nacional y la de Antioquia que tiene un presupuesto para investigación cerca de cinco veces superior al de Univalle.
Para contextualizar la investigación, añadió el vicerrector Medina Vásquez, es necesario tener en cuenta que la Universidad ha manejado 152.093 millones de pesos en los últimos diez años, de los cuales el 54% provienen de recursos externos y el 46 de convocatorias internas.
En cuanto a las relaciones internacionales, sostuvo que hasta ahora se han enfatizado en la movilidad estudiantil y docentes.
Hasta agosto de 2016 se han suscrito convenios internacionales, de los cuales 145 están plenamente vigentes y 12 en proceso para la firma, lo que ha permitido la entrada de 144 estudiantes entrantes y 121 salientes, mientras que han llegado 198 profesores visitantes y han salido al extranjero 290 docentes de la Universidad.
Pero a pesar de las fortalezas que tiene la institución, explicó el profesor Javier Medina Vásquez, el panorama está cambiando y es necesario amoldarse con la nueva situación.
En primer lugar, aunque la Universidad tiene la mayor fortaleza y grupos de investigación en la región, han llegado nuevos competidores en busca de oportunidades y recursos.
Otra amenaza para el sistema de investigación de la institución radica en que es altamente dependiente de las convocatorias que hace Colciencias y de las convocatorias internas, lo que obliga a buscar nuevas fuentes de recursos.
Por otra parte, explicó Medina Vásquez, la Universidad es fuerte en todas las áreas del conocimiento, sin embargo tiene falencias en el área de las ciencias agrícolas que tendrán un gran apoyo económico en el postconflicto.
Como parte del conversatorio en la que participaron directores de grupos de investigación e integrantes del Comité de Postgrados de Ingeniería; el vicerrector de investigaciones mencionó que la Universidad tiene un sistema de investigación de baja escala al nivel global, es decir, con bajo volumen de recursos frente a una masa crítica de alto nivel, pero las condiciones del entorno que hicieron posible este alto nivel de desempeño nacional están cambiando y el éxito pasado no asegura el éxito futuro.
Para mantener el lugar de privilegio, en el campo investigativo, es necesario consolidar los grupos de investigación para que se mantengan o categoricen en los niveles A1, A y B. Crear nuevos centros e institutos y buscar otras fuentes de financiación, además de las tradicionales.
Sostuvo el funcionario que es latente la imperiosa necesidad de concursar, en alianza internacional, en proyectos de impacto nacional y de mayor envergadura y para lograrlo se requiere que los centros, institutos y grupos unan esfuerzos para hacer trabajos inter y transdiciplinarios que permitan copar las nuevas necesidades nacionales, explicó el vicerrector de investigaciones de la Universidad Javier Medina Vásquez.
Pronto, los estudiantes de la Universidad del Valle tendrán la oportunidad de mejorar sus competencias en lectura crítica, comunicación escrita y razonamiento cuantitativo a partir de la interacción con Objetos Virtuales de Aprendizaje - OVA diseñados por la Dirección de Nuevas Tecnologías y Educación Virtual - DINTEV y el Centro de Innovación Educativa Regional-Sur (CIER-Sur).
Este proyecto surge en el marco del Plan de Fomento a la Calidad 2015-2018 de la Universidad del Valle donde se presenta la oportunidad de desarrollar una intervención pedagógica con el uso de TIC para fortalecer las competencias genéricas en esas áreas con el fin de mejorar los desempeños de los estudiantes en situaciones complejas de manera creativa, eficaz y pertinente.
La Dintev y el CIER-Sur, ambos de la Universidad del Valle, han emprendido este proyecto, diseñando por lo pronto 32 OVA en las competencias de lectura crítica y razonamiento cuantitativo y se espera completar 72 durante el próximo año, en donde se incluirán objetos virtuales de aprendizaje en la competencia de comunicación escrita.
Según la profesora Gloria Isabel Toro, directora de Dintev-CIER, a partir de estos recursos, contextualizados y lúdicos, los estudiantes encontrarán un espacio divertido y desafiante donde podrán interactuar con juegos y actividades que ayudarán a desarrollar sus competencias.
En el área de lenguaje el proyecto ha contado con la asesoría y liderazgo de la profesora María Cristina Martínez, jefe del Departamento de Lingüística y Filología de la Escuela de Ciencias del Lenguaje de la Universidad del Valle, junto con miembros del Grupo de Investigación en Textualidad y Cognición (Gitec). La profesora Martínez ha dirigido el diseño educativo de los objetos de aprendizaje de lectura crítica y prontamente iniciará la dirección de los OVA en la competencia de comunicación escrita. Por otro lado, el profesor César Delgado, con una amplia experiencia en didáctica de la matemática, asesora y lidera el equipo de diseño educativo de la competencia en razonamiento cuantitativo.
Este proyecto se planteó en tres fases: La primera fase consistió en realizar un análisis de los resultados de las Pruebas Saber-Pro en la Universidad del Valle. La investigadora María Cristina Martínez señala que en esta etapa, se examinaron los resultados de las pruebas en los años 2013 y 2014, que corresponde a estudiantes que iniciaron su carrera universitaria en el 2008 o 2009: “Se partió de una hipótesis de tipo sociocultural que establece la relación entre los resultados de estas pruebas o cualquier otra prueba con la manera cómo los estudiantes utilizan el lenguaje en sus prácticas sociales y culturales y cuestiona la poca incidencia que últimamente el proceso educativo está teniendo en un cambio para el logro efectivo de una equidad en la educación”.
En la segunda fase se planteó la construcción de una malla de contenidos, el diseño educativo y desarrollo de los objetos virtuales de aprendizaje. Estos OVA se construyeron en tres niveles: básico, orientado a estudiantes de primeros semestres que recién inician su educación superior y pueden tener vacíos en lenguaje y razonamiento cuantitativo desde el colegio y precisan nivelar estos aspectos. El nivel medio orientado a estudiantes de 4 a 7 semestres que necesitan fortalecer sus competencias para profundizar en sus áreas de estudio, mejorar su capacidad de análisis, de síntesis y de comprensión de modelos teóricos y prácticos. Finalmente, los OVA del nivel avanzado orientados a estudiantes de últimos semestres que se enfrentan a proyectos de tesis e investigación y que buscan fortalecer competencias de argumentación, esquemas de organización conceptual y preparación para la vida profesional.
Para la profesora María Cristina Martínez este proceso de mediación a partir de objetos virtuales de aprendizaje debe considerar la figura del profesor como centro del quehacer pedagógico: “El profesor tiene que estar allí, es él quien logra hacer las mediaciones pertinentes con sus estudiantes. Cuando iniciamos los primeros 16 OVA, lo hicimos pensando que eran complementos al trabajo presencial del profesor. El paso siguiente era convertir esa malla curricular en guías pedagógicas que orientaran la elaboración de los OVA y mantuvieran la relación interactiva y conceptual de las actividades propuestas. Debo reconocer que fue para nosotros también todo un aprendizaje, por cuanto era necesario tener en cuenta la multifuncionalidad que ofrecen las tecnologías digitales y el Internet”.
Finalmente en la fase de implementación y evaluación se pretende establecer los mecanismos mediante los cuales los estudiantes harán uso de los Objetos de Aprendizaje. Se destinará un espacio en el Campus Virtual de la Universidad donde los estudiantes podrán interactuar con los OVA, y se realizará un estudio piloto de seguimiento para conocer el impacto de esta intervención en el desempeño de sus competencias en lenguaje y razonamiento cuantitativo, y que se espera ver reflejada entre otras cosas, en mejores resultados diferentes pruebas como las Saber Pro.
Para complementar este proyecto, se desarrollará un “Gimnasio de Habilidades” que consistirá en un espacio de “fogueo” mediante el cual los estudiantes podrán probar sus destrezas a través de ejercicios, prácticas y juegos que los enfrentarán a situaciones donde deberán poner en práctica sus competencias en lenguaje y razonamiento cuantitativo.
