Tres proyectos de egresados de la Universidad del Valle fueron ganadores en los Premios de Periodismo Bonilla Aragón 2025 (ABA) que se llevaron a cabo este 18 de diciembre, en la capital del Departamento del Valle.
Los Premios Bonilla Aragón son organizados por la Alcaldía de Cali para reconocer la excelencia y el compromiso social periodístico de la región. Este año, el certamen llegó a su versión número 43 y reconoció más de 18 trabajos entre 180 postulaciones.
La comunidad como realizadora
Uno de los momentos más destacados de la noche fue la entrega del premio en la categoría de Periodismo Comunitario al trabajo "Sonoridades de Paz: comunidades tejiendo resistencia". El proyecto fue liderado por los egresados de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle: Nicol Bravo, Angelica Rodas, Joan Zuñiga, Luis Einer Castaño Rengifo; los estudiantes Sergio Alfonso y Sofia Burbano, y el integrante del semillero de la Guayaba: Nicolás Gómez.
Esta es una producción analiza cómo Cali construye cultura de paz desde iniciativas por el cuidado de la vida: soberanía alimentaria, redes de sororidad, clubes de cuidado, protección de ecosistemas, redes culturales y medios comunitarios.
Este trabajo, ya había sido reconocido con la “Beca de producción de contenidos sonoros podcast” 2025 del Ministerio de las Culturas y fue emitido por Oriente Estereo.
Cultura e inclusión: El impacto de Oriente Estéreo
En la categoría de Periodismo Cultural, el galardón fue para Camilo Mayor y Brayan Cardona por "Biografías sonoras, relatos de re-existencia de artistas populares", emitido por Oriente Estéreo. Esta emisora es es dirigida por Camilo Mayor, egresado de la Escuela de Comunicación Social y Periodismo y director de Códice Comunicaciones.
Asimismo, la emisora repitió triunfo en la categoría de Inclusión y Equidad de Género. El trabajo ‘Diversidad sexual, en busca de reconocimiento’, realizado por Brayan Cardona y Juana Mena, fue exaltado por dar voz a las juventudes en temas de identidad.
“Es muy importante porque abarca situaciones que nuestros jóvenes están viviendo y que a veces no se hablan; el premio es una forma de que ellos se sientan escuchados”, afirmó Juana Mena.
La ceremonia de los Premios ABA 2025 cierra con un mensaje claro para el sector empresarial y profesional de la ciudad: la región cuenta con una prensa técnica, ética y profundamente conectada con los desafíos sociales del territorio.
Con una inversión histórica en infraestructura y ampliación de cobertura, la Universidad del Valle continúa consolidándose como fuente de crecimiento económico y formación de capital humano de alta calidad en el Suroccidente colombiano.
Palmira fue el escenario de una velada marcada por la emoción y el reconocimiento a la perseverancia. La Universidad del Valle celebró los 40 años de su Sistema de Regionalización, exaltando el trabajo humano que desde 1985, ha contribuido directamente a formar a más de 30 mil egresados, acompañar el desarrollo empresarial e impulsar el crecimiento económico en los municipios del departamento.
Homenaje a la excelencia: distinciones "Lealtad y Compromiso"
El corazón de la ceremonia fue la entrega de las distinciones “Lealtad y Compromiso Institucional”. Además, la Universidad reconoció la huella de dos ex rectores, nueve ex directores de sedes y diez empleados administrativos cuya visión permitió que la educación superior se convirtiera en un derecho territorial.
“Nuestro Sistema de Regionalización es ejemplo en Colombia sobre lo que significa llevar educación superior de alta calidad a las regiones. Nuestro Sistema está consolidado y estructurado por sedes, seccionales y nodos. Hoy tenemos más de 14.100 estudiantes, de un total de 35 mil que tenemos en la Universidad. Hoy estamos reconociendo que nuestro Sistema hace parte de una visión integral de lo que es la Universidad del Valle. Es una fecha para hacer un reconocimiento a todas esas personas que han trabajado a lo largo de todas estas décadas para lograr lo que hoy somos como institución”, declaró el rector Guillermo Murillo Vargas.
La distinción “A la Trayectoria Docente Transformadora” fue otorgada a nueve profesores, exaltando una labor académica, ética y humanista que ha moldeado a las generaciones que hoy lideran el desarrollo regional. El homenaje a la "Huella y Legado" reafirmó que el éxito de la Regionalización no reside sólo en sus edificios, sino en la dedicación de quienes creyeron en el proyecto desde su origen.
“En enero de 1985, el Consejo Superior tomó la decisión de estructurar un viejo sueño, porque desde finales de la década del 50 se venía pensando en el Sistema de Regionalización. Se materializa a partir de 1985, y arranca en 1986. Hoy, en esto 40 años de vida institucional, a través de este Sistema tenemos presencia en cerca de 16 municipios del Valle del Cauca y del Cauca, y una influencia en 45 municipios de la región. Estamos cumpliendo 40 años de arduo trabajo de empleados, profesores, directivos, y también de muchos otros que ya se fueron o que están jubilados. Este evento busca expresar nuestra gratitud por cimentar uno de los mejores sistemas de regionalización en el país”, expresó el profesor Jaime Alberto Caycedo Ramírez, vicerrector de Regionalización.
Un salto histórico en cobertura y democratización
El rector Guillermo Murillo Vargas presentó algunas cifras que representan el impacto que tiene el Sistema de Regionalización para la Universidad.
Del total de estudiantes de la Universidad, cerca de 14.100 están matriculados en el pregrado en las sedes, seccionales y nodos, y 89 en posgrado. “El número de programas es de 104 en pregrado y 15 en posgrado. Hay 9 programas de Cali con acreditación en alta calidad y ampliación de lugar de desarrollo en el Sistema de Regionalización, y 14 programas académicos que adelantan o adelantaron procesos de modificación en relación con el lugar de desarrollo. Tenemos en la actualidad 40 docentes nombrados, 98 ocasionales y 940 hora cátedra”, destacó el rector.
Este anuncio se sustenta en una realidad sin precedentes: el ingreso de 6.228 nuevos estudiantes, la cifra más alta en la historia del Sistema. Con una oferta académica donde se destacan nuevos programas académicos: Nutrición, Ingeniería Agroforestal, Ingeniería Agrícola, Arquitecto Construcción, Maestría en Educación y Maestría en Literatura. Además, se tiene proyectado avanzar en la creación de pregrados en salud, así como en el diseño multimedial.
Respaldo institucional: Un modelo de alcance nacional
Este impacto ha sido validado por las más altas autoridades del país, quienes ven en este modelo una ruta clara para la equidad social.
“Creo que lo más importante es que a lo largo de estos 40 años se han formado muchísimos jóvenes, profesionales y personas que han transformado sus vidas, las de sus familias, las de las sociedades y territorios gracias al Sistema de Regionalización de la Universidad del Valle. Se han formado personas, no solo académicamente, sino también como buenos ciudadanos. Uno de los aspectos más valiosos es la descentralización de la educación superior, de hacer posible que muchos jóvenes puedan estudiar en la Universidad, viviendo en lugares lejanos, que ha sido posible gracias a este proyecto que inició la Universidad del Valle hace 40 años” expresó Dilian Francisca Toro Torres, Gobernadora del Valle del Cauca y presidenta del Consejo Superior.

Inversión estratégica en infraestructura física
Finalmente, la velada sirvió para detallar el robusto plan de infraestructura que consolida el crecimiento del Sistema. El rector destacó que este esfuerzo no es aislado: en los últimos cinco años, la Universidad ha destinado una inversión histórica de casi $24.600 millones de pesos que han permitido el fortalecimiento de este proyecto de carácter regional.
Como destacó el rector durante su intervención, dentro de dicha inversión} se pueden destacar obras de infraestructura como la sede de las Balsas, en Zarzal ($13,000 millones); el edificio de aulas de la sede Palmira ($13.200 millones); la construcción del Centro deportivo, Académico y Cultural de Buenaventura ($ 16.226 millones), el inicio de la construcción del campus en Sevilla ($9.957 millones) y el aulario de Tuluá (22.114 millones), y la adquisición del campus San Miguel donde funciona el nodo Suárez, ($26.000 millones). Todas estas obras fueron financiadas tanto con recursos de estampilla como de otras fuentes como el Gobierno nacional y la Gobernación del Valle
El fortalecimiento de las sedes, seccionales y nodos de la Universidad del Valle es un compromiso institucional, que se evidencia en la hoja de ruta que la institución marcó a través del Plan Estratégico de Desarrollo 2025-2035, donde se proyectan y contemplan acciones y estrategias que aseguren la sostenibilidad y modernización del Sistema en el tiempo.
El siguiente es el discurso que el rector Guillermo Murillo Vargas pronunció durante el acto de conmemoración de los 40 años del Sistema de Regionalización de la Universidad del Valle, que tuvo lugar el pasado 17 de diciembre de 2025, en el Teatro Materón en Palmira.
En este día de celebración bien vale la pena recordar lo que ha significado el Sistema de Regionalización de nuestra Universidad, el cual al cumplir 40 años de iniciación formal parte de hecho en dos mitades la historia de la Universidad que cumple 80 años. Una idea formidable que se ha ido desarrollando y fortaleciendo en el tiempo, de modo que hoy es difícil imaginar al Valle del Cauca y sus zonas de influencia sin la presencia regional de la Universidad del Valle.
Son muchas las instituciones y personas que a lo largo de estos cuatro decenios han contribuido con su trabajo, entusiasmo y amor por su región, a construir la poderosa realidad que es hoy el Sistema de Regionalización. Imposible agradecer a cada una de ellas, pero yo diría que nuestro agradecimiento infinito está patente en la actividad cotidiana de cada una de las seccionales, sedes y nodos. Cada estudiante que atiende sus clases es la manera como la comunidad vallecaucana agradece la realización de ese sueño.
Podríamos decir que la historia de la regionalización de la Universidad del Valle nace con su fundación en 1945. Desde sus comienzos se concibió como una universidad territorial del Departamento del Valle del Cauca, con el propósito de impulsar el desarrollo integral de toda la región, promoviera el fortalecimiento de la industria y la agricultura, y respondiera a las crecientes necesidades sociales en el campo de la salud y la ingeniería.
Ya en 1959 se planteó la necesidad de conformar un sistema universitario regional. En 1968, se elaboró un estudio titulado “La Universidad del Valle: un Sistema Universitario Regional” donde se proponía un modelo conformado por estaciones o centros de investigación que, más tarde, habrían de convertirse en “Colegios de Estudios Generales” en varias ciudades del Departamento. En 1972, se actualizan los datos del proyecto y diversos grupos profesorales se interesan en él.
Pero fue en el gobierno de Belisario Betancur con su programa de la Universidad Abierta y a Distancia, que la Universidad del Valle comienza a proyectarse a la región por medio de la Unidad CREAD (Centro Regional de Educación Abierta y a Distancia). En 1984 bajo la rectoría del doctor Rodrigo Guerrero Velasco se iniciaron en Cali, Buenaventura, Palmira, Buga, Tuluá y Cartago, con el apoyo del SENA, las labores del Programa de Educación a Distancia.
Los diferentes municipios desde un principio reclamaron una presencia institucional. Como consecuencia, en 1986 se impulsó el establecimiento de programas presenciales con la participación de las Cámaras de Comercio y líderes políticos, cívicos y gremiales. Los alcaldes y Concejos Municipales de Buenaventura, Palmira, Buga, Tuluá, Roldanillo, Zarzal, Sevilla, Cartago y Caicedonia llenaron plenamente los requisitos exigidos por la Universidad y lograron constituir Fundaciones de Apoyo a la Universidad, con sus respectivas personerías jurídicas.
En lo que podría llamarse la partida de nacimiento que celebramos hoy, el 11 de junio de 1985, durante la celebración de los 40 años de fundación de la Universidad en ceremonia presidida por la Ministra de Educación Nacional, Doris Eder de Zambrano y el Gobernador del Departamento, Jorge Herrera Barona, el Rector Harold José Rizo Otero anunció la voluntad de la Universidad de desarrollar los programas de Regionalización, mediante la apertura de centros satélites en ciudades intermedias vallecaucanas y programas de universidad abierta y a distancia.
El 22 de febrero de 1986 se dio a conocer la apertura de sedes regionales de la Universidad en Tuluá, Buenaventura, Palmira, Buga y Cartago. Posteriormente se crearon las sedes de Caicedonia, Palmira, Sevilla y Zarzal. En agosto de 1986, el Consejo Superior reestructuró el programa de Regionalización, creando la Decanatura Asociada para Regionalización y Universidad a Distancia, y decanaturas para cada una de las sedes.
El Programa de Regionalización nació como soporte administrativo de los programas que se ofrecían en la modalidad a distancia y de la nueva oferta por ciclos en el campo de la ingeniería y de la administración. Esta oferta curricular en las modalidades a distancia y por ciclos, se ofreció durante seis años. En ese entonces los estudiantes en la modalidad por ciclos cursaban cuatro semestres en las sedes regionales y terminaban sus estudios en la sede principal de Cali, con lo cual no se estaba cumpliendo con la misión de la Universidad ni con los propósitos del Programa de Regionalización, en el sentido de contribuir al fortalecimiento de proyectos regionales y de descentralización educativa. Es por ello que la Universidad tomó la decisión de ofrecer programas terminales en cada una de las sedes para así contribuir a la retención de los jóvenes y sus familias en la provincia, desarrollar el sentido de pertenencia e identidad con su localidad y formar el talento regional.
Dentro de las metas y objetivos del Plan de Desarrollo de la Universidad proyectado al año 2000 se estableció el desarrollo del Sistema de Regionalización.
La Universidad logró que a finales del año 2001 el ICFES reconociera la mayor parte de la oferta académica anterior al año 1996. En la actualidad, la oferta académica en las Sedes Regionales está totalmente registrada en el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior – SNIES- Finalmente, el Consejo Superior, mediante el Acuerdo No. 018 de octubre 26 de 2001, estableció las bases para la transformación del Sistema actual a uno basado en Seccionales y mediante el Acuerdo No. 019 de febrero 10 de 2003, reestructuró el Sistema de Regionalización para facilitar su transición a un sistema basado en Sedes y Seccionales. El criterio central de esos avances institucionales, que ha marcado su desarrollo desde entonces, ha sido que la Universidad es una y diversa, en un trabajo conjunto entre seccionales y facultades para mantener actualizada la oferta académica, ofreciendo programas de posgrado y oportunidades de proyectos.
En los últimos 25 años el Sistema de Regionalización se convirtió en nuestro proyecto universitario más importante, por lo que ha significado como desconcentración y democratización de la oferta académica y oportunidad para el desarrollo de las regiones. En la actualidad, la Universidad cuenta con nueve sedes regionales: Buga, Caicedonia, Cartago, Norte del Cauca (Santander de Quilichao, Cauca), Pacífico, Palmira, Tuluá, Yumbo y Zarzal, y seis nodos en Florida, Jamundí, Sevilla, Candelaria y Miranda, en el Valle del Cauca, y en Suárez, en el Cauca, este último una apuesta por la paz a través de la educación en una zona particularmente convulsionada del territorio. Todos ellos se han convertido en centros promotores del desarrollo regional.
Ese proceso visionario es hoy un rasgo distintivo de la Universidad y ha contribuido de modo fundamental al fortalecimiento regional y a la construcción de una sociedad más equitativa. Solo unos pocos datos que ayudan a dar una imagen del tamaño y la importancia del Sistema de Regionalización, de la manera como hoy se ha hecho realidad una gran idea: el número total de estudiantes matriculados en el segundo semestre de 2025 es de 14.122 en pregrado y 89 en posgrado. El número de programas es de 104 en pregrado y 15 en posgrado. Hay 9 programas de Cali con acreditación en alta calidad y ampliación de lugar de desarrollo en el Sistema de Regionalización, y 14 programas académicos que adelantan o adelantaron procesos de modificación en relación con el lugar de desarrollo. Tenemos en la actualidad 40 docentes nombrados, 98 ocasionales y 940 hora cátedra.
Las inversiones en infraestructura y equipo que se han hecho en los últimos años han sido muy cuantiosas, manejadas con total transparencia y han permitido que hoy tengamos sedes dignas, con una arquitectura adecuada al clima, con laboratorios de alta calidad y modernos centros deportivos. Una tarea donde falta mucho por hacer, pero que ha ido cerrando la brecha entre Cali y las regiones, puesto que la Universidad es una sola. Entre los años 2020 y 2025 se invirtieron en las regionales con recursos de la estampilla pro universidad, $24.594 millones de pesos, en equipos e infraestructura se realizaron importantes obras como la sede de las Balsas, en Zarzal ($13,000 millones); el edificio de aulas de la de la sede de Palmira ($13.200 millones); la construcción del Centro deportivo, Académico y Cultural de Buenaventura ($ 16.226 millones), se inició la construcción de la sede de Sevilla ($9.957 millones) y el aulario de Tuluá (22.114 millones), y se adquirió la sede del nodo de Suárez, ($26.000 millones), obras realizadas tanto con recursos de estampilla como de otras fuentes como el gobierno nacional y la Gobernación del Valle
A todos ustedes, a todos aquellos que han participado en este trabajo de creación, de imaginación, de voluntad, de esfuerzo constante, de servicio a la sociedad, de amor por su región, la gratitud de la Universidad del Valle y la reiteración del compromiso institucional de seguir andando por el camino del bienestar para nuestra bella tierra vallecaucana.
Guillermo Murillo Vargas, Ph.D.
Palmira, 17 diciembre 2025
La gratuidad de la educación universitaria hoy vigente para los estudiantes de estratos 1, 2 y 3 es un gran logro social, pero requiere tener los recursos necesarios para cumplir ese propósito de ser un gran factor de equidad, en una sociedad desigual.
Por Guillermo Murillo Vargas, Rector
La aprobación unánime en último debate el pasado 15 de diciembre por la Cámara de Representantes del proyecto de ley que modifica los artículos 86 y 87 de la Ley 30 de 1992, con los cuales se han asignado recursos a las universidades públicas desde hace 33 años, es una gran noticia esperada por mucho tiempo. Solo queda pendiente la conciliación con el Senado y la promulgación presidencial para cerrar ese proceso que dará a partir del presupuesto de 2027 un alivio a un enorme déficit acumulado.
El solo hecho de que esa forma de asignación de recursos haya durado tanto tiempo en medio de las grandes transformaciones que ha habido en materia educativa, la mayor complejidad tecnológica y el costo creciente de tener un cuerpo profesor altamente calificado, indica la necesidad del ajuste que se hará en el inmediato futuro. La clave de la reforma es que los recursos no se asignarán de acuerdo con el índice de precios al consumidor, IPC, sino con el índice de costos de la educación superior, Ices, calculado por el Dane, que recoge el incremento de esos costos.
Para dar una idea de la importancia de esta reforma, el IPC de 2024 fue de 5,2 %, mientras el Ices del primer semestre de 2024 fue de 18 %. Esa situación ha ido creando un déficit acumulado que se estima en 17 billones de pesos. Al menos dejará de crecer. Hay que reconocer que, por acciones de la comunidad universitaria, se han asignado recursos por encima del IPC a través de los años, pero estos han dependido de la voluntad del gobierno de turno y producto de grandes movilizaciones. Ahora quedará consignada en la ley la obligación de reconocer el incremento real de los costos, lo cual permitirá un funcionamiento con menos sobresaltos.
Las 34 universidades públicas han venido proponiendo por años fórmulas para enjugar el déficit de funcionamiento. La Universidad del Valle ha tenido un papel de liderazgo en esas propuestas y ha apoyado la iniciativa en todas sus instancias. Lo que la ley recoge es la esencia de lo solicitado: que se reconozcan los costos universitarios y se alivie la carga de tener que financiarse con la generación de recursos propios a través de venta de servicios, que hoy son casi el 45 % del total, lo cual es de hecho una privatización por la puerta de atrás.
La educación universitaria de calidad es costosa y tiende a serlo aún más. Las universidades públicas, por definición, deben ser financiadas por el Estado para que a su educación de calidad tengan acceso personas que de otra manera no podrían estudiar. La gratuidad de la educación universitaria hoy vigente para los estudiantes de estratos 1, 2 y 3 es un gran logro social, pero requiere tener los recursos necesarios para cumplir ese propósito de ser un gran factor de equidad, en una sociedad desigual.
Así ha sido en el pasado. La movilidad social generada por las universidades públicas es impactante. En la reciente reunión de egresados de la Universidad del Valle recogimos testimonios de profesionales que en Colombia y en el exterior han forjado brillantes carreras en todos los campos de las ciencias y las artes. Todos ellos de los más modestos orígenes, que sin la oportunidad de estudiar en una universidad pública no hubieran podido obtener esos logros. La ley que actualiza los costos de funcionamiento de las universidades públicas es, por tanto, más que bienvenida.
La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación -OTRI- de la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad del Valle realizó un acto de reconocimiento a docentes y aliados estratégicos por su valioso aporte a los procesos de propiedad intelectual, alistamiento tecnológico, cocreación, innovación y promoción de tecnologías, orientados a la generación de soluciones para el sector productivo y al fortalecimiento de la transferencia de conocimiento.
Estos reconocimientos se otorgan con base en las actividades que los docentes e investigadores registran y desarrollan a través de la OTRI, las cuales contribuyen al posicionamiento de la Universidad del Valle como un referente en innovación.
Durante el encuentro, el director de la OTRI, docente Adalberto Sánchez, presentó los hitos de gestión del 2025, destacando los avances y desafíos estratégicos para continuar fortaleciendo los procesos de propiedad intelectual, maduración tecnológica, relacionamiento con el entorno y transferencia efectiva de resultados de investigación.
Reconocimiento a inventores
En la categoría Nuevo Inventor, se reconoció al docente Mauricio Quintero Ángel, de la Seccional Palmira, por sus creaciones Now Know: Kit Tecnológico Mousestick “Un mouse para todos” y la solicitud de patente Dispositivo para captura y control del caracol gigante africano (Achatina fulica).
En la categoría Patentes concedidas 2025, fueron distinguidos los docentes:
-Peter Thomson Roach, por el Dispositivo para ensayo dinámico biaxial de aisladores sísmicos en escala reducida.
-Johannio Marulanda Casas, por el Dispositivo para ensayos cíclicos con carga axial y flexión en muros y conexiones estructurales.
-Cristian Chamorro, por el Dispositivo portátil para la tele-operación, monitoreo y control remoto de sistemas de captación de agua en pequeñas centrales hidroeléctricas.
En la categoría Liderazgo en Alistamiento Tecnológico, se reconoció a los docentes y al estudiante de doctorado que han liderado proyectos de desarrollo tecnológico e innovación en colaboración con otras organizaciones, logrando avances significativos en la maduración de resultados de investigación para su transferencia:
-Víctor Marulanda Cardona, por el proyecto “Validación de tecnología SSOHE: producción de fibra de celulosa a partir de residuos agroindustriales”.
-Gustavo Adolfo Zambrano Romero, por proyectos de escalamiento tecnológico del Dispositivo para depósito en ángulo oblicuo de materiales a escala nano y micrométrica mediante técnicas PVD, en articulación con el Centro ASTIN del SENA.
-Rubén Jesús Camargo Amado, por el proyecto Desarrollo y validación de protocolo de terapia fotodinámica con dióxido de titanio modificado sobre tumores naturales de cáncer de mama caninos.
-José Jaime García, por el proyecto Desarrollo de un prototipo de alta fidelidad para el tratamiento de fracturas óseas, en el marco del fondo de maduración de tecnologías Fusión i3 Valle.
-Carlos Humberto Valencia Llano, por los proyectos Pruebas de uso de un cemento óseo experimental, en colaboración con la IPS ValleSalud, y Material bioactivo para regeneración pulpar.
-Jorge Humberto Borrero López, estudiante de doctorado, por su aporte al proyecto Validación de tecnología SSOHE y la transferencia de conocimiento a empresas en México.
En la categoría Embajadores de Emprendimiento de Base Científico-Tecnológica, se distinguió a los docentes que han contribuido activamente a la sensibilización, difusión y participación en los diferentes mecanismos de promoción de este tipo de emprendimientos:
-Mauricio Quintero Ángel, Seccional Palmira.
-Roque Caicedo Grueso, Seccionales Cartago y Cali.
-Daniel Andrés Pino Gómez, Seccional Norte del Cauca.
En la categoría Innovación e Impacto, se reconoció al docente Diego Fernando Echeverry, director del proyecto Transformador Inteligente de Distribución, desarrollado entre la Universidad del Valle, la Compañía Energética de Occidente (CEO) y Promigas.
En la categoría Liderazgo en Proyectos de Impacto Social, fue distinguida la docente María Ximena Alvarado Burbano, por la producción Tejiendo Saberes: Amanecer Guapireño y los legendarios hermanos Torres, la escuela de música comunitaria como guardiana del patrimonio cultural intangible”.
En la categoría Impacto Cultural, se reconoció a:
-José Antonio Dorado Zúñiga, por el largometraje “Augusto Rivera, el gran ausente”, coproducido con la Productora Imagen Latina, con proyección nacional e internacional.
-Miguel Bohórquez Nates, por la obra audiovisual Habitografía (tres), exhibida en diversos festivales.
Finalmente, la OTRI distinguió a los aliados del entorno socioeconómico que han confiado y participado activamente en los diferentes procesos de transferencia, contribuyendo a su consolidación:
-Carlos Humberto Castrillón, Coordinador RUPIV.
-Milena Zamudio, médica veterinaria y representante legal de la Clínica Veterinaria Zamudio.
-Valentina Pardo Cuevas, gestora de medición de impacto de Educambio.
-Soraya Husain Taler, directora de Investigación de la Fundación WWB Colombia.
-Angélica Ortiz Marín, directora técnica de Implameq.
-Carlos Enrique Martínez Corrales, CEO y cofundador de Costea.
-Diana Chávez, profesional integral del Centro Nacional de Asistencia Técnica a la Industria – ASTIN SENA.
Este espacio reafirma el compromiso de la OTRI con una gestión integral de la transferencia de conocimiento, articulando la protección de los resultados de investigación, la maduración tecnológica y la innovación social como motores de impacto. A través de estos procesos, la Universidad del Valle continúa fortaleciendo alianzas, conectando la investigación con las necesidades del entorno y aportando de manera decidida al desarrollo regional y nacional.
La Universidad del Valle y la Compañía Energética de Occidente desarrollaron una prototipo innovador de transformador eléctrico, un trabajo que fue premiado de manera reciente. La articulación entre la academia y el sector industrial da resultados.
Por Catalina Quintero
Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación
En el ecosistema de innovación suele afirmarse que las universidades deben acercarse al sector empresarial para mostrar sus capacidades. Sin embargo, también ocurre lo contrario: las empresas buscan en la academia el apoyo para resolver sus desafíos tecnológicos. Ese fue el caso de la Compañía Energética de Occidente (CEO), empresa del grupo Promigas, que acudió a la Universidad del Valle para enfrentar una problemática crítica del sector eléctrico: el hurto de energía, las limitaciones de acceso a ciertos territorios y la necesidad de modernizar la gestión de transformadores en zonas vulnerables del país.
Un desafío tecnológico para el sector eléctrico
CEO identificó la necesidad de contar con un transformador capaz de integrar en un único dispositivo el equipo de distribución, los sistemas de medición y la infraestructura de gestión eléctrica. Su visión era desarrollar un transformador inteligente que permitiera:
-Reducir a cero las pérdidas no técnicas asociadas al hurto de energía.
-Gestionar de forma remota el comportamiento del transformador.
-Disminuir las fallas frente a los transformadores convencionales.
-Integrar capacidades modulares y escalables según las necesidades de cada territorio.
-Gestionar eficientemente fuentes de energía renovable, especialmente en zonas aisladas.
Con este reto, CEO buscó a la Universidad del Valle para aprovechar sus capacidades científicas, técnicas y metodológicas.
El liderazgo académico
El proyecto fue liderado por Diego Fernando Echeverry Ibarra, director del Programa de Ingeniería Eléctrica de Univalle, quien explica los diferenciadores del prototipo:
“Este transformador integra en un solo dispositivo el sistema de medición, la red de distribución y el transformador. Su diseño modular permite añadir funcionalidades, gestionar remotamente el sistema, detectar y eliminar sobrecargas, y reducir el hurto de energía prácticamente a cero. Además, su módulo inteligente facilita la gestión energética en zonas con fuentes renovables intermitentes”.
La mirada desde el diseño y la innovación
A este proceso también se sumó Jalime Zúñiga, gestora de la OTRI y diseñadora industrial, quien apoyó la conceptualización desde un enfoque centrado en el usuario:
“El reto fue entender a los diferentes actores, sus expectativas y el contexto donde operaría el transformador. Esto permitió generar alternativas de solución y lograr un producto funcional y usable”.
El proyecto se desarrolló en plena pandemia (2020–2021), lo que implicó adaptarse al trabajo remoto, prototipado digital y nuevas dinámicas colaborativas.
Un trabajo interdisciplinario
El desarrollo contó con el apoyo de los grupos de investigación:
-GRALTA – Grupo de Alta Tensión, con la participación del profesor Ferley Castro.
-SISTEL UV – Grupo de Telecomunicaciones, con la participación de Fabio Germán Guerrero.
También participaron estudiantes y egresados de Ingeniería Eléctrica, Diseño Industrial y otras áreas, consolidando un equipo interdisciplinario.
La Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación – OTRI – acompañó la negociación con la empresa, la propuesta técnica, la protección industrial y el cierre del proyecto.
Sobre este acompañamiento, el profesor Echeverry indicó: “El apoyo de la OTRI fue eficiente y oportuno, especialmente en el cierre, que es donde pueden surgir diferencias entre las partes. Gracias a su experiencia en este tipo de proyectos, todo se dio de manera adecuada”.
Reconocimientos nacionales
El Transformador Inteligente de Distribución TID obtuvo el primer lugar en los Premios FISE a la Innovación, liderados por CIDET y la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia.
Además, fue finalista en los Premios Ámbar de ASOCODIS, que reconocen el talento y la innovación del sector eléctrico colombiano.
Para el profesor Echeverry, estos logros son especialmente significativos: “Este reconocimiento demuestra que el trabajo articulado entre empresa y universidad sí da resultados. Fue un reto enorme desarrollarlo en la pandemia, pero logramos crear un producto totalmente aplicable y con impacto real en el sector energético”.
Un modelo de colaboración con impacto
Este proyecto deja lecciones valiosas: la innovación se potencia cuando convergen diferentes disciplinas, visiones y capacidades.
“A veces creemos que todo está resuelto, pero siempre hay oportunidades. La clave está en construir equipos diversos que aporten piezas esenciales a un mismo rompecabezas”, agregó Echeverry.
Con este desarrollo, la Universidad del Valle reafirma su capacidad de generar soluciones tecnológicas con impacto regional, nacional e internacional, consolidando su papel como aliado estratégico del sector productivo y como referente en la transferencia de conocimiento.
“Justo cuando llega la Universidad del Valle comienza ese desarrollo del cual somos testigos; eso también hace parte de ese patrimonio que ayuda a construir nuestra universidad”, afirmó el rector Guillermo Murillo Vargas durante el acto de apertura de la exposición Luz en Concreto.
Esta muestra fotográfica invita a redescubrir los campus de la Universidad del Valle. Está disponible al público en la Sala Mutis de la Biblioteca Mario Carvajal.
Mirar la Universidad, sus espacios cotidianos y los lugares que recorren a diario estudiantes, funcionarios y toda la comunidad universitaria desde otra perspectiva es precisamente la invitación de esta exposición que convierte lo habitual en algo mágico.
Estas fotografías realizadas en su mayoría por José Kattán Kattán, profesor de la Escuela de Artes Visuales, permiten apreciar los campus como escenarios vivos, construidos para la convivencia, el aprendizaje y la historia colectiva.
Para el rector de la Universidad del Valle, esta exposición representa un aporte significativo al patrimonio cultural institucional “después de ver la exposición es imposible mirar la universidad, sus espacios y nuestras sedes de la misma manera. Creo que es un aporte muy bello a la cultura y al arte de nuestra universidad y de nuestra ciudad”, afirmó.
Luz en Concreto se suma a las actividades que celebran los 80 años de la institución. Son ocho décadas transformando la región y la vida de miles de estudiantes y familias. Esta obra hace parte de ese patrimonio artístico e intelectual que la Universidad del Valle ha construido desde 1945.
“Es importante recordar de dónde venimos, y en esta exposición ese es el propósito. Reconocer cómo surgió la Universidad en términos de sus espacios físicos e instalaciones. La exposición recoge toda una historia fotográfica de los 80 años de la Universidad”, destacó Pablo Buitrago Gómez, curador de la exposición.
La Sala Mutis, fue creada en 1992, con el propósito de resaltar el valor de los campus universitarios a través de exposiciones y actividades culturales.
“Luz en Concreto" hace parte de una política cultural que busca promover, conservar y divulgar nuestro patrimonio. Esta riqueza que es de todos los colombianos, pero especialmente de los estudiantes, profesores, funcionarios que viven diariamente aquí al sonido de la naturaleza”, señaló Ruby Esperanza Grisales García, coordinadora del Área Cultural de la División de Bibliotecas.
La comunidad universitaria está invitada a visitar Luz en Concreto y a celebrar, a través del arte, la historia y el futuro de la Universidad del Valle.
Esta exposición estará abierta hasta el 28 de febrero del 2026.
Las siguientes son las palabras del rector de la Universidad del Valle, profesor Guillermo Murillo Vargas, durante el acto de apertura de la exposición “Luz en Concreto”, la cual estará disponible hasta el 28 de febrero de 2026 en la Sala Mutis de la Biblioteca Mario Carvajal.
Sea lo primero agradecer a José Kattan Kattan la autoría de la mayoría de las imágenes de esta bella exposición. Fotógrafo y realizador audiovisual caleño, docente contratista en el Departamento de Artes Visuales y Estética de la Facultad de Artes Integradas, ha logrado captar la magia de la luz sobre el concreto. Algunas imágenes pertenecen al Archivo Fotográfico Histórico de la Universidad, que se custodia en esta biblioteca, y otras son de Pablo Buitrago Gómez, profesor de la Escuela de Arquitectura, curador del proyecto. El montaje estuvo a cargo de Ricardo Mosquera, profesor del Departamento de Artes Visuales.

Lo que todos ellos han hecho es un trabajo anclado en la nostalgia. Celebramos 80 años de fundación de la Universidad que nació en las más modestas circunstancias y fue creciendo lentamente hasta despegar en los años setenta para convertirse en una de las principales universidades de Colombia.
Cuando miramos hacia atrás y vemos la moderna arquitectura, que en su mayoría corresponde a esos tiempos, es imposible no pensar en la visión que tuvieron los constructores de esos edificios hechos para albergar una gran universidad, incluyendo por supuesto esta espléndida biblioteca.

Quisiera destacar dos aspectos de esta exposición. El primero, el descubrimiento de nuevos ángulos en edificios que creíamos conocer muy bien. Un rayo de luz que cae sobre una escalera, un espacio de tránsito que se convierte en una escultura, un homenaje al “brutalismo”, esos edificios de concreto a la vista tan de moda entonces, que cobran vida en un juego de luz y sombra. El segundo, la manera como la naturaleza se ha integrado a esa arquitectura que la precedió. Durante decenios los árboles han crecido y la han arropado de modo que hoy conforman un todo armónico, lleno de verdes de todos los colores, como dijo el poeta, de mariposas, aves y ardillas.
“Luz en concreto”, es una exposición fotográfica dividida en tres espacios que captura la estética arquitectónica de los campus de las sedes Meléndez y San Fernando. El primero, “Álbum”, expone fotografías históricas que narran visualmente la historia de la Ciudad Universitaria del Valle, su construcción y sus primeros años. El segundo, “CUV en tiempo presente”, titulado “Ente”, una sugerente expresión para referirse a estos edificios cuya presencia da la pauta para hablar de la arquitectura del campus como uno de los capitales institucionales de mayor valor. El tercero, “Ojo avizor”, se ocupa de fotografías artísticas para mostrar sorprendentes detalles de los edificios de la Ciudad Universitaria.
Luego de ver esta exposición recorreremos los campus de Meléndez y San Fernando con otros ojos, apropiándonos de ellos como un preciado valor cultural e histórico. La exposición ha abierto también un espacio virtual para que los visitantes al salir tomen sus propias fotografías y las compartan. También se puede visitar en la sala virtual de exposiciones de la Facultad de Artes Integradas.

Presentamos también a la comunidad universitaria el rescate de una valiosa pieza escultórica. El prototipo de la obra “Puertas Abiertas” de Eduardo Ramírez Villamizar quizás el escultor abstracto más importante de su generación, junto con Edgar Negret. Ambos trabajando con el hierro, como en un taller de metalmecánica ambos inspirados en las culturas originarias de la Nación. Ramírez Villamizar en su madurez concibió enormes esculturas para ser expuestas en espacios exteriores con el fin de enriquecer el paisaje urbano.

“Puertas Abiertas” fue concebida como la entrada al proyecto del jardín botánico en el campus de Meléndez que nunca se construyó. El prototipo estuvo abandonado por muchos años en un corredor de la Escuela de Arquitectura. Ahora hará parte de las valiosas obras de arte que ennoblecen este edificio. El profesor Pablo Buitrago Gómez ha diseñado un espacio digno de esa idea no ejecutada que puede ahora ser apreciada en una pequeña escala que sin embargo revela su monumentalidad.

La celebración de los 80 años de fundación de la Universidad del Valle y de 40 del Sistema de Regionalización, que celebramos la semana entrante, son ante todo una manera de mirar hacia el futuro. 80 Años Construyendo Futuro, ha sido el lema de la celebración. Pero es también una ocasión para mirar al pasado y revisitar nuestra historia, que es de lo que se trata el acto de reconocimiento de ese pasado que hacemos hoy.
Muchas gracias.
Guillermo Murillo Vargas, Ph.D.
Cali, 10 de diciembre de 2021
Durante el acto de conmemoración de los 40 años de la erupción del Volcán Nevado del Ruiz, que causó la desaparición del pueblo de Armero , el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes presentó la propuesta para que las ruinas de la antigua ciudad de Armero sean declaradas como Bien de Interés Cultural de la Nación por el Consejo Nacional de Patrimonio. Esta declaración garantiza la protección, el mantenimiento y la preservación de este sitio histórico y de memoria colectiva, transformado en un campo santo tras la tragedia de 1985, para honrar a las víctimas y consolidar el recuerdo nacional.
La Universidad del Valle, a través del CITCE, participó en este gran proyecto de conservación patrimonial con la formulación del Plan Especial de Manejo y Protección (PEMP), un instrumento de gestión del patrimonio cultural por medio del cual se establecen las acciones necesarias para garantizar su protección y sostenibilidad en el tiempo y que posibilitará un esfuerzo conjunto entre varias entidades nacionales y locales que conducirán a la declaración de Armero como Bien de Interés Cultural.
Como expresó la ministra Yannai Kadamani, este proyecto representa “un compromiso con la memoria, la protección del territorio y la no repetición, recordando que la tragedia dejó más de 20.000 víctimas”.
El Programa Editorial de la Universidad del Valle acaba de publicar el libro 'El cincel y la pluma', del columnista Óscar López Pulecio-
Por Luis Carlos Bermeo. Tomado de El País.
Una selección de sus mejores columnas de opinión, escritas durante los últimos tres años y publicadas en El País y Las Dos Orillas, abarcando desde las artes plásticas, el cine, la literatura, incluso la vida cotidiana, la historia y la política nacional.
Así es el nuevo libro de Óscar López Pulecio, titulado ‘El cincel y la pluma’, aludiendo a un ensayo del poeta Rainer Maria Rilke sobre el escultor francés Rodin, donde relacionaba la ligereza de las palabras que adquieren peso y forma por el arte literario, y el mármol esculpido con maestría que adquiere la movilidad de los cuerpos vivos.
Desde hace más de 40 años, López Pulecio viene ejerciendo ese oficio atento y reflexivo, como es opinar por escrito en periódicos, “ambas especies en vía de extinción”. Es decir, siendo un columnista de opinión, algo muy lejano de las opiniones publicadas con automatismo en las redes sociales con las que muchos hacen carrera en la actualidad.
Se trata de la novena recopilación de textos en los que espera haya “alguna frase que perdure más allá del trajín diario de su publicación en un periódico”.
Óscar López Pulecio es abogado especializado en economía y ha tenido una amplia experiencia en cargos diplomáticos, como embajador de Colombia ante la Asamblea General de la ONU, cónsul general de Colombia en el Reino Unido. También ha ejercido como secretario general de la ANIF y la Universidad del Valle, entre otros cargos.
En conversación con El País, casa editorial donde publica hace 35 años, López Pulecio esboza un arte de la columna de opinión.
—¿Por qué tomó esa imagen de Rilke sobre ‘El cincel y la pluma’ para su libro?
Rilke entendió la esencia de la obra escultórica de Rodin en contraste con la del poeta, mientras que trabajar con el cincel no es fácil, porque el mármol no admite correcciones, trabajar con la pluma podría decirse que es más fácil, en el sentido de que se puede tachar, borrar y desechar, y volver a empezar.
Pero, usando el símil del cincel, me parece que el trabajo del columnista es un poco más cercano al del escultor, ya que tiene la aspiración de que sus opiniones queden fijas para la posteridad, por eso debe ser muy cuidadoso con las palabras.
Para el columnista publicar en un periódico impreso, los que quedan, o en un medio digital, es equivalente a esculpir, por eso, cualquiera sea el tema del que opine, siente una responsabilidad muy grande y un respeto enorme por los lectores.
Las columnas de opinión, en la actualidad, son un refugio de la calidad y las maneras civilizadas para expresarse y debatir, hay una tradición responsable en este género periodístico. Un columnista no es que dice falsedades para polemizar, es alguien con pensamiento propio, carácter y una autoridad que no tiene cualquier persona.
—Las columnas de opinión distan de las opiniones en redes sociales...
Ahora usted abre un blog, o una cuenta en Twitter y dice todo lo que quiere en 3 minutos, o en un número limitado de caracteres, sin importar si lo leerán o no, o si lo que dice tiene sustento intelectual.
En este sentido, una de las intenciones de mi libro es reivindicar el papel de las páginas editoriales de los periódicos, porque allí hay unas opiniones mucho más autorizadas y mucho más responsables que las que uno encuentra en esta locura de las redes sociales.
Estas plataformas son una mezcla de irresponsabilidad con alcantarilla, allí cualquiera se siente autorizado para decir lo peor y caer bajo, porque inclusive lo puede hacer de una manera anónima.
Eso es todo lo contrario de lo que hacemos los columnistas en los periódicos. Nosotros, al menos es mi caso, tenemos que investigar y averiguar, ser conscientes de lo que estamos diciendo, sustentarlo con argumentos y hechos reales, uno puede naturalmente equivocarse y siempre hay opiniones divergentes, pero expresar opiniones tiene una responsabilidad básica, algo de lo cual carecen las redes sociales.
—¿Cómo una columna de opinión puede superar la coyuntura del día y no perder vigencia?
Los hechos se repiten y hay temas que son, de algún modo, eternos. Si usted escribe sobre literatura, arte o historia, sabe que son inagotables y siempre hay algo nuevo qué decir.
Para ponerle un caso, si usted opina sobre una obra de Picasso, porque acaban de abrir una exposición en París, o sobre un libro del que recibió el Premio Nobel de Literatura, sobre el aniversario de algún gran escritor, como Proust o James Joyce, todos son temas que por su naturaleza no pierden importancia.
Y la política siempre tiene antecedentes históricos que nos permiten profundizar y encontrar puntos de comparación con el presente, pero para lograrlo debemos leer historia, cultivar con rigor el pensamiento y pulir el criterio para opinar.
—¿Una columna de opinión puede ser un texto literario?
Lo que pasa es que hay muchos escritores en los periódicos colombianos, parece que aprovecharan este espacio para no escribir libros completos. Lo que hacen es escribir literatura en el periódico.
Claro que es una forma respetable de ser columnista, pero eso es literatura, no opinión. A mí me parece fundamental que las columnas mantengan un nivel de interés anclado en la realidad actual.