Katya Adaui: escribir sobre los vínculos

“El reino de lo íntimo es lo que nos convoca, es lo que conocemos pero también lo que nos interpela. Es el lugar de las primeras traiciones, los primeros pasos, los primeros besos, las primeras culpas y el incesto. Lo íntimo es político”, expresa Katya Adaui acerca de la escritura sobre los vínculos, un tema que atraviesa su obra.

La escritora peruana, quien desde hace varios años vive en Buenos Aires, donde ejerce como docente en la Universidad Nacional de las Artes –UNA, ganó el Premio Nacional de Literatura del Perú en 2023 con Geografía de la Oscuridad (Páginas de espuma, 2021) y fue finalista del Premio Ribera del Duero en 2024 con Un nombre para tu isla (Páginas de espuma, 2025). Ambas obras son colecciones de cuentos que tienen como eje central las relaciones interpersonales.

“De qué otra cosa puedo pensar sino de los vínculos, las relaciones y la familia”, señala Adaui, que viene de trabajar la familia más nuclear en Geografía de la Oscuridad, mientras que en Un nombre para tu isla explora a los vecinos, las parejas y los amigos, relaciones a las que describe como “secuencias y consecuencias amorosas”.

Para Adaui, lo íntimo no es un tema que solo concierne a las escritoras mujeres. “En el sentido en que Freud lo decía, lo íntimo se vuelve siniestro y viceversa, entonces a la escritura le preocupa eso”, comenta.

Por otra parte, en este último trabajo, Adaui ha hecho cambios en su estilo narrativo. Muestra de ello es que en esta ocasión usó narradores poco fiables, tal vez como una forma de establecer otro juego vincular con el lector. Después de explorar este recurso en las obras de otros autores y de ver la película Anatomía de una caída (2023) de Justine Triet, la escritora dice que quedó inquieta por trabajarlo.

“Hay una complicidad ahí con el lector. También es un despertar, porque es terrible, le estás diciendo confía hasta acá y luego le dices “¡ups!, pero quizás no confíes tanto”. Me interesa la escritura como trampa”, apunta.

Asimismo, si en sus obras anteriores muchos de sus personajes eran varones, ahora las mujeres están más presentes.

Por otro lado, en Un nombre para tu isla Katya Adaui deja atrás la oscuridad que caracteriza sus trabajos previos . La escritora cuenta que, con frecuencia, quienes recién la conocen se sorprenden de su personalidad “graciosa y payasa”, lo que contrastaba con sus textos. “Me decían que parecía que hubiera otra persona dentro de mí, y hay una más vieja y más sabia, pero a la vez hay una niña que ríe mucho”, reflexiona.

Para Adaui, la introducción del humor en su obra hace parte de un acto de generosidad hacia sus lectores, a quienes regala “una fuga que medie la oscuridad”. Y añade: “Como en la vida. Del dolor más oscuro salimos con una risa y de la risa más alta a veces podemos pasar a la tristeza. Quería dar lugar al humor, porque cuando otro se ríe te prueba que es inteligente, entendió la gracia”.

También hablamos con Adaui sobre lo autoficcional en la escritura. Al respecto, la autora cita a su colega argentina María Negroni: “escribimos con una mano pegada a la infancia”. Afirma que todo lo que hacemos es recordar y olvidar, tanto el placer como el dolor. “Todos esos recuerdos nos permiten escribir una y otra vez, para luego darle paso a especular, a pensar la vida ajena”.

La escritora subraya que llega un momento en el que el ‘yo’ deja de importar tanto para el autor, “porque lo lindo de la escritura es darle espacio al otro, pensar al otro”. Incluso, recomienda a quienes están interesados en escribir que asistan a talleres para enriquecer su perspectiva:

“Sobre todo para que no se sienta como un ejercicio tan solitario, melancólico y apesadumbrado, sino para darle espacio a la alegría, al compañerismo, a la crítica, a la intimidad, al desprejuicio. Eso te atempera el ego. La vanidad que tiene crear reinos se calma cuando tu piensas ese reino con el otro.”

 

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Por Yizeth Bonilla

Estos son los siete desafíos del Plan Estratégico de Desarrollo 2025 - 2035

Durante casi dos años la Universidad del Valle adelantó un proceso muy importante: la construcción del Plan Estratégico de Desarrollo. Se convocó, no solo a la comunidad académica, representada en estudiantes, trabajadores, funcionarios, egresados y docentes, sino también a la sociedad civil, empresarios y a todas las personas que quisieran generar un aporte para la construcción de este documento que marca la hoja de ruta de Univalle de cara al 2035.

La Agencia de Noticias Univalle dialogó con el profesor Luis Carlos Castillo, jefe de la Oficina de Planeación y líder del proceso de construcción del plan, para conocer por qué es tan importante el PED.

Agencia de Noticias Univalle: ¿Cómo fue el proceso de construcción del Plan Estratégico de Desarrollo de la Universidad?.

Luis Carlos Castillo Gómez: La formulación de este plan ha sido el proceso más ampliamente participativo de toda la historia en nuestra universidad. Esta universidad tiene una gran tradición de formulación participativa de planes de desarrollo. Pero sin duda este plan fue el que batió los principales récords: se contó con una amplia participación de profesores, estudiantes -fundamentalmente desde Regionalización-, egresados, empleados, trabajadores y de los sindicatos que se interesaron en dar su contribución para la formulación del plan.

Pusimos en práctica una estrategia en la cual conformamos once mesas temáticas convergentes, en las cuales se inscribieron cerca de 1.700 personas. Se llevaron a cabo 90 sesiones a lo largo de un año. Nuestras estadísticas nos dicen que hubo una participación de más de 6.000 personas de manera directa e indirecta, como miembros de la comunidad universitaria en la formulación del Plan.

También aplicamos una encuesta a 1.128 personas, fundamentalmente egresados que nos respondieron prácticamente de todos los continentes, donde hay egresados de nuestra gran institución. Hicimos foros de diverso orden. Logramos disponer de dispositivos telemáticos para que la gente conociera la formulación del plan, los diferentes documentos, y también para que pudieran hacer recomendaciones, para finalmente tener el documento que nos aprobó el Consejo Superior.

ANU: Con la participación de estas 6.000 personas y todas estas estrategias que ustedes con el equipo de la Oficina de Planeación llevaron a cabo, se construyeron siete desafíos. En materia del primer desafío, que es formación pertinente ¿qué fue aprobado?

LCC: Este es uno de los desafíos más importantes, porque tiene que ver con la misión primigenia de la Universidad, que es la formación. En este desafío se busca impartir una formación de altísima calidad, tanto en pregrado como en posgrado. Adicionalmente, busca lograr la ampliación de la cobertura de la universidad, pensando sobre todo en aquellas regiones en las cuales ha sido muy difícil llevar educación de alta calidad, a los sectores de la sociedad que tradicionalmente han sido excluidos de la formación superior universitaria.

Este desafío implica que tenemos que seguir profundizando la acreditación de alta calidad, tanto el pregrado como del posgrado, pero pasando a una fase en la cual la acreditación internacional se vuelve importante para los programas, facultades y para la institución. De manera adicional, se busca un profundo fortalecimiento del Sistema de Posgrados y ampliar la cobertura del posgrado. Nosotros tenemos 25 doctorados, que es la tercera oferta doctoral más importante de Colombia, y a través de esa formación doctoral estamos formando los cuadros académicos del suroccidente de Colombia y también del país. Por lo tanto, debemos hacer un gran esfuerzo en el fortalecimiento del Sistema de Posgrados, como lo hacemos en la actualidad, pues por primera vez en la historia de la Universidad logramos más de mil inscritos en la formación de posgrado, tanto en las maestrías como en los doctorados.

Todo esto implica una articulación muy fuerte entre la educación media y superior, que es una política del propio gobierno. Estamos buscando ese tipo de articulación: que los estudiantes de la media puedan hacer el tránsito a la educación superior, sin que tengan obstáculos, sino fundamentalmente que ellos garanticen la formación de alta calidad.

ANU: El segundo desafío conecta además con una de las fortalezas de nuestra universidad: Conocimiento que impacta ¿Qué se aprobó a través de este desafío?

LCC: Ese es el segundo desafío que tiene que ver con la segunda misión de la universidad: la investigación. Nuestra universidad tiene por principio una regla que ha sido fundamental es que aquí formamos con base en la investigación. No somos una universidad de investigación, somos una universidad que investiga. Somos la tercera universidad en investigación en Colombia, que es una gran fortaleza de la institución. Aquí digamos, obviamente la orientación fundamental que aprobó el Consejo Superior en la formulación del Plan es que tenemos que hacer un impulso fuerte a la investigación básica, la investigación aplicada, la creación artística y la investigación en los diferentes campos del saber, en un marco fundamental que es la ciencia abierta.

Hay un gran movimiento de carácter mundial de promover la ciencia abierta, es decir, que la sociedad tiene derecho a acceder al conocimiento que se produce en la ciencia para mejorar las condiciones de la población, pero también para hacer avanzar la propia ciencia. Por lo tanto, esta apuesta tiene que ver fundamentalmente con participar de ese movimiento, fortaleciendo la investigación básica, aplicada y artística. Y por otro lado, seguir haciendo un esfuerzo en lo que tiene que ver con la transferencia del conocimiento, que es resultado de la investigación que establece la Universidad. Aquí debemos de hacer un esfuerzo muy grande, porque la institución tiene 100 patentes, que es la segunda IES en Colombia con el mayor número de patentes. Estas patentes son resultado de un proceso de investigación muy extenso, tenemos que llevarlas a que resuelvan grandes problemas de la sociedad.

Este desafío también se vincula con la circulación del conocimiento, porque producimos, generamos y transferimos conocimiento, pero también necesitamos que circule a través de las diferentes publicaciones de la universidad, a través de las revistas, los libros, las múltiples publicaciones de orden general.

ANU: El tercer desafío se relaciona con la proyección social, la extensión y la regionalización. ¿Cómo se van a construir los vínculos con la región y el mundo?

LCC: Esa es la tercera misión de la institución: la proyección social. Allí la apuesta estratégica de este plan consiste en fortalecer y expandir este componente. Es una proyección social que se piensa en la comunidad, en la sociedad y también, por supuesto, en el Estado. La orientación fundamental es que esa proyección social tiene que lograr una articulación fuerte con la comunidad, que es incluso la orientación que está teniendo a nivel internacional, con lo que tiene que ver con la tercera misión, con cómo podemos promover el voluntariado con las comunidades. Esa proyección social tiene que orientarse a la solución de grandes problemas de orden local, regional y nacional, con todo el conocimiento que la universidad puede transferir a través de la proyección social y la extensión, en la relación entre el Estado, si se quiere, el mercado y la comunidad, privilegiando la relación con la comunidad.

En segundo lugar, en relación con la regionalización, cómo lograr extender al territorio una mayor presencia de esta universidad. La regionalización es la extensión de la Universidad al territorio, con la investigación, la formación y la proyección social. Por lo tanto, esa es la apuesta central que tenemos en el Sistema de Regionalización. Venimos de una gran reestructuración del sistema, el tránsito de las sedes a las seccionales. Este plan contempla en ese desafío el que la Universidad, en su Sistema de Regionalización, tiene que dar el salto hacia las seccionales.

ANU: El cuarto desafío señala que el bienestar universitario debe ser incluyente, diverso, equitativo e intercultural.

LCC: Sí, para nosotros como Universidad, el bienestar es misional. Esto no acontece en todas las universidades, donde solo se asumen tres misiones: la formación, la investigación y la proyección social.

Lo hemos dicho en diferentes contextos, esta universidad tiene uno de los mejores componentes de bienestar en la educación superior pública en Colombia. La inversión que hace la universidad en bienestar es grande

¿Cuáles son los desafíos que vamos a encarar en el bienestar de esta universidad? en primer lugar, tiene que ser un bienestar general, es un bienestar para los estudiantes, profesores, empleados, trabajadores. Aunque los estudiantes son la razón de ser de la universidad, el bienestar no se piensa solo para ellos.

Hay una concepción mucho más amplia y no tiene que ser un bienestar asistencialista. Es un bienestar que debe considerar la diversidad, porque somos una universidad diversa. Aquí tenemos estudiantes afrodescendientes, indígenas, víctimas del conflicto, diferenciados por géneros, por orientación sexual. Somos profundamente diversos y el bienestar tiene que reconocerlo. Pero además tiene que ser un bienestar inclusivo, que incluya a esas poblaciones en las políticas de bienestar. Este bienestar tiene que ser un instrumento fundamental para lograr la alta calidad de los estudiantes en su formación, para lograr, por ejemplo, que no existan tasas altas de deserción, sino que ese estudiante pueda concluir su formación profesional.

Por lo tanto, es una bandera trascendental el bienestar de esta institución, porque lo tenemos que fortalecer más con esa orientación de ser completamente inclusivo, ser diverso y reconocer la diferencia.

ANU: ¿Cuáles son los principales alrededor del quinto desafío, que es la construcción de paz, convivencia y sustentabilidad socioecológica?

LCC: Dentro de su ethos, esta Universidad tiene un compromiso con la construcción de paz. En el proceso de negociación que estableció el gobierno Santos con la extinta guerrilla de las FARC, la Universidad tuvo una participación importante, además participó en la creación de la Comisión de Paz del SUE, que en su momento fue dirigida por el rector Edgar Varela. Por lo tanto, nosotros estamos comprometidos con la construcción de paz.

Internamente hemos tenido dificultades de convivencia, porque estamos inmersos en un conflicto que ha sido muy complejo, que ha golpeado profundamente a la universidad, donde nosotros somos víctimas realmente del conflicto, como lo hemos estado diciendo en diferentes escenarios. Entonces, el compromiso con la paz se ratifica en este desafío tan relevante.

En este desafío, nosotros diferenciamos lo interno y lo externo. Queremos ser Campus de Paz, que las diferentes comunidades universitarias puedan tener una convivencia tranquila, en paz y que podamos tramitar y transformar los conflictos por vías no violentas. Los conflictos siempre estarán presentes. La universidad siempre tendrá conflictos. Es imposible pensar en la universidad sin conflictos. Los conflictos son inherentes a la institución y a la sociedad. El problema es cómo los tramitamos: que no se resuelvan por vías violentas, sino que podamos tramitar las diferencias y los conflictos a través de medios pacíficos y por lo tanto, le apostamos a eso en el seno de la universidad.

Y el otro punto, relacionado con la construcción externa de paz, estamos inmersos en un conflicto que solo se podrá resolver a través de tratados de paz. Allí la Universidad tiene que adelantar un rol importante: ser un agente transformador del conflicto ¿Cómo? en la relación con las víctimas, en la relación con aquellas personas que han firmado los pactos de paz y se han reinsertado a la sociedad.

Tenemos que trabajar en los contextos territoriales en los cuales es posible que haya acuerdos de paz. La Universidad tiene que participar de esos acuerdos de paz, porque ellos permiten la transformación del conflicto y poder construir la paz anhelada en la sociedad colombiana. Es decir, nos vemos como un actor fundamental de la transformación social y de la construcción de paz, tanto interna como externa.

Y en relación con lo ambiental, el desafío es grandísimo. Tenemos que desarrollar un compromiso fundamental con el ambiente, que haya un respeto a la naturaleza y que lo que hagamos sea en una relación mucho más cercana con el ambiente, en una relación de respeto a la naturaleza.

ANU: Alrededor de la evolución digital estratégica ¿cuáles son los principales derroteros que marcarán el rumbo de la universidad para los próximos diez años?

LCC: Históricamente, la universidad ha pasado por diferentes fases o modelos. Conocemos la universidad medieval, de la cual se ha hablado muy mal, pero cuando uno estudia en profundidad hay grandes resultados de ese modelo. Tenemos la universidad de investigación o la universidad Humboldtiana. Nuestra universidad se creó en principio bajo ese modelo, donde la formación tiene como base la investigación. Ese es el tipo de universidad moderna, que se crea a partir de la segunda mitad del siglo XIX.

Pero hay un fenómeno fundamental en este momento de la universidad en su conjunto: estamos haciendo un tránsito hacia la universidad digital. En esa transformación nosotros como Universidad del Valle estamos un poco atrasados.

Estamos en un mundo de transformación digital, de la inteligencia artificial, de los sistemas, de la información. Por lo tanto, ese desafío quiere poner a tono a esta Universidad con la transformación digital que están sufriendo el conjunto de las universidades en el mundo occidental, pero también la sociedad en su conjunto.

Los impactos de la inteligencia artificial son grandes, representa un movimiento de transformación tecnológica impresionante. Hasta hace más o menos un año, Chat GPT constituía una transformación digital que asombraba al mundo, pero ya puede constituir los inicios o la fase “primitiva de la inteligencia artificial”, porque la transformación ha sido rápida en ese campo.

Por lo tanto, la universidad tiene que asumir el reto de la transformación digital, de cómo introducir en la formación, en la investigación (aunque ya lo está haciendo) los desafíos que nos está implicando la inteligencia artificial para el futuro de la institución. Esto lo contemplamos exactamente en ese desafío. Por lo tanto, tenemos que hacer un gran esfuerzo por la infraestructura tecnológica, cómo tener una mejor infraestructura tecnológica que pueda soportar la transformación digital y los grandes desafíos que está imponiendo la inteligencia artificial.

ANU: El último desafío es la sostenibilidad financiera, la transformación administrativa e infraestructura.

LCC: Ese es un desafío que implica varios componentes. Las universidades, como la nuestra, que son universidades públicas que hacen parte de un sistema estatal, históricamente han tenido problemas de financiamiento porque la Ley 30, que establece el modelo de financiamiento de la educación superior pública con base en los artículos 86 y 87, fue un modelo que hizo aguas. Este modelo garantizó recursos, pero después de estos años, no soporta financieramente lo que requiere la universidad y por lo tanto tenemos que hacer un gran esfuerzo para lograr la sostenibilidad financiera.

Nosotros tenemos un déficit manejable, pero tendremos que ir transitando por vías que permitan la sostenibilidad financiera de la universidad. Es el gran desafío que tenemos.

Por otro lado, tenemos una infraestructura física que es la segunda infraestructura física para la educación superior en Colombia. Tenemos en toda la Universidad, incluido el Sistema de Regionalización, 147 edificios y tenemos 280.000 metros cuadrados construidos. Es una dimensión impresionante la infraestructura de esta institución, pero el mantenimiento es tremendamente costoso y también producir y modernizar la infraestructura es un gran desafío. Ese es el gran desafío, lo cual implica un esfuerzo grande de recursos de inversión para poder mantener toda esa infraestructura, pero también para incursionar en la nueva, que tiene que ser bioclimática, en concordancia con el desafío seis.

Adicionalmente, tenemos estructuras orgánicas administrativas de la institución que tenemos que reorganizarlas. A veces pienso que somos una universidad del siglo XXI, con estudiantes que provienen de casi todo el país, una universidad que de forma paulatina ha hecho el tránsito, de corte regional a una de carácter nacional, porque tenemos estudiantes que provienen de cerca de 600 municipios de todos los departamentos de Colombia. Somos una universidad del siglo XXI, pero sus estructuras orgánicas y administrativas son estructuras que ya no se compadecen con el cambio que ha sufrido la institución. Por lo tanto, tenemos que hacer un gran esfuerzo para acoplar esa universidad del siglo XXI con su estructura administrativa.

ANU: Uno de los enfoques del Plan Estratégico de Desarrollo fue el componente prospectivo que nos permitió tener una visión a futuro para 2045, cuando la Universidad del Valle cumpla 100 años ¿Cuál es esa visión que se construyó con los diferentes actores?

LCC: Este fue un ejercicio profundamente participativo, donde la comunidad universitaria le apostó a una visión de futuro: seguir siendo una universidad que hace parte del Triángulo de Oro de la educación superior pública en Colombia. Esto significa que tenemos que seguir siendo la segunda o tercera mejor universidad pública de Colombia. Y de manera similar, hay una apuesta fundamental por ser una de las mejores universidades de América Latina y seguir fortaleciendo esa posición, porque somos considerados como una de las mejores universidades de América Latina.

¿Y eso cómo lograrlo? A través de una educación y una formación de altísima calidad, como es la educación a la cual se aspira, logrando una investigación que participe del movimiento de la ciencia abierta; lograr una inclusión fundamental en la educación superior pública de aquellos sectores de la sociedad que históricamente no han podido ingresar a una educación superior de alta calidad; lograr una vinculación con las comunidades resolviendo sus grandes problemas o contribuyendo a la solución de sus grandes problemas a través de la extensión y la proyección social; y a través, por supuesto, de un bienestar que sea incluyente, diverso, que reconozca la diversidad constitutiva de la Universidad del Valle. Y también, por supuesto, con una transformación de los sistemas de información de la infraestructura tecnológica que nos pueda convertir en un líder del suroccidente de Colombia; una universidad que establezca relaciones de respeto y de concordancia con el ambiente y con la naturaleza. Una universidad que aspira a la construcción de paz que tanto requiere la sociedad colombiana y que sea actor fundamental de la construcción de paz, tanto interna como externamente. Y por supuesto, que haya sostenibilidad financiera para lograr la llegada a esa imagen de futuro y esa visión que ha construido esta institución: seguir siendo líder de la educación superior en Colombia y en América Latina.

Democratizar la educación financiera

En internet hay un sinfín de "fórmulas mágicas" que prometen riquezas instantáneas con mínimas inversiones. Hay quienes caen en estas páginas fraudulentas, sin embargo, el efecto mayoritario es el temor a cualquier oferta de “rentabilidad”. En la mitad de estos extremos están las personas y empresas que invierten en el mercado o “bolsa de valores” ¿por qué perderle el miedo a participar en este campo y cómo no fracasar en el intento?

La financiación tradicional depende de préstamos bancarios; “solo que los intereses pueden ser costosos”, y se ofrece baja rentabilidad a las personas naturales que buscan potenciar sus ahorros o sus fondos de pensión, explica el profesor Diego Manotas, doctor en ingeniería industrial, director del programa de Ingeniería Industrial y experto en mercado de capitales.

Posibilidades para los más pequeños

En el Mercado de Valores las empresas pequeñas y medianas — PYMES — aplicar a mecanismos como el crowdfunding, (una especie de “vaca”) les permite a las empresas recibir dinero sin pagar interés, ofreciendo a sus inversionistas bonos o acciones con rendimientos de un 16% o más, frente al 8% de un CDT tradicional : un camino que va creciendo en el país con 150.000 millones de pesos que circularon hasta el 2024, a través de las plataformas de crowdfunding y que les ha otorgado a las empresas mayor visibilidad y un crecimiento más sostenido.

“Imagínate el impacto”, dice con entusiasmo el profesor Diego Manotas: “si el 90% de los empleos en el país proviene de micro y pequeñas empresas”. Ahora bien, el mercado de valores “no es solo para negocios emergentes”; las empresas grandes como Ecopetrol y otras compañías emiten bonos en la Nuam Exchange, la bolsa de valores donde participan Chile, Perú y Colombia, opciones que le permiten a las personas invertir en sectores de confianza.

Un futuro para dignificar la vejez

El conocimiento financiero “dejó de ser opcional”, considera el profesor Diego Manotas. Según él, "con el tema de la reforma pensional, cada persona va a tener que construir un portafolio de ahorro para su retiro, dado que el Estado cada vez asume menos el pasivo pensional de las personas”.

Aspecto que motiva a que más estudiantes se apasionen por estos temas. “Al comienzo eran unos pocos”, recuerda Manotas, añadiendo que “querían irse a trabajar a la banca de Alemania o Estados Unidos”. Ahora, cada vez son más las personas que quieren aprender e incorporar a sus perfiles laborales estos conocimientos. Una evidencia de ello es la gran acogida de la carrera de Finanzas y Banca, así como de las electivas en estas áreas que se ofertan desde Ingeniería Industrial, Contaduría Pública, Economía y Administración de Empresas.

Además, en respuesta a esta necesidad, la Universidad del Valle firmó un convenio con el Autorregulador del Mercado de Valores de Colombia – AMV, la entidad que agrupa a todas las instituciones financieras y que promueve la formalización de este campo. La alianza tiene dos objetivos claros: primero, la creación de nuevas materias en el manejo de inversiones, analítica avanzada y Big Data; segundo, orientar al estudiantado en la obtención del certificado en 'Asesoría Financiera', 'Operación' y 'Dirección'.

Para el profesor Diego Manotas, este evento significa "democratizar la educación financiera a través de la educación pública”; pues alrededor de 200 estudiantes por semestre pueden aprender a incursionar en el mercado global, impulsar la participación de las empresas nacionales y ayudar a las familias con sus fondos pensionales.


Estudiantes de Finanzas y Banca participaron en el Desafío Finclash de la AMV ¨¿Quién quiere ser financiero?¨y compitieron con más de 30 universidades

Entre el riesgo y la confianza

“La esencia de las finanzas es el manejo del riesgo”, aclara el profesor Diego Manotas, dado que “entre más riesgo, hay mayor rentabilidad”. Reducir las posibilidades de riesgo es parte del trabajo de las personas certificadas en asesoría, quienes analizan las tendencias económicas, el panorama político y las opciones de inversión más confiables, aclara Luis Fernando Cárdenas Caicedo, gerente de una entidad financiera y docente cátedra de la institución.

Esta estrategia se asemeja a una prescripción médica diseñada individualmente para responder a las necesidades de cada inversionista. El profesor Cárdenas subraya la diversidad de opciones: hay portafolios "agresivos, riesgosos y con alta probabilidad de ganancia; moderados, con menor rentabilidad; o definitivamente, poco arriesgados que ofrecen muy poca rentabilidad."

El profesor también señala la diferencia crítica entre la opinión informal y la asesoría profesional. Una persona que no está agremiada a la AMV "únicamente puede dar consejos"; mientras que un profesional certificado está habilitado para construir 'conceptos' sólidos. Esta distinción es clave, ya que eleva la formalización del campo y asegura al público que su inversión está respaldada por evidencias, regulaciones y ética profesional.

Por ello, la prioridad de estos académicos es la disrupción del imaginario. Ya no se trata del corredor agresivo, opaco y oportunista del cine, sino de un modelo colaborativo. Este enfoque no solo desmiente el estereotipo; lo reemplaza con una visión de equidad donde la participación de las universidades públicas es esencial para cerrar las brechas de oportunidades financieras.

 

Por: Laura Parra Rodríguez
Agencia de Noticias Univalle

 

 

Impacto de la IA en la educación superior.

Del Asombro a la Ejecución

Por Rafael Isidro Rodríguez, representante de los egresados al Consejo Superior e integrante del equipo directivo del PED 2025–2035 con Visión 2045.


Podría parecer paradójico, pero escribir hoy sobre el impacto de la IA en la Educación Superior exige usar IA como parte del propio método, para explorar fuentes, contrastar tendencias, revisar literatura reciente, localizar y comparar datos y finalmente tomar decisiones sobre el contenido. Esta columna no es 100% “de autor” en el sentido tradicional: combina ideas y experiencias propias de mi pasado reciente aprendiendo sobre IA, con el apoyo de sistemas de IA para identificar y verificar referencias de alto prestigio, por ejemplo, la UNESCO 1, así como buenas prácticas universitarias documentadas.

La IA, quizás el mayor salto tecnológico en la historia de la humanidad, y su gran poder, está reconfigurando y revolucionando nuestras vidas a todo nivel (social, cultural, económico, intelectual, etc.), y, por supuesto en la educación tanto superior, como la media y la elemental en el mundo es un actor cada vez más influyente y decisivo. En este artículo me concentro en la educación superior. Desde los asistentes virtuales hasta las plataformas de aprendizaje adaptativo, la tecnología está redefiniendo el rol de docentes, estudiantes y administrativos en las IES (Instituciones de Educación Superior), transformando la manera de aprender, de enseñar, de investigar, de comunicarnos y de administrar. Y, en mayor o menor grado, dependiendo de la universidad, del entorno social, cultural, tecnológico y de la disponibilidad de recursos, puede acelerar la personalización del aprendizaje, redefinir procesos de evaluación y automatizar tareas para liberar tiempo académico. Los docentes pueden alcanzar nuevos niveles de eficiencia y calidad educativa y ofrecer a sus alumnos experiencias de aprendizaje novedosas, enriquecedoras y dinámicas. En la parte administrativa se optimizan y automatizan procesos.

Aunque el origen más primigenio de la IA se remonta a la década de los años 30 del pasado siglo, sus raíces en el campus pueden situarse a inicios del este milenio, los tutores inteligentes y cursos de la “Open Learning Initiative” de Carnegie Mellon que se hicieron visibles para el gran público con pioneros como “Jill Watson” (Georgia Tech en 2016) 2, el primer asistente docente con IA desplegado en clases reales. Jill era realmente un robot creado por IBM y los más de 300 alumnos que tomaron ese curso online de diseño de programas informáticos, NO se percataron de ello.

Últimamente las universidades han integrado plataformas adaptativas (p. ej., ALEKS (Assessment and Learning in Knowledge Spaces) 3 en matemáticas y, más recientemente, se presentan despliegues institucionales de IA generativa como lo han hecho Arizona State University (ASU) en 2024, California State University (CSU) en el 2025 y muchos otros.

Con esas lecciones esta columna propone algunas ideas – no exhaustivas - para potenciar la IA en las IES, siempre con altos estándares de ética, equidad y calidad. Se presentan algunas evidencias que pueden invitar a adaptar lo que funciona en otras partes y, en lo posible, dar el salto estratégico que nuestro sistema educativo requiere.

Según un artículo actualizado por www.gostudent.org al 2025 4, el mercado global de la IA en el sector educativo se estima en US$6.000 millones. Ese valor es solo un indicativo, pues diferentes fuentes pueden presentar otras cifras, pero no muy diferentes.

Hoy podemos hacernos tres preguntas:

1) ¿Dónde impacta y crece más la IA en las universidades?

Salud y medicina. La IA está muy madura en radiología, imagenología y dispositivos médicos (detección de nódulos, priorización de estudios, soporte de informes, planificación de tratamientos), en el diagnóstico temprano de enfermedades y hoy se ofrecen tratamientos especializados basados en la genética del paciente. Los avances en cirugía robótica, en telemedicina, en la monitorización remota de pacientes con enfermedades crónicas son sorprendentes, como se puede observar 5. La IA en medicina está transformando la forma de diagnosticar, de tratar y de cuidar al paciente, allanando el camino a una atención médica más accesible y centrada en el paciente. La FDA (Federal Drug Administration) publica periódicamente listados de dispositivos y soluciones con IA autorizados, y el ACR (American College of Radiology) mantiene “AI Central”, un directorio con +200 soluciones con autorización en EE. UU., lo cual son señales de madurez clínica y regulatoria 6. En educación médica, el “New England Journal o Medicine” 7 es fuente imprescindible de consulta. Muchas escuelas ya incorporan estándares de alfabetización en IA y simulaciones con pacientes virtuales estandarizados (LLMs actuando como pacientes), que son útiles para evaluar el razonamiento clínico y la comunicación 8. Un video muy reciente presenta un avance maravilloso en China: los kioscos sin doctor y propulsados por IA son máquinas que escanean, diagnostican e incluso dispensan medicamentos en minutos—no se necesita médico humano 9.

Ingenierías: El diseño generativo en universidades como actividad evaluable, la integración BIM–IA (Building Information Modeling) conectan criterios reales de desempeño y sostenibilidad, enseñan y evalúan casos reales, es decir, va más allá de la teoría, y se aprende haciendo con datos y restricciones reales, donde la IA propone y el estudiante decide y justifica; hay cursos universitarios que lo usan para obligar al estudiante a considerar restricciones reales de desempeño, materiales y costo. La biblioteca digital de la “Association for Computing Machinery” (ACM 10), la mayor asociación científica/profesional de informática, a la cual muchas universidades están suscritas, da accesos a artículos, revistas técnicas, noticias, tutoriales y materiales especiales 11.

Computación y ciencia de datos. Cursos emblemáticos como el CS50 de Harvard 12, que es el curso insignia de Introducción a las Ciencias de la Computación de Harvard University, es famoso por su versión abierta y por un enfoque muy práctico: problemas semanales, laboratorios y proyectos finales, integra a los asistentes con IA para depurar código, provee feedback formativo y aprendizaje personalizado. Ha sido, a través de los años, muy influyente en docencia de computación pues integra la IA como andamiaje del aprendizaje, no como atajo.

Derecho y ciencias sociales. La profesión legal también está introduciendo IA en investigación, redacción y revisión, y las facultades están ajustando sus currículos y evaluaciones para enseñar su uso responsable y evitar “alucinaciones”. Incluso hay innovaciones en admisiones que exigen demostrar alfabetización en IA  13. No deja de ser relevante la experiencia de la escuela de leyes de Harvard 14

Economía, contaduría y administración. En finanzas y auditoría, IA y RPA (Robotic Process Automation) ya automatizan conciliaciones, clasificación de gastos, analítica y muestreo inteligente. Asociaciones globales del gremio (ACCA – Asociación de Contadores Certificados, IFAC – Federación Internacional de Contadores) anticipan migración del rol hacia análisis, control y criterio profesional.

Humanidades y artes. Son frecuentes los laboratorios de Humanidades Digitales e IA que exploran estilos lingüísticos, su historia y crítica de modelos; esto expande metodologías de investigación y plantea debates éticos y culturales necesarios en toda la universidad. Ver ejemplos de la Universidad de Washington en St. Louis 15 y del “Cogut Institute for Humanities” de Brown University 16 que investigan sesgos, estilos y métodos computacionales aplicados a corpus culturales.

Gestión universitaria (académica y administrativa). Desde tutores y asistentes para cursos masivos hasta respuestas a mensajes estudiantiles y automatización de trámites, la IA muestra efectos interesantes en productividad y alivio de carga cognitiva del personal. Importante mencionar que las soluciones de OPEN AI (ChatGpt en sus diversas modalidades) son similares a las de otros proveedores como Gemini de Google, Claude de Anthropic, etc. Cada solución desde las gratuitas hasta las versiones pagas, tiene algunas características especiales, ventajas y desventajas frente a las otras, todas pueden equivocarse – alucinar -, y, se puede afirmar, por ahora, que carecen de empatía humana y siempre requieren de la supervisión del usuario. Este tema no hace parte del objeto de este documento. En el caso concreto de Open AI, existe una versión ChatGpt Edu 17 pensada para instituciones académicas que algunas universidades han adquirido para toda su comunidad: estudiantes, docentes, administrativos.

2) ¿Qué carreras/funciones son más “automatizables”?
No es prudente “condenar” disciplinas, pero sí identificar tareas con alta exposición a la automatización. Evidencia comparada sugiere que entre 27–28 % de empleos en países OCDE están en ocupaciones con alto riesgo de automatización (considerando IA y otras tecnologías), afectando sobre todo tareas rutinarias y basadas en reglas.

En principio los estudiantes universitarios tienen menor riesgo agregado, porque su trabajo integra juicio y comunicación de alto nivel, pero sí verán una reestructuración de actividades. Por ejemplo, procesos contables repetitivos como lo muestran la “Association of Chartered Certified Accountants” 18 , Investigación documental y redacción estándar, soporte de TI de primer nivel y atención por canales digitales (chat, tickets), y en cursos con muchos estudiantes, la IA puede ser útil en el proceso de calificación se dan criterios claros y medibles.

Algunas actividades son menos automatizables, como labores clínicas y de campo con interacción humana, manipulación física o contexto no estructurado (enfermería, laboratorios clínicos, campo ambiental), y funciones de liderazgo, diseño, investigación original, docencia con alta interacción. Una excelente referencia para el tema que se ha venido desarrollando es el documento “La Educación Hoy, La Perspectiva de la OCDE” 19.

Algunos expertos opinan que en el corto/mediano plazo no “desaparecen” carreras, cambian, lo cual implica recomponer planes de estudio para que el egresado domine flujos de trabajo híbridos (humano+IA). Sin embargo el espectro de opiniones con relación al impacto de la IA en todos los campos del saber y del quehacer humano es amplísimo y cada día es más sorprendente que el anterior.

Es innegable que la influencia y el impacto de la IA en todas las disciplinas académicas, y en todos los procesos educativos, es simplemente inmenso y hasta cierto punto impredecible. Las instituciones educativas, deben incluir dentro de sus planes estratégicos de desarrollo de corto, mediano y largo plazo, una política institucional de IA que debe ser dinámica y adaptable al entorno donde opera la institución y a los avances en el campo de la IA. Lo anterior significa estructurar un programa de navegación dinámico – hoja de ruta - cuyo principio rector sea la IA como capacidad transversal (IA en todas las disciplinas y áreas de la institución) en el cual se identifiquen responsables, se establezcan pilotos y programas de formación intensiva para el personal docente y administrativo, e incluso para la comunidad, tutorías asistidas, modificaciones en los currículos, programas de investigación, y se identifiquen los fondos y fuentes de financiación requeridas (estatales y/o privadas) por el plan de inversiones de IA tanto en el “back” como en el “front office” que, dependiendo de los objetivos, puede alcanzar varios millones de US$. Al respecto se pueden explorar esquemas de donación, fondos semilla, iniciativas tipo “crowdfunding”, etc. En ese plan no pueden faltar indicadores que permitan medir los avances y cumplimiento de objetivos, semestrales y anuales, trianuales, quinquenales, etc.

Concluyendo, es importante resaltar que la IA no sustituirá la misión universitaria; la ampliará.

Los estudios de productividad señalan que, si se gestiona bien la transición, la IA puede aportar crecimiento económico y liberar tiempo para lo humano a través de mentorías, de creatividad y con orientación al servicio público. La ventaja competitiva será institucional, no tecnológica: gobierno, datos, talento, currículos y alianzas 20.

En el caso de UNIVALLE, la IA, aplicada con sentido territorial y una política con énfasis en la virtualidad le permitirá ampliar significativamente la cobertura, elevar productividad y formar una ciudadanía que elija el conocimiento y las oportunidades legítimas, para no incursionar en economías ilegales.

Dado que el Valle del Cauca y el Pacífico colombiano combinan una fuerte vocación agroindustrial, como también actividades logísticas, industriales y manufactureras, UNIVALLE y sus 10 sedes regionales, puede proponer una estrategia de IA con énfasis territorial y virtual. Por ejemplo: Agro y Bioeconomía (Palmira, Zarzal, Tuluá, Buga, Yumbo, Suárez), Logística - Industrial (Yumbo, Cali), Salud y Bienestar (Cali, Buenaventura, Santander de Quilichao), Derecho (Cali), Educación y Gestión Pública (todas las sedes). Explorar y promover la expansión de Programas Virtuales – que no requieren inversión en sedes físicas - e híbridos donde sea mejor y más conveniente, y explorar alianzas con universidades a distancia y abiertas, locales e internacionales, con propuestas de valor orientadas a escalar de manera significativa la cobertura con calidad. La combinación de tutores con IA y mentoría humana, arte y deporte comunitarios, y rutas de empleabilidad con microcredenciales, ayuda a mantener a jóvenes aprendiendo y conectados con oportunidades reales, reduciendo riesgos de deserción y vinculación con economías ilegales.

En términos generales las IES para mantener su pertinencia y competitividad, deben priorizar la necesidad de adaptación curricular y pedagógica y responder a los desafíos que impone la IA como motor de transformación y eje transversal para alcanzar las metas en investigación, docencia, extensión y gestión. Dependiendo del grado de desarrollo de cada institución, en algunos casos es posible pensar en medidas proactivas como una fuerza de tarea multidisciplinaria que defina una política institucional de IA y los pasos a seguir para garantizar que la IA sea ética, sostenible y alineada con el contexto social de la institución.

Si medimos, aprendemos y actuamos, la IA no reemplazará a la universidad: la hará más grande con más cobertura, con más calidad y más futuro para nuestros jóvenes; la tecnología es el medio, el fin es claro: más aprendizaje, más dignidad y más caminos legítimos para la juventud que confía en la educación.

1 https://www.unesco.org/es/articles/la-ia-y-el-futuro-de-la-educacion-disrupciones-dilemas-y-orientaciones

Jill Watson – Design Intelligence Lab

ALEKS — UVA Learning Tech

www.gostudent,org

5  https://www.instagram.com/reel/DPekla9E2wq/       

U.S. Food and Drug Administration+2AI Central+2

https://www.nejm.org/

https://stanmed.stanford.edu/issue/2025issue2/

9  https://www.instagram.com/reel/DPekla9E2wq/

10  https://www.acm.org/

11 ACM Digital Library

12 CS50's Introduction to Programming with Scratch | Harvard University

13 https://news.bloomberglaw.com/

14 https://hls.harvard.edu/search?search=IA+in+Law+School

15  https://aihumanities.wustl.edu/

16 https://humanities.brown.edu/

17https://chatgpt.com/es-ES/business/education/

18  accaglobal.com

19  https://www.oecd.org/content/dam/oecd/es/publications/reports/2009/03/education-today-2009_g1gha8f3/9789264252486-es.pdf

20 McKinsey & Company 

Inició la entrega de los apoyos de transporte "Transformando vidas"

Este jueves 13 y viernes de 14 de noviembre el equipo de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario estará entregando las apoyos de movilidad, que se entregan gracias al convenio firmado entre la Universidad del Valle, la Gobernación del Valle y Metrocali.

Como está contemplado, la entrega para los estudiantes del Campus de Meléndez se realizará el día 13 de noviembre en las instalaciones del Edificio Ágora. Los estudiantes del Campus de San Fernando recibirán este apoyo el día 14 de noviembre en el Centro Deportivo Universitario en esa sede.

"Hoy estamos entregando estos apoyos a nuestros estudiantes. La idea es mantenerlo hasta lograr la graduación de nuestros estudiantes, que sea un apoyo para ellos y sus familias", comentó el profesor Guillermo Murillo Vargas, rector de la Universidad del Valle.

Este apoyo permitirá a un poco más de 2.000 estudiantes beneficiarios realizar gratuitamente sus trayectos de llegada a la Universidad y retorno a sus hogares, contribuyendo a garantizar su acceso a la educación superior y la continuidad en su proceso de formación profesional.

Los beneficiarios reciben una tarjeta del MIO a través de la cual recibirán dos pasajes diarios de lunes a sábado, para facilitar su movilidad hacia los campus de la institución.

Esta estrategia es el resultado del esfuerzo conjunto de la Universidad del Valle, Metrocali y la Gobernación del Valle del Cauca, instituciones comprometidas en apoyar a los y las estudiantes, ayudando a mejorar sus condiciones de acceso al transporte y, con ello, su permanencia y éxito académico.

La salud mental y cerebral, una deuda en la construcción de paz en Colombia

En los pliegues más íntimos del cerebro habitan recuerdos de violencia, pérdidas y resistencias. No se ven, pero laten como cicatrices invisibles que moldean la vida entera. La investigación que hoy emerge desde Colombia nos recuerda que la paz no solo se firma en los territorios, también debe sembrarse en la mente y en la memoria de quienes han cargado con la guerra.

Por Salomé Mizrachi Medina
Estudiante de Comunicación Social
Agencia de Noticias Univalle

Como un bosque que alguna vez fue frondoso, la mente humana guarda en sus raíces la memoria de lo vivido. Allí se entrelazan los recuerdos, los afectos y las resistencias, como árboles que se sostienen unos a otros en equilibrio con el entorno. Pero cuando la violencia irrumpe, actúa como una tala indiscriminada: derriba lo más alto, seca la tierra y deja un paisaje erosionado, incapaz de regenerarse con la misma vitalidad. El vacío que queda tras la deforestación no es solo físico, también es simbólico: lo que alguna vez dio cobijo y alimento se convierte en un terreno baldío, vulnerable al paso del tiempo y a las inclemencias de la intemperie.

En Colombia, esa deforestación invisible se ha dado en millones de cerebros y cuerpos atravesados por más de seis décadas de conflicto. Recientemente, Juan Felipe Cardona Londoño, profesor titular de la Facultad de Psicología y Director del Grupo de Investigación en Neurociencias y Psicología Clínica de la Universidad del Valle, ha liderado un estudio publicado en Nature Medicine y una correspondencia en Nature, en conjunto con Catalina Trujillo-Llano, Magíster en Psicología de la Universidad del Valle y candidata a Doctora en Neurociencia Clínica de la Universidad de Greifswald, Alemania; Johnny Miller, fotoperiodista norteamericano y Agustín Ibáñez, neurocientífico perteneciente al Global Brain Health Institute (GBHI) del Trinity College Dublin de Irlanda. En estos trabajos se resalta cómo la salud mental y cerebral es un componente esencial en la construcción de paz en Colombia.

El profesor Cardona, nos comenta cómo el trauma del desplazamiento, la desposesión y la violencia territorial no solo se expresa en el dolor emocional, sino también en el desgaste neurológico. El cerebro, como ese bosque arrasado, revela cicatrices profundas: un envejecimiento acelerado, una mayor vulnerabilidad a enfermedades mentales y neurodegenerativas, y una memoria colectiva que, aunque truncada, busca caminos de regeneración.

Las huellas del conflicto armado

Colombia arrastra un conflicto que no ha dejado de arder por más de seis décadas y cuya persistencia ha naturalizado la violencia en la vida cotidiana. En muchas regiones del país, habitar bajo la amenaza constante del desplazamiento o la pérdida se asume como un destino inevitable, mientras que en las grandes ciudades la guerra se percibe como un problema lejano, ajeno a la vida urbana. Esta distancia, sin embargo, es engañosa, debido a que los efectos del conflicto atraviesan generaciones y se inscriben en la mente de quienes lo padecen. Como afirma el profesor Felipe Cardona, “el cerebro no existe aislado, pues lo moldea la vida, la historia, el contexto”. La historia de violencia territorial y desarraigo que han vivido millones de colombianos no solo fractura proyectos comunitarios, sino que también deja marcas comparables a las de una lesión física o una enfermedad crónica, afectando la salud mental y cerebral con una profundidad que rara vez se reconoce en la agenda pública.

El acuerdo de paz de 2016 representó un hito histórico al abrir la posibilidad de reconciliación nacional, pero su alcance resultó insuficiente para desmontar las desigualdades estructurales que han sido el combustible de la guerra. Hoy, el resurgimiento de la violencia en distintas regiones como el Catatumbo recuerda que la firma de un documento no basta para sanar heridas profundas. Frente a esta realidad, se advierte que la salud mental no puede seguir tratándose como un tema secundario, ya que el trauma psicológico derivado del desplazamiento y la exposición a la violencia territorial constituye un determinante central de la salud pública y los derechos humanos. Ignorar esta dimensión equivale a desatender uno de los pilares de la paz, porque los efectos del conflicto se manifiestan en tasas elevadas de depresión, ansiedad y estrés postraumático que, acumulados durante décadas, han configurado una de las cargas de salud mental más persistentes y extendidas del mundo.

La evidencia comparada refuerza la gravedad de este panorama. Mientras que en los países del norte global, la edad es el principal factor de riesgo para padecer enfermedad de Alzheimer o de Parkinson, en Colombia —y en buena parte de América del Sur— los determinantes más significativos son otros: altos niveles de ansiedad y depresión, bajo nivel socioeconómico y escasa escolaridad. Estos hallazgos revelan cómo la adversidad crónica moldea el cerebro y acelera su deterioro, exacerbando las vulnerabilidades de una sociedad que además enfrenta una rápida transición demográfica. El país envejece sin haber preparado un sistema de salud capaz de responder a las crecientes demandas de una población adulta mayor que, más allá de la edad, arrastra décadas de exposición a la violencia. Si se continúan ignorando los determinantes neurológicos y sociales del conflicto, la carga de enfermedad que se avecina será insostenible: un peso que pondrá en jaque no solo al sistema sanitario, sino también a la posibilidad misma de construir una paz duradera.

En estado de sindemia

El concepto central que articula la investigación liderada por el profesor Cardona, es el de “sindemia”, es decir, la suma de múltiples factores adversos que no solo coexisten, sino que se potencian entre sí, multiplicando sus efectos. En Colombia, la pobreza, el despojo territorial, el desplazamiento forzado y la violencia se entrelazan con desigualdades históricas para configurar un escenario en el que la salud mental y cerebral de millones de personas se ve comprometida. Como explica el profesor, “un factor diferencial para que tengas un envejecimiento no saludable es estar expuesto a situaciones de riesgo, es no tener las necesidades básicas satisfechas”. No se trata solo de hambre, abandono o carencias materiales, la desigualdad en Colombia es también un determinante neurológico que acorta la vida saludable de comunidades enteras.

La evidencia científica refuerza esta afirmación. Estudios en Latinoamérica muestran que los países con mayores niveles de desigualdad registran reducciones en el volumen cerebral y alteraciones en la conectividad funcional, lo que se traduce en un deterioro cognitivo acelerado. En este marco, el conflicto armado y el desplazamiento no son simples contextos externos, sino determinantes neurológicos tan significativos como los genes o las enfermedades. El entramado adverso descrito se denomina como exposoma, que combina factores físicos, sociales y sociopolíticos que erosionan la capacidad del organismo para resistir, precipitando procesos de envejecimiento prematuro y debilitando la salud mental.

Un mecanismo clave para entender esta realidad es la de alostasis, que define la capacidad del cuerpo para adaptarse al estrés y mantener el equilibrio interno. No obstante, cuando la exposición a la violencia es constante —como ocurre en poblaciones desplazadas o sometidas a amenazas continuas— este mecanismo se quiebra. La respuesta biológica deja de ser suficiente, se instala un desequilibrio y comienza un desgaste interno que se manifiesta en el cuerpo y en el cerebro. Tal como señala el profesor Cardona, “se está interactuando continuamente con el contexto y eso va a determinar la forma como se vive y envejece. Entonces, para que haya una buena salud mental y cerebral tiene que haber una transformación social”. Reconocer esta sindemia es, en última instancia, comprender que la salud individual depende de un cambio colectivo y estructural.

Una agenda pendiente

El trauma psicológico que deja el conflicto armado no es un asunto privado ni puede considerarse secundario. Es un determinante clave de los derechos humanos, la salud pública y la posibilidad misma de reconstruir el tejido social. A pesar de esto, las prioridades de la política pública suelen enfocarse en infraestructura, empleo o restitución de tierras, dejando en segundo plano el cuidado psicológico. Esta omisión alimenta un ciclo de deterioro colectivo, pues sin sanar las heridas invisibles, la paz nunca será completa.

Frente a este panorama, los investigadores proponen la aplicación del enfoque One Health en Colombia. Esta perspectiva subraya la interconexión entre la salud humana, la salud animal y la salud ambiental, y permite entender que la crisis de salud mental no puede separarse de la degradación ecológica causada por la narco-deforestación ni de las desigualdades estructurales. Para avanzar, es necesario financiar investigación interdisciplinaria que articule neurociencia, salud pública y ciencias sociales, con el fin de comprender cómo la violencia se incrusta biológicamente y se transmite de manera generacional.

El desafío no se limita al terreno de la ciencia. Los planes de intervención deben construirse a la medida de las comunidades, reconociendo diferencias sociales y económicas. No son iguales las necesidades de una persona mayor de clase alta que las de alguien que se ha enfrentado al desplazamiento y la violencia en más de una ocasión. Por eso, las intervenciones deben ser diferenciales y co-diseñadas con las comunidades marginadas, para que respondan a realidades locales. Como advierte el profesor Felipe, la ciencia y la política deben trabajar juntas, no solo en Colombia, sino en toda América Latina, porque ningún país de la región está preparado para enfrentar el envejecimiento de poblaciones marcadas por el trauma.

Como un bosque que intenta reverdecer tras la tala, el país carga raíces desgarradas y suelos debilitados que aún guardan la posibilidad de renacer. Atender las huellas de la violencia no significa solo reconstruir lo perdido, sino cuidar los brotes frágiles que insisten en levantarse. Sanar esas cicatrices invisibles es hoy un reto ineludible para la paz.

 

Univalle aporta reflexión y pensamiento curricular al Foro Educativo Departamental del Casanare 2025

La Universidad del Valle participó activamente en el Foro Educativo Departamental Casanare 2025, realizado por la Secretaría de Educación de ese departamento, con el propósito de aportar a la construcción colectiva del Plan Decenal de Educación 2026–2035, bajo el lema “Reflexiones y aportes para la transformación educativa en Casanare”.

El evento, realizado el 28 de octubre en la Institución Educativa Antonio Martínez Delgado de Yopal, reunió a maestros, directivos, comunidades indígenas y académicos de diversas regiones de ese departamento, en un espacio de diálogo sobre las prácticas pedagógicas, la interculturalidad y los desafíos de la educación contemporánea desde los territorios.

La jornada contó con la participación especial del profesor Edisson Cuervo Montoya, Vicedecano Académico de la Facultad de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle, quien ofreció la conferencia central titulada “El currículum y las teorías curriculares: claves para el cambio y transformación en educación”.

Durante su intervención, el profesor Cuervo destacó la importancia de repensar el currículo como una narración colectiva que dé voz a las comunidades y reconozca las múltiples epistemologías que habitan el territorio. Afirmó que “la transformación educativa no se decreta, se teje en los salones, en las veredas y en los encuentros cotidianos entre maestros y estudiantes”, resaltando el papel ético y político del conocimiento en la escuela pública.

El Foro integró además diez y ocho experiencias pedagógicas significativas, de instituciones educativas del departamento —entre ellas propuestas de educación indígena, arte, lengua materna, innovación, deporte y cultura— que demostraron cómo la educación casanareña se articula con la vida, la identidad y la esperanza. Estas iniciativas fortalecen la visión de un currículo vivo y situado, que conecta las raíces culturales con los nuevos lenguajes del conocimiento.

En las conclusiones del evento, el profesor Cuervo invitó a mirar el currículo como un viaje colectivo de transformación, evocando las palabras de José Saramago: “El fin de un viaje es sólo el inicio de otro... hay que volver a los pasos ya dados para trazar caminos nuevos a su lado.”

Con este espíritu, el Foro reafirmó que educar es un acto de amor, de memoria y de futuro, y que los territorios —como Casanare— son protagonistas en la construcción del nuevo horizonte educativo del país.

Finalmente, la participación de la Universidad del Valle en este encuentro reafirma su compromiso con la transformación educativa de las regiones y con la proyección nacional de su pensamiento pedagógico y curricular. Su presencia en el Foro Educativo Departamental de Casanare simboliza el diálogo fecundo entre la academia y los territorios, un gesto que fortalece la misión de la Universidad de aportar a la construcción de una Colombia más equitativa, plural y solidaria, desde la educación como bien común y horizonte de esperanza.

Herramientas para transformar el machismo

“El machismo es un complejo de acciones, de creencias y de comportamientos que están basados o que están constituidos por una ideología”. Pero pocas veces nos detenemos a pensarlo realmente. Este fue el tema central de una reciente emisión del programa radial Sanemos Juntos, conducido por Fulvia Carvajal, directora de Comunicaciones de la Universidad del Valle.

En este espacio, Harold Valencia, sociólogo de la Universidad del Valle y magíster en Políticas y Prácticas del Desarrollo Transdisciplinar, con una experiencia de más de 15 años, explicó cómo el machismo no es solo una actitud agresiva o autoritaria, sino una estructura cultural que está en muchos lugares como en las instituciones, en los medios, en la música, en el lenguaje cotidiano, entre otros.

Para él, el machismo es como un iceberg: "lo que se ve, las violencias físicas o sexuales, es solo la punta". Debajo está una base mucho más profunda, formada por ideas que se han naturalizado y sostienen el patriarcado. Sin embargo, esta problemática no solo afecta a las mujeres. El machismo también les hace daño a los hombres. Los obliga a no sentir, a competir sin parar, a demostrar fuerza a toda costa, incluso sacrificando su salud mental. 

Desde su experiencia trabajando con grupos de hombres en distintos contextos, Valencia ha visto que cuando ellos encuentran un espacio para hablar de sus miedos y sus contradicciones, pueden empezar a cambiar de verdad.

Un ejemplo de esto, fue el trabajo con la Subsecretaría de Equidad de Género de Cali en la que se creó un programa con la empresa Taxis Libres. Cerca de 400 conductores participaron en talleres sobre discriminación, tratos respetuosos, entre otros. Muchos trabajan jornadas largas y sufren dolores físicos, obesidad y diferentes problemas de salud, pero cuando se les preguntaba por qué no compartían las responsabilidades económicas en casa, sus respuestas eran “por miedo a perder a sus parejas”. 

Otro ejemplo es el programa Calma en Bogotá, una línea telefónica para hombres que buscan orientación y ayuda. Esta línea recibe más de 3.000 llamadas a la semana, principalmente para evitar acciones violentas. Esto muestra que ellos también necesitan espacios donde no sean juzgados por mostrar vulnerabilidad.

Según cifras de Medicina Legal, en Colombia se registraron 8.908 hombres y 732 mujeres como víctimas de homicidio. En cuanto a accidentes de tránsito, se reportaron 4.524 hombres y 974 mujeres fallecidos. Por su parte, los casos de suicidio alcanzaron las cifras de 1.448 hombres y 363 mujeres.

Es importante hablar de lo que pasa; lo que no se habla, se actúa sin conciencia, y a veces se hace daño. Por eso hablar es el principio para vivir mejor, no porque nos obliguen, sino porque es la forma de cuidarnos entre todos.

Brooklyn Follies

Decir que Brooklyn Follies no es una novela reveladora de la sociedad americana, es un fallo condenatorio. La voz poco ostentosa de quien relata la historia, es la de Nathan Glass, el personaje central, agente de seguros, jubilado con una jugosa suma mensual. Esa voz poco perturbadora tiene en la primera frase un tono pesimista, posee el poder de crear en el lector la desesperanza y la no posible redención -Estoy buscando un sitio tranquilo para morir. Alguien me recomendó Brooklyn-. El desaliento que irrumpe en este primer renglón, es el motor que pone en marcha las trescientas diez páginas de la narración, es la voz de alguien resignado, un ser anónimo que padeció tres décadas de matrimonio, el trabajo, el divorcio, y con resignación los rigores del cáncer.

Los primeros capítulos traslucen el pesimismo de quien presiente el fin de sus días y nos entrega su visión despiadada de Brooklyn, el barrio donde pasó la infancia. Es la derrotada visión del desahuciado, pero en la continuidad del relato, renglón tras renglón, sucede algo insólito, salimos de la tristeza y la pesadumbre, y en adelante el tono de muerte que parece ser el inevitable tono de la tragedia, se va tornando divertido, cambia de género, y se precipita a la comedia. El pesimista Nathan dialoga con los personajes de la multitud de esa nerviosa ciudad que es Nueva York, entra en las tribulaciones del barrio, propone soluciones a los problemas de sus conocidos y de sus familiares, le alcanza el tiempo para volver a conocer el amor; recuperar la salud, y todo porque lo redime el proyecto de escribir un libro al que titula “El libro del desvarío humano” que no es otro que Brooklyn Follies, el libro que el lector tiene en sus manos.

Paul Auster era un hijo dilecto de Nueva York, de esas calles, de esos bares, de sus librerías y restaurantes. Heredero de una de las especialidades de las letras norteamericanas: La soledad. No en vano uno de sus mejores relatos se titula –La invención de la soledad-. En las páginas de su ya extensa obra se siente la ruina existencial de Bartleby, el anacrónico personaje de Melville. Cuando lo leemos sentimos al eterno caminante de los barrios, percibimos al hombre de las multitudes de Poe. Auster, como lo fue Baudelaire en Paris, era el flaneur de una vasta ciudad creada en la literatura por Henry James y Truman Capote, y nacido de la profunda tradición de las letras americanas. La sutilidad de su prosa entra a veces en la metafísica y sus sentencias quieren expresar que, pese a la gran carga fatídica influjo de la adversidad, la felicidad puede encontrase. En ese momento pensamos que en su obra existe un arraigo del idealismo optimista y profético que sus antepasados Emerson y Thoreau conceptualizaron, a la vez que aceptamos el influjo del realismo moral y el sentido crítico y profético de Hawthorne y Melville; los dos elementos donde se encuentra asentado el espíritu americano.

En una entrevista Paul Auster declaró --Una vez leí una frase del cineasta Billy Wilder que me impresionó hondamente; “si te sientes realmente feliz debes de escribir una tragedia; si te sientes verdaderamente desgraciado, deberías escribir una comedia” Escribir una comedia ayuda a poner las cosas en perspectiva. El mundo ha ido de tragedia en tragedia, de horror en horror, pero los seres humanos seguimos existiendo, enamorándonos y hallando la alegría de la vida -.

En esta novela todo suceso de la dramatización tiene un antecedente. Está construida bajo el principio de la causalidad. Sus historias desembocan en otras historias, los personajes que han fracasado en el amor encuentran el amor, los torpes negociantes encuentran algo de qué vivir. Son personajes que, a despecho del mundo moderno, están dispuestos a seguir la vida en busca de la redención. Ahí se nos presenta el feliz amor entre dos mujeres divorciadas de sus maridos, la niña genio maltratada por las equivocaciones de sus padres, el drogadicto redimido por el oficio del pastor cristiano, pero que postula mediante la moral un mundo perverso y morboso, la hija desatinada, el engaño de los villanos, el sobrino solitario que al final encuentra el amor en una gorda.

A las novelas de Auster les gusta la evocación y el recuerdo, de ahí radican tres virtudes y perfecciones denotadas en Brooklyn Follies. La primera es la eficaz concatenación de los hechos, ese elemento que los alemanes vieron en la tragedia del periodo ático, la influencia del obrar de los personajes en el destino de los otros. El segundo es la naturaleza nada esquemática del personaje central, un personaje que no se excede en benéficos rasgos humanos. La tercera, es imponer mediante la voz, la creación personal del creador, del artista y del hombre de letras, ya postulado por Poe como base a la autonomía del arte.

He escuchado la voz de Auster en distintas grabaciones, dando lecturas y entrevistas. Su inglés como la del poeta Carl Sandburg, se parece a su voz, es el idioma expresivo de las calles americanas, un inglés alejado del barroquismo y de la vanidad académica, pero más eficaz, nacido de la angustia, la tristeza, también de la alegría y la ilusión; tal vez cercano a la sinceridad, sin torpezas, renovado a diario por los oficios y por la cotidianidad de la gente. No está por demás agregar, que en ese inglés está la salud y el porvenir de la literatura del orbe.

Por: Edgard Collazos Córdoba.

Escenarios alternativos de futuro para la Universidad del Valle 2025-2035

La Universidad del Valle, desde 2002, ha fortalecido sus capacidades institucionales mediante la planificación estratégica por escenarios, entendida como una responsabilidad colectiva para construir el futuro. Los Planes Estratégicos de Desarrollo (PED) reunieron equipos multidisciplinarios que crearon una cultura de anticipación y generaron una curva de aprendizaje que permitió distribuir capacidades de planificación y ejecutar con mayor participación y rapidez ejercicios institucionales complejos, pluritemporales y multiescalares (e.g., los PED o las acreditaciones institucionales de alta calidad).

Entre las grandes familias de métodos de construcción de escenarios disponibles, el Comité Técnico a cargo de la formulación del PED optó por la escuela de la Lógica intuitiva (Bradfield et al., 2005), adecuada para contextos caracterizados por la heterogeneidad cognitiva, etaria y cultural de las y los participantes. Se caracteriza por ser un proceso cualitativo y participativo, basado en la “intuición disciplinada”, que produce 2–4 escenarios igualmente plausibles, con criterios de alta calidad, así como coherencia interna y comprensibilidad. Específicamente, el proceso de construcción de estos escenarios se desarrolló a través de tres talleres realizados entre noviembre y diciembre de 2024 en Ciudad Universitaria Meléndez (Cali) y en la seccional de Tuluá, a saber: Cali (13-11-2024) y Tuluá (21-11-2024) para elaborar los escenarios; y Cali (20-12-2024) donde se socializó creativamente tres escenarios (tendencial, catastrófico y contrastado), por medio de una lectura dramatizada inspirada en un Cuento de Navidad de Charles Dickens, para facilitar su apropiación estética, cultural y pedagógica. Además, se aprovechó para recoger insumos para la elaboración del escenario apuesta.

¿Qué es y que no es un escenario?

Un escenario no es: Una predicción o pronóstico del futuro, ya sea de una tecnología, comportamiento, organización o sistema. Un escenario es una narrativa multimodal (Kalantzis & Cope, 2024, p. 16), coherente, integradora, creíble, sistemática, comprensible y plausible; acotada en el tiempo, el espacio, una cultura particular y con propósito de lo que podría acontecer en el futuro a una persona, tecnología, grupo social, organización, institución o territorio, en que se identifican y exploran las relaciones de incertidumbre, ambigüedad y complejidad de sistemas sociales complejos.

A continuación, se presenta de manera resumida el escenario deseado de la Universidad a 2035. Este escenario presenta una visión retadora/inspiradora, que orienta el horizonte estratégico de la Universidad. Parte de la convicción de que las IES pueden convertirse en sistemas vivos de aprendizaje, cuidado y co-creación de valor público.

Formación pertinente y de calidad: La Universidad desarrolló un ecosistema de aprendizaje posmedia integral, articulado con la educación media, otras IES y la industria. Alcanzó la excelencia académica y diseñó nuevos programas de pre- y posgrado flexibles, inter/transdisciplinarios y con certificación internacional.

Conocimiento que impacta: La investigación se conviertió en el motor del desarrollo sociocultural, tecno-económico y ecológico del suroccidente colombiano. Se articularon diversos sectores en esquemas de quíntuple hélice, se desconcentró las ACTI, se concertaron agendas de investigación regionales y glocales, y se desarrollaron nuevos modelos de reconocimiento y medición de la actividad investigativa.

Extensión y Proyección Social: Construyendo vínculos con la región y el mundo: La universidad se posicionó como un modelo de innovación socio-ecológico y territorial, logrando la acreditación institucional de alta calidad multicampus. Se fortaleció la relación con la empresa y el Estado, se reorientaron las actividades hacia la Responsabilidad Social Universitaria y se consolidaron redes de colaboración nacional e internacional.

Bienestar Universitario: Incluyente, diverso, equitativo e intercultural: Se consolidó como la IES más incluyente, diversa y equitativa de Colombia. Se concertó un nuevo modelo de Bienestar que trasciendió el “asistencialismo” y se enfocó en los Derechos Humanos, fortaleciendo integralmente la salud física, mental, emocional y afectiva de toda la comunidad universitaria.
Construcción de paz, convivencia y sustentabilidad socio-ecológica: La universidad se transformó culturalmente, logrando una convivencia armónica entre pares y con el ambiente. Se abordaron integralmente todas las formas de violencia, se renovó el ethos universitario y se actualizó la política ambiental, liderando la transición energética en el suroccidente colombiano.

Evolución Digital Estratégica. Apropiando la transformación digital e Inteligencia Artificial: Se logró la plena transformación digital institucional a través de la apropiación pedagógica, investigativa y administrativa de la convergencia tecnológica. La comunidad universitaria fue el centro de este proceso, desarrollando el pensamiento crítico, sistémico y creativo.
Sostenibilidad financiera, la transformación administrativa, de la infraestructura física y tecnológica para el futuro: Se logró la sostenibilidad financiera, la modernización de la estructura organizacional (profesoral y administrativa) y la transformación de la infraestructura física y tecnológica. Se aumentaron los ingresos propios, se disminuyó la dependencia de la financiación estatal y se modificaron los modelos mentales hacia una cultura de ahorro y uso eficiente de los recursos.

La implicación estratégica fundamental del escenario deseado exige pasar de “archipiélago” (atomización/individualidad) a “ecosistema” (interdependencia/pensamiento sistémico complejo). Para materializar esta visión de futuro en la próxima década es necesario: (1) trabajar decidida y concertadamente en mejorar la convivencia y resolver los conflictos manifiestos y latentes entre pares. Esto implica revisar los modos de relacionamiento y sociabilidad que fomentan las estructuras organizacionales actuales (a nivel de unidades académicas, procesos y áreas); (2) concertar visiones compartidas de futuro, o sea, no imponer(se); (3) renovar dialógicamente y apropiarse política, legal y socio-pedagógicamente, de un nuevo ethos universitario; y (4) concertar/negociar, con suficiente tiempo y con toda la comunidad universitaria, las políticas institucionales: transformación digital; igualdad y equidad de género; paz y cultura, etc. Finalmente, implica reflexionar si es necesario (a) una nueva reforma curricular; (b) pensar nuevos modelos de financiación (con más autonomía financiera sin detrimento de su función pública); (c) co-diseñar nuevas estructuras de gobernanza y gobernabilidad que supone transitar hacia un modelo de universidad multicampus.

Por: Andrés Fernando Valencia M.
Profesor asociado
Escuela de Ciencias del Lenguaje

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