Por Edgar Cruz
Adscrito a la Facultad de Salud de la Universidad del Valle, se encuentra el Centro para el Desarrollo y Evaluación de Políticas y Tecnología en Salud Pública (CEDETES), creado en 1997 con la misión consolidarse como un centro interdisciplinario e interinstitucional para la investigación, innovación y desarrollo en la evaluación de intervenciones, tecnología y políticas en salud que brinden respuestas efectivas para mejorar la salud y el bienestar de los individuos, las comunidades y las poblaciones.
En la actualidad, CEDETES, con la perspectiva de la atención primaria en salud, trabaja un enfoque para garantizar el acceso equitativo y continuo a servicios de salud esenciales para toda la población, a partir de la promoción y prevención.
Como destaca la profesora Lena Barrera, directora de CEDETES, considerar este enfoque permite atender los problemas de salud desde la promoción, no únicamente desde el tratamiento o la intervención; y por eso, cada uno de los grupos y líneas de investigación del centro, trabaja en intervenciones, evaluación de estrategias o dispositivos que educan en salud, evalúan factores de riesgo o previenen problemas de salud de diversa complejidad que necesitan intervenciones en diferentes contextos tanto comunitarios como en instituciones especializadas.
Promoción, prevención y tecnología en salud
Este enfoque se centra en la atención primaria, a través del cual se enrutan y delimitan las acciones y las líneas de investigación emprendidas por cada uno de los grupos que componen el centro y tiene que ver con la distinción entre prevención de la enfermedad y promoción de la salud.
Nicolás Ortiz, profesor e investigador adscrito al grupo Condiciones de Vida en Salud, explica esta diferencia: “la prevención siempre está ligada a la enfermedad. Yo prevengo el cáncer, prevengo enfermedades de transmisión sexual. El ejemplo más claro para entender la prevención es la vacunación: se vacuna para prevenir enfermedades. Pero cuando hablamos de promoción de la salud, la gente la asocia con prevención. La verdad es que la promoción de la salud es más compleja, porque está relacionada con generar bienestar; no con curar enfermedades, sino con cómo hacemos para que la gente viva mejor; cómo hacemos para que la gente tenga más calidad de vida.”
Por lo general, se asocia al sector salud con el Sistema General de Seguridad Social; en particular, con las empresas o instituciones prestadoras del servicio. Pensar la promoción de la salud incluye a todo el conjunto de actores que genera bienestar, dentro del cual un centro de investigación como CEDETES juega un papel importante. Bajo estas consideraciones, la salud pensada según su promoción y desde lo que se hace para mejorar la calidad de vida de las personas, amplía considerablemente los campos de acción y las intervenciones en las que puede tener incidencia. “Un sistema de transporte masivo, limpio, cómodo, seguro, que no contamina el ambiente, que es amable para la gente: eso es promoción de la salud. Un parque seguro al que la gente pueda ir, eso es promoción”, ejemplifica el profesor Ortiz.
Así mismo, cuando hablamos de intervención, innovación o tecnología en salud imaginamos aparatos especializados para complicadas cirugías, avances en trasplantes, o tratamientos de punta para la cura o prevención de enfermedades hasta este momento imposibles o difíciles de tratar. Sin embargo, como lo explica el profesor Ortiz, va más allá. “En salud, aparece este concepto de tecnologías como dispositivos que nos ayudan a actuar en determinadas situaciones, las cuales no necesariamente pasan por lo que generalmente relacionamos con tecnología; por ejemplo, un protocolo de atención, una metodología de educación, pueden ser un desarrollo de un levantamiento y análisis de información poblacional para entender el problema de la pobreza y la salud. Entonces son dispositivos de diferente orden, una interfase entre quien opera y una población o una persona”.
La profesora Barrera recalca que el desarrollo de tecnologías desde protocolos hasta todos los componentes de telesalud como teleasistencia o teleconsulta permiten el fortalecimiento de la atención primaria. Desde CEDETES se está desarrollando la estrategia de fortalecimientode la atención primaria del Pacífico a través del Hospital Luis Ablanque de La Plata del municipio de Buenaventura. Esta estrategia integra la complejidad con los entes territoriales.
Como mensaje la profesora Barrera resalta que, este centro de innovación en investigación y evaluación en tecnologías para promoción, prevención e intervención de la salud se centra en el bienestar. “Tiene que ver con asuntos como la nutrición, o posibilidad de ambientes sanos desde el punto de vista de la contaminación; el fortalecimiento de las capacidades de los individuos para tomar las mejores decisiones para su bienestar; eso es educación para la salud, por ejemplo. Allí estamos trabajando”.
Grupos y líneas
CEDETES está soportado en el trabajo de 8 grupos de investigación en categorías B y C de Minciencias, cada uno de ellos con varias líneas de investigación que trabajan de manera inter y transdisciplinar:
-Cuidado de Enfermería
-Grupo de Investigación en Salud Sexual y Reproductiva
-Centro para el Desarrollo y Evaluación de Políticas y Tecnología en Salud Pública CEDETES
-Prevención y Control de la Enfermedad Crónica PRECEC
-Calimet (Calidad Y Metrología)
-Pacífico Siglo XXI
-Condiciones de Vida y Salud
-Grupo Salud Ocupacional Escuela De Salud Pública – Universidad del Valle
El Grupo de Investigación Cuidado de Enfermería, liderado actualmente por la profesora María Luisa Molano-Pirazán, desarrolla desde 1996 investigaciones que fortalecen la práctica disciplinar y promueven la humanización de la atención en salud. Sus líneas de trabajo incluyen el cuidado a escolares, adolescentes y adultos en salud y enfermedad mental; la atención a personas en situaciones de salud agudas y crónicas; el cuidado desí y de los otros; la pedagogía para el cuidado; y la sexualidad y procreación de los seres humanos a lo largo del curso de vida.
En este marco, el grupo ha impulsado estudios con niños con cáncer, familias de niños con síndrome de Down y procesos de duelo y pérdida, además de proyectos sobre universidad saludable, violencias basadas en género, suicidio en jóvenes, calidad de vida en niños con enfermedad renal crónica y validación de instrumentos. Sus aportes también se reflejan en la formación de talento humano en los niveles de pregrado, especialización, maestría y doctorado, donde la investigación se integra con la docencia y la proyección social.
En articulación con CEDETES y otros centros y grupos de investigación de la Universidad del Valle, el Grupo Cuidado de Enfermería ha contribuido a la gestión y desarrollo de estrategias de promoción de la salud, orientadas a incidir en políticas públicas y a mejorar el bienestar de las personas en diferentes etapas del curso de vida y en diversos entornos.
El profesor Nicolás Ortiz de la Escuela de Salud Pública hace parte del grupo Condiciones de Vida y Salud, donde se trabaja alrededor de las condiciones de vida que afectan la salud de las poblaciones. Sus líneas de trabajo están encaminadas en indagar cómo elementos o factores socioculturales alteran las condiciones de vida de las personas. En relación con prácticas sociales o imaginarios, menciona algunas de las líneas de trabajo de su grupo: “Otra línea o campo de trabajo son las políticas públicas, y cómo incide en la salud del otro. La otra línea es ¨los servicios de salud y las condiciones de vida¨ y otra es, ¨cómo incide la participación social, la acción colectiva de las personas en las condiciones de vida”.
Este grupo también trabaja sobre condiciones de desigualdad y vulnerabilidad con grupos específicos, como personas con tuberculosis, mujeres trans, población migrante venezolana, y familias pobres, trabajando la pobreza como una condición sociológica y estadística.
Pacífico siglo XXI es un grupo liderado por el profesor Bruno Gutiérrez de la Escuela de Odontología: “Apoyamos muchos proyectos en todas las áreas de la odontología, incluida salud pública bucodental y epidemiología. A su vez, trabajamos en abordajes diferenciales que dentro de entornos comunitarios y clínicos aporten a la construcción de atención primaria en salud y escenarios con prevalencias disminuidas de caries y enfermedad periodontal. Tenemos otras líneas con temáticas particulares como administración, auditoría de servicios de salud, revisiones sistemáticas, cáncer oral, odontología familiar, binomio madre-hijo, control de placa con la filosofía iTop y envejecimiento y vejez, todos enfocados al área de salud pública bucodental”.
Este grupo tiene contemplado dentro del currículo académico en odontología una clínica denominada Clínica de Atención Primaria en Salud para realizar y monitorear factores de riesgos sociales, clínicos orales y sistémicos y de mantenimiento en atención primaria en odontología. Uno de los elementos claves del grupo es la línea de odontogeriatría. “Actualmente nos encontramos en una transicion demografica y epidemiologica, tenemos una población de personas adultas mayores de 60 años aumentada, Colombia no es ajena a este fenómeno y la cavidad oral tiene una historia que contar alrededor del envejecimiento, es clave entenderla para poder abordarla”, dice el profesor Gutierrez.
La profesora Lena Barrera de la Escuela de Medicina y de la Escuela de Salud Pública también lidera el grupo Prevención y Control de la Enfermedad Crónica PRECEC,
centrado en la prevención y control de la enfermedad cardiovascular: “tenemos tres líneas: una, que hemos denominado génesis y desarrollo de la enfermedad cardiovascular, y viendo la génesis de la enfermedad crónica no solo desde el componente biológico, sino también conductuales y contexto familiar. Otra línea que estamos desarrollando, corresponde a los procesos de atención ofrecidos a las personas con enfermedad crónica. La tercera línea trabaja sobre el impacto de las intervenciones durante los procesos de atención en salud.
Este grupo también trabaja junto con el grupo de Bionanoelectrónica de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad del Valle en el desarrollo de dispositivos para ser utilizados en atención primaria con el objeto de fortalecer el monitoreo clínico en el domicilio.
El profesor Luis Fernando Rendón lidera el grupo CEDETES que tiene actualmente entre sus líneas de trabajo un convenio con la Secretaría de Bienestar Social y Desarrollo de la Gobernación del Valle para el seguimiento y caracterización de los usuarios de un programa de atención al adulto mayor. “Es un programa que tiene como referente los Centros Vida, centros día para adultos mayores en el Valle que tiene ocho sedes en ese momento, cuatro en Cali y cuatro en municipios del departamento: Buenaventura, Palmira, Buga y Cartago. Los usuarios de estos centros son población vulnerable y casi todos con efermedades crónicas y algunos con problemas mentales o con alguna otra limitación y pues los atienden en los les dan ese apoyo durante el día” precisa el profesor Rendón.
El grupo CEDETES acompaña el trabajo de otros grupos que trabajan temas relacionados con prevención de enfermedad cardiovascular y atención primaria en salud. Tiene otra línea de trabajo relacionada con el proceso de gestión clínica con hospitales, que hace seguimiento a todo lo que pasa con los pacientes cuando se hospitalizan; su estancia, su permanencia en la estancia y la seguridad del paciente.
Por Edgar Cruz
La arquitectura se define como el arte de idear, diseñar y construir edificios y estructuras donde se puedan desarrollar las actividades humanas, y que, además, sean funcionales y gocen de valor estético. Para Gilma Mosquera, arquitecta y docente jubilada de la Universidad del Valle, el interés de su trabajo ha estado centrado, no en la construcción de edificios, sino en la forma cómo la gente construye casas, construye pueblos, construye barrios. Y también en cómo esas construcciones están relacionadas con una cultura, con una forma de habitar y aprovechar la naturaleza, con la religión y con la vida en comunidad.
Egresada de la Universidad Nacional de Colombia, se vinculó como docente e investigadora de la Universidad del Valle en 1978, su trabajo y temas de investigación siguen vigentes en los trabajos de los estudiantes de la Escuela de Arquitectura y del Centro de Investigaciones en Territorio, Construcción y Espacio - CITCE que dirigió por muchos años y al que sigue vinculada como asesora. Mucho de su trabajo se centra en el hábitat de las comunidades afrocolombianas del Pacífico colombiano.
Agencia de Noticias Univalle: ¿De donde viene su interés por el hábitat en el Pacífico colombiano?
Gilma Mosquera: El interés sobre las comunidades del Pacífico y la forma como también construyen pueblos y construyen vivienda surge, no de un interés científico inicialmente, sino de una convivencia con las comunidades de Bahía Solano, donde con Jacques Aprile-Gniset, mi esposo, compañero de vida, de trabajo y de investigación,
construimos hace 53 años una casa y se establecieron unas relaciones de intercambio y ahí surgió la idea de averiguar sobre ellos.
ANU: En sus trabajos de investigación uno puede ver un especial interés permanente por la forma en que viven y construyen vivienda las comunidades del Pacífico. ¿Qué tienen de particular estas formas de vivienda?
GM:Trabajamos con la concepción de toda la región del Pacífico, desde desde la frontera con Panamá hasta la frontera con el Ecuador y los ríos, lo que se denomina las tierras bajas del Pacífico con unas investigaciones en cada uno de los diferentes territorios, pero con la concepción, primero, de la diversidad geográfica, ambiental, de la diversidad cultural y de la configuración de los poblados, del hábitat, pero también de la cultura. Para mí ha sido muy importante la relación entre lo que es la vivienda, el hábitat, la arquitectura y la cultura de acuerdo con las características de cada una de las comunidades
ANU: ¿Qué significa para usted haber sido elegida para ser parte del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, esta entidad que tiene un importante rol en la conservación del patrimonio cultural colombiano?
GM: Para mí es muy honroso. Además, es un reconocimiento a ese trabajo, particularmente en la región del Pacífico en la que trabajamos esa relación entre sociedad, vivienda y cultura.
En un momento determinado empecé a mirar cómo eran las distintas modalidades de producción de la vivienda y de los espacios de uso público de los pueblos y no se miraba el Pacífico bajo esa perspectiva cultural del hábitat de la vivienda. Entonces, a partir de las distintas investigaciones en las que participaban las comunidades, propusimos que el hábitat de la vivienda del Pacífico era un bien cultural, es decir que también deberíamos reconocerlo como una manifestación cultural, al igual que la gastronomía, que la música, que la danza, la vivienda y todo su sistema de organización espacial.

ANU: Cuando nos hablan de construcciones y patrimonio pensamos en casas con un valor histórico para preservar o restaurar; y también en estas otras actividades de carácter inmaterial que mencionaba anteriormente como festivales, danzas, comida. Usted dice que el patrimonio también tiene que ver con cómo viven las personas y cómo han construido su entorno.
GM: Creo que hay otra dimensión muy importante que es la historia y la manera como evoluciona el hábitat de la vivienda. Y desde el punto de vista de esa perspectiva de patrimonio, no es solamente aquel patrimonio culto de la música clásica o de esas edificaciones que hemos reconocido como patrimoniales - sino también los modos de vida de la gente, la forma como utiliza el espacio, el carácter del espacio colectivo donde se realizan esas manifestaciones culturales reconocidas, pues son también parte importante de ese patrimonio. La forma como una sociedad concibe, construye y usa sus espacios de acuerdo con sus valores culturales, con el valor o la consideración que tiene sobre el mundo material y el mundo espiritual y la relación entre esos dos mundos, y allí están las comunidades del Pacífico, pero también las comunidades indígenas o afrodescendientes, y también la gente en los barrios; en cualquier lugar de la ciudad tenemos esa relación que es de tipo cultural, que es la forma como habitamos y la forma como vivimos.
ANU: Usted recibe un doctorado honoris causa, el máximo grado que entrega la Universidad del Valle, por su trayectoria, y por su importante aporte a la sociedad y a la cultura.
GM: Yo estoy muy orgullosa, pero además estoy muy emocionada porque es el máximo reconocimiento que puede hacer la universidad a alguien, a una persona por su trabajo, por su trayectoria y por sus aportes. A mí la Universidad del Valle me dio la posibilidad, cuando me nombró profesora de tiempo completo en 1978, de trabajar este tema por cinco décadas, me dio los apoyos necesarios para investigar sobre un tema que me apasiona, pero no solamente la investigación, sino la posibilidad de transmitir el conocimiento a través de la docencia y de involucrar estudiantes en los distintos procesos de investigación.
ANU: Como profesora jubilada usted sigue aportando, dando ideas y en comunicación con profesores y estudiantes
GM: Yo siempre he tenido el deseo de estar aportando al desarrollo de las comunidades,
a que se entienda que la arquitectura popular hecha en cualquier lugar no es un problema, sino que es un aporte, que ahí hay unas alternativas y unas soluciones. Soy una profesora, que forma arquitectos con una sensibilidad social, una identidad nacional. Uno de los problemas es que no tenemos identidad nacional, desconocemos lo que somos por estar mirando aquello otro. Indudablemente el contexto de la arquitectura nacional e internacional es importante, forma parte de lo que los estudiantes aprenden, pero es necesario sensibilizarlos en términos de lo que es el país, de los distintos problemas en los que ellos después van a tener que trabajar, darles las herramientas necesarias para que puedan producir y ejecutar unos proyectos de excelencia. Ese ha sido siempre mi papel, de docencia, de transmisión, pero también la relación con las comunidades, porque para ellas, en ellas es donde se ven los distintos efectos de nuestro trabajo.
Por Diego Alejandro Guerrero
María Fernanda Ampuero es una periodista ecuatoriana que ha escrito varios libros de cuentos, entre ellos Pelea de gallos y Sacrificios humanos. En 2024 se publicó Visceral, un libro entre ensayos y autoficciones. Ella es reconocida como una de las voces más influyentes en el mundo de las letras contemporáneas.
Esta autora estuvo de visita en Cali, invitada a la programación del Festival de Literatura Oiga, mire, lea, que organiza la Biblioteca Departamental. La Agencia de Noticias Univalle tuvo la oportunidad de dialogar con ella y de tener un acercamiento a su obra.
Agencia de Noticias Univalle: Algunos críticos hablan de un elemento importante y central en tus cuentos. Se habla de la carne, de la herida, de la sangre. Quisiera que habláramos precisamente del lugar que ocupa el cuerpo y particularmente el cuerpo femenino en tu poética literaria.
María Fernanda Ampuero: Mientras me formulabas la pregunta, me ponía a pensar que es extraño que el cuerpo no haya sido un elemento central de la literatura universal, de aquello que Harold Bloom llamó el canon occidental. Creo que esto es una cosa muy de Occidente, blanco, grecorromano. Podría asegurar que en otras culturas, como por ejemplo en India, en su literatura el cuerpo está muy presente. Es que somos cuerpo, pese a lo que pueda decir cualquier filósofo alemán. Quizás ellos no lo son tanto, pero yo estoy aquí en Cali. Cómo no voy a hablar de ser cuerpo, cuando me han dicho que la salsa es poesía, con lo cual es un género literario que se genera con el cuerpo, ya ni siquiera que literariamente habla del cuerpo, sino se toma todas las pretensiones y todas las ideas, las metáforas y va directamente al asunto, al núcleo de la importancia del cuerpo, que es moverlo.
ANU: Y quizás eso lo pudiéramos ligar con algo que se menciona de tu literatura. Y es que incomoda, que duele, que da voz a esos cuerpos que se dan desde las otredades ¿Sientes que escribir es un acto de reparación?
MFA: Es difícil esa pregunta que me haces. ¿Reparación para quién? ¿Reparación, para qué? Yo creo que más bien - curiosamente - es un acto de solidaridad y empatía. Creo que las niñas, adolescentes y mujeres como yo, que no son físicamente ni por forma de ser ni por forma de vida canónicas o normativas, creen que están solas y no. Yo sí que creía que estaba sola, en esa sensación de odiar mi cuerpo, de sentir que me cambiaría por cualquiera. I’m a monster… la cita de Creep que, ya cancelamos a Radiohead entonces ya no podemos citarla. Yo era una persona que sufría, que era de la Facultad de Literatura, decía que era una creepy. Creo que no hay nada más horrible que sentir que eres una creepy y que estás sola, cuando somos un montón.
ANU: ¿Usted cómo hace para que en su literatura se plasme esa violencia, pero sin que se pierda la belleza en el lenguaje?
MFA: Bueno, esa es una parte que para mí siempre es difícil de responder, porque no me gusta mucho alabarme o ser como un señor blanco español, hablar de mi literatura y mi poética, y lo que hago, qué maravilla, me merezco esto... no me gusta hacer eso. Me gusta cuando tengo una oportunidad de hablar justamente de los y las marginales y de justo lo que tú decías de la violencia.
Si hay un trabajo duro en la literatura, es ese, el de buscar que cada palabra se convierta en bálsamo para ese horror que estoy contando. Es muy, muy difícil. Esa es mi búsqueda: decir una verdad dolorosísima de una forma bella. En eso se me va a ir la vida.
ANU: En Pelea de Gallos vemos una violencia íntima, cotidiana como territorio de exploración. ¿Qué la llevó a fijar su mirada como autora en esos espacios domésticos donde la crueldad muchas veces es silenciada’
MFA: Precisamente por eso, porque es silenciada. Creo que ya probablemente hay más libros sobre la guerra que sobre la violencia doméstica. No tengo los números pero, mirando la historia de la literatura, los libros icónicos no La Ilíada, Guerra y Paz, Por quién doblan las campanas… Y sin embargo, ¿cuántos de nosotros hemos estado en una guerra y cuántos de nosotros conocemos casos de violencia doméstica de cerca? Eso para mí era una obsesión ¿el material literario qué? ¿tiene que ser extranjero, lejano, epopéyico? ¿Donde los hombres se maten con otros hombres y donde las mujeres sean la razón por la que esos hombres se matan? cuando en verdad, en la vida cotidiana, en la vida de todas, de Latinoamérica y del planeta, hay muy pocos hombres yendo a la guerra y muchos hombres matando mujeres. Entonces, hablemos de esa otra guerra que se desarrolla en un campo pequeñito que es la casa de una familia.
ANU: En Sacrificios humanos da un salto y representa una violencia mucho más imbricada en el ámbito social. ¿Cuál fue esa motivación que la llevó a dar ese salto?
MFA: No están divorciados lo íntimo, lo social y lo público. En un hogar donde la gente sobrevive con menos de un dólar al día, no hay acceso a la salud, ni a la educación, ni a una posibilidad de cambiar de vida. No me refiero a lujos ni a que nos enloquezcamos con el capitalismo, sino me refiero a una vida digna, donde el Estado se asegure de que ninguna persona muera por falta de dinero. Creo que en esos lugares es donde se exacerba la violencia, porque hay un movimiento social que no quiere que esas personas salgan del lugar en el que están y viven. Para mí es importante hablar de eso, de la migración por ejemplo, porque hay un movimiento muy calculado que habla de “destruyo y consumo todos los bienes de un país, lo dejo en los huesos, me llevo el petróleo, me llevo sus bienes, me llevo absolutamente todos los minerales y dejo las montañas descascarada, pero luego no quiero que la gente de ese país venga a mi país”.
ANU: Pasemos ahora a Visceral, uno de tus libros más íntimos. Recuerdo mucho el texto con el que abre el libro, en donde se queja de la sociedad patriarcal que decide sobre los cuerpos de las mujeres y les prohíbe a unas niñas acceder a la interrupción del embarazo, al aborto. Quisiera que hablemos sobre lo que significó asumir esa postura tan personal, tan profunda, tan íntima.
MFA: Creo que es porque tengo edad de tener una hija o un hijo adolescente, y por otro lado, también porque tengo la edad que tenía mi mamá cuando yo era adolescente. El libro surge de cosas que quise que me dijeran y cosas que quisiera yo decirle también a la gente que es “provida” y que le parece una aberración absoluta que haya aborto legal, gratuito y para todas, cuando tenemos en el caso de Ecuador, por ejemplo, uno de los mayores problemas de embarazo infantil. ¿Esto qué significa? Significa que una niña de diez años está embarazada.
Tú no sabes lo que es ser una niña de diez años. Pero yo sí. Y cuando tienes diez años, estás pensando en que ojalá te regalen unos stickers de tu muñequita favorita, pero está gestando un bebé y entonces tu cuerpo se va a destruir, pero tu mente se va a destruir mucho más. Si le pasa a mujeres de 25 o 30 años, imagínate una niña de diez, pero que además está embarazada, no de un noviecito, porque Ecuador es uno de los países donde más incesto hay, y probablemente esa niña está embarazada de un primo.
Imagínate lo enferma que tiene que estar una sociedad para que diga “que esa niña tenga el hijo”, pero si yo como mujer soltera quiero adoptar ese hijo no puedo. Esa criatura va a pasar años dependiendo del gobierno, creciendo sin amor, porque el aborto no es legal en nuestros países. ¿Entonces cómo no me voy a enfurecer? Me dan ganas de gritarle a alguien a la cara y mostrarle a una niñita cuya barriga pesa tanto como ella misma. Decirle “¿Y si fuera su hija o su nieta, que tiene diez años y está embarazada?” Cómo es posible que me digan que eso no es legal, que esa criatura tenga una vida normal, que crezca, sea profesional, estudie, haga lo que quiera, que sea deportista, científica, que haga uñas, que haga lo que le dé la gana. Pero no puede ser mamá una niña. Entonces sí, me enfurezco y sí, me pongo vehemente.
ANU: Y es precisamente esa postura que asume al escribir, esa ira, esa rabia, es el sentimiento que atraviesa muchos de sus textos.
MFA: Sí, claro, he usado esa rabia, pero he llegado a la conclusión es que es una rabia que no tiene que ver con la violencia y con el asesinar al otro. Yo no quiero que la gente de derecha, o que está en contra del aborto muera. Lo que quiero es que las niñas tengan una oportunidad de tener una vida como la tuve yo. Creo que esa rabia viene del amor. Es una rabia que viene de la ternura, no de la ira, no de la violencia. Yo no llamo a la violencia, yo llamo a la compasión. Por Dios santo, tiene diez años, tiene 11 años, No puede llevar a término un embarazo, No puede ser mamá, no puede.
ANU: Al leer autoras como Mariana Enríquez, Liliana Collancy, Samanta Schweblin, Brenda Navarro, eh, la misma María Fernanda Ampuero ¿Qué se está dando en Latinoamérica o en estas autoras que han crecido en Latinoamérica, que les llama tanto la atención el horror, el terror en sus diferentes facetas y formulaciones y que nos llevan a pensar que la literatura de terror que se está produciendo aquí es de talla internacional.
MFA: Nosotras no somos las primeras que escriben terror. Hay una historia de mujeres a lo largo y ancho del mundo que escribieron terror, desde Amparo Dávila en México, Shirley Jackson en Estados Unidos, las hermanas Brontë en Inglaterra, o las Ocampo en Argentina. Creo que todas coincidimos en decir que no hemos inaugurado nada, que en realidad lo único que pasa es que el foco se lo ponían a un señor. Si esta conversación hubiese pasado hace diez o quince años aquí estaría un señor blanco, ecuatoriano, de la capital, hablando sobre su poética. Lo mismo sería un señor argentino, gringo, colombiano o peruano, sentados aquí hablando sobre sus libros. El foco se lo ponían a ellos y nosotras estábamos allá atrás. Incluso a veces, como en el caso de Elena Garro, siendo la señora de... Es el foco, no somos nosotras.
Hace mucho tiempo en Colombia un libro no generaba tanta recepción como lo está generando la nueva narración de Álvarez Gardeazábal
Por: Edgard Collazos Córdoba
Siglos y siglos de escritura narrativa no han pasado en vano para incidir en la creación y escritura de una novela o de cualquier obra narrativa. Desde aquel lejano día, perdido ya en la neblina del tiempo y el olvido, cuando el inspirado escritor decidió iniciar su obra, diciendo --, canta oh musa la furia del Pelida Aquiles --, hasta nuestros días, los elementos constituyentes y necesarios para lograr la buena factura de una obra literaria aumentan, no por capricho de los creadores, no, lo inverosímil es que tienen vida y son solicitados por la misma historia que se está escribiendo, en busca de lograr un indisoluble vínculo con el lector.
Borges los llamaba “artificios” y consideraba que indistintamente se desprendían de la trama. Artificios o recursos, pareciera que son ineludibles, pues los encontramos aplicados en las grandes obras de la literatura; en Balzac son diáfanos; en Thomas Mann forman parte del mismo tema que se narra; en Dostoievski son el recurso de tensión que busca atarnos a las escenas y en Hemingway, yacen ocultos intentando a veces trampear al lector.
Sospecho que vanamente ningún escritor se escapa a estas solicitas aplicaciones que, sin riesgo a equivocarme, casi se han convertido en una superstición del arte de escribir, alimentada por esos apóstoles llamados hoy novelistas.
En la mayoría de los casos, se corre el riesgo de aplicarlas como leyes inevitables, pero, el buen escritor sabe que en el arte de la novela no existen leyes porque aquello que es bueno para una novela puede ser desastroso para otra y entonces comprende que esos recursos no solamente derivan de la trama, como afirmó Borges, por el contrario, acepta que están atados al tono, al ritmo y a la voz del novelista.
En el último libro del escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal, donde pone toda la carne en el bracero y cuyo título parece anunciarnos la continuidad de una saga de historias interminables salida de una región que su talento literario ha convertido en mítica, pues desde su primera novela titulada La boba y el Buda, destacada en 1972 con el premio Ciudad de Salamanca, cuando apenas había cumplido veintidós años, el tono de su narrador y el ritmo de las parrafadas acostumbraron a sus lectores a pensar que la realidad de Tuluá es a veces delirante y más fantástica que la lograda por la fantasía.
Como la narración de El papagayo tocaba violín es autobiográfica --, nos lo anuncia el primer capítulo titulado – YO --, al lector le es lícito empezar a imaginar que a través de las páginas empezarán a aparecer los personajes de esa descomunal historia casi constituida en leyenda, y entonces, al lector no le queda más que amarrarse el cinturón e iniciar el viaje, donde placenteramente escucha la voz de la primera persona, que no es otra que la del mismo Gustavo, con sus dichos, sus recalcitrantes frases, su respiración valluna, su terrible humor, su inteligencia sin censura, sus frases a veces sincopadas o sentencias intempestivas y su inevitable maldad con la que nos atrapa y obliga a seguir leyendo, y como tiene la ventaja de ser el dueño de la madeja entera que constituye la narración de los hilos narrativos, conformada por historias e historias que se entrecruzan unas con o tras, de como dije, esa saga familiar de personajes a veces itinerantes, se vio en la actividad de desmadejar, de desenredar aquello que en más de cien años la vida y el tiempo habían enredado, y se encontró con el problema de tomar la decisión de cómo organizar esa vasta información que años y años de historia patria le tiraba a sus pies como diciendo –ahí está el reto – el reto de todo novelista: la creación de la estructura.
Y jalando de uno de los cientos de hilos narrativos, empezó como Penélope, a destejer el pasado y a tejer un presente literario, (desenrollando y enrollando el ovillo para poder tejer), alejándose esta vez de la influencia de Proust, de Thomas Mann, del Vargas Llosa, prolijo en ardides de las estructuras, y decide obrar como obró la vida en la constitución de su familia y esa es la nueva estructura, semejarse al azar, pero acomodando las historia como acomoda las fichas un experto prestidigitador.
Poco le importó saber que los recursos se desprendían de la trama, tenía la certeza de que en este caso se desprenden de la vida y por eso, antes de empezar a obrar como la vida misma, tuvo que hacer verosímil ante el lector que él posee el recuerdo de todas las vicisitudes que le permiten la creación de ese extenso legado, y entonces, este experto contador de cuentos, no pierde tiempo y en la primera página se despacha diciéndonos que fue premiado con el don del recuerdo -- Es el fruto del don infinito para recordar que tuve desde cuando nací, y con la edad me fue creciendo desproporcionadamente, usando la misma potencia con que he hundido la tecla del computador de mi memoria, borrando todos los malos momentos que he pasado.– y así da paso al torrente de historias e inicia el recuento de los personajes, sus inverosímiles historias de vida, sus aciertos, desatinos, hilvanado personajes; hay monjas, curas, alcaldes enanas, gigantes, sexo, envidias, amores correspondidos, matrimonios infelices, ultrajes, ahorcados en legendarios árboles de mango, miedo, temor, arrojo, hambre, riquezas, perros enormes y chihuahuas bullosos, viudas, belleza, fealdad y los papagayos de las abuelas que le pronosticaron que no aprendería a tocar violón.
Uno de los aciertos del libro lo constituye la posible certeza de que de cada capítulo se puede desprender una nueva novela, como en el caso del inmejorable número once, escrito con la destreza del novelista que ha sido, donde se narra la apasionada historia de Raquel y Matilde, para mí el más bello por lo que tiene de poético y humano. Lo dejo a consideración de los lectores.
Para finalizar, basta repetir, que de los recursos, o artificios empelados por Gustavo Álvarez Gardeazábal en este libro, el acierto más admirable está en la destreza de una nueva estructura; o en la manera como acomodó todo ese extenso fresco nominal de sus antepasados, en su percepción de fino escritor que le dictó el camino, en la seguridad con la que desobedeció a sus maestros clásicos e imitó a esa maestra que es la vida; la voz de la realidad que nunca lo ha traicionado; la historia de un país que él ha sabido interpretar, traduciendo en el sagrado arte continuado de destejer aquello que el tiempo y la vida fueron enredando.
Llama la atención ¿Cómo podemos hablar de territorio, patrimonio cultural y sostenibilidad, si seguimos enseñando a habitar desde modelos de pensamientos que niegan la cultura, el geoclima, el paisaje, y los seres vivos de la zona tropical del Sur del Planeta?
Arq. Alejandro Guerrero Torrenegra
Docente de la escuela de Arquitectura – Univalle
Director del centro de investigacion territorio, construcción y espacio – CITCE
Arq. María Isabel González
Centro de investigación territorio, construcción y espacio – CITCE
Universidad del Valle
Colombia se habita entre las aguas de los frentes marítimos hacia el mar Pacífico y el mar Caribe; aproximadamente el 80% de población colombiana habita al margen de la macrocuenca hidrográfica del Magdalena- Cauca, estableciendo la cultura anfibia como una forma de habitar término acuñado por Orlando Fals Borda en su obra "Historia Doble de la Costa". Otro protagonista es el relieve compuesto por la cordillera andina que se bifurca en tres ramales: occidental, central y oriental que son contenedoras de las unidades de la diversidad de paisajes, culturas y climas. Nuestra localización en la zona tropical representa una temporada de lluvia y una exposición al sol, que se transfiere en un promedio de 5 horas de sol al día, y una radiación directa o difusa que se convierte en una cantidad de energía sobre nuestra superficie. Al mismo tiempo temperatura de bulbo seco y la humedad relativa son parámetros climáticos homogéneos durante todo el año. Otro factor fundamental es la altitud sobre el nivel del mar (pisos bioclimáticos) el principal determinante de las condiciones climáticas y paisajísticas de nuestro territorio. Habitar el trópico no es una excepción, es nuestra norma, y debe ser el punto de partida.

El reconocimiento de los países latinoamericanos como subdesarrollados, siendo la repetición de los modelos internacionales europeo y norteamericano la principal fórmula para invisibilizar nuestra diversidad cultural, nuestros paisajes, geografía y clima, en tanto no reconoce que nuestras tradiciones constructivas están sujetas a la creatividad, innovación y técnica que se codifica en los sabedores locales a través de la cultura, y con esto en las formas de poblar, habitar y construir, aproximaciones en las diferentes escalas de interpretación del territorio abordados por la obra de Gilma Mosquera; no se trata de los grandes monumentos de la historia de la civilización, como la cataloga Alberto Saldarriaga, se trata de unas arquitecturas y urbanismos diversos, empíricos que tiene criterios y estéticas propias.
En Colombia existen una variedad de construcciones efímeras, solidas, improvisadas o planificadas, creativas y absurdas, es decir que nuestra arquitectura está compuesta por la complejidad y la contradicción. Es el hacer nuestro principal verbo de acción para definir nuestra arquitectura tradicional rural donde los sabedores del conocimiento tiene un modo pensar o un método multidimensional que está a la altura de la complejidad. La complejidad es una palabra problema y no una solución como lo expone Edgar Morin.
Para nuestra arquitectura tradicional rural es relevante la transferencia de conocimiento entre las diferentes generaciones, el conocimiento se transmite a partir de las realidades, es decir se trata un legado que se inspira en la necesidad y para la humanidad, es en esta intersección donde aparece la belleza como creación del espíritu a modo de Georg Wilhelm Friedrich Hegel.
La formación y el perfil del arquitecto titulado en Colombia están en constante discusión; está mediada por la figura de dominio, gran maestro o especialista, cuyos procesos de transferencia de conocimientos se produce en la Academia y está acreditado mediante título profesional que lo habilita para ejercer el oficio, se presenta entonces con un poder intelectual y material.
La educación en torno a la arquitectura, debe darnos no sólo conocimientos teóricos y técnicas de construcción occidental, si se quiere el término, sino además estar fundamentado por nuevas alternativas a partir de la comprensión de los territorios, sus comunidades, su cultura, las diversas posibilidades, formas, espacios, creatividad e innovación, que se tejen de la mano del conocimiento del entorno geográfico inmediato a través de los sabedores del conocimiento que se encuentran en los territorios rurales. Es en ese espacio donde las técnicas tradicionales constructivas se transmiten de generación en generación, es la oralidad la que educa en las formas de construir en la arquitectura tradicional rural, esto aunado a los diferentes conocimientos que del entorno, la siembre y cosecha de materiales que se requiere y, los diferentes conocimientos asociados al patrimonio cultural inmaterial presentes en las diversas formas de instalarse en un territorio.
El plano cartesiano desplazó al fogón, al patio, a los rituales y prácticas, y al saber oral que son los principales paradigmas de nuestra arquitectura tradicional rural colombiana que está conformada como un oficio compuesto por un conjunto de saberes y prácticas que conforma los saberes. Son los sabedores de las técnicas tradicionales constructivas los llamados a replicar su conocimiento más allá de su comunidad, a partir del modelo Taller-Escuela del Ministerio de las Culturas, los artes y los saberes, y de todas las variables con la que está técnica posee, entre otras la consecución del material.

Pero el oficio de arquitectura tradicional tiene relación directa con los recursos naturales, porque los materiales que se utiliza para construcción son obtenidos del lugar. Entonces, si se va a construir en madera, se tiene que ser consciente de dónde va a sacar esos recursos naturales, porque no son ilimitados. El fenómeno del cambio climático, el cual tiene un impacto directo en la materialidad que se utiliza para construir esta arquitectura, pues esto puede colocar en riesgo la
transferencia y desaprensión del conocimiento local; es el entendimiento de esta arquitectura tradicional rural punto de partida de la educación, a partir de la oralidad, en las comunidades rurales: es el hacer arquitectura la enseñanza misma en la ruralidad.
Para muchos, el suicidio sigue siendo un tabú. Es precisamente ese silencio lo que ha hecho que durante años este fenómeno haya pasado desapercibido, porque aquello que no se nombra, no existe y no puede prevenirse. Este fue el tema central de una reciente emisión del programa radial Sanemos Juntos, conducido por Fulvia Carvajal Barbosa, directora de Comunicaciones de la Universidad del Valle.
En este espacio, Berta Moreno Kustner, investigadora y profesora de la Universidad de Málaga - España y Sandra Saldivia Bórquez, investigadora y profesora de la Universidad de Concepción de Chile, compartieron sus experiencias y reflexiones sobre cómo abordar el suicidio desde un enfoque respetuoso y humano.
Durante los últimos años, la profesora Berta Moreno ha liderado el diseño del plan de prevención del suicidio en su institución. Según sus investigaciones, “el suicidio es un fenómeno multicausal; no existe una única razón que lo explique. Puede haber factores predisponentes como antecedentes familiares, enfermedades mentales o vivencias de abuso en la infancia, pero también intervienen factores desencadenantes que, en ciertos momentos de la vida, activan un riesgo mayor”.
Gracias a un estudio realizado por la profesora, se obtuvieron resultados sobre la conducta suicida, en más de 2.200 estudiantes universitarios en España. “Los resultados fueron: el 30 % había experimentado deseos de muerte, el 15 % ideación suicida y más del 14 % había llegado a planificarlo. Cifras que podrían haber sido aumentadas por el aislamiento, la virtualidad y la pérdida de contacto humano debido a la pandemia”, señala.
Un plan de prevención no se reduce a la atención psicológica. Requiere una estrategia integral. Eso implica alfabetización emocional para toda la comunidad universitaria, formación de referentes o "centinelas" que sepan detectar señales de riesgo, espacios seguros para hablar y acompañarse, y estructuras claras de derivación y atención especializada.
Es muy importante resaltar que "hablar sobre el suicidio no genera más suicidio, ese es un mito. Lo importante es hacerlo con respeto, con información adecuada y ofreciendo rutas de apoyo y solución."
Desde la salud mental, la profesora Sandra Saldivia Bórquez expresó “la incertidumbre ante el futuro, la fragmentación de los vínculos sociales, las dificultades para trabajar en grupo, la hiperconectividad digital y el debilitamiento de las redes comunitarias, todos estos factores configuran un escenario emocional complejo”.
Las universidades han intentado responder contratando más psicólogos. Pero esto no es suficiente. Se requiere alfabetización en salud mental, entender la diferencia entre un malestar psíquico y un trastorno clínico, y recuperar prácticas comunitarias que permitan sostener el bienestar de forma colectiva. Hablar con un amigo, un docente cercano o una persona de confianza puede ser un primer paso decisivo. Y para eso no se requiere ser profesional de la salud, sino estar dispuesto a escuchar sin juzgar y a orientar con respeto.
¿Qué pasa con los adultos mayores?
“Es un gran tema, porque la mayor proporción de suicidios ocurre en personas mayores de 60 años, y aumenta después de los 80. Aunque en jóvenes es la segunda causa de muerte en Colombia y Chile, el problema es más relevante en adultos mayores. Ellos usan métodos más letales y su suicidio es más silencioso, lo que dificulta la detección y suele sorprender a otros”.
La depresión en personas mayores puede ser menos evidente. A veces se confunde con deterioro cognitivo o simplemente con el envejecimiento, ya que suelen aislarse, hablar menos y presentar dificultades sensoriales.
Por eso es fundamental prestar atención a estos riesgos. Un factor protector clave es el apoyo social, frente al aislamiento y la pérdida de vínculos que trae el envejecimiento, así como la soledad.
El suicidio no es un tema exclusivo de psicólogos o psiquiatras. Todos somos parte de la comunidad y, por tanto, todos podemos ser agentes de prevención. A veces, una conversación, un gesto amable, un simple “buenos días” puede hacer la diferencia. “Se trata de acompañar, de reconocer que todos podemos ser un punto de apoyo para alguien más”.
Actualmente, Univalle cuenta con una política institucional de universidad saludable, que promueve la alfabetización en salud, bienestar y salud mental, incluyendo el autocuidado, la atención hacia quienes nos rodean y la búsqueda de estrategias para el bienestar.
Encuentre y otros capítulos de Sanemos Juntos en Spotify
La Escuela de Educación, Cultura y Comunidad, el Grupo de Investigación de Educación Popular y el Área de Asuntos Étnicos de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario de la Universidad del Valle invitan a participar de la Escuela Internacional de Formación Avanzada en Saberes Epistemológicos Andinos y Amazónicos, que se desarrollará del 9 al 23 de octubre de 2025.
El objetivo general de la escuela es contribuir a la generación de conocimiento, la recuperación y valoración de la sabiduría ancestral en el ámbito universitario y el fortalecimiento de epistemologías andinas y amazónicas, en articulación con redes académicas de Sur y Centroamérica comprometidas con la justicia epistémica.
La propuesta se nutre de un proceso de más de cuatro años de trabajo colaborativo con la Red Internacional de Epistemologías Andinas para el Conocimiento Propio y la Red de Conocimientos y Saberes Ancestrales de las Instituciones de Educación Superior de Ecuador. Relación interinstitucional que ha permitido el desarrollo de seminarios; intercambios académicos; movilidad estudiantil y docente; así como conmemoraciones espirituales, entre ellas el Inti Raymi de las Universidades y Diversidades.
La metodología de la EIFA se fundamenta en prácticas ancestrales y principios andinos como la minga de pensamiento, el palabreo y el círculo de la palabra, los cuales promueven la escucha comprometida, el respeto mutuo y la co-creación colectiva.
Esta escuela contará con tres docentes indígenas expertos provenientes de países de Latinoamérica.
Wankar Ariruma Kowii Maldonado, Doctor en Estudios Culturales Latinoamericanos, Universidad Andina Simón Bolívar, sede Ecuador, docente de las cátedras sobre pueblos indígenas de América Latina en la UASB. Nacionalidad Kichwa.
Silvia Margoth Vásquez Peralta: Doctora en Educación, investigadora y especialista en Asuntos Indígenas, educación superior intercultural integración de saberes en los programas académicos, diseño de mallas curriculares, gestión académica, y estándares de evaluación docente. Universidad Intercultural de Pueblos y Nacionalidades- Amawtay Wasi de Ecuador y Universidad de Palermo. Nacionalidad kichwa.
Néstor Caral Ramos: Maestro en Educación y sabio de la Comunidad Académico Amawtay Wasi. Experto en fortalecimiento de los procesos de enseñanza pedagodidáctica ancestral andina para la construcción del cosmocimiento en educación infantil familiar comunitaria (EIFC) y promotor para las temáticas de Saberes ancestrales. Originario del pueblo Aymara Bolivia.
La inscripción será gratuita y podrán inscribirse estudiantes de pregrado, posgrado y egresados.
Fecha de inicio: 40 horas
Fecha de inicio: 09 de octubre de 2025.
Fecha finalización: 23 de octubre de 2025.
Modalidad de Encuentro: Presencial.
Inscripciones: https://forms.gle/7a2cY4T39aapBvoK6
Discurso de la profesora Gilma Mosquera, Doctora Honoris causa en Artes de la Universidad del Valle
AGRADECIMIENTOS
El reconocimiento de mi trabajo docente, de investigación y extensión con el otorgamiento del Doctorado Honoris Causa en Artes, por la Universidad del Valle, es para mí un inmenso honor. Me siento muy orgullosa y emocionada de ser merecedora de tan alta distinción académica.
Agradezco:
Profundamente a la Universidad del Valle por darme la oportunidad de ser
docente nombrada en febrero de 1978, y proporcionarme a través de cuatro
décadas los espacios académicos y las condiciones logísticas que me permitieron proponer y desarrollar diversos programas de curso, proyectos de investigación y de extensión universitaria, dedicados al tema que me apasiona: los modos de habitar y construir la vivienda por comunidades urbanas y rurales, la arquitectura popular y estatal, la configuración de los sistemas urbanos, con énfasis en los procesos populares y en las regiones del Valle del Cauca y del Pacífico.
A Jacques Aprile-Gniset, mi compañero de vida e investigación, fallecido en 2014, por estar siempre, y vincularse a la aventura académica de investigar sobre los pueblos y la vivienda del Pacífico, en las condiciones más precarias, arriesgando la vida, adquiriendo la malaria y otras enfermedades tropicales, corriendo el peligro de ser secuestrado por la guerrilla, compartiendo las pésimas condiciones de vida de los moradores, y aprovechando la ocasión para recuperar la historia del poblamiento y las genealogías de los fundadores, y las historias personales de los habitantes y lideres comunitarios.
A todos aquellos directivos, docentes y personal administrativo de la Universidad del Valle que respaldaron las indagaciones y proyectos de intervención. Especialmente a los profesores de Arquitectura que apoyaron la creación del Taller de Vivienda Social, en el año 2006 y me acompañaron en la docencia.
A los jóvenes arquitectos, y egresados de los planes de Arquitectura y Trabajo Social que fueron conmigo a distintos y distantes lugares, y me acompañaron en las observaciones de campo y talleres de participación comunitaria recorriendo los poblados y navegando por los ríos y costas del Pacífico, aprovechando para realizar sus prácticas o trabajos de grado. Algunos de ellos, hoy docentes de la Escuela de Arquitectura.
A las comunidades del Pacífico, especialmente a aquellas que participaron en las investigaciones y proyectos de intervención para el mejoramiento de sus casas y pueblos.
A mi familia, que me soportó y apoyó a través de las décadas y de mi trayectoria estudiantil y profesional.
A todas las personas que me acompañaron en la aventura de investigar para actuar en desarrollo de la sociedad y contribuir a la formación de profesionales con herramientas técnicas, sensibilidad social, e identidad nacional.
LAS INVESTIGACIONES
La línea de Investigación y desarrollo Hábitat Pacífico se distingue por la articulación entre producción de conocimientos, reflexión teórica y asesoría técnica en proyectos de vivienda y equipamientos comunitarios realizados en poblados y pequeños centros urbanos con predominio de población afrodescendiente.
Ejecutados mediante contratos y convenios de la Universidad del Valle (Facultad de Artes Integradas y su Centro de Investigaciones Territorio, Construcción y Espacio-CITCE), con diversas instituciones estatales y organizaciones interesadas en el mejoramiento de la calidad de vida en los hábitats y sus moradores.
Las experiencias de investigación-acción
1.Investigaciones pioneras. Bases para la intervención estatal. (1978-1985)
2.Investigar para actuar. Un modelo múltiple de intervención concertado con comunidades afrocolombianas. (1988-1989)
3.Apropiación social de conocimientos mediante la aplicación del modelo en proyectos y programas de vivienda y desarrollo comunitario. (1989 a 1997).
4.Ampliación de las investigaciones. (1996-1999). Con extensión hasta hoy.
Los resultados fundamentaron cursos y talleres de diseño del Plan de Arquitectura de la Universidad del Valle, numeros trabajos de grado en este plan y en Trabajo Social. Y unos cursos de Historia de Arquitectura Regional en la Universidad del Pacifico.
El enfoque de Formación socio-espacial. define el espacio construido como un producto social, e integra en los análisis arquitectónicos la dimensión histórica y cultural que se expresan tanto en el origen y evolución de los ámbitos productivos y residenciales, como en las relaciones con el entorno natural y las características de las sociedades y comunidades locales.
Combinamos diversas técnicas empíricas de conocimiento, manejando un amplio abanico de instrumentos provenientes de nuestro campo particular de trabajo y de disciplinas de las ciencias sociales.
Son fundamentales los estudios de casos representativos, incluyendo distintas modalidades de participación comunitaria fundamentadas en la investigación-acción, como reuniones y talleres de evaluación; charlas informales y entrevistas con los lugareños, líderes comunitarios, funcionarios de entidades locales y personalidades de la región).
Ademàs de lo clásico: Consulta de bibliografía especializada y de archivos históricos y fotográficos, de vuelos aerofotográficos, cartografía histórica y moderna en varias escalas, estadísticas y censos del Dane y de oficinas municipales y locales.
1.Investigaciones pioneras. Bases para la intervención estatal.
Iniciamos con estudios sobre el proceso de urbanización en Colombia y las características de la vivienda en las ciudades de Medellín, Bogotá y Cali, en 1978-79
En 1972 construìmos con Jacques una casita en la Playa de Huina, localizada en la Bahía de Solano, donde realizamos la primera indagación sistemática sobre los hábitats selváticos del Pacífico.
La primera pregunta de investigación Sobre los hábitats del Pacífico surgió de la simple curiosidad para conocer la forma como habitaban y aprovechaban el espacio productivo selvático, asimismo sobre sus orígenes y procedencia geográfica y familiar.
Resultó de la convivencia e intercambio con los moradores de la playa de Huina en Bahía Solano: afrodescendientes y mestizos.
Una síntesis de los resultados publicada en la Revista Proa No. 319 (1983), despertó el interés de los directivos del Programa de Desarrollo Integral Agrícola y rural-DIAR, quienes nos solicitaron un estudio sobre las Condiciones de habitabilidad en el Medio Atrato (1985) y con esta base elaborar propuestas tendientes a mejorarlas, considerando acciones de tipo urbanístico y obras en las casas, su entorno inmediato y los equipamientos comunales. Las intervenciones debían ser: adecuadas al medio geográfico, social y económico; requerir inversiones monetarias bajas, incluir el uso óptimo (y racional) de los recursos naturales y humanos locales; contemplar un alto nivel de participación de los usuarios y estimular el desarrollo comunitario que se proponían los proyectos productivos que estaba adelantando el DIAR.
Incluyò observaciones detalladas en 30 asentamientos dispersos y nucleados, una muestra tipológica detallada en 10 localidades y 100 casas y familias.
Permitió examinar la trayectoria histórica del poblamiento de la comarca, lo mismo que unos fenómenos socio-espaciales muy particulares concernientes a las modalidades de ocupación y ordenamiento del territorio, la génesis y modalidades de evolución socio-espacial de los asentamientos fluviales, como su dinámica demográfica y social, la tipología urbanística, los modelos de vivienda y su tecnología.
Se estableció un panorama completo de la calidad arquitectónica y ambiental de las moradas campesinas, del espacio público y los equipamientos comunales;
Se identificó la estrecha relación entre los aspectos ordenamiento espacial, las formas construidas, las características particulares de las familias, y los vínculos de parentesco consanguíneo y ritual.
La familia se reveló como factor esencial en el reparto y organización del espacio productivo y residencial. La estructura del ordenamiento territorial, la génesis y el desarrollo de hábitats y la organización y morfología del espacio productivo y residencial expresan las estrechas relaciones que se producen entre los sistemas culturales y el entorno natural.
Se determinaron pautas para el diseño y ejecución concertada de programas de mejoramiento de los caseríos y la vivienda.
El proyecto fue innovador en su género y propósitos. Con su ejecución nació la línea de investigación especializada en los hábitats rurales y urbanos del Pacífico: Hábitat Pacífico.
2.Investigar para actuar. Un modelo múltiple de intervención concertado con comunidades afrocolombianas.
Las reformas político-administrativas que estaban operando en los organismos del Estado, el proceso de descentralización (de competencias y recursos) y el nuevo Código de Régimen Municipal de 1986 (Decreto Ley 1333), proporcionaron un marco jurídico nuevo y unas herramientas novedosas que posibilitaban la concertación entre alcaldes y comunidades locales en el ejercicio de la planeación del desarrollo territorial y en la ejecución de los programas de mejoramiento de la calidad de vida.
En 1988, considerando estás perspectivas presentamos el proyecto “Modelos de Planeamiento y Diseño para las Aldeas del Pacífico” al concurso del Premio Corona Pro-Arquitectura, Capítulo Profesionales, entonces único premio de investigación en nuestro campo y cuyo tema ese año fue la Calidad de Vida en el Municipio Colombiano. Generación de empleo y apoyo a la administración descentralizada.
Soñando con un programa de mejoramiento de aldeas de extensa cobertura que aprovechara las ventajas proporcionadas por el medio natural y cultural, la investigación se estructuró en dos fases fundamentadas en el diagnóstico elaborado en 1985, bajo la perspectiva de una amplia difusión regional de los fenómenos residenciales y de las modalidades tradicionales de la vivienda rural.
La primera consistente en estudios complementarios en el Medio Atrato, que debían culminar en patrones de diseño y de construcción de obras concertados con los moradores de unos caseríos representativas de las situaciones. En la segunda se establecería un sistema de planificación y desarrollo físico para los pequeños asentamientos y aldeas ubicados en las zonas costeras del Valle del Cauca, Cauca y Nariño, que podría ser utilizado directamente por los gobiernos municipales, organismos regionales y departamentales, y organizaciones propias de las comunidades campesinas.
Premiado el proyecto unánimemente por el Jurado Calificador, se profundizaron las indagaciones en el río Atrato involucrando activamente a la población de tres caseríos: Villanueva o Guadualito, San Roque y Cabecinegro. Mujeres, hombres y niños evaluaron con gran entusiasmo y sentido crítico sus condiciones habitacionales, valorando sus modelos urbanos y arquitectónicos y proponiendo soluciones, prioridades de acción y modalidades operativas que contemplaron la ejecución de las obras con aportes colectivos.
Intercambiando y complementado saberes, se estableció un modelo básico para el Mejoramiento de las Aldeas, mediante proyectos arquitectónicos y de obras que perfeccionaban las tecnologías constructivas vernáculas, desarrollando los patrones tradicionales de ocupación y manejo del espacio público y familiar, y fomentando la organización y participación comunitaria apoyada en procesos educativos de doble vía.
Los hallazgos encontrados en el río Atrato entre 1985 y 1988, perfilaron los énfasis de las indagaciones realizadas en los diez años siguientes en la ciudad de Quibdó, el Río San Juan, las costas y ríos de los municipios de Buenaventura, Tumaco y Nuquí, incluyendo las cabeceras municipales y algunos asentamientos de comunidades indígenas
3.Apropiación social de conocimientos mediante proyectos y programas de vivienda y desarrollo comunitario.
Los resultados obtenidos con el proyecto Modelos de Planeamiento y Diseño para las Aldeas del Pacífico, fomentaron durante el periodo 1989-1995 para el mejoramientola ejecución combinada de investigaciones y proyectos experimentales de mejoramiento de pueblos y vivienda, apoyados por unas alcaldías municipales, el Plan Internacional Buenaventura, Cinde-Plan, Plan Internacional y el Ministerio el Departamento de Planeación Nacional, el Plan Nacional de Rehabilitación-PNR de la Presidencia de la República, las corporaciones de desarrollo del Valle-CVC y del Chocó-CODECHOCO.
En este contexto se consolidó hacia 1990 en la entonces Facultad de Arquitectura de la Universidad del Valle el Grupo de investigación Hábitat Pacífico, que prontamente se vinculó al Centro de Investigaciones CITCE (Territorio, Construcción y Espacio).
Los componentes del modelo de intervencion para el mejoramiento de la vivienda se aplicaron y perfeccionaron en asentamientos del Río Atrato, la Bahía de Solano, y las zonas costeras de Tumaco, Buenaventura y Nuquí. Entre ellos proyectos para reubicación de comunidades en alto riesgo por marejadas y posibles maremotos zonas palafíticas de las cabeceras urbanas de Tumaco y Puerto Mutis -Bahía Solano.
Mientras se adelantaban las obras, se avanzaba en el conocimiento de las comunidades y de su entorno habitable, recuperando su historia, reconociendo sus valores arquitectónicos y sus prácticas culturales y cotidianas, evaluando habilidades y saberes tradicionales, y aprendiendo sus modalidades de construcción.
A la vez que resolvían sus necesidades primordiales de vivienda y servicios comunales básicos, mujeres y hombres de todas las edades desarrollaban habilidades y conocimientos técnicos, y se preparaban para una gestión autónoma de proyectos concernientes al hábitat.
La dinámica de los distintos programas de vivienda impulsó la reorientación del CITCE hacia los estudios urbanos en el Pacífico y en el Valle del Cauca. Uno de los efectos más importantes fue su consolidación como centro de investigación y desarrollo en el campo del Hábitat.
Las pesquisas se extendieron hasta el medio San Juan y su delta en el litoral, a los 10 ríos y los esteros del municipio de Buenaventura, a la bahía y el archipiélago de Tumaco, llegando hasta los ríos Mira y Mataje, además se profundizaron las encuestas en las bahías de Cupica y Solano, la costa de Nuquí y los resguardos emberas de los ríos Nuquí y Chorí (Aprile-Gniset 1987).
En 1995 el CITCE estableció un contrato con la Caja Agraria para asesorar el desarrollo del programa de vivienda rural “Vivir Mejor” en 13 municipios.
En 1991 los proyectos obtuvieron Mención de Reconocimiento en el Concurso del Premio Mariano Ospina Pérez como Mejores Proyectos y/o Programas de Vivienda Rural.
En 1996, distinguidas como Mejores Prácticas en Hábitat, se integraron a la muestra que expuso el Gobierno Colombiano en la Conferencia Mundial de las Naciones Unidas Sobre los Asentamientos Humanos-HABITAT II y en Mejores Prácticas de América Latina y Mejores Prácticas de Mujeres”
4.Ampliación de las investigaciones.
En 1995 ob tuvimos financiación de Colciencias para el proyecto Sistemas Urbano Aldeanos del Pacífico. Concebido como un trabajo de ampliación de los conocimientos producidos sobre los hábitats chocoanos, involucrando la zona sur del litoral, que nos permitía complementar y comparar datos y hallazgos encontrados anteriormente, llenar vacíos, establecer síntesis y responder a preguntas que habían quedado sin respuesta.
Se sistematizaron y evaluaron los programas de vivienda realizados por el CITCE entre 1989 y 1994.
Se produjeron materiales didácticos para su transferencia y apropiación social, destinados a constructores empíricos, técnicos en construcción, funcionarios de alcaldías y organismos locales de desarrollo rural.
Se examinaron casos representativos de las distintas situaciones y prototipos espaciales de asentamientos y viviendas:
Cuarenta pueblos del Atrato central y sus tributarios, desde San Isidro hasta el brazo de Murindó; los siete caseríos playeros que configuran la red aldeana de la bahía de Solano, con estudios pormenorizados en Huina, Mecana, Huaca, Playita de los Cuesta y Playita de los Potes; la red de poblados costeros del municipio de Nuquí, con encuestas en el área urbana de la cabecera municipal.
•El tramo central y bajo del río San Juan, con más de veinte pueblos y encuestas en Taparal, Copomá y Charambirá.
•Cerca de cien asientos costeros y fluviales del litoral de Buenaventura, con análisis detallado en los caseríos de Guayabal y Punta Bonita.
•En la costa nariñense una docena de aldeas fluviales y marítimas localizadas entre los ríos Chaguí y Mataje. Además el área urbana de Tumaco con encuestas en barrios y manzanas seleccionados.
Se elaboraron cartillas técnicas sobre construcción y modernización de la vivienda y catálogos sobre el urbanismo y la arquitectura regionales.
Se analizaron diversos fenómenos que afirmam la originalidad de las formaciones socio-espaciales del Pacífico, y destacar sus peculiaridades más sobresalientes en los territorios y localidades estudiados.
Trabajos de variada índole realizados por diversos grupos y entidades muestran la existencia de analogías en los ríos Patía, Telembí, Guelmanbí, Satinga y Sanquianga, y en la comarca de Guapi.
En la academia la línea Hábitat Pacífico se manifestó en varios Trabajos de Grado de las Escuelas de Arquitectura y Trabajo Social de la Universidad del Valle.
En el 2006 se creó el Taller de Vivienda Social del Programa de Arquitectura, el cual profundiza en los temas y problemas de diseño de la vivienda en las escalas de intervención urbanística, arquitectónica y técnico-constructiva, bajo un enfoque territorial que integra los aspectos de orden geográfico, histórico, social, cultural y político, tomando como referentes los procesos construcción y urbanización de la ciudad en el Departamento del Valle del Cauca y su área de influencia.
Las líneas de trabajo académico concernientes a las problemáticas de la ciudad y la vivienda, tanto en investigación como en docencia, se fortalecen con las indagaciones y respuestas dadas a los problemas urbanos y de vivienda mediante los proyectos estudiantiles.
Todo lo debo a la Universidad del Valle.
Muchas gracias.
Por Mildred Bahamón Cantero
Periodista Gobernación del Valle del Cauca
Desde la Gobernación del Valle del Cauca, en articulación con el Consejo Superior de la Universidad del Valle, se llegaron a acuerdos para fortalecer la seguridad, convivencia, el bienestar y la equidad de género en todos los campus de la Universidad.
“Estamos trabajando para fortalecer la Política de Igualdad y Equidad de Género, el bienestar emocional de la comunidad universitaria, la inclusión y la infraestructura. Así mismo, para garantizar la seguridad, hemos adecuado espacios y reforzado la vigilancia para responder al crecimiento de la población estudiantil. También se ha incorporado tecnología para el monitoreo, control de acceso y seguridad electrónica, así como protocolos de protección en plataformas digitales”, señaló la gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro.
Agregó que, “cuando se presenten alteraciones de orden público alrededor del campus, se actuará en coordinación con la Alcaldía de Cali y la fuerza pública para lograr una reacción mucho más rápida y garantizan el orden y la protección de estudiantes y de ciudadanía. Igualmente, adelantamos un convenio entre la Gobernación y Univalle, con el fin de subsidiar el transporte de los estudiantes de los estratos 0,1 y 2, que utilizan el servicio del MIO, que entrará en vigencia a partir del 15 de octubre”.
La mandataria también anunció que se busca implementar iniciativas para facilitar el acceso de más jóvenes a la educación superior, para lo cual se trabajará en la estrategia de apoyo y reforzamiento para los estudiantes con mejores puntajes de las instituciones educativas públicas del departamento, para que puedan ingresar a la universidad del Valle. Con este propósito se va a elaborar un plan de transición donde se capaciten los estudiantes y reciban apoyo psicosocial que contribuya a su permanencia.
Así mismo, se estudiará la asignación de un porcentaje en los cupos de ingresos a la universidad destinados, específicamente, a aspirantes que pertenezcan a la población con discapacidad.
La Gobernación del Valle seguirá trabajando en conjunto con la Universidad del Valle para que esta misma se consolide como un ejemplo de convivencia, inclusión y excelencia
De manera unánime, el Consejo Superior de la Universidad del Valle aprobó el Plan Estratégico de Desarrollo 2025-2035, visión de futuro a 2045 de la Universidad del Valle. A lo largo de 21 meses (desde enero de 2024) todos los estamentos, dependencias, unidades académicas e instancias participaron activamente a lo largo de las jornadas de trabajo que se realizaron en los campus en Cali y el Sistema de Regionalización.
Presidido por la gobernadora Dilian Francisca Toro Torres, el Consejo Superior sesionó el pasado viernes 26 de septiembre y durante el mismo se presentaron los tres tomos del documento final del Plan por parte de la Oficina de Planeación.
"En esta sesión del Consejo Superior ocurrieron cosas trascendentes para la Universidad, entre ellos la aprobación del Plan Estratégico de Desarrollo. Es un trabajo de casi dos años donde ha participado toda la comunidad universitaria, así como la sociedad en su conjunto, tratando de proyectar ese plan para los próximos diez años, a través de siete componentes fundamentales. Es una felicidad para mí como rector, para el Consejo Superior, tener una ruta para la Universidad para los próximos años", destacó el rector Guillermo Murillo Vargas.
"Esta es una carta de navegación muy importante, que con seguridad establecerá ese posicionamiento y mantendrá lo que la Universidad ha sido durante estas ocho décadas de formación en el nivel superior", agregó el directivo universitario.
“Fue una oportunidad de escuchar por muchas horas a cientos de personas que participaron en las reuniones y sesiones orientadas por la Oficina de Planeación. Esto nos permitió compartir conocimientos, inquietudes, sueños, preocupaciones, propuestas y aportes de todo orden para proyectar la esperanza colectiva que representa un ejercicio de esta naturaleza” manifestó el profesor Luis Carlos Castillo Gómez, coordinador técnico del Plan y jefe de la Oficina de Planeación.
De esta forma, la Universidad se dio a sí misma la gran oportunidad de escucharse, de reconocerse, de intercambiar ideas, opiniones y planteamientos y ejercer así uno de los preceptos distintivos del medio académico y universitario, expresó el directivo.
La vocación de participación ampliada de este ejercicio fue reconocida a lo largo del período de elaboración del Plan por los estamentos y por las personas que integran la comunidad universitaria y también por muchos representantes de instituciones y dirigentes del sector público y privado que también participaron con sus propuestas en sesiones y reuniones diseñadas exclusivamente para este fin.
Fueron más de 80 sesiones de discusión colectiva y ampliada escudriñando las problemáticas, capacidades y perspectivas en mesas temáticas, foros y seminarios en Cali y en las sedes, seccionales y nodos, así como en decenas de reuniones de trabajo que incorporaron a las instancias directivas, los consejos y claustros de facultades, grupos estudiantiles, docentes, de administración y de operación estratégica de la universidad, así como a dirigentes y líderes de la región.
Además de los documentos oficiales del Plan, que resumen de manera muy detallada los aspectos conceptuales, técnicos y financieros, queda para la memoria institucional un gran acervo audiovisual y documentos escritos que podrá servir para futuros procesos de planeación y de fijación de políticas universitarias.
Seguramente, la inteligencia artificial será muy útil para que todas las horas de grabación en audios, así como el gran número de testimonios e información recogida por la OPDI puedan servir de base a elaboraciones y proyecciones, no solo de tipo administrativo, sino también de orden científico y teórico-conceptual sobre la gestión universitaria pública y sobre la educación en general, manifestó el profesor Castillo.
Nos permitió también todo este gran proceso reflexivo, creativo y técnico de formulación del Plan, mejorar los nexos, la comunicación y la conversación colectiva en torno a los problemas, las opciones de solución y a las expectativas de cambio que viven nuestra institución y nuestra comunidad universitaria, y que deben orientar y conducir los derroteros y canales para garantizar la sostenibilidad institucional y aplicar los cambios urgentes, reorientaciones y renovaciones que son impulsadas por mega tendencias de distinto orden y por las propias urgencias de país.
El equipo conformado en Planeación para realizar la coordinación y el apoyo técnico de este trabajo incorporó profesionales de muchas disciplinas. Algunos senior y otros jóvenes que contaron con la orientación y respaldo de la dirección universitaria y con la conducción del jefe de Planeación, profesor Luis Carlos Castillo, reconocido experto que nacional en el campo de la planeación pública.
“Si bien, se llega a buen puerto con la promulgación de la norma que establece la carta de navegación para los próximos diez años, es necesario tener claro que es ahora cuando se empiezan a dar los pasos para que esta política pública universitaria empiece a ser realidad. Tendremos opciones de sostenibilidad, desarrollo y progreso como la universidad más representativa del suroccidente colombiano sí y solo y solo sí todas las y los integrantes de nuestra comunidad universitaria participan decididamente para avanzar en un proceso de transformación sostenida al año 2035, proyectada con visión de futuro hacia 2045, cuando cumplamos nuestro primer siglo de existencia” puntualizó el jefe de Planeación de Univalle.