Recientemente Cali se vio estremecida por un hecho controversial: una mujer que se desplazaba en su vehículo por la calle 5 con carrera 84ª fue sorprendida por unos asaltantes, quienes le hurtaron su celular.
Esta mujer persiguió a los presuntos asaltantes y en el hecho atropelló a un motociclista, al parecer cómplice del ladrón, que se había atravesado para impedir la acción. Este hombre murió en el accidente. El primer ladrón fue detenido y está en poder de las autoridades, quienes comprobaron que tenía el celular robado, y la mujer bajo protección policial.
El suceso ha puesto en el debate público el problema de que los ciudadanos, ante la impotencia y frustración, tomen la justicia por sus propias manos.
Para Pedro Rodríguez, psicólogo clínico de la Universidad Católica Andrés Bello, Doctor (Ph.D.) en Psicología de la Universidad Central de Venezuela y docente del Instituto de Psicología de la Universidad del Valle, este evento debe generar varias reflexiones.
Dice el docente que, si bien no se pueden conocer con precisión las circunstancias y motivaciones que llevaron a que la mujer atropellara al motociclista, el problema radica en el modo en que se leen socialmente eventos de esta naturaleza. “Hay una polarización de dos visiones: quienes consideran que es algo lamentable, en el que perdió la vida un ser humano, independiente de que pueda ser un asaltante; y la segunda visión que es la que legitima este tipo de eventos, por tomar la justicia por las propias manos. Ahí es donde creo que debemos detenernos con cuidado como sociedad.”
Este problema no es una realidad única y exclusiva de Colombia. A lo largo de América Latina se han presentado estos eventos. El profesor Rodríguez señala que este tipo de fenómenos dan cuenta de la disconformidad, desesperación y frustración de los grupos sociales ante las medidas ineficaces de seguridad de los gobiernos nacionales y locales.
“Es un problema grave porque el exterminio de un asesino o un delincuente por parte de un ciudadano crea nuevos delincuentes, genera el peligro de situaciones anómicas que terminarán siendo, sin duda, mucho más costosas. Creo que los temas de esta naturaleza deben ser llevados con cuidado y responsabilidad, porque las narrativas que se producen por el miedo y la rabia pueden ser muy intensas e irracionales, y pueden legitimar acciones que eventualmente pueden ser más costosas socialmente que las que inicialmente intentaron combatir”.
Por otra parte, los discursos que gobernantes y funcionarios han generado ante lo que se suele denominar sensación de inseguridad. “El término preciso es percepción de inseguridad, el modo en que un grupo social percibe cuán seguro se encuentra. Noto con preocupación que las declaraciones frecuentes de mandatarios y funcionarios tienden a ir hacia el problema de la sensación, lo cual incrementa la frustración, miedo y descontento de los grupos sociales que terminan percibiendo que tales respuestas, lejos de atacar los problemas de fondo, intentan diluir la problemática de la violencia.”
Dice el profesor de que los gobernantes tienen el reto de construir narrativas o discursos socialmente realistas ante los problemas de inseguridad.
¿Qué pueden hacer los ciudadanos?
Ante esa percepción de inseguridad, las personas y comunidades deben tomar acciones que los conviertan en seres activos, adelantando actividades de prevención, acciones comunitarias que incrementen las posibilidades de rescatar espacios que pueden ser focos potenciales de violencia.
“Los problemas psicosociales no se van a resolver con actos impulsivos y violentos. Los problemas psicosociales se resuelven cumpliendo un acuerdo social mínimo, que en estos casos implica un respeto a la vida, la organización comunitaria constructiva, las acciones pertinentes de los cuerpos de seguridad y la utilización eficiente de los canales sociales para que los delincuentes paguen la condena justa que deben pagar por sus actos”.
Ana María Gómez Valencia, docente del Departamento de Artes Escénicas de la Universidad del Valle, obtuvo el título de doctorado (Ph.D.) en Estudios Teatrales, por parte de la Universidad Complutense de Madrid, con la máxima calificación “Sobresaliente Cum Laude”
La tesis doctoral denominada “La construcción del personaje en la obra de Juan Mayorga”, uno de los autores mas significativos y polémicos del reciente teatro español, fue dirigida por el doctor Javier Huerta Calvo y la sustentación contó con un jurado conformado por los doctores Francisco Gutiérrez Carbajo, Jesús María Barrajón, Alejandro Hermida Blas, Julio Vélez Sains y Margarita Piñero. La sustentación se llevó a cabo el pasado 15 de julio, en las instalaciones de la Universidad Complutense de Madrid.
De esta manera, la profesora Ana María Gómez Valencia culmina satisfactoriamente el proceso de cualificación dentro del programa Semilleros Docentes, y se reintegra a la Universidad del Valle para fortalecer la docencia y la investigación el área de Teoría e Historia del teatro en el Departamento de Artes Escénicas.
Informes: http://escenicas.univalle.edu.co
Ante un panorama de posconflicto, posible cese de la guerra con las FARC y la aprobación de un plebiscito para decidir si se apoya o no el acuerdo final que se firmará en La Habana, debemos informarnos y conocer el papel que asume la universidad como agente clave en la formación, debate y construcción de una pedagogía por la paz.
Héctor Alonso Moreno, profesor del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos y Doctor (Ph.D) en Realidad Política Latinoamericana, ha participado en los procesos asumidos por la universidad desde la reinserción a los excombatientes del M19 y la formación sobre la Constitución del 91, ahora nos narra qué debemos saber sobre el momento actual que vive el posconflicto.
En Colombia nunca hemos sido convocados a nada diferente a la confrontación armada, por eso es muy importante que por primera vez, en Colombia, nos convoquen a construir y refrendar la posibilidad de un proceso de paz a través de un plebiscito que es ante todo un mecanismo de participación ciudadana y en ese sentido es un derecho humano fundamental. Tiene como propósito que la ciudadanía decida si está o no de acuerdo con lo pactado en La Habana. En este sentido, no tiene posibilidades de campaña por voto en blanco o por la abstención.
Es muy importante que como mecanismo de participación incluya a todos los ciudadanos, aunque no estemos escritos en el censo electoral. Pueden participar todos los funcionarios públicos, sin posibilidad de sanción por participar en proceso político. Porque el plebiscito no es un acto político, es un acto de participación ciudadana.
Para ser aprobado, el plebiscito debe contar con 4.5 millones de votos, que equivale al 13% del censo electoral. Es necesario que el plebiscito sea votado mayoritariamente porque es un momento muy importante en la historia colombiana. Significa dejar atrás la violencia, el pasado de terror, de confrontación armada, entre el Estado y grupos insurgentes; y la posibilidad de crear una nueva sociedad donde no dirimamos los conflictos a partir de la confrontación armada, es decir, una sociedad en donde se haga la política sin armas.
En Colombia no es la primera vez que hacemos un proceso de paz, la historia de Colombia no es la historia de la violencia sino también la historia de la paz en plural. Pero este plebiscito tiene dos cosas muy importantes que no han tenidos los anteriores procesos de paz: por primera vez son tenidas en cuenta las víctimas y por primera vez se convoca al pueblo a refrendar lo pactado. Eso no sucedió por ejemplo en la coalición que creó el Frente Nacional, ni tampoco ocurrió con la desmovilización del M19, que contribuyó a un ambiente social favorable para la Constitución del 1991.
¿Se ha refrendado en otra parte del mundo procesos de paz? La respuesta es sí, con resultados algunas veces importantes y otras veces negativos. Por ejemplo, hace más de 25 años se puso en consideración los acuerdos entre el Gobierno de Guatemala y las fuerzas guerrilleras agrupadas en la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca - URNG, y ese referendo lo perdió la guerrilla y el gobierno, se votó negativamente. ¿Y qué pasa si se pierde? Pese a que se haya votado no, el proceso en Guatemala continuo y finalmente en 1996 se firmó un Acuerdo de Paz Firme y Duradera. Esta es la voluntad que ha expresado las FARC en Colombia, que si se pierde las elecciones, es decir si se vota no, que ellos están de acuerdo en no regresar al monte. Y esa es una voluntad política. Si la ciudadanía no aprueba, el gobierno puede presentar proyectos de acto legislativo y presentar el proyecto de paz para continuar por otras vías jurídicas.
También podemos mencionar el referendo de aprobación para poner fin al Conflicto de Irlanda del Norte en 1998 con los grupos terroristas de Irlanda del Norte, denominados como Ejército Republicano Irlandés – IRA. Y el régimen racista denominado Apartheid y liderado por una minoría blanca en Sudáfrica, que fue superado mediante negociación política y acuerdos que llevaron a una Asamblea Nacional Constituyente y unas nuevas elecciones presidenciales en 1994, donde la población negra ejerció su derecho al sufragio por vez primera en la historia del país, gozando de plena igualdad de condiciones y donde resultó amplio vencedor el líder Nelson Mandela.
La Universidad del Valle ha tenido y tiene un papel fundamental en los procesos de paz. Nuestra institución tiene una gran tradición en los posconflictos en Colombia. Importantes profesores realizaron un diagnóstico sobre la violencia en Colombia durante el proceso de paz liderado por el presidente Belisario Betancur. En los años 90 un grupo de profesores también adelantamos un proceso de reinserción con el M19, fundamos el programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos, y participé en su fundación y logramos graduar más de 64 comandantes de la guerrilla del M 19, como politólogos. También hicimos unos proyectos muy grandes en intervención sobre cultura y pedagogía de paz. De igual manera, la universidad fue protagonista en el proceso de afianzamiento de la pedagogía de la Constitución del 91. Junto a un grupo de profesores nos dieron la tarea de llevar por distintas zonas del suroccidente colombiano el mensaje de la nueva constitución.
Por esta historia tenemos una gran importancia en el posconflicto. Lo mismo vamos a hacer ahora, con el actual rector Edgar Varela Barrios, vamos adelantar procesos en tres niveles: formación de pregrado con algunos miembros de la guerrilla; proceso de capacitación sobre el proceso de paz; y procesos de intervención en las comunidades.
Héctor Alonso Moreno es profesor del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos, del Instituto de Educación y Pedagogía -IEP de la Universidad del Valle, e investigador sobre temas de pluralismo jurídico y multiculturalidad. Es historiador de la Universidad de Caldas, Especialista en Derecho Constitucional de la Universidad Libre, Especialista en Paz y Tratamiento de los Conflictos de la Universidad de Granada España, Magíster en Estudios Políticos de la Universidad Javeriana y Doctor (Ph.D) en Realidad Política Latinoamericana de la Universidad Nacional de España.
Después del plebiscito se desataran mejor los conflictos sociales exigiendo las reivindicaciones de los más olvidados. Es decir, votar afirmativamente el plebiscito es iniciar la lucha social sin violencia por la conquista de mayor democracia.
Tomado de Periódico Virtual Caja de Herramientas
Corporación Viva la Ciudadanía
Héctor Alonso Moreno
Profesor Universidad del Valle
Una de las grandes novedades de este proceso de paz con las Farc es lo que tiene que ver con el tema de la refrendación de los acuerdos pactados entre el gobierno nacional y la insurgencia. Por primera vez en la historia de los procesos de paz, que en el país han sido muchos, se convoca al pueblo para que mediante un plebiscito diga, si está o no de acuerdo, con los pactos firmados en La Habana.
El pueblo colombiano en la historia política nunca ha sido convocado a nada diferente a la confrontación armada; la violencia política siempre ha sido una confrontación entre pueblo, entre pobres. Y por supuesto, nunca habíamos sido convocados para refrendar y construir la paz.
Nunca fuimos llamados para aprobar los pactos del Frente Nacional para lograr la paz entre liberales y conservadores, acuerdo que firmaron las elites liberales en los hermosos balnearios de Sitges y Benidorm en el mediterráneo español. Allí, en medio de buenos vinos, paella y tapas españolas, la oligarquía liberal conservadora acordó que el pueblo colombiano votaría en las elecciones de 1958 pero para elegir a un presidente liberal, previamente escogido, por 4 años; y seguidamente, a un conservador también elegido por las elites, por otros 4 años durante los próximos 16 años. Además, acordaron que se repartirían el poder burocrático entre unos y otros por partes iguales, excluyendo de toda posibilidad de participación política a todos aquellos que no pertenecieran a los dos grandes partidos históricos.
Tampoco fuimos convocados los colombianos a las urnas para refrendar los acuerdos entre el gobierno nacional y el M-19 en 1990; simplemente se acordó lo pactado en las montañas del Departamento del Cauca y listo. Claro está, que luego tuvimos la posibilidad de participar en la Asamblea Nacional Constituyente que dio origen a la constitución que hoy día cumple 25 años de existencia, con una votación por lo demás muy pírrica, con cerca de un poco más de tres millones de votos.
De allí la importancia de esta trascendental decisión de que lo acordado en La Habana reciba la refrendación del pueblo colombiano mediante un mecanismo de participación popular como lo es el plebiscito. Debemos acudir masivamente a las urnas, seguramente el último domingo del mes de septiembre, a expresar con nuestro voto el respaldo a lo acordado que pone fin a un oprobioso conflicto armado entre el gobierno nacional y las Farc, y para decirle al mundo entero que Colombia, con la más amplia participación ciudadana, por fin empieza a sepultar para siempre la violencia armada como forma de dirimir los conflictos políticos.
Votar mayoritaria y afirmativamente el plebiscito significa estar de acuerdo con una paz política que nos permita construir entre todos la paz social que tanto requiere Colombia. Una paz social que solo se consigue con mayor empleo, con mayores recursos para la salud, la educación, la recreación; y con posibilidades de tener un país de propietarios; es decir, solo se consigue la paz cuando haya justicia social; que nos es otra cosa, que la posibilidad de que los más olvidados puedan tener acceso al goce y disfrute de sus derechos humanos, económicos, sociales y culturales.
Votar afirmativamente el plebiscito significa también, que por fin en Colombia se pueda conocer la verdad acerca de los orígenes del conflicto armado; y que los más de 7 millones de víctimas de la violencia puedan saber a ciencia cierta ¿porque fueron desplazados?, ¿porque sus familiares fueron asesinados?, ¿dónde se encuentran los desaparecidos?, ¿quiénes financiaron la guerra?; y ¿quiénes deberán responder ante la Justicia transicional por los crímenes de lesa humanidad cometidos por todos los diferentes actores armados?
Votar afirmativamente el plebiscito es dar una nueva posibilidad a grupos guerrilleros que como el ELN aún no deciden de manera sincera abrazar la causa de la paz. Igualmente, votar afirmativamente el plebiscito es decirle a las nuevas formas de criminalidad organizada herederos del paramilitarismo que Colombia es ya una tierra estéril para la violencia.
Votar SÍ el plebiscito, es también notificar al gobierno del presidente Juan Manuel Santos que el pueblo en las calles saldrá a reclamar con el derecho a la movilización y a la protesta sus derechos humanos negados por el modelo económico neoliberal que el actual gobierno representa.
Finalmente, hay que decir, que después del plebiscito se desataran mejor los conflictos sociales exigiendo las reivindicaciones de los más olvidados. Es decir, votar afirmativamente el plebiscito es iniciar la lucha social sin violencia por la conquista de mayor democracia.
Las 32 principales universidades públicas de Colombia, integradas en el Sistema Universitario Estatal – SUE, fueron convocadas entre el 27 y el 28 de julio de 2016, al Taller sobre Paz y Posconflicto, que se desarrolla en la Universidad de Antioquia, Medellín.
De la Universidad del Valle asiste Ernesto Piedrahíta, director de comunicaciones; Adolfo Álvarez Rodríguez, director de la sede Norte del Cauca; José Joaquín Bayona Esguerra, director del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos y Héctor Alonso Moreno, profesor del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos.
La instalación del evento está a cargo del anfitrión y rector de la Universidad de Antioquia y del presidente del SUE y rector de la Universidad Tecnológica de Pereira. La primera conferencia estará a cargo de Óscar Sánchez de la Alta Consejería Paz y Posconflicto, sobre antecedentes, avances y perspectivas del proceso de paz y posconflicto en Colombia. Acto seguido se presentará la conferencia Comunicaciones sobre la paz, a cargo del Director de Comunicaciones de la Universidad del Valle.
También se realizará el panel “El papel de la Universidad Pública en la paz y el posconflicto” sobre las experiencias de las regiones a cargo de representantes de la Universidad del Valle, Universidad de Antioquia y Universidad Distrital. Y se presentará el Decálogo de compromisos de las Universidades Públicas con la paz, documento suscrito en una anterior reunión en Febrero de 2016.
Por último, durante la jornada de hoy 27 de julio, se hará división de equipos por mesas de trabajo, con el objetivo de generar una dinámica propositiva y construir documentos específicos sobre el papel de la Universidad Pública.
El SUE Fue creado por la Ley 30 de 1992, que reglamenta la educación superior del país; de acuerdo al artículo 81 de dicha ley, sus funciones son "racionalizar y optimizar los recursos humanos, físicos, técnicos y financieros; implementar la transferencia de estudiantes, el intercambio de docentes, la creación o fusión de programas académicos y de investigación, la creación de programas académicos conjuntos; y crear condiciones para la realización de evaluación en las instituciones pertenecientes al sistema.
Diego Roldán Luna, compositor del himno de la Universidad del Valle, publicó el libro “Los caminos de la guitarra en la comarca vallecaucana. Y su hermanad con el tiple y la bandola”, con relevantes entrevistas con profesores de la Escuela de Música de la Universidad, es un homenaje a los intérpretes de la guitarra en el Valle del Cauca.
El libro realiza un recorrido histórico desde la segunda mitad del siglo XIX, siglo XX y hasta nuestros días. Un recorrido cargado de imágenes, de viejas fotografías de aquellas figuras que escribieron, cantaron e interpretaron las penas y alegrías del amor y fueron así construyendo la leyenda y la historia bohemia. Este libro es el reflejo de la condición espiritual de los vallecaucanos que llevan la alegría musical en el alma.
Roldán Luna es economista, asesor, consultor y excatedrático universitario, además de intérprete. Su experiencia en las artes musicales junto a dos años de ardua investigación lograron este libro, escrito para ser oído.
Este viernes 29 de julio, la Universidad del Valle otorgará el Doctorado Honoris Causa en Salud a los médicos Pelayo Correa y Nubia Muñoz, dos colombianos que con su trayectoria académica y científica han aportado a la prevención del cáncer.
Este acto se realizará a las 10:00 a.m., en el Auditorio de Enfermería, Escuela de Enfermería, Campus de San Fernando.
Los médicos e investigadores Pelayo Correa y Nubia Muñoz han realizado aportes a la prevención de dos tipos de cáncer -gástrico y de cuello uterino, respectivamente-, desde los campos de la epidemiología y la salud pública.
Las investigaciones del Correa y Muñoz han puesto en evidencia la causa principal del cáncer de estómago y del cáncer de cuello uterino, respectivamente, y contribuido al desarrollo de estrategias para prevenirlas: el uso de tratamiento con antibióticos para la gastritis producida por el Helicobacter pylori y vacunas profilácticas que previenen la infección por virus de papiloma.
Estos desarrollos han salvado la vida de millones de personas en el mundo, sobre todo en Colombia y en países donde estos tipos de cáncer tienen alta prevalencia.
El Doctorado Honoris Causa es la máxima distinción académica que otorga la Universidad del Valle a aquellas personas que se han dedicado a la ciencia, el desarrollo tecnológico, a las artes, a las humanidades, la educación o las Ciencias Sociales, durante la mayor parte de su vida y que, después de trayectorias vitales que merezcan mostrarse como ejemplo a las nuevas generaciones, hayan logrado crear una obra significativa en su campo.
Sobre Pelayo Correa
Pelayo Correa, médico egresado de la Universidad de Antioquia en 1949, fue fundador y docente del Departamento de Patología de la Universidad del Valle y fundador en 1962 del Registro Poblacional de Cáncer de Cali, considerado actualmente como la fuente de epidemiología descriptiva de cáncer más importante de Latinoamérica y uno de los Registros de Cáncer más importantes del mundo.
Es graduado como especialista del Instituto de Anatomía Patológica de la Universidad de Antioquia y realizó estudios en patología en la Universidad de Emory, Atlanta. Junto con otros médicos, fue fundador de la Sociedad Colombiana de Patología, de la cual fue presidente y es miembro honorario desde 1992. Actualmente es docente de la División de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición de la Universidad de Vanderbilt, USA.
Ha recibido, entre muchas otras distinciones, el “Premio al Logro Distinguido” de la Asociación Americana de Gastroenterología, la medalla “Marshall and Warren” y la membresía honoraria de la Sociedad Latinoamericana de Patología.
A nivel mundial es reconocido por demostrar mediante sus estudios epidemiológicos el papel determinante que tiene el Helicobacter pylori en la aparición del cáncer gástrico.
Es autor de un modelo conocido como “la Cascada de Correa”, caracterizado por una secuencia de lesiones que preceden al cáncer gástrico; esta teoría, que es aceptada mundialmente, indica que esta enfermedad se produce a partir de un proceso (que dura décadas) de varias etapas que inicia como gastritis crónica, avanza a un estado anormal de los tejidos y finalmente puede convertirse en cáncer. Durante la década de los 90, dirigió un estudio clínico donde logró demostrar que erradicando Helicobacter pylori, cuyo tratamiento dura aproximadamente 15 días, se puede cambiar de manera significativa el curso de estas lesiones precursoras.
Sobre Nubia Muñoz
Nubia Muñoz Calero es egresada en 1964 del programa académico de Medicina y Cirugía y en 1967 de la Especialización en Patología, ambas de la Universidad del Valle; en 1969 obtuvo el título de Magíster en Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins. Trabajó como investigadora por más de 30 años en la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer. Actualmente es Profesora Emérita del Instituto Nacional del Cáncer y consultora del Ministerio de Salud de Colombia, entre otras entidades.
Fue una de las primeras personas en identificar que el virus del Papiloma Humano era la causa del cáncer de cuello uterino.
Sus contribuciones la han hecho merecedora de premios como La legión de Honor, en Francia, la Cruz de Boyacá, en Colombia, y el prestigioso premio "Salud Global" de la Fundación Gairdner, Canadá, entre muchos otros. En el año 2008 fue nominada por la Asociación Mundial de Epidemiología al premio Nobel de medicina, siendo la primera colombiana en recibir esa nominación.
Informes:
Universidad del Valle - Oficina de Comunicaciones de la Facultad de Salud
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Tel. 321 21 00 Ext. 4068 – 4069.
Investigadores del Instituto Cisalva de la Universidad del Valle publicaron recientemente dos artículos en revistas científicas latinoamericanas especializadas en salud pública.
Caracterización de un proceso de intervención en salud mental realizado con víctimas del conflicto armado en el Pacífico Colombiano
La revista “Ciência & Saúde Coletiva” de Brasil publicó un artículo sobre la caracterización de un proceso de intervención en salud mental basada en el trabajo comunitario. Dicha intervención fue realizada con población afrodescendiente víctima del conflicto armado en Buenaventura y Quibdó, a través de los centros ACOPLE, implementados gracias a la alianza entre Heartland Alliance, el Instituto Cisalva de la Universidad del Valle, la Universidad John Hopkins y Afrodes; financiada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, USAID.
Esta iniciativa, que nació en el 2010, se generó debido a la escasa oferta de servicios de salud mental para esta población.
El artículo de autoría de los investigadores del Instituto Cisalva Sara Gabriela Pacichana, Gisel Viviana Osorio, Francisco Javier Bonilla, Andrés Fandiño y María Isabel Gutiérrez, se titula “Tratamiento de elementos comunes basado en terapia cognitivo conductual implementada en el Pacífico colombiano”.
El método utilizado para esta caracterización consistió en la realización de entrevistas individuales a profundidad a usuarios; trabajadores comunitarios psicosociales, encargados de orientar las terapias; supervisores y coordinadores de los Centros ACOPLE.
El estudio explora las percepciones de los ejecutores de la terapia en medio de un escenario que implica factores como conflicto armado activo, crisis económica y falta de recursos para la atención en salud mental, los cuales afectan el proceso de aplicación y los efectos de la intervención.
Lo anterior pone en evidencia la necesidad de establecer y fortalecer las asociaciones entre instituciones de diferentes sectores con el fin de promover la continuidad de la atención en salud mental para las víctimas de la violencia en la región del Pacífico Colombiano.
Gracias a su componente evaluativo, este estudio constituye un aporte para la mejora de futuras intervenciones de salud mental en población víctima del conflicto armado en el Pacífico Colombiano.
Observatorios de violencia para favorecer la toma decisiones en políticas públicas
Por otra parte, la Revista Peruana de Medicina Experimental y Salud Pública publicó el artículo “Observatorios de Convivencia y Seguridad Ciudadana: herramientas para la toma de decisiones y gobernabilidad”, de los investigadores Gabriela Sánchez, Francisco Javier Bonilla, Andrés Fandiño y María Isabel Gutiérrez.
Esta investigación presenta cómo la creación de sistemas de vigilancia en violencia contribuye al fortalecimiento de la gobernabilidad y la generación de políticas públicas efectivas en materia de seguridad.
El estudio se realizó a partir de un análisis de los que se consideran componentes necesarios para la existencia de gobernabilidad - entendida como el equilibrio entre las demandas de la sociedad y la capacidad de los gobiernos para responderlas- y su relación con el propósito de los observatorios: proporcionar información confiable y oportuna.
Los observatorios de violencia trabajan a partir de la información recopilada gracias a la cooperación interinstitucional, permitiendo identificar problemas concretos, analizar las medidas de seguridad existentes y formular acciones encaminadas en políticas públicas y programas de desarrollo.
Con motivo de la publicación especial de El País sobre las “500 empresas más exitosas del Valle. Un Valle innovador”, se resalta el liderazgo de la Universidad del Valle en su desarrollo tecnológico para la innovación.
A la fecha, Univalle cuenta con 19 patentes en Colombia, 9 patentes internacionales, 3 negociaciones en curso para licitación de patentes con empresas, 12 proyectos de transferencia y desarrollo tecnológico con grandes y pequeñas empresas, y el aporte constante de 237 grupos de investigación de los cuales 164 están clasificados por Colciencias. Además es la única institución en la región del suroccidente que, a través de la convocatoria de Colciencias, puede hacer convenios con las empresas para formación de doctores con financiación de Colciencias.
La Universidad tiene un compromiso con la sociedad, y al hacer la transferencia de resultados de investigación, además de publicar y patentar, también se convierte en un proceso de innovación útil para el sector productivo, sobre todo en áreas de gran fortaleza institucional como las tecnologías ambientales, nuevos materiales, salud y alimentos, entre otros temas, explicó el rector de la Universidad del Valle, Edgar Varela Barrios.
Univalle le apuesta a la consolidación de la innovación, fortaleciendo los vínculos con el sector empresarial. Desde esta perspectiva, la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación acompaña el proceso de patentes, negociaciones y diálogos entre la academia, la empresa y el Estado.
Como parte de este esfuerzo, la Universidad del Valle hace parte de la Red de Universidades para la Innovación en el Valle del Cauca – RUPIV; desde hace 10 años integra el Comité Universidad Empresa Estado del Valle del Cauca – CUEEV como secretaria técnica; y además maneja uno de los dos Centros de Apoyo a la Tecnología y la Innovación – CATI en la región.
En el CUEEV se busca una fusión entre la academia como generadora del conocimiento, las empresas que demandan nuevos conocimientos para innovar y competir en otros mercados, y el Estado que fija reglas y promueve dineros de fomento. Se construye entonces una apuesta para que estos tres actores se fusionen y saquen adelante al Valle del Cauca a través de una nueva dinámica con cinco mesas de trabajo, divididas en agroindustria, logística, educación, energía y turismo que plantean tareas más puntuales y entregan resultados.
Por su parte el CATI trabaja por la propiedad intelectual en el Valle del Cauca. Es una responsabilidad social de la universidad con los derechos de autor y la propiedad intelectual. Y se caracteriza por estar abierto para todo el sector empresarial y por su consolidación no solo en Cali sino hacia todas las regiones.
Innovar es generar un valor agregado para la región, es unir fortalezas y trabajar en una prospectiva de hacia dónde debe enfocarse el Valle del Cauca. Ya hay un interés, adelantos y proyecciones, pero también hay retos que se deben asumir entre todos para continuar liderando como región, como aumentar el número de empresas privadas interesadas en los procesos de innovación a través del conocimiento, fortalecer las capacidades y tecnologías a transferir al sector productivo desde la academia, organizar portafolios de las universidades de la región para generar vínculos más fuertes con las empresas.
El grupo de percusión AKUA, integrado por estudiantes de la Escuela de Música de la Universidad del Valle, es finalista de la convocatoria Jóvenes Intérpretes 2017 del Banco de la República, y aspiran a participar en la Temporada Nacional de Conciertos liderada por esta institución.
Como finalista, el grupo participó el pasado viernes 22 de julio de una audición en vivo, en la cual fueron citadas cerca de 20 agrupaciones de las 220 que aplicaron inicialmente a la convocatoria.
AKUA es integrada por Álvaro Gómez, Gina Botía, Juan Sebastián Rodríguez y Mateo Montes; estudiantes en trabajo de grado de Música y Licenciatura en Música con énfasis en percusión. Con el acompañamiento de la maestra Mónica Castro Torres, docente de la Universidad del Valle, pretenden acercar la percusión a la ciudadanía, rompiendo esquemas y límites y compartiendo la riqueza de la percusión en espacios de fácil acceso para todos.
Los integrantes del ensamble han hecho parte de las Banda y Orquesta de la Universidad del Valle. Se han presentado como músicos invitados con la Orquesta Filarmónica de Cali y han participado activamente en las diferentes versiones del Festival Internacional de Percusión Tamborimba.
Álvaro Gómez es el baterista de la banda musical Rex marte y es músico activo de la banda El Nazareno desde hace 6 años. Gina Botía ha actuado como solista con la banda Sinfónica de la Universidad del Valle. Juan Sebastián Rodríguez, egresado del Instituto Popular de Cultura se ha presentado como solista con la Banda Departamental de Bellas Artes. Mateo Montes es también estudiante de la fundación musical El colectivo y baterista de La Bohéme Band.
AKUA participa como agrupación de música de cámara y viene trabajando desde febrero en esta convocatoria que dará los nombres de los ganadores el 5 de agosto. Para ellos “pase lo que pase, esta ha sido una experiencia muy enriquecedora y hemos ganado por montones como músicos y como seres humanos”.
La “Serie de los Jóvenes Intérpretes” se realiza desde 1985 y es parte importante de la programación musical del Banco de la República. Los ganadores harán parte de Temporada Nacional de Conciertos, un espacio que se caracteriza por presentar un repertorio variado e incluir siempre en sus programas obras de compositores colombianos.
En algunos casos estos recitales son la primera experiencia profesional de los mejores estudiantes de música del país y, con el paso de los años, ha demostrado ser un aporte al crecimiento artístico de músicos cuyas carreras continúan desarrollándose tanto en Colombia como en el exterior.
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