Una tarea conjunta

La educación superior ha estado en manos públicas y privadas desde el siglo XIX, y esto ha sido fundamental en la construcción de la nacionalidad.

Por: Guillermo Murillo Vargas, rector Universidad del Valle.

Tomado de El Tiempo

El debate actual sobre la financiación de las universidades en Colombia debe adelantarse bajo la premisa de que la educación superior ha estado en manos públicas y privadas desde los comienzos de la República. Ese carácter ha creado una poderosa dinámica de fortalecimiento académico y científico, de apoyo al desarrollo social, cultural y económico, y de consolidación de la democracia. El papel de las universidades públicas, que hoy son 34, ha permitido garantizar el acceso a la educación superior a grupos de población que de otra manera no hubieran podido adelantar estudios profesionales, pero no han sido menos importantes el trabajo de las 78 universidades privadas y la colaboración entre unas y otras.

En 2023 la matrícula total en las instituciones de educación superior IES, que incluye universidades, instituciones técnicas profesionales, instituciones tecnológicas e instituciones universitarias, fue de 2’475.833 estudiantes, de los cuales 1’141.862 estaban en privadas y 1’333.971 en públicas. O sea, repartidos por mitades. Las públicas financiadas en su integridad por el Estado y sus recursos propios; las privadas, principalmente por matrículas, que pueden tener origen en créditos oficiales. Un sistema financiando la oferta y el otro la demanda.

El papel de las universidades públicas ha permitido garantizar el acceso a la educación superior a grupos de población que de otra manera no hubieran podido adelantar estudios profesionales, pero no han sido menos importantes el trabajo de las universidades privadas

Ha sido una noble historia que vale la pena recordar. El Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, fundado en el Nuevo Reino de Granada en 1653, ha ejercido su labor ininterrumpidamente hasta hoy, aunque solo en 1850 se le autorizó para expedir títulos oficiales. Otras universidades, todas privadas, tienen antecedentes en la época colonial, aunque con interrupciones. La Javeriana, establecida en 1621; la Santo Tomás de Aquino, en 1580; y aun la de Antioquia, que nace como un Colegio de Franciscanos en 1803. El Externado, fundado en 1886, es la primera universidad privada laica. La República se ocupa de que haya universidades públicas: la del Cauca, fundada por el General Santander en 1827; la Nacional, en 1867, y la de Antioquia que se vuelve estatal en 1871.

O sea, la educación superior en Colombia ha estado en manos públicas y privadas desde el siglo XIX, y ese trabajo conjunto ha sido fundamental en la construcción de la nacionalidad. Así debe seguir siendo, bajo un criterio básico: que los recursos oficiales que van a las universidades públicas sean suficientes para garantizar una educación superior de calidad y que no compitan con los destinados a la financiación de matrículas de las universidades privadas, los cuales deben ser de fácil acceso e intereses subsidiados. Las universidades públicas, que rechazan muchos más estudiantes que los que reciben, según los exámenes de Estado, no están en capacidad de absorber toda la demanda universitaria. En 2023, la cobertura total de educación superior fue del 58,3 %. Para decirlo de otra manera, si no existen facilidades de acceso a la educación superior privada, muchos de los estudiantes que no pueden entrar a la pública se quedarán sin estudiar.

La situación actual es de enormes dificultades financieras en ambas clases de universidades. Las universidades públicas acumulan un déficit cuantioso que nace del hecho de que sus costos fijos aumentan más que sus recursos legales, sin contar con los que se requieren para aumentar su cobertura, modernizar su infraestructura y su entable tecnológico. Las universidades privadas dependen cada vez más de los créditos del Icetex o de programas de becas. Hoy hay una gran incertidumbre sobre el futuro de ambas instituciones y no hay política más urgente que despejarlo, para que continúen haciendo el extraordinario trabajo conjunto que han hecho a través de su historia, dándole a la universidad pública la prioridad social que le corresponde y la financiación estatal que necesita.


GUILLERMO MURILLO VARGAS
Rector de la Universidad del Valle

 

Renovación del registro calificado de la Maestría en Geografía

La Maestría en Geografía del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle recibió la renovación del registro calificado por parte del Ministerio de Educación Nacional por siete (7) años de acuerdo con la resolución 025589 del 27 de diciembre de 2024 del MEN.

La Maestría en Geografía, modalidad profundización y presencial, se ofrece anualmente en la sede de Meléndez de la Universidad del Valle. Desde su apertura ha tenido como objetivos principales favorecer procesos de profundización en los conocimientos propios de la geografía y desarrollar competencias que permitan el análisis de situaciones y la solución de problemas relacionados con la gestión territorial y la educación geográfica; propiciar visiones críticas de lo que ha sido la planificación y gestión territorial en los niveles local, regional y nacional; aportar en el diseño de programas de educación geográfica orientados a la comprensión de los territorios habitados y que se sustenten en la participación de los habitantes en todo tipo de hechos e intervenciones que afecten sus espacios de vida y evidenciar los aportes de la geografía, y la educación geográfica al uso sostenible de la naturaleza, la conservación del medio ambiente, el equilibrio urbano y regional, la gestión del riesgo y la formación ciudadana.

Felicitamos a profesores, profesoras, estudiantes y egresados de la Maestría en Geografía por este reconocimiento que ratifica la calidad y pertinencia de la formación posgradual en la Universidad del Valle.

Energía solar en el Campus Meléndez

Alianza entre Univalle y Celsia permitirá ahorro de más de 400 millones de pesos

La Universidad del Valle y la Dirección de Infraestructura Universitaria lideran un proyecto de generación eléctrica a partir de paneles solares en el campus de Meléndez para atender el 34% de la demanda energética del campus.

Este sistema fotovoltaico de 2.300 paneles se instalará en el Coliseo Alberto León Betancur, la Cafetería Central y en el edificio de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, con una capacidad de generación de 1.300 kWh de energía limpia, que cubrirá el 34% del consumo anual de energía de esta universidad. 

La Universidad podría tener un ahorro por encima de los 450 millones de pesos

 

 

 

Con esta instalación, la Universidad podría tener un ahorro por encima de los 450 millones de pesos, beneficiando a 27.000 personas que circulan en la institución.

“Para nosotros es un proyecto muy interesante, no solamente por lo económico, sino por lo que significa en términos de crecimiento sostenible y porque vamos a poder hacer investigación con la data que se genere. En la práctica, eso nos va a permitir seguir avanzando hacia proyectos de eficiencia energética”, expresó Guillermo Murillo, rector de la institución.

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Se espera que el éxito de este proyecto pueda replicarse en otras cubiertas del campus y de las sedes regionales y seccionales de la Universidad, aclaró el rector de la institución.

Gracias a esta alianza con Celsia, la Universidad del Valle sigue desarrollando proyectos de vanguardia para un presente y un futuro sostenible.

 

 

 


Última actualización 23 de enero de 2025

Periodistas siguen el rastro de las niñas desaparecidas

87 niñas y adolescentes han sido desaparecidas durante el 2024 en el suroccidente colombiano, según el informe periodístico de Ciudad Vaga y Hasta Encontrarlas

Durante un año, la plataforma periodística Ciudad Vaga de la Escuela de Comunicación de la Universidad del Valle trabajó con Hasta Encontrarlas, una organización sin ánimo de lucro feminista antirracista. El resultado es un informe que presenta los principales factores que facilitan las desapariciones y que impiden encontrar a las y los menores.

En Colombia, por cada 100 mil niños y niñas, 20 niñas son víctimas de algún tipo de delito de explotación sexual comercial;  pero sorprendentemente, los ovnis -cuya existencia está en entredicho- reciben más atención, denuncia el informe Vivas se las llevaron, Vivas las queremos, para dimensionar la falta de atención que recibe este fenómeno creciente que en siete año suma 129 menores en 7 años.

Como cita el informe: “Las desapariciones ocurren con mayor frecuencia en los meses de vacaciones, de turismo en la ciudad, y suelen darse en los trayectos entre el colegio y la casa, en parques públicos, o a través de ofertas laborales en redes sociales. Las edades más comunes de las niñas y adolescentes desaparecidas oscilan entre los 12 y 15 años, con un énfasis particular en las adolescentes de 14 años”. 

Además, el seguimiento a los casos revela los estereotipos racistas y sexistas de las instituciones públicas. Las familias afrodescendientes son las que más barreras encuentran cuando intentan activar la ruta de búsqueda. No se las atiende. “Deben estar por ahí de fiesta, o con el novio”, les dicen. “Vuelva cuando hayan pasado al menos 72 horas”, insisten los funcionarios, aunque saben que es un mito lo de las 72 horas y mucho menos cuando está en riesgo un menor de edad.

Esto es preocupante, dado que las 48 horas son claves para seguir el rastro de las menores y sus captores, continúa el informe, pues “ en tan solo un mes, 4 familias fueron vulneradas en su activación de la ruta, las cuatro son familias afrodescendientes”.

¿Qué hacer cuando hay una desaparición?

Entre las recomendaciones del informe está la aplicación en Colombia de la alerta AMBER,  acrónimo de America`s Missing: Broadcast Emergency Response, desarrollado desde 1996 en Estados Unidos y que ha sido implementada en México y Brasil con resultados esperanzadores.

De allí que parte del llamado de las activistas y periodistas es a reglamentar la Alerta Ámber que ya se legisló en el Congreso en el 2024.

Encontrarlas es posible

 A 106 km de su casa en Cali alguien reconoció en Trujillo, Valle,  el rostro de Manuela, la niña de la fotografía que circulaba en redes sociales como desaparecida y empezó a gritar para que la liberaran, relata este informe periodístico sobre uno de los pocos casos de rescate que han sucedido y que resalta el rol de las autoridades y la sociedad para activar las alertas.

“Seis largos días de angustia tuvo que esperar la familia de Manuela, de 10 años de edad, para volver a escuchar la voz de la niña. Seis días de traslados en diferentes medios de transporte terrestre; seis días de drogas que la aturdían y la sedaban; seis días atravesando ciudades desconocidas; seis días pasando de mano en mano entre personas que la maltrataban”, son las experiencias que este equipo logró recoger y que esperan que fortalezca los mecanismos de atención y prevención.

Le invitamos a conocer el informe completo en este enlace

 

 

Ganamos dos premios de periodismo Alfonso Bonilla Aragón 2024

Con un énfasis en la radio digital y comunitaria, la Escuela de Comunicación Social marcó su identidad en los Premios Bonilla Aragón.

En la noche de este miércoles 18 de diciembre se entregaron los reconocidos Premios Alfonso Bonilla Aragón en su edición 2024, que tradicionalmente entrega la Alcaldía de Cali a los mejores trabajos de periodismo y reportería gráfica que abordan temáticas de la ciudad.

En la categoría de Periodismo Estudiantil el premio fue para María Angélica Quintero Soto y Alejandro Pérez Arango, por su trabajo radiofónico Mirada al modelaje webcam, publicado en Podcast Ciudad Vaga.

"Nuestra apuesta fue visibilizar la industria de la webcam y conocer cuáles son las dinámicas reales de las personas que trabajan en ella. Siembre buscando el lado humano para salirnos del morbo que produce el modelaje webcam al estar inmerso en el trabajo sexual", manifestaron los estudiantes.

Esta pieza radiofónica se caracteriza por ofrecer una mirada integral de la situación que asumieron estos dos estudiantes para abordar sin prejuicios un tema nuevo en el país y en auge, puesto que actualmente Colombia es el segundo país con más webcamers del mundo.

En la categoría de Periodismo comunitario, el premio fue para el trabajo Trayectos Sonoros con la Radio Guayaba con gusano, liderado por el egresado Luis Einer Castaño Rengifo y Sofía Burbano, estudiante de Comunicación Social, y realizado por  los jóvenes: Nicolás Gómez en la edición, Dilan Loaiza, Alan Paniagua, Joel Mosquera y Miguel Muñoz en la reportería y locución.

“La serie es una exploración sonora del patrimonio caleño y de los lugares que son importantes para los infantes y que podrían ser patrimonio. Los niños se encargaron de todo, de la reportería, el vox pop, los paisajes sonoros. Así que creo que es importante que las infancias sean consideradas como creadoras de contenido”, comenta Luis Einer Castaño.

 

Luis Einer Castaño es comunicador social de la Universidad del Valle y magíster en educación de la Universidad del Cauca; en la actualidad está a cargo de la cabina de grabación y edición de sonido de la Escuela de Comunicación Social, donde acompaña a otros estudiantes a realizar sus proyectos.

Como expresó la docente líder de la línea de periodismo Patricia Álzate, para la Escuela de Comunicación Social y el profesorado que coordina la plataforma de periodismo universitario Ciudad Vaga, este es el resultado de un proceso de formación que se basa en el rigor en la investigación, la experimentación y  la independencia editorial.

“Especialmente es un enorme estímulo para nuestros estudiantes, en particular quienes están inscritos en la Línea de Profundización en Periodismo y es el resultado de un proceso de formación y de compromiso estudiantil que seguirá dando muchos frutos”, expresó con alegría la profesora.

 

 

 

 

 

 

Compañía con sello Univalle recibe patente

La empresa vallecaucana de tecnología Dreler, fundada por egresados de la Universidad del Valle y que lleva más de 18 años en el mercado, recibió su primera patente de parte de la Superintendencia de Industria y Comercio.

La patente fue concedida por su creación “Unidad de conexión y suspensión de dispositivos en altura que comprende una base y un contenedor acoplables axialmente”, o como ellos la denominan Verclic, un desarrollo que permite hacer trabajos de altura sin utilizar andamios o escaleras.

Dreler se dedica a captar información del mundo físico para ofrecer soluciones e información que faciliten la toma de decisiones por parte de las personas al frente de operaciones en diferentes sectores.

“Estamos focalizados actualmente en centros comerciales y almacenes de ropa, calzado y accesorios, captando la información de sus visitantes, diciéndole a estas empresas cuánta gente los visita, información demográfica, frecuencia de visitas y recurrencias. Luego tomamos toda esa data y la cruzamos con datos propios de la marca, con los que obtenemos unos indicadores que se utilizan para tomar decisiones, para medir rendimiento, si se cumplen las metas, para saber en qué están fallando, también decisiones estratégicas; saber cuál es el rumbo de la empresa, y para definir, por ejemplo, la implementación de diferentes acciones operativas”, dice Gumer Murillo, egresado de Arquitectura de la Universidad del Valle y director de Estrategia e Innovación en Dreler.

La patente

En almacenes, empresas y locales hay diferentes dispositivos o tecnologías que cumplen diferentes funciones, como por ejemplo lámparas,

sensores de humo, cámaras o parlantes que están ubicados a una altura determinada. Estos dispositivos electrónicos requieren reemplazos, mantenimiento, calibraciones y ajustes en su ciclo de vida que demandan ser intervenidos y para hacerlo, existe una normativa de gestión y seguridad y salud en el trabajo que deben cumplir las personas que se elevan a más de 2 metros, unas condiciones especiales como un curso de trabajo en alturas y tener unos equipos especiales, entre otros.

Estos requerimientos suben los costos para el mantenimiento de los equipos, además del elevado riesgo de accidente y muerte. Entonces, en palabras de Gumer Murillo, “lo que hace Verclic es que cambia un paradigma: en la actualidad es el cuerpo el que debe elevarse hasta la altura que se va a hacer el mantenimiento. Verclic rompe esa idea: si quieres hacer un mantenimiento, es el dispositivo el que viene a hacia la persona. Pero para que eso se pueda dar, hay que tener una serie de elementos, una tecnología”.

Verclic se compone de un soporte o socket que se instala por una única vez en el que se pone el dispositivo al que se le vaya a hacer mantenimiento en el futuro. Luego, ese dispositivo, se desprende en un contenedor que va sobre un mecanismo llave y un brazo telescópico que se estira hasta el dispositivo que se retira acoplando el socket al contenedor de manera segura. Gumer, asegura que esta sencilla pero novedosa tecnología resolverá un problema crítico que tienen muchos espacios de trabajo y comercio; “hay algo muy importante y es que muchas veces no se hacen mantenimientos. En algunos lugares se puede ver que hay una lámpara que jamás volvió a encender, pero cambiarla es tan complejo que se queda oscura. Hay un sensor de humo que muchas veces ya no funciona porque lleva años sin hacérsele mantenimiento. Verclic resuelve eso”.

El equipo univalluno de Dreler

Además de Gumer Murillo, esta empresa está constituida en su dirección por egresados: Ricardo Morales es el director de tecnología, egresado de la Escuela de Ingeniería Electrónica; Jennifer Arias, directora de operaciones, egresada de la misma escuela; Paula Fuentes, directora ejecutiva es egresada de la Escuela de Ingeniería Industrial; Diana Ramírez, directora financiera y Marcela Velásquez, contadora, son egresadas de la Facultad de Ciencias de la Administración.

 

Pares Académicos visitaron la Maestría en Salud Ocupacional para la Renovación de la Acreditación de Alta Calidad

Recientemente, la Maestría en Salud Ocupacional recibió la visita de los pares académicos designados por el Consejo Nacional de Acreditación (CNA), como parte del proceso de evaluación para la renovación de la Acreditación de Alta Calidad de este programa académico.

Como pares evaluadores estuvieron Erika Patricia Palacio Durán, par coordinador de la visita y docente de la Universidad Simón Bolívar, y Cristian Camilo Osorio Ordóñez, par académico y profesor de la Corporación Universitaria Minuto de Dios.

Durante los tres días los pares desarrollaron una agenda que incluyó encuentros con representantes de diversos estamentos del programa, tales como estudiantes, egresados y empleadores. Estas reuniones permitieron recoger opiniones, evaluar el impacto del programa y fortalecer los lazos entre la academia y el entorno laboral.

Se realizó una presentación integral de la Universidad, que incluyó un recorrido por los campus Meléndez y San Fernando, así como por la Facultad de Salud y la Escuela de Salud Pública. Durante la visita, también se destacaron los programas de bienestar universitario, extensión y proyección social. Adicionalmente, los pares académicos pudieron conocer de cerca los avances en investigación a través de las actividades lideradas por los grupos de investigación.

Como parte de la evaluación, se realizó un recorrido por los laboratorios de Análisis, Optimización y Recuperación del Movimiento y el laboratorio de Salud Ocupacional y Ergonomía, espacios que respaldan la formación práctica y la investigación de vanguardia que caracteriza al programa.

La Maestría en Salud Ocupacional de la Universidad del Valle se destaca por su compromiso con la excelencia académica y la formación de profesionales competentes, contribuyendo al bienestar de los trabajadores y al desarrollo del sector salud en el país. La autoevaluación y la visita de pares académicos con fines de renovación de la acreditación, refleja el esfuerzo continuo por garantizar una educación de calidad y responder a las necesidades de la sociedad.

Tres mujeres activistas en la Academia Colombiana de la Lengua.

El nombramiento de las académicas y activistas Carmiña Navia, Bárbara Muelas y Mary Grueso promete un futuro de equidad en la Academia Colombiana de la Lengua


En el país, la Academia Colombiana de la Lengua tiene el fin de estudiar los cambios y evoluciones del habla viva de las personas y su escritura, además de fomentar la literatura nacional. En ese sentido, el reconocimiento a tres mujeres con amplia trayectoria académica y activista marca un precedente para el futuro de esta institución y para el reconocimiento de la literatura y el habla regional y de las mujeres.

Como institución nos llena de orgullo que estas maestras hayan estado vinculadas a distintos procesos de la Universidad y que su trayectoria profesional las haya llevado a este reconocimiento.

El rol de estas maestras será aportar a las investigaciones sobre las variantes del español y las discusiones de la Academia, aunque, por lo pronto, ellas no tienen voto en las decisiones que se tomen.

El reconocimiento a la riqueza étnica
La Maestra Bárbara Muelas es egresada de la Maestría en Lingüística y Español en la Universidad del Valle. Además, es profesora misak y fue la encargada de traducir apartes de la Constitución colombiana de 1991 a la lengua Namtrik.

“En la Academia haré lo que sé hacer como profesora y lingüista", dijo la profesora Muelas ante el Ministerio de las Artes y las Culturas.
Además, desde su formación como licenciada en Educación Primaria ha trabajado por la conservación de su lengua, a través de la escritura y lectura de cartillas para infantes del resguardo Guambia en su pueblo natal.


Narración y oralidad afro
La maestra Mary Grueso es una poeta, escritora y narradora oral, en su género es considerada como una de las más importantes de Colombia. Además, se ha caracterizado por sus aportes a la literatura infantil con la publicación de varios libros donde sus protagonistas son niños y niñas afrocolombianas.

Ella es licenciada en Español y Literatura afrocolombiana de la Universidad del Quindío. En el 2004 fue una de las participantes del Diplomada en análisis y producción de textos que organizó la Universidad del Valle en convenio con la Cátedra Unesco. Ha sido una asidua visitante a las actividades del Doctorado en Humanidades e invitada a varias ediciones del Seminario Internacional Jorge Isaacs.

Feminismo, literatura y activismo
Carmiña Navia desde muy joven incursionó en los estudios de género y ha sido este el motivo de muchas de sus investigaciones consignadas en libros como Judith, relato feminista en la Biblia (1998), Guerra y paz en Colombia: Miradas de mujer (2004), Guerra y paz en Colombia: Las mujeres escriben (2004) con el que le otorgaron el Premio Casa de las Américas en la modalidad de Premio Extraordinario sobre estudios de la mujer. En el año 2000 fue finalista del Concurso Internacional de Poesía Mística, Fernando Rielo, con el poema Oráculo, entre sus libros destacan El fulgor misterioso (2003), Senderos en destello (2004), La niebla camina en la ciudad (1975) y Caminando (1980). Este año también obtuvo el Premio Internacional de Literatura 'Virginia Woolf' por su libro Parajes de los días.

Además, desde 1980 dirige el Centro Cultural Popular Meléndez, en donde además es investigadora y asesora de proyectos sociales. Su trabajo está enfocado principalmente a mujeres cabezas de familia de la comuna 18. Este trabajo fue reconocido en el año 2001 cuando recibió el Premio Mujeres de Éxito en la Categoría Social.

 

La salud mental y una nueva ciencia del hombre

Empobrecerse el hombre para enriquecer el objeto que él crea: esta es la esencia de la enajenación
Erich Fromm

El que no pierde la razón por ciertas cosas es que no tiene razón alguna que perder
Gotthold Ephraim Lessing


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Nos estamos habituando a escuchar frecuentemente, en el ámbito sanitario y hasta en el doméstico y el informativo de los medios de comunicación, asuntos relacionados con la salud mental. El narcisismo, la egolatría, la ansiedad, la depresión, la esquizofrenia, el suicidio, la megalomanía, el homicidio; los problemas mentales son comunes y como trastornos emocionales son diagnosticados cada vez con mayor frecuencia en algún momento de nuestras vidas, afectan las capacidades de relacionarse con los demás y funcionan diariamente.

Pero los problemas de la salud mental en el mundo moderno vienen de antes y a ellos se dedicó Erich Fromm. El volumen titulado La patología de la normalidad (2024) reúne lecciones, conferencias y artículos escritos por él en distintos y dispersos momentos de las décadas de los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo XX. Su primera parte (“Patología de la normalidad del hombre actual”, 1953) define el concepto de salud mental, analiza aspectos como el del “sentido” en la cultura y la enajenación como enfermedad del hombre en la sociedad. Se trata de la mentalidad del hombre moderno que comienza a desarrollarse después del periodo de las guerras mundiales y cuyos problemas de salud psíquica vienen agudizándose hasta nuestros días.

Serán, fundamentalmente, los escritos que componen esta primera parte, más el escrito de la tercera (“La ciencia humanista del hombre”, 1957), los que nos sirvan ahora para orientarnos en algo que es sentido con intensidad en nuestra actual vida cotidiana: la incapacidad de las personas para relacionarse por sí mismas con la realidad.

Las estadísticas referentes a los gastos mundiales en asistencia psiquiátrica son alarmantes incluso en los países más acomodados en su vida burguesa y seguridad económica. Si la salud mental es la adopción de los hombres a las formas de vida de una concreta sociedad, las estadísticas demuestran la imposibilidad de esa adopción. Dentro de un consenso socialmente establecido, podríamos decir que esta definición es objetiva y damos por entendido que toda sociedad es normal, que el enfermo mental es quien se desvía de una personalidad favorecida por la sociedad y que la psiquiatría tiene el objetivo de adaptar al individuo al nivel de un hombre medio que no perturbe el tejido social; adaptar al individuo a unas instituciones (culturales, educativas, religiosas, políticas, administrativas) que forman un tipo de personalidad que quiera hacer lo que debe hacer.

Tenemos lo suficiente para comer, beber, dormir y contar con seguridad ciudadana; la vida no representa ningún problema especial y es justo entonces cuando comienza el problema de encontrar solución a la existencia ante su limitación, la necesidad de poder dar sentido a la vida utilizando nuestros empeños en ocupaciones distintas a lo que nos mantiene vivos. Es de esta necesidad, precisamente, de donde procede la búsqueda de asistencia psiquiátrica, la búsqueda de un sistema de orientación como la religión o la búsqueda de algo a lo que adherirnos. Con frecuencia, los más exigentes en la búsqueda de sentido padecen neurosis y psicosis, es decir, crean su propia religión profética. Siempre cabría así, claro, la duda sobre las definiciones que podemos dar a la “cordura” y la “locura”, pues cuando el punto de vista de nuestra particular forma de pensar no coincide con la considerada normal, se nos puede calificar de locos o neuróticos.

Nos ha invadido el ideal de la pereza total, lo mejor será que un día no tengamos que hacer nada, el consumo o el placer de ganar dinero se ha convertido en un fin en sí mismo, hay una reducción general de la intensidad de sentimiento, cercana a la depresión, salvo para quien se deleita con el facilismo de la ganancia material, y mejor si esta llega sin mover un dedo. Formamos, como docentes, personas sin valentía, con miedo a ser libres, orientadas hacia el objetivo del conformismo. Física, mental y espiritualmente nos sentimos inseguros y proyectamos inseguridad en los demás. Intercambiamos palabras sin compartir realidades, lo hacemos solo para ocultar el vacío de la comunicación y la falta de estímulos afectivos. Posiblemente, el fin de nuestro desarrollo psíquico sea el de ser capaces de soportar esta inseguridad, no solo la de ahora, la política y social de nuestros agitados y beligerantes días, también la inseguridad de las maneras en que nos relacionamos.

La arrogancia, la insensatez, la soberbia, el abandono de la razón, son manifestaciones de la incapacidad del hombre de relacionarse por sí mismo con su realidad y la realidad de sus semejantes. Manifestaciones de la imposibilidad de ser objetivos o humildes para ver el mundo tal como es, o de vernos tal como somos, sin que ideas o intenciones así desfiguren la realidad. Somos incapaces, en definitiva, de relacionarnos con el estado de ánimo que asiste hoy en día a la sociedad.

El problema más grave de la salud mental es el de la propia enajenación o la enajenación de nosotros mismos, de nuestro mundo interior y exterior: somos unos extraños para nuestra propia conciencia y el mundo exterior nos es ajeno. Hemos perdido el contacto con todas las realidades (sentimientos, personas, naturaleza) excepto con una, la realidad de la industria, el negocio y la rutina social, es decir, la realidad que nos pone a punta de caramelo al adulador, el lambón, quien trata de quedar bien con todo el mundo, el servil, lisonjero y zalamero, que no falta en las instituciones públicas.

Nos relacionamos con todo lo que “produzca” o nos dé beneficios materiales, pero no con las realidades esenciales de nuestra existencia humana, a las que tenemos miedo incluso ya en los medios artísticos, donde la banalidad opera como sentido común. Uno encuentra tatuajes en el cuerpo que dicen “Love”, que dicen “Te quiero” y, realmente, no significan que quienes los posean estén ofreciendo amor o sean queridos; significan, más bien, una necesidad de ello. Nos relacionamos con las cosas por su forma de ser producidas y funcionar en nuestra economía, las experimentamos en abstracto y solo por su valor de cambio y no de uso.

Estamos relacionados con una abstracción, no con el amor, el odio, el miedo, la duda, la amistad. Es decir, no estamos en contacto con nada ni con nadie, vivimos en un vacío que llenamos con palabras, con estadísticas, con rutinas. Y es precisamente este estado de abstracción el que tiene terribles consecuencias para la salud mental. Tal vez por ello, con el optimismo, la claridad y el empleo de una terminología propia de nuestra cotidianidad con que se expresa Erich Fromm, la alegría, la vivacidad y la felicidad dependan de cuánto contacto tengamos con la realidad de nuestros sentimientos y la realidad de nuestros semejantes, sin entender a estos como abstracciones que podamos considerar de la misma manera que a los objetos del mercado.

Fromm responde a la pregunta de qué es realmente bueno para la salud mental y qué hace enfermar al hombre. Lo bueno para que el actual régimen económico funcione resulta ser nocivo para conservar la salud mental del hombre. Lo que nos conduce al éxito social atenta contra el bienestar emocional y, por ello, lo normal es sospechoso de ser la manifestación de una evolución enfermiza. Desarrolla un concepto clínico de la enajenación y expone sus fenómenos y consecuencias. Llama “patología de la normalidad” a eso que ya no se ve como algo anormal, es decir, a la anulación y la depreciación del individuo y su dependencia del mercado.

Hacemos depender nuestra vida de un sentido de seguridad psíquica y, ciertamente, nuestro futuro depende de que la conciencia de la crisis actual pueda motivar a los Estados y a los hombres más capaces a ponerse al servicio de la humanidad, de una ciencia del hombre que vuelva a hacer de este el núcleo de su interés. Una ciencia que se ocupe de recuperar al hombre, de ciertos intereses, esencialmente los que han interesado a la tradición religiosa y filosófica humanística: la idea de la dignidad del hombre y de sus capacidades expansivas de amor y razón; y una ciencia que se base en nuestra situación histórica: la quiebra del sistema tradicional de valores, el incremento desenfrenado y desorganizado de la actividad puramente intelectual y técnica (sin verdadero fundamento humano) y la consiguiente necesidad de encontrar un centro racional para establecer y mantener los valores de ese histórico Humanismo.

Algunas cuestiones lo impiden: la pérdida de un concepto del hombre como un ser determinado, no solo biológica, sino también psicológicamente, no como un soporte sobre el cual cada cultura escribe su propio texto, y la dificultad de demostrar la objetividad de los valores humanos. Pero los objetivos deben mantenerse y el estudio del hombre debe ser impulsado y dirigido por los problemas en que la historia actual se encuentra, problemas que ella misma produce e incomodan a la salud mental.

Para ello Erich Fromm propone algunos frentes de estudio. El estudio de métodos adecuados a la ciencia del hombre, del concepto del hombre y de la naturaleza humana, de sus valores como fundamento de la misma esencia del hombre, de su destructividad y anulación de los otros, de su creatividad, de la autoridad, de los supuestos psicológicos del orden democrático, del estudio de la enseñanza como sistema que pueda pasar de lo puramente intelectual al terreno de la experiencia significativa y del estudio de la historia como evolución del hombre.

Salvemos así a las palabras, a los discursos, de su vanidad, endureciéndolas con la verdad, salvándolas de la vacuidad académica. Así es, como diría María Zambrano, tras de lo que corre, aun sin saberlo, quien de veras escribe.

Por: Alfonso Rubio
Departamento de Historia
Facultad de Humanidades
Universidad del Valle

En La Terraza del ingenio
Cali, 14 de diciembre de 2024

 

Facultad de Humanidades celebró sus 60 años

Con un cálido y emotivo acto, la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle celebró los sesenta años de su creación el pasado 10 de diciembre. El espacio escogido para la efeméride fue el Auditorio 3, que acogió a directivas universitarias, de la Facultad, homenajeados, familiares, funcionarios y estudiantes.

Durante su intervención, el rector Guillermo Murillo Vargas ofreció a la concurrencia un discurso lleno de agradecimiento y admiración por la Facultad. En su alocución, recordó a intelectuales y académicos como Mario Carvajal, Óscar Gerardo Ramos y Armando Romero, artífices de los estudios generales en una Universidad que, por ese entonces, una Universidad veinteañera, apostaba por una formación técnica en orden de satisfacer las demandas industriales y comerciales del Valle del Cauca y la región.

De izquierda a derecha: Liliana Patricia Torres, directora de la Escuela de Trabajo Social y Desarrollo Humano; Darío Henao Restrepo, decano de la Facultad de Humanidades, y Guillermo Murillo Vargas, rector de la Universidad del Valle.

El rector trajo a la memoria de los presentes los nombres de académicos y académicas que en sus disciplinas sentaron las bases de la Facultad de Humanidades que hoy conocemos. En medio de su intervención, pidió un reconocimiento a la profesora Carmiña Navia, quien fue nombrada por la Academia Colombiana de la Lengua como Miembro Correspondiente. Destacó el liderazgo de Darío Henao, desde el rescate integral de las obras de Jorge Isaacs y Manuel Zapata Olivella, imprescindibles en la constitución de nuestras identidades nacionales, hasta el mantenimiento de la Facultad como un espacio especial para leer, analizar y pensar críticamente la región y el país. Por último, rescató el argumento de Mario Carvajal según el cual el papel de las humanidades es un pilar fundamental en la formación profesional, el progreso social y la comprensión del entorno.

A continuación, el decano de la Facultad de Humanidades Darío Henao inició su reflexión haciendo mención de la reciente realización del XIV Seminario Internacional Jorge Isaacs “Zapata Olivella vuelve a África” en Dakar, Senegal. El decano transmitió al público presente las emociones involucradas en esta visita académica y cultural.

De izquierda a derecha: Carlos Alberto Murgueitio, jefe del Departamento de Historia; la profesora jubilada y escritora, Carmiña Navia; la profesora jubilada Luz Mery Sánchez; Darío Henao Restrepo y la profesora jubilada Amparo Urdinola.

Más allá de los aprendizajes y las anécdotas propias de un proyecto de esta magnitud, la realización del Seminario en África demuestra los alcances académicos de la Facultad en los últimos años y, por supuesto, el promisorio futuro que como comunidad académica de alcance nacional e internacional tiene.

Dentro de estas proyecciones internacionales se cuentan los recientes acuerdos realizados en la Universidad Cheikh Anta Diop (UCAD) entre el Doctorado en Humanidades, en la línea de Estudios Afro-latinoamericanos de la Facultad de Humanidades, el Centro Virtual Isaacs de la Escuela de Estudios Literarios y el Instituto Afroromance de Lenguas, Literaturas y Culturas de la Universidad de Missouri y el Departamento de Lengua Romances de la Universidad Cheik Anta Dioup de Senegal.

El profesor Henao Restrepo resaltó lo que significó la publicación virtual de la obra de Zapata Olivella, un hito editorial cuyas descargas hasta hoy suman aproximadamente 250.000. Con igual importancia, destacó la constitución de la Red Malunga de Investigadores de África, América Latina, Brasil, africanos en Europa y el sur de los Estados Unidos. Conmovido contó la experiencia de la visita a la Casa de los Esclavos en la isla Gorée, lugar de partida de esa “diáspora infame”.

Hizo un especial llamado a las directivas, profesores y profesoras más jóvenes de la Facultad, pues en sus hombros está la oportunidad de fortalecer estos y otros proyectos y programas que enriquecen día a día la actividad académica, cultural y social de la Universidad y la región. Especial momento fue cuando el decano hizo un símil entre el baobab, árbol milenario y místico que crece en tierras senegalesas, con la historia de la Facultad. Para él, la Facultad de Humanidades es un joven baobab, frondoso y vigoroso que se fortalecerá con el paso de las décadas.

En primer plano, de izquierda a derecha: Mario Diego Romero, vicedecano de posgrados y Claudia Galeano, vicedecana académica. Arriba y en el mismo orden: Carlos Alberto Mayora, director de la Escuela de Ciencias del Lenguaje; Javier Enrique Thomas, jefe del Departamento de Geografía; Óscar Osorio, director de la Escuela de Estudios Literarios, y Ángela Katherine Chamorro, representante estudiantil.

En el evento se entregaron certificados honoríficos a familiares de docentes y funcionarios fallecidos, profesores y profesoras ilustres, funcionarios destacados y egresados sobresalientes. Entre los últimos, se destaca la presencia de la egresada de la Maestría en Lingüística y Español Bárbara Muelas, quien, al igual que la profesora Carmiña Navia, fue nombrada como miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua.

La nota artística estuvo a cargo del coro Magno de la Universidad del Valle, dirigido por la profesora Carolina Romero y, cerrando el acto, el Quinteto de Principales de la Orquesta Filarmónica de Cali.

Acompañaron el acto, además de las directivas de la Facultad de Humanidades, el vicerrector académico Héctor Cadavid Ramírez, la vicerrectora de Bienestar Adriana Reyes Torres y la vicerrectora de Extensión Fátima Díaz Bambula.

La egresada y recién Miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua Bárbara Muelas Hurtado con Carlos Alberto Mayora, director de la Escuela de Ciencias del Lenguaje.

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