Feria Internacional del Libro de Cali abrirá sus puertas el 10 de Octubre

La Alcaldía de Cali, la Universidad del Valle y la Fundación Spiwak presentaron hoy ante los medios de comunicación la cuarta versión de la Feria Internacional del Libro de Cali que tendrá lugar entre el 10 y el 20 de octubre próximos en el Bulevar del Río. En esta ocasión la Universidad del Valle presentará en su estand un número aproximado de 40 nuevos títulos producidos por su Programa Editorial, entre los que figuran varias obras traducidas del francés.

El rector de Univalle, Edgar Varela Barrios destacó que, a lo largo de estos cuatro años, la institución académica participa aportando recursos para la realización de este evento cultural de ciudad que a la fecha ha congregado a más de 287.000 asistentes. Recordó que Univalle ha impulsado la regionalización de la Feria Internacional del Libro de Cali en cinco de sus sedes: Palmira, Buga, Tuluá, Buenaventura y Cartago. En todas ellas se realizará un amplio número de actividades que incluyen conversatorios, recitales, proyección de películas, talleres y presentaciones de libros.

Durante la realización de la Feria del Libro, profesores, escritores e investigadores vinculados a la Universidad del Valle presentarán las nuevas producciones editoriales en el marco de las conferencias y conversatorios que se realizarán en los auditorios del certamen.

La Universidad rendirá homenaje al escritor Gustavo Álvarez Gardeazábal el 10 de octubre y como parte del mismo se presentará la reedición de varias de las obras de este reconocido artista tulueño, las cuales serán reeditadas por el Programa Editorial que dirige el profesor Omar Díaz Saldaña.

Durante el acto de presentación de la FILCali, La Secretaria de Cultura de Cali, Luz Adriana Betancouth Lorza, reconoció el papel que ha ocupado la Universidad del Valle como coorganizadora del evento y recordó que fue el rector Varela quien propuso hace más de un año la vinculación de Francia como país invitado tal como se logró con el apoyo de los organizadores. La funcionaria, egresada de la Universidad, estuvo de acuerdo con la nueva propuesta del profesor Varela de promover que China sea el invitado especial de la Feria en su próxima versión.

A su turno, el Presidente de la Fundación Spiwak, Angel Spiwak resaltó que se haya consolidado la Feria Internacional del Libro como un esfuerzo de los sectores público y privado de la ciudad de Cali lo que constituye, según el empresario, un ejemplo de cooperación en un propósito de promoción de la cultura regional y nacional.

El profesor Edgar Varela Barrios señaló que la Universidad del Valle buscará que en futuras versiones del certamen se pueda amplíe el componente regional a las nueve sedes de la Universidad. Dijo que es necesario que en las ciudades donde hay presencia de Univalle se pueda contar con librerías universitarias y comentó que la Universidad y el grupo de editoriales universitarias del Pacífico, están haciendo un esfuerzo importante para que sus producciones editoriales, en especial las científicas y artísticas, se difundan entre públicos más amplios.

En los últimos tres años, el Programa Editorial de Univalle ha editado más de 135 nuevos títulos que contribuyen a ampliar la producción científica y cultural de la región en diversos campos.

Universidad de La Habana y Univalle estudian lazos de cooperación académica

Directivas de la Universidad del Valle se reunieron con un grupo de docentes de la Universidad de La Habana para estudiar posibilidades de cooperación académica.

La reunión estuvo encabezada por el rector Edgar Varela Barrios; el director de Regionalización Jairo Corchuelo y la directora de Autoevaluación y Calidad Académica Claudia Payán Villamizar.

La delegación de la Universidad de La Habana estuvo compuesta por los docentes e investigadores Míriam Hernández Colina y René Delgado Hernández.

“Nos reunimos con docentes de la Universidad de La Habana, de nuestra Facultad de Salud y de la Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica para concretar un acuerdo de cooperación académica con la Universidad de La Habana, con el objetivo de mejorar la oferta de pregrado y posgrado” señaló el rector Varela.

Una de las posibilidades de cooperación se daría a través de dos programas que están en proceso de conformar la oferta académica de Univalle: Regencia de farmacia y Química farmaceútica, áreas en las que la Universidad de La Habana tiene varios aprendizajes.

“Hemos planteado la posibilidad de crear un programa de pregrado en biotecnología. Ya hay un camino y un aprendizaje en Cuba. Ellos están cooperando con otros países latinoamericanos en esta dirección. También hemos hablado de la posibilidad de crear posgrados en estas mismas áreas” planteó el rector.

La Universidad de La Habana es una institución de excelencia, con más de 300 años de creación. Su misión es contribuir al desarrollo económico, social, cultural y político, a través del despliegue de los procesos de formación continua de profesionales integrales; ciencia, tecnología e innovación y extensión universitaria. Cuenta con más de 14 mil estudiantes de pregrado, 797 de doctorado y más de 3000 en maestría y especialidades.

Como parte de la agenda de trabajo se prevé la realización de un seminario con varios actores regionales, como empresarios, representantes de empresas farmaceúticas, investigadores y representantes de otras instituciones de educación superior para articular esfuerzos en las áreas de la química farmaceútica.

 

Presidente de la Cámara de Comercio de Cali en el Seminario Dirección de Empresas

Esteban Piedrahita Uribe, Presidente de la Cámara de Comercio de Cali, estará como invitado en la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle, el próximo martes 08 de octubre, presentando la conferencia “Liderazgo Empresarial Regional”, en el marco del “Seminario Dirección de Empresas” ofrecido por la Maestría en Administración.

El evento tendrá lugar en el auditorio Diego Israel Delgadillo Rodríguez, a partir de las 7:00 p.m. en el campus San Fernando, con entrada libre.

Piedrahita Uribe es economista con altos honores de la Universidad de Harvard, con maestría en Filosofía e Historia de la Ciencia con Mérito del London School of Economics. Se ha desempeñado como director general del Departamento Nacional de Planeación, asesor del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, presidente de la Revista Poder, editor económico de la Revista Semana y banquero de inversión con Salomón Brothers en Nueva York. Ha sido miembro de las juntas directivas de Cementos Argos, Banco Agrario y Ecopetrol.

El “Seminario Dirección de Empresas” tiene como objetivo presentar a los estudiantes los modelos de Dirección de Empresas o Alta Gerencia para que a partir de la visión adquirida comprendan cómo se dirigen las empresas del futuro o las denominadas empresas de clase mundial; es coordinado por el profesor Hugo José Ospina Patiño, quien ha estado vinculado por más de 40 años al sector empresarial del Valle del Cauca. Su relación con dicho entorno le ha permitido mantener contactos con los diferentes presidentes y gerentes de empresas, a los cuales invita regularmente.

“Hay un capítulo especial en el seminario donde se aborda el ciclo de vida de las empresas, ese elemento es prácticamente el objetivo de la Cámara de Comercio de Cali: ayudar a crear, desarrollar y mantener sostenible las empresas vallecaucanas, de ahí, la pertinencia del Dr. Esteban Piedrahita en el seminario, desde el punto de vista de la experiencia práctica de los Modelos de Dirección”, afirmó el profesor Hugo José Ospina.

Además de visualizar los modelos de gerencia que tradicionalmente se han venido utilizando y proyectar los modelos sostenibles hacia la posteridad, el seminario ofrece herramientas de dirección de empresas, trabajo en equipo, productividad, calidad, estructuras organizacionales, es decir, es un espacio propicio en el que los gerentes crecen y se preparan para liderar las empresas del futuro.

Diplomado Impactando realidades

La Secretaría de Salud Pública de Santiago de Cali con apoyo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle, ha diseñado una estrategia de movilización social y comunitaria para mejorar la participación de las personas víctimas del conflicto armado, líderes, lideresas y sus organizaciones en los procesos de atención psicosocial y en salud integral, a los cuales tienen derecho; la cual tiene como línea estratégica el desarrollo de procesos de formación que faciliten el empoderamiento de la comunidad respecto a estos temas.

Por ese motivo se encuentran abiertas las inscripciones al diplomado “Impactando Realidades y Fomentando el Empoderamiento de la Población Víctima Residente en la Ciudad de Cali”, el cual se realizará del 03 de octubre al 12 de Diciembre de este año.

El objetivo de este diplomado es promover los cambios de actitudes de la población víctima en cuanto a la participación social efectiva en salud y la incidencia política de los líderes, lideresas y población víctima en general que estarán inmersos en el programa de capacitación.

Esta formación dirigida a líderes, lideresas y población víctima del conflicto armado, registrada en el Registro Único de Víctimas (RUV), estará compuesto por 7 módulos. Cada módulo contará con una intensidad horaria de entre 8 y 16 horas, para un total de 110 horas; se desarrollará con un modelo teórico-práctico, donde se pretende fomentar la participación efectiva de las víctimas a partir de las experiencias de los participantes, colocando en práctica lo aprendido teóricamente con sus propias comunidades.

Los profesores que impartirán el diplomado son:

Manuel Alejandro Moreno Camacho: Psicoanalista Psicólogo de Universidad de San Buenaventura, Magíster en Sociología de la Universidad del Valle y estudiante de Doctorado en Psicología de la Universidad del Valle.

Jorge Eliecer Otero Pillimue: Profesional del área de la salud encargado de la prevención de las deficiencias y la exclusión; promoción del desarrollo humano, la salud y la comunicación; evaluación, rehabilitación, habilitación y fomento de la realización humana en personas con discapacidad, desordenes y/o variaciones en la comunicación o en riesgo de adquirirlo.

Yuby Mapallo Silva: Fisioterapeuta, maestrante en Salud Pública con experiencia en el diseño, gestión y desarrollo de herramientas y proyectos de investigación y de desarrollo comunitario con énfasis en procesos dirigidos a poblaciones vulnerables.

Edgar Grueso: Psicólogo Clínico Especialista en Seguridad y Salud en el trabajo, Docente de la Universidad Santiago de Cali y miembro activo grupo de Investigación IEP Universidad del Valle.

Sindy Lorena Villegas: Profesional en Trabajo Social de la Universidad del Valle, Especialista en cultura de paz y derecho internacional humanitario de la Pontificia Universidad Javeriana – Cali.

Formulario de inscripción al diplomado https://forms.gle/9qTUKg5S7Ke3dxSc8 

Convocatoria 15 Coloquio de Investigación en Salud Pública

La Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle invita al 15º Coloquio de Investigación en Salud Pública: "Formación en Salud Pública, ¿para qué, para quiénes y desde dónde".

Este año, en su decimoquinta versión, el Coloquio se realizará en Cali en la Universidad del Valle, sede San Fernando los días 25, 26 y 27 de noviembre de 2019 y será organizado por un Comité Interuniversitario, integrado por profesores y profesoras de la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad del Valle, la Universidad Surcolombiana, la Universidad de los Llanos, la Universidad de Antioquia (Facultad Nacional de Salud Pública y Facultad de Enfermería), la Universidad Industrial de Santander, la Universidad de Nariño, la Universidad de Sucre, la Pontificia Universidad Javeriana (Bogotá y Cali), la Universidad Santo Tomás, la Universidad CES, la Universidad del Norte, la Universidad El Bosque, la Universidad de los Andes, la Universidad Autónoma de Manizales y la Fundación Universitaria del Área Andina.

En esta versión del Coloquio, el Comité organizador invita directamente a investigadores que hayan sustentado o defendido sus tesis de grado en los últimos dos años. Estos investigadores tendrán a su cargo la apertura de las mesas temáticas del Coloquio y se espera de ellos que, además de presentar su desarrollos temáticos particulares, motiven el ejercicio de la investigación a través de la narración sus experiencias. Cada uno de ellos deberá enviar al Comité organizador un párrafo síntesis de la investigación que permita ubicarla en la mesa temática más adecuada.

Bases de la convocatoria: http://bit.ly/2mMV3Q1 
Formulario de inscripción: http://bit.ly/2lyxsCJ 

Contacto: Liliana Henao Kaffure
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Univalle se inscribió en la Conmemoración del Bicentenario

Gracias al trabajo de investigación realizado por la Universidad del Valle, la Batalla de San Juanito, acaecida el 28 de septiembre de 1819, se incluyó como uno de los hechos históricos de primer orden en el marco de la celebración del Bicentenario de la Independencia de Colombia.

El pasado sábado 28 de septiembre de 2019, se celebró la conmemoración de esta gesta libertaria vallecaucana en la Plaza Fuenmayor de Buga, con un acto presidido por la ministra de Cultura, Carmen Inés Vásquez Camacho y la Gobernadora del Valle Dilian Francisca Toro; y con la presencia del alcalde de Buga, Julián Latorre; el rector de la Universidad del Valle, Edgar Varela Barrios y miembros de la cúpula militar y de policía, así como autoridades civiles y eclesiales

De acuerdo con el profesor Alonso Valencia Llano, investigador del Departamento de Historia, la batalla de San Juanito estaba perdida en la memoria de los vallecaucanos y de los colombianos. “Esta batalla, que fue tan importante, no aparecía registrada y entonces hicimos un trabajo en el Centro de Estudios Regionales de la Universidad del Valle para que fuera reconocida”.

Es la batalla de independencia vallecaucana, en donde se da la mayor participación popular y fue incluida en el proyecto del Gobierno nacional para la conmemoración del Bicentenario de la Independencia. En el acto de celebración, luego del desfile militar, hubo una gran participación de niños pertenecientes a las escuelas y colegios de Buga. Los maestros organizaron puestas en escena para que los pequeños, con apoyo de los grupos culturales y de teatro hicieran sus presentaciones. Se utilizaron vestuarios de época y escenografías para mostrar hechos en los cuales la presencia de heroínas como Antonia Ruiz fue muy destacada. La líder afro lideró el ataque contra los españoles el 28 de septiembre de 1819. Su hijo había sido fusilado años antes por tropas realistas.

La batalla de San Juanito culmina un proceso de resistencia y de organización social de los habitantes del Valle del Cauca. Es una mezcla de los sectores afro, indígenas y criollos, que los mismos españoles llamaban “los libres de todos los colores”, comenta el profesor Llano.

Explica que la terrible y enorme represión a partir de 1813, con el fusilamiento de Joaquín de Cayzedo y Cuero y luego con el apresamiento de Antonio Nariño en 1814, liderada por Juan Sámano, produjo la insubordinación de los sectores populares. Sámano y Melchor Aymerich consideraban que toda la región que hoy es el Valle del Cauca era patriota e insurgente, en lo cual no se equivocaron. La represión hizo aflorar la ira popular en la batalla que, según el historiador de Univalle, selló la independencia de los vallecaucanos y permitió que Cali se posicionara como capital de las provincias del Cauca.

De acuerdo con los estudios históricos, esta batalla significó que se estableciera el gobierno republicano y que el general Bolívar avanzara en las liberaciones de Popayán y de la ciudad de Pasto, fortines realistas muy importantes (la guerra en pasto terminará en 1824 y hubo resistencia hasta 1827).

Muchos de los vallecaucanos que participaron en San Juanito se integraron después a las luchas por la liberación de Ecuador Perú y de Bolivia. Muchos de ellos, hicieron parte de un contingente de 3.000 hombres que salieron por Buenaventura con el general Sucre y lograron la liberación de esas tres repúblicas. “Los vallecaucanos asumieron su propia historia, construyeron un futuro importante. Esta es una región que nació con las Ciudades Confederadas del Valle y que solamente logra la independencia definitiva en 1910 cuando se crea el departamento del Valle del Cauca”, concluye el profesor Valencia Llano.

El profesor Edgar Varela Barrios, rector de Univalle, resaltó que el Departamento de Historia, los grupos de investigación y el profesor Alonso Valencia Llano, han descubierto cosas que no se habían tenido suficiente reconocimiento, tales como la batalla de San Juanito y también el papel de muchos procesos libertarios locales y regionales en las luchas de independencia durante el siglo XIX. “Creo que fue muy positivo ese descubrimiento y la mirada histórica sobre este tipo de tópicos para que se realizara este evento y se conmemore en el marco de la celebración del Bicentenario de la Independencia. Es importante recordar que no fue una sola batalla la que marcó el camino a la emancipación (tal como la de Boyacá o del Pantano de Vargas), sino que se trata de un proceso en donde las regiones tuvieron un papel muy significativo”.

Dijo que es necesario recuperar, en un plano más general, el rol de la historia para que vuelva a estar entre las asignaturas para la formación básica de niños y jóvenes “así no sea una asignatura independiente como desearíamos muchos de los que nos hemos dedicado a la investigación y a estudios históricos, pero que por lo menos se tenga en cuenta como parte del marco de la formación en ciencias sociales y humanas”.

Recalcó que la Universidad del Valle en conjunto con otras universidades públicas mantendrá el liderazgo en el establecimiento del proceso reglamentario y de los currículos para lograr que la decisión tomada se implemente.

“Estar aquí en Buga en este evento de conmemoración histórica en el que participa nuestra Sede Universitaria y el equipo del Departamento de Historia, hace parte del acompañamiento al Sistema de Regionalización como un compromiso de la rectoría con su proceso de consolidación”.

Recordó que en Buga persiste el compromiso de lograr que la Universidad tenga una sede propia. “Contamos con diferentes alternativas y vamos a incluir este proyecto aprovechando el proceso de conmemoración del Bicentenario para agenciar recursos presupuestales adicionales que permitan cumplir con esta meta. Yo espero que, en el año 2020, los habitantes del centro del Valle del Cauca puedan contar con una infraestructura para espacios académicos, de investigación y de bienestar que se equiparen con los que ya existen en otras sedes como Palmira y Buenaventura que cuentan con espacios propios.

Para el directivo universitario, eventos como éste son muy importantes para que el Valle del Cauca no sea ajeno a su historia. “Realizamos la semana pasada un seminario en Buga coordinado por el Departamento de Historia y se publicó también un libro que recoge las memorias de investigaciones profundas sobre la historia del Valle del Cauca en el siglo XIX. Ello representa uno de los más importantes roles que debe cumplir una universidad como la del Valle”.

Foto Tomada de Mincultura

Taller de 'Cigar Box Guitar' con Steve Arvey

Como parte de las actividades del Blues & Folk Festival 2019, que organiza el Centro Cultural Colombo Americano y la Embajada de los Estados Unidos, en apoyo con la Facultad de Artes Integradas de la Universidad del Valle, se realizó el pasado jueves 26 septiembre en el edificio Temporero de la Escuela de Arquitectura, un taller práctico de “Cigar Box Guitar” con el músico de Blues estadounidense Steve Arvey.

Durante la actividad, estudiantes de la Escuela de Música de la Universidad, junto a algunos intérpretes locales de blues, construyeron cuatro Cigar Box Guitars, bajo la dirección del músico e interprete experto en este instrumento, Steve Arvey. Simultáneamente conocieron acerca del instrumento, su historia, interpretación y principales características relacionadas al lugar que este ocupa en los géneros Blues y Folk en los Estados Unidos. Luego del taller, finalizaron con un ejercicio interpretativo.

Steve Arvey quien impartió el taller, nació y se crió gran parte de su vida en Chicago- Illinois. Ha trabajado como acompañante tocando el bajo detrás de músicos notables como Jr Wells, Jimmy Rogers, Hubert Sumlin, Big Smokey Smothers, Homesick James, Sammy Fender, Detroit Jr, Lucky Lopez, entre otros. En 1981 formó su propia banda llamada West Side Heat y realizó giras por el medio oeste de Estados Unidos. En 1984 grabó su primer disco "Crazy Mixed Up World". Cada Año Asiste al Encuentro Nacional de la Association of Music Merchantes que se realiza en Anaheim, California. Actualmente desarrolla talleres en varios centros de guitarra en los Estados Unidos y hace parte del programa “Blues In The Schools” donde enseña sobre la historia del blues.

Recordando a Luis Ospina

Cali cerró la última semana de septiembre con una noticia estremecedora: Luis Ospina, el destacado cineasta pionero del ‘Caliwood’, falleció a sus setenta años de edad. No tardaron entonces en aparecer los sentidos reconocimientos a su obra, aquella que lo consolidó como unos de los más importantes impulsores de la cultura audiovisual en nuestro país. Dentro de los homenajes realizados a su nombre, la Universidad del Valle destaca los adelantados por el director de la Escuela de Comunicación Social Ramiro Arbeláez Ramos, amigo cercano de Luis Ospina, quien es considerado el último sobreviviente del ‘Grupo de Cali’.

Estos documentos recogen las palabras de Arbeláez en tres momentos particulares: el primero, durante la ceremonia en que la Universidad del Valle otorgó a Ospina el Doctorado (Ph.D.) Honoris Causa en 2008; el segundo obedece al discurso ofrecido por Ramiro durante la presentación del libro ‘Palabras al viento. Mis sobras completas’ en 2007; y el tercero, aquel con el cual se da inicio a esta publicación, surge como reconocimiento póstumo al maestro cineasta, quien fue homenajeado en el centro de arte contemporáneo ‘Lugar a dudas’ el pasado 28 de septiembre.

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SOBRE LUIS
Por Ramiro Arbeláez Ramos

Recuerdo que la casa de Luis era inmensa y que compartirla con nosotros fue uno de sus actos más generosos y una de las experiencias más gratas que vivimos en esos años. Su casa se convirtió en el cuartel general de las operaciones cinematográficas del Cine Club de Cali: para nosotros era como estar en los interiores de un estudio cinematográfico de Hollywood, todo en ella hacía referencia al cine: las imágenes, los colores, los muebles, incluso los de la cocina, que eran los originales de la casa, parecían también sacados de las películas de los años 50’s y 60’s. Era la casa de su familia, pero ya nadie vivía allí; en la planta baja funcionaba la empresa de plantas purificadoras de agua de su familia, que tenía una piscina ovalada que hacía parte del muestrario de la empresa, pero que Poncho usaba a sus anchas. Mirada desde el segundo piso, la piscina siempre me recordó El ocaso de una vida (Sunset Boulevard) que es una de las referencias más preciadas por Luis. No sólo ostentaba un inmenso afiche de la película, sino que del nombre de uno de sus personajes tomó el seudónimo más corrosivo que tuvo: Norma Desmond.

La casa tenía una biblioteca llena de libros y revistas de cine, un cómodo salón de proyecciones en 16 mm., un laboratorio de fotografía que manejaba Eduardo Carvajal, una sala de montaje donde siempre hubo cientos de metros de película en 16 mm en proceso de montaje; allí se filmó el plano más largo que tiene Agarrando Pueblo, porque también la casa parecía un hotel, con todos los cuartos y corredores laberínticos que tenía. Con la propaganda de las películas que comprábamos semanalmente en el Cine Club, la casa se fue llenando de afiches y fotos de cine por todos los rincones, pero además Luis -como buen coleccionista- coleccionaba objetos de arte de la cultura popular, como cuadros, estatuas, estampitas, objetos raros y aparentemente inservibles, allí guardaba toda la utilería utilizada en Pura Sangre, incluido el busto de Roberto Hurtado… mejor dicho era como nuestro Xanadú. Por eso su documental Adiós a Cali, en el que hay una secuencia donde están demoliendo su casa y Luis aparece sentado en el fondo, asistiendo al derrumbe de una parte de su vida, es un testimonio desgarrador, mucho más para los que sabemos toda la historia que allí se tejió y que se estaba perdiendo. Es el epítome de uno de los temas preferidos por Luis en su obra: la pérdida de la memoria.

A veces en la vida confluyen una serie de personajes, actividades, lugares y condiciones históricas, que van configurando algo especial. El Cine Club de Cali fue, de alguna manera, hijo del sentimiento de rebeldía que imperaba en la Universidad del Valle, en su sede de San Fernando -la única que existía en ese momento. Nació el sábado 10 de abril de 1971 en el teatro San Fernando, un mes y medio después del significativo 26 de febrero, que Caicedo inmortalizó en "El Atravesado", y prácticamente a una cuadra del parque Carulla, que desmantelamos arrancándole las piedras del piso con las que atacamos al Ejército que se había tomado la Universidad. Caicedo estuvo filmando ese día con Fernando Vélez, usando una camarita de Super 8 prestada por Fernell Franco. Ese material se perdió lamentablemente. Ospina estaba estudiando en la UCLA y sólo conoció a Andrés en las vacaciones del 71, cuando asistió a la función donde se proyectaba "Ocho y Medio" de Fellini; se lo presentó Mayolo con quien Luis estaba rodando "Oiga Vea". Cuando Andrés conoció bien a Luis dijo: "por fin encontré alguien que sabe más de cine que yo".

Mientras que yo conocí a Luis en el 73, porque, aunque asistía todos los sábados al Cine Club mientras hacía teatro con Andrés, él sólo nos llamó a Luis y a mí para que lo acompañáramos en la dirección del Cine Club en el año 73, cuando ya Poncho residía en Cali y Andrés se disponía a viajar a USA, a cumplir su deseo de venderle guiones a Roger Corman.

Andrés pensó que haríamos una buena dupla porque mientras Luis conocía los títulos originales de las películas, yo los conocía en español, que era como figuraban en las distribuidoras de Cali. Al Cine Club asistía en esa época mucha gente de la Universidad, pero también gente del barrio San Fernando, pandillas juveniles -como la barra de "El Triángulo" que Caicedo referencia en "El Atravesado"- , en general jóvenes del sector estudiantil o profesionales recién graduados, artistas e intelectuales marginados de los centros de poder cultural. Era un sitio de encuentro y no sólo una exhibición cinematográfica. El Cine Club canalizó la necesidad de ver cosas nuevas desde un espíritu abierto, rebelde, inconforme, por eso ese público no sólo encontraba una película, encontraba un sitio impregnado de un espíritu renovador, abierto, es decir les suplía también una necesidad cultural, social. De allí salió una práctica crítica, una revista, pero también el germen de un grupo realizador de cine que con el Cine Club había formado un criterio, un gusto, una forma de ver la vida.

Creo que es difícil que un fenómeno así se vuelva a repetir, por lo menos en torno al cine. El cine ha cambiado mucho, ya no convoca masas a una sala gigante, colectiva y oscura, el cine se vive de otra manera en una sociedad cada vez más atomizada, que se reúne esporádicamente en espacios públicos y abiertos. La tecnología audiovisual está propiciando otros sitios de encuentro, más impersonales y mediatizados, no digo que sean mejores o peores, son distintos, vivimos otra época.

Desde mi punto de vista, la obra de Luis transmite todo lo contrario que uno esperaría de un cineasta que ha hecho documental y ficción. Usualmente uno encuentra en la ficción aquello que atribuye a lo más hondo del espíritu de un director, mientras que el documental usualmente habla de la realidad, de unos seres distintos al director, de los que él quiere dar cuenta. En Poncho sucede todo lo contrario: su obra documental es autobiográfica, habla de su ciudad, de la memoria de unos seres y de una ciudad que se transforma o desmorona, pero desde su mirada personal, desde su nostalgia, desde su testimonio, su voz es su mirada y esto se vuelve protagonista.

Mientras que su ficción es de referencias cinematográficas: sus tres largometrajes de ficción están atravesados por su cinefilia, el cine de terror, de vampiros, el cine negro, el de detectives, hay una conciencia de la pasión de su vida, pero eso apenas es una partecita de él, con el documental está más entero a pesar de hablar de los otros, del otro. En ese sentido el documental de Luis parte de una ética, la de darle importancia al otro, la de dejarlo hablar, ya que siempre estuvo silenciado. Hay un gesto democrático en dar la palabra. Ahora ese gesto coincidió con una necesidad social, la de expresarse, que tuvimos y tenemos los habitantes de las regiones, que siempre fuimos contados desde el centro, desde Bogotá. Por eso, al vernos como Poncho nos muestra, en su espejo, inicialmente nos desconocimos, porque la imagen que teníamos era una imagen distorsionada, construida desde el centralismo, pero poco a poco hemos aceptando y entendido que aquella era una imagen deforme, que la verdadera se parece más al cine de Luis Ospina y de otros que han seguido configurando una imagen más cerca de lo que somos como cultura, de nuestro ser.

Por otro lado está su labor de maestro, de escuela: su forma de hacer documental fue seguida por muchos, y aunque hoy puede estar superándose, no se puede desconocer que su ética tuvo adeptos, especialmente en su talento para descubrir personajes. Ha eso se dedicó en el documental después que dejó el tema de Cali, después de irse de Cali. Hizo retratos....siempre los hizo: de los taxistas, de los peluqueros, de los emboladores, de Dutman Poe, de Caicedo, de Carvajal, de Antonio María Valencia, de Lorenzo Jaramillo, de Fernando Vallejo....de Pedro Manrique Figueroa, que ya no es el retrato de un personaje, sino el balance de una generación....

En los últimos once años combinó su labor de creador de películas con la dirección artística y conceptual del Festival Internacional de Cine de Cali, que creció rápidamente con su prestigio, con su criterio, con su gran conocimiento y con su popularidad, porque era una persona querida en muchos lugares del mundo, donde su obra y su persona siempre fueron muy bien valoradas. Más que ser de Cali, el Festival era de Luis, que con su entrenado OJO siempre nos trajo películas de vanguardia, las que están cambiando el cine en el mundo. Va a ser muy difícil reemplazarlo en esa labor, el mayor costo era asumido por sus amigos del mundo que lo invitaban permanentemente a sus festivales y muestras, o a rendirle homenajes que afortunadamente pudo disfrutar en vida.

‘Palabras al viento. Mis sobras completas’
Presentación del libro de Luis Ospina a cargo de Ramiro Arbeláez.
Biblioteca Departamental de Cali, noviembre 22 de 2007

Han pasado 35 años desde que Luis Ospina regresó a Cali después de estudiar cine en Los Ángeles, con la película OIGA VEA terminada, en su maleta. En ese momento no se hacía cine en Cali y OIGA VEA había sido co-dirigida por el también caleño Carlos Mayolo sobre los VI Juegos Panamericanos, que en 1.971 "le habían cambiado, se dijo, la cara a la ciudad". OIGA VEA demostraba que la exclusión social en Cali seguía en aumento y que la carrilera por donde pasaba el tren panamericano era simplemente la línea divisoria de dos ciudades injustamente diferentes. 'OIGA VEA' terminaba con el sugestivo plano de la cara de una mujer sonriente en medio de la miseria, mientras la música va pasando de lo festivo a lo trágico en un ralentí paralizante. Comentario que anunciaba lo que luego se convertiría en una de las armas preferidas por Luis cuando habla del mundo: la ironía.

Aunque no se hacía cine, en ese momento asistíamos al comienzo de una pasión cinematográfica comandada por Andrés Caicedo y su Cine Club de Cali, que reunía los sábados en el Teatro San Fernando, a estudiantes universitarios, vecinos del barrio, miembros de pandillas juveniles, adolescentes que querían iniciarse en la vida con el cine, intelectuales, artistas y melómanos, formados y aprendices, militantes de izquierda, de derecha y del centro... de la ciudad. Luis se sumó al grupo no sólo como asistente o cinéfilo, sino como programador, como redactor de la revista "Ojo al Cine", como entrevistador, como cronista cinematográfico, como corresponsal de festivales, pero sobre todo como realizador, aunque también haya pasado por sonidista, montajista o montador y productor.

Y como realizador, su obra audiovisual, a pesar de todas las adversidades por las que ha pasado, ya suma casi cuarenta títulos, o más, pues el número exacto depende de si se toman como unidades los capítulos de varias series que ha hecho en video y que se han emitido autónomamente por televisión. La dupla Ospina-Mayolo, activa como realizadora hasta el mediometraje AGARRANDO PUEBLO, terminado en 1.978, realizó tanto documentales como argumentales o ficción ciñéndose al método declarado de la Risa, sin que ésta generara propiamente comedias, al contrario, las realidades documentadas o inventadas por ellos pueden estar más cerca de lo trágico, y la risa puede aparecer más como arma de defensa, que como una celebración, aunque dejándole siempre al espectador la posibilidad de que reaccionara como él mejor se sintiera. En AGARRANDO PUEBLO ejercen la crítica con medios cinematográficos poniendo en evidencia a cineastas que vampirizan la miseria para obtener réditos políticos o financieros.

Separado de Mayolo en la realización, aunque siempre cercanos y actuando como cómplices mutuos, Luis ha realizado desde 1.982, dos largometrajes de ficción distribuidos en teatros de 35 milímetros, y muchos documentales, algunos de ellos también largos, pasados en televisión, en festivales o en salas de video en muchas partes del mundo. En algún momento reciente de reflexión Luis ha declarado que se siente más cómodo en el documental. Nosotros concordamos en que, por lo menos es allí, en el documental, donde él nos ha hecho, a los caleños de mi generación y de las que vienen detrás, sus principales aportes. Empezando por la memoria de ciudad que él ha evitado que se muera. Luis Ospina ha contribuido a que gran parte de la memoria de esta ciudad siga viviendo estimulada por sus películas, la Cali que él nos ha permitido seguir re-visitando es, sobre todo, la Cali de los setentas y los ochentas, la Cali no sólo de los lugares emblemáticos como la Avenida Sexta, la Plaza de Cayzedo o el Puente Ortiz, sino la Cali de los barrios y personajes populares, los personajes de la calle, los taxistas, los emboladores, los peluqueros, los rumberos, los artesanos y hippies, pero también los personajes de la cultura que rescató (Andrés Caicedo y Antonio María Valencia).

No es sólo una revelación celebrativa de la ciudad, es sobre todo una mirada crítica, pocas veces nostálgica, que descubre verdades dolorosas, que avisó a tiempo sobre pérdidas inevitables y que pudo crear conciencia. Hay además una mirada histórica sobre Cali que Luis construyó, sobre todo, en la serie de diez programas titulada CALI, AYER, HOY Y MAÑANA, donde él quiso cerrar el capítulo de Cali en su vida, antes de irse a vivir a Bogotá. Esa MEMORIA es el principal aporte de Luis a la ciudad.

Sin embargo, hablando de herencias, no podemos olvidar que además de temas y de memoria, Luis Ospina le ha aportado a toda una generación de documentalistas, de videastas y seguramente de artistas visuales y plásticos, pero también de caleños de a pie, que nos hemos alimentado de su mirada, de su metodología, de su estética, de su forma de unir dos planos, de su forma de titular una secuencia, de la forma cinematográfica en que construye el discurso, el contrapunto, la contradicción, el comentario verbal, la ambigüedad, la metáfora, pero sobre todo la ironía y el humor. Luis Ospina es el maestro de la concreción, de la frase corta pero densa, del juego de palabras, del cortometraje preciso y oportuno, del chiste efectivo y demoledor, sin demeritar por eso sus largometrajes o sus artículos de largo aliento, que no son otra cosa que un ejercicio de unión de unidades cortas pero densas.

Eso se puede advertir en el libro que celebramos hoy. PALABRAS AL VIENTO tiene el sugestivo subtítulo de "Mis sobras completas", porque seguramente él considera que su producción literaria o ensayística está escalones más abajo que el escalón que ocupa su obra audiovisual en una pirámide de calidad e importancia; que lo que ha escrito a lo largo de estos 35 años son sólo sobras de lo que ha realizado en el cine o en el video. Los que lean el libro se van a dar cuenta que NO, que allí también hay erudición, imaginación, concreción, que allí también hay densidad significativa, que allí también hay historias, personajes, declaraciones amorosas, revelaciones de secretos, cartas celosamente guardadas por treinta años, pero sobre todo humor. Y que el libro es también un testimonio de un habitante de este tiempo, de este pedazo de planeta, dedicado a ver, a comentar, a trabajar, pero sobre todo a amar el cine.

Yo se que interpreto bien a muchos caleños de mi generación y tal vez a muchos de las generaciones que nos siguen o que habitan en otras latitudes, cuando públicamente te doy las gracias, Luis, por lo que nos has dado....

Hoy, cuando se vive en Colombia un momento de euforia productiva en la actividad cinematográfica, cuando pululan toda clase de géneros complacientes, de mimos al espectador, de golosinas visuales que esperan con impaciencia que Cine Colombia les otorgue un lugar en la cartelera de los teatros de los centros comerciales, aparece otra vez la voz disonante de Luis para revelarnos "el secreto mejor guardado del arte colombiano", su último documental que no es sobre Pedro Manrique Figueroa solamente, sino sobre las ilusiones y las desilusiones, las certezas, las ambigüedades y las incertidumbres de una generación... y no sólo colombiana. Su última película no necesita un teatro de 35 para verse, puede y debe ser vista en la tranquilidad de los espacios culturales o en la comodidad de la casa. Aparece también Luis para regalarnos este libro que yo, a diferencia de Sandro Romero, quien no sabe en qué parte de su biblioteca colocarlo, si en literatura o en cine, ya lo tengo en la mejor parte en que puede estar, en la mesa de noche. Luis: que no sea el único!

Sobre la obra de Luis
Discurso de Ramiro Arbeláez cuando presentaba a Luis Ospina en el momento de recibir el título de Doctorado (Ph.D.) Honoris Causa, otorgado por la Universidad del Valle el 14 de octubre de 2.008

Gran parte de la producción audiovisual de Luis Ospina se constituye como un material de referencia para la historia de la ciudad de Cali, así inicialmente en algunas de sus películas el cineasta no se haya propuesto escribir la historia de Cali. Pero aún en esos casos, las películas o videos, en la medida que registran o caracterizan personajes caleños, desde la ficción o desde el documental, han terminado, con el tiempo, constituyéndose en referencias importantes, en verdaderos testimonios de la cultura local y regional. Más aún si ese testimonio es sobre un aspecto, un proceso, un imaginario, una parte de la ciudad, o un personaje desaparecido.

En Pura Sangre hay intención de reconstruir la tradición oral, la memoria popular, acudiendo a hechos como el crimen del 10-15 o la leyenda que explicaba el origen del “monstruo de los mangones”; lo que trajo consecuencias más allá de la pantalla detonando reacciones de personas o instituciones interesadas en negar o esconder, en los años ochentas, lo que la tradición oral sostenía acerca de unos hechos acaecidos en los años sesentas. Me refiero a la prohibición de un diario local de publicitar la película: se prohibió a los redactores nombrarla siquiera, protegiendo de esa manera la memoria (la historia oficial) de una familia de los afectos de los dueños del periódico.

Lo cual no hace sino corroborar que el arte no está exento de conflictos, y que sus productos entran en el terreno no sólo de las luchas simbólicas, sino también en el terreno de las luchas de poder. Sobre todo cuando la versión de los hechos no coincide con la historia oficial, como es el caso de la mayoría de las películas de Luis Ospina. Esa cualidad de escuchar y de observar, que Ospina explicó como producto de su timidez, funciona en el terreno práctico como una ética (la de ceder la palabra), ética que coincide con una necesidad social (la de ser escuchado) y que produce la escritura de una nueva historia, la del silenciado, vehiculada por una estética.

Hay que recordar que el concepto de Historia está aliado a la filosofía de la razón y en esa filosofía el otro, que es el otro de la razón, no desaparece por excluido (lo que también es), sino porque es silenciado. Los personajes de los documentales de Ospina, algunos de los cuales pertenecen a sectores populares, son representantes de los silenciados. Luis Alfonso Londoño, los habitantes del barrio el Guabal, Dutman Poe, los emboladores, los peluqueros, los taxistas, los transeúntes anónimos del paseo Bolívar, del Puente Ortiz o del Puente España, tienen su historia y habían sido sistemáticamente silenciados. Esa ética resulta pues, eminentemente reivindicadora. Aún en los casos de los personajes que pertenecen al universo de los artistas, como Antonio María Valencia, Máximo Calvo, Andrés Caicedo, Lorenzo Jaramillo, Fernando Vallejo o Eduardo Carvajal, se trata siempre de rescatar una obra olvidada, silenciada, o desconocida por la historia oficial. Y cuando hay referencias a la “oficialidad”, como en el caso del documental Oiga Vea, donde aparecen representantes del “cine oficial”, con humor se los cuestiona, se los incomoda o se los vuelve sospechosos.

Pero esta reivindicación de la otredad se extiende también a sus personajes de ficción: Asunción, Golondrina y el trío de Pura Sangre, cuestionan desde su conducta la moralidad burguesa, y tratan hasta donde pueden de rebelarse y asumir su propio destino, su propia historia….con más o menos éxito.

Su personaje Pedro Manrique Figueroa, el artista de Un tigre de papel, simbiosis de sus otros personajes, tiene tanto de ficción como de real, es artista pero también reivindicador del universo excluido y silenciado de lo popular, encarna las contradicciones del siglo XX, opone la historia del otro a la historia oficial, y deja un amargo sabor de incertidumbre; sospechamos tanto de una como de la otra versión de la historia, tanto como admiramos el mecanismo ambiguo de su envoltorio estético, y esto nos deja -de nuevo- incómodamente inseguros, tal como quedamos cuando, en Agarrando Pueblo, el dueño del rancho, después de su danza paródica, pregunta a alguien fuera de cuadro: “quedó bien?”

A esta última pregunta es que el público tiene que responder ahora que Luis se nos ha ido y nos ha dejado su obra como legado. Por mi parte, yo le diría como le dice Sydney Greenstreet a Humphrey Bogart en El halcón maltés de John Huston: “Lo hizo muy pulidamente, caballero, muy pulidamente”.

Alberto Rodríguez en Viernes de Letras

El escritor e investigador Alberto Rodríguez es el invitado a la siguiente sesión de Viernes de Letras, programa permanente de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle.

El conversatorio con este autor se realizará este viernes 4 de octubre, a partir de las 6:00 p.m., en el Auditorio Ángel Zapata, Biblioteca Mario Carvajal, Universidad del Valle, Campus de Meléndez.

El conversatorio será moderado por la profesora Silvia Valencia.

Alberto Rodríguez es escritor e investigador nacido en Bogotá, en 1948. Magíster en Educación de la Fundación Alberto Merani, Universidad Santiago de Cali. Entre sus publicaciones se destacan las colecciones de cuentos: "Cuidado con el amor" (2010), "Para cuando sepa que ha muerto" (2015), "Serenata para la mujer del asesino" (2018) y "Falo de liebre" (2019). Esta última publicación fue reconocida por el Ministerio de Cultura en el Programa Nacional de Estímulos. Se desempeñó como profesor en la Universidad del Valle, como coordinador del Área de Escritura de Comunicación Social en la Universidad Santiago de Cali y como profesor de Lengua Oral y Escrita en la Universidad ICESI.

 

Inicia la temporada de estrenos de la Maestría en Creación y Dirección Escénica

Con “Trabajo de Campo, la quimera del oro”, inicia la Temporada de Estrenos de la Maestría en Creación y Dirección Escénica de la Universidad del Valle. Este espectáculo se presentará los días 2, 3 y 4 de octubre, a las 5:30 p.m., en la Sala de Teatro Univalle (auditorio 4), Campus de Meléndez.

Esta temporada la componen los Trabajos de Puesta en Escena de Grado de esta Maestría.

“Trabajo de Campo, la quimera del oro” es de autoría de la dramaturga argentina Carolina Steeb, bajo la dirección de Jhon Edward Sevillano.

Esta obra cuenta la historia de una familia conformada por Mirta, la madre y sus hijos Mauro y Mara, cuya unidad se ve vulnerada por la devastación de los recursos naturales de su entorno. La explotación de una mina cercana empieza a convertirse en amenaza para los terrenos y el agua; la guerra económica lucha por la posesión de los recursos y atenta un ecosistema progresivamente derruido. La familia afectada trata de constituir un emprendimiento para independizarse económicamente del impacto de la industria minera; Mara, la hija menor, que es educada para vivir fuera de estas tierras, recibe a un visitante extranjero que investiga para sus estudios el territorio en cuestión y establece una cercana relación con ella, pero Mauro, su hijo mayor, se convierte en la pesadilla de su hermana y de los proyectos con la acorralada propiedad.

El estreno de esta obra es posible gracias a las Jornadas Binacionales de Dramaturgia, un espacio creado entre dos programas universitarios latinoamericanos en teatro: la Diplomatura en Dramaturgia del Centro Cultural Paco Urondo de la Universidad de Buenos Aires, Argentina y la Maestría en Creación y Dirección Escénica de Univalle.

Cuenta con la actuación de Mairen Valoyes, María José Salazar, Cesar Ramírez y David Paier, la música de Joaquín Salcedo y la dirección general del estudiante de Maestría Jhon Edward Sevillano

Fecha: 02, 03 y 04 de octubre
Hora: 5:30 pm
Lugar: Sala de teatro Univalle (Auditorio 4), Campus de Meléndez – Cali.

Informes: https://maestriaencreacionydireccion.blogspot.com/ 
http://escenicas.univalle.edu.co/