Conoce el Violentómetro, una herramienta para reconocer las VBG

El violentómetro es una herramienta gráfica y didáctica en forma de regla, creada por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), diseñada para visualizar y medir las diferentes manifestaciones de violencia en la pareja o vida cotidiana. Permite identificar señales tempranas de abuso antes de que escalen, clasificándolas en tres niveles de alerta: ¡Ten cuidado!, ¡Reacciona! y ¡Necesitas ayuda profesional!

Es una herramienta útil que permite estar alerta para detectar y atender este tipo de prácticas y no solamente es de gran beneficio para las instituciones educativas, sino también para los ámbitos familiar y laboral.

Las manifestaciones de violencia que se muestran en el material no son necesariamente consecutivas, sino que pueden ser experimentadas de manera intercalada.

Niveles del Violentómetro
La herramienta se organiza por colores que indican el aumento de la violencia:

Amarillo (Tenga cuidado): Señales de alerta como bromas hirientes, chantajear, celar, descalificar o ignorar.
Naranja (¡Reacciona!): La violencia aumenta e incluye ofensas, amenazas, control (celular, dinero, amistades), caricias agresivas o empujones.
Rojo (¡Necesitas ayuda!): Situaciones graves de peligro: golpear, amenazar con armas, abuso sexual, violación o asesinato.

Etapas del procedimiento de atención a casos de violencias basadas en género en la Universidad del Valle


¿Dónde puede solicitar orientación en Univalle?

Área de Atención Integral de Violencias y Discriminaciones basadas en Género
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Vicerrectoría de Bienestar Universitario.
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Tel: +57 2 3392370 - 3212204.
Edificio E1 , Administración Central - Oficina 3047, Ciudadela Universitaria Meléndez.

Servicio de Salud Estudiantil Campus Meléndez
Edificio D7(Antes 384) 2do piso.
Tel Citas: (602) 3212100 ext. 7686.
Tel Citas Servicio Psicológico: (602) 3212100 ext. 7115 o 7686.

Servicio de Salud Estudiantil Campus San Fernando
Calle 48 # 36-140. Edificio 100.
Tel: (602) 3212100 ext. 7686.

Programa de Peticiones, Quejas, Reclamos, Sugerencias y Denuncias PQRSD
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Tel: 3212100 opción 6, línea Gratuita 018000220021.
Edificio E22, piso 3 oficina 3005, Ciudad Universitaria Meléndez.
Página web https://atencionalciudadano.univalle.edu.co/programa-pqrsd 

Centro de Investigaciones y Estudios de Género, Mujer y Sociedad -CIEGMS-
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Tel: 3212100 Ext. 2768. Edificio D8, oficina 2005, 2º piso. Ciudad Universitaria Meléndez

Prevención de las violencias basadas en género: un compromiso de toda la sociedad

Las violencias basadas en género ocupan hoy un lugar central en el debate de las sociedades contemporáneas. En los últimos años, múltiples voces —especialmente de mujeres— han cuestionado prácticas históricamente normalizadas, visibilizando formas de violencia que durante mucho tiempo fueron silenciadas o incluso legitimadas. Estas voces han puesto en el centro una exigencia inaplazable: el derecho a una vida libre de violencias.

Es fundamental reconocer que la prevención y erradicación de las violencias basadas en género no es una tarea de las víctimas ni de las instituciones, sino una responsabilidad compartida por toda la sociedad. Se trata de una problemática estructural, sostenida en desigualdades históricas, normas culturales y relaciones de poder que atraviesan todos los ámbitos de la vida social. Por ello, su abordaje requiere una acción coordinada, consciente y sostenida de toda la sociedad.

La Universidad del Valle reafirma su compromiso con la vida, el respeto y la construcción de una comunidad universitaria basada en la equidad, la dignidad y la no violencia. Diversos acontecimientos han impactado profundamente a nuestra comunidad y nos interpelan como institución pública, como espacio de formación y como escenario de convivencia. Nos convocan a reflexionar, a actuar y a fortalecer, con determinación, las acciones que garanticen entornos seguros para todas las personas.

Como institución educativa, la Universidad del Valle asume un papel fundamental con este propósito. En los últimos años, hemos avanzado en la consolidación de políticas, protocolos y estrategias orientadas a la prevención, atención y sanción de estas violencias, así como en la promoción activa de la equidad de género y el respeto por las identidades y diversidades sexuales. Hemos fortalecido espacios de formación, investigación y diálogo que contribuyen a transformar las prácticas culturales que perpetúan la discriminación y la desigualdad.

En este contexto, reconocemos el papel clave de las nuevas generaciones en la construcción de una cultura distinta. Son ellas quienes, desde diversos espacios, impulsan transformaciones profundas en las formas de relacionamiento, cuestionan estructuras tradicionales y promueven valores de respeto, inclusión y cuidado colectivo. La universidad es, en este sentido, un escenario privilegiado para potenciar estos cambios y acompañar la construcción de nuevas formas de convivencia.

La existencia de la Política Institucional de igualdad y equidad de género, identidades y orientaciones sexuales y No discriminación de ninguna manera resulta suficiente si no se garantiza su apropiación efectiva y su implementación amplia; un debate amplio y colectivo en torno a sus demandas e implicaciones en la vida cotidiana, académica y relacional en la Universidad. La transformación cultural y ética que propone exige revisar prácticas cotidianas, fortalecer los mecanismos institucionales, promover la denuncia, acompañar a quienes lo requieren y avanzar en la construcción de entornos seguros y solidarios. Implica, además, reconocer el papel de todos los actores de la comunidad universitaria, incluyendo la necesidad de transformar las masculinidades tradicionales que han contribuido a reproducir la desigualdad y la violencia. Es fundamental ganar consciencia colectiva en torno a los desafíos que persisten y requieren de un esfuerzo conjunto de estudiantes, docentes y funcionarios/as para su abordaje y superación.

Por ello, la Universidad del Valle ratifica su voluntad de seguir fortaleciendo sus acciones de sensibilización y formación que contribuyan al compromiso colectivo con la equidad; consolidando sus capacidades institucionales que nos permitan afrontar de manera más adecuada las VBG, con el propósito de promover una cultura institucional basada en el respeto a la diferencia y la singularidad, la equidad y la justicia de género y, nos permitan asumir la corresponsabilidad como expresión de nuestro compromiso colectivo con una sociedad más equitativa desde una perspectiva de género. Nuestro compromiso es avanzar hacia una universidad en la que todas las personas puedan desarrollar sus proyectos de vida en condiciones de seguridad, libertad y dignidad.

Este número de Campus se presenta como un ejercicio de reflexión, transparencia y proyección. En sus páginas, la comunidad encontrará un recorrido por las acciones adelantadas, los aprendizajes construidos y los retos que asumimos como institución. Más que un balance, es una invitación a seguir construyendo, de manera conjunta, una universidad que responda a las exigencias de su tiempo y al valor irrenunciable de la vida con equidad entre los géneros y transformación cultural.

Estamos comprometidas con una Universidad que forma ciudadanía democrática, entendemos que educar también implica cuidar. Nuestro compromiso con el cuidado de todas las personas es una responsabilidad compartida que define el presente y el futuro de nuestra comunidad universitaria.

 

El papel de las nuevas generaciones en la prevención de las violencias basadas en género

Términos como 'funar' o 'escrache' han dejado de ser jerga juvenil para integrarse al léxico jurídico de la Corte Constitucional, impulsados por un activismo universitario que interpela a la institucionalidad y a la sociedad entera.

El escrache nació como una forma de exponer a integrantes de torturas durante la dictadura argentina, mediante manifestaciones públicas en las casas o lugares de trabajo de las personas señaladas de cometer injusticias. Las jóvenes latinoamericanas lo han adaptado para denunciar en redes sociales a los agresores de violencias de género ante la falta de respuestas judiciales e institucionales.

Más allá de los apoyos a este tipo de expresiones, investigadoras como Francesca Gargallo, Rita Segato y Doris Lamus reconocen estas manifestaciones como parte de una nueva ola feminista marcada por la movilización en las calles y en las redes sociales bajo la consigna del derecho a vivir una vida sin violencias.

Las redes sociales y la nueva ola feminista
“Una amiga estaba pasando por un momento difícil en su relación afectiva, entonces charlando nos dimos cuenta de que no era un asunto aislado”, este testimonio común dio origen a muchas colectivas, como las agrupaciones "Cristina Bautista" y “Amarantas”.

Estos activismos no surgieron en el vacío. Huayra, integrante de la red Amarantas e hija de una activista de "Las Fulanas", refleja ese relevo: “Crecí viendo a mi madre pelear por sus derechos; para mí la universidad era un espacio de libertad”. Aunque estas mujeres realizaron algunas oposiciones a los acosos de docentes y estudiantes, tales asedios y hostigamientos carecían de una estructura que los nombrara como Violencias Basadas en Género (VBG) y se trataron como incidentes aislados.

Hacia el 2014, movimientos como #MeToo, #VivasNosQueremos y #NiUnaMenos generaron una explosión de testimonios y denuncias que para Doris Lamus “rompieron las formas tradicionales de las organizaciones feministas más jerárquicas y cerradas” y dieron paso a expresiones espontáneas y simultáneas de protesta que pronto llegaron a los medios de comunicación.

En Colombia, la primera publicación ocurrió el 20 de mayo de 2016, cuando El Tiempo publicó "El silencio: cómplice del acoso sexual en las universidades del país", un reportaje al que siguieron otras noticias al respecto, y lo que vino a continuación fue un tsunami. “Nunca antes el feminismo había sido tan masivo”, reconoce una feminista caleña de 60 años, “de un momento a otro, en redes circulaban videos, posters, comentarios y surgieron nuevas colectividades”. Las coreografías de “El violador eres tú” se propagaron en América Latina por colegios, calles y universidades recuerda con entusiasmo.

Algunas colectivas universitarias de la ciudad se unieron y junto a otra de mayor trayectoria se defendieron de una acusación por “difamación” y lograron el reconocimiento del escrache. como una forma pacífica de "justicia feminista" o "justicia restaurativa" ante la impunidad en casos de acoso o abuso sexual. Ahora bien, la Corte instó a la constatación de los hechos denunciados y obliga a no afirmar responsabilidad penal sin sentencia judicial, utilizando expresiones dubitativas.

El impacto de las redes
Al mismo tiempo, las profesoras universitarias buscaban que las instituciones públicas trabajaran en la prevención y sanción de las violencias contra las mujeres, como establece la Ley 1257 de 2008. Solo hasta 2015 el Consejo Superior dio el aval para la formulación de la Política de Equidad de Género y No Discriminación. En ese trabajo estaban las docentes cuando las jóvenes estallaron, y para el 2018 se hicieron visibles 87 referencias explícitas a conocimientos de casos de violencias basadas en género.

Para la socióloga Paula Ramírez, “las colectivas feministas han supuesto un lugar, para las mujeres y personas diversas, que ha posibilitado construir y tejer relacionamientos desde el cuidado, la empatía, la sororidad y por supuesto la amistad que, han significado espacios seguros, sanos y potenciadores de sus liderazgos políticos, académicos y sociales en la Universidad del Valle”.

Sin embargo, la cercanía y confianza las incluyó como primer contacto para las víctimas, lo que generó una carga emocional desbordada: “Nos sentábamos a llorar con las compañeras porque no sabíamos cómo reaccionar; no somos psicólogas”, relata Huayra. Esta realidad impulsó una lectura crítica de los borradores de la política de género y no discriminación para definir los roles de los actores institucionales y estudiantiles.

Una generación formada y activa
La ola de estudiantes interesadas e interesades en la formación técnica sobre la perspectiva de género aumenta cada año. Paula Ramírez observó que quienes participan en organizaciones colectivas feministas suelen buscar asignaturas específicas y espacios como la "Escuela de Formación para la Orientación en VBG" y la asignatura Género, Pluralidad y Diversidades ofrecida por la universidad. Este interés es bidireccional: muchas estudiantes que inician en la academia terminan integrándose a procesos colectivos.

Sin embargo, el camino hacia una atención integral aún presenta retos. Isabella Kling, representante del estudiantado con discapacidad, subraya la importancia de la Mesa Institucional de Género como mecanismo de articulación, pero advierte sobre la necesidad de incorporar la interseccionalidad: “la atención debe ser oportuna para todas las poblaciones, reconociendo las barreras específicas que enfrentan las personas con discapacidad”.

Aún más, Ría, estudiante de Sociología e integrante de Ultravioletas, reconoce que espacios como la nueva Área de atención a las violencias de género es una ganancia de los movimientos estudiantiles, que la institucionalidad cumplió.

Lo cierto es que esta ola sigue creciendo y el impacto de este movimiento es innegable: “Ya no tenemos que justificar la importancia de hablar de violencia de género”, afirma Huayra. Este es un hito que suma al camino de sus antecesoras de quienes heredaron “el derecho a conformar colectivas feministas como un tipo de organización legítima para la universidad”.

Por: Laura Parra Rodríguez
Agencia de Noticias Univalle

 

Política de Igualdad y Equidad de Género, Identidades y Orientaciones Sexuales y no Discriminación

Lo que hemos logrado en más de 10 años de trabajo colectivo.

Desde 2015, el trabajo conjunto de la comunidad universitaria ha logrado importantes resultados visibles en formación, prevención y estructura institucional.

1.263 Estudiantes matriculados en la asignatura de Género, Pluralidad y Diversidades durante 2025 en Cali y Sistema de Regionalización. Esta asignatura se ofrece desde 2018 a estudiantes de toda la universidad y, en la actualidad, alcanza más de mil matriculados al año.

250 Docentes han realizado el diplomado: Incorporando la Perspectiva de Género en los Procesos de Enseñanza - Aprendizaje, en los últimos 5 años.

2.500 Estudiantes de primer semestre participaron en el taller Género y Universidad durante 2025.

Comités Institucionales de Género en todas las sedes. Durante el segundo semestre de 2025 y el primer semestre de 2026 se conformaron estos grupos de trabajo colectivo en todas las sedes; en Cali en las facultades de Salud, Administración, Educación y Humanidades.


Una política institucional construida colectivamente

2015 - 2022 / Consolidación de una política institucional de género
Durante este periodo el Centro de Investigaciones y Estudios de Género, Mujer y Sociedad lideró la formulación colectiva de la Política de Igualdad y Equidad de Género Identidades y Orientaciones Sexuales y no Discriminación, este proceso contó con la participación de estudiantes, docentes, funcionarios y funcionarias.

2022 / Implementación de la Política de Igualdad y Equidad de Género Identidades y Orientaciones Sexuales y no Discriminación
Luego de la aprobación, el Consejo Superior delega la responsabilidad de la implementación de la política a la Vicerrectoría de Bienestar Universitario


6 líneas de acción
La Política es transversal a todos los procesos y a toda la comunidad universitaria.

1. Institucionalización de la igualdad y equidad de género
Incorporar la perspectiva de género en la planificación académica y administrativa.

2. Formación con perspectiva de género
Asignatura, diplomado docente, escuela de orientadoras/es y talleres de inducción.

3. Investigación con perspectiva de género
Fomentar la producción de conocimiento con enfoque de género en toda la universidad.

4. Condiciones de bienestar universitario
Garantizar ambientes seguros, inclusivos y equitativos en todos los campus.

5. Atención a violencias y discriminaciones basadas en género
Protocolo y ruta de atención de obligatorio cumplimiento para toda la comunidad universitaria, con un equipo profesional que desarrolla la atención a las Violencias Basadas en Género.

6. Comunicación y lenguaje incluyente
Promover formas de comunicación que reconozcan las identidades de género y orientaciones sexuales diversas en la comunidad.

¡La política es nuestra!
Campus seguros para todas, todos y todes. Participa de ella.
-Matriculando la asignatura
-Participando de la escuela
-Cursando el diplomado

Acércate al segundo piso del edificio E18, profesionales de la Política de la Política de Igualdad y Equidad de Género te apoyarán en cualquier situación de Violencias Basadas en Género.

 

Formar en género para prevenir la violencia

Desde hace más de 30 años la Universidad del Valle cuenta con algunos cursos electivos dirigidos a estudiantes sobre diversidad sexual y género, temas como las identidades y la lucha por eliminar las brechas de género han inquietado a estudiantes y docentes. Ahora, cuando las diversidades de género tienen mayor visibilidad y presencia en la institución y cuando un número cada vez mayor de mujeres levantan sus voces para denunciar el acoso, la agresión y los abusos de los hombres, esta formación necesita ser fortalecida, ampliada e impartida a mucha más gente de la comunidad universitaria.

Estudios de maestría, diplomados, cursos y capacitaciones son ofrecidos cada año como respuesta a la creciente demanda, sobre todo de las estudiantes, para atender la problemática de las violencias basadas en género -VBG- en la Universidad.

Esta es solo una de muchas acciones que resultan insuficientes para la magnitud de un problema que parece volverse estructural entre las aulas de clase, las oficinas y los pasillos: las paredes ahora hablan, gritan nombres, aparecen rostros, se crean comités de género donde el tema se discute y se buscan maneras para enfrentarlo, mientras, desde la institucionalidad se crean rutas de atención y políticas que parecen necesitar más tiempo para ser conocidas e incorporadas entre quienes habitan los diferentes campus.

Experiencias de formación docente
Cada profesor o profesora tiene sus propias motivaciones para iniciar una formación en un programa sobre género. Para las profesoras Esperanza Sastoque del programa de Fonoaudiología y Ketie Rosero de la Escuela de Trabajo Social y Desarrollo Humano de la Sede Tuluá las motivaciones son similares: incorporar el tema en sus respectivos programas.

“Lideré parte del proceso de la reforma curricular en Fonoaudiología. Nosotros planteamos una modificación curricular, que nos llevó a ubicar el programa bajo un enfoque ecosistémico crítico, que incorporaba las teorías críticas, la teoría de género y el enfoque interseccional. Entonces este fue el primer paso para centrarme un poco en esos asuntos. Decidimos como equipo de trabajo en la Escuela, que nos íbamos por esas teorías críticas que incorporan no solamente las teorías de discapacidad, sino también las teorías de género”, dice la profesora Sastoque, quien añade que uno de estos insumos o lineamientos para esa reforma curricular estaba en el Acuerdo 009 del 27 de abril de 2022 que contiene la Política Institucional de Igualdad y Equidad de Género, Identidades y Orientaciones Sexuales y no Discriminación de la Universidad del Valle

El ejercicio de la reforma curricular de la Escuela de Fonoaudiología coincidía con el nacimiento de la Política de Género en la Universidad y “se fueron desarrollando algunas actividades que nos llamaron a pensar que si nosotros como programa nos estamos orientando hacia unas teorías ¿cómo incorporamos los asuntos de género?. Y en ese momento surgió la propuesta del Diplomado Incorporación de Perspectiva de Género en los Procesos de Enseñanza Aprendizaje en la Universidad del Valle lo que nos llevó a explorar muchas cosas”.

A la profesora Ketie Rosero le han interesado los roles de género al interior de las familias. Este ha sido un tema recurrente en su rol profesional , y, como docente de la Universidad, ha tenido la oportunidad de trabajar en temas como la formación integral de los estudiantes de Trabajo Social y la consejería estudiantil.

“De nuevo mis inquietudes eran precisamente la relación entre géneros. Conocía del Instituto de Género ya que algunas profesoras de Trabajo Social estaban adscritas a él. Cuando en el 2021 arranca la oferta de formación del equipo de orientadores para la formación y atención de discriminaciones y VBG en la Universidad del Valle, yo entro, y de manera simultánea hago también el diplomado de perspectiva de género en procesos de enseñanza aprendizaje en educación superior”.

“La experiencia me permite encontrar argumentos para esas inquietudes que yo tenía desde mi ejercicio como docente en una profesión feminizada. Esas voces académicas, esos argumentos, esas teorías, sumadas a todo el contexto legal que nos aportan en esos dos espacios de formación, me ayudan a definir con mayor claridad mis intereses y mi compromiso con la prevención, sobre todo en contextos universitarios”, dice la profesora Rosero.

El Diplomado fue muy significativo para las dos profesoras. No sólo les proporcionó herramientas para incorporar en su práctica docente, sino que también fue un espacio de reflexión: “Ellos lo describen con dos palabras que retomo, eso fue un escenario pionero y privilegiado de reflexión, pionero porque no había conocido en la Universidad un espacio para hablar sobre estos temas. Había conferencias, clases tal vez, pero no un espacio de reflexión, y la primera fue sobre mi propia experiencia como mujer, de cómo mi familia primaria se constituye bajo un modelo patriarcal y androcéntrico.”

“Logré hacer un análisis muy profundo de la experiencia de mi mamá, una mujer que, a pesar de haber sido formada en ese modelo patriarcal y androcéntrico, de haber estado expuesta a muchas prácticas machistas, quería reivindicar la justicia de género, así no lo pusiera en esos términos o de feminismo. Fue una mujer muy de avanzada, porque muy joven empezó a pensar en que teniendo cinco hijos, siendo ama de casa, podía divorciarse de un hombre maltratador y podía sacar a sus hijos adelante, como fuera y esa reflexión me podía llevar más fácilmente a pensar en las reflexiones de otras mujeres, llámense estudiantes, profesoras o inclusive de otras personas con unas identidades y unas orientaciones sexuales diversas”, dice la profesora Sastoque.

Para la profesora Rosero, el Diplomado “fue una experiencia maravillosa, porque además fue un acercamiento de orden legal, de orden académico, pero también de orden emocional frente al reconocimiento de las víctimas”. Poco tiempo después de terminar el Diplomado, el Consejo Superior de la Universidad aprobó la Política de Género de la Institución, este hecho representó para la profesora Rosero una oportunidad de poner en práctica lo aprendido. “Yo empiezo a revisarla, la socializo con los profesores y desde la coordinación del programa de Trabajo Social, le propongo a la Coordinadora de Práctica, la profesora Carmen Ruiz, que abramos en Bienestar Universitario un espacio de práctica centrado en la implementación de la política, a través de un proyecto para un campus libre de violencias y discriminación, fortalecer los procesos de prevención y promoción a través de estrategias educativas y comunicativas y de proyectos de investigación”.

Las dos profesoras coinciden en que falta mucho trabajo por hacer, por un lado fortalecer la comunicación de la Política para que más personas la conozcan y la apropien, y por otro, buscar estrategias que permitan la atención eficaz y oportuna de las víctimas de las violencias basadas en género en la Universidad.

La clase de género
La Universidad ha dado pasos encaminados a convertir los campus universitarios en espacios seguros y libres de violencia, tales como crear y fortalecer una ruta de atención, crear un espacio físico y seguro para la atención de las personas que lo requieran, fortalecer la formación en temas de género para estudiantes, docentes y funcionarios no docentes, entre otras medidas.

Claudia Leal Valencia es profesora de la asignatura Género Diversidad y Pluralidad. Ella junto con otras cuatro profesoras y profesores acompaña a 1200 estudiantes matriculados en este curso enmarcado en la Política de Género de la Universidad. “Es una asignatura muy preferida, muy buscada, donde la gente llega masivamente. Tenemos grupos entre 45 y 50 estudiantes, la cancelación es mínima y quien va a la asignatura tiene un interés a partir de su propia vida” asegura la profesora Leal.

Este curso es diverso no solo por los temas que se abordan en clase, sino también por los estudiantes que se matriculan en él: “tenemos en este momento muchos estudiantes diversos y diversas. Tenemos chicos y chicas trans, lo que significa que hay una inquietud frente a lo que la asignatura puede ofrecer, conversar, y que sea un espacio seguro para hablar de estos temas. Hay una riqueza también, dado que en el aula de clase tenemos chicos, chicas y chiques, de todas las carreras y facultades. Entonces allí nos encontramos pues con una posibilidad no solamente de escucharlos desde lo interdisciplinar, sino también de centrarnos en esto de hablar de género”.

Para Valentina Solís, estudiante de la Licenciatura en Lengua Extranjeras, una de las cosas que más le gustó de este curso fue el enfoque de género que le dieron a todo, alejado un poco del binarismo: “me pareció súper interesante que se hablara sobre eso. También me gustó mucho las elecciones del material de trabajo, siempre terminamos leyendo a hombres, entonces el hecho de que todo el material fuera de autoras me pareció muy importante. También me gustó muchísimo que se incluyera el tema de masculinidades y de nuevas masculinidades, porque creo que falta pensarse este tema en la Universidad”.

Desde antes de tomar el curso Valentina es una estudiante sensible a estos temas, sin embargo dice que tomar esta electiva de formación le dejó grandes aprendizajes: “uno siempre está al lado de personas que comparten tus ideales, entonces, al entrar al curso me di cuenta de la existencia de mucha gente que de pronto no estaba tan consciente de la perspectiva de género como yo y poder escuchar sus opiniones desde ese otro lado me pareció muy enriquecedor, y siento que me abrió bastante porque ya no me da tanto miedo hablarle a las personas sobre la perspectiva de género, sabiendo que de pronto ellos puedan tener un sesgo o puedan tener otros ideales diferentes a los míos”.

En su rol como estudiante de la Universidad, Valentina reconoce la importancia de que exista una ruta de atención a la VBG pero reclama más apoyo para fortalecerla: “la ruta debe tener psicólogos, abogados y trabajadoras sociales, siento que hay muy poco personal trabajando en la ruta y hay muchísimas personas que necesitan ese apoyo. También hay que hacer más énfasis en que los nuevos estudiantes puedan saber que existe esta ruta, que puedan utilizarla lo que requiere que haya más profesionales encargados de mantenerla”.

Por Edgar Cruz
Agencia de Noticias Univalle

 

El Cuidado en acción: la conformación de los comités de género

Mediante la resolución No. 2853, en el 2025 el Consejo Superior ordenó la creación de un Comité de Género en cada facultad, sede y seccional de la Universidad del Valle. Una experiencia que ha conllevado aprendizajes, contradicciones y trabajo constante para facilitar la atención inmediata a las personas que viven violencias de género, hacer seguimiento a los casos y promover la equidad.

Esta instancia también se creó como una medida para garantizar la participación de todos los estamentos de la institución, compromiso incluido en la Política Institucional de Igualdad y Equidad de Género, Identidades y Orientaciones Sexuales y no Discriminación.

En ese sentido, recoge varias de las acciones que ya realizan los equipos de bienestar universitario y docentes; la diferencia radica en que se amplía su campo de acción para incidir ante las decanaturas y direcciones para que se reduzcan los sesgos sexistas en las actividades académicas –como los microcurrículos–, de investigación, bienestar y proyección social.

Un año después de firmar la resolución, todas las sedes y seccionales ya cuentan con un Comité de Género y las facultades avanzan en su consolidación. A continuación, compartimos dos experiencias significativas que dan cuenta de la transformación que estas acciones están teniendo en la vida de los profesionales y la vida cotidiana de la comunidad universitaria.

San Fernando: dos facultades que se unieron para ser más efectivas en la protección
En el Campus de San Fernando en Cali convergen las facultades de Ciencias de la Administración y Salud, juntas suman 15 carreras de pregrado y más de 70 posgrados. Esto significa mantener el bienestar de un amplio número de estudiantes de diferentes edades que habitan los edificios hasta las nueve de la noche entrando y saliendo por espacios abiertos que comunican con la ciudad.

En este contexto, en el 2025 el estudiantado solicitó la creación de los Comités de Género de las facultades, un requerimiento que ha llevado al fortalecimiento de redes de acción y de cuidado en uno de los campus más pequeños y fundamentales de la ciudad de Cali, referente de salud y de liderazgo.

La profesora María Elena Mejía Rojas, coordinadora de Bienestar Universitario de la sede, recuerda que en la primera reunión con directivas y representaciones estudiantiles decidieron conformar un solo comité. Desde su perspectiva, esta alianza es acertada, porque “demuestra unidad y permite actuar de manera acertada, ya que no nos preguntamos quién debe prestar la atención”.

Al consultarle sobre si alguna vez llegó a considerar estar en la primera línea de la atención a violencias de género, su respuesta es contundente: "Nunca, nunca, nunca me imaginé. Yo soy muy del rol de cuidado, de la humanización... pero nunca en este rol de la esfera pública". Ella es formada en enfermería oncológica y materno-perinatal y el activismo no estaba en sus planes.

"Antes uno se daba cuenta de las situaciones, pero no se involucraba. Ahora, tengo la camiseta puesta y cuento con información, así que puedo ayudar a un estudiante, a una profesora o un profesor". Así, la profesora María Elena Mejía descubrió que el cuidado es político.

Las experiencias que llegan a través de los chats o las alertas de la comunidad activan una coordinación instantánea: si la urgencia lo requiere y no todo el equipo del comité puede coincidir físicamente en el campus, se hacen reuniones virtuales para activar la ruta de atención de manera oportuna. En el último caso, el equipo psicosocial brindó acompañamiento inmediato a una estudiante afectada y el comité garantizó el proceso, así como alertó a la población con un comunicado.

"Tenemos un equipo que responde a ese primer llamado... se puede dar apoyo a la estudiante y se puede controlar la situación", relata con satisfacción la profesora Mejía.

Crear comunidad
“Hemos creado lazos entre el equipo y un colegaje muy grande”, expresa con cariño la profesora María Elena, quien agradece a esta experiencia la construcción de lazos fuertes con estudiantes, trabajadoras y trabajadores que buscan una vida libre de violencias en el campus.

Además, de activar las rutas de atención, el comité también lidera actividades de sensibilización y prevención de las violencias, como el Foro sobre Masculinidades y las Chocolatadas Pedagógicas para que más personas conozcan la ruta de atención, eliminen sus prejuicios y sean actores de cambio en sus vidas.

Tuluá con los lentes violeta
El primer caso de violencia de género que se registró en la sede empezó en una conversación de pasillo “allí es donde uno logra estar con el estudiantado”, recuerda Paul Aponte, profesor y psicólogo de la Sede Tuluá. Al escuchar la anécdota del estudiantado el violentómetro – termómetro de las violencias– del profesor se prendió, así que al día siguiente habló con el Director de la sede y le comentó la situación.

Las violencias de género estaban “normalizadas” y ninguna persona se había acercado a hacer un reporte o consultar por esta situación. Paul tenía formación en género gracias a su paso como psicólogo de la Comisaría de Familia del municipio, así que después de ese primer caso empezó a indagar entre sus estudiantes y la comunidad sobre posibles estereotipos y situaciones de acoso.

Así conoció a las profesoras del Centro de Estudios de Género, quienes para el 2018 lideraban el diseño de la Política de Equidad de Género. “Cuando empezó la socialización de la política, se abre un abanico de oportunidades”, al institucionalizar el trabajo y las medidas de prevención, atención y sanción.

Los stands violetas con juegos de mesa que diseñaron las practicantes han sido una de las mejores estrategias de esta sede. Además, está la asignatura de Género, Diversidad y Pluralidades, así como Introducción a la Vida Universitaria, en la cuales se abordan los temas de equidad, donde el estudiantado se reconoce y dice “Uy, profe, mira, tú dijiste eso en el salón y a mí me pasó”.

Ampliar el concepto de violencia a expresiones más allá de los físico ha sido un gran logro, “el estudiantado comienza a identificarlos en la cotidianidad: ‘profe, mirá que yo iba a ser violento y reflexioné porque me acordé de lo que vimos en clase’, esto fue significativo para mí”, reconoce el profesor Paul.

Las estrategias de prevención y sensibilización son el primer escalón. Aun así, en la sede “Incluso tuvimos que hacer un llamado a comisaría de familia y poner una medida restrictiva para no dejar entrar a un padre que estaba violentando a una estudiante”.

Medidas de protección inmediatas a veces son necesarias y para atenderlas los comités de género son indispensables, “la Política no puede estar centralizada en Cali, ya que esto ha hecho que las respuestas sean tardías y la ley dice que la respuesta debe ser en 72 horas." Este es el reto más grande que identifica Paul y en el que se está trabajando entre todos los comités.

El Comité de Género de la Facultad de Educación y Pedagogía: un balance de sus primeros meses

Por:
Selen Arango Rodríguez
Profesora de la Escuela de Educación y Pedagogía de las Ciencias Sociales y Humanas

Adriana Anacona Muñoz
Profesora Escuela Educación, Cultura y Comunidad
Facultad de Educaciòn y Pedagogía

La prevención de las violencias basadas en género en contextos universitarios no puede reducirse a la implementación de protocolos o rutas de atención. Es, ante todo, un proceso que exige cuestionar de manera sostenida la cultura patriarcal que las produce y las normaliza. Para que este cuestionamiento sea efectivo, las estrategias de prevención deben nacer de una formación en género que permita a quienes integran la comunidad universitaria nombrar estas violencias, reconocer su existencia y comprender los mecanismos a través de los cuales operan en la vida cotidiana de la institución.

Esto implica diseñar acciones que intervengan en las construcciones que las personas tienen sobre sí mismas y sobre los otros: las ideas aprendidas acerca de lo que significa ser hombre, mujer, persona trans, no binaria o queer; las formas de relacionamiento que se consideran naturales o aceptables; y los estereotipos de género que, con frecuencia, permanecen invisibles precisamente porque han sido interiorizados como sentido común.

Los anteriores apartados hacen parte de la ponencia Educar en género: la transformación que nos debemos como facultad, presentada por la profesora Selen Arango Rodríguez durante la instalación del Comité de Género de la Facultad de Educación y Pedagogía (FEP). Este Comité se constituyó el 22 de octubre de 2025, en cumplimiento de la Resolución de Rectoría No. 2853 del 9 de septiembre de ese mismo año. El acto de constitución fue presidido por el profesor Edwin Germán García Arteaga, decano de la FEP y por la profesora Rosa Emilia Bermúdez Rico, coordinadora de la Política de Género de la Universidad.

Desde sus primeros pasos, el Comité asumió con claridad su horizonte: no llevar casos de la ruta de atención de violencias basadas en género, sino enfocarse en la dimensión formativa y de sensibilización con perspectiva de género y enfoque interseccional. Este quedó integrado por representantes de distintos estamentos de la Facultad: docentes, personal administrativo, estudiantes, colectivas feministas y trabajadoras universitarias.

Foto 1. Instalación del Comité. 22 de octubre de 2025.

La estructura organizativa: cómo nos vamos organizando
Luego de contar con una cuenta de correo institucional y como resultado de las primeras reuniones de trabajo y de sus primeras actividades, el Comité define una estructura de funcionamiento basada en la distribución de responsabilidades entre sus integrantes y a partir de los alcances definidos en la Resolución de Rectoría No. 2853. Se establecen las siguientes funciones, las cuales cuentan con una queriente1:

-Coordinación pedagógica: Vela por la coherencia formativa de las actividades del Comité, asegurando que estas respondan a los propósitos educativos y al enfoque de género que orienta el trabajo colectivo. Desarrolla informes sobre el Comité.
-Coordinación de responsabilidad estratégica Bienestar Incluyente e interculturalidad: Representa y articula el trabajo del Comité en el marco del Plan de Desarrollo de la FEP, el cual responde al Desafío 4 del Plan Estratégico Institucional de la Universidad del Valle,
-Coordinación general de encuentros: Implica la reserva de espacios, la convocatoria a las reuniones, el seguimiento a las actividades del Comité y, de manera fundamental, el cuidado del sentido y horizonte del Comité como espacio colectivo.
-Diseño pedagógico de actividades: Define las consideraciones y estrategias educativas pertinentes tanto para los distintos públicos a los que se dirigen las actividades como para los contenidos y metodologías que se empleen.
-Diseño logístico: Determina los requerimientos de cada actividad en términos de personas, recursos materiales y tiempos, e incluye la gestión de préstamos de elementos a la FEP cuando sea necesario.
-Administración de recursos: Gestiona los recursos disponibles y trabaja en la consecución de alianzas estratégicas, para lo cual se requiere un conocimiento amplio de los procedimientos y actores institucionales de la Universidad del Valle.
-Administración del correo electrónico: Responsable de la lectura oportuna de los correos institucionales del Comité y de su remisión a las integrantes correspondientes según el asunto tratado o la instancia de la Universidad a la que deba dirigirse, como el Área de Atención a Violencias de Género. Y verifica la validez de la información que se remita.
-Comunicaciones: Tiene a su cargo el diseño de piezas gráficas, la divulgación de las actividades y el mantenimiento de un calendario actualizado de eventos relacionados con el género en la Universidad del Valle.
-Desarrollo de actas: Función rotativa entre las integrantes. La persona encargada en cada reunión será informada con anticipación. El acta constituye la memoria institucional del Comité y su elaboración es una responsabilidad compartida.

Gestión del Comité de Género de la FEP
Como parte de sus compromisos para conmemorar el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se desarrolló un espacio pedagógico estructurado por un circuito de tres estaciones denominado Estaciónate: una ruta contra las VBG.

La jornada fue una experiencia que desbordó lo planeado para convertirse en algo más valioso: un encuentro colectivo en el que la Facultad se detuvo, literalmente, a conversar sobre las violencias basadas en género como una forma para dar a conocer la ruta para la prevención de las VBG de la Universidad. El diseño del circuito de estaciones —la serigrafía en la entrada, la ruleta y el tendedero, y el espacio de relatos y voces en el Salón Cultural— logró que personas que simplemente transitaban por la FEP se convirtieran en participantes activas, y que quienes llegaron con disposición encontraran un lugar donde su experiencia tenía cabida. La estación de serigrafía, atrajo a la comunidad con la fuerza de lo sensible y lo visible; la ruleta abrió preguntas sobre las violencias que muchas personas no se habían formulado antes; y el espacio de lecturas permitió el encuentro con narrativas y poemas escritos desde una perspectiva de género. Que docentes, estudiantes y personal administrativo se sumaran a esa conversación fue uno de los signos más elocuentes de lo que puede ocurrir cuando los espacios formativos se abren, se ubican en el tránsito cotidiano y se sostienen con cuidado colectivo.

Lecturas. Estaciónate: una ruta contra las VBG. 26 de noviembre de 2025.

Una de las apuestas más significativas del Comité es su proceso de formación interna. Se acordó que cada integrante aporte desde su saber particular y lidere una sesión formativa para el grupo, con el fin de fortalecer el sustento conceptual y político que orienta el trabajo colectivo. Los temas proyectados para este proceso son: el abordaje de la categoría de Género, de los feminismos contrahegemónicos, masculinidades no hegemónicas, las violencias basadas en género y el feminicidio. Este proceso se abrió con las sesiones Género y estructuras de Aprendizaje en América Latina liderada por una estudiante que hace parte del Comité.

La formación interna del Comité es una experiencia que da cuenta de la apuesta del grupo por construir un sustento conceptual compartido desde el cual orientar su trabajo. Su propósito central es comprender el género como categoría social, histórica y política y reflexionar sobre cómo opera como estructura de poder en los sistemas de aprendizaje de la región.

Logros del Comité de Género de la FEP
El recorrido del Comité de Género de la FEP en sus primeros meses de funcionamiento ha sido, ante todo, una experiencia de formación colectiva. Un proceso en el que el grupo fue aprendiendo a organizarse, a definir sus horizontes y a actuar desde una comprensión compartida de lo que significa trabajar la perspectiva de género en una Facultad de Educación y Pedagogía.

Un primer aprendizaje que se puede señalar como logro es que el Comité asume desde el inicio que la formación en género es transversal y que no puede desvincularse de la vida cotidiana e institucional. Esta convicción no es declarativa: orienta el diseño de las actividades, el tono de los encuentros internos y la manera en que el grupo se relaciona con la comunidad de la Facultad. Un segundo aprendizaje se relaciona con el trabajo en grupo en donde nos relacionamos entre los diferentes estamentos que integramos la vida institucional. Un tercero derivó de contar con integrantes con trayectoria en género: esa experiencia acumulada permitió construir una estructura organizativa que no sólo respondiera a las funciones establecidas en la Resolución No. 2853, sino que garantice un funcionamiento colectivo y horizontal, en el que las responsabilidades sean distribuidas y la memoria del proceso compartida. Un cuarto logro ha sido identificar dos escenarios institucionales concretos: la Semana Maestra y la conmemoración del 25 de noviembre, como espacios de incidencia pedagógica del Comité en la vida de la FEP, lo que le permite focalizar su plan de trabajo y proyectarse con mayor claridad. Finalmente, un quinto aprendizaje, quizás el de mayor alcance institucional, fue la decisión del Comité de articularse al Plan Estratégico de Desarrollo de la Universidad y al de la FEP a través de la Mesa 4 de Bienestar Incluyente, asumiendo el análisis institucional y la elaboración de propuestas que puedan ser consideradas estratégicamente en estos planes, con asignación de recursos que garanticen la sostenibilidad de su trabajo más allá de la voluntad de sus integrantes.

La pedagogía liberadora lleva a la transformación y para lograrlo requerimos de una apertura total que integre mente, cuerpo y espíritu. Esto implica espacios emocionantes donde quienes median se comprometan con procesos de autorrealización, sean vulnerables y compartan sus historias, eliminando la figura omnisciente y distante aún muy presente en la universidad. La educación es un acto fundamentalmente político orientado hacia la liberación y la concientización.
Fragmento de Educar en género: la transformación que nos debemos como facultad, Selen Arango Rodríguez

 1. En el lenguaje institucional al asignar responsabilidades se usa el término "doliente", si queremos superar las violencia y honrar el esfuerzo y compromiso que tiene contribuir a cambios estructurales, como implica superar la VBG, en nuestro caso decidimos asignar la noción de "queriente".

 

Mujeres STEM: más científicas y más conectadas

Uno de los grupos de investigación más recientes de la Universidad del Valle GENIUS-UV surgió, casi que sin proponérselo, alineado a la Política de equidad de género de la institución y está cambiando las maneras de hacer investigación e innovación en ingeniería.

El grupo de mujeres STEM, una iniciativa que surgió en la pandemia para conocerse entre colegas ingenieras de la Facultad lleva seis años fortaleciendo la participación de las mujeres y las niñas en las carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas — STEM—, combinando la investigación y el activismo.

La idea surgió de una conversación entre las profesoras Laura y Sara Rodríguez Pulecio, hermanas. “Yo estaba recién nombrada y quería conocer a otras colegas, lo que cada una está haciendo y cómo podíamos hacer comunidad”. Entre las primeras integrantes estuvieron las profesoras Mónica Villaquirán, Rubí Mejía y Aida Rodríguez, todas coincidieron en el interés de apoyarse y trabajar para aumentar la participación de mujeres en áreas STEM.

El Foro ¿Hay déficit de mujeres en carreras STEM para abordar la 4ta revolución industrial?” fue el lanzamiento del Grupo durante la Semana de la Ingeniería 2020, desde entonces realizan actividades de visibilización de las mujeres en la investigación, prevención de violencias, e incluso han llegado a realizar charlas TEDTalk, representadas por la profesora Laura Rodríguez en noviembre del 2025 sobre cómo innovar desde y para la diversidad.

Según la Asociación Colombiana de Ingenieros (ACIEM), en Colombia las mujeres representan entre el 26-30% de los graduados en ingeniería pero en algunas áreas como la ingeniería mecánica representan solo el 8%.

Una sensación de soledad sintió Victoria, estudiante de ingeniería de Sistemas, quien afirma que “muchas veces uno no tiene amigas porque en la cohorte que uno entra no hay más mujeres, o hay muy poquitas”. La diferencia es que Victoria fue recibida por el grupo de Mujeres STEM y desde la primera semana supo que estaba acompañada.

“Aunque en mi carrera hay más mujeres”, expresa Laura Daza, estudiante de Ingeniería Química, “conocí una encuesta en la que demuestra que la facultad de ingeniería se puede sentir como un espacio hostil para las mujeres y las personas de la comunidad LGBTIQ+ ”, estas razones la motivaron a escanear el código QR de un flyer del grupo de Mujeres STEM. Allí conoció un grupo de whatsapp en el que se publican eventos, se comparten convocatorias y actualmente participan más de 400 personas.

En un entorno masculinizado, saber que existe un "lugar al que acudir" —así sea un chat de WhatsApp— marca la diferencia, coinciden Laura y Victoria. Es un espacio en el que circulan convocatorias, talleres para presentar entrevistas de trabajo, rutas de atención a violencias y contenido de apoyo para mejorar la hoja de vida. Este proceso ha ayudado a que las estudiantes que se presentan a las prácticas se sientan más seguras y sean contratadas, de allí que varios hombres también se hayan animado a participar de los talleres.

Iniciativas como la sala de lactancia —un espacio para que personas con infantes puedan amamantar o estar a solas con sus bebés — surgió del Grupo de Mujeres STEM y fue apoyado por la Vicerrectoría de Bienestar Universitario y la decanatura de ingenierías que facilitó el espacio físico. Actualmente, es un espacio en el que hay practicantes de fonoaudiología, trabajo social y es visitado por familias de todo el campus, que llegan en busca de un lugar cómodo, limpio y adecuado para estar con sus bebés. Aún más “la comunidad ha mostrado su solidaridad y ha donado elementos de aseo, cobijas, juguetes y libros”, dice con cariño la profesora Laura Rodríguez, quien está segura que es un hecho inspirador para otras ideas en la universidad.

“El apoyo que hemos recibido del Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad ha sido inmenso. Desde la creación del grupo de Mujeres STEM en el 2020, ellas nos han inspirado a insistir en nuestros proyectos”, reconoce la profesora Laura Rodríguez.

Investigación con perspectiva de género
El grupo de investigación GENIUS-UV creado en abril del 2024 surge como parte de una de las líneas de trabajo del grupo de mujeres STEM. La profesora Sara Rodríguez identificó que, especialmente en áreas como la mecánica, es fundamental preguntarse por el género de quien diseña o utiliza un producto, rompiendo con la idea de la neutralidad científica. La primera pregunta que la profesora Laura Rodríguez invita a hacerse para empezar a introducir la perspectiva de género en las investigaciones es: ¿Cómo su proyecto impacta de manera diferenciada, no solamente a mujeres y hombres, sino a personas racializadas, a los pueblos originarios, a las personas con orientación sexual diversa?, “pregúnteselo, así usted conteste, ‘No’. Tal vez la próxima vez lo considere”.

“Es increíble la cantidad de convocatorias internacionales para proyectos de investigación con perspectiva de género”, manifiesta la profesora Sara Rodríguez. En el 2020 creó su perfil en la plataforma PIVOT y el resultado fue “asombroso”, más de diez proyectos coincidían con su formación o el de sus colegas. Ese fue uno de los argumentos de peso para sustentar la necesidad del grupo de investigación GENIUS-UV ante las directivas de la Facultad de Ingenierías. Desde su creación en abril del 2024 se han publicado 3 artículos de investigación en revistas indexadas, y se han dirigido más de 6 trabajos de grado en Sistemas y Computación y otros programas.

La incidencia de este grupo también abarca a las jóvenes estudiantes que participan en actividades de investigación o quieren diseñar sus propios proyectos. Por ejemplo, Victoria, junto a su compañera Sheila, desarrollan una tesis que busca democratizar el acceso a datos sobre feminicidios y violencia contra la mujer.

“Sabemos que la violencia contra la mujer es invisibilizada desde los mismos registros”, explica Victoria. Su proyecto utiliza busca que cualquier persona, sin conocimientos técnicos, pueda consultar bases de datos complejas sobre seguridad ciudadana, femicidios, cobertura en salud, al estilo de un buscador como Google, pero especializado. “Queremos ofrecer una herramienta que permita a las organizaciones barriales y comunitarias hacer veeduría ante las instituciones y presionar al Estado ante la impunidad”.

Romper el sesgo desde el juego
Otro de los proyectos más impactantes de Mujeres STEM es el trabajo de extensión con niñas del colegio Monseñor Ramón Arcila Distrito de Agua Blanca. La premisa es simple: nadie puede ser lo que no puede ver.

“Queremos que las niñas no tengan ese sesgo de la ciencia que se genera desde el colegio”, afirma Victoria, quien lideró el proyecto “Chicas en Código”, proyecto que fue posible gracias a la convocatoria Soy Comunidad, Soy Univalle de la vicerrectoría de Extensión y estuvo a cargo de la profesora Adriana Niño de la escuela de Ingeniería Química, quien recientemente hace parte del grupo de mujeres STEM.

Mediante kits de programación y ratones mecánicos, estas docentes y estudiantes universitarias enseñan lógica computacional a niñas de las instituciones. Además, han adaptado el juego “Carrera de Robots” " para además de enseñar lógica computacional, hacer sensibilización de las Violencias Basadas en Género (VBG) y presentarles a mujeres científicas nacionales e internacionales.

Para la estudiante Laura Daza, la falta de espejos donde mirarse fue una constante en su adolescencia. “En el colegio nunca conocí a una ingeniera química. Deseaba proyectarme en alguna mujer y decir ‘yo quiero ser así’, pero no sabía quién”. Este año, en la nueva versión del proyecto, Laura espera presentar a Ada Lovelace, la madre de la programación y a la científica univalluna Nubia Muñoz, líder en la lucha contra el cáncer de cuello uterino. El objetivo es que las niñas se inspiren para estudiar carreras STEM.

 

Estudiante, seleccionada en programa internacional sobre industrias creativas en Madrid

La Universidad del Valle tiene representante en una de las plataformas de formación más relevantes en producción audiovisual a gran escala.

La estudiante del programa de Comunicación Social – Periodismo Enya María Pabón Ramos fue seleccionada para participar en la Escuela de Verano en Industrias Creativas The Core, que se desarrollará en Madrid, España durante el mes de Junio. Este programa, apoyado por ICETEX, ofrece una inmersión en los procesos de producción y gestión de la industria audiovisual a escala internacional.

Su participación se da dentro de un plan de formación orientado a fortalecer capacidades en management creativo y producción audiovisual, con el propósito de transferir estos conocimientos al contexto local. Desde su experiencia en la Escuela de Comunicación Social, Enya ha enfocado su trabajo en el análisis del audiovisual como un campo de construcción de sentido y en la necesidad de cerrar brechas técnicas que afectan la producción en territorios del sur global.

El proceso formativo en The Core permitirá comprender modelos de producción de alto nivel, como los desarrollados en Madrid Content City, y adaptarlos a iniciativas académicas y comunitarias en Cali. Su propuesta plantea la implementación de metodologías de gestión, estandarización de flujos de trabajo y desarrollo de proyectos sostenibles en espacios como el semillero de investigación Biocyborgs y el programa radial *La Difusa*.

Entre los resultados esperados se encuentra la elaboración de un manual técnico de gestión audiovisual, la realización de un seminario de formación para estudiantes y gestores culturales, y el desarrollo de un producto piloto transmedia que articule creación, investigación y territorio.

Este logro evidencia la proyección internacional de los estudiantes de la Universidad del Valle y su capacidad para incidir en el fortalecimiento del campo audiovisual desde una perspectiva crítica, situada y conectada con las dinámicas globales de la industria creativa.