Una invitación a “despartidizar” el plebiscito de paz hicieron los periodistas María Elvira Bonilla y Jaime Abello Banfi durante el conversatorio “Los medios de comunicación y su papel en la construcción de paz”, realizado en la casa de la Sociedad de Mejoras Públicas, que hizo parte de las actividades de “Cali, epicentro de paz”, que concluyó este miércoles 24 de agosto.
Los periodistas mencionaron que es necesario que la ciudadanía lidere la campaña por el plebiscito y no sean las figuras políticas tradicionales las que promuevan esta iniciativa.
“Creo que los medios hemos hecho mal la tarea. De haberlo hecho bien, no estaríamos en este ambiente de polarización”, mencionó Bonilla quien agregó que los medios de comunicación no han sabido relatar el conflicto, aun cuando el acceso a algunas zonas del país ha sido imposible. Con ese panorama, los medios han construido narraciones muy pobres, que no complejizan la realidad, y que precisamente, esa es la tarea de los periodistas.
Por su parte, Abello Banfi agregó que en algunos medios de comunicación, más que todo impresos y digitales, se han dado experiencias significativas en esa vía. Sin embargo, hace falta, de manera general, dejar de dar la voz a políticos y permitirle hablar la voz a otros actores, en una búsqueda de pluralidad.
Agregó que uno de los grandes logros de los acuerdos de paz será el mejoramiento de las condiciones de seguridad para el país.
María Elvira Bonilla sostuvo que el momento que vive Colombia es oportuno para darle cabida a otros rostros, encontrar nuevos líderes ciudadanos que desde los territorios están construyendo y aportando a la paz.
“Hay que abrir el abanico de voces a las organizaciones. Los medios de comunicación no pueden asumir una militancia, su obligación es registrar y hacer una gran sinfonía de voces para “despartidizar” el plebiscito. El gran actor, de cara a este momento, es la ciudadanía y los medios deben estar detrás de ellos ayudando a hacer eco de esas voces”, mencionó la periodista.
María Elvira Bonilla es la directora del portal informativo Las Dos Orillas, medio digital creado por periodistas y columnistas reconocidos del país, con el objeto de convertirse en un espacio para representar la pluralidad de miradas en los sucesos. Estudió filosofía y letras en la Universidad de Los Andes y literatura en Nueva York. Lleva más de 25 años en el ejercicio periodístico; ha sido directora de las revistas Cambio 16, La Nota, Cromos y del periódico El Espectador.
Jaime Abello Banfi es director de la Fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano¸ creada y presidida por Gabriel García Márquez para trabajar en la formación y perfeccionamiento profesional de los periodistas de los países iberoamericanos. Egresado de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Javeriana¸ ha dedicado la mayor parte de su vida profesional a la industria de los medios de comunicación. Ha sido asesor de diversas instancias del gobierno colombiano en la reforma de la legislación en materia de televisión¸ telecomunicaciones y cinematografía.
“Cali, Epicentro Desarrollo y Paz” es un evento organizado la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, la Corporación Consorcio Ciudadano, la Fundación para el Desarrollo Integral del Pacífico – FDI y la Alcaldía de Cali. Este evento contó con el apoyo de la Universidad del Valle y otras universidades de la región, así como la Organización Internacional de Migraciones, la Unidad de Acción Vallecaucana, Fundación Alvaralice y el Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría.
El Departamento de Artes Escénicas de la Universidad del Valle, en función especial, presenta “Griots, Cuentos de África” uno de los espectáculos de mayor impacto y recordación realizado por los estudiantes de la Licenciatura en Arte Dramático de la Sede Pacífico. La obra es una adaptación de cuentos tradicionales africanos, bajo la dirección de Juan Carlos Osorio y se presenta este viernes 26 de agosto a las 5:30 pm, en la Sala de Teatro Univalle.
“Griots, Cuentos de África” es una adaptación de relatos tradicionales que representan una muestra de la esencia del continente africano. En los relatos encontramos valores universales en donde se alternan personajes populares, seres fantásticos y la magia del mundo animal. Las historias llegan al espectador a través de los Griots, ancestrales narradores depositarios de la tradición oral.
Para la puesta en escena se han escogido cuatro maravillosos relatos. La escenografía y el vestuario reflejan a los tradicionales Griots, acompañados con breves elementos que enmarcan la esencia de África. Y el concepto visual está inspirado en el artista americano Keith Mallett.
La dirección es de Juan Carlos Osorio Molano, actor, director y docente de la Licenciatura de Arte Dramático de la Universidad del Valle, Sede Buenaventura, quien junto a sus estudiantes ha realizado una delicada adaptación que traspone la poética africana, su sabiduría y cosmovisión, a nuestro litoral.
Fechas: viernes 26 de agosto de 2016
Hora: 5:30 pm.
Lugar: Auditorio 4 – Sala de Teatro Univalle
Informes: http://escenicas.univalle.edu.co
Ramiro Arbeláez, docente de la Universidad del Valle, hace repaso de la industria cinematográfica.
Tomado de El Tiempo.
Por: Ramiro Arbeláez Docente en la Universidad del Valle Cali.
La cinefilia no es otra cosa que la pasión por el cine. En Cali, esa pasión ha estado presente tanto en las clases medias y altas, como en las populares, y se ha expresado de diferentes maneras, no solo durante el siglo pasado, sino también en lo que llevamos del presente.
Recurrentemente oímos decir que una de las razones que ha hecho posible el éxito de varias producciones caleñas del presente y del pasado, ha sido la pasión y el conocimiento que los directores de las películas han tenido de la historia del cine; lo que les ha permitido no sólo emular con creatividad a sus referentes, sino incluso distanciarse de formas anteriores en busca de su propia expresión.
En Cali comenzamos a tener salas de cine estables y dedicadas con exclusividad al cine desde los años 30, ya que el fenómeno cinematográfico tardó años en estabilizarse. Las primeras aparecieron en el centro, pero a partir de los años 40 comienzaron a aparecer en los barrios. Esto posibilitó la formación de públicos distintos de acuerdo con las características de la sala, su ubicación geográfica y el entorno socio-económico del sector.
Cada sala fue encontrando, poco a poco, su vocación, es decir estableciendo una estrecha relación entre el cine que exhibía y el público asistente. Esto permitió la conformación de audiencias, contribuyó a forjar fuertes identidades urbanas y a distinguir culturas. El cine no fue el único medio de comunicación que intervino en el proceso, pero fue muy importante para las generaciones que crecimos en la ciudad, sobre todo a partir de los años 50.
Para los sectores populares fue muy importante la existencia de salas como el Teatro Cervantes, el San Nicolás, el Sucre y el Belalcázar, desde los años 40; posteriormente también el Teatro Roma, el Ángel, el Rialto, el Avenida, el Imperio, el Ayacucho, el Alameda, el María Luisa, el Libia, el Troncal y el Asturias, para nombrar solo algunos. Lo mismo que para las clases media y alta fueron importantes el Colombia, Jorge Isaacs, Municipal, Bolívar, Aristi, Colón, San Fernando, Cid y Calima, para no agotar a los lectores.
Tanto el antropólogo urbano Alejandro Ulloa, como después la comunicóloga María Fernanda Arias, han demostrado la importancia que tuvo el cine para las clases populares, sobre todo cierto cine mexicano (Tin Tan, Resortes, las rumberas y otros) y estadounidense (musicales, especialmente con Fred Astaire, Gene Kelly, Ginger Rogers) con los que los caleños afianzamos la competencia en el baile y el gusto hacia el melodrama y la música popular durante las décadas del 40 y 50.
Para las clases media y alta también el cine americano y europeo fueron importantes para reforzar identidades culturales.
Pero el cine también fue importante por el simple hecho del encuentro, lo que permitió al ciudadano ejercer su socialidad en los teatros al momento de ver y gozar colectivamente las películas.
Hace algunas décadas, ir a cine en Cali constituía un programa fundamental en la vida social del fin de semana, cuando las ofertas de diversión pública eran reducidas. Las salas eran diseñadas como espacios de encuentro y decoradas en un estilo adecuado para el disfrute de un público preparado para la ocasión.
La arquitectura, el diseño y la iluminación de estas construcciones pudieron revelar también un espíritu y una ideología. Y la concurrencia del público a ellas significó el deseo de ver proyectados ciertos sueños colectivos concomitantes con aquellas formas.
En Cali encontramos grupos que se organizaron para ejercer su cinefilia desde finales de los 50. El pionero, tal vez haya sido el Cine Club La Tertulia, del grupo comandado por Maritza Uribe de Urdinola. Finalizando los 60 la cinefilia de Carlos Mayolo, por ejemplo, se convirtió en militancia cinematográfica, pues junto a Jaime Vásquez y Enrique Buenaventura armaron el Cine Club Cine Estudio 35, que exhibía cine con un proyector de 16 milímetros en sindicatos y centros culturales.
El siguiente grupo importante fue el comandado por Andrés Caicedo, quien fundó el Cine Club de Cali en el Teatro San Fernando en 1971, responsable también de la revista de crítica cinematográfica Ojo al Cine. A ese cine club pertenecieron también Luis Ospina y Carlos Mayolo.
Es reconocida la declarada pasión de este grupo por el cine, especialmente por el género de terror, presente no solo en la obra caicediana, sino también en las primeras películas de Ospina y Mayolo. El primer largometraje de Ospina, Pura Sangre (1982), es un singular homenaje al cine de vampiros, el que aprovecha para contar la historia del ‘monstruo de los mangones’, personaje real que aterrorizó nuestra infancia caleña en los 60.
El primer largo de Mayolo, Carne de tu carne (1983), cuenta una historia de terror familiar, de vampiros y zombies dedicado al director Roman Polanski.
En ese cine club también moldeó su cinefilia el cineasta Oscar Campo, cuyas primeras producciones hacen referencia al cine de géneros. Pero no solo fueron directores los que asistían fervorosamente al Cine Club de Caicedo los sábados al medio día: Escritores, fotógrafos, diseñadores, escenógrafos, sonidistas, productores, actores y actrices, que serían clave para el cine caleño y colombiano de esta época y del futuro, abrevaron en la pantalla de Caicedo y pulieron allí sus primeras ilusiones cinematográficas.
Pero hay que reconocer que no fue el único cine club de la época que el caleño tenía para escoger para ejercer su cinefilia. Surgieron otros como el Cine Club Nueva Generación, el Cine Club Casa de la Amistad con los Pueblos, el Cine Club Cuarto del Buho, el Cine U-Clu de la Universidad del Valle -para citar unos cuantos- pero sobre todo la Cinemateca La Tertulia, que desde finales de los setenta y durante la década de los ochenta, representó el refugio seguro y permanente para los cinéfilos que habían quedado desamparados con la muerte de Caicedo.
El auge de cine clubes se da al tiempo que las tecnologías audiovisuales propiciaban cambios en la recepción del cine y las salas comerciales, tanto las de barrio como las del centro, fueron quedando paulatinamente vacías. Con el tiempo, algunas se cerraron, otras se demolieron.
Hoy, las salas de cine están asociadas a los centros comerciales, aunque cómodas, se diseñan en serie, con un estilo standard e impersonal y una iluminación de bajo perfil. Mientras, el acto de ir al cine se ha convertido en una más entre muchas opciones de entretenimiento que tiene el ciudadano.
La oferta de exhibición cinematográfica de sala oscura es ahora más fragmentada, pero no necesariamente más abundante o diversificada, pese a la multiplicación de pantallas.
La reducción del tamaño masivo de una sala grande al pequeño espacio de una sala de multiplex también ha repercutido en la magnitud del antiguo ritual y su importancia social. Hoy, ir a cine, hace parte del mismo hábito consumista que se vive en los centros comerciales.
Ya la película no es el centro del ritual porque la escasa rentabilidad financiera que ofrece ha hecho crecer desmesuradamente la oferta de comestibles para compensar: Se han diseñado elegantes y expeditos despachadores de comida, y de esta forma, el rito social del cine cuenta ahora con el ruido de paquetes, el crujir de masticaciones y olores oleaginosos que, para algunos, lo acercan a una prosaica comilona que perturba el goce estético, mientras que para otros, son componentes fundamentales sin los cuales el rito resultaría soso y desesperante.
Lo anterior no quiere decir que el cine se ha dejado de consumir, al contrario, hoy más que nunca tenemos acceso a él de formas impensables hace 30 o 40 años. Los viejos cinéfilos que ya no respiran envidiarían la posibilidad que tienen los cinéfilos de hoy para acceder por piratería o por Internet a ‘casi’ todo lo más importante de la historia del cine, y se asombrarían de saber que un estreno mundial puede lanzarse simultáneamente en diferentes puntos distantes del planeta.
Las tecnologías facilitan que los espectadores den el paso a la creación audiovisual, que se vuelvan productores y hasta archivistas. A falta de pantallas gigantes colectivas pululan las meso-pantallas familiares y las pantallas de disfrute individual, el mundo ha sufrido una ‘pantallización’: la historia del cine se puede portar en un pequeño dispositivo que puedo disfrutar en mi celular.
Ha crecido también el consumo doméstico de audiovisuales vía televisión y reproductor de discos, pero -para lo que interesa ahora- también ha crecido el número cine-clubes, tanto en las universidades como en los centros culturales y bibliotecas.
Desde hace 10 años hace méritos el cine club de la Fundación Lugar a Dudas, dirigido por Oscar Campo. Por el pasaron ejerciendo su temprana cinefilia investigadores y presentadores, cineastas que hoy han sido reconocidos con premios internacionales como Oscar Navia, César Acevedo, Diana Montenegro y Natalia Imery. También cineastas que comienzan a transitar el camino de su expresión como Luisa González y María Alejandra Álvarez.
Estudiantes de la Universidad del Valle se dieron cita anoche en el Auditorio 5 de la Sede Meléndez para ver la trasmisión del acuerdo final de la negociación entre el Gobierno y las FARC y la posterior alocución del Presidente Santos.
En un ambiente de júbilo y esperanza se vivió la firma del Acuerdo General para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, firmado ante testigos nacionales y delegados de la República de Cuba y del Reino de Noruega que sirvieron igualmente como testigos, y que asienten el proceso como países garantes.
Luego de un enfrentamiento de más de medio siglo de duración, el Gobierno Nacional y las Farc-EP dieron fin de manera definitiva al conflicto armado interno, y los estudiantes vivieron cada una de las palabras con la expectativa del inicio de una nueva etapa y con el interés de ser agentes activos en la construcción de una sociedad más equitativa, incluyente y con justicia social.
La participación ciudadana es el fundamento de todos los acuerdos que constituyen el Acuerdo Final y en la construcción de la paz y participación en particular en la planeación, la ejecución y el seguimiento a los planes y programas en los territorios, que es además una garantía de transparencia.
Como cierre del evento, la Federación de Estudiantes Universitarios – FEU presentó un acto cultural.
En el mundo 3.3 billones de personas tienen riesgo de contraer malaria, un millón de personas muere cada año por malaria, 627,000 son niños menores de cinco años y más del 80% de los afectados viven en África. Frente a estos datos Paul Buriticá, egresado de Ingeniería Industrial de la Universidad del Valle y gerente de la cadena de abastecimiento de la división ambiental de Bayer CropScience, en Francia, lideró la creación de LifeNet, toldillos impregnados de un insecticida que reduce en un 50% la infección de enfermedades como la malaria, dengue y paludismo.
Este desarrollo fue presentado por Paul Buriticá en su ponencia “Experiencia Internacional en el área de suministro de bienes: De una producción local propia a una cadena de abastecimiento equilibrada” durante el III Congreso Internacional de Industria y Organizaciones – CIIO 2016 que organiza la Universidad del Valle, entre el 24 y el 26 de agosto.
Durante su intervención, Buriticá resaltó la importancia de la cadena de abastecimiento para desarrollar este producto. “La reducción de costos se convirtió en el enfoque principal debido a la guerra de precios del mercado, razón por la que se debe enfatizar en la importancia de las alianzas con los distintos proveedores de materias primas, con los productores de cadena hasta la distribución al cliente final”.
“LifeNet es un producto patentado por Bayer gracias a su trabajo en soluciones para proteger a las personas en enfermedades trasmitidas por mosquitos. Los toldillos tienen cerca de 3 años de vida útil después de 20 lavadas y completan una gama de productos que van desde matar las larvas de los mosquitos en el agua hasta matarlos en el aire. Por lo que hacía falta una protección contra el mosquito cuando no se ha podido erradicar” dijo Buriticá.
Este toldillo, producto de una investigación de seis años, ya tiene cerca de tres años en el mercado, ha entregado impactos positivos en la lucha contra brotes como el chikunguña y el zika, y su distribución se ha fortalecido en países de África y el Caribe.
“Es un honor estar aquí, de devolverle un poco a la Universidad del Valle lo que me brindó, de poder compartir con estudiantes que se están abriendo al mundo y que quieren intervenir como líderes en la cadena de abastecimiento. Los estudiantes no deben temer en involucrarse con los grupos de investigación, en tratar de contribuir al máximo en estos estudios e innovar con un nuevo producto que realmente es necesario, porque no se trata solamente de un producto que sea el mejor en el mercado si de todas maneras no hay alguien dispuesto a pagarlo o con costos de producción muy elevados” concluyó Buriticá.
Paul Buriticá es Ingeniero Industrial de la Universidad del Valle, con una especialización en el área de cadena de abastecimiento de la Universidad Concordia de Canadá, y experiencia en manufactura de bienes de consumo masivo.
Los deportistas de la Universidad del Valle tuvieron una destacada participación en la XVI Copa Loyola que se realizó en las instalaciones de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali, entre el 16 y el 21 de agosto de 2016. Los nuestros se quedaron con el subcampeonato, que permitió mejorar la actuación realizada en el 2014, cuando ocuparon la tercera posición.
Durante los cinco días de competencias la Universidad del Valle participo en baloncesto, fútbol, fútbol sala, rugby, polo acuático, kung fu, natación, voleibol, tenis de mesa, y tenis de campo. En estas categorías los resultados de los deportistas son:
Baloncesto Femenino: segunda posición
Baloncesto Masculino: séptima posición
Fútbol Femenino: quinto puesto
Fútbol Masculino: séptimo puesto
Fútbol Sala Femenino: segunda posición
Fútbol Sala Masculino: tercera posición.
Kung Fu: ocupó la segunda posición, tuvo como deportistas destacados a Isabella Vivas, quien consiguió dos oros en rutinas individuales y Edgar Alvarado quien logró otro oro. Juntos consiguieron un cuarto oro para la Universidad del Valle en rutina Kung Fu en grupos.
Natación: ocupó la séptima posición
Polo Acuático: tercer puesto
Rugby Seven: tercera plaza
Tenis de Campo: Tercer lugar, mientras que en Tenis de Mesa fue cuarto
Voleibol: tanto en la rama femenina como en la masculina ocuparon la tercera plaza.
En el 2018 será la próxima versión de la Copa Loyola, donde los deportistas de nuestra institución esperan seguir mejorando la actuación que han venido presentando en este evento deportivo, uno de los más importantes en el deporte universitario.
Con los cambios que se avecinan, el reto de fondo es el de recuperar la política como el instrumento que defiende el interés de todos, como un espacio de debate de ideas, como el juego limpio de la representación de las distintas ideologías que permitan avanzar en la transformación de las instituciones, sostuvo el periodista, exconstituyente y exministro Juan Lozano Ramírez.
La afirmación la hizo durante el Foro Cali Epicentro Desarrollo & Paz, que se realiza en Cali, el 23 y 24 de agosto, organizado por La Fundación Para el desarrollo Integtral del Pacífico, Consorcio ciudadano, la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali y nla Alcaldía de Santiago de Cali, con el apoyo de la Universidad del Valle y con el propósito de discutir sobre “la región de cara a los acuerdos de paz”.
En un conversatorio con Juan Pablo Milanese, director de la Maestría en Gobierno de la Universidad ICESI, el exministro Lozano Ramírez explicó que para recuperar la política es necesario, bajarle el costo a las campañas políticas, pues su magnitud excluye a las mayorías y así ni as FARC ni cualquier otro grupo tiene garantías reales para hacer una campaña al Congreso de la República.
Agregó que lo ideal es reducir el costo de las campañas para cualquier corporación y hacerlas más transparentes y para ello se debe prohibir el manejo de dineros en efectivo en las campaña, para que todo quede documentado.
Es inaudito, explicó el exministro Juan Lozano, que por ejemplo, algunos candidatos registren, en sus campañas políticas, una valla publicitaria por 200 mil pesos mientras que para otros la misma tiene un costo de 15 millones de pesos, pues lo que demuestra es que se registra una cantidad y la otra se paga en efectivo, lo que implica falta de transparencia.
Dijo que si no hay un control no hay garantía de trasparencia, pero no todo puede ser policivo, también debe haber un cambio cultural de la transparencia y se castigue en las urnas a los deshonestos.
Por su parte el catedrático juan Pablo Milanese fue enfático en que con los acuerdos de paz serán necesarios algunos cambios institucionales sin embargo aclaró que éstos no llegan de inmediato, en uno o dos años, y que se requiere mucho tiempo para que se materialicen.
Explicó que Colombia es un país sobrelegislado, en el que se dictan leyes para todo, los actores sociales se ajustan a la nueva normatividad para seguir operando en iguales condiciones, por ello, con los acuerdos de la Habana, son necesarios algunos cambios institucionales y que es necesario iniciar esta labor aunque talvez muchos de los asistentes no los alcancen a ver.
“Colombia enfrenta grandes retos en sostenibilidad ambiental, competitividad y productividad económica, retos en los cuales la logística se convierte en un factor determinante” expresó Wilson Adarme Jaimes, director del grupo de investigación Sociedad, Economía y Productividad – SEPRO de la Universidad Nacional y conferencista invitado en el Congreso Internacional Industria y Organizaciones – CIIO 2016.
Durante el Congreso, organizado por la Escuela de Ingeniería Industrial de la Universidad del Valle, entre el 24 y el 26 de agosto, el profesor Adarme Jaimes disertó sobre las Perspectivas de la logística en Colombia, en la que realizó una breve contextualización y diagnóstico del inicio de la política pública en logística, en el país , la logística de hoy y perspectivas de la logística en Colombia.
Como parte del diagnóstico, expresó que Colombia evidencia una debilidad institucional, una ausencia y dispersión informativa, una multiplicidad de procesos del exterior, un bajo uso de las TIC, deficiencia en infraestructura y provisión de servicios logísticos, desequilibrio entre el contexto y la oferta de programas académicos y esfuerzos aislados en investigación.
Los diferentes retos pasan por mejorar la infraestructura, la institucionalidad, el talento humano y la innovación. La logística como responsable de la calidad de vida de los ciudadanos debe crear una estructura institucional adecuada, desarrollar programas de cualificación e innovación, incrementar sostenibilidad ambiental y productividad económica, integrar a los tomadores de decisiones, garantizar mecanismos de financiamiento a proyectos, aumentar agilidad y flexibilidad en trámites, mejorar y fortalecer infraestructura, promover la investigación, formalizar sectores y desarrollar una política pública en logística vigorosa y anclada a nuestra realidad social.
Por eso estamos actualmente trabajando en establecer cuáles son las acciones que más impactan, entregan mayor beneficio y sobre todo que sean transversales a los ejes logísticos fundamentales. En este sentido, el Departamento Nacional de Planeación – DNP designó al grupo de investigación SEPRO de la Universidad Nacional como líder en la construcción del Plan Maestro Logístico – PML” dijo el profesor Adarme Jaimes.
Se espera que el PML esté listo para marzo del 2017 y sea un instrumento de política pública que gobierne operaciones y oriente los ciclos logísticos en miras de generar mayores beneficios para el país. Una acción fundamental que estará presente en este documento es el Plan de Carga y Descarga Nocturna, que ha demostrado ser favorable para la economía y el medio ambiente.
Wilson Adarme Jaimes es Doctor (Ph.D) en Industria y Organizaciones de la Universidad Nacional de Colombia, Magíster en Ingeniería – Logística de la Universidad del Valle, docente y director del Director Grupo de Investigación Sociedad, Economía y Productividad - SEPRO de la Universidad Nacional.
Cali, agosto 24 de 2016.
El Consejo Académico de la Universidad del Valle ha tenido conocimiento del final del proceso judicial que enfrentó el médico patólogo José Edgar Duque Echeverri, profesor de la Universidad, maestro de varias generaciones de médicos, prestigioso profesional de las más altas calidades intelectuales y morales, como lo atestigua su larga vida al servicio de la ciencia y del bienestar de sus conciudadanos.
Dicho proceso concluyó, sin que exista recurso alguno adicional, con la Sentencia SPS759-2016 del 29 de junio de 2016, de la Sala de Casación Penal de la Honorable Corte Suprema de Justicia que confirma el fallo del 14 de febrero de 2013 del Tribunal Superior de Cali, que condena al doctor Duque Echeverri a 10 meses de prisión, pérdida de su licencia para ejercer la profesión médica por dos años y al pago de una elevada suma de dinero.
La sentencia determina que el doctor Duque Echeverri es responsable al infringir el deber especial de impedir el resultado dañoso, pues desconoció el deber objetivo de cuidado y excedió el riesgo permitido, es decir que en violación de la Ley Artix que exige a los médicos el cumplimiento de todos los procedimientos establecidos según la ciencia, debió haber adelantado exámenes adicionales sobre la biopsia que se le proporcionó, omisión que llevó al cirujano a practicar una mastectomía para extraer un tumor, el cual, análisis posteriores, indicaron que no era canceroso. Es decir, se juzga y condena la idoneidad de su criterio que no es infalible, aunque ha demostrado ser competente a través de los años.
No corresponde al Consejo Académico entrar en una discusión científica sobre la pertinencia y precisión de los diagnósticos patológicos, pero sí expresar su profunda preocupación por la manera como se ha condenado a un profesional de reconocida probidad, sobre un asunto en cual se le atribuye grave responsabilidad, cuando diferentes asociaciones médicas y calificados profesionales de la medicina han llamado la atención sobre los márgenes de error probables en este tipo de diagnósticos, diferentes por completo de errores nacidos de la irresponsabilidad profesional médica que debe ser severamente sancionada cuando exista.
La Academia de Medicina del Valle del Cauca, las Sociedades Colombiana y Latinoamericana de Patología, múltiples asociaciones médicas, Asociación colombiana de sociedades científicas A.C.S.C y en especial, un grupo de médicos de la Clínica del Valle de Lili de Cali, han hecho pronunciamientos sobre la naturaleza de la labor diagnóstica y sus márgenes de error, que permiten concluir que no hubo de parte de la Honorable Corte Suprema de Justicia, cuya sentencia se respeta y acata, la información científica necesaria para valorar la responsabilidad y la pena en un asunto tan delicado. Más importante aún, la sentencia crea un preocupante precedente sobre los riesgos de criminalizar los errores de diagnóstico en casos particulares, sin que haya un tribunal científico que los valore y sin consideración de la trayectoria profesional y honorabilidad de los imputados.
Considera el Consejo Académico que antes que un caso de violación de la Ley Artix que haya inducido un error médico grave e irreparable, se está frente a un delicado asunto de ejercicio de la profesión médica. Es sobre la base de la idoneidad profesional de los médicos, su trayectoria, sus conocimientos, su responsabilidad en el ejercicio de la medicina que se debe juzgar su trabajo, el cual es una obligación de medios para obtener la sanación del paciente, no una garantía de su curación, pendiente de muchos factores de difícil medición.
El Consejo Académico manifiesta su preocupación por el precedente creado por la sentencia de la Honorable Corte Suprema de Justicia, y expresa su apoyo y solidaridad al doctor José Edgar Duque Echeverri, cuya vida profesional y personal es un ejemplo para los muchos médicos que han sido sus alumnos y para la sociedad entera.
Cali, 24 de agosto de 2016.
La firma de los acuerdos en la Habana no sólo conducirán a la dejación de las armas por parte de las FARC, también debe llevarnos a otro tipo de relación entre la política y el ciudadano, donde prime el uso de la palabra y la inteligencia sobre la violencia.
Los acuerdos de la Habana deben llevarnos a un verdadero cambio social en el que se abran canales de participación a las organizaciones sociales y campesinas.
Las anteriores son algunas de las apreciaciones del exalcalde de Pereira y exconstituyente Iván Marulanda, durante el Foro “Cali Epicentro. Desarrollo y Paz” que se realiza en la ciudad, desde hoy miércoles 24 de agosto de 2016, con la participación de más de 35 expertos nacionales e internacionales en desarrollo y paz.
En el evento, organizado por la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, Consorcio Ciudadano, la Fundación para el Desarrollo Integral del Pacífico y la Alcaldía de Cali, con el apoyo de la Universidad del Valle, se realizaron varios conversatorios y conferencias magistrales.
Durante el conversatorio entre el exconstituyente Iván Marulanda y el cofundador del Consorcio Ciudadano, Antonio de Roux, se analizaron las consecuencias de la firma de los acuerdos de la Habana.
Al respecto, Antonio de Roux señaló que la corrupción en el país es muy grande y en ella participan no sólo las elites regionales sino también las de la capital. Complementó que si los cambios institucionales y sociales que requiere el país para entrar en un verdadero proceso de paz, son diseñados por los mismos políticos tradicionales, todo seguirá igual.
Por su parte Iván Marulanda explicó que la historia republicana de Colombia es producto de un largo proceso de violencia y paz, pues el país se ha pasado 500 años en guerra por la conquista y el respeto de los derechos y la democracia.
La historia republicana se inicia con el derecho del voto exclusivo para los blancos, católicos hijos legítimos, pues se desconocía como ciudadanos a los negros, los indígenas, las mujeres y los pobres. Esto nos permite entender por qué esta línea de sangre que ha regado el país durante tantos años.
Además, agregó el exconstituyente, la violencia, la exclusión y el insulto que incluyen la compra de votos, el fraude electoral y la corrupción han estado muy ligados a la política tradicional, de ahí que nuestra historia se haya construido sobre la violencia.
Los acuerdos de la Habana nos dan una nueva esperanza porque servirán para que el ciudadano del común tome conciencia de su condición y se organice para ayudar a la solución de los problemas. Surgirán nuevas fuerzas y liderazgos que apoyen esa dinámica social renovadora. De la clase política tradicional no podemos esperar grandes cambios pues siempre harán lo mismo, explicó Iván Marulanda, quien concluyó argumentando que las soluciones a la problemática social tienen que venir de la ciudadanía que debe movilizarse y elegir a consciencia.
El Foro Cali Epicentro que se realiza en el Auditorio del Centro Cultural del Cali, el Teatro Municipal Enrique Buenaventura y la casa de la Sociedad de Mejoras Públicas de Cali, culminará este jueves 25 de agosto de 2016.
En la foto Iván Marulanda.