La Universidad del Valle dio un paso significativo en la implementación de su Política Institucional de Igualdad y Equidad de Género, Identidades y Orientaciones Sexuales y No Discriminación, con la instalación del Comité de Género del Campus San Fernando, el primero en ser oficializado por facultades.
El acto se llevó a cabo el pasado 9 de septiembre de 2025, en el Salón del Consejo Académico de la Facultad de Ciencias de la Administración, con la presencia de la profesora Claudia María Payán Villamizar, decana de la Facultad de Salud, y el doctor Tulio Ferney Silva Castellanos, decano de la Facultad de Ciencias de la Administración, quienes presidieron la jornada.

Durante el evento, la profesora Rosa Emilia Bermúdez, Secretaria General de la Universidad del Valle y Coordinadora del Comité de Género Institucional, realizó la lectura de la Resolución No. 2853 del 9 de septiembre de 2025, mediante la cual la Rectoría formalizó la creación de los Comités de Género en todas las facultades. Posteriormente, se llevó a cabo la presentación de los integrantes del Comité de Género del Campus San Fernando, conformado por representantes de los diferentes estamentos universitarios y colectivos con enfoque de género de ambas facultades.
Este comité constituye un espacio de diálogo, reflexión y construcción de acciones conjuntas en favor de la equidad de género, con la participación de docentes, estudiantes, personal administrativo y colectivos de la comunidad universitaria.

Su instalación ha impulsado a otras facultades como la Facultad de Artes Integradas, la Facultad de Educación y Pedagogía y la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, a avanzar en la conformación de sus propios Comités de Género, que se espera sean establecidos próximamente, fortaleciendo así de manera articulada el compromiso institucional con la igualdad y la no discriminación, como ya lo han hecho las seccionales de Palmira, Buga, Tuluá, Norte del Cauca y Pacífico.
Con este hito, la Universidad del Valle reafirma su compromiso con la construcción de un campus más justo, seguro e incluyente, consolidando una ruta institucional hacia la prevención, atención y erradicación de las violencias y discriminaciones basadas en género.
Espejos rotos, el primer largometraje de Daniel Cortés, explora el archivo fílmico nacional y familiar producido durante en un periodo de cien años para desenredar los secretos de cuatro generaciones, al tiempo que rescata la historia del cine mudo colombiano. Una película documental con intrigas y una estética novedosa en el abordaje de lealtades y misterios.
Con momentos tensos, tiernos y de confrontación, este documental muestra fragmentos de la vida de tres mujeres de los siglos XIX y XX; sus esfuerzos por vivir en libertad; la participación de Emely Vargas en el cine mudo colombiano; las fortalezas de estas mujeres en los negocios y las consecuencias de sus libertades. Finalmente, está la historia de Fernando, fotógrafo y realizador audiovisual, quien dedicó gran parte de su trabajo a las movilizaciones indígenas y las luchas campesinas; y que encuentra en las cajas de su madre, material que creyó haber perdido.
—Déjeme decirle que no entendí nada, pero tiene algo que me gustó— fue la sensación que comentó María Teresa Arizabaleta sobre la película, proyectada en la Cinemateca del Museo La Tertulia. Ella apuntó con su percepción a uno de los conflictos de este documental: la relación de memorias y evidencias inconclusas. Daniel Cortés ofrece un viaje temporal por los recuerdos que destapa su padre, Fernando Cortés Vela. Algunos de ellos se relacionan entre sí; son difusos; unos se aclaran y otros se quedan por fuera de la película, y no sabremos de ellos; pues tienen que ver con la vida íntima de las protagonistas.
Curiosa casualidad que en la proyección estuviera Arizabaleta, dado que este documental aborda la participación femenina y ella es la última sobreviviente del movimiento de mujeres por el sufragio en Colombia. Quizás es un guiño a una historia que vale la pena mantener viva y al igual que el documental, se ofrece solo en fragmentos de prensa y entrevistas; pues la mayoría de mujeres que participaron en este proceso ya fallecieron.
En ese mismo escenario, otras personas se refirieron a este documental usando términos como “hermosura”, “ternura” y “exploración estética” — te transmite estar en el frío — dice una mujer refiriéndose a la escena en la que Fernando se cubre de imágenes y de neblinas. Esta película cuestiona la manera de trabajar con archivos y las maneras que emplea el documental para narrar y expresarse.
Este largometraje volverá a proyectarse el 18 de septiembre en la Cinemateca La Tertulia. Su director Daniel Cortés Ramírez estuvo en la Cinemateca de la Universidad del Valle presentando varios cortos, incluido uno con parte del material sobrante de su largometraje y aprovechamos para entrevistarlo.
Revista Campus ¿Qué sentiste al descubrir que tu bisabuela, Emely Vargas, fue actriz del cine mudo colombiano y participó en una película?
Daniel Cortés Ramírez: Yo no sabía nada de ella y la primera vez que la vi fue proyectada en la pantalla, tocaba un violín y un organista. Fue muy impactante, porque es ver a una persona que no tiene nada que ver con vos, casi un fantasma, pero que sí tiene algo que ver. Esa fue una sensación muy contradictoria; como de encontrar algo, pero eso que encontré estaba muy lejos, pero igual estaba ahí.
La familia la componían mi abuela, mi papá y yo. La abuela vivía en Bogotá, mi papá y yo en Medellín y nunca se hablaba del pasado familiar, ni del abuelo ni del bisabuelo. Era como un tabú, un silencio ya naturalizado. Yo encontré el archivo porque la abuela estaba en coma y tuve que buscar la cédula por toda la casa. Lo que encuentro es un montón de fotos, cartas, documentos y ahí estaba Emely, pero era la misma sensación. No sé nada, pero de algún modo me pertenece y me vuelve como reflejos fragmentados.
Campus: Tu testiga estaba en coma, así que no le podías preguntar nada.
DCR: Claro, y mi papá no sabía casi nada del pasado, porque a él tampoco le dijeron nada. El único otro testigo era un primo de mi abuela. Cuando yo empiezo a contrastar versiones, la de mi papá contradice al primo y los documentos los contradicen a los dos. Es un poco encontrar una cosa desperdigada sin poder darle forma. Entonces, la película se vuelve la búsqueda de esa forma.
Campus: En una entrevista con Mutante, usted comenta que el archivo también es imaginar hacia el futuro. Eso me llamó mucho la atención
DCR: La primera intención era reconstruir lo que pasó y, podría decir que incluso más que eso, entender. Era una voluntad muy egoísta, de sentir que se me había ocultado información. Sin embargo, el proceso se alarga lo suficiente para darme cuenta que eso es imposible, que no hay forma de reconstruir las cosas como fueron, pero sobre todo, que no hay forma de revelar ese silencio o de deshacerlo.
De esa manera, la película pasa de querer romper el silencio a tratar de entenderlo y de rodear las razones que motivan esos silencios que se van heredando de generación en generación.
Campus: ¿En el documental se inventan secretos?
DCR: No. Se inventa un modo de rodearlos; porque las verdades de esos silencios se fueron a la tumba. Por eso hablaba de un juego de especulación, de cómo se encuentran piezas sueltas de pasados, de versiones contradictorias. El juego tiene que ver no solo con unir los puntos, sino con señalar los espacios vacíos.
Campus: ¿Por qué tanto silencio?
DCR: Yo creo que el silencio es el mejor mecanismo de defensa. Ellas eran señoras de caracteres muy recios y como eran de clase alta, no podías decir que habías dejado a tu marido en los años 30 porque era un hijo de puta. ¿Qué vas a hacer tú sola? Difícil. ¿Cómo te van a mirar entonces? Yo creo que eso es algo que heredó mi abuela. Son señoras con un espíritu muy fuerte, una idea social o de posición social, donde el silencio es un mecanismo de protección.
De allí que, el proceso fue también entender que detrás de esos silencios había unos gestos de cuidado, de protección y de amor muy radicales, que a la larga lo que terminan es abriendo baches e instancias emocionales muy pesadas. Por eso, cuando encuentro el archivo entiendo todo lo que le pasó a la abuela; veo toda su fragilidad y puedo abrazar esa fragilidad que no conocí de ella en vida. Esa es la potencia del archivo: todo lo que el archivo empieza a susurrar después de mirarlo, mirarlo y mirarlo, y empezar a conectar cosas.
Campus: Cuéntanos sobre la forma de relacionarte con el material de archivo familiar y nacional, dado que tu trabajo lo explora, pero también lo interviene.
DCR: Necesariamente las imágenes se actualizan. Cuando como espectadora ves imágenes del cine mudo, las estás viendo en otro contexto y en otro relato que te conecta hoy, que no es la historiografía del cine mudo, sino que es la imagen actualizada hablando. Creo que el ejercicio consiste en sacar el archivo del ostracismo y ponerlo en movimiento. Ahora bien, eso sólo se puede hacer si te interpela, si hay una mirada que sea interpelada por el archivo. También se trata de subvertir el origen de esos archivos y resignificarlo.
Campus: Vamos a seguir viendo trabajos con material de archivo del colectivo
DCR: Sí, nosotros trabajamos con material de archivo y ahora estamos haciendo una película que se llama Yo soy la muerte. Para ella recopilamos archivos desde La Conquista hasta hoy; y en estos archivos, hay una misma voz de odio a la diferencia, que se ha encarnado en los líderes colombianos, virreyes, científicos, expresidentes.
Por Laura María Parra
Agencia de Noticias Univalle
El pasado 5 de septiembre se llevó a cabo en la Biblioteca Mario Carvajal de la Universidad del Valle el acto de lanzamiento de la edición n. ° 17 de la revista “¿Qué está mirando? Arte Contemporáneo”. Esta edición está dedicada al pintor caleño César Correa. A su vez, se dio apertura a la exposición “César Correa. El color de las emociones”, que estará abierta al público en general en la Sala Mutis de la misma biblioteca.
En doce años, ya son diecisiete las ediciones de la revista. Durante este periodo, la publicación no solamente ha logrado reunir a una buena cantidad de artistas, todos ellos reconocidos en los ámbitos regional y nacional, sino que también se ha erigido como un referente editorial dada la calidad, practicidad y cuidado de su presentación. Sin embargo, es en la recepción de “¿Qué está mirando?” donde debe medirse su impacto: la publicación, un perfecto cuadrado finamente ilustrado, que no regatea en su propósito de ser fiel al color y a las formas de las obras que reproduce, ha sido la entrada para muchos de sus lectores al hacer artístico de la ciudad y la región. Gracias a ella, nombres como los de Maria Thereza Negreiros, Ever Astudillo, Roberto Molano, Mario Gordillo, Ángela Villegas, María Esperanza Londoño, Jorge Montealegre, Gilberto Cerón, César Santafé, Bernardino Labrada, Eduardo Esparza, Alex Jaramillo, César Correa, Antonio Patiño, Jorge Restrepo, entre otros, se han hecho familiares, especialmente, para la comunidad de docentes, funcionarios y estudiantes de la Universidad del Valle.

Como artista, de César Correa se destaca su búsqueda de una teoría del color. Este trasegar se inicia a sus 28 años. Después de incursionar por varios campos del arte y del conocimiento, en la procura de reconocer un espacio de expresión y creación que le dieran sentido y afirmación a su vida, César se decanta por los pinceles y los lienzos.
Desde el 2021, su oficio artístico se ha materializado en veinticinco series de pinturas. Algunos títulos: Colombia, Abrazos, Precolombinos, Trópico, Pacífico, Cielos, Emociones, Abstracciones, Jardines del alma, entre otros. César también ha incursionado en la escultura. Sobre su obra, se lee en la edición n. 17. ° de la revista que aquí presentamos, “(…) el protagonista es el color, la diversidad de tonalidades se conjugan con lo claro e indistinto de sus pinceladas gestuales, evocando estados emocionales que trata de transmitir; cada cuadro es la expresión de lo que lleva adentro. No se afirma en el mirar hacia fuera para representar plásticamente el mundo; el dibujo no determina su obra, la línea no orienta visualmente la definición del espacio plástico ni de los elementos compositivos; dibuja mientras pinta, dibuja con la mancha lo que la naturaleza le brinda”.
La mesa de honor del acto de lanzamiento y apertura estuvo encabezada por el rector de la Universidad del Valle, profesor Guillermo Murillo; el decano de la Facultad de Humanidades, profesor Julio César Vargas; el director de la revista, el profesor Omar Díaz; el profesor John Saul Gil, de la Escuela de Ciencias del Lenguaje, y el artista invitado, César Correa. Entre el público estuvieron presentes el vicerrector académico, Héctor Cadavid, y la vicerrectora de bienestar, Fátima Díaz. El acto se vio engalanado con la presencia de varios de los artistas que han participado en ediciones anteriores; sin embargo, destacamos la presencia de Maria Thereza Negreiros.
En su discurso, el rector de la Universidad del Valle garantizó el apoyo a la permanencia de la publicación y de la pinacoteca de la Universidad del Valle. Hay que resaltar que los artistas participantes donan una obra a este proyecto artístico y cultural que rescata la memoria plástica de la región. El profesor Omar Díaz agradeció la presencia del rector; especialmente, destacó como “¿Qué está mirando?” hace parte de una política institucional respaldada por varias direcciones. Acerca del futuro de la revista, Díaz mencionó que al día de hoy hay una programación de artistas que abarca hasta el 2028. Por tanto, en la Universidad del Valle seguiremos mirando arte local y enriqueciendo nuestra pinacoteca. “¿Qué está mirando?” es una iniciativa de la Vicerrectoría Académica a través de la División de Bibliotecas y del Departamento de Filosofía de la Facultad de Humanidades.
La Universidad del Valle, a través del Área de Cultura de la Sección Cultura, Recreación y Deporte, abre convocatorias para talleres y semilleros artísticos que buscan fortalecer el talento de nuestra comunidad estudiantil univalluna.
Si quieres hablar con el cuerpo a través del baile, elevar tu voz en el canto o convertir tus palabras en alas de libertad, hallarás en estos talleres y convocatorias culturales de Univalle, espacios para crecer y compartir tu talento. Recuerda que los talleres y las convocatorias estarán abiertas hasta el viernes 12 de septiembre.
Taller “Voces Libres: expresión y comunicación” – Meléndez y San Fernando
Este taller busca transformar la timidez en confianza y la voz en puente hacia los demás. Bajo la orientación de nuestra tallerista, Eliana Garcés Mosquera, los participantes explorarán el poder de la palabra como herramienta de creación y encuentro, fortaleciendo sus competencias orales y escritas a través de ejercicios de lectura en voz alta, escritura creativa y dinámicas de comunicación efectiva que convierten cada intervención en un acto de arte y libertad.
Meléndez: Miércoles 3:00 p.m. – 5:00 p.m. | Sala Mutis, Biblioteca Mario Carvajal
San Fernando: Jueves 10:00 a.m. – 12:00 m. | Salón de Baile
Inscríbete aquí: Formulario Voces Libres Univalle
Taller de Danza Urbana – San Fernando
La energía de la ciudad y el ritmo contemporáneo se transforman en danza dentro del salón de baile universitario. Este taller, abierto a todos los niveles y experiencias, invita a las y los estudiantes a sumergirse en la cultura urbana, explorando el movimiento como lenguaje y la integración colectiva como escenario donde el cuerpo se convierte en voz y la comunidad universitaria en coreografía.
Salón de Baile CDU – San Fernando
Jueves 12:00 m. – 1:30 p.m. | Viernes 4:00 p.m. – 6:00 p.m.
Inscríbete aquí: Formulario Danza Urbana Univalle
Semillero Selección de Salsa – San Fernando
El corazón de Cali late en clave de salsa, por eso, la Universidad del Valle abre este semillero para quienes buscan afinar su técnica, nutrir su identidad artística y llevar con orgullo el nombre de Univalle a escenarios culturales.
San Fernando: Lunes de 4:00 p.m. a 6:00 p.m. | Miércoles de 5:00 p.m. a 7:00 p.m.
Inscríbete aquí hasta aquí: Formulario Salsa Univalle
El Área de Cultura de la Sección Cultura, Recreación y Deporte, ofrece durante todo el año una amplia programación artística que late al ritmo de nuestra comunidad univalluna.
La invitación es clara: inscribirse, participar y dejarse transformar por la fuerza del arte universitario. En Univalle, la cultura es formación y territorio vivo donde florecen talentos, se tejen memorias y cada estudiante nos deslumbra con su arte y talento.
Inscríbete, participa y disfruta de los talleres y convocatorias culturales de Univalle, espacios creados para que tu voz encuentre eco, tu cuerpo se transforme en lenguaje y tu talento nos deslumbre en el escenario. ¡Te esperamos!
¡Somos Univalle, somos cultura que late, danza y se comparte!
Erika Andrea Cruz Catamuscay*, estudiante del Doctorado en Ciencias Ambientales de la Universidad del Valle, fue seleccionada para participar en el Curso de Capacitación sobre Procesamiento de Cultivos Tropicales en Colombia, organizado por la Academia China de Ciencias Agrícolas Tropicales (CAAS) y la Embajada de China, que se llevará a cabo en la ciudad de Haikou, del 4 al 26 de septiembre de 2025.
La Academia China de Ciencias Agrícolas Tropicales (CATAS) es reconocida como la principal institución de investigación e innovación agrícola en China. Su trabajo está orientado a impulsar una agricultura sostenible en contextos tropicales, con énfasis en áreas estratégicas que promueven la investigación y la innovación en beneficio de los pequeños agricultores.
Para Erika Andrea, asumir este compromiso académico representa una oportunidad valiosa para su crecimiento profesional y para fortalecer su aporte a las comunidades con las que trabaja. Su formación en los grupos de investigación IREHISA de la Facultad de Ingeniería y CEHA de la Facultad de Humanidades, junto con el acompañamiento de sus orientadores, los profesores Yesid Carvajal Escobar y Aceneth Perafán Cabrera, ha sido determinante en el desarrollo de su motivación, compromiso y sensibilidad hacia el aprendizaje, integrando los saberes de las Humanidades y la Ingeniería al servicio de los pequeños agricultores de su región.
Cabe destacar que su participación en este curso internacional fue posible gracias al aval otorgado en el marco del programa Futuros Urbanos Cali (FUC) de la Fundación SIDOC. Este programa se caracteriza por su enfoque participativo, que busca transformar los sistemas alimentarios urbanos desde las comunidades, con especial protagonismo de jóvenes y mujeres. Más allá de las huertas urbanas, su valor diferencial radica en la co-creación, el empoderamiento local y la construcción de narrativas sostenibles.
*Erika también es egresada del programa de Ingeniería Agrícola y de la Licenciatura en Historia de nuestra Universidad.
La profesora Nayana Guayasamín Naundorf, del programa de Construcción de la sede Tulua de la Universidad del Valle, ha sido reconocida internacionalmente con el cuarto lugar en la categoría de Docente de los Premios BIM Women Awards: talento femenino que transforma la construcción digital en Latinoamérica
Esta iniciativa, organizada por la consultora colombiana Naska Digital, busca destacar el talento y la labor de las mujeres que lideran la transformación digital en la industria de la construcción en Latinoamérica.
El concurso, que atrajo a más de 530 participantes de países como Colombia, México, Perú, Chile, Ecuador y Argentina, resalta la importancia de la metodología Building Information Modeling (BIM). BIM no es simplemente un software, sino una metodología colaborativa que optimiza la planificación, el diseño y la gestión de proyectos de construcción, permitiendo una mayor eficiencia y reduciendo costos y errores.
"Este resultado es especialmente gratificante considerando el alto nivel de la competencia internacional", expresó la profesora Guayasamín, destacando la experiencia como "muy enriquecedora" y una oportunidad para "visibilizar el trabajo que realizamos en el departamento ante la comunidad académica internacional del sector BIM".
“Quiero expresar mi profundo agradecimiento a los profesores que confiaron en mí y me invitaron a participar en los talleres de representación gráfica. Gracias a esa oportunidad y al trabajo desarrollado durante estos dos años, pude adquirir las habilidades y conocimientos necesarios para alcanzar este reconocimiento”.
Su participación en el certamen fue impulsada por el conocimiento adquirido en talleres de representación gráfica, una experiencia que, según ella, le permitió desarrollar las habilidades necesarias para alcanzar este importante reconocimiento.
El logro de la profesora Guayasamín no solo celebra su esfuerzo personal, sino que también posiciona a nuestra universidad como un referente en la formación de líderes en la industria de la construcción digital en la región.
Del 12 al 21 de septiembre, Medellín volverá a convertirse en esa ciudad que respira letras, conversaciones y páginas abiertas al mundo. La Fiesta del Libro y la Cultura 2025, que este año celebra su versión número 19, tendrá como epicentro el Jardín Botánico con entrada libre, pero también desplegará su magia en el Parque Explora, el Parque de los Deseos y Carabobo Norte, con una programación cultural amplia y diversa para todos los gustos.
Entre las voces que se suman a este gran encuentro estará el Programa Editorial de la Universidad del Valle, que llevará lo mejor de su catálogo al pabellón U-11. Allí, entre el rumor de la naturaleza y la algarabía de los lectores, se podrán hojear libros que no solo hablan de ciencia y academia, sino que también cuentan historias sobre el país, su cultura y su gente.
La Fiesta del Libro de Medellín no es una feria cualquiera: es una excusa para demorarse, para conversar con un autor que firma sin prisa, para oler el papel fresco de un libro recién editado o, incluso, para salir con las manos vacías pero con la cabeza llena de ideas. Y en esa experiencia, el stand de Univalle será un punto de encuentro para quienes buscan leer distinto, leer con rigor, pero también con placer.
La invitación está hecha: si usted es de los que creen que un libro puede cambiarle el día —o la vida—, acérquese al pabellón U-11 en el Jardín Botánico, déjese tentar por las novedades y descubra cómo la universidad pública también se escribe y se edita.
Porque en esta fiesta, como en los buenos libros, lo que importa no es solo llegar, sino quedarse un rato, leer una página y sentirse parte de una conversación infinita.
Por Jose D. Londoño
La Universidad del Valle avanza en la construcción de su primera Política de Extensión y Proyección Social, un proceso orientado a consolidar la extensión como un puente entre la institución y los diversos actores del territorio. Con el propósito de escuchar y recoger las voces de la comunidad universitaria, la Universidad ha abierto espacios de diálogo y participación que permitan nutrir esta política con las experiencias, perspectivas y aportes de la comunidad universitaria.
El miércoles 3 de septiembre de 2025 fue el turno de los egresados. En esta ocasión, representantes de este grupo participaron en un encuentro de retroalimentación de la Política de Extensión y Proyección Social, realizado en el Salón del Consejo Académico. La jornada, acompañada de un desayuno en un ambiente cálido y cercano, se convirtió en un espacio propicio para el diálogo y la construcción colectiva de ideas.
El rector abrió la conversación con una pregunta que invitó a la reflexión: “¿Qué sería de esta región sin la Universidad del Valle?”. Recordó que la extensión y la proyección social han hecho parte de la historia de la institución desde su fundación hace 80 años, aunque la Vicerrectoría de Extensión y Proyección Social celebre sus primeros tres años de funciones. Hoy, afirmó, este propósito es uno de los desafíos centrales del nuevo plan de desarrollo institucional.
Por su parte, Fátima Díaz Bambula, vicerrectora de Extensión y Proyección Social, resaltó que “tener una política de extensión y proyección social es un paso más en ese crecimiento”, subrayando la importancia de darle coherencia y dirección a las múltiples formas en que la Universidad se conecta con la sociedad.
El encuentro se estructuró alrededor de preguntas movilizadoras que invitaron a la participación activa de los representantes de los egresados:
-¿Cómo fortalecer la vinculación con la Universidad del Valle para consolidar a la institución como un puente entre el conocimiento académico y las necesidades del territorio?
-¿En qué acciones prioritarias de extensión y proyección social se podría vincular a la comunidad de egresados en los próximos diez años?
A través de estas preguntas, los representantes de los egresados ofrecieron una valiosa retroalimentación, enriqueciendo la construcción política y reafirmando la importancia de su participación.

La Universidad resaltó que esta socialización con los egresados hace parte del proceso de construcción colectiva de la Política de Extensión y Proyección Social, en el que se busca recibir los aportes de todos los actores clave de la comunidad universitaria. Por ello, se seguirán realizando espacios de socialización con estudiantes, docentes y trabajadores, a quienes se invita a participar activamente y contribuir con sus ideas para consolidar una política incluyente y pertinente.
El encuentro con egresados reafirmó que la extensión y la proyección social no son solo un valor misional de Univalle: son un puente vivo que une a estudiantes, egresados, profesores y comunidades, y que seguirá marcando el rumbo institucional en los próximos años, proyectándose hacia el futuro con responsabilidad y compromiso social.

La Asamblea Departamental firmó ordenanza para protege la cultura cafetera y exaltó el rol de la Universidad del Valle en el desarrollo de la región.
La Asamblea Departamental del Valle del Cauca otorgó un reconocimiento a la Universidad del Valle, sede Caicedonia, por su aporte a la construcción de la Ordenanza No. 700 del 2 de septiembre de 2025, mediante la cual se fortalece la gestión del Paisaje Cultural Cafetero (PCC) en el departamento. El galardón fue recibido en nombre de la institución por Edwin Arango Espinal, director de la Regional Eje Cafetero.
En agradecimiento a este reconocimiento, el director expresó: “Es un orgullo haber participado en el proceso de la ordenanza que regula el paisaje cultural cafetero en nuestro departamento del Valle del Cauca. Nuestra sede de Caicedonia, así como el nodo Sevilla, están en el corazón del paisaje cultural cafetero y desde ahí sentimos la responsabilidad de contribuir a su conservación”.
El homenaje destaca el papel de la Universidad del Valle en la formulación de proyectos estratégicos que impulsan la sostenibilidad del territorio, contribuyen al fortalecimiento de la identidad cafetera y generan impacto positivo tanto en el norte del Valle como en el área de influencia de la zona cafetera.
“Nuestro papel es servir de puente entre la comunidad, las instituciones y el conocimiento científico. En nuestra sede, por ejemplo, generamos investigación aplicada en temas como la sostenibilidad ambiental de la caficultura en la era, la preservación del patrimonio cultural y la memoria cafetera, el turismo rural como motor de desarrollo y también la innovación tecnológica que ayuda a los caficultores a mejorar su productividad”, destacó el director de sede.
Asimismo, el profesor Edwin Arango hizo un llamado a los habitantes de la región a ser parte del trabajo de la mesa de conservación del paisaje cultural cafetero. “Quiero hacer un llamado a las personas a que recuerden que el paisaje cultural cafetero no es sólo un título internacional, es la vida diaria de miles de familias que con su trabajo asocian la economía rural y protegen nuestro medio ambiente. Conservar ese paisaje es conservar nuestra historia, nuestra cultura y nuestra identidad. Desde la Universidad del Valle asumimos ese compromiso porque estamos seguros de que el conocimiento también se cultiva”.
Con esta distinción, la Universidad del Valle consolida su liderazgo académico y social en el Eje Cafetero y reafirma su papel como aliada estratégica en el crecimiento sostenible de la región.
Las ingenieras químicas Yulianna Alejandra Castro Ruano e Isabella Vitali Montezuma, egresadas de la Universidad del Valle, fueron reconocidas con el Premio Rebeca Uribe Bone 2025, otorgado por el Consejo Profesional de Ingeniería Química (CPIQ). El galardón les fue concedido por su trabajo de grado, titulado: Extracción de polifenoles del subproducto de la industria vitivinícola orujo de uva (Vitis labrusca) mediante tecnología de líquidos presurizados.
Orujo de uva, un residuo con potencial farmacéutico, alimenticio y cosmético
La investigación, dirigida por los profesores Camilo Pardo Castaño y Nilson Marriaga Cabrales, surgió del interés por aprovechar y dar valor a los residuos generados por el creciente sector vinícola del país.
“La idea era propiciar procesos agrícolas sostenibles y respetuosos con el medioambiente, encontrándole una funcionalidad al orujo de uva, que es lo que queda después de prensar las uvas y está compuesto por piel, semillas, restos de pulpa y tallos”, explicó Yulianna Castro, quien actualmente trabaja en la multinacional Smurfit Westrock.
Durante el estudio, las investigadoras identificaron en el orujo compuestos bioactivos de alto valor; como polifenoles, ácidos grasos, lípidos, fibra dietaria, polisacáridos y estilbenos; de gran interés para las industrias alimentaria, farmacéutica y cosmética. A partir de este hallazgo, diseñaron procesos de extracción eficientes a escala piloto, que implican el uso de líquidos presurizados en condiciones supercríticas y subcríticas.
“Logramos transformar este residuo en un recurso valioso, con potencial para fortalecer la sostenibilidad del proceso vinícola e incrementar su rentabilidad”, destacó Isabella Vitali Montezuma, hoy analista senior de control de calidad en Baxter International.
Los resultados demostraron que el orujo de uva puede convertirse en una fuente de alto valor agregado, capaz de contribuir tanto a la sostenibilidad ambiental como al crecimiento de la industria vitivinícola en Colombia, cuyo mercado alcanzó en 2024 los 197,2 millones de dólares.
“Existe un interés creciente en procesos de extracción más limpios, económicos y eficientes, lo que abre la puerta a la transferencia tecnológica de este desarrollo de Univalle. Además, promueve la creación de prototipos escalables que puedan validarse en entornos industriales”, señaló el profesor Pardo.
Un reconocimiento con sello femenino

El Premio Rebeca Uribe Bone, creado en 2021 en honor a la primera ingeniera química de Colombia, busca visibilizar el liderazgo femenino y destacar la excelencia, innovación y aporte de las profesionales al desarrollo científico, tecnológico e industrial del país en esta área del conocimiento.
En su quinta edición, el premio fue entregado a Yulianna e Isabella durante el XXXI Congreso Interamericano de Ingeniería Química, realizado en Cartagena del 30 de junio al 3 de julio de 2025. La decisión del CPIQ se sustentó en el impacto potencial de su investigación para el sector productivo nacional.
“Este galardón representa un reconocimiento a nuestro esfuerzo y perseverancia, pero también al papel de las mujeres en la Ingeniería. Es un premio que simboliza la apertura de nuevos caminos para que más mujeres lideren, innoven y transformen desde la ciencia y la tecnología”, destacaron las ingenieras.
Por su parte, el profesor Pardo subrayó que “el liderazgo femenino es hoy más que nunca crucial y valioso, y nunca debió estar restringido en nuestra sociedad. Lo verdaderamente importante es evitar la competencia destructiva y, en su lugar, promover la complementariedad. Un ejemplo de ello es la calidad del trabajo desarrollado por Yulianna e Isabella, cuya excelencia resulta difícil de superar y de la cual me siento profundamente orgulloso”.
Desde la Universidad del Valle exaltamos a Yulianna Alejandra Castro Ruano e Isabella Vitali Montezuma por este logro, que constituye un homenaje a su talento, disciplina y compromiso. Con su ejemplo, inspiran a nuevas generaciones de ingenieras a desarrollar soluciones con impacto social, ambiental y productivo, en plena sintonía con la misión de nuestra alma mater: generar conocimiento con sentido y responsabilidad social.
¡Felicitaciones, Yulianna y Isabella!
Arriba en la foto, de izquierda a derecha: egresada Isabella Vitali Montezuma, profesor Camilo Pardo Castaño y egresada Yulianna Alejandra Castro Ruano durante la premiación del XXXI Congreso Interamericano de Ingeniería Química.