La ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación, Yesenia Olaya Requene, visitó la Universidad del Valle para fortalecer la relación institucional con miras a desarrollar proyectos de investigación en tecnologías cuánticas, destacando el rol estratégico que puede jugar la academia en esta área de frontera.
En un contexto global donde la tecnología cuántica se perfila como una de las apuestas más prometedoras para la transformación digital y científica, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, liderado por la ministra Yesenia Olaya Requene, visitó la Universidad del Valle con el objetivo de consolidar una agenda conjunta que permita avanzar en el desarrollo de capacidades científicas e impulsar el talento joven en esta línea.
Durante su visita a la sede Meléndez de Univalle, la ministra Olaya Requene recorrió los laboratorios del Departamento de Física CIBioFi, donde el decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas César Valenzuela, el vicedecano de investigaciones Omar Calderón y estudiantes de pregrado y maestría de Física compartieron los avances de sus proyectos de investigación relacionados con física cuántica, óptica y otras áreas afines.

Estos espacios demostraron el potencial que tiene la Universidad del Valle para liderar investigaciones de alto nivel en el campo cuántico, así como su capacidad instalada para contribuir a una agenda científica nacional más ambiciosa. La ministra destacó el compromiso de la institución con la formación de investigadores jóvenes y la consolidación de conocimiento aplicado que pueda tener un impacto real en la sociedad colombiana.
La visita oficial hace parte de una estrategia del Ministerio para reconocer e impulsar las capacidades científicas de las universidades regionales en áreas estratégicas. En este caso, la tecnología cuántica representa una oportunidad no solo para el desarrollo académico, sino también para la soberanía tecnológica del país y su inserción en las dinámicas de un mundo globalizado.

Con este acercamiento, se sientan las bases para una colaboración más estrecha entre el Ministerio y la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad del Valle, orientada a fortalecer los vínculos institucionales y fomentar el diálogo entre el conocimiento científico, el talento joven y el sector productivo. También abre nuevas oportunidades para que la universidad continúe aportando a los grandes desafíos tecnológicos y sociales de Colombia.
Cada año, miles de colombianos enfrentan el dolor y el largo camino de la recuperación tras una fractura grave. Para jóvenes como Elián Hernández, estudiante de Ingeniería Industrial de la Universidad del Valle, el fijador externo, como se conoce al dispositivo de estabilización ósea para la inmovilización de ciertas fracturas, ha sido un compañero inseparable desde sus dos años.
Por ser deportista de waterpolo y tener una condición congénita que lo ha llevado a siete cirugías de alargamiento con el uso de fijadores externos, Elián es uno de los candidatos idóneos para validar el dispositivo diseñado por la Universidad del Valle orientado a mejorar el proceso de recuperación de fracturas.
De la creatividad a la usabilidad
De cada 100 ideas brillantes que nacen en las universidades, apenas un puñado, quizás solo el 1% salen del laboratorio y llegan al mercado. Ese es el gigante reto de la transferencia tecnológica, una promesa para que la investigación universitaria sea apoyada y la creatividad se materialice en soluciones concretas. Pero lograrlo es un proceso complejo en el que distintos actores deben estar en el lugar y el momento adecuado.
“La transferencia tecnológica es un proceso estratégico para la gestión del conocimiento y la innovación que se desarrolla en las universidades” explica Jalime Zúñiga, gestora de innovación de la Universidad del Valle. Ella se dedica a crear las condiciones propicias para que actores claves de la industria, la sociedad y la academia se conozcan y trabajen en conjunto, dado que las buenas ideas deben llegar a la empresa o comunidad correcta para que juntos puedan adaptarla al mercado.
Por su parte, Angélica Ortiz, directora ejecutiva de Implemeq, señala: "No es suficiente con tener un producto que se vende muy bien, es necesario seguir innovando para poder mantenerse en el mercado y el mejor aliado para ello son las universidades". Considera que, el desarrollo industrial del país se relaciona con el avance tecnológico y la producción nacional.
El desarrollo que nació en las aulas y laboratorios de la Universidad del Valle sería apenas una idea, si no fuera porque poco a poco los actores se han ido alineando para que el fijador externo pueda ser posible. Gracias a un ejercicio de vigilancia tecnológica donde participaron distintas empresas y universidades, Implameq, una empresa especializada en fabricación e importación de implementos de salud, vio el prototipo y captó su atención a primera vista. Tras un primer acercamiento identificaron el potencial de esta propuesta y no dudaron en evaluar su viabilidad.
Modelo de fijador externo
Ingeniería para sanar los sueños
La instalación de un fijador externo, ya sea en el fémur, la tibia o el peroné, es un procedimiento de fuerza y precisión. En lugar de abrir por completo la zona de la fractura, un especialista en ortopedia y cirugía hace pequeñas incisiones en la piel, lejos de la herida principal. A través de ellas, inserta unos clavos o pines especiales directamente en el hueso, por encima y por debajo de la ruptura. Estos clavos sobresalen de la piel y se conectan a un armazón metálico rígido que queda en el exterior de la pierna.
El resultado es asombroso: 'Con ajustes precisos en este armazón, el equipo médico alinea y estabiliza los fragmentos del hueso, creando las condiciones perfectas para que el hueso comience a regenerarse de manera natural', explica Elián Hernández, quien gracias a su experiencia no solo domina la teoría, ha vivido esta realidad en su propio cuerpo. Estas intervenciones operaciones no solo han mejorado su salud, sino que le han permitido desarrollar todo su potencial en waterpolo universitario, una pasión que encontró luego de abandonar el parkour porque su cuerpo no podía recibir impactos fuertes.
Sin un fijador las personas con fracturas no podrían sanar de forma adecuada y sus músculos, tendones y ligamentos se atrofiarían. Eso llevaría a que situaciones congénitas como las de Elián no se subsanaran, como tampoco las fracturas por accidentes de tránsito.
Para el año 2023 en Colombia, el mayor motivo de las consultas ortopédicas fueron las lesiones a causa de accidentes de tránsito con 30.000 personas valoradas. Una cifra que equivale a llenar seis veces una piscina olímpica con todas esas personas de pie y apiñadas. Se podría llenar una sola piscina tan solo con quienes tengan una enfermedad congénita como la de Elián. Lo que da cuenta de la necesidad de estos implementos médicos.
Los secretos del laboratorio: innovación con sello colombiano
El proceso de desarrollar un fijador externo ha sido similar a como se construye un puente de soporte fuera del cuerpo. El reto ha sido mantener y cambiar la posición de las columnas constantemente. Por eso, el médico traumatólogo Andrés Machado Caicedo decidió resolver el acertijo de optimización de los fijadores externos con docentes de Ingeniería Civil y Geomática de la Universidad del Valle, quienes cambiaron el cemento y las vías por fragmentos de aluminio, fibra de carbono y carros de tres centímetros. El profesor José Jaime García lidera el equipo interdisciplinar en el que ortopedistas, especialistas en Ingeniería Civil, de materiales y diseño industrial que dejan volar su imaginación.
¿Cómo crear un sistema que sea más cómodo para el paciente? ¿Cómo asegurar una estabilidad torsional óptima en el riel? ¿Qué mecanismo garantiza que la prensa se ajuste con precisión milimétrica sin aflojarse? Cada pregunta es un desafío que se aborda con cálculos exactos, simulaciones y la construcción de prototipos iniciales.
Este es núcleo de la innovación donde Univalle logró el cambio radical al Dispositivo de fijación externa. Su diseño busca optimizar la mecánica de estos dispositivos: permite que los 'clamps' o carros que sujetan las varillas al hueso, tengan movilidad en distintas direcciones, sin necesidad de desensamblar el fijador, una ventaja que los modelos actuales no ofrecen. Esto se traduce en un mejor servicio y comodidad para el paciente.
Equipo de la Universidad de Valle e Implameq
El precio de la dependencia y la apuesta por lo propio
Con costos entre los 30 y 50 millones de pesos por unidad, y al menos una fractura diaria, la pandemia dejó el aprendizaje de que el país no puede depender de un mercado externo, a través del cual se importan cerca de 518 toneladas de dispositivos ortopédicos al año, una cifra que viene creciendo cada año con la necesidad de garantizar la recuperación de los pacientes.
Esta dependencia no sólo encarece los tratamientos, también hace vulnerable al país ante cualquier interrupción en las cadenas de suministro globales, tal como sucedió en el 2021. Es por este motivo que Implameq busca, no solo importar implementos médicos, sino también producirlos.
'Cada mejora, por mínima que parezca, se convierte en un beneficio gigante' afirma Elián. Él recuerda que, al principio, los fijadores eran más pesados, más grandes, lo que lo hacía propenso a que transeúntes despistados se tropezaran con él. Además, enfatiza: 'La calidad de los clavos debe ser suficiente para prevenir las infecciones'. Por eso, sin conocer este nuevo producto a fondo, su mayor esperanza es que sea accesible y de alta calidad para todos los que lo necesiten.
Hacia la producción masiva: un camino de ajustes y alianzas
Antes de llegar a la producción masiva, el equipo de Implameq pide a los profesionales del laboratorio de fabricación digital y biomecánica de la Universidad calcular la "tolerancia", es decir, que cada parte debe ensamblar con otra incluso en cambios de hasta 5 milímetros. Esto se hace al considerar que algunos materiales se expanden más que otros o puede haber una diferencia milimétrica en la fabricación. A lo que se suma el valor de cada insumo, que se vende por gramo y en el que cada parte debe ser costeada.
"Estamos evaluando qué máquinas de las que ya tenemos pueden hacer parte de la cadena de elaboración de este fijador, lo cual nos ayudaría a agilizar y ahorrar costos", explica Angélica Ortiz.
Marcaciones de arriba, abajo, dirección de cerrado, son los últimos detalles que hacen la diferencia entre un diseño y un equipo ortopédico aprobado. Todo esto hace parte de lo que se discute en las reuniones mensuales para lograr que en el fijador esté listo para pasar a la fase de fabricación a gran escala. Mientras este futuro se hace posible, Elián se prepara para su octava cirugía, anhelando que no interrumpa ningún torneo de waterpolo.
Como parte de la conmemoración de los 30 años de actividades de la Corporación Biotec, el rector Guillermo Murillo Vargas envió un saludo a esta entidad.
Es muy grato para mí saludar a la Corporación Biotec, en sus 30 años de actividades. Sus orígenes, como corresponde a la academia, fueron resultado de una visión prospectiva para articular y fortalecer el desarrollo de la biotecnología en la Universidad y en el país, desarrollar la innovación basada en los recursos de la biodiversidad y la biotecnología, como una contribución al desarrollo económico y social. Una respuesta a una realidad tangible como es el peso específico de la agroindustria en el Valle del Cauca y su enorme dinámica productiva, que exigía apoyo desde la investigación y la innovación.
Desde sus orígenes acompaña este empeño la profesora Myriam Sánchez, quien fuera luego, profesora de la Escuela de Recursos Naturales y del Medio ambiente de la Universidad del Valle, EIDENAR. La Universidad y Biotec tienen con ella una gran deuda de gratitud por el resultado de su trabajo de tantos años.
Con esta red se inició un proceso de reconocimiento de los diversos grupos que trabajaban en el campo de la biotecnología en la Universidad del Valle, y un proceso de socialización de la biotecnología y sus oportunidades para la biodiversidad y la bioindustria del Pacífico Colombiano, con académicos, empresarios y funcionarios de la región.
Esos tiempos originarios no eran épocas de innovación, entendida como investigación aplicada, en las universidades. Surgió sin embargo en Colciencias, bajo la dirección del doctor Fernando Chaparro, una convocatoria para crear Corporaciones de Ciencia y Tecnología, como entidades privadas, sin ánimo de lucro, con participación de entidades públicas y privadas. Biotec participó en ella, constituyéndose como Corporación de CTI con 36 asociados, el 5 de febrero de 1995, contando con el apoyo decidido del doctor Germán Villegas Villegas, Alcalde de Cali y gran amigo de la Universidad, y de varias Universidades y empresas de la región.
Como directores científicos es necesario mencionar al doctor Carlos Corredor PhD, al Dr. Alvaro Alegría, quien se vinculó igualmente como socio fundador y a doctor Jorge Cabra, quien había regresado al país después de hacer su doctorado en Gembloux. De su mano, en dupla con la dirección de Myriam Sánchez, la Corporación inició una focalización de su investigación en forestales y en frutales tropicales e identificó la conveniencia de investigar en cadenas productivas, no solo en agricultura, dando inicio a la investigación en la cadena productiva de la guanábana, frutal nativo, e investigación “exótica”, dado el escaso apoyo a este tipo de investigaciones sobre cultivos autóctonos.
Con esta investigación en la cadena productiva de la guanábana, la Corporación inició la cooperación con el CIAT, con el apoyo del doctor William Roca, Director de Biotecnología en el CIAT, y con el investigador Nelson Royero, cooperación que se ha mantenido desde entonces y que espero se fortalezca en el futuro. Biotec ha mantenido, con tenacidad esta orientación. Baste mencionar que el promedio de producción de los cultivos de guanábana en el país es de alrededor de 12 ton/ha y en cultivos comerciales tecnificados, la productividad alcanza 44 ton/ha.
El CIAT invitó a la Corporación Biotec a vincularse con un Convenio Especial, llevando su sede en el Campus de Palmira donde opera desde 1999. Sea la ocasión para agradecer tan grata, generosa y dilatada hospitalidad.
Hoy la Corporación Biotec cuenta con el reconocimiento como Centro de Investigación, por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e innovación-Minciencias, renovado mediante la Resolución No. 0927 del 07 de septiembre de 2022. Su Consejo Directivo, presidido por el Rector de la Universidad del Valle, está conformado por 7 miembros que representan a la comunidad académica y de investigación y la comunidad empresarial, en representación de sus socios.
A través de los años, Biotec ha construido una escuela de pensamiento, basada en tres pilares: el primero, la cadena de valor de la Investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación; el segundo, la cadena productiva como actores co-participantes y sectores beneficiarios; y el tercero, ecosistemas de innovación como espacios de intervención.
A partir del 2016 la misión de Biotec ha sido construir y optimizar capacidades de investigación e innovación BIO de frontera, que contribuyan a la reconversión agrícola y la aceleración de bionegocios, en sistemas agrícolas sostenibles de alto valor agregado, para vivir mejor. El propósito es ser un referente para una bio economía tropical sostenible.
Para el período 2016-2026, como parte del proceso de renovación del reconocimiento institucional Biotec actualizó su direccionamiento estratégico. Hoy enmarca su Oferta de Valor en tres estrategias: la sostenibilidad de sistemas productivos de frutales tropicales y de forestales; la agricultura y salud en temas como la dieta Regional y condicionantes sociales del bienestar; e ingredientes naturales para la seguridad alimentaria y nutricional, la salud pública e industrias de alto valor agregado, al interior de las cuales incluye modelos, tecnologías y casos demostrativos. Actualmente están en proceso de obtención tres patentes de invención en ingredientes naturales, en cotitularidad con la Universidad del Valle, a partir de guanábana, chontaduro y piña.
Biotec ha liderado desde el año 2010, el proceso de conformación del Sistema Regional de Innovación para la agricultura, la agroindustria y la bioindustria, SRIB, considerando que una cultura de innovación en el sector Bio con aprovechamiento de entornos favorables para la utilización de la biotecnología y las ciencias de la vida son herramientas para el desarrollo de la prosperidad regional y nacional. En alianza con la Universidad Nacional y la del Valle, ha presentado una propuesta de educación y formación continua y permanente en Bioeconomía, para el país. La Corporación hace parte de la Red colombiana de Bioeconomía y de la Red latinoamericana de Bioeconomía.
Se podría resumir el extraordinario y persistente trabajo de estos treinta años, diciendo que Biotec ha desarrollado asociativamente modelos de innovación tecnológica para la agricultura, la agroindustria y la bioindustria y el desarrollo rural, con trabajos de investigación e innovación respaldados por un equipo interno y una amplia Red de cooperación y alianzas, públicas y privadas, nacionales e internacionales.
Estas palabras son un reconocimiento a una labor admirable y espero que sean un estímulo para su continuidad en el futuro, para lo cual Biotec contará siempre con el apoyo de la Universidad del Valle.
Guillermo Murillo Vargas, Ph.D.
23 de abril de 2025
Bajo el lema “La ciencia y la tecnología en armonía con la biodiversidad” se llevó a cabo el I Congreso Colombiano de Productos Naturales, un evento académico de alto nivel que reunió a expertos nacionales e internacionales en torno al estudio, desarrollo y aprovechamiento sostenible de los productos naturales. Evento en el que se destacó la importancia de la investigación con enfoque ético y responsable sobre la biodiversidad.
Este evento marcó una nueva etapa para el histórico Congreso Colombiano de Fitoquímica, que en su décima cuarta edición adoptó un nuevo nombre para reflejar la diversidad de fuentes naturales utilizadas actualmente en la investigación, más allá de las plantas.
Durante tres días, la Universidad del Valle reunió 168 participantes provenientes de 44 instituciones de 10 países: Brasil, Canadá, Uruguay, Argentina, Chile, México, Perú, Ecuador, España y Colombia. El congreso incluyó ocho conferencias plenarias (5 internacionales y 3 nacionales), sesenta presentaciones orales y dos sesiones de pósters, así como la publicación de los resúmenes aceptados en la Revista Productos Naturales, garantizando la difusión internacional de los trabajos presentados.
Como antesala al evento se realizaron cuatro cursos precongreso de carácter teórico-práctico. Estos cursos abordaron temáticas especializadas como preparaciones farmacéuticas magistrales, extracciones fitoquímicas de cannabis, espectrofluorometría, y técnicas avanzadas de HPLC-ESI-q-TOF, los cuales se desarrollaron en los laboratorios de la Universidad del Valle y QFA SAS.
El éxito del I Congreso Colombiano de Productos Naturales reafirma el compromiso de la comunidad científica con la investigación interdisciplinaria y la innovación en el aprovechamiento sostenible de los recursos naturales, en un contexto de respeto a la biodiversidad y responsabilidad social.

La sede del “II Congreso Colombiano de Productos Naturales (2027)” será la Universidad de la Amazonía, en Florencia, Caquetá.
Por: Diego Torres González, Equipo de Comunicaciones Facultad de Ciencias
Tres décadas. Nacida a finales de los 80 con la audacia de concebir la tecnología como un eje estratégico, la Corporación BIOTEC se adelantó a su tiempo al proponer la biotecnología como motor de progreso social y económico con sostenibilidad ambiental. A sus treinta años, más allá de la conmemoración, resuena un mensaje claro: la biotecnología es la llave para desbloquear el inmenso potencial del Pacífico colombiano y aportar a la calidad de vida.
Los resultados hablan por sí solos: proyectos que transformaron la productividad agrícola, como el incremento exponencial en la producción de guanábana (de 12 a 40 toneladas por hectáreas) y el aprovechamiento de frutos autóctonos como la piña, la mora y la guanábana para la cosmética y la salud, han marcado un hito en el departamento al impactar tanto al pequeño campesinado como a la industria de la región.
Innovación y empresa para la calidad de vida
El empleo de organismos vivos ha acompañado a la historia de la humanidad. Desde alimentos hasta bálsamos, remedios y fungicidas. Por eso, BIOTEC nació para impulsar la tecnología en función de la producción agrícola sustentable tropical.
“A nosotros nos gusta la investigación científica, pero no para realizar publicaciones, sino para medirla en el impacto que pueda generar en la sociedad”, plantea la profesora Myriam Sánchez, directora de Biotec y docente de la Universidad del Valle.
El primer paso fue lanzar el curso "Biotecnología para no biotecnólogos", atrayendo a directivos de alto nivel del sector privado y público para invertir en proyectos de este tipo. Esto abrió el camino para alianzas estratégicas con empresas como Colombina, Nutresa y Cutis, Levapan, Bioetics y cerca de 50 entidades más que siguen cambiando su percepción sobre la ciencia. Incluso, muchos profesionales y directivas han hecho la maestría en biotecnología.
Una de ellas es C4, expertos en Control de Contaminación. Esta empresa es liderada por Carlos Manel Flórez, egresado de Biología de la Universidad del Valle, que se dedica a crear cabinas, equipos y laboratorios para el control de la contaminación del aire, que realizó varios de los espacios de trabajo para los proyectos, experiencia que también ha aplicado en otros países del continente.
La "Visión Pacífico: acción climática y biodiversidad"
La "Visión Pacífico: acción climática y biodiversidad" no es solo un eslogan, sino un compromiso intrínseco. Biotec trabaja con figuras como la reconocida economista Mariana Mazzucato, para priorizar iniciativas que conjuguen la riqueza de la biodiversidad de esta región con la urgencia de la acción climática, equiparando su importancia a la Amazonía.
Actualmente la propuesta de Biotec es la creación de un programa de Educación Ejecutiva para la transición a la bioeconomía que consolide la inversión económica en la región.
El desarrollo sustentable es posible
Para la doctora en economía Paola Andrea Arias Arévalo es posible equilibrar las necesidades económicas, la empresa privada con el bienestar humano y ecosistémico si cada proyecto se evalúa de manera integral, considerando las distintas necesidades y relaciones que las personas tienen con la naturaleza.
El éxito del proyecto de pago de servicios ambientales que se desarrolla en el municipio de Jamundí, corresponde a esta visión integral, en el que el apoyo económico es solo una parte de los beneficios, pues se logró crear mercados agroecológicos, unir a la comunidad afectada por el conflicto y cuidar los nacimientos de agua. Este proyecto fue acompañado por la profesora Arévalo y otros docentes de la Universidad del Valle y actualmente es referente para otros casos de Pagos por Servicios Ambientales.
Ante la pregunta sobre la aplicabilidad de estos modelos en zonas afectadas por la violencia y la minería ilegal, la respuesta de Arévalo es cautelosa pues para ella “los pagos por servicios ambientales son más exitosos en comunidades que ya protegen y son solo un factor”, por eso esto debe ir acompañado de otras propuestas de los gobiernos y de la empresa privada.
Un socio natural
Corporación Biotec es una organización privada, sin ánimo de lucro, promovida para su constitución en 1995 por la Universidad del Valle en el marco de la Ley de Ciencia, Tecnología e Innovación de Colombia, con la participación de asociados de los sectores académico, gubernamental, empresarial y de la sociedad civil.
Por: Laura Parra Rodríguez
La Caja de Compensación Familiar Comfandi presentó recientemente EmprendeTech, un programa orientado a fortalecer emprendimientos de alto impacto en la región. Como punto de partida, se llevó a cabo la Hackathon HealthTech, una jornada de dos días dedicada a la co-creación de soluciones tecnológicas e innovadoras para transformar el sector salud.
La Universidad del Valle, a través de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación -OTRI-, se sumó como aliada estratégica del programa. En representación de la OTRI, Jalime Zúñiga, gestora en alistamiento tecnológico, brindó mentorías especializadas a los equipos participantes.
Durante la hackathon, los emprendedores tuvieron charlas y conferencias sobre modelos de negocio, tendencias tecnológicas y estrategias. Además, recibieron acompañamiento constante de los mentores en sesiones individuales y grupales. También participaron en rondas de pitch con retroalimentación experta. El evento ofreció espacios de networking para conectar a los participantes con aliados clave del ecosistema emprendedor.
El 76,47% de los participantes afirmó que la hackathon contribuyó significativamente a su aprendizaje y desarrollo profesional. Las mentorías fueron clave para mejorar la estructuración de modelos de negocio, con orientación en temas como validación de mercado, diferenciación y escalabilidad.
Estos fueron unos de los proyectos que destacaron durante la jornada: Inteligencia artificial médica, software especializado para salas de cirugía, hardware para la manipulación de insumos médicos, dispositivo para monitoreo de sangre sin extracción.
Con este primer paso, la Universidad del Valle y EmprendeTech reafirman su compromiso para fomentar los emprendimientos con impacto y promover la colaboración entre diversos actores para generar nuevas oportunidades en el sector salud de la región.

Una enfermedad avanza por los suelos de América, poniendo en peligro los cultivos de yuca. Aún sin cura, sigue extendiéndose y podría llegar a comprometer las variedades endémicas de esta región. Mientras tanto, una científica investiga el hongo detrás de la amenaza, buscando la manera de detenerlo.
Por Salomé Mizrachi / Agencia de Noticias Univalle
A través de nuestro cuerpo circula un fluido vital que llega a cada rincón, desde la coronilla hasta la punta de los pies, asegurando el buen funcionamiento de nuestros órganos. Una red de arterias y venas transporta la sangre impulsada por el corazón, incluso mientras dormimos. Nuestro sistema vascular nunca se detiene. En el mundo vegetal sucede algo similar. Las plantas cuentan con tejidos especializados que distribuyen los nutrientes esenciales para su desarrollo.
Al igual que los seres humanos, las plantas también enferman. Son vulnerables a lo que se encuentra en su entorno, por lo que resulta fácil que se contagien de una “gripe”. Es así como la yuca puede contagiarse de escoba de bruja, una enfermedad que ronda los cultivos en América desde 2024; se denomina así por la apariencia que adquiere la planta a medida que la enfermedad avanza, luciendo como un nido de ramas desordenado.
“Las enfermedades de las plantas nos afectan directamente [...] La pérdida de producción de yuca tiene efectos más dramáticos en algunas regiones del mundo tanto por su rol en seguridad alimentaria (África), como por constituir la fuente de sustento de millones de pequeños agricultores (Asia)” dice Alejandra Gil-Ordóñez, estudiante de la maestría y el doctorado en Ciencias-Biología de la Universidad del Valle y asociada de investigación del Equipo de Virología y Protección de Cultivos del Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT). A través de sus estudios, logró secuenciar por primera vez el genoma del hongo asociado a la escoba de bruja de yuca y espera continuar resolviendo las incógnitas alrededor de este patógeno.
Una amenaza en América
De nombre científico Manihot esculenta, la yuca es la tercera fuente de carbohidratos en las regiones tropicales, detrás del arroz y el maíz. La raíz destaca incluso entre estas últimas por su resistencia a los climas áridos donde prospera al permitir su cultivo en suelos menos fértiles con pocos insumos. Las raíces de yuca son una fuente de alimento básico para 500 millones de personas en África subsahariana, Asia y América Latina. A escala global, la yuca también es usada en las industrias de almidón, la alimentación para ganado, la producción de etanol y el consumo local.
La escoba de bruja en la yuca, CWBD (Cassavas Witches' Broom Disease, por sus siglas en inglés) ha sido asociada con el hongo Ceratobasidium theobromae, que se ha identificado como el responsable de afectar otros cultivos como el cacao y el aguacate. La sintomatología es clara ante el ojo humano: enanismo, brotes débiles, pecíolos cortos, amarillamiento de las hojas y muerte vascular. Esto significa que el hongo afecta al xilema, el tejido encargado del transporte de agua en la planta. Para entender un poco el impacto del hongo: si esta enfermedad atacara el cuerpo humano, provocaría que nuestras arterias se obstruyeran, dificultando la circulación sanguínea y provocando que el oxígeno no llegue a los órganos hasta que fallen. Con el tiempo, el cuerpo se debilitaría hasta no ser capaz de sostenerse a sí mismo, provocando la muerte. Tanto en humanos como en plantas, un sistema de distribución dañado compromete la vida del organismo.
Los primeros casos de escoba de bruja en América se detectaron en la Guayana Francesa, cerca de las frontera con Brasil, el mayor productor de yuca en el continente. Desde entonces, la enfermedad se ha convertido en una creciente preocupación para la región. Cuando comenzó la emergencia fitosanitaria, la entidad encargada de la vigilancia biológica en la Guayana Francesa, FREDON, se puso en contacto con el Equipo de Virología y Protección de Cultivos de la Alianza de Bioversity International y el CIAT que estudia enfermedades de yuca en todo el mundo y que recientemente demostró la asociación del hongo C. theobromae con la enfermedad escoba de bruja en Asia. Gracias a esta experiencia, identificar el patógeno en la Guayana Francesa fue rápido, lo que permitió iniciar esfuerzos para contener su propagación. “La problemática en campo era preocupante, pero antes de recomendar una estrategia de manejo era necesario identificar al patógeno causante de la enfermedad que llega hasta los países”, comenta Alejandra para explicar que aunque los síntomas sean parecidos, estos puede estar asociados a diferentes patógenos.
En 2024, como parte de sus estudios de maestría, la investigadora logró secuenciar por primera vez el genoma completo del hongo C. theobromae . A través de técnicas de biología molecular y bioinformática le fue posible observar cómo cambiaba una planta sana al ser afectada. La investigación de Alejandra representó un avance significativo en el esclarecimiento de la causa de la escoba de bruja. El equipo de la Alianza Bioversity-CIAT viajó a la Guayana Francesa para corroborar el estado de la enfermedad y la misión de Alejandra era comprobar si se trataba del mismo hongo, a nivel genético, estudiado en el Sudeste Asiático. Allí hizo parte de una expedición de campo para colectar muestras, aplicar el protocolo de diagnóstico establecido por el CIAT en el Sudeste Asiático y comprobar la asociación con los síntomas observados en el campo. “Nuestro trabajo en la Guayana Francesa resultó en el primer reporte científico en las Américas de la misma enfermedad observada en el Sudeste Asiático. Este trabajo se hizo en colaboración con la institución fitosanitaria nacional, [...] Es una enfermedad que puede provocar grandes pérdidas”, advierte.
Un hongo de los fastidiosos
Para colmo de males, no se trata solo de un hongo que ataca a la planta, sino de un enemigo particularmente difícil de estudiar. El Ceratobasidium theobromae pertenece a la categoría de hongos “fastidiosos”, un término otorgado a aquellos microorganismos que requieren condiciones específicas para su cultivo en laboratorio. A diferencia de otros, que pueden crecer con facilidad en medios de cultivo estándar, éste necesita nutrientes particulares y un ambiente controlado para desarrollarse fuera de su planta hospedera. Su crecimiento es lento y suele contaminarse con facilidad, dificultando su estudio, así como el desarrollo de estrategias para combatirlo.
Si la enfermedad sigue extendiéndose en el Amazonas, centro de diversificación de la yuca, el efecto en las etnovariedades de la región (es decir, los tipos de yuca cultivados por comunidades locales que no están resguardadas en bancos de germoplasma), sería devastador. Estas variedades podrían perderse antes de que se logre aplacar la enfermedad que ya se encuentra en Brasil, por lo que los científicos del Programa de Investigación de Yuca del CIAT están en la búsqueda e identificación urgente de variedades resistentes al Ceratobasidium theobromae.
Además, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (ONUAA) ha comenzado a investigar el avance de la enfermedad. La yuca, aparte de ser un cultivo de seguridad alimentaria, también es de importancia cultural para algunas comunidades indígenas. “Saben que se enfrentan a una amenaza devastadora y podríamos estar hablando de pérdida del patrimonio genético de la yuca, especialmente de variedades silvestres, que son muy valiosas para las comunidades indígenas y los equipos de mejoramiento” comenta Alejandra, agregando que las comunidades han albergado las variables endémicas de yuca gracias a conocimientos heredados durante generaciones.
En Asia la proliferación del hongo se ha visto favorecida por las condiciones del cultivo. A diferencia de América, donde la yuca ha sido cultivada por siglos, en esa región se trata de un cultivo introducido y su producción se basa en las variedades comerciales predominantes. La baja diversidad genética, que implica compartir características similares de susceptibilidad, facilitó la rápida propagación de la escoba de bruja. Por eso es relevante preservar la biodiversidad de la yuca en América como una posible defensa natural contra la enfermedad.
Debido a que el patógeno ataca el desarrollo del tallo, la producción de semilla (estacas) se ve limitada, lo que obliga a los agricultores a obtener semillas de otras regiones, aumentando el riesgo de introducir patógenos adicionales a través del intercambio de semillas en cada región. Sin embargo, no todo está perdido, el hongo vive poco tiempo en la tierra, lo que limita su expansión.
Yuca va, yuca viene
La yuca es un cultivo clave para la seguridad alimentaria: puede resistir condiciones extremas de sequía y suelos pobres de nutrientes donde otros cultivos no prosperarían. Su capacidad de adaptación la ha convertido en una alternativa confiable frente a los desafíos del cambio climático. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático estima que para 2030 la temperatura global aumentará 1.5 grados, lo que afectará la producción de alimentos básicos como el trigo y el arroz, pero la yuca continuará creciendo con normalidad, lo que refuerza su papel en la lucha contra el hambre.
En un escenario de variabilidad climática con aumentos previsibles en las lluvias y precipitaciones, el riesgo de propagación de la escoba de bruja se intensifica al verse favorecida por condiciones de alta humedad en las que parece avanzar con rapidez. Para las regiones en desarrollo donde la yuca es una fuente de seguridad alimentaria, el panorama no es alentador porque la yuca ha sido adoptada en estos lugares con el objetivo de mantener una fuente confiable de alimentos durante épocas de sequía.
Incluso, es posible que la llegada y el impacto del Ceratobasidium theobromae a la Guayana Francesa se deba a los efectos del clima en la producción agrícola: periodos prolongados de lluvias intensas provocan pérdida de cultivos, y los agricultores de yuca se ven en la necesidad de importar material vegetal para restablecer sus siembras. El movimiento transfronterizo de semillas, muchas veces sin un control fitosanitario adecuado, facilita la introducción accidental de patógenos. Esta hipótesis refuerza la importancia de implementar medidas de monitoreo y regulación más estrictas en el comercio de material de propagación, evitando que nuevas enfermedades se sigan expandiendo a otras regiones.
Un vínculo vital
Para Alejandra, la preservación del mundo vegetal depende de nuestras acciones como seres humanos. Nuestra supervivencia está entrelazada con la de las plantas, pero pocas veces reconocemos el papel que jugamos en su destino. La escoba de bruja es un recordatorio de lo vulnerables que son los cultivos y de cómo una enfermedad puede amenazar la seguridad alimentaria de comunidades enteras.
Su investigación no es solo un esfuerzo académico, sino una pieza clave en una batalla silenciosa. Si la escoba de bruja continúa expandiéndose sin ser comprendida, el impacto en la agricultura tropical podría ser devastador. Determinar si hay cepas más agresivas, entender su evolución y la posible transmisión entre cultivos no es solo una cuestión científica: es una necesidad urgente para proteger un alimento esencial en muchas regiones de América, Asia y África. Es importante resaltar también el rol de investigación en agricultura global que tiene la Alianza Bioversity International y el CIAT, y cómo la investigación en el Sudeste Asiático puede ayudar a enfrentar un problema fitosanitario al otro lado del mundo.
La carrera contrarreloj ha comenzado. Aún hay más preguntas que respuestas, pero cada hallazgo acerca a los científicos a entender mejor esta enfermedad y encontrar formas de contenerla antes de que represente una amenaza mayor.
Foto de Alejandra Gil. Reconocimiento de la escoba de bruja en yuca en Laos durante el Regional Workshop on Transboundary Pests and Diseases.
El Comité Central de Ética de la Investigación de la Universidad del Valle tiene el gusto de invitarle a la charla del Ciclo de conferencias “Hablemos de Ética en la Investigación”: Uso ético y responsable de la Inteligencia Artificial (IA) y tecnologías asistidas por IA en la investigación.
Conferencistas Wilmar Fernando Pineda Alhucema y Heidy Milena Borja Vargas, de la revista científica PSICOGENTE, Universidad Simón Bolívar
Fecha: jueves, 24 de abril de 2025
Hora: 3:00 p.m. a 5:00 p.m.
Enlace de inscripción: https://forms.office.com/r/Up0WJGnnT6
El enlace de conexión será enviado al correo electrónico con el que realice la inscripción.
Un equipo interdisciplinario de la Universidad del Valle y la Universidad Santiago de Cali creó un software gratuito y de código abierto para planificar y predimensionar sistemas de tratamiento de aguas residuales individuales y comunitarios.
Por: Joan David Zúñiga
Agencia de Noticias Univalle / Facultad de Ingeniería
El grupo de investigadores, conformado por los docentes e investigadores Andrea Pérez Vidal (Universidad del Valle), Jorge Antonio Silva Leal (Universidad Santiago de Cali) y Claudia Liliana Zúñiga Cañón (Universidad Santiago de Cali), diseñó el software PTAR con el objetivo de brindar una herramienta tecnológica que facilite el cálculo de las áreas y los volúmenes de los sistemas de plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR), teniendo en cuenta la variedad de sistemas biológicos y las condiciones físicas de los territorios donde se requieran implementar.
Las PTAR son sistemas que pueden contar con la combinación de diferentes tecnologías destinadas a la descontaminación de las aguas residuales, esto con el objetivo de disminuir la carga contaminante resultante del uso humano y su impacto ambiental. En relación con esto, en Colombia, solo el 48,2 % del total de municipios cuenta con al menos una planta de tratamiento de este tipo, lo que implica que únicamente el 42,7 % de las aguas residuales urbanas es tratado, según datos de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios (Superservicios).

Origen de la investigación
La investigación, que condujo a la creación del software PTAR, inició en 2019, cuando los investigadores identificaron la necesidad de facilitar los procesos de planificación de las plantas de tratamiento de aguas residuales en Colombia, de cara a beneficiar su construcción y aportar a la meta nacional de procesar el 68,6 % de las aguas residuales urbanas en 2030.
“Ya existen otras herramientas y sistemas de información, pero tienen un costo y no se adaptan a las condiciones de Colombia” contó, Jorge Antonio Silva Leal, quien estudió su especialización, maestría y doctorado en Ingeniería en la Universidad del Valle.
Acerca del software
El desarrollo de la investigación y del programa pasó por múltiples retos, como la pandemia de Covid 19, que retrasó todo, y la recopilación de la información y los parámetros necesarios para mejorar los cálculos del software. Sin embargo, tras múltiples testeos y actualizaciones, PTAR ha logrado generar datos confiables que pueden tener impactos sociales importantes, tanto a nivel individual como colectivo.
PTAR ofrece dos funciones de diseño principales: una individual (sistemas in situ) y otra colectiva (sistemas centralizados o descentralizados). La primera está direccionada a infraestructuras pequeñas, casas, escuelas, centros recreativos, unidades residenciales o comunidades no mayores a 500 personas, que, por su ubicación dispersa, no pueden conectarse a una solución colectiva de alcantarillado.
“Con esta función las personas pueden calcular fácilmente las dimensiones de su tanque séptico, su filtro anaerobio, su humedal, etc., la solución que ellos consideren conveniente”, explicó Andrea Pérez Vidal, magister y doctora en Ingeniería, y docente nombrada de la de Escuela de Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente de Univalle.
La segunda función está pensada para comunidades mayores a 50 habitantes con una clara proyección de crecimiento poblacional futuro, ya sean veredas, pueblos o ciudades.
“Si bien requiere conocimientos técnicos, es una plataforma amigable, que las comunidades pueden usar para predimensionar, seleccionar alternativas de tratamiento o estimar el requerimiento de área; lo que apoyará la etapa de toma de decisiones sobre el proyecto”, amplió la docente Andrea Pérez Vidal.

Características técnicas
El software PTAR considera 15 sistemas de tratamiento de aguas residuales (rejillas, trampa de grasa, desarenador, tanque séptico, filtro anaerobio, humedal de flujo subsuperficial, tanque Imhoff, reactor UASB, lodos activados, biodiscos, lagunas de estabilización, entre otros) y 3 de manejo de lodos (espesador, digestor anaerobio y lechos de secado), lo que permite predimensionar gran variedad de proyectos de plantas de este tipo.
“A veces diseñan las plantas y la línea de lodos no es considerada, lo que, después, resulta en un problema ambiental por el manejo inadecuado del lodo resultante del proceso de tratamiento”, puntualizó la investigadora Andrea Pérez Vidal.
El software, que fue registrado el diciembre pasado ante la Dirección Nacional de Derecho de Autor del Ministerio del Interior, también busca tener un impacto educativo, pues es de código abierto y de libre acceso.
“Esto va a permitir que las personas lo mejoren y que sea una buena herramienta pedagógica para estudiantes e ingenieros sanitarios, ambientales o civiles interesados en el diseño de PTAR y manejo y proyección de caudales”, destacó el investigador Jorge Antonio Silva Leal.
Adicionalmente, el programa cuenta con un tutorial integrado y un canal de comunicación para gestionar dudas y preguntas de manera directa con el equipo de investigadores.
Acceso a PTAR
Para usar el programa, los interesados pueden ingresar a PTAR (las instrucciones de uso las hallan acá). Por su parte, quienes quieran conocer el código fuente y desarrollar futuras mejoras deben entrar aquí, donde encontrarán los recursos necesarios.
Se espera que con este software se mejore el proceso de planificación de las plantas de tratamiento de aguas residuales, facilitando la consideración de las áreas de terreno requeridas, la estimación de eficiencias de remoción de materia orgánica y la obtención de información que permita, en posteriores etapas, calcular los costos económicos de la infraestructura.
En la foto de portada: Investigadores del proyecto: (de izquierda a derecha) Jorge Antonio Silva Leal, Andrea Pérez Vidal y Claudia Liliana Zúñiga Cañón.
La Universidad del Valle y la Pontificia Universidad Javeriana de Cali presentaron UBICU, un dispositivo que a través de la gamificación y el seguimiento remoto presenta una innovación en la terapia respiratoria.
Por Catalina Quintero
Agencia de Noticias Univalle
Los pacientes o personas que tuvieron afectaciones en su sistema respiratorio como producto del Covid-19 u otras enfermedades podrán tener una alternativa de terapia gracias a Ubicu, un dispositivo desarrollado entre la Universidad del Valle, la Pontificia Universidad Javeriana de Cali y Prompack.
UBICU es un incentivo de apoyo para la terapia respiratoria que motiva a los pacientes a realizar los ejercicios a partir de la gamificación. Se desarrollaron dos herramientas de software, una para interacción con el paciente a través del juego y otra para la administración y prescripción de pacientes por el fisioterapeuta de manera remota.
Durante la presentación que se llevó a cabo recientemente en las instalaciones de la Javeriana Cali, parte del equipo que desarrolló esta propuesta pudo compartir algunos detalles sobre el impacto de esta tecnología. En este conversatorio participaron la docente e investigadora de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle Esther Cecilia Wilches Luna: los estudiantes Valeria Pérez Hortúa de Fisioterapia y Leonardo Arzayús Patiño (ambos de Univalle); así como el docente y director del proyecto Jaime Aguilar de la Universidad Javeriana.
La demostración del dispositivo incluyó una explicación detallada sobre su uso. UBICU está acompañado por una aplicación que orienta al paciente sobre cómo realizar los ejercicios de respiración, indicando series y repeticiones. Además, la plataforma ofrece como beneficio la posibilidad de personalizar el perfil a medida que avanza el tratamiento. Los resultados de estos ejercicios son enviados al fisioterapeuta, quien puede evaluar el progreso.
Una de las ventajas es que gracias a los juegos interactivos, las terapias a través de Ubicu pueden ser más amenas.
Los estudios realizados han demostrado que el dispositivo ofrece resultados superiores en comparación con dispositivos tradicionales. Este avance representa un logro significativo para el ecosistema de innovación.
UBICU representa el potencial de generar una articulación entre las universidades, las instituciones de salud y el sector productivo, de manera que se puedan generar desarrollos en beneficio de diferentes actores, gracias a la innovación. Este tipo de iniciativas no solo impulsan la transferencia de tecnología, sino que también contribuyen al desarrollo de la región y al bienestar de la sociedad.
