Con el objetivo de por fortalecer la cultura de ciencia abierta y promover la reflexión sobre el acceso abierto al conocimiento, la Universidad del Valle participó como coorganizadora en la celebración interinstitucional de la Semana Internacional del Acceso Abierto.
Este evento fue organizado en colaboración con la Universidad de Antioquia y la Universidad del Rosario. En esta semana se adelantaron una serie de actividades para conmemorar esta ocasión.
El tema fue la comunidad frente a la comercialización, donde se exploraron los desafíos y oportunidades de unirse, actuar y generar conciencia sobre la importancia del control comunitario de los sistemas de intercambio de conocimientos.
El acceso abierto a la información ha revolucionado la forma en que compartimos el conocimiento en el ámbito académico. A través de la publicación de investigaciones, datos y recursos. Este conversatorio ofreció a los participantes la oportunidad de debatir sobre las cuestiones más relevantes en su contexto local.
La Escuela de Ciencias del Lenguaje y el Departamento de Lingüística y Filología de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle tienen abiertas las inscripciones al Diplomado en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera, periodo Febrero-Junio 2024.
El Diplomado en Enseñanza del Español como Lengua Extranjera se crea para atender las necesidades e intereses de formación de profesionales que desean iniciarse o fundamentar sus prácticas de enseñanza de lengua extranjera en el área de español.
Este diplomado se valida al reconocer, no sólo el auge en el entorno mundial que se ha experimentado en el uso del español como lengua extranjera o segunda lengua en la comunicación internacional, sino al identificar al español como un área del saber que hace parte de los programas académicos de diferentes universidades en el mundo.
Informes:
Horario de atención: de 9:00 a.m. a 12:00 m. y de 2.00 p.m. a 5:00 p.m.
Lugar: Escuela de Ciencias del Lenguaje, Edificio E 17, Sede Meléndez
Universidad del Valle – Departamento de Lingüística y Filología - OFICINA 1015C
Teléfono: 3398497 – EXT. 7141
Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Siete estudiantes y dos docentes de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Artes Integradas fueron reconocidos en el 14° Concurso Nacional al Mejor Diseño en Acero para Estudiantes de Arquitectura.
El primer puesto fue logrado por los estudiantes Santiago Ledesma Ramírez y Andrés Anacona con el proyecto Puente Cultural Conectando Saberes. Esta propuesta pretende conectar al distrito de Cali con el municipio de Candelaria a través de una estructura metálica que proporcionaría un paso continuo y contribuiría a la integración educativa de los habitantes de ambas comunidades. Sus creadores aseguran que la ejecución del proyecto le aportaría una nueva entrada a Cali y fomentaría el establecimiento de lazos sociales, económicos y culturales.
Tres proyectos adicionales presentados por estudiantes fueron reconocidos en el marco del certamen: el proyecto Saberes del Mar Escuela Taller (segundo lugar del concurso), el proyecto Paseo Hidroeducativo Nueva Venecia (tercer lugar en la competencia) y el proyecto Reserva Natural (recibió una mención).
El concurso decidió delegar a Juan Manuel Lesmes, director de la Cámara Fedemetal de la ANDI, y a Rodrigo Delgado, presidente el Instituto Colombiano de la Construcción con Acero, para hacer la entrega presencial de los reconocimientos a los estudiantes y docentes.
Como parte del concurso se resaltó el trabajo de la docente Luisa Aponte, quien lidera el Taller de Acero y del director de la Escuela de Arquitectura Francisco Ramírez. El evento de entrega de reconocimientos fue acompañado por el rector Edgar Varela Barrios y por el secretario general Luis Carlos Castillo.
El Concurso Alacero de Diseño en Acero es el certamen más importante de su índole a escala latinoamericana. En esta ocasión el tema del concurso fue "Educación de calidad, objetivo del desarrollo sostenible (ODS) 4. Los ganadores del certamen nacional participarán en el 16° Concurso de Diseño en Acero para estudiantes de arquitectura convocado por la Asociación Latinoamericana del Acero - ALACERO.
Hasta el 6 de noviembre de 2023 la Universidad del Valle será la sede II Torneo Nacional de Fútbol Femenino.
Este torneo busca resaltar, fortalecer y visibilizar el futbol femenino y el esfuerzo de las deportistas.
“La Vicerrectoría de Bienestar alineada con todo el trabajo que hace la Dirección Universitaria, ha venido impulsando el rol de la mujer en la sociedad, pero también la reducción de las violencias basadas en género. El torneo femenino hace parte de un cambio cultural, deportivo y social que impacta estos dos temas” mencionó Patricia Martos, Vicerrectora de Bienestar Universitario.
Este año el torneo contó con la participación de 21 escuelas, 40 equipos y 800 deportistas, algunos de ellos son: Atlas CP, Univalle, Proyecto Socia Atlas CP, Real Jamundí, Jude Buga, Siloé Visible, Putumayo FC, Azulgrana.
Ángela González es entrenadora del Club Atlético Municipales de Manizales, quien contó cómo se prepara este equipo.
“Es un grupo joven que se prepara tres veces a la semana, nosotros vamos a jugar en una categoría Sub 13, pero tenemos niñas incluso de categoría Sub 11. Trabajamos tres veces por semana, dos horas cada sesión”.
Para Wilmer Giraldo Bedoya, presidente de la Liga Vallecaucana de Fútbol “es una satisfacción ver cómo la Universidad del Valle se involucra en este proceso, en fortalecer, en hacer este tipo de eventos de orden nacional que crece de un año a otro, esperamos que siga creciendo, que sigamos fortaleciendo el fútbol femenino vallecaucano”.
Este evento deportivo cuenta con el apoyo de la por la Vicerrectoría de Bienestar con su sección de Cultura, Recreación y Deporte, el Club Atlas CP, Fonvalle y Fetrabuv.
El rector de la Universidad del Valle Edgar Varela Barrios salió al paso de versiones que señalan que la institución confrontó un fallo reciente del CNE.
Al respecto, el directivo señaló:
“Vi en las redes sociales y en algunas páginas de Internet unas declaraciones del senador Carlos Fernando Motoa, que nos había enviado un derecho de petición que contestamos y de algunos medios de comunicación que titulan equívocamente que la Universidad del Valle, controvierte al Consejo Nacional Electoral.
Lo primero que quiero decir es que Univalle no tiene derecho a controvertir fallos judiciales o sentencias, en este caso del Consejo Nacional Electoral. Esos son asuntos que no nos competen y que corresponden al Consejo Nacional Electoral. Entiendo que en el caso señalado se trata de la inhabilidad de Tulio Gómez también confirmada por parte del Consejo de Estado. Son fallos en derecho en los que la Universidad no se involucra.
En relación con el tema específico de titulares de prensa y en algunas notas se pretende mostrar de forma errónea que la Universidad del Valle no es del departamento del Valle del Cauca. Nosotros contestamos jurídicamente al derecho de petición del senador Motoa, señalando que la Universidad del Valle, como la inmensa mayoría de las universidades públicas colombianas, es un ente universitario autónomo que no está adscrito directamente, en el caso nuestro, a la Gobernación o entes nacionales, pero eso no significa que la Universidad no sea departamental.
La Universidad fue creada por una ordenanza del departamento del Valle del Cauca hace muchísimos años e incluso el estadio Pascual Guerrero nos fue donado desde la Gobernación por una ordenanza también de hace muchos años. Como rector voy cada año a la Asamblea del Departamento para solicitar la aprobación de la estampilla Pro-Univalle, nuestra principal fuente de financiación en inversión y también se pide la aprobación de las transferencias de ley que la Gobernación del Valle desde hace mucho tiempo también le gira a la universidad.
Finalmente, el Consejo Superior de la Universidad lo preside el gobernador o gobernadora y nos reunimos mensualmente en la sala de Juntas de la Gobernación para sesionar. Los acuerdos y resoluciones, que son los dos mandatos legales más importantes de nuestra Universidad, los firma la Gobernación de nuestro departamento y trabajamos en estrecha cooperación con el Departamento y con las alcaldías de las municipalidades del Valle del Cauca.
El estadio es de la Universidad, la Universidad es del departamento, el estadio fue una donación del departamento a la universidad y esas son las cosas que presentamos en el concepto del cual solo se tuvieron en cuenta solo un par de líneas en algunas versiones que circulan.
En la Universidad somos muy orgullosamente vallecaucanos y reconocemos el trabajo colaborativo que, con las autoridades departamentales y municipales, hacen grande nuestra Alma Máter”.
Como parte del ciclo de conferencias Realismo Atroz, la Universidad del Valle presentó la charla titulada "La novela familiar de la Violencia en Colombia”, realizada por el profesor de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas Alberto Valencia. El encuentro se realizó el pasado miércoles 1 de noviembre en el auditorio Ángel Zapata.
En su exposición, el profesor Valencia no sólo exploró las raíces y motivaciones de la violencia bipartidista en Colombia sino que, más allá de las explicaciones tradicionales, enmarcadas como un resultado de la lucha de clases, problemáticas agrarias o la ausencia estatal,, se sumergió en el estudio de la violencia en sí misma, desde perspectivas tanto sociológicas como psicoanalíticas.
El profesor planteó cuestionamientos fundamentales, como el dilema sobre los individuos que en otros aspectos de sus vidas eran trabajadores, amigables y en general, buenas personas, se vieron capaces de cometer las atrocidades más horribles durante la violencia bipartidista. Asimismo, indagó en la diferencia entre el comportamiento individual y el comportamiento en masa.
Antes de abordar su análisis sobre la violencia, el profesor Valencia estableció que la agresividad y la violencia son intrínsecas al ser humano; un concepto respaldado por las observaciones de Freud sobre las narrativas de los pueblos aborígenes y las brutalidades perpetradas por los europeos durante la Primera Guerra Mundial. En palabras del profesor Valencia: "En términos más simples, la agresividad precede al hombre en la primacía de su existencia".
Además, el profesor se apoyó en valiosos aportes del psicoanálisis, como la noción del inconsciente y la existencia de una realidad psíquica que difiere de la realidad material objetiva que todos conocemos, así como la distinción entre lo que se considera normal y la patología.
La violencia bipartidista se gestó en el año 1946 y alcanzó su clímax entre 1949 y 1953. Este episodio oscuro de la historia colombiana se caracterizó por enfrentamientos generalizados en la mayor parte del país -con excepción de la costa norte y Nariño-, en nombre de los partidos políticos liberal y conservador.
Una de las premisas fundamentales de su análisis se centró en que la Violencia no puede ser reducida a una típica guerra civil. A diferencia de un conflicto con bandos claramente definidos y un final con un vencedor y un vencido, la violencia de los años 50 se presenta como un fenómeno desorganizado, arraigado en una multitud de intereses. Además, no existe un interés central que motive el conflicto, sino que este varía de una localidad a otra, por lo que involucra a una multiplicidad de actores: desde comunidades indígenas hasta industriales y comerciantes.
Otro aspecto relevante es que, a diferencia de una guerra civil tradicional, no existe un relato colectivo que otorgue significado a los eventos, al no haber un claro vencedor ni vencido. La violencia emerge como una entidad colectiva, una pasión que conecta a las personas, pero también como una fuerza anónima que tiende a excluir.
El profesor Valencia destacó el entendimiento del crimen atroz como una característica fundamental para comprender esta violencia. A través de la exposición fotográfica “Realismo Atroz” en la biblioteca Mario Carvajal, el docente presenta una tipificación de los crímenes cometidos durante este período. Estos actos van desde el descuartizamiento del cuerpo hasta crímenes sexuales de una brutalidad inimaginable, destinados a eliminar la posibilidad de procreación y aterrorizar a la población.
A partir de ese ejercicio, el profesor consideró esencial reflexionar sobre la naturaleza de estos crímenes: ¿por qué la necesidad de desmembrar y prolongar el sufrimiento del adversario? ¿Qué motivaciones subyacen a tales atrocidades? Además, la violencia también se caracteriza por ir acompañada de un lenguaje de insultos y amenazas con el fin de crear un espacio psicológico para el crimen. Este comportamiento aún persiste en actos de sicariato y otros crímenes.
El profesor Valencia también destacó el fenómeno del desdoblamiento de comportamientos, donde individuos aparentemente inofensivos y respetables se transforman en criminales despiadados de un día para otro, sin una continuidad aparente en sus acciones.
Además de las anteriores características de la violencia, el profesor resaltó la horizontalidad de la lucha. Las élites políticas colombianas promovieron la violencia en los años 1946-1949, sin percibir que esto reverberaría en los escenarios locales, donde el campesino se convirtió en el agente de su propia violencia.
Valencia identificó dinámicas distintas a nivel nacional, local y regional que operan de maneras diversas. Adicionalmente, subrayó el componente religioso que permeó la cultura de la violencia, así como la intención de convertir el crimen en un espectáculo, donde se utilizaron los cadáveres como medio de comunicación y propaganda.
Para profundizar en las razones de la violencia atroz, el profesor Alberto Valencia desveló una perspectiva en torno a la influencia de los partidos políticos en la construcción de la identidad colombiana. A menudo, se argumentó que los partidos conservadores y liberales eran un pretexto, mientras los verdaderos intereses subyacían en la contienda política. Sin embargo, el profesor Valencia entendió la oposición partidista como una subcultura con dinámicas y lógicas propias, independientes de factores económicos, sociales o políticos.
Los partidos políticos han mantenido una continuidad histórica significativa desde el siglo XIX y no se desvanecieron a finales del siglo XX. Surgieron con marcadas diferencias en cuestiones religiosas y de federalismo versus centralismo. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XIX, las creencias religiosas pasaron a segundo plano al convertirse en rasgos comunes a ambos partidos.
El profesor Valencia identificó a los partidos como una subcultura autónoma, con una vida propia que incluso influye en prácticas cotidianas; es decir, eran elementos fundamentales en la construcción de identidades en Colombia, y no solo a nivel regional, sino también como una proyección ampliada de un modelo familiar arraigado en la socialización primaria.
Esta intersección entre la dimensión psíquica y social fue donde el Profesor Valencia aportó una nueva perspectiva al argumentar que la conformación de identidades políticas estuvo estrechamente vinculada a la socialización primaria, entendida como el proceso en el que un niño aprende a formar identidades fundamentales que le moldearán en el futuro. Este proceso se lleva a cabo en el mismo espacio donde los colombianos aprendieron a ser conservadores o liberales.
El Profesor hizo la distinción de dos dimensiones: la dimensión imaginaria y la dimensión simbólica: la primera relacionada con la formación de una imagen unificada del cuerpo y la inevitable rivalidad primaria entre el yo y el otro. La segunda,enfocada en la adquisición del lenguaje y el nombre, elementos esenciales en la construcción de la identidad.
El cuestionamiento de las identidades políticas en el plano nacional tuvo un impacto significativo en la división partidista en Colombia. Esto repercutió no solo a nivel local, sino también en la conformación de identidades políticas como identidades tribales en las familias y comunidades. En ese sentido, el profesor Valencia enunció que, al constituirse la política como parte de la identidad primaria de un ser humano, estaba dispuesto a recurrir a la violencia para su defensa, tal como haría por sí mismo o su propia familia.
Por otro lado, el docente también ahondó en las premisas que aseguran que la Violencia se originó en la ausencia del Estado. Para el Profesor Valencia, el derrumbe parcial del Estado en Colombia en la primera mitad del siglo XX desencadenó la pérdida gradual de monopolios estatales. Los partidos políticos tomaron el relevo en ausencia del Estado, polarizando a la población en dos bandos.
En resumen, el análisis del Profesor Valencia propone que la violencia en Colombia se origina en condiciones económicas y elementos sociales, pero su núcleo primario surge de la intersección entre dimensiones psíquicas, sociales y religiosas.
Esta perspectiva proporciona una nueva visión del enigma de la violencia de los años 1950, en la búsqueda de un sentido profundo a estos crímenes. El legado de brutalidad y sufrimiento que dejó este período exige una comprensión completa y reflexiva para cesar la repetición de la violencia que vive a diario Colombia.
Este año la Carpa de Melquiades estuvo presente en la Feria Internacional del Libro de Cali y entre el 2 y el 5 de noviembre, estará en la Universidad del Valle sede Meléndez.
La Carpa de Melquíades es la exposición interactiva más grande de Cali que acerca a las personas a la ciencia a través de experimentos, exposiciones biológicas y juegos mentales en cuatro áreas del conocimiento científico: Biología, Física, Química y Matemáticas.
La carpa inició con actividades nuevas y con aproximadamente mil asistentes en la jornada de la mañana.
“Tenemos una gran cantidad de novedades. Cerca del Herbario tenemos una exposición de biología, tenemos seis módulos en todo el campus de la universidad que hablan del cambio climático, también tenemos un taller de jardinería y aquí mismo, en la carpa, vamos a tener como novedad la presencia de ingenierías, de la Facultad de Educación que trae un módulo de astronomía”, contó Jaime Arango profesor y delegado de matemáticas en la Carpa de Melquiades.
Dentro de las novedades, está el piano de piso que tiene como objetivo mostrar tres aspectos que son: la matemática, la coreografía y la música. Esta actividad tiene toda la explicación teórica de la música, como el sonido, las ondas sonoras que con diferentes frecuencias se pueden tocar y experimentar en el piano.
Para Samantha Kuhlman, profesora de la Facultad de Educación y Pedagogía, “este tipo de espacios promueven el ejercicio de la reflexión alrededor de la ciencia, las dinámicas en las que se construye el conocimiento y también el diálogo entre áreas que permite no solo la participación del estudiantado, sino es cómo logramos articular estas voces de ciencia que en últimas se vuelven un ejercicio importante para promover la divulgación científica”
La Carpa de Melquiades 2023 se realizó como parte de la Casa Abierta para vivir la Ciencia, Tecnología, Innovación y Cultura, evento cultural y académico coordinado por la Vicerrectoría de Investigaciones de la Universidad del Valle.
Para el pensador ginebrino, el mal surge entre los hombres cuando este se divorcia de la naturaleza.
Por: Fabio Martínez, profesor de la Escuela de Estudios Literarios y columnista de El Tiempo
¿De dónde proviene el mal causado por los hombres? De los mismos hombres. Esta es la conclusión que saca el académico italiano Ángelo Papacchini, radicado en Cali hace cuarenta años, en su libro titulado Tratado sobre la violencia (Siglo Editorial y Univalle).
Para Papacchini sería una paradoja que Dios, quien es al mismo tiempo omnipotente y benévolo, pudiera causar el mal entre los hombres.Según Epicuro, los dioses siempre tienen algo más agradable en qué entretenerse, para estar metiéndose en los conflictos de los mortales.
El mal viene de comienzos de la civilización y está consignado en el capítulo cuatro del Génesis, donde se narra el crimen de Caín sobre su hermano Abel. Esta acción deplorable es considerada como el primer asesinato en Occidente. Mientras que Abel ofrendaba a Dios con los mejores corderos que tenía en su granja, su hermano Caín lo hacía con los productos agrícolas que cultivaba en su parcela, quedándose con los mejores alimentos para él. Esto determinó que Yahvé le diera a Abel un trato preferencial. Ante esta situación, en Caín florece la envidia, que es el origen del odio, y de las luchas entre los seres humanos.
Aquí comenzó la desigualdad entre los hombres. El odio que hoy se propaga en el mundo, entre las etnias, contra las mujeres, y contra las minorías sociales.
Para justificar la naturaleza humana del mal, el filósofo Papacchini sustenta su tesis en Rousseau, Kant, Marx y Hannah Arendt, los cuatro filósofos de la modernidad. Para el pensador ginebrino, el mal surge entre los hombres cuando este se divorcia de la naturaleza. Abandonado a su suerte, el hombre se convierte en un animal belicoso, egoísta y envidioso. Por su parte, Kant considera que el mal encaja con esa voluntad malvada que “empuja a individuos y Estados a pisotear, ofender y humillar a los más débiles”. Marx, por su lado, sostiene que el mal tiene su origen en las relaciones de producción, donde una clase se aprovecha de los más débiles para someterlos a la miseria. Y Hannah Arendt, quien fuera discípula de Martín Heidegger, reflexionó sobre el mal a raíz del exterminio nazi contra el pueblo judío.
Papacchini avanza en la hipótesis de que a lo largo de la historia, las guerras han sido hechas por los hombres. Quizás, debido a su composición genética que los “predispone a la violencia más que a la convivencia pacífica” o a la reafirmación social de su masculinidad y su poder.
Aunque esto no significa que en el campo femenino no haya habido mujeres guerreras, como las amazonas que nunca aceptaron hombres entre sus filas y la valiente Judith que antes de que Holofernes se aprestara a destruir la ciudad de Betulia, lo emborrachó y le cortó la cabeza.
El Tratado sobre la violencia continúa hablándonos sobre las pasiones y la violencia, la violencia contra la mujer, la violencia contra el más débil, la violencia racial y la violencia contra las minorías perseguidas.
En una época donde los femicidios y la violencia racial crecen, donde el odio y la codicia por la tierra generan invasiones bélicas, como en Ucrania y en la adolorida y humillada Franja de Gaza, se hace necesario la lectura del libro de Ángelo Papacchini.
Bajo la temática desigualdades sociodemográficas el Colombia, Latinoamérica y el Caribe avanza el II Congreso Nacional de Demografía que organizan la Universidad del Valle y la Asociación Colombiana de Demografía, Población y Desarrollo - Populorum
Este espacio congrega a investigadores, estudiantes, y todas las personas interesadas en los estudios demográficos y de población a discutir, pensar, analizar en sesiones temáticas regulares, mesas redondas, sesiones plenarias en torno a las múltiples desigualdades estructurales de género, étnico-raciales y territoriales entre otras.
El tema central del congreso es el análisis de las desigualdades sociodemográficas en las sociedades colombiana, latinoamericana y caribeña, según género y orientación sexual, clase social, grupos etarios y ciclo de vida, grupos étnico-raciales (incluyendo la población blanca-mestiza) y campesinos, condición de discapacidad, residencia urbana y rural, migrante y no migrante, entre las más sobresalientes”.
“Es una satisfacción muy grande poder presentar a la comunidad académica este conjunto de trabajos, discusiones, debates e investigaciones que tratan sobre la demografía, las desigualdades en Colombia y en América Latina. Este es un campo del conocimiento que estamos construyendo junto a un conjunto de profesionales a nivel nacional”, manifestó la profesora Rosa Emilia Bermúdez, coordinadora del evento.
“Existe un debate central acerca de cómo superar esas desigualdades sociales en el campo de género, la perspectiva étnico racial, procesos de autorreconocimiento étnico, la dinámica de las desigualdades, entre otras, que nos permite hacer un debate profundo alrededor de cómo construir sociedades mucho más democráticas, con mayor justicia social”, agregó la docente.
Este evento es organizado en conjunto con la Asociación Populorum, un grupo de demógrafos, demógrafos y estudios de población que hoy tiene el país tras algunas experiencias de educación de posgrado a nivel internacional, en España, en México, en Chile. Su objetivo es promover la demografía como un campo de conocimiento y de formación disciplinar en el país.
“La demografía nos permite comprender la realidad detrás de nuestras sociedades. Si bien la demografía es un campo que estudia el tema de mortalidad, fecundidad, nacimiento, migración. Uno de los grandes problemas que se tiene hoy en la demografía, es lo que la transición demográfica, que obedece a una disminución de los nacimientos, pero un aumento de la población adulta. El aumento de la población adulta, por ejemplo, genera cambio en las sociedades. Entre más población adulta tengamos la dinámica económica política cambiará”, explicó Bladimir Carabalí, egresado de Univalle y director de Populorum
“Las desigualdades están relacionadas con la dinámica poblacional. Hay una diferencia. Si consideramos las condiciones demográficas y de desigualdad, son diferentes entre la población afrocolombiana o indígena y otros grupos étnicos raciales en Colombia. Si miramos, por ejemplo, las afectaciones que tiene el cambio climático no son homogéneas, hay poblaciones que son más afectadas. Esto demuestra la relación entre la demografía y desigualdad. En ese sentido es importante ese llamado a comprender este tipo de dinámicas”, finalizó Carabalí.
Este congreso cuenta con cuatro mesas temáticas con expertos temáticos en los estudios del trabajo de cuidado remunerado y no remunerado, la importancia de los datos y sus implicaciones en las políticas públicas, la importancia de la migración internacional y sus efectos en la migración venezolana hoy en toda América Latina, entre otros temas.
Este congreso tiene una perspectiva interseccional, importante para comprender nuestras sociedades contemporáneas, una perspectiva que analiza los distintos tipos de opresiones y desigualdades en los sujetos desde una perspectiva ética, de género, clase, entre otras.
“Ese entrecruzamiento permite comprender los sistemas de dominación social que hoy tenemos y que están presentes en las dinámicas del racismo, sexismo y otros procesos de rechazo y discriminación que tenemos en las sociedades. El papel de la academia es entender, aportar a su comprensión y sobre todo, a los mecanismos que permiten su reproducción como desigualdades y opresiones. Esta es también una forma de desestructurar estas desigualdades, para aportar a una mayor equidad e igualdad en la sociedad”, agregó la profesora Rosa Emilia Bermúdez.
“En Colombia hay una naturalización del uso de las armas como recurso de acción política”, afirma Eduardo Pizarro Leongómez, profesor de la Universidad Nacional y experto en el conflicto armado interno de nuestro país. El sociólogo fue el primer invitado al ciclo de conferencias Realismo Atroz, organizado por la Biblioteca Mario Carvajal, donde actualmente se expone el archivo más importante sobre La Violencia en Colombia, compilado por Germán Guzmán Campos.
“Nuestro país fue pionero en tener un proceso de paz exitoso con una guerrilla pos-Revolución Cubana y el último en salir del conflicto”, señala Pizarro, refiriéndose en primer término a la firma del acuerdo de paz entre el M-19 y el Estado Colombiano, dada en marzo de 1990 y que sirvió de ejemplo para procesos posteriores en Ecuador, El Salvador y Guatemala.
“Fuimos los pioneros en la lucha guerrillera, los pioneros en la paz y los últimos que salimos de un conflicto armado. El caso de Colombia es sorprendente y probablemente las pistas las tenemos en el archivo de Monseñor Germán Guzmán”, expresa el investigador, para quien la utilización temprana de las armas en las luchas campesinas de la década de los 50 generó una naturalización de la lucha armada como un recurso de acción política, fenómeno que hasta hoy persiste.
El sociólogo explica que Colombia fue el primer país de América Latina en tener un grupo guerrillero alimentado por el movimiento de izquierda. En 1951, seis años antes de que la Revolución Cubana despertara el mito guerrillero en el continente, el Partido Comunista Colombiano impulsó las guerrillas comunistas en el país.
Sin embargo, Pizarro concluye que históricamente la lucha armada tuvo como consecuencia el debilitamiento de los partidos de izquierda: “No se hacía bien ni la lucha política ni la armada”. En contraste, los movimientos de izquierda obtuvieron resultados electorales cuando transitaron de las armas a la política, como en el caso de las votaciones obtenidas por ex miembros del M-19 a inicios de la década de los 90.
Hay excepciones en la historia más reciente: el Partido de Los Comunes, conformado por ex combatientes de las FARC, ha obtenido una votación cada vez más baja en los comicios electorales. En el año 2022 solo alcanzó 50 mil votos. Para Pizarro, este dato oscurece el panorama de las negociaciones actuales del gobierno con otros grupos armados, pues deja en entredicho el incentivo para el tránsito de las armas a la política.
El primer intento de hacer un proceso de paz en Colombia se dió en 1953, cuando durante el gobierno del General Rojas Pinilla, el General Alfredo Duarte Bloom pactó una desmovilización con el líder de las guerrillas liberales Guadalupe Salcedo. El éxito de la negociación fue efímero, pues las guerrillas comunistas se desmovilizaron como guerrilla móvil pero no entregaron las armas y se transformaron en autodefensas campesinas.
En el año 1955, Rojas Pinilla atacó las regiones donde había autodefensas campesinas comunistas. En Villarrica, al oriente del Tolima se conformó de nuevo una guerrilla móvil que llegó hasta el Frente Nacional. En el gobierno de Alberto Lleras Camargo, la guerrilla comunista decidió nuevamente desmovilizarse como guerrilla móvil, convertirse en autodefensa campesina y mantener las armas, hecho que condujo a la toma de Marquetalia en 1964, por parte del gobierno de Guillermo León Valencia, y al consecuente nacimiento de las FARC.
“Una de las tragedias de la sociedad colombiana fue que las guerrillas comunistas finalmente nunca se desmovilizaron como grupos armados y después de la Revolución Cubana se fortalecieron, pues este hecho marcó el surgimiento de guerrillas de todo tipo”, indica el sociólogo. Explica que Colombia ha tenido todas los modelos de guerrillas, excepto la trotskista como en Argentina y Bolivia.
Durante la primera ola de guerrillas en América Latina, que fue posterior a la revolución cubana, en Colombia aparecieron agrupaciones pro moscovitas, como las FARC; pro cubanas, en el caso del ELN y pro chinas: el EPL. Después de la Revolución Nicaraguense de 1979, llega la segunda ola con guerrillas nacionales populares, como el M-19; indigenistas, como el Quintín Lame y campesinistas como el PRT.
“Existe una interrelación entre las guerrillas pos-Revolución Cubana y las viejas guerrillas liberales. Estas se apoyaron mutuamente y gracias a eso lograron echar raíces con relativa facilidad”, indica Pizarro.
El investigador desarrolla que la experiencia de las guerrillas de los años 60 en países como Ecuador, Perú y Bolivia no fue tan exitosa como en Colombia, pues las poblaciones campesinas no estaban familiarizadas con estas prácticas: “Cuando los jóvenes radicales de Quito llegaban a las zonas rurales, las poblaciones campesinas los veían como si fueran marcianos, porque desconocían esas formas de acción. En el caso de Colombia, los grupos guerrilleros pos-Revolución Cubana encontraron regiones sensibilizadas, pues ya habían vivido la experiencia de la lucha guerrillera”.
El Ejército Popular de Liberación -EPL fue apoyado en el Noroeste antioqueño por Julio Guerra, el líder de las guerrillas liberales de los 50. Por su parte, el Ejército de Liberación Nacional -ELN llegó a Santander con ayuda de los antiguos guerrilleros liberales que actuaban allí desde la muerte de Gaitán.
Pizarro insiste en que las últimas guerrillas que quedan en el mundo occidental están en Colombia. Las de los otros países desaparecieron: En Ecuador, Alfaro ¡Vive Carajo! firma la paz en 1991; en El Salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, en 1992; en Guatemala, la Unidad Guerrillera Nacional Guatemalteca,en 1996. Al otro lado del mundo, el 1998 se realizó el Acuerdo de Viernes Santo con las guerrillas de Irlanda del Norte y en el 2018 ETA decide abandonar la acción armada en el País Vasco español.
“Es una tragedia que hayamos sido los primeros en entrar y los últimos en salir de una confrontación armada”, lamenta y también llama la atención sobre el hecho de que mientras en países como El Salvador y Guatemala todos los grupos armados firmaron la paz el mismo día, en Colombia se han llevado a cabo procesos de paz por cada grupo.
Por último, el profesor Pizarro Leongómez elogió la recuperación del Archivo Germán Guzmán por parte de Univalle: “Este archivo permite a los investigadores desentrañar las raíces de la lucha armada en Colombia en los años 50 y, sobre todo, conocer las circunstancias en las que surgió, así como reflexionar sobre el por qué persiste y cuál fue la relación de La Violencia con las violencias posteriores. La Universidad del Valle le está haciendo un enorme regalo al país y a la intelectualidad colombiana al permitirle comprender mejor su historia”.
La conferencia “El tránsito de los grupos armados de los años 1950 a las guerrillas revolucionarias que se conformaron a partir de los años 1960 y sus consecuencias en las violencias posteriores” se realizó en la biblioteca Mario Carvajal el pasado 19 de octubre.
Eduardo Pizarro Leongómez fue presidente de la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación (CNRR) e integró la Junta Directiva del Fondo de Víctimas de la Corte Penal Internacional. También se desempeñó como embajador en Países Bajos y relator de la Comisión de Historia del Conflicto y sus Víctimas en las negociaciones de paz con las FARC-EP en La Habana.

En la foto, de izquierda a derecha: la profesora del Departamento de Ciencias Sociales María Eugenia Ibarra, el profesor de la UNAL Eduardo Pizarro Leongómez, la coordinadora del Área de Cultura de la División de Bibliotecas Ruby Grisales y el profesor del Departamento de Ciencias Sociales Alberto Valencia.
Por: Yizeth Bonilla Vélez