La emisora de Univalle Radio se destaca en el estudio Panel de Opinión en su décima edición, en la categoría de medios y columnistas regionales por el departamento del Valle del Cauca.
El Panel de Opinión es una medición, de la firma Cifras & Conceptos, que recoge las opiniones de líderes sobre temas políticos, económicos, sociales y ambientales. En su versión 2026 realizó 1.424 encuestas en las que abordó la percepción de fuentes académicas, medios de comunicación, organizaciones sociales, políticos, sector privado y líderes digitales.
Entre los programas que abordan temas de coyuntura se encuentra el informativo La U FM, dirigido por el periodista Gildardo Arango, experto en conflicto armado, derechos humanos y paz, quien también lidera Telepacífico Noticias, noticiero igualmente destacado en esta encuesta.
Además, Mediodía Noticias, bajo la dirección de Óscar Corral, quien recibió el reconocimiento “A toda una vida”, Medalla al Mérito Periodístico en los Premios Alfonso Bonilla Aragón 2025. Un homenaje a sus 48 años de trayectoria en radio y prensa, y a la construcción de contenidos informativos con identidad regional.
Treinta años en la radio. Desde 1995, Univalle Radio ha sido un espacio de encuentro entre el conocimiento, la música, la diversidad cultural y la ciudadanía, con una programación que refleja el espíritu académico y social de la Universidad del Valle.
Las edificaciones son, hoy en día, el lugar donde mayor número de horas se permanece, independiente del uso o función que en ellas se desarrolle; por lo tanto, sus condiciones deben garantizar su operación, funcionalidad, buenos niveles de seguridad y habitabilidad, para que sean confortables, saludables y adecuadas a las tareas que se realicen en las mismas. Además, deben cumplir con las condiciones establecidas de antropometría, ergonomía, iluminación, etc., de acuerdo con la normativa en prevención de riesgos.
Estas como todo objeto físico, son vulnerables ante las acciones externas, es decir las que se generan en el entorno donde se localizan, y las internas, que son
inherentes a su materialidad, las cuales inciden en mayor o menor grado y por lo tanto resultan ser más o menos importantes, pero inevitables.
Durante su vida útil, las edificaciones están expuestas a acciones degradantes de origen natural o antrópico, las cuales causan daños y deterioros de distinto orden, importancia y frecuencia, que alteran las condiciones, de estabilidad, apariencia y funcionamiento que tenían al ser dadas al servicio. Los vacíos y las inconsistencias en los procesos de planificación, diseño, tecnología y los materiales utilizados en su ejecución, por un lado, y el uso funcional de las mismas a lo largo de su vida útil, por otro, hace que vayan sufriendo deterioro, lo que obliga a realizar intervenciones en diferentes momentos, a pesar, incluso, de un adecuado mantenimiento.
A nivel nacional y mundial el sector de la construcción y los gobiernos, a través del establecimiento e implementación de normas, procuran mejorar la sostenibilidad de las edificaciones para garantizar su vida útil, las condiciones de seguridad y habitabilidad. Los errores y fallas que se presentan tienen origen en su proceso de producción, son de orden proyectual, construcción o conservación, y con el tiempo se convierten en una amenaza para la estabilidad de la edificación, la seguridad y la salud del hombre y, por leves que sean, son un factor perturbador físico y sicológico del confort ambiental.
El libro Degradación, Daños, Lesiones en la Edificación, el Estudio patológico, se origina a partir de la experiencia profesional e investigativa del autor en el campo de la construcción, y del trabajo realizado por el Grupo de Investigación AMSESTRA, categoría "B" de Colciencias 2017, del que fui coordinador; igualmente, recoge el análisis de documentos relacionados con inspecciones técnicas, factores de degradación, daños y lesiones, y el estudio de las patologías propias de las edificaciones y aquellas producto de eventos tanto naturales como antrópicos.
Partiendo de este abordaje se establecen protocolos y metodologías para realizar el estudio patológico de la edificación mediante su inspección, diagnóstico y la
formulación de procedimientos para su posterior intervención, y se dan los elementos conceptuales para reconocer a la obra arquitectónica como un organismo que nace, crece y se deteriora hasta fenecer en el cumplimiento de su ciclo de vida útil.
Editado en el 2019 por el programa editorial de la Universidad del Valle, no es un libro escrito a la medida de la situación vivida con el terremoto del pasado 10 de agosto de 2026, es una referencia importante que contribuye a su caracterización, da elementos hacia la realización de acciones en ese sentido, siendo conscientes que esta no solo es producto de la naturaleza, sino de origen humano, decisiones sobre dónde se construye, cómo se construye, en cuáles condiciones, lo que implica considerar las características del suelo, la edificabilidad, la viabilidad constructiva y el control en todas las fases del proceso de producción de obras de edificación.
Por: Luis Humberto Casas
Profesor jubilado Escuela de Arquitectura
Desde el pasado lunes 10 de agosto, día en que un terremoto sacudió a Cali y a gran parte del suroccidente colombiano, la Universidad del Valle activó una respuesta institucional y humana sin precedentes. Toda la capacidad técnica, científica y humana de nuestra institución se puso al servicio de nuestra sociedad para hacer frente a esta coyuntura.
Ante la situación de emergencia presentada en los minutos posteriores al terremoto, nuestra respuesta institucional fue inmediata y coordinada. Ante el colapso de una parte de la infraestructura del Hospital Universitario del Valle, las instalaciones del Centro Deportivo Universitario del Campus de San Fernando acogieron a pacientes de este centro asistencial que requerían atención médica en las carpas de triage y acopio que fueron instaladas.
Las directivas y profesores recorrieron los campus universitarios para verificar el estado de nuestra comunidad académica y las afectaciones que hubieran podido haber experimentado las infraestructuras.
Luego de la atención de estos primeros momentos de la emergencia, en poco tiempo, directivas, docentes y funcionarios de diversas dependencias la dirección universitaria activó la estrategia «Univalle Contigo», para articular nuestros esfuerzos en los diferentes frentes de trabajo, dando respuesta a las necesidades.
Esa estrategia contempló una caracterización rigurosa de las afectaciones.
A través de miles de encuestas aplicadas a estudiantes, docentes y trabajadores, se detectaron necesidades: desde la pérdida de vivienda y la urgencia de apoyo psicosocial, hasta la asistencia médica y la orientación jurídica para trámites de emergencia.
El verdadero corazón de “Univalle Contigo” es nuestra comunidad. Más de 1.500 personas, entre estudiantes, egresados, profesores, trabajadores y funcionarios administrativos, se sumaron de manera voluntaria para convertir el CDU de San Fernando en una centro de acopio, desde donde pudimos sentir la solidaridad de la ciudad. Desde allí se gestionaron e inspeccionaron toneladas de donaciones, víveres e insumos que no solo aliviaron a las sedes de Cali, sino que llegaron de forma equitativa a los municipios del Sistema de Regionalización como Buga, Zarzal, Pacífico, Tuluá y Cartago.
El desastre expuso las heridas emocionales y la incertidumbre. Es por ello, que a través de esta estrategia se activaron brigadas de primeros auxilios psicológicos y programas de rehabilitación humana, entendiendo que el choque emocional tras las réplicas y las pérdidas requiere un cuidado sostenido.
Así mismo, expertos de la Facultad de Ingeniería y de la Escuela de Arquitectura se trasladaron a las zonas afectadas, para adelantar una evaluación técnica y
estructural, en municipios afectados como El Águila, Roldanillo, Toro o Buenaventura.
A través del Sistema Comando de Incidentes, la Dirección de Infraestructura y la Sección de Salud Ocupaciones, están adelantando todo un proceso de evaluación de nuestras edificaciones. Dentro de ese proceso se evaluaron 150 construcciones en todas las seccionales y se les otorgó una categoría de acuerdo a su estado. Esta categorización nos permite priorizar los trabajos de mantenimiento y de recuperación, además de ser insumo para tomar otras decisiones en el camino.
Gracias a este trabajo pudimos dar apertura a los dos primeros pisos de la Biblioteca Mario Carvajal en la Ciudadela Universitaria de Meléndez y también a
los servicios de los Centros Deportivos Universitarios en Cali en unos horarios determinados. Nuestro mayor interés es ir habilitando de manera gradual y segura los espacios e infraestructura de nuestras sedes y seccionales, que nuestra comunidad académica pueda volver a encontrarse en los pasillos y corredores, que podamos volver a vernos a los rostros, dialogar, abrazarnos y seguir construyendo Universidad.
Hoy podemos decir que nuestras ciudades y territorios no son los mismos. La recuperación de la vida cotidiana requerirá tiempo, empatía y una reconstrucción que no solo aplique a las edificaciones, sino al tejido social. La Universidad del Valle, consciente de su rol académico, investigativo y de proyección social, seguirá acompañando las labores de reconstrucción, en todo sentido, porque la academia, lejos de ser un ente aislado de la sociedad, es un organismo vivo que late, sufre y se levanta junto a ella.
Un grupo de estudiantes de la Universidad del Valle diseñaron un bebedero inteligente para aves con un sistema de condensación de agua que aprovecha la humedad del ambiente y utiliza inteligencia artificial llamada visión artificial para clasificar las especies de aves que llegan al bebedero, utiliza además energía solar y eólica, junto con un sistema de comunicación inalámbrica mediante Wi-Fi.
Brumaire es el grupo que creó este proyecto, conformado por Daniel Peláez Ospina, estudiante de Ingeniería Electrónica, Karen Torres Sánchez, estudiante de ingeniería sanitaria y ambiental y Juan Pablo Orozco Ríos, estudiante de ingeniería electrónica de la Universidad del Valle. En esta iniciativa también participaron los profesores Lorena Cruz Bernate Ph.D., del laboratorio de ornitología del departamento de biología de la Universidad del Valle y M.Sc. Asfur Barandica López, del programa de ingeniería electrónica de la escuela de ingeniería eléctrica y electrónica de Univalle.

“Water supply from atmospheric humidity condensation for fauna conservation and monitoring – Colombia”, nació a partir de lluvias de ideas, preguntas y el análisis de problemáticas por parte de los estudiantes. El equipo también trabaja en una aplicación que permitirá a biólogos y otras personas acceder a los datos y la información obtenida por el sistema.
Es importante resaltar que este proyecto tiene un impacto real, cuida las aves con el sistema de monitoreo, y además es un producto local.
“El ave llega al bebedero, allí tenemos una cámara con sensor. El sensor cuando siente que llega algo, toma la foto. Nosotros recolectamos esos datos con la aplicación a través de Wi-Fi”, explicó Daniel Peláez Ospina, estudiante de Ingeniería Electrónica de la Universidad del Valle y quien lidera este proyecto.
El sistema también puede funcionar en lugares sin señal. En estos casos, los datos pueden descargarse acercando un celular a unos metros del dispositivo mediante Wi-Fi y, posteriormente, ser cargados a la nube cuando se tenga conexión. Si el sistema no reconoce una especie, esta situación puede ser identificada para que posteriormente un ornitólogo experto realice la clasificación.
Como parte de la experiencia internacional del proyecto, el equipo denominado Brumaire viajó a Francia para presentar su propuesta en una de las conferencias más importantes del mundo, I²MTC (International Instrumentation and Measurement Technology Conference) 2026, realizada en Nancy. Esta participación contó con el apoyo de EPICS en IEEE (Engineering Projects in Community Service), IMS (Instrumentation and Measurement Society) y la Universidad del Valle.
Durante el viaje, los estudiantes también visitaron el Instituto IHE Delft para la Educación sobre el Agua y la Escuela Nacional de Electrónica y sus Aplicaciones – ENSEA, en Cergy, donde se reunieron con profesores. Estos espacios hicieron parte de un recorrido que les permitió adquirir nuevos aprendizajes y experiencias alrededor del proyecto.

“El viaje yo diría que fue una experiencia genial, no solamente porque estábamos representando a la Universidad del Valle, sino también porque nos estábamos representando a nosotros mismos. Estábamos dando la cara por la universidad y demostrando que cada uno de nosotros era valioso en el proyecto que estábamos haciendo”, expresó Daniel Peláez.
Esta experiencia es una oportunidad para que los estudiantes conozcan sus capacidades y desarrollen nuevos aprendizajes durante su formación universitaria.
“La recomendación que le puedo hacer a los estudiantes es que pudieran estar en un proyecto de la vida real, que implique responsabilidades y que puedan entender el potencial que ellos tienen estando en un entorno seguro como es la Universidad. Tienen esa oportunidad de equivocarse un poco más de lo que lo podrían hacer en el mundo laboral y soñar en grande”.

El equipo del proyecto colabora con la Fundación Farallones como socio comunitario.
Agradecimientos especiales a Jonathan Stiven Prieto Navarro (Integrante temporal -> por su apoyo técnico), Laura Aracelly Bonilla Rivera (Asistente audiovisual), a Daniel Arias y a Jorge Vargas del Laboratorio de Fabricación Digital de la Univalle; y a todas las personas que de manera directa o indirecta han sido partícipes de la construcción de nuestro proyecto.
Especiales agradecimientos por su apoyo incondicional e incansable en materia y en esfuerzo al ingeniero electrónico, don Carlos Enrique Orozco Cobo: Integrante ad honorem
El pasado 10 de agosto, hace un mes, las entrañas de la tierra rugieron. Noventa segundos eternos, que fueron como el “fin del mundo”, transformaron para siempre nuestras vidas. Con el susto inicial, cuando buena parte de las comunicaciones colapsaron, comenzamos a ser conscientes de la magnitud de la tragedia: personas con vida debajo de toneladas de escombros, fallecidos, edificios colapsados, viviendas destruidas, mascotas deambulando. Para muchos el mundo cambió en cuestión de segundos. El balance es de muchas pérdidas humanas y de daños materiales de grandes proporciones. Según el Gobierno Nacional la reconstrucción puede tardar dos o tres años y el costo rondará los 40 billones de pesos.
Hoy, a un mes del sismo, quiero exaltar los conmovedores gestos de solidaridad de la sociedad y, en especial, de nuestra comunidad univalluna. Apenas había cesado el temblor cuando decenas de personas, gentes del común, estudiantes, egresados, funcionarios y profesores de nuestra institución -y antes de que llegasen los rescatistas profesionales-, se volcaron a los lugares donde había colapsadas muchas edificaciones para salvar las vidas de quienes estaban bajos los escombros a costa de sus integridades físicas.
Desde el momento del colapso del Área de Pediatría del Hospital Departamental Universitario Evaristo García, médicos, internistas y practicantes salvaguardaron la vida de los pacientes y, con el apoyo de la Universidad, improvisaron un lugar de atención en el Centro Deportivo Universitario de la Sede de San Fernando. Al lado, por iniciativa de los estudiantes, surgió un centro de acopio que se convertiría en punto de referencia de la estrategia Univalle Contigo.
Desde la Rectoría de la Universidad del Valle, con la participación articulada de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario y la Vicerrectoría Administrativa, se fortaleció esta estrategia que puso al servicio de la comunidad universitaria, y de los diferentes municipios de la región, toda la capacidad institucional para responder de manera solidaria, coordinada y oportuna a las necesidades derivadas de la emergencia. A través de esta iniciativa se articularon capacidades académicas, técnicas, administrativas y humanas para fortalecer la gestión institucional, canalizar los apoyos y brindar acompañamiento a las personas y comunidades afectadas, reafirmando el compromiso social de la Universidad del Valle con el cuidado, la presencia activa y la construcción colectiva de respuestas frente a las situaciones que hoy nos convocan.
A través de la estrategia Univalle Contigo, aplicada en Cali y en las sedes regionales, la Universidad ha identificado y priorizado necesidades, canalizado ayudas y articulado respuestas con organizaciones e instituciones locales en distintos municipios. Cali, Buenaventura, Roldanillo, El Águila, y diferentes municipios del Valle del Cauca hicieron parte del recorrido en el que la Universidad del Valle entregó respuesta integral y solidaria frente a la emergencia. Esta movilización reafirma el compromiso social de la Universidad del Valle con el territorio y su capacidad para contribuir, desde una perspectiva multidisciplinaria, no solo a la atención inmediata del momento crítico, sino también a la recuperación y reconstrucción del departamento en ámbitos como vivienda, infraestructura, agua y saneamiento, educación, salud, bienestar psicosocial y desarrollo económico.
De acuerdo con la encuesta de la caracterización de las afectaciones y necesidades de docentes y personal administrativo de la Universidad del Valle, la principal secuela del terremoto se concentra en la salud emocional, aunque también se identificaron problemas en el estado de las viviendas. Este insumo tuvo como propósito la orientación la toma de decisiones y la definición de acciones institucionales diferenciadas en salud emocional, vivienda, cuidado y acompañamiento, atendiendo las brechas y particularidades de los grupos y territorios más afectados. Sabemos, como lo dijimos antes, que los efectos del sismo tienen ante todo una dimensión humana. Detrás de cada daño, existe una persona, una familia y una historia que requieren acompañamiento, solidaridad y solicitan respuestas oportunas.
El Consejo Académico ha tomado varias decisiones para enfrentar las afectaciones que dejó el sismo. Dichas decisiones han tenido como principio fundamental la salvaguarda de la vida de todos los miembros de la comunidad universitaria como el valor supremo que debe guiar nuestro accionar. A estas alturas, la Universidad cuenta con un diagnóstico de las afectaciones que el terremoto produjo en la comunidad universitaria, de los daños producidos en la infraestructura física y con un plan preliminar para recuperarla con un estimativo inicial de los costos.
Nuestro propósito es avanzar, en el menor tiempo posible y de manera gradual y segura, hacia la recuperación de las actividades académicas, administrativas, investigativas y de extensión y proyección social en todos los campus de la Universidad. En algunos espacios que se pueden usar, porque no fueron afectados, ha comenzado a laborar parte del personal administrativo. Lo más probable es que en el mes de octubre, con el beneplácito del Consejo Académico y con el concepto técnico de los expertos, retornemos a las clases presenciales.
La Rectoría reitera su sentimiento de pesar y solidaridad a todos los miembros de la comunidad universitaria que perdieron a sus seres queridos y que fueron damnificados por el sismo. Asimismo, enfatiza en que se están haciendo los mayores esfuerzos, en la medida de las capacidades institucionales, para contribuir en la superación de las dificultades por las cuales están pasando.
Les recordamos que no están solos.
Guillermo Murillo Vargas, PhD
Rector
Cali, 10 de septiembre de 2026
“Sabía que nos iban a buscar y quería decirles que estábamos tratando de contactarles”, Adriana Banguero
Por Laura Parra Rodríguez
Agencia de Noticias Univalle
La evacuación de los campus universitarios tras el sismo dejó a las líneas telefónicas sin quien respondiera. Frente a este colapso el Servicio de Atención Psicológica Estudiantil improvisó el contacto directo mediante el correo institucional y líneas personales para ubicar a la población estudiantil. Dos semanas después han atendido a 744 estudiantes.
La atención no se ha interrumpido en estas dos semanas. Treinta y tres profesionales en psicología, dos médicos y trece voluntarios hacen turnos para contactar a las 1159 personas que inscribieron sus datos en la estrategia Univalle Contigo desplegada para la emergencia por el terremoto. Cada día llaman desde sus casas o los espacios dispuestos por la universidad.
“Cada profesional hace hasta seis llamadas diarias, no más”, advirtió a sus colegas Adriana Banguero, coordinadora del Servicio Psicológico Estudiantil, durante las capacitaciones a los equipos de profesionales y voluntarios en psicología que apoyan el telecontacto. "Si a la tercera atención te sientes desbordado, no puedes hacer más llamadas", enfatiza.
Para retomar fuerzas, el equipo de psicología ayuda al de logística con llamadas que confirman las direcciones a las que llegaran los mercados, contacta a las y los voluntarios del día siguiente y adelanta esas ideas que estaban en marcha antes del terremoto. Las personas llaman, se paran, van al baño, saludan entre sí con besos en la mejilla y siguen llenando hojas de excel.
"Ponerse a disposición de los demás en este momento, venir voluntariamente a acompañar o abrir un canal virtual no es solo un deber es algo terapéutico en sí mismo. Te hace sentir que estás sirviendo a alguien cuando todo a tu alrededor parece haberse desmoronado", contesta Liliana Bejarano, coordinadora de la estrategia de Campus Diverso y médica familiar.

Frente a la tentación mediática y social de etiquetar a toda una comunidad como "en crisis" o "deprimida", el profesor Nelson Molina insiste en que "experimentar vulnerabilidad o desestabilización tras un desastre natural es una respuesta adaptativa normal y no un trastorno psiquiátrico” y que no presentarlos es el síntoma “psicótico” de estar alejado de la realidad. Ahora bien, que la mayoría de la población atraviese un momento de angustia, no descarta el acompañamiento.
La mente hace parte del cuerpo “Pautas de movimiento dirigido, danza y caminatas me han ayudado a sobrellevar la ansiedad y a concentrarme en el presente”, dice un estudiante. Otro añade, “racionalmente lo entendía, pero mi cuerpo seguía en crisis”. La quietud y el encierro aumentan la respuesta emocional; en cambio, el movimiento ayuda a regular el sistema nervioso y a concentrarnos en el presente. De tal forma que poco a poco el miedo sea menor y volvamos a la cotidianidad.
Recuperar la confianza es el objetivo. Para llegar a esto las rutinas son importantes: bañarse, ir al mercado, así como hablar del tema. Cada día que pasa el cuerpo comprende que son menores las probabilidades de la ocurrencia de otro terremoto de la misma magnitud, “por supuesto que sirve la estadística, pero hay quienes no quieren creer”.
"Tenemos un volumen significativo de estudiantes con tratamientos psiquiátricos vigentes" Advierte Adriana Bejarano. Tras un desastre sísmico, la sensación de amenaza trastoca la adherencia médica. Muchas personas interrumpen su medicación bajo el temor de que un ansiolítico o sedante les impida reaccionar a tiempo ante una nueva réplica.
“Me parece importante estas primeras tres citas para continuar el proceso en el servicio de salud de la universidad; por lo menos en mi caso, para volverme con psiquiatría y retomar la medicación”, compartió una estudiante. Incluso un estudiante del doctorado en psicología recopiló una base de datos de todos los centros de apoyo psicológico e IPS que están brindando sus servicios de manera gratuita o bajo costo.
Otro gran reto es el acompañamiento en la gestión de recursos, contactos y ayudas para estudiantes migrantes fueron evacuados de las zonas cercanas al Hospital Universitario. “les hemos ofrecido nuestros hogares o están donde compañeros”, dice la Doctora Liliana Bejarano, quien vive esta situación de manera doble: como docente y como médica familiar del programa Campus Diverso.

Aunque el profesor Molina prefiere no adelantarse, otros de sus colegas tienen algunos temores. Muchos de los estudiantes participan de las labores de remoción de escombros sin descanso, expuestos a las búsquedas sin tener capacitación. Adriana Banguero les orienta a descansar, considerar la alimentación y hacer turnos de relevo. Ella tampoco quiere mirar el futuro, pero les recomienda permitir sentir su cuerpo sin juzgar o patologizar, escuchar aquello que comunica (hambre, sueño, necesidad de hablar, de abrazar) y hacerle caso.
La presencia de egresados y estudiantes de psicología en los puntos es indispensable. Los efectos se notan cuando se hacen llamadas y la persona menciona que ya está mejor. Una esperanza que alimenta el equipo, que sabe que no puede llegar a todas las personas afectadas.
Una semana después del terremoto fuerte ocurrido el 10 de agosto de 2026 con magnitud 7,4 Mw, profundidad de 100 km aproximadamente y epicentro en el municipio San José del Palmar en el departamento del Chocó (Colombia), y un poco más sereno por el pánico generalizado, pero muy conmovido y congojado por la tragedia, los daños materiales, las pérdidas económicas y las vidas humanas apagadas, podemos iniciar el debate sobre el comportamiento general de los diferentes aspectos técnicos, institucionales y sociales, y las capacidades mostradas por el país ante esta grave situación de desastre.
Por: Elkin de Jesús Salcedo Hurtado, Ph. D. , Profesor Titular, Universidad del Valle
Director Observatorio Sismológico y Geofísico del Suroccidente Colombiano - OSSO
Cabe señalar que este terremoto ha sido el evento de mayor magnitud que se ha presentado en el país en el último siglo, por la cual, no hay generación viva en Colombia que haya experimentado o sea testigo directo de la forma como se estremeció la tierra, vibraron los objetos y las construcciones en gran parte de las regiones central y occidental del territorio nacional. Esta situación deja al descubierto varias realidades y fallas estructurales en nuestro Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (SNGRD); que entre otras acciones obligó al recién posesionado presidente de la república, doctor Abelardo Gabriel de la Espriella Otero, a decretar la situación de desastre nacional a través del Decreto 1171 del 11 de agosto de 2026; declaratoria que faculta al Gobierno nacional, para emitir circulares o resoluciones orientadas a facilitar la atención inmediata, incluida la posibilidad de realizar contratación directa exprés para lo relacionado con la emergencia; además, puede decretar otras medidas de en materia económica, social y ecológica.
Ante de iniciar el análisis de los aspectos que, a mi juicio, sacó a relucir el desastres, se presentan las cifras y datos oficiales preliminares sobre las afectaciones directas que fueron reportadas por el señor presidente de la república, Abelardo De la Espriella, en su primera alocución televisiva a las 7:00 de la noche del día 17 de agosto de 2026.
Según el reporte del señor presidente, por el terremoto se afectaron de manera directa 450 municipios en 15 departamentos, equivalente a una tercera parte de la nación. 289 personas fallecidas, 4.187 heridos y 143 desaparecidos. Más de 120.328 familias afectadas, 26.945 viviendas destruidas y más de 127.557 viviendas averiadas; daños en 285 centros de salud, y en más de 2.838 establecimientos educativos. Centenares de vías, puentes e instalaciones indispensable impactadas. De acuerdo con los datos, los departamentos de Valle del Cauca y Risaralda, hasta ese momento, concentran las consecuencias humanas más dolorosas. En el Valle del Cauca se reportaron 163 fallecidos, 2.672 heridos y 80 desaparecidos. En Risaralda, 104 muertos, 565 heridos y 61 desaparecidos. Cabe recalcar que estos son datos preliminares que el Gobierno nacional irá actualizando en la medida que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) vaya acopiando y analizando más información sobre la afectación en cada uno de los municipios de los diferentes departamentos afectados.
Al mismo tiempo, el presidente señaló que una firma privada, de manera preliminar había modelado las pérdidas directas causadas por el terremoto que, en los departamentos de Chocó, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío y Caldas, fueron equivalente a unos 30 billones de pesos, de los cuales cerca de 24,5 corresponden a pérdidas en edificaciones y 5,5 billones de pesos a pérdidas en infraestructura. Indicó que en el departamento del Chocó, aunque se tenga un valor absoluto de pérdidas menor que en los demás departamentos afectados, la afectación proporcional, resulta ser la más alta, razón por la cual merece una consideración especial, como un plan Marshall (iniciativa del gobierno de los Estados Unidos de América para ayudar en la reconstrucción, eliminar barreras al comercio y modernizar la industria de Europa Occidental después de ser devastada por la Segunda Guerra Mundial; este plan proporcionó ayudas políticas y económicas por valor de unos 13.000 millones de dólares de la época y estuvo en funcionamiento durante cuatro años desde el 3 de abril de 1948), que salde las deudas históricas que se tienen con esta región que ha sido la más olvidada del país; por lo cual es la hora de reconstruir este departamento y ¡hacerlo muy bien!.
Iniciamos por este aspecto, porque podría ser catalogado como el más critico dentro del presente análisis. Por tal razón se puede decir que es el renglón más cuestionado, a pesar de lo que los colombianos hayamos interpretado como las acciones realizadas y expresadas por el presidente en su alocución, donde da los primeros pincelazos de lo que serán las medidas a tomar respecto a la reconstrucción tras el desastres. Los hechos observados durante la emergencia han dejado en evidencia que en el país se sigue priorizando la reacción tardía sobre la prevención; que nos mostró la situación:
La norma vigente NSR-10, ha sido actualizada dos veces. La primera reglamentación sismo resistente en el país corresponde al Decreto 1400 del 7 de junio de 1984, que fue actualizado por primera vez mediante el Reglamento NSR-98, mediante el Decreto No. 33 del 9 de enero de 1998; la segunda actualización, corresponde al Reglamento NSR-10, Decreto 926 del 19 de marzo de 2010.
A pesar de este importante paso legislativo y las advertencias de los expertos, las cifras del señor presidente de la república en su alocución dan cuenta del colapso de viviendas, infraestructuras indispensables (hospitales, centros de salud, establecimientos educativos, entre otros) en varias ciudades capitales y otras poblaciones, lo cual dejó al descubierto la falta de control real sobre las licencias de construcción y el escaso mantenimiento de las estructuras históricas. Las curadurías urbanas que, según el artículo 2.2.6.1.1.3 del Decreto 1077 de 2015, se les otorga la responsabilidad del estudio, trámite y expedición de las licencias de urbanización, parcelación, subdivisión y construcción, no ejercen su papel de manera efectiva. Las licencias de construcción se otorgan con el diseño de la obra, pero no se realiza el control en cuanto a su ejecución y el cumplimiento real de dicho diseño.
Se pudo notar que estamos lejos de asistir logísticamente y a tiempo a las poblaciones con acceso geográfico limitado y donde sin duda también habitan un buen número de compatriotas. Ciudades principales como Cali, Pereira y Manizales fueron el centro de atención de los medios periodísticos y de las instituciones respondientes de las situaciones de desastres; mientras poblaciones de otros departamentos, especialmente el Chocó, a pesar de ser la zona epicentral, quedaron totalmente desconectadas y aisladas de todo tipo de comunicación, evidenciándose la falencia en la atención del desastre y la concurrencia inmediata contemplados en los procesos y principios del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres.
Particularmente, el Gobierno anunció que “la reconstrucción iniciará bajo el programa de la Vivienda Milagro, que en principio contempla la articulación con Camacol para identificar proyectos de Vivienda de Interés Social que se encuentren terminados, disponibles y en condiciones de entrega inmediata en las zonas afectadas o en áreas que permitan atender a las familias damnificadas”. De igual manera señaló que “en materia de mejoramientos de vivienda, se priorizarán las casas que, de acuerdo con el diagnóstico técnico, presenten daños reparables y puedan recuperar condiciones adecuadas de habitabilidad y seguridad mediante intervención”. Acciones que el Gobierno ha denominado “Plan Milagro de Reconstrucción”.
En materia de la planeación y el ordenamiento territorial, el desastre por el terremoto del 10 de agosto sacó a relucir graves vacíos en el ordenamiento territorial colombiano, regulado por la Ley 388 de 1997, fallando incluso el principio de descentralización contemplado en la Ley 1454 de 2011, mediante el cual se garantizaría que la Nación distribuiría competencias y trasladaría poder de decisión de los órganos centrales del Estado hacia el nivel territorial. Así mismo, se evidencia que los planes de desarrollo y de planificación territorial locales ignoran la amenaza real al permitir la informalidad constructiva, mostrar desinterés en la gestión para el uso apropiado del suelo rural y urbano, y el no control en la actualización de los instrumentos de planificación. En este sentido, el desastres desnuda aspectos críticos como:
Estrictamente, la norma señala que los estudios de microzonificación sísmica deben ser realizados por capitales de departamento y ciudades con más de 100.000 habitantes, localizadas en zonas de amenaza sísmica intermedia y alta, y deberán ser armonizados con los instrumentos de planificación para el ordenamiento territorial. Así mismo, el Decreto 1807 de 2014 (compilado en el Decreto 1077 de 2015), que establece los contenidos técnicos básicos que se deben desarrollar por parte de los municipios para garantizar que en todos los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) del país se incorporen los asuntos relacionados con la gestión del riesgo, hace referencia de manera directa solo a fenómenos de movimientos en masa, inundación y avenida torrencial. Esto evidencia un vacío enorme y una selectividad inadecuada en materia de la gestión integral del riesgo por cuanto hay muchos municipios y ciudades con población menor a 100.000 habitantes que están expuestos a una amenaza sísmica alta pero legalmente no están obligadas a realizar los estudios de respuesta sísmica local pertinentes para contribuir a la seguridad, el bienestar, proteger la vida de las personas y sus bienes, como lo promulga la Ley 1523 de 2012.
Esa mañana del 10 de agosto, ¿en qué pensaste en cuanto la tierra se detuvo? Después de saberte a salvo, quizás aun temblando, tal vez lo primero en llegar a tu mente fue, ¿y cómo están los míos? Si tu familia vive en Cali, lo más probable es que hayas intentado comunicarte con ella o ir a verla. Si no, tus amistades, compañeros y colegas llegaron en forma de inquietud a tus pensamientos. En ese momento en que la tierra dejó de sacudirlo todo con brusquedad, todos los miedos, dolores y aflicciones unieron a cada habitante de esta ciudad como un solo cuerpo en búsqueda de sus heridas para sanarlas.
Por: Cindy Paola Gómez
¿En qué pensaste cuando la tierra se detuvo?
Así como desde lo personal todas las personas buscamos contacto con los nuestros, una vez sucedió la tragedia, la primera pregunta que surgió fue: ¿cómo está nuestra comunidad? este interrogante dio origen a "Univalle Contigo, muchas manos, una sola comunidad", una estrategia de acompañamiento institucional para la comunidad universitaria, sus familias y la región en general.
La primera noticia que tuvo la Universidad provino del Hospital Universitario del Valle, donde colapsó una parte de la estructura. Para garantizar la vida e integridad de los pacientes evacuados y del personal, la Vicerrectoría de Bienestar Universitario cedió de forma inmediata el CDU de la sede San Fernando, aledaña al lugar. Allí fueron atendidos, por la Escuela de Medicina, 90 pacientes del HUV. Además, gracias al trabajo articulado con estudiantes, docentes y especialistas, se desplegó una brigada de salud y se adecuó el área con siete carpas para desplegar no solo atención médica, sino también los inicios de las labores de acopio.
Con la ciudad cubierta en gran parte por la penumbra, y con el consecuente desvelo por el miedo a cerrar los ojos y entregarse al sueño, pasó la primera noche. Ya con las luces de la mañana siguiente y con las comunicaciones casi reestablecidas por completo, la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, acompañada de la Vicerrectoría de Regionalización, activaron todos sus mecanismos para responder a estas tres preguntas sobre sus integrantes: ¿cómo estás? ,¿cómo te sientes? ,¿cómo te puedo ayudar?
Conocer afectaciones para orientar apoyos
Mientras el Comando de Incidencias, conformado por la Dirección de Infraestructura y la Sección de Salud Ocupacional, revisaba el estado de las edificaciones tras el sismo, La Vicerrectoría de Bienestar Universitario, acompañada de la Vicerrectoría de Regionalización, formuló un ejercicio de caracterización dirigido a toda la comunidad universitaria en el que se expresaba el mayor de los deseos que albergábamos: que nuestras personas y sus familias estuvieran bien.
“La dirección universitaria se une a las acciones de apoyo y solidaridad frente a la contingencia generada por el terremoto del pasado 10 de agosto. Estamos con nuestra comunidad universitaria y con todas las personas que han sido afectadas. Por eso hemos puesto en marcha una estrategia integral de apoyo y acompañamiento llamada Univalle Contigo”, anunciaba en ese momento la vicerrectora de Bienestar Universitario Adriana Reyes Torres para informar a la comunidad la respuesta que tendría la institución frente a la emergencia.
A través de una estrategia transversal que unió a los equipos de la Dirección de Comunicaciones y las oficinas de Comunicaciones de Cali y el Sistema de Regionalización, la estrategia inundó correos, página y redes. Las preguntas ahondaban en diferentes líneas de Apoyo: Psicosocial, Físico/ Rehabilitación, Víveres e insumos, Apoyo de Voluntariado, Análisis de Infraestructura, Apoyo Jurídico, entre otros apoyos..
“Hay un equipo de trabajo que está haciendo el análisis diariamente de la información de la encuesta de caracterización y gracias al equipo de voluntariado con el que contamos, hemos realizado varias llamadas para poder entrar a una personalización de esas necesidades. La primera línea es la del centro de acopio, la cual nos permite la la recepción, organización, gestión y entrega de donaciones, pero también hay una segunda que caracteriza los casos de apoyo biopsicosocial”, explica Nórida Bravo, integrante del equipo de la Política de Discapacidad e Inclusión y una de las líderes del Centro de Apoyo Univalle Contigo.
Las respuestas se recibieron en dos dos encuestas de Caracterización de afectaciones de la comunidad de la Universidad del Valle: uno para estudiantes, que ha tenido 11.560 respuestas con corte al 9 de septiembre, y otro para Funcionarios docentes y no docentes con 2.409 respuestas hasta la misma fecha. Con la información recopilada de primera mano se organizaron las necesidades mediante un sistema de priorización que permitió orientar los casos hacia las líneas de apoyo.
La caracterización permitió identificar requerimientos de apoyo en distintas dimensiones del bienestar. Entre la comunidad estudiantil, 6.998 reportaron necesidad de apoyo psicológico, 3.455 de apoyo social y 2.071 necesidad de acompañamiento relacionado con- su salud física. Por otro lado, en el estamento docente se identificaron 1.347 necesidades en las dimensiones evaluadas, distribuidas entre Cali y las sedes regionales.
La Universidad volcó todas sus capacidades en la creación de líneas de apoyo: desde acompañamiento jurídico, biopsicosocial y de rehabilitación física hasta revisión de estructuras y provisión de víveres fueron dispuestos tras el análisis de los resultados y se han alimentado en tiempo real con la información que la comunidad universitaria a suministrado con el paso de los días.

Solidaridad que transforma vidas
Apenas unas horas después del sismo, ya se había erigido en medio del Centro Deportivo Universitario el Centro de Apoyo Univalle Contigo. La unión de la solidaridad espontánea con la gestión institucional dio como resultado una central dedicada a la recepción, organización, gestión y entrega de insumos y enseres destinados a la comunidad universitaria y a la comunidad en general afectada por la emergencia.
“El segundo día decidimos entre todos convertir esto (el punto de atención del CDU) en un punto de acopio, porque vimos que era una de las zonas menos afectadas de la universidad, pues era una zona segura. El martes, que fue el segundo día, varios de nuestros compañeros fueron a los puntos más críticos de aquí de la ciudad, preguntando qué necesitan y con qué los podíamos ayudar desde aquí. ese día estuvimos repartiendo por Cali los insumos que nos habían llegado en donación. Mucha parte de la comunidad en general nos donó muchos insumos médicos, agua, alimentación, ropa” declaró Karen Sánchez, egresada del programa académico de Atención Prehospitalaria, contratista del Programa de Salud Pública y voluntaria del Centro de Apoyo Univalle Contigo.
Para garantizar el funcionamiento del Centro de Apoyo, no bastaban las manos del personal de las dependencias. Una de las expresiones más significativas de respuesta fue la participación de nuestra comunidad. Como parte de la convocatoria de voluntariado, 1560 personas se inscribieron para unirse a la institución a través de la estrategia Univalle Contigo. Comunidad estudiantil, docente y administrativa, junto con trabajadores (as) oficiales, egresados (as) y contratistas pusieron a disposición su tiempo y capacidades para acompañar a las personas afectadas. Gracias al trabajo de estas voluntades, la estrategia impactó no solo la sede Cali sino también el Sistema de Regionalización.
Dentro de los resultados del Centro de Apoyo se registraron 339 donaciones de la comunidad en general, 293 donaciones de nuestra comunidad Univalle, un aporte de 4 toneladas de apoyo por parte de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y otro por 5.2 toneladas por parte de la Universidad de Nariño. A estos se suman 500 kits entregados por la Sección de Restaurante Universitario.
Con todas las donaciones recibidas también se construyeron kits que incluyeron alimentos básicos como arroz, pasta, granos, sal, azúcar, aceite, enlatados, chocolate, café y agua, así como elementos de aseo y cuidado personal. Estos también se distribuyeron a través de los centros de apoyo ubicados en las seccionales de Zarzal, Buga y Pacífico, en las sedes de Cartago, Caicedonia y Tuluá y en el nodo de Sevilla, para favorecer a cientos de familias afectadas en distintos territorios donde la Universidad del Valle tiene presencia.

Sanar las grietas invisibles: atención a la salud mental
Las primeras 24 horas después del terremoto dejaron tras de sí cifras desoladoras de vidas, hogares y sueños desplomados ante la fuerza brutal de la naturaleza. Sin embargo, había una crisis que se gestaba en el silencio de las noches y en la aparente quietud de las edificaciones en pie: las heridas emocionales de la población se hacían cada vez más profundas.
A diferencia de los daños materiales que pueden ser detectados por la vista, la zozobra ante las réplicas, los duelos por las personas fallecidas y la incertidumbre frente al bienestar material y el retorno a las actividades académicas detonó cuadros de insomnio y ansiedad dentro de nuestra comunidad universitaria.
En el caso de los docentes contactados, el sondeo cualitativo mostró que, aunque la mayoría se encontraba estable y no requería ayudas materiales, persistían preocupaciones relacionadas con el bienestar emocional y la incertidumbre frente al retorno a la actividad académica.
Para responder a esas necesidades, reflejadas en la encuesta de caracterización, se generó el componente biopsicosocial dentro de Univalle Contigo. Esta línea de acción, integrada por un equipo interdisciplinar -compuesto por las facultades de Psicología Humanidades y Salud, así como por las vicerrectorías de Bienestar Universitario y Regionalización-, contó con primeros auxilios psicológicos, escucha activa, intervención breve en crisis, priorización tipo Triage, rehabilitación humana y atención diferencial que permitieron dar atención a la comunidad universitaria.
“Nosotros (la Facultad de Psicología) también participando en la estrategia que está desarrollando en las instalaciones del CDU San Fernando y queremos potencializar ese servicio, porque si bien este puede ser el momento más crítico, a futuro se prevé también que va a ser muy importante el apoyo psicológico, el apoyo psicosocial a las personas afectadas. Hay varios docentes que estamos participando e, igualmente, hay algunos de nuestros docentes trabajando en el contexto más inmediato de sus barrios, con sus comunidades.”, comentó el profesor Oscar Martín Rosero, decano de la Facultad de Psicología, sobre la integración a la estrategia Univalle Contigo.
Aunque la operación de la estrategia ya brindaba un apoyo eficiente con esa ruta de atención, su integralidad fue manifiesta cuando la formación se convirtió en otra forma de cuidado. El fortalecimiento de las capacidades de los actores institucionales que están el contacto con la comunidad universitaria. Por medio de ocho sesiones de un primer ciclo de capacitación, un total de 270 personas se nutrieron de conocimiento para acompañar a las personas en medio de la emergencia.
Este ejercicio de capacitación, más que una acción aislada, se plantea como una primera fase de formación que impactará a largo plazo los espacios de diálogo institucional frente a una crisis que requerirá un acompañamiento integral y continuo.
Asimismo, en la línea de rehabilitación humana, el equipo de estudiantes y profesionales de la Escuela de Rehabilitación Humana brindó acompañamiento a través de la atención en primeros auxilios, la valoración y atención inicial, así como la orientación en rehabilitación y el seguimiento a los casos.
Con un total de 599 casos contactados para el acompañamiento en salud física y 569 personas contactadas para el acompañamiento en salud mental (con corte a 26 de agosto) el equipo de Univalle Contigo ha logrado acercarse y acompañar a los miembros de la comunidad universitaria con mayores afectaciones a nivel físico y emocional.
Conocimiento que construye futuro
A tres semanas de la tragedia el tráfico circula en casi total normalidad. Con excepción de algunas calles cerradas que resguardan los que fueran los hogares de muchas familias que hoy lloran a las personas que perdieron sus sueños y proyecciones, la ciudad se levanta con un trajín muy parecido al habitual, como quien hace un llamado a continuar viviendo. Necesariamente, volveremos a una cotidianidad, pero no será la de antes. Construiremos una nueva cotidianidad que honre las huellas de este momento que fracturó la historia de nuestra ciudad.
Como parte de ese paso a la reconstrucción, nuestra comunidad profesora y egresada de la Escuela de Arquitectura y de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática se articularon al Consultorio Arquitectónico para generar un equipo de trabajo interdisiciplinar, iniciativa que busca brindar asesoría a la comunidad sobre la habitabilidad y adecuación de sus espacios.
Como resultado del semáforo de caracterización, se obtuvo como resultado un reporte de situación crítica de 447 casos críticos y 1211 casos de alta prioridad para acompañamiento. Para atenderlos se han establecido rutas con el equipo profesoral de ambas facultades y 495 egresados y egresadas voluntarios que serán parte de los grupos de visita e inspección tanto de los miembros de la sede Cali como del Sistema de Regionalización.
De la misma manera, el conocimiento experto de las Escuelas de Ingeniería Civil y Geomática e Ingeniería Eléctrica y Electrónica también fueron puestas al servicio de la emergencia mediante el acompañamiento a evaluaciones en municipios de varias edificaciones, infraestructura hospitalaria, además de las inspecciones aéreas con drones, percepción remota, topografía y georreferenciación.
“Nosotros (La Universidad del Valle) trabaja en los municipios que la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo tiene como priorizados. Hemos visitado Roldanillo, La Victoria y Toro, Buenaventura y El Águila con comisión del personal de la Escuela. Quienes conocen el municipio son los alcaldes y los organismos de socorro del municipio. Nosotros nos reportamos con ellos para recibir instrucciones sobre los lugares que requieren el acompañamiento de la universidad”, explicó el profesor Albert Ortiz acerca de la participación de la Universidad del Valle en las evaluaciones a infraestructura en el Valle del Cauca.
Nuevos caminos a través del derecho
A partir de la caracterización de necesidades de la comunidad universitaria, se identificó también un requerimiento de carácter jurídico, surgido por consultas frente a situaciones con administradores de vivienda, así como la búsqueda de alternativas de alivios financieros y otros tipos de ayuda,
Este componente, liderado por la Facultad de Derecho y Ciencia Política, busca brindar asesoría y acompañamiento legal en asuntos relacionados con esta emergencia y, por medio de su orientación, canalizar las situaciones hacia las instancias competentes. Así, con la consideración de que un desastre natural también acarrea consecuencias de orden financiero y administrativo, nuestra institución, la institución ha sumado esta acción como parte de una estrategia integral que apoye la reconstrucción de una cotidianidad digna y con garantías.
Univalle Contigo: ¡muchas manos, una sola comunidad!
Gracias al esfuerzo de todas las vicerrectorías, facultades y del Sistema de Regionalización hemos transitado esta primera etapa de emergencia inmediata. Gracias a ti, estudiante, docente, trabajador y trabajadora, contratista, miembro de la comunidad egresada. Gracias a cada persona que ha acompañado las iniciativas, que se ha acercado a acompañarnos en este proceso o que ha contestado las encuestas para que podamos brindarle apoyo en este momento difícil que nos atravesó como ciudad y como región.
Ahora, daremos paso a una nueva etapa. Univalle contigo dará continuidad a los acompañamientos a la comunidad universitaria para retornar a una nueva cotidianidad, bajo la premisa que el retomar la vida -rutinaria, social, académica- no implica un cese de las afectaciones por el terremoto.
Esta nueva fase contempla la identificación de las capacidades de las facultades, en particular de las unidades académicas, para apoyar el reingreso de sus estudiantes bajo la modalidad PAT -Presencialidad Asistida por Tecnologías-, así como el monitoreo de las necesidades persistentes en materia de salud física, mental y de acompañamiento social. De igual manera, se dará continuidad a la promoción de redes de apoyo, espacios de escucha y otras actividades de promoción y prevención.
Si bien esta segunda fase contempla directamente el retorno a una cotidianidad, la Universidad reconoce que estas heridas no sanarán pronto. Por eso, se ha planteado una tercera fase que tiene como objeto la reparación del tejido social, con énfasis en iniciativas de reparación simbólica que comenzarán de forma simultánea con la fase II y se extenderán durante el año 2027.
Así, cuando decimos Univalle Contigo no solo hablamos de un acompañamiento para la emergencia, sino también de las voluntades que se juntan para armar un camino de recuperación y reconstrucción de los proyectos de vida y esos procesos que nos sostienen como comunidad universitaria. Porque somos Univalle: ¡muchas manos, una sola comunidad!
Las primeras 24 horas después del terremoto dejaron tras de sí cifras desoladoras de vidas, hogares y sueños desplomados ante la fuerza brutal de la naturaleza. Sin embargo, había una crisis que se gestaba en el silencio de las noches y en la aparente quietud de las edificaciones en pie: las heridas emocionales de la población se hacían cada vez más profundas.
A un mes de la tragedia el tráfico circula en casi total normalidad. Con excepción de algunas calles cerradas que resguardan los que fueran los hogares de muchas familias que hoy lloran a las personas que perdieron y sus sueños y proyecciones, la ciudad se levanta con un trajín muy parecido al habitual, como quien hace un llamado a continuar viviendo. Necesariamente, volveremos a una cotidianidad, pero no será la de antes. Construiremos una nueva cotidianidad que honre las huellas de este momento que fracturó la historia de nuestra ciudad.
Documental sobre el parto humanizado, realizado por estudiantes de comunicación social, fue destacado en el Premio Nacional de Periodismo La Bagatela, llevado a cabo en la ciudad de Cúcuta el 5 de septiembre.
El certamen es organizado por el Círculo de Periodistas y Comunicadores de Norte de Santander -CPC- y la Fundación de Periodismo La Bagatela en homenaje al periódico LA BAGATELA que circuló entre 1811 y 1812. Medio fundado por Antonio Nariño pensador, libertario y prócer de la independencia. De allí que este premio se concentre en exaltar el rigor periodístico y la visibilización de procesos sociales, problemáticas y aportes a la construcción democrática y diversa en el país.
En su décima edición, este evento reconoció la excelencia en siete categorías: Prensa, Radio, Medios Digitales, Fotografía, Caricatura, Tesis de Grado y Cine Documental. En esta última categoría las ganadoras fueron Valeria Cuellar, Salomé Mizrachi, María Paula Rodríguez, Mariana Marín, estudiantes de Comunicación Social - Periodismo de la Universidad del Valle.
Bien parir
El documental ganador, de nombre Bien Parir, aborda el contraste entre los partos asistidos por medicina tradicional y los partos asistidos por medicina hospitalaria, para revelar cómo coexisten y se intersectan estas diferentes formas de dar a luz en la ciudad, las razones que llevan a las mujeres a tener su parto en una casa o en un hospital, la percepción social de la maternidad y la violencia obstétrica, y cómo ambos partos pueden ser humanizados.
Este proyecto está a cargo del docente Andrés Felipe Castañeda y es el primer capítulo de la segunda temporada de la serie documental Ciudad Espejo de Ciudad Vaga, una producción de la Escuela de Comunicación.
La Vicerrectoría de Bienestar Universitario, a través de la Sección de Cultura, Recreación y Deporte, informa a la comunidad universitaria que, a partir del lunes 7 de septiembre de 2026, se retomarán las actividades en los Centros Deportivos Universitarios de las sedes San Fernando y Meléndez, con acceso exclusivo para los miembros de la comunidad universitaria, de acuerdo con los siguientes escenarios y horarios:
SEDE SAN FERNANDO
Espacios: gimnasio, canchas múltiples de baloncesto, canchas de voleibol, cancha sintética, ajedrez
Lunes a viernes | 8:00 a. m. a 1:00 p. m.
Piscinas Alberto Galindo
Martes a viernes | 12:00 m. a 3:00 p. m.
SEDE MELÉNDEZ
Piscina Universitaria
Lunes, miércoles y viernes | 9:00 a. m. a 1:00 p. m.
Martes, jueves y viernes | 8:00 a. m. a 1:00 p. m.
Canchas internas: tenis de campo, voleibol playa y tejo
Gimnasio Universitario
Servicio de Rehabilitación Humana - SERH
Lunes a viernes | 8:00 a. m. a 1:00 p. m.
Canchas externas: voleibol, baloncesto, fútbol sala, fútbol y rugby
Lunes a viernes | 8:00 a. m. a 1:00 p. m.
Nos alegra recibir nuevamente a nuestra comunidad universitaria en los escenarios deportivos y recreativos. Los invitamos a disfrutar de estos espacios de deporte, recreación y actividad física, haciendo un uso adecuado, responsable y conforme a las indicaciones establecidas en cada lugar.
Cualquier novedad relacionada con la disponibilidad de espacios u horarios será informada oportunamente.
Sección de Cultura, Recreación y Deporte
Vicerrectoría de Bienestar Universitario
Universidad del Valle