La Universidad del Valle llega al Multicampus Nuevo Latir, con el programa académico de Licenciatura en Educación Infantil.
Entre el 27 de enero y el 6 de febrero estarán abiertas las inscripciones a este programa de pregrado.
En total son tres instituciones que tienen abiertas las inscripciones a este proyecto educativo que busca fortalecer el acceso a la educación superior para los jóvenes de Cali: la Universidad del Valle (con el programa ya mencionado), la Institución Universitaria Antonio José Camacho (con la Tecnología en Sistemas de Información) y la Escuela Nacional del Deporte con la Tecnología en Gestión Deportiva).
Quienes deseen más información pueden visitar la página web de Admisiones o acercarse a la Ciudadela Educativa Nuevo Latir, ubicada en la Calle 76 #28-20 en el barrio Alfonso Bonilla Aragón, de lunes a viernes de 3:00 pm a 7:00 pm y los sábados de 9:00 am a 12:00 m.
Inscríbete en https://admisiones.univalle.edu.co/new/index.php
Sé parte de la primera iniciativa de formación en Colombia que te brinda herramientas de liderazgo inclusivo
¿Alguna vez te has preguntado cómo influye el género en tu campo de estudio? Ya seas de ingeniería, artes, salud o administración, el mundo profesional de hoy exige algo más que conocimientos técnicos: requiere perspectiva humana y capacidad de liderazgo inclusivo.
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La Rectoría de la Universidad del Valle designó al profesor Edgar Varela Barrios como director del Instituto de Prospectiva, Innovación y Gestión del Conocimiento (IPIGC). El profesor Varela asumirá la dirección del Instituto a partir del viernes 16 de enero de 2026, por un periodo de tres (3) años.
Perfil del nuevo director
El profesor Edgar Varela Barrios es Ph.D. en Administración de la Escuela de Altos Estudios Comerciales de Montreal (HEC Montréal, Canadá), licenciado en Filosofía y magíster en Historia Andina de la Universidad del Valle. Es experto en Management, políticas públicas, gerencia pública y ciencias sociales, con una trayectoria docente en la Universidad del Valle desde 1992.
A lo largo de su carrera, fue rector de la Universidad del Valle; así como vicerrector administrativo; jefe de Planeación y director del Instituto de Prospectiva. Ha sido par evaluador del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y del Consejo Nacional de Acreditación (CNA).
Cuenta con reconocimientos académicos, entre ellos el Premio Jorge Isaacs (Gobernación del Valle del Cauca), en la categoría Ensayo. Es autor de más de veinte (20) libros, además de publicaciones, ponencias y articulos en revistas especializadas, de sus libros más recientes se destanca la trilogía La hegemonía del Management, esta obra se desarrolla en dos momentos: la trilogía original -Una genealogía del poder managerial (2018), Gobernar, disciplinar y resistir (2021) y El mundo post y el nuevo empresarismo (2022)- y su versión actualizada en la colección: La hegemonía del Management: Fundamentos del Management (2025), Gobernar, disciplinar y resistir (2025) y El mundo post y el nuevo empresarismo (2026).
También ha sido conferencista internacional en diversos países, en el plano internacional, el profesor Varela fue elegido presidente del Grupo Latinoamericano por la Administración Pública (LAGPA/IIAS) para el periodo 2025–2028, lo cual fortalece la proyección regional del Instituto y sus alianzas en temas de gobernanza pública.

Un Instituto de alto impacto en transferencia de investigación
El IPIGC es una destacada unidad académica de transferencia de investigación, adscrita a la Facultad de Ciencias de la Administración. Su trabajo se soporta en grupos de investigación con amplia trayectoria y ha desarrollado una labor relevante, a nivel nacional e internacional, en prospectiva, vigilancia tecnológica, estudios de futuro e innovación, con incidencia en el sector público, privado y social.
En el sector público, el Instituto se ocupa de la asesoría y acompañamiento a gobiernos y entidades públicas en diseños institucionales, reformas administrativas, planes estratégicos y procesos de mejoramiento de la calidad institucional, con un enfoque centrado en la eficiencia, la equidad y la inclusión social.
En el sector empresarial, el Instituto ha concentrado su acción en promover la innovación, la competitividad y la gestión del conocimiento, mediante convenios y procesos de acompañamiento con organizaciones del sector público y privado, así como con pymes, fortaleciendo capacidades institucionales en organizaciones productivas y de servicios.
En el ámbito de la educación superior, básica y media, el Instituto ha adelantado tareas relacionadas con formación técnica y tecnológica y formación para el trabajo, además de asesorías a universidades públicas y privadas en procesos de mejoramiento, y actividades de cooperación con el SENA, la ESAP y otras entidades públicas.
Proyección internacional y continuidad institucional
En el ámbito internacional, el Instituto participa en redes y espacios de cooperación en estudios de futuro y prospectiva, articulándose con referentes del campo como el profesor Javier Medina Vásquez, fundador del Instituto y actual Secretario Ejecutivo Adjunto a. i. de la CEPAL.
Asimismo, el Instituto integra activamente la Red Abierta de Prospectiva e Innovación para América Latina y el Caribe (CYTED) en el marco del Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo (CYTED), y la Red Iberoamericana de Prospectiva (RIBER).
Nuevos frentes estratégicos 2026–2029
En esta nueva etapa, bajo el liderazgo del profesor Varela, el Instituto fortalecerá frentes de acción adicionales, entre los que se destacan:
• Políticas globales de defensa y seguridad (nacional e internacional).
• Fronteras, movilidad humana y asuntos migratorios, en correlación con organismos multilaterales de América Latina.
• Política industrial y desarrollo productivo, en alianzas con gobiernos territoriales de Colombia y otros países de la región, apalancadas por redes académicas y de transferencia en gobernanza pública.
Finalmente, el IPIGC impulsará y coordinará, a futuro, la formulación y creación del Doctorado en Prospectiva, Innovación y Gestión del Conocimiento, en alianza con diversas universidades y con el apoyo de redes académicas especializadas en prospectiva a nivel latinoamericano y global.
La Universidad del Valle consolida su liderazgo en investigación tras los resultados publicados recientemente por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias), correspondientes a la Convocatoria Nacional de Actualización y Transición para el Reconocimiento y Medición de Grupos de Investigación, Desarrollo Tecnológico o de Innovación y para el Reconocimiento de Investigadores del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Convocatoria No. 957 de 2024).
En esta medición, la Universidad alcanzó un resultado altamente significativo: 205 de los 208 grupos de investigación avalados fueron categorizados, lo que evidencia la solidez, continuidad y calidad de sus capacidades investigativas y reafirma el compromiso institucional con la generación de conocimiento pertinente para el desarrollo científico, social y tecnológico del país.

Grupos por categoría convocatoria 957-2024.
En cuanto a la distribución por categorías, la categoría C concentra el mayor número de grupos (33,7%), seguida de la categoría A (25,9%), la categoría B con 45 grupos (22%), la categoría A1 con 26 grupos (12,7%) y 12 grupos reconocidos (5,9%). Este comportamiento refleja un sistema de investigación equilibrado, con una presencia destacada en las categorías de mayor nivel y una base amplia en procesos de fortalecimiento y consolidación.
En relación con el talento humano, de los 948 profesores nombrados, 449 investigadores cuentan con categorización en el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación: 165 como sénior, 94 como asociados y 190 como junior. Adicionalmente, la Universidad cuenta con 34 investigadores en condición especial, de los cuales 8 fueron reconocidos en esta convocatoria.
El análisis comparativo entre la convocatoria 894 de 2021 y la convocatoria 957 de 2024 muestra una evolución positiva: el 54,6% de los grupos mantuvo su categoría y el 25,8% logró ascender, lo que evidencia procesos de mejora continua, fortalecimiento de capacidades y acompañamiento institucional efectivo.
Estos resultados confirman que la investigación es un eje estratégico para la Universidad del Valle, no solo como indicador de excelencia académica, sino como un motor fundamental para la innovación, la formación de talento humano de alto nivel y la contribución al desarrollo regional y nacional.
Para más detalle, consultar el visualizador de la Vicerrectoría de Investigaciones: https://lookerstudio.google.com/s/mzPaOOWK_9k
Los resultados oficiales se encuentran disponibles en la página web del Ministerio: https://minciencias.gov.co/convocatorias/investigacion/convocatoria-nacional-actualizacion-y-transicion-para-el-reconocimiento
Un egresado de Biología de la Universidad del Valle encontró que un compuesto presente en objetos tan comunes como el agua o la carne puede causar anomalías en la mosca de la fruta. Este descubrimiento le exige al ser humano su especial atención, puesto que somos más parecidos a este insecto de lo que creemos.
Por Salomé Mizrachi Medina
Agencia de Noticias Univalle
El ser humano tiene 60 órganos, 206 huesos, más de 600 músculos, y una similitud del 75% en los genes asociados a patologías con Drosophila melanogaster, más conocida como la “mosca de la fruta”. Ese animalito que vive en nuestras casas donde encuentra el paraíso entre la fruta fermentada para reproducirse, aquel que tiene 2 alas, 6 patas y 5 ojos.
Puede resultar insólito que organismos tan diferentes puedan tener tanto parecido a nivel genético, pero lo que ocurre en el cuerpo diminuto de esta mosca podría estar contándonos algo sobre nuestra propia vulnerabilidad frente a los químicos que nos rodean en nuestro diario vivir como la NDMA, un compuesto que el ser humano es incapaz de evitar.
Este particular hallazgo se le debe al candidato a Doctor en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Oscar Eduardo Tabares Mosquera, un biólogo egresado de la Universidad del Valle y Maestro en Ciencias en el campo de la Genética y Toxicología Ambiental de la UNAM, que ha trabajado bajo la tutela de la Dra. Patricia Ramos Morales, una de las pioneras en el campo de la mosca de la fruta como modelo para la investigación genética.
1, 2, 3, 4, 5, 6… ¿7, 8?
Una característica que se le puede atribuir a Oscar es la constancia, ya que siempre ha elegido como compañera a la mosca de la fruta, que en retribución por su lealtad, ha sido generosa con él. Desde pregrado, ha sido sujeto de su análisis, por lo que no es sorpresa que sea el modelo investigativo en su tesis doctoral enfocada en los efectos a largo plazo del NDMA, un contaminante que se puede considerar omnipresente.
Para comprender la apuesta constante del científico por este pequeño insecto, conviene recordar la sorprendente similitud en términos de genes que conserva el ser humano con Drosophila melanogaster, denominada como “homología”, que la convierte en un modelo poderoso, pues se da cuando dos especies distintas comparten un origen evolutivo remoto y, por ello, muchos de sus genes y mecanismos biológicos funcionan de manera parecida. Por tanto, estudiar lo que ocurre en la mosca puede ayudar a entender procesos que también suceden en nosotros. Al tener cuatro pares de cromosomas —estructuras dentro de cada célula donde se empaqueta y organiza el ADN—, diecinueve pares menos que el ser humano, y un ciclo de vida que no llega al mes, la mosca de la fruta se convierte en el organismo ideal para estudiar procesos biológicos de manera rápida y precisa.

Uno de estos es la exposición a N-nitrosodimetilamina (NDMA), un compuesto catalogado como carcinógeno por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer que sólo se produce para su uso dentro de laboratorios. No obstante, resulta inevitable el contacto del ser humano con este compuesto en su diario vivir, debido a que las plantas de tratamientos utilizan productos como el cloro para purificar el agua, proceso necesario que genera sustancias no deseadas como la NDMA cuando sustancias orgánicas que ya están en el agua reaccionan con la dicloramina —un tipo de cloro—. Además de esto, se encuentra en otras fuentes externas industriales como las carnes crudas, los enlatados, el cuero y el tabaco.
En el laboratorio, Oscar alimentó a diferentes grupos de larvas, que llegaron a ser moscas, con diferentes concentraciones de NDMA: la encontrada en el tratamiento de aguas residuales, así como algunas con niveles mayores e inferiores a esta, con el objetivo de conocer si los posibles efectos dependen de la cantidad de compuesto que ingiere la primera generación de moscas expuestas. En un avance significativo para la investigación, encontró ejemplares con una o dos patas extra de las habituales seis. No está de más decir que el hallazgo fue mayor, el biólogo no oculta la alegría que sintió al observar a través del microscopio estereoscópico su descubrimiento: “El evento fue épico en el laboratorio. Ese día fue todo revolucionario” comenta con la tranquilidad de que los resultados se atribuyen con certeza al NDMA gracias a las condiciones controladas que garantiza un laboratorio.

Oscar Tabares observando a través de un microscopio estereoscópico.
De generación en generación
Oscar llegó a México hace algunos años para realizar sus estudios de maestría bajo el ala de otra apasionada de la biología, la Dra. Patricia Ramos, que trabajó con Drosophila melanogaster por más de cuatro décadas y es una de las responsables de permitir que el modelo sea accesible y eficaz dentro de la formación científica según lo reconoce la Sociedad Mexicana de Genética. La Doctora en Ciencias, que falleció recientemente, ha dejado un legado profundo alrededor del estudio de este insecto, un trabajo que no sólo formó generaciones de científicos, sino que abrió caminos para que este modelo se consolidara en la investigación latinoamericana con la creación del Banco de Moscas y del Laboratorio de Genética y Toxicología Ambiental de la Facultad de Ciencias de la UNAM. La investigación de Oscar, de quien fue directora de tesis de posgrado y como una segunda madre, hace parte de ese legado, que hoy él continúa mientras opta por su propio título de Doctor en Ciencias.

Oscar junto a la profesora Patricia Ramos, su directora de tesis de maestría y doctorado.
Así como permanece la fascinación de los expertos respecto a este diminuto espécimen a través de las generaciones, el efecto de la NDMA no desaparece tras ser aplicada a la primera generación de moscas, sino que el desarrollo de malformaciones se presenta a partir de la primera generación y por lo menos por tres más, según la información del momento. La intención era demostrar que los efectos nocivos del contaminante pueden transmitirse a la descendencia después de que el compuesto es removido, e incluso se observaron moscas con malformaciones dentro de los grupos que fueron alimentados con cantidades menores al límite establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para NDMA en agua potable.
El siguiente paso dentro de la investigación que lleva a cabo el biólogo, es descubrir cuál es la causa exacta del desarrollo de patas extra en la mosca de la fruta dado que este resultado podría atribuírsele a dos procesos diferentes. Por un lado, se encuentra la vía genética, considerada porque la NDMA es un mutágeno y promueve la alteración del ADN a través de la metilación de la guanina, reacción química que puede generar un daño persistente e irreversible en el código genético debido a que funciona agregando grupos metilo al ADN. Sin embargo, la aparición de diversos y severos defectos morfológicos a través de varias generaciones sin exposición directa sugiere que una simple mutación no es la explicación más probable.
Por esta razón, el investigador se inclina por la regulación epigenética, la cual implicaría que el daño puede deberse a alteraciones en el material que compacta el ADN —las proteínas que lo envuelven— en lugar de un cambio directo en la secuencia, pues existe una baja probabilidad de que el mismo tipo de mutación que involucra a numerosos organismos ocurra repetidamente, ya que la frecuencia de una mutación en la secuencia de ADN suele presentarse en porcentajes extremadamente bajos dentro de las poblaciones, pero no es el caso. A raíz de esto, no se puede tener la certeza de llamarles “mutaciones” a estos defectos en la morfología de Drosophila melanogaster porque primero debe identificarse en qué nivel ocurre la desestabilización causada por la exposición a NDMA.
Después del descubrimiento, Oscar se tomó un tiempo para revisar si existían casos similares, pero no dio con ninguno; por lo que decidió, junto a la Dra. Ramos, presentar el hallazgo en un artículo científico, el cual fue publicado recientemente en la revista Environmental Pollution bajo el nombre: “Extra-legged flies and several other transgenerational developmental defects induced by environmentally relevant concentrations of N-nitrosodimethylamine in Drosophila melanogaster”. En el sitio web donde reposa el manuscrito también se presentan dos videos de una mosca con ocho y otra con siete patas. Este carácter inédito del hallazgo ha generado que algunos lo denominen como “suerte”, pero no se le puede entregar el mérito al azar por algo que es fruto de la dedicación a este modelo.

Drosophila melanogaster con dos patas extra.
Medidas que se deben medir
Resulta fundamental prestar especial atención a las malformaciones que se encontraron en los descendientes de las moscas que fueron expuestas a concentraciones ambientales, e incluso inferiores al límite permitido por la OMS de NDMA en agua potable. Sin embargo, “No quiere decir que si le salen más patas a la mosca, a un humano le van a salir más brazos” aclara el biólogo. A pesar de que el metabolismo de este tipo de compuesto ocurre de manera similar entre las moscas de la fruta y los seres humanos, no es posible afirmar que las consecuencias de la exposición constante al NDMA se presentan de la misma manera en ambos organismos.
Dado que estas secuelas ocurren a niveles de exposición pertinentes para los humanos, los hallazgos invitan a una revisión de los límites de seguridad instaurados por la OMS y los riesgos asociados con el NDMA, resaltando la importancia crítica de considerar los efectos transgeneracionales en la protección de la salud humana y el medio ambiente. Aparte de esta preocupación directa por la salud humana, también se trata de un llamado a la sociedad para ser conscientes sobre la calidad del agua, debido a una revelación: las sustancias formadas durante la desinfección pueden tener efectos invisibles, pero persistentes, en nuestra información genética o el material que la empaqueta. El futuro doctor habla de la necesidad latente de un fortalecimiento de políticas ambientales en los gobiernos para mejorar el monitoreo y tratamiento del agua.
A simple vista la mosca resulta desemejante del ser humano con sus reducidos milímetros de largo, pero esto no significa que a niveles internos, no se puedan encontrar similitudes con el funcionamiento de nuestro cuerpo. Entonces, entender lo que sucede en este diminuto y noble organismo es una oportunidad para conocer nuestras propias vulnerabilidades y los riesgos que pueden heredarse a las próximas generaciones.

Las artes y las humanidades son dos campos del conocimiento necesarios para la formación integral de sujetos críticos, sensibles y comprometidos con las transformaciones que el mundo contemporáneo y la sociedad necesitan. Estos saberes permiten y ofrecen herramientas para interpretar la complejidad del presente, cuestionar los discursos establecidos y construir nuevos sentidos para el bien común.
La política curricular de la Universidad del Valle da cuenta de esa visión. La formación integral es un proceso que va mucho más allá de la transmisión de conocimientos. En este sentido, las artes y las humanidades ocupan un lugar trascendental, puesto que permiten la construcción de subjetividades que puedan dialogar en un entorno diverso, multidisciplinario y lleno de matices, permiten reconocer la memoria de los territorios y las comunidades, así como actuar de forma ética ante los retos que plantea el mundo contemporáneo. Como universidad pública entendemos que nuestra misión formativa es un compromiso con la sociedad y con la transformación de las inequidades que la atraviesan.
La propuesta editorial que articula la presente edición de nuestra Revista Institucional Campus es reflejo de una universidad que forma, en la más alta calidad, sujetos que, a través de las artes y las ciencias humanas, puedan comprender, reflexionar y transformar el mundo; una universidad abierta al debate, al pensamiento crítico y a la construcción colectiva de saberes. Invitamos a los lectores y lectoras a recorrer estos contenidos que buscan abrir un escenario de diálogo.
Por: Julio César Vargas Bejarano
Profesor titular, Universidad del Valle, Decano de la Facultad de Humanidades. Dedico este texto a la Dra. Luz Mary Sánchez, cuyas observaciones fueron decisivas para esta reflexión.
1. Formación de la subjetividad y formación para un mundo común
Goethe y Thomas Mann advierten que la formación entendida como un proceso cuya meta es alcanzar la genialidad, el reconocimiento o la riqueza a toda costa, sin importar los caminos a seguir, significa más una degradación del espíritu humano, que su esplendor: una pérdida o reducción del mundo. Y la pérdida del mundo es el movimiento contrario a la formación; se origina por la desorientación del sí mismo, por la falta de autoconciencia, que derivan en la desconfianza ante el otro, en privilegiar los intereses personales sobre el bien común, en la apatía ante los asuntos públicos y en la desesperanza.
El maligno –que seduce a Fausto– es una metáfora para desenmascarar los peligros de la ilusión. Desde sus inicios en la tradición griega, el oráculo de Delfos advierte que para cultivar el espíritu hace falta conocerse así mismo. El autoconocimiento es el fundamento de la formación humanista. Conocerse a sí mismo es una labor compleja, que se evidencia en la claridad en las metas personales, en los recursos con que cuenta cada uno y en el reconocimiento de las debilidades. Sin embargo, para alcanzar tal claridad hace falta valentía para superar la ilusión o el autoengaño. El autoengaño es la argucia del dios proteo, cuyos diversos rostros dificultan identificar su identidad. Sus innumerables semblantes no son una falla moral individual, sino una estructura fenomenológica del aparecer, que sólo se disipa mediante la apertura a lo otro, a lo extraño. Las epifanías en las que nos damos cuenta de que algo no es como creíamos, suceden a partir de la respuesta a lo extraño, al otro que nos interpela. En este movimiento de apertura a lo extraño, a la alteridad tiene lugar la formación de la subjetividad.
Pero la formación no está focalizada exclusivamente en la subjetividad, como si esa dimensión singular –única e irrepetible- estuviera atomizada o desvinculada de los otros. Antes bien, la formación es una fluctuación permanente entre la constitución de la singularidad –esencialmente indefinible o inexpresable, según el dictum medieval– y la interacción con la alteridad. Un componente central de la formación es la apertura a la acción o interacción con los demás, no sólo exige el conocimiento de la tradición cultural y de las instituciones en las que está inserto el individuo, sino también comprometerse en procesos de renovación de carácter comunitario, sí político.
La apertura a los otros y el compromiso para la participación en el espacio público se efectúan mediante el discurso, la deliberación y los debates. La apertura al mundo social y político también exige mirar más allá de los intereses personales y del círculo de amigos, para acceder a una visión amplia, que respete la diversidad y que esté en disposición de cumplir los acuerdos y compromisos pactados. Los vínculos intersubjetivos se conforman gracias a la confianza y a la credibilidad ante la palabra empeñada por el otro y en el respeto a las normas y principios que fundan la institucionalidad. Todos estos valores y disposiciones son posibles cuando el cuerpo social tiene la moral alta, esto es, con una disposición anímica de comprometerse en los asuntos comunes.
Sin embargo, la formación humanista no sólo configura sujetos capaces de apertura y deliberación, también permite habitar, sostener y transformar instituciones, formas sedimentadas de intersubjetividad. Uno de los retos del mundo actual es el fortalecimiento de las instituciones sociales y políticas por parte de los/as ciudadanos/as. Más que un aparato burocrático, el sentido de las instituciones está en dar continuidad al mundo común, en garantizar que los acuerdos que sustentan las normas deben cumplirse y ser efectivos. Las instituciones políticas y sociales fungen como el puente entre el pasado y el futuro y la formación humanista tiene una vocación intrínseca a la construcción, mantenimiento y renovación de las instituciones. Esta es quizás la tarea más crítica de la política, si de las democracias contemporáneas.
2. El desafío tecnológico: de la sustitución a la complementariedad crítica
Los valores y disposiciones mencionados constituyen el sentido de las ciencias humanas y sociales; valores perennes cuya consecución es resultado de un trabajo arduo sobre sí mismo. Sin embargo, la formación humanista no se limita a la esfera subjetiva y psicológica, sino que tiene una función decisiva para comprender y afrontar los problemas más urgentes del mundo. La degradación del espíritu no sucede sólo a escala individual, sino que afecta el orden social, cultural y político. Algunos fenómenos estructurales que contribuyen a la fragmentación y/o cierre del mundo – fenómenos que, en este espacio, sólo puedo enumerar –, que deben ser atendidos con urgencia y que las humanidades pueden ayudar a comprender y contrarrestar, son:
1.La creciente polarización entre fuerzas políticas de extrema derecha y extrema izquierda, las burbujas informativas que generan las Inteligencias Artificiales Generales en las redes sociales y que refuerzan visiones segmentarias o ideologizadas de la realidad.
2.La mutación del régimen de la atención: economías de la distracción que
dificultan precisamente el trabajo de autoconocimiento.
3.La experiencia de pérdida de resonancia, de incapacidad de inscribir la propia vida en un sentido compartido.
4.El riesgo de reducir las humanidades a un componente decorativo de la formación, el ‘brochazo de cultura general’.
Podríamos plantear – con razón – que los valores y principios de la tradición humanista no pueden ser reemplazados por las nuevas tecnologías; pero lo decisivo no está allí, sino en que las nuevas tecnologías llegaron para quedarse y que si no existe una sana distancia con respecto a ellas – de manera que éstas no reemplacen el pensamiento, el juicio estético y político, y la creatividad personal – entonces producen sujetos sin mundo. En este sentido, las humanidades son más urgentes que nunca, pues resisten a la homogenización del pensamiento y a las directrices e intereses de estas nuevas tecnologías de la información. La nueva tarea de las ciencias humanas es acompañar críticamente la configuración del espacio digital y los nuevos modos de vida que emergen en él.
3. Las humanidades como infraestructura del mundo común
Que el sentido de las humanidades no se limita a las disciplinas que conforman las ciencias humanas, nos permite identificar una tesis central: las ciencias del espíritu (Geisteswissenschaften, en la tradición de Dilthey, Husserl, Gadamer, entre otros), no se oponen a las ciencias naturales, sino que dan cuenta de una infraestructura civilizatoria invisible, equivalente a las infraestructuras materiales y científicas que sostienen la vida social. Esta infraestructura simbólica comprende los lenguajes de interpretación, los marcos de reconocimiento mutuo, las tradiciones de memoria, las normas éticas compartidas y las prácticas de cuidado e imaginación política que hacen posible la existencia del mundo común. La trama de esta infraestructura son las mediaciones simbólicas y la experiencia sensible, corporal, que hacen posible la vida social y que, desde Husserl y Heidegger constituyen el mundo de la vida como estructura histórica de sentido. Enumero algunos temas constitutivos del mundo de la vida: los lenguajes que nacen de mundos entornos y culturales definidos y que permiten interpretar la experiencia; prácticas de interacción que permiten el reconocimiento mutuo; tradiciones que ordenan la memoria y permiten proyectar el futuro; normas éticas compartidas, indispensables para la convivencia social; prácticas de cuidado del otro, de escucha y de imaginación política; diversas maneras de vivir la sexualidad y de expresar el género, entre otros.
Tal es el campo en donde florecen las humanidades, de ahí que el reto más urgente sea la respuesta moral ante la interpelación del otro, el respecto a las diversas maneras de habitar el mundo, de expresar los sentimientos y de sentir la corporeidad, la innovación en modo de narrar y sostener la vida en común. Allí operan las humanidades, de manera que antes que defenderse a sí mismas, su tarea primordial es – como afirma Albert Camus – “sostener el mundo”, un mundo donde hay espacio para la pluralidad de perspectivas, la libertad y la inclusión con equidad. En última instancia, las humanidades no son un adorno cultural: son la condición de posibilidad de que exista un nosotros.
Durante más de quinientos años, Leonardo Da Vinci jugó con la humanidad como un niño que esconde un secreto en plena luz del día, y todos caímos en su juego. Tiempo después, frente a la obra de Leonardo Da Vinci, el profesor Diego Hoyos Hoyos* habría de descubrir el misterio del Hombre de Vitruvio que tanto le desvelaba (guiño).
Por: Lina Ma. Vargas R. y Diego Torres G.
Facultad de Ciencias Naturales y Exactas
Durante siglos, geómetras, artistas y académicos habían estado mirando al Hombre de Vitruvio jorobadamente, hacia el mismo lado, tratando de encontrar la forma en la que el genio logró dibujar un círculo y un cuadrado a partir de un cuerpo humano de medidas perfectas, siguiendo las indicaciones de Vitruvio. Según muchas personas, tomando el ombligo como centro geométrico, claro, el hombre como centro del universo, una idea que encajaba a la perfección por la época en que fue dibujado.
Marcus Vitruvius Pollio fue un arquitecto romano cuya teoría de la proporción perfecta en arquitectura y en el cuerpo humano inspiró la pintura en cuestión. No imaginó que Leonardo, se burlaría de la solemnidad ajena y tomaría las meticulosas proporciones de su simetría eterna y las convertiría en un truco geométrico que todavía nos miraba con sorna desde el papel. Vitruvio hablaba de templos y cuerpos como planos vivientes.
Pero Da Vinci lo leyó como un poema cifrado, una invitación a dibujar al hombre, no como un retrato, sino como una ecuación con extremidades. Y así, entre la severidad romana y el capricho florentino, nació esta conspiración improbable: un tratadista antiguo y un artista que prefería la geometría al retrato, aliados sin proponérselo para urdir un misterio que seguía respirando siglos después.

Leonardo, que conocía mejor que nadie las trampas de la mente racional, hizo exactamente lo contrario a lo que todos pensaban: dibujó al hombre a partir de la geometría. Una pequeña broma, del tamaño de un quinquenio que todavía lo tenía riendo, hasta que el profesor de Matemáticas Diego Hoyos Hoyos de la Universidad del Valle, durante su jubilación, tuvo tiempo para mirar desde la distancia el secreto que ya le trasnochaba.
Se acabó la diversión
Fue exactamente en el mismo auditorio, en el que 11 años atrás el profesor Hoyos dio una conferencia sobre el mismísimo Hombre de Vitruvio, donde esta vez hizo la revelación final, relató cómo un mensaje inesperado de un colega le llevó a retomar el misterio y a encontrar la pieza faltante: el teorema de Claudio Ptolomeo sobre cuadriláteros cíclicos y lo que el profesor Hoyos llamó Relación Geométrica de Doble Cuadratura, la llave que —en sus palabras— “permitió abrir la caja mágica de Da Vinci y descubrir en su interior el motor de movimiento perpetuo”, al conectar la geometría con el pensamiento y el movimiento perpetuo.
El auditorio se transformó en un laboratorio vivo. Entre fórmulas, gestos y un entusiasmo contagioso, el profesor trazó con el software GeoGebra, círculos, triángulos y cuadrados, como quien invoca una constelación olvidada. Demostró que Leonardo no partió del hombre, sino que lo hizo emerger desde las formas perfectas y prístinas de la geometría, como si cuerpo y forma obedecieran a la ley de una fórmula secreta.

Detrás de esa obra icónica, descubrió, se oculta un teorema: el intento de armonizar la cuadratura del círculo y la circularidad del cuadrado, una conversación antigua entre el arte y las matemáticas.
“Da Vinci construyó un motor sencillo y lo escondió en el cuerpo del hombre geométrico”, explicó, invitando a mirar la matemática no solo como una ciencia exacta, sino como un universo donde la lógica y la intuición danzan al unísono.
El motor
En apariencia, el equilibrio es una especie de silencio: cuando todo está en paz, nada se mueve, nada vibra, nada delata que algo esté vivo. Pero basta una grieta, un desajuste mínimo, un leve desequilibrio en la maquinaria del mundo, para que el movimiento aparezca de forma inevitable. Y ese instante —tan pequeño que podría pasar por casualidad— es el nacimiento de un motor. Porque, al fin y al cabo, todo lo que produce movimiento, desde una estrella hasta una polea, merece ese nombre solemne.
La Relación Geométrica de Doble Cuadratura funciona exactamente así: como un desbalance calculado, una travesura matemática escondida entre dos círculos y dos cuadrados que sobre el papel parecen inocentes, pero no lo son. Cada una de estas figuras tiene un área distinta, y esa diferencia, ese desacuerdo silencioso entre sus tamaños, crea una tensión interna, un pequeño conflicto geométrico. Ese choque de proporciones entre lo que debería coincidir y no coincide genera movimiento.
Y ahí está la revelación: la relación no es solo un truco elegante ni un capricho de geómetra; es un motor, un motor geométrico. No necesita combustible, ni vapor, ni electricidad. Solo necesita la imperfección sutil entre cuatro formas que se niegan a ser iguales. Ese desequilibrio es lo que las pone en marcha un motor geométrico.
La conferencia del profesor Hoyos fue más que una exposición académica: fue una revelación sobre la pasión de enseñar, la necesidad de preguntar y el placer de resolver un misterio que todavía respiraba. Queda claro que la enseñanza de las matemáticas es además un acto de vocación que premia la curiosidad y la perseverancia, cualidades que le permitieron al profesor acabar con la bromita y borrarle por fin la sonrisa a Da Vinci.
En el proyecto se capacitaron a 120 representantes de la cadena de valor de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos
Por Joan Zúñiga
Agencia de Noticias Univalle - Facultad de Ingeniería
Preocupado por la contaminación generada por la industria electrónica, un equipo interdisciplinario de la Universidad del Valle, desarrolló un proyecto para impulsar la economía circular en este sector del país. La iniciativa, enmarcada en el programa Uso sostenible y aprovechamiento eficiente de recursos en Colombia de la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional (GIZ, por sus siglas en alemán), incluyó la capacitación de actores clave de la industria nacional y abrió el camino a alianzas estratégicas orientadas a optimizar el uso de los recursos, mejorar las operaciones del sector y reducir la contaminación producida por los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE).
El reto de la contaminación global
La contaminación es hoy uno de los mayores problemas de la humanidad. No en vano, la ONU la aborda de manera transversal en nueve de los diecisiete Objetivos de Desarrollo Sostenible, dedicando específicamente el ODS 12 a la producción y el consumo responsables. Una problemática especialmente urgente si se tienen en cuenta cifras como las siguientes:
-Cada año, las actividades humanas liberan 40,9 mil millones de toneladas de CO₂ a la atmósfera.
-Se desechan anualmente 52 millones de toneladas de plástico al ambiente.
-Anualmente se generan 359 mil millones de metros cúbicos de aguas residuales, de los cuales el 80 % se vierte sin tratamiento adecuado.
-Al año, 180 millones de toneladas de desechos peligrosos de la minería y 40 millones de toneladas de agroquímicos, por contaminación difusa, llegan a ríos, lagos y otros cuerpos de agua.
Un panorama ya crítico, que se agrava con la aparición de nuevas fuentes de contaminación, como la industria electrónica.
Una industria que contamina en todo su ciclo

Este sector; que incluye la producción de componentes electrónicos, equipos de consumo masivo (celulares, computadores, electrodomésticos, etc.), maquinaria industrial, sistemas de comunicación, entre otros; impacta al medioambiente a lo largo de todo su ciclo productivo: desde la extracción de materias primas para los microcomponentes, pasando por el consumo energético durante su uso, hasta la disposición final de los equipos y componentes.
Por ejemplo, para extraer una tonelada de litio (insumo esencial de las baterías), se requieren hasta dos millones de litros de agua, un consumo que se replica en la minería de otras materias primas del sector. Asimismo, se estima que los centros de datos (indispensables para el funcionamiento de internet) consumieron en 2024 alrededor de 415 teravatios-hora, equivalentes al 1,5 % de la demanda eléctrica mundial.
Adicionalmente, cada año se generan alrededor de 62 millones de toneladas métricas de residuos electrónicos en el mundo, de los cuales solo el 22,3 % se recicla de manera adecuada. Esta situación es alarmante, pues estos desechos contienen metales pesados (plomo, mercurio, cadmio, arsénico, berilio, entre otros) y sustancias altamente tóxicas, persistentes y con capacidad de bioacumulación, que contaminan el ambiente y ponen en riesgo la salud de todos los seres vivos, incluidos los seres humanos.
La respuesta desde Univalle

El profesor Pablo César Manyoma Velásquez, investigador principal de este proyecto, durante una de las capacitaciones.
Ante esta problemática, los profesores Pablo César Manyoma Velásquez, Asfur Barandica López, Luis Fernando Marmolejo Rebellón y Carlos Arturo Madera Parra desarrollaron el proyecto Economía circular para la cadena de aparatos eléctricos y electrónicos en Colombia: un ejercicio de transferencia de conocimiento y fortalecimiento de capacidades.
“Esto nace de una solicitud de la Agencia Alemana para la Cooperación Internacional, que reconoció en Univalle una institución innovadora. Nos pidieron fomentar la integración de prácticas de economía circular entre los actores clave de la cadena de aparatos eléctricos y electrónicos (AEE), promoviendo oportunidades para la economía circular ‘aguas arriba’”, explicó el profesor Pablo Manyoma, investigador principal del proyecto y docente adscrito a la Escuela de Ingeniería Industrial.
Economía circular: un modelo por aplicar

La economía circular propone cerrar los ciclos de materiales y energía mediante una amplia varisi eseedad de estrategias.
La economía circular es un modelo económico y de desarrollo que busca aprovechar al máximo los recursos, reducir la generación de residuos y regenerar los sistemas naturales. A diferencia de la economía lineal, basada en extraer, producir, consumir y desechar, la circular propone cerrar los ciclos de materiales y energía mediante estrategias como:
-Ecodiseño: creación de productos más duraderos, reusables, reparables, reciclables, entre otras cosas.
-Producción sostenible: uso de materiales biodegradables o de bajo impacto.
-Procesos eficientes: reducción del consumo de agua y energía, así como de la generación de desechos industriales.
-Cadenas de suministro y logística optimizadas: más cortas, circulares y apoyadas en energías limpias.
-Nuevos modelos de negocio: transformación de consumidores de productos a usuarios de servicios (servitización).
“Esta idea surge en los años 60 como una propuesta que reconoce que nuestro planeta tiene recursos limitados y que no es posible sostener indefinidamente el modelo de tomar, transformar y desechar. Por eso, este paradigma busca optimizar el uso de materias y recursos. De ahí nacen las tres R que aprendimos en el colegio (reducir, reutilizar y reciclar), ampliadas hoy a nueve al incluir: rechazar, reparar, restaurar, remanufacturar, rediseñar y recuperar”, señaló el investigador Manyoma, ingeniero industrial, especialista en Sistemas Gerenciales, y magíster y doctor en Ingeniería.
Un enfoque especialmente relevante frente a los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), ya que el 90 % de los materiales (metales, plásticos, vidrios, entre otros) de equipos como los celulares es técnicamente reutilizable.
“Muchos de esos aparatos desechados aún funcionan o requieren reparaciones sencillas para seguir cumpliendo su función. Además, contienen oro, paladio, platino, plata y otros metales que pueden recuperarse. De ahí surge lo que se conoce como minería urbana: el aprovechamiento de recursos a partir de los mal llamados desechos electrónicos”, destacó el investigador Asfur Barandica, quien es Ingeniero Electricista y Magíster en Ingeniería Electrónica.
Mapeando la cadena de valor de los RAEE en Colombia

En total, se llevaron a cabo diez capacitaciones con los actores clave del ciclo productivo de los RAEE.
Con esto en mente, el equipo orientó el proyecto a caracterizar el estado de la economía circular en la industria de los AEE en Colombia, con énfasis en la línea gris o TIC (computadores, celulares, tabletas y otros equipos de información y comunicación), por tratarse de los aparatos con mayor volumen de comercialización y menor vida útil.
“Los RAEE son muy diversos y no teníamos capacidad de abarcarlos todos. Por eso nos concentramos en identificar a quienes trabajan con computadores, tabletas y celulares desde la lógica de la economía circular, con el objetivo de capacitarlos y generar un espacio para la simbiosis industrial”, indicó el docente Barandica.
Dado que Colombia produce solo unos pocos equipos de la línea TIC; la gran mayoría los importa, consume y desecha; los actores identificados fueron principalmente aquellos dedicados a la comercialización, reparación, reacondicionamiento y reciclaje de estos productos. De esta manera, los investigadores los mapearon, conocieron sus procesos e impulsaron su participación en espacios formativos orientados a fortalecer capacidades técnicas, normativas y regulatorias, así como aspectos relacionados con el ciclo productivo y la simbiosis industrial en el marco de los RAEE.
“En los talleres participaron más de 120 representantes del sector: delegados de centros comerciales que agrupan reparadores y comerciantes de aparatos electrónicos; plantas y bodegas de plásticos y RAEE; empresas vendedoras de equipos reacondicionados; instituciones educativas que forman en diseño y reparación de computadores y celulares; y entidades gubernamentales responsables de la normativa, pero también llamadas a estimular el desarrollo del sector”, mencionó el profesor Pablo Manyoma.
Aprendizajes y proyección de sinergias
Durante los diez talleres realizados, los participantes ampliaron su visión, conocieron a distintos actores de la cadena de RAEE e identificaron oportunidades de asociación y colaboración para consolidar una simbiosis industrial.
“Lo más valioso del proceso fue el encuentro con otros actores y gestores. Descubrimos que todos, pequeños y grandes, enfrentamos las mismas dificultades: la falta de cultura y el desconocimiento sobre los procesos de disposición de RAEE. También fue clave coincidir con empresas de alcance regional y nacional, como Veolia, Lito e Innova, con las que es posible establecer acercamientos comerciales”, señaló Carlos Alberto Hernández Escobar, participante de los talleres y fundador de la empresa caleña Ecoproyectos del Valle Refurbish, dedicada al reciclaje, reacondicionamiento y comercialización de dispositivos electrónicos desechados.

El proyecto constituye un primer paso para mitigar la contaminación generada por la industria electrónica en Colombia.
El proyecto también permitió conocer experiencias de empresas líderes en países como Suecia y Chile, lo que ayudó a identificar los pasos a seguir para fortalecer la articulación entre academia, empresas y Gobierno en el desarrollo de la economía circular en este sector de Colombia.
“Educar a la población es clave para que se apropie del ciclo y se comprometa con reducir, reutilizar, reparar y reciclar. Las empresas deben incorporar estas prácticas; y la academia, formar profesionales que conciban los productos no solo desde su utilidad, sino también desde su impacto ambiental”, afirmó el profesor Manyoma.
Así, el proyecto Economía circular para la cadena de aparatos eléctricos y electrónicos en Colombia: un ejercicio de transferencia de conocimiento y fortalecimiento de capacidades constituye un primer paso para mitigar la contaminación generada por la industria electrónica, impulsar el desarrollo de los actores de la cadena de valor de los RAEE y consolidar una simbiosis industrial.
“Con este trabajo abrimos camino para seguir desarrollando un ecosistema que potencie el aprovechamiento de los RAEE. Y, como universidad, debemos ser parte de la simbiosis: formando profesionales capaces de transformar esos mal llamados residuos, ofreciendo servicios a las empresas del sector y ampliando el conocimiento” concluyó el profesor Asfur Barandica.
Desde la Facultad de Ingeniería de la Universidad del Valle, exaltamos esta iniciativa que responde a una problemática global mediante la articulación de la academia, las empresas, el Gobierno y la ciudadanía. Una iniciativa que convierte los retos en oportunidades y sienta las bases de un modelo productivo más sostenible, competitivo y responsable con las generaciones presentes y futuras.
Asimismo, resaltamos el compromiso y la dedicación de cada integrante del equipo, investigadores, profesionales y estudiantes, cuya labor fue esencial para el diseño y la ejecución de este proyecto:
-Pablo César Manyoma Velásquez (docente e investigador adscrito a la Escuela de Ingeniería Industrial)
-Luis Fernando Marmolejo Rebellón (docente e investigador adscrito a la Escuela de Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente)
-Carlos Arturo Madera Parra (docente e investigador adscrito a la Escuela de Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente)
-Asfur Barandica López (docente e investigador adscrito a la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica)
-Verónica Montenegro Hidalgo (profesional de apoyo técnico)
-Neder Andrés Yoly Bermudez (profesional de comunicaciones)
-Natalia Urrea Acevedo (profesional de comunicaciones)
-Édgar Alexander Bejarano Soto (profesional de comunicaciones)
-Fernando Rodríguez Ramírez (profesional de apoyo administrativo)
-Gizeh Cardozo Pernía (profesional de apoyo administrativo)
-María de los Ángeles Rayo (profesional de apoyo administrativo)
-Deilly Madday Angulo Moya (estudiante de pregrado)
-Noilyn Dayanna Prettel Herrera (estudiante de pregrado)
-Juan Pablo Jaramillo Ríos (estudiante de pregrado)
¡Gracias a todas y todos por su valioso aporte a este proyecto!
Univalle, jardín de luz que al alba resplandece,
templo inmortal donde el saber florece;
ochenta años que la historia enaltece,
voz que en la patria, al espíritu enriquece..
Tulio Ramírez, titán de la esperanza,
retó a gigantes con su fe encendida;
erguió en el Valle la antorcha de la enseñanza,
¡cultura y ciencia erigieron nueva vida!
Desde el Cauca y su río, su canto profundo,
hasta el valle fecundo que el sol acaricia,
te alzaste radiante, ejemplo del mundo,
con la mente ardiente y la visión que auspicia.
¡Ochenta lunas y soles dorados!
¡Ochenta auroras de lucha y creación!
Más de cien mil guerreros del saber formados,
marchan por el orbe con tu bendición.
De tus aulas brotaron médicos y pensadores,
ingenieros del agua, la luz y el acero,
arquitectos que alzaron sueños y colores,
científicos que enfrentan un tiempo severo.
Las ciencias sociales hallaron tu abrigo,
y el arte, la palabra, la reflexión valiente.
¡Oh madre del juicio, del saber amigo,
semillero de líderes y de voz influyente!
Entre libros y juegos se tejían jornadas,
la amistad floreció en saber compartido,
entre goles, guitarras y noches animadas,
el arroz con huevo se volvió emblema querido.
Del bloque 9 a Uganda viajaban las canciones,
y “El Castillo de la brujas ”guardaba sus huellas;
en el lago y sus garzos espejo de ilusiones,
daban luz a futuro sembrando estrellas.
Tus residencias, latido de memorias,
hogar fraterno de sueños e historias.,
en sus muros aun vibra la protesta,
de los que cayeron con su fe manifiesta.
Muchachos de pueblos y de hondos confines,
hallaron en tus patios el fuego del saber,
y tú, generosa, abriste los jardines,
para que su destino pudiera florecer.
Hoy tus 80 son manantial de ciencia e innovación,
diversidad e inclusión de noble trascendencia,
Univalle excelsa, raíz de la excelencia,
¡honor por siempre a tu noble misión!
Jaime Gómez Naranjo
Escritor, poeta, Ingeniero Agrícola.
Residente, Egresado de la Universidad del Valle