La Facultad de Ciencias Naturales y Exactas invita a toda la comunidad universitaria a un Conversatorio sobre Inteligencia Artificial. Este conversatorio hace parte del cierre de la Escuela Internacional de Formación Avanzada "IA para las Ciencias Naturales y Exactas"
Noviembre 8 (viernes), 3:00 p.m, en el Auditorio 2, Meléndez.
Panelistas:
Prof. Morten Hjorth-Jensen
University of Oslo, Norway
Department of Physics and Center for Computing in Science Education
Prof. Adrian E. Roitberg
University of Florida, USA
Department of Chemistry
Prof. Pablo Millán Arias
University of Waterloo, Canada
Post Doctoral Fellow
El Laboratorio de Fabricación Digital participó en la Escuela - taller de diversidad microbiana como parte de la COP 16. En esta estrategia de vinculación entre la comunidad universitaria e instituciones de educación media del Valle del Cauca presentó la diversidad de microorganismos como bacterias, protozoos y virus.
María Aurora Londoño, profesora de virología de la Facultad de Salud, destacó el trabajo interdisciplinario llevado a cabo para la creación de materiales didácticos. Los modelos a escala de virus como el del papiloma humano y el dengue, fabricados con impresión 3D, fueron diseñados para educar a los jóvenes sobre la importancia de los ciclos de enfermedades infecciosas, promoviendo la prevención y la conciencia sobre cómo estos pequeños microorganismos pueden causar grandes daños.
Uno de los objetivos principales del proyecto es acercar a estudiantes de comunidades vulnerables a la investigación científica, brindándoles la oportunidad de comprender y explorar áreas como la biología y las ciencias aplicadas, haciéndoles ver que estas carreras académicas están a su alcance.

El Laboratorio de Fabricación Digital apoyó la creación de los modelos, trabajando con herramientas avanzadas de diseño y modelado 3D, y utilizando materiales como PLA y PETG. Los modelos resultantes, algunos con ensamblaje y en multicolor, reflejan de manera precisa los detalles científicos, mejorando la comprensión de estos conceptos en un contexto educativo.
Además, se produjeron modelos de inmunoglobulinas (M, G, D, E, A), que explican los procesos de defensa del cuerpo por parte de los linfocitos, aportando un valioso recurso pedagógico para los estudiantes.
La comunidad interesada en este tipo de ayudas educativas puede acceder a los servicios del Laboratorio de Fabricación Digital visitando sigelab.net, escribiendo al correo electrónico Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y/ o acercándose a sus instalaciones en el edificio B23, Doris Hinestroza.

La Facultad de Ciencias Naturales y Exactas invita a una edición especial de las charlas de divulgación científica "Enrédate con la Ciencia", que tendrá como temática los Premios Nobel en Medicina, Física y Química de este año.
Enrédate con la Ciencia es un espacio de divulgación para todo el público univalluno y la comunidad en general, y este año se realiza en el marco de la III Casa Abierta de la Universidad del Valle.
Todas las charlas se realizarán en el Auditorio Michel Valero, Universidad del Valle (E20, piso 2) y tendrán transmisión por: https://youtube.com/@CienciasUV
Octubre 30
Premio Nobel de Química 2024: La Revolución del Diseño y Predicción de Proteínas con Inteligencia Artificial
Presentan: Prof. Aram Joel Panay y Prof. Jhon Enrique Zapata, Departamento de Química
4:00 p.m.
Octubre 31
Premio Nobel de Medicina 2024: Cómo el microARN Transformó Nuestro Entendimiento de la Biología
Presenta: Prof. Andrés Castillo, Departamento de Biología
4:00 p.m.
Caracterización de Estrategias de Persistencia y Resiliencia Socioecológica en Fincas Tradicionales Afrocampesinas de Padilla-Cauca.
En un esfuerzo por integrar la ingeniería en el ámbito de la justicia social, María Camila Cambindo Mezu, estudiante de Maestría en Desarrollo Sustentable, se propuso analizar los impactos del cultivo de la caña de azúcar en territorios afrocampesinos y destacar las estrategias mediante las cuales las comunidades nortecaucanas intentan preservar el legado de sus ancestros. Sus hallazgos ofrecen una perspectiva amplia sobre la diversidad y complejidad de los sistemas agrícolas tradicionales, los cuales han demostrado habilidad para adaptarse a la presencia de nuevas plagas y enfermedades, al cambio climático, a la globalización y, más recientemente, a la incorporación de tecnologías y tendencias actuales.
María Camila Cambindo Mezu, ingeniera agrícola graduada de la Universidad del Valle y estudiante de Maestría en Desarrollo Sustentable, ha encontrado en sus raíces una guía invaluable para aplicar una ingeniería más cercana y relevante a las realidades de las comunidades. Aunque nació en la ciudad de Cali, su familia es oriunda del municipio de Padilla, al norte del Cauca. Es en este lugar donde se siente completamente en casa, gracias a la cálida acogida por parte de la comunidad.
Durante sus frecuentes visitas a Padilla pudo observar directamente los cambios provocados en el paisaje campesino por el cultivo de caña de azúcar. Así surgió la idea de aplicar las teorías de la sustentabilidad para caracterizar y destacar las estrategias de persistencia y resiliencia socioecológica que las familias afrocampesinas del municipio de Padilla (Cauca) han implementado durante los últimos treinta años para conservar y proteger las pocas fincas tradicionales que aún perduran ante la expansión agroindustrial del monocultivo de caña de azúcar.
"En Padilla alrededor de los años 1930 existía una gran diversidad de cultivos y un territorio rico en fauna y flora. El estudio está evidenciando que, con la introducción del monocultivo de caña de azúcar, todo eso comenzó a cambiar, alterando profundamente las prácticas agrícolas tradicionales de la zona", comenta la maestranda.
Propósito para el cual cuenta con el apoyo del equipo docente de la Maestría en Desarrollo Sustentable y de su director te tesis, el docente Yesid Carvajal Escobar, investigador del grupo de investigación IREHISA y coordinador del Doctorado en Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle.
El regreso al municipio como investigadora fue recibido con entusiasmo. "Uno se siente muy acogido en el pueblo, es una comunidad maravillosa. Valoran enormemente que quienes han dejado el territorio regresen con conocimientos, prácticas y nuevas propuestas, pues muchas veces se carece de eso”, comenta la investigadora.
“La agroecología “más que una ciencia es una práctica, un movimiento social y político. La finca tradicional busca la diversificación de los cultivos respetando y promoviendo la identidad cultural de las familias afrocampesinas que habitan en ella (sus historias, tradiciones y conocimientos ancestrales que merecen ser valorados y preservados)”.
Este interés por poner la ingeniería al servicio de la comunidad se remonta a sus épocas de estudiante de pregrado. María Camila recuerda haber cursado la electiva “Participación Comunitaria en Proyectos de Riego”, impartida por la profesora Mariela García Vargas del Instituto CINARA, quien les hacía notar a sus estudiantes –entre ellos María Camila– la importancia de comprender y conocer profundamente las necesidades de la comunidad, antes de generar adelantos en materia tecnológica. “Eso quedó inmerso en mi mente”, recuerda María Camila, y añade que, desde entonces, se fijó la meta de desarrollar proyectos de ingeniería con un alto sentido social y étnico, orientados a ser útiles y beneficiosos para las comunidades que día a día trabajan por la construcción de paz en el país.
El trabajo con las comunidades
Para María Camila, las fincas tradicionales desempeñan un papel crucial en el valle geográfico del río Cauca, pues, además de representar y fomentar la diversidad de estas zonas, promueven métodos agrícolas sustentables tanto para los habitantes como para el medio ambiente. Por esta razón, estas fincas tradicionales se convierten en el foco principal de su estudio. Gracias a la cercanía con la comunidad, se enteró de la existencia de una organización que agrupaba varias fincas de la región, y de inmediato buscó establecer puentes de comunicación para trabajar con ellos.
La asociación, llamada “ASOFINTRA – Asociación de Finqueros Tradicionales de Padilla Cauca”, actualmente está integrada por 36 personas propietarias de fincas tradicionales dentro del municipio de Padilla, Cauca, aunque en el pasado llegó a contar con más de 60 integrantes, la mayoría de ellos personas de edad avanzada. Fueron ellos quienes vieron en la investigación adelantada por la maestranda una oportunidad para ser escuchados.
Lazos fortalecidos
Una vez concluida la fase de trabajo de campo, la investigación se encuentra en el proceso de sistematización de la información, que ya ha revelado algunos resultados significativos: “Defender, recuperar y conservar la tierra, la finca tradicional y el territorio es una precondición de todo proceso agroecológico. Esto se ve reflejado en la respuesta política con que las comunidades afrocampesinas del norte del Cauca crean autonomía y comunalidad mediante el trabajo colectivo, la reciprocidad, el diálogo de vivires y la creación de espacios de juntanza” aclara María Camila.
Además de documentar el impacto en las dinámicas tradicionales de la población debido al uso extensivo de tierras para el manejo del cultivo de la caña de azúcar, la investigación ha permitido diagnosticar el estado actual de las fincas tradicionales, el uso de huertas caseras, semillas nativas, cría de animales, prácticas culturales, distribución de tareas agrícolas y empleo de biopreparados; así como las constumbres culinarias derivadas de las actividades generadas dentro de las fincas.
Proceso en el que la investigadora identificó una necesidad urgente: la falta de un mercado propio accesible para que estas comunidades (los finqueros tradicionales) puedan comercializar sus productos.
"Es muy difícil porque muchas de estas familias viven por fuera del casco urbano, y no tienen un medio de transporte propio que les permita desplazarse hacia los distintos mercados locales presentes en la región, ya sea en localidades como Puerto Tejada, Miranda o Corinto", explica la maestranda, "por tanto, es fundamental desarrollar nuevas estrategias de comercialización que les permita vender sus productos, sin intermediarios, y contar con el apoyo institucional y la preferencia de los consumidores locales hacia los productos de la finca tradicional".
En ese sentido, el trabajo de investigación cumple un rol complementario, que contribuye al fortalecimiento de estos procesos, y que tiene que ver con la visibilización de dichas necesidades, encontradas como resultado de las visitas, talleres, entrevistas, encuestas y diagnósticos participativos hechas hasta ahora, lo que se aúna al reconocimiento por parte de ellos en su papel dentro de la región.
“Lo más importante es el empoderamiento de ellos, de sentirse orgullosos de que son finqueros tradicionales, que están haciendo las cosas como no todo el mundo las hace, que tienen una manera de pensar distinta, enfocada en la conservación de los territorios y los ecosistemas”, dice María Camila, y añade que se comprometió con la asociación en ayudarles con la parte organizacional, de tal manera que puedan contar con la información sistematizada, de cara a futuras postulaciones en proyectos de categoría nacional e internacional.
El haber hecho esta investigación en el lugar de donde es oriunda su familia ha afianzado los lazos entre unos y otros. “Yo me siento ya como una hija más, una nieta más de ellos, porque muchos son abuelos. El amor que he sentido de parte de ellos ha sido muy gratificante para mí. Yo voy y se les iluminan los ojos, y me reciben con un abrazo afectuoso. Los vínculos han sido desde el respeto, el cariño y la fraternidad”, resume María Camila. Según dice, está satisfecha por la manera en que le ha apostado desde su profesión a un ámbito de ingeniería social, ya que ha sido un proceso enriquecedor tanto persona como profesionalmente.
"Me he vuelto una mujer más sensible hacia las cuestiones comunitarias, hacia los desafíos y las luchas de nuestras comunidades. Este proyecto ha profundizado en mí, el dolor y la valentía de mi pueblo", expresa la investigadora María Camila Cambindo Mezu.
Por: Édgar Bejarano
Oficina de Comunicaciones Facultad de Ingeniería
Investigadores ofrecen alternativas para mitigar el impacto de posibles eventos sísmicos.
La implementación del sistema industrializado de construcción de viviendas (ISHC, por sus siglas en inglés) es, en la actualidad, un método utilizado altamente en esta región del continente. El sistema, caracterizado por el uso de muros de hormigón y estructuras delgadas, carece de un comportamiento adecuado ante posibles escenarios de movimientos sísmicos.
Dada la alta concentración de riesgo sísmico presente en la región del Pacífico, especialmente en la ciudad de Cali, una investigación realizada por el estudiante de Doctorado en Ingeniería con Énfasis en Mecánica de Sólidos, Bryan Castillo Torres, con la participación de la investigadora Sharick Melissa Vides Quintero y la dirección de los profesores, investigadores de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática e integrantes del grupo de investigación Sísmica, Estructural, Eólica y Geotécnica (G-7) Johannio Marulanda, Albert R. Ortiz y Peter Thomson, busca evaluar este comportamiento y ofrecer una alternativa que mitigue los riesgos derivados de tales escenarios. Con esta investigación, cuyos resultados fueron publicados en la revista especializada Building Engineering, se espera estimular el desarrollo técnico y tecnológico de la industria local en el área de la construcción, impactando de manera directa la calidad de las construcciones de viviendas en el futuro inmediato de la región.
Los riesgos del sistema industrializado de construcción
Aunque, a nivel macro, el sistema de construcción más utilizado sigue siendo el de la mampostería, en viviendas de interés social y prioritario se ha presentado un aumento considerable en la implementación del sistema industrializado en la industria de la construcción, debido a sus beneficios relacionados con menor costo de mano de obra y uso de materiales. Adoptado de edificaciones norteamericanas y chilenas, estas construcciones se caracterizan por fundiciones en sitio, formaletas metálicas reutilizables y muros delgados, de un grosor que va desde los 25 cm a 30 cm. Esta metodología, al ser industrializada, disminuye los tiempos de construcción, favoreciendo la construcción de más estructuras en un menor tiempo.
Sin embargo, existe un vacío investigativo a nivel del comportamiento de tales estructuras, una vez son sometidas a movimientos sísmicos de considerable magnitud. Puesto que el grosor de los muros construidos en Cali es menor al internacional (alrededor de unos 10 cm), y dado el riesgo de sus habitantes ante un sismo, nació la necesidad de implementar modelos y estructuras de mitigación para los efectos que podría causar este escenario, de presentarse.
“Accidentes relacionados con sismicidad han demostrado que se presentan afectaciones, incluso aquí en Cali con el sismo de Pizarro. Se han realizado estudios. Hay muchas investigaciones y un instituto dedicado de lleno a la investigación de este tipo de muros y su comportamiento sísmico”, cuenta el investigador Bryan Castillo, y aclara que, aunque no hay que demeritar las bondades de este sistema de construcción, la ubicación geográfica de la ciudad hace necesario un estudio que determine las posibles soluciones a la problemática, esta vez a través de un sistema de control en forma de aislador, cuyos componentes fueron obtenidos luego del trabajo en conjunto que ha venido realizando el grupo de investigación G-7, con descubrimientos y adelantos que han hecho posible la creación de estos dispositivos de control a nivel local.
El papel del dispositivo U-FREI en la investigación y el desarrollo de una industria local de sistemas de control sísmico para edificaciones
La investigación consideró la utilización de los dispositivos elastoméricos reforzados con fibra no conectados (U-FREI, por sus siglas en inglés), un tipo de aisladores sísmicos cuya fabricación es de bajo costo y permite una instalación más fácil con respecto de las estructuras, con el objetivo de que el daño generado a partir de los ejercicios de simulación sísmica desarrollados en laboratorio estuviera concentrado en ellos y no en las estructuras como tal.
Al ser un dispositivo de fácil reemplazo, resulta en una importante alternativa a tener en cuenta, de cara al costo que puede implicar un escenario sísmico. “Es una pieza de fusible, lo que la hace mucho más económica de reemplazar si la comparamos con reemplazar o rehabilitar nuevamente una estructura, que muchas veces puede llegar hasta el colapso, perdiéndose todo el patrimonio”, explica el investigador Bryan Castillo Torres. Según él, su uso también estuvo pensado para impulsar la fabricación de este tipo de sistemas de aislamiento a nivel local en el futuro, pues actualmente dichos dispositivos son fabricados y evaluados mayoritariamente en países del extranjero como Estados Unidos y Chile.
Estos dispositivos también representan un paso adelante en el propósito de buscar formas de aprovechamiento de otros materiales de tipo ecosostenible, pues comparados con versiones anteriores (el SREI y el FREI), ha supuesto el reemplazo de materiales como el plomo y el acero por elementos geotextiles, abriendo a su vez la puerta para la industria nacional. Estas decisiones fueron claves para la investigación, dado que de esta manera se eliminaron costos y tiempos de prueba. “Poder hacer eso acá es una de las ventajas y uno de los grandes aportes de la investigación. Ahorrarnos ese costo de traslado de materiales y evaluarlo a nivel local es fundamental para la implementación de estos dispositivos”, comenta el investigador.
Para realizar el análisis y experimentación con dichos dispositivos fue necesario crear una subestructura que representara un sistema real de edificación de baja altura junto con el aislador. Con dicha subestructura, se procedió a hacer las mediciones, teniendo en cuenta cuatro eventos sísmicos de alto impacto a nivel internacional: El Centro (EE. UU., 1940), Kobe (Japón, 1995), Loma Prieta (EE. UU., 1989) y Morgan (EE. UU., 1984). La escogencia de estos eventos se dio, a su vez, con el propósito de ampliar los criterios a evaluar. “No nos centramos un contenido frecuencial (potencia del sismo) específico, sino que contamos con un abanico de opciones, para poder evaluar la estructura en diferentes condiciones sísmicas. Eso permitió ampliar el rango de análisis”, dice el investigador Bryan Castillo.
Posteriormente se trabajó con una metodología de simulación híbrida, que permitió al grupo investigador concentrarse en analizarlos mientras se examinaba el comportamiento estructural de la edificación. “Tomamos un elemento experimental, que en este caso eran los aisladores, y al mismo tiempo tomamos una estructura experimental (un muro a escala real). La metodología consistió en una retroalimentación en tiempo real de un modelo numérico”, explica el investigador Bryan Castillo. Según él, los datos fueron extraídos al modelo, luego fueron probados físicamente, para concluir con el reingreso de tales datos al sistema numérico.
Esto permitió que los investigadores tuvieran información precisa acerca de lo que ocurriría en la estructura en caso de un evento sísmico, en comparación a las referencias antes mencionadas, presentadas a través de un modelo de histéresis en donde se evidenciaron datos relacionados con la rigidez del comportamiento del edificio, el grado de disipación, la degradación de la rigidez, entre otros valores.
Tras comparar el sistema aislador desarrollado con base en los cuatro eventos sísmicos internacionales se demostró que dichos dispositivos redujeron el desplazamiento de la estructura de 67,30% en el caso del sismo de Centro, 74,30% en el de Kobe, 80,60% en el de Loma Prieta y 49,30% en el de Morgan.
El carácter innovador del dispositivo
Para el investigador Bryan Castillo Torres el desarrollo de este modelo de análisis híbrido representa una apuesta innovadora a nivel investigativo, especialmente porque pudo ponerse a prueba a nivel local, gracias a los adelantos tecnológicos con que se cuenta actualmente: “Sin esa tecnología no hubiésemos podido ensayar estos sistemas. Tendríamos el elemento, el muro, pero no podríamos ensayarlos”.
Además, considera que el sistema desarrollado es un gran avance en la protección de edificaciones construidas con base en el sistema industrializado de construcción de viviendas. “Con estos sistemas vamos a poder evitar daños mayores en las edificaciones, reducir costos de rehabilitación y poder concentrar el daño en estos elementos. Como los elementos son reemplazables, significa que estás cuidando tu patrimonio y estás generando un nivel de seguridad mayor para las personas que habitan estas estructuras”, dice, y añade que la aplicabilidad de estos sistemas recae en el desarrollo con que cuente el país en materia investigativa y de producción de estos elementos.
Luego de un largo proceso de investigación y desarrollo, la patente para el tratamiento de “bifenilos policlorados” (PCB), creada por el profesor de la Escuela de Ingeniería Química Gustavo Bolaños y su entonces estudiante de doctorado Víctor Marulanda, fue licenciada recientemente para su aplicación industrial por una empresa del sector privado.
La patente tuvo como propósito ofrecer una técnica para el tratamiento de los PCB, compuestos químicos utilizados como aceites de transformadores eléctricos y que son sustancias altamente tóxicas que se acumulan en la cadena alimenticia, y se presentó como una alternativa a las prácticas utilizadas anteriormente para el tratamiento de dichos compuestos, dado el alto impacto de estas actividades en el medio ambiente.
Debido a su carácter innovador, esta patente fue ganadora de una convocatoria realizada por el Ministerio de Ciencias, Tecnología e Innovación, lo que hizo posible que en el año 2013 los investigadores pudieran patentarla a nivel internacional. Los países escogidos fueron Estados Unidos, Brasil y China, y fue en este último donde dicha patente se convirtió en la primera en ser registrada por Colombia.
El camino tras la obtención de la patente
El investigador y profesor de la Escuela de Ingeniería Química, Gustavo Bolaños, cuenta que el proceso posterior a la obtención de la patente en estos países tuvo como propósito darle continuidad a la experimentación científica y mejorar el desempeño financiero del proceso, buscando la reducción del costo de procesamiento. Con el trabajo del, en ese entonces, estudiante de doctorado en Ingeniería Edwin Sánchez, se logró llevar la investigación hasta un punto de prueba, para lo cual fue necesario la fabricación de una planta piloto de tratamiento. “La planta la diseñó un equipo de profesionales bajo mi dirección. Se consiguieron los fondos necesarios, se realizó el diseño de procesos y la Ingeniería de detalle, y se realizó un estudio de riesgos y operabilidad”, esto gracias a que el doctor Edwin se enfocó en el refinamiento y escalamiento de la tecnología para hacerla financieramente más competitiva, cuenta el investigador y profesor Bolaños.
Además de la Universidad, se obtuvo el apoyo financiero del sector eléctrico, EMCALI, y de instituciones como la Corporación Regional del Valle del Cauca (CVC) y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, a través del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Colombia. Adicionalmente, con el apoyo de CELSIA, se logró dotar a la Universidad de la capacidad para realizar el análisis de PCB en aceites dieléctricos, y la acreditación de esta prueba por parte de IDEAM.
“Finalmente tuvimos la planta, una unidad móvil que tiene el volumen de un contenedor de 40 pies, y que montamos en un espacio cedido temporalmente por EMCALI, el cual está localizado en ACOPI. Ahí las pruebas técnicas y las evaluaciones financieras que se realizaron en esa escala resultaron mucho mejor que lo que habíamos pensado. Esta es la opción más barata que hay en el país, y en muchos países diría yo, para tratar esos aceites contaminados en una forma ambientalmente amigable”, dice el investigador y profesor Gustavo Bolaños.
El proceso de desarrollo y optimización de la tecnología patentada llegó a un punto de madurez tal que LITO S.A.S, una empresa del sector privado, mostró interés en ponerla en práctica en un ambiente industrial. Esta empresa, dedicada a la recolección de transformadores contaminados, desensamble y exportación de los PCB resultantes de actividades del sector eléctrico, de telecomunicaciones, hidrocarburos, entre otros, vio truncadas sus operaciones debido a la negativa por parte de navieras de continuar con el transporte de estos componentes, debido a su alto riesgo y el costo elevado de las operaciones. Fue, entonces, cuando se presentó la oportunidad para licenciar la patente, y tratar estos compuestos sin la necesidad de llevarlos a otros países.
“LITO estaba al tanto del desarrollo, y quisieron probarlo en un ambiente industrial real. Eso ocurrió a finales del año pasado. Tuvieron que pasar 20 años para que llegáramos a este punto”, dice el investigador Gustavo Bolaños, y resume que este resultado se dio gracias a la conjunción de esfuerzos de varias entidades, estudiantes e investigadores que buscaron crear la solución de esta problemática en el país.
Impacto y consecuencias del licenciamiento de la patente
La puesta en marcha de esta tecnología tendrá un impacto directo en concordancia con la directriz de eliminar este tipo de aceites contaminados a nivel mundial, firmada por Colombia y otras 200 naciones, lo que implicará el fin de los movimientos transfronterizos para transportar estos desechos, tal y como se ha hecho hasta ahora. El investigador y profesor Gustavo Bolaños cree que la tecnología desarrollada contribuirá a un mejor tratamiento que el existente actualmente por medio de otras tecnologías extranjeras. “La tecnología desarrollada en Univalle permite tratar aceites con elevados niveles de contaminación en una forma más segura y más barata”, afirma. La planta de tratamiento está en capacidad de manejar una mayor concentración de PCBs en los aceites que los sistemas utilizados en otros países.
Además de permitir la puesta en práctica de estos sistemas novedosos en la región, el licenciamiento de la patente por parte de una empresa del sector productivo tiene un gran significado, de cara al camino que abre para nuevos desarrollos. Para el investigador Bolaños el licenciamiento es un espaldarazo a los esfuerzos investigativos de la Universidad:
“Ayudará a que haya más investigaciones en ese y otros campos. Yo creo que esto es un ejemplo de que la investigación científica y tecnológica se puede llevar hasta sus últimas consecuencias. Por supuesto, también es un ejemplo de que eso no se logra en una semana. Es un esfuerzo continuado que puede tardar décadas. A nosotros nos tomó dos décadas llegar hasta donde estamos ahora. Entonces, hay que ser persistentes, tener una visión y trabajar por ella, convencer a muchas personas, mostrarles resultados, escucharlas. Eso es muy importante”.
De izquierda a derecha: Diego Domínguez, quien trabajó con la OTRI y fue fundamental en el proceso de consecución de recursos y gestión del proyecto de construcción de la planta piloto; profesor Gustavo Bolaños, docente de la Escuela de Ingeniería Química e investigador principal; Víctor Marulanda, actualmente docente de la Escuela de Ingeniería Química y cuando era estudiante de doctorado adelantó los primeros estudios de la tecnología; y Edwin Sánchez, estudiante de doctorado que se enfocó en el refinamiento y escalamiento de la tecnología para hacerla financieramente competitiva. Crédito de la foto: Consejo Profesional de Ingeniería Química en la entrega del Premio Nacional de Ingeniería Química 2018.
La Universidad del Valle reafirma su compromiso social con las comunidades de la región, contribuyendo de manera significativa en la mejora de la calidad de vida de las personas con movilidad reducida.
La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación – OTRI hizo la transferencia del prototipo Mousetick a los deportistas de InderValle, quienes representaron al Valle del Cauca en los Juegos Paralímpicos.
El Mousetick es un innovador accesorio tecnológico que se adapta a dispositivos como computadores, televisores o tablets, permitiendo que personas con movilidad reducida, controlen de manera autónoma a partir de movimientos bucales, soplidos o succiones. Este dispositivo, desarrollado con tecnología Arduino, simula las funciones de un mouse tradicional, facilitando el acceso a dispositivos electrónicos de manera sencilla.

Esto ha sido posible gracias al esfuerzo del grupo de investigación Sistemas Socio-ecológicos Sustentables, liderado por el profesor Mauricio Quintero Ángel, de la Seccional Palmira de la Universidad del Valle. El equipo de la OTRI también brindó apoyo a los investigadores, facilitando el proceso de licenciamiento y transferencia del prototipo para garantizar su implementación efectiva.
El Mousetick es un ejemplo tangible del poder transformador de la investigación de la Universidad, generando apropiación social del conocimiento, sensibilizando sobre la importancia de diseñar tecnologías accesibles para el bienestar de la región. Su transferencia beneficiará directamente a 13 deportistas de InderValle, mejorando su calidad de vida y su autonomía en el uso de dispositivos electrónicos.
Con esta y otras iniciativas, la Universidad continúa fortaleciendo la innovación social y su rol como actor clave en la transformación social y el desarrollo sostenible de la región. Este proyecto es un claro ejemplo de cómo la investigación, el desarrollo tecnológico y la innovación pueden generar cambios en la vida de las personas.
La Universidad del Valle se destaca como un referente en la región en términos de innovación social y desarrollo tecnológico, enfocándose en la construcción de una sociedad más incluyente.

El profesor Julio César Caicedo, de la Facultad de Ingeniería, fue nombrado como Académico Correspondiente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ACCEFYN).
Con un total de 64 votos, la última sesión de ACCEFYN tomó la decisión de sumar a sus miembros correspondientes al profesor Caicedo por sus contribuciones en el campo de la ingeniería, su liderazgo académico y su compromiso con el desarrollo de la ciencia y la tecnología en Colombia.
Ser miembro de la ACCEFYN implica diversas responsabilidades y privilegios, entre los cuales destacan la posibilidad de ofrecer asesoría en temas estratégicos de ciencia, innovación y tecnología, así como la oportunidad de colaborar con otros científicos de renombre, tanto a nivel nacional como internacional. Además, esta distinción representa un reconocimiento público al mérito científico y académico del profesor Caicedo.
Para el docente, este reconocimiento no solo es un motivo de gran orgullo por su ingreso a la Academia, sino también por la edad con la que ha llegado a este sitial de honor “Siendo yo ingeniero, logré ingresar a la Academia de Ciencias y, además, antes de cumplir los 50 años, cosa que no es fácil porque esa era una exigencia que superé gracias a mi gran contribución a Colombia”.
Este testimonio subraya no solo el esfuerzo y la dedicación del profesor Caicedo, sino también la importancia de su trayectoria en un campo históricamente dominado por las ciencias naturales y exactas. Su ingreso a la Academia es el testimonio fiel de que la interdisciplinariedad tiene un papel preponderante en el desarrollo científico del país.
Además de este logro personal, el reconocimiento al profesor Caicedo es un reflejo del impacto que la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle ha tenido en la ciencia y la tecnología, donde se contribuye día a día al avance del conocimiento y a la formación de profesionales que aportan al desarrollo de la sociedad.
El profesor Caicedo, con una destacada trayectoria en investigación y liderazgo académico, ha sido un embajador del conocimiento y la innovación en Colombia, posicionando a la Universidad del Valle como una institución clave en la promoción de la ciencia y la tecnología.
Juan Francisco Díaz y Frank Valencia Pozo fueron invitados al programa radial Sanemos Juntos de la Universidad del Valle, para abordar el tema de "Ciencia e inteligencia artificial para medir los procesos de polarización en redes sociales "
María Adelaida Arboleda, profesora del Departamento de Psiquiatría, Univalle
“Desafortunadamente estamos en un momento de la historia en donde la opinión y las reacciones inmediatas son del orden del día y generalmente esto lleva a que las personas tomen posiciones sin mucha reflexión y más basadas en cosas emocionales, como probablemente son sus bases ideológicas, desde allí actúan y yo diría que desafortunadamente esto termina generando una serie de emociones hacia sí mismo y hacia los contradictores”.
No existe un ser humano que no haya sido influenciado por otro ser humano, ya sea que ese otro ser humano sea un escritor, sea un columnista, sea una periodista, siempre hay alguien, eso es inherente a la condición humana. ¿Qué es lo que resulta preocupante en la vida contemporánea? que la influencia no necesariamente va acompañada de la construcción de un conocimiento reflexivo, sino de opiniones entonces emotivas. Entonces, el influencer que no necesariamente tiene un amplio conocimiento en un tema, hay congresistas que son influencers, realmente uno no tiene claro cuál es como su base teórica, pero mueven a partir de las emociones, mueven a partir de la estética, mueven a partir de otro tipo de cosas que, a la luz de la rapidez de lo contemporáneo para algunas personas, en particular algunos jóvenes, eso les resulta mucho más atractivo que irse a leer un autor. Entonces, me parece que estamos en otro momento, no creo que sea despreciar lo que hay, sino comprender las maneras como se construyen las opiniones actualmente y ver de qué manera ética, una manera como persistente en el programa, se puede acompañar a la sociedad en pleno, en particular a miembros de esta de esa comunidad, como los jóvenes al a una construcción de una opinión que tenga unas bases que les permita elegir.
Juan Francisco Díaz, profesor de la Escuela de Ingeniería de Sistemas de Computación, profesor titular de la Universidad del Valle.
Uno escucha todo el tiempo en la televisión estamos polarizados, pero ¿qué tan polarizados estamos realmente?
Entonces, lo que nosotros hicimos fue inventarnos como una aplicación que es un dispositivo para medir la polarización, es un número entre cero y uno, donde cero significa que no estamos nada polarizados y uno que estamos súper polarizados y cualquier cosa en la mitad significa más o menos polarizados.
Ese es el polarizómetro, un dispositivo, en este caso informático, para medir cuán polarizados estamos sobre un tema objetivamente.
¿Cómo se mide la polarización?
Lo que miden es cuánto esfuerzo habría que hacer para llevar la gente al consenso y ese esfuerzo está medido en función de dos cosas: ¿cuánta distancia hay entre mi opinión y la opinión de modera consenso? ¿Cuánta gente está de un lado del otro? en función de esos dos parámetros, hicimos unas fórmulas para decir cuán difícil sería llevarlos a consenso según esa distribución, en esa tabla y eso es lo que mide la polarización ¿Cuál es el esfuerzo? Cuando el esfuerzo es poquito, quiere decir que estamos poco polarizados y cuando el esfuerzo es mucho, quiere decir que estamos muy polarizados.
¿Cuál es el aporte a la sociedad de tener un polarizómetro?
La polarización es un fenómeno social, un fenómeno social, es un fenómeno como otro fenómeno de la naturaleza y la ciencia siempre ha intentado interpretar, entender esos fenómenos, cuantificar esos fenómenos. Nosotros empezamos a interesarnos en este problema cuando vimos el papel que jugaron las redes sociales en el plebiscito por la paz en Colombia, también en el Brexit, en las elecciones presidenciales y demás.
Entonces nosotros dijimos tal vez nosotros podemos aportar desde las matemáticas y las ciencias de la computación, junto con personas de ciencias sociales a entender este fenómeno, no a satanizarlo, porque algunos cambios en las sociedades han venido gracias a la polarización, digamos, es natural tener esas divisiones, pero sí es bueno, saber cómo medirlo, saber si estamos más o menos polarizados que ayer, si la policía está subiendo, está bajando, si los tomadores de decisiones tienen acceso a esta información, ellos pueden tomar sus propias decisiones, si para ellos la polarización es mejor que suba eso, nosotros como científicos no tomamos un partido, simplemente ahí está, Lo medimos así, nosotros no tenemos ningún posición ideológica.
¿Será que las personas a veces somos víctimas de estos procesos de polarización?
Sí, definitivamente, una de las inspiraciones fue también campañas políticas en redes sociales, donde la idea era que la gente votara berraca “creo que fue la expresión que usaron”. Entonces es cuando la gente está más emocional, se va y verdaderamente vota con rabia, con miedo, como ellos quieren que uno vote. Entonces sí, sí somos víctimas.
Frank Valencia, investigador del Centro Nacional de la Investigación en Francia, Ingeniero de Sistemas y profesor titular de la Universidad Javeriana.
¿En qué temas se utiliza este dispositivo?
Cualquier tema de interés general, por ejemplo, particularmente reformas políticas, situaciones que generen un caos en la nación. En el proyecto en particular nos estamos enfocando en situaciones que conciernen al Valle del Cauca, porque el proyecto que tenemos es del sistema de regalías para el Valle del Cauca.
Las redes sociales, digamos que empezaron con la idea de que todo mundo tuviera una voz, todo el mundo podía participar y conocer, lo que pasa es que las personas son inherentemente irracionales, es decir, ellos, tienen ciertos sesgos, ese es el que puede ser el sesgo de confirmatorio, digamos, donde uno le da mayor importancia a las cosas con que uno ya está de acuerdo.
Otro sesgo, por ejemplo, que es muy común en los seres humanos, es el de autoridad que la tendencia del ser humano a seguir, digamos personalidades influyentes.
¿Cómo se mide la polarización?
Básicamente es una visión de la polarización como algo opuesto al consenso, entonces, si la gente está en consenso, pues no hay polarización, pero si no hay consenso, entonces hay cierta polarización. ¿Cuál es el esfuerzo que necesitamos para llevar a esa población a consenso? miren que esto, aparte de ser una medida de polarización, es una medida bien interesante para un tomador de decisiones.
¿Será que las personas a veces somos víctimas de estos procesos de polarización?
Somos seres humanos víctimas, pero somos personas influenciables y hoy en día, sobre todo, pienso más en los jóvenes, por ejemplo no veo X, dejé de ver televisión, los noticieros, me sentí completamente desinformado. Entonces busco mis fuentes, que en las que yo confío, que creo que son serios o cosas de ese estilo, no soy tan influenciable pero los jóvenes y sus opiniones se forman a partir de todo lo que ven allí, definitivamente sí somos influenciables por esas redes.
Estamos tratando de hacer modelos que recojan cómo se forma la opinión y cómo evoluciona la opinión. ¿Quiénes queremos que lo usen? Nosotros lo que pretendemos como ingenieros, como científicos, es entregar una herramienta que pueda ser usada.
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“En el curso de tejidos se explican las figuras geométricas. Pero en el ICFES no nos evalúan el tejido y ese es nuestro conocimiento. Nos están castrando”
Por Laura Parra Rodríguez
Agencia de Noticias Univalle
Blanca Jenny Tumiñá estuvo a punto abandonar sus estudios en sexto de bachillerato porque las maestras no le entendían el español. A sus 24 años, esta indígena Misak estudia octavo semestre de Licenciatura en Matemáticas y es políglota: habla Namtrik, Nasa, español e inglés. Además, integra las Autoridades Indígenas del Sur Occidente, AICO, y participa en la mesa de diálogo con el Ministerio de Educación Nacional defendiendo los derechos de las infancias indígenas a educarse en colegios que hablen su propia lengua.
A las reuniones llega unas veces luciendo su atuendo tradicional, otras de jean o vestido. Siempre con una mochila diferente y su cabello largo, usualmente suelto. Esa es su identidad. En estos espacios, su personalidad extrovertida es una característica que muchos consideran inusual en una mujer indígena. La diferencia con otras mujeres de su comunidad es que ella ha decidido hablar sobre la matemática que los misak conocen ancestralmente y dedicar su carrera en la Universidad del Valle a estudiarla y difundirla.

¿Cómo fue su infancia de niña misak?
Hay cosas que ya no recuerdo con dolor. Cuando estudiaba en Silvia, cuna del pueblo Misak, solo hablaba en Namtrik (idioma Misak) e iba todos los días vestida con mi anaco. Después, nos trasladamos al Huila, a una finca de mi tío, y fue un reto aprender español. De hecho, por el bullying, con nuestros hermanos decidimos no hablar en zonas públicas nuestro idioma. En la casa, mis padres nos hablaban en Namtrik y respondíamos en español. A mi hermano, la profesora le cortó el pelo cuando se quedó dormido. Eso es lo que muchas veces uno no aguanta y decide dejar todo, la parte cultural, los conocimientos, el pelo, la indumentaria, la lengua.
Yo perdí N veces español. Me acuerdo mucho de una tarea que decía mitos y leyendas. En español no sabía qué era un mito y qué era una leyenda, pero en mi idioma sí lo tenía súper claro. La profe decía: ‘usted, ni siquiera sabe español, ni siquiera sabe los verbos ser o estar’. Sentí que no me hallaba, de hecho no quería estudiar. Eso sí, recuerdo mucho que era muy buena en matemáticas. Nos colocaban los ejercicios y era la primera en terminar.
¿Entonces, qué le impidió dejar el colegio?
Nuestra casa estaba en la zona rural, así que nos alquilaron una habitación en el pueblo y allí conocí a una profe del colegio Nasa. Ella me dijo: ‘es un colegio chévere. Venga y mire’. Fui a visitar la institución y hablé con mi familia: ‘si ustedes no me van a ayudar, yo me voy de interna y allá me dan todo’.
En el colegio Nasa las abuelitas se encargaban de decir la historia de cada figura geométrica y después el profesor definía el cuadrado, el rombo. También aprendimos muchos autores indígenas, por ejemplo, yo no sabía quién era Quintín Lame o Floro Tunubalá, que fue el gobernador Misak del Cauca. Cosas tan simples que de pronto no dicen mucho para la gente, pero para mí son referentes y que no enseñan en el colegio mestizo ¿entiendes?
¿Cómo recuperó el Namtrik?
Fue aquí en Univalle que pude encontrarme con los míos porque crecí en un ambiente netamente campesino y del pueblo Nasa. Yo digo que a uno le marca la vida el Cabildo Universitario. Cuando vivía en la Casa de Paso de este cabildo, me nombraron coordinadora. Había algo muy particular, decían: “tan rara una Misak que habla Nasa”, y siempre me preguntaban ¿tus papás son Nasa? ‘No, mis papás son Misak’. Entonces, dije ‘quiero aprender a hablar Misak’ porque solo lo entendía.
En tercer semestre vi el curso de Etnomatemática con el profesor Fabián Porras. Ese curso me llamó muchísimo la atención y ahí se hablaba de la matemática de los pueblos indígenas y se habló de la matemática de los mayas y dije: ‘bueno, si eso existe yo también puedo hacer algo con lo Misak’.
¿Podría acercarnos a la geometría Misak?
En el cuadrado están los cuatro elementos Misak: la familia, los abuelos, la comunidad y el territorio. En la cocina también hay cuatro piedras. Para la cultura Misak la forma de contar es por cuatro. Esas cuatro piedritas son el papá, la mamá y los dos hijos. Los niños crecemos alrededor del Nachak (fogón).
Cuando explicamos desde allí la matemática, yo siento que les queda más a los niños... En un trabajo final de didáctica les dije que hicieran dibujos que incorporaran las figuras geométricas e hicieron arañas, a la mujer embarazada, el sol, el ciclo de la luna. Figuras que ellos ya conocían, porque están en nuestros tejidos. Incluimos también qué es el ángulo, los vértices.
Desde el Nachak también sale la doble espiral del pueblo Misak. Para ustedes, la matemática está inscrita en toda una epistemología, es una construcción del saber, es la espiral de Fibonacci. Donde ustedes ven una espiral, yo veo mi historia, mi familia, mi comunidad, mi territorio.
El centro de la espiral es el nacimiento, el fogón, el territorio, pero mire que (la espiral) ya está construida. Entonces nosotros caminamos sobre lo construido. Los conocimientos que hay aquí los construyeron nuestros abuelos, nosotros caminamos sobre ellos. Por eso, decimos que el camino nuestro ya está abierto, solo es caminar sobre lo que dejaron nuestros ancestros.
Yo alguna vez hablaba con un profe de filosofía que enseñaba matemática y decía que en el pasado está Pitágoras. Yo pensaba ¿si nosotros viéramos lo mismo? Pitágoras dejó teoremas y nosotros trabajamos sobre ellos. Él murió y nosotros seguimos replicando el teorema de Pitágoras. Así que él nos dejó un camino para recorrer y nosotros vamos a ese futuro.
Para el Misak el futuro está atrás y el pasado adelante. Las Misak cargan a sus hijos atrás porque van construyendo el camino para ellos. Para el bebé yo no voy a ser el futuro, sino el pasado. Yo estoy pasando por ahí y él viene por ese camino. No es caminar y ya. ¿Pero para qué caminamos lo construido? para seguir perviviendo, para continuar . En la medida que nosotros caminamos, vamos descubriendo nuevas cosas.
Nuestro idioma es temporo espacial. Ahorita que estoy viendo física, asocio muchas cosas de la física y voy a escribir otro artículo sobre el infinito, que para ustedes es en 8 y para nosotros en espiral.

¿El camino de qué mujeres está recorriendo?, ¿qué mujeres indígenas son sus referentes?
Una de las referentes más grandes que tengo es mamá Bárbara. Una mujer que hizo investigación, trabajó y se salió de esa casilla que nos meten a las mujeres, muy revolucionaria. A Mamá Bárbara la conocí aquí en la Univalle, en un conversatorio cuando la trajeron desde el Cabildo. ¡Qué mujer tan genial! Cuando entré al Colombo también conocí a muchas mujeres negras que han luchado por sus pueblos. Digo que son urdimbres para tejer de todos los pueblos.
¿Actualmente, en qué está trabajando y cuáles son sus principales retos?
Estamos en proceso de constitución del resguardo en Argentina (Huila) y estamos llevando también un proceso con la Agencia Nacional de Tierras. Del Resguardo soy la Secretaria General. Es muy bonito trabajar con ellos. A veces es difícil, porque muchas veces en estas comunidades las mujeres somos muy invisibilizadas.
Mis tres hermanos mayores terminaron 11° y mis papás dijeron: “Bueno, ustedes tienen que estudiar”. Llegué yo, y me dijeron “¿Cómo que estudiar. Usted es mujer, cómo se le ocurre salir de aquí? Entonces, cogí mi maleta y me fui a trabajar a Bogotá con mi hermano. Cuando pasé en la Univalle, ahorré y me fui a la Casa de Paso, que fue de mucha ayuda para mí porque me mostró todas los apoyos que tiene la Universidad del Valle, la beca de alimentación, el subsidio, el fondo. Entonces dije: ‘con eso termino’.
¿Cómo ve la situación actual de la etnoeducación?
Estamos trabajando con el Ministerio de Educación en los estándares de educación para que se reconozca la educación propia en los estándares de educación (convencional), que es muy difícil, pero ya casi ganamos. La Etnomatemática nos permite hacer investigación y pararnos desde los diferentes contextos y saberes existentes para que ningún saber sea castrado, porque está la matemática de los campesinos, cada comunidad y cada pueblo tiene sus formas de hacer matemáticas desde su idioma, desde sus conocimientos.
Por otra parte, estamos formando el colegio del resguardo donde se hable Namtrik. Desde el 2008 han llegado más Misak a La Argentina y están en las mismas condiciones que nosotros vivimos en el 2000. Así que todos empezaron a matricularse en el colegio Campesino o en el colegio NASA, pero también hay rechazo. Dejan las aulas por las mismas burlas. Por eso, los Misak decimos: “Recuperar la tierra para recuperarlo todo”. Recuperar la lengua es súper importante. No es lo mismo decir espiral que decir en Namtrik ‘parθsθtθ’ o ‘Tampal Kuari’ (sombrero tradicional que se basa en la espiral).