Aprobada creación del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología - INCIMAR


El Departamento de Biología de la Universidad del Valle recibió el aval del Consejo Superior para la creación del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología - INCIMAR. La limnología es el estudio de los ecosistemas acuáticos continentales: lagos, lagunas, ríos, charcas, marismas y estuarios.

La propuesta surgió gracias al interés histórico que ha tenido la Universidad en la investigación marina y la necesidad de abordar los problemas complejos de los ecosistemas marinos, costeros y de las aguas continentales bajo la óptica de las ciencias sociales, económicas, naturales e ingeniería.

Según Jaime Cantera Kintz, Vicerrector de Investigaciones de la Universidad del Valle, “este instituto le permitirá a Univalle participar en el desarrollo regional en materia de investigación, innovación y tecnología en la zona costera desde diferentes puntos de vista, de manera que vamos a contribuir a un desarrollo más armónico, más sustentable y socialmente mejor para la costa pacífica.”

Actualmente, Univalle cuenta en la sede regional Pacífico con una estación experimental y un edificio en comodato que usa el Instituto de Investigaciones Marinas - Invemar. “Tenemos un punto al cual se puede llegar, salir y permanecer haciendo investigación. Esa sede podría ser un bastión importante del Instituto, como un punto de avanzada en la puerta del pacífico. Sin embargo, se requieren de algunas mejoras para que los investigadores puedan estar de manera permanente allí”, señala Edgardo Londoño-Cruz, Jefe del Departamento de Biología.

Para Enrique Peña, docente de Biología y uno de los gestores del INCIMAR, el Instituto es una iniciativa de alto impacto para la Universidad, pues representa la articulación de facultades y grupos de investigación que enfocan sus recursos y capacidades a la solución de problemas de alta complejidad de la región del Pacífico Colombiano, el cual ha sido objeto de investigación de las ciencias marinas, durante los últimos 30 años, .

El Consejo Superior, máximo órgano decisorio de la Universidad del Valle, recomendó que éste sea un nuevo tipo de instituto, más transversal, con participación de grupos de investigación de toda la Universidad, donde, además, las líneas de trabajo más ‘científicas’ también tengan en cuenta líneas para abordar el desarrollo económico de la región Pacífico.

Dentro de este marco de referencia, y con los retos que impone la política ambiental internacional y la visión en torno a la investigación marina y de agua dulce en el país, el Instituto concentrará sus esfuerzos de investigación y desarrollo en cuatro áreas encaminadas a generar conocimiento para el manejo, la conservación y la ordenación integrada de los espacios costeros y ecosistemas acuáticos continentales:

1. Biodiversidad y ecosistemas, 2. Oceanografía y Limnología, 3. Valoración y aprovechamiento de los recursos costeros y 4. Gestión social y ambiental de los espacios marino-costeros y dulceacuícolas.

El Instituto contará con el apoyo de docentes de la Facultad de Ingeniería, Humanidades, Artes Integradas, Geografía, Historia y Administración y la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas. También se suman ocho grupos de investigación y el Comité Científico Externo “International Scientific Advisory Committee”, conformado por investigadores internacionales encargados de asesorar al Instituto en la elaboración de sus planes estratégicos y la agenda de investigación.

Según el profesor Walter Torres Hernández, decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, el Instituto de Ciencias del Mar y Limnología busca trascender a formas organizativas de investigación más complejas. “En ese sentido la formación de institutos y de centros de investigación que trascienden las disciplinas, que sean multi y transdisciplinares, brindaran nuevas formas de acercamiento y de apropiación del conocimiento que la universidad genera.”

Nueva ley obliga a enseñar historia en escuelas y colegios


“Hay que seguir avanzando en la recuperación de la cátedra de historia” dice profesor de Univalle en relación con la nueva Ley que reglamenta esta materia

En 1984, durante el mandato del presidente conservador Belisario Betancur, la historia dejó de ser una asignatura que se impartía de manera independiente de las otras áreas de las ciencias sociales en los colegios de Colombia. Diez años más tarde, en 1994, el gobierno de César Gaviria reglamentó la enseñanza de dicha asignatura dentro del área de sociales. 

De esta manera transcurrieron más de dos décadas en las aulas del país sin que se enseñara la cátedra de historia de manera independiente, pues esta debía compartir o ceder su intensidad horaria con otras materias como geografía y constitución política. 

23 años después, y gracias a un proyecto el presidente Juan Manuel Santos sancionó una Ley que abre la posibilidad de impartir historia, como materia a parte del núcleo de ciencias sociales, en los colegios que deseen acogerse a la norma.

Para Alonso Valencia Llano, docente de la Universidad del Valle, el impacto de la ley 1874 que sancionó el Presidente Santos el 27 de diciembre de 2017, no será muy alto. Según el experto, el proyecto que se venía construyendo con universidades, liderado por la Academia de Historia y la Red Colombiana de Historiadores, sufrió varias modificaciones en la Cámara de Representantes que alteraron su sentido original.

Una de estas modificaciones, explica el profesor Valencia, quien es Doctor (Ph.D.) en Historia de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla - España, tiene que ver con que la ley sancionada no obliga a los colegios a enseñar historia, pues las instituciones educativas contarán con autonomía para impartir dicha materia como cátedra independiente, sin embargo podrán abstenerse si consideran que las horas de estudio dedicadas a las matemáticas, las ciencias y el lenguaje se ven afectadas. 

“Con este proyecto, los historiadores del país veíamos la oportunidad de recuperar espacios que considerábamos perdidos, pues con la terrible decisión que tomó Belisario Betancur, bajo la orientación de asesores rusos enviados por la Unesco, la debilidad identitaria que habíamos heredado los colombianos se hizo más grave” recalca. 

Pero el panorama puede mejorar después de todo. En opinión del profesor Valencia Llano, uno de los grandes aportes que se desprenden de la Ley 1874 es la creación de una comisión asesora para la enseñanza de la historia de Colombia, organismo que aconsejará al Ministerio de Educación en la construcción de políticas curriculares que regirán para todos los colegios del país.

“Esperamos que esa comisión, que va a establecer los lineamientos para la enseñanza de la historia en los colegios en Colombia, se conforme para cumplir y darle viabilidad a la ley y que en ella participe la Universidad del Valle como única institución de educación superior en el país en la que se ofrece el Programa Académico de Licenciatura en Historia, además de los programas de Profesionalización en Historia y en Ciencias Sociales”, señala Alonso Valencia Llano. 

La comisión, explica el diario El Espectador, estará compuesta por un representante de las academias de historia reconocidas en el país; un representante de las asociaciones que agrupen historiadores debidamente registrados; un representante de facultades de educación, (específicamente de las licenciaturas en ciencias sociales); docentes de cátedra de sociales con énfasis en historia y un representante de las facultades y/o departamentos que ofrecen programas de historia en instituciones de educación superior. También tendrá participación un representante de los docentes que imparten la enseñanza de las ciencias sociales en instituciones de educación básica y media. Cabe resaltar que el Gobierno debe reglamentar la composición y el funcionamiento de esta comisión en un plazo no mayor a seis meses después de entrar en vigencia la ley.

Estudiantes de la U salen por el mundo


Un grupo de 35 estudiantes de pregrado y posgrado de la Universidad del Valle realizarán semestres de intercambio académico y pasantías de investigación en reconocidas universidades extranjeras.

Los estudiantes pertenecen a programas académicos como Ingeniería Industrial, Arquitectura, Trabajo Social, Ingeniería Química y Comercio Exterior.

Ellos serán los embajadores de Univalle en instituciones como la Universidad Politécnica de Cartagena (España), Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey y la Universidad de Guanajuato (México), Universidad de Lima y la Pontificia Universidad Católica del Perú, así como la Universidad Federal de Pernambuco (Brasil) y la Universidad Nacional de Villa María (Argentina).

De este grupo de estudiantes, dos hacen parte de la Sede Palmira y uno de la Sede Pacífico.

“La internacionalización hace parte sustancial de las estrategias universitarias. La Universidad del Valle no puede estar ajena a esto. Los indicadores de movilidad internacional dan un ranking en los posicionamientos y escalafones internacionales, entonces es algo a lo que hay que apuntar necesariamente. Para los estudiantes es una oportunidad valiosa porque contribuye a formar seres integrales y globales, ciudadanos del mundo. Eso es lo que queremos: que estén provistos de las tendencias internacionales, de lo que pasa en el mundo, de las tecnologías, los sistemas sociales y educativos del exterior y los fenómenos interculturales”, indicó Sandra Juliana Toro Hoyos, coordinadora de movilidad internacional de la Dirección de Relaciones Internacionales.

“Parte de la movilidad se hace gracias a los convenios de cooperación académica, pero también a un fuerte trabajo de apalancamiento de becas como las que ofrece, por ejemplo, la Alianza del Pacífico. En 2018, la Universidad obtuvo 14 becas de la Alianza, un número sin precedentes en la educación superior colombiana. También tenemos otros becarios a través de MACA para Argentina, BRACOL para Brasil, entre otros”, agregó Toro Hoyos.

Vivir experiencias de intercambio académico en escenarios internacionales permite ampliar los horizontes, conocer otras culturas y relacionarse con pares. Esas son algunas de las motivaciones que llevaron a que estos estudiantes buscaran vivir esta experiencia.

“Lo que más me motivó para vivir esta experiencia es que la Universidad de Lima cuenta con diferentes laboratorios y prácticas para explorar en los diferentes procesos productivos, como por ejemplo exámenes de calidad, procesos textiles o de recuperación de plásticos. Esta última en particular es una área que me llama la atención y en esa universidad le están apostando a los procesos sostenibles y sustentables”, dijo Juan Martín Burbano, estudiante de Ingeniería Industrial de la Sede Palmira, quien estará estudiando este semestre en la Universidad de Lima. 

Lina Marcela Carreño también es estudiante de Ingeniería Industrial de la Sede Palmira. Ella estará de intercambio en la Universidad Andrés Bello: “Me llamó la atención porque es una universidad muy reconocida en el área de ingeniería industrial, está muy bien catalogada y cuenta con muy buena reputación. Uno como estudiante debe buscar salir del país, conocer otras culturas, conocer sobre la educación en otros países, sobre todo en Chile, de donde tengo buenas referencias. Eso también me motivó.”

Abiertas inscripciones al Diplomado en Ergonomía

 

La Facultad de Salud de la Universidad del Valle abrió inscripciones para el Diplomado en Ergonomía de la Carga Física que busca profundizar en elementos teóricos, metodológicos y técnicos para el abordaje de los principios básicos de la ergonomía física en la práctica laboral.

Desde hace más de 20 años, la Universidad del Valle a través de la Escuela de Salud Pública y en particular la Maestría en Salud Ocupacional y el grupo de investigación en Salud Ocupacional implementa estrategias para lograr una eficiente formación en los profesionales y expertos en las disciplinas que estudian la salud y la seguridad en el trabajo.

La Maestría en Salud Ocupacional reconoce en la ergonomía una técnica básica y fundamental para el adecuado desempeño del profesional ocupacionista. Es así como este tema está incorporado al programa desde sus orígenes y cada vez ha cobrado mayor importancia por los perfiles de morbilidad y riesgos. Este programa se ha caracterizado por ser uno de los más importantes del país y la región, con la infraestructura tecnológica, logística y el talento humano suficiente y de excelencia que le permiten ofrecer programas de extensión como formación continua a la comunidad, brindando la posibilidad de actualizar sus conocimientos y técnicas para el adecuado desempeño científico y laboral.


Informes: Escuela de Salud Pública
Tel: 321 2100 Ext. 7160 / 5542476
http://saludpublica.univalle.edu.co/


Pre-inscripción aquí https://goo.gl/forms/sudJJniExySYV4LV2

El país debe invertir en ciencia y tenología, dice rector de Univalle


El rector de la Universidad del Valle Edgar Varela Barrios hizo un llamado a los candidatos a la Presidencia de la República y al Congreso para priorizar el avance de la ciencia en Colombia, y entiendan que un país que no invierte en ciencia y tecnología no se desarrolla.

El directivo universitario advirtió sobre la necesidad de un cambio en la mentalidad del liderazgo público en Colombia y exhortó a los empresarios a invertir en ciencia y tecnología que es una prioridad del país.

El rector Varela Barrios hizo estas declaraciones durante un encuentro con directivos de la institución educativa a la que asistió la viceministra para la educación superior de Colombia Natalia Ruiz Rodgers.

Con respecto al cambio del director de Colciencias, organismo público encargado de promover las políticas públicas para fomentar la ciencia, la tecnología y la innovación en Colombia, sostuvo que esta entidad ha tenido la mala fortuna que los gobiernos no han entendido su importancia estratégica.

En sólo este gobierno ha habido ocho directivos de Colciencias, uno por año en los dos periodos del actual presidente, lo que muestra que no hay estabilidad ni continuidad en los directivos y programas de ese organismo de vital importancia para el desarrollo.

Agregó que Colciencias no ha tenido recursos suficientes para desarrollar programas estratégicos y que su presupuesto es alrededor de 440 mil millones y de éste las dos terceras partes son para financiar los doctorados, lo que implica que para costear proyectos estratégicos dispone de una suma menor de 150 mil millones de pesos.

Durante su intervención el rector de la Universidad del Valle dijo que no se trata de comprar y transferir tecnología, si no desarrollar conocimiento propio y saber cuales son nuestras oportunidades.

En Colombia y en el Valle del Cauca tenemos plataformas de investigación con las cuales se puede jugar en el producción de conocimiento, a nivel regional y nacional, articulados a redes, por supuesto, teniendo como socios a las mejores centros y universidades del mundo, en lo que hemos avanzado mucho en los últimos años, agregó el funcionario.

Sobre la trascendencia de la ciencia y tecnología para la región, explicó que se ha reunido con directivos de empresas grandes como Emcali y con el mismo alcalde de la ciudad y les ha planteado la necesidad de tener, en las mismas empresas, una unidad de inteligencia y competitividad estratégica y contratar doctores e investigadores para mejorar su capacidad competitiva, como los hacen las grandes corporaciones económicas mundiales, puntualizó Varela Barrios

Plan para futuro de Emcali está casi listo

Tomado del diario El País. (edición del 11 de enero de 2018 - B1).

Antes de culminar este mes, la Universidad del Valle dará a conocer el plan estratégico que busca proyectar a Emcali para los próximos seis años, entre sus aspectos clave estaría contemplada la definición del futuro del componente de Telecomunicaciones, Telco, de la compañía que en el 2017 arrojó perdidas por $100.000 millones.

“Hemos hecho un estudio con la Universidad del Valle que nos dirá qué tenemos que hacer con Telco. La empresa no se va a acabar pero se tendrá que transformar totalmente para que sea rentable, de lo contrario tenemos que acabarla”, señaló el alcalde de Cali, Maurice Armitage.

Adelantó que con análisis de Univalle se buscará hacer una reconversión del negocio. “Emcali se metió en el cable submarino y tenemos que explotarlo. Debemos salirnos del negocio malo para quedarnos con lo bueno”, manifestó.

Gustavo Jaramillo, gerente de Emcali, explicó que antes de culminar el mandato del alcalde Armitage estará definido el futuro de Telco.

“La idea con el Plan Estratégico de Emcali, es buscar que este componente brinde unos servicios diferentes y que se minimicen las pérdidas. La idea es enfocar la compañía hacia las TICs. La idea es que los servicios de esa unidad estratégica generen valor y rendimientos financieros a la compañía”, manifestó el ejecutivo.

Inestabilidad en la dirección de Colciencias

Tomado del diario El País.

"Inestabilidad en la Dirección no es el único problema de Colciencias": Rector de Univalle

Édgar Varela Barrios, rector de la Universidad del Valle y miembro de la Ocad de Ciencia y Tecnología en representación de las universidades públicas, lamentó este jueves la inestabilidad en la que se encuentra el Departamento Administrativo de Ciencia, Tecnología e Innovación, Colciencias, tras los cambios constantes de directores y reiteró el llamado a que la entidad sea un Ministerio de Ciencia y Tecnología.

Con la designación de Alejandro Olaya como nuevo director del Departamento, ya son nueve los funcionarios que llegan a la entidad durante los ochos años de gobierno del presidente Juan Manuel Santos.

Para Varela, este es un problema que desata otras consecuencias, como el recorte en el presupuesto y que la entidad aún no tenga una categoría elevada como la de Ministerio.

"La inestabilidad no es el único problema, el recorte presupuestal ha sido altamente criticado y denunciado por científicos y universitarios y aunque se recompensó parcialmente, el presupuesto sigue siendo muy bajo", aseguró.

Para la Universidad del Valle, el recorte del presupuesto provocó una disminución en las becas doctorales, según Varela, de 170 becas que se estaban financiando en el 2016, "hoy estamos a una cifra entre 45 y 50, es decir terceras partes y no solo aquí, también en otras universidades públicas del país".

A esto se le suma también la disminución a proyectos de investigación, también llamadas convocatorias, "la gente antes podía aplicar a algunos recursos que ahora han disminuido notablemente, incluso han sido sustituidas por programas como 'Colombia Científica' liderado por el Icetex con el Ministerio de Educación, para cubrir parcialmente lo que le corresponde a Colciencias", aseguró.

"Hay que tener un mayor rango y visibilidad como sí pasa en otros países, los temas de Ciencia y Tecnología deben tener un nivel ministerial, aunque ahora ya es Departamento Administrativo eso no ha funcionado, hay que articularlo con temas de innovación y emprendimiento, con temas empresariales, espero que esos asuntos se hablen en la presentación por parte del Gobierno del proyecto de ley sobre regalías de ciencia y tecnología y el presupuesto sea más fuerte", enfatizó.

Agregó que "en Colombia los últimos 20 años de Gobierno no ha entendido que la investigación no es un asunto solo académico de las universidades, esto impacta los modelos económicos, las empresas grandes tampoco lo han entendido, es necesario vincular doctores y tener unidades de investigación dentro de las organizaciones empresariales complejas como ocurre en las multinacionales", aseguró Varela.

"Sin embargo no vamos a avanzar dando subsidios a las empresas, hay que avanzar con desarrollo tecnológico", aseveró.

Por último, Varela propone que el director de Colciencias sea elegido como las juntas directivas de grandes bancos, "es por meritocracia, se selecciona gente rigurosa mediante convocatorias y cazatalentos, así tendríamos científicos expertos vinculados al mundo académico y no cuotas políticas de ningún partido".

 

Viceministra presenta los retos para la educación superior en Colombia


Durante el taller sobre gestión estratégica que ofrece la Dirección Universitaria a los funcionarios que conforman el equipo directivo de la institución, la Viceministra de Educación Superior Nacional, Natalia Ruiz Rodgers, invitada principal al evento, presentó varios de los retos que debe afrontar la educación superior en Colombia en los próximos años. 

En opinión de la alta funcionaria, una de las principales tareas del sistema de educación superior en el país consiste en descentralizar la educación para, de esta manera, incorporar a los estudiantes de las zonas más apartadas de los centros urbanos a los procesos formativos. 

De igual manera, en el marco del primer taller sobre gestión de 2018, donde se discuten asuntos relacionados con la proyección de la Universidad del Valle a mediano y largo plazo, se realizaron sesiones orientadas al análisis de la cobertura, la financiación, la promoción de la ciencia y la tecnología, así como aspectos clave del Sistema General de Regalías. Estos temas hacen parte de los aspectos que debe definir la Universidad para planificar y orientar estratégicamente sus acciones durante este nuevo año. 

El rector Edgar Varela Barrios expuso ante los asistentes las tendencias que presenta actualmente la Educación Superior en el mundo. Durante su disertación, el directivo llamó la atención sobre los cambios acelerados que en el mundo actual se están gestando en áreas como la robótica, la biotecnología, la nanotecnología y las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones -TIC. 

En consecuencia, el Rector hizo un llamado para la creación de una ‘Unidad de Inteligencia’ orientada a la implementación de programas de vigilancia tecnológica que se articulen con las necesidades de la sociedad actual, así como del aparato productivo nacional y latinoamericano. 

El rector Varela dijo que el plan estratégico de formación virtual, en el cual empezará a trabajar la Universidad, se orientará no sólo al ámbito nacional sino también internacionalmente como corresponde a la proyección y capacidades de Univalle. 

Por su parte, Víctor Rosa, representante de la gobernadora en el Consejo Superior, manifestó su complacencia con la vocación, el nivel de experiencia y profesionalismo del personal de la Universidad del Valle participante en el taller, e hizo un llamado para mejorar los servicios de apoyo y tiempos de respuesta frente a las demandas e iniciativas del sector productivo regional y nacional.

Charla sobre 'Interacción estratégica con agentes sofisticados'


La charla 'Strategic Interaction with Sophisticated Agents' (Interacción estratégica con agentes sofisticados), que coordina el Departamento de Economía de la Universidad del Valle, será el próximo miércoles 17 de enero en el Campus de Meléndez, a las 5:00 p.m. en el Auditorio Antonio J. Posada - edificio 387, campus de Meléndez.

La charla estará a cargo de Peter Moffatt, profesor de econometría en la Escuela de Economía de la Universidad de East Anglia.

Moffatt tiene una amplia trayectoria como docente de econometría. En la actualidad se ha interesado por profundizar en el área de la "experimetría", es decir, el modelado econométrico de datos de experimentos económicos. Es autor del libro “Experimetrics”, en el cual ha trabajado con el uso de modelos de mezclas finitas que reconocen que la población se compone de diferentes tipos de sujetos, que responden de diferentes maneras a diferentes estímulos.

El investigador ya ha aplicado este tipo de modelo a datos de experimentos de bienes públicos y experimentos de elección riesgosa, y planea extender este conjunto de aplicaciones en el futuro. También ha investigado en muchas otras áreas como el modelado de la deuda de los hogares, el modelado de la industria del sexo del Reino Unido y la teoría del consumidor.

¿Desea reunirse con Peter Moffatt?

El Departamento de Economía de la Universidad del Valle tiene diez (10) cupos disponibles para reservar cita con el profesor Peter Moffat el próximo 17 de enero. Las personas que deseen solicitar este espacio deben manifestar su interés por medio de correo electrónico a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. Habrá servicio de traducción simultánea.

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“Ustedes tienen la oportunidad de vivir en un país en paz”: José Antonio Ocampo


A continuación, la Dirección de Comunicaciones publica el discurso pronunciado por José Antonio Ocampo, co-director del Banco de la República, durante la ceremonia solemne de grados de pregrado, realizada el pasado 16 de diciembre de 2017 en el Coliseo Alberto León Betancur en el Campus de Meléndez. 

“Quiero agradecer al Rector de la Universidad, el Profesor Edgar Varela Barrios, por la invitación para acompañarlos en esta ceremonia de grados. La Universidad del Valle tiene, por supuesto, un inmenso significado para mí, no solo por ser la institución preeminente de estudios superiores e investigación en mi región de origen, sino también por todo lo que representó para mi padre, Alfonso Ocampo Londoño, rector también de esta casa, así como Decano de Estudios, co-fundador de la Facultad de Medicina, Decano de dicha Facultad y director del Hospital Universitario. Y, también, cabe recordarlo, fue el gestor de esta ciudad universitaria, que de alguna manera fue su gran sueño. Quiero agradecer a la Señora Gobernadora del Departamento del Valle del Cauca, Dra. Dilian Francisca Toro, como Presidente del Consejo Superior, y al Dr. Varela y a los vicerrectores todas las muestras de cariño de esta Universidad con mi padre con motivo de su fallecimiento el año pasado.

Entre todos sus hijos, soy el que heredé el amor por la vida universitaria y por lo que ella encarna: la pasión por la búsqueda del conocimiento, la libre expresión y la formación de la juventud en estos mismos valores. Siguiendo su ejemplo, he dedicado la mitad de mi vida profesional a la docencia y la investigación universitarias. Coloco, por lo tanto, en su memoria, en esta ciudad universitaria con la cual soñó, una huella de mi amor.

Para mí, la Universidad del Valle guarda también grandes recuerdos. Incluyen, por supuesto, los de mi niñez y mi adolescencia, a través de la trascendencia que tuvo para mi padre. Fue aquí, además, donde inicié mis estudios universitarios, en la sede de San Fernando, y en varias ocasiones posteriores he tenido oportunidad de participar en eventos organizados con profesores de esta casa, con muchos de los cuales he mantenido relaciones profesionales de gran valor.

Estimadas y estimados graduandos

Pertenezco a una generación de colombianos que ha vivido toda su vida bajo una u otra forma de violencia. Nací durante el periodo que se conoce en nuestra historia simplemente como La Violencia, cuyos horrores, asociados especialmente su degeneración en el bandolerismo, son todavía recuerdos de mi niñez. Me tocó vivir posteriormente los períodos de auge de los movimientos guerrilleros y del paramilitarismo, así como la violencia paralela asociada al narcotráfico. Los horrores de esta etapa los conocemos en algunos casos en forma directa y otras a través de la reconstrucción que han hecho diversos investigadores y más recientemente el Centro de Memoria Histórica. Déjenme, por lo tanto, dedicar a la paz mis palabras el día de hoy.

Debido a los grandes perjuicios que ha generado la violencia en nuestro país, he apoyado todos los esfuerzos que han hecho sucesivos gobiernos desde los años ochenta por establecer la paz y lamentado el fracaso de muchos de ellos. Estos esfuerzos incluyen la iniciativa del Presidente Betancur con las FARC, que terminó en la lamentable masacre de los líderes de la Unión Patriótica y en el fortalecimiento de las FARC como movimiento guerrillero, resultados sin duda paradójicos para un proceso de paz. Celebré los múltiples éxitos de las negociaciones con grupos rebeldes bajo la Administración Barco y apoyé el movimiento estudiantil que se expresó en la llamada “séptima papeleta” y la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente de 1991. Una de las expresiones más importantes de lo que se logró bajo esos años fue la incorporación a la vida política del M-19, cuya contribución a dicha Asamblea y su participación pacífica en la vida política colombiana con posterioridad debemos recordar hoy. Apoyé también las iniciativas de paz, más tímidas, de las administraciones Gaviria y Samper y la más ambiciosa de la Administración Pastrana. En este último caso, sin embargo, terminó también en el fortalecimiento de las FARC, como una nueva paradoja para un proceso de paz.

También entendí que un elemento esencial de la paz es la transición hacia el monopolio definitivo en el uso legítimo de la fuerza por parte del Estado y, por lo tanto, el fortalecimiento de nuestras fuerzas militares. A ello contribuí como administrador que fui por unos años de las finanzas públicas nacionales. Por eso mismo, también lamenté profundamente la forma como algunos segmentos del ejército se involucraron en la parte sucia de nuestro conflicto interno, tanto por sus alianzas locales con el paramilitarismo como por su peor expresión, los llamados “falsos positivos”.

Traigo todo esto a colación, no tanto como memoria incompleta, sino por todo lo que el actual proceso de paz representa para ustedes, estimadas y estimados graduandos, primero como oportunidad, pero también, y sobre todo, como responsabilidad. Muchos de ustedes han vivido la historia reciente de nuestros conflictos internos como me tocó vivir mi niñez y mi juventud vivir la de La Violencia. Ahora, sin embargo, existe la posibilidad real de que ustedes, así como mis hijos y todos mis parientes jóvenes, tengan por fin la oportunidad de vivir en un país en paz, e incluso para que mi esposa, mis hermanos y yo, tengamos la oportunidad de vivir los últimos años de nuestras vidas y de morir en un país en paz. Aportar a este proceso es, por lo tanto, la gran responsabilidad que recae sobre todos nosotros.

Por este motivo, he apoyado el proceso de paz de la Administración Santos y no he podido entender la polarización que ha generado. Más aún, como residente en el exterior que fui hasta medio año y por mi estrecha asociación con las Naciones Unidas a lo largo ya de dos décadas, soy testigo del apoyo y la confianza que ha generado en el exterior el proceso de paz de Colombia, que de hecho se visualiza como uno de los pocos éxitos en su género a nivel mundial.

Los riesgos de este proceso son, sin duda, inmensos. El primero y principal es que la polarización impida la reconciliación y la convivencia, tanto a nivel nacional como en las zonas de conflicto, ya que la reconciliación es la esencia de la construcción de la paz. A nivel nacional, ello exige, por supuesto, que las FARC participen en la vida política con respeto a nuestras instituciones, e incluso ayuden a transformarlas en un sentido positivo, como en su momento lo hizo el M-19. Y, por supuesto, exige que las complejas negociaciones con el ELN culminen exitosamente, y dicho grupo se incorpore también como un movimiento pacífico a la vida política colombiana.

Un elemento esencial de todo este proceso es, por supuesto, garantizar que el Estado ocupe las zonas que fueron el epicentro de la violencia para implantar en ellas el monopolio del uso legítimo de la fuerza y nuestras instituciones de justicia, e impedir que nuevas formas de violencia sustituyan las anteriores o que en ellas se implanten nuevas formas de ilegalidad, en especial el narcotráfico. Aún más, es esencial que se garantice su desarrollo económico y social.

En torno a este último tema, sobre el cual quiero detenerme, déjenme decir con toda claridad que la paz tiene rostro rural. La construcción de paz está, en efecto, estrechamente asociada es un gran salto en materia de desarrollo rural. Esto es cierto, en particular, en relación con las zonas más atrasadas del país. Esto exige una gran estrategia de reducción de las brechas rural-urbanas en materia social, así como una mejoría significativa de las oportunidades económicas de los campesinos colombianos, en particular de la agricultura familiar, la actividad que ejercen casi nueve de cada diez habitantes rurales colombianos.

Este objetivo quedó incorporado en el punto 1 del Acuerdo de la Habana, bajo el nombre de reforma rural integral. Fue también objeto de atención de la Misión para la Transformación del Campo que convocó el gobierno y que tuve la oportunidad de dirigir. Debo decir que llevar a cabo la suma de las propuestas incorporadas en estos documentos representa uno de los retos históricos más importantes del país.

Lo que esto implica en materia productiva es, en primer término, una acción ambiciosa para darle acceso a la tierra a los campesinos que carecen de ella y formalizar la propiedad rural a través de un programa masivo que se lleve a cabo a lo largo y ancho del país, ya que al menos el 60% de quienes hoy tienen posesión de sus tierras carecen de títulos formales de propiedad. Más aún, este proceso es incluso necesario para que el Estado tenga un inventario correcto de cuántas tierras siguen siendo baldíos y para alimentar el Fondo de Tierras que requiere el acuerdo de paz.

Más allá de ello, se necesita una estrategia integral para promover la agricultura familiar, que incluya, aparte de acceso a la tierra, asistencia técnica, así como la adquisición de capacidades empresariales y de conocimiento de los mercados. Dicha estrategia debe incluir también acceso al crédito y apoyar las cadenas de comercialización para asegurar que los pequeños agricultores tengan buen acceso al mercado, ya sea a través de formas asociativas propias o de relaciones equitativas con sectores empresariales y compradores en el exterior. Todo esto no será posible sino a través de promover la asociatividad de los agricultores familiares, a través de cooperativas u otras organizaciones de productores.

El apoyo a la agricultura familiar debe estar acompañado de una promoción más amplia del sector agrícola, incluyendo la agricultura empresarial y la de tamaño mediano. Y esta depende, a su vez, de grandes programas de promoción de inversiones en el campo, de un impulso en gran escala del sistema de tecnología y formación de capital humano para el sector. Aquí, por supuesto, la universidad colombiana tiene una tarea esencial.


El impulso al sector agrícola es esencial para transformar a Colombia en una de las despensas alimentarias del mundo, como bien lo ha destacado la FAO. Y soy consciente que lo digo en la región líder de Colombia en materia agropecuaria, donde debemos dar, sin embargo, el salto de la caña de azúcar hacia la conversión de esta región en líder en nuevos productos agropecuarios para el mercado interno y externo.

Las inversiones que se requieren para dar este salto en materia de desarrollo rural no son, por lo demás, inmanejables. La Misión las estimó en unos $13 billones por año, que representa solo un poco más de un punto porcentual del ingreso nacional, de los cuales aproximadamente la mitad se podrían obtener de la reasignación de recursos existentes. Esta suma es consistente, además, con los montos que el gobierno ha estimado que se requieren para el posconflicto. Por eso, la restricción más importante es la capacidad de ejecución, que requiere poner a plena marcha las tres nuevas agencias creadas para el desarrollo rural: la Agencia Nacional de Tierras, la de Desarrollo Rural y la de Renovación del Territorio. Y exige consolidar las previamente existentes, así como el concurso de los gobiernos departamentales y municipales y de la nutrida red de asociaciones gremiales del sector.

Estimadas y estimados graduandos

La transición a una Colombia en paz requiere de muchos otros ingredientes. En este sentido, quisiera mencionar, aunque solo sea de paso, la necesidad de reconstruir nuestro sistema político, caracterizado por la destrucción virtual de los viejos partidos sin la formación adecuada de nuevos, así como de la presencia, ya francamente descarada, no solo de las prácticas clientelistas del pasado sino de altos grados de corrupción. Y la evidencia reciente de esta última práctica ha contaminado ya las más altas esferas de nuestro sistema judicial. Todo esto nos debe dar vergüenza como nación. Celebro, por lo tanto, que nuestro sistema haya comenzado a combatir esta epidemia, y debemos exigir que lo haga con total firmeza.

Quisiera detenerme, sin embargo, en un elemento adicional de la Colombia en paz, que se relaciona estrechamente con mis reflexiones sobre el desarrollo rural: la superación de nuestras inmensas desigualdades sociales, otros de los temas que nos deben hacer sentir vergüenza como nación.

Como se sabe muy bien, América Latina tiene, conjuntamente con África al sur del Sahara las peores distribuciones de ingreso del mundo. Pero al interior de nuestra región, competimos con Guatemala, Honduras y Paraguay por tener los peores niveles de distribución de ingresos de la región. Bolivia y Brasil nos superaban en este campo, pero ahora están en una situación mejor que nosotros. Además, aunque hemos mejorado un poco en los últimos años, los índices correspondientes se encuentran todavía por encima de los registros de 1980 o 1990, que eran ya malos entonces. El índice de Palma, que es más fácil de comprender, indica que en Colombia el ingreso del 10% más rico supera cuatro veces el del 40% más pobre. Este nivel es el doble de los de Argentina y Uruguay y cuatro veces el que es normal en los países europeos con una buena distribución del ingreso.

Las encuestas con las cuales se estiman estos indicadores no captan muy bien los ingresos de los más ricos. Por eso, la medida alternativa que se ha venido utilizando cada vez más es el ingreso del 1% más rico de los hogares. Este indicador señala que en Colombia el 1% más rico concentra el 21% del ingreso total. Esta es, nuevamente, uno de los peores registros del mundo. Cabe agregar que los indicadores que existen sobre la distribución de la propiedad rural y de otras formas de riqueza son peores que los de la distribución del ingreso.

El combate a la desigualdad debe ocupar, por lo tanto, un lugar privilegiado en la construcción de paz. Los instrumentos para hacerlo exigen de la acción redistributiva del Estado y por ello más gasto público social y un sistema tributario más amplio y más redistributivo. Es cierto que el gasto público ha ganado peso dentro de nuestra economía, tanto durante los años posteriores a la Constitución de 1991 como durante el auge petrolero que terminó en 2014. Pero aun así sigue estando por debajo del promedio latinoamericano y muy distante de los niveles de los países desarrollados miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, OCDE, la institución a la cual esperamos pronto pertenecer.

Lo mismo acontece con los ingresos tributarios, que también están por debajo de los promedios de América Latina y la OCDE. Y esto es pese a la frecuencia de reformas tributarias que ha caracterizado al país. Lo que acontece es llana y simplemente que esta secuencia de reformas ha dejado un sistema en el cual las personas de altos ingresos pagan muy pocos impuestos como personas naturales. Un informe de este año de la CEPAL mostró que el impuesto de renta a las personas naturales en Colombia es uno de los que menos contribuyen en América Latina a reducir la desigualdad. La razón básica es que el diez por ciento más rico de la población paga a través de dicho impuesto una proporción mucho menor de sus ingresos que en el promedio de la región. Las personas jurídicas están sujetas a tasas de tributación más altas y sin duda su nivel básico debe reducirse para hacer más competitivo el país, pero el régimen correspondiente está plagado de beneficios específicos que será necesario eliminar más temprano que tarde. Las reformas nunca han logrado atacar a fondo estos problemas, por lo cual deberán continuar ocupando un papel importante en la agenda pública del próximo gobierno.

De acuerdo con las investigaciones que se han realizado a nivel latinoamericano, la educación es el instrumento más importante para mejorar la distribución del ingreso. Esto significa no solo acceso, algo en lo que sin duda hemos avanzado, sino también a una educación de buena calidad, algo en lo que hemos avanzado bastante menos. Así se refleja en las pruebas PISA de la OCDE, las cuales muestran que hemos progresado en todos los campos (lectura, matemáticas y ciencias), pero estamos todavía muy por debajo de los promedios de la OCDE por debajo de algunos países de América Latina, especialmente de Chile, Uruguay y Costa Rica. Además, los análisis realizados con estos datos muestran que el bajo rendimiento en estas pruebas está asociado al estrato socio-económico de los estudiantes. La mejora en la calidad de la educación debe ser, por lo tanto, un objetivo esencial de la política pública colombiana, y especialmente la mejora en la calidad de la educación de los sectores de más bajos ingresos, otro reto inmenso para la Universidad del Valle y para todo el sector universitario del país.

Uno de los resultados más positivos que surge de múltiples investigaciones académicas es que la mejor distribución del ingreso tiene efectos positivos sobre el crecimiento económico y que las acciones redistributivas del Estado tienen, por lo tanto, impactos positivos en tal sentido. Por lo tanto, la equidad social y el crecimiento económico no son objetivos antagónicos de la política pública sino altamente complementarios.

Estimadas y estimados graduandos

Quería dejarle estas reflexiones en un momento de gran significado para ustedes, que simboliza muy bien esta ceremonia de grados. Ustedes tienen la oportunidad de vivir en un país en paz, oportunidad que se le negó a mi generación. Pero eso también significa responsabilidad. Será, por lo tanto, su tarea ayudar a construir un país más equitativo y en paz. Esta es una tarea que les compete en sus propias familias y comunidades, así como en las empresas donde trabajen y en la vida política, a aquellos que se dediquen a la vida pública, pero a todos también como ciudadanos.

Los felicito por el logro que significa para ustedes y sus familias el terminar los estudios universitarios y les deseo los mayores éxitos en la nueva fase de la vida que inician.”