Conocimiento que transforma

 

Las investigaciones y desarrollos que genera la comunidad académica de la Universidad del Valle son una fuerza que nos permite transformar nuestra sociedad. El conocimiento que se genera en aulas, laboratorios y auditorios busca dar respuesta a las necesidades apremiantes de las comunidades y del sector empresarial.

La aplicación de la investigación, la transferencia tecnológica, la innovación, la creación artística y la apropiación social del conocimiento son fundamentales para que el trabajo de  los grupos de investigación se articule con las comunidades. Este trabajo se realiza a través de la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación - OTRI de la Vicerrectoría de Investigaciones.

Los procesos que orientan la investigación que se desarrolla con las comunidades, así como los que se desprenden de las estrategias de apropiación social del conocimiento son un aprendizaje en doble vía: tanto investigadores como los miembros de la comunidad pueden generar un trabajo colaborativo que impacta de manera positiva los desarrollos.

Este trabajo en conjunto nos permite entender que las comunidades tienen un conocimiento valioso, construido a lo largo de su historia, de sus luchas y de su experiencia y que, en ese diálogo de saberes que se abre con la articulación de la academia, se pueden tejer, transformar e integrar los saberes. En ese sentido, las instituciones de educación superior tienen un papel fundamental: fomentar, no solo los procesos de apropiación, sino también incentivar a que cada vez sean más los intercambios de saberes y experiencias. 

En contextos marcados por las desigualdades y las inequidades, el conocimiento que se genera desde las universidades es una potente herramienta para construir un país más justo y sostenible, donde se ve cabida a la reflexión crítica, a la construcción de paz, al respeto por la diferencia. En esa tarea, la Universidad del Valle no puede ser solo una espectadora, está convocada a ser protagonista.

El viaje que cambió el mundo: 30 años de la IV Conferencia de la Mujer en Beijing

Martha se bajó del avión y empezó a caminar por un aeropuerto donde de todas las puertas de embarque salían más mujeres que hombres. Esta fue la primera imagen de su llegada a Beijing. Era 1995 y todas asistían a la IV Conferencia de la Mujer, el evento de Naciones Unidas que sentó las bases políticas mundiales para iniciar el siglo XXI sin inequidades de género. Este evento sigue marcando las leyes en Colombia, las mediciones del DANE y las políticas de infancia y adolescencia ¿Cómo fue y por qué sigue siendo relevante?

Entre la emoción y la realidad de ser las “incómodas”

Al salir del aeropuerto, las autoridades chinas separaron a las 20 colombianas, entre ellas Martha, de los cuerpos diplomáticos y las guiaron a un bus que las alejó del centro de la ciudad, donde se llevaría a cabo la conferencia diplomática mundial. El destino era Huairou, a 30 minutos de Beijing, el lugar asignado para el Foro de Organizaciones. En ese momento, sospecharon que se trataba de una medida para mantenerlas lejos de los espacios de decisión.

En 1970 Martha Quintero se nombró feminista y, años después, en compañía de otras mujeres de la Universidad del Valle conformaron el Grupo Amplio, uno de los movimientos feministas más fuertes de Cali. Trabajó arduamente en el proceso constituyente, hoy considera que este proceso quedó imperfecto. “Las mujeres no ganamos paridad”, el trabajo doméstico, la crianza, el acceso a la tierra, la autonomía corporal y la participación política paritaria son una deuda. Este proceso democrático inacabado la inspiró a conformar con otras mujeres del país la Red Nacional de Mujeres. Ahora, en China, era su momento de incidir.

En Huariou, las recibió un edificio de apartamentos en hormigón nuevo y sin residentes. El gobierno chino construyó este complejo para albergar a activistas mundiales, después sería ocupado por el campesinado de la zona. Estos edificios “conservan la estética austera del país comunista”, recuerda Martha, sin embargo, sintió un buen augurio al ver las pancartas rojas que colgaban sobre las fachadas de las tiendas con un mensaje que traducía: “Bienvenidas a Huairou, destino turístico, y que todo salga como desean”

La marea global: Un hito para la lucha

La verdadera sorpresa, sin embargo, vino el día de la inauguración oficial de la Conferencia. En el estadio de Beijing se dieron cuenta de que el movimiento era fuerte: 30 mil mujeres hicieron parte del Foro de Organizaciones. Para las colombianas fue una revelación. "Allí descubrimos que el feminismo y la reivindicación de las mujeres era mundial y que podíamos hacer muchas cosas juntas", afirma.

De regreso al Foro de Organizaciones, “la jornada que más recuerdo fue cuando las japonesas tomaron la palabra. Ellas hablaron sobre las violencias vividas durante la segunda guerra mundial y sus cantos en la cárcel para mantener la esperanza”. Allí se dimensionó el eje de paz y sus voces resonaron con la violencia sexual y las desapariciones en el conflicto armado colombiano. Sin compartir el mismo idioma, las asistentes reafirmaron que la guerra también es contra las mujeres.

Las mujeres chinas tenían derecho a heredar e igual salario, su disputa era por la identidad, la pobreza y la alfabetización. Las musulmanas buscaban la paz, una agenda agraria y educación. “Este espacio era de aprendizaje y de fortalecimiento de una agenda global”, recuerda Martha. Pero las más decididas de convencer a las demás sobre una agenda global por la salud sexual, fueron las latinoamericanas. Estaban cansadas de poca educación sexual, de los embarazos riesgosos y de la alta mortalidad por abortos clandestinos. 

La disputa principal: las palabras

Al llegar a la Conferencia de la ONU el ambiente tenso contrastó con el arropamiento sororo del Foro. Más allá de los temas, la disputa principal era el lenguaje, el foco de la disputa fueron los términos "salud sexual", “aborto”, "derechos reproductivos" y "derechos sexuales". El Vaticano y la mayoría de países con tradición musulmana tenían la firme intención de vetarlos.

“Se debía buscar un lenguaje que no vulnerara las diferencias culturales”, explica Gabriela Castellanos, recordando que “es necesario lograr que los países firmen o de lo contrario no habría acuerdo”.  Anticipando este escenario, en todo el país, activistas como Gabriela Castellanos y Martha Quintero trabajaron para preparar la delegación gubernamental colombiana “para que entendieran cuál era la importancia de ese trabajo y qué era lo que deberíamos exigir las mujeres del mundo”, allí conocieron a Cecilia López, Piedad Córdoba y a  funcionarias de la Alcaldía de Cali y la Gobernación del Valle que viajaron a Beijing con la delegación del gobierno, a quienes les dieron sus mejores argumentos para defender sus posturas ante las 12 líneas de trabajo.

“En la Conferencia de la ONU no podíamos hablar, por eso, fue fundamental conversar con la delegación de Colombia”, aclara Martha. Pero también, estar allá de manera física fue fundamental “incluso nos inventamos una manera para hacer protesta pacífica,- que estaban prohibidas-, y nos tomamos las escaleras”, añade. Sin la presencia de las mujeres activistas, las decisiones habrían tomado otro rumbo.

Gabriella Castellanos asistió en 1994 a la Conferencia de Población realizada en El Cairo, Beijing, fue el turno de otras compañeras del Grupo Amplio y ella dio todo para preparar a sus colegas y las funcionarias. Ella recuerda que siguió este evento por las noticias y se dio cuenta por unos “pocos correos electrónicos”, pues el puesto de comunicaciones en Beijing era alejado y concurrido, y el wifi todavía no existía.

A pesar de las tensiones, la conferencia logró un avance significativo. La Plataforma de Acción de Beijing reconoció el "derecho de todas las mujeres a controlar todos los aspectos de su salud, en particular su propia fecundidad", e instó a los estados a actuar. A pesar de esta declaración, la mortalidad materna en Colombia sigue siendo alta y el derecho al aborto apenas se reconoció en el 2005 con la sentencia C-355, diez años después de la conferencia.

Voces que empujaron los derechos

En los salones de la Conferencia, las voces de otras mujeres se hicieron escuchar. Entre las más famosas estuvieron Hillary Rodham Clinton y Beverly Palesa, una activista sudafricana negra de tan solo 18 años, quien subió al podio y abordó ante los derechos de las mujeres lesbianas. Su discurso marcó un antes y un después, al ser de los primeros ejemplos de activismo interseccional en un foro de esa magnitud.

Aunque no se logró reconocer oficialmente la orientación sexual y el goce pleno de la sexualidad -una deuda pendiente-, la declaración oficial incluyó la palabra “género”, un paso crucial hacia la equidad, pues reconoció el peso de los roles asignados a las personas y marcó un hito irreversible hacia una visión más integral de la igualdad. Además, sentó las bases para los derechos LGBTIQ+.

Gina Vargas, de la delegación peruana, también rompió el protocolo de no hacer manifestaciones. En el escenario desenrolló una pancarta con la consigna "Las mujeres necesitamos recursos", visibilizando un problema que, aunque menos polémico que el aborto, exigía que los compromisos se vieran reflejados en asignaciones presupuestales.

La Conferencia de Beijing no solo se conmemora como un hito. Sentó las bases para las políticas nacionales como la Ley 1257 de la no violencia contra las mujeres; los derechos de las niñas, la ley de cuotas, la Política Nacional de Educación Sexual, y la participación de las mujeres en la paz, adelantándose a los diálogos que se desarrollaron en La Habana. Además, reunió los argumentos para que los Objetivos de Desarrollo Sostenible tuvieran perspectiva de género y se trazara el objetivo 5: Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas.

Profesora Gabriela Castellanos

Nos merecemos una nueva conferencia

“A medida que las mujeres vamos logrando espacios y posibilidades, hay una arremetida contra eso”, afirma Castellanos. Ella celebra cada paso dado, pero mira con detalle los movimientos reaccionarios mundiales, el recrudecimiento de la violencia, la xenofobia y la misoginia. 

Expresiones nuevas como los “incel”, como se denomina al movimiento de hombres jóvenes célibes involuntarios, “quienes creen que por ser poco atractivos las mujeres no quieren relaciones sexuales y amorosas con ellos”, y que por este motivo justifican las violencias que ejercen contra las mujeres

Han pasado 30 años y los avances en derechos son notables, pero, “la lucha sigue vigente” porque “la paridad política no se ha logrado y todavía muchas mujeres del país y del mundo crecen en la violencia y la pobreza” reitera Martha Quintero. Ambas coinciden que es el momento de una nueva conferencia para actualizar los retos y que la lucha por los derechos, la equidad y la igualdad se vea robustecida con las ideas de las más jóvenes.

 

Por: Laura Parra Rodríguez
Agencia de Noticias Univalle

Este es el Sicalis flaveola, el ave que todos confunden con un canario

Seguramente has visto más de una vez, ese pajarito amarillo pequeño e inquieto. La mayoría lo llama “canario”, pero su nombre verdadero es Sicalis flaveola, y no, no es un canario, sino una tangara, miembro de la familia Thraupidae.

Con un tamaño promedio de 14 cm y un plumaje amarillo brillante, esta especie se ha convertido en una presencia familiar en muchas ciudades colombianas, incluyendo Cali y particularmente la Universidad del Valle, donde es abundante y fácil de observar.

El Sicalis flaveola habitaba en Colombia, principalmente la región Atlántica y la Orinoquía, hoy es residente habitual del suroccidente del país. Su llegada a esta región no fue accidental, y existen dos hipótesis sobre su expansión. La primera sugiere que el deterioro progresivo de ecosistemas naturales a lo largo del país, especialmente por la región del Darién, facilitó su desplazamiento y colonización gradual de nuevas zonas. La segunda plantea que algunos individuos pudieron haber sido liberados de cautiverio y lograron establecerse con éxito en estos nuevos entornos.

Una de las características más notables del sicalis, es su increíble capacidad de adaptación al ambiente urbano. Aunque prefiere hábitats abiertos como pastizales, se ha habituado con facilidad a las ciudades. Podemos verlo anidando en grietas de muros, cavidades de edificios, estructuras abandonadas, e incluso dentro de luminarias públicas. Esta especie utiliza cavidades ya existentes, como las que crea el arquitecto de la naturaleza “El carpintero”, mostrando una gran plasticidad en su comportamiento y una capacidad de ingenio sorprendente para su tamaño.

La profesora Lorena Cruz Bernate, del Departamento de Biología de la Universidad del Valle, nos explica acerca de esta especie y su impacto en el entorno.

Esta ave es considerada una especie granívora, lo que significa que su dieta está basada principalmente en pequeñas semillas de plantas herbáceas, sin embargo, también consume algunos insectos. Gracias a esta alimentación, el sicalis cumple un papel clave en el ecosistema urbano y rural, al contribuir tanto con la dispersión de semillas como con el control natural de ciertas poblaciones de insectos.

La biología reproductiva del Sicalis flaveola también es fascinante. Durante el periodo de reproducción, la hembra incuba los huevos durante aproximadamente 15 días. Luego, tanto ella como el macho se encargan de alimentar y proteger a los polluelos durante unos 25 días, hasta que estos alcanzan la madurez suficiente para dejar el nido. El macho no es solo un colaborador activo, sino también un comunicador excepcional. Canta al amanecer en lo que se conoce como el coro del amanecer, una serie de vocalizaciones que cumplen múltiples funciones: atraer a la hembra, reforzar vínculos de pareja y marcar su territorio ante otros machos. Después del canto matutino, se acerca al nido, vocaliza para motivar a la hembra a salir a alimentarse, y luego ambos se van juntos a buscar comida, regresando coordinadamente al sitio de anidación.

Los Sicalis flaveola no solo emiten cantos agradables, también poseen una comunicación acústica compleja, con vocalizaciones individuales que permiten a los padres reconocer a sus crías, incluso si estas se alejan del nido. Así que, si alguna vez encuentras un polluelo en el suelo, no te apresures a tocarlo. Lo mejor es buscar el nido cercano y si no lo encuentras, simplemente déjalo allí. Sus padres sabrán cómo encontrarlo, guiados por sus vocalizaciones.

Esta especie tan común, no había sido estudiada en Colombia hasta hace apenas diez años, desde entonces, gracias a un proyecto financiado por la Universidad del Valle, se han ido descubriendo muchas cosas sobre ellos. Cómo aprenden a cantar, cómo cuidan a sus crías, cómo eligen sus sitios de anidación, y hasta cómo resuelven problemas, mostrando una inteligencia sorprendente.

Así que, la próxima vez que veas uno de estos pequeños pájaros amarillos picoteando el suelo, posado en una reja o cantando desde lo alto de un poste, recuerda: no es un simple “canario”, sino un Sicalis flaveola. Un habitante nativo, inteligente, clave en el ecosistema y con una vida fascinante que apenas estamos empezando a comprender.

Por Melissa Pantoja Osorio
Agencia de Noticias Univalle

Escritores de Univalle

Por Edgard Collazos Córdoba

Es verdad que la literatura se construye sobre ruinas, ya sean escombros de la realidad o del recuerdo, alterado este por el transitar del ser en el tiempo. Es por eso que uno de los elementos que erosiona la racionalidad del lector es la evocación, provocando, no solo una experiencia personal, (no otra cosa es la lectura) también compromete al lector en la creación de ese mundo paralelo a la realidad, que está imaginando en cada página. Agreguemos que el escritor crea la novela y la novela crea al lector.

La evocación que produce nuestra literatura, creada por escritores de diversas generaciones y distintas procedencias, es variada, y aunque tiene como común denominador la historia de nuestra región, y hechos acaecidos en el vasto territorio del Valle Geográfico del Rio Cauca, desde las crónicas de Pedro Cieza de León hasta los escritos de cuentistas, cronistas y novelistas del siglo XXI, su infancia es la misma, procede del romanticismo de Isaacs, que a su vez, tuvo como influencia el romanticismo francés, aunque ciertas traducciones que hizo de los poemas de Lord Byron me sugieren que conocía mejor la poesía inglesa.

Así que, cuando nos acercamos a la literatura escrita en el Vale del Cauca; “un cúmulo de obras que nos acechan en silencio desde los anaqueles de las bibliotecas” o yacen en la memoria de los lectores, es inevitable omitir la evocación que esas narraciones han generado en los lectores, sobre todo en los escritores que han salido de la Universidad del Valle.

Si hacemos una selección de dichos escritores, estimando que toda selección es un hecho injusto, podríamos conjeturar que desde las intrincadas creaciones sobre el poder y la violencia de Álvarez Gardeazabal; las novelas históricas de Fernando Cruz Kronfly; la cuentística formidable de Harold Kremer; los mundos imaginarios de Fabio Martínez; los exquisitos relatos de Hernán Toro; las imaginaciones desbordadas de Marco Tulio Aguilera Garramuño; la fina poética de Carmiña Navia; los poemas de Alvarado Tenorio, pasando por escritores más jóvenes como Oscar Osorio y Alejandro López; William Ospina y Andrés Caicedo, que aunque no eran univallunos, su actividad estuvo ligada a los sucesos que partían de la actividad literaria de la Universidad del Valle, se puede concluir que dicha literatura ha creado la región, así como Balzac, Proust y Mallarme crearon ese Paris imaginario de la literatura.

Estos escritores tienen como elemento destacado la rigurosidad que ofrecen los elementos literarios creacionales, o artificios que se desprenden de la trama, como los llamaba Borges. La precisión quirúrgica de estos escritores deviene del estudio, del transitar por el conocimiento académico, a sabiendas de que no son propiedad de ningún escritor, pertenecen a la historia de la literatura, los encontramos indistintamente en Ana Karenina, en La Montaña Mágica, en Cien Años de Soledad , en todos los clásicos, tienen la utilidad y el efecto evocativo que cada escritor quiere obtener, a sabiendas que en la literatura no hay leyes porque aquello que es benéfico para una novela puede no ser tan bueno para otra.

Llegará el día en que alguien se ocupe de la dispendiosa labor de estudiar esos elementos en las novelas, cuentos y crónicas. Sé que esa loable labor le ocupará una buena parte de su vida, pero, por ahora, glorifiquemos los espacios literarios que la Universidad del Valle ha generado en sus ochenta años de existencia y conozcamos ese Valle del Cauca, ese Cali imaginario creado por las ruinas del recuerdo y de la realidad, erigida desde la imaginación de sus escritores.

Ingeniería para transformar el aprendizaje

En un mundo cada vez más interconectado y dinámico, desarrollar habilidades que permitan abordar los problemas de forma lógica y sistemática es fundamental. Consciente de esta necesidad, Yuri Mercedes Bermúdez Mazuera, ingeniera, magíster y candidata a doctora de la Universidad del Valle, diseñó un marco de estandarización para la enseñanza del pensamiento computacional. Su propuesta incluye una estrategia didáctica que combina los estilos de aprendizaje y la gamificación para facilitar y motivar el proceso formativo, teniendo el potencial de transformar la pedagogía, incluso, en otras áreas del conocimiento.

Pensamiento computacional: más allá de los dispositivos
La globalización, las nuevas tecnologías, las migraciones, la competencia internacional, la evolución de los mercados, los desafíos medioambientales y las políticas transnacionales son factores que rigen la vida en el siglo XXI y que, según la Unesco, caracterizan las competencias y los conocimientos que las personas deben desarrollar para enfrentar los retos del presente y del futuro. En ese contexto, una de las habilidades clave es el pensamiento computacional: una forma de entender el mundo y resolver problemas descomponiéndolos en partes más pequeñas e identificando sus elementos centrales, patrones y algoritmos (entendidos como conjuntos de pasos ordenados y finitos).

El pensamiento computacional no solo es útil en contextos digitales o computacionales, sino también en una amplia variedad de campos, incluidas las artes y las humanidades. No obstante, su importancia en áreas como la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM), fundamentales en la creciente integración entre habilidades humanas y tecnologías, es lo que lo ha convertido en un foco de atención para personas, empresas, instituciones y gobiernos. Estos actores reconocen en su desarrollo un motor clave para la innovación tecnológica, el crecimiento económico y el bienestar social.

Frente a esta necesidad, han surgido múltiples iniciativas orientadas a fortalecer el pensamiento computacional en niños y jóvenes. Sin embargo, muchas de ellas se limitan a entregar dispositivos electrónicos y a enseñar su uso, lo que no garantiza el aprendizaje real de esta habilidad. De hecho, cuando el acceso a estas herramientas no está acompañado de una adecuada orientación pedagógica, pueden surgir riesgos como la sobreestimulación, con consecuencias negativas para la salud y el desarrollo cognitivo.

Además, los gobiernos suelen implementar programas que restringen el pensamiento computacional al ámbito tecnológico, desaprovechando su potencial transversal en distintas disciplinas.

Estandarizar para enseñar mejor
En este contexto surge la investigación Marco de trabajo para promover el pensamiento computacional en estudiantes de educación secundaria incorporando gamificación orientada por estilos de aprendizaje, desarrollada por Yuri Mercedes Bermúdez Mazuera como tesis doctoral en Ingeniería, con énfasis en Ciencias de la Computación, bajo la dirección y codirección de los profesores María Patricia Trujillo Uribe y Juan Francisco Díaz Frías, respectivamente.

“Mi carrera ha sido principalmente como docente y siempre me he interesado en estrategias para facilitar y motivar el aprendizaje. Por eso, comencé a explorar la gamificación, que, al final, fue lo que me llevó a conocer el concepto de pensamiento computacional”, explica Yuri sobre la elección de su enfoque investigativo.


María Patricia Trujillo Uribe y Juan Francisco Díaz Frías, profesores de la Escuela de Ingeniería de Sistemas y Computación de Univalle.

El principal reto de la investigación fue la ausencia de una definición clara y consensuada sobre qué es el pensamiento computacional y cuáles son sus componentes, lo que dificulta estructurar de manera adecuada su enseñanza. Por ello, la investigadora asumió el desafío de enmarcar esta habilidad dentro del enfoque de formación basado en competencias, establecido por el Ministerio de Educación Nacional de Colombia para estandarizar la educación básica y superior en el país. En ese proceso, identificó tres competencias principales de este tipo de pensamiento:
-Abstracción, entendida como la capacidad de identificar, extraer y representar los elementos esenciales de una situación, problema u objeto, priorizando lo relevante.
-Descomposición, la habilidad de dividir problemas complejos en partes más pequeñas y manejables para facilitar su comprensión.
-Pensamiento algorítmico, la capacidad de diseñar secuencias ordenadas de pasos o instrucciones para resolver tareas de manera lógica y sistemática.

A partir de ello, y con base en la taxonomía de Bloom, Yuri definió resultados de aprendizaje e indicadores de logro para cada una de las competencias, lo que permitió precisar los conocimientos y habilidades que los estudiantes deben adquirir en el desarrollo del pensamiento computacional. Con esta información, además, construyó una rúbrica que facilita su proceso de evaluación.

“Con esto, los y las docentes pueden comenzar a estructurar sus procesos de enseñanza del pensamiento computacional, haciendo una planeación más clara y sólida, y pudiendo evaluar con más justicia y certeza a los y las alumnas”, señala Yuri.
Una estrategia didáctica transformadora

Realizada la estandarización del pensamiento computacional desde el enfoque de enseñanza por competencias, la ingeniera centró sus esfuerzos en diseñar herramientas que facilitaran su educación, considerando su carácter transversal. Con este propósito, retomó su interés inicial: la gamificación de los procesos educativos.

La gamificación consiste en incorporar elementos propios de los juegos (como los sistemas de puntuación, las narrativas, los retos, la competencia, etc.) en contextos no lúdicos, esto con el fin de motivar, aumentar el compromiso y mejorar el aprendizaje o la productividad.

“La idea es usar los elementos de los juegos e incorporarlos en las estrategias de enseñanza para generar motivación extrínseca en los estudiantes. Además, tuve en cuenta los estilos de aprendizaje, porque no todos aprenden igual ni los motiva lo mismo”, comenta Yuri.

Relacionando el modelo de estilos de aprendizaje de Felder y Silverman con los arquetipos de jugadores propuestos por Andrzej Marczewski, la investigadora desarrolló una estrategia didáctica que ofrece lineamientos para diseñar instrumentos de enseñanza-aprendizaje lúdicos, ajustados a las actitudes de cada estudiante y orientados a motivar la formación del pensamiento computacional.

“La propuesta es que los docentes, con esto, puedan crear sus propias actividades y trabajar el pensamiento computacional de forma transversal en todas las áreas del conocimiento. Además, les da un estándar evaluativo para saber si el estudiante realmente aprendió o no”, explica Yuri.

Aplicaciones más allá de la computación
Esta estrategia didáctica no solo fortalece la enseñanza del pensamiento computacional, sino que también puede adaptarse a otras áreas del conocimiento, promoviendo una educación contextual, motivadora y flexible.

“Por ejemplo, alguien puede tomar esta propuesta de gamificación y diseñar actividades que favorezcan el aprendizaje de las matemáticas o el lenguaje, ya que se basa en cómo la gente aprende y eso es interdisciplinario. Claro, se trabaja bajo la lógica de la motivación extrínseca, pero eso puede ser el punto de partida para desarrollar la motivación intrínseca en los estudiantes”, destaca la ingeniera.

Con esta propuesta, Yuri Mercedes Bermúdez Mazuera amplía los alcances de la ingeniería, al contribuir a la transformación de la educación y a la formación de estudiantes capaces de enfrentar los desafíos del presente y construir activamente el futuro. Por ello, desde la Universidad del Valle, exaltamos su labor y celebramos su mirada visionaria y transformadora.

 

Larga vida a las fresas: el recubrimiento orgánico univalluno

Por Joan Zuñiga
Agencia de Noticias Univalle

Frente a los retos que implica conservar las fresas en buen estado para su comercialización, Angie Lizeth Quintero Pinilla y Esteban Flórez Jaramillo, estudiantes de Ingeniería de Alimentos de la Universidad del Valle, sede Tuluá, desarrollaron un recubrimiento orgánico que reduce las pérdidas ocasionadas por hongos y microorganismos. Esta innovación permite extender la vida útil de la fruta, preservando sus propiedades nutricionales, fisicoquímicas y sensoriales, y se perfila como una alternativa natural a los fungicidas sintéticos tradicionales.

Fresas: un cultivo de interés mundial

Las fresas provienen de una amplia variedad de especies de plantas rastreras de la familia Rosaceae, presentes en casi todos los continentes. Su domesticación para el consumo masivo comenzó en Europa en el siglo XIV d. C., aunque fue en el siglo XVII cuando se desarrolló la variedad Fragaria × ananassa, hoy la más popular en el mundo por su tamaño y color. Dicha especie es el resultado del cruce entre F. virginiana y F. chiloensis, ambas de origen americano.

Actualmente, las fresas representan un mercado global de más de 20.000 millones de dólares, con una producción anual de 9,2 millones de toneladas. China es el mayor productor y Estados Unidos el principal comprador de esta fruta, que se consume tanto de forma directa como procesada, ya sea en la industria gastronómica, cosmética o médica.

Por su parte, Colombia es el decimoquinto productor de fresa a nivel mundial y el tercero en Latinoamérica, con más de 100.000 toneladas al año. Su cultivo se concentra en la región Andina, a altitudes entre los 2000 y 2800 metros sobre el nivel del mar, abarcando más de 13.000 hectáreas. Aunque el sector ha crecido progresivamente en el país, enfrenta desafíos importantes relacionados al cambio climático y las limitaciones logísticas. Entre estas últimas se destacan las dificultades para mantener la cadena de frío y garantizar un manejo adecuado del fruto, lo que favorece la proliferación de bacterias, hongos y virus, además de daños mecánicos que disminuyen su calidad y vida útil.

Innovaciones frente a los retos logísticos y naturales
Ante este panorama, Angie y Esteban decidieron, en el marco de sus trabajo de grado y de la convocatoria del Sistema de Control de Proyectos de Investigación de la Universidad del Valle, desarrollar una solución para enfrentar los factores que reducen la vida útil de la fresa.

“Nos interesamos en la fresa porque es una fruta ampliamente consumida por sus cualidades sensoriales y nutricionales, y porque tiene una gran importancia económica a nivel mundial, nacional y local. Particularmente, Tuluá es uno de los principales productores en el Valle del Cauca. Sin embargo, debido a sus características fisiológicas, la fresa presenta pérdidas significativas en todas las etapas de su producción, situación que se ve agravada por el sistema productivo del país”, explica Angie sobre las motivaciones del proyecto.

La investigación, bajo la dirección de las docentes Anna María Polanía y Cristina Ramírez Toro, inició con la identificación de los principales agentes biológicos responsables del deterioro de la fresa: los hongos Aspergillus niger, Rhizopus stolonifer y Botrytis cinerea, que se presentan como moho y pueden afectar tanto la calidad del fruto como la salud humana.

Cristina Ramírez Toro, profesora de la Escuela de Ingeniería de Alimento y directora de la Tecnología de Procesamiento de Alimentos de Univalle.

“Una vez reconocimos estos microorganismos, comenzamos a experimentar con bacterias con capacidad antifúngica, es decir, que pudieran reducir el crecimiento de los hongos. Para ello, analizamos el desarrollo de los hongos en presencia de estos microorganismos”, cuenta Esteban, quien destaca el valioso apoyo del grupo de investigación de Microbiología y Biotecnología Aplicada, de la Escuela de Ingeniería de Alimentos de Univalle, en la gestión de las cepas bacterianas empleadas en los experimentos.

Tras las pruebas, los estudiantes identificaron a la Lactiplantibacillus plantarum como la bacteria con mayor capacidad para inhibir el crecimiento fúngico. Este microorganismo, inocuo para los seres humanos, realiza fermentación láctica, un proceso biológico en el que los azúcares se transforman en ácido láctico, lo que, junto con otros mecanismos, puede contribuir a la conservación de los alimentos.

“Lo siguiente que hicimos fue generar un entorno óptimo para el desarrollo de las bacterias, de modo que pudieran cumplir su función contra los hongos. Para eso, utilizamos bacterias del género Weissella confusa para producir un exopolisacárido, una sustancia secretada por diversos microorganismos que los protege, facilita la captura de nutrientes y mejora su comunicación y adherencia”, explica Angie.

El apoyo del grupo de investigación Microbiología y Biotecnología Aplicada fue clave para la investigación. Suministrada por Univalle Tuluá.

Combinando las células vivas de Lactiplantibacillus plantarum con el exopolisacárido, los estudiantes crearon la base del recubrimiento, cuyo efecto antifúngico buscaron potenciar sin alterar las características fisicoquímicas de las fresas. Para ello, decidieron incorporar los siguientes compuestos a la mezcla:
-Glicerol: agente plastificante que ayuda a mantener la flexibilidad del recubrimiento.
-Alginato de sodio: aditivo que actúa como gelificante y estabilizador, lo que permite mantener la firmeza del alimento y la estabilidad de la sustancia.
-Tween 80: emulsificante que contribuye a mantener la homogeneidad de la mezcla, reduciendo la tensión superficial de sus componentes y mejorando la textura resultante.
-Ácido oleico: tensoactivo que facilita la adherencia del recubrimiento a la superficie de la fresa.

Para definir la proporción ideal de cada ingrediente, los estudiantes realizaron una revisión bibliográfica de estudios científicos relacionados, formularon diversas mezclas y las aplicaron sobre fresas. Estas fueron sometidas a pruebas para evaluar variables como la acidez titulable, el pH, la pérdida de peso, la firmeza y los grados Brix, brindando datos que fueron analizados con el software Minitab para facilitar la identificación de la mejor composición para el recubrimiento.

 

Arriba, de izquierda a derecha: Angie Lizeth Quintero Pinilla y Esteban Flórez Jaramillo, estudiantes de Ingeniería de Alimentos de la Universidad del Valle, sede Tuluá. Suministrada por Univalle Tuluá.

¿Cómo superar una tusa?

¿Quién no ha vivido una tusa? Esa experiencia compartida por muchos, pero vivida de forma única por cada persona, fue el tema central de una reciente emisión del programa radial Sanemos Juntos, conducido por Fulvia Carvajal, directora de Comunicaciones de la Universidad del Valle.

En este espacio, Beatriz Eugenia Guerrero Arias, fonoaudióloga y magíster en Lingüística y español, egresada de la Universidad del Valle y Beatriz Eugenia Concha García, fonoaudióloga y psicóloga egresada de Univalle, compartieron su experiencia profesional sobre este tema.

¿Qué es la tusa?
No es solo tristeza, ni despecho. El término “tusa” proviene de la mazorca: es la parte que queda cuando se le han quitado los granos, es decir, lo que queda cuando nos sentimos vacíos. Así se siente una persona que ha perdido un vínculo importante.

Aunque la tusa duele, también puede transformarnos, nos obliga a mirar hacia dentro, a reconocernos sin el otro, a reconstruirnos desde la falta. Porque la tusa, más que extrañar a la persona, es el duelo por lo que fuimos en esa relación, por lo que proyectamos y por lo que no fue.

Se trata de un proceso que puede ser vivido con rabia, tristeza, negación, o culpa, pero cada quien lo transita a su manera. Lo importante es reconocer el dolor sin juzgarlo, darle un lugar, nombrarlo, y, sobre todo: no quedarnos atrapados en él.

Es importante aclarar que la tusa no solo aparece en relaciones largas. Una ruptura adolescente, aunque desde afuera parezca "menos importante", puede vivirse con la misma intensidad que un divorcio. La magnitud no la define el tiempo, sino el grado de implicación emocional, las expectativas puestas y los deseos compartidos.

De igual manera, la tusa no es solo por la pareja. También duele perder al compañero de vida, al padre o madre de los hijos, a la persona con quien se compartían sueños, rutinas, mascotas, espacios. Es un duelo múltiple que incluye rupturas simbólicas: de roles, de rutinas, de futuros imaginados.

Crear esa idea de que el otro es nuestro todo, que sin él o ella no somos nada, nos deja vulnerables a formas tóxicas de vinculación y cuando la relación termina, nos enfrentamos al abismo de no saber quiénes somos sin el otro y en ese abismo aparecen reacciones diversas: algunos lloran, otros huyen, otros buscan sustituir rápidamente, pero “un clavo no saca otro clavo, solo deja otro hueco”. La tusa requiere ser vivida, no tapada, porque el dolor que se evita, se repite y el que se elabora, se transforma.

A los hombres, muchas veces, no se les permite llorar, ni mostrar vulnerabilidad, se les exige seguir adelante como si nada. Eso puede llevar a conductas autodestructivas o violentas. Por eso es tan importante educar en emociones, desde la infancia, y permitir que los niños y niñas aprendan a perder, a frustrarse, a esperar y lo más importante, a reconstruirse.

Escribir, cantar, bailar, hablar, compartir el dolor, es parte del proceso. Si bien es cierto que después de una tusa nadie vuelve a ser el mismo, también es cierto que esa transformación puede ser luminosa. Podemos salir de ahí más fuertes, más sabias y más auténticas.

“El dolor es inevitable, pero el sufrimiento no tiene que ser eterno”.

Donde el río resiste: arquitectura, comunidad y paz en Guapi

En el litoral pacífico, al suroccidente del Cauca, la marea choca contra las viviendas de los guapireños con la misma fuerza que la violencia lo ha hecho contra sus vidas. Sin embargo, el municipio de Guapi está en pie de transformación con la intervención a manos de las arquitectas investigadoras del PopuLab de Univalle.

Por Salomé Mizrachi Medina
Agencia de Noticias Univalle

El abrazo de la marimba recibe a los visitantes que llegan por mar y aire a Guapi, los envuelve junto a los cantos de las mayoras y les da la bienvenida al Pacífico colombiano. Conocido por su riqueza cultural afrodescendiente y su Parque Nacional Natural Gorgona, el municipio conserva una forma de vida ligada a los ritmos del río, la memoria oral y los saberes ancestrales que resisten, a pesar del abandono estatal histórico y la violencia.

Guapi también mantiene una forma particular de habitar el territorio que se ve reflejada en la arquitectura de sus casas: viviendas elevadas, hechas en madera, que dialogan con el entorno natural. A diferencia de los muros de concreto que predominan en las ciudades, estas construcciones responden a otras lógicas de vida. Al mismo tiempo, el conflicto armado y la falta de oportunidades han obligado a miles de personas a abandonar su tierra, dejando al municipio con recursos insuficientes para cubrir las necesidades básicas de quienes permanecen.

Crear un plan para cambiar esta realidad es uno de los objetivos que tienen Gynna Millán, arquitecta y doctora en Negocios con énfasis en Ciudades Inteligentes en el Sur Global, y Jenny Aguiño, estudiante de Arquitectura en la Universidad del Valle. Con su propuesta Hábitat Diferencial y Paz Territorial Urbana en Guapi, Cauca, ganadora de la convocatoria Orquídeas: Mujeres en la Ciencia del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, esperan crear una estrategia para construir paz territorial en Guapi.

Sinónimo de resistencia

El PopuLab: Laboratorio de Barrios Populares de la Universidad del Valle, surge de la preocupación por entender cómo las conexiones —y desconexiones— en los barrios populares impactan la vida cotidiana de quienes los habitan. Desde su creación en el 2022, se ha dedicado a pensar el hábitat socialmente construido, reconociendo que las soluciones reales no pueden imponerse desde modelos universales, sino que deben construirse con y desde la gente. Gynna, una de sus fundadoras, decidió llevar el laboratorio a Guapi, un municipio clasificado como ZOMAC —Zona Más Afectada por el Conflicto Armado— que representa un desafío técnico y la oportunidad para poner en práctica un enfoque de transformación comunitaria a través del lente diferencial e interseccional.

Para lograr esto, es fundamental comprender el ritmo propio con el que se mueve Guapi: la cercanía afectiva entre vecinos, el cuidado intergeneracional de las mujeres mayores hacia los niños para que las más jóvenes trabajen, y la organización cotidiana dentro de las casas que da lugar a lo esencial como lo es el espacio para guardar la canoa y colgar el chinchorro —medios de transporte y descanso, pero también símbolos de sustento y arraigo—. Millán señala que “la génesis de estos barrios es familiar”, pues han crecido alrededor de vínculos de sangre y confianza, tejidos que han permitido crecer de manera colectiva.

A los ojos de la arquitecta, el PopuLab representa la posibilidad de diseñar programas de mejoramiento integral a partir de un conocimiento profundo del territorio y las comunidades que lo habitan y dan forma. El laboratorio se convierte entonces en un puente entre la comunidad y el Estado, un mediador que traduce las voces y necesidades de las personas en insumos técnicos para la toma de decisiones. Estas arquitectas han puesto sobre sus hombros la responsabilidad de interpretar y traducir lo que se quiere y necesita para transformarlo en propuestas comprensibles dentro del lenguaje institucional.

A través del diálogo entre saberes locales, institucionales y especializados, Gynna y Jenny han acompañado a la población. No se trata solo de viviendas, sino de dignificar formas de vida que han sido invisibilizadas. Así, Guapi se ha convertido en sinónimo de resistencia.

El piloto de la transformación: Barrio Puerto Cali

Al norte de Guapi, pasando por el río homónimo que lleva el sustento de los guapireños y el escenario donde los pobladores rinden homenaje a la Virgen de la Inmaculada Concepción en las fiestas de diciembre, se ubica Puerto Cali, un barrio donde convergen distintas realidades. Allí viven familias desplazadas de otros territorios, antiguos habitantes del municipio y nuevas generaciones que, a pesar de las carencias, han tejido vínculos sólidos. En este lugar, el proyecto desarrolla su estudio piloto, reconociendo en Puerto Cali, un punto de encuentro entre memoria, arraigo y posibilidad de construir paz territorial.

El proyecto utiliza la Investigación Acción Participativa (IAP), que privilegia la producción colectiva del conocimiento. A través de encuestas con enfoque interseccional, levantamientos espaciales mediante Sistemas de Información Geográfica (SIG) y procesos de video participativo, la comunidad hace parte del proceso de documentación de sus propias historias e imagina colectivamente las soluciones.

Se deben respetar sus tradiciones, al tratarse de una colectividad que vive en profunda conexión con los cuerpos de agua que la rodean; tanto así, que los apellidos familiares se asocian directamente con la pertenencia y proveniencia de los ríos. Esta reflexión toma relevancia tras el incendio del 2 de octubre de 2022, que consumió un gran número de casas en Puerto Cali, evidenciando tanto la vulnerabilidad como la resiliencia de estas construcciones tradicionales. Debido a esto, Millán ha comprendido la necesidad de pensar en “esa arquitectura anfibia, esa arquitectura palafítica (construida sobre pilotes de madera elevadas del suelo o del agua), que por años ha sido la forma natural de construir, porque ellos pescan y están en constante sincronía con el río y sus movimientos”.

Antes de proponer cualquier transformación, las arquitectas tuvieron que recorrer con cuidado el camino del diagnóstico, la formulación y la implementación. Es en ese tránsito donde se tejen las metodologías que protegen los saberes del territorio y aseguran que la comunidad no sea un dato, sino una voz presente en el proceso investigativo. No se trata solo de una estrategia escrita, también se está creando documentando el proceso en video donde los mayores relatan cómo nació el barrio y los más jóvenes, a través de herramientas como el video participativo, comparten sus sueños para Puerto Cali. Porque el río, que ha visto partir a tantos, merece ahora propuestas que hagan posible quedarse, y para ello es necesario partir desde un enfoque interseccional y de hábitat diferencial.

Para la profesora Ángela María Franco, doctora en Arquitectura con énfasis en Estudios Urbanos y tutora académica del proyecto, la estrategia del hábitat diferencial “es entender que no todos somos iguales para salirnos un poco de la caja y de lo que vemos mucho en las ciudades, que todos estamos viviendo en zonas repetitivas”. Más que dignificar la vida de los guapireños a través de la vivienda, es sobre ofrecer un hogar que responda a sus realidades cotidianas y preserve la conexión con los cantos y ritmos que, reconocidos como patrimonio cultural inmaterial por la UNESCO, siguen marcando el pulso del territorio. Esta perspectiva se alinea con el Plan Nacional de Desarrollo 2022-2026, particularmente con el 'Programa Barrios de Paz' y el 'Fortalecimiento de la vivienda diferencial', marcos normativos que reconocen la necesidad de respuestas diferenciadas para comunidades étnicas y víctimas del conflicto.

Del barrio para todos

La creación de una hoja de ruta para implementar un programa de mejoramiento integral del hábitat con enfoque interseccional es una apuesta por sembrar un precedente que pueda replicarse en otras comunidades marcadas por el conflicto armado, especialmente aquellas que han sufrido desplazamiento forzado. Así es que el proyecto trasciende Guapi y busca convertirse en un modelo replicable para los 170 municipios ZOMAC y PDET del país, demostrando que las soluciones de vivienda pueden ser tanto técnicamente sólidas como culturalmente pertinentes. Esta labor cobra especial relevancia en un país como Colombia, que solo en 2024 registró más de 7,2 millones de personas desplazadas, un incremento del 43% frente a las cifras de 2023.

La invitación de Gynna es a involucrarnos y buscar comprender más sobre este tipo de acciones. En un país con un largo historial de desarraigo y violencia, dejar el lugar que habitamos puede suceder con un solo llamado a la puerta. Apoyar proyectos que piensan la vivienda desde la dignidad y las necesidades reales de quienes la habitan no es solo una cuestión técnica, es un compromiso colectivo con la vida. Es fundamental que el Estado respalde este tipo de iniciativas, pues Colombia es un país atravesado por múltiples culturas y formas de habitar que no pueden ser atendidas con soluciones homogéneas.

Así, al son del canto de las mayoras, los guapireños resisten. Lo hacen con las manos que tejen redes, con los cuerpos que se mueven al compás del río, con las voces que no han dejado de contar lo que fueron y lo que sueñan ser. Entre chinchorros y canoas, entre el agua que sube y las casas que flotan, el territorio habla. Y es allí, en esa geografía sagrada, donde este proyecto siembra su apuesta, porque habitar dignamente debe ser la forma de vivir.

 

 

Egresado de Medicina recibe la Orden Simón Bolívar

En homenaje a su destacada labor social y médica, Gabriel Jaime Pérez Estrada, egresado del Programa de Medicina de la Facultad de Salud de la promoción 1992, recibió la Orden de la Democracia “Simón Bolívar” en el grado Cruz Oficial. El reconocimiento fue otorgado por la Honorable Representante a la Cámara Carolina Arbeláez Giraldo.

Este reconocimiento fue entregado este martes 19 de agosto, en el emblemático Salón Boyacá del Congreso de la República.

Gabriel Jaime Pérez Estrada, presidente de la Fundación COAMED, ha dedicado más de 30 años de trayectoria profesional a liderar misiones médicas humanitarias, llevando atención en salud y esperanza a miles de personas. Su trabajo se ha centrado en apoyar a la niñez colombiana, en especial a aquellos niños nacidos con labio leporino, garantizando que tengan la oportunidad de sonreír y acceder a una mejor calidad de vida.

Aunque actualmente reside en los Estados Unidos, su corazón y sus causas sociales permanecen en Colombia, donde ha consolidado proyectos que transforman realidades y fortalecen la esperanza en comunidades en situación de vulnerabilidad.

Durante el acto de condecoración, el Dr. Pérez expresó:

“Es un honor estar aquí, haber podido estudiar y hacer todo lo que Dios me ha permitido. Esta distinción no es solo en nombre propio, sino en nombre de todos los colombianos que ven un futuro mejor en nuestro país y entregan su vocación al servicio de la vida. Gracias a mis compañeros de escuela, de la Universidad del Valle y de la residencia en Florida, a todos les dedico este premio. Este camino me permitió crecer como médico, como ser humano, pero también reafirmar mi compromiso con mis raíces”.

La Orden de la Democracia “Simón Bolívar” en el grado Cruz Oficial es una de las más altas distinciones otorgadas por el Congreso de la República de Colombia a personas o instituciones que han prestado servicios eminentes a la democracia y a la justicia social.

Desde la Universidad del Valle y la Facultad de Salud celebramos este merecido reconocimiento a uno de nuestros egresados, cuyo ejemplo nos inspira a seguir formando profesionales con alto sentido social y humano.

Oportunidades para la Gestión Integral en Cáncer

La Unidad de Investigación, Desarrollo e Innovación en Cáncer (I+D+i en Cáncer) de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle realizó la segunda versión del Congreso Internacional Oportunidades para la Gestión Integral en Cáncer, un evento que convocó a expertos nacionales e internacionales, para reflexionar y proponer estrategias frente a uno de los principales retos de salud pública en América Latina: la prevención, diagnóstico y tratamiento integral del cáncer.

La primera jornada estuvo dedicada a la formulación de políticas públicas, la toma de decisiones clínicas en oncología y la gestión clínica, administrativa y social para un abordaje integral del cáncer. Durante la mañana, conferencias y paneles promovieron el intercambio de conocimientos y experiencias, mientras que en la tarde se desarrollaron presentaciones de trabajos en modalidad póster y mesas de trabajo colaborativo orientadas a compartir buenas prácticas y generar propuestas innovadoras.

El segundo día del Congreso se centró en dos ejes principales:
-Gestión clínica, administrativa y social para el abordaje integral en cáncer.
-Innovación, desarrollo e integración de tecnologías e inteligencia artificial, con la presentación de experiencias exitosas en la región.

En esta versión participaron destacados invitados internacionales con el apoyo de ICETEX, entre ellos: la Dra. en enfermería Fernanda Felipe Pautas (Brasil), experta en navegación de pacientes oncológicos, el Dr. Gonzalo Hernández (Argentina), especialista en salud pública, la Dra. en Salud Pública Carla Verónica Calderón Figueroa (Chile), investigadora y docente en salud pública, y la oncóloga Lucía Beatriz Delgado Pebe (Uruguay), presidenta de la Comisión Honoraria de Lucha contra el Cáncer de su país.

Para la profesora María Fernanda Tobar Blandón, líder de la Unidad I+D+i en Cáncer y coordinadora del evento, esta segunda edición fue altamente positiva. Destacó la participación de expertos de alto nivel, la diversidad de perspectivas abordadas y la oportunidad de analizar el cáncer no solo desde el punto de vista clínico, sino también en sus dimensiones sociales, políticas y dentro de los sistemas de salud.

Con el respaldo de aliados estratégicos como FIDEM, Johnson & Johnson e ICETEX, el Congreso reafirmó su compromiso con la construcción de soluciones sostenibles, el fortalecimiento de alianzas y la capacitación interdisciplinaria para mejorar la atención integral del cáncer en Latinoamérica.

Más información: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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