La falta de recursos y el acceso limitado a tecnologías para el desarrollo de las clases, llevó a los alumnos de la Institución Educativa Juan Pablo II de Palmira a realizar sus propios desarrollos.
Usando material de otros dispositivos y con la ayuda de un docente de la institución, diseñaron algunos dispositivos, así como material interactivo para el área de artística. Este proyecto ha tenido tal alcance que ya se está estudiando la posibilidad de implementarlo con otros cursos del plantel educativo.
Proyectos como este hicieron parte de la “VI Feria Departamental Infantil y Juvenil de Ciencia, Tecnología e Innovación del Programa Ondas - Yo Amo la Ciencia”, que realizó el Instituto de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle.
En la Feria, en la que participaron 25 grupos de investigación, se presentaron las experiencias de investigación que han adelantado los niños, niñas y jóvenes del Valle perteneciente al Programa Ondas. Este escenario propicia la interacción e intercambio de saberes, prácticas y concepciones sobre la ciencia y la investigación entre niños, niñas, jóvenes y docentes.
En la Feria Departamental participaron los grupos de investigación que obtuvieron los mayores puntajes en las pasadas ferias municipales desarrolladas este año. Los mejores seis grupos participarán en la Feria Regional de este programa.
Proyectos como el de promoción de lectura y escritura de los estudiantes de. I.E. Técnico Comercial Villa del Sur (Cali), la emisora estudiantil del I.E. Juan María Céspedes (Tuluá), cuidado de la salud mediante el uso de la medicina tradicional del I.E. Mercedes Abrego – Sede Jorge Eliecer Gaitán (Pradera), entre otros, hicieron parte de la Feria Educativa.
COLCIENCIAS a través del programa Ondas, fomenta la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTeI) en las poblaciones infantiles y juveniles de Colombia; y desarrolla espacios de Apropiación Social de CTeI que promueven acciones para la generación de una cultura que valore y gestione el conocimiento, a partir del diálogo, la reflexión, la capacidad de asombro y el trabajo en equipo.
El Programa Ondas de Colciencias cada año realiza un circuito de ferias infantiles y juveniles de CTeI con los grupos de investigación de niños, jóvenes y maestros de las diferentes Instituciones Educativas de nuestro Departamento.
El profesor Paco Álvaro Enríquez Martinez se posesionó, hoy martes 15 de noviembre de 2016, como director del Instituto de Psicología de la Universidad del Valle, ante el rector Edgar Varela Barrios. Al acto de posesión asistieron el vicerrector administrativo Guillermo Murillo Vargas y el director de la Oficina Jurídica Néstor Hugo Millán.
Según el profesor Enríquez, sus esfuerzos se centrarán en "hacer una revisión de la propuesta académica, en la parte de pregrado, para ampliarla hacia un nuevo programa, y estrechar las relaciones de profesionalización con las sedes regionales".
Alvaro Enríquez hizo énfasis en que en el Instituto de Psicología impulsará la apertura de un nuevo programa académico en 'formación de profesionales para atención del niño', que según el docente, es una prioridad para el Gobierno Nacional. Explicó que "es un programa que estructura los conocimientos psicólogos, artísticos y literarios para formar docentes capaces de replicar su formación con los niños, ya que se ha demostrado que estos últimos además de la formación cognitiva, requieren formación en lo artístico y en lo emocional, ente otras áreas".
Durante el acto de posesión el rector Edgar Varela Barrios manifestó su interés en que el Instituto de Psicología apoye la gestión humana del área de Recursos Humanos de la Universidad.
Jóvenes pertenecientes a 22 pandillas de Cali, pactarán un compromiso con sus familias y con la administración municipal para la transformación de las dinámicas de convivencia en sus territorios.
Este pacto se firmará este miércoles 16 de noviembre de 2016, a las 2:30 pm, en el Coliseo Mariano Ramos.
Este pacto se realiza como parte del “Proyecto de atención integral a jóvenes en situación de vulnerabilidad de Cali y miembros de su entorno familiar”, implementado por la Secretaría de Gobierno de la Alcaldía de Cali, la Policía Metropolitana de Cali y el Instituto Cisalva de la Universidad del Valle, con el propósito de brindar un nuevo horizonte de vida a cerca de 700 jóvenes pertenecientes a 34 pandillas de ocho comunas de la ciudad.
El Instituto Cisalva ha sido la instancia encargada de la operación técnica del proyecto, para lo cual ha conformado un equipo de trabajo integrado por psicólogos, médicos, trabajadores sociales, economistas, epidemiólogos y otros profesionales, quienes realizan acompañamiento permanentemente a los jóvenes junto con un grupo de líderes comunitarios y de Gestores de Paz de la Policía Metropolitana, entidad que también ha venido trabajando con esta población a través de su programa Tratamiento Integral a Pandillas (TIPs).
El primer paso dado por los jóvenes participantes ha sido la elaboración de una hoja de ruta individual, en la que han plasmado su plan de cambio personal y las acciones necesarias para el cumplimiento de sus metas, teniendo en cuenta las dimensiones de salud, educación, desarrollo económico, ciudadanía, arte y cultura, contempladas en el proyecto. Esta hoja permite planificar tiempos y acciones concretas tras la identificación de recursos y oportunidades de mejoramiento.
Entre otros avances, durante los últimos dos meses de la intervención se ha diseñado un esquema para el monitoreo de las transformaciones individuales, grupales y de los entornos familiares; así mismo, a partir de la aplicación de una encuesta de caracterización, se consolidó una base de datos de los jóvenes participantes con el fin de diseñar un modelo de atención integral y se inició la gestión de la oferta laboral, de salud, educación, cultura y deporte que se incluirá en dicho modelo de atención.
A su vez, empezó a conformarse una red atención multisectorial con la participación de las Secretarías de Educación, Salud, Cultura, Deporte y Bienestar Social, las Asesorías de Participación y Cultura Ciudadana, la Agencia Colombiana para la Reintegración y la Cámara de Comercio de Cali.
En la ceremonia del próximo martes, los jóvenes participantes entregarán a sus familias y al alcalde Maurice Armitage una declaración de su compromiso de cambio, acompañada de una copia de las Hojas de ruta que definirán, a partir de ahora, los modos de vivir y actuar de cada uno de ellos.
Informes: Instituto Cisalva de la Universidad del Valle
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En noviembre de este año, el Periódico Cultural La Palabra de la Universidad del Valle cumple 25 años de periodismo al servicio de la ciudad y la región.
Son 25 años acompañando el acontecer académico, cultural, social y científico, no solo de la institución, sino del Valle del Cauca y el Pacífico colombiano; 25 años generando reflexiones críticas
La formación en periodismo cultural de los estudiantes que han pasado por su sala de redacción y el acompañamiento a los temas de ciudad y de región que se hecho en sus páginas, son algunos de los temas que el profesor Darío Henao, actual director de este periódico, destacó en diálogo con la Dirección de Comunicaciones Universitarias.
¿En qué contexto surgió La Palabra? ¿Qué pasaba en la región que llevó a que la Universidad del Valle pensará en un periódico cultural?
Como nos contaba recientemente el exrector Jaime Galarza Sanclemente, quien, junto a otros profesores y escritores como el periodista Umberto Valverde, propuso la idea de fundar La Palabra, que al igual que otros medios surgió más o menos en el mismo periodo (la emisora Univalle Estéreo y la programadora de televisión UV TV, que luego se convirtió en un canal de televisión), este periódico nació como parte de un proyecto académico.
Tenía como propósito mostrar lo que se hacía en Univalle a la región y al país. Era parte de una estrategia cultural, comunicacional, de divulgación del conocimiento a la sociedad. En ese sentido, La Palabra se establece como el periódico de la Universidad, que a través del periodismo cultural, literario y científico pudiese establecer un diálogo con la región y el país, en muchos campos, además de mostrar, con el acompañamiento de los profesores, lo que aquí se hacía.
Esa siempre ha sido la marca de La Palabra, algo que estaba empezando a abrirse campo en el mundo universitario, en lo cual la Universidad del Valle fue pionera. Aquí vinieron de otras universidades a ver cómo funcionaban los medios.
Se definió un perfil muy claro para La Palabra, que hoy se mantiene: un perfil cultural, literario, de divulgación de la ciencia, estar en constante relación con la vida cultural de la ciudad y el país. Hemos entrevistado figuras nacionales, entre los que se encuentran algunos Premio Nobel; entrevistamos a José Saramago, a Vargas Llosa; hemos entrevistado a grandes filósofos, cineastas, a García Márquez, a William Styron, una serie de figuras de todo tipo, que han pasado por el periódico y que, de alguna manera, dan cuenta de la vitalidad cultural, científica y académica que se mueve en la Universidad, en diálogo con la sociedad.
Con relación a la ciudad, hemos estado muy atentos al acontecer del cine, del teatro, los documentales, la danza, la música popular, el Festival Petronio Álvarez, el Festival de San Pacho y las manifestaciones culturales juveniles en los barrios, por mencionar algunos ejemplos. Hace unos años empezamos a hacer algo que vincula mucho a La Palabra con los lectores, se trata de “¿Qué pasó en mi barrio?”. Ya tenemos más de 30 barrios en los cuales hemos hecho crónicas desde La Palabra.
Nos hemos ocupado de los grandes problemas de la región y el país. Hicimos un seminario internacional sobre el TLC con la Facultad de Ciencias de la Administración; con el Instituto CINARA nos hemos ocupado de los temas del agua y del monocultivo en el Valle del Cauca; con los profesores de Ingeniería hemos tratado el tema de la movilidad en Cali; nos hemos ocupado de Buenaventura y todos los debates sobre el nuevo puerto. Nos hemos ocupado de temas de filosofía, psiquiatría, las ciencias humanas, que se vuelven materia de trabajo para un periódico en el que los dos géneros principales son la crónica y el reportaje.
También hacemos reseñas de libros y espectáculos, divulgamos la agenda cultural, siempre con un equipo de base, que es nuestro taller de periodismo cultural, conformado por estudiantes de distintas facultades, especialmente de Comunicación Social, Literatura, Historia, algunos de Filosofía. Incluso, en una época, aquí hicieron su práctica profesional estudiantes de comunicación social de otras universidades como la Santiago y la Autónoma, hasta que ellos empezaron a caminar solos y tienen hoy su propio periódico universitario.
A partir de esa experiencia en materia de literatura, cultura y temas de ciudad ¿Qué reflexiones se generan a partir de este trabajo?
La primera reflexión es que hemos sido el taller donde se han formado en el oficio de narrar para el periodismo más de 300 o 400 estudiantes. Ese es el producto principal. Hemos formado a esos muchachos; aquí aprenden a escribir para los periódicos crónicas, reportajes, reseñas, aquí hacen la práctica.
Ese papel ha sido fundamental porque sin esos estudiantes, sin esa sensibilidad, hubiese sido imposible hacer el periódico. No hay dinero para hacerlo en términos profesionales como mucha gente se imaginaría. Todo se hace con la participación de unos estudiantes que quieren aprender a escribir.
Ese es el aspecto que más destaco y que creo que es el mayor orgullo de esta Universidad frente al país en términos de periodismo cultural: el haber formado a estos estudiantes que, después de que egresan, están en los principales medios de comunicación. Andrés Mompotes, subdirector de El Tiempo, es egresado de La Palabra. Andrés Castro, egresado de nuestro periódico, es hoy director del departamento de guiones de Televisa México; Freyalid Quintana está en una revista argentina muy importante; Juan Carlos Díaz en Caracol Radio Cali. Sin mencionar a los muchachos que han pasado por aquí en fotografía y que se han vuelto excelentes documentalistas y cineastas como Jorge y Carolina Navas, Óscar Ruiz Navia, Ricardo Cruz, entre otros.
El otro logro es que hemos conseguido un reconocimiento de lectores impresionante. Desde hace 18 años comenzamos a circular como una separata en El País, lo que nos lleva hoy a tener 50 mil ejemplares insertos en el último domingo del mes en ese diario, a tener más de 50 mil consultas en la edición digital y al envío por correo electrónico a más de 40 mil personas de la edición en PDF, además de las consultas ligadas al Centro Virtual Isaacs (donde está situado el periódico) y las consultas en la página de la Universidad.
¿Eso qué indica? Que tenemos un reconocimiento de lectores en todas partes, en las más inusitadas partes, porque nos lee y nos escribe gente del exterior. Las tecnologías digitales de hoy lo permiten.
Ese es uno de nuestros principales logros: el haber construido esa relación con un universo donde tenemos un gran reconocimiento nacional. Somos, como lo decía el profesor Hernán Toro, un patrimonio simbólico de la cultura de esta región. Si tú quieres conocer muchas cosas de la región y de Cali, tienes que consultar La Palabra. No hay un periódico que haya seguido mejor el Festival de Teatro o el Festival Petronio Álvarez que La Palabra.
Desde el punto de vista literario, que es mi campo, creo que no hay ningún periódico aquí que pueda tener el acumulado de crítica literaria que hemos hecho en La Palabra. Nosotros salimos cada mes, eso nos permite prepararnos y esa es nuestra labor. Poco a poco, hemos hecho ese trabajo. Las mejores críticas de grandes escritores locales, nacionales e internacionales han pasado por aquí ¿Por qué? Somos los únicos que tenemos la oportunidad de hacerlo a otro nivel.
¿Es esa capacidad de análisis lo que diferencia a La Palabra de otros medios de periodismo cultural?
Evidentemente. El hecho de que La Palabra sea hecha desde el mundo universitario, donde hay tantos saberes, experticia e investigadores (que son siempre nuestro respaldo) hace que sea tan poderosa la experiencia del periódico, que está siendo realizado en una universidad y tenemos a la mano muchas de las fuentes de los artículos que hemos realizado.
Ese es un punto fundamental y clave: esa combinación que hemos hecho con la academia, sin que La Palabra sea en sentido estricto un periódico ni de profesores, ni de intelectuales ni de investigadores. Es un periódico cultural de divulgación en donde los académicos son un apoyo cuando se los necesita, porque el quehacer diario no lo pueden hacer, no tienen tiempo. De esto se encargan unos muchachos que deciden voluntariamente a escribir en unos tiempos, en este caso, cada mes.
Además de la presencia en medios digitales y las redes sociales ¿Cuál es el futuro de La Palabra?
Hemos estado en varios talleres con la Vicerrectoría de Investigaciones, delineando lo que puede ser. El primer salto es La Palabra Online, además de lo que hacemos en físico, pasar a ser un periódico online. Esto hay que prepararlo con tiempo, ver qué recursos necesitamos, porque esto significaría tener una publicación con cierta permanencia a lo largo del mes, que se pueda estar actualizando a medida que haya noticias de interés.
Por otro lado, la idea es poder usar las estrategias multimediales, que son importantes en el periodismo actual. Para eso La Palabra está ligada al Centro Virtual Isaacs, donde tenemos una pequeña unidad de producción y edición audiovisual que ahora, con el apoyo de la Vicerrectoría, vamos a completar. Así podríamos, con el concurso de la Escuela de Comunicación Social y la DINTEV, potenciar el periódico online.
Otro reto es retomar un proyecto que tuvimos hace seis o siete años que se llamaba “La Palabra UV con Ciencia”; ahí los comunicadores de la Vicerrectoría de Investigaciones nos ayudaron a hacer artículos de divulgación científica, entrevistas a los investigadores, reseñas de los libros. Eso lo vamos a retomar y en la plataforma online va a tener mayor impacto.
Lo otro es adelantar toda una estrategia de producción audiovisual en la cual La Palabra y el Centro Virtual podrían potenciar todo lo que se hace. Esto va de la mano de un proyecto que queremos impulsar: hacer producción multimedial donde estén articulados el internet, La Palabra, el Canal Universitario, la Emisora, que es el modelo en el que están los grandes medios del mundo y que las grandes universidades comienzan a tener.
No tiene sentido tener un montón de medios, todos por separado, haciendo cosas. La idea sería articularse para producir algo en conjunto, así sea con un proyecto inicial que vaya mostrando experiencias de qué se podría hacer. Ahí la columna debería ser la Vicerrectoría de Investigaciones, porque lo que tiene que mostrar la Universidad, lo más importante, son los resultados de investigación, el máximo producto de la academia.

Este martes 15 de noviembre de 2016, el Instituto de Educación y Pedagogía de la Universidad del Valle realizará la “VI Feria Departamental Infantil y Juvenil de Ciencia, Tecnología e Innovación del Programa Ondas - Yo Amo la Ciencia”.
La apertura del evento será a las 9.00 a.m, en el Auditorio 5, del Edificio 332 del Campus de Meléndez; una vez finalizado el acto, los grupos de investigación de este programa presentarán sus proyectos en cada uno de sus stands al público visitante de la feria, que estará ubicada en la Plazoleta de Ingeniería.
En este evento se compartirán las experiencias de investigación que han adelantado los niños, niñas y jóvenes del Departamento, en el marco del Programa Ondas. Este escenario propiciará la interacción e intercambio de saberes, prácticas y concepciones sobre la ciencia y la investigación entre niños, niñas, jóvenes y docentes provenientes del Valle del Cauca.
Participarán 25 grupos de investigación de los municipios del Valle del Cauca, los cuales obtuvieron los mayores puntajes en las pasadas ferias municipales desarrolladas este año.
COLCIENCIAS, a través del programa Ondas, fomenta la Ciencia, la Tecnología y la Innovación (CTeI) en las población infantiles y juveniles de Colombia y desarrolla espacios de apropiación social de CTeI que promueven acciones para la generación de una cultura que valore y gestione el conocimiento, a partir del diálogo, la reflexión, la capacidad de asombro y el trabajo en equipo.
El Programa Ondas de Colciencias, cada año, realiza un circuito de ferias infantiles y juveniles de CTeI con los grupos de investigación de niños, jóvenes y maestros de las diferentes Instituciones Educativas de nuestro Departamento.
El 65% del agua disponible en el mundo se usa para riego de cultivos en la agricultura, frente a un 25% de uso industrial y un 10% para fines comerciales y domésticos. Sin embargo, contrario a lo que muchos creen, es posible ahorrar hasta un 50% el agua que se usa en la agricultura.
Esa es una de las conclusiones de la ponencia “Estrategias de uso eficiente y ahorro de agua en la agricultura”, a cargo de Ricardo Cruz, ingeniero agrícola, magister en manejo de agua e investigador del Centro de investigación de la caña de azúcar de Colombia – Cenicaña.
La ponencia fue presentada en AGUA 2016, evento organizado por el Instituto Cinara de la Universidad, que bajo el lema “Equidad, agua y sustentabilidad”, se realiza en Cali hasta el 11 de noviembre.
La consideración hecha por el investigador sobre el ahorro de agua cobra importancia cuando se considera la huella hídrica, que es el agua dulce total que se utiliza para producir los bienes y servicios consumidos, y los requerimientos técnicos de varios cultivos.
El arroz requiere 1830 milímetros por año; el maíz 1300; la caña de azúcar 1200; el mango 1175; entre otros. El cultivo de piña es el que menos agua requiere pues solo emplea 850 mm/año.
Entonces, pensar en el ahorro del agua en la agricultura es vital porque los problemas de sequía que afectan los cultivos no están necesariamente ligados al fenómeno del niño. En el país, los períodos de sequía prolongada o de precipitaciones altas se han vueltos frecuentes. Esto genera un impacto en la producción de cultivos en la región.
Como consecuencia de los periodos prolongados de sequía, las fuentes superficiales de agua se han visto disminuidas entre un 20 y un 70%, las fuentes subterráneas entre un 20 y 30%.
Así mismo, el exceso de humedad también genera una disminución en la producción agrícola. Por problemas de drenaje, se han llegado a perder 840 toneladas de caña de azúcar, ocasionando pérdidas de cerca 59 mil millones de pesos.
Todo esto requiere una inversión en infraestructura de riego y drenaje, a través de la investigación y la transferencia de tecnología para el uso sustentable del agua.
Los desarrollos obtenidos en métodos de riego han permitido el ahorro de agua. Una de ellas, denominada balance hídrico, ha permitido el ahorro de 4500 metros cúbicos por hectárea al año (m3/ha/año); el control administrativo del riego asistido por computador permite un ahorro de 200 u 800 m3/ha/año.
Otra de las técnicas, el riego por surco alterno (que consiste en regar los cultivos, cada surco de por medio, gracias a la permeabilidad de los suelos), permite un ahorro de 2000 m3/ha/año; el riego por pulsos (aplicación intermitente de agua por pulsos) permite un ahorro de 1000 m3/ha/año.
Con la combinatoria de estos métodos de riego, según las características y condiciones de los terrenos de cultivos, se puede ahorrar hasta un 50% del volumen total del agua usada sin afectar la producción agrícola.
Por último, el investigador señaló que en Cenicaña están trabajando en el fortalecimiento de las asociaciones de usuarios de los ríos, en la restauración y conservación de cuencas y la construcción de grandes embalses de regulación, para contribuir a un uso eficiente del recurso hídrico.
El Departamento de Historia de la Universidad del Valle y la Cátedra Germán Colmenares realizaron el Coloquio La enseñanza de la historia en Colombia con el objetivo de reflexionar sobre los esfuerzos e investigaciones de diferentes universidades del país para difundir la enseñanza de la Historia.
Una de las ponencias titulada La actualidad del pasado, una disputa por la historia, la verdad y la Patria, Miguel Antonio Caro y José María Quijano Otero, 1872, estuvo a cargo de Alba Patricia Cardona, profesora de la Universidad EAFIT de Medellín.
El tema principal de la ponente fue la historia patria que surge en Colombia en el siglo XIX: “la historia hacía parte de la retórica de los géneros literarios y ayudó en la configuración de unos idearios de país que fueron muy importantes en su momento. Es un saber destinado a promover el sentimiento por los héroes y hechos que fundaron la patria. Es un saber emotivo, pasional; un discurso profundamente memorioso, narrativamente simplificado. Son lecciones fragmentadas y cronológicamente estructuradas que no representaban una disciplina para la reflexión crítica de tipo académico sino un saber destinado a henchir de orgullo a los ciudadanos edificado sobre una base épica que ayudaba a elevar al nivel de leyenda de los tiempos, los hombres y los acontecimientos que habían originado la República”, sostiene la profesora.
La conferencista puso como ejemplo lo que sucedió con la declaratoria del Día de la Independencia y de qué manera se construyen unas líneas causales e interpretativas de un evento. Así, en este contexto surgió la polémica entre Miguel Antonio Caro y José María Quijano, cuyo epicentro fue la definición del 20 de julio como el Día de la Independencia. Todo inició por un artículo titulado Nuestra Revolución de José María Quijano en el que privilegiaba tópicos de corte liberal como el concepto de revolución, el pueblo como agente de cambio, la idea de ascenso moral y social de la república, y el federalismo como principio organizativo validado por los precursores de la patria.
Por su parte, Antonio Caro escribe en contra del artículo y de la conmemoración del 20 de julio manifestando que los precursores de la Independencia querían construir una República atea y perseguidora de la Iglesia. Caro defendía la idea de la Iglesia como garante de orden del país, como el eje que articula la historia. Pugnaba contra la celebración, porque veía en ella “una amenaza contra la religión y el orden”. Criticaba la interpretación del pasado y que los liberales radicales veían ese día con ojos “populacheros”, anticatólicos y peligrosos para el mantenimiento del orden y la tradición. Se preguntaba entonces si el 20 de julio era efectivamente el día de la Independencia.
A esto, José María Quijano respondió el 31 de julio de 1872 con un artículo que señalaba las inexactitudes de Caro. La polémica terminó en agosto de 1872, y el 20 de julio quedó como fecha de Independencia Nacional, mediante la ley 60 del Congreso del 8 de mayo de 1873
Lo anterior muestra cómo se construyen las versiones de esos acontecimientos y los modos en qué una lectura hecha desde coordenadas políticas dan a la historia un papel fundamental en la formación cívica y en la conciencia histórica de una colectividad.
La profesora Cardona llamó la atención sobre la necesidad de actualizar el pasado mediante cambios lingüísticos, cambios narrativos, cambios de formato, cambios de performatividad. Estos cambios se evidencian en la historia académica que se ve impelida a liberarse de la historia patria, de la cual ha sido su réplica, y en el trabajo de los guionistas de televisión que, a pesar de las críticas, se están tomando la tarea de representar la historia.
“Hay que proponer un análisis crítico de la historia, una mirada historiográfica, pensar las condiciones de producción de la historia, los públicos a los que va dirigido, los formatos en lo que tiene que presentarse. Hay que actualizarla y actualizar los contenidos en función del presente. Eso no quiere decir desconocer u olvidar el pasado, es poner ese pasado en relación con el presente”, concluye.
La profesora Cardona es historiadora de la Universidad Nacional de Colombia, Magister en Historia Social de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín y Doctora en Historia de la Universidad de los Andes.
El escritor y docente de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle Óscar Osorio presentará su libro "Un largo invierno sin promesas" en Viernes de Letras. La actividad se realizará este viernes 11 de noviembre, a las 6:00 pm, en el Auditorio Ángel Zapata, Biblioteca Mario Carvajal, Meléndez.
El conversatorio es dirigido por Kevin Alexis García, profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle. La presentación del docente estará a cargo de la estudiante del Programa de Maestría en Literatura Colombiana y Latinoamericana Jaisully Durán.
Óscar Osorio es profesor y director de la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle. Doctor (Ph.D) en Literatura de la Universidad de Nueva York. Ha publicado 11 libros, cerca de una veintena de artículos académicos en revistas especializadas y varios textos creativos en diversas publicaciones. Ha obtenido premios literarios y académicos en España, Estados Unidos y Colombia.
Directores y miembros de laboratorios y grupos de investigación de la Universidad del Valle participaron del Seminario de Aseguramiento de la Calidad que realizó la Vicerrectoría de Investigaciones, este jueves 10 de noviembre, en el Auditorio 3 de Meléndez.
Durante el Seminario se buscó concientizar a los participantes de la importancia de ejecutar sus acciones según las normas vigentes, pues esto permite facilitar la cooperación tecnológica, la unificación de criterios y facilitar la negociación entre proveedores y clientes.
La prestación de servicios seguros y de calidad, la optimización de recursos, el acceso temprano a nuevas tecnologías y tendencias y el logro de resultados confiables son otros beneficios de la normalización de los laboratorios.
Durante el Seminario, Francisco Piedrahita, director ejecutivo del Organismo Nacional de Acreditación – ONAC le entregó la acreditación al Laboratorio de Alta Tensión de la Universidad del Valle, bajo la norma ISO/IEC 17025:2005.
ONAC tiene como objeto principal acreditar la competencia técnica de Organismos de Evaluación de la Conformidad, ejercer como autoridad de monitoreo en buenas prácticas de laboratorio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y desempeñar las funciones de Organismo Nacional de Acreditación de Colombia.
El Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle invita al Congreso internacional "Comunidad, Pragmaticismo y Verdad: el legado de Peirce", que se realizará los días 23, 24 y 25 de noviembre de 2016, en el Auditorio Germán Colmenares, Edificio 385, Meléndez.
Este Congreso busca propiciar un escenario académico para que especialistas nacionales e internacionales se encuentren a dialogar y discutir el legado filosófico y científico de Peirce, sus aportes a las diferentes áreas del saber y su relevancia en el mundo contemporáneo.
El eje central del Congreso será el esclarecimiento de los conceptos de comunidad de investigadores, pragmaticismo, máxima pragmática, creencia, interpretante, realismo y verdad propuestos por Peirce y sus relaciones recíprocas, así como su pertinencia y efectos concebibles en el contexto académico, científico y social en Colombia.
Entre los invitados internacionales se encuentran Susan Haack, profesora de la Universidad de Miami (Estados Unidos); Catalina Hynes, profesora de la Universidad Nacional de Tucumán (Argentina); Michael Shapiro, profesor emérito de las universidades de Brown, Princeton y Columbia y Ahti-Veikko Pietarinen, profesor de la Universidad de Helsinki (Finlandia), entre otros.
Peirce fue un filósofo, lógico y científico estadounidense, considerado el fundador del pragmatismo y el padre de la semiótica moderna.
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