La Sección de Cultura, Recreación y Deporte celebra las 45 medallas ganadas en los XXX Juegos Universitarios Nacionales ASCUN 2023, en donde Univalle se ubicó en el puesto 5 del podio de medallería nacional.
La participación de nuestros 260 deportistas contó con el apoyo de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario y dejó huella a convertirse en la delegación más grande en la historia deportiva de la Universidad del Valle.
Además, la delegación Univalluna dejó en alto a nuestra Alma Mater, ubicándola en el puesto 5 de 104 instituciones que compitieron a nivel nacional y obteniendo un total de 45 medallas entre las que están 17 de oro, 16 de plata y 12 de bronce. De acuerdo con el informe de medallería de ASCUN, la delegación obtuvo medallas en las siguientes disciplinas:
Atletismo
Judo
Karate Do
Natación
Natación Subacuática
Patinaje
Taekwondo
Desde la Sección de Cultura, Recreación y Deporte exaltamos participación de nuestra delegación deportiva, especialmente la de los 42 deportistas que participaron y ganaron medalla. Además, destacamos el extraordinario desempeño de Juan Sebastián Sanz Neira de Patinaje y Arantxa Valentina Rincón Reyes de Natación subacuática, quienes por su increíble participación deportiva brillaron en los XXX Juegos Universitarios Nacionales ASCUN, Bogotá 2023. Juan Sebastián se destacó en las pruebas de patinaje y obtuvo 3 medallas de oro y una de plata en individual, además de una medalla de oro en equipo. Por su parte, Arantxa Valentina de natación subacuática, obtuvo 3 medallas de oro en individual y dos de oro en equipos.
La Vicerrectoría de Bienestar Universitario realizará el próximo 15 de Diciembre de 2023, un reconocimiento a todos los deportistas que participaron en los Juegos Universitarios Nacionales Ascun 2023.
Por: Sección de Cultura, Recreación y Deporte
Es como si la historia se repitiera en círculos como tragedia una y otra vez. Mundo de las atrocidades sin cuento. Realismo atroz por oposición a realismo mágico
Por: Óscar López Pulecio. Tomado de Las 2 orillas
Todo cuanto nos sucede, ya nos había sucedido antes. La violencia rural, la represión política y militar, las amnistías. Es como si la historia se repitiera en círculos como tragedia una y otra vez. El mundo de las atrocidades sin cuento. Realismo atroz por oposición a realismo mágico.
No había mucha magia en los campos colombianos entre 1946 y 1953, período que los estudiosos califican como La Violencia, así con mayúsculas, que es lo que le da su dimensión de atrocidad. Una guerra civil no declarada entre liberales y conservadores, que eran más o menos los mismos, terratenientes, industriales, intelectuales, campesinos, gente del común, en ambos bandos, azuzados por el fascismo político y la religión católica, que veían comunistas y ateos por todas partes. En el fondo una lucha por el control del poder y de la burocracia en un país donde el Estado era principal empleador, lo cual explica que el conflicto se haya terminado en apariencia gracias a un acuerdo de reparto por mitades de los empleos públicos. Pero quedaron las brasas que produjeron sucesivos incendios. Aquella lucha política partidista se transformó luego en un conflicto social por el control de la tierra y los mercados ilegales, que aún perdura.
Hoy casi nadie recuerda que en 1953 el General Gustavo Rojas Pinilla da un golpe de Estado, piadosamente calificado de golpe de opinión, que derroca al sangriento gobierno conservador de Laureano Gómez, e inicia un proceso muy exitoso de amnistía a los grupos armados, especialmente en los llanos orientales. Caído en desgracia en 1957, cuando quiere reelegirse, es reemplazado por una Junta Militar de Gobierno, de transición a la democracia, uno de cuyos primeros actos es convocar una “comisión investigadora de las causas actuales de la violencia”, para que recorriera el país con derecho a indagar en todos los archivos y entrevistar a todo el mundo. Se hacen 20.000 entrevistas y se recopila un enorme material. El propio nombre de la comisión de investigar “causas actuales” esconde quizás la intención no ahondar demasiado en un asunto que todo el mundo prefería olvidar, pues los protagonistas de la violencia eran los nuevos protagonistas de la paz. Esa comisión, La Investigadora, como se llamó, nunca presentó un informe.
El secretario de esa comisión era un cura admirable, el padre Germán Guzmán Campos, párroco de El Líbano, Tolima, con un gran compromiso con las comunidades más necesitadas, que fue la razón de su nombramiento. El padre que luego colgaría sus hábitos y se convertiría en sociólogo (fue biógrafo del padre Camilo Torres Restrepo) recopiló un archivo de miles de documentos que le sirvieron de base para escribir un libro ya clásico, La violencia en Colombia, junto con Orlando Fals Borda y Eduardo Umaña Luna, aunque suya es la mayor parte del libro. Gracias a ese libro las generaciones siguientes pudieron saber la magnitud de lo ocurrido. Fue algo así como el equivalente del informe de la Comisión de la Verdad en nuestros días.
En el libro solo estaba parte de su archivo. El resto fue a dar México adonde fue a vivir el padre Guzmán, casado con una dispensa especial del papa que lo había nombrado monseñor por su trabajo en la Comisión. Allí terminó sus días, exiliado, como profesor universitario, y allí dormía su archivo el sueño de los justos. Los profesores de la Universidad del Valle Luis Carlos Castillo Gómez y Alberto Valencia Gutiérrez, sociólogos, y el arquitecto Francisco Ramírez, rastrearon y recuperaron ese archivo, que se está digitalizando para consulta de los investigadores y sobre el cual ya se han publicado cuatro volúmenes.
Parte del archivo no publicado son las fotografías de los grupos guerrilleros, campesinos sin uniforme y sin tierra, harapientos, armados con viejos fusiles, niños entre ellos, y las tremendas fotografías sin pie de foto de los muchos seres sin nombre masacrados de la forma más atroz, con los métodos más salvajes y la mayor sevicia. La Universidad del Valle ha montado una exposición de esas fotografías que se exhibe actualmente en la biblioteca Mario Carvajal de la Ciudad Universitaria en Cali, titulada “Realismo Atroz, álbum familiar de la violencia en Colombia” donde hay imágenes que valen por mil palabras. Fotógrafos anónimos que construyeron este álbum familiar. La historia de una familia que se destroza a machetazos. Para no olvidar, ni repetir.
Esas imágenes de miedo se rescatan para que la gente que las vea no olvide y ponga su grano de arena para que aquello no se repita jamás. Pero cada generación vuelve y juega: la guerrilla como ejército regular armada hasta los dientes, el paramilitarismo, los señores de la guerra del narcotráfico. Todos contra todos. En ese mismo antiguo juego, en ese eterno círculo que gira sin parar de matarnos entre nosotros, estamos aún.
La Alcaldía de Cali y Univalle invitan al Foro de divulgación de los hallazgos y resultados del estudio de caracterización sociodemográfica de la población de personas mayores.
El objetivo del proyecto es hacer una caracterización sociodemográfica de la población de personas mayores en el distrito, con el fin de ofrecer información valiosa para el desarrollo de políticas y programas destinados a este grupo.
La presentación de resultados de la consultoría para la actualización de la línea de base de la población de personas mayores de 60 años en Cali, realizada por el Centro de Investigación y Documentación Socioeconómica -Cidse, se llevará a cabo este viernes 1 de diciembre a las 9:00 a.m. en el Campus de San Fernando de Univalle.
Durante el foro, los participantes tendrán la posibilidad de discutir estrategias de intervención y líneas de atención.

Fecha: Viernes 1 de diciembre de 2023
Hora: 9:00 a.m.
Lugar: Auditorio Diego Israel Delgadillo, Universidad del Valle Sede San Fernando. Calle 4b #36-00.
Con el tradicional baile del dragón a cargo de los integrantes de la colonia china del Valle, se dio la apertura a la Semana Cultural China 2023.
La programación comprende un nutrido programa de actividades académicas, culturales, deportivas, un ciclo de cine chino en las sedes de Meléndez y San Fernando, entre otras actividades.
El acto de apertura contó con la participación del embajador de la República Popular China en Colombia Zhu Jingyang. “Pensamos que la Semana Cultural es un evento emblemático para conocer mejor la cultura y acercar a nuestros pueblos. Por este motivo, desde la Embajada apoyamos de manera especial este evento para que sea todo un éxito y contribuya a generar conocimiento”, comentó.
“El conocimiento es la base de la amistad y la cooperación. Por eso la Universidad del Valle tiene buenas relaciones con sus contrapartes china en los asuntos relacionados con la enseñanza de nuestra lengua”, agregó el diplomático.
El embajador invitó a los asistentes al acto de apertura a considerar a la República Popular China como un destino para desarrollar experiencias de intercambio académico, aprovechando los acuerdos de cooperación que firmó el presidente Gustavo Petro en su más reciente visita a ese país.
“La Universidad del Valle ha sido un punto de referencia para las relaciones entre China y el Valle del Cauca. La cultura ha sido y será la forma de comunicarnos, a través de la belleza y el sentimiento, elementos que nos permiten crear vínculos indisolubles entre los seres humanos”, declaró el rector Guillermo Murillo Vargas, durante el acto de apertura
Como explicó el rector, son numerosos los antecedentes que vinculan a la República Popular China con el departamento del Valle del Cauca y con la Universidad del Valle. Desde el año 2007, se firmaron acuerdos para facilitar la movilidad estudiantil y que han permitido intercambios de asistencia en mandarín con la presencia de estudiantes oriundos del país asiático. También China fue el país invitado a la XII Feria del Libro Pacífico 2011. En el 2019 se realizó en Univalle la Semana Cultural China. Es necesario resaltar el contacto permanente entre el Departamento de Artes Escénicas de la Facultad de Artes Integradas con la Asociación de Educación Teatral Asiática en Pekín.
Como parte del acto de apertura se proyectó el documental “Buscando a Macondo”, un proyecto realizado por la Academia China de Arte en su primera visita de estudio a nuestro país, actividad que contó con el apoyo de Univalle.
Durante la ceremonia de apertura los estudiantes de chino mandarín Millerlay Villegas de Administración de Empresas y Santiago Dussan de Ingeniería Mecánica presentaron al público y a los diplomáticos asistentes un saludo en este idioma.
Así mismo se adelantó el “Una mirada al Pacífico”, un espacio académico que busca dimensionar a nivel geopolítico la importancia de la región Asia-Pacífico como espacio diverso, complejo y de grandes oportunidades en todos los aspectos. En este espacio participaron el embajador Zhu Jingyang, el rector Guillermo Murillo Vargas, el director ejecutivo de Invest Pacific Juan Carlos Castro Lozano, el presidente de Puertos, Inversiones y Obras SAS Óscar Isaza, con la moderación del decano de la Facultad de Humanidades Darío Henao Restrepo.
El acto concluyó con un concierto de guqin a cargo del músico y compositor Fabián Torres “Fao”, quien ha estudiado la interpretación de ese instrumento musical y ha vivido más de diez años en Asia, y con la danza del dragón, esta última se llevó a cabo en la Plazoleta de Ingeniería.
Varias dependencias de Univalle están involucradas en el desarrollo de esta semana cultural: el Centro Virtual Isaacs, Periódico La Palabra, Revista Mareas Pacífico, Casa de la Amistad China, Coordinación Cultural de la División de Bibliotecas, Área de Cultura de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario, Dirección de Comunicaciones Universitarias.
La Semana Cultural China se organiza con el apoyo de la Embajada de la República Popular China en colombia, el Centro de Educación y Cooperación en Idiomas del Ministerio de Educación de China, China VR, Nublabs, Asociación Colonia China del Valle, el capítulo Cali de la Asociación de la Amistad colombo china, la Asociación de Exbecarios Colombianos en China, Instituto Confucio de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y el Canal Telepacífico.
Una delegación de 20 estudiantes indígenas de distintos programas de la Universidad del Valle participa en el “V Seminario Internacional de Epistemologías Andinas y Mesoamérica - Vuelos, Andares, Ríos y Fuegos: el Reencuentro entre las Culturas del Semanawak / Abya Yala”, que se realiza entre el 29 de noviembre al 3 de diciembre en México.
Durante el evento, estos estudiantes presentarán ponencias en temas relacionados con las epistemologías indígenas y la sabiduría propia.
La delegación es acompañada por la profesional indígena del Área de Asuntos Étnicos Flor Vitonas Bollocue, quien presentará las memorias del IV Seminario Internacional de Epistemologías Andinas, desarrollado en la Universidad del Valle en 2022, denominado "Pachamama, Sabiduría y Territorio: sosteniendo el pluriverso con el Llaujto de nuestros ancestros".
A través del IV Seminario, la Universidad del Valle se propuso contribuir al fortalecimiento y generación de conocimientos basados en las epistemologías de los pueblos originarios. Se configuró como un espacio de encuentro de saberes, fomentando el intercambio y la colaboración en investigaciones científicas y comunitarias que reconocieran y valoraran las cosmovisiones y cosmogonías ancestrales.
En la organización de ese evento, además del Área de Asuntos Étnicos, participaron el decano de la Facultad de Educación y Pedagogía Javier Fayad Sierra y estudiantes del Cabildo Indígena Universitario, dirigido por Luis Alberto Ussa Tunubala, quien fue el gobernador para el año 2022.
En un contexto marcado por paradigmas externos en un territorio colonizado, donde la academia del Abya Yala tiene una fuerte responsabilidad en el reconocimiento de las epistemologías andinas como ciencias, el Seminario de la Red EPA emerge como uno de los principales espacios para el fortalecimiento del trabajo colaborativo destinado a resaltar las epistemologías indígenas.
Como resultado del IV seminario y con el propósito de darle continuidad, el Área de Asuntos Étnicos ha promovido y respaldado las iniciativas de los grupos de estudiantes indígenas, abriendo espacios para la reconstrucción de saberes y conocimientos ancestrales mediante círculos de pensamiento y palabreo indígena. Estos espacios contaron con la participación de académicos nacionales e internacionales y líderes de base de los resguardos indígenas de Colombia.
Este esfuerzo permitió que en el primer semestre de 2023, los estudiantes indígenas fortalecieran sus competencias de investigación y presentaran 5 ponencias en la Universidad Central de Ecuador, Universidad Andina Simón Bolívar y en Guaranda Casa Cultural.
Simultáneamente, el equipo indígena del Área de Asuntos Étnicos consolidó las memorias del IV Seminario, continuaron con los espacios de palabreo para fortalecer los temas de investigación sobre el conocimiento ancestral y participar activamente en las reuniones de preparación para el V Seminario Internacional de la Red EPA.
El trabajo articulado entre profesionales del Área de Asuntos Étnicos, docentes, estudiantes indígenas y líderes comunitarios evidencia un esfuerzo colectivo para promover el intercambio de saberes y la investigación conjunta.
El apoyo y promoción de las iniciativas de los grupos de estudiantes indígenas, como los círculos de palabreo y la presentación de ponencias, indican un compromiso institucional hacia la inclusión y empoderamiento de estos estudiantes.
La Universidad del Valle invita a toda la comunidad universitaria y público en general a participar en la Semana Cultura China 2023 que se celebrará del lunes 27 de noviembre al viernes 1 de diciembre de 2023.
El evento inaugural contará con un programa diverso en actividades culturales, académicas y artísticas. Iniciará con la danza del dragón a cargo de la Colonia China del Valle, seguido por el acto de inauguración protocolario. Dentro de este, se proyectará el documental “Buscando a Macondo” (15min), un proyecto realizado por la Academia China de Arte en su primera visita de estudio a nuestro país que contó con el apoyo de la Universidad del Valle.
A continuación, se dará inició al foro “Una mirada al Pacífico”, evento académico que busca dimensionar a nivel geopolítico la importancia de la región Asia-Pacífico como espacio diverso, complejo y de grandes oportunidades en todos los aspectos. Participan: S.E. Zhu Jingyang (Embajador de la República Popular China), Guillermo Murillo Vargas (Rector Universidad del Valle), Juan Carlos Castro Lozano (Invest Pacific), Óscar Isaza (Director Puertos de Colombia de Buenaventura), Milady Garcés Arboleda (Rep. Cámara de Comercio de Buenaventura) y Darío Henao Restrepo (Decano Facultad de Humanidades).
El acto concluye con un concierto de guqin a cargo del músico y compositor Fabián Torres “Fao”, quien ha estudiado la música y vivido más de diez años en Asia. El guqin (se pronuncia “guchin”), es un antiguo instrumento de cuerdas de seda, de la misma familia de la cítara, también conocido como el “ancestro de la música china”.
A lo largo de la semana tendremos un nutrido programa de actividades académicas, deportivas, y un ciclo de cine chino organizado especialmente por Sandra Escobar de la Cinemateca Univalle.
Entre las actividades académicas a resaltar están: el martes 28 de noviembre, el músico Fabian Torres hablará sobre el guqin y la música antigua china; el miércoles 29 de noviembre, el escritor y periodista Medardo Arias Satizábal, premio Simón Bolivar de Periodismo, hablará sobre la vida y obra de Lise Waxer Yip, una etnomusicóloga chino-canadiense quien investigó sobre la música popular y folclórica del Pacificó colombiano; los profesores Zhenghong Ma y Alejandro González, quienes visitaron China en septiembre de este año, hablarán acerca de las “Tendencias en la educación artística después de la pandemia en China”; en la mañana del jueves 30, Luis Cantillo, coordinador académico de la Casa de la Amistad China de la Universidad del Valle, hablará sobre los estudios de China en Colombia y en la tarde el sinólogo y traductor Pablo Rodríguez dará una conferencia en línea titulada “Pensamiento chino: la milenaria filosofía de lo simple”. Finalmente, el viernes 1 de diciembre, Lina Marín, Presidente de la Asociación de Exbecarios Colombianos en China, hablará sobre las “Becas y oportunidades en el gigante asiático”.
Para concluir la semana tendremos un concierto de flauta de música china a cargo del maestro José Luis Trujillo, Primera Flauta solista de la Orquesta Filarmónica del Valle del Cauca. Esperamos que puedan aprovechar todo este “menu” de actividades con salsa china que hemos preparado para ustedes.
Para información detallada ver la programación general.
El escritor y profesor emérito de la Universida del Valle Fernando Cruz Kronfly hace una profunda reflexión sobre lo conmovedor, como experiencia de lectura, en el libro de crónicas de inmigrantes colombianos en Estados Unidos “Allende el mar” de Óscar Osorio (Colección Andanzas de TusQuets).
Tomado de Aurora Boreal
1-. Se ha escrito, con razón, que los textos que componen el libro “Allende el mar”, del escritor Óscar Osorio, son conmovedores. Es así.
¿Pero, dónde habita en estos textos lo conmovedor o, si no habita directamente allí, qué lo permite?
2-. No hace mucho, durante mi recorrido por una carretera de tierra a la vista rumbo a mi estación de trabajo en la cordillera, de repente en una vuelta alcancé a ver un gentío de diversos tamaños y colores.
El gentío colgaba de una alambrada extendida al viento y al sol.
Detuve la marcha. Estaba en presencia de lo conmovedor. Sin embargo, sé bien que lo conmovedor jamás está hecho de una sustancia que se pueda ver. Tampoco es algo que se pueda oír ni tocar. Lo conmovedor no es algo de competencia de ninguno de los sentidos.
Bajé de la camioneta, Me dediqué a observar. Había una casita próxima a la alambrada donde el gentío de muchos colores colgaba al viento y al sol.
A la sombra de ese gentío una mujer cantaba una tonada extraña.
¡Hola!
Una mujer asomó por la hendija que se abrió entre un pantalón azul descolorido y una falda alba.
Saludó. Le dije quién era.
No es necesario que me explique nada, señor, desde hace años lo distingo a usted.
¿Y, a qué se debe esa canción tan dura que la escucho cantar?
La cantaron mis padres el día que huían. Murieron en la cordillera del otro lado que usted desde aquí, si se empina, tal vez podrá ver.
¿Murieron?
Usted lo ha dicho bien. Pero salimos huyendo un montón de hijos y yo con los años vine a parar aquí, en esto que parece un nuevo destierro un tanto mejor.
Hay que ser agradecidos.
Sí, señor.
¿Y, este gentío en la alambrada, qué?
El gentío anda trabajando y a los niños que cuelgan los supongo en la escuela.
Es mucha la ropa.
Lavo integras las mechas de esta vereda llamada “El Jardín!”. Con eso completamos lo de vivir.
3. El gentío de diversos tamaños y colores que colgaba en la alambrada era un enorme arrume de ropa recién lavada de un montón de gente que no se veía. Sin embargo, de esa ropa brotaba lo conmovedor. Sin embargo, lo conmovedor no estaba allí.
Trepé a la camioneta y por la carretera me vine diciendo:
¿En qué consiste eso que hay en ese montón de ropa que me dijo tantas cosas?, ¿dónde habita eso que me hizo detener el viaje, salvo en lo indecible? Y, si es así, ¿dónde está, en esa ropa lavada que se balancea al viento y al sol, lo conmovedor?
Traía en mi valija de viaje “Allende el mar”, libro concebido y escrito por Óscar Osorio a partir de diez historias de vida como fundamento. Al leer estas historias se había producido en mí como lector, también, lo conmovedor. Igual que ante la ropa al viento y al sol.
Mientras avanzaba, me dije, además: tal vez en la historia a espaldas de aquella ropa de colores debe estar, el secreto, de lo conmovedor: la historia de los jornaleros del campo. Esa historia no se ve, pero se puede recordar, reconocer, reconstruir, conocer.
4. Siempre me ha conmovido esa gente que uno de viajero va viendo por la carretera, pero que nunca más en la vida vuelve a ver. Presencias que van apareciendo y desapareciendo en forma de casi cosas pasajeras. Su manera más sólida de brotar en las orillas de las carreteras consiste en aparecer y desaparecer. Y, ya no más. Van configurando un paisaje que no debe permanecer.
Pero eso, tan rápido y en extremo evanescente y pasajero, produce un cierto dolor a quien se pregunta por aquellos destinos, por saber quiénes son y a hacia dónde van. Y, en el acto, por hacerse este tipo de preguntas, el viajero siente que se ha puesto en su lugar.
Los destinos que aparecen y desaparecen son aquello a lo que el lector común y corriente de “Allende el mar” puede acceder en forma de retazos de ciertas vidas. Retazos por sí mismos suficientes para dar a conocer por entero la casi totalidad. Y aquí, entonces, cada relato en el libro se convierte en la carretera donde irrumpe de pronto, para un lector corriente, una vida desconocida que entra en desaparición y se esfuma en el punto de cierre. Y, nada más.
Sin embargo, hay lectores que en este punto de cierre se quedan pensando: ¿qué será de esas vidas de hoy en adelante, luego de haberlas leído? ¿Será su destino poder regresar algún día o se disolverán en la gran marea de la vida llevadera que no deja de pensar en el advenimiento de una nueva oportunidad?
Puesto que, en el lector que acostumbra colocarse en el lugar de los otros, sin ser esos otros, cada relato no termina en su punto de cierre. Por cuanto sigue ocurriendo en los ecos que deja el relato en forma de preguntas que son, precisamente, donde ocurre para el lector el aparecimiento de lo conmovedor.
Se trata de la pregunta por los destinos de esas presencias humanas desconocidas, que partieron un día del país y que, como quienes brotan de una escritura en forma de carretera asoman de pronto, hablan y desaparecen una vez finaliza la lectura de sus historias en forma de golpe de sinceridad.
Entonces, el lector ya no vuelve a saber nada más de aquellas vidas que se desvanecieron, pero aun así se sigue preguntando por ellas. Esta preocupación sucede en el lector que ha quedado conmovido y se hace las preguntas por la humanidad.
Lo conmovedor no acaece en cualquier tipo de lector. Se sabe de profesores muy informados que ofrecen seminarios de literatura, sin haberse conmovido jamás.
5. En esas imágenes que van ofreciéndose en forma de apariciones visuales a veces de gente, en otras ocasiones en forma de animales o cosas por las carreteras, ocurre una especie de “aletheia” a la griega. Son nada más presencias, intempestivos aparecimientos, desvelamientos delante de los ojos de un desprevenido motorista que, aferrado al timón, va sufriendo los golpes de la sinceridad de los aparecimientos despojados de cualquier historia conocida detrás.
Pero, otros viajeros podrán preguntarse:
¿Qué será de la vida de esos seres humanos que van brotando y enseguida borrándose por la carretera? ¿En qué consistirán sus ilusiones y existencias? ¿Y, por qué razón avanzan cabizbajos y pensativos entre los pastizales? ¿Y, por qué motivo patean las piedras, en soledad, con tanto ahínco?
Y, entonces, para quienes van por la noche del mundo en extrañas condiciones de observación, se puede producir el duro brotar de lo conmovedor. Es como si la carretera tomara la forma de una escritura, de un texto, de una textura de seres humanos y cosas dicientes. El poeta Novalis escribió un día: “entre todas las cosas del mundo me siento en casa”.
Entre todas las cosas del mundo, el motorista que avanza por la carretera y se conmueve se siente en casa.
Va quedando claro que lo conmovedor dice relación con la capacidad que aflige a ciertos seres humanos de ponerse en el lugar del otro sin ser él, sin confundirse con él y sin siquiera conocerlo ni saber su nombre. Es como un ponerse el lector del mundo a toda hora en el lugar de lo que no es él.
6. Se ha escrito, con razón y se reitera, que las historias de vida reunidas en “Allende el mar”, del escritor Óscar Osorio, son conmovedoras. Y, es así.
A medida que, a lo largo de una tarde todavía no tan lejana, iba leyendo estas historias de vida sentí que, ante mí como lector, luego de cada parrafada se levantaba lo conmovedor. Sin embargo, allí en esas diez historias de vida no veía alambradas de gente al viento y al sol, ni apariciones de seres humanos por los pastizales laterales a las carreteras. Sólo podía ver la escritura impresa en aquellas hojas de papel. Y sabía, además, de la absoluta soledad de esa escritura delante de mí.
Y sentí que en razón de esa escritura que leía se iba formando y condensando en mí, y de qué manera, lo conmovedor. Y que esa condensación era duradera y casi se convertía en una especie de éxodo nacional.
No veía, no escuchaba yo las mujeres ni los hombres ni los diversos sexuales que iban tomando la palabra y entrando a confesar sus vidas en aquellas páginas. Pero, estaba conmigo la escritura, por donde iban entrando, desplegándose y desapareciendo aquellas vidas a medida que tomaba la palabra otra voz. Y supe que, en forma de ausencia, desde esas historias lejanas podían hablar de sí mismas, a los lectores, aquellas presencias anónimas. Supe, también, que a medida que esto sucedía me iba colocando de lleno en el lugar de esas vidas y sus historias de sobrevivencia. Y que debía tomarme ciertas pausas para hacerme constantes preguntas sobre sus destinos, sus desgarramientos, sus despedidas. Y sentí que, precisamente a lo largo de estas pausas y de este tipo de preguntas brotaba en mí lo conmovedor. Y, como soporte de todo esto, en todo momento y sin falta, el eficaz lenguaje del escritor, al que todo se estaba debiendo.
Entonces me dije: para un lector sensible que sabe situarse en el lugar de los demás, lo conmovedor habita de manera esencial en la escritura que lo merece. Es que la escritura debe merecer.
Al observar la ropa colgada al viento y al sol en aquella alambrada, pude ver una historia detrás. Pero, esto no es exactamente cierto: la historia detrás jamás es cosa que se pueda ver. Quizás sea algo propio del conocer, del suponer, del recordar, del imaginar. Así que al leer las historias de vida en “Allende el mar”, me ocurrió algo igual: detrás de esos retazos de vida al viento y al sol, había unas presencias humanas cuyas vidas aparecían en aquellos pedazos en forma de totalidad. Incluso, aparecía la zozobra en que vive este país.
7. Desde niño conocí la historia de la gente que trabaja duro y vive inmersa en la precariedad la vida entera. Gente que suda, que rompe contra la tierra esa clase de ropa provista de colores tan contradictorios como las pinturas caóticas con que enlucen sus casas en forma tan diciente, contundente y bella. Gente desde la mañana hasta el anochecer carente de novedades y experiencias. Lo único nuevo es ver amanecer y oscurecer, como cosas del día tras día nunca antes vividas. Pero que, a cambio de este vacío de novedades, es gente llena de esencias. Y uno, me decía, tan atiborrado de lo inesencial.
Para darse cuenta de esto, no es sino escupir y ver cómo el chicle, ya arruinado su misterio, cae a la hierba.
Por estos motivos que preceden, muy seguramente, me fueron tan conmovedores aquellos dos renglones leídos un día y escritos por George Steiner en “El castillo de Barbazul”:
“La mayoría de la gente vive sus vidas como un tránsito gris entre el espasmo doméstico y el olvido”.
Al leer estos dos renglones supe que muy seguramente estaba en el vórtice de esa gente que por mayoría vive sus vidas como un tránsito gris entre el espasmo doméstico y el olvido. Por cuanto, en esas vidas sin novedades ni sorpresas, suele habitar una tormenta, una erupción en silencio.
Supe, igualmente, que a esa gente de la que habla Steiner ni siquiera la conocía, pero bien sabía también que existía y que vivía en la cuadra donde yo mismo lo hacía. Gente que, incluso, salía a exhibir su tránsito en los balcones.
Aun así, al leer ese par de renglones de Steiner quedé pensativo y en el acto me puse en el lugar de esa gente que ni siquiera sabía la forma en que vivía ni lo que le estaba pasando. Y que yo no podía remediar nada ni debía inmiscuirme en este destino. Supe, igualmente, que jamás esa gente se conmovería ante su propia situación. Mientras que yo, en cuanto lector de Steiner, casi temblaba en el nombre de esa gente y no menos en el nombre de ese modo suyo de caminar por las avenidas, los supermercados y los parques rumbo al olvido.
¿Qué tiene el acto de leer, qué tiene de extraño el lector, qué debe sucederle para que en él se produzca, con sólo leer, aquello que lo deja conmovido?
8. Y me vine despacio por la carretera pensando en la historia de esa ropa que hablaba a gritos de esa gente anónima cuya vida expuesta en forma de tantos colores colgaba en la alambrada al viento y al sol. Conocía de cerca la historia de ese tipo de ropa sin necesidad de haberla vestido algún día; sin haberla sudado allí metido a la manera de un incómodo y falso inquilino. Sin necesidad, incluso, de haberla vivido al menos por un rato.
Pero, en esa ropa en la alambrada que delante de mí hizo su desvelamiento y “aletheia”, pude reconocer y volver a ver la absoluta sinceridad.
Lo conmovedor parecía brotar de la historia de esas vidas enfundadas en aquellas ropas tan sinceras. Al leer “Allende el mar”, pude igualmente sentir el temblor de esas vidas desgarradas tratando de sobrevivir en otras tierras y, en el acto, me puse en su lugar. Gente que no sólo trataba de sobrevivir, sino que debía por fuerza construir para sí una nueva moral:
la moral de la supervivencia, engastada y sobrepuesta a la moral que se llevaron consigo el día que partieron.
9. Todos sabemos que hay una fila india, interminable, que se pierde en el horizonte. Que va hasta Chile y la Patagonia y por el otro lado sube a Venezuela. Gente tratando de salir rumbo al Norte en busca tan sólo de una oportunidad, apenas imaginada. Se va para siempre esa gente, aunque sin irse espiritualmente del todo y queriendo volver. Pero, muchos al final desaparecen. Esto se ha contado y de esto se ha escrito en términos anecdóticos y hay, incluso, algunas estadísticas oficiales como pedazos inhumanos de hielo.
Pero la escritura de este desgarramiento no acostumbra detenerse en aquello que a la vida de los inmigrantes sucede ni en lo que, en desarrollo de este acaecer, ha sido de sus vidas. Y, esto, no siempre contado por los inmigrantes mismos mediante la metodología etnográfica de las historias de vida.
Pero, muy diciente y nunca antes visto, como en “Allende el mar”, ese tipo de nueva moral de acomodo que han debido elaborar estos inmigrantes para sobrevivir. Esta moral de supervivencia, sobrepuesta a la moral que se llevaron al partir, incluye, allá, casi siempre el cuerpo de las mujeres. Porque acá, en medio de la miseria y la pobreza, también.
Camisas, pantalones, blusas, faldas calcetines al viento y al sol. Ropa carente de moda, de marca, de diseño, de vergüenza, de ostentación. Ropa nada más, ropa a secas investida de la más absoluta sinceridad. Relatos de vida allende el mar, habitados también de la más conmovedora sinceridad. Y la escritura, en todo momento garantizando la sinceridad.
10. Es un enigma descifrar cómo al ser humano le es posible ponerse en el lugar de los demás, bien sea para vivir con ellos su aflicción, su reír, su gozar. Bien será para vivir con ellos su dolor.
Ponerse en el lugar del otro ocurre a cada rato, pero no por esto deja de ser un enigma exclusivo de la especie animal humana. Se ha investigado que mucho de esto se debe a una hormona que abunda en esta especie primate: la oxitocina. Sea como sea, y sin ahondar más de lo debido en la química orgánica humana, esto que debería dejarse cómodo en su enigma como en su salsa, ofrece a la especie humana la posibilidad de vivir la noble experiencia y sentimiento de la solidaridad, susceptibles de ser llevados a la conciencia, así como de experimentar, precisamente, lo conmovedor. Y entre toda esa masa de conmociones, lo conmovedor literario.
11. Una vez llegué a mi estación de trabajo en la cordillera me hice un té negro y fui a la biblioteca. Estaba en poder de un recuerdo bibliográfico: el libro escrito por el filósofo Max Scheler hace décadas: “Esencia y formas de la simpatía”. La simpatía de la que habla Scheler no es la de los habladores que van dando los buenos días por todas partes y hasta levantando piedras para saludar los sapos.
Traje conmigo aquel libro a la mesa de trabajo junto con la taza de té negro amargo y “Allende el mar”. Busqué los subrayados que tracé en aquellas páginas del libro de Scheler hace poco más de sesenta años, y esto puede dar algo de vergüenza. Pero, de repente sentí que volvía a entrar en las luces y las sombras de aquellos días universitarios. Incluso escuché, entre las ramas de los árboles que me cuidan, la voz de Aznavour y el trino de la frágil pajarita Edith Piaf, También Sur, del ronco Goyeneche y el trémolo de Corsini. Y luego me dije:
las lecturas y las músicas afines configuran generaciones. Conozco generaciones Ceratti.
Y volví a leer en aquellas páginas ya casi deshechas, aunque aún habitadas por Max Scheler, la esencial diferencia que existe entre la unificación afectiva y el sentir con el otro lo vivido por él. Y, entonces me dije: “¡fuera de aquí de esta estación de trabajo, por el momento, la tal oxitocina!”.
12. Fuera de aquí, por cuanto ante la obra de arte de propósito estético, puede brotar también, en cierto tipo de lectores, lo conmovedor.
Sin embargo, en el arte, lo conmovedor proviene de algo más que del simple ponerse en el lugar del otro. En el arte se requiere, además, el distanciamiento, que no se debe a la oxitocina.
En “Allende el mar”, que no es propiamente un libro literario de ficción, lo conmovedor proviene de dos fuentes: en primer lugar, de las mismas diez historias de vida descarnada que el libro contiene; y, en segundo lugar y de manera esencial, del tipo de escritura directa, pulcra, dura y limpia que Óscar Osorio utilizó para presentar al lector estas desgarradoras historias de vida.
Escritura absolutamente desprovista de valoraciones, sensiblerías y adjetivos, recursos que cierta escritura utiliza con frecuencia para producir el efecto de lo conmovedor.
En el caso de la literatura de ficción, el lector toma distancia suficiente para saber que lo narrado que lo conmueve no es lo vivido realmente por los personajes, sino el modo como esto vivido ha sido escrito.
En la ficción literaria, lo conmovedor está mediado por la fuerza estética que irradia la escritura misma. Y, por más que la ficción recoja retazos de vidas reales, la fortaleza estética de la escritura se impone por sí misma.
Quien no entabla con el arte o la ficción literaria de propósito estético esta distancia, se irá de este mundo sin haber vivido la experiencia y el tesoro que significa lo conmovedor estético.
Para esta experiencia estética se requiere, en principio, el distanciamiento. Sin este distanciamiento, el lector llega a creer que lo que está leyendo, o viendo en la obra teatral o cinematográfica, es lo que realmente le está sucediendo a los personajes. Y llora o ríe con ellos, mediante un fenómeno de identificación afectiva primaria. Pero, no exactamente porque se esté poniendo en el lugar del otro, sino porque se funde con el todo y no puede diferenciar aquello que está viendo o leyendo, de lo real.
Alguien que lea una obra de ficción literaria sin distanciarse, que vea una telenovela y llore o ría a las carcajadas con lo que está sucediendo, no se coloca en el terreno de la ficción, sino en el de la unificación afectiva con lo que está sucediendo, como si lo que ocurre en la ficción o en la telenovela estuviese ocurriendo realmente a cada quien.
El distanciamiento es lo que permite que lo anecdótico que habita regularmente la ficción narrativa, deje libre y a su aire el brotar del lenguaje, lo simbólico, lo metafórico y lo cognitivo como protagonistas principales de la obra literaria. Allí, entonces, el lector puede observar cómo el lenguaje literario, para serlo, debe entrar en la contemplación de sí mismo, en los términos de Giorgio Agamben en su libro, “El fuego y el relato”.
La relación con el mundo, del tipo unificación afectiva, es primaria y arcaica. Independientemente de que esta unificación afectiva sea el germen y hasta el fundamento de ese otro tipo de relación diferente y más compleja: el distanciamiento. Que permite darse cuenta de que lo que está sucediendo en la pantalla del cinematógrafo, de la televisión, o en la representación teatral, no es real ni está sucediendo de hecho, puesto que se trata de una ficción en poder del “como si fuese”.
Sin necesidad de entrar en más elaboraciones, ha de decirse que el paso de la unificación afectiva al sentir con el otro de la “simpatesis” o incluso al distanciamiento estético, si bien indica grados de maduración psíquica más compleja, no significa el desaparecimiento en los seres humanos de la relación de unificación afectiva con el mundo. Ocurre, así, una especie de acumulación sin eliminaciones, ya que, en la animalidad humana, base corpórea de la unificación afectiva, se puede producir también el brotar de la capacidad de diferenciación y distanciamiento.
El bisonte herido dibujado en el muro neandertal, no se come. Pero es “como si fuese” el bisonte real.
Y me dije de pronto: no soy judío ni gitano, y apenas había nacido por los tiempos de Auschwitz. Pero me he conmovido por lo que les sucedió a judíos, gitanos e “inservibles” al leer los textos que narran aquellas historias. Incluso al ver las escenas cinematográficas que reproducen aquellos hechos. Siempre bajo el supuesto de que lo que estoy leyendo o viendo en imágenes, no está sucediendo realmente allí, en tiempo real.
Esto lo escribo porque he leído una reseña acerca del libro “Allende el mar”, de Óscar Osorio. Reseña donde se dice que esa decena de relatos que componen el libro son conmovedores. Punto de vista que comparto, absolutamente. Pero, además de esto, he querido saber por qué razón se produjo en mí, como lector y ante estos textos, lo conmovedor.
13. Leyendo hace décadas al viejo Marx, a quien tanto debemos más allá de todos los derrumbes y replanteamientos que la historia ha obligado, me pregunté: ¿dónde y por qué razón pudo tener comienzo este Marx que en un tiempo leímos?
Me fui hasta los tiempos de la Gaceta del Rin. Aquel periódico que él mismo fundó con Bruno Bauer y que tan solo duró dos años, porque la censura dispuso que no debía existir más. La razón de este esfuerzo de Marx fue que él tuvo noticia de los atropellos que estaban sufriendo los campesinos de la región del Mosela. Se puso en su lugar, se solidarizó con lo campesinos y denunció el motivo de sus sufrimientos.
Este ponerse en el lugar del otro es lo que permite que las diez historias de vida que componen “Allende el mar”, sean tan conmovedoras. Sí, está bien, esas historias de vida, en sí mismas, son conmovedoras.
Pero, lo que sigue es lo más significativo: esas historias de vida existen y se hicieron posibles en una escritura. En esa escritura de Óscar Osorio estas historias de vida tienen lugar. Y es allí, en ese lenguaje donde se produce la estética situacional tanto como la estética literaria del relato mismo. Las situaciones narradas por el escritor son conmovedoras, para quien se pone en el lugar de los emigrantes que hablan. Pero, esa estética situacional se potencia hasta alcanzar supremos niveles estéticos, debido precisamente al lenguaje directo, a veces duro y sin contemplaciones, elegido, depurado y puesto en marcha por el escritor. Que es quien comanda la edición de cada una de las entrevistas recogidas en forma de historia de vida. Para un estudioso, sería un tesoro comparar la entrevista grabada y transcrita, si fue así como ocurrió, con la edición final que después el escritor hizo de ella, sin falsearla.
14. Años antes de aquel día en que, de viaje por la carretera de vereda rumbo a mi estación de trabajo en la cordillera, tuve ocasión de estar al frente de un trabajo de sociología en un seminario ofrecido para estudiantes de derecho. Este trabajo académico tuvo por metodología etnográfica, el recaudo de información mediante entrevistas en profundidad practicadas a un grupo de obreras que laboraban en una fábrica.
En una de aquellas entrevistas, que estuvo a mi cargo, una obrera próxima a la jubilación narró que había llegado a Cali, muy niña, junto con sus padres y siete hermanos, huyendo de la violencia desatada en la cordillera por los años 50 del Siglo XX. Llevaba ya cerca de treinta años trabajando en la factoría y no había ido nunca a ver cine en una sala, provista de rositas de maíz pira y todo lo demás.
Sin falta, los domingos, día de descanso, ella lavaba la ropa de la semana de toda familia, en un lavadero de cemento que había en un patio. Llevaba treinta años con sus domingos lavando ropa. “Era un montón de trapos que llegaba al cielo”, me dijo y miró el piso cementado. Entonces pregunté: ¿y qué sentía usted delante de ese montón de trapos? La obrera respondió: “Siempre quise hacer una hoguera”. Dijo, y sintió vergüenza. Volvió a mirar el piso. Yo también.
Quedé conmovido por la situación y, también, de alguna manera por lo simbólico: una hoguera. En “Allende el mar”, el lector no puede ver el rostro de quien cuenta su historia de vida, tampoco puede escuchar su voz. El lector sólo está, a solas, delante del texto que lee.
Varias noches imaginé aquella hoguera con la ropa en cenizas de quienes la obrera más amaba.
Lo conmovedor no estuvo en el escuchar mismo de ese fragmento en la historia de vida de la obrera. A esa porción de vida narrada debía hacérsele una hermenéutica: allí había una amargura oculta. Lo conmovedor brotó de poder advertir esa amargura y su razón de ser. Esta razón escondida se dejó ver ensombrecida por lo dicho, en el contexto de ese “tránsito gris entre el espasmo doméstico y el olvido”.
Treinta años trabajando día tras día sin haber ido al cine en un teatro: otro símbolo de inclusión y exclusión; treinta años lavando ropa familiar los domingos de descanso; treinta años junto a un hombre que debía laborar incluso los domingos para ganar un poco más; treinta años criando hijos que no se marchaban de la casa porque las hijas estudiaban y los hijos varones vendían cachivaches en las esquinas para ayudar, y porque no tenían más dónde ir. Para sobrevivir, era necesaria una estrategia familiar consistente en una sumatoria de aportes.
Allí estaba el principio de lo conmovedor.
Supe aquel día que me estaba poniendo en el lugar de la obrera a partir de lo ella no había dicho expresamente y que yo había escuchado. Pero, en eso que había escuchado, había un mundo desgarrador que no era cosa de ver. Pude colegir la amargura callada que la obrera sentía al decirme que deseaba hacer una hoguera con la ropa sucia de quienes más amaba y que era lo único que tenía. Lo supe en la manera como, enseguida de esta confesión, hundió su mirada en el piso cementado. Mirada detrás de la cual yo me fui hasta tocar fondo en el piso cementado.
Lo conmovedor estaba en el haberme puesto en el lugar de la obrera, en haber comprendido su mundo y haberme solidarizado con ese destino.
Esto es, exactamente, lo que permiten las historias de vida reunidas en “Allende el mar”. Es inevitable, para un lector que sabe colocarse en el lugar de los demás, experimentar, ante estos textos, la generosidad de la conmoción.
15. Según cifras oficiales, entre 2005 y 2020 emigraron de Colombia hacia otros países 4 600 000 hombres y 5 500 000 mujeres. Esto arroja 1825 seres humanos emigrantes por día.
Y, entre 1985 y 2021, se produjo un desplazamiento interno
de 8 200 000 seres humanos. Esto arroja 624.046 seres humanos desplazados internos al día.
Sumadas ambas cifras, es como si estuviese ocurriendo una hecatombe social. Que, ciertamente lo ha sido. La causa primera de esta desgracia nacional es la violencia y la otra, en absoluta relación, la miseria moral, el desarraigo, la impotencia, el absurdo, la desolación consecuencial y la denominada falta de oportunidades en los centros urbanos, que ya no dan más.
Pero estas cifras son frías, cifras nada más. No dan cuenta de aquello que sucede en “el alma” de los inmigrantes a otros países. Tampoco de lo que le sucede “al alma” de los desplazados internos negros, indígenas y campesinos.
¿Qué sucede “en el alma” de esas vidas desplazadas, de esas vidas emigrantes?
Podría ser cosa de imaginar, de suponer.
Pero, leer estas historias de vida escritas en este lenguaje que habita la decena de historias de vida de seres humanos reales y concretos en “Allende el mar”, produce en aquellos lectores en condiciones de ponerse en el lugar de los sufrientes de esta desgracia nacional, un efecto demoledor. Qué desequilibrio y puesta fuera de sus quicios habituales ocurre en estos seres humanos que se fueron en busca de encontrar otras vidas, como si las que tenían debieran ser abandonadas o redefinidas.
Este desequilibrio incluye la redefinición moral, que toma casi siempre las formas del cinismo necesario a la supervivencia. Y, allí, entonces, encontramos el cuerpo de las mujeres acomodándose a la supervivencia. Aquí, mediante el leer, ocurre algo absolutamente diferente a lo que sucede en el ver, en el escuchar. Y esto se debe al trabajo maestro y cuidadoso del escritor, en cuanto editor de las historias de vida.
Insisto en este punto: las historias de vida presentadas por el escritor Óscar Osorio, contienen escenas de elevado poder estético situacional. Estas situaciones son conmovedoras y bellas en términos humanos. Pero, esta estética situacional, adquiere muy elevados niveles estéticos debido al lenguaje utilizado por el escritor, y a su cuidadoso trabajo de edición.
16. Es inimaginable, es imposible ir al detalle de lo que sucede en cada una de esas vidas que figuran en las estadísticas de emigrantes y desplazados internos. Pero, el trabajo etnográfico sobre esta decena de historias de vida llevado a cabo por Óscar Osorio en “Allende el mar”, permite, además, como sucede con los estudios de caso, hacer extrapolaciones. Cada vida humana es única. Pero, a partir de esa unicidad, es posible dirigirse hacia todas esas otras vidas que han emigrado. Diez historias de vida, diferentes y únicas tienen, sin embargo, algo esencial en común. A mi modo de ver: la redefinición moral de esas existencias migrantes en términos de adecuación a la supervivencia. Y, esto, en sí mismo, es conmovedor.
El lector, en cuanto tal, no puede ver ni presenciar lo sucedido a cada quien; no puede escuchar, en este libro, el relato de cada quien a viva voz. No puede ver el rostro ni los gestos del entrevistado. Sólo puede leer.
Al ver el gentío de todos los tamaños y variados colores colgar de la alambrada, ese ver permitió colegir lo que había detrás de esa ropa que hacía de fetiche. Pero, ante “Allende el mar”, sólo se puede leer.
Al escuchar a la obrera decir que delante de aquel arrume de ropa sucia familiar que llegaba hasta el cielo, ella sentía deseos de hacer una hoguera con lo que más amaba, el entrevistador, en condiciones de situarse en el lugar del otro, siente que brota en el dispositivo de sus sentimientos lo conmovedor.
Al leer la decena de historias de vida en “Allende el mar”, el lector queda sólo en manos del texto escrito y del narrador, que no está allí, pero se hace presente en sus formas de narrar. Y, esto, es esencial.
La cordillera, estación de trabajo.
Noviembre 20 de 2023
Como parte de las actividades de conmemoración de los 20 años de creación de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación - OTRI, la Vicerrectoría de Investigaciones entregó unos reconocimientos a diferentes actores que en el último año han realizado aportes para la consolidación y fortalecimiento de los procesos de apropiación social del conocimiento.
“Cada año la OTRI entrega unos reconocimientos a los profesores que en cierto período de tiempo les ha sido concedida una patente. Este es un agradecimiento por todo el trabajo que han adelantado nuestros investigadores”, mencionó el profesor de la Facultad de Salud Adalberto Sánchez Gómez, director de la OTRI.
“Somos una universidad donde hay un compromiso para entender las demandas del territorio y ofrecer soluciones a sus problemáticas, que impliquen transformaciones y permitan mejorar la calidad de vida”, agregó el profesor Sánchez Gómez.
Durante la jornada se le entregó un reconocimiento a la profesora Patricia Guerrero Zúñiga, quien fue la primera directora de la OTRI.
“Estoy muy agradecida. Fue un trabajo donde aprendimos, enseñamos y transferimos conocimiento. Nos permitió iniciar un trabajo organizado con la industria, donde construimos excelentes relaciones. Esto demuestra que la investigación que se hace en Univalle tiene mucho potencial. Los profesores deben seguirse vinculando con el sector productivo y la sociedad civil para dar respuesta a sus necesidades”, destacó la profesora Patricia Guerrero.
En la categoría “Proyección internacional” fue reconocido el investigador de la Facultad de Salud José Óscar Gutierrez Montes, por los aportes y desarrollos que ha liderado en el campo de la medicina regenerativa.
Por sus emprendimientos de base tecnológica fueron reconocidos los egresados José Isidro García Melo y Juan García Garay.
Como parte de la velada, la OTRI también entregó reconocimiento a las entidades que han sido aliadas estratégicas en el proceso de transferencia de resultados con el sector productivo: Empresas Municipales de Cali - EMCALI, Vallesalud, Celsia, Lito S.A.S, Surtidor Industrial S.A.S y el Servicio Nacional de Aprendizaje - SENA.
Docentes reconocidos por sus registros de patente ante la Superintendencia de Industria y Comercio
Julián Urresta Aragón, Departamento de Química, con la patente de invención concedida en Colombia: “Proceso para descontaminación de aguas residuales que incorpora un reactor fotocatalítico que emplea monóxido de estaño sobre óxido de grafeno acoplado a una celda de combustible y a una laguna algal de alta tasa LAAT”.
Rubén Jesús Camargo Amado, Escuela de Ingeniería Química, con la patente de invención concedida en Colombia: “Sistema y método de separación de corpúsculos inmersos, mediante inyección de fluido asistido con análisis computarizado de imágenes”.
John Henry Reina Estupiñán, del Centro Cibiofi de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, con la patente de invención concedida en Colombia: “Dispositivo y método para el conteo síncrono por sobremuestreo de coincidencias de pulsos TTL múltiples”.
Ángel Miguel Uribe Becerra, del Departamento de Diseño, con la patente modelo de utilidad concedida en Colombia: “Dispositivo mecánico de silla de ruedas plegable y autopropulsado para apoyo variable de postura sobre las rodillas”.
José Mina Hernández, de la Escuela de Ingeniería de Materiales, con la patente de invención concedida en Colombia: “Método para fabricar una composición de injerto rígido tipo bloque como sustituto óseo a partir de ácido poliláctico injertado en los grupos hidroxilos del quitosano, e injerto rígido tipo bloque obtenido”.
Fiderman Machuca Martínez, profesor y decano de la Facultad de Ingeniería, con la patente de invención concedida en Colombia: “Método de blanqueamiento de fibras vegetales empleadas en procesos industriales y artesanales a partir de bisulfito de sodio o nitrato de sodio y peróxido de hidrógeno”
Adriana Patricia López Valencia, de la Escuela de Ingeniería de Recursos Naturales y del ambiente, con el Diseño Industrial de un Juego de Mesa denominado “Alerta Roca”.
A través de redes sociales, el presidente Gustavo Petro Urrego anunció que el egresado del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos Otty Patiño será el nuevo comisionado de Paz.
Desde agosto de 2022, Otty Patiño se desempeñaba como jefe negociador del Gobierno nacional en el proceso de paz que se adelanta con el Ejercito de Liberación Nacional ELN. A partir de la fecha tendrá a cargo la dirección de la Paz Total, uno de los pilares de la administración del presidente Petro.
Patiño cuenta con un amplio recorrido en procesos de negociación de paz. En 1990 fue negociador de los acuerdos de paz entre el M-19 y el Gobierno nacional. También integró la Asamblea Nacional Constituyente, como miembro de la Comisión Primera, donde se discutió el tema de derechos y garantías de la actual Carta Política de 1991.
Otty Oatiño se ha desempeñado como asesor de la Cátedra de Paz y Observatorios de la Universidad de Manizales. Es uno de los fundadores del Observatorio para la Paz, donde coordinó durante ocho años el programa Inteligencia para la Paz (1998-2006). Entre 2006 y 2015 dirigió el Observatorio de Culturas de Bogotá.
Por décadas se ha desempeñado como colaborador de periódicos y revistas. Hizo parte del grupo de columnistas del periódico El Tiempo durante ocho años y fue coordinador del Consejo Editorial del Noticiero AM/PM. Igualmente, es coautor de varios libros sobre el conflicto armado, entre los que se destacan Guerras inútiles, una historia de las Farc, Las verdaderas intenciones de los paramilitares y Las verdaderas intenciones de las Farc.
El trabajo del Laboratorio de Barrios Populares - Populab, que integran estudiantes, investigadores y docentes de las Escuelas de Arquitectura, Ingeniería Civil y Geomática e Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente de la Universidad del Valle, permitió que se legalizaran los barrios La Arboleda, Brisas de Las Palmas, Pampas del Mirador y Alto Polvorines de la comuna 18 en Cali.
El acto oficial de entrega de las Resoluciones de Legalización Urbanística se realizó el pasado sábado 18 de noviembre del 2023, donde los líderes y lideresas de los cuatro barrios con los que el PopuLab ha trabajado durante los últimos años participaron en un acto simbólico, a través del cual se les entregó las “cédulas”, hecho que representa el reconocimiento de los barrios por parte del Departamento Administrativo de Planeación.
“La materialización de las legalizaciones es uno de los procesos más importantes en términos de mejoramiento integral que se ha llevado a cabo en Cali en los últimos años. No solo demuestra la importancia que la Alcaldía le dio a estos procesos, sino también envía un mensaje para las comunidades que llevan tantos años habitando territorios que no han sido reconocidos como barrios, pero en los que se pagan servicios públicos e impuesto predial sobre las mejoras. Es un mensaje de cómo se puede lograr la inclusión de personas que no se han sentido parte de la ciudad” dijo Ángela María Franco, profesora de la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle y líder del equipo consultor y de investigación comisionado por la Secretaría de Vivienda Social y Hábitat para el desarrollo del proceso de mejoramiento que inició en el 2020.
“El reconocimiento es muy importante porque dignifica al ser, y ese esfuerzo que ustedes han hecho de manera individual para ser reconocidos sobre todo por un ente gubernamental, los valida como ciudadanos, haciéndolos más caleños de lo que ya son”, agregó la arquitecta Martha Liliana Hernández, Secretaria de Vivienda Social y Hábitat de la Alcaldía de Cali.
Desde su creación en 2022, uno de los objetivos del Populab ha sido apoyar la implementación de la política pública de Mejoramiento Integral del Hábitat con Enfoque Interseccional (MIH-I) como instrumento para la construcción de paz territorial urbana, a partir del trabajo coordinado entre la Secretaría de Vivienda Social y Hábitat, la Universidad del Valle y las comunidades residentes de los barrios populares.
Según datos de la CEPAL, en la actualidad en América Latina alrededor del 21% de la población urbana vive en asentamientos informales. En ese sentido, la agenda del Mejoramiento Integral de Barrios se ha consolidado en la región como una de las estrategias más efectivas para reconocer los esfuerzos de las comunidades que han autoproducido la ciudad.
En 2017, mediante el Acuerdo Municipal No. 0411, Cali adoptó la Política Pública de Mejoramiento Integral del Hábitat de los Asentamientos Humanos Precarios —conocida como MIHábitat— con el objetivo de implementar acciones tendientes a mejorar la calidad de vida de los residentes de estos asentamientos. Por lo tanto, el evento de legalización urbanística de los cuatro barrios de la comuna 18 constituye una acción concreta hacia la consolidación de un programa que se perfila como pionero en la ciudad.
Para la profesora Ángela Franco “la legalización es el momento cero de implementación del programa de Mejoramiento Integral del Hábitat en un territorio, pues la resolución de legalización permite iniciar inversiones para el mejoramiento de los barrios. Entre las acciones que se pueden gestionar con la legalización se encuentran: la construcción de parques, que ya la Universidad del Valle diseñó para cada uno de los barrios por encargo de la Secretaría de Vivienda Social y Hábitat hasta pre-pliegos de licitación; la mejora de la infraestructura educativa, el cuidado y los servicios públicos. También es el pilar para la construcción de paz territorial urbana, que es uno de los enfoques que el PopuLab ha querido privilegiar en sus procesos de mejoramiento integral”. (Link PB #1)
Durante el evento de legalización, los líderes comunitarios y representantes de los cuatro barrios recibieron los documentos de las legalizaciones. Fidelino Hernández, presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio Pampas del Mirador y uno de los primeros habitantes del barrio expresó: “este es un día histórico en mi vida y para la comunidad. Con la legalización de nuestro territorio tenemos opciones de buscar proyectos para nuestras comunidades. Que ya no nos digan que acá no se puede invertir porque somo ilegales”.
María Mellizo, representante del barrio Brisas de Las Palmas, resaltó el trabajo arduo que durante más de dos décadas ha adelantado la comunidad para lograr la legalización, en especial el liderazgo femenino representado en mujeres como Francy Mina y Margarita Sánchez, quienes han sido investigadoras comunitarias clave en los procesos participativos del PopuLab en el sector.
Como explicó la profesora Ángela María Franco Calderón, aunque el proceso ha sido liderado por la Secretaría de Vivienda Social y Hábitat, ha involucrado actores urbanos diversos y ha contado con el apoyo de entidades como el Ministerio de Vivienda, entidad que financió los estudios de riesgo, además del DAGMA, EMCALI y el Departamento de Planeación, entre otros que jugaron un papel fundamental en la formulación de los documentos. “Cali queda con un piloto que se puede replicar en otras zonas de la ciudad” añadió la docente.
Para el equipo del PopuLab la legalización demuestra que el trabajo en conjunto da sus frutos y sobre todo que los aportes creativos de la Universidad del Valle con enfoques distintos (como el Mejoramiento Integral del Hábitat con Enfoque interseccional) permite implementar procesos participativos incluyentes, transparentes y duraderos en los territorios.
De acuerdo con la Secretaria de Vivienda Martha Liliana Hernández, “quedan tres tareas pendientes: asegurar que el nuevo Plan Distrital de Desarrollo incluya metas de Mejoramiento Integral del Hábitat y legalización urbanística; gestionar los recursos para que puedan ser construidos los cuatro parques que ya diseñados para cada uno de los barrios; y garantizar que empiecen los procesos de titulación individual de cada uno de los residentes de estos barrios”.
Para los habitantes de la Comuna 18 ahora queda el conocimiento del proceso que implica trabajar de manera colectiva hacia un bien común. Un conocimiento que se puede compartir con otras comunidades que aún están fuera del mapa.