Un grupo de 36 egresados de la Universidad del Valle fue seleccionado para continuar sus estudios de formación posgradual en reconocidas universidades extranjeras, gracias a los créditos-beca que otorga el Programa ‘Colfuturo’.
Para seleccionar a los beneficiarios, Colfuturo además de analizar su desempeño en el pregrado, ha desarrollado un sofisticado sistema de calificación y evaluación de los programas de posgrado que los han aceptado, basándose en el criterio único de búsqueda de excelencia académica.
Los beneficiarios de este Programa, que cuenta con el apoyo del Gobierno Nacional y del ICETEX, adelantaron sus estudios de pregrado en distintas áreas del saber tales como ingeniería, física, química, biología, música, comunicación social, arquitectura, filosofía, lenguas modernas, economía, administración de empresas, comercio exterior, contaduría, enfermería, así como en estudios políticos y resolución de conflictos.
Es así como, en compañía de los más de 1.200 seleccionados a nivel nacional, estos univallunos podrán adelantar sus estudios en universidades de Alemania, Australia, Reino Unido, Estados Unidos, Brasil, Holanda, Italia, España, Francia, entre otros.
Para participar en la convocatoria que ofrece Colfuturo, los aspirantes deben escribir un ensayo, destacando sus logros académicos y profesionales, para convencer a los delegados de ‘Colfuturo’ sobre la idoneidad del plan de estudios escogidos, y su aporte a la sociedad colombiana. Cabe recordar que en contraprestación del otorgamiento del crédito-beca, los beneficiarios deberán regresar a Colombia y permanecer en el país por mínimo tres años después de haber finalizado sus estudios.
“Para seleccionar a nuestros beneficiarios, además de analizar su desempeño en el pregrado, entre otros criterios, hemos desarrollado un sofisticado sistema de calificación y evaluación de los programas de posgrado que los han aceptado, basándonos en el criterio único de búsqueda de excelencia académica”, enuncia Colfuturo.
El grupo de teatro Mnemosine de la sede Palmira de la Universidad del Valle participó con su obra ‘Cinco copas’ en el ‘X Festival Nacional de Teatro Popular: Teatro y Realidad Social’, celebrado del 1 al 9 de junio del 2018 en diferentes salas teatrales de la ciudad de Palmira.
El Festival es organizado por La Fundación Escénica y cultural ‘el teatro vive’, organización cultural independiente sin ánimo de lucro fundada en 1992 con el propósito de desarrollar procesos de transformación cultural y nuevas concepciones en las artes escénicas.
El director del festival Luis Eduardo Jiménez afirmó que el objetivo del festival es exponer a la comunidad trabajos artísticos que inviten a reflexionar diferentes temas de interés colectivo y que aporten a la transformación del país por medio de la visibilización de las problemáticas sociales en las obras teatrales.
La violencia de género fue la problemática social seleccionada por el grupo de teatro Mnemosine en su obra ‘Cinco copas’, en la que, por medio de una escena en la que dos mujeres dialogan acerca de sus sufrimientos mientras beben licor, presentan las diferentes violencias que padecen las mujeres, desde la física, psicológica, sexual y económica, como episodios frecuentes en las dinámicas diarias de las mujeres.
“La violencias más cruel que vivimos las mujeres es la negación de que esto está sucediendo en todos los sectores y niveles de la sociedad. Somos conscientes que no puede haber arte y transformación social, si no luchamos por otro tipo de sociedad que erradique estas violencias”, afirmó Ana Rosario Grisales, coordinadora del Festival.
Del 18 al 23 de junio, la Universidad del Valle será uno de los espacios que hará parte de los 85 Clubes de Ciencia que se desarrollarán en 10 ciudades colombianas, donde se ofrecerán cursos intensivos y gratuitos alrededor de temas de nanotecnología, inteligencia artificial, ingeniería espacial, ciencias de la salud, entre otros, de la mano de investigadores de las universidades más prestigiosas del mundo.
Los Clubes de Ciencia nacen en México hace cuatro años, y desde hace tres, son adoptados por estudiantes doctorales colombianos de las universidades de Harvard y del MIT, quienes, en equipo con investigadores de otras academias nacionales y extranjeras, lideran y ejecutan este innovador programa que ya se realiza anualmente en seis países latinoamericanos, tales como: México, Perú, Bolivia, Brasil, Paraguay, Colombia y España.
Los encargados de presentar los talleres y cursos lúdicos en diversos temas científicos para acercar a la ciudadanía, especialmente a niños y jóvenes, con la ciencia, son estudiantes de maestrías y doctorado de algunas de las mejores universidades del mundo, entre las que están: Harvard, MIT, Columbia, Cornell, entre otras, con la finalidad de reforzar un concepto muy actual, que es la Apropiación Social del Conocimiento, el cual apunta a la generación de nuevo conocimiento desde la relación activa entre ciudadanía y academia.
Actualmente, el proyecto que se desarrolla en 4 regiones del país y en 10 ciudades colombianas (Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cali, Manizales, Pereira, Neiva, Ibagué, Cúcuta y Túquerres), cuenta con el apoyo del gobierno, Colciencias, el Sena, y empresas privadas como Manuelita, Motorola, IBM, entre otras, y ha logrado llegar a más de 3.000 jóvenes en trece universidades públicas y privadas de Colombia.
Para conocer más sobre Clubes de Ciencia y toda su programación en cada ciudad, ingrese a: https://www.clubesdeciencia.co/
Con el fin de socializar los avances en Agricultura Inteligente y sensibilizar a la comunidad sobre la necesidad de adoptar nuevas estrategias y conocimientos en la producción agrícola para mitigar y absorber los efectos del cambio climático, el Centro de Investigación en Bioinformática y Fotónica de la Universidad del Valle realizará el III Cursillo de Métodos Actuales en Agricultura, que esta vez tiene como tema el uso de la Geomática y la Fotónica en el desarrollo de la Agricultura Inteligente.
La agricultura siempre ha tenido como aliada a la luna. Históricamente los agricultores se han basado en las fases lunares para asegurar el éxito de sus cultivos, predecir su crecimiento y asegurar una buena cosecha.
Actualmente las fases lunares siguen siendo determinantes al momento de sembrar, pero la ciencia ha aportado importantes técnicas que permiten monitorear y controlar el modo en que los cultivos se desarrollan, recibiendo información en tiempo real sobre el estado de las plantas para determinar enfermedades, carencias y excesos que permitan tomar las mejores decisiones respecto a la cantidad de agua, fertilizantes y pesticidas que necesita.
El Cursillo Geomática y Fotónica en el desarrollo de la Agricultura Inteligente ofrece un espacio de formación para compartir conocimientos sobre técnicas, metodologías, experiencias exitosas , lecciones aprendidas e instrumentos usados, con la intención de aunar esfuerzos para el apoyo al agricultor en la toma de decisiones, buscando siempre la transferencia de conocimiento desde la Universidad hacia el agro, para integrar las técnicas de agricultura inteligente en las prácticas habituales de los agricultores de la región.
El cursillo se realizará el jueves 21 de junio, en el Molino Río Claro de Jamundí- Valle (Vía Río Claro, hacia hacienda Pampalinda) de 8:00 a.m. a 6:00 p.m.
La asistencia NO TIENE NINGÚN COSTO (refrigerios y almuerzo incluidos), sin embargo, los interesados deben inscribirse en http://cibioficursos.correounivalle.edu.co/-inscripcion
El III Cursillo de Métodos Actuales en Agricultura: Geomática y Fotónica en el desarrollo de la Agricultura Inteligente es financiado por la Universidad del Valle, el Sistema General de Regalías y la Gobernación del Valle del Cauca, con el apoyo de la Universidad Nacional de Colombia, sede Palmira y Arroz Blanquita.
En Colombia solo el 20% de las mujeres sienten que se les respetan sus derechos, según un estudio realizado en el 2017 por el Centro Nacional de Consultoría (CNC); cifra que se distancia del 84% de mujeres de América del Norte que aseguran sus derechos son respetados.
Si bien en Colombia el acoso a la mujer está tipificado como un delito de violencia de género desde diciembre del 2008, según la Ley 1257 en la cual se dictan normas de sensibilización, prevención y sanción de formas de violencia y discriminación contra las mujeres, en el primer bimestre del 2018 se han registrado al menos 3.014 casos de violencia de género, es decir, alrededor de 50 casos nuevos cada día, lo reveló un informe de la Universidad Libre.
A propósito de la necesidad de contribuir en una reconstrucción social en la que se garantice a hombres y mujeres el desarrollarse en un estado justo y equitativo, la profesora del Doctorado de Humanidades de la Universidad del Valle Gabriela Castellanos dictó su charla 'Discursos sobre el acoso sexual y la incitación a la violencia'.
En la charla se presentaron los resultados de una investigación, en proceso de ejecución, que busca analizar de manera semántica los comentarios ofensivos utilizados por parte de un grupo de personas como argumentos para refutar las crónicas, columnas y vídeos de periodistas, bloggers y youtubers que abordan la temática y ubican a la mujer en el rol de víctima.
La profesora presentó algunos de los comentarios hechos para descalificar a las bloggers y periodistas que denuncian las violencias de género y crean conciencia.
En esos comentarios se evidencia el uso de herramientas argumentativas que van desde el intento de desvirtuar el acoso “Qué broblemita con toda esta tontería de acoso sexual… Los único que les interesa a las mujeres es dinero y venganza”, la incredulidad irónica “¿y no saben tampoco cómo no darlo estas mujeres a quienes se lo piden de tan tosca manera?” o la negación de la existencia de una víctima “el problema es que a muchas les gusta el uniforme y a otras la gasolina o el billete”, entre otros comentarios.
En este análisis se establecen tres líneas argumentales frecuentemente usadas para intentar defender el supuesto dominio y superioridad masculina: La primera el feminismo es algo indeseable, la segunda doble moral sexual y que el acoso es inexistente.
La selección de los contenidos y sus comentarios fue totalmente al azar, priorizando la necesidad de encontrar argumentos construidos de maneras diferentes para entender ampliamente el contexto de sus ideologías y a partir de allí, desmontarlas fácilmente por medio de medidas pedagógicas y académicas.
Así mismo, la ponente mencionó que los resultados de la investigación debían presentarse a los victimarios directamente “se trata de entender cómo piensan estas personas y luego usar estos resultados y exponerlos a hombres y mujeres y hacer que se den cuenta de lo inválido de sus argumentos y enseñarles que existen otra manera de relacionarnos”.
La docente e investigadora Gabriela Castellanos tiene un doctorado en análisis del discurso de la Universidad de Florida, ha estado vinculada a la Universidad del Valle desde el año 1972 y es la autora de más de diez libros.
La charla hizo parte del simposio ´Simposios subjetividades y herramientas para la paz', organizado por El Centro de Investigaciones en Psicología, Cognición y Cultura del Instituto de Psicología, dentro del proyecto estratégico Escuelas Internacionales de Formación Avanzada (EIFA) de la Dirección de Relaciones Internacionales (DRI) de la Universidad del Valle.
El río Cauca es la segunda arteria fluvial de Colombia, cubre el 2% del territorio nacional y el 10% del Valle del Cauca, además es el principal punto de abastecimiento de agua para siete departamentos del país como Sucre, Bolívar y Cauca, entre otros.
El corredor del río influye en el 87% de la economía de los departamentos que atraviesa, por lo que es usual la construcción ilegal y desmesurada de asentamientos en zonas humedales o riesgosas por inundaciones, sin embargo algunos asentamientos se han salido del control gubernamental, como en el caso del Jarrillón de Cali.
Estas son algunas de las ideas presentadas en la conferencia ‘Corredor Río Cauca. Infraestructuras que vertebran una región’ que dictó el arquitecto y urbanista César Augusto Londoño, en el marco del ‘III foro en movilidad y urbanismo’ como parte del sexagésimo aniversario de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la Universidad del Vall
En esta nueva versión del foro titulado ‘Movilidad urbana en Cali: Retos y perspectivas’, realizado con el propósito de exponer los retos que representan para el gobierno municipal y los aspectos económicos, sociales y ambientales que se involucran en el desarrollo urbanístico de la ciudad.
“A pesar de la importancia económica que representa el río, la construcción de asentamientos no establecidos en el Plan de Desarrollo pone en riesgo tanto a la comunidad como al mismo río” expresó César Londoño en su conferencia, donde también aseguró que hay 1.600 hectáreas habilitadas en el departamento para construir viviendas y evitar la cercanía con el afluente .
Al presentarse un aumento del caudal del río Cauca la zonas en peligro deben evacuarse inmediatamente, por lo que los habitantes de los asentamientos sufren pérdidas materiales, trastornos psicológicos e incluso la muerte; además las hectáreas de tierra inundadas pueden nunca recuperarse, como es el caso de Villa Paz, zona rural de Jamundí en el Valle del Cauca, lugar donde 300 hectáreas de tierra permanecen inundadas debido a las fuertes lluvias.
El foro ‘Movilidad urbana en Cali: Retos y perspectivas’ se realizó con el objeto de incentivar la reflexión y el análisis de temas de interés colectivo para la población vallecaucana y fue organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas.
Un grupo de 30 estudiantes de 5°, 6° y 9° semestre de Química de la Universidad de la Amazonia (Florencia, Caquetá) visitó la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas como parte de una actividad académica que busca complementar sus cursos de espectroscopía y análisis instrumental. Esta práctica les permitió conocer las técnicas instrumentales y de análisis que se realizan al interior de la Universidad del Valle.
“Uno de los objetivos fue salir del aula y conocer de primeara mano el quehacer de la química. Los trajimos a Univalle porque es la Universidad más grande del suroccidente colombiano y la mejor dotada en infraestructura”, mencionó Jhon Ironzi Maldonado, uno de los docentes de la Universidad de la Amazonia.
Por su parte, Yasmín Daniela López Torres estudiante de UniAmazonia señaló que La visita a univalle le sirvió para fortalecer sus conocimientos en el ámbito experimental de su formación como químico. "Es una experiencia muy buena que nos permitió ver lo experimental de una forma más amplia y diferente a la de nuestra universidad”.
Los estudiantes de la Amazonia, quienes fueron recibidos por los docentes del Departamento de Química pudieron evaluar algunas muestras que trajeron desde Florencia, haciendo uso de los equipos de espectroscopia, infrarrojo y RMN del Laboratorio de Análisis industriales.
Palabras exsenadora y egresada del programa Académico de Psicología de la Universidad del Valle Claudia Blum durante la ceremonia de grado Univalle, Junio 2 de 2018, en la jornada de la mañana.
La exsenadora Claudia Blum fue la primera mujer en presidir el Senado de Colombia y autora de varias leyes tales como la que estableció la pedagogía constitucional y electoral en colegios, y que se extiende a universidades y escuelas; o como el Ministerio del Medio Ambiente, que se diseñó para asegurar un uso sostenible de los recursos y el bienestar de las generaciones futuras.
En sus palabras la egresada sostiene que los males de Colombia nacen de un hábito de indiferencia emocional e individual frente al futuro común. Nos quejamos de la inseguridad y la violencia diaria, pero nos auto-marginamos de las discusiones públicas y académicas para recuperar la justicia, hoy en cuidados intensivos por corrupta e ineficaz; nos abstenemos de exigir cambios que le devuelvan su papel como garante de la convivencia.
Hoy, al presenciar este momento tan especial en sus vidas siento un enlace con mi pasado en esta Universidad donde comencé hace más de 40 años una historia profesional llena de retos, alegrías, dificultades y logros.
El regreso a mi Alma Máter es uno de esos instantes en que nos preguntamos qué hemos logrado con el paso del tiempo. Y en los que tratamos de visualizar qué sigue. No es extraña esta reflexión, pues siempre queremos estar seguros de que recorremos el trayecto que nos propusimos; el que podemos corregir y ajustar y revisar una y mil veces, sin perder el norte
El regocijo de este día ofrece también una oportunidad de examinar algunos aspectos de nuestro país. Y como es natural, por mi experiencia en el mundo de la política, pienso que muchas cosas serían distintas si cada colombiano recupera el papel que corresponde a todo ciudadano, y se esfuerza en lograr sus metas aplicando un compromiso activo con la transformación social.
Cada historia de vida, con sus satisfacciones, dificultades y decisiones, es un camino que todos construimos a pesar de tener una dosis de misterio y azar. Muy joven tomé la decisión de estudiar psicología. Apliqué perseverancia para graduarme y no me detuve en el empeño, pues me había casado poco antes de entrar a la Universidad, eran los primeros años de vida de mis dos hijos, y eran los tiempos del movimiento universitario de Univalle en los 70 palpable por su activismo político. Años de notable liderazgo estudiantil, pero también épocas de violencia y agresión.
Cuando terminé mi pregrado, no podía imaginarme hasta dónde llegaría el camino que apenas iniciaba. Pero sí tenía, como todos ustedes, muchos sueños, vitalidad para ponerme metas y conseguirlas, e interés por el país y sus problemas.
Pocos años después de mi grado, a comienzos de los 80, cuando empezaba a cumplir mis retos profesionales perdí a mi papá, asesinado por las Farc. Al poco tiempo falleció mi mamá en un absurdo accidente automovilístico. Son tristezas que pocas veces queremos recordar pero que es necesario compartir para liberarnos y transformar esa aflicción en optimismo. Por ser la mayor de tres hermanos, mi niñez está llena de recuerdos de mi papá, a quien acompañaba a sus lides del campo. En su afán por enseñarme a vencer temores, él me expuso a juegos y tareas que en esos tiempos eran reservados a los hombres. Mi papá, el mismo que me formó el carácter para asumir riesgos y resistir la adversidad. Y memorias de mi mamá, que estuvo también en un auditorio como este, orgullosa de mis logros, mostrándome con su ejemplo y sentido de equilibrio a encontrar siempre el lado positivo de las cosas.
Ya como psicóloga, comencé mi trabajo en el colegio INEM. Inolvidable experiencia que me permitió aprender sobre el comportamiento de la gente, y me abrió los ojos ante un mundo complejo, donde una realidad social difícil afectaba a cientos de jóvenes llenos de ilusiones. La inquietud por las crisis del país en el que crecerían nuestros hijos y las nuevas generaciones fue emergiendo desde esos años.
Luego vendría la decisión de unirme al grupo de caleños que fundó el diario El Pueblo. Buscamos crear nuevos lugares para la reflexión y opiniones alternativas en una ciudad dominada por periódicos de orientación conservadora. Allí como periodista, encontré el ambiente ideal para dar vía libre a inquietudes intelectuales y culturales en el suplemento Pinocho dirigido a los niños, y en la revista Contrastes de contenido literario para jóvenes y adultos. Era además un mundo donde vivía la actualidad política en el día a día, y se alimentaba mi sensibilidad sobre la ciudad y el país.
Luego vino mi trabajo en la Fundación Proartes. En esos difíciles años 80, cuando la ciudad caía en manos de las mafias, al tiempo que llegaban aquí cientos de miles de compatriotas desplazados por la violencia y los desastres naturales, organizamos con entusiasmo los Festivales de Arte de Cali. Aprendí que, por difícil que parezca, es posible convocar al Estado y a los sectores privados en causas de beneficio común. Es primordial saber plantear los proyectos, de manera concreta y clara. Así fue como abrimos áreas masivas para la democratización de las bellas artes convencida de que la cultura ayuda a reforzar nuestra identidad diversa y creativa y a fusionarnos como comunidad.
Y luego llegó la política. Mundo donde incursioné en nuevos desafíos. En un universo donde los cacicazgos regionales, las intrigas, las amenazas, la corrupción y la ambición de poder son reglas omnipresentes, la fuerza interior que me inculcó mi familia apareció una y otra vez para no rendirme y lograr resultados. Una fuerza y una pasión por la vida que NOS es transmitida por generaciones. Esa pasión que me fluía en las venas desde niña cuando escuchaba las historias del valiente bisabuelo alemán que llegó en el siglo XIX a las selvas del Pacífico colombiano, y que después de atravesar mares y sobrevivir enfermedades y aventuras tropicales, decidió tomar riesgos y crear su hogar en el Valle del Cauca, inconforme con una Alemania nacionalista que tenía los primeros síntomas de las exclusiones étnicas y religiosas.
A veces no somos conscientes de cómo nos marca la historia de vida que han tenido nuestros antepasados.
En el Congreso comprobé que cuando se trabaja con amor, por los principios, con pasión y perseverancia, asumiendo riesgos y venciendo temores, los logros son posibles incluso en luchas que asumí a pesar de que algunos las consideraron inviables. Como la ley que estableció la pedagogía constitucional y electoral en colegios, y que debe extenderse a universidades y escuelas; o como el Ministerio del Medio Ambiente, que se diseñó para asegurar un uso sostenible de los recursos y el bienestar de las generaciones futuras. Hoy con mucha razón criticado por la politización y exagerada burocracia de sus 35 corporaciones autónomas regionales.
O las figuras jurídicas como la extinción de dominio de bienes ilícitos y la extradición, que impulsé entre 1995 y 1997, en medio de amenazas de las mafias del narcotráfico; aunque algunos cuestionan que nuestra Justicia no es capaz de juzgar a todo criminal, y defienden visiones nacionalistas que pocos países mantienen, estas herramientas son vitales para enfrentar el crimen trasnacional, que ha sido fuente de violencia, corrupción y degradación ética. Los estatutos anticorrupción que impulsamos con aliados de diversas tendencias ideológicas también parecen insuficientes por la extensión de ese delito; pero fueron un avance, pues en los años 70 y 80 altos dirigentes y élites políticas parecían intocables. Hoy no lo son, y lo importante es que existan denuncias y no se caiga en la complicidad frente al robo público que ocurre desde el favor personal que hace un político a votantes o a amigos, hasta los grandes contratos que dilapidan nuestros recursos.
También hubo proyectos que presenté y no fueron aprobados. Como los controles a la financiación de campañas, hoy desgastadas por el derroche de maquinarias unipersonales que resta equilibrio a la democracia; o como el Código de Ética del Congresista que tanto rechazo generó entre legisladores; o las propuestas de reforma a la Justicia que propuse en varias reformas políticas sin éxito, en buena medida por la oposición de los magistrados. No me di por vencida y los presenté una y otra vez porque en las aulas de esta Universidad aprendí a defender mis convicciones. De hecho, las voces solitarias se necesitan para poner los problemas sobre la mesa, generar opiniones sobre ellos, y para que algún día sean asumidos con decisión. Nunca duden de que cada uno de ustedes es apenas uno de los eslabones de la cadena que debemos construir como sociedad para poner en marcha procesos complejos que, como telarañas de hilos frágiles, pueden romperse con facilidad.
Cerré ese paso por el Congreso después de ser elegida en 2005 como la primera mujer que presidió el Congreso de Colombia. Presidencia que dediqué a darle mayor visibilidad a ese órgano para el bien de la democracia. Lo hice al concluir proyectos como el muchas veces frustrado canal de televisión del Congreso; al fortalecer las oficinas de prensa y brindar seminarios para periodistas sobre temas constitucionales; al permitir las visitas organizadas para colegios y universidades; y al consolidar las oficinas de atención al ciudadano y las páginas informativas en medios virtuales. El Congreso debía abrirse al escrutinio y con estas acciones permitimos que los ciudadanos supieran cómo actúan los elegidos. Bien sea para premiarlos o para castigarlos. En los años 90 pocos se informaban sobre lo que allí sucedía. Hoy, podemos evaluar su trabajo, saber qué ideologías representan, quiénes fallan y quiénes cumplen a cabalidad su función.
Con la misma pasión de mis 16 años en el Senado, asumí en 2006 la Embajada de Colombia ante la ONU desde donde impulsé nuevas resoluciones en temas de derechos humanos para los afrodescendientes que hoy no acceden a los derechos sociales y económicos reconocidos para todos, y sobre el empoderamiento económico de las mujeres que en muchos países viven al margen del desarrollo. Después de cuatro años de intenso trabajo logré que Colombia fuera elegida al Consejo de Seguridad, con el escepticismo de embajadores colombianos y de la misma Cancillería. Así, aunque el universo de la diplomacia parece restringir más la iniciativa individual pues existe una línea de política exterior para cumplir, poco a poco encontré el espacio en el que podría hacer un aporte. Y no dudé en hacerlo.
Para muchos estas historias sobre la política pueden parecer lejanas. Pero la política nos afecta en cada esfera de nuestra vida. Por eso, para hacer los cambios que tanto anhelamos para el país no hay que ser elegidos a un cargo público; simplemente debemos recuperar la esencia de ser ciudadanos, de actuar como tales, dejar la apatía y aportar desde cada profesión al mundo que compartimos.
Los males de Colombia nacen de un hábito de indiferencia emocional e individual frente al futuro común. Nos quejamos de la inseguridad y la violencia diaria, pero nos auto-marginamos de las discusiones públicas y académicas para recuperar la justicia, hoy en cuidados intensivos por corrupta e ineficaz; nos abstenemos de exigir cambios que le devuelvan su papel como garante de la convivencia. Nos desanima la pobreza, la crisis social y el atraso económico, pero damos la espalda a las noticias sobre el derroche del erario, los desfalcos a los fondos de la paz, los auxilios y las mermeladas. Rumores que quedan circunvolando en las redes sociales, mientras los votos de muchos reeligen una y otra vez a los mismos políticos deshonestos e inescrupulosos. Nos indigna la violencia contra la mujer y las dificultades que padecen las madres jefas de hogar, pero no actuamos con decisión en familia o en comunidad para empoderar a las niñas a que conozcan sus derechos y a que lideren cambios sociales, y a los niños para que se formen en una cultura de respeto. Exigua es nuestra contribución para apoyar líderes jóvenes, preparados y transparentes. Nos dejamos llevar por el conformismo cuando caemos en la abstención y renunciamos a ejercer el derecho al voto y a exigir resultados a los gobernantes.
Sueño con que más y más egresados de la Universidad del Valle demuestren que es posible luchar por un país distinto. Que es posible enfocarse al logro individual contribuyendo con cada acto al avance social y al bienestar de las personas. Que es posible trabajar por Cali, por el Valle y por Colombia sin caer en la inacción y el egoísmo, escenario aprovechado por la politiquería, el clientelismo y la corrupción. Si en los años 70 nuestra universidad era líder en el país en la discusión de los grandes temas nacionales, con tendencias ideológicas de todo tipo, en nuestras manos y en nuestro desempeño diario en cada campo profesional en que trabajemos, está la posibilidad de que ese liderazgo pueda recuperarse. No podemos dejar que Univalle caiga en la inmovilidad política o en el discurso vacío y manipulable que no conduce a ningún destino. No es a través de paros que se logran los cambios sino de foros. No dejemos perder la discusión y la práctica constructiva sustentada en el debate argumentativo que tanto nos enseñaba el profesor Estanislao Zuleta en estos recintos. No permitamos que unos cuantos pretendan tomarse la vocería de un mundo donde el resto guarda silencio, en lugar de estimular la diversidad de pensamiento.
Estimados amigos y graduandos:
La vida es un aprendizaje. Al haber subido este nuevo peldaño estarán reviviendo épocas de infancia y juventud, a veces escondidas en rincones de la memoria. En cada diálogo con los suyos y cada experiencia pasada, emergen las motivaciones, las fortalezas, los temores y los valores que aparecen en nuestros retos profesionales. Ustedes conocen sus esfuerzos y los de sus familias para llegar hasta este punto, pero es en este momento cuando comienza la verdadera lucha. No se desalienten. Tómenlo como un nuevo paso hacia el futuro universo de grandes desafíos y éxitos mayores. Reflexionen en todo lo que han alcanzado, sin perder sus orígenes.
Tan importante como estar abiertos al futuro es aprender del pasado, con la humildad de reconocer avances y desaciertos para definir con claridad el papel que debemos cumplir.
Los invito a que en su día a día hagan este ejercicio. Debemos valorar lo que nos gusta; reconocer lo que debería cambiar, lo que debe permanecer; lo justo, lo injusto. En el fondo, se trata de asumir las luchas que enfrentamos como individuos y como sociedades con naturalidad y sin la arrogancia de creer que solo uno tiene la razón, o de tener que saberlo todo de antemano. Sin el miedo a equivocarnos para siempre. Con la confianza de saber que podemos siempre corregir el camino.
No traigo estas reflexiones por haber sido concejal, senadora o embajadora. Las evoco como mujer, como profesional que se ha trazado retos personales sin dejar de preocuparse por el país, como madre que ha dado su mejor esfuerzo para formar sus hijos como ciudadanos que le sirvan a la sociedad. Tengo la certeza de que lo que vivimos al crecer hace la diferencia entre vivir la vida con temor, o ser capaces de asumir riesgos para explorar lo inédito; entre ser conformistas, o tener visión crítica y defender convicciones con independencia. Entre quedarse en la tristeza de una experiencia dolorosa, o tener la actitud de aprender de ella y mirar hacia adelante con esperanza. Porque la vida nos permite precisamente eso: parar, reflexionar, actuar. Intentar mejorar siempre. Y de esta manera, nos permite escoger, mejorar lo que podemos hacer por nosotros, por nuestras familias, por nuestra comunidad, por el país, una y mil veces.
Muchas gracias.
Tomado del diario El Tiempo Por: Carolina Bohórquez.
El ganador del gran premio del Festival de Música Andina Colombiana Mono Núñez en la modalidad vocal, hoy estudiante de Música en la Universidad del Valle, tenía 10 años cuando mostró que puede ser una de las promesas de voces contratenores del país.
A sus 18 años, la voz de Asael Cuesta Cardona alcanza una escala más aguda que un cantante masculino pueda lograr, más elevada que un tenor, y mostró ese potencial cuando siendo un niño, practicaba en el coro de su Santander de Quilichao natal, un municipio del Cauca que en su zona urbana tiene alrededor de 50 mil habitantes.
Ese talento, como en la noche del domingo pasado lo destacó el jurado del Mono Núñez de Ginebra, en pleno corazón del Valle del Cauca, lo clasificó primero en la final con otros 9 nominados entre 28 participantes en la rondas clasificatorias que se disputaron grupos y solistas para las dos categorías del concurso, instrumental y vocal, y que llegaron de Caldas, Huila, Risaralda, Antioquia, Quindío, Bogotá, Nariño, Cauca, Boyacá, Santander, Tolima y Valle del Cauca.
Era la primera vez que Asael, hijo de un técnico en equipos de refrigeración y una docente de primaria, participaba en el Mono Núñez y aunque en el 2015, cuando tenía 15 años fue el ganador del I Certamen Mundial de Contratenores en Cuba, creado por el maestro Leo Brouwer en La Habana, esta vez en Ginebra no dejó de sentir como hormigas en su estómago por los nervios antes de salir al escenario del auditorio Gerardo Arellano. Es allí donde el festival, que rinde tributo al maestro Benigno Núñez, se volvió una tradición y todo un proceso selectivo que hace 44 años catapulta a artistas en música andina colombiana con nuevas propuestas de fusión de otros sonidos.
Cuesta fue el primero de los finalistas en hacer su presentación y lo hizo con Mi cabaña, danza andina compuesta por Emilio Murillo, y El faraón, bambuco compuesto por Raúl Rosero. Además de llevarse el gran trofeo del Mono Núñez, la escultura con forma de bandola, elaborada por César Correa, el joven caucano se llevó el premio a mejor solista vocal.
La familia del caucano ha hecho esfuerzos para que este joven pudiera recibir formación en canto desde niño y aunque hubo un maestro que lo desalentó al punto de que pensó en seguir en la música, pero como intérprete de violín, el joven agradece haber contado con Andrés Eduardo Rodríguez, el fundador del grupo Juglares y exponente de la música colombiana y latinoamericana, que lo escuchó y le dijo que su futuro era ser contratenor. Fue así que Rodríguez le dio clases gratuitas por seis meses. A su vez, el quilichagüeño ha recibido la orientación de la maestra Ivonne Giraldo, del conservatorio Guillermo León Valencia, de Cali, y quien señala que su talento es innato.
Por su triunfo en Cuba, el contratenor hizo estudios en ese país y es egresado del taller de música colombiana del maestro Luis Carlos Ochoa. Actualmente, estudia música en la Universidad del Valle.
En la categoría instrumental, el gran premio Mono Núñez fue para el Cuarteto de Saxones 4V del Valle del Cauca, que además, ganó como mejor grupo instrumental y el premio Diego Sinisterra Sánchez como mejor intérprete instrumental de una de las obras del maestro Hernando Sinisterra y a quien el festival le hizo un homenaje este año para que los 14 artistas en instrumental de los 28 participantes interpretaran una de sus composiciones.
El Cuarteto Saxones 4V cuenta con Javier Andrés Ocampo, en el saxofón soprano; Ricardo Muñoz, en saxofón alto; Nicolás Rincón, en saxofón tenor; y Julián Henao, saxofón barítono. Interpretaron el pasillo fiestero El chispero y el bambuco Fiesta en la montaña.
Los otros ocho nominados para la final fueron Camilo Andrés Cifuentes, de Boyacá; Édison Elías Delgado, de Huila; Dueto Simisol, de Valle y Tolima; Octeto Kumae, de Antioquia; Gustavo Adolfo Niño, de Valle; Lizeth Vega, de Bogotá; Tres en Uno, de Tolima; y Ensamble Pa’l Viento, de Caldas.
En el Mono Núñez se entregaron otros galardones. El premio Diego Sinisterra Sánchez a mejor intérprete vocal por el tributo que el Mono Núñez rindió este año al maestro fallecido en enero Rodrigo Silva, del reconocido dueto Silva y Villalba, fue para la risaraldense Laura Cristina Castrillón por el bambuco Corre quebrada.
El premio Pacho Benavides al mejor tiplista del festival fue para el santandereano Édison Muñoz, del trío Mestizajes. El premio a mejor bandolista fue para María Alexandra Hoyos, del Trío Instrumental Bachué, de Risaralda.
Una guitarra, como premio donado por el maestro Lucho Vergara al mejor guitarrista del Mono Núñez, fue para Gustavo Adolfo Niño, del Valle del Cauca.
Este año el Mono Núñez también contó con un premio otorgado por primera vez por el público. Fue una deliberación por la plataforma virtual de la Fundación Pro Música Nacional de Ginebra (Funmúsica), organizador del festival que contó con más de 10.582 votos, 6.446 de los cuales fueron en vocal y los 4.136 restantes, en instrumental.
En vocal, el ganador fue el Octeto Kumae, de Antioquia, con 1.511 votos, y en instrumental, el trío Tres en Uno, de Tolima, con 801 votos. Estos ganadores reciben cada uno un millón de pesos.
El boyacense Camilo Andrés Cifuentes ganó como mejor solista instrumental y el Dueto Simisol, como mejor dueto vocal.
A propósito de la celebración del Día Mundial Sin Tabaco, La Universidad del Valle a través de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario y el Programa de Discapacidad y Deporte (USDD) inició, en el campus de Meléndez, la Estrategia Universidad Saludable, Libre de Humo (ULH) .
Con un acto simbólico en el que, a través de un discurso emotivo y el corte de una cinta color verde, los representantes del programa declararon a la Universidad como un espacio libre de humo y se dio vía libre a las muestras agendadas por el programa Universidad Saludable.
La primera jornada de sensibilización se realizó en la plazoleta de Ingeniería del Campus de Meléndez, a partir de las 10:00 a.m. y ofreció a la comunidad universitaria una programación de actividades lúdicas, informativas y culturales, que permitieron la interacción, expresión y el gozo de los participantes alrededor de la construcción de entornos saludables dentro del campus universitario.
El evento contó con la participación de actores que lideraron la estrategia y producción de la jornada saludable, como también de estudiantes.
Una de las actividades consistió en usar hojas caídas de los árboles para que los asistentes dejaran mensajes saludables o expresiones artísticas con vinilo, que luego fueron expuestas sobre estructuras de árboles hechos en cartón y estaban exhibidos en la Plazoleta de Ingenierías.
Delia Burgos Dávila, coordinadora institucional del programa Universidad Saludable comenta que “Es importante que la comunidad universitaria conozca que existe un marco legal, al nivel nacional, al que Univalle como institución gubernamental debe adherirse. La ley 1335 antitabaco, fue promulgada en el 2009 y este evento busca sensibilizar e informar al respecto con el fin de fortalecer entornos limpios que sean armoniosos”.
El programa busca que la Universidad se transforme, a largo plazo, en una entidad promotora de salud, puesto que su comunidad necesita vivir y convivir en espacios saludables, establecer relaciones constructivas, fortalecer sus potencialidades y crecer de forma integral.
El viernes 1 de junio tendrá lugar una segunda jornada de sensibilización en el campus de San Fernando, a partir de las 9:30 a.m. y hasta las 12 del mediodía, en la plazoleta Gabriel Velásquez Palau.
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