Seminario de evaluación de programas de Innovación educativa mediada por TIC

En Colombia, el año 2010 un promedio de 20 estudiantes de colegios públicos debía compartir un solo computador en las aulas de informática, actualmente la cifra ha disminuido a siete personas, gracias a la inversión del Gobierno Colombiano en infraestructura escolar TIC. 

A pesar de las políticas públicas de Estado que promueven la innovación educativa mediante la apropiación y uso académico de las TIC, a nivel nacional y regional, existe una necesidad social y gubernamental de evaluar la efectividad de estas innovaciones; pero el Estado carece de un modelo metodológico que evalúe los programas que fomentan esta innovación y apropiación educativa de las TIC en Colombia.

Para la formulación y construcción de un modelo metodológico de evaluación se crearon cinco Centros de Innovación Educativa Regionales CIER, a través de los cuales se ejecutan actividades de investigación, formación de docentes y producción de recursos educativos digitales contempladas en ese proyecto. 

Estas son algunas ideas presentadas por el Director del Programa de Investigación del CIER-SUR Carlos Uribe en el Seminario-Taller de Validación Eval-IETIC: Evaluación de programas de Innovación Educativa mediada por TIC, dictado el 21 y 22 de junio en las instalaciones de la Universidad del Valle y la Universidad Autónoma de Occidente de Cali.

El CIER-SUR ejecuta desde hace dos años el programa de investigación ‘Hacia un modelo metodológico para la evaluación de los programas que promueven la innovación educativa mediante la apropiación y uso educativo de las TIC en el contexto colombiano’ que plantea el diseño de modelos metodológicos de evaluación de los componentes de formación docente y producción de contenidos de los programas del gobierno nacional.

“Las TIC aumentan las capacidades humanas de razonar y convierten la información en conocimiento; pero a pesar que las TIC han transformado todas las prácticas sociales, en el espacio educativo aún no se tiene claro cómo insertarlas en el aula, sin romper las tradiciones académicas impuestas. Pero a estas prácticas sociales se les ha hecho una reingeniería para aprovechar el potencial cognitivo de las maquinas en el contexto educativo” Comentó Carlos Uribe

Con el objeto de construir el modelo metodológico actualmente se desarrollan tres proyectos de investigación: Diseño de un modelo metodológico de evaluación de los programas de innovación educativa mediante la apropiación y uso educativo de las TIC a nivel nacional y regional, dirigido por el investigador de la Universidad Autónoma de Occidente Hernando Vaca; Diseño de un modelo de evaluación de programas de formación docente en TIC, dirigido por la investigadora de la Universidad Autónoma de Occidente Adriana de la Rosa y la Innovación educativa desde el uso y apropiación de los contenidos educativos digitales, dirigido por Alfonso Claret Zambrano de la Universidad del Valle.

Estos programas de investigación tienen el objetivo de reconocer cuáles son los elementos constitutivos de un modelo metodológico de evaluación, la incidencia en el mejoramiento de las instituciones educativas y las prácticas de aula y cómo evaluar los diseños, usos y apropiación de los objetos de aprendizaje desarrollados en el marco de esos programas.

En el Seminario-Taller de Validación Eval-IETIC se socializó y se puso en discusión la propuesta de evaluación de los programas y proyectos que implementan esas políticas con docentes de las dos instituciones educativas mencionadas, como parte fundamental de la obligada exposición que necesitan estos proyectos para su implementación en las aulas de clase.

La presentación oficial del modelo metodológico de evaluación construido por el CIER-SUR deberá realizarse el próximo octubre y se estaría aplicando a todos los programas de innovación mediados por TIC el próximo año.

Pie de foto: Guillermo Sunkel, Gloria Toro, Carlos Uribe, Ángel Humberto Facundo, Ignacio Jara, Betty Buitrago y Andrea Rojas

Las ciencias exactas abren su puerta a los colegios

¿Sabían que se puede crear combustible a partir del agua? preguntó un joven universitario, delgado y pálido, cursante de algún semestre superior de química en la Universidad del Valle a cerca de 30 colegiales que visitaron la Carpa de Melquiades, en su apertura.

Las preguntas de los asistentes empezaron a fluir como burbujas en las probetas cuando se exponen al fuego. Adriana, una niña que no aparentaba los 12 años que tiene, le contestó con otra pregunta al joven expositor. ¿Entonces podemos contaminar menos el planeta si usamos el agua en vez de petróleo para hacer combustible? El estudiante de química respondió con un sí mudo que evidenció al asentir con la cabeza.

 Atónitos y expectantes a lo que ocurriría después de ese intercambio de preguntas, que quizás muchos no comprendieron del todo, vieron el proceso de la electrólisis del agua, algunos probablemente por primera vez en su vida. La electrólisis del agua consiste en separar las moléculas de hidrógeno y oxígeno por medio de la electricidad.

La anterior es una de las escenas características que acontecen al interior de la Carpa de Melquiades en cada una de sus versiones anuales. La Carpa es un espacio que preparan con dedicación, durante mucho tiempo atrás, estudiantes de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de Univalle. En la Carpa presentan muestras didácticas y experimentos científicos sencillos que acercan a la puerta de la ciencia a los niños de colegios y escuelas del Valle del Cauca.

Todos los chicos que entraron a la carpa, recorrieron un circuito que se configuró en muestras, experimentos y explicaciones desde la química, la física, la matemática y la biología.

El rostro de Adriana y sus compañeros de visita a la Carpa, cambiaba en cuestión de pasos, unos estaban inquietos, otros felices, algunos se asombraron al punto del susto e incluso se intimidaron durante la reacción de sustancias químicas, pero todos caracterizados y unidos por su capacidad de asombro y el sueño de seguir estudiando para llegar un día a ocupar el otro lado, es decir, el de expositor que para los niños era como una especie de sabio con conocimientos extraordinarios.

La Jaula de Faraday, que lucía como una canasta de alambres, también impresionó a Adriana. Este artefacto es capaz de acallar a un radio cuando lo cubre, como si fuera asunto de magia, pero todo es ciencia. Todo tiene una explicación que la mayoría pasa por alto durante el transcurso de su vida. La Jaula forma un campo electromagnético interno igual a cero que al cubrir al aparato de radio, anula el efecto de campos externos y lo enmudece.

El efecto de Faraday se evidencia en numerosas situaciones cotidianas, por ejemplo, el mal funcionamiento de los teléfonos móviles en el interior de ascensores o edificios con estructura de rejilla de acero.

En la sección de Biología las plantas carnívoras despertaron nuevamente el asombro de Adriana. Parecen de mentiras, dijo luego de atreverse a tocarlas, sin ningún reparo, pues eran tan lindas y diferentes a las demás plantas, que no las creía reales.

La emoción de los colegiales se incrementó con las muestras de peces óseos y cartilaginosos, tocaron sus texturas mientras escuchaban de sus características. Otros abandonaron su turno en el estand de los peces para ver las moscas mutantes, a través de un microscopio.

Cada una de las muestras se convirtieron en el aliciente para esos chicos que madrugaron e hicieron fila con la intención de llegar a un encuentro cercano con las ciencias exactas.

La Carpa de Melquiades es un espectáculo donde la ciencia ocurre de la manera más inesperada y cotidiana, un espacio abierto al público más joven que le explica a todos los asistentes, de una forma sencilla y en la mayoría de los casos divertida, los asuntos más complicados de la matemática, la biología, la química y la física.

Clubes de Ciencia para niños en la universidad

La Universidad del Valle recibió a 160 niños y jóvenes de Cali que participan de la cuarta edición de ‘Clubes de Ciencia Colombia 2018’ que se realiza simultáneamente en 13 ciudades del país, del 18 a 23 de junio.

‘Clubes de Ciencia’ es una organización internacional sin ánimo de lucro que organiza talleres prácticos e intensivos de una semana para niños de Colombia, Paraguay, Perú, Brasil y México en los que participan instructores voluntarios de importantes universidades del mundo, como Princeton , MIT  o Harvard.

‘Clubes de Ciencia Colombia’ fue fundada en el 2015 por un grupo de investigadores colombianos en Boston - Estados Unidos y actualmente se realiza en 13 ciudades del país, entre las que se encuentran: Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cali, Manizales, Túquerres, Pereira, Neiva, Ibagué, Cúcuta, Barranquilla, Arauca y Riohacha.

El programa busca despertar el interés por la ciencia y la tecnología en estudiantes de primaria y secundaria, ampliar los conocimientos científicos y tecnológicos de los niños y crear una red internacional de investigadores que colaboren académicamente en el desarrollo de los futuros protagonistas del espectro científico colombiano.

En esta nueva versión, el ‘Programa Ondas de Colciencias’ y la ‘Tecnoacademia SENA’ apoyaron la realización de este encuentro reconociendo la necesidad de promover el aprendizaje científico en los niños y adolescentes, además, 128 de los niños que participan del programa pertenecen a la fase dos de la ‘Tecnoacademia SENA’ y 36 integran el ‘Programa Ondas de Colciencias’.

“El programa ‘Tecnoacademia SENA’ y ‘Clubes de Ciencias Colombia’ nace a partir del análisis del desarrollo económico del país en el que se evidencian las falencias del sistema educativo tradicional que no garantiza un óptimo acompañamiento o apoyo al emprendimiento científico o industrial; por lo que este tipo de programas buscan facilitarle a los jóvenes el ingreso a la ciencia y tecnología desde un modelo educativo distinto”, comentó la facilitadora de psicología de Tecnoacademia SENA Estefany González.

Para participar del programa ‘Clubes de Ciencia Colombia’ los niños deben estar matriculados en cualquier institución educativa, pública o privada del país, presentar una copia de su respectivo documento de identidad y tener las actitudes y aptitudes necesarias para desarrollar las actividades del programa.

“Creo que es excelente la oportunidad que nos brindan de experimentar y aprender, porque hay muchos estudiantes que no han tenido un encuentro cercano con la ciencia y después que asisten al programa se motivan y emprenden sus propios proyectos científicos, afirmó Valery Rincón, beneficiaria del programa y estudiante del Colegio Santo Tomás de Cali.

De los 85 clubes abiertos en el territorio nacional, ocho se desarrollan en las instalaciones de la Universidad del Valle, en diferentes temáticas, entre las que se encuentran el estudio de las termitas, las celdas solares, los beneficios de las bacterias y la introducción al aprendizaje de máquinas, entre otros.

Los días jueves y viernes, 21 y 22 de junio respectivamente, estarán destinados para las presentaciones, los posters y discusiones finales e intercambios de los proyectos científicos que los estudiantes han desarrollado en las aulas de trabajo y en acompañamiento de los instructores.

Los proyectos harán parte de la feria científica que hace parte de la clausura del programa y que se ejecuta con el objetivo de presentar los avances académicos, conocimientos adquiridos y las propuestas de investigación nacientes a partir de la inmersión académica a la que han sido expuestos a lo largo de la semana.

Igualmente, se invita a toda la comunidad caleña a participar de la feria científica el sábado 23 de junio a las 09:30 a.m. y del acto de clausura de ‘Clubes de Ciencias Colombia 2018’ a las 11:30 en el auditorio 5 del campus de Meléndez de la Universidad del Valle.

Estudiantes de colegios buscan producir plástico a partir de la papa

Sanchoco, ajiaco, ensalada y muchas otras recetas culinarias, son el destino de este codiciado tubérculo. Sin embargo, 17 estudiantes caleños que se forman en temáticas de ciencia en Clubes de Ciencia en la Universidad del Valle, llevaron la papa al laboratorio para indagar sus propiedades, con el fin de generar un polímero (plástico) que reemplace el tradicional que se produce a partir del petróleo, y que a mediados del año pasado ya había producido 8.500 millones de toneladas de plástico.

8.500 millones de toneladas de plástico es el total producido en los últimos 65 años, según un estudio de 2017 realizado por investigadores estadounidenses de la Universidad de Georgia, la Universidad de California, y la Sea Education Association.

Tal magnitud de contaminación, equivaldría a 822.000 torres Eiffel, 25.000 edificios como el Empire State, 80 millones de ballenas azules, un billón de elefantes, señala Semana. Parte de esos desechos, han formado al menos dos islas de basura, una entre las costas de Chile y Perú, siendo mayor a Francia, España y Alemania juntas; y otra, ubicada entre California y Hawái, albergando cerca de 87.000 toneladas de desechos.

Pero a pesar de los problemas, siempre hay personas interesadas en comprender y trabajar en soluciones, y un espacio que lo facilita ha tenido lugar este lunes 18 de junio y hasta el sábado 23 de junio, en cuatro regiones y 10 ciudades del país, donde se han estado reuniendo en toda Colombia, unos 3.000 estudiantes de colegios públicos, jóvenes de los programas de Tecnoacademias del Sena y de Ondas de Colciencias, para adelantar cursos intensivos alrededor de temas de nanotecnología, inteligencia artificial, ingeniería espacial, ciencias de la salud, entre otros, de la mano de investigadores de las universidades más prestigiosas del mundo, Harvard, MIT, Columbia, Cornell, entre otras.

En la Universidad de Valle en Cali, a través de su Vicerrectoría de Investigaciones (VRIN), son 11 grupos los que están recibiendo entrenamiento por los distintos docentes. Uno de esos equipos de trabajo, es el número 7, en el que trabajan 17 estudiantes, que aborda el tema de “Materiales del futuro”, en el que pretenden encontrar un nuevo polímero (plásticos que usamos por ejemplo día a día) para crear plásticos más benéficos con el medio ambiente y que demanden menos uso de energía durante su transformación industrial.

“El proyecto apunta a que los chicos aprendan conceptos fundamentales sobre los polímeros y química de los polímeros, y que aparte, desarrollen un nuevo material polimérico desde un material autóctono de nuestro país, como lo pueden ser los diferentes tipos de papas (criollas, pastusa, morada, capira, etc.)”, expresa la docente del grupo Maryluz Moreno, doctora en Química, que actualmente trabaja en el Instituto Catalán de Investigación Química, y que forma a los jóvenes junto a la co-instructora Mónica Hidalgo, Química de la Universidad del Valle.

La urgencia de este proceso investigativo es contribuir a disminuir la alta cantidad de contaminación generada en el mundo por el plástico, la cual abarca ya el 70% de las zonas de vertederos y océanos del planeta. La degradación de este material se demora aproximadamente 500 años, pero su velocidad de producción y contaminación está creciendo de una forma tan acelerada que, se estima que, en el 2060, el mundo ya no contará con la posibilidad de reciclar tanto desecho.

Jóvenes del cambio

Desde el Grupo 7 con el proyecto “Materiales del futuro”, los jóvenes estudiantes y las profesoras Maryluz y Mónica, han estado investigando maneras de crear plásticos mucho más favorables con la naturaleza. El tema central de su investigación lo enfocaron en detectar variedades de papas, este codiciado tubérculo de la gastronomía colombiana, que puede ser de gran ayuda para lograr el objetivo.

“Este proyecto es innovador porque vamos a tratar de obtener un hidrogel, otro tipo de polímero, que absorbe muchas veces su peso en agua. Los polímeros tradicionales los hacen a partir de acrilatos extraídos a partir del petróleo y este sería a partir de la papa, un tema no estudiado hasta el momento; y estos hidrogeles tienen aplicaciones en zonas áridas donde escasea el agua. Entonces para siembra, por ejemplo, sería de gran utilidad, ya que al igual que una esponja, el hidrogel absorbe el agua, y en una época de sequía, la va liberando” gradualmente, explica la docente.  

Para la estudiante Ana Valentina Yucumá Rodríguez de grado 11 de la Institución Educativa La Merced, el proyecto le llama mucho la atención por el hecho de trabajar con materiales y la química, materia que le apasiona. “Quiero estudiar es química pura o química farmacéutica. Me gusta el ambiente de laboratorio aquí y quiero aplicarlo, hacerlo llegar a otras personas”, afirma.

Su compañero de laboratorio, Wilmer Núñez, también de grado 11 de la institución Antonio José Camacho, viene trabajando en el programa de Tecnoacademias del Sena, y señala que se vinculó al proyecto de Clubes de Ciencia porque todo lo de “materiales con recubrimientos y demás, me puede ayudar en el proyecto del Sena”, comenta el joven que, a futuro, se ve estudiando Ingeniería Química en la Universidad del Valle para proponer alternativas productivas y de mitigación de impacto ambiental.




Chontaduro: un polvo mágico

Proveniente de El Tambo (Departamento del Cauca) o de la Región Pacífica y nacido a más de 15 metros de altura, fruto de la inflorescencia de la palma que lleva su nombre (Bactris gasipaes, en notación científica) el chontaduro es conocido ampliamente por el misticismo que lo rodea por ser considerado un potencializador sexual natural.

Hasta ahora la ciencia no ha podido probar que el chontaduro convierta a los hombres en mejores amantes, ni que despierte en algunas mujeres el fuego que Eros les negó. Sin embargo hay algo que la ciencia si ha podido probar: sus asombrosas propiedades alimenticias y nutraceúticas (además de alimentar nutre y defiende contra las enfermedades).

Este fruto, que para la muchos es un manjar, tiene en su pequeño “empaque” un arsenal alimenticio difícil de imaginar: alto contenido de antioxidantes en forma de vitamina A y E, que ayuda a capturar los radicales libres, convirtiéndose en un alimento anticancerígeno y antitumoral; betacarotenos, selenio que protege de enfermedades cardiovasculares, fibra, proteínas (casi tantas como un huevo), aceites y minerales como el calcio, hierro, zinc y cobre.

Posee 8 de los 20 aminoácidos esenciales para el ser humano. Las sustancias proteicas, construidas gracias a los aminoácidos, forman los músculos, tendones, órganos, glándulas, las uñas y el pelo.

El chontaduro es tan bueno a nivel alimenticio que el profesor Jaime Restrepo, de la Universidad del Valle, lo viene investigando desde hace más de 10 años y ha decidido, desde hace algunos semestres, incorporarlo a los cursos de bioquímica de los alimentos que dicta en el Alma Mater de los Vallecaucanos.

Es así como estudiantes de ingeniería de alimentos, química y tecnología química han pulverizado el chontaduro para convertirlo en una harina muy rica a nivel nutricional, con la que elaboran panes, empanadas, arepas, galletas, dulce, helados y muffins y pancakes, mermeladas, jugos aceites y yogures. Pero además del chontaduro, sus alumnos son motivados a explorar ingredientes con alto valor nutricional como la chía, maca, zapallo, kiwi y avena, entre otros.

La consigna del profesor Jaime Restrepo es promover en sus estudiantes la creación de industria y un estilo de vida donde primen la nutrición sobre la alimentación*, impulsando el uso y consumo de este fruto prodigioso que ha sido proclamado como uno de los cultivos más promisorios de América Latina por el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos.

*Alimentación entendida como el consumo de alimentos para suplir la necesidad calórica.

Premio para Univalle del Ministerio del Medio Ambiente

Hoy, 20 de junio, la Universidad del Valle recibió un reconocimiento por parte del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible por su contribución al objetivo ‘Colombia libre de PCB’, reconocimiento que se llevó a cabo durante la apertura de la VI Feria Internacional del Medio ambiente - FIMA 2018.

Esta distinción es obtenida gracias al trabajo de investigación “Caracterización y destrucción de aceites dieléctricos contaminados con bifenilos policlorados (PCB)”, liderado por el investigador Gustavo Eduardo Bolaños Barrera, docente de la Escuela de Ingeniería Química.

Los PCBs son aceites que se usan en equipos como transformadores, interruptores y reguladores eléctricos, y están en la lista de las 12 sustancias más contaminantes del mundo según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, pues contaminan con el solo contacto con la piel o por inhalación o ingestión.

Debido a esto, en 1998, representantes de varios países de todo el mundo acordaron erradicar los PCBs del planeta al 2028. Como primera etapa, se acordó identificar y marcar el 30% de los equipos y desechos reportados en el inventario de PCBs a más tardar el 31 de diciembre de 2016. Para cumplir, Colombia tiene una herramienta oficial administrada por el IDEAM que permite conocer el número total de equipos contaminados. En el Valle del Cauca el inventario lo efectúa la CVC.

El profesor Bolaños y su equipo encontraron la forma de descontaminar el aceite mediante el uso de fluidos supercríticos, es decir, usando agua comprimida a 220 atmósferas y temperaturas de hasta 500 grados centígrados.

El director de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación de la Universidad del Valle, Julien Wist, durante la recepción del reconocimiento afirmó que “es un placer recibir un premio que demuestra que efectivamente la Universidad del Valle está comprometida a dar respuestas a problemas del país, problemas que afectan a todos, entre ellos la contaminación ambiental".

Julien Wist también señaló que la Universidad del Valle ha participado más allá de la labor diagnóstica, pues ha aportado una nueva tecnología, creada localmente, para erradicar los PCB, demostrando el compromiso con el desarrollo y crecimiento del país junto con los ministerios y las agencias de protección del medio ambiente, a través de investigaciones pertinentes.

Entre otras de las universidades que recibieron dicho reconocimiento estuvieron la Universidad Industrial de Santander, La Universidad Nacional, y la Universidad de Antioquia.

La OTRI, dependencia de la Vicerrectoría de Investigaciones, ha apoyado a los investigadores con relación a la agilidad de procesos, y mediaciones con diferentes actores. “Este proyecto ha dejado grandes aprendizajes sobre la forma y manera de cómo deberíamos formular y articular proyectos para que la ejecución sea la más eficiente” reitera el director de la OTRI.

Univalle Tuluá abrió nueva especialización y dos maestrías

Tomado de Tuluá Gov

La Universidad del Valle, sede Tuluá, abrió tres nuevos programas para complementar estudios profesionales; una especialización y dos maestrías hacen parte de este nuevo abanico de ofertas educativas que llegan a la ciudad con docentes que gozan de prestigio en cada una de las áreas educativas y con perfiles profesionales con excelente aceptación en el campo laboral.

En agosto iniciarán las clases de la especialización en Auditoria en Salud, el cual tendrá énfasis en asesoramiento en los procesos de calidad en salud, planificación, dirección y gestión de procesos de auditoria, evaluación y diseño de sistemas de control interno dentro de una organización de salud, entre otras áreas, que son fundamentales en grandes empresas, incluso en aquellas que desean certificarse.

Programas Univalle

Asimismo, los tulueños tienen la posibilidad de fortalecer su conocimiento a través de la Maestría en Administración que forma gerentes capaces de liderar y gestionar organizaciones inmersas en entornos globales competitivos y dinámicos. Los docentes o amantes de las ciencias cauticas, interesados en continuar sus procesos de formación podrán acceder a la Maestría con Énfasis en Educación Matemática y Ciencias Experimentales.

La Administración Municipal, en cabeza del alcalde Gustavo Vélez Román, celebra estas nuevas alternativas de estudio que llegan a la ciudad, las cuales se convierten en parte fundamental de los procesos de transformación que vive la ciudad y abre la posibilidad a la comunidad de educarse a bajos costos, de igual forma se invita a la ciudadanía interesada a inscribirse en estos programas antes del 20 de junio. Para mayor información deberá dirigirse al alma máter

Desde el jueves, la 'Carpa de Melquiades' abre sus puertas en Univalle

Animales disecados, rompecabezas, colchón de puntillas, robótica, son algunos recursos de la Biología, Matemática, Física y Química, que expondrá la Universidad del Valle de forma gratuita en su evento 'Carpa de Melquiades', del 21 al 23 de junio, para que los caleños y visitantes, se acerquen con sus hijos al maravilloso mundo de la ciencia de una forma divertida.

Por segundo año consecutivo la Universidad del Valle, a través de su Vicerrectoría de Investigaciones y de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, realizará una de sus exposiciones más emblemáticas en la ciudad: La Carpa de Melquiades, una actividad que rinde homenaje a Gabriel García Márquez, y a la vez, acerca a niños, jóvenes y adultos en familia, a la ciencia.

Este año, se dispondrá de 40 mesas donde habrá más de 100 muestras en experimentos, exposiciones y juegos mentales relacionadas con la Biología, Física, Química y Matemáticas. Desde las Matemáticas, se tendrán algunas aplicaciones de robótica y programación; también habrá un ‘juguete’ llamado el Cubo Soma: un rompecabezas con un contenido matemático, el cual, gracias a la ayuda de la tecnología electrónica de Arduino (una tarjeta electrónica digital que opera gracias a un lenguaje de programación), y de la mano de un arreglo de luces leds, mostrarán todas las posibles soluciones del rompecabezas.

“En psicología, el cubo Soma se ha usado para medir la capacidad de concentración y el deterioro de habilidades cognitivas. Otra de las ‘estrellas’ de la exposición, es uno de los rompecabezas más antiguos de la humanidad: el stomachion, inventado por Arquímedes de Siracusa hace más de 2.200 años, el cual sigue fascinando a chicos y grandes desde entonces. Y por si quiere saber lo que significa stomachion, se lo decimos: dolor de estómago...”, señala Jaime Arango, docente de la Universidad del Valle que tiene a cargo la muestra de matemáticas.

Por el lado de la física, “tendremos proyectos en áreas de mecánica, física de ondas, física de fluidos, entre otros temas. En mecánica, habrá experimentos como la silla giratoria para mostrar el principio de conservación del momento angular; en ondas, tendremos copas sonoras, péndulos acoplados, etc.; además, una pequeña cama de clavos, sobre los que se pondrá un objeto (globo inflado) para medir cómo la presión de éste, se reparte sobre la superficie cuando hay muchas puntillas, a diferencia de cuando solo hay una, momento en el cual el globo explota”, manifiesta el profesor de Física, Edgar Mosquera.

Pero dentro de los experimentos de Física también estarán la Bobina de Telsa y el generador de Van de Graaff, éste último, conocido por, literalmente, ‘hacer poner los pelos de punta’ debido a la acumulación de carga eléctrica en el interior de una esfera metálica hueca.

También habrá muestras relacionadas con la Química, en las cuales se expondrá la fabricación de jabón, hidrogeles, aceites esenciales y algunos productos cosméticos. La idea es “contribuir a que las personas entiendan que muchas de las cosas que hacemos y usamos, son productos de reacciones químicas; y que podemos crear soluciones a problemas cotidianos con productos innovadores”, dice Rubén Sánchez, profesor de Química.

Y para quienes prefieren lo material a lo abstracto, también habrá exposiciones biológicas de animales disecados (taxidermia), muestras de plantas (botánica) biología marina y genética, entre otros temas que liderará el profesor Wilmar Barrios, docente encargado del Departamento de Biología, para quien “la carpa es una exposición que nos une en la Facultad a los cuatro departamentos (Física, Química, Biología y Matemática), y cada uno de ellos, muestra algo de sus saberes y experiencia, llevándolo a una escala sencilla, para que quienes nos visiten, entiendan”.

Así lo confirma Óscar Mauricio Cuéllar Valencia, estudiante de noveno semestre de Biología de la Universidad del Valle, quien manifiesta que ese trabajo de dar a entender la ciencia de manera sencilla, es “lo más valioso e importante; es mostrarles la ciencia desde otra perspectiva más dinámica e interactiva”.

La Carpa de Melquiades es un evento de entrada libre, y se ofrecerá desde el jueves 21 de junio, hasta el viernes 22 de junio desde las 9:00 a.m. y hasta las 6:00 p.m. en jornada continua; y el sábado 23 de junio desde las 9:00 a.m., hasta las 5:00 p.m. La carpa se encuentra ubicada en el recién renovado edifico CECIM B23 (antes edificio 342) de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas (detrás de la Facultad de Ingeniería).

A partir de hoy, exhibición de Clubes de Ciencia en Univalle

Del 18 al 23 de junio, la Universidad del Valle será uno de los espacios que hará parte de los 85 Clubes de Ciencia que se desarrollarán en 10 ciudades colombianas, donde se ofrecerán cursos intensivos y gratuitos alrededor de temas de nanotecnología, inteligencia artificial, ingeniería espacial, ciencias de la salud, entre otros, de la mano de investigadores de las universidades más prestigiosas del mundo.

Los Clubes de Ciencia nacen en México hace cuatro años, y desde hace tres, son adoptados por estudiantes doctorales colombianos de las universidades de Harvard y del MIT, quienes, en equipo con investigadores de otras academias nacionales y extranjeras, lideran y ejecutan este innovador programa que ya se realiza anualmente en seis países latinoamericanos, tales como: México, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay, Colombia y España.

Los encargados de presentar los talleres y cursos lúdicos en diversos temas científicos para acercar a la ciudadanía, especialmente a niños y jóvenes, con la ciencia, son estudiantes de maestrías y doctorado de algunas de las mejores universidades del mundo, entre las que están: Harvard, MIT, Columbia, Cornell, entre otras, con la finalidad de reforzar un concepto muy actual, que es la Apropiación Social del Conocimiento, el cual apunta a la generación de nuevo conocimiento desde la relación activa entre ciudadanía y academia.

De los 85 clubes de ciencia que se ofrecerán en el país, 11 tendrán presencia en el Valle del Cauca, en instalaciones de las sedes de la Universidad del Valle en Cali, Caicedonia, Buga y Yumbo, donde se trabajará con 220 niños en total.

Actualmente, el proyecto que se desarrolla en 4 regiones del país y en 10 ciudades colombianas (Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cali, Manizales, Pereira, Neiva, Ibagué, Cúcuta y Túquerres), cuenta con el apoyo del gobierno, Colciencias, Tecnoacademias, el Sena, y empresas privadas como Manuelita, Motorola, IBM, entre otras, y ha logrado llegar a más de 3.000 jóvenes en trece universidades públicas y privadas de Colombia.

Para conocer más sobre Clubes de Ciencia y toda su programación en cada ciudad, ingrese a: https://www.clubesdeciencia.co/

¿Se salvará el proyecto Hidroituango?

El Profesor de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle arquitecto Enrique Sinisterra O´byrne, quien fue el ingeniero de programación de las hidroeléctricas La Salvajina y Alto Anchicayá, opina en la W Radio sobre la situación de la hidroeléctrica en construcción Hidroituango.

El profesor Sinisterra O´byrne, coordinador del Programa Académico de Especialización en Administración de Empresas de la Construcción y Director de la Maestría en Internacionalización de Empresas de la Construcción, ambas de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle, fue contactado por Julio Sánchez Cristo director de la W Radio para explicar la situación de la hidroeléctrica sobre el Río Cauca que actualmente enfrenta problemas.

Miles de personas ha resultado afectadas por la falta de control en la construcción de Hidroituango que debido al invierno obligó a evacuar el agua por la casa de máquinas, ya que los túneles de desagüe se taponaron.

Más información: http://www.univalle.edu.co/medio-ambiente/hidroituango-problema-sin-control

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