Investigadores ofrecen alternativas para mitigar el impacto de posibles eventos sísmicos.
La implementación del sistema industrializado de construcción de viviendas (ISHC, por sus siglas en inglés) es, en la actualidad, un método utilizado altamente en esta región del continente. El sistema, caracterizado por el uso de muros de hormigón y estructuras delgadas, carece de un comportamiento adecuado ante posibles escenarios de movimientos sísmicos.
Dada la alta concentración de riesgo sísmico presente en la región del Pacífico, especialmente en la ciudad de Cali, una investigación realizada por el estudiante de Doctorado en Ingeniería con Énfasis en Mecánica de Sólidos, Bryan Castillo Torres, con la participación de la investigadora Sharick Melissa Vides Quintero y la dirección de los profesores, investigadores de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática e integrantes del grupo de investigación Sísmica, Estructural, Eólica y Geotécnica (G-7) Johannio Marulanda, Albert R. Ortiz y Peter Thomson, busca evaluar este comportamiento y ofrecer una alternativa que mitigue los riesgos derivados de tales escenarios. Con esta investigación, cuyos resultados fueron publicados en la revista especializada Building Engineering, se espera estimular el desarrollo técnico y tecnológico de la industria local en el área de la construcción, impactando de manera directa la calidad de las construcciones de viviendas en el futuro inmediato de la región.
Los riesgos del sistema industrializado de construcción
Aunque, a nivel macro, el sistema de construcción más utilizado sigue siendo el de la mampostería, en viviendas de interés social y prioritario se ha presentado un aumento considerable en la implementación del sistema industrializado en la industria de la construcción, debido a sus beneficios relacionados con menor costo de mano de obra y uso de materiales. Adoptado de edificaciones norteamericanas y chilenas, estas construcciones se caracterizan por fundiciones en sitio, formaletas metálicas reutilizables y muros delgados, de un grosor que va desde los 25 cm a 30 cm. Esta metodología, al ser industrializada, disminuye los tiempos de construcción, favoreciendo la construcción de más estructuras en un menor tiempo.
Sin embargo, existe un vacío investigativo a nivel del comportamiento de tales estructuras, una vez son sometidas a movimientos sísmicos de considerable magnitud. Puesto que el grosor de los muros construidos en Cali es menor al internacional (alrededor de unos 10 cm), y dado el riesgo de sus habitantes ante un sismo, nació la necesidad de implementar modelos y estructuras de mitigación para los efectos que podría causar este escenario, de presentarse.
“Accidentes relacionados con sismicidad han demostrado que se presentan afectaciones, incluso aquí en Cali con el sismo de Pizarro. Se han realizado estudios. Hay muchas investigaciones y un instituto dedicado de lleno a la investigación de este tipo de muros y su comportamiento sísmico”, cuenta el investigador Bryan Castillo, y aclara que, aunque no hay que demeritar las bondades de este sistema de construcción, la ubicación geográfica de la ciudad hace necesario un estudio que determine las posibles soluciones a la problemática, esta vez a través de un sistema de control en forma de aislador, cuyos componentes fueron obtenidos luego del trabajo en conjunto que ha venido realizando el grupo de investigación G-7, con descubrimientos y adelantos que han hecho posible la creación de estos dispositivos de control a nivel local.
El papel del dispositivo U-FREI en la investigación y el desarrollo de una industria local de sistemas de control sísmico para edificaciones
La investigación consideró la utilización de los dispositivos elastoméricos reforzados con fibra no conectados (U-FREI, por sus siglas en inglés), un tipo de aisladores sísmicos cuya fabricación es de bajo costo y permite una instalación más fácil con respecto de las estructuras, con el objetivo de que el daño generado a partir de los ejercicios de simulación sísmica desarrollados en laboratorio estuviera concentrado en ellos y no en las estructuras como tal.
Al ser un dispositivo de fácil reemplazo, resulta en una importante alternativa a tener en cuenta, de cara al costo que puede implicar un escenario sísmico. “Es una pieza de fusible, lo que la hace mucho más económica de reemplazar si la comparamos con reemplazar o rehabilitar nuevamente una estructura, que muchas veces puede llegar hasta el colapso, perdiéndose todo el patrimonio”, explica el investigador Bryan Castillo Torres. Según él, su uso también estuvo pensado para impulsar la fabricación de este tipo de sistemas de aislamiento a nivel local en el futuro, pues actualmente dichos dispositivos son fabricados y evaluados mayoritariamente en países del extranjero como Estados Unidos y Chile.
Estos dispositivos también representan un paso adelante en el propósito de buscar formas de aprovechamiento de otros materiales de tipo ecosostenible, pues comparados con versiones anteriores (el SREI y el FREI), ha supuesto el reemplazo de materiales como el plomo y el acero por elementos geotextiles, abriendo a su vez la puerta para la industria nacional. Estas decisiones fueron claves para la investigación, dado que de esta manera se eliminaron costos y tiempos de prueba. “Poder hacer eso acá es una de las ventajas y uno de los grandes aportes de la investigación. Ahorrarnos ese costo de traslado de materiales y evaluarlo a nivel local es fundamental para la implementación de estos dispositivos”, comenta el investigador.
Para realizar el análisis y experimentación con dichos dispositivos fue necesario crear una subestructura que representara un sistema real de edificación de baja altura junto con el aislador. Con dicha subestructura, se procedió a hacer las mediciones, teniendo en cuenta cuatro eventos sísmicos de alto impacto a nivel internacional: El Centro (EE. UU., 1940), Kobe (Japón, 1995), Loma Prieta (EE. UU., 1989) y Morgan (EE. UU., 1984). La escogencia de estos eventos se dio, a su vez, con el propósito de ampliar los criterios a evaluar. “No nos centramos un contenido frecuencial (potencia del sismo) específico, sino que contamos con un abanico de opciones, para poder evaluar la estructura en diferentes condiciones sísmicas. Eso permitió ampliar el rango de análisis”, dice el investigador Bryan Castillo.
Posteriormente se trabajó con una metodología de simulación híbrida, que permitió al grupo investigador concentrarse en analizarlos mientras se examinaba el comportamiento estructural de la edificación. “Tomamos un elemento experimental, que en este caso eran los aisladores, y al mismo tiempo tomamos una estructura experimental (un muro a escala real). La metodología consistió en una retroalimentación en tiempo real de un modelo numérico”, explica el investigador Bryan Castillo. Según él, los datos fueron extraídos al modelo, luego fueron probados físicamente, para concluir con el reingreso de tales datos al sistema numérico.
Esto permitió que los investigadores tuvieran información precisa acerca de lo que ocurriría en la estructura en caso de un evento sísmico, en comparación a las referencias antes mencionadas, presentadas a través de un modelo de histéresis en donde se evidenciaron datos relacionados con la rigidez del comportamiento del edificio, el grado de disipación, la degradación de la rigidez, entre otros valores.
Tras comparar el sistema aislador desarrollado con base en los cuatro eventos sísmicos internacionales se demostró que dichos dispositivos redujeron el desplazamiento de la estructura de 67,30% en el caso del sismo de Centro, 74,30% en el de Kobe, 80,60% en el de Loma Prieta y 49,30% en el de Morgan.
El carácter innovador del dispositivo
Para el investigador Bryan Castillo Torres el desarrollo de este modelo de análisis híbrido representa una apuesta innovadora a nivel investigativo, especialmente porque pudo ponerse a prueba a nivel local, gracias a los adelantos tecnológicos con que se cuenta actualmente: “Sin esa tecnología no hubiésemos podido ensayar estos sistemas. Tendríamos el elemento, el muro, pero no podríamos ensayarlos”.
Además, considera que el sistema desarrollado es un gran avance en la protección de edificaciones construidas con base en el sistema industrializado de construcción de viviendas. “Con estos sistemas vamos a poder evitar daños mayores en las edificaciones, reducir costos de rehabilitación y poder concentrar el daño en estos elementos. Como los elementos son reemplazables, significa que estás cuidando tu patrimonio y estás generando un nivel de seguridad mayor para las personas que habitan estas estructuras”, dice, y añade que la aplicabilidad de estos sistemas recae en el desarrollo con que cuente el país en materia investigativa y de producción de estos elementos.
Luego de un largo proceso de investigación y desarrollo, la patente para el tratamiento de “bifenilos policlorados” (PCB), creada por el profesor de la Escuela de Ingeniería Química Gustavo Bolaños y su entonces estudiante de doctorado Víctor Marulanda, fue licenciada recientemente para su aplicación industrial por una empresa del sector privado.
La patente tuvo como propósito ofrecer una técnica para el tratamiento de los PCB, compuestos químicos utilizados como aceites de transformadores eléctricos y que son sustancias altamente tóxicas que se acumulan en la cadena alimenticia, y se presentó como una alternativa a las prácticas utilizadas anteriormente para el tratamiento de dichos compuestos, dado el alto impacto de estas actividades en el medio ambiente.
Debido a su carácter innovador, esta patente fue ganadora de una convocatoria realizada por el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación, lo que hizo posible que en el año 2013 los investigadores pudieran patentarla a nivel internacional. Los países escogidos fueron Estados Unidos, Brasil y China, y fue en este último donde dicha patente se convirtió en la primera en ser registrada por Colombia.
El camino tras la obtención de la patente
El investigador y profesor de la Escuela de Ingeniería Química, Gustavo Bolaños, cuenta que el proceso posterior a la obtención de la patente en estos países tuvo como propósito darle continuidad a la experimentación científica y mejorar el desempeño financiero del proceso, buscando la reducción del costo de procesamiento. Con el trabajo del, en ese entonces, estudiante de doctorado en Ingeniería Edwin Sánchez, se logró llevar la investigación hasta un punto de prueba, para lo cual fue necesario la fabricación de una planta piloto de tratamiento. “La planta la diseñó un equipo de profesionales bajo mi dirección. Se consiguieron los fondos necesarios, se realizó el diseño de procesos y la Ingeniería de detalle, y se realizó un estudio de riesgos y operabilidad”, esto gracias a que el doctor Edwin se enfocó en el refinamiento y escalamiento de la tecnología para hacerla financieramente más competitiva, cuenta el investigador y profesor Bolaños.
Además de la Universidad, se obtuvo el apoyo financiero del sector eléctrico, EMCALI, y de instituciones como la Corporación Regional del Valle del Cauca (CVC) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia. Adicionalmente, con el apoyo de CELSIA, se logró dotar a la Universidad de la capacidad para realizar el análisis de PCB en aceites dieléctricos, y la acreditación de esta prueba por parte de IDEAM.
“Finalmente tuvimos la planta, una unidad móvil que tiene el volumen de un contenedor de 40 pies, y que montamos en un espacio cedido temporalmente por EMCALI, el cual está localizado en ACOPI. Ahí las pruebas técnicas y las evaluaciones financieras que se realizaron en esa escala resultaron mucho mejor que lo que habíamos pensado. Esta es la opción más barata que hay en el país, y en muchos países diría yo, para tratar esos aceites contaminados en una forma ambientalmente amigable”, dice el investigador y profesor Gustavo Bolaños.
El proceso de desarrollo y optimización de la tecnología patentada llegó a un punto de madurez tal que LITO S.A.S, una empresa del sector privado, mostró interés en ponerla en práctica en un ambiente industrial. Esta empresa, dedicada a la recolección de transformadores contaminados, desensamble y exportación de los PCB resultantes de actividades del sector eléctrico, de telecomunicaciones, hidrocarburos, entre otros, vio truncadas sus operaciones debido a la negativa por parte de navieras de continuar con el transporte de estos componentes, debido a su alto riesgo y el costo elevado de las operaciones. Fue, entonces, cuando se presentó la oportunidad para licenciar la patente, y tratar estos compuestos sin la necesidad de llevarlos a otros países.
“LITO estaba al tanto del desarrollo, y quisieron probarlo en un ambiente industrial real. Eso ocurrió a finales del año pasado. Tuvieron que pasar 20 años para que llegáramos a este punto”, dice el investigador Gustavo Bolaños, y resume que este resultado se dio gracias a la conjunción de esfuerzos de varias entidades, estudiantes e investigadores que buscaron crear la solución de esta problemática en el país.
Impacto y consecuencias del licenciamiento de la patente
La puesta en marcha de esta tecnología tendrá un impacto directo en concordancia con la directriz de eliminar este tipo de aceites contaminados a nivel mundial, firmada por Colombia y otras 200 naciones, lo que implicará el fin de los movimientos transfronterizos para transportar estos desechos, tal y como se ha hecho hasta ahora. El investigador y profesor Gustavo Bolaños cree que la tecnología desarrollada contribuirá a un mejor tratamiento que el existente actualmente por medio de otras tecnologías extranjeras. “La tecnología desarrollada en Univalle permite tratar aceites con elevados niveles de contaminación en una forma más segura y más barata”, afirma. La planta de tratamiento está en capacidad de manejar una mayor concentración de PCBs en los aceites que los sistemas utilizados en otros países.
Además de permitir la puesta en práctica de estos sistemas novedosos en la región, el licenciamiento de la patente por parte de una empresa del sector productivo tiene un gran significado, de cara al camino que abre para nuevos desarrollos. Para el investigador Bolaños el licenciamiento es un espaldarazo a los esfuerzos investigativos de la Universidad:
“Ayudará a que haya más investigaciones en ese y otros campos. Yo creo que esto es un ejemplo de que la investigación científica y tecnológica se puede llevar hasta sus últimas consecuencias. Por supuesto, también es un ejemplo de que eso no se logra en una semana. Es un esfuerzo continuado que puede tardar décadas. A nosotros nos tomó dos décadas llegar hasta donde estamos ahora. Entonces, hay que ser persistentes, tener una visión y trabajar por ella, convencer a muchas personas, mostrarles resultados, escucharlas. Eso es muy importante”.
De izquierda a derecha: Diego Domínguez, quien trabajó con la OTRI y fue fundamental en el proceso de consecución de recursos y gestión del proyecto de construcción de la planta piloto; profesor Gustavo Bolaños, docente de la Escuela de Ingeniería Química e investigador principal; Víctor Marulanda, actualmente docente de la Escuela de Ingeniería Química y cuando era estudiante de doctorado adelantó los primeros estudios de la tecnología; y Edwin Sánchez, estudiante de doctorado que se enfocó en el refinamiento y escalamiento de la tecnología para hacerla financieramente competitiva. Crédito de la foto: Consejo Profesional de Ingeniería Química en la entrega del Premio Nacional de Ingeniería Química 2018.
La Universidad del Valle reafirma su compromiso social con las comunidades de la región, contribuyendo de manera significativa en la mejora de la calidad de vida de las personas con movilidad reducida.
La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación – OTRI hizo la transferencia del prototipo Mousetick a los deportistas de InderValle, quienes representaron al Valle del Cauca en los Juegos Paralímpicos.
El Mousetick es un innovador accesorio tecnológico que se adapta a dispositivos como computadores, televisores o tablets, permitiendo que personas con movilidad reducida, controlen de manera autónoma a partir de movimientos bucales, soplidos o succiones. Este dispositivo, desarrollado con tecnología Arduino, simula las funciones de un mouse tradicional, facilitando el acceso a dispositivos electrónicos de manera sencilla.

Esto ha sido posible gracias al esfuerzo del grupo de investigación Sistemas Socio-ecológicos Sustentables, liderado por el profesor Mauricio Quintero Ángel, de la Seccional Palmira de la Universidad del Valle. El equipo de la OTRI también brindó apoyo a los investigadores, facilitando el proceso de licenciamiento y transferencia del prototipo para garantizar su implementación efectiva.
El Mousetick es un ejemplo tangible del poder transformador de la investigación de la Universidad, generando apropiación social del conocimiento, sensibilizando sobre la importancia de diseñar tecnologías accesibles para el bienestar de la región. Su transferencia beneficiará directamente a 13 deportistas de InderValle, mejorando su calidad de vida y su autonomía en el uso de dispositivos electrónicos.
Con esta y otras iniciativas, la Universidad continúa fortaleciendo la innovación social y su rol como actor clave en la transformación social y el desarrollo sostenible de la región. Este proyecto es un claro ejemplo de cómo la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación pueden generar cambios en la vida de las personas.
La Universidad del Valle se destaca como un referente en la región en términos de innovación social y desarrollo tecnológico, enfocándose en la construcción de una sociedad más incluyente.

El profesor Julio César Caicedo, de la Facultad de Ingeniería, fue nombrado como Académico Correspondiente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ACCEFYN).
Con un total de 64 votos, la última sesión de ACCEFYN tomó la decisión de sumar a sus miembros correspondientes al profesor Caicedo por sus contribuciones en el campo de la ingeniería, su liderazgo académico y su compromiso con el desarrollo de la ciencia y la tecnología en Colombia.
Ser miembro de la ACCEFYN implica diversas responsabilidades y privilegios, entre los cuales destacan la posibilidad de ofrecer asesoría en temas estratégicos de ciencia, innovación y tecnología, así como la oportunidad de colaborar con otros científicos de renombre, tanto a nivel nacional como internacional. Además, esta distinción representa un reconocimiento público al mérito científico y académico del profesor Caicedo.
Para el docente, este reconocimiento no solo es un motivo de gran orgullo por su ingreso a la Academia, sino también por la edad con la que ha llegado a este sitial de honor “Siendo yo ingeniero, logré ingresar a la Academia de Ciencias y, además, antes de cumplir los 50 años, cosa que no es fácil porque esa era una exigencia que superé gracias a mi gran contribución a Colombia”.
Este testimonio subraya no solo el esfuerzo y la dedicación del profesor Caicedo, sino también la importancia de su trayectoria en un campo históricamente dominado por las ciencias naturales y exactas. Su ingreso a la Academia es el testimonio fiel de que la interdisciplinariedad tiene un papel preponderante en el desarrollo científico del país.
Además de este logro personal, el reconocimiento al profesor Caicedo es un reflejo del impacto que la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle ha tenido en la ciencia y la tecnología, donde se contribuye día a día al avance del conocimiento y a la formación de profesionales que aportan al desarrollo de la sociedad.
El profesor Caicedo, con una destacada trayectoria en investigación y liderazgo académico, ha sido un embajador del conocimiento y la innovación en Colombia, posicionando a la Universidad del Valle como una institución clave en la promoción de la ciencia y la tecnología.
Juan Francisco Díaz y Frank Valencia Pozo fueron invitados al programa radial Sanemos Juntos de la Universidad del Valle, para abordar el tema de "Ciencia e inteligencia artificial para medir los procesos de polarización en redes sociales "
María Adelaida Arboleda, profesora del Departamento de Psiquiatría, Univalle
“Desafortunadamente estamos en un momento de la historia en donde la opinión y las reacciones inmediatas son del orden del día y generalmente esto lleva a que las personas tomen posiciones sin mucha reflexión y más basadas en cosas emocionales, como probablemente son sus bases ideológicas, desde allí actúan y yo diría que desafortunadamente esto termina generando una serie de emociones hacia sí mismo y hacia los contradictores”.
No existe un ser humano que no haya sido influenciado por otro ser humano, ya sea que ese otro ser humano sea un escritor, sea un columnista, sea una periodista, siempre hay alguien, eso es inherente a la condición humana. ¿Qué es lo que resulta preocupante en la vida contemporánea? que la influencia no necesariamente va acompañada de la construcción de un conocimiento reflexivo, sino de opiniones entonces emotivas. Entonces, el influencer que no necesariamente tiene un amplio conocimiento en un tema, hay congresistas que son influencers, realmente uno no tiene claro cuál es como su base teórica, pero mueven a partir de las emociones, mueven a partir de la estética, mueven a partir de otro tipo de cosas que, a la luz de la rapidez de lo contemporáneo para algunas personas, en particular algunos jóvenes, eso les resulta mucho más atractivo que irse a leer un autor. Entonces, me parece que estamos en otro momento, no creo que sea despreciar lo que hay, sino comprender las maneras como se construyen las opiniones actualmente y ver de qué manera ética, una manera como persistente en el programa, se puede acompañar a la sociedad en pleno, en particular a miembros de esta de esa comunidad, como los jóvenes al a una construcción de una opinión que tenga unas bases que les permita elegir.
Juan Francisco Díaz, profesor de la Escuela de Ingeniería de Sistemas de Computación, profesor titular de la Universidad del Valle.
Uno escucha todo el tiempo en la televisión estamos polarizados, pero ¿qué tan polarizados estamos realmente?
Entonces, lo que nosotros hicimos fue inventarnos como una aplicación que es un dispositivo para medir la polarización, es un número entre cero y uno, donde cero significa que no estamos nada polarizados y uno que estamos súper polarizados y cualquier cosa en la mitad significa más o menos polarizados.
Ese es el polarizómetro, un dispositivo, en este caso informático, para medir cuán polarizados estamos sobre un tema objetivamente.
¿Cómo se mide la polarización?
Lo que miden es cuánto esfuerzo habría que hacer para llevar la gente al consenso y ese esfuerzo está medido en función de dos cosas: ¿cuánta distancia hay entre mi opinión y la opinión de modera consenso? ¿Cuánta gente está de un lado del otro? en función de esos dos parámetros, hicimos unas fórmulas para decir cuán difícil sería llevarlos a consenso según esa distribución, en esa tabla y eso es lo que mide la polarización ¿Cuál es el esfuerzo? Cuando el esfuerzo es poquito, quiere decir que estamos poco polarizados y cuando el esfuerzo es mucho, quiere decir que estamos muy polarizados.
¿Cuál es el aporte a la sociedad de tener un polarizómetro?
La polarización es un fenómeno social, un fenómeno social, es un fenómeno como otro fenómeno de la naturaleza y la ciencia siempre ha intentado interpretar, entender esos fenómenos, cuantificar esos fenómenos. Nosotros empezamos a interesarnos en este problema cuando vimos el papel que jugaron las redes sociales en el plebiscito por la paz en Colombia, también en el Brexit, en las elecciones presidenciales y demás.
Entonces nosotros dijimos tal vez nosotros podemos aportar desde las matemáticas y las ciencias de la computación, junto con personas de ciencias sociales a entender este fenómeno, no a satanizarlo, porque algunos cambios en las sociedades han venido gracias a la polarización, digamos, es natural tener esas divisiones, pero sí es bueno, saber cómo medirlo, saber si estamos más o menos polarizados que ayer, si la policía está subiendo, está bajando, si los tomadores de decisiones tienen acceso a esta información, ellos pueden tomar sus propias decisiones, si para ellos la polarización es mejor que suba eso, nosotros como científicos no tomamos un partido, simplemente ahí está, Lo medimos así, nosotros no tenemos ningún posición ideológica.
¿Será que las personas a veces somos víctimas de estos procesos de polarización?
Sí, definitivamente, una de las inspiraciones fue también campañas políticas en redes sociales, donde la idea era que la gente votara berraca “creo que fue la expresión que usaron”. Entonces es cuando la gente está más emocional, se va y verdaderamente vota con rabia, con miedo, como ellos quieren que uno vote. Entonces sí, sí somos víctimas.
Frank Valencia, investigador del Centro Nacional de la Investigación en Francia, Ingeniero de Sistemas y profesor titular de la Universidad Javeriana.
¿En qué temas se utiliza este dispositivo?
Cualquier tema de interés general, por ejemplo, particularmente reformas políticas, situaciones que generen un caos en la nación. En el proyecto en particular nos estamos enfocando en situaciones que conciernen al Valle del Cauca, porque el proyecto que tenemos es del sistema de regalías para el Valle del Cauca.
Las redes sociales, digamos que empezaron con la idea de que todo mundo tuviera una voz, todo el mundo podía participar y conocer, lo que pasa es que las personas son inherentemente irracionales, es decir, ellos, tienen ciertos sesgos, ese es el que puede ser el sesgo de confirmatorio, digamos, donde uno le da mayor importancia a las cosas con que uno ya está de acuerdo.
Otro sesgo, por ejemplo, que es muy común en los seres humanos, es el de autoridad que la tendencia del ser humano a seguir, digamos personalidades influyentes.
¿Cómo se mide la polarización?
Básicamente es una visión de la polarización como algo opuesto al consenso, entonces, si la gente está en consenso, pues no hay polarización, pero si no hay consenso, entonces hay cierta polarización. ¿Cuál es el esfuerzo que necesitamos para llevar a esa población a consenso? miren que esto, aparte de ser una medida de polarización, es una medida bien interesante para un tomador de decisiones.
¿Será que las personas a veces somos víctimas de estos procesos de polarización?
Somos seres humanos víctimas, pero somos personas influenciables y hoy en día, sobre todo, pienso más en los jóvenes, por ejemplo no veo X, dejé de ver televisión, los noticieros, me sentí completamente desinformado. Entonces busco mis fuentes, que en las que yo confío, que creo que son serios o cosas de ese estilo, no soy tan influenciable pero los jóvenes y sus opiniones se forman a partir de todo lo que ven allí, definitivamente sí somos influenciables por esas redes.
Estamos tratando de hacer modelos que recojan cómo se forma la opinión y cómo evoluciona la opinión. ¿Quiénes queremos que lo usen? Nosotros lo que pretendemos como ingenieros, como científicos, es entregar una herramienta que pueda ser usada.
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“En el curso de tejidos se explican las figuras geométricas. Pero en el ICFES no nos evalúan el tejido y ese es nuestro conocimiento. Nos están castrando”
Por Laura Parra Rodríguez
Agencia de Noticias Univalle
Blanca Jenny Tumiñá estuvo a punto abandonar sus estudios en sexto de bachillerato porque las maestras no le entendían el español. A sus 24 años, esta indígena Misak estudia octavo semestre de Licenciatura en Matemáticas y es políglota: habla Namtrik, Nasa, español e inglés. Además, integra las Autoridades Indígenas del Sur Occidente, AICO, y participa en la mesa de diálogo con el Ministerio de Educación Nacional defendiendo los derechos de las infancias indígenas a educarse en colegios que hablen su propia lengua.
A las reuniones llega unas veces luciendo su atuendo tradicional, otras de jean o vestido. Siempre con una mochila diferente y su cabello largo, usualmente suelto. Esa es su identidad. En estos espacios, su personalidad extrovertida es una característica que muchos consideran inusual en una mujer indígena. La diferencia con otras mujeres de su comunidad es que ella ha decidido hablar sobre la matemática que los misak conocen ancestralmente y dedicar su carrera en la Universidad del Valle a estudiarla y difundirla.

¿Cómo fue su infancia de niña misak?
Hay cosas que ya no recuerdo con dolor. Cuando estudiaba en Silvia, cuna del pueblo Misak, solo hablaba en Namtrik (idioma Misak) e iba todos los días vestida con mi anaco. Después, nos trasladamos al Huila, a una finca de mi tío, y fue un reto aprender español. De hecho, por el bullying, con nuestros hermanos decidimos no hablar en zonas públicas nuestro idioma. En la casa, mis padres nos hablaban en Namtrik y respondíamos en español. A mi hermano, la profesora le cortó el pelo cuando se quedó dormido. Eso es lo que muchas veces uno no aguanta y decide dejar todo, la parte cultural, los conocimientos, el pelo, la indumentaria, la lengua.
Yo perdí N veces español. Me acuerdo mucho de una tarea que decía mitos y leyendas. En español no sabía qué era un mito y qué era una leyenda, pero en mi idioma sí lo tenía súper claro. La profe decía: ‘usted, ni siquiera sabe español, ni siquiera sabe los verbos ser o estar’. Sentí que no me hallaba, de hecho no quería estudiar. Eso sí, recuerdo mucho que era muy buena en matemáticas. Nos colocaban los ejercicios y era la primera en terminar.
¿Entonces, qué le impidió dejar el colegio?
Nuestra casa estaba en la zona rural, así que nos alquilaron una habitación en el pueblo y allí conocí a una profe del colegio Nasa. Ella me dijo: ‘es un colegio chévere. Venga y mire’. Fui a visitar la institución y hablé con mi familia: ‘si ustedes no me van a ayudar, yo me voy de interna y allá me dan todo’.
En el colegio Nasa las abuelitas se encargaban de decir la historia de cada figura geométrica y después el profesor definía el cuadrado, el rombo. También aprendimos muchos autores indígenas, por ejemplo, yo no sabía quién era Quintín Lame o Floro Tunubalá, que fue el gobernador Misak del Cauca. Cosas tan simples que de pronto no dicen mucho para la gente, pero para mí son referentes y que no enseñan en el colegio mestizo ¿entiendes?
¿Cómo recuperó el Namtrik?
Fue aquí en Univalle que pude encontrarme con los míos porque crecí en un ambiente netamente campesino y del pueblo Nasa. Yo digo que a uno le marca la vida el Cabildo Universitario. Cuando vivía en la Casa de Paso de este cabildo, me nombraron coordinadora. Había algo muy particular, decían: “tan rara una Misak que habla Nasa”, y siempre me preguntaban ¿tus papás son Nasa? ‘No, mis papás son Misak’. Entonces, dije ‘quiero aprender a hablar Misak’ porque solo lo entendía.
En tercer semestre vi el curso de Etnomatemática con el profesor Fabián Porras. Ese curso me llamó muchísimo la atención y ahí se hablaba de la matemática de los pueblos indígenas y se habló de la matemática de los mayas y dije: ‘bueno, si eso existe yo también puedo hacer algo con lo Misak’.
¿Podría acercarnos a la geometría Misak?
En el cuadrado están los cuatro elementos Misak: la familia, los abuelos, la comunidad y el territorio. En la cocina también hay cuatro piedras. Para la cultura Misak la forma de contar es por cuatro. Esas cuatro piedritas son el papá, la mamá y los dos hijos. Los niños crecemos alrededor del Nachak (fogón).
Cuando explicamos desde allí la matemática, yo siento que les queda más a los niños... En un trabajo final de didáctica les dije que hicieran dibujos que incorporaran las figuras geométricas e hicieron arañas, a la mujer embarazada, el sol, el ciclo de la luna. Figuras que ellos ya conocían, porque están en nuestros tejidos. Incluimos también qué es el ángulo, los vértices.
Desde el Nachak también sale la doble espiral del pueblo Misak. Para ustedes, la matemática está inscrita en toda una epistemología, es una construcción del saber, es la espiral de Fibonacci. Donde ustedes ven una espiral, yo veo mi historia, mi familia, mi comunidad, mi territorio.
El centro de la espiral es el nacimiento, el fogón, el territorio, pero mire que (la espiral) ya está construida. Entonces nosotros caminamos sobre lo construido. Los conocimientos que hay aquí los construyeron nuestros abuelos, nosotros caminamos sobre ellos. Por eso, decimos que el camino nuestro ya está abierto, solo es caminar sobre lo que dejaron nuestros ancestros.
Yo alguna vez hablaba con un profe de filosofía que enseñaba matemática y decía que en el pasado está Pitágoras. Yo pensaba ¿si nosotros viéramos lo mismo? Pitágoras dejó teoremas y nosotros trabajamos sobre ellos. Él murió y nosotros seguimos replicando el teorema de Pitágoras. Así que él nos dejó un camino para recorrer y nosotros vamos a ese futuro.
Para el Misak el futuro está atrás y el pasado adelante. Las Misak cargan a sus hijos atrás porque van construyendo el camino para ellos. Para el bebé yo no voy a ser el futuro, sino el pasado. Yo estoy pasando por ahí y él viene por ese camino. No es caminar y ya. ¿Pero para qué caminamos lo construido? para seguir perviviendo, para continuar . En la medida que nosotros caminamos, vamos descubriendo nuevas cosas.
Nuestro idioma es temporo espacial. Ahorita que estoy viendo física, asocio muchas cosas de la física y voy a escribir otro artículo sobre el infinito, que para ustedes es en 8 y para nosotros en espiral.

¿El camino de qué mujeres está recorriendo?, ¿qué mujeres indígenas son sus referentes?
Una de las referentes más grandes que tengo es mamá Bárbara. Una mujer que hizo investigación, trabajó y se salió de esa casilla que nos meten a las mujeres, muy revolucionaria. A Mamá Bárbara la conocí aquí en la Univalle, en un conversatorio cuando la trajeron desde el Cabildo. ¡Qué mujer tan genial! Cuando entré al Colombo también conocí a muchas mujeres negras que han luchado por sus pueblos. Digo que son urdimbres para tejer de todos los pueblos.
¿Actualmente, en qué está trabajando y cuáles son sus principales retos?
Estamos en proceso de constitución del resguardo en Argentina (Huila) y estamos llevando también un proceso con la Agencia Nacional de Tierras. Del Resguardo soy la Secretaria General. Es muy bonito trabajar con ellos. A veces es difícil, porque muchas veces en estas comunidades las mujeres somos muy invisibilizadas.
Mis tres hermanos mayores terminaron 11° y mis papás dijeron: “Bueno, ustedes tienen que estudiar”. Llegué yo, y me dijeron “¿Cómo que estudiar. Usted es mujer, cómo se le ocurre salir de aquí? Entonces, cogí mi maleta y me fui a trabajar a Bogotá con mi hermano. Cuando pasé en la Univalle, ahorré y me fui a la Casa de Paso, que fue de mucha ayuda para mí porque me mostró todas los apoyos que tiene la Universidad del Valle, la beca de alimentación, el subsidio, el fondo. Entonces dije: ‘con eso termino’.
¿Cómo ve la situación actual de la etnoeducación?
Estamos trabajando con el Ministerio de Educación en los estándares de educación para que se reconozca la educación propia en los estándares de educación (convencional), que es muy difícil, pero ya casi ganamos. La Etnomatemática nos permite hacer investigación y pararnos desde los diferentes contextos y saberes existentes para que ningún saber sea castrado, porque está la matemática de los campesinos, cada comunidad y cada pueblo tiene sus formas de hacer matemáticas desde su idioma, desde sus conocimientos.
Por otra parte, estamos formando el colegio del resguardo donde se hable Namtrik. Desde el 2008 han llegado más Misak a La Argentina y están en las mismas condiciones que nosotros vivimos en el 2000. Así que todos empezaron a matricularse en el colegio Campesino o en el colegio NASA, pero también hay rechazo. Dejan las aulas por las mismas burlas. Por eso, los Misak decimos: “Recuperar la tierra para recuperarlo todo”. Recuperar la lengua es súper importante. No es lo mismo decir espiral que decir en Namtrik ‘parθsθtθ’ o ‘Tampal Kuari’ (sombrero tradicional que se basa en la espiral).
Un equipo de investigadores adelanta una propuesta sobre producción de proteínas vegetales alternativas usando un proceso de fermentación con hongos.
Por: Angie Hurtado Campo
Agencia de Noticias Univalle
Desde inicios del 2024, en el laboratorio del Grupo de Investigación de Microbiología y Biotecnología Aplicada – MIBIA, el equipo de investigación conformado por Yineth Viáfara, Cristina Ramírez, Germán Bolívar y Paula Cuatin experimenta con una diversidad de alimentos que brotan de la tierra: la soya, la arveja, la quinua, los garbanzos, los blanquillos, el frijol y el maíz.
Su propuesta consiste en producir proteínas o harinas vegetales más nutritivas y digeribles mediante un proceso de fermentación con hongos, que sirvan como base de diferentes productos destinados a la alimentación humana y animal. Aunque el uso de hongos en la fermentación es una técnica antigua, la iniciativa del grupo responde a la necesidad actual de alternativas alimenticias más sostenibles y con menor impacto medioambiental, abordando los grandes desafíos del nuevo siglo, tales como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la salud pública.
Tane- Koji: Cultivando hongos en el laboratorio
En el laboratorio MIBIA existe un lugar especial para la preservación de microorganismos como bacterias, levaduras y hongos: el cepario. En este espacio, equipado con estanterías y refrigeradores para almacenar muestras, Yineth Sofía, investigadora e ingeniera de alimentos, selecciona tres cepas de hongos fundamentales para la producción de las proteínas vegetales: Aspergillus oryzae u hongo Koji, Rhizopus oryzae y Rhizopus oligosporus. Estos hongos filamentosos, considerados GRAS o de consumo seguro para la alimentación humana, son cultivados o inoculados siguiendo el método Tane-Koji, el cual consiste en inocular sustratos o materiales sólidos como el arroz o la soya con las esporas de los hongos.
Las esporas son células que contienen la información genética del microorganismo y permiten que, en cualquier momento y dadas las condiciones óptimas, se desarrollen nuevos individuos.

Vista en estereoscopio del hongo Aspergillus oryzae Fuente: Fotografías por Grupo MIBIA
La preparación de los inóculos o cultivos de hongos se hace durante la primera semana y se procura obtener una cantidad de reserva suficiente para futuros experimentos. El primer día Yineth llega temprano, entre las siete u ocho de la mañana, y su primera tarea consiste en desinfectar los instrumentos y organizar los materiales que utilizará en la elaboración. En el segundo día, cocina arroz integral y luego lo coloca en unas bandejas, a las cuales se les agrega el hongo seleccionado. Esta mezcla se deja fermentar durante 75 horas en un horno que controla las variables de temperatura y humedad, buscando fomentar el desarrollo de las esporas.
Durante este tiempo, los primeros dos días se destinan al crecimiento de los microorganismos. En la bandeja reluce una capa blanquecina que cubre el arroz. Al tercer día, el agua de la mezcla es eliminada por completo y se da inicio a una nueva fase: la liberación de esporas. El desarrollo de estas células trae consigo el cambio de color. De blanco a verde para el koji del hongo Aspergillus, y de blanco a gris si se trata de los kojis con Rhizopus. Una vez esté completamente esporulado, el inóculo se seca a 45 °C durante 24 horas, se muele y se almacena en un recipiente esterilizado. El producto resultante es un cultivo de microorganismos que se utilizará en el proceso de fermentación de alimentos como la soya, la quinua o los garbanzos.

Inóculo o Tane-Koji de Aspergillus oryzae.
La alquimia de la fermentación con hongos
A lo largo de la historia, diversas culturas han utilizado los procesos de fermentación con hongos para la conservación y mejora de alimentos. Para el profesor Germán Bolívar, doctor en Ciencias Biológicas, este “es un arte heredado, en especial, de los países orientales”, famosos por la creación de bebidas y alimentos fermentados con hongos como la salsa de soya, el miso, el sake y el tempeh.
En la cultura japonesa, el cultivo de Koji se valora casi como un arte. Ha sido una práctica transmitida de generación en generación. Los maestros de Koji son altamente respetados y la producción de este alimento se considera una habilidad valiosa. Asimismo, el Aspergillus oryzae se ha utilizado en los procesos fermentativos desde hace siglos, por lo que puede encontrarse en diferentes partes del mundo y no solo cuando se inocula en los alimentos.
En el laboratorio MIBIA, la fermentación con estos microorganismos es utilizada para el desarrollo de productos alimenticios con un perfil nutricional mejorado. Así, la elaboración de las harinas o proteínas vegetales, se realiza mediante un proceso fermentativo que dura aproximadamente una semana. Por ejemplo, la soya, que ha demostrado ser un medio óptimo para el crecimiento de estos hongos, debe ser sometida a remojo durante 12 horas. Posteriormente, se descascara y se cocina durante 10 minutos. En el caso de otros alimentos como los garbanzos y los blanquillos, no es necesario descascarar.
Posterior a la cocción, se inocula a temperatura ambiente con las esporas del microorganismo deseado. La mezcla se almacena en bolsas plásticas con pequeñas aberturas para que el hongo respire y luego se coloca dentro de la cámara ambiental a una temperatura y humedad adecuadas. Después de dos días de fermentación, la mezcla se observa completamente blanca. De este proceso de fermentación sólida, en el cual los microorganismos crecen en materiales sólidos sin presencia de agua libre, se obtiene un producto denominado tempeh (si se usa R. oryzae o R. oligosporus) o Koji (si se usa A. oryzae) . El material es secado durante 24 horas en un horno y después se muele, procurando que no haya contaminación. Finalmente, se obtiene una harina con alto contenido de proteína y digestibilidad, que sería la base de otros productos como galletas, carnes veganas y sopas.
Del valle de la muerte viene el despegue
Según la profesora Cristina, doctora en Procesos Biotecnológicos, no siempre los microorganismos crecen, pues en el proceso “todo depende”. El cambio del lugar de fermentación y las condiciones afectan su crecimiento. Cada uno de los hongos empleados es “especial” y algunos son “resabiados”, pues “hacen lo que quieren y cuando quieren, como si tuviesen una personalidad distinta”, dice Yineth. Mientras el Aspergillus es un hongo pacífico, tranquilo y poco conflictivo con otros microorganismos, el Rhizopus es un hongo invasivo y dominante. “Se aprende en la medida que se trabaja con ellos” complementa la investigadora, quien no termina de comprender lo irónico que resulta cómo el cuidado y el amor no son garantía para el crecimiento de los hongos, los cuales pueden crecer, incluso, en condiciones de menos cuidado y control.
Cuando se lleva una semana preparando todo y encuentran algo que frena el proceso, se cae en “el valle de la muerte” y “levantarse de allí no es fácil hasta descubrir qué fue lo que pasó”, opina Cristina. Por ejemplo, en la creación del inóculo, la muestra se contaminó. Las investigadoras se tardaron al menos un mes en descubrir qué era lo que la estaba generando. Yineth cuenta cómo insistía en repetir los procedimientos las veces que fueran necesarias hasta descubrir el factor de error.
“De cada error se aprende. En principio no sabemos qué pasa y la gente pierde los ánimos, pero cuando lo descubrimos no nos volvemos a equivocar. Del valle viene el despegue”, exclama Cristina. Así, en el vaivén entre el ensayo y el error, “uno le coge el tiro al asunto, corrige los errores y ya no hay pérdida. Aunque existen existen unos principios básicos establecidos para el desarrollo adecuado de los hongos, esto es algo que no se hace copiando una receta de cocina. Hay que hacerlo y sentirlo”, comenta.
Hasta el momento, el equipo ha trabajado con garbanzos, arvejas y quinua, pero “ha sido un dolor de cabeza porque los microorganismos tienen sus gustos y crecen de acuerdo a sus necesidades fisiológicas y no en todos los medios se adaptan igual. Es allí cuando se deben efectuar algunas modificaciones” dice Yineth. En este sentido, es necesario crear condiciones para que ellos crezcan.
Una vez se tienen las harinas, estas se someten a diferentes pruebas para analizar los cambios en la cantidad de azúcares, humedad, acidez o alcalinidad (pH), fenoles o antioxidantes y proteína. Asimismo, dependiendo del microorganismo, las harinas pueden desprender aromas diversos, como chocolate, nueces o champiñones.
Las proteínas vegetales llegaron para quedarse
Los resultados obtenidos hasta el momento, muestran que la fermentación tiene un efecto significativo en las características nutricionales de la harina de soya, especialmente en el aumento de proteína y cantidad de fenoles. Esto implica una mayor capacidad antioxidante y, por ende, un impacto positivo para la salud, la prevención de enfermedades y el fortalecimiento del sistema inmune.
Los fenoles o polifenoles son conocidos por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas. Estos incrementan la capacidad del cuerpo para combatir el estrés oxidativo, un factor que está relacionado con el desarrollo de enfermedades crónicas, cardiovasculares y neurodegenerativas.
Asimismo, los investigadores observaron que los hongos, particularmente del género Rhizopus, producen unas enzimas potentes que dividen las proteínas complejas de la soya en componentes más simples como los aminoácidos, los cuales son indispensables para el cuerpo humano. Esto implica que la soya sea más digerible, es decir, que sus nutrientes se pueden procesar y absorber con mayor facilidad.
Justamente, este proyecto del grupo de investigación MIBIA ha orientado su mirada hacia el aumento de la digestibilidad de las proteínas y su valor nutricional, teniendo en cuenta investigaciones pasadas relacionadas con la alimentación animal, donde el equipo notó que la presencia de algunos microorganismos aumentaba la digestión, nutrición y ganancia de peso en los animales.
Con 25 años de experiencia y trabajo, el grupo MIBIA nació de un interés compartido en los procesos de fermentación con bacterias probióticas, levaduras y hongos filamentosos. El profesor Germán recuerda cómo, junto a Cristina, comenzaron a aprender y aplicar la fermentación metabólica para crear los primeros productos. Desde entonces, no han dejado de innovar. Iniciaron con la salsa de soya y el miso, condimentos que, aunque aún se importan desde otras partes del mundo, también se elaboran en el laboratorio MIBIA.

Cristina Ramírez, Yineth Viáfara y Germán Bolívar en el Laboratorio del Grupo de Investigación MIBIA.
Fuente: Fotografía por Angie Hurtado
“Fermentación, apliquémosla”, pensó Cristina, quien tuvo en cuenta el boom del nuevo siglo asociado al cambio en los hábitos alimenticios y la necesidad de proteínas alternativas y de origen vegetal, dada la expansión de consumidores más conscientes de sus decisiones alimentarias y las consecuencias de estas para la salud y el medio ambiente.
Además de tener una menor huella ambiental, las proteínas vegetales como legumbres, tofu, tempeh, seitán, entre otros alimentos, son altamente nutritivas y proporcionan nutrientes, fibra, vitaminas y minerales. Estas, a excepción de la soya y la quinua, tienden a carecer de alguno de los 9 aminoácidos esenciales, estructuras fundamentales de las proteínas que nuestro organismo no puede sintetizar por sí mismo y, por tanto, deben ser obtenidos a través de la dieta.
De este modo, el mundo se enfrenta a un nuevo paradigma, en el cual las alternativas basadas en plantas se han convertido en una opción a largo plazo. Según el Informe del Estado de Seguridad Alimentaria y Nutrición Mundial, la ausencia de mejoras en la seguridad alimentaria y el acceso inequitativo a dietas saludables, en especial, para los países de bajos ingresos, genera incertidumbre respecto a la posibilidad de alcanzar el objetivo de Hambre Cero en el mundo para el 2030. Para garantizar la seguridad alimentaria, ya no será suficiente la intensificación de la producción animal, pues se estima que la demanda mundial de alimentos se duplicará para el 2050 y, con ello, la presión sobre los ya escasos recursos.
Para Yineth, la investigación tiene un impacto positivo y directo sobre la seguridad alimentaria de países como el nuestro, que cuenta con un alto potencial para la producción de materias primas vegetales como legumbres y cereales. En sus palabras, “la gente ya no tiene esa solvencia económica para poder alimentar a sus familias, pero siempre tenemos los granos: frijoles, lentejas o arvejas y esa es la base de la alimentación de las familias, en especial, en los pueblos, donde se cultivan los alimentos en las propias casas”.
En América Latina y el mundo, el mercado de alimentos plant-based o basados en plantas ha crecido rápidamente. De acuerdo con el informe Plant-Based Foods Poised for Explosive Growth (Los alimentos basados en plantas están preparados para un crecimiento explosivo) de Bloomberg Intelligence, se estima que este mercado mundial aumentará su valor a 162.000 millones de dólares para 2030 (con respecto a los 29.400 millones que costaba en 2020), representando un 7,7 % del mercado mundial de proteínas para ese año. En el caso latinoamericano, este alcanzó un valor promedio de 1.05 mil millones de dólares en 2022, de la mano de un despliegue de dietas veganas, vegetarianas y flexitarianas, lideradas, en particular, por consumidores jóvenes impulsados por preocupaciones ambientales y de salud.
Por su parte, Cristina espera que este tipo de iniciativas no solo permitan una accesibilidad mayor de estos alimentos para las personas que por salud, convicción u otro motivo, deciden voluntariamente no consumir proteína animal, sino que también reduzcan los costos del levante animal, es decir, del proceso que incluye la alimentación, nutrición, sanidad y bienestar de los animales. La disminución de estos costos de producción y, por ende, del precio de venta de productos de origen animal, podría permitir que los alimentos sean más accesibles para las personas, diversificar las dietas, mejorar el perfil nutricional de los productos, mejorar las condiciones de vida de los animales y contribuir a la sostenibilidad ambiental.
Asimismo, para Germán, es necesario que surja una base tecnológica de apoyo, industrias e iniciativas de innovación local para la producción de proteínas vegetales, cuya producción cuenta con un fuerte potencial futuro, pero que aún aborda desafíos en términos de infraestructura, equipos, innovación tecnológica, visibilidad y educación de los consumidores sobre los beneficios de estas alternativas y su valor nutricional.
Como parte del segundo evento de socialización de participación ciudadana del proyecto Promueva: El Polarizómetro, ciencia e inteligencia artificial para medir la polarización en un mundo influenciado por las redes sociales, se llevaron a cabo diversas actividades orientadas a educar e informar a la comunidad sobre la polarización en redes sociales : cómo se mide objetivamente con una propuesta científica y práctica formal, y cómo se exploran las redes usando la inteligencia artificial para analizar lo que éstas están “pensando y expresando”.. Este proyecto interdisciplinario es el resultado de la colaboración entre la Universidad Javeriana, la Universidad del Valle y la Escuela Politécnica de París, financiado por el Sistema General de Regalías, bajo la supervisión del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, con un presupuesto de $2 mil millones de pesos.
El encuentro, que contó con la presencia de docentes, estudiantes universitarios y de bachillerato, fue un espacio para aprender y reflexionar sobre este fenómeno social a través de charlas educativas y dinámicas interactivas.

Frank Valencia, Director del Proyecto Promueva
El evento inició con una presentación general de los avances del proyecto, a cargo de Frank Valencia, Director del Proyecto Promueva donde explicó cómo la polarización, entendida como la división de una comunidad en torno a una opinión particular, puede tener efectos significativos en la sociedad. Además, resaltó la importancia de medir y analizar este fenómeno, lo cual motivó el desarrollo del Polarizómetro, una innovadora herramienta tecnológica que permite cuantificar el grado de polarización en redes sociales.

Jesús Alexander Aranda Bueno, Co - Investigador del Proyecto Promueva
Jesús A. Aranda, co-investigador del proyecto, profundizó en los métodos utilizados para medir la polarización. Explicó que esta medición se basa en el análisis de datos y en el esfuerzo que habría que hacer para moderar opiniones hacia un punto de consenso. La medición precisa de la polarización es crucial para entender cómo evolucionan las opiniones en una comunidad y cómo estas pueden impactar el comportamiento social.

Robinson Duque, Co - Investigador del Proyecto Promueva
Por su parte, Robinson Duque, también co-investigador, abordó la importancia de entender lo que se piensa en las redes sociales. Destacó cómo el análisis de grandes volúmenes de datos, incluidos textos, imágenes y videos, permite clasificar opiniones y detectar patrones de polarización. Este tipo de análisis es fundamental para desarrollar estrategias que promuevan un diálogo más constructivo en la esfera digital.

Juan Francisco Díaz, Co - Investigador del Proyecto Promueva
El Polarizómetro, una aplicación diseñada específicamente para medir la polarización, fue presentada por Juan Francisco Díaz, co-investigador y profesor de la Universidad del Valle. El profesor explicó que la aplicación funciona de manera similar a un termómetro, proporcionando una medida objetiva del grado de polarización en torno a un tema específico. La herramienta está disponible en la nube, lo que facilita su acceso y uso por parte de la comunidad.
Felipe Jaramillo, otro co-investigador del proyecto, reflexionó sobre la contribución del Polarizómetro a la sociedad. Según Jaramillo, esta herramienta no solo ayuda a comprender mejor la polarización, sino que también puede influir en la toma de decisiones en diferentes contextos, promoviendo una mayor cohesión social.
El evento destacó la naturaleza interdisciplinaria del proyecto, que combina conocimientos de las ciencias sociales, computacionales y matemáticas para abordar un fenómeno social crítico. Carlos Ramírez, co-investigador de la Universidad Javeriana, destacó la relevancia de los modelos matemáticos en el análisis de redes sociales, afirmando que estos modelos permiten predecir la evolución de las opiniones y determinar si se alcanzará un consenso o si persistirá la polarización.
Como actividad acadèmico lúdica, se interactuó con la audiencia indagando su grado de acuerdo o desacuerdo con diversas afirmaciones en diferentes temas, y también, solicitando una de sus respuestas en forma de comentario, y se utilizó el polarizómetro para saber qué temas polarizaban más o menos a la audiencia. De esta manera, se ilustró a la audiencia sobre cómo se puede usar el polarizómetro.
Finalmente, el encuentro concluyó con un llamado a la comunidad a involucrarse y aprovechar las herramientas tecnológicas como el Polarizómetro. Juan Francisco Díaz enfatizó que, como científicos de la computación, es fundamental desarrollar aplicaciones que tengan un impacto positivo en la sociedad, invitando a los participantes a conocer y utilizar esta herramienta, y a considerar cómo, usando herramientas como el polarizómetro, desde sus propias disciplinas pueden contribuir al estudio y solución de problemas sociales.
El Proyecto Promueva es un ejemplo claro de cómo la tecnología y el trabajo interdisciplinario pueden converger para abordar problemas sociales complejos. La polarización en redes sociales es un fenómeno que afecta a nuestras comunidades, y medirla de manera objetiva es el primer paso para promover un diálogo más informado y menos divisivo. Este tipo de iniciativas no solo destacan la importancia de la colaboración entre diferentes campos del conocimiento, sino que también subrayan el poder de la tecnología como una herramienta para el cambio social positivo.
La comunidad universitaria y el público en general están llamados a conocer, utilizar y difundir los resultados de este tipo de proyectos, que buscan no solo entender el presente, sino también construir un futuro más cohesionado y consciente que apoyen a una mejora de toma de decisiones.

El Instituto en Ciencias del Mar y Limnología - INCIMAR, adscrito a la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas fue reconocido como Centro de Investigación* por el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, por un periodo de 5 años, tiempo máximo otorgado por el Ministerio de Ciencias.
En el concepto del Ministerio INCIMAR cumple con la definición de ser una “organización pública, privada o mixta independiente que tiene como misión institucional desarrollar diversas actividades de investigación (básica o aplicada), con líneas de investigación declaradas y un propósito científico específico” ,de acuerdo con lo establecido en la Política de Actores del sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.
A propósito del reconocimiento, el profesor Enrique Javier Peña Salamanca, director del INCIMAR manifiesta que “Este es un paso muy importante para el Instituto, por cuanto somos reconocidos como un centro de excelencia, lo que le confiere participar en convocatorias relacionadas con el SNCTI de mayor envergadura”
En mensaje enviado al Departamento de Biología el profesor Peña agradeció a sus colegas el apoyo en la construcción de la agenda de investigación del instituto, la formulación de las líneas y áreas de actuación y su participación durante el proceso de solicitud del reconocimiento.
Este reconocimiento fue otorgado a través de la Resolución 1056 del 16 de julio de 2024, emitida por Minciencias.
INCIMAR
La misión de INCIMAR es “Contribuir al desarrollo de la investigación científica, la docencia
universitaria y la difusión de las Ciencias del Mar y la Limnología, con participación de los diferentes estamentos y unidades académicas de la Universidad. Todas estas áreas están encaminadas al conocimiento, uso sostenible,preservación y manejo de ecosistemas y recursos acuáticos.”
SNCTI
“El Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación -SNCTI- es un sistema abierto del cual forman parte las políticas, estrategias, programas, metodologías y mecanismos para la gestión, promoción, financiación, protección y divulgación de la investigación científica y la innovación tecnológica, así como las organizaciones públicas, privadas o mixtas que realicen o promuevan el desarrollo de actividades científicas, tecnológicas y de innovación."
En un contexto global que impulsa una ciencia más abierta, accesible y transparente, la Universidad del Valle ha dado un paso significativo al organizar el ciclo de conferencias “Hablemos de Ciencia Abierta”. La primera conferencia del ciclo, titulada La ciencia abierta y sus componentes. Claves para investigadores, se llevará a cabo el 30 de agosto de 11:00 a.m. a 12 m.
Este ciclo está alineado con el consenso internacional, representado por la Recomendación de la UNESCO sobre la Ciencia Abierta (UNESCO, 2021), que promueve el acceso al conocimiento, la igualdad, la transparencia y la colaboración. Además, responde a la Política Nacional de Ciencia Abierta de Colombia, firmada en 2022, que busca reducir brechas en el conocimiento científico, tecnológico e innovador. En este sentido, la Universidad del Valle se une a los esfuerzos nacionales e internacionales, creando un espacio para la sensibilización y la reflexión sobre esta temática.
La apertura del conocimiento científico es crucial para contribuir al abordaje de problemas económicos, sociales y ambientales. La ciencia abierta busca ampliar el acceso al conocimiento y fortalecer los lazos de cooperación, impulsando el desarrollo y el impacto de la ciencia. Este ciclo de conferencias en la Universidad del Valle fomentará la reflexión en torno a la temática y promoverá la construcción de alianzas estratégicas entre la academia, el sector productivo y la sociedad.
El ciclo de conferencias virtuales tiene como objetivo principal fortalecer la cultura institucional en ciencia abierta. Para ello, se han diseñado actividades de sensibilización dirigidas a la comunidad académica. Los seminarios, talleres y mesas de discusión no solo abordarán los fundamentos teóricos del movimiento de la ciencia abierta, sino que también proporcionarán herramientas prácticas para que investigadores, estudiantes y docentes puedan aplicar estos principios en su trabajo diario.
Durante las conferencias, se explorarán preguntas clave como: ¿Qué es la ciencia abierta? ¿Cuáles son sus beneficios? ¿Cómo puede cada miembro de la comunidad académica contribuir a esta apertura del conocimiento? Las respuestas a estas preguntas contribuirán a cimentar una cultura institucional comprometida con el acceso al conocimiento y la participación inclusiva en la creación científica.
Con esta primera conferencia, la Universidad del Valle reitera a toda su comunidad su interés por la ciencia abierta, integrándose a una iniciativa global que busca transformar la manera en que se genera, comparte y aplica el conocimiento. En un mundo cada vez más interconectado, la ciencia abierta se presenta como una perspectiva esencial para avanzar hacia una sociedad más justa, equitativa y sostenible.