"Al pie de la letra" Trabajos periodísticos de una década.

Alejandro José López es Profesor Asociado en la Universidad del Valle. Del 2004 al 2008 dirigió la Escuela de Estudios Literarios. En su obra hay ensayos cuentos y novela. Pero también crónicas y entrevistas, como en “Al pie de la letra”, obra que en 2007 vio la luz de las imprentas y se agotó en tres semanas. Gracias a la editorial Aurora Boreal, “Al pie de la letra” pasó a ser un libro electrónico con récord de descargas. “Yo me siento un escritor de la época electrónica”, ha dicho este autor vallecaucano, haciendo la salvedad: “Tengo el fetiche del libro, porque crecí en una casa repleta de libros y me eduqué en la fascinación de lo impreso”.

¿Cuál es la historia de “Al pie de la Letra”?

“Al pie de la letra” es la recopilación de quince trabajos periodísticos escritos a lo largo de una década. En términos generales, se allegan a lo que Azorín denominó en su momento “crítica militante”. Estos textos hacen el esfuerzo por responder a los requerimientos que recaen sobre la crítica literaria y cultural cuando se vincula con lo periodístico: persuadir, reflexionar, entretener, divulgar, debatir. En dicho propósito, echan mano al gran repertorio que la tradición nos ofrece; es decir, apelan a modos de escribir tan antiguos como el diálogo (“Las páginas que le sobran a Capote”) y el apólogo (“Apólogo del taller literario”), pasando por el moderno ensayo (“Diversas maneras de contar”), hasta llegar a géneros más contemporáneos como la crónica periodística (“El rey más difícil de coronar”) y la entrevista (“Enrique Vila-Matas o la libertad del escritor”). Y para darles una presentación más armónica en este libro, han sido catalogados en tres grandes apartados: entrevistas, artículos y crónicas.

¿Cuál ha sido la acogida del libro?

“Al pie de la letra” se publicó en papel en el 2007. Se hicieron 150 ejemplares y se agotaron en tres semanas. No hubo reimpresiones. Ahora, en el formato digital, durante la primera semana de publicación se registraron 2.500 descargas. Estamos hablando de un factor multiplicador, en términos de lectores, que estimula mucho a cualquier escritor. Me hace pensar: “Hay gente allí que quiere entablar un diálogo conmigo”. Y enhorabuena, me digo, pues la soledad del escritor puede llegar a ser muy abrumadora.

En la nota editorial del libro, usted dice: “He de confesar que todavía hoy –como le sucede a muchos de mis contemporáneos– conservo el fetiche del libro impreso: disfruto de un volumen bien diagramado, me estremezco ante una edición impecable y amo la fragancia del papel…”. Sin embargo, el libro digital que nos presenta es impactante, no le falta más que el aroma…

Durante los últimos años había recibido algunas propuestas para publicar en formato electrónico, pero siempre acababa declinando. Para mí el libro es un objeto con una dimensión estética –más allá de lo verbal, que es donde opera el escritor–; y ésta se refiere, desde luego, al diseño. En general, los libros electrónicos que había visto me dejaban algunas dudas sobre este particular. Cuando Guillermo Camacho –el colombiano que lidera desde Dinamarca la editorial electrónica Aura Boreal– me propuso reeditar este libro, le manifesté mis reservas. Acordamos entonces elaborar los borradores que hicieran falta hasta hallar un diseño satisfactorio. Y la verdad es que hice muy pocas sugerencias, pues el trabajo de Guillermo ha sido verdaderamente esmerado. Él es un editor de muy buen gusto y con la vocación de elaborar el libro electrónico como si fuera una artesanía. Y así fue: ambos quedamos a gusto con el resultado final.

¿Cómo cambian estas experiencias, estos nuevos formatos del libro, el modo de enseñar literatura?

Déjeme contarle algo. El semestre pasado, en mi curso de novela moderna, hice un examen a mis alumnos sobre “Madame Bovary”, de Gustave Flaubert. De los 50 estudiantes que tenía, había 18 que no estaban leyendo la novela en libros físicos sino en formatos electrónicos: tablets, laptops y celulares. Así que no estamos hablando de un entorno académico futurista, no son los viajes al espacio contados por un tal Julio Verne. El libro electrónico está aquí y ahora. Estamos ante una realidad que ha modificado los rituales de consumo cultural, con todo lo que esto implica tanto en la circulación de los saberes como en los hábitos mentales frente a lectura y la escritura. Hoy el texto literario dialoga –a través de las nuevas tecnologías– con otros tipos de texto, de los que también se nutre. Una muestra evidente de ello son las permanentes operaciones de trasvase, los itinerarios que van de lo literario a lo televisivo, de lo cinematográfico a lo teatral, siguiendo todas las rutas posibles. Y hay algo por anotar: a diferencia de lo que sucedía en el pasado, ahora los textos precursores no son necesariamente los tradicionales –literarios y teatrales–. Hoy encontramos, fácilmente, que un cómic le presta su argumento a un filme, un videojuego a una obra teatral, una serie televisiva a una novela. De todas maneras, cada quien asume la cátedra literaria como mejor le parezca, no hay un modelo único; pero es innegable que el entorno contemporáneo nos ofrece un espectro cultural nuevo y vertiginoso. Allá cada quien. En lo que respecta a mi trabajo como escritor, éste es mi primer libro electrónico. Y me alegra mucho haber dado este salto al presente.

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(*) Alejandro José López ha publicado dos libros de ensayos: “Entre la pluma y la pantalla” (2003) y “Pasión crítica” (2010), dos de crónicas y entrevistas: “Tierra posible” (1999) y “Al pie de la letra” (2007) (en Aurora Boreal®, como libro electrónico, 2014), dos de cuentos: “Dalí violeta” (2005) y “Catalina todos los jueves” (2012), y una novela: “Nadie es eterno” (2012). Entre los años 2004 y 2008 dirigió la Escuela de Estudios Literarios perteneciente a la Universidad del Valle. Cursó estudios doctorales en literatura y medios de comunicación en la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente se desempeña como Profesor Asociado en la Universidad del Valle.

 

Estudiantes de toda Colombia llegan a Universidad

Un grupo de 25 estudiantes de pregrado, de universidades de todo el país, llegaron a la Universidad del Valle, gracias a los convenios de movilidad académica, como el Programa “Sígueme” que promueven el intercambio académico nacional.

El alto nivel y reconocimiento de los profesores y grupos de Investigación, el currículo integral de los programas académicos, la Acreditación Institucional de Alta Calidad, los espacios de práctica profesional como el Hospital Universitario del Valle y el desarrollo cultural de la ciudad, son algunos de los motivos que comparten la mayoría de visitantes.

Del intercambio participan estudiantes de matemáticas, medicina, literatura, biología, trabajo social, comunicación social, administración de empresas, enfermería, fonoaudiología, Ingeniería agrícola e ingeniería sanitaria y programas de pedagogía, de la Universidad Nacional de Colombia -sedes Palmira, Bogotá y Medellín, de Antioquia, del Norte, Industrial de Santander, Pedagógica Nacional, Distrital de Bogotá, del Cauca y la Sabana.

El Convenio Sígueme permite que estudiantes de pregrado, matriculados en  alguna de las diez universidades firmantes del Convenio, continúen sus estudios durante un semestre académico en otra universidad que ofrezca la carrera que están cursando.

Durante el intercambio, los estudiantes se sumergen, por completo, en una nueva experiencia y pasan a ser estudiantes de otra universidad, durante uno o dos semestres, lo que enriquece su formación profesional y persona.

Para participar del Programa Sígueme, los estudiantes deben contar con un promedio acumulado mínimo de 3.5 y estar matriculados en tercer semestre o uno superior, en una de las universidades inscritas en el Convenio.

El Programa Sígueme fue suscrito por las primera diez universidades colombianas en recibir la acreditación institucional de alta calidad.

Estudiantes de intercambio por convenios con la Universidad del Cauca, Universidad Distrital de Bogotá y Pedagógica Nacional.

 

Gen que Revolucionará Producción de Arroz

Presentan proyecto en Univalle que tendrá implicaciones mundiales

El profesor Kensuke Okada es el coordinador del Programa Internacional en Estudios de Desarrollo Agrícola (IPADS del Japón, por sus siglas en inglés). Ante un abarrotado auditorio, Okada presentó los avances de una investigación, de la que la Universidad del Valle es socia, que promete revolucionar la producción de arroz en el mundo.

“Hemos proyectado que el uso de este gen en el arroz reducirá los costos de su producción hasta en un 20%”, aseguró el científico y líder del proyecto. Según explicó el investigador japonés, permitirá un mejor aprovechamiento del recurso agua, aclarando que no se trata de un arroz transgénico sino de un gen natural, hallado en una variedad de arroz asiático.

Okada dijo que la idea con este “Proyecto de desarrollo y adopción de un sistema de producción de arroz de bajo uso de insumos, para Latinoamérica, a través del mejoramiento genético y tecnologías avanzadas de manejo del cultivo”, lo que se busca es mejorar las variedades de la gramínea en Colombia. 

En la iniciativa, financiada por el gobierno japonés a través de  la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (Jica), trabajan las universidades de Tokyo, Kyushu y la del Valle; además del Ciat, Fedearroz y la Asociación para el Desarrollo Sostenible en Ciencia y Tecnología ( Satreps del Japón, por sus siglas en inglés), además del Ministerio Nacional de Agricultura de Colombia y el Fondo Latinoamericano para Arroz de Riego (Flar).

El gen descubierto podría mejorar sustancialmente su tolerancia a la sequía, algo crucial en tiempos en que el cambio climático ha puesto en peligro la seguridad alimentaria del planeta. Okada explicó que el gen estudiado hace que las raíces sean más profundas, incrementando así la producción de arroz y generando un ahorro de agua hasta del 25% durante el cultivo.

Igualmente, dijo que los cambios en la planta no generarán efectos en el rendimiento y las condiciones del grano. El proyecto, al que el gobierno japonés destina cada año 1 millón de dólares, irá hasta el 2019. Okada aprovechó la oportunidad para invitar a estudiantes univallunos a que apliquen a becas y se involucren en proyectos científicos de este tipo.

Por su parte, Jorge Rubiano,  profesor del Departamento de Geografía y líder del proyecto en la Universidad del Valle, dijo que con este estudio se abren muchas oportunidades en capacitación, acercamiento al conocimiento y colaboración con instituciones de renombre institucional.

“Hay muchos aspectos importantes dentro del proyecto”, precisó Rubiano. “En términos de la experiencia de participar en él, su importancia para la región y el país radica en conocer los pro y contras de estar involucrados en estas miradas a gran escala en la investigación del conocimiento y el desarrollo”.

Rubiano agregó: “Solo esperamos que al cabo de cuatro años, cuando acabe la investigación, podamos concluir que tenemos un sistema de arroz mucho más eficiente, que está usando menos agua, produciendo mayor cantidad y que hay un buen número de cultivadores, a lo largo y ancho del país, beneficiados con este logro”.

El investigador caleño hizo énfasis en que normalmente este tipo de proyectos jalonan otros. “Es una operación en cascada”, dijo. “Seguramente acabada esta investigación saldrán nuevas propuestas. El vínculo con otras instituciones se formaliza. Ya existe, por ejemplo, un interés de trabajar con Fedearroz y el CIAT mismo”. 

Aunque el estudio al que está vinculado la Universidad del Valle no se buscó explícitamente como producto del ejercicio de su internacionalización, de la que habló en su rendición de cuentas su rector, Oscar Iván Ramos, sí son efectos que suman.

“En realidad –dijo Rubiano- muchos de estos proyectos surgen por los vínculos que desde la investigación tenemos entre los investigadores. Fue gracias a ello, y a que personalmente me invitaron a participar de él”.

Rubiano considera, sin embargo, que este tipo de asociaciones son de beneficio para la Universidad, pues se concreta “en vínculos con naciones del Pacífico, en la realización de proyectos de cooperación, de estar vinculado con investigadores de alto nivel, de desarrollar publicaciones importantes derivadas del ejercicio y de abrirle camino a más gente nuestra”.

El profesor e investigador univalluno aprovechó el evento para llamar la atención de los estudiantes a que apliquen como becarios del proyecto. “Desafortunadamente el tiempo que nos queda de investigación es para estudiantes de maestría, potencialmente los más beneficiados; todo depende de ustedes”, concluyó.

 

Evalúan Doctorado y Maestría en Ingeniería

Prestigiosos pares académicos evalúan los programas de doctorado y maestrías  en Ingeniería

En el marco del Proceso de Acreditación de Alta Calidad de los Programas de Doctorado y Maestría en Ingeniería ante el Consejo Nacional de Acreditación- CNA, la Facultad de Ingeniería recibió la visita de pares académicos los días 10, 11 y 12 de febrero.

Se destaca que la comisión de pares académicos estuvo conformada por representantes de las más prestigiosas universidades del país y de un par internacional. Por lo tanto, primó el rigor y la calidad en esta visita de Acreditación de Alta Calidad.

Los pares académicos que evaluaron el programa de Doctorado en Ingeniería fueron: Dr. Carlos Alberto Palacio Tobón, Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Antioquia; Dr. Juan Claudio Niño, Profesor del Departamento de Ciencia de los Materiales e Ingeniería de la Universidad de Florida, Estados Unidos; Dr. Eduardo Behrentz Valencia, Decano de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de los Andes.

Los pares académicos que evaluaron el programa de Maestría en Ingeniería fueron: Dr. John Willian Branch Bedoya, Decano de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional y Dr. Edgar Alexander Ossa Henao, Director del Doctorado en Ingeniería de la Universidad EAFIT.

Durante su visita, los pares académicos se reunieron con los Directivos de la Universidad del Valle y de la Facultad de Ingeniería, con profesores, grupos de investigación, estudiantes, egresados y empleadores y realizaron un recorrido por las instalaciones de la Facultad de Ingeniería. 

La Facultad de Ingeniería agradece el esfuerzo y compromiso de todos para el logro de este importante reconocimiento.

Ver Álbum Fotográfico de la Visita de Pares Académicos Aquí

Se fortalece educación superior en el Cauca

El Consejo Académico de la Universidad del Valle, ampliado con algunos miembros del Consejo Superior, se reunió con el Consejo Académico de la Universidad de Cauca, en Santander de Quilichao, hoy jueves 12 de febrero de 2015, para realizar el conversatorio Desafío Futuros de la Universidad.

El conversatorio, en la Sede Norte del Cauca de la Universidad del Valle, que fue donado  por la Empresa Carvajal S.A. y que ahora comparten las dos instituciones, se realizó en el marco del Plan de Desarrollo 2015 – 2025 de la Universidad del Valle.

La reunión se hizo con el propósito de formalizar acuerdos de integración que permitan fortalecer la educación superior en el norte del Departamento del Cauca, lo cual implica  estudiar la posibilidad de ofrecer nuevos programas conjuntos de posgrado, acordes con las necesidades de la región.

Uno de los puntos de acuerdo entre los directivos de las dos instituciones es la conformación de una biblioteca conjunta, para la sede,  que preste servicio a las dos instituciones, lo que permitirá ofrecer un mejor servicio y una mayor integración.

Por su parte, los directivos de la Universidad del Cauca, durante su viaje a Santander de Quilichao, inauguraron los salones de clase recientemente adecuados, en el Campus Carvajal, para recibir a los estudiantes de esa institución.

 

 

¿Ser pilo paga? No nos confundamos

La universidad  pública tiene como obligación, con la sociedad, dar luces sobre problemas coyunturales o de fondo.

Indudablemente la opinión de los investigadores o expertos, sobre temas sociales o especiales, ayudarán a los tomadores de decisiones a optar por la mejor opción.

La universidad pública, como un ente autónomo en la producción de conocimiento y la reflexión, puede presentar puntos de vista y aristas con profundidad, autónomos y sin ataduras; incluso diferentes a los  culturalmente aceptados, de ahí su trascendencia e importancia para la misma sociedad y quienes la lideran.

Con el propósito de dar a conocer los puntos de vista, publicamos opiniones de investigadores y docentes que se pronuncian sobre temas de interés nacional o regional.

Luego de publicar la opinión del profesor Pedro Prieto, presentamos la opinión del profesor Roberto Behar. 

¿Ser pilo paga?  No nos confundamos

Roberto Behar Gutiérrez (*)

El gobierno colombiano acaba de expedir un programa para distribuir 10.000 becas-crédito condonables para los mejores estudiantes (puntajes mayores a 312 en las Pruebas Saber) de bajos recursos (Sisben 1 y 2), con el propósito de financiar matrícula y sostenimiento en cualquier universidad pública o privada acreditada por el CNA, en la cual hayan sido admitidos. A aquellos que logren graduarse, se les condonará la deuda y aquellos que no, deberán pagar la totalidad de esos dineros. A este programa, el gobierno lo ha llamado: “Ser Pilo Paga”.

La primera reacción que tuvo la gente fue de regocijo y gratitud. Algunos dijeron ¡por fin el gobierno se acordó de los pobres¡ Otros más escépticos cayeron en cuenta que lo que propone el Gobierno no es una beca, sino una apuesta, como en los peores casinos. De acuerdo con las estadísticas, la ineficiencia del Sistema Educativo colombiano hace que menos de la mitad de los que ingresan al Sistema de Educación Superior Público se gradúen. No estamos hablando solo de los pobres, sino de todos los que ingresan a la Universidad. De ahí la gran cartera morosa del Icetex: un gran número de estudiantes endeudados no triunfa y tienen que pagar; lo más perverso es que los más pobres entre los pobres reciben la peor educación; es decir, que en esta apuesta de casino, los del Sisben 1 juegan con el peor de los dados. La apuesta es perversa porque el dueño del casino sabe de antemano que el que más riesgo tiene de perder es el que menos posibilidades tiene de pagar.

El Gobierno pretende rifar un derecho y algunos triunfan. La Constitución establece que la salud y la educación son derechos de los ciudadanos. No habla de rifas ¿Ustedes se pueden imaginar si el Gobierno, en aras de su magnanimidad, diga que va rifar entre todos los enfermos 10.000 becas crédito para tener derecho a la salud, y que el criterio es que se les otorga a los menos enfermos? Esto es lo que se hace con el Programa Ser Pilo Paga. Estaremos de acuerdo que los más pobres tienen menos oportunidades de obtener 312 puntos. Esos quedan excluidos, no se les permite entrar al casino, no pueden participar en la apuesta. Por estadística sabemos de antemano que un gran número de esos “afortunados” becarios-crédito terminarán endeudados. La pegunta es: ¿por qué más bien el Gobierno no entrega esos dineros para aumentar el presupuesto base de las Universidades Públicas y así incrementar el número de cupos, sin generar el riesgo de endeudados de por vida? Se produce entonces una discriminación: unos estudiantes que ingresan a 100 mil pesos el semestre en Universidades Públicas y otros más pobres a los que les harán firmar un pagaré cada semestre por 12 millones de pesos ¿Dónde queda la equidad?

“Ser Pilo Paga” es un programa perverso. Supone que los más pobres del país (Sisben 1 y 2) no obtienen 312 puntos porque no son pilos; es decir, por su culpa, por no ser juiciosos, ni dedicados, por ser vagos. Suponer esto es equivalente a afirmar que los pobres son perezosos o brutos y que los ricos, que obtienen 312 con más facilidad, son más pilos o más inteligentes. Qué manera de simplificar el problema. Veámoslo desde esta perspectiva: ¿cómo llegó el gobierno al número mágico de 312 puntos? Se sorprenderán si les digo que solo tomó en consideración el dinero y absolutamente nada más. Preguntó el gobierno a sus asesores: ¿en qué puntaje hay que cortar para que me alcancen 150 mil millones que tengo para este programa? ¡Pues en 312 puntos, Presidente! ¿Ah sí? Entonces, de allí para abajo son vagos o brutos! Los que queden arriba los llamaré “Pilos”. Si 20 mil pobres hubieran logrado los 312 puntos, entonces la exigencia seria 345, para que de allí hacia arriba alcance la plata que se le va a dedicar al programa.

Ser “Pilo” no es suficiente, como no es suficiente el dinero para resolver los problemas individuales de aprendizaje que generan 11 años de mala educación. La actual Ministra lo ha repetido: la Educación Pública es de mala calidad. Esto es equivalente a aceptar que el gobierno no es Pilo para definir las políticas que vayan al fondo del problema, ni para gestionar los recursos, ni definir las prioridades y lograr equidad en la calidad de la educación. Para nadie es un secreto que los pobres no tienen cómo pagar una educación básica y media de buena calidad. El panorama es entonces que el Estado “no es capaz” de proveer educación de calidad a los pobres, pero luego el riesgo de fracaso universitario de un estudiante pobre no lo asume el responsable, sino el damnificado por el propio Sistema.

Lo más cruel es que el impacto de esos 11 años de pésima educación no se resuelven solo con dinero. Usted puede darle ingreso a la Universidad a ese estudiante pobre, sin pedirle ningún puntaje, y entregarle 50 salarios mínimos al mes para su sostenimiento y el de su familia. Eso no le mejora su capacidad de aprender cálculo mejor. Con todas esas prerrogativas económicas, la probabilidad de fracaso permanece casi intacta. Es como un niño que padeció desnutrición por 11 años consecutivos y ahora usted pretende darle más alimento para que se recupere. Así no funciona el organismo. Las neuronas perdidas por una década de desnutrición severa, no se compran con plata. Lo que quiere decir esto es que el Estado les roba la oportunidad de competir en igualdad de condiciones, les arrebata su capacidad de aprender al ritmo que los otros aprenden y para los cuales está diseñado el Sistema. No me cuesta trabajo decirlo: es demagógico, como lo es también el tratamiento que por ley se le da a las minorías étnicas; se les considera especiales para admitirlos con menos requisitos, pero una vez que estos estudiantes de las minorías étnicas ingresan, se les trata igual que a todos. No hay cursos especiales, no hay currículo especial, se les mete en el tubo diseñado para “los mejores”. Además, lo decimos: “la mejor universidad para los mejores”, pero estos mejores no son las minorías étnicas, ni las mayorías pobres.

Está demostrado hasta la saciedad que hay un capital que no es posible mejorar con recursos económicos: el capital social y cultural, que construye a través del tiempo el “habitus”, materializado en el lenguaje y la riqueza del vocabulario, que hace factible el acceso a un mundo de posibilidades que puede ofrecer el entorno: los valores, las aspiraciones, su capacidad de abordar la complejidad, entre muchas otras. Por eso el lenguaje de los estudiantes universitarios de estrato alto, se parece más al lenguaje de sus profesores. Dicho de otra manera, un pobre que se gana la lotería, no se vuelve un rico. Es un pobre con plata. La educación de los padres, por ejemplo, juega un rol determinante en el logro de ese “habitus” (**).

De la lectura de este informe, se deduce que en la competencia de los 100 metros planos entre el estrato alto y el bajo, los del alto empiezan con una ventaja de 60 metros. Esto lo podemos ejemplificar comparando sus probabilidades de “éxito” al nacer. Dos niños nacen hoy. Ninguno ha hecho méritos, pues acaban de nacer; la criatura del estrato alto tiene una probabilidad cercana al 80% de ser profesional; el otro solo del 5%. No han tenido oportunidad de ser brutos o inteligentes o pilos, pues acaban de llegar al mundo. Ya se sabe que uno de ellos recibirá el mensaje de su Presidente, quien le dirá que le faltó esfuerzo y dedicación, que no triunfará porque no es pilo.

Hablemos ahora un poco de la inequidad para competir entre los estudiantes de universidades públicas y privadas acreditadas. El gobierno lanza el programa cuando ya las grandes Universidades, como la Nacional, han realizado sus procesos de admisión y no están en capacidad de admitir a nadie porque, además, deben someterse a las leyes que regulan la Educación Pública. No pueden improvisar con su presupuesto, ni cambiar de destino sus rubros porque cometerían peculado por apropiación. Tampoco pueden rebajar su examen de admisión propio, porque violarían la ley por el derecho a la igualdad, ni pueden hacer más construcciones de manera relámpago, porque todo eso requiere de procesos de contratación de alta cirugía jurídica. Las universidades privadas, en cambio, hacen una reunión de junta y toman decisiones. Si se tienen que endeudar, se endeudan. Y hasta pueden ofrecer dinero adicional para el mantenimiento a los becados, como lo ha hecho la Universidad Javeriana. A esto sumemos el imaginario que los estudiantes tienen de la universidad privada: que estarán mejor relacionados y con mayores posibilidades de conseguir un buen empleo. Sienten, además, que allí su carrera durará lo estipulado. Las condiciones en que fue especificado y presentado “Ser Pilo Paga”, lo que hacen es entregar dinero público a las universidades privadas: el 85% de los estudiantes “favorecidos” quieren estudiar su carrera en una universidad privada.

En síntesis, y como conclusión final, podríamos decir que el Estado es el responsable de la calidad de la educación, que no se pueden rifar los derechos fundamentales, que debemos estar alertas, pues este programa de becas-crédito es un ensayo de financiación a la demanda que tendrá consecuencias desastrosas para la Universidad Pública, pues significa un peldaño alto del modelo neoliberal en el cual se pone a competir con desventaja a las universidades públicas con las privadas, violentando su autonomía para lograr su sobrevivencia. Estemos alertas. No nos confundamos.

(*) Representante Profesoral  Facultad de Ingeniería. Universidad del Valle

(**) M. García Villegas, J.R. Espinosa Restrepo, F. Jiménez Ángel, J.D. Parra Heredia. “Separados y desiguales: Educación y clases sociales en Colombia”. Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad. http://www.dejusticia.org/files/r2_actividades_recursos/fi_name_recurso.591.pdf

 

Colciencias, sin remedio

Colciencias: ¿una nueva plataforma para un nuevo país?

Sin, al parecer, remedio posible, Colciencias se sigue caracterizando por su falta de recursos y su desastroso hacer, con una permanente y paralizadora falta de planificación y con una “producción” de múltiples molestias y vaivenes incomprensibles para los investigadores, a quienes más que como eso, se les trata como objetos investigados; que un año deben hacer una cosa, y al siguiente otra; que un año cuentan con un presupuesto de investigación y, al siguiente, normalmente disminuido, con otro; que un año se encuentran con una mega-brillante plataforma, y al otro, se les cambia y se les súper-complica, volviendo, eso sí, con el diseño de sus campos informativos, a los viejos esquemas que separaban las denominadas "ciencias exactas" de las "ciencias humanas", porque cualquiera de los campos está hecho para eso, para la exactitud, para aumentar las diferencias, siempre desequilibrantes, entre los grupos; que un año, en fin, se ven sometidos a la aplicación de unos criterios de medición y, al siguiente, de otros; y así...hasta no se sabe cuándo, y así, como reza su eslogan, “todos por un nuevo país”.

Todo, como si fuese la característica de una eterna impotencia, parece funcionar a base de remiendos. Todas las políticas de Colciencias, desde que ha comenzado, parecen ser que al modernizarse con un mayor y más rígido control de los grupos de investigación del país, suponemos que benevolentemente necesario, lo único que hasta el momento han originado son trastornos, mentales y políticos, personales y grupales, nacionales y regionales.

Así, Colciencias, un aparato burocrático de Estado que debe coordinar el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y está conformado por los actores del conocimiento en la nación colombiana; en primer lugar, por la comunidad científica y académica, lo único que está legitimando es su mal hacer, porque a su existencia todavía no le hemos visto utilidad. Más que orientar, la política y los mandatos de Colciencias desorientan, más que estructurar, desestructura; más que nunca las numerosas quejas públicas por parte del profesorado investigador están justificadas. Si el control descontrolado (no planificado, sin plazos prudentes, con requisitos inoportunos) al que ahora se nos está sometiendo en esta nueva convocatoria de medición de grupos, ha de servir para algo, debe ser para dedicar definitivamente mayores presupuestos a la investigación, para organizar primero y articular después los centros nacionales y regionales oficiales con un funcionamiento real, para relacionar las necesidades investigativas regionales a una planificación nacional coherente, para dar cabida a parámetros que midan los esfuerzos desde otras lógicas no cuantitativas, para hacer caso, en definitiva, (Colciencias, en tanto organismo estatal, no se sitúa por encima de los grupos e investigadores, antes al contrario, se debe a ellos) a una rabieta que no deja de amplificarse por las diversas plataformas de Crítica, Trastorno + Indignación que últimamente están aflorando entre la comunidad científica y académica del país.

(*) Alfonso Rubio, Director Grupo Nación-Cultura-Memoria. Departamento de Historia. Universidad del Valle.

 

Colección general de la biblioteca, revive

Cerca a cumplir 17 años de cerrada, la Colección General de libros de la biblioteca Mario Carvajal de la Universidad del Valle, vuelve a ser una colección de carácter abierto.

¿Qué significado tiene eso? “Imagínese qué no significa”, dice Fernando Betancur, director (e) de la biblioteca. “Son más de 200 mil libros que ahora podrán ser consultados libremente, lo que beneficiará a investigadores, estudiantes y comunidad en general”.

La colección pasó a finales de los 90 a ser de acceso “restringido” dada la pérdida constante de material. “No solo se robaban los libros”, dice Mauren Villota, bibliotecaria con 18 años de servicio; “también sus hojas o ilustraciones”.

En realidad, hoy no hay argumentos de peso para que siga cerrado el acceso a tan vasta documentación. Eso opina Betancur: “Ahora contamos con sistemas de seguridad modernos que para entonces no existían”.

De hecho, desde este año cada libro de la colección cuenta con un chip especial, herramienta que permite realizar un control para la salida de los documentos con la ayuda de pedestales de seguridad instalados al ingreso del edificio.

Igualmente, y para evitar lo que ocurría a finales de la década de los 90, fueron clausuradas las ventanas del segundo piso. “Muchos libros eran arrojados afuera de la Biblioteca para robárselos”, cuenta Villota.

Las “restricciones” a que hubo necesidad, impidieron durante años a los visitantes explorar colecciones de manera directa, no facilitando el acceso a materiales de rico valor histórico-académico que sí propicia una colección abierta.

Dentro de la rica colección hay documentos históricos de gran valor aún no explorados, como algunos libros incunables, además de buena parte de la biblioteca privada de Germán Colmenares (1938-1990),  uno de los más grandes historiadores del país.

Cabe resaltar que no solo la Colección General es de libre acceso para los visitantes; también lo son la Colección de Referencia, ubicada en el segundo piso, lo mismo que la mapoteca, según explicó Betancur.

Para gozo de la comunidad universitaria y de los investigadores, en el tercer piso de este centro del conocimiento se adecuará un espacio para la colección de libros antiguos. “Estos libros requieren de condiciones especiales para su consulta”, aclaró Betancur.

También, y para redondear la buena noticia, en el cuarto piso de la Mario Carvajal está abierta al público la Colección Especial de la Biblioteca. “Esta colección es de un gran valor histórico, académico y artístico”, concluyó Betancur.

 

HORARIO DE VISITAS

El horario de la Biblioteca y de las colecciones es de lunes a viernes, de 7 a.m. y 9 p.m. Y sábados de 8 a.m. a 6 p.m.

Becados para estudiar en Brasil

Christian Camilo Carmona Vargas y Paola Andrea Benavides, egresados del programa de Química, de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, fueron admitidos en el programa de Maestría Química, del Instituto de Química de São Carlos – IQSC - de la Universidad de São Paulo - USP, Brasil. Los egresados, además de ser aceptados en el programa académico, recibieron cada uno, una de las 16 becas que la institución ofrece para la maestría.

Junto con Carmona y Benavides, los también egresados del Departamento de Química Alexander Garay Talero, Erika Vanessa Meñaca Orozco, Claudia Marín, Luis Felipe Rodríguez Cabal y Martin Emilio Gonzalez Hernández, obtuvieron, cada uno, una de las 22 becas para doctorado.

Es de resaltar Alexander Garay Talero y Erika Vanessa Meñaca Orozco obtuvieron primer y segundo lugar, respectivamente, en la prueba de admisión del Instituto de Química de la Universidad de São Paulo, demostrando con ello que la formación que imparte nuestra alma mater es una de las mejores del suroccidente colombiano. La prueba, que permitió que un mayor número de estudiantes de la Universidad pudiera presentarse para realizar sus estudios de postgrado en el exterior, se realizó de forma simultánea en varias ciudades de Brasil, Colombia (Cali), Peru y Chile. En Cali se adelantó gracias al apoyo de los profesores Rodolfo Moreno Fuquen y Mario Grajales.

La USP es la universidad pública más grande de Brasil y una de las más prestigiosas a nivel mundial. Dentro de su infraestructura se encuentra el campus de São Carlos, ubicado en el municipio del mismo nombre, dentro del estado de São Paulo al sureste del país. El Instituto de Química de São Carlos está compuesto por el Departamento de Química  y Física Molecular, y el Departamento de Química Física.

Ver Resultados de las pruebas

 

Beca doctoral del Conicet a comunicadora

El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), de Argentina, concedió la Beca Doctoral Latinoamericana 2015 a Eliana Noskwe Mera, Comunicadora Social-Periodista y Licenciada en Literatura de la Universidad del Valle.

La beca le permitirá a Noskwe Mera, directora entre otras producciones audiovisuales del documental "Mujeres de Pizamos", estrenado en el pasado Festival de Cine Cinespacio, de La Tertulia, desarrollar su Doctorado en Comunicación Social en la Universidad Nacional de La Plata a partir del próximo marzo.

“Lo que hice fue postularme y proponer el proyecto de investigación que pretendo adelantar”, sostuvo Noskwe, quien ha sido becaria de Colciencias y obtenido las distinciones del Programa de Excelencia Semilleros Colfuturo Colombia (2012) y del Grupo de Investigación en Periodismo e Información de la Escuela de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Valle (2009).

El proyecto con el cual se postuló, busca estudiar y proponer las posibilidades de representación de identidades de poblaciones migrantes provenientes del Suroccidente Colombiano, voluntarias o forzadas, radicadas en las zonas marginadas de Santiago de Cali, en la Televisión Digital Terrestre en Colombia.  

"Su importancia radica en que los profesionales que hemos empezado una trayectoria investigativa en Colombia, con el aval de Colciencias, podamos continuar las mismas líneas investigativas con el Conicet, en Argentina", precisó.

"La beca es otorgada por tres años, pero si al cumplirse ese tiempo, no se ha concluido el Doctorado o el proyecto, tendré la posibilidad de aplicar a la Beca Posdoctoral, en la cual aprueban otros dos años para la finalización del proyecto iniciado". 

Noskwe reconoce que este ha sido un premio a la persistencia y al apoyo recibido del Grupo de Investigación en Periodismo e Información de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle que orienta el profesor Julián González, quien avaló el proyecto y gracias a su codirección fue posible la postulación.

 

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