Deberá reconocerse como nodo del sistema regional articulada con municipios de suroccidente del país.
Tomado del Diario El Tiempo.
Para que Santiago de Cali alcance los estándares de desarrollo esperados para una ciudad de la segunda mitad del siglo XXI deberá cumplir con un plan estratégico y prospectivo adoptado sobre los estudios y planes elaborados en los últimos 20 años para Cali y el Valle del Cauca, en los cuales ha participado la Universidad del Valle.
Además, Cali deberá reconocerse a sí misma como nodo del sistema regional en el cual participan las redes de municipios de los departamentos del suroccidente colombiano con sus especificidades y complementariedades en un esquema que supere la dicotomía rural-urbana y que permita estabilizar sus niveles de crecimiento poblacional.
En tercer lugar, Cali tendrá que convertirse en hito urbano con un elemento diferenciador que la lleve a ser líder en el área Latinoamericana en gestión del conocimiento con políticas públicas cuya meta principal sea el incremento sustancial de la movilidad social.
Así, podremos decir en 50 años, en 2066: Cali es una urbe con crecimiento equilibrado, es decir, la ciudad mantiene su número de habitantes estable en 3 millones. Tiene fuentes de abastecimiento de agua que garantizan un siglo de servicio óptimo. La tasa de homicidios en la última década no supera 3 muertes por cien mil habitantes. No hay población en situación de pobreza extrema. En materia energética Cali se abastece en un 60 por ciento de energía solar para consumo doméstico. Ofrece múltiples oportunidades de empleo en sectores como los de industrias culturales y en servicios de diverso orden (cine, moda, turismo, diseño, gastronomía, entre otros) y la tasa de desempleo en los últimos 20 años está por debajo del ocho por ciento.
El número de empresas se ha multiplicado en forma sostenida por más de dos décadas con la presencia de minipymes cuyos niveles de innovación y desarrollo son competitivos frente a los de las más importantes urbes latinoamericanas.
Y se debe diseñar la estrategia para decir a esa fecha: El sistema de transporte masivo es uno de los más eficientes del continente. La población apropió progresivamente su uso y cuida los equipos e infraestructura consciente de que presta óptimos servicios a costos razonables y con oferta de subsidios para estudiantes, personas en situación de discapacidad y adultos mayores.
En su componente social la capital del Valle ha logrado altos niveles de inclusión y de movilidad social con una población que en un 80 por ciento se puede clasificar con el antiguo parámetro de estratificación en el estrato 4.
El núcleo de conocimiento y academia ubicado en el sur de la ciudad es conocido mundialmente y la sinergia entre universidades ha permitido importantes desarrollos tecnocientíficos al tiempo que se ha logrado que estudiantes extranjeros de los cinco continentes se formen en los posgrados ofrecidos por los centros de educación superior ubicados en el nodo de investigación y formación al sur de la ciudad.
En educación primaria y media vocacional se garantiza óptima calidad por parte de las Instituciones educativas lo cual garantiza que un 80 por ciento de los egresados de los colegios accedan a formación profesional y tecnológica de alto nivel. Además, un 65 por ciento de la población caleña habla un segundo idioma.
Las ciudades del Valle, eje cafetero y nortecaucanas conforman un sistema integrado y complementario de renglones productivos industriales, agrícolas, agroindustriales, de servicios logísticos, portuarios, aeroportuarios y financieros en los cuales Cali juega un papel de centro dinámico de desarrollo y enlace con el mundo.
Y decir que Cali se ubica entre las primeras tres ciudades con mejor calidad de vida entre los países latinoamericanos.
Foto: Archivo El Tiempo
Edgar Varela, Rector de Univalle.
El destino ha estado en manos de grandes poderes. Es hora que regrese a quienes viven en ella.
Tomado del Diario El Tiempo.
Casi nunca las celebraciones centenarias coinciden con eventos o cambios decisivos en la historia humana. Hablar pues de los 500 años de Cali puede resultar inútil: quizás 2036 sea un año tan anodino como cualquier otro. Es mejor hablar de la Cali de hoy y de lo que está cambiando muy rápido en una ciudad del interior que es capital del Pacífico colombiano.
De la ciudad compacta de 1960 que integraba al viejo centro colonial con las urbanizaciones que se extendían hacia el sur, los barrios ricos del norte y los barrios obreros que ocupaban el oriente, y era atravesada por un río como dijo el poeta, ya no quedan ni el sueño ni el río ni el recuerdo.
Hoy es una región urbana con más de dos y medio millones de habitantes, que absorbe buena parte de la migración y el destierro del Pacífico y del Sur colombianos, sin centro porque tiene muchos centros, inmersa en el mundo global, no sólo a través de flujos financieros, sino de los flujos humanos que llegan todos los días buscando brisa, música, baile y cuerpos en acción.
Los jóvenes, y no tan jóvenes, europeos, norteamericanos y orientales que llegan no buscan ni museos ni historia, sólo un presente en el que pueda pasar cualquier cosa, tal como ocurría con los extranjeros que llegaban de paso a Fez o a Casablanca, a mediados del siglo pasado, y se quedaban allí para siempre, olvidados de la historia y sus avatares.
Al calor de la globalización, de las migraciones y el destierro, la cultura mestiza, imitadora de la cultura estadounidense del siglo pasado, fue sustituida por una cultura integrada alrededor de lo afro y caribeño. El evento masivo más importante de la ciudad ya no es la Feria sino el Petronio Álvarez, que convoca centenas de miles de personas alrededor de unas músicas que hace unos 30 años no tenían ninguna influencia sobre la ciudad. La integración con la salsa de larga tradición local ha producido una mezcla potente y avasalladora que toma forma física en el baile que atraviesa la ciudad entera. Buscándolo, y siguiendo las pistas del voz a voz global, llega gente de todo el mundo. (Además: Festival Petronio Álvarez escoge lo mejor de los sonidos del litoral)
Lo paradójico es que los jóvenes que llegan de fuera encuentran paz y emoción en la misma ciudad en la que todos los años son asesinados, en promedio, medio millar de jóvenes, habitantes en su vasta mayoría de las comunas pobres y excluidas.
Ellos, al igual que al más de millón de personas que viven en el oriente y la ladera, no pertenecen a la misma ciudad global que crece a su lado, de la que están separados por una muralla de insuficiente conectividad social, mal transporte público, ausencia de oportunidades y exclusión pura y simple.
Hacia el futuro, gobernantes, comunidades y elites tendrán que inventar algo para integrar a las dos ciudades que hoy mal conviven en la región urbana que Cali ha llegado a ser.
Hasta ahora ni el paternalismo de las elites ni el clientelismo populista ni la represión abierta han logrado disminuir la brecha que separa a las dos ciudades. El alcalde confía en que el emprendimiento y la creación de empleos en el oriente y en la ladera podrían cambiar el panorama. Si lo intenta hacer con los emprendimientos tradicionales no pasará nada. Tendría que aventurarse por la ruta inédita del cambio tecnológico y la innovación ligadas a la cultura en un mundo global.
Lo que implicaría realizar la mayor inversión educativa de la historia en los menos favorecidos. Algo imposible de realizar mientras las redes de corrupción que dominan al sector educativo público mantengan su imperio, y mientras las elites locales y el estado central sigan pensando en la educación con la misma tacañería y torpeza con la que siempre han manejado lo público.
De hecho, hoy mismo el nivel de los salarios y la probabilidad de conseguir empleo de los trabajadores ha comenzado a depender de su calificación y educación formal y continua. Mientras una fracción muy grande de nuestros jóvenes sólo tenga acceso a una educación limitada y de mala calidad, el trabajo informal, el crimen y la pobreza absoluta seguirán siendo las opciones predominantes.
El mal diseño financiero del sistema de transporte público MIO ha desencadenado un caótico proceso de privatización generalizada del transporte y la movilidad, con cientos de miles de automóviles y motocicletas y miles de moto-taxis y taxis piratas disputándose las calles, convirtiendo a Cali en el mejor ejemplo de lo que no debe ser la movilidad de una ciudad de su tamaño. Las nubes de motociclistas que aparecen en todas partes y no respetan las normas mínimas de tránsito han cambiado el paisaje urbano de Cali, haciéndola similar -guardadas las proporciones- a ciudades como Karachi, en Pakistán.
La solución es obvia: diseñar un sistema de transporte multimodal, que integre al MIO como uno de sus elementos. Hacerlo implicaría una inversión económica y una decisión política que no parecen claras.
Al mismo tiempo, el potencial más grande de crecimiento y transformación están al oriente y en la ladera. Si la ciudad y sus líderes logran movilizar la creatividad, la capacidad de trabajo y la diversidad contenida en sus comunas, integrándolas al conjunto, Cali podría tener un futuro como ciudad global. No basta con las grandes obras públicas. Hay que transformar el diseño de conjunto de la ciudad, integrando sus partes fundamentales, pensándola a partir de las señales que ella misma nos da.
Foto: Archivo El Tiempo
Boris Salazar, catedrático e investigador de la Universidad del Valle.
El Centro de Innovación Educativa Regional-Sur y la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle iniciaron un proyecto con la Secretaría de Educación de Cali sobre el uso y apropiación de los recursos tecnológicos ya entregados por el programa Tit@.
Con este nuevo proyecto se busca generar mayor confianza, solvencia y autonomía entre los docentes para un mejor uso de la infraestructura entregada por esa Secretaría a las instituciones educativas de la ciudad.
De agosto a noviembre de 2016 se formarán 1.025 docentes en 32 sedes de Instituciones Educativas oficiales de Cali para el fortalecimiento de las prácticas educativas con integración de las TIC, contribuyendo al avance de la calidad de la educación en la ciudad.
La profesora María Victoria Polanco, quien asumirá la dirección técnica del proyecto con el apoyo administrativo de la Dirección de Nuevas Tecnologías y Educación Virtual – Dintev, puntualizó que este proyecto para la apropiación de los recursos tecnológicos continúa un proceso iniciado por la Universidad del Valle en el programa Tit@ desde 2013, formando y movilizando a los docentes para que incorporen los artefactos tecnológicos en su proceso de enseñanza y aprendizaje.
Precisó que, mediante la formación y la implementación de un plan de comunicación y movilización, se espera contribuir al desarrollo de competencias tecnológicas de los docentes, para el buen uso, aprovechamiento y cuidado de la infraestructura. Además de incentivar y avanzar en el proceso de uso e integración de las TIC en los procesos educativos y pedagógicos, mediante el reconocimiento e incorporación de contenidos digitales desarrollados por los cinco Centros de Innovación Educativa del país.
Por su parte, la profesora Gloria Castrillón, coordinadora del componente de formación del proyecto, enfatizó que la dotación tecnológica es necesaria pero que su incorporación en el aula de clases debe hacerse con fines pedagógicos y que para la Universidad del Valle es importante, como universidad pública, asumir este tipo de proyectos porque tiene una experiencia que garantiza confiabilidad en el proceso formativo, además que permite que la Universidad lidere este tipo de retos para el mejoramiento de la calidad de la educación en la región.
Este viernes 22 de julio se instalaron las “Mesas educativas y expedición por la paz”, un proyecto que recorrerá las zonas de Cali y los departamentos del Valle del Cauca, recogiendo las percepciones de los ciudadanos sobre la paz.
Este proyecto cuenta con el apoyo de la Alcaldía de Cali, la Universidad del Valle, el Sena, la Arquidiócesis de Cali, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, Fundación Social Gane, entre otras instituciones.
“Esta iniciativa reconoce el arduo trabajo de muchos sectores sociales, comunidades, colectivos, pequeños grupos e instituciones, trabajando por la paz a lo largo de los años. Este proyecto busca convergencia, que en lugar de estar trabajando de manera paralela, se aúnen esfuerzos y se construya un gran mosaico de expresiones, acciones y proyectos que permitan construir la paz en las ciudades y regiones”, manifestó José Joaquín Bayona, docente del Instituto de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle.
Este proyecto comprende dos momentos iniciales: la instalación de unas mesas educativas en las que se reunirán sectores sociales para articular visiones, ideas y experiencias alrededor de la paz, al tiempo que se realizará una expedición en los territorios para documentar los aportes de las comunidades.
“Esta expedición se realizará con diferentes sectores sociales: empresarios, estudiantes, maestros, amas de casa, fuerzas armadas, iglesias, además de un recorrido urbano y rural, no solo en Cali, sino en el Valle y el Cauca. A estos sectores se les socializa la propuesta y luego de un taller de diseño, terminaremos de elaborar el cronograma y concretar actividades para llegar a los productos finales en diciembre, donde se realizará el cierre con un gran festival”, señaló el profesor Bayona.
Se espera que en diciembre se tengan como resultado una bitácora donde los diferentes actores se comprometen a realizar acciones para la paz, un documental que recoge cartas para la paz y un libro con las cartas que resulten de este proceso.
Dos desarrollos tecnológicos patentados, un spin off y dos grupos de investigación de la Universidad del Valle, participarán en la 10 Rueda de Innovación y Negocios Tecnova que se realizará en la Plaza Mayor de Medellín, el 4 y 5 de agosto de 2016.
La rueda de Innovación y Negocios Tecnova es un evento que tiene por objeto conectar retos, oportunidades y soluciones de manera efectiva, articulando a los grupos de investigación de las universidades con el sector productivo.
En esta versión, además de ofrecer un espacio para socializar las capacidades y la oferta de los grupos de investigación y universidades asistentes, se hará un especial énfasis en visibilizar resultados obtenidos en procesos investigativos, tales como prototipos, tecnologías, productos y Spin-off, y potenciar la conexión entre los investigadores y emprendedores líderes de dichos resultados y aquellos actores que aceleren su salida al mercado tales como empresarios, inversionistas ángeles, fondos de capital, banca y centros de desarrollo tecnológico.
La Rueda es el escenario propicio para que los grupos de investigación muestren sus capacidades al sector productivo. Es el espacio para contactarse con las empresas y la oportunidad para que validen la pertinencia de su oferta, según las necesidades que detecten en el mercado. Según los organizadores, esta versión estará centrada en la trasferencia y comercialización de conocimiento.
En el certamen participarán 27 de las universidades nacionales con mayor desarrollo tecnológico e investigativo; 277 grupos de investigación y empresas de todo el país.
La Universidad del Valle presentará, en Tecnova, el Electroflox, un desarrollo para la reducción de sólidos totales procedentes de lixiviados y de vinazas mediante un proceso de electrodisolución, floculación y oxidación. Esta tecnología está patentada en Colombia y se adelantan trámites para hacerlo en Brasil y Estados Unidos. El investigador principal es Nilson Marriaga Cabrales.
También se presentará una prótesis mecánica para marcha en plano, ascenso y descenso para usuarios con amputación transfemoral unilateral. Este desarrollo está patentado en Colombia y el investigador principal es el Ángel Miguel Uribe Becerra.
Igualmente se llevará el Spin off -Agranova S.A.S- con un dispositivo mejorado para la determinación del potencial productivo del suelo y de la calidad nutricional de alimentos y productos agroecológicos. El director es Orlando Zúñiga.
El Spin Off es un término anglosajón que se refiere a un proyecto nacido como extensión de otro anterior, también puede decirse que es una subsidiaria o departamento de la empresa para convertirse en una empresa por sí misma.
Y de grupos de investigación, estará presente el grupo de Materiales Compuestos que trabaja en el desarrollo de materiales compuestos de base cerámica polimérica, particulados, fibrorreforzados y materiales de aleaciones metálicas, que lidera la profesora Ruby Mejía de Gutiérrez. Y el grupo de investigación en Percepción y Sistemas Inteligentes que desarrolla soluciones relacionadas con la percepción artificial, sistemas inteligentes, instrumentación y comunicaciones industriales. Este grupo lo lidera Eduardo Caicedo Bravo.
Coloquio de los perros en el Teatro Cajamag Pepe Vives de Santa Marta
Los samarios y caribeños en general están invitados a apreciar la función número cien del "Coloquio de Perros", del Laboratorio Escénico Univalle, bajo la dirección de Alejandro González Puche y Ma ZhengHong, en la temporada de apertura del nuevo Teatro que ya transforma la vida cultural de la ciudad.
“Coloquio de los perros” es una adaptación de la Novela Ejemplar más personal y original de Miguel de Cervantes, en ella, dos perros adquieren por una noche el divino don del habla; Berganza, uno de los canes, relata a Cipión las vicisitudes sufridas con cada uno de sus amos, cuya vida deambuló entre carniceros, pastores, militares, actores y enfermos, configurando un divertido y crudo relato sobre la condición humana. Seis actores introducen al espectador en los rincones más íntimos del Barroco español, alternando diferentes convenciones teatrales y trasmitiendo el escéptico humor cervantino. La versión de “Coloquio de los perros” fue elegida por la Cátedra Inditex y la Universidad Santiago de Compostela para conmemorar los 400 años de la muerte del "Príncipe de los Ingenios" en lo escenarios de Asia, la gira en Bangladesh fue ampliamente reseñada por la agencia EFE bajo el título: “Cervantes con acento colombiano para mover el músculo teatral de Bangladesh.
El Laboratorio Escénico Univalle es un grupo de creación e investigación perteneciente al Departamento de Artes Escénicas de la Universidad del Valle con actores egresados y profesionales que adelantan una actividad internacional y nacional constante; reconocido por montajes como El condenado por desconfiado, El tío Ivam, Schlemiel, La égloga de Plácida y Vitoriano, El astrólogo fingido y Calima, entre otros.
Fecha: VIERNES 22 de julio de 2016
Lugar: Teatro Cajamag Pepe Vives Campo, calle 23 # 7-73
Hora: 7:00 pm.
Mayores informes: www.cajamag.com.co
El Director de extensión y educación continua de la Universidad del Valle Jaime Humberto Escobar Martínez presentó los resultados del boletín “Una mirada al futuro” del Observatorio Laboral de Egresados, en el Primer Encuentro Nacional de Seguimiento a Graduados de Educación Superior, realizado el 19 de julio de 2016.
El evento organizado por el Ministerio de Educación Nacional y el Observatorio Laboral para la Educación, se realizó en la Universidad EAFIT de Medellín y contó con 400 representantes de oficinas, centros y unidades de egresados de todo el país, quienes debatieron e intercambiaron aprendizajes sobre cuatro ejes: el seguimiento a graduados, el fomento a la graduación, las bolsas de intermediaciones laboral y el fortalecimiento de las oficinas de graduados del país.
El boletín “Una mirada al futuro” tiene como objetivo proporcionar información acerca de la preparación de los profesionales de la Universidad del Valle y de su inserción al mercado laboral evaluando aspectos socioeconómicos del entorno que los rodea.
Los resultados de cada monográfico brindan además un soporte de información estadística pertinente y oportuna para los procesos de acreditación, aporta al fortalecimiento del proceso de aseguramiento de la calidad, contribuir al mejoramiento institucional y exaltar los enormes aportes de nuestra Universidad a la formación de talento humano y a la consolidación de los mercados regionales de trabajo.
A la fecha se han elaborado siete boletines y se está construyendo la octava edición enfocada en la Facultad de Humanidades. La primera edición es una visión global sobre el total de egresados y los títulos otorgados en la Universidad del Valle desde su creación en junio de 1945 hasta julio 31 de 2012, la segunda edición es un monográfico de la Facultad de Salud, tercera sobre la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, cuarta edición sobre la Facultad de Ciencias de la Administración, la quinta presenta características ocupacionales de los egresados de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, la sexta resalta la contribución del Instituto de Psicología, y la séptima edición es un monográfico del Instituto de Educación y Pedagogía.
El boletín es una iniciativa editorial del Observatorio Laboral de egresados con el apoyo de la Vicerrectoría Académica, la Dirección de Extensión y Educación Continua, el Programa Institucional de Egresados, el Departamento de Economía y el Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconómica – CIDSE de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas.
Diego Escobar Álvarez, profesor de la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle, participa en su primera exposición fotográfica colectiva con la serie “Fantasías en azul” sobre la relación de los caleños con el agua en espacios lúdicos, centrado en el Acuaparque de la Caña.
Su primera incursión a nivel profesional hace parte del II Encuentro de Fotografía organizado por el Colectivo Calidoscopio con la convocatoria “Cali, un objetivo” y se encuentra en exposición junto a otras seis series hasta el próximo 6 de agosto de 2016, en el Centro Cultural Comfandi de Cali.
“Desde hace 35 a 40 años incursioné en la fotografía, pero apenas este año he salido del cuarto oscuro. La fotografía siempre ha sido un hobby paralelo a mi actividad docente y académica. Siempre ha estado latente en mis viajes, mis reuniones, mis espacios libres; pero no confiaba lo suficiente en mí para exponerme ante el público. Ahora, impulsado por mi hija, Juanita Escobar, quien es fotógrafa, mi primera alumna en el tema, decidí participar en la convocatoria de Calidoscopio, confiar en mí y darle un valor a mi trabajo, con la grata sorpresa de ser seleccionado” narra Escobar Álvarez.
“Cali, un objetivo” planteó como objetivo incentivar la circulación de proyectos fotográficos, estimulando y visibilizando la producción de los fotógrafos contemporáneos de Cali y pensándose la ciudad como territorio, como un espacio “del cual nos hemos apropiado y que a su vez se ha apropiado de nosotros”.
Desde esta premisa, el profesor Escobar Álvarez presentó un trabajo que ya venía desarrollando centrado en la relación del caleño con el agua en espacios lúdicos. “El Acuaparque de la Caña en Cali, Colombia, con su icónica piscina de olas, toboganes y dragones, es un territorio azul de cuerpos abigarrados que facilita caminos para la expresión de la lúdica y el juego; o disfrutar del placer libertario de saltar o sumergirse para satisfacer una necesidad, una voluntad de hacer, sentir y emocionarse hasta alcanzar un momento extremo de gozo y ser capaz de asumir desafíos no sujetos a reglas y lógicas de la vida cotidiana.
El Acuaparque también es territorio de integración intercultural y multiétnica para socializar, crecer en familia, mostrar la piel, exhibir el ‘look’, hacer amistades o simplemente ‘parchar’, no importando la multitud y la estrechez”.
“Esta serie, en desarrollo, quiere contar instantes, vividos intensamente por sus protagonistas, quienes se atreven a desafiar lo convencional y a sentir que un mundo cuasi-surrealista abraza sus cuerpos, su piel tostada al sol y su espíritu”.
Durante 40 años exploró la fotografía sin un plan, pero esta oportunidad ha sido un impulso para asumir un mayor compromiso con la fotografía, consigo mismo y una proyección al desarrollo de proyectos específicos a nivel profesional.
Por su parte, el Colectivo Fotográfico Caleño Calidoscopio, quiere recuperar espacios en torno al análisis, creación y formación de públicos alrededor de la fotografía. Es un grupo de personas interesadas e inquietas por la fotografía y las artes visuales, que ante la necesidad de acceder a espacios de socialización, formación y exhibición en la ciudad de Cali, deciden encontrarse, desde el 2014, para generar diálogo y reflexión alrededor de la imagen.
Egresado del Programa de Ingeniería Química de la Universidad del Valle, Alfonso Muñoz dejó su huella en el Canal de Panamá.
Tomado del Diario El País.
A pesar de que la empresa Centelsa fue adquirida por un grupo mexicano en el año 2012, la marca sigue vigente en el mercado colombiano.
Archivo El País
Alfonso Muñoz Córdoba ama la industria manufacturera. Desde que era un adolescente le tomó cariño a los cables de cobre y de aluminio, de esos que se utilizan en las grandes obras de infraestructura, como la de la ampliación del Canal de Panamá.
El mes pasado, concretamente el 26 de junio, cuando el Gobierno de ese país inauguró el tercer juego de esclusas para que puedan pasar por allí los barcos más grandes del mundo, Muñoz Córdoba sintió una de las mayores alegrías. Percibió un corrientazo de vida, de energía.
No era para menos, pues este caleño dejó su propia huella en el canal. La empresa que presidió hasta hace dos años fue la que vendió los cables eléctricos y asesoró en su instalación para que esas esclusas funcionen. La compañía se llama Centelsa y también es de Cali, aunque hoy haga parte de uno de los grupos cableros más importantes del mundo, el mexicano Viakable.
Todo el cableado que se necesitó para esa obra, considerada como una maravilla en el mundo, lo puso Centelsa.
“Dos mil toneladas de cobre le manufacturamos los vallecaucanos al Gobierno panameño. Cables que cumplen con las normas internacionales. Nos sentimos muy orgullosos por ese aporte, que no fue nada fácil porque competimos con países muy fuertes en este mercado y les ganamos. Entre ellos Francia, Italia y México”, comentó Muñoz Córdoba.
Este ingeniero químico de la Universidad del Valle no es el único que se siente feliz. El negocio de la venta de ese monumental cargamento de cables se debe al arduo trabajo que hicieron Luis Fernando Durán, vicepresidente comercial de Centelsa, y Miguel Arellano, gerente de exportaciones.
“Ellos fueron piezas clave en ese logro, pues no fue una negociación sencilla, duró dos años hasta que se logró cristalizar”, expresó.
Centelsa no solo comercializó los cables eléctricos, también le vendió al canal algunos de comunicaciones que se utilizan para la transmisión de energía en toda la red, en el manejo de máquinas y en la apertura de las compuertas. En el lenguaje técnico se conocen como cables de control e instrumentación.
Como presidente de Centelsa, cargo que ocupó hasta el 2014, Alfonso Muñoz Córdoba recordó que en el 2008, cuando la empresa se ganó la licitación, el Canal de Panamá se convirtió en su segundo hogar. A partir de allí empezó una serie de reuniones con las autoridades del Canal hasta el año 2012, cuando se iniciaron en forma los trabajos.
Los viajes eran permanentes. “Alcancé a contabilizar 20 desde Cali por año. Era una tarea ardua, pues aunque no instalamos los cables, sí supervisabamos la instalación. Debíamos estar con los ojos bien puestos. Un error en algún cable y todo se iba al traste”, señaló.
En las pruebas todo funcionaba correctamente, pero la prueba final era la graduación y el día era el 26 de junio del 2016 cuando pasara el gran buque chino en presencia de autoridades, presidentes y periodistas de todo el mundo.
La hora cero llegó y todo salió perfecto. Compuertas y esclusas funcionaron sin problema. Todos aplaudieron al paso del barco y las autoridades del canal y los empresarios y los invitados dieron fe de la magnífica obra de ingeniería.
La felicidad fue completa para todos, para los que vendieron los cables y para los que compraron. Fue un gran negocio, de muchos ceros a la derecha, pero secreto.
Si bien Alfonso Muñoz lideró la venta del cable en representación de Centelsa, su equipo de trabajo hizo una gran tarea.
Buena parte de ese equipo aún está en la compañía. Muñoz Córdoba se despidió hace dos años, pero no ha dejado de trabajar.
La manufactura le apasiona, por eso no la abandona. ahora está vinculado a una empresa de ingeniería, también caleña. Se llama TKF Ingeniería.
Su especialidad es el diseño y fabricación de equipos de transferencia de calor, hornos de pintura y hornos para incineración de basuras, entre otros.
Hoy, a los 65 años, Muñoz Córdoba quiere seguir dejando huellas.
Varios académicos, entre otros el profesor de Historia de la Universidad del Valle Mauricio Restrepo, cuentan lo sucedido en Bogotá, del 20 de julio de 1810, en los inicios de la independencia de Colombia.
Tomado del Diario El Tiempo.
Un florero fue la excusa que hace 206 años encendió la reyerta entre criollos y españoles.
Por: MANUELA POLO NAVAS Y ANDREA MORANTE | 9:25 a.m. | 20 de julio de 2016 Así se veía la Casa del Florero.
Foto: Archivo particular
Así se veía la Casa del Florero.
¡Abajo el Virrey! ¡Abajo el mal Gobierno! ¡Que quiten al Virrey! ¡Abajo los chapetones!... Estos gritos que pedían la independencia de España los aclamaron campesinos, indígenas, esclavos y criollos el 20 de julio, hace 206 años, cuando el plan de algunos salió como se esperaba.
En la noche anterior, el 19 de julio de 1810, un grupo de criollos intelectuales se reunió en el observatorio astronómico de Francisco José de Caldas, junto a él, los hermanos Antonio y Francisco Morales, Luis Rubio, José Acevedo y Gómez, entre otros.
Cansados de no tener poder político, de que sus demandas estuvieran sesgadas al deseo de la corona Española y escépticos del poder de la madre tierra en Europa por las guerras napoleónicas y la Revolución Francesa, crearon un plan que aprovechó todas las circunstancias para lograr prender la chispa de la independencia.
La estrategia, que era sencilla, fue planeada cuidadosamente. "Don José María Carbonell, llamado el ‘Chispero', organizaría a los artesanos que estarían listos para tomar la plaza de Bolívar tan pronto se anunciara la composición de la Junta Suprema en reemplazo del virrey Amar y Borbón. Y Bárbara Forero, al mando de un batallón de mujeres, se organizó para facilitar el ataque al cuartel de artillería, en caso de ser necesario", explica el periodista e historiador Enrique Santos Molano.
Así fue que en la casa blanca de balcones verdes, en una esquina de la plaza, que hoy funciona como Museo de la Independencia, comenzó una pelea entre el grupo de criollos intelectuales y el comerciante español José González Llorente.

Se dice que los hermanos Morales, junto con algunos de los que se habían reunido la noche anterior, llegaron al primer piso de la casa donde el español pagaba arriendo para tener el almacén donde vendía diferentes objetos traídos de Europa.
Le pidieron a Llorente un centro de mesa o un florero, depende de la versión, para darle la bienvenida al criollo Antonio Villavicencio, que supuestamente llegaba con órdenes directas desde España. Pero González Llorente se negó a la petición y esa fue la excusa perfecta para comenzar una disputa de tinte político.
Según explica Hernán Olano, director del departamento de Historia de la Universidad de La Sabana, "Antonio Villavicencio era el enviado de la Junta Suprema Central y buscaba el apoyo de los diferentes cabildos para que se pudieran realizar las sesiones de la Junta. Querían expedir una nueva Constitución en razón del cautiverio del rey Fernando VII".
Dado que Llorente era partidario de Carlos IV y no de Fernando VII, los ánimos se alzaron prontamente. “Llorente era un buen hombre, pero de muy mal genio. Vivía con la suegra, la esposa y cinco cuñadas que él mismo sostenía. Sabían que ponerle el tema de la Junta Suprema haría que explotara. Y eso fue lo que buscaron los hermanos Morales", señaló Olano.

Según varias versiones de la historia, no es cierto que el comerciante español sea ‘el malo del relato’ que de forma tosca se negó a prestar el famoso florero. Al contrario Llorente, que era muy cercano al Virrey porque era quien traducía los libros del inglés y francés al español para él, no era más que un comerciante que donaba el 10 % de sus ganancias para ayudar a niños huérfanos. Pero ese día cayó en la trampa, tal como los criollos lo habían pensado.
Tras la negativa, "los hermanos Morales dijeron que el español había insultado a los criollos y lo acometieron a golpes. Esa fue la señal para iniciar la rebelión", indica Santos.
La mejor manera para que la pelea no quedara dentro del almacén era aprovechar el viernes, día del mercado, cuando casi toda la población se reunía en un solo lugar. Así, algunos de los criollos se hicieron estratégicamente en diferentes puntos de la plaza para avivar la chispa de independencia entre la gente y convertir los gritos en el inicio de una revolución independista.
Cuando el altercado se movió de la casa al mercado, los espectadores tuvieron que decidir cuál bando iban a apoyar. En este sentido, un factor importante para avivar los ánimos fue el papel que jugaron algunos estudiantes en la rebelión. Según explica Mauricio Restrepo, docente de Historia de la Universidad del Valle, "los interesados en abrir la Junta fueron apoyados por estudiantes en su mayoría del Colegio Mayor del Rosario (hoy Universidad del Rosario) que para la época eran muy revoltosos. Así, estos grupos ayudaron –junto a adultos– a alborotar la gente que ya estaba asustada por lo que ocurría".
Restrepo agrega que con el fin de conseguir apoyo, los criollos también hicieron distintas promesas a la gente, como la de rebajar impuestos, recuperar el orden social y conseguir un gobierno en Bogotá que alejara por completo la incertidumbre.
La famosa frase que dijo ese día el político criollo José Acevedo y Gómez sobre lo que sucedía en la plaza demuestra el ambiente de descontento que se vivía con la administración española:
“Santafereños: si dejáis perder estos momentos de efervescencia y calor, si dejáis escapar esta ocasión única y febril, antes de doce horas seréis tratados como sediciosos; ved los grillos, los calabozos y las cadenas que os esperan”.

La amenaza era inminente, por lo cual el Virrey accedió a firmar el Acta de Constitución de la Junta de Notables criollos, que a partir de ese momento asumió el mando. Para Santos, la importancia de ese viernes radica en que fue el momento cuando "se le quebró el pescuezo al régimen colonial que había durado doscientos setenta y dos años".
Así, el pueblo se revolucionó, tomó la oportunidad que los criollos habían creado y desde ese momento empezó el proceso de la revolución para la Independencia, que finalmente y después de varios hechos terminó, oficialmente, el 7 de agosto de 1819 con la Batalla de Boyacá.
206 años después
La casa blanca con ventanas y balcones verdes, construida desde 1500, ha sido testigo de los hechos que han marcado la historia de Bogotá y nuestro país como el 20 de julio, el Bogotazo y el asesinato de Galán.
Gracias a su ubicación, frente a la plaza, ha sido peleada desde sus inicios por quienes querían estar en la zona vip y ver los fusilamientos y procesiones de épocas pasadas, y conciertos, obras de arte, protestas, muestras culturales y otra clase de eventos de hoy.
Doscientos seis años después de la famosa tarde del 20 de julio de 1810 funciona el Museo de la Independencia en la casa que vio cómo empezó la revolución. En los dos pisos que tiene se dividen el espacio siete salas diferentes, en algunas de las cuales está expuesto todo el proceso de Independencia y los resultados de esta lucha que aún hoy continúa, de diferentes maneras.
Seguramente, todos los próceres que han luchado por este país y su Independencia quedarían satisfechos al entrar en la última sala del recorrido de esta exposición permanente. En esta, se muestra que la lucha por la igualdad y la ciudadanía valieron la pena.
En 1810, Francisco José de Caldas junto con otros criollos empezaron el cambio para que las condiciones del pueblo cambiaran. En esa época, para ser un ciudadano era requisito ser hombre, mayor de 21 años y profesional. De la misma forma, el concepto de identidad cobró una importancia radicalmente diferente entre las dos épocas. Antes, por ejemplo, explica Restrepo, no había un gobierno efectivo que formara un solo país; hoy, por el contrario, "nuestra identidad es nacional, tenemos la bandera, unas solas leyes. Somos colombianos".