Univalle y el HUV, de la mano frente al COVID

Cuando el COVID-19 aún no llegaba al país, pero se preveía su inminente aparición en nuestro territorio, la Facultad de Salud de la Universidad del Valle, a través de su Escuela de Medicina, organizó una gran sesión para informar a la comunidad universitaria que tiene relación directa con el Hospital Universitario del Valle -HUV y al propio personal del Hospital sobre lo que hasta ese momento se conocía del virus.

Tan pronto la amenaza del arribo del COVID se hizo real, la Universidad del Valle, junto con otras universidades de la región, se unió al grupo asesor ad honorem que apoya a la Gobernación del Valle del Cauca durante la emergencia sanitaria. Desde entonces, la Facultad de Salud ha hecho parte activa de la mesa de trabajo departamental sobre capacitación acerca del COVID-19.

El profesor Javier Torres Muñoz, director de la Escuela de Medicina, destacó la participación de los docentes de la Facultad de Salud en el primer diplomado sobre atención a pacientes con COVID, en el que también participaron varias universidades del Valle del Cauca y que se desarrolló a través de la plataforma de la Universidad:

“Estamos liderando el tema de la educación en COVID -19 para el personal de atención en salud. Esto ha permitido que muchas personas reciban los conocimientos necesarios para atender a la población con COVID-19.

Los profesores de la Universidad del Valle han participado en las diversas temáticas desarrolladas en los cuatros cursos que componen el diplomado, cada uno de una semana de duración”.

Hace una semana, los profesores de la Universidad vinculados al HUV capacitaron al personal que allí labora, para actualizarlos sobre la prevención, protección, diagnóstico y tratamiento del COVID-19.

Esta semana iniciará un nuevo curso de actualización sobre esta enfermedad, solicitado por la mesa de trabajo de capacitación del grupo asesor ad honorem, para el personal de salud que atenderá directamente a pacientes con COVID-19. “Con este curso superaríamos las 4 mil personas que han recibido algún tipo de capacitación con esta estrategia que se desarrolló desde la plataforma de la Universidad del Valle”, afirmó el profesor Torres.

Estos profesores, en conjunto con la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina - ASCOFAME y un grupo de decanos de las universidades del Área Andina de Sudamérica, también están elaborando una propuesta, dirigida al Gobierno Nacional, que busca hacer una mejor educación médica en el contexto de la pandemia, teniendo en cuenta que los paradigmas de la educación en esta área han cambiado.

“Estamos pensando en una propuesta que se entregará al Ministerio de Educación y al Ministerio de Salud para que nuestros estudiantes y residentes vuelvan a tener regularidad en los centros de práctica”, señaló el profesor Torres.

Además de la capacitación, el director de la Escuela de Medicina de Univalle, también resaltó el trabajo conjunto entre la Universidad y el Hospital Universitario del Valle -HUV:

“Los profesores, estudiantes, residentes e internos de la Facultad de Salud combinan la educación médica y la asistencia a través de lo virtual con la presencialidad en el Hospital, lo que ha permitido mantener las actividades regulares del mismo. La Universidad también ha hecho un esfuerzo económico muy grande para fortalecer el Laboratorio de Microbiología de la Escuela de Ciencias Básicas que realiza las pruebas de COVID-19”, dijo el doctor Torres, quien también habló sobre la participación de las dos instituciones en la construcción de las guías de atención para la reactivación de otros servicios de salud:

“Hemos estado apoyando a la Gobernación en la construcción de guías de atención para habilitar los servicios de consulta externa. En ese proceso, entregamos una propuesta que permitiría que se abra nuevamente este servicio no solamente en el Hospital, sino en diferentes instituciones de la ciudad y la región”.

Así mismo, el profesor Torres indicó que Univalle y el HUV contribuyen en la elaboración de protocolos para el inicio de actividades quirúrgicas, entre otras que permitan normalizar poco a poco la atención de pacientes ‘no-COVID”; con la posibilidad de prestar algunos servicios en la nueva Sede Norte del Hospital. También se refirió a algunas de las medidas de prevención implementadas por el HUV para el ingreso de pacientes con COVID:

“El Hospital y la Universidad han desarrollado una serie de protocolos que han permitido que todos los pacientes tengan una atención más segura. El ingreso de los pacientes con COVID, que son remitidos con un diagnóstico ya definido, es por una entrada diferente y tienen una atención individualizada y muy cuidadosa”.

El sueño en época del Covid 19

Dormir bien es muy importante porque es una de las funciones vitales del ser humano y no hacerlo aumenta los riesgos de enfermedades cardiovasculares y metabólicas que pueden llevar a un incremento de la mortalidad; así que dormir bien es un factor de vida que no se debe tomar a la ligera, dijo el médico psiquiatra con subespecialidad en medicina del Sueño Cesar González Pardo.

La afirmación la hizo el docente universitario durante el programa de radio ´Sanemos juntos´ que trasmite la Emisora Univalle Stereo 105.3 y conduce Fulvia Carvajal.

Para el psiquiatra y profesor de la Universidad del Valle Cesar González Pardo, las asociaciones de sueño hace muy poco se pusieron de acuerdo sobre la cantidad de tiempo que debe dormir una persona diariamente pero coincidieron que entre 6 y 8 horas diarias es el tiempo que una persona adulta debe dormir. Si se duerme menos entonces aumenta el riesgo de morbilidad y mortalidad.

Agregó que quienes duerman más de nueve horas al día, también tienen problemas de salud. Se calcula que debemos pasar la tercera parte de la vida durmiendo, pero durmiendo bien, explicó.

Debemos pasar ocho horas de sueño, igual número de horas descansando y otras ocho horas durmiendo, pero usualmente no se cumple con esta necesidad.

Para el galeno, hay ciertas personas que constituyen entre el uno y dos por ciento de la población que pueden dormir menos de seis horas al día para sentirse bien y no sentir alteración. A estos individuos se les denomina ´dormidores cortos´.

El trastorno del sueño usualmente solo es la punta del iceber, pues en muchos casos son consecuencia de otros problemas como la ansiedad, depresión u otro inconveniente y según clasificación internacional podrían ser un centenar de trastornos y cada uno tiene sus propias características de diagnóstico y terapéuticas.

El subespecialista en medicina del sueño dijo que si miramos los trastornos desde sus causas podíamos englobarlos en siete grandes grupos.

El primero es el insomnio que posiblemente constituye la principal queja de sufrimiento de las persona que viven el confinamiento por la pandemia y al que usualmente se le busca una solución de dos maneras inocuas.

Una es automedicándose y la otra es siguiendo las recomendaciones de otros que no tienen la formación o capacidades médicas, como en el farmaceuta o un vecino.

Otro de los siete grupos de trastornos del sueño es el generado por problemas respiratorios asociados al sueño y un tercero es el de demasiada somnolencia diurna.

Un cuarto grupo es el de ritmos circadianos que son más comunes en personas jóvenes.

El ritmo circadiano se explica porque los humanos y demás seres vivos tenemos unas células especializadas que se constituyen en un marcapasos biológico que están sincronizadas con las horas del día y de la noche y controlan las secreciones de los órganos internos, de las hormonas y demás sustancias del cuerpo que están reguladas en las 24 horas del día.

El ritmo circadiano se altera con los malos hábitos, con los horarios inadecuados que generan un descontrol y una desincronización.

A otro de los siete grupos se le denomina el de los movimientos anormales que sufren de una patología específica denominada ´piernas inquietas´ que tampoco pueden dormir bien. Adicionalmente hay otro grupo que se denomina Parasonmnia y un último, incluye todas las categorías que no están en las anteriores.

Adicionalmente a estos grupos ya descritos debe tenerse en cuenta que las personas mayores duermen menos que los jóvenes, pues esto está determinado por el ritmo vital. Así que entre más años, menos dormimos, aseguró el psiquiatra.

Las personas entre más edad tienen mayores posibilidades de sufrir trastornos del sueño, además con el confinamiento este riesgo aumenta, entonces la edad mayor se constituye en un riesgo.

También es menester tener en cuenta que otro factor que incide en el sueño es el género. Los hombres duermen más que las mujeres.

Otras condiciones adicionales claves para conciliar y mantener el sueño son las socioeconómicas y las ambientales, porque duerme mejor quien tiene mejores condiciones climáticas, temperatura por el calor o frio, el ruido, etcétera.

Los factores que inciden en los trastornos del sueño son muy variados y uno de éstos es la ocupación. Es evidente que las personas que hacen turnos variados como los policías, vigilantes, bomberos, personal de salud, tienen mayores probabilidades de inconvenientes con el sueño.

Quienes han padecido cuadros de ansiedad o cualquier enfermedad mental también tienen un alto índice de riesgo; al igual que quienes afrontan problemas de salud física como dolores o malestares.

Otro factor que incide en el trastorno de sueño es el consumo de sustancias psicoactivas o con exceso de cafeína, alcohol o tabaco.

En época de confinamiento es usual que aumenten los trastornos del sueño, pero además hay poblaciones más vulnerables, como por ejemplo los profesionales de la salud que están en contacto con pacientes, igual que quienes han tenido personas o familiares cercanos contagiados, por la expectativa que se genera.

Otro grupo vulnerable es el de las personas ya han sido contagiadas y sufrieron los síntomas y efectos de la enfermedad.

Hay una investigación que ha permitido saber que otro grupo que tiene trastornos del sueño es el integrado por personas que siguen de manera obsesiva las noticias relacionadas con la pandemia.

Un estudio realizado por los chinos, que son los que primero sufrieron los inconvenientes de la enfermedad, dice que tener más de tres horas al día siguiendo las noticias por redes sociales o por medios de comunicación genera trastornos de sueño.

No tener unos horarios precisos para estar en la cama también está clasificado como trastorno del sueño. Personas que duermen en diferente horario o se acuestan muy tarde y se levantan muy tarde o duermen en diferente horario, incluso del día y aunque esto no está clasificado como insomnio, si es un trastorno y se debe pedir ayuda para tener un tratamiento adecuado.

Los mecanismos por los cuales el ser humano duerme es el ritmo circadiano y el otro es el control osmeostático es el que hace que una persona después de 16 horas de actividad requiera de su tiempo de descanso, pues el ser humano requiere de ocho horas de trabajo, ocho de descanso y ocho de sueño, pero cuando no se realizan las mismas actividades, sino que se aumenta la inactividad entonces el ritmo se pierde y aparecen los trastornos.

La primera recomendación es que los jóvenes que estudian virtualmente no lo hagan desde la cama y se solicita que se establezcan horarios de trabajo o de clase y se respete la luz del día para trabajar o estudiar y la noche para dormir

Se aconseja que tengan descanso de sus actividades, la posibilidad de recibir la luz del día, la exposición del sol, que no se sobrelimiten en el trabajo para hacer lo que antes no hacían, que tengan espacios para compartir, de esparcimiento y que la cama sea para dormir o para descansar, no para otras actividades.

La mala higiene del sueño está asociada con la falta de ejercicio, aumento de peso, aumento de ingesta exagerada de alimentos.

Artículo de egresado del Doctorado en Administración es publicado en revista científica

El artículo “Governance and performance in co-exploitation and co-exploration projects” producto de la tesis doctoral de Miguel Ángel Solís Molina, egresado del Doctorado en Administración de la Universidad del Valle, fue publicado en la revista Journal of Business & Industrial Marketing, revista Q1 en Scopus en el área de gestión internacional y de negocios (Business and international management) y clasificada A1 en el Índice Bibliográfico Nacional IBN-Publindex.

El artículo aborda el efecto del tipo de gobierno de la relación (contractual o informal) en el desempeño de los proyectos colaborativos de innovación de las empresas del sector industrial.

Para lo cual utiliza una muestra correspondiente a 218 empresas manufactureras colombianas que han desarrollado proyectos de innovación en colaboración con otras organizaciones.

Los resultados sugieren que el gobierno contractual es más efectivo en proyectos de co-explotación, que buscan ampliar la base del conocimiento existente; mientras que, en proyectos de co-exploración, cuya finalidad es incorporar conocimiento nuevo, la especialización en gobierno contractual o informal es lo más efectivo.

En el caso de los proyectos de co-exploración el uso de un tipo de gobierno u otro dependerá del conocimiento previo de las organizaciones, si lo que se busca es la salvaguarda entre las partes, se recomienda el gobierno contractual; mientras que, si lo que se requiere es flexibilidad en la colaboración, se sugiere el gobierno informal.

Dicho artículo en coautoría con los profesores Augusto Rodríguez Orejuela de la Universidad del Valle y Miguel Hernández-Espallardo de la Universidad de Murcia es el resultado de una investigación colaborativa entre la Universidad del Valle, el Grupo de Investigación en Marketing; la Universidad de Murcia España, Departamento de Comercialización e Investigación de Mercados; y el Centro Nacional ASTIN del SENA, Grupo de Investigación en Innovación, Gestión Tecnológica y del Conocimiento INGETEC-ASTIN.

De izquierda a derecha: Fabian Osorio, Miguel Hernández, Augusto Rodríguez y Miguel Solis

Egresado del Doctorado en Administración publica artículo en importante revista internacional

Fabián Fernando Osorio Tinoco, egresado del programa doctoral de Administración de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle, recientemente ha logrado impactar con su investigación a nivel internacional.

Producto de su proceso de formación doctoral y de su Tesis, la cual fue laureada, el egresado ha publicado el artículo “Nonlinear and complementary effects of responsive and proactive market orientation on firms’ competitive advantage” en una revista internacional rankeada en el Social Science Citation Index SSCI (Clarivate Analytics) y Scopus, bases de datos internacionales en el que se encuentran las revistas con altos índices de impacto.

La investigación de este artículo surge del desarrollo de la tesis doctoral del egresado, la cual fue dirigida por el profesor Augusto Rodríguez Orejuela de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle y el profesor Miguel Hernandez Espallardo de la Universidad de Murcia, España. Los profesores Rodríguez-Orejuela y Hernández-Espallardo son coautores del mencionado artículo.

El artículo está centrado en el área de conocimiento de Marketing y demuestra cómo las empresas de manufactura en Colombia pueden orientar sus empresas al mercado para alcanzar ventaja competitiva.

El aporte al área de la orientación al mercado que hace el artículo está en haber demostrado que existe un efecto de saturación cuando se implementa dicha orientación y además que tiene una naturaleza ambidiestra. El artículo se encuentra publicado en el “Asia Pacific Journal of Marketing and Logistics” Vol 32 No 4, del año 2020.

Fabián Osorio actualmente se desempeña como profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana de Cali.

En la foto, de izquierda a derecha: Fabian Osorio, Miguel Hernández y Augusto Rodríguez

 

Así es como desde Cali se controla el único satélite en órbita de Colombia

El único satélite con el que cuenta Colombia, Facsat – 1, es monitoreado por la Fuerza Aérea con el apoyo de la Universidad del Valle.

El 28 de noviembre de 2018, la Mayor de la Fuerza Aérea Colombiana Sonia Ruth Rincón se encontraba en la Estación de Comando y Control de la base Marco Fidel Suárez, tratando de distinguir en cuatro enormes monitores al único satélite con el que cuenta Colombia, y que en ese momento se encontraba dentro del cohete PSLV C-29 con destino al espacio.

Fue un día muy feliz. La alegría que se siente cuando algo que parecía muy lejano, por fin se logra. Cuando terminó el lanzamiento y el satélite comenzó a transmitir, en el Comando nos abrazamos y nos tomamos una foto.

El cohete se encontraba en el centro espacial Satish Dhawan, en la India. Además del satélite de Colombia, transportaba los de otros 29 países. Todo sucedió como en las películas. Se escuchó el conteo, el cohete salió disparado bajo una bocanada de fuego, y tomó rumbo hacia el universo como una flecha a la que no rige la Ley de la Gravedad.

Ya en el espacio, a 505 kilómetros de la Tierra, el PSLV C-29 liberó el satélite colombiano, que fue construido en Dinamarca por la empresa GomSpace y fue bautizado como Facsat – 1. ‘Fac’ por las siglas de la Fuerza Aérea Colombiana, la entidad que lo compró, SAT, por satélite, y el 1 por ser el primero de la institución.

Tras dos años monitoreando su órbita alrededor del planeta, la Mayor Sonia y su equipo ya conocen sus ‘rutinas’. Todos los días pasa dos veces por territorio colombiano, entre las 9:00 y las 11:00 de la mañana, y entre las 9:00 y las 11:00 de la noche. La Mayor es oficial de la Fuerza Aérea desde hace 18 años. Nació en Saravena, Arauca, y estudió ingeniería metalúrgica. Al principio se encargó del mantenimiento de nivel mayor de las aeronaves, pero desde que realizó una maestría en manufactura aeroespacial en Inglaterra la nombraron Jefe del Centro de Investigación en Tecnologías Aeroespaciales, Citae.

Desde allí un grupo de físicos, ingenieros mecatrónicos, ingenieros informáticos, administradores aeronáuticos y geólogos expertos en sistemas y en análisis de imágenes, monitorean el Facsat 1, que pesa lo que un bebé, 4 kilos, y posee un lente con resolución de 30 metros por píxel para tomar fotos. Las imágenes las podrá captar aproximadamente hasta 2023, pues su ‘vida útil’ se calcula en cinco años.

Cuando le pregunto a la Mayor si acaso con ese aparato se podrían identificar las pistas del narcotráfico, o los cultivos ilícitos, o seguir la ruta de un grupo armado ilegal – “como en el cine” – se sonríe por semejantes expectativas.

El Facsat – 1 tiene un rol científico y académico. Distintas entidades nos hacen requerimientos para, por ejemplo, detectar patrones de minería a cielo abierto, como cambios en la coloración de los suelos y deforestación. Se han identificado unas zonas posiblemente afectadas, y el satélite hace la toma de imágenes del área. También el Servicio Geológico nos ha solicitado tomas de los nevados, para verificar su estado debido al cambio climático. Igualmente se monitorean incendios forestales y cambios en la cobertura de bosques, y hacemos vigilancia de la Sierra de Chiribiquete, un parque nacional natural amenazado por la deforestación.

Con el Facsat 1 también se pretende mejorar las comunicaciones satelitales de la Fuerza Aérea Colombiana desde la Antártida, donde a inicios de 2020 se instaló una antena prototipo para monitorear el satélite.

El satélite de la Fuerza Aérea estará en órbita aproximadamente hasta 2023, cuando se cumple su vida útil.

Además, con él se capacitan los futuros pilotos y posibles astronautas colombianos en los conocimientos espaciales. La razón por la que el satélite se monitorea desde Cali y no desde Bogotá es justamente esa: es en Cali donde está la Escuela Militar de Aviación de la Fuerza Aérea.

Ya son varios los pasantes del Sena y universidades que han tenido la oportunidad de fotografiar la geografía colombiana desde el Comando terrestre donde se controla todo, al norte de la ciudad. En alianza con la Universidad del Valle se diseña también una maestría aeroespacial que se abriría en 2021.

– Colombia no puede seguir rezagada en la investigación espacial, y uno de los logros del satélite es ese: crear conocimiento de estos sistemas y todo lo que hay a su alrededor, electrónica, Big Data, inteligencia artificial. Estamos creando capacidades para potenciar la industria espacial, que genera tecnología que no es exclusiva de misiones espaciales, sino que la usamos en la vida cotidiana. También sensibilizamos a los ciudadanos sobre las bondades de contar con satélites de observación terrestre que nos permitan controlar incendios, deforestación, los cambios ambientales en los territorios – continúa la Mayor.

505 kilómetros es la distancia aproximada entre el satélite Facsac 1, y la Tierra.

Para monitorear el satélite hay un turno de 24 horas durante ocho días. Eso quiere decir que el físico o el ingeniero asignado debe verificar tanto en la mañana como en la noche que el satélite se encuentre bien de ‘salud’: que el estado de sus baterías sea el óptimo, así como su computador abordo, y registrar esas estadísticas.

También se hace una programación semanal con base en un software que proyecta la trayectoria, el horario y la elevación del satélite en un determinado momento. E igualmente se deben monitorear las condiciones meteorológicas. Si el día está muy nublado se aborta la captura de fotos – no salen bien – y en cambio en el Comando se dedican a otros menesteres: descargar datos, analizar imágenes previas, clasificarlas, enviarlas a las entidades que se las solicitan, trabajar en una nueva misión espacial: construir, en Colombia, un satélite.

Para lograrlo se unieron tanto la Fuerza Aérea como la Universidad del Valle, la Universidad Industrial de Santander y la Sergio Arboleda, que ya envió un satélite al espacio: el Libertad 1. Al parecer la batería se descargó muy pronto, pero alcanzó a transmitir información durante 30 días, en los que emitió datos telemétricos sobre su estado de funcionamiento, su posición respecto al Sol y a la Tierra, además de 11.000 paquetes de datos sobre el universo.

La Mayor Sonia Rincón asiente muy segura cuando alguien le menciona entonces que el espacio no es un asunto exclusivo de Rusia, o China o Estados Unidos, las grandes potencias. El espacio es libre, aclara, y el país tiene mucho qué hacer en él.

– Mucha gente de Colombia ya trabaja en misiones espaciales. El doctor César Ocampo, para citar solo un caso, y quien nació en Armenia, trabaja para la Nasa. Hace los cálculos para llegar a Marte. Los colombianos tenemos mucho potencial. Con el Facsat 1 comenzamos a aprovecharlo, a generar conocimientos. Recuerdo que cuando aprendíamos a apuntar el satélite para tomar las fotos del país, quedó una donde se veía la curvatura de la Tierra. Era una foto muy bella. Ese asombro.

 

Tomado de El País.com

Maestría en Ingeniería Aeroespacial se ofertará en Univalle

Tomado de El País. com

Univalle y la Escuela Militar de Aviación Marco Fidel Suárez trabajan para ofrecer de manera conjunta una maestría en ingeniería aeroespacial.

Será una maestría de cuatro semestres, que iniciaría en el 2021. El objetivo del programa, explica el profesor Joao Luis Ealo, director de la Escuela de Ingeniería Mecánica univalluna, está enfocado en formar magísteres capaces de realizar desarrollos tecnológicos en el área de la ingeniería aeroespacial.

Son cuatro áreas de formación ya definidas: aerodinámica y propulsión, navegación y control, materiales y estructuras aeroespaciales y gerencia en la industria aeroespacial. “Hay toda una dinámica en la región en lo aeroespacial que esperamos se fortalezca con este programa”, dice el profesor Ealo.

Lunes de Debate Virtual, reflexión en tiempos de pandemia

El Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle invita a Lunes de Debate Virtual, Jornadas de reflexión en tiempos de pandemia, el próximo 11 de mayo de 2020, a partir de las 6:00 p.m.

Las ponencias que tendrán lugar en Lunes de Debate Virtual son:

“ALGUNAS REFLEXIONES FILOSÓFICAS A PROPÓSITO DEL CORONAVIRUS. La polémica Han-Harari y el problema ontológico del COVID-19”. Juan Manuel Jaramillo, Departamento de Filosofía, Universidad del Valle.

“UN ANÁLISIS ECOLÓGICO A LA PANDEMIA DESDE LAS POLÍTICAS DE LA VIDA”. Fabián Méndez, profesor, Escuela de Salud Pública, Universidad del Valle.


ENLACE: https://meet.google.com/wbg-ujxu-atp 

El impacto económico en las micro, pequeñas y medianas empresas del Valle del Cauca ante la Crisis del Covid-19

En la semana del 13 al 20 de abril, ACOPI, el Comité Intergremial Empresarial del Valle del Cauca (CIEV), el Centro Nacional de Productividad (CNP) y el Grupo Multisectorial, con el apoyo de la Gobernación del Valle del Cauca y la Alcaldía de Santiago de Cali, consultaron con un estimado de 700 micro, pequeñas y medianas empresas del Valle del Cauca, sobre el impacto que han tenido las actuales dinámicas de restricción, asociadas al control de la pandemia del Coronavirus COVID-19, sobre el desarrollo de sus actividades productivas.

Para esto, los gremios diseñaron y aplicaron una encuesta que buscaba conocer el estado, el costo y las proyecciones de las empresas Mipymes del Valle del Cauca y así poder plantear propuestas para enfrentar este gran reto que afronta el sector empresarial del departamento por cuenta de la Crisis Covid- 19.

Este insumo, de especial importancia para las autoridades del Departamento, fue entregado a la Universidad del Valle y la Universidad ICESI, quienes se encargaron de procesar y analizar la información contenida en las encuestas aplicadas. Este trabajo, de orden maratónico, fue adelantado por José Santiago Arroyo Mina, director de la Oficina de Planeación y Desarrollo Institucional de la Universidad del Valle, quien además destaca la participación de Juan Fernando Álvarez, analista del equipo de su oficina, así como del investigador Jhon James Mora, director del Observatorio Regional del Mercado Laboral para Cali y el Valle del Cauca de la Universidad ICESI, quien es además se desempeña como director del Doctorado en Economía de la misma universidad.

Los resultados fueron socializados en una reunión de la mesa de medición económica, conformada en el Consejo Departamental de Ciencia, Tecnología e Innovación del Valle del Cauca (CODECTI), convocada por la Subdirección de Estudios Socioeconómicos, Ciencia, Tecnología e Innovación del Departamento Administrativo de Planeación de la Gobernación del Valle del Cauca, reunión en donde participaron distintos actores relacionados con la actividad productiva del departamento: Academia, Banco de la República, Cámaras de Comercio, Gremios y demás actores del sector empresarial.

En este espacio, la Universidad del Valle e ICESI presentaron los primeros resultados de las encuestas, evidenciando la posibilidad de diseñar políticas públicas que traten de mitigar la crisis en la actividad productiva del departamento.

El pasado martes 28 de abril, una vez superada la fase anterior, el Consejo Departamental de Ciencia, Tecnología e Información sostuvo una reunión donde fue posible, para las distintas asociaciones gremiales del departamento, dar a conocer una serie de recomendaciones derivadas del trabajo de análisis de datos trabajados desde Univalle. Una de las propuestas, llevadas por los gremios ante la Gobernación, sugiere la conformación de un fondo (con fuentes de financiamiento público de orden local, departamental y nacional) que pueda atender de forma diferenciada a las micro, pequeñas y medianas empresas del departamento y que además tenga en cuenta factores como la antigüedad de las empresas, el tamaño de las mismas y los distintos sectores o ramas de actividad económica a los que pertenece.

A continuación, se relacionan algunos de los resultados obtenidos durante la fase procesamiento, enunciados por el profesor Arroyo, y que permiten establecer un panorama de la actividad productiva del Valle del Cauca en tiempos del Coronavirus:

Basados en los modelos econométricos elaborados por el equipo de trabajo que lidera Santiago Arroyo en conjunto con el profesor Jhon James Mora de la Universidad ICESI, se analizaron algunos determinantes que explican las probabilidades de que las micro, pequeñas y medianas empresas del Valle del Cauca estén cerca a decisiones respecto a un posible cese de operaciones o condición de cierre. Dicho esto, los analistas evidencian que aquellas empresas que cuentan con menos de siete años operando presentan un aumento del 5% de probabilidad de irse a cierre, esto, respecto a aquellas empresas que ya han superado este tiempo de operación.

Este mismo grupo de empresas (con menos de siete años de desempeño) presenta un aumento del 9% en la probabilidad de incrementar la tasa de desempleo. Además, señalan que este grupo de empresas se suman al grupo de microempresa (que cuentan hasta con 10 trabajadores) que evidencian una probabilidad del 58.4% de estar cerca de un posible escenario de condición de cierre o de cesar operaciones. Este análisis, se elabora respecto a aquellas empresas que cuentan con mayor tamaño y que además evidencian un mayor tiempo de operación al señalado previamente.

El profesor Arroyo señala que, de las 700 empresas que fueron encuestadas, 673 respondieron de forma eficiente. Basados en los datos aptos para procesar, se muestra que el 42% obedece a empresas consolidadas, las cuales tienen más de once años de operación. Esto refleja que la probabilidad de que pasen a una zona de crisis o a condición de cierre, es baja.

El 22% corresponde a empresas que tienen entre seis y diez años de conformadas. Esto significa que están superando lo que se conoce como el ‘Valle o desierto de la muerte’. Por otro lado, tan solo el 5% corresponde a empresas con menos de un año de creación.

El 30% de las empresas cuenta con un periodo de creación de entre los dos y cinco años, aportando generalmente a sectores de la Industria Manufacturera, de Comercio y Servicios, claramente mostrando una concentración en Cali. Cerca del 10% de empresas pertenecen al sector alimentos, agroindustria y del sector construcción en menor medida.

El 78% de las micro, pequeñas y medianas empresas encuestadas (alrededor de 527) se encuentran en Cali. Este dato muestra que el departamento cuenta con un tejido empresarial disperso, no sólo concentrado en su capital, evidenciando que el 22% restante se encuentra en municipios como Yumbo, Cartago, Tuluá, Palmira, Jamundí, Buga y Buenaventura. “Ante esta situación, es fundamental contar con información representativa para el análisis de la actividad productiva de cada subregión del Valle del Cauca, por lo cual se deben de diseñar y aplicar nuevos instrumentos de información que permitan el análisis de resultados más consistentes con las realidades territoriales de la diversidad productiva del Valle del Cauca”, indicó el profesor Arroyo Mina.

El investigador también indicó que la encuesta preguntó a las empresas por su estado actual de operación, pidiendo especificar las estrategias implementadas para dar continuidad a su labor económica dentro de las restricciones impuestas.

52% de las empresas adoptaron la modalidad de trabajo en casa; el 48% restante combina modalidades tales como tele-trabajo (así se contempló en la encuesta) y figuras de vacaciones adelantadas. Ante una posible prolongación de las restricciones, este último grupo de empresas empiezan a considerar posibles suspensiones de contratos, situación que podría impactar el mercado laboral y disparar las tasas de desempleo; sin embargo, podría decirse que todavía los empleos no se han destruido, pero son empleos en riesgo.

Ahora bien, teniendo en cuenta lo anterior, podemos decir que de las empresas que respondieron la encuesta, 254 son las que actualmente trabajan bajo algún tipo de restricción; al sumar esta cantidad con aquellas empresas que ya han cesado actividades, estaríamos hablando de cerca de un 60.5% de empresas que tienen un nivel de empleo en riesgo, esto equivale a una posible destrucción de cerca de 8.300 empleos.

Fundación dona mercados a estudiantes de Univalle Tuluá

Debido a la contingencia causada por el virus COVID-19 y en aras de proteger a la comunidad estudiantil en situación de vulnerabilidad, la Fundación Levapan en alianza con el Club Rotario se han unido para donar mercados a 32 estudiantes de la Universidad del Valle sede Tuluá.

“El señor Juan Guillermo Vallejo, quien actualmente dirige la Fundación Levapán, contactó con la universidad para ofrecer mercados para estudiantes que los necesitaran por la situación en sus hogares”, informó la profesora Libia Soto, directora de Univalle sede Tuluá.

Para la entrega de estos donativos se realizó un sondeo de los estudiantes previamente identificados por la institución a través de programas de ayuda como Jóvenes en Acción y los incentivos de Bienestar Universitario.

“Hicimos un censo de los estudiantes que enfrentan situaciones complejas en sus casas, en primera medida a través de los programas que maneja la institución y también a través de redes de integrantes de la comunidad universitaria, que conocen quiénes son las personas con bajos recursos o con problemas originados por la contingencia. A través de ese trabajo de selección agrupamos 32 chicos que ahora son beneficiarios de esta donación”, explicó Libia Soto.

La directora de Univalle Sede Tuluá informó además que la Fundación Levapán y sus aliados entregarán a los estudiantes seleccionados un total de tres mercados, que se distribuirán cada semana. “En este momento ya se realizó la primera entrega de mercados y haremos las siguientes entregas cada jueves o viernes de las próximas semanas”.

Por otro lado, la sede Tuluá también trabaja en la obtención de donaciones de equipos de cómputo y ayudas de conectividad con la finalidad de garantizar a los estudiantes las condiciones para el inicio del período académico a través de la virtualidad.

“Hemos realizado una campaña de donación en la que hemos recibido apoyo de la Alcaldía, de empresas y de la sociedad civil. También hemos recibido equipos recolectados en la donatón realizada desde la sede Cali” anunció Libia Soto.

Para emprender la campaña, desde la dirección de la sede se realizó un estudio sobre las personas que tienen falencias en conectividad, así como en equipos para realizar sus actividades académicas.

“Hemos identificado alrededor de 160 estudiantes que tienen problemas de conectividad. Sin embargo, algunos no cuentan con un computador donde puedan realizar su tarea. Es importante tener en cuenta que hay hogares donde hay un solo equipo, pero hay dos padres de familia que necesitan hacer teletrabajo y tres hijos que requieren el mismo computador para estudiar. Estos casos son un número mayor”, precisó la profesora.

La Sede Tuluá está trabajando además en la identificación de los estudiantes ubicados en zonas rurales para realizar un seguimiento especial de su condición de accesibilidad a las clases virtuales. “Tenemos estudiantes ubicados en la zona rural de Tuluá y municipios cercanos que probablemente no puedan viajar a la cabecera municipal para atender a sus clases. Por ello, profesores y estudiantes estamos trabajando en el conteo para asegurar la continuidad de su proceso educativo”.

Con estas iniciativas la Universidad del Valle sede Tuluá ratifica su compromiso social con la comunidad universitaria y establece una apuesta para el fortalecimiento de la conectividad de sus estudiantes de cara a un futuro próximo enfocado en la virtualidad.

 

‘El confinamiento es una medida de Edad Media’: rector de Univalle

El rector Édgar Varela hace un análisis en el diario El Tiempo acerca de la pandemia desde las políticas públicas. Señala que a pesar de los avances en ciencia y tecnología, ningún país estaba preparado para una pandemia.


Tomado de El Tiempo

Como una medida medieval, producto de la poca preparación y la falta de herramientas tecnológicas. Así califica Édgar Varela, rector de la Universidad del Valle, el hecho de que la cuarentena haya tenido que ser adoptada como la principal arma de los países para enfrentar a la pandemia por coronavirus.

Lo explica en un artículo publicado en la revista del Grupo Latinoamericano de Políticas Públicas, en el que, de todas maneras, destaca que “desde el confinamiento, la prioridad es la de la vida y no de la libertad. Se restringe la libertad para garantizar el derecho a la vida.

Varela, filósofo con un PhD en administración de la Universidad de Monreal, y quien es rector de la UniValle desde hace cuatro años, cuenta con 25 años de experiencia en investigación en política pública. Asegura que, aunque se ha avanzado mucho en esta área, en términos de la gestión del riesgo en la atención de conflictos y desastres naturales, existe muy poca la preparación para las amenazas en bioseguridad.

“Colombia es un país con una gran experiencia en riesgos de desastres que se ha fortalecido por experiencias como la erupción del Volcán Nevado del Ruiz o el terremoto del eje cafetero, en 1999. Sin embargo, el país, como la mayoría, no estaba preparado para una emergencia sanitaria como una pandemia.

¿Por qué ha sido tan mala la respuesta?
No había preparación. Ni siquiera en China, donde inició la epidemia. La respuesta ha sido fragmentaria, incluyendo el silencio inicial de los primeros médicos que atendieron el brote, la poca reacción del gobierno chino al no prohibir la movilidad aérea y la respuesta inadecuada de la OMS, que en enero dijo que no había evidencia del contagio entre humanos, cuando ahora sabemos que este el vector más importante de la enfermedad.

Parte del problema ha sido que, históricamente, la inversión en biomedicina ha estado dirigida a aspectos como la investigación genética, orientada a la mejora de productos vegetales y animales con fines económicos, dejando de lado la investigación en patógenos humanos. Como no estábamos preparados, recurrimos a un mecanismo de la edad media, que es el confinamiento.

¿Por qué no hubo otra opción?
El nivel de contagio de este virus es muy alto, y no se puede comparar con los de otros virus causantes de epidemias, como el VIH, el ébola o el Sars. El covid 19 tiene una enorme capacidad de contagio por el aire, por lo que era muy difícil estar preparados para su propagación. Como esto no se sabía, el transporte aéreo no se limitó y fue muy difícil contener su circulación en un mundo tan globalizado.

Uno podría justificar a los Estados porque estamos frente a una situación de una magnitud inédita. Es la primera vez que casi 200 países, de todos los continentes, se ven afectados en solo dos meses. Debieron tomarse medidas más contundentes, como las que ya se implementaban a la hora de transportar por vía aérea material biológico animal y vegetal, pero aplicadas a los humanos.

¿Cuáles son las consecuencias del encierro?
Quiebra a las empresas, a las pymes, a la economía informal y al sector del trabajo que tiene que ver con intervención directa del cuerpo humanos: el deporte, la cultura y la recreación, los odontólogos, las peluquerías. El encierro no es sostenible durante muchos meses. Como se ha visto, hay otros sectores profundamente afectados, como la industria aeronáutica. El tráfico aéreo, a más tardar en junio, debe empezar a restablecerse, con protocolos muy bien definidos de bioseguridad. En este escenario, considero positiva la reapertura gradual de la fábricas y la manufactura.

¿Qué se debe hacer?
La dirección debe ser usar herramientas como el big data, aprovechando la georeferenciación que permiten los celulares, para seguir las cadenas de contacto y tener una trazabilidad de las comunidades que han sido afectadas y las que no. Países como Alemania y Corea del Sur lo han hecho, y han sido capaces de hacer mapas muy precisos de áreas de contagiados, para así liberar progresivamente el tránsito de personas. En colombia hay 250 municipio con infecciones y alrededor de 200 sin ella; con esta información uno puede hacer estrategias para permitir la circulación de las personas.

Ahora que se está abriendo la economía, se debería tener mejores herramientas para saber si los trabajadores están tomando las medidas de cuidado cuando lleguen a sus casas. Debemos poder implementar esquemas estrictos de trabajo en grupo. Nuestro principal problema es que no hemos podido hacer pruebas serológicas rápidas. Todos estos mecanismos serían muy útiles para espacios con grandes aglomeraciones, como la universidad en la que yo trabajo.

¿Qué medidas están tomando allí?
Desde ya estamos pensando en que los próximos semestres sea obligatorio el uso de guantes y tapabocas; esperamos poder contar con protocolos de desinfección y sensores de temperatura. En nuestra sede principal hay 15 mil, más unos 10 mil visitantes flotantes. No podemos controlar a esas 25 mil personas tan estrictamente como quisiéramos, pero hacia allá iremos, hacia convivir con la pandemia e ir saliendo poco a poco del confinamiento.

¿Qué lecciones en materia de políticas públicas dejará la pandemia?
Algo positivo es que los gobiernos más responsables y sensatos no han tomado decisiones solamente políticas, sino que se han acompañado de especialista de las ciencias de la salud. Este es el caso colombiano y de países en Europa. Algo contrario ha ocurrido en otros como Brasil, México y Estados Unidos, donde las decisiones que se han tomado han ayudado a expandir la pandemia. El Gobierno colombiano ha escuchado a los científicos, al igual que los gobernadores y alcaldes.

En cuanto a la gestión de riesgo hay un aprendizaje muy grande para la preparación de futuras pandemias. La gran lección es que una pandemia global requiere coordinación de políticas públicas globales, que ni la ONU ni la OMS tienen la capacidad de aplicar, porque la respuesta final la dan las naciones. Esos organismos internacionales solo pueden hacer sugerencias, pero se requerirá una mayor coordinación a escala global.

Uno de los problemas que hemos visto es que se han presentado polémicas y fracturas entre los países y entre estos y la OMS, porque las naciones no quieren ceder su soberanía. Esto se hizo palpable en la Unión Europea, donde los gobiernos de cada país tomaron sus decisiones, algunas de ellas equivocadas, porque empeoraron la situación.

¿Cómo imagina el regreso a la normalidad de, por ejemplo, la educación?
Las cosas regresarán a la normalidad cuando haya vacuna. Mientras tanto, la puerta empezará a abrirse en agosto, aún combinando la presencialidad con la virtualidad. Hay muchas carreras de formación que no pueden ser virtuales, como la música, en la que los estudiantes no pueden sustituir las prácticas presenciales; o las ciencias y las ingenierías, que cuentan con laboratorios muy sofisticados y que son necesarios. Sin embargo, la virtualidad es más fácil de asumir en la educación superior, donde los estudiantes son personas más formadas con capacidad de autoaprendizaje, que en la básica y media, donde los niños necesitan, además, de la socialización con otros.

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