Los 127 celadores, siete supervisores y siete miembros del personal de apoyo de la Sección de Seguridad y Vigilancia de la Universidad del Valle dieron muestra de una gran emotividad durante el homenaje que le hizo la Universidad del Valle, el pasado domingo 11 de diciembre.
En un sencillo pero muy emocionante homenaje, que se realizó en el Auditorio 5 de la Sede Meléndez, se dió lectura a la resolución de Rectoría No. 3.805 mediante la cual se exaltó y reconoció el desempeño, lealtad y entrega que han tenido los miembros de la Sección de Seguridad y Vigilancia en el cumplimiento de su labor, brindando mayor capacidad de atención a sus usuarios con ayuda de calidad.
Cada uno de los homenajeados tuvo la posibilidad de llevar un acompañante al acto en el que los oradores centrales fueron el vicerrector administrativo, Guillermo Murillo Vargas y el secretario general Luis Carlos Castillo Gómez, quien resaltó el compromiso de cada uno de los integrantes de la Sección de Seguridad y Vigilancia y, especialmente la lealtad con la institución.
Dijo que la lealtad, la entrega y compromiso de la Sección de Seguridad y Vigilancia es algo que todos y cada uno de los miembros de la Universidad aprecia enormemente y que, además, ese es un aporte muy importante para que la Universidad ocupe el sitial que hoy tiene y que la ubica como una de las mejores de Colombia y de Latinoamerica.
Por su parte, el vicerrector administrativo Guillermo Murillo Vargas además de resaltar el trabajo de los celadores y supervisores, también reconoció el aporte de sus esposas y familiares quienes entienden y apoyan a los celadores que frecuentemente cambian de horario y lidian con situaciónes difíciles en su jornada laboral que en no pocas oportunidades e inevitablente llevan hasta la casa.
Como parte del homenaje, en la Cafertería Central, se le ofreció un almuerzo a los celadores, supervisores, personal de apoyo y los acompañantes de quienes fueron homenajeados.
El Programa Académico de Fonoaudiología de la Universidad del Valle conmemora 35 años de creación con una serie de actos que se realizarán este martes 13 de diciembre de 2016.
Gracias al apoyo de la Universidad, así como de muchas personas e instituciones, es posible festejar la existencia de este programa académico que, desde su creación a la fecha de hoy, ha entregado a la sociedad 669 fonoaudiólogos, profesionales de excelencia y con compromiso social, que contribuyen a la construcción de una sociedad más justa e incluyente.
Para celebrar esta ocasión, integrantes del Programa han organizado de manera conjunta una amplia agenda de eventos, cuyos temas convocan a los profesores, estudiantes, egresados, jubilados y funcionarios de dicho Programa Académico:
El detalle de la agenda puede ser consultado a través de este enlace: https://goo.gl/VXgpej
A continuación, la profesora Mónica María Carvajal Osorio, directora del programa académico, invita a hacer parte del evento "35 años de Fonoaudiología".
Informes: Universidad del Valle - Programa académico de Fonoaudiología
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La Sede Tuluá de la Universidad del Valle celebró sus 30 años de creación con un acto cultural realizado este viernes 9 de diciembre de 2016.
El acto estuvo presidido por la profesora Libia Soto Llanos, directora de esta sede regional; Germán Vicente García, secretario privado del alcalde de Tuluá y Oscar Oswaldo Gómez, presidente del Concejo Municipal.
“La Sede Tuluá ha contado con programas de inclusión, en los que han participado los jóvenes, no solo de este municipio, sino también del norte del Departamento y del Eje Cafetero. Tenemos un proyecto muy interesante con el Ministerio de Educación Nacional, en el que capacitamos a los profesores, de manera gratuita, para que hagan la Maestría en Educación. Esto ha sido de gran impacto en la región, porque ha sido replicado en la Sede Cartago”, mencionó la profesora Soto Llanos.
“En materia de investigación hemos logrado grandes impactos en la comunidad. Hemos realizado trabajos con las comunidades indígenas, con los jóvenes de colegios y los hemos involucrado en estos procesos. La Universidad ha hecho unos aportes muy importantes, porque se preocupa mucho por el entorno”, añadió.
La directora explicó que entre el 2014 y el 2015, la Sede Tuluá hizo parte de un proyecto sobre competencias ciudadanas, que se realizó con la Alcaldía Municipal, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Ministerio de Educación, con el que se buscaba reducir los niveles de violencia en los colegios.
Durante el acto la Universidad del Valle Sede Tuluá entregó reconocimientos a la Alcaldía Municipal, la Cámara de Comercio de Tuluá, la Fundación Universidad del Valle, el Concejo Municipal y a la Junta de Acción Comunal del Barrio El Príncipe, por su apoyo a la institución.
También se entregó un reconocimiento a los docentes Jesús María Sánchez Ordoñez y Adolfo Adrían Álvarez Rodríguez, anteriores directores de Regionalización, así como a los docentes y personal administrativo de la sede por su dedicación y compromiso.
Tomado del diario El País de España
Hay una anécdota recurrente entre los cineastas de la ciudad de Cali, en Colombia. Cuando se les pregunta cuál fue el primer largometraje colombiano responden como un resorte: María, una película caleña. El deseo de estos realizadores de que el cine de su país comience y termine en su ciudad tiene parte de aspiración y parte de realidad. Desde que en los setenta y ochenta el grupo de Caliwood liderado por Luis Ospina, Andrés Caicedo y Carlos Mayolo intentara contar el mundo desde una provincia, este objetivo no ha cambiado.
"Cumplimos 10 años y celebramos 10 cortos, y es solo una coincidencia", dice el cineasta. Cuando hace una década un grupo de amigos de la Universidad del Valle, epicentro académico del cine en Cali, decidieron crear una productora no lo hicieron pensando en un formato, sino en un tipo de cine de autor. Al mismo tiempo que nacía Contravía lo hizo El vuelco del cangrejo, el primer filme de Navia. "También hemos producido películas de mi socio William Vega y de otros autores con diversas propuestas, pero todos apostando por un cine más personal no solo repitiendo esquemas y estereotipos".
En la última década Contravía ha sobrevivido, más bien, vivido, gracias a una estructura de producción consciente de que el dinero no solo se hace en la taquilla de los cines colombianos. "No solo no hemos hecho concesiones artísticas, sino que hemos creado una marca y ya vienen personas a buscarnos, es como una especie de virus, pero en el buen sentido". Ese nombre al que se refiere se hunde en la tradición cinematográfica de una provincia y se parapeta en el reconocimiento internacional que sus proyectos han cosechado en festivales de cine de diversas partes del mundo.
"Así hemos compensado la crisis que hay de exhibición en teatros de cine en Colombia". Aquella que deriva de una injusta medida: las películas no aguantan más de un fin de semana en sala si no consiguen una determinada recaudación en esos dos días. "Hay que cuestionar el sistema y también buscar alternativas y generar otro tipo de negocios. Yo no quiero abrir una cadena de restaurantes, sino tener un par con buenos alimentos a los que la gente venga a nutrirse", justifica.
Al final de esta primera etapa lo que han conseguido, dentro y fuera de Colombia, es que su cine no se cuestione en cuanto a su calidad. "Otra cosa es que a la gente no le llegue", dice Navia. Por el momento. Hasta cierto punto la historia se repite. Luis Ospina comenzó a darse cuenta de que él y sus colegas se habían convertido en mitos mal interpretados por la globalización hace menos de una década. En los setenta y los ochenta, sus películas no tenían ese tamiz glamuroso que dan las camisetas estampadas con sus caras o los tatuajes en los brazos de los nuevos adolescentes. Tuvo que llegar el nuevo siglo para que Caliwood fuera Caliwood también en Colombia. "Ni ellos ni nosotros tenemos miedo a atrevernos. Nos arriesgamos porque no hay nada que perder", concluye Navia.
Hasta el 6 de enero de 2017 se amplió el plazo para la matricula financiera, sin recargo, del periodo académico febrero – junio de 2017, para los programas académicos de pregrado que ofrecen las sedes regionales de la Universidad del Valle.
Mediante resolución de Consejo Académico, de diciembre 7 de 2016, se modificó la resolución que establece el calendario para el proceso de matrícula y desarrollo del período académico febrero – junio de 2017, para los programas académicos de pregrado de las sedes regionales.
Según la última resolución del Consejo Académico, la matrícula financiera para admitidos en primer semestre, admitidos en primer llamado, llamado adicional y reinscripción será hasta enero 6 de 2017, sin recargo, y con recargo hasta enero 13 de 2017.
En el caso de los estudiantes antiguos, estudiantes que entran por reingreso, reingreso con traslado y cambios de sede, la matrícula financiera será hasta enero 16 de 2017 sin recargo, y hasta el 30 de enero con recargo.
La Universidad del Valle y la Orquesta Filarmónica de Cali ofrecerán un 'Concierto en tiempos de Navidad' el próximo lunes 12 de diciembre en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura.
El evento, de carácter gratuito, contará con la participación del Maestro Alberto Guzmán Naranjo, compositor y pedagogo colombiano quien realizó sus estudios bajo la dirección del maestro Léon J. Simar, obteniendo diploma de Dirección de Orquesta de Cámara en l’École Normal de París en la clase de Dominique Rouits y diploma de Dirección de Orquesta en el Centre d’Études Poliphoniques de Paris, en la clase de Henri Claude Fantapié con el primer premio por unanimidad en el concurso de la Jeune Philarmonie du Val de Marne, entre otros reconocimientos.
Durante el concierto, se intepretará la Suite instrumental del oratorio ‘El río de los muertos’ compuesta por el Maestro Alberto Guzmán Naranjo. Esta pieza musical es una síntesis abstracta de las historias de dolor, desarraigo, muerte y esperanza que narran los poemas de Ana Mercedes Vivas, Matilde Espinosa y Antonio María Flórez.
El repertorio también estará conformado por el Aria de la Suite orquestal Nº3 en Re mayor y contrapunto alla duodecima, de ‘El arte de la fuga’, del maestro Johann Sebastian Bach; dos piezas de ‘la Suite de Peer Gynt’ del compositor Edvard Grieg, tres piezas de la ‘Suite de l’Arlesienne’ del maestro George Bizet; la interpretación de los villancicos ‘Noche de Paz’, ‘Gesù Bambino’ y ‘Una Pandereta Suena’, con arreglos musicales del maestro Guzmán.
"Invito a toda la comunidad caleña a participar de este bello concierto que tendrá como director invitado al Maestro Alberto Guzmán Naranjo, egresado y docente de la Licenciatura en Música de la Universidad del Valle", ratifica Edgar Varela Barrios, rector de Univalle.
Lugar: Teatro Municipal Enrique Buenaventura
Fecha: Lunes 12 de diciembre
Hora: 7:00 p.m.
ENTRADA GRATUITA
Cuando Carlos Marino Orejuela terminó sus estudios en Ingeniería Química en la Universidad del Valle y se certificó en el extranjero como brewmaster. Ahora es uno de los pocos maestros cerveceros que hay en Colombia.
Tomado de publimetro
El primer recuerdo que tiene Carlos Marino Orejuela asociado a la cerveza data de la década de los noventa, más específicamente de los comerciales de televisión de aquella época.
“Siempre me generó la inquietud de a qué sabía y por qué había esa devoción por la cerveza, eso que llevaba a que la gente tuviera esa bebida como en un lugar especial en sus corazones y en sus vidas”, cuenta.
Desde entonces, la curiosidad estuvo dentro de sí. La misma curiosidad hizo que a los 14 años probara su primera cerveza, una de aquellas Póker de botella achatada y barrigona que había por allá en el 2004. “Antes de que cambiaran el envase”, acota Orejuela. “Porque cuando cambiaron el envase, cambiaron el sabor”.
“Contrario a lo que todo el mundo dice, que sabe feo, para mí esa primera cerveza fue una revelación”. Lo explica de manera simple, pero con un romanticismo que solo los que están verdaderamente enamorados de lo que hacen pueden expresar.
“Era una cuestión equilibrada de aromas, sabores, un universo completo de cosas nuevas, en ese momento, en ese envase. Y aún, después de tanto tiempo, de viajar y de tomar cerveza en todo lado, y de hacer mi propia cerveza, todavía hay muchas que pruebo y sigo sintiendo esa revelación”.
Carlos Marino Orejuela es, a sus 26 años, uno de los pocos maestros cerveceros que hay en Colombia, y de hecho, uno de los poquísimos que hay en Cali.
Desde los 14 años, con un grupo de amigos del colegio, fermentaban vino de uvas y de frutas. Posteriormente, esa pasión por las bebidas fermentadas lo llevó a estudiar Ingeniería Química en la Universidad del Valle.
“Quería aprender sobre las transformaciones. Quería aprender a transformar materias primas en productos valiosos”, cuenta sentado en una silla de madera, a pocos pasos de su planta de producción, en la Cervecería Artesanal Ritual, su negocio.
Las primeras cervezas las hizo ya en la época de la universidad, a los 19 años, con ollas y baldes en su propia casa y un puñado de amigos, también entusiastas de la cerveza. Sin embargo, dice él mismo, eran “intomables”.
“De manera casera, como a los 20 años ya saqué una cerveza tomable. Es decir, era un proceso de aprendizaje y exploración diaria. Y la fórmula era sencilla: si cada día lograba mejorar así fuese un 1%, al final de un año habría mejorado un 365%. En dos años ya tenía mucho más bagaje; leía mucha literatura, aprendiendo sobre la parte teórica, y cuando iba a la práctica empecé a mejorar”, dice Orejuela con una sonrisa orgullosa en su cara.
“Las cervezas son como las horas de vuelo de un piloto. Entre más litros hagás, más tacto vas teniendo y vas aprendiendo cada vez más qué podés lograr y cómo. La cerveza es un fermento divino. Es la transformación completa del agua en algo nutritivo”, relata.
Desde 2013, Orejuela comenzó a vender su cerveza Ritual en el tertuliadero La Colina, donde de a poco se fue ganando un público entre las cervezas de la embotelladora nacional de siempre.
A mediados de 2015 se dedicó al montaje de la planta del local donde hoy funciona la Cervecería Artesanal Ritual, una gran casa del barrio Granada en la que fabrica y vende sus cervezas, en un ambiente de pub con música anglo.
“Este es el modelo clásico de una cervecería. Lo mismo que hay acá es lo que hay en Bavaria, claro está, a menor escala. Acá hay fermentadores, maduradores, una sala de cocción que consta de olla de licor, el macerador y el hervidor, intercambiadores de calor, equipo profesional de frío. Todo. Lo único es que a mí no me gusta filtrar las cervezas. Es una elección, porque mi experiencia me dicta que cuando filtro la cerveza le quito parte del sabor y le estaría quitando magia”, dice Carlos Marino.
La construcción de su cervecería tomó alrededor de cinco meses y para ello fue necesaria una dura inversión en tecnología de punta, con partes fabricadas con especificaciones hechas por él mismo y un amigo suyo, además de piezas importadas de países como Estados Unidos, Canadá y Alemania, de donde también data la cebada con la que fabrica sus cervezas.
La Cervecería Artesanal Ritual tiene capacidad para producir 4800 litros mensuales. Según cuentas de Carlos Marino, algo así como 14400 botellas, con producción a tope. No obstante habitualmente saca unos 3000 litros.
Sus tres productos insignes (cerveza dorada, negra y roja) se consiguen, además de en su pub de Granada y del tertuliadero La Colina, en El Guayabo Bar y en Zaperoco, uno de los templos de la rumba salsera de Cali.
“Ahora apenas es que se está despertando el interés por la cervecería artesanal en Cali. Pero acá es difícil, porque Bavaria tiene un 99% del mercado y todas las cervecerías artesanales compartimos ese 1% del mercado restante. Hablo de BBC, Tres Cordilleras, Apostol, Ritual y el resto”, explica Orejuela.
Sin embargo, él está firme con su convicción. Espera que cada vez más los caleños conozca sus productos y vayan a su pub. Porque realmente Carlos Mario no tiene opción: lo suyo es una pasión que lleva dentro, como si por sus venas corriese ese delicioso fermentado dorado y brillante en vez de sangre. Por eso, día a día se encierra en su planta a hacer lo que más le gusta: convertir agua en esa bebida divina a la que le llamamos cerveza.
Entre dos y cuatro semanas demora el proceso de elaboración de una de las cervezas artesanales que fabrica Orejuela en la Cervecería Artesanal Ritual.
La Cervecería Artesanal Ritual queda ubicada en el norte de Cali, en la Avenida 9N #10N-52. Un vaso de poco menos de medio litro de cerveza cuesta alrededor de $6000.
Tomado del diario El País - Escrito por Santiago Cruz Hoyos
Es tan fina la madera del árbol, que en las comunidades asentadas en el valle geográfico del río Cauca lo llaman ‘Para siempre’. Con ‘Para siempre’, de hecho, la gente construye sus casas. El anterior director del herbario de la Universidad del Valle, Philip Arthur Silverstone lo colectó durante una de sus expediciones. Y extrañamente ‘Para siempre’, tan usado por las comunidades, tan cotidiano, resultó ser un árbol completamente desconocido para la ciencia. Ningún botánico, ningún biólogo, lo había investigado, descrito. Silverstone se encargó de hacerlo, cómo no. También lo sembró. ‘Para siempre’ crece a la entrada del herbario de Univalle, donde además, entre la colección, hay un árbol con el nombre de un profesor: Isidoro Cabrera.
Resulta que Isidoro, biólogo, hizo una expedición en algún bosque del municipio de Vélez, departamento de Santander, y se topó con una especie que jamás había visto en su vida. Colectó lo que pudo, extrañado. ¿Qué cosa era ella? Después de investigar el hallazgo se determinó que, efectivamente, se trataba de una especie no solo rara sino nueva para el mundo y la llamaron así: el árbol de Isidoro (el nombre científico es Isidodendron tripterocarpum). Una rana descubierta por él también lleva su apellido, por cierto.
En total en el herbario de la Universidad del Valle, que este mes celebra sus 50 años de fundación, hay una colección de 70.000 plantas secas y clasificadas que se usan como material de estudio e investigación. Toda una biblioteca ‘natural’. Entre las 70.000, 7000 corresponden a especies del Valle del Cauca.
“Las colecciones se pueden conservar por cientos de años. (Las primeras plantas que se sometieron a este proceso, hace cerca de 300 años, incluso, aún se conservan intactas en el herbario de Carlos Linneo en Londres, Inglaterra). Las colecciones del herbario de Univalle se han secado para que pierdan toda la humedad y no las ataquen los hongos (deben permanecer a 20 grados centígrados).Y colectamos porciones de la planta. Por ejemplo, si vamos a colectar un árbol frutal, lo que hacemos es traer una rama que tenga flores y frutos, y eso nos permite capturar información de lo que es la planta viva. También el registro de dónde se colectó, qué características tenía, y lo que se pierde tras la colecta: colores, olores”, dice la profesora Alba Marina Torres.
Alba Marina es bióloga egresada de Univalle, con estudios en Inglaterra en sistemática de plantas y fisiología de semillas, directora del herbario, donde, además del árbol de Isidoro, en realidad se guarda un ‘álbum’ de 220 especímenes que fueron encontrados y registrados como especies nuevas para la ciencia.
Por ejemplo, la Eucharis cucana, descubierta por primera vez en 1987 en un pequeño bosque rodeado de cultivos de caña de azúcar del municipio de Zarzal, norte del Valle. O la planta ‘Gaya mutisiana’, encontrada en 1994 dentro del mismo campus de la Universidad (donde hay 5000 árboles en promedio) y llamada así en honor a José Celestino Mutis “por sus aportes a la ciencia y a la botánica en Colombia”. En una ocasión una especie que se creía extinta fue hallada en una de las expediciones del herbario.
Después de que una planta nueva es colectada, debidamente clasificada y almacenada sobre cartulina blanca a una temperatura que debe permanecer en 20 grados centígrados, por cierto, los descubridores envían duplicados a otros herbarios del mundo. Es una manera de hacer backup de la naturaleza, evitar lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial: las plantas que recolectó Alexander von Humboldt y que se encontraban coleccionadas en Alemania, fueron destruidas por los bombardeos.
En el caso de la colección del herbario de Univalle, las expediciones han sido comandadas por sus directores. Primero Luis Sigifredo Espinal, su fundador; luego el profesor Jorge Ramos, botánico; enseguida el profesor Philip Arthur Silverstone. Iban hasta al Chocó biogeográfico, o a páramos como Pan de Azúcar, el Cerro del Torrá, lugares a los que casi nadie ha ido y donde es prácticamente imposible llegar, para recolectar plantas. Ahora a las expediciones las llaman “proyectos de investigación” y las dirige la profesora Alba Marina.
“Los herbarios guardan una gran riqueza de información sobra la biodiversidad de la región. Por ejemplo, el hábitat donde se encuentra Cali es un bosque seco. Vivimos rodeados de plantas que tienen la capacidad de perder sus hojas en sequías, para rebrotar con las lluvias. Es una estrategia para no perder agua en épocas excesivamente calurosas. Toda esa información es muy valiosa a la hora de hacer investigaciones sobre, por ejemplo, cambio climático. En nuestro caso también trabajamos con comunidades afro e indígenas para identificar cuáles son las plantas que más usan y para qué, bien sea en lo medicinal o en la gastronomía. Es una manera de proteger el conocimiento. Perder el conocimiento sobre el uso de una planta es casi perder la planta”, dice ella, Alba, y enseguida explica que a propósito de los 50 años de su fundación, el herbario tendrá las puertas abiertas para quien quiera entender un poco más el origen de donde vivimos.
Las profesoras Martha Cecilia Sabala Moreno y Carolina Reyes González, docentes del programa académico de psicología de la Universidad del Valle, Sede Palmira, representaron a la Sede, en el mes de noviembre, en el VIII Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología, XXIII Jornadas de Investigación y XII Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR, realizado en la Universidad de Buenos Aires, Argentina.
Las docentes presentaron el trabajo de investigación: Impacto de las prácticas profesionales del programa de Psicología de la Sede Palmira en los períodos 2010-2014, investigación en la que también hace parte la docente María del Mar Osorio Arias.
El anterior director del Herbario CUVC Philip Silverstone Sopkin con el secretario general Luis Carlos Castillo Gómez
Con un homenaje a algunos de sus anteriores directores, se celebraron los 50 años del Hervario CUVC Luis Sigifredo Espinal Tascón, hoy martes 7 de diciembre, en el Auditorio Ángel Zapata del Campus de Meléndez de la Universidad del Valle.
El evento fue presidido por el decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas Walter Torres Hernández y el secretario general Luis Carlos Castillo Gómez, quien manifestó que cuando se construyó el edificio del Herbario CUVC se hizo como parte de un proyecto más grande que consistía en hacer un jardín botánico que, a su vez, hace parte del compromiso de la Universidad con los estudios y la investigación en la biología, la botánica y el medio ambiente.
Durante la celebración se entregó una resolución de reconocimiento al profesor jubilado Isidoro Cabrera Restrepo, como recolector destacado.
El profesor Isidoro Cabrera también es recordado por sus trabajos como baquiano en la Selva Amazónica con algunos científicos destacados a nivel mundial. Luego como profesor del Departamento de Biología, describió para la ciencia una planta que constituyó en una nueva especie y tambipén un nuevo género que se denominó Isidodendron tripterocarpum que se guarda en el Herbario CUVC. Esta planta la halló por primera vez en el Municipio de Vélez, Departamento de Santander.
En el evento también se homenajeó al profesor Philip Silverstone-Sopkin, quien fue director del Herbario desde 1997 al 2014 y poco antes de ocupar el cargo, en 1994, dentro del mismo Campus Universitario de Meléndez de la Universidad del Valle descubrió para la ciencia una nueva especie, la planta Gaya mutisiana, “bautizada” así en honor a José Celestino Mutis, por sus aportes a la ciencia y especialmente a la botánica en Colombia.
Durante la dirección del Herbario CUVC, por parte del profesor Philip Silverstone-Sopkin, en el 2010, se construyó la edificación de 733 metros cuadrados que ahora alberga 70 mil especímenes que revelan información para identificar plenamente las plantas, su especie, su género y, además acceder al entendimiento de los orígenes de su historia evolutiva, pues cada especie tiene sus características y peculiaridades que facilitan la comprensión de lo que es y hasta de su origen
Otro de los anteriores directores del Herbario que fue homanajeado es el también profesor jubilado Jorge Eduardo Ramos Pérez, gran aportante de especímenes para el Herbario y reconocido por su aporte a la biología y a la formación de biólogos.
Como parte de la celebración, en horas de la mañana, se invitó a estudiantes universitarios y de colegios a conocer el herbario, el proceso de Herborización y las utilidades de los especímenes. Durante toda la jornada matutina desfilaron estudiantes de varios colegios de Cali y público en general, interesados en conocer sobre el herbario y la herborización de plantas.