Dos ciencias, una Universidad

Autor: Diego Torres González Equipo de comunicaciones Ciencias Naturales y Exactas

La existencia del ser humano ha estado marcada por la necesidad de dar respuesta a los distintos fenómenos de la naturaleza, esta necesidad fundamental para la supervivencia de la especie, devino en una curiosidad innata que ha propiciado la indagación científica y gestó el desarrollo de la Ciencia mucho antes de que el renacimiento incluyera el conocimiento de la naturaleza dentro de la filosofía. La Ciencia es pues una actividad humana, con la cual construimos una imagen de la Naturaleza.

Si en sus comienzos la actividad científica era casi inseparable de la religión y la magia, las necesidades  crecientes de la humanidad y el desarrollo de la misma ciencia la fueron haciendo cada vez más rigurosa y especializada, a través de los años “se dividió” en muchas “ciencias”, pero en todas ellas podemos distinguir dos grandes categorías, que solemos designar como: ciencia básica y ciencia aplicada, ambas complementarias entre sí.

Ciencia básica

La ciencia básica permite establecer y corroborar los fundamentos  de nuestro conocimiento del mundo, su objetivo es, esencialmente, desarrollar y crear nuevo conocimiento sobre el comportamiento de la Naturaleza, establecer o descubrir sus leyes básicas, entender el porqué de las cosas y aumentar el conocimiento humano sobre el entorno; conocimiento que a posteriori puede ser de utilidad para el desarrollo de aplicaciones.

Ciencia aplicada

La ciencia aplicada es, en principio, el desarrollo y la utilización de procesos científicos con el fin de solucionar problemas específicos y proponer los fundamentos o soluciones para la creación de nueva tecnología.

El profesor Efraín Solarte, del Departamento de Física, afirma que “el papel de la ciencia aplicada no es el desarrollo mismo de la tecnología, sino que se encarga del desarrollo de sus bases, entender cómo funciona y cómo se puede mejorar”. La importancia en esta forma de investigación radica en que gracias a ella, hoy gozamos de grandes innovaciones en áreas vitales como la agricultura, la medicina, la ingeniería y las artes.

Aunque la ciencia básica tiene como pretensión desarrollar las áreas en que el pensamiento humano tiene curiosidad, su investigación trae futuros beneficios que se materializan a través de la ciencia aplicada. Al respecto Héctor Fabio Zuluaga, profesor del Departamento de Química, manifiesta que “en muchas partes, algunos colegas opinan que la investigación debe dedicarse a resolver los problemas urgentes del país, pero no caen en cuenta que la ciencia básica al final puede derivar en aplicaciones, por lo que debe fomentarse ambas investigaciones y que el país debe trabajar en ambos frentes”.

Luis Norberto Granda, Jefe del Departamento de Física, resalta: “el mismo procedimiento que va creando la ciencia básica es una especie de motor para que la ciencia aplicada desarrolle tecnología que permita comprobar sus predicciones, lo que trae desarrollos en tecnología de punta”.

Por ejemplo, en 1916 Albert Einstein estableció los fundamentos para el desarrollo de los láseres, pero solo hacia la década de los 50 se logró el primer prototipo, desembocando en todas las aplicaciones que en la actualidad permite esta herramienta, siendo de gran utilidad en los campos de la medicina, la defensa, la navegación y la agricultura, entre otros.

Por otro lado, la creación de objetos tecnológicos sin una investigación científica previa y sin un acompañamiento científico de sus procesos deja en el empirismo todo su desarrollo, dando paso a explicaciones e interpretaciones mágicas  o acientíficas, como era el caso de procesos tecnológicos muy antiguos como el del vidrio o la fabricación de armas y herramientas, que se tiñeron con el aura mágica de la alquimia, o de la metalurgia primitiva.

Cuando fuimos capaces de hacer química para entender cómo se hacían los vidrios, y cuando entendimos la Física de los cuerpos sólidos y cómo funcionan los metales, empezamos a usar esas bases para mejorarlos” explica el profesor Efraín Solarte sobre la importancia de investigar.

Univalle: básica y aplicada

Los distintos grupos de investigación de la Universidad del Valle, y específicamente los de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, se dedican a la investigación científica tanto en su forma básica como aplicada. Los profesores reconocen que la formación en ambos tipos de investigación es fundamental para quienes mañana se enfrentarán al mundo laboral en el campo científico y productivo.

Ante esto, Juan Miguel Velásquez, profesor del Departamento de Matemáticas, resalta que “el desarrollo de una sociedad se mide por la capacidad de producir ciencia y en la forma que es capaz de usar esa ciencia para mejorar su calidad de vida”. Igualmente, añade que no darle la misma importancia a la ciencia básica, con respecto a la aplicada, sería poner un obstáculo al futuro al limitarnos solo a la búsqueda de respuestas a los problemas actuales.

La Facultad de Ciencias Naturales y Exactas y en general, la Universidad del Valle, realiza investigación científica básica sobre física del estado sólido, fotónica, computación cuántica, análisis numérico, gravitación, química teórica y computacional, genética humana, genética molecular, biología evolutiva entre otras, pero también es fuerte en la investigación aplicada, como por ejemplo el desarrollo de tecnología con el fin de aumentar la producción en cultivos marinos, especialmente camaronicultura; el desarrollo de un tipo de acero para la construcción, más liviano, resistente y económico que los aceros comerciales; el uso de láseres para control de cultivos celulares;  la invención de celdas de combustible para equipos portátiles usando etanol, y el uso de métodos de la física, la química y la biología, para contribuir al mejoramiento de la agricultura regional, entre muchas otras investigaciones.

La ciencia es el soporte que nos permite entender  cuanto nos rodea y  los investigadores de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle, independientemente de su área de trabajo, destacan las labores que se llevan a cabo en ambos modos de investigación, los cuales impulsan el desarrollo de nuevo conocimiento y adelanto científico en el Valle del Cauca y la región.

El profesor Jaime Arango, del Departamento de matemáticas, concluye: “no sabemos los problemas que se van a presentar, los avances de la tecnología plantean retos enormes, la complejidad de los problemas, la cantidad de información que hay en este momento hace que se necesiten teorías y aplicaciones realmente novedosas”.

 

Primeras doctoras en ciencias matemáticas de Univalle

Tomado del diario El País- Cali. | Autor: Manuela Rubio Sarria

Juddy Heliana Arias, de 35 años, vallecaucana, y Nidia Yadira Caicedo, con 33 y nariñense, son las primeras mujeres en convertirse en doctoras en ciencias matemáticas de la Universidad del Valle. Se graduaron en julio de este año. Antes estudiaron en colegios normalistas, o sea que desde niñas se formaron para ser profesoras. ¿Pero de matemática? ¿Y por qué apenas dos mujeres graduadas en un doctorado con 11 años de vida?

Juddy Heliana

Juddy Heliana Arias nació en Jamundí. Es alta, transmite elegancia y seguridad. Actualmente es docente de tiempo completo en la Univalle, donde además del doctorado cursó licenciatura en matemática y una maestría en ciencias matemáticas. Ahora dicta el curso de ecuaciones diferenciales y otro curso electivo de introducción a la biología matemática. “Desde pequeñas a las mujeres no las impulsan a que se metan a la ciencia, pareciera que fuera solo para hombres…”, dice ella, contando que en sus clases los hombres son siempre la mayoría.

Entre risas también cuenta que en su caso, las matemáticas son innatas. Su mamá, María Heliana, le contó que cuando estaba embarazada de ella, se convirtió de repente en una muy buena alumna de esa materia, cuando antes sus calificaciones no eran muy buenas: “Mi mamá dice que eso era yo, que ya la estaba influenciando”, afirma Juddy.

Aunque luego tuvo escuela familiar: creció viendo a sus abuelos, que tuvieron una tienda y eran muy ágiles con las cuentas pues de esa forma se ganaban la vida. Y de la mano de ellos aprendió a cogerle el gusto a los números: “Las matemáticas ayudan a desarrollar un pensamiento crítico. Para mí, casi todo está regido por las matemáticas, la vida cotidiana es muy lógica y allí están las matemáticas. La música, por ejemplo, tiene que ver con números. A partir de las matemáticas se puede modelar interacciones entre animales, crecimiento de plantas, interacción de células. Desde ahí se pueden encontrar modelos que puedan representarlos matemáticamente”, dice Juddy.

El gusto adquirido viendo a sus abuelos trabajar, sumado a la vocación innata por los números, y la formación como normalista, podría ser los elementos principales de la fórmula cuyo resultado final es el título como doctora en matemáticas. En su niñez hay otra anécdota que habla de su afinidad con los números: por una hepatitis y apendicitis aguda, en algún momento estuvo 20 días sin poder ir al colegio. Al volver a clase pensó que sería difícil desatrasarse pero resultó que en matemáticas le bastaron unas horas para aprenderlo todo. Hasta fue capaz de enseñarle a sus compañeros lo que ellos aún no entendían. En su caso, las matemáticas son pura pasión.

Nidia Yadira

Nidia Yadira Caicedo cuenta que desde muy niña se sentía atraída por las matemáticas, pues su mamá le enseñaba las tablas de multiplicar a su hermana mayor y Nidia siempre se las aprendía primero. Desde entonces dice haber creado una relación eterna con los números: su pregrado fue en matemática, al igual que los dos posgrados que ha hecho; y espera seguir en la ruta de la matemática a través de la docencia. Su hermana, a pesar de que no haber sido muy rápida con las tablas de multiplicar, terminó siendo Química. Y su hermano está terminando Ingeniería electrónica. En la familia las ciencias son un factor común.

“Las matemáticas son la ciencia del pensar, leí en un libro, y es cierto: ellas ayudan a desarrollar el pensamiento abstracto y el creativo, y le ayudan a uno a tener una visión diferente de las cosas. Son la madre de las otras ciencias, en ellas se establece la base para las aplicaciones, además se utiliza en la vida cotidiana desde que Dios creó al mundo”, asegura.

Después de terminar la licenciatura en matemática en la Universidad del Nariño, Nidia estudió matemáticas puras porque ese siempre había sido su deseo. La diferencia, entre una y otra cosa, explica, es que en las matemáticas puras se estudian los fundamentos teóricos de la materia, que pueden tener aplicaciones en la vida cotidiana para darle soluciones a problemas reales. Mientras que la licenciatura está enfocada a la pedagogía, a la formación docente.

Y es por eso que decidió dejar por un tiempo su querido Pasto e ingresar a la Universidad del Valle, “porque es una universidad reconocida a nivel nacional”. En la región, solo la Univalle tiene ese doctorado.  Además allí, cuenta, le brindaron la oportunidad de financiar los estudios con una asistencia de docencia, pues en esa época Nidia no estaba vinculada a ninguna institución. Gracias a ese apoyo fue que pudo realizar el doctorado.

Actualmente Nidia es profesora de álgebra en la Universidad del Tolima. Y al igual que Juddy, dice que en sus clases predominan los hombres: “En Pasto, en el pregrado, siempre había más hombres. Y al llegar a Cali noté exactamente lo mismo en la maestría y en el doctorado, al parecer las mujeres se van más por las humanidades y los hombres por la ciencia, pero yo no estoy de acuerdo con que sea así siempre”.

En la utilidad  que tienen las matemáticas en la cotidianidad, Nidia, coincide con su compañera Juddy. Por ejemplo, ambas, en sus trabajos de grado, desarrollaron investigaciones centradas en ayudar a buscar solución para dos líos en la ciudad: la interferencia en la señal de los celulares y el mosquito del dengue.

Nidia demostró a través de algunos conjuntos de números bien construidos, que las antenas de la señal celular se pueden ubicar estratégicamente para mejorar la recepción telefónica. Y Juddy, por su parte, demostró con modelos matemáticos que hay larvas y depredadores que, en estado acuático, pueden ser determinantes en el control del mosquito del dengue. “El ciclo de vida del vector esta dividido en dos estadios generales:  el adulto, el aéreo, que es el transmite la enfermedad, y esta el acuático, es decir el de los huevos, larvas y pupas. Cada uno  tiene una dinámica de desarrollos y cambios en el tiempo. Se ha demostrado que se pueden controlar, desde el nivel matemático. Matemáticas  en función de la vida.

“Por cosas como estas es muy bonito ver como a través de las matemáticas estás aportando algo a la sociedad”, dice su compañera justamente, Juddy. Durante la entrevista para este arículo, ella, Juddy, cuidaba en su oficina de la Univalle al hijo de uno de sus compañeros de trabajo: un niño pequeño que trató con gran cariño, con voz tierna, al que recibió con un pedazo de plastilina porque sabe que le encanta jugar con plastilina. Al pequeño se le notaba lo mucho que la quiere. Ella, como buena profesora, siempre le responde con paciencia.

Pocos doctores

Según el Consejo Nacional de Acreditación,  en Colombia solo hay 226 doctorados y al año se gradúan 245 alumnos, cifra muy baja a comparación de Brasil donde al año se gradúan 12,217 doctores.

Además en Colombia  solo 43 universidades tienen programas de doctorado y 6 de ellas tienen 126, de los 226 que actualmente existen.

Se trata de la Universidad Nacional,  con 57, la Universidad de Antioquia, con 24, la Universidad de los Andes, con 15, la Universidad del Valle, con 13, la Universidad del Norte, con 10, y la Universidad Javeriana, que cuenta con 7 programas.

Un libro para reconstruir la memoria

“La memoria es la mejor vacuna para evitar que se ahonden los conflictos del futuro”, con esta reflexión de Julián González Mina, director del Grupo de Investigación en Periodismo de Investigación de la Universidad del Valle, inició el pasado miércoles el lanzamiento del libro ‘Pistas para narrar la memoria: periodismo que reconstruye las verdades’.

Uno de los autores de este proyecto editorial, que se realizó con el apoyo de la organización de periodistas ‘Consejo de Redacción’ y la fundación ‘Konrad Adenauer Stiftung’, es Kevin Alexis García, director del Programa Académico de Comunicación Social de la Universidad del Valle. “La apuesta de este libro es favorecer el cubrimiento periodístico y lograr llegar a periodistas y estudiantes de periodismo para que puedan encontrar allí una guía, pistas, sugerencias, metodologías, contextos, analogías que permitan cualificar la memoria en Colombia”, señaló García.

Al encuentro asistieron las coautoras del libro Ginna Morelo, editora de la unidad de datos del periódico El Tiempo y presidenta de Consejo de Redacción, y Olga Behar Leiser, periodista de investigación colombiana y docente de la Universidad Santiago de Cali. “No podemos seguir construyendo memoria desde los despachos y escritorios de Bogotá, debemos contar la historia desde las regiones, contar con las voces de las víctimas del conflicto que ahora, según datos del Estado Colombiano, ya suman ocho millones: ocho millones de historias”, dijo la periodista.

Hoy conferencia sobre cultura escrita campesina

Hoy viernes 28 de octubre el Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Valle ofrecerá la conferencia ‘Cartas en circulación: los campesinos colombianos escriben a Radio Sutatenza, 1953 – 1974’, a cargo de Aura Hurtado, profesora de la Maestría de Educación de la Universidad Javeriana de Bogotá. 

Esta presentación hace parte de los resultados de la disertación de la maestría de la profesora Hurtado titulada: ‘Cartas, radios e impresos: cultura escrita campesina en Colombia, 1953 – 1974’, que contó con apoyo del Instituto Colombiano de Antropología e Historia -ICANH, a través del programa de Estímulos a la Investigación en la modalidad de Historia Republicana del 2015.

Entre sus hallazgos encontró que para el período de 1953 – 1974 fueron conservadas 76.992 cartas, en su mayoría enviadas por campesinos de las más diversas regiones del país a el Asociación Cultural Popular ACPO, junto con una cantidad indeterminada de copias de las respuestas que la organización envió de vuelta. Esta es una evidencia de un fenómeno inédito de masificación de la práctica epistolar entre la población campesina.

Lugar: Auditorio Antonio J. Posada, edificio 387

Fecha: viernes 28 de octubre

Hora: 10:00 a.m.

Informes: Departamento de Ciencias Sociales

Teléfono: 321 23 22

Cine: 'Memorias del subdesarrollo'

El viernes 28 de octubre el cineclub de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Valle proyectará ‘Memorias del subdesarrollo’, una película cubana dirigida por Tomás Gutiérrez Alea.

Esta película es exhibida como parte de la propuesta que tiene, este semestre, el cineclub en torno al cine latinoamericano; las películas, siete en total, que van desde México hasta Argentina, han sido escogidas con el propósito de generar opiniones y debates acerca de temáticas de la socioeconomía, siempre con la guía de profesores y estudiantes de la Facultad y de otras dependencias académicas.

Lugar: Auditorio Antonio J. Posada, edificio 387

Fecha: viernes 28 de octubre

Hora: 5:00 p.m.

Muestra de danza contemporánea

Hoy jueves el Departamento de Artes Escénicas de la Universidad del Valle presenta, en función especial, la obra de danza contemporánea “Historias convergentes”, espectáculo compuesto por siente coreografías que tienen como título: PSYCO: de adentro hacia afuera, Adiós, Carta de mi soledad, Easy, Relatividad, Hilos y culmina con Historias convergentes.

La obra, dirigida por la maestra  Andrea Bonilla, coreógrafa con estudios en Artes Escénicas con énfasis en Danza Contemporánea, contará con la participación de las estudiantes de Licenciatura en Danza Clásica.

Fecha: jueves 27 de octubre

Hora: 5:30 p.m.

Lugar: Sala de Teatro Univalle (Auditorio 4) Ciudad Universitaria Meléndez

Egresado de Ingeniería recibe premio de investigación

El egresado del Programa de Ingeniería Eléctrica de la Universidad del Valle Andrés Pérez Uribe fue galardonado con el premio de investigación "Calidad de Vida” de la Fundación DALLE MOLLE de Suiza por su proyecto “Actidote: actividad como un antídoto contra la exacerbación de la enfermedad entre las personas minusválidas”.

Actidote es un proyecto en desarrollo de la Escuela Superior de Ingeniería y Gestión de Yverdon, Suiza. Su objetivo es desarrollar una tecnología para medir el esfuerzo físico de una persona en una silla de ruedas. Una especie de podómetro para el uso de personas discapacitadas. El premio “Calidad de Vida” es otorgado a las investigaciones que gozan del reconocimiento de los investigadores de universidades, empresas públicas o privadas.

Pérez es ingeniero electrico de la Universidad del Valle y Doctor (Ph.D.) en  Ciencias de la Computación, de la Escuela politécnica Federal de Lausan y actualmente es profesor del Instituto de Tecnologías de la Información y Comunicación IICT Escuela de Negocios e Ingeniería Vaud (HEIG-VD) Universidad de Ciencias Aplicadas de Suiza Occidental (HES-SO).

La influencia de la universidad en Herencia de Timbiquí

Ayer fue un día sin mayores novedades en el Campus de Meléndez de la Universidad del Valle, sin embargo algo poco común ocurría por los lados del restaurante universitario, al lado del Parque de Banderas, pues cerca al medio día había una romería.

Me acerqué con algo de cautela porque inicialmente pensé que podía ser un conflicto. Pero me retornó la confianza cuando vi un grupo de músicos, en el césped, con marimba, guitarra y tambora tocando como si estuviesen ensayando, rodeados por varias cámaras de video y fotografía. Entonces la curiosidad me acercó un poco más.

Como sin interés y sin afanes, como cualquier curioso que quiere saber qué pasa en su entorno, me acerqué a otro de los noveleros y con un tono cómplice le pregunté qué sucedía. Me respondió con algo de entusiasmo. “Estos músicos son el grupo Herencia de Timbiquí y están grabando un video”.

Sabía que Herencia de Timbiquí es un afamado grupo nacido en Timbiquí y que ha obtenido premios como la gaviota  de oro en el Festival de Viña del Mar en Chile, pero pensé seguir  de largo, sin embargo estaban tocando una melodía de esas que detienen al que la escucha y, como si algo me obligara, terminé en el corrillo, como integrado con la música y los cantantes.

Luego de unos minutos culminó la grabación y, como la neblina,  los curiosos empezaron a dispersarse sin dejar huella. Yo estaba en el papel de curioso, así que abordé a uno de los músicos. Un joven de unos 27 años, un poco barbado, tez clara y de palabra fácil, con una camiseta negra que en la espalda tenía el nombre del grupo.

Me le presenté y con la intención de iniciar una conversación le arrojé una pregunta, como quien lanza un anzuelo al río,  pensando que quizá no respondería, o que lo haría muy ligeramente. Le pregunté si era cierto que tres egresados de la Universidad del Valle eran integrantes del Grupo Herencia de Timbiquí.

Su respuesta fue la de alguien que parecía estuviera esperando esa pregunta desde hacía tiempo y me dijo con cierto tono de alegría y alborozo “sí, así es, yo soy Andrés Pinzón, el guitarrista del grupo  y soy orgullosamente egresado de la Licenciatura en Música de la mejor, de la  Universidad del Valle”.

Como si fuera un antiguo conocido agregó. “Aquí en el campus de Meléndez he pasado los mejores momentos de mi vida. ¡Ahhh! que no daría por seguir aquí en la Universidad, pero los compromisos no me dan tiempo”. Y la conversación siguió, como entre dos amigos que se reencuentran. En un tono que no entendí si era una queja o una explicación me dijo que estaba feliz de ser parte de Herencia de Timbiquí, pero extrañaba la Universidad.

Le pregunté qué era lo que más extraña y me contó que estudiar música era algo que le gustaba mucho, por eso después de graduarse de la licenciatura en música, en 2012, siguió estudiando y se graduó en guitarra clásica el año pasado.Luego de una pausa agregó, “también extraño a mis profesores como el maestro Héctor González, quien me influenció como profesor y como persona”.

Después me enumeró a los profesores Arturo Henao, Svetlana Bouchkaber, Adolfo Montaño, Mario Gómez Vignes y Angela Triana como personas que lo formaron musicalmente y a quienes extraña de alguna manera.

Para cambiar el tema le pregunté cómo había llegado a integrar un grupo tan reconocido  y me comentó que desde que comenzó sus estudios universitarios trabaja con grupos musicales. En principio tocaba canciones de rock y luego hizo parte de otros grupos con un repertorio variado.

Así transcurrió gran parte de su vida estudiantil, aprendiendo música, generalmente clásica en las mañanas y tocando música popular en las noches.

Y como cualquier persona que vive en la música, para la música y de la música conoció  grupos  y artistas ya reconocidos en el ámbito nacional e internacional. A veces porque alternaba con ellos en el escenario y otras porque le pedían que reemplazara  fortuitamente alguno de sus integrantes. Lo hizo en algunas oportunidades con Herencia de Timbiquí y cuando ellos necesitaron un guitarrista lo llamaron.

Mientras hablaba, el guitarrista Andrés Pinzón llamó, con un gesto de mano, al marimbero del grupo Enrique Riascos y me lo presentó. Le dijo que yo estaba preguntando por los egresados de la Universidad que hacían parte del grupo.

Enrique es un moreno de un metro con 72, de esos que inspiran confianza en mirada, sereno y la cabeza llena de trenzas pequeñas. Es decir, con un peinado poco usual.

Con voz medio risueña dijo que él era egresado de ingeniería eléctrica y el otro integrante egresado de la Universidad, de ingeniería electrónica, es Cristhian Salgado pero no estaba presente.“Me gradué en el 2014 de ingeniero eléctrico”, prosiguió Cristhian, “pero no me pregunten cómo lo hice, pues el trabajo en el grupo no me daba tiempo para la tesis de grado, sin embargo logré hacerla, entregarla y graduarme”.

¿Y porque escogió la ingeniería eléctrica si su interés en la vida está signado por la música?, le pregunté al marimbero Riascos, quien respondió con la tranquilidad que lo caracteriza.

“Es que las dos cosas me gustan mucho y estudiar ingeniería eléctrica es algo importante para mí, a pesar de que entré a Herencia de Timbiquí en el 2008 y pase más tiempo en presentaciones y ensayo que en la misma Universidad, a la venía a cumplir básicamente con mis obligaciones académicas porque no tenía tiempo para nada más”.

Pensé continuar con la conversación pero ya la mayoría de los músicos habían subido al bus que los sacaba del campus universitario, mientras mis dos interlocutores se despedían con un saludo un poco extraño. Me dijeron “después seguimos hablando”, como si en realidad fuéramos conocidos de mucho tiempo que en corto tiempo se volverán a encontrar.

Presidente de Asociación Colombiana de Ciencias Biológicas

El profesor de la Universidad del Valle Felipe García Vallejo fue elegido como presidente de la Asociación Colombiana de Ciencias Biológicas, ACCB, una entidad de carácter científico sin ánimo de lucro, con capítulo en las capitales de los departamentos del país y creada para promover el desarrollo y la investigación de las ciencias biológicas.

La ACCB nació en 1965 bajo el bajo el liderazgo de Enrique Tono, Jefe del Departamento de Bioquímica de la Universidad del Valle, con representación de casi todas las Facultades de Medicina del país de ese entonces. El objetico de la ACCB es el de fomentar el interés por las ciencias biológicas; agrupar a las personas que trabajan en docencia, investigación y divulgación en ciencias biológicas y asesorar a las entidades dedicadas a la enseñanza, investigación y divulgación de las Ciencias Básicas.

Durante el evento de elección del profesor Vallejo García se designó al capítulo Valle como el mejor de la Asociación y se le otorgó el premio Vida y Obra de la ACCB al profesor Julio Cesar Montoya.

Felipe García Vallejo es biólogo de la Universidad del Valle con un doctorado (Ph.D.) de la universidad de Sao Paulo –Brasil y un Póstdoctorado de ´Harvard Aids Institute´ -USA. Ha obtenido premios académicos y de investigación a nivel nacional e internacional. Es profesor titular de la Facultad de Salud y con un amplio historial en el campo académico e investigativo.

Lectura dramática 'Arreglando al rey Juan'

El Departamento de Artes Escénicas de la Universidad del Valle, en convenio con el  Festival de Teatro Brújula Sur, presenta la lectura dramática de la obra “Arreglando al Rey Juan” del dramaturgo norteamericano Kirk Lynn. La obra estará a cargo de estudiantes de Licenciatura en Arte Dramático, bajo la dirección de Alejandro González Puche.

Arreglando al Rey Juan es una versión contemporánea de La vida y la muerte del Rey Juan de William Shakespeare, escrita por el dramaturgo norteamericano Kirk Lynn, con la traducción al 'caleño' de Enrique Lozano y Paz Pardo.

Fechas: viernes  28 de octubre

Conversatorio con Kirk Lynn- 3:30 p.m.

Lectura La vida y la muerte del Rey: 5:00 p.m

Lugar: Sala de Teatro Univalle, (Auditorio 4) Campus Universitario Meléndez

Informes: escenicas.univalle.edu.co

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