“Estamos haciendo una transición de ese momento de pánico, de expansión masiva, de alertas, de confinamientos, que es la pandemia, a una nueva etapa: la de la endemia”, afirma el profesor Adalberto Sánchez Gómez, director del Instituto Cisalva y docente del Departamento de Microbiología de Univalle.
Las enfermedades emergentes tienden a comportarse de la misma manera y la Covid 19, enfermedad causada por el virus SARS-CoV-2, no es la excepción. Dengue, Zika y chikungunya causaron alertas en su momento y ahora hacen parte de nuestro repertorio de enfermedades, a las que se considera endemias. Con éstas se trabajó en medidas de prevención y se aplicaron protocolos de salud pública.
El profesor Adalberto Sánchez explica que como toda enfermedad infecciosa emergente, la COVID- 19 está siguiendo el ciclo normal de este tipo de fenómenos, que empiezan, como vimos a principios de este año, con una expansión bastante notoria y un comportamiento exponencial.
“Poco a poco se ha estabilizado la tasa multiplicativa de la infección. Lo que se dio hacia abril y mayo, donde el número R0 nos mostraba signos de alerta, se ha ido estabilizando. Tenemos unas cifras que muestran que la enfermedad llegó a un punto en el que el virus sigue multiplicándose, pero no en las tasas que veíamos al principio.
El virus también obedece a condiciones y determinantes ambientales. Entramos en una transición de ciclo de lluvias, como la de las primeras etapas de la pandemia. En este caso las enfermedades respiratorias aumentan en localidades geográficas de la zona tropical, como la nuestra.
Probablemente por eso vemos que a finales de septiembre, octubre y noviembre la tasa de infectados no disminuyó como lo esperábamos, pero tuvo una tendencia a la estabilidad, hacia lo que buscábamos con el aplanamiento de la curva. No queríamos que la curva fuera muy pronunciada y creo que eso se ha logrado, al menos es lo que muestran las cifras que las autoridades nacionales del área de salud”, señaló el profesor Sánchez.
La enfermedad no dejará de ser infecciosa, pero va a tener tasas mucho menos agresivas. Las condiciones sociales, económicas y ambientales seguirán siendo determinantes de la susceptibilidad y riesgo de las personas frente al virus.
Los períodos de lluvias y la tendencia a las reuniones familiares en esta época de navidad y fin de año, donde el ambiente festivo provoca una actitud más desinhibida y se relajan las medidas de prevención, se ponen de manifiesto en las cifras de individuos reportados como positivos a diario, que se mantienen en intervalos de entre 8 mil a 10 mil y que lo más probable es que continúen así.
Manejo de la endemia, versus el de la pandemia
“Ya no vamos a tener cuarentenas de aislamiento total, de restricción de la movilidad, sino que ahora ciertas estrategias se mantienen, como el distanciamiento, las prácticas de higiene de manos, el evitar el contacto de éstas con las mucosas y conservar ciertas medidas de bioseguridad a la hora de compartir con los demás”, indicó el profesor Adalberto Sánchez sobre los cambios en las medias de prevención de contagios durante la endemia.
Desde la perspectiva del comportamiento epidemiológico de la enfermedad, en la pandemia hay una expansión del agente infeccioso, una gran cantidad de individuos que son susceptibles de ser contagiados y contagiar a otros, pues nunca habían estado expuestos al riesgo inmunológico.
A medida que la enfermedad se asienta y expande en la población, el número de individuos susceptibles va disminuyendo y así mismo la tasa de infección. Por esto, medidas tomadas en pandemia como las cuarentenas generales, que generalmente son las medidas estándar recomendadas para este tipo de enfermedades infecciosas, tienen un manejo diferente en la endemia.
El profesor Sánchez explica que otro punto importante que hace la diferencia en el abordaje de la enfermedad COVID-19 como endemia, es que ahora existen protocolos establecidos que guían a los profesionales de la salud en el tratamiento de la enfermedad, mientras que durante la pandemia los protocolos que se aplican son de emergencia y dependen en gran medida del criterio clínico de cada profesional.
“En la pandemia, con la nueva enfermedad, los protocolos de los sistemas de salud son de emergencia, de criterio clínico. Es el clínico, por su experticia y autonomía, el que decide qué estrategia terapéutica se va a implementar. Muchos profesionales de la salud, al ver ese fenómeno de severidad respiratoria en los pacientes, tomaron la decisión de utilizar el sistema de ayuda ventilatoria mecánica, la famosa intubación, que en algunos casos trajo más consecuencias que soluciones.
Ahora en la endemia, cuando hemos tenido un recorrido grande en experiencia para los equipos de salud, tenemos un protocolo, una guía que le dice a los profesionales en salud qué se debe hacer y eso es lo que estamos viendo”, afirmó, el profesor Sánchez.
A pesar de que el número de contagiados ha aumentado, la letalidad se ha mantenido con una tendencia a la baja, lo que indica mejores resultados en las estrategias de intervención terapéutica.
En esta nueva etapa también hay un aprendizaje ganado sobre las medidas de restricción, aseguramiento y control. Se mantiene la recomendación de evitar concentraciones en espacios cerrados, disminuir el número de personas por área o tener ventilación cruzada en los espacios pequeños.
“La endemia es un escenario en el cual hay un manejo mucho más pausado y riguroso. Es un manejo de menos emergencia, donde todo se hace más planificado y donde la respuesta exitosa respecto a la recuperación del paciente es mucho mayor. Con la COVID-19 la respuesta de autoridades en salud, de organizaciones y agencia públicas y privadas para intervenir ha sido tan grande que la transición de pandemia a endemia fue muy rápida”, dijo el profesor Sánchez.
La última gran pandemia a la que la humanidad se enfrentó, la Gripe Española, de principios del siglo anterior, fue un fenómeno mucho más largo. Durante casi dos años las tasas de infección y letalidad iban en aumento hasta que casi al tercer año se estabilizaron y la enfermedad hizo su tránsito a endemia, llegando con el cambio estacional en los países templados o en la temporada de lluvias de los tropicales.
La Universidad del Valle recibió varios reconocimientos durante la Noche de los Mejores 2020, una gala que anualmente realiza el Ministerio de Educación Nacional para distinguir el trabajo de estudiantes, docentes, directivos, instituciones educativas, instituciones de educación superior y secretarías de educación del País.
La Estrategia de Seguimiento y Acompañamiento Estudiantil ASES, adscrita a la Vicerrectoría Académica de la Universidad, ganó el reconocimiento a las Mejores prácticas y proyectos que fortalecen el Sistema de Aseguramiento de la Calidad, en la categoría Gestión Educativa y Fortalecimiento del Sistema de Aseguramiento de la Calidad en Educación.
La Estrategia ASES, surge en 2016 como iniciativa de la Vicerrectora Liliana Arias Castillo y actualmente es coordinada por la Profesora Martha Lucía Vásquez Truisi. ASES obtuvo este reconocimiento gracias al trabajo que ha venido realizando para disminuir los índices de deserción universitaria a través del acompañamiento de pares y del seguimiento académico a los estudiantes de los cuatro primeros semestres de la Universidad.
De igual manera, durante el mes de octubre, la Estrategia ASES obtuvo reconocimiento como Buena Práctica en el ámbito temático: Innovación Educativa e Impacto en los Resultados de Aprendizaje, en el marco del Foro Educativo Internacional de Resultados de Aprendizaje y Calidad en la Educación Superior.
La Universidad del Valle recibió de parte del Ministerio de Educación Nacional y el Consejo Nacional de Acreditación la Distinción Luis López de Mesa, que reconoce el Otorgamiento de Acreditación de Calidad a programas académicos entre el 17 de septiembre de 2019 hasta el 17 de julio de 2020. En este lapso Univalle acreditó 6 programas académicos.
En la Categoría “Trayectorias Educativas Completas y Reconocimiento de la excelencia académica: Reconocimiento José Francisco Socarrás – Mejor Saber Pro” fueron reconocidos Cesar Alejandro Lemos Lucumí del programa de Biología y Katherine Vallecilla Valencia de Medicina.
Durante la entrega de los reconocimientos, la ministra de Educación María Victoria Angulo resaltó la importancia de esta premiación, que reconoce la dedicación de aquellos que con su trabajo aportan a una educación de calidad, y que promueve el desarrollo integral y las trayectorias educativas completas de todos los niños, niñas, adolescentes y jóvenes colombianos, en el marco de la equidad e inclusión social.
"Hacer esta pausa para vernos y escucharnos en la distancia con el fin de exaltar el trabajo articulado del sector, nos permite reafirmar nuestro compromiso con la Educación como un motor de desarrollo y generador de oportunidades para los colombianos. Estos reconocimientos hacen parte de un proceso de construcción en equipo en el que las familias, secretarios de Educación, rectores, docentes, Instituciones y todos los actores del sector suman y contribuyen a un gran Pacto por la Educación en tiempos de grandes cambios y adaptaciones", explicó la ministra.
Durante la ceremonia se entregó el reconocimiento a la vida y obra en educación superior de la exdirectora del Icfes y vicerrectora académica de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, Margarita Peña Borrero y al ex rector de la Universidad Nacional y miembro de la Comisión de Sabios, Moisés Wasserman Lerner. Por último, el Ministerio entregó el reconocimiento Vida y obra de manera póstuma al profesor Abel Rodríguez.
La Licenciada en Literatura de la Universidad del Valle María Fernanda Urbano obtuvo el primer puesto en la categoría Creatividad y Expresión en Artes y Letras del Concurso Nacional Otto de Greiff que galardona a los mejores Trabajos de Grado de 2020.
María Fernanda ganó este premio por su monografía "Amalgama de fragmentos de un poema infinito: posmodernidad, géneros literarios y fanfiction", dirigida por la profesora Ida Valencia Ortiz. El Trabajo de Grado recibió mención meritoria por recomendación de los docentes evaluadores Gustavo Aragón y Hernando Urriago Benítez.
Por otra parte, los egresados de Fisioterapia Héctor Sebastián Calderón Erazo, Eduardo José Calderón Ortiz, Katherine López Cruces y Lizeth Alejandra Martínez ocuparon el tercer lugar en la categoría Ciencias de la Salud con la monografía “Efectividad de realidad virtual para entrenar balance y prevenir caídas del adulto mayor: Revisión sistemática”. Este trabajo de grado recibió mención meritoria por los evaluadores.
El Concurso Nacional Otto de Greiff - Mejores Trabajos de Grado, es un certamen creado por 10 universidades Colombianas que buscan, además de fortalecer sus relaciones interinstitucionales, promover la investigación y las comunidades académicas, resaltar y estimular aquellos trabajos de grado de pregrado que por su calidad, obtuvieron menciones honoríficas clasificadas como meritorias o laureadas y que merecen el reconocimiento de la comunidad universitaria, con el fin de promover la actividad investigativa en la formación de los nuevos profesionales.
En esta versión la Universidad del Valle participó con 14 trabajos de grado.
La premiación se realizó de manera virtual el pasado 4 de diciembre, con la participación de los autores de los trabajos ganadores y participantes, egresados y directivos de las universidades miembros.
Como parte del Encuentro de Investigación y Producción Académica organizado por el Instituto de Educación y Pedagogía, el profesor e investigador Javier Duque Daza, presentó su libro ‘La ciencia política y la formación del politólogo’.
En su nueva publicación, el reconocido politólogo no sólo presenta el nacimiento de la politología, históricamente, sino que ahonda en la diferencia y la autonomía de la politología frente a otras disciplinas de las ciencias sociales como la filosofía política y muestra un panorama general de ésta.
Duque expone que las ciencias sociales son saberes académicos institucionalizados de manera reciente, pues sólo se oficializaron desde la segunda mitad del siglo XIX en Europa y en Estados Unidos y desde comienzos del siglo XX en América Latina.
Explica que, para que la politología se instalase de manera autónoma dentro de las ciencias sociales, hubo que diferenciarla de otras como derecho, economía, ciencia política, historia política y filosofía política a partir de su orientación empírico-analítica.
El investigador afirma que, a partir de esa diferenciación, la politología encontró su lugar y se ha convertido en ‘la ciencia social de moda’. “Sólo en Colombia hay 42 planes o programas que pueden caracterizarse como politología o son muy cercanos a ella. Es un fenómeno sobre el que hay que reflexionar”.
En ese sentido, el libro se pregunta sobre las diferencias entre el pensamiento del sentido común sobre la política, el pensamiento de los filósofos políticos y el de los políticos comunitarios. “Son cuatro maneras de ejercer y de conocer la política. Por eso allí -en la publicación- se analizan en profundidad el sentido común en sus diversas acepciones, de la más peyorativa hasta aquella que la reivindica.
Además, enfatiza en la filosofía política y sus distinciones, porque un filósofo político analiza la política de forma diferente. El primero se ocupa de reflexiones conceptuales y teóricas, sobre cómo deberían ser el Estado, la política, la ética. Es importante, pero es diferente a lo que hacemos los politólogos. El politólogo hace la indagación de la realidad con base empírica. Ya no se ocupa de ese deber ser, sino que analiza por qué ocurren las cosas”.
Por otra parte, Duque Daza explica la diferencia entre políticos y politólogos, distinguiendo que el propósito de los primeros es absolutamente diferente al de los académicos porque su propósito es argumentar para persuadir y persuadir para buscar seguidores que apoyen sus propuestas, sus ambiciones políticas y su proyecto de sociedad.
Otro capítulo planteado por el docente es ‘La formación del politólogo’. En éste se habla sobre los componentes de la formación de un politólogo, la unión de sus conocimientos con otras ciencias, las posibilidades, las ventajas de conectarse con las redes colaborativas, con las asociaciones de académicos y los lugares de encuentro de los politólogos.
Es precisamente del encuentro de instituciones de ciencias políticas de donde parte el profesor Javier Duque para cruzar información y encontrar las intersecciones entre ellas, que lo condujeron a ocho campos de conocimiento, de los cuales habla en su libro con el objetivo de que puedan derivar en mallas curriculares o en líneas temáticas en el campo de la investigación.
Frente a su nueva publicación, el investigador expresó: “Este libro pues no es un manual ni una introducción a la disciplina; es una reflexión sobre cómo inició y en qué va el proceso de la politología, en qué se diferencia de otros conocimientos sobre lo político y sobre la política, cuál podría ser una orientación básica para formar a quienes ejercemos este campo en expansión. Estamos como la tesis de Steven Hawking sobre el universo que, aunque finito, está en expansión Así es un poco la politología. Espero pueda ser discutido y contribuya a la formación y a las discusiones y debates”.
La Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle tiene el gusto de invitarle a la celebración de sus 25 años de creación, que se realizará de forma virtual el próximo viernes 11 de diciembre a las 9:00 a.m.
Durante el evento tendremos la presentación de los sitios web conmemorativos, donde se podrán apreciar la línea de tiempo de los 25 años y la sala virtual de exposiciones denominada “Galería 25”. Además, proyectaremos un video conmemorativo en donde se destaca la trayectoria de las diferentes unidades académicas que componen la Facultad y su relación con las artes.
Igualmente, se realizará el lanzamiento de la serie documental “La Curvatura de la U”, que consta de seis piezas audiovisuales en las que personajes de la FAI abordan diversos temas desde sus perspectivas.
Estos productos fueron realizados en el marco de la conmemoración de los 25 años de la Facultad de Artes Integradas, con el apoyo del "Proyecto de Política Cultural de la Universidad del Valle" de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario.
Para asistir al evento, ingrese a través del siguiente enlace.
El youtuber colombiano y egresado de la Universidad del Valle Julioprofe, que enseña matemáticas en YouTube, logró el Récord Guiness este 7 de diciembre junto a la plataforma mexicana Recrea Academy.
Tomado de Pulzo
De acuerdo con los delegados de los Récords Guiness, fueron 213.586 los espectadores que llevaron al colombiano a conseguir la marca.
Julio Alberto Ríos, el ingeniero civil famoso entre los estudiantes colombianos y de otras partes del mundo por ayudarles a mejorar sus habilidades en matemáticas, ya había intentado romper el récord de más ‘estudiantes’ reunidos en un mismo lugar para una clase, pero se quedó a poco de conseguirlo.
Esta vez el que pidió ayuda en redes sociales fue él, y sus alumnos no lo defraudaron. Compartieron la citación y le cumplieron, ayudándolo a batir la marca esta vez.
Vea la clase en Youtube
Tomado de ADN Cali
CON ESTE CLÚSTER SE LE APUESTA A PRODUCIR ENERGÍAS LIMPIAS.
La unión del clúster de Energía Eléctrica del Suroccidente, liderado por la Universidad del Valle, con el Cluster de Bioenergía, coordinado por la Cámara de Comercio de Cali, dio vida al clúster de Energía Inteligente.
Las líneas de negocio para el clúster de Energía Inteligente son la generación inteligente, la movilidad sostenible, la integración vertical con otras industrias y las redes y microredes inteligentes. Estas líneas se priorizaron con base en la realidad regional y también los desafíos y oportunidades globales de la industria.
“Es muy grato para nosotros haber logrado la integración de estos dos clúster, fue clave el liderazgo de varias empresas del Valle del Cauca y contamos también con el acompañamiento de la firma Cluster Development Colombia”, afirmó el presidente de la Cámara de Comercio de Cali, Esteban Piedrahíta.
Por su parte, Mauricio Iragorri, presidente del Grupo MayagÜez, señaló que “el clúster de Energía Inteligente es un ejemplo de unión de esfuerzos para lograr ser más competitivos. Nuestro reto ahora es cómo lograr hacer de este clúster un ecosistema de innovación”.
Desde hace varios años, las energías renovables se han visto menos afectadas que las derivadas de otras fuentes y la inversión en tecnologías limpias será uno de los negocios del futuro.
Tomado de La Silla Vacía
Desde las laderas de Cali y y las calles de Quibdó nacieron dos historias que hablan inglés y cuentan sobre la importancia de la educación comprometida socialmente para la superación de las brechas en las regiones, promovidas por la centralización de la calidad educativa y contra el que apuestas como las de Adarley y Beinerth luchan a diario.
Movidos por el mismo espíritu de llevar calidad educativa a la reunión, desde la Universidad del Valle compartimos estas historias donde Adarley, un egresado de nuestra institución y Beinerth, un docente con gran apreciación por el poder del idioma inglés para transformar vidas, encuentran en la formación en esta segunda lengua una forma de crear una sociedad más justa.
Hace 25 años, cuando tenía 15, Adarley Manrique compró un diccionario de inglés y empezó a aprender por su cuenta algunas palabras. Con los días empezó a armar pequeñas frases y, poco a poco, se fue acercando a su sueño de ser bilingüe hasta que logró ingresar a la Universidad del Valle y estudiar licenciatura en lenguas.
Sin saberlo, fue un autodidacta en su adolescencia, pero no precisamente porque quisiera, sino porque en su casa las entradas no daban para pagar institutos, clases extras ni profesores privados.
Al terminar su carrera, Manrique le apostó a crear un instituto de inglés que acercara a los jóvenes a un segundo idioma. Su hermana Lilibeydy lo apoyó en su propuesta, ella sabía de primera mano las oportunidades que abría el inglés.
A los 20 años y recién graduada de licenciatura en lenguas extranjeras de la Universidad del Valle, Lilibeydy Manrique se había ido a vivir a Estados Unidos, donde se ganó la vida enseñando español.
A diferencia de los colombianos con los que compartía en Washington, ella no podía hablar de visitas a un club o a un bar, tampoco de una ida a cine. Su infancia en Siloe, un barrio al occidente de Cali donde uno de cada cinco niños vive en pobreza extrema, había sido muy distinta.
“Yo dije: La única razón por la que estoy hablando con estos colombianos aquí, en esta ciudad tan lejos de mi país es porque yo también sé inglés. Y ahí fue que me di cuenta que el inglés cierra brechas de desigualdad”, cuenta Lilibeidy, al recordar esa experiencia de hace más de 10 años.
De la idea de un instituto de inglés se pasó a un colegio para que fuera sostenible en el tiempo, así los estudiantes serían más constantes y no dependería de la disciplina de los matriculados.
Siloé fue el lugar escogido para que funcionara la institución que tenía como fin fortalecer el aprendizaje de inglés en niños de estratos uno, dos y tres durante la primaria.
Mientras esto sucedía iniciaron la Fundación Able que funciona como un proyecto social de enseñanza de inglés, cultura y emprendimiento para jóvenes de la comuna 20 en Cali.
Lilibeidy y Adarley abrieron las puertas del colegio La Fontaine en 2016, inicialmente con el nombre de Lucerito. Hoy cuenta con 15 empleados, de los cuales 11 son profesores que dictan clases a 174 estudiantes (de los cuales el 30 por ciento tienen becas). La meta de 2021 es tener 100 estudiantes becados.
A la semana enseñan cinco horas de inglés, pero necesitarían cinco más para ser considerado un colegio con énfasis en inglés y dictar más de la mitad de las clases en ese idioma para ser considerado bilingüe.
Una categoría que sólo tienen 111 colegios en el país, de los cuales el 45 por ciento están en Bogotá, según Portafolio.
Para Isabel Tejada, codirectora del grupo de investigación ‘Educación para el bilingüismo y el multilingüismo’ de la Universidad de los Andes, las horas de inglés no son las que determinan el aprendizaje.
“Se necesita algo que acá (en Colombia) no se puede garantizar: la interacción”, dice, y recalca que lo que se requiere es apropiarse del contenido y ponerlo en práctica. Algo difícil de realizar cuando no hay con quién usar el idioma por fuera de las clases y, en salones con más de 35 estudiantes, a un sólo docente le queda más complejo estar pendiente de este aprendizaje.
Lejos de la meta
En 2004, el gobierno de Álvaro Uribe creó el Programa Nacional de Bilingüismo con el fin de dominar el inglés como segundo idioma.
Su objetivo era que la mitad de los estudiantes de 11 lograran el nivel B1 en el primer año del programa.
Sin embargo, en 2018, trece años después de la meta propuesta, sólo el 4.3 por ciento de los estudiantes de colegios públicos alcanzaron el nivel esperado. Por el contrario, el 46 por ciento de los estudiantes de instituciones oficiales se encuentran en el nivel más básico (A-).
En 2013, el Ministerio de Educación a cargo de Maria Fernanda Campo durante el Gobierno de Juan Manuel Santos, hizo un examen diagnóstico a más de 7600 docentes de inglés y concluyó que sólo el 43 por ciento dominaban la lengua en B2, o sea que hablaban el inglés con confianza.
Dos años después, la entonces ministra de educación, Gina Parody, decretó que todo el que se graduara de licenciatura en inglés debía tener un nivel avanzado en este idioma (C1) para 2018.
Un año antes, el país ya tenía un déficit de 3200 docentes que enseñaran inglés.
Entre las metas del Plan Nacional de Bilingüismo para 2022 de Iván Duque, está contar con 8 mil docentes de inglés en formación continua y en temas de bilingüismo. Entre el año pasado y este van poco más de 3 mil.
El Gobierno también prometió fortalecer la enseñanza en inglés de 35 Escuelas Normales Superiores (las que se encargan de la formación inicial de docentes), algo que ya cumplió.
Algunas de las ocho docentes de La Fontaine hacen parte de esas escuelas, pero es Lilibeydy, la actual directora de La Fontaine, la que junto a otros dos maestros dicta clases de inglés.
Antes de la pandemia, se apoyaban con voluntarios nativos de inglés que acompañaban a los niños en el perfeccionamiento de la lengua, pero con el covid perdieron esa ayuda.
“Nosotros no queremos que los niños crezcan con el sueño americano, pero sí que sepan que son ciudadanos globales, que hay un mundo afuera que ellos tienen la oportunidad de conocer más allá de las lomas hermosas de Siloé”, asegura Lilibeidy, quien considera que hoy el inglés sigue siendo un conocimiento de élite como lo vivió ella y su hermano hace más de 20 años.
Con La Fontaine (que oferta hasta quinto de primaria) y la Fundación Able, los hermanos Manrique ponen su granito de arena para cerrar las brechas de bilingüismo en Colombia desde la tercera ciudad más importante del país.
Y desde Chocó, Beinerth Chitiva, también aporta en este propósito.
Beinerth y el sueño de un Chocó bilingüe
En 2013, Beinerth Chitiva, quien fue docente de la Institución Universitaria Colombo Americana - Única, especializada en formar maestros bilingues; convenció a su esposa, empacó las maletas y, aún con los reproches de sus hijos, a finales de ese año y junto con su familia, dejó la capital del país y regresó a su natal Quibdó.
A diferencia de muchos en Quibdó, Chitiva logró acceder a la educación superior, y se graduó de lenguas modernas con énfasis en inglés en la Universidad Tecnológica del Chocó; salió de su ciudad a trabajar en Cali como docente de inglés del Instituto Colombo Americano, se convirtió en abogado de la Universidad Católica de Bogotá y viajó a Estados Unidos como parte de un intercambio.
Fue profesor de español en Michigan y en 2005, con el apoyo de Colfuturo, inició una maestría en tecnología educativa en la Universidad de Michigan. Al terminar sus estudios en 2007 regresó a Colombia no sólo por el requisito que tenía con Colfuturo de regresar, sino porque sentía que tenía el compromiso de aportar de forma positiva a su país.
Llegó a Bogotá a trabajar en la Institución Universitaria Colombo Americana, en la que coordinó el departamento de inglés y trabajó como docente. Después de siete años y con el deseo de ayudar en el desarrollo de su departamento, regresó a Chocó.
Una decisión que muchos le tacharon de loca porque, cada año, Chocó entra en la lista de los departamentos con mayor desempleo y pobreza en el país.
Pero Beinerth tenía un plan para regresar a su ciudad: mientras su esposa se encargaba del emprendimiento familiar (una heladería de sabores propios de la región), él se dedicaría a fundar un centro para aprender inglés a bajo costo para que más niños de Chocó pudieran ser bilingües.
La heladería no se hizo realidad. Pero en 2014, Beinerth abrió el Centro para el Aprendizaje de Inglés en Quibdó, una corporación sin ánimo de lucro. Desde entonces, tiene un promedio de 120 estudiantes al año.
Uno de los grandes resultados del instituto de Beinerth es que en las pruebas Saber 11 del año pasado, sus estudiantes tuvieron un promedio de 73 puntos, mientras que el país no alcanzó los 50 puntos y Chocó no llegó a los 40, según este informe del Laboratorio de Economía para la Educación de la Universidad Javeriana.
Chitiva le aseguró a La Silla que el 87 por ciento de los estudiantes que presentaron la prueba se encuentran en los estándares B1 y B+, los niveles más altos de calificación de las pruebas Saber, lo que quiere decir que pueden comprender textos y conversaciones y comunicarse con un amplio vocabulario, según el Marco Común Europeo de Referencia que es un estándar internacional para calificar las competencias en inglés.
El B1, el cuarto de los cinco escalafones con los que se califica el desempeño de ese idioma en Colombia (comprender y expresarse de forma oral y escrita), era el nivel que la mitad de los estudiantes que terminaban bachillerato debían tener en 2005, un año después de que Uribe creara el Programa Nacional de Bilingüismo, meta que no se ha logrado ni en un 5 por ciento hasta 2018.
“Es difícil medir a todo el país con el mismo rasero cuando todos no tienen las mismas condiciones, pero esa es la realidad”, dice Beinerth quien por esa misma desigualdad ofrece becas completas y parciales para futuros estudiantes de su instituto o de la Universidad Tecnológica del Chocó.
Para Chitiva, quien considera los retos que tiene el país pasan por capacitar más docentes en inglés, contar con aulas que tengan herramientas tecnológicas y audiovisuales para que la enseñanza sea más integra.
En su instituto, Beinerth ya ha superado ambos obstáculos, por eso busca que más estudiantes de bajo recursos tengan oportunidades con el inglés.
Una de las beneficiarias de las becas que ofrece Chitiva fue Maryuri Zuñiga, quien desde los 12 años llegó de la vereda Uzaraga, en el Bajo Baudó, a Quibdó para trabajar como empleada doméstica en hogares, mientras terminaba el colegio. El sueño de estudiar inglés era lejano hasta que Beinerth le dio una beca.
Lleva seis de los diez semestres, y aunque Maryuri sabe que le falta perfeccionar su inglés, espera en un futuro cercano que este segundo idioma le abra las puertas. “Quiero seguir estudiando, conocer otras partes del mundo, afianzar más la lengua en un país donde el inglés sea nativo”
Liz Violeta Castañeda, de 15 años, también pagó sólo la mitad de los costos del instituto; llegó allá porque su mamá, Yaffaidy Córdoba, una administradora de empresas, no quería que repitiera su historia de perder oportunidades laborales por no saber inglés.
“Hoy en día, dominar una segunda lengua, en este caso el inglés es muy importante para tener mayor posibilidad de acceder a mejores trabajos en el mercado laboral y mayores salarios. Básicamente esa habilidad ya es indispensable”, le dijo a La Silla Luz Karime Abadía, codirectora del Laboratorio de Economía para la Educación de la Universidad Javeriana
Además de lograr o no un empleo, manejar un segundo idioma impacta en el salario. Según la revista Forbes, una persona bilingüe puede ganar hasta un 25 por ciento más que una persona que no lo es (aunque no aclara si en Colombia o en cualquier lugar del mundo).
En este caso, Isabel Tejada del grupo de investigación ‘Educación para el bilingüismo y el multilingüismo’, dice que ganar más o no depende del nivel de inglés técnico, es decir del que maneja una terminología propia de cada carrera.
“Lo que estamos intentando hacer en el sector educativo es que los estudiantes tengan un nivel básico y luego tengan la oportunidad de escoger cómo lo refuerzan en la educación superior”, aclara Tejada, aún cuando reconoce que hay un porcentaje importante de jóvenes que no llegan a la universidad.
Bajo la lupa de varios estudios, el aprendizaje en inglés en el país no marcha bien. Por ejemplo, el mes pasado Colombia ocupó el puesto 77 entre 100 países evaluados cuya lengua nativa no es el inglés, según el estudio EF English Proficiency Index (EPI) y su clasificación en habilidades de escritura y comprensión auditiva fue ‘muy bajo’.
Sin embargo, Carolina Cruz, jefe de inglés para sistemas educativos del British Council, le dijo a La Silla que el estudio del English Proficiency Index no toma una muestra representativa del país y la evaluación que realiza es de manera virtual a la que cualquier persona puede acceder, por lo que no expone la realidad completa del país frente al inglés.
Cruz aclaró que aunque no se ha alcanzado un nivel alto de inglés, sí ha disminuido el porcentaje de estudiantes en niveles muy básicos. Además, dijo que el Gobierno realizaba un esfuerzo por cerrar estas brechas.
“Hace tres años un estudiante de un colegio público no contaba con materiales para aprender inglés, ahora contamos con un curriculo sugerido para enseñar inglés, materiales o libros para aprender con los profesores que también están online y los docentes se han entrenado en el uso y manejo de estas herramientas”, dijo Cruz.
Este año, el Ministerio de Educación entregó más de 1,6 millones de libros de inglés en más de 4500 instituciones educativas en todo el país.
Por ahora, el bilinguismo en el país sigue siendo un reto en un mundo en el que el inglés se ha convertido en un idioma universal. Y que lo será cada vez más.
Como dice María Luz Rodríguez, en nuestro podcast El Futuro del Futuro, los mejores empleos en diez años, que serán aquellos vinculados a la tecnología, se ubicarán en aquellos países cuya población trabajadora esté preparada para ellos. “Porque la tecnología permite ubicarlos en cualquier país del mundo”, dice. Y el prerrequisito básico es que hablen inglés.
“¿Por qué el inglés? porque el inglés es la lengua de la globalización, de la ciencia, de la tecnología. El mundo habla inglés. Quizá en 10 años tengamos que cambiar a otro idioma, pero aprender una lengua extranjera ya te cambia, dejas de pensar sólo en tu cultura, alzas la vista y ves todo el mundo que te rodea”, asegura Lilibeydy, desde el colegio La Fontaine en Cali.
Carvajal habló en En vivo extra junto con Carmen Millán, directora del Instituto Caro y Cuervo, y Fabio Martínez, escritor y académico de UniValle, a propósito de los cinco años del fallecimiento del novelista chocoano Arnoldo Palacios, autor de Las estrellas son negras.
Tomado de Blogs El Espectador
Carvajal Rueda, uno de los críticos que mejor conoce la vida y las novelas de Arnoldo Palacios, resaltó el realismo de sus obras y aspectos biográficos del escritor.
Alfonso Carvajal es escritor, editor y columnista. Autor de las novelas Hábitos nocturnos (2008), El desencantado de la eternidad (1994), La sonata del peregrino y Ruega por nosotros. De los libros de cuentos Pequeños crímenes de amor y Jardines sin flores. Columnista de literatura de El Tiempo.
Estas fueron sus respuestas a la periodista María Perea Villegas:
¿Por qué parece que le bastó a Arnoldo Palacios una novela corta para hacerse a un lugar en la literatura colombiana?
Las estrellas son negras es una novela pionera en Colombia que trata y describe lo urbano en medio de la selva, y logra transmitirlo en un ambiente y lenguaje originales.
Es la Quibdó de la década de los cuarenta en el siglo XX. Antecede a Cien años de soledad y La tejedora de coronas, en una época donde la industria editorial era precaria.
Su lenguaje combina lo castizo con el dialecto vernáculo, expresado a través de una voz poderosa y espontánea.
Con momentos poéticos y un crudo realismo narra una historia casi inocente, porque el protagonista es Irra, un adolescente, entonces vemos el mundo a través de su mirada.
En el trasfondo la novela recorre también la adversidad y pobreza de una raza que está sometida, que no participa de los privilegios de una clase dominante.
Creo que este fragmento resume el hondo mensaje del libro: «Algunos nacemos para morir sin tregua… Otros nacen para la alegría. Son estrellas diferentes. Las de ellos titilan eternamente y tienen el precio del diamante. Y la mía, Señor, es una estrella negra… ¡Negra como mi cara, Señor!».
Háblenos, por favor, sucintamente de los orígenes, la formación y la vida de Arnoldo Palacios.
Los orígenes de Arnoldo Palacios comienzan en Certeguí, Chocó, donde nace en 1924.
En su infancia, rodeado del río y la espesura selvática, oyó en las rondas nocturnas algunos cuentos de Las mil y una noches, que leía el tío Juan, y el tío Arcesio relataba la rica oralidad de la región, en décimas, versos o coplas.
Estudia en Quibdó y termina su bachillerato en Bogotá, en el Camilo Torres. En 1949, en la capital, el editor catalán le publica 500 ejemplares de Las estrellas son negras.
Se gana una beca y va a estudiar a París Lenguas clásicas. En Francia vive más de 50 años, donde estudia literatura, idiomas y el sentido histórico de su raza.
Otras novelas que publica posteriormente son La selva y la lluvia y Buscando mi madrededios que son textos de obligada lectura para acercarse a su literatura y a la población afrocolombiana.
¿Conoce a un escritor o poeta afrocolombiano vivo, ojalá joven, que nos quieran recomendar?
Recomiendo a Javier Ortiz Cassiani, historiador y escritor cartagenero, columnista de El Espectador. Su espíritu crítico lo ha llevado a escribir Un diablo al que llaman tren, sobre el ferrocarril Cartagena-Calamar, y es un estudioso de la masacre de las bananeras, entre otros temas.
La Vicerrectoría Académica de la Universidad del Valle requiere actualizar su Banco de Datos de Profesores Contratistas Elegibles (BDPCE) con profesionales preferiblemente con postgrado.
Los interesados en participar en esta convocatoria pueden inscribirse entre el 6 y el 20 de diciembre del presente año.
Los aspirantes deberán acreditar título profesional y preferiblemente postgrado, experiencia profesional o docente en el área, ser ciudadano colombiano en ejercicio o residente autorizado.