Así es Carlos Marino Orejuela, el ‘gurú’ de la cerveza artesanal en Cali


Cuando Carlos Marino Orejuela terminó sus estudios en Ingeniería Química en la Universidad del Valle y se certificó en el extranjero como brewmaster. Ahora es  uno de los pocos maestros cerveceros que hay en Colombia.

Tomado de publimetro

El primer recuerdo que tiene Carlos Marino Orejuela asociado a la cerveza data de la década de los noventa, más específicamente de los comerciales de televisión de aquella época.

“Siempre me generó la inquietud de a qué sabía y por qué había esa devoción por la cerveza, eso que llevaba a que la gente tuviera esa bebida como en un lugar especial en sus corazones y en sus vidas”, cuenta.


Desde entonces, la curiosidad estuvo dentro de sí. La misma curiosidad hizo que a los 14 años probara su primera cerveza, una de aquellas Póker de botella achatada y barrigona que había por allá en el 2004. “Antes de que cambiaran el envase”, acota Orejuela. “Porque cuando cambiaron el envase, cambiaron el sabor”.

“Contrario a lo que todo el mundo dice, que sabe feo, para mí esa primera cerveza fue una revelación”. Lo explica de manera simple, pero con un romanticismo que solo los que están verdaderamente enamorados de lo que hacen pueden expresar.

“Era una cuestión equilibrada de aromas, sabores, un universo completo de cosas nuevas, en ese momento, en ese envase. Y aún, después de tanto tiempo, de viajar y de tomar cerveza en todo lado, y de hacer mi propia cerveza, todavía hay muchas que pruebo y sigo sintiendo esa revelación”.

Carlos Marino Orejuela es, a sus 26 años, uno de los pocos maestros cerveceros que hay en Colombia, y de hecho, uno de los poquísimos que hay en Cali.

Desde los 14 años, con un grupo de amigos del colegio, fermentaban vino de uvas y de frutas. Posteriormente, esa pasión por las bebidas fermentadas lo llevó a estudiar Ingeniería Química en la Universidad del Valle.

“Quería aprender sobre las transformaciones. Quería aprender a transformar materias primas en productos valiosos”, cuenta sentado en una silla de madera, a pocos pasos de su planta de producción, en la Cervecería Artesanal Ritual, su negocio.

Las primeras cervezas las hizo ya en la época de la universidad, a los 19 años, con ollas y baldes en su propia casa y un puñado de amigos, también entusiastas de la cerveza. Sin embargo, dice él mismo, eran “intomables”.

“De manera casera, como a los 20 años ya saqué una cerveza tomable. Es decir, era un proceso de aprendizaje y exploración diaria. Y la fórmula era sencilla: si cada día lograba mejorar así fuese un 1%, al final de un año habría mejorado un 365%. En dos años ya tenía mucho más bagaje; leía mucha literatura, aprendiendo sobre la parte teórica, y cuando iba a la práctica empecé a mejorar”, dice Orejuela con una sonrisa orgullosa en su cara.

“Las cervezas son como las horas de vuelo de un piloto. Entre más litros hagás, más tacto vas teniendo y vas aprendiendo cada vez más qué podés lograr y cómo. La cerveza es un fermento divino. Es la transformación completa del agua en algo nutritivo”, relata.

Desde 2013, Orejuela comenzó a vender su cerveza Ritual en el tertuliadero La Colina, donde de a poco se fue ganando un público entre las cervezas de la embotelladora nacional de siempre.

A mediados de 2015 se dedicó al montaje de la planta del local donde hoy funciona la Cervecería Artesanal Ritual, una gran casa del barrio Granada en la que fabrica y vende sus cervezas, en un ambiente de pub con música anglo.

“Este es el modelo clásico de una cervecería. Lo mismo que hay acá es lo que hay en Bavaria, claro está, a menor escala. Acá hay fermentadores, maduradores, una sala de cocción que consta de olla de licor, el macerador y el hervidor, intercambiadores de calor, equipo profesional de frío. Todo. Lo único es que a mí no me gusta filtrar las cervezas. Es una elección, porque mi experiencia me dicta que cuando filtro la cerveza le quito parte del sabor y le estaría quitando magia”, dice Carlos Marino.

La construcción de su cervecería tomó alrededor de cinco meses y para ello fue necesaria una dura inversión en tecnología de punta, con partes fabricadas con especificaciones hechas por él mismo y un amigo suyo, además de piezas importadas de países como Estados Unidos, Canadá y Alemania, de donde también data la cebada con la que fabrica sus cervezas.

La Cervecería Artesanal Ritual tiene capacidad para producir 4800 litros mensuales. Según cuentas de Carlos Marino, algo así como 14400 botellas, con producción a tope. No obstante habitualmente saca unos 3000 litros.

Sus tres productos insignes (cerveza dorada, negra y roja) se consiguen, además de en su pub de Granada y del tertuliadero La Colina, en El Guayabo Bar y en Zaperoco, uno de los templos de la rumba salsera de Cali.

“Ahora apenas es que se está despertando el interés por la cervecería artesanal en Cali. Pero acá es difícil, porque Bavaria tiene un 99% del mercado y todas las cervecerías artesanales compartimos ese 1% del mercado restante. Hablo de BBC, Tres Cordilleras, Apostol, Ritual y el resto”, explica Orejuela.

Sin embargo, él está firme con su convicción. Espera que cada vez más los caleños conozca sus productos y vayan a su pub. Porque realmente Carlos Mario no tiene opción: lo suyo es una pasión que lleva dentro, como si por sus venas corriese ese delicioso fermentado dorado y brillante en vez de sangre. Por eso, día a día se encierra en su planta a hacer lo que más le gusta: convertir agua en esa bebida divina a la que le llamamos cerveza.

Entre dos y cuatro semanas demora el proceso de elaboración de una de las cervezas artesanales que fabrica Orejuela en la Cervecería Artesanal Ritual.

La Cervecería Artesanal Ritual queda ubicada en el norte de Cali, en la Avenida 9N #10N-52. Un vaso de poco menos de medio litro de cerveza cuesta alrededor de $6000.

 

El Herbario de Univalle: la biblioteca ‘natural’ más grande del departamento cumple 50 años

Tomado del diario El País - Escrito por Santiago Cruz Hoyos

Es tan fina la madera del árbol, que en las comunidades asentadas en el valle geográfico del río Cauca lo llaman ‘Para siempre’. Con ‘Para siempre’, de hecho, la gente construye sus casas. El anterior director del herbario de la Universidad del Valle,  Philip Arthur Silverstone lo colectó durante una de sus expediciones. Y extrañamente ‘Para siempre’, tan usado por las comunidades, tan cotidiano,  resultó ser un árbol completamente desconocido para la ciencia. Ningún botánico, ningún biólogo,  lo había investigado, descrito. Silverstone se encargó de hacerlo, cómo no. También lo sembró. ‘Para siempre’ crece a la entrada del herbario de Univalle, donde además, entre la colección, hay un árbol con el nombre de un profesor: Isidoro Cabrera.

Resulta que Isidoro, biólogo,  hizo una expedición en algún bosque del municipio de Vélez, departamento de Santander,  y se topó con una especie que jamás había visto en su vida. Colectó lo que pudo, extrañado. ¿Qué cosa era ella? Después de investigar el hallazgo se determinó que, efectivamente, se trataba de una especie no solo rara sino nueva para el mundo y la llamaron así: el árbol de Isidoro (el nombre científico es Isidodendron tripterocarpum). Una rana descubierta por él también lleva su apellido, por cierto. 

En total en el herbario de la Universidad del Valle, que este mes celebra sus 50 años de fundación, hay una colección de 70.000 plantas secas y clasificadas que se usan como material de estudio e investigación. Toda una biblioteca  ‘natural’. Entre las 70.000, 7000 corresponden a especies del Valle del Cauca. 

“Las colecciones se pueden conservar por cientos de años. (Las primeras plantas que se sometieron a este proceso, hace cerca de 300 años, incluso, aún se conservan intactas en el herbario de Carlos Linneo en Londres, Inglaterra). Las colecciones del herbario de Univalle se han secado para que pierdan toda la humedad y no las ataquen los hongos (deben permanecer a 20 grados centígrados).Y colectamos porciones de la planta. Por ejemplo, si vamos a colectar un árbol frutal,  lo que hacemos es traer una rama que tenga flores y frutos, y eso nos permite capturar información de lo que es la planta viva. También el registro de dónde se colectó, qué características tenía, y lo que se pierde tras la colecta: colores, olores”, dice la profesora Alba Marina Torres. 

Alba Marina es  bióloga egresada de Univalle, con estudios en Inglaterra en sistemática de plantas y fisiología de semillas, directora del herbario, donde, además del árbol de Isidoro,  en realidad se  guarda un ‘álbum’ de 220 especímenes que fueron encontrados y registrados como especies nuevas para la ciencia.

Por ejemplo, la Eucharis cucana, descubierta por primera vez en 1987 en un pequeño bosque rodeado de cultivos de caña de azúcar del municipio de Zarzal, norte del Valle. O la planta ‘Gaya mutisiana’, encontrada en 1994 dentro del mismo campus de la Universidad (donde hay 5000 árboles en promedio) y llamada así en honor a José Celestino Mutis “por sus aportes a la ciencia y a la botánica en Colombia”. En una ocasión una especie que se creía extinta fue hallada en una de las expediciones del herbario.

Después de que una planta nueva es colectada, debidamente clasificada y almacenada sobre cartulina blanca a una temperatura que debe permanecer en 20 grados centígrados, por cierto, los descubridores envían duplicados  a otros herbarios del mundo. Es una manera de hacer backup de la naturaleza, evitar lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial: las plantas que recolectó Alexander von Humboldt y que se encontraban coleccionadas en Alemania, fueron destruidas por los bombardeos.

En el caso de la colección del herbario de Univalle, las expediciones han sido comandadas por sus directores. Primero Luis Sigifredo Espinal, su fundador; luego el profesor Jorge Ramos, botánico; enseguida el profesor Philip Arthur Silverstone.  Iban hasta al Chocó biogeográfico, o a páramos como Pan de Azúcar, el Cerro del Torrá, lugares a los que casi nadie ha ido y donde es prácticamente imposible llegar, para recolectar plantas. Ahora a las expediciones las llaman “proyectos de investigación” y las dirige la profesora Alba Marina.

“Los herbarios guardan una gran riqueza de información sobra la biodiversidad de la región. Por ejemplo, el hábitat donde se encuentra Cali es un bosque seco. Vivimos rodeados de plantas que tienen la capacidad de perder sus hojas en sequías, para rebrotar con las lluvias. Es una estrategia para no perder agua en épocas excesivamente calurosas. Toda esa información es muy valiosa a la hora de hacer investigaciones sobre, por ejemplo, cambio climático. En nuestro caso también trabajamos con comunidades afro e indígenas para identificar cuáles son las plantas que más usan y para qué, bien sea en lo medicinal o en la gastronomía. Es una manera de proteger el conocimiento. Perder el conocimiento sobre el uso de una planta es casi perder la planta”, dice ella, Alba, y enseguida explica que a propósito de los 50 años de su fundación, el herbario tendrá las puertas abiertas para quien quiera entender un poco más el origen de donde vivimos.

Profesoras de la Sede Palmira en Congreso Internacional de Psicología


Las profesoras Martha Cecilia Sabala Moreno y Carolina Reyes González, docentes del programa académico de psicología de la Universidad del Valle, Sede Palmira, representaron a la Sede, en el mes de noviembre, en el VIII Congreso Internacional de Investigación y Práctica Profesional en Psicología, XXIII Jornadas de Investigación y XII Encuentro de Investigadores en Psicología del MERCOSUR, realizado en la Universidad de Buenos Aires, Argentina.

Las docentes presentaron el trabajo de investigación: Impacto de las prácticas profesionales del programa de Psicología de la Sede Palmira en los períodos 2010-2014, investigación en la que también hace parte la docente María del Mar Osorio Arias.

El Herbario CUVC, parte del compromiso de la Universidad con la ciencia

El anterior director del Herbario CUVC Philip Silverstone Sopkin con el secretario general Luis Carlos Castillo Gómez

Con un homenaje a algunos de sus anteriores directores, se celebraron los 50 años del Hervario CUVC Luis Sigifredo Espinal Tascón, hoy martes 7 de diciembre, en el Auditorio Ángel Zapata del Campus de Meléndez de la Universidad del Valle.

El evento fue presidido por el decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas Walter Torres Hernández y el secretario general Luis Carlos Castillo Gómez, quien manifestó que cuando se construyó el edificio del Herbario CUVC se hizo como parte de un proyecto más grande que consistía en hacer un jardín botánico que, a su vez, hace parte del compromiso de la Universidad con los estudios y la investigación en la biología, la botánica y el medio ambiente.

Durante la celebración se entregó una resolución de reconocimiento al profesor jubilado Isidoro Cabrera Restrepo, como recolector destacado.
El profesor Isidoro Cabrera también es recordado por sus trabajos como baquiano en la Selva Amazónica con algunos científicos destacados a nivel mundial. Luego como profesor del Departamento de Biología, describió para la ciencia una planta que constituyó en una nueva especie y tambipén un nuevo género que se denominó Isidodendron tripterocarpum que se guarda en el Herbario CUVC. Esta planta la halló por primera vez en el Municipio de Vélez, Departamento de Santander.

En el evento también se homenajeó al profesor Philip Silverstone-Sopkin, quien fue director del Herbario desde 1997 al 2014 y poco antes de ocupar el cargo, en 1994, dentro del mismo Campus Universitario de Meléndez de la Universidad del Valle descubrió para la ciencia una nueva especie, la planta Gaya mutisiana, “bautizada” así en honor a José Celestino Mutis, por sus aportes a la ciencia y especialmente a la botánica en Colombia.

Durante la dirección del Herbario CUVC, por parte del profesor Philip Silverstone-Sopkin, en el 2010, se construyó la edificación de 733 metros cuadrados que ahora alberga 70 mil especímenes que revelan información para identificar plenamente las plantas, su especie, su género y, además acceder al entendimiento de los orígenes de su historia evolutiva, pues cada especie tiene sus características y peculiaridades que facilitan la comprensión de lo que es y hasta de su origen
Otro de los anteriores directores del Herbario que fue homanajeado es el también profesor jubilado Jorge Eduardo Ramos Pérez, gran aportante de especímenes para el Herbario y reconocido por su aporte a la biología y a la formación de biólogos.

Como parte de la celebración, en horas de la mañana, se invitó a estudiantes universitarios y de colegios a conocer el herbario, el proceso de Herborización y las utilidades de los especímenes. Durante toda la jornada matutina desfilaron estudiantes de varios colegios de Cali y público en general, interesados en conocer sobre el herbario y la herborización de plantas.

'La Toma' con mercurio hasta el cuello

Diana Vanegas e Irene Vélez Torres, profesoras de la Escuela de Ingeniería de los Recursos Naturales y del Ambiente, EIDENAR, de la Universidad del Valle, publicaron finalizando el mes de octubre, un informe que detalla los resultados obtenidos durante varias jornadas de muestreo en el corregimiento de La Toma, vereda de Yolombó en Cauca, donde lograron evidenciar la presencia alarmante de mercurio en las quebradas que rodean la zona. 

"Con estos resultados, hacemos un llamado a la comunidad y a las instituciones locales a emprender acciones inmediatas y urgentes que detengan la contaminación, reduzcan el riesgo y ayuden a mitigar los efectos negativos de la exposición en las comunidades y en los ecosistemas locales", enuncia la conclusión final del informe que puede ser consultado en este link.

El día de hoy, 6 de diciembre, 'La Silla Vacía' publicó un artículo que da cuenta de los alcances de la investigación adelantada por Vanegas y Vélez, donde se detalla, además, los estragos ambientales y humanos que trae consigo la exposición prolongada al mercurio, elemento comunmente utilizado para la explotación de oro.

'La Toma' con mercurio hasta el cuello 

Tomado de 'La Silla Vacía' | Escrito por Ángela Hurtado.

Los líderes de La Toma, en Suárez (Cauca), llevan 16 años defendiendo su territorio de la explotación indiscriminada de oro. En su lucha han ido ganando batallas contra los mineros legales e ilegales y esperan que con el reciente hallazgo de altas concentraciones de mercurio en sus aguas, se acerquen a la victoria final, e iniciar un proceso de reparación por el daño ambiental.

El hallazgo es un resultado preliminar hecho entre septiembre y octubre en una de las cuatro veredas de La Toma, Yolombó. Dos investigadoras de la Universidad del Valle encontraron que las quebradas tienen niveles de mercurio que superan la norma colombiana.

Este resultado sustenta lo que ya venían diciendo los líderes de La Toma, que además del despojo, las amenazas y los desplazamientos, la minería les dejará secuelas en su salud.

La Toma ganó su primera batalla en el 2010, cuando la Policía intentó desalojar la población, pues un título minero le otorgaba toda la exploración a un solo dueño, Héctor Jesús Sarria.

La Defensoría impidió el desalojo, pero comenzó la lucha judicial, en la que al final la Corte Constitucional falló a favor de una tutela interpuesta por Francia Márquez y Yair Ortiz, representantes del Consejo Comunitario de La Toma. Se suspendieron las licencias otorgadas sin consulta previa, pero la comunidad sigue luchando para que salgan todos los demás.

En ese movimiento, hace dos años Francia Elena Márquez se unió a varias líderes del norte del Cauca que viajaron hasta Bogotá. La movilización de Mujeres Negras por el cuidado de la vida y los territorios fue el movimiento con el que le exigieron al gobierno frenar los mineros ilegales, que con las retroexcavadoras y el mercurio estaban desplazando a los mineros artesanales afro.

Los compromisos del Gobierno no se cumplieron, pero la movilización le costó a Francia Elena y a las otras líderes amenazas de muerte que las obligaron a desplazarse.

La participación de los grupos armados ilegales, entre los que se han mencionado al Clan Úsuga, Águilas Negras o ejércitos privados de los mineros, también ha sido una denuncia constante de las comunidades afro. Las mismas lideresas contaron después de la marcha a Bogotá que en panfletos las declararon objetivo militar.

Sin embargo, los 5.200 habitantes de La Toma, no desisten, y con sus propias manos han sacado las retroexcavadoras de la zona. Aunque ocasionalmente llegan algunas, todavía quedan entables mineros legales a la orilla de las quebradas. La mayoría de ellos paisas o del Eje Cafetero, personas con títulos de explotación y que usan el mercurio como herramienta principal para sacar el oro.

Empezó la desesperación

“Cuando la comunidad se dio cuenta de los niveles de mercurio en el agua y sus efectos en la salud, empezó su desesperación”, afirmó Francia Elena Márquez Mina.

El temor por la contaminación empezó hace un año cuando vieron peces muertos en el río Ovejas, principal fuente de agua de Suárez y recurso que han defendido las comunidades afrocolombianas.

Dos científicas de la Universidad del Valle, Diana Vanegas e Irene Vélez, acudieron al llamado de los habitantes del corregimiento de La Toma. A lo largo de su carrera han desarrollado investigaciones de acompañamiento a la comunidad de La Toma. Por eso les confiaron su problema. Con pocos recursos, y una donación de sensores de La Universidad de La Florida sacaron el estudio preliminar, que esperan se convierta en una investigación más amplia.

La exploración la iniciaron en septiembre, cuando visitaron las quebradas de la vereda Yolombó de La Toma, donde hay tres entables mineros, La gelmina, El silencio y La esperanza. Las muestras las tomaron un domingo, cuando las minas no operaban.

La ley permite que los colombianos tomen agua potable con un máximo de 1 ppb (partículas por billón) de mercurio y, para determinar que un río está libre de polución por metales pesados, la norma habla de hasta 20 ppb.

El primer resultado fue muy diciente: las aguas del río Ovejas y sus quebradas mostraron entre 50 y 500 ppb, en un día en que las minas no estaban funcionando.

Con estas cifras en la mano decidieron volver un mes después y llegarles de sorpresa a los mineros en pleno día laboral. La comunidad, que ya estaba asustada con los peces muertos, había dejado de consumir las aguas del río Ovejas, pero confiaba en los nacimientos, que siempre han considerado puros. Así que les pidieron que también los incluyeran en la muestra.

Pero los nacimientos tampoco pasaron la prueba. De los 12 que usa la comunidad para sus necesidades diarias, solo uno salió limpio. Los demás alcanzaban hasta los 500 ppb. Además, en las muestras de las quebradas el resultado fue peor. En las zonas del río donde la gente toma el agua la medida alcanzó hasta los 200, y cerca de las minas había entre 100 y 1000 ppb.

Ni el agua del acueducto para los niños de la escuela se salvó, pues de los grifos sale agua con 50 ppb, es decir más del doble de lo permitido para un río y 50 veces más alto que lo permitido para agua potable.

El panorama es más grave, pues el mercurio se diluye en el agua, pero en el cuerpo humano no. “Es un asesino silencioso, pues se acumula desde que pasa de las plantas a los peces pequeños, luego a los más grandes y llega al final a los humanos. Tememos que ahí los niveles sean más altos”, explicó la investigadora Diana Vanegas.

En los humanos el envenenamiento por mercurio se evidencia en problemas neurológicos, fallas de la visión, los riñones y nacimiento de niños con deformaciones. Si la fuente del metal no se elimina, la intoxicación sigue. Es por eso que las investigadoras también tomaron muestras de cabello a solicitud de los habitantes de La Toma y ya están en análisis en los laboratorios de la Universidad de La Florida. Los resultados llegan en enero.

Intoxicados

“Estamos haciendo talleres con las profesoras para que la gente entienda qué es estar contaminado”, explicó Francia Elena Márquez. “Los mayores dicen que los viejos ya tenemos partes en nuestros cuerpos, y que ahora hay que salvar a las próximas generaciones”, narró la líder.

A esas reuniones también invitaron a los mineros de la zona. En La Toma, para el 2014 había 14 títulos mineros otorgados y 28 en solicitud. A la reunión solo asistieron tres.

La comunidad les pidió que dejaran de usar mercurio y los mineros dijeron que sí, pero el próximo año. “Propuse solo usar cianuro y dejar el mercurio. Igual desde el año entrante no se puede volver a comprar y se va a volver muy costoso”, explicó Alex Bedoya, minero de La Toma que partició en la reunión.

Con eso se refiere a la restricción a la compra y venta del mercurio se debe a una ley que sacó el Gobierno en el 2013, que pretende disminuir la liberación de mercurio tanto en la minería como en los procesos industriales. Sin embargo, aún es fácil para los mineros comprar el metal.

Simón Gaviria, director de Planeación Nacional informó en septiembre que proyecta que el 2018 se deje de usar mercurio en la minería. Para eso, menciona que lo más importante es capacitar a los mineros. Sin embargo, aún es incierto el plan de descontaminación que propone el gobierno, pues según el mismo Gaviria el país libera 75 millones de toneladas de este elemento, por lo que ocupa el tercer lugar en su uso después de China.

La comunidad de La Toma por ahora no ha tomado una decisión. Pues algunos son más radicales en pedir que se frene la extracción con el uso de químicos y otros aún no comprenden los efectos de los metales pesados en el cuerpo humano.

“La gente no sabía que a lo que toda la vida le han dicho azogue es mercurio. Los dueños de las minas se aprovechan de su ignorancia y les dice que no es dañino y nadie se ha muerto por usarlo”, mencionó Francia. También han difundido ideas de que el mercurio está en todas partes, en los bombillos, en el atún, para que la comunidad no se alerte, comentó una de las dos investigadoras. “Pero fueron los mineros de Segovia y Marmato los que trajeron el mercurio, pues nosotros no lo utilizábamos”, aseguró un líder que reservó su nombre por seguridad.

A pesar de la confusión, estos resultados preliminares sustentan las peticiones que desde hace dos años vienen haciendo las lideresas de La Toma: que el gobierno pague los estudios de los efectos de la minería en el norte del Cauca. Esto traería como consecuencia demandas de reparación colectiva contra el Estado.

Esta petición se respalda también en la reciente sentencia de la Corte Constitucional publicada en octubre. Los magistrados votaron a favor de la comunidad de Pijao (Quindío) que exigía se hiciera una consulta previa antes del inicio de un megaproyecto minero. El tribunal reconoció su derecho, lo hizo extensivo a todas las comunidades del país y además le dio a los entes territoriales la potestad de cancelar las actividades mineras a su criterio.

Además, también le ordenó al Ministerio de Medio Ambiente que a más tardar en dos años debe realizar una mesa de investigación científica y sociológica de los impactos de la minería con el Ministerio del Interior, la Unidad de Parques Nacionales Naturales, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt y la Contraloría General de la República.

Según el fallo, los resultados deberán colgarse en la página web de todas las entidades. En ese mismo momento el ministro de Medio Ambiente, Gilberto Murillo, afirmó que el fallo generaba incertidumbre en el sector minero.

A pesar de eso, y de que el ministro afirmó que ya habían estudios ambientales, esta semana empezaron a funcionar las mesas de investigación en los municipios con vocación minera, según informó esta cartera a La Silla Pacífico.

Este acatamiento del fallo apenas va en fase exploratoria, pues según un profesional del Ministerio de Ambiente, para tener resultados científicos se requiere por lo menos un año. Por lo que apenas se están definiendo las competencias de cada entidad.

Con este inicio, ya dan un paso adelante las peticiones de comunidades como La Toma, que también le había planteado un estudio al gobierno hace dos años, pero no se llegó a un acuerdo. “En compañía de algunos expertos, formulamos un proyecto para evaluar los impactos económicos, sociales, culturales, de salud y ambientales de la minería ilegal, por cerca de cerca de 800 millones de pesos”, contó Francia Márquez.

Sin embargo, siguen las dudas en los resultados que arroje el gobierno: “la minería ha destruido nuestros territorios por la corrupción institucional, que han permitido que el mercurio y las retro circulen libremente. Cómo vamos a confiar en que el Estado vaya a realizar un estudio transparente sobre las afectaciones que hemos vivido, sobre todo si se deben reparar esos daños”, concluyó Francia.

Lo preocupante para las investigadoras es que mientras no se elimine la fuente del mercurio, la comunidad seguirá acumulando el metal en su cuerpo. Así que el proceso de las comunidades es enfrentar cara cara a los mineros.

Mientras los estudios de uno u otro lado llegan, y el mercurio sigue corriendo, todavía queda la incertidumbre de cómo se reparará el daño que ya ha hecho.

 

Lanzamiento del libro "Gabriel García Márquez. Literatura y Memoria"


El Museo la Tertulia, el Programa Editorial de la Universidad del Valle y la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle invitan al lanzamiento del libro "Gabriel García Márquez. Literatura y Memoria" en la conmemoración de los 36 años de la entrega del Premio Nobel de Literatura a Gabriel García Márquez otorgado el 10 de diciembre de 1982.

El acto de lanzamiento será el sábado 10 de diciembre de 2016, en la Cinemateca del Museo La Tertulia, a las 4:00 p.m.

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“Univalle ha dejado de estar encerrada en ella misma”: rector Édgar Varela

Tomado del diario El País-Cali

Mejoramiento de infraestructura, aulas inteligentes, contratación de docentes en regionalización y posgrados virtuales están entre las cosas que se vienen en el nuevo año de la Universidad del Valle.

Édgar Varela, rector de esta institución, cumple un año en el cargo y asegura que se ha avanzado en que el alma mater deje de estar encerrada en sí misma y se articule cada vez más con los sectores productivo y público. Incluso analizan una propuesta a largo plazo para operar un hospital que se quiere hacer con recursos privados, pero eso no significa que se abandone al HUV, asegura el directivo.

Usted cumple un año en la rectoría ¿qué ha cambiado en ese tiempo en la universidad?

Diría que lo que más ha cambiado es la apertura que he propiciado para que la universidad esté más integrada y relacionada con el medio. Este año hemos tenido un gran acompañamiento al tema de la paz, también hemos logrado una apertura con los sectores empresarial y productivo, hemos trabajado mucho más de la mano con la Gobernación del Valle en los temas que tienen que ver con regalías y hemos jugado un papel importante en poder articular los temas de ciencia y tecnología y destrabar un esquema de recursos que venía funcionando irregularmente. Creo que hemos logrado avances en hacer que la universidad deje de estar encerrada en ella misma.

Cuáles pueden ser ejemplos de la apertura con el sector productivo...

En el campo productivo hemos hecho patentes y desarrollos innovadores en la industria alimenticia, en la infraestructura y construcción, estamos avanzando en temas de energía, hay un cluster de energía que lo lidera la Universidad del Valle. Hay muchos casos en los que nuestra investigación se está haciendo de carácter aplicado. No quiere decir que todo haya comenzado con mi rectoría, pero sí nos hemos abierto mucho para que esos procesos se puedan mejorar y agilizar. En lo público, acompañamos a la Gobernación del Valle en su reforma administrativa, con la Alcaldía de Cali venimos trabajando en un proyecto de Ciudades Sostenibles y también estamos en el Plan Pacífico.

¿Cuáles serán las tareas para este nuevo año en Univalle?

Hay varios nuevos focos. Uno es regionalización, donde tenemos 10.500 estudiantes en nueve sedes. Nos hemos propuesto ir integrando el sistema a los niveles de organicidad, capacidad y excelencia que tiene Cali. Haremos una primera convocatoria para planta docente propia, aspiramos a tener en el 2018 por lo menos 80 profesores de carrera. Haremos que todos los profesores de regionalización estén desde el otro año contratados directamente por la universidad, empezamos una oferta de posgrados en regionalización que esperamos ampliar y queremos articularlos a la investigación.

Hay un gran reto en lo que tiene que ver con posgrados...

Hoy tenemos 3150 estudiantes de 27.500 de posgrados del país, lo que es cerca del 14%, aspiramos en cinco años estar en el 20 %, porque hay un concepto detrás de esto, que es educación por toda la vida. Y queremos empezar educación virtual, ya firmamos varios convenios para hacer posgrados internacionales con universidades brasileras, norteamericanas y españolas. Esto viene para el segundo semestre del 2017.

¿En qué áreas?

TIC, política pública, educación e ingenierías. Para el 2018 aspiramos también tener programas en el campo de las ciencias de la salud, con lo que ahora llaman telemedicina, que es algo que se ha desarrollado mucho.

¿Cómo será la inversión en infraestructura?

Hay un plan de inversiones ambicioso. Las universidades públicas tenemos una paradoja, no tenemos mucha plata por Ley 30 para financiar el gasto funcional, pero tenemos recursos importantes por la estampilla, por rentas propias, para hacer inversión que tenga impacto en calidad, en infraestructura. Tenemos el plan Aulas a Punto, con el que aspiramos a transformar la totalidad de las aulas de la universidad en tres años para que sean todas inteligentes. Ya comenzamos, en esto se invertirán $20.000 millones. Y la inversión de la universidad durante los próximos tres años estará en $220.000 millones.

¿Habrá construcciones?

Haremos una completa configuración de infraestructura deportiva, tenemos 25 hectáreas de terreno deportivo, estamos acondicionando un gimnasio aquí, en Buenaventura y Palmira. Vamos a trabajar en un edificio de aulas en San Fernando (se derriba un edificio y se construye otro). También haremos un edificio de aulas inteligentes en ciudad universitaria sobre la Carrera 16, así como un edificio de sistemas y vamos a invertir recursos en comprar infraestructura educativa en Buga. Tenemos un proyecto con la gobernadora, con recursos de regalías vamos a comprar un teatro y algunas edificaciones para ir consolidando un campus urbano. Hay $17.000 millones para terminar el edificio de artes integradas. En todas las regionales habrá inversión.

¿A dónde irá el resto de la inversión?

La inversión en infraestructura será un poco menos de la mitad de los recursos, cerca de $100.000 millones serán para esto y lo demás serán para temas académicos, para financiar investigación, políticas de internacionalización, acreditación, bienestar universitario. He sido muy cuidadoso de que la inversión no sea solo en ladrillo. Es muy importante invertir en talento humano.

Alguna vez hablaron de construir un hospital de baja complejidad. ¿En qué está esta idea?

No está en nuestros planes, salvo que alguien lo construya y pida que la universidad lo opere. No tenemos los recursos para eso, pero sí hemos sido contactados por inversionistas que lo han propuesto, estamos explorando opciones y evaluándolas, pero eso no significa que vayamos a abandonar el Hospital Universitario, en eso quiero ser claro. Esa es una propuesta de largo plazo, que se haría en tres o cinco años. Estamos en función de acompañar al HUV para que salga adelante.

¿Cómo ha impactado la formación de sus estudiantes lo que ha pasado con el HUV?

Ha impactado mucho menos que en el 2015, cuando hubo tres meses de paro y una parálisis de la relación de formación, este año nos hemos cuidado de eso y el hospital, con momentos críticos, nunca se ha paralizado, ni siquiera hoy que se tomaron decisiones tan difíciles como la reducción de personal.

Hoy tienen 400 camas, casi la mitad de años anteriores. Eso los tiene que afectar...

Quiero aclarar que en el hospital los temas misionales de alta complejidad han reducido un poco su volumen, pero no han desaparecido significativamente. Lo que se ha suprimido mucho es el servicio de primer y segundo nivel. El grueso de la formación no se ha afectado sustancialmente, aunque una situación crítica como la del hospital genera tropiezos indudables en algunos casos, como falta de equipos, hemos buscado que cuando hay problemas en el hospital los muchachos nuestros puedan estar rotando en muchos otros lugares de Cali y el Valle, tenemos convenios con más de 35 entidades. No nos imaginamos un escenario en el que no exista el HUV.

¿Usted sí ve al HUV saliendo de esta crisis?

Sí lo veo. Quiero reconocerles a los sindicatos que pese a su beligerancia no han paralizado el hospital. Hay ajustes que se están dando en esta coyuntura que yo creo pueden darles una salida a esta crisis, tengo un optimismo moderado en que eso se puede sacar adelante.

Hace seis meses usted denunció a supuestas redes de ventas de drogas en la universidad y pidió investigaciones. ¿Qué ha pasado con eso?

Hemos logrado en lo fundamental erradicar el tráfico de drogas del campus, recuperamos los lugares que habían sido tomados por estos grupos, hemos venido haciendo un cotrol de los accesos de la universidad. No puedo desconocer que siguen existiendo manifestaciones de microtráfico, porque donde haya consumidores se puede dar este fenómeno a pequeña escala. En el frente de la violencia protagonizada por los disturbios, las seguimos rechazando. No tenemos información de resultados de las investigaciones de las autoridades sobre este tema, es algo que no es de nuestra competencia, pero no deja de preocuparnos. 

Pocos pilos

Tenemos 350 pilos. Son pocos comparados con las universidades privadas porque este esquema no nos favorece. Este establece un puntaje mínimo de 345 puntos, pero a Univalle entran de 370 hacia arriba porque tenemos muchos aspirantes y pocos cupos.

Las universidades privadas no tienen el rango de puntaje de la Universidad del Valle, hacen un listón más abajo y pueden admitir más pilos.

No podemos bajar los puntos porque si bajáramos a 340 tendríamos que admitir el doble de los estudiantes y no tenemos salones ni recursos.

He insistido ante el Gobierno Nacional en que el programa debería dividirse en pilos privados y públicos para que no sea una competencia desigual. Además, reconozco que los muchachos y sus familias, cuando obtienen esta beca, quieren movilidad social y para ellos es mejor una universidad de élite que una pública.

Tres estudiantes de Univalle, entre los mejores de Colombia


La estudiante de medicina de la Universidad del Valle Ángela María Miller Gómez, junto a Paola Andrea Asprilla Carabalí de Biología y Yeison Herley Londoño del Programa Académico de Historia de la misma institución, son tres de los estudiantes universitarios que obtuvieron los mejores puntajes nacionales en los exámenes Saber Pro.

Estos tres estudiantes junto a uno de la Universidad Pedagógica Nacional, otro de la Normal Superior Juan Ladrilleros de Buenaventura y uno de la Universidad de Caldas, ganaron el Premio Francisco Socarrás por tener los más altos puntajes en los exámenes Saber Pro, prueba de conocimiento que se aplica anualmente a los estudiantes universitarios de todo el país, que cursan los últimos semestres, para determinar su nivel académico.

El premio Francisco Socarrás es un reconocimiento del Gobierno Nacional y se otorga a los mejores en exámenes Saber Pro en medicina, licenciaturas, formación complementaria de escuelas normales superiores, programas en ciencias exactas, físicas y naturales, programas de artes y programas en humanidades.

Por otro lado, otros 20 estudiantes de distintas universidades recibirán medalla y diploma por haber obtenido los mejores resultados en las pruebas saber pro en otras disciplinas. A 10 de ellos se les condonará la deuda en el ICETEX y los otros 10 serán candidatos a becas de posgrado.

Los tres estudiantes de la Universidad del Valle y uno de Contaduría Pública y Relaciones Internacionales del ICESI,son los únicos estudiantes condecorados de universidades de Cali e hicieron parte del grupo de los 26 mejores resultados de los exámenes saber pro de todas las Instituciones de Educación Superior de Colombia, en diferentes áreas del conocimiento.

El reconocimiento a los mejores Saber Pro de Colombia fue ayer miércoles 30 de noviembre de 2016, en Bogotá, en la 'Noche de los Mejores’ un acto en que también se entrega la distinción “Andrés Bello”, a los mejores resultados de las pruebas Saber 11.

Los 50 mejores bachilleres de Colombia recibieron tal reconocimiento por los resultados en sus pruebas saber 11, cabe resaltar que de éste grupo once estudiantes son de Cali.

Quienes recibieron la distinción “Andrés Bello”, tendrán acceso a un subsidio del 100% de la matrícula en instituciones de educación superior pública y un subsidio de sostenimiento que varía en función de su lugar de residencia y lugar de estudio.

Durante la Noche de los Mejores se condecoró a cinco docentes investigadores de la población afrocolombiana, a siete instituciones de educación superior que recibieron la acreditación institucional de alta calidad y a 86 programas de 42 Instituciones de Educación Superior que se acreditaron en alta calidad, en el último año.

Seis de estos 86 programas académicos son el Doctorado en Biología, Maestría en Ciencias Biología, Maestría en Políticas Públicas, Maestría en Ciencias Química, Maestría en Linguistica Español, Tecnología en Electrónica y Licenciatura en Artes Visuales de la Universidad del Valle.

Yeison Herley Londoño quien actualmente realiza su tesis de grado en el Programa Académico de Historia y el próximo semestre termina asignaturas en el Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos en la Universidad del Valle, uno de los seis ganadores del premio Francisco Socorrás, manifestó su alegría por el logro y aseguró que esta distinción no es un reconocimiento exclusivo al mérito personal sino que es obtenido gracias al apoyo familiar y general de su entorno y a que estudia en una institución de calidad que le ha otorgado oportunidades y reconocimientos académicos.

Univalle gana el Premio de Movilidad Sostenible 2016


El pasado sábado 3 de diciembre la Universidad del Valle ganó el Premio de Movilidad Sostenible 2016, en las categorías ‘Colectivo Promotor de la Movilidad Sostenible’ y ‘Ciudadano Promotor de la Movilidad Sostenible’, el reconocimiento se entregó en el evento CaliBio que apoyan la Alcaldía de Cali, el Dagma, CVC y el Mes del Pedalazo 2016.

El premio obtenido por Mayra Alejandra Peralta ´Maleja´ , estudiante de Licenciatura en Educación Popular de la Universidad del Valle, en la categoría ‘Ciudadano Promotor de la Movilidad Sostenible’, busca exaltar la labor de un ciudadano que durante el año se hubiese destacado en su trabajo por iniciativas ‘probici’ en la ciudad.

Y es que Mayra Alejandra no solo trabaja en el Observatorio del Ciclista y el Peatón de la Universidad del Valle, adelantando proyectos e investigaciones en temas de transporte no motorizado, también es una de las promotoras del día de la bicicleta y miembro fundadora del colectivo ‘A Univalle en bicicleta’, ganador en la categoría ‘Colectivo Promotor de la Movilidad Sostenible’.

“Univalle ha logrado hacer un trabajo de gran magnitud en tema de movilidad sostenible que se ha demostrado con hechos, en temas de infraestructura y varios eventos. A menudo adelantamos reuniones con la Secretaría Municipal de Infraestructura para tratar temas de movilidad en la ciudad, somos los organizadores del día sin carro de la Universidad y uno de los colectivos promotores del bicicarril implementado en el campus de Meléndez” señala Juan David Santamaría quien al igual que Maleja, es miembro fundador del colectivo ‘A Univalle en bicicleta’.

Mayra y Juan David llevan trabajando en pro de la movilidad sostenible en bicicleta desde hace poco más de dos años, cuando decidieron organizar un grupo para atender las necesidades de los biciusuarios de la Universidad. “ Hoy somos 1.300 biciusuarios en Univalle. Las puertas del colectivo nunca han estado cerradas, por eso consideramos que todos y cada uno de ellos hacen parte de él”, sostiene Maleja.

Actualmente Mayra Alejandra trabaja con la profesora Janeth Mosquera en el Observatorio del Ciclista y el Peatón de la Universidad del Valle, docente que también recibió un ´Reconocimiento Honoris Causa’ por su trabajo en temas de movilidad durante el evento del pasado sábado.

“El observatorio tiene como objetivo divulgar información sobre mortalidad y movilidad de peatones y ciclistas en la ciudad. A la fecha, estamos adelantando una investigación sobre los lugares donde han ocurridos eventos de tránsito (siniestros), tomando como referentes la evaluación ‘In Situ’ y el ‘Road Safety Audit’. Utilizando estas herramientas, escogemos los lugares donde más han ocurrido muertes de ciclistas y aplicamos el instrumento que hemos venido trabajando con la ‘Mesa de Transporte no Motorizado’, para evaluar las condiciones de la vía que permiten la mortalidad de los ciclistas”, señaló Alejandra.

Según comentan los dos biciactivistas, sus trabajos de intervención e investigación en torno al uso de la bicicleta han sido tan influyentes, que la administración universitaria los tiene en cuenta cada vez que se piensa en este tema en particular. “El objetivo principal de ‘A Univalle en bicicleta’ es el de incentivar el uso de la bici dentro del Campus, sin embargo, estamos convencidos que ese trabajo también repercute en la ciudad”, coinciden.

Cabe resaltar que hace dos semanas la Universidad del Valle obtuvo el premio nacional a la ‘Universidad más biciamigable’, competencia donde participaron la Universidad de Los Andes, la Universidad Javeriana, El Colegio de Estudios Superiores de Administración por Bogotá y la Universidad Eafit de Medellín.

Superindustria otorga patente a la Universidad del Valle para un dispositivo que permite inyectar medicamentos directamente en las células enfermas

Tomado de la página Web de la Superintendencia de Industria y Comercio

La Superintendencia de Industria y Comercio otorgó patente de invención para un nanocompuesto que imita la forma de un microorganismo que afecta las bacterias, el cual fue desarrollado por la Universidad del Valle. La invención se encuentra en el campo de la nanotecnología, que corresponde a la manipulación de la materia en escala de medida de nanómetros, es decir 10-9 metros. El nanocompuesto desarrollado está construido con base en nanoestructuras de carbono y tiene la forma de un microorganismo que corresponde a un virus, capaz de eliminar las bacterias (bacteriófago) y que tiene la forma mostrada en la figura 1.

Figura 1. Imagen tomada de :
https://www.redbubble.com/es/people/nucleotides/works/10568744-bacteriophage?p=sticker

La invención se encuentra conformada por un nanocontenedor de medicamentos, en este caso una pequeña cabeza; un canal de transporte de medicamentos diseñado en forma de tubo; y un pináculo que sirve para que las moléculas se unan a proteínas presentes en las células. La estructura del nanocompuesto permite inyectar medicamentos u otras sustancias directamente en los poros de células enfermas u organismos patógenos.

De esta forma, se podría evitar que los medicamentos también afecten las células sanas o partes no deseadas del cuerpo tal y como sucede en la terapia contra el cáncer y así disminuir los efectos adversos de los mismos.

La invención patentada constituye un avance en el campo técnico que ahora debe continuar con otros ensayos con el fin de convertirse en una opción que permita mejorar la calidad de vida del paciente disminuyendo los efectos adversos de los medicamentos.

Glosario
Nanotecnología: Es la manipulación de materia a nivel molecular atómica para generar productos a macroescala.
Bacteriófago: Son virus que infectan exclusivamente a las bacterias.