Con motivo de la celebración de los 75 años de la Universidad del Valle, algunos de sus ex rectores enviaron un mensaje de reflexión sobre la importancia que esta institución ha tenido para el desarrollo regional, su estado actual y los retos que deberá plantearse a futuro.
Rodrigo Guerrero Velasco, quién además de ser ex rector de la Universidad entre 1982 y 1984 fue dos veces alcalde de Cali, manifestó su optimismo sobre el futuro de Univalle:
“El reto es seguir contribuyendo al desarrollo de la región. Tenemos la oportunidad ideal para irrigar nuestro efecto benéfico en todas las zonas de influencia de las sedes regionales de la Universidad. Mi mensaje es de fe, optimismo y confianza en que el país va a salir adelante, que la Universidad del Valle como institución pública, que sigue teniendo las características que son propias de ese tipo de educación, va a subsistir y que la obligación nuestra es seguirla empujando y defendiendo”.
El ex rector Harold Ruiz Otero compartió un mensaje de admiración y agradecimiento hacia la institución que dirigió entre 1984 y 1991:
“Estoy seguro de que la Universidad del Valle seguirá siendo una de las tres primeras universidades del país. Si la Universidad mantiene su altura, su objetivo fundamental de ser el motor de desarrollo regional del Valle del Cauca y probablemente de otros departamentos vecinos, eso será un logro muy importante. Estoy, ante todo, muy agradecido y soy muy optimista con la Universidad del Valle”.
El ex rector Jaime Galarza Sanclemente, quién estuvo a cargo de la dirección universitaria en el período de 1991 a 1998, habló sobre la evolución que ha tenido la Universidad durante su trayectoria, especialmente en cuanto a los logros adquiridos en las últimas décadas en beneficio de la comunidad universitaria:
“Le digo a la comunidad universitaria que continúe perseverando. Ahora hay muchas más oportunidades, hay un servicio médico excelente, hay un sistema de jubilación claro, hay unos derechos establecidos a partir de la Carta del 91. La comunidad universitaria de Univalle ha visto los resultados de todo este trayecto de 75 años, que en la vida de un hombre es prácticamente el inicio de la vejez, pero que en la de una institución es apenas el comienzo. Es mucho el terreno ganado, es mucho lo que se ha realizado y que debemos continuar para el bien de la región y del Valle del Cauca”.
Emilio Aljure Nasser, quien también fue rector de la Universidad Nacional, Representante a la Cámara y Director del Instituto Colombiano para el Fomento de la Educación Superior -ICFES, estuvo a cargo de la Rectoría de Univalle entre 1998 y 1999. El ex rector Aljure señaló las fortalezas que tiene el Alma Máter de cara al futuro:
“Es evidente que seguirá siendo una universidad investigativa, con una docencia de primera magnitud y con impactos definitivos y fructíferos con la comunidad. Sigue siendo una de las universidades más importantes de todo el país. Su impacto regional era impensable hace tiempo. Hoy tiene un futuro promisorio, basado en ese componente extraciudadano que ha manejado”.
Oscar Rojas Rentería, antes de ser nombrado rector de la Universidad en 1998, cargo que ocupó hasta el 2003, también fue Viceministro de Salud y Director del Hospital Universitario. Su mensaje en este aniversario apunta a los principales desafíos que debe asumir esta institución para continuar liderando el desarrollo del Valle del Cauca:
“La Universidad del Valle ha demostrado en estos 75 años ser una institución de importancia trascendental para la región vallecaucana y para el país. Ese papel lo tendrá que seguir jugando en términos de la docencia, la extensión y la investigación que continuarán siendo un reto fundamental, al igual que la gestión digital y la formación académica usando medios virtuales”.
El ex rector Iván Enrique Ramos Calderón, cuyo periodo de liderazgo al frente de la Universidad abarcó desde el 2003 hasta el 2015 y quien actualmente se desempeña como coordinador del Consejo Nacional de Acreditación –CNA, expresó la importancia de que la Universidad del Valle se mantenga sensible a las necesidades de la sociedad y la región:
“Nuestra Universidad del Valle es y siempre ha sido el patrimonio cultural, académico y artístico más importante del Valle del Cauca y del Suroccidente colombiano. Debe seguir por ese camino, avanzando hacia una investigación y un desarrollo mucho más pertinente con las necesidades de la región y de la comunidad. Yo diría que uno de los elementos centrales en los próximos años es ver como todas esas fortalezas las podemos hacer compatibles con las necesidades que tiene la comunidad y apoyar el desarrollo regional de una manera mucho más efectiva y mucho más clara”.
Como parte de la Convocatoria para Educadores en Servicio – Cohorte 2020 – del Ministerio de Educación Nacional y con administración del ICETEX, la Universidad del Valle se complace en presentar el diplomado “Etnoeducación y Educación Propia, Hacia un Diálogo Intercultural”.
El Diplomado está dirigido a los directivos docentes y docentes de todas las áreas, educadores sin formación pedagógica en inclusión y etnoeducadores.
Educador, educadora, si estás interesado en hacer parte de esta experiencia formativa tienes que realizar tu preinscripción en el siguiente enlace.
Recuerda que solo tienes plazo hasta el próximo 16 de junio de 2020.
La Universidad del Valle ocupó el primer puesto en Bacteriología. La estudiante María Camila Ramírez habló sobre su experiencia en esta institución.
Tomado del portal web de la Revista Dinero.
Desde muy pequeña el lugar favorito de María Camila Ramírez era el laboratorio. Cuenta que en sus clases de biología y química en el colegio disfrutaba entrar a estos lugares, explorar el mundo desde un microscopio y entender cada una de las etapas del ser humano. Y precisamente en una de esas exploraciones halló su mayor pasión: las bacterias.
Ese gusto la llevó a iniciar en 2014 su formación profesional en bacteriología en la Universidad del Valle, donde ha logrado alcanzar uno de los 11 mejores puntajes a nivel nacional en las pruebas Saber Pro de esta área. Además ha participado en varios proyectos de investigación con los cuales, desde su área, busca impactar a la sociedad, y especialmente a la población vulnerable para prevenir enfermedades.
Para ella la formación teórica que brinda la universidad ha sido clave en su desarrollo profesional. Asegura que, aunque un estudiante aspira a estar 100% en el laboratorio, tener las bases de conocimiento del área es fundamental.“La microbiología, todo lo que tiene que ver con bacterias y hongos, me encanta. Y aún no dejo de sentirme emocionada de entrar a un laboratorio, estudiar y poder brindar la información necesaria y correcta al médico para hacer sus diagnósticos y atender correctamente a su paciente”, comenta.
Hoy a sus 23 años y próxima a finalizar la carrera, confirma que tomó la mejor decisión de su vida. Pero quiere subrayar la necesidad de aumentar la investigación en esta área en Colombia, clave para encontrar y prevenir enfermedades. Espera que con la llegada del coronavirus esta área de la salud siga teniendo una importante participación en las oportunidades laborales de los egresados y de los que apenas comienzan a formarse.
Uso de la Fotovoltaica como una Alternativa de Energía Renovable
Hasta el 22 de junio de 2020 hay plazo para inscribirse al VI Cursillo de Energías Sucias vs Energías Limpias: “Uso de la Fotovoltaica como una Alternativa de Energía Renovable” que organiza el Centro de Investigación e Innovación en Bioinformática y Fotónica - CIBioFi de la Universidad del Valle.
El VI Cursillo de Energías Sucias vs Energías Limpias se realizará de manera virtual el viernes 26 de junio de 2020 y hace parte del programa de capacitaciones y conferencias gratuitas sobre “Métodos Actuales en Agricultura” que desarrolla el CIBioFi desde hace 4 años.
El propósito general de este Cursillo es acercar a la sociedad al conocimiento sobre energías alternativas y renovables, en particular a la energía solar fotovoltaica. Se presentará un panorama general de las tendencias de consumo energético de la sociedad actual para entender el contexto, potencial y necesidad de un desarrollo sustentable de los recursos energéticos.
Se abordarán los conceptos de energía y radiación, sus tipos y tendencias de desarrollo, con énfasis en la energía solar fotovoltaica: cómo funciona esta tecnología y qué proceso debe seguirse para obtener electricidad a partir de la energía solar.
El tema central se enfocará en el principio y generalidades de las celdas solares fotovoltaicas de última generación, basadas en componentes orgánicos, así como técnicas de la fotónica basadas en fuentes de radiación coherente (láser) para el análisis de dichos materiales. Se mostrarán tanto las ventajas comparativas de estos nuevos dispositivos como los retos por resolver en el futuro próximo.
¿Cómo asistir?
El VI Cursillo de Energías Sucias vs Energías Limpias: “Uso de la Fotovoltaica como una Alternativa de Energía Renovable” es de carácter gratuito, sin embargo los cupos son limitados y se requiere de una inscripción previa.
Visite la página http://cibioficursos.correounivalle.edu.co para conocer los detalles del cursillo, la programación, el perfil de los conferencistas e inscribirse.
Fecha: Viernes, 26 de junio de 2020
Hora: 8:30 a.m. a 4:10 p.m.
Cupo: 150 personas
Modalidad: virtual
Inscripciones: hasta el 22 de junio
Tomado de El País
Durante setenta y cinco años, la Universidad del Valle ha sido fundamental para la educación, para la formación de miles de personas que han pasado por sus aulas y para establecer un epicentro de investigación y de saberes esenciales para Cali, el Valle y el resto de Colombia.
No en vano Univalle es reconocida como una de las más importantes universidades del país. El 11 de junio de 1945 fue expedida la ordenanza que le dio vida a un emprendimiento surgido del Instituto Técnico Industrial Antonio José Camacho y promovido por su rector don Tulio Ramírez. Universidad Industrial del Valle se llamó entonces lo que surgió como respuesta a la necesidad de tener en la región una institución que formara profesionales en áreas fundamentales para el impulso de una región que empezaba a identificar sus potencialidades.
Luego se fueron sumando centros de estudio, de investigación y de análisis que cubrieron todas las áreas del conocimiento humano, tan precisas para formar profesionales que respondieran a las necesidades de una comunidad que crecía y desarrollaba sus posibilidades. Entonces se llamó Universidad, y de 150 alumnos que tuvo en su inicio, hoy sobrepasa los treinta mil.
Sus beneficios se ven en toda la vida de la comarca, abarcan amplias ramas del conocimiento científico, humanístico, técnico y cultural, y llegan a la comunidad internacional, llevados por profesionales que son orgullo de sus familias y de toda la nación colombiana. Univalle ha sido líder en aspectos tan importantes como las ciencias de la salud o las ingenierías, en la investigación y en la aplicación de sus hallazgos y conocimientos en la construcción de una mejor sociedad compuesta por ciudadanos que tienen acceso al conocimiento.
Su origen público y el compromiso de quienes la han dirigido a través de la historia le han brindado las oportunidades de progreso a miles de colombianos con limitaciones de recursos, abriendo el espacio que se requiere para que la educación de calidad permita superar las dificultades ocasionadas por esas limitaciones. Quizás allí, y en el empeño por mantener la calidad en la educación, están el valor y el aporte más importante y poderoso para hacer del Valle uno de los departamentos líderes de Colombia.
En líneas generales, la trayectoria de la Universidad del Valle ha estado acorde con los propósitos que le fijaron sus fundadores, y debe reconocerse que la región y sus dirigentes la han apoyado con decisión.
Aunque en algunos momentos padeció el embate de malas administraciones, y con frecuencia es usada por los promotores del terrorismo y la intolerancia, siempre ha logrado superar los malos pasos y mantener su vocación como epicentro del saber y la tolerancia.
Así ha ido construyendo su historia la Universidad del Valle. Sus once sedes, sus 344 programas académicos y los miles de profesionales que han pasado por sus aulas, tienen un futuro mejor y logran éxitos en todas partes, son a la vez la mejor prueba del servicio que ha prestado a la sociedad colombiana y la llamada al respaldo que necesita para seguir cumpliendo su misión.
"El optimismo no era unánime. Muy queridos amigos míos me calificaron de utópico, de desconocer lo impropicio del medio para esa clase de instituciones, basados en nuestra tradición pastoril y nuestro clima de zona tórrida. Algunos me detenían en la calle, me pampeaban, e irónicamente me congratulaban por mi obsesión universitaria, y me advertían que no saldría adelante".
Así resumía Tulio Ramírez, primer rector de la Universidad, las dificultades que afrontó para fundar, en 1945, lo que años después constituiría la Universidad del Valle. El 11 de junio de ese año la Asamblea Departamental expidió la Ordenanza N° 12 que creaba la Universidad Industrial del Valle del Cauca. Conscientes de que la baja preparación académica y profesional de los habitantes del departamento influía negativamente en el crecimiento del sector industrial, los legisladores comprendieron que los estudios universitarios debían capacitar al personal que tendría a su cargo la transformación de Cali y de la región, teniendo la visión de extender el radio de acción de la Universidad del Valle en otros municipios; como quedaría consignado en el Artículo 3° de dicha ordenanza.
El contexto en el que fue creada la Universidad estaba determinado internacionalmente por la coyuntura económica de la posguerra, y nacionalmente por el comienzo de una segunda fase de desarrollo industrial, caracterizada por la producción de bienes intermedios y por la inversión extranjera. Dicho contexto explica, al menos en parte, la orientación tecnocrática de la Universidad durante sus primeros años.
El claustro de Santa Librada recibió a los primeros estudiantes de la Universidad, que inició con la Escuela de Comercio Superior y Administración de Negocios, suprimida en 1950; la Escuela de Enfermería, que tenía como sede el Hospital Infantil Club Noel y que también fue suprimida en 1950; y la Facultad de Agronomía, que en 1946 fue incorporada a la Universidad Nacional y trasladada a Palmira. Figuraba también como anexo a la Universidad, el Colegio Femenino de Segunda Enseñanza, posteriormente separado de la Institución.
Para 1949 ya existía la Facultad de Química, que por petición de su alumnado cambió su nombre por el de Ingeniería Química, la de Ingeniería Eléctrica y la de Arquitectura. En ese mismo año, Hernán Cruz Riascos, fue designado como nuevo rector de la Universidad y estuvo al frente de este cargo por ocho meses.
Hacia 1950, el remezón político que vivía el país trajo consecuencias para la joven institución, que vivió una primera crisis que amenazó con su cierre. En aquella época, Carlos Arturo Cabal se convirtió en el tercer rector de la Universidad.
La Facultad de Medicina, fundada en 1950, abrió sus puertas en 1951. Consecuentemente, los estudios de Enfermería, se volvieron a abrir en 1952, lo que propició la disponibilidad de personal para las labores complementarias en el campo de la salud. En ese entonces, Jorge Vergara Delgado asumió la dirección universitaria, ocupando el cargo de rector por dos años.
En 1954, bajo la administración del rector Mario Carvajal, inició la construcción de la sede San Fernando, con los edificios para las Facultades de Medicina, Arquitectura y la Escuela de Enfermería. En el mismo año cambió el nombre de la institución por el de Universidad del Valle, bajo la Ordenanza Nº 10 de 1954, y se estableció un Consejo Académico y uno Administrativo, con participación en este último de representantes de diferentes sectores de la comunidad vallecaucana.
En 1955, también bajo el liderazgo del rector Mario Carvajal, se creó el Departamento de Publicaciones que comenzó a preparar trabajos de autores colombianos bajo el nombre de Biblioteca de la Universidad del Valle. En paralelo, comenzaron los primeros estudios de posgrado con la apertura de la Escuela de Graduados de Medicina, a la cual acudían médicos graduados en otras universidades del país, que deseaban especializarse.
El 4 de noviembre de 1957 el Departamento del Valle del Cauca cedió a la Universidad las piscinas olímpicas, el Estadio “Pascual Guerrero” y el Gimnasio “Evangelista Mora”, donación ratificada por el Ministerio de Gobierno. Posteriormente, la Nación adjudicó una reserva de 300 Kms2 en el sector de Bahía Málaga, para establecer un Centro de Biología Marina y para hacer estudios forestales. En ese mismo año se iniciaron estudios de nivel intermedio, estableciéndose la Escuela de Técnicos de Laboratorio Médico y la de Auxiliares de Ingeniería en Topografía y Vías.
En 1958 se gradúa la primera promoción de médicos en la Universidad del Valle y se crea la Escuela de Topografía, adscrita a la Facultad de Electromecánica.
En 1959 se creó la Facultad de Economía y en 1961 la Facultad de Ingeniería Sanitaria.
Para 1960 la Universidad, con miras a impulsar programas de estudios intermedios y tecnológicos, abrió la Escuela de Comunicaciones cuyo programa tenía una duración de tres años y sus egresados recibían el título de Auxiliar de Ingeniería en Comunicaciones.
Durante esta época el Programa de Medicina ya aparecía fuertemente ligado al Hospital Departamental y la Facultad de Salud era reconocida como pionera en salud pública a nivel nacional gracias a sus programas en Siloé y en el municipio de Candelaria. También se iniciaron los planes para la construcción de la Ciudad Universitaria de Meléndez.
En 1962 se creó la Oficina de Planeación. Entre sus propósitos estaba elaborar los planes para la construcción de la nueva sede, ampliar cobertura y avanzar hacia la transformación de la Universidad en un sistema universitario regional, presente en ciudades intermedias del departamento como: Palmira, Buga, Tuluá, Buenaventura, Zarzal, Cartago, Sevilla y con un núcleo central en Cali.
El terreno de 1’000.000 m2 para la construcción de la Ciudad Universitaria fue cedido por los hermanos Garcés Giraldo. El Banco Interamericano de Desarrollo -BID, aprobó un préstamo de preinversión para iniciar las obras. Para perpetuar el flujo de dinero para construcciones, la Universidad logró la creación por parte de la Nación de una estampilla regional y obtuvo un porcentaje del incremento predial que se produciría al valorizarse este sector.
A inicios de los años 60, más de la mitad del profesorado ya era especializado y en 1964 las Facultades y Escuelas se fueron agrupando en un sistema de Divisiones, que se tradujo en un incremento de la actividad académica con un mayor número de programas docentes, investigativos y de servicio a la comunidad.
En ese año surgieron la Facultad de Educación, que meses más tarde se transformó en el Instituto de Humanidades y Educación, y el programa de Administración de Empresas que nació en la Facultad de Ingeniería Electromecánica y que al año siguiente se trasladó a la Facultad de Ciencias Económicas. También se creó la División de Ciencias que agrupaba a los profesores de Física, Química, Matemáticas y Biología.
Para 1968, se sentaron las bases del programa de Ingeniería Agrícola en convenio con la Universidad Nacional. Al final de esta década varias fundaciones extranjeras financiaron programas de posgrado, un hecho importante para la internacionalización de la Universidad. Univalle recibió en esa época la condecoración Cruz de Boyacá y su rector, Álvaro Escobar Navia, la Orden de San Carlos.
Desde finales de los 60, acontecimientos como la guerra de Vietnam, la agitación estudiantil en Europa y la presencia de los Cuerpos de Paz en Colombia, señalados por los movimientos de izquierda como espías estadounidenses, dieron lugar a una serie de protestas, en las que miembros de la comunidad universitaria manifestaban su rechazo a la presencia de fundaciones extranjeras en la Universidad y al convenio con el BID para la construcción de la ciudad universitaria, pues consideraban que iba en contra de la autonomía de la institución. Así mismo, se solicitaba al Gobierno Departamental trasladar a la Universidad el porcentaje asignado en el presupuesto regional.
Estas protestas se extendieron a temas como el elevado nivel de exigencia académica y las decisiones administrativas y se agudizaron hasta el punto que los estudiantes se tomaron la rectoría el 25 de febrero 1971; día en que la policía ingresó por primera vez a las instalaciones universitarias. Al día siguiente la policía y el ejército hicieron una retoma que terminó en un crudo enfrentamiento con estudiantes, no sólo de la Universidad del Valle, sino también de otras instituciones educativas de ciudad, que dejó como saldo más de 15 muertos entre civiles y estudiantes. Como consecuencia, el rector Alfonso Ocampo Londoño se vio obligado a renunciar ese mismo día y fueron expulsados varios docentes y estudiantes, algunos de los cuales la Universidad reintegró años después.
En contraste con estos hechos, ese mismo año la ciudad universitaria, que estaba construida en un 63%, sirvió como villa olímpica de los deportistas que participaron en los Juegos Panamericanos; sus organizadores construyeron las residencias universitarias y la cafetería central como retribución.
Para 1975 se creó el programa complementario en Administración, que otorgaba un título profesional, y en 1978 inició el Plan de Estudios de Contaduría. Así mismo, en este año las dependencias académicas volvieron a adoptar el nombre de Facultades, abandonando el de Divisiones.
En 1976 nació el Centro de Investigaciones Socio Económicas -CIDSE, adscrito a la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas. Dos años después, en dicha Facultad se crea el Programa Académico de Sociología.
En los años 80 surge el Plan de Desarrollo 1986- 2000, que planteó la importancia de la planeación y evaluaciones institucionales, el objetivo o función de la Universidad, y su compromiso con la educación superior en el desarrollo de las tres funciones sustantivas; así mismo proyectó a la Universidad del Valle en el contexto del desarrollo regional, nacional y mundial.
En 1983 el Departamento de Administración se separó de la Facultad de Ingeniería y se constituyó la actual Facultad de Ciencias de la Administración.
A partir de 1985, por el incremento y desarrollo de investigaciones en diferentes áreas se crearon numerosos grupos de trabajo y se establecieron convenios con organismos nacionales e internacionales para el desarrollo de esta actividad, así como para la divulgación de los resultados y la formación de docentes de educación media. Muchos programas de posgrado, entre ellos los doctorados, aprobados en la década siguiente, tuvieron origen en esta actividad investigativa. En ese año, mediante Acuerdo del Consejo Superior, se creó el Sistema de Regionalización.
La administración del rector Harold José Rizo Otero logró consolidar procesos fundamentales como la aprobación de la Estampilla Pro Universidad del Valle en el Congreso de la República y el despegue del proyecto de regionalización, en el que sus sucesores continuaron depositando esfuerzos.
El 3 de febrero de 1993, bajo la rectoría de Jaime Galarza Sanclemente, quién fue rector entre 1991 y 1998, se emitió el Acuerdo 001 del Consejo Superior, que estableció el marco general de la estructura curricular de la Universidad del Valle.
A inicios de esta década también se empezó a dar soporte a la docencia y al estudiantado con la dotación de equipos audiovisuales y de cómputo, paralelamente con el desarrollo de diferentes sistemas de información.
En los noventa la Universidad incremento su oferta de posgrados e iniciaron los primeros doctorados en las Facultades de Salud y Ciencias, con el apoyo de COLCIENCIAS, entidad que igualmente contribuyó al fortalecimiento de los grupos de investigación.
En 1994 se creó el Instituto de Educación y Pedagogía - IEP y la Escuela de Psicología.
En 1995 la Facultad de Arquitectura, en asocio con los programas de Comunicación Social, Arte Dramático y Música da origen a la actual Facultad de Artes Integradas – FAI.
En consonancia con las directrices nacionales, se inician en esta etapa los procesos de acreditación de Programas Académicos.
Al comienzo de esta época la Universidad disfrutó de una especie de bonanza financiera por el ingreso de recursos de la Estampilla. Sin embargo, el déficit presupuestal que la Universidad venía acumulando por el pago pensional, generó la crisis financiera e institucional de 1998, la mayor en la historia de la institución. Como resultado de ésta, la Universidad no funcionó durante el segundo semestre de ese año. Los jubilados, profesores, empleados, trabajadores y directivos tampoco recibieron su mesada o salario durante cinco meses.
A comienzos de 1999, la Universidad abrió sus puertas sorteando grandes dificultades. Emilio Aljure Nasser asumió la rectoría en plena crisis, afrontando una deuda bancaría de 75 mil millones de pesos que terminó de saldarse 13 años después.
Durante la administración del rector Iván Enrique Ramos, mediante un estudio actuarial, la Nación, el Departamento y la Universidad del Valle constituyeron una fiducia para el pago de las pensiones que estaban a cargo de la Universidad. Durante este periodo también se terminó la construcción de algunos de los edificios que conforman el proyecto arquitectónico de la Facultad de Artes Integradas y se construyeron los campus de Palmira y Yumbo.
En la primera década del nuevo milenio se consolidaron los procesos de autoevaluación para la acreditación de los programas y se incrementó la cobertura mediante el ofrecimiento de programas en horario nocturno; se estableció el sistema de investigaciones, se reabrió el Programa Editorial e igualmente se realizó el estudió Siglo XXI que sirvió de base para la modernización administrativa.
Durante la administración del rector Edgar Varela Barrios, se formuló el Plan de desarrollo 2019-2025, enfocado en cinco ejes: la proyección internacional para el desarrollo regional; el vínculo con la sociedad; la formación integral centrada en el estudiante; la transformación de la gestión académica, administrativa, financiera, ambiental y de la infraestructura física y tecnológica; y la gestión del conocimiento desde la investigación y la creación artística.
La modernización de la infraestructura física y las dotaciones para la formación y la investigación que ha realizado la Dirección Universitaria en los últimos años, representan una de las inversiones más altas de la historia de la institución, superando los 70 mil millones de pesos. Se han concluido múltiples obras, tanto en las sedes regionales como en los Campus de Meléndez y de San Fernando en Cali. Entre las más importantes figuran: la construcción de la nueva Sede Zarzal, la construcción del edificio de Ciencias de la Computación en el campus de Meléndez, la adecuación de la sede Norte del Cauca y la edificación del nuevo Centro Deportivo Universitario de San Fernando.
A la fecha, la Universidad cuenta con cerca de 31 mil estudiantes, más de 105 mil egresados, 274 programas académicos, de los cuales, 146 son de pregrado y 128 de posgrado. Su proporción de programas de pregrado con acreditación de alta calidad es de las más grandes de Colombia y además cuenta con doctorados en ciencias naturales y exactas, salud, ingeniería, humanidades, ciencias socioeconómicas, educación, administración y psicología, entre otras áreas del conocimiento.
La Maestría en Creación y Dirección Escénica del Departamento de Artes Escénicas de la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle, en conjunto con el Centro Universitario de Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México, continúa con el ciclo de encuentros denominado “El teatro en la escena virtual”, un espacio para reflexionar desde diferentes ángulos, el futuro del teatro y la educación artística dentro de la actual coyuntura.
El 12 de junio, tendremos un encuentro en torno a una de las figuras mas importantes del teatro colombiano: “Santiago García, reflexiones y vivencias de un gran maestro”, que coincide con la celebración del aniversario número 54 del Teatro La Candelaria. Contaremos con la presencia virtual de la maestra Patricia Ariza, una de las figuras mas importantes del teatro colombiano, cofundadora del teatro La Candelaria, directora, actriz, dramaturga y poeta; dirige la Corporación Colombiana d Teatro y el Festival de Teatro Alternativo FESTA. César “Coco” Badillo miembro de La Candelaria desde 1980, protagonista emblemático de El Quijote y Guadalupe años sin cuenta, actor de cine y director de numerosos proyectos teatrales. Dentro de los discípulos nos acompañarán la maestra Carolina Vivas, dramaturga y directora, e Ignacio Rodríguez, compositor y actor, quienes fundaron la agrupación Umbral Teatro. Desde México participará Fernando de Ita reconocido como el decano de la crítica teatral en el país azteca, con columnas permanentes en los diarios y revistas de teatro más destacadas de latinoamericana, España, Alemania y Estados Unidos. Finalmente, el maestro Guillermo Piedrahita, actor del TEC y partícipe de los intercambios entre los dos grupos emblemáticos del Nuevo Teatro colombiano.
Esta será una maravillosa oportunidad para recordar y visualizar el legado del Maestro Santiago García, uno de los grandes transformadores del teatro colombiano, cuando se cumplen tres meses de su partida.
Los encuentros son de ACCESO LIBRE a través de la plataforma ZOOM y vinculándose a través de los links señalados. Posteriormente pueden apreciar los encuentros en el carnal de Youtube de la Maestría en Creación y Dirección Escénica
“Santiago García, reflexiones y vivencias de un gran maestro”
Viernes 12 de junio de mayo 4:00-6:00 pm.
URL: https://lobby.sar.ruav.edu.co/#/MSJ6U7Q73NO
Acceda al link de las conferencias en:
https://maestriaencreacionydireccion.blogspot.com/
http://escenicas.univalle.edu.co/
Canal de Youtube
https://www.youtube.com/channel/UCIhgrIB-WfX3kEs1rC10bww
Foto Carlos Mario Lema
El Sistema de Regionalización de la Universidad del Valle hizo entrega a su comunidad estudiantil de más de 400 equipos de cómputo, tabletas y tarjetas con disponibilidad de 60 gigas mensuales para conexión a internet. La estrategia, liderada por la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, a cargo del profesor Guillermo Murillo Vargas, tiene como fin garantizar el acceso a la educación durante el nuevo semestre, que comienza de manera virtual debido a las medidas de confinamiento decretadas por el gobierno debido a la pandemia.
“Dentro de las disposiciones tomadas por la universidad para cubrir la demanda de equipos requeridos para comenzar las clases en el sistema de Presencialidad Asistida por Tecnología (PAT) se encuentra la compra de 300 tabletas, la entrega de equipos funcionales dados de baja y el préstamo de computadores que, en un funcionamiento presencial de las sedes, estarían a disposición de los estudiantes, como equipos de consulta en salas de cómputo y bibliotecas”, explicó el profesor Jaime Escobar, director de Regionalización.
La identificación de los estudiantes beneficiarios se realizó a través de encuesta, donde se detectaron tres tipos de requerimientos: estudiantes con equipo de cómputo sin acceso a conexión a internet, estudiantes con internet y sin equipo de cómputo (porque no hay en sus casas o porque deben compartir un mismo equipo con varios miembros de la familia) y estudiantes sin computador y sin acceso a internet.
A través de la sección de Desarrollo Humano y Promoción Socioeconómica de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario se hizo priorización de los estudiantes registrados para el beneficio de acuerdo con su estrato socioeconómico, pertenencia a alguna comunidad étnica o a la comunidad LGBTIQ, por vivir en zona rural o en cabeceras municipales diferentes a la ubicación de la sede o por ser beneficiarios -el estudiante o su familia- de programas del Estado.
El profesor Escobar resalta también la honestidad de los estudiantes que, si bien llenaron las encuestas y fueron priorizados, notificaron a la Universidad que habían solucionado su problema de conectividad y habilitaron los equipos para otros estudiantes.
“Es importante destacar a los estudiantes que, al solucionar su inconveniente, avisaron a la Universidad y dejaron disponibles las tabletas a estudiantes que las necesitaran. Es un importante acto de solidaridad con sus compañeros y una señal de que estamos avanzando como institución y como sociedad”.
Por otra parte, las direcciones de cada sede regional han gestionado equipos a través la sociedad civil y el sector productivo, lo que les ha permitido ampliar aún más la cobertura de las ayudas.
“Las sedes regionales proyectan un ajuste de rubros para realizar la compra de más equipos que ayuden a suplir las necesidades de equipos manifestadas por el estudiantado. En ese sentido hacemos el llamado a todos los interesados en realizar aportes para contactar con la dirección de las sedes y aunar fuerzas con Univalle para garantizar las condiciones necesarias para la realización del semestre”, expresa el profesor Escobar.
Adicionalmente, la Universidad está gestionando la entrega de mil dispositivos de conexión a internet para los próximos días.
“A través de la alianza entre Emcali y ETB hemos logrado entregar tarjetas sim con disponibilidad de 60 gigas mensuales además de las tabletas, suficientes para cubrir la demanda de internet de las clases y demás obligaciones académicas. En este momento estamos trabajando en conseguir mil tarjetas más para facilitar el acceso a las clases virtuales de muchos más estudiantes”, afirmó el director del Sistema de Regionalización.
Además de los dispositivos para garantizar el acceso a las clases, la universidad ha realizado capacitaciones a los docentes en el manejo de clases virtuales. “A través de cursos y talleres dictados por la Dirección de Nuevas Tecnologías y Educación Virtual -DINTEV- se ha capacitado a los profesores en el uso de las TIC para la realización de sus clases. El objetivo de la universidad no es sólo comenzar el semestre, sino mantener la calidad de los contenidos aún durante la contingencia”, declaró el profesor Escobar.
Con estas medidas la Universidad del Valle ratifica su compromiso con el acceso de sus estudiantes a esta modalidad virtual de educación y reafirma sus esfuerzos para continuar con el cumplimiento de la misión institucional.
En el marco de la celebración de sus 75 años de fundación, la Universidad del Valle otorgó distinciones académicas a sus profesores a través de la Resolución 033 del 8 de junio de este año.
Las distinciones académicas son honores que confiere el Consejo Superior de la Universidad, cada cinco años, a aquellos profesores que con su desempeño destacado en las actividades de docencia, investigación, extensión o proyección social, contribuyen a enaltecer el nombre de institución; y por ello merecen ser reconocidos y presentados como ejemplo ante la comunidad universitaria y la sociedad.
Este proceso inició con una presentación de candidatos por parte de las Facultades y los Institutos Académicos. Una comisión delegada por el Consejo Académico realizó una evaluación de los candidatos para presentar su recomendación al Consejo Superior, teniendo en cuenta el número límite de profesores que puede ser distinguido en cada categoría.
Durante la etapa de valoración que realizó la comisión delegada por el Consejo Académico, se consultó a la comunidad académica nacional e internacional por medio de un enlace para recibir sus opiniones sobre los candidatos.
En la categoría de Maestro universitario se consultó la opinión de estudiantes y egresados; para la categoría Profesor distinguido se consultó a miembros activos del cuerpo profesoral; en Profesor emérito opinaron profesores activos o jubilados y para Profesor honorífico se consultó a la comunidad académica nacional e internacional.
El Consejo Superior hará entrega de las distinciones en acto académico solemne; en él se entregará a cada profesor un botón y un pergamino en nota de estilo que contiene el acto administrativo correspondiente. Así mismo, la Universidad hará una publicación conmemorativa, a manera de reseña, de las distinciones académicas otorgadas a sus profesores y dispondrá en un lugar privilegiado de su página web, un espacio de información institucional donde se haga público el reconocimiento que los profesores han recibido.
Maestro Universitario
Según la resolución esta distinción se otorga a los profesores que se han destacado por su dedicación a la tarea de formación universitaria a través de la docencia con fundamento en la investigación, el arte o la proyección social; su contribución concreta a la formación universitaria integral de sus estudiantes, entendida ésta como el desarrollo de las potencialidades del ser humano, de forma tal que el estudiante sea consciente de la responsabilidad de proyectar su capacidad individual hacia la conformación de un mejor futuro colectivo y quien como ejemplo de su vida docente tipifique testimonialmente el ideal de maestro: su calidad humana, ética, docente y profesional que convierte su ejemplo en lección de vida para los estudiantes a quienes guía y orienta con paciencia e idoneidad.
Accorsi Simone, Profesora de la Escuela de Estudios Literarios de la Facultad de Humanidades.

Casas Figueroa, Luis Humberto, Profesor de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Artes Integradas.

Echeverry Loaiza, Gustavo de Jesús, Profesor de la Escuela de Enfermería de la Facultad de Salud.

García Solarte, Mónica, Profesora del Departamento de Administración y Organizaciones de la Facultad de Ciencias de la Administración.
Sampson, Joseph Anthony, Profesor del Área Académica de Psicología Clínica del Instituto de Psicología.
Profesor distinguido
Esta distinción se otorga a los profesores que por su participación destacada en docencia, investigación y proyección social han hecho posible contribuciones significativas a la ciencia, la técnica, las humanidades, el arte, la pedagogía o las Ciencias Sociales sobresaliendo por sus aportes como investigador y generador de conocimientos mediante el desarrollo y la aplicación eficiente de sus habilidades y competencias. Poseedor de visión y creatividad para plantear soluciones a los problemas concretos que presenta la realidad regional, nacional e internacional; incentivar y fomentar en sus estudiantes y entre sus pares académicos el amor por la investigación, la generación y apropiación de nuevos conocimientos.

García Marín, Alberto Federico, Profesor de la Escuela de Medicina de la Facultad de Salud.

Giraldo López, Alan, Profesor del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas

García, José Jaime, Profesor de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática de la Facultad de Ingeniería.
Moreno Fuquen, Rodolfo, Profesor del Departamento de Química de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas
Rivera Godoy, Jorge Alberto, Profesor del Departamento de Contabilidad y Finanzas de la Facultad de Ciencias de la Administración.

Saldarriaga Gil, Wilmar, Profesor de la Escuela de Ciencias Básicas de la Facultad de Salud.

Soto Llanos, Libia, Profesora de la Escuela de Odontología de la Facultad de Salud.

Velasco Benítez, Carlos Alberto, Profesor de la Escuela de Medicina de la Facultad de Salud.

Zapata Fernando, Alberto, Profesor del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas.
Profesor emérito
Esta distinción académica se otorga a los profesores jubilados que durante su ejercicio se destacaron en la enseñanza, la investigación, la producción artística o en la administración académica por haber prestado servicios notables a la institución, destacándose por sus cualidades morales y éticas; que ejercieron su profesión de docente universitario con templanza, justicia, lealtad y liderazgo. Que durante su permanencia en la Universidad se distinguieron como promotores incansables de cambio y mejoramiento de la Universidad, su núcleo laboral y la sociedad, y que se detallan a continuación:

Figueroa Sierra, Luis Carlos, Profesor de la Escuela de Música de la Facultad de Artes Integradas.

Navia Velasco, Carmiña, Profesora de la Escuela de Estudios Literarios de la Facultad de Humanidades.

Sinisterra O´byrne, Enrique, Profesor de la Escuela de Arquitectura de la Facultad de Artes Integradas
Profesor Honorífico
Esta distinción se otorga a los profesores que se hayan dedicado a la ciencia, el desarrollo tecnológico, a las artes, a las humanidades, la educación o las Ciencias Sociales durante la mayor parte de su vida y cuya trayectoria destacada merezca mostrarlo como ejemplo a las nuevas generaciones de docentes universitarios.
Armbrecht, Inge, Profesora del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas

González, Héctor Manuel, Profesor de la Escuela de Música de la Facultad de Artes Integradas.

Ortíz Lizcano, Edgar Iván, Profesor de la Escuela de Medicina de la Facultad de Salud.
La Escuela de Salud Pública contará con la participación de Magdalena Cerdá, docente con formación de Maestría en Salud Pública de la Universidad de Yale y Doctorado en Salud Pública de la Universidad de Harvard. Su trabajo integra enfoques de epidemiología social, sus intereses en investigación están enfocados en trastornos por consumo de opioides, prevención de la violencia, determinantes sociales de lesiones, homicidio, suicidio. Trabajó en la Organización Mundial de la Salud, donde asesoró a países como Mozambique sobre el desarrollo de políticas nacionales sobre prevención de la violencia.
Magdalena es Profesora Asistente de Epidemiología de la Escuela de Salud Pública Mailman de la Universidad de Columbia (NY, EEUU): Mailman School of Public Health y participará el próximo viernes, 12 de junio en una sesión de la asignatura "Epidemiología Aplicada 2" dirigida a los estudiantes de la Maestría en Epidemiología de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle, en el marco de la temática "Estudios para la Evaluación de las Intervenciones y los Programas de Salud Pública".
En este espacio, ella expondrá el artículo de su co-autoría: Cerdá, Magdalena, Jeffrey D. Morenoff, Ben B. Hansen, Kimberly J. Tessari Hicks, Luis F. Duque, Alexandra Restrepo, and Ana V. Diez-Roux. "Reducing violence by transforming neighborhoods: a natural experiment in Medellín, Colombia." American Journal of Epidemiology 175, no. 10 (2012): 1045-1053.
Con el desarrollo de estas actividades dentro de los programas académicos, la Escuela de Salud Pública continúa ampliando su proyección nacional e internacional, con la participación activa de docentes de reconocido prestigio, por sus méritos académicos, experiencia y trayectoria.