Las universidades son un reflejo de la sociedad en la que vivimos. Son también espacios para propender por el fortalecimiento de las capacidades humanas y el desarrollo integral de los seres humanos.
La Universidad del Valle ha estado comprometida con la excelencia académica y desarrollo integral del ser humano, por ello reconoce que el bienestar universitario es un pilar fundamental en la construcción de una comunidad educativa sólida y cohesionada. La salud física y mental, el apoyo social y el bienestar emocional son esenciales para el éxito académico y personal de nuestros estudiantes y funcionarios.
Estamos comprometidos con la educación superior como un servicio y un bien público, de acuerdo con los principios, derechos y deberes consagrados en la Carta Política y en las leyes de la República. Por eso, de manera continua se diseñan e implementan estrategias para generar, mantener y consolidar entornos saludables, equitativos, inclusivos y participativos.
La diversidad y la inclusión son valores fundamentales de la Universidad del Valle. Es por ello que con el compromiso de todos los actores se busca construir un ambiente donde todas las personas se sientan respetadas y valoradas, independientemente de su origen, orientación sexual, religión o capacidades. Estamos implementando políticas y programas que promuevan la equidad y el respeto mutuo, y que combatan cualquier forma de discriminación o acoso.
Estos son solo algunos pasos en nuestro camino para la mejora continua. De esta manera, vamos a trabajar de la mano para construir una universidad que no solo se destaque por su excelencia académica, sino también por ser un espacio donde cada miembro de nuestra comunidad se sienta valorado, apoyado y feliz. El bienestar se construye entre todos.
“La asistencia social no crea dependencia, crea agencia” fue la declaración con la que Anderson Henao Orozco dejó claro ante las Naciones Unidas que es urgente movilizar acciones para que el personal de apoyo a personas con discapacidad sea cubierto por los Estados.
Por Laura Parra Rodríguez
Agencia de Noticias Univalle
Su asistente entra para acordar citas y leer correos que llegan en imagen – si tiene imágenes, borro automáticamente los mensajes– dice con tranquilidad. Dejó de usar gafas de sol hace mucho tiempo, pues no las necesita -¿a quién le molestan mis ojos?- pregunta con la que provoca la reflexión sobre la insistencia social por homogeneizar los cuerpos. Es la mirada del otro la que se incomoda.
Aún más, la gente le pregunta ¿te operarías los ojos si pudieras?, –¿qué clase de pregunta es esa? – exclama– yo he hecho toda mi vida, mis dos maestrías, mis estudios, mi casa, mi carro, todo todo lo he lo he hecho siendo ciego. Imagínate el dilema moral en el que me ponen.
Estas preguntas lo han llevado a estudiar las paradojas y la ontología de la moral, y lo han acercado a Foucault, uno de los filósofos más importantes en la historia de las instituciones y la crítica al poder normalizador; así como a la dessujeción y la construcción de una ética propia.
¿Cómo este crítico de la inclusión elige ser el director para la garantía de los derechos de las personas con discapacidad del Ministerio de la Equidad?, la respuesta está en su libro –¿acaso las políticas públicas de discapacidad e inclusión social no buscan entre otras mi empoderamiento? –
Agencia de Noticias Univalle ¿Es posible una postura crítica de la inclusión y trabajar para el gobierno nacional?
Anderson Henao: Las políticas de inclusión en principio son un discurso impoluto: ¿quién se opone a la inclusión? Es discurso humanista. Pero si tú haces un análisis académico, lo que encuentras es una serie de tecnologías, un conjunto de saberes, unas instituciones disciplinantes.
Hacer un análisis crítico de la inclusión no significa señalar que la inclusión social es buena o mala. Eso sería un reduccionismo. La crítica, la desnaturalización de la inclusión es entender ¿cuál es el mecanismo que esta opera? La inclusión social no puede ser entendida como una corrección de cuerpos de conductas de no sé qué. Habría que mirar si la inclusión es un proceso de normalización.
Lo que reivindico a título personal es la posibilidad de ser ciego. Son preguntas existenciales. Hay algo que llaman el orgullo disca. El orgullo disca es esa persona que defiende su ser. Su cuerpo discapacitado. A mi me dicen: ‘usted porque no usa gafas negras’. Eso puede ser inclusión, pero nadie se pregunta por qué los ciegos han usado gafas negras a lo largo de la historia? Desde mi perspectiva es un ocultamiento de la diferencia. Le incomoda es al que mira, al otro.
¿Entonces de qué manera la desnaturalización de la inclusión que menciona en su libro es individual y colectiva?
La desnaturalización de la inclusión no es una apuesta colectiva. Es un trabajo, una investigación contra sí mismo. No es que tú le muestras a otro cómo emprender un proceso de desnaturalización. La desnaturalización no se enseña. En el desarrollo de mi tesis me centro más en la mirada nietzscheana. Desde los postulados de Nietzsche de “Ayúdate a ti mismo, y te ayudará todo el mundo”, la transformación es individual. La transformación política es una subjetivación política.
Un devenir sujeto político es lograr desprenderse de lo que nos ha sujetado. Por ejemplo, la inclusión social como práctica discursiva es asimétrica. Unos expertos nos dicen que es discapacidad. Cuando fui la última vez a la oftalmóloga, a mis 14 años, ella me dijo, “usted ya no tiene que volver por acá, usted ahora es una persona con discapacidad”. Ves que ahí me atrapó el discurso de la discapacidad.
Yo me nombró como “una persona ciega con discapacidad visual”. Pareciera que es una cosa redundante, digamos, pero hay una apuesta política, hay un asunto ontológico, digamos existencial. La desnaturalización lo que hace es preguntas que me permiten tomar decisiones sobre mi ser.

Si el trabajo de ‘desnaturalizar la inclusión’ es individual ¿cuál sería la responsabilidad de los gobiernos y del Estado?
La responsabilidad del Estado es hacer vivir, ese es el contrato social. Para hacer vivir el Estado delimita una población como la de discapacidad, define unos instrumentos, unas instituciones, unos discursos, un marco normativo; recurre a procedimientos: datos estadísticos, instituciones o expertos y no quisiéramos oponernos a eso. Allí está cumpliendo con lo que le corresponde al Estado, que es gestionar la vida. Estas políticas como las de inclusión social son biopolíticas. La biopolítica busca hacer vivir. En Colombia hemos tenido gobiernos que hacen morir en nombre del Estado, los falsos positivos son un ejemplo.
¿Desde la vicepresidencia están gestionando el hacer vivir?
Por supuesto.
¿En qué acciones concretas se evidencia esa gestión?
Estamos apostando para que la progresividad de las políticas públicas en materia del ejercicio, goce y disfrute de los derechos se traduzca en autonomía, vida independiente y vida en comunidad. Esos tres conceptos son claves en las luchas históricas de la población con discapacidad y están en el artículo 19 de la Convención sobre derechos de personas con discapacidad.
Uno de los retos que le ha planteado este gobierno al país tienen que ver con el desarrollo de acciones afirmativas y ajustes razonables en políticas públicas. El mercado laboral funciona con incentivos para el sector privado y con obligaciones para el sector público.
Por una parte, en el sector privado, el decreto 0533 de este año tiene que ver con incentivos para la creación y permanencia de nuevos empleos formales. Al empleador que contrate a personas con discapacidad, y mantenga ese empleo por al menos 6 meses, el gobierno garantiza una continuidad de hasta 24 meses con un subsidio a la nómina de ese empleo en un 35%.
En cuanto al sector público, la Ley No. 2418 del 9 de agosto de 2024 modificó los concursos de la Comisión Nacional del Servicio Civil y ahora tienen que tener un 7% mínimo de plazas reservadas solo para personas con discapacidad
Otro gran reto es que estamos construyendo la Política Pública Nacional de Discapacidad, que es un documento CONPES a 10 años.
Desde su postura foucaultiana se enfoca también en los conceptos ¿hay alguna manera en que los conceptos impacten la vida cotidiana?
El Estado tiene la capacidad de regular el discurso. Entonces, lo que estamos haciendo es poner conceptos como el “anticapacitismo” o “contracapacitismo”en la elaboración del nuevo CONPES. Así como hablamos del racismo, el sexismo, etcétera, también hay que hablar del capacitismo; de lo contrario, sigue siendo una discusión más académica. Si tú introduces “contracapacitismo” en la política, el Estado está ordenando el discurso.
Este gobierno está planteando algo que Naciones Unidas denomina como sistemas de apoyo. Los sistemas de apoyo, entre otras cosas, introducen figuras como las de asistencia personal para personas con discapacidad que requieren altos niveles de apoyo. Colombia hablamos desde cuidadoras, cuidadores. No he no tenemos un perfil de un asistente personal como una ocupación en Colombia.
¿Nos podría dar un ejemplo?
El pregrado en interpretación de lenguaje de señas para sordos y sordociegos que ofrece la Universidad del Valle es la profesionalización del personal en asistencias de apoyo. ¿Sí me entiendes? no es solamente el papel del intérprete como un instrumento de comunicación; se configura en realidad los apoyos humanos que necesita la población con discapacidad: guías, intérpretes, asistentes personales.
Hay un colega usuario de silla de ruedas que viene con apoyos, pero son apoyos que no los paga el Estado. No se trata de contratar a Anderson porque él puede moverse solo y no contratar a Julián porque él necesita una persona de apoyo. En Colombia no tenemos un perfil de un asistente personal como una ocupación.
Por otra parte, en el Sistema Nacional de Cuidado logramos que el Estado reconociera las labores de cuidado como un trabajo que debe ser remunerado. Trabajamos por el reconocimiento de dos sujetos de derechos: las personas con discapacidad y las personas que se reconocen como cuidadoras. Logramos separar dos poblaciones que antes estaban en una sola para reconocer sus necesidades y derechos.
Ahí estás aplicando la filosofía política en la administración poblacional para que la inclusión social no sea un asunto de filantropía. Esto es una tecnología de gobierno, ese es el arte de gobernar poblaciones.
¿Estas acciones pueden llevar a pensar que es posible lograr la inclusión?
La inclusión social en algún momento la vamos a superar. Son tránsitos de alguna manera obligada. Lo que uno tiene que provocar con la inclusión es la indignación, que la gente se movilice.
¿Qué va a venir después?
Pues los movimientos sociales después de un par de décadas van a proponer otras discusiones. Esa es la gran apuesta.
Sector académico de Cali y Valle del Cauca se une en el mayor evento de investigaciones en salud de la región
Por primera vez en la historia de la región, 25 universidades de Cali y el Valle del Cauca con programas en salud, junto a entidades del gobierno departamental y distrital, se han aliado para organizar el XXVI Simposio de Investigaciones en Salud. Este evento académico, que se llevará a cabo del 16 al 20 de septiembre de 2024, contará con la participación de 22 ponentes internacionales y 112 ponentes nacionales y locales, quienes presentarán los resultados de 215 investigaciones a través de presentaciones orales, conferencias además de 80 pósters.
Bajo el lema “Cali y el Valle investigan en Salud,” el Simposio se desarrollará de manera simultánea en ocho lugares clave de la región: Universidad del Valle Sede San Fernando, Hospital Universitario del Valle, Fundación Valle del Lili, Clínica Imbanaco, Universidad Santiago de Cali, Escuela Nacional del Deporte, Universidad Libre, y el Hospital Tomás Uribe Uribe de Tuluá.
Este evento es reconocido como el más grande en el ámbito de las investigaciones en salud de la región, gracias a la colaboración sin precedentes entre las universidades, instituciones de salud y organismos gubernamentales. Además, ICETEX se ha vinculado al Simposio, destacando la relevancia de este evento
para la comunidad académica y científica.
Un poco de historia
El Simposio de Investigaciones en Salud fue creado en 1999 por la Facultad de Salud de la Universidad del Valle con el objetivo de promover la exploración científica en la región. Desde sus inicios, el Simposio ha trascendido su propósito inicial, consolidándose como un espacio de innovación y diálogo académico, que cada año reúne a destacados ponentes nacionales e internacionales y ofrece, de manera abierta al público, diversas actividades académicas y sociales.
Además de los aliados que harán parte del Simposio en su vigésima sexta versión, este año se realizarán 16 salas temáticas con tópicos de actualidad y pertinencia en salud y áreas afines, de las cuales destacan: Salud Materna, Genómica y Genética, Ergonomía e Inteligencia Artificial, Atención Primaria en Salud, Innovación en Simulación, Salud Mental, entre otras. La programación incluye actividades en los campus de las instituciones aliadas, resaltando la colaboración interinstitucional y la diversidad de conocimientos y experiencias compartidas.
El XXVI Simposio de Investigaciones en Salud promete ser un evento de gran impacto para la comunidad científica y la sociedad en general, fortaleciendo las redes de investigación y cooperación en la región.
Por: Juan Carlos Osorio Molano
Coordinador Licenciatura en Arte Dramático
Universidad del Valle seccional Pacífico.
En medio de un entorno marcado por la violencia y empobrecido por la falta de oportunidades, los jóvenes de Buenaventura han encontrado en el arte dramático un refugio, un espacio de resistencia y una herramienta de transformación personal y colectiva. El Programa de Licenciatura en Arte Dramático de la Universidad del Valle, seccional Pacífico, se ha convertido en un faro de esperanza para estos jóvenes, quienes a través del teatro han logrado desafiar las adversidades de su entorno y proyectar sus sueños hacia un futuro mejor.
Desde su creación en 2010, en cabeza de los maestros Alejandro González Puche, Gabriel Uribe, Everett Dixon y Manuel Viveros, así como con el incondicional apoyo del entonces director de la sede Pacífico, Jesús Glay Mejía, el programa ha desempeñado un papel crucial en la formación de artistas que, además de perfeccionar su técnica y dominio
escénico, han aprendido a utilizar el teatro como un medio para enfrentar y narrar la realidad compleja de su territorio. La historia del programa está profundamente vinculada con la comunidad, comenzando con el Taller de Formación de Jóvenes Creadores en 2004, que tenía como objetivo convertir la educación artística en una experiencia creativa permanente, enraizada en las necesidades y características del Pacífico colombiano.
Este programa se ha consolidado como un pilar fundamental en el desarrollo social y cultural de Buenaventura. Desde su creación en 2010, la Licenciatura ha trabajado incansablemente para adaptar las principales corrientes teatrales al contexto específico del Litoral Pacífico, desarrollando una dramaturgia que no solo refleja las realidades afrocolombianas, sino que también potencia el talento local y promueve la identidad cultural de la región.
La violencia en Buenaventura es un problema estructural profundamente arraigado, resultado de la falta de inversión estatal y la presencia de actividades ilícitas en la región. Sin embargo, en medio de este entorno hostil, el teatro ha emergido como una forma de resistencia. Como lo expresó uno de nuestros estudiantes en una clase: "El teatro me ha enseñado a ver más allá de la oscuridad, a encontrar luz en las historias de mi gente, y a creer que es posible un futuro diferente". Este tipo de experiencias no solo ha permitido que los jóvenes canalicen sus emociones y vivencias, sino que también ha sido un medio para recuperar y fortalecer los valores en sus comunidades.

Foto: Johann Philipp Moreno
El impacto del teatro en la vida de estos jóvenes no puede subestimarse. Muchos de ellos, después de participar en el programa, han decidido continuar su formación en las artes, convertirse en docentes y líderes comunitarios, y utilizar el teatro como una herramienta de cambio social. Un claro ejemplo es Tatiana Carolina Angulo, quien actualmente es fundadora de la Asociación Arte y Memoria Guasá, una fundación que trabaja con mujeres y niños víctimas de la violencia, empleando el teatro como un agente de reparación psicosocial. Tatiana encontró el teatro por casualidad, cuando su vida estaba destinada a trabajar para sostener a sus dos hijos. Ella, madre cabeza de familia, soñaba tristemente con
viajar a España para trabajar como muchas mujeres lo hacían en su momento, y sostener su hogar en la distancia. Sin embargo, el teatro la atrapó, y allí se quedó. Tiempo después, en 2021, logró viajar a España con una obra de teatro, y al llegar al aeropuerto de Barajas, solo sonreía y recordaba todo lo que el teatro le había regalado y todo lo que quedaba por hacer en Buenaventura.
Otro caso de éxito, de muchos, es el de Miguel Ángel Angulo Díaz, un egresado que actualmente es docente del programa y que encontró en su camino como estudiante en la danza y la dramaturgia un escape para sus sueños. A través de la exploración corporal, Miguel ha construido un camino inexplorado en Buenaventura a través de la Danza Afrocontemporánea, al punto de crear su propio laboratorio, donde reunió a jóvenes para que juntos narren el territorio a través del baile. Este multifacético artista ha publicado libros de poesía y novela, y es por eso considerado por la editorial Kutusoma como uno de los 4 autores emergentes para seguir en 2023.
Y es que, en un territorio como este, donde la falta de infraestructura teatral es notable y donde persisten problemas de violencia y exclusión social, el programa de Licenciatura en Arte Dramático asumió el reto de transformar estas adversidades en oportunidades de creación artística y fortalecimiento comunitario. La implementación de proyectos como la “Temporada de Teatro Mar Adentro”, que se viene realizando desde hace 4 años y que para esta versión tuvo sala llena en todas las funciones de la temporada, con aproximadamente 1.920 espectadores asistentes a los 6 encuentros del evento, ha atraído a un público masivo y demuestra cómo el teatro puede convertirse en un espacio de encuentro y reflexión para la comunidad.
Además, la Licenciatura no solo forma actores y dramaturgos, sino que también prepara a sus estudiantes para ser gestores culturales y docentes, capaces de llevar el Arte Dramático a las escuelas y comunidades de la región. Este enfoque educativo es clave para generar un impacto duradero, ya que los egresados del programa están llamados a convertirse en
líderes culturales que promuevan el desarrollo social y artístico de Buenaventura desde una perspectiva de inclusión y diversidad.

Foto: Johanna Robledo
El éxito de este programa no se limita al ámbito local. Las obras de teatro producidas por estudiantes y egresados han sido presentadas en importantes festivales a nivel nacional e internacional, como el Festival Internacional de Teatro de Cali, el Festival de Teatro Alternativo de Bogotá y la fortuna de llevar por primera vez, en el año 2021, a un grupo de 8 artistas de Buenaventura a la ciudad de Granada en España a participar en el 19° Encuentro de Teatro Universitario organizado por la Universidad de Granada. Este reconocimiento externo subraya la calidad y relevancia de los proyectos artísticos surgidos
en Buenaventura, destacando el papel de la Licenciatura en Arte Dramático como un motor de cambio no solo para la ciudad, sino también para la escena teatral colombiana en general.
La Licenciatura en Arte Dramático de la seccional Pacífico de la Universidad del Valle ha demostrado que el arte puede ser una herramienta poderosa para la transformación social. A través de la educación artística y la creación teatral, este programa está contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa, equitativa y culturalmente rica en Buenaventura, una ciudad que, a pesar de sus desafíos, continúa luchando por un futuro mejor a través de la cultura y el arte.
Juan Francisco Díaz y Frank Valencia Pozo fueron invitados al programa radial Sanemos Juntos de la Universidad del Valle, para abordar el tema de "Ciencia e inteligencia artificial para medir los procesos de polarización en redes sociales "
María Adelaida Arboleda, profesora del Departamento de Psiquiatría, Univalle
“Desafortunadamente estamos en un momento de la historia en donde la opinión y las reacciones inmediatas son del orden del día y generalmente esto lleva a que las personas tomen posiciones sin mucha reflexión y más basadas en cosas emocionales, como probablemente son sus bases ideológicas, desde allí actúan y yo diría que desafortunadamente esto termina generando una serie de emociones hacia sí mismo y hacia los contradictores”.
No existe un ser humano que no haya sido influenciado por otro ser humano, ya sea que ese otro ser humano sea un escritor, sea un columnista, sea una periodista, siempre hay alguien, eso es inherente a la condición humana. ¿Qué es lo que resulta preocupante en la vida contemporánea? que la influencia no necesariamente va acompañada de la construcción de un conocimiento reflexivo, sino de opiniones entonces emotivas. Entonces, el influencer que no necesariamente tiene un amplio conocimiento en un tema, hay congresistas que son influencers, realmente uno no tiene claro cuál es como su base teórica, pero mueven a partir de las emociones, mueven a partir de la estética, mueven a partir de otro tipo de cosas que, a la luz de la rapidez de lo contemporáneo para algunas personas, en particular algunos jóvenes, eso les resulta mucho más atractivo que irse a leer un autor. Entonces, me parece que estamos en otro momento, no creo que sea despreciar lo que hay, sino comprender las maneras como se construyen las opiniones actualmente y ver de qué manera ética, una manera como persistente en el programa, se puede acompañar a la sociedad en pleno, en particular a miembros de esta de esa comunidad, como los jóvenes al a una construcción de una opinión que tenga unas bases que les permita elegir.
Juan Francisco Díaz, profesor de la Escuela de Ingeniería de Sistemas de Computación, profesor titular de la Universidad del Valle.
Uno escucha todo el tiempo en la televisión estamos polarizados, pero ¿qué tan polarizados estamos realmente?
Entonces, lo que nosotros hicimos fue inventarnos como una aplicación que es un dispositivo para medir la polarización, es un número entre cero y uno, donde cero significa que no estamos nada polarizados y uno que estamos súper polarizados y cualquier cosa en la mitad significa más o menos polarizados.
Ese es el polarizómetro, un dispositivo, en este caso informático, para medir cuán polarizados estamos sobre un tema objetivamente.
¿Cómo se mide la polarización?
Lo que miden es cuánto esfuerzo habría que hacer para llevar la gente al consenso y ese esfuerzo está medido en función de dos cosas: ¿cuánta distancia hay entre mi opinión y la opinión de modera consenso? ¿Cuánta gente está de un lado del otro? en función de esos dos parámetros, hicimos unas fórmulas para decir cuán difícil sería llevarlos a consenso según esa distribución, en esa tabla y eso es lo que mide la polarización ¿Cuál es el esfuerzo? Cuando el esfuerzo es poquito, quiere decir que estamos poco polarizados y cuando el esfuerzo es mucho, quiere decir que estamos muy polarizados.
¿Cuál es el aporte a la sociedad de tener un polarizómetro?
La polarización es un fenómeno social, un fenómeno social, es un fenómeno como otro fenómeno de la naturaleza y la ciencia siempre ha intentado interpretar, entender esos fenómenos, cuantificar esos fenómenos. Nosotros empezamos a interesarnos en este problema cuando vimos el papel que jugaron las redes sociales en el plebiscito por la paz en Colombia, también en el Brexit, en las elecciones presidenciales y demás.
Entonces nosotros dijimos tal vez nosotros podemos aportar desde las matemáticas y las ciencias de la computación, junto con personas de ciencias sociales a entender este fenómeno, no a satanizarlo, porque algunos cambios en las sociedades han venido gracias a la polarización, digamos, es natural tener esas divisiones, pero sí es bueno, saber cómo medirlo, saber si estamos más o menos polarizados que ayer, si la policía está subiendo, está bajando, si los tomadores de decisiones tienen acceso a esta información, ellos pueden tomar sus propias decisiones, si para ellos la polarización es mejor que suba eso, nosotros como científicos no tomamos un partido, simplemente ahí está, Lo medimos así, nosotros no tenemos ningún posición ideológica.
¿Será que las personas a veces somos víctimas de estos procesos de polarización?
Sí, definitivamente, una de las inspiraciones fue también campañas políticas en redes sociales, donde la idea era que la gente votara berraca “creo que fue la expresión que usaron”. Entonces es cuando la gente está más emocional, se va y verdaderamente vota con rabia, con miedo, como ellos quieren que uno vote. Entonces sí, sí somos víctimas.
Frank Valencia, investigador del Centro Nacional de la Investigación en Francia, Ingeniero de Sistemas y profesor titular de la Universidad Javeriana.
¿En qué temas se utiliza este dispositivo?
Cualquier tema de interés general, por ejemplo, particularmente reformas políticas, situaciones que generen un caos en la nación. En el proyecto en particular nos estamos enfocando en situaciones que conciernen al Valle del Cauca, porque el proyecto que tenemos es del sistema de regalías para el Valle del Cauca.
Las redes sociales, digamos que empezaron con la idea de que todo mundo tuviera una voz, todo el mundo podía participar y conocer, lo que pasa es que las personas son inherentemente irracionales, es decir, ellos, tienen ciertos sesgos, ese es el que puede ser el sesgo de confirmatorio, digamos, donde uno le da mayor importancia a las cosas con que uno ya está de acuerdo.
Otro sesgo, por ejemplo, que es muy común en los seres humanos, es el de autoridad que la tendencia del ser humano a seguir, digamos personalidades influyentes.
¿Cómo se mide la polarización?
Básicamente es una visión de la polarización como algo opuesto al consenso, entonces, si la gente está en consenso, pues no hay polarización, pero si no hay consenso, entonces hay cierta polarización. ¿Cuál es el esfuerzo que necesitamos para llevar a esa población a consenso? miren que esto, aparte de ser una medida de polarización, es una medida bien interesante para un tomador de decisiones.
¿Será que las personas a veces somos víctimas de estos procesos de polarización?
Somos seres humanos víctimas, pero somos personas influenciables y hoy en día, sobre todo, pienso más en los jóvenes, por ejemplo no veo X, dejé de ver televisión, los noticieros, me sentí completamente desinformado. Entonces busco mis fuentes, que en las que yo confío, que creo que son serios o cosas de ese estilo, no soy tan influenciable pero los jóvenes y sus opiniones se forman a partir de todo lo que ven allí, definitivamente sí somos influenciables por esas redes.
Estamos tratando de hacer modelos que recojan cómo se forma la opinión y cómo evoluciona la opinión. ¿Quiénes queremos que lo usen? Nosotros lo que pretendemos como ingenieros, como científicos, es entregar una herramienta que pueda ser usada.
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Texto y fotos: Francisco López-Machado, biólogo y fotógrafo de naturaleza.
Muchas veces estamos tan inmersos en la cotidianidad de nuestra vida, en nuestros desplazamientos de la casa al trabajo, del trabajo a la casa, a la universidad, que no nos damos cuenta de la naturaleza que nos rodea. Sin embargo, si nos tomáramos un momento para observar nuestro entorno, podríamos descubrir muchas cosas maravillosas, incluso en la ciudad.
Un ejemplo de esto es lo que cada año, entre julio y agosto, en la Ciudad Universitaria de Meléndez de la Universidad del Valle, en el sur de Santiago de Cali. En estos momentos hay una explosión de población de una mariposa muy particular, Eueides vibilia (Godart, 1819). Lo fascinante de este fenómeno es que está al alcance y a la vista de cualquier persona que se detenga a observar en el campus de Univalle.
En medio del bullicio académico y el tráfico de estudiantes, estas mariposas han encontrado un refugio perfecto entre los árboles de Passiflora arborea del grupo de las Passiflora, las favoritas de esta especie para reproducirse. Las hembras depositan sus huevos en las hojas de estos árboles, y las larvas, voraces devoradoras, se desarrollan rápidamente. Es común ver las pupas adheridas no solo a las plantas, sino también a las paredes de los edificios cercanos. Este comportamiento gregario es un espectáculo fascinante para quienes se detienen a observar. Con un poco de paciencia, se puede apreciar todo el ciclo de vida de Eueides vibilia, desde la puesta de huevos hasta la emergencia de los adultos, pasando por el crecimiento de las larvas y la formación de las pupas.
La planta hospedera principal de Eueides vibilia es Passiflora arborea, un árbol del subgénero Astrophea de la familia Passifloraceae. Este árbol puede alcanzar alturas de entre 5 y 10 metros y se caracteriza por su tronco recto y ramas cilíndricas glabras. Sus hojas ovaladas poseen glándulas nectaríferas cerca de la base del nervio central, lo cual es fundamental para la ecología de la mariposa. Como la mayoría de las plantas de esta familia, las flores blancas y perfumadas de Passiflora arborea no solo añaden belleza al paisaje, sino que proporcionan un lugar ideal para que estas mariposas y otros polinizadores se alimenten de ellas. Distribuida en Colombia y Ecuador, esta especie se encuentra típicamente entre los 1.000 y 2.300 metros sobre el nivel del mar, principalmente en los bordes de bosques y carreteras.
Cuando vi el vídeo de las mariposas en las redes sociales de Univalle, decidí que valía la pena documentarlo. Me encontré con Wendy Vidal, colega y amiga que trabaja en el Sistema de Gestión Ambiental de la Universidad y me indicó exactamente el lugar donde podía observar esta maravilla natural. Al llegar, quedé maravillado al ver la impresionante cantidad de mariposas volando de un lado a otro, tanto a nivel del suelo como en las copas de los árboles.
Fue una experiencia increíble. Pasé la mañana fotografiando todos los estados de desarrollo, desde las larvas hasta los adultos apareándose, incluyendo la delicada postura de los huevos, que a su vez sirven de alimento para otros insectos, como una larva de Chrysopidae sp. (Neuroptera: Chrysopidae) que observé alimentándose de los huevos y unas diminutas avispas parasitoides del género Telenomus (familia Scelionidae) emergiendo de los huevos en lugar de las larvas originales.
Wendy me habló de varias personas que trabajan en la Universidad y han sido testigos, durante muchos años, de este hermoso evento. Uno de ellos es Ricaurte Antonio Holguín, funcionario del servicio de aseo quien comenta que desde hace 23 años ha observado la reproducción de esta mariposa entre los meses de julio y septiembre. Durante sus jornadas de trabajo se deleita con el apareamiento de las mariposas y el tránsito de las orugas por los senderos entre los edificios de las facultades de Humanidades y Socioeconomía.
Ricaurte anota que este fenómeno nunca ha pasado desapercibido por la gran cantidad de mariposas, lo que hace de cada ciclo de reproducción un espectáculo para la comunidad. Y recuerda la iniciativa de un grupo de estudiantes que hizo un cerramiento e intentaron crear un mariposario, aunque en ese entonces no disponían de mucha información al respecto y poco se hablaba del cuidado de la flora del campus. Actualmente, Ricaurte y otros trabajadores de la sección de Servicios Varios y Gestión Ambiental, se han enfocado en el cuidado y conservación de las especies que habitan el campus y año tras año se siguen sorprendiendo al llegar el tiempo de reproducción masiva de la mariposa Eueides vibilia.
Este fenómeno nos recuerda la importancia de conservar y proteger nuestros entornos naturales, incluso en medio de la ciudad. La presencia de Eueides vibilia y su planta hospedera, Passiflora arborea, en el campus de la Universidad del Valle subraya la necesidad de preservar estos espacios, que se convierten en refugios vitales para diversas especies. Cada pequeño espacio verde puede convertirse en un oasis urbano donde la vida silvestre puede completar su ciclo de vida y donde fenómenos naturales como la reproducción de mariposas pueden seguir ocurriendo.
La conservación de estos hábitats es fundamental para mantener la biodiversidad y asegurar el disfrute de la belleza y la magia que estos seres vivos nos ofrecen día a día. Al participar activamente en la protección de nuestros ecosistemas urbanos, estamos enriqueciendo nuestras propias vidas y garantizamos que futuras generaciones puedan maravillarse con estas experiencias únicas. Invito a todas las personas a valorar y cuidar estos espacios, evitar la contaminación y respetar la vida silvestre que los habita. Solo así podremos seguir celebrando la biodiversidad que nos rodea.
Entrevista a los profesores Ernesto Martinez y Jenny Patricia Muñoz de la Universidad del Valle.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) decretó una emergencia internacional por el aumento de casos de Mpox, una enfermedad causada por un virus que puede propagarse entre personas que mantengan un contacto cercano.
A finales de 2022, la OMS lanzó una alerta sobre esta enfermedad que en Colombia alcanzó más de 4000 casos. En 2023 esta alerta fue levantada por la contención de la enfermedad en el mundo. Sin embargo, el brote actual es de una variante distinta que se puede propagar con rapidez si los Gobiernos no toman las medidas necesarias para evitarlo.
El profesor de la Universidad del Valle Ernesto Martinez Buitrago, infectólogo de la Universidad de Cincinnati, profesor de Infectología y jefe del Departamento de Medicina Interna, y la profesora Jenny Patricia Muñoz Lombo, Médica Internista Infectóloga, Epidemióloga, Magíster en VIH, Coordinadora Médica de Epidemiología Hospitalaria e Infectología del Hospital Universitario del Valle y Docente de la Universidad del Valle,
hablaron con la Revista Campus sobre el significado de esta alerta global, lo que se sabe de la enfermedad y cómo nos preparamos para su propagación en el país.
Una emergencia de interés internacional
Agencia de Noticias Univalle: ¿Qué significa que la OMS haya lanzado esta alerta a nivel mundial sobre esta enfermedad?
Ernesto Martinez: La OMS reconoce que hay una situación de salud pública, en este caso una infección que se ha salido de las proporciones que ha venido presentando en los últimos meses y años en el sitio donde se detecta la emergencia, y que tiene riesgo de tener expansión a otros países, este es el paso previo para más adelante considerar la posibilidad de una pandemia, de lo que estamos muy lejos todavía en este momento.
Pero la decisión que tomó la Organización Mundial de la Salud de definir la situación de República Democrática del Congo, específicamente como una declaración de interés de salud pública de emergencia de interés internacional, es porque los casos que se reportan en los últimos meses en este país se han incrementado de manera sustancial, generando un foco epidémico con una trasmisión que es más amplia en la población de lo que había sido previamente; una transmisión que involucra a todas las edades y que no depende de contacto sexual. De tal manera que cuando hay una situación que surge en estas condiciones, es prudente y sensato que la OMS haga la declaración de emergencia, lo cual no quiere decir que haya una emergencia en el mundo en presencia de estos casos, sino que puede suceder, está anticipándose a que esto pase y precisamente la razón de que se haga ahora es para advertirle a los gobiernos de todo el mundo que vayan tomando y adoptando las medidas que se requieren para prevenir el ingreso de pacientes de riesgo.
Hace poco más de un año tuvimos un brote de Mpox en el mundo ¿Qué ha cambiado y cómo se puede prevenir esta enfermedad?
E.M.: Una de las razones por las cuales ha causado gran impacto esta noticia a nivel internacional es porque se habla del mismo virus de la Mpox que generó una epidemia internacional del 2022 al 2023, y sin embargo son diferentes. La emergencia que vivieron muchos países hasta mayo del año pasado y que la OMS ya declaró superada, era una transmisión casi exclusivamente sexual y principalmente de hombres que tenían sexo con hombres. O sea, un grupo de riesgo muy específico. En Colombia llegó a haber más de 4000 casos y este año se ha mermado sustancialmente la detección de casos, y todavía sigue habiendo una transmisión muy lenta. Se han reportado 109 casos de este tipo de Mpox este año.
Pero lo que tenemos ahora no es la misma cepa, no es la misma variante, eso se llama clados, y el clado que tuvieron todas las personas en ese momento en Colombia era un clado IIB. Lo que se ha encontrado ahora, que está brotando con fuerza en República Democrática del Congo es el clado I. Eso quiere decir que no es la misma vía de transmisión, no es el mismo factor de riesgo. Por eso lo que está pasando en ese país es que las personas que lo están adquiriendo lo hacen por contacto cercano de cualquier índole, no necesariamente sexual. Por eso más de la mitad de los infectados en República Democrática del Congo son niños.
Jenny Muñoz: La secuencia histórica del Mompox empieza desde los años 50 aproximadamente, en el año 70 se identifica por primera vez en el humano en un niño de nueve meses de nacido en la República Democrática del Congo, área donde ésta enfermedad es endémica, y, a partir de ese momento, con la vacunación contra la viruela se contiene el virus y su desarrollo. Sin embargo, a partir del 2003 se empezaron a presentar casos en Estados Unidos, pero no es hasta los años 2018 y 2021, donde por las migraciones, por los viajes desde el continente africano a otros países, se empezaron a identificar casos en Inglaterra, Singapur, Israel y Estados Unidos.
En el 2022 se evidencia por primera vez ese crecimiento en el número de casos, se identifica una epidemia en el continente africano y por la evolución en el mundo, se decide poner fin a la emergencia en Mpox el 11 de abril del 2023. Sin embargo, desde enero se vinieron reportando nuevamente incrementos que al hacer los estudios moleculares identificaron que filogenéticamente hablando, era diferente al clado que se encontraba circulando en el continente africano, que era el IIB. Al analizar su estructura encontraron que éste pertenecía al clado I, pero que tenía unas características singulares, lo que hicieron que se clasificara como el Clado IB. Y este es el nuevo cambio estructural que tiene este virus que pone en alerta a la República Democrática del Congo, generando por el CDC (Centres for Disease Control and Prevention) de África una emergencia de salud pública de seguridad continental el 13 de agosto del 2024.
De estrecho contacto
Después de la alerta de la OMS, el Instituto Nacional de Salud, INS, emite recomendaciones en las que se detallan aspectos de la infección por el virus de Mpox y asegura que, aunque las características difieren de la situación en la República Democrática del Congo, Colombia está preparado y tomando las medidas para reforzar la vigilancia epidemiológica.
Para el profesor Martinez lo que genera la preocupación es si los países están preparados con los protocolos y guías de preparación para esa contingencia, que podría convertirse en una emergencia de salud internacional, debido a que hoy pueden entrar individuos, por ahora, provenientes de República Democrática del Congo o viajeros que hayan estado en ese país, que podrían tener el virus, haciendo más difícil controlar los factores de riesgo. Por eso este es el momento propicio de tomar medidas para la preparación a esta
Para la profesora Muñoz el clado I actual tiene unas características que permiten una transmisión mucho más fácil; el contacto en eventos públicos, el contacto con secreciones que no tiene que ser necesariamente sexual favorece la transmisión, aclara, que se sigue transmitiendo por contacto sexual porque hace parte de un contacto estrecho, pero dice que incluso los fomites, que son aquellos elementos que quedan en las sábanas, u otros elementos se pueden convertir en un vehículo de transmisión de la enfermedad, lo que hace que se haya incrementado en África en casi 160% de los casos comparados con los del año pasado y además, se ha evidenciado que puede tener mayor letalidad. Esta es una situación que todavía requiere de mayores estudios.
¿En qué consisten esas medidas que debería tomar el Estado?
E.M: Varias. Primero, la detección de las posibles personas que ingresan con la infección, con la enfermedad. Sería un protocolo similar al que tuvimos con el covid; cada vez que entraba alguien del exterior, tenía que llenar un formato y había funcionarios verificando el estado de salud. Lo que se busca es hacer detección de casos sintomáticos de viajeros que en algún momento hayan estado en el país de origen. Esto, mientras esta epidemia está concentrada en África y después se irán ampliando y así se van ajustando los protocolos detectando los casos, para que esos individuos tengan seguimiento, atención médica y además protocolos probablemente de aislamiento que serían mucho menos estrictos que del covid en su momento, porque el contacto es menos respiratorio. Y en la medida en que lleguen más casos el sistema tiene que estar preparado no solamente con protocolos, sino con recursos, tanto para los protocolos de diagnóstico, que los ha tenido debido a la epidemia del Mpox de 2022 -2023 que siguen vigentes, tomas de muestras de lesiones de piel, también tratamiento y prevención.
Se van a necesitar vacunas, sobre todo con este fenómeno de diseminación que no permite escoger un grupo específico de riesgo, sino que probablemente sea la población general la que tenga que vacunarse y ese sería el principal reto.
JM: Es importante mencionar que para el 2023 Colombia recibió una donación importante de Japón de vacunación para el Mpox. En ese momento, al ser un medicamento que no había sido regulado por el Invima, se debió hacer un estudio en el cual se incluyeron poblaciones para determinar cuál era la posibilidad de no contraer la enfermedad al vacunar a estos pacientes y determinar efectos adversos asociados. Mientras se hacía el estudio, las vacunas se vencieron. Entonces, en este momento hay una gran demanda de las vacunas.
Y las vacunas disponibles no están para todo el mundo, es una vacunación para personas en riesgo como pacientes VIH que no están controlados, pacientes inmunosuprimidos, ya sea por transplantes, quimioterapia e inmunoreumatólógicos, en donde la manifestación de esta enfermedad sí puede generar mayores complicaciones, no solamente cutáneas, sino sistémicas. Ante esta situación hay una necesidad mundial de adquirir vacunas, lo que va a dificultar que se puedan adquirir las vacunas suficientes para una intervención en Colombia.
Yo pienso que lo más importante en este caso es empezar en educar a la población acerca de signos y síntomas, de cómo tratar la enfermedad, de que si hay un alta sospecha nos quedemos en casa y le avisemos a las personas con las que hemos tenido contacto, que estamos frente a esta situación para que ellas también tome precauciones en casa y así disminuyamos la propagación.
Porque este virus tiene una peculiaridad y es que puede ser transmitido en la fase donde no hay lesiones, solamente con el cuadro febril puedo transmitir la enfermedad, entonces no sabríamos a cuántas personas nos podemos haber visto expuestas. Por eso es importante que se hagan las capacitaciones suficientes.
¿Qué tan mortal es este virus, y quiénes están en mayor riesgo?
JM: No sabemos hasta la fecha cómo va a comportarse esté clado IB, pero sí llama la atención la presencia de la mortalidad que de enero hasta el 10 de agosto en el continente africano han sido de 517 casos, lo que no se había presentado en eventos previos con un impacto importante en poblaciones pediátricas. En la República Democrática del Congo, el 66% de todos los casos tienen menos de 15 años y en países como Burundi el 60% tienen menos de cinco años, o sea que esta es una población que es vulnerable y lo hace un poco diferente a lo que veníamos teniendo de la epidemia en años anteriores. En el mundo actualmente, este clado se ha reportado en varios países del continente africano: Ya está disponible en Kenia, en Ruanda, Uganda, pero también ha empezado a generar un poco de alerta, porque a nivel europeo ya se han reportado casos en Suecia y a nivel del Pacífico occidental en Tailandia.
Sin embargo, no hay que generar alertas porque la Organización Panamericana de la Salud hasta la fecha no ha documentado la presencia de este Clado I en las regiones de las Américas, que incluyen a Colombia y que por el momento, hasta el día de hoy la organización no recomienda la vacunación masiva contra el Mpox, ni tampoco implementar controles en las fronteras como se llegó a hacer en la pandemia por Covid 19
Entonces, por el momento es una enfermedad que sigue muy situada o ubicada en el continente africano, pero tenemos que recordar que los viajes internacionales generan la propagación de estos virus en áreas que son no endémicas de esa enfermedad, por lo que tenemos que estar atentos a que sí hay los signos y síntomas correspondientes a la enfermedad en un paciente proveniente de áreas endémicas o de expuestos se tiene que manejar con una alta sospecha de la enfermedad.
*Este artículo fue elaborado Con información actualizada hasta agosto 27 de 2024
*Para más información consulte los sitios web de la OMS https://www.who.int/es y el Instituto nacional de Salud https://www.ins.gov.co/
“En el curso de tejidos se explican las figuras geométricas. Pero en el ICFES no nos evalúan el tejido y ese es nuestro conocimiento. Nos están castrando”
Por Laura Parra Rodríguez
Agencia de Noticias Univalle
Blanca Jenny Tumiñá estuvo a punto abandonar sus estudios en sexto de bachillerato porque las maestras no le entendían el español. A sus 24 años, esta indígena Misak estudia octavo semestre de Licenciatura en Matemáticas y es políglota: habla Namtrik, Nasa, español e inglés. Además, integra las Autoridades Indígenas del Sur Occidente, AICO, y participa en la mesa de diálogo con el Ministerio de Educación Nacional defendiendo los derechos de las infancias indígenas a educarse en colegios que hablen su propia lengua.
A las reuniones llega unas veces luciendo su atuendo tradicional, otras de jean o vestido. Siempre con una mochila diferente y su cabello largo, usualmente suelto. Esa es su identidad. En estos espacios, su personalidad extrovertida es una característica que muchos consideran inusual en una mujer indígena. La diferencia con otras mujeres de su comunidad es que ella ha decidido hablar sobre la matemática que los misak conocen ancestralmente y dedicar su carrera en la Universidad del Valle a estudiarla y difundirla.

¿Cómo fue su infancia de niña misak?
Hay cosas que ya no recuerdo con dolor. Cuando estudiaba en Silvia, cuna del pueblo Misak, solo hablaba en Namtrik (idioma Misak) e iba todos los días vestida con mi anaco. Después, nos trasladamos al Huila, a una finca de mi tío, y fue un reto aprender español. De hecho, por el bullying, con nuestros hermanos decidimos no hablar en zonas públicas nuestro idioma. En la casa, mis padres nos hablaban en Namtrik y respondíamos en español. A mi hermano, la profesora le cortó el pelo cuando se quedó dormido. Eso es lo que muchas veces uno no aguanta y decide dejar todo, la parte cultural, los conocimientos, el pelo, la indumentaria, la lengua.
Yo perdí N veces español. Me acuerdo mucho de una tarea que decía mitos y leyendas. En español no sabía qué era un mito y qué era una leyenda, pero en mi idioma sí lo tenía súper claro. La profe decía: ‘usted, ni siquiera sabe español, ni siquiera sabe los verbos ser o estar’. Sentí que no me hallaba, de hecho no quería estudiar. Eso sí, recuerdo mucho que era muy buena en matemáticas. Nos colocaban los ejercicios y era la primera en terminar.
¿Entonces, qué le impidió dejar el colegio?
Nuestra casa estaba en la zona rural, así que nos alquilaron una habitación en el pueblo y allí conocí a una profe del colegio Nasa. Ella me dijo: ‘es un colegio chévere. Venga y mire’. Fui a visitar la institución y hablé con mi familia: ‘si ustedes no me van a ayudar, yo me voy de interna y allá me dan todo’.
En el colegio Nasa las abuelitas se encargaban de decir la historia de cada figura geométrica y después el profesor definía el cuadrado, el rombo. También aprendimos muchos autores indígenas, por ejemplo, yo no sabía quién era Quintín Lame o Floro Tunubalá, que fue el gobernador Misak del Cauca. Cosas tan simples que de pronto no dicen mucho para la gente, pero para mí son referentes y que no enseñan en el colegio mestizo ¿entiendes?
¿Cómo recuperó el Namtrik?
Fue aquí en Univalle que pude encontrarme con los míos porque crecí en un ambiente netamente campesino y del pueblo Nasa. Yo digo que a uno le marca la vida el Cabildo Universitario. Cuando vivía en la Casa de Paso de este cabildo, me nombraron coordinadora. Había algo muy particular, decían: “tan rara una Misak que habla Nasa”, y siempre me preguntaban ¿tus papás son Nasa? ‘No, mis papás son Misak’. Entonces, dije ‘quiero aprender a hablar Misak’ porque solo lo entendía.
En tercer semestre vi el curso de Etnomatemática con el profesor Fabián Porras. Ese curso me llamó muchísimo la atención y ahí se hablaba de la matemática de los pueblos indígenas y se habló de la matemática de los mayas y dije: ‘bueno, si eso existe yo también puedo hacer algo con lo Misak’.
¿Podría acercarnos a la geometría Misak?
En el cuadrado están los cuatro elementos Misak: la familia, los abuelos, la comunidad y el territorio. En la cocina también hay cuatro piedras. Para la cultura Misak la forma de contar es por cuatro. Esas cuatro piedritas son el papá, la mamá y los dos hijos. Los niños crecemos alrededor del Nachak (fogón).
Cuando explicamos desde allí la matemática, yo siento que les queda más a los niños... En un trabajo final de didáctica les dije que hicieran dibujos que incorporaran las figuras geométricas e hicieron arañas, a la mujer embarazada, el sol, el ciclo de la luna. Figuras que ellos ya conocían, porque están en nuestros tejidos. Incluimos también qué es el ángulo, los vértices.
Desde el Nachak también sale la doble espiral del pueblo Misak. Para ustedes, la matemática está inscrita en toda una epistemología, es una construcción del saber, es la espiral de Fibonacci. Donde ustedes ven una espiral, yo veo mi historia, mi familia, mi comunidad, mi territorio.
El centro de la espiral es el nacimiento, el fogón, el territorio, pero mire que (la espiral) ya está construida. Entonces nosotros caminamos sobre lo construido. Los conocimientos que hay aquí los construyeron nuestros abuelos, nosotros caminamos sobre ellos. Por eso, decimos que el camino nuestro ya está abierto, solo es caminar sobre lo que dejaron nuestros ancestros.
Yo alguna vez hablaba con un profe de filosofía que enseñaba matemática y decía que en el pasado está Pitágoras. Yo pensaba ¿si nosotros viéramos lo mismo? Pitágoras dejó teoremas y nosotros trabajamos sobre ellos. Él murió y nosotros seguimos replicando el teorema de Pitágoras. Así que él nos dejó un camino para recorrer y nosotros vamos a ese futuro.
Para el Misak el futuro está atrás y el pasado adelante. Las Misak cargan a sus hijos atrás porque van construyendo el camino para ellos. Para el bebé yo no voy a ser el futuro, sino el pasado. Yo estoy pasando por ahí y él viene por ese camino. No es caminar y ya. ¿Pero para qué caminamos lo construido? para seguir perviviendo, para continuar . En la medida que nosotros caminamos, vamos descubriendo nuevas cosas.
Nuestro idioma es temporo espacial. Ahorita que estoy viendo física, asocio muchas cosas de la física y voy a escribir otro artículo sobre el infinito, que para ustedes es en 8 y para nosotros en espiral.

¿El camino de qué mujeres está recorriendo?, ¿qué mujeres indígenas son sus referentes?
Una de las referentes más grandes que tengo es mamá Bárbara. Una mujer que hizo investigación, trabajó y se salió de esa casilla que nos meten a las mujeres, muy revolucionaria. A Mamá Bárbara la conocí aquí en la Univalle, en un conversatorio cuando la trajeron desde el Cabildo. ¡Qué mujer tan genial! Cuando entré al Colombo también conocí a muchas mujeres negras que han luchado por sus pueblos. Digo que son urdimbres para tejer de todos los pueblos.
¿Actualmente, en qué está trabajando y cuáles son sus principales retos?
Estamos en proceso de constitución del resguardo en Argentina (Huila) y estamos llevando también un proceso con la Agencia Nacional de Tierras. Del Resguardo soy la Secretaria General. Es muy bonito trabajar con ellos. A veces es difícil, porque muchas veces en estas comunidades las mujeres somos muy invisibilizadas.
Mis tres hermanos mayores terminaron 11° y mis papás dijeron: “Bueno, ustedes tienen que estudiar”. Llegué yo, y me dijeron “¿Cómo que estudiar. Usted es mujer, cómo se le ocurre salir de aquí? Entonces, cogí mi maleta y me fui a trabajar a Bogotá con mi hermano. Cuando pasé en la Univalle, ahorré y me fui a la Casa de Paso, que fue de mucha ayuda para mí porque me mostró todas los apoyos que tiene la Universidad del Valle, la beca de alimentación, el subsidio, el fondo. Entonces dije: ‘con eso termino’.
¿Cómo ve la situación actual de la etnoeducación?
Estamos trabajando con el Ministerio de Educación en los estándares de educación para que se reconozca la educación propia en los estándares de educación (convencional), que es muy difícil, pero ya casi ganamos. La Etnomatemática nos permite hacer investigación y pararnos desde los diferentes contextos y saberes existentes para que ningún saber sea castrado, porque está la matemática de los campesinos, cada comunidad y cada pueblo tiene sus formas de hacer matemáticas desde su idioma, desde sus conocimientos.
Por otra parte, estamos formando el colegio del resguardo donde se hable Namtrik. Desde el 2008 han llegado más Misak a La Argentina y están en las mismas condiciones que nosotros vivimos en el 2000. Así que todos empezaron a matricularse en el colegio Campesino o en el colegio NASA, pero también hay rechazo. Dejan las aulas por las mismas burlas. Por eso, los Misak decimos: “Recuperar la tierra para recuperarlo todo”. Recuperar la lengua es súper importante. No es lo mismo decir espiral que decir en Namtrik ‘parθsθtθ’ o ‘Tampal Kuari’ (sombrero tradicional que se basa en la espiral).
Por Jhon Gamboa
Aunque las aguas residuales pasan por diferentes sistemas de tratamiento para la remoción de la materia orgánica, no se consideran procesos para la remoción de nutrientes como el nitrógeno y fósforo. Estos nutrientes, existentes en las aguas, no suelen aprovecharse. Una investigación plantea encontrarles nuevos usos, esta vez como posibles fertilizantes de origen orgánico, a través de un proceso químico. Sus resultados esperan contribuir a la seguridad alimentaria y la autonomía en materia de fertilizantes en la región.
Cerrar los ciclos: el propósito de la investigación
Conscientes de que los diversos sistemas de tratamiento de agua residual no cuentan con un enfoque en sus procesos orientado a la remoción total de dichos nutrientes y su contaminación asociada a procesos de eutrofización en los cuerpos hídricos, la ingeniera ambiental Daniela María Rivera Velasco, en el marco de la Maestría en Ingeniería con énfasis en Ingeniería Sanitaria y Ambiental, realizada en conjunto entre la Universidad del Valle y la Universidad Autónoma de Occidente, planteó un proyecto que tiene por fin ver la viabilidad de la producción de un fertilizante organomineral, por medio de un proceso químico aplicado a aguas residuales. La investigación, que cuenta con la dirección de la profesora e investigadora de la Universidad del Valle Inés Restrepo Tarquino, vinculada al CINARA, y con la profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de Occidente Nancy Vásquez Sarria, se lleva a cabo en la planta de tratamiento de aguas residuales de la Universidad Autónoma de Occidente, en donde se trabaja con un sistema de tratamiento llamado “lodos activados con aireación extendida”.
Este proceso busca valorizar el agua que ingresa a tales sistemas, recuperando de ella nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, que son esenciales para el crecimiento de plantas y cultivos. A su vez, propone dar respuesta a dos escenarios complejos que se viven actualmente, relacionados con el medioambiente y la seguridad alimentaria para los próximos años.
“Una está asociada a los fertilizantes como tal, con algo que se conoce como los fertilizantes de tipo químico, que son los que utiliza la industria normalmente, y que tienen un impacto sobre el suelo”, explica la investigadora Daniela María
Rivera Velasco. Según ella, este tipo de fertilizante, al utilizarse de manera excesiva sobre los suelos, produce un efecto de lixiviación -la disolución de agentes de desecho- hacia fuentes hídricas, produciendo un efecto contaminante sobre la naturaleza. La segunda está relacionada con la minería para la obtención de los fertilizantes químicos. Muchos son ricos en fósforo, y este se suele obtener de la roca fosfórica. "Y, de acuerdo con las investigaciones, dentro de 50 a 100 años podría agotarse este material”, agrega la investigadora.
Para realizar esta investigación, Daniela María Rivera Velasco llevó a cabo una caracterización fisicoquímica del agua residual que se genera en la Universidad Autónoma de Occidente, donde midió parámetros como la DQO (Demanda Química de oxígeno), DBO5 (Demanda bioquímica de oxígeno), Sólidos (ST, SV, SST, SSV), Alcalinidad, Dureza, Nitrógeno total, Nitrógeno amoniacal, Nitritos, Nitratos y fosforo total (PO4-3).
Una vez hecha la caracterización, se empezaron los ensayos preliminares de test de jarras, un método común que se utiliza en procesos relacionados con coagulación y floculación. Al tratarse de un proceso de precipitación química, se utilizó cloruro de magnesio como reactivo, e hidróxido de sodio, para ajustar el pH. Dentro de esta fase, se identificó la dosis y el pH óptimo de proceso acorde con las características del agua con que se trabajó. Posteriormente se realizó el proceso de recuperación en el reactor de cristalización con una capacidad de 12 litros bajo las condiciones experimentales definidas previamente.
Resultados preliminares
La investigación, actualmente está en fase preliminar, ha mostrado resultados prometedores. “Encontramos que sí es viable la producción de fertilizante organomineral”, reconoce la investigadora Daniela María Rivera Velasco, y explica que, a nivel químico, en el agua existen aleaciones del nitrógeno y el fósforo con los otros elementos presentes, lo que da paso eventualmente a la formación de un compuesto llamado técnicamente como “sales” (fosfatos de calcio y fosfatos de amonio y magnesio), principalmente la estruvita. Este grupo tiene una especial importancia, dado que es uno de los componentes activos de algunos de los fertilizantes de origen más amigable con el medioambiente.
“¿Por qué es importante esta estruvita dentro del concepto de fertilizante? Porque, a diferencia de otros fertilizantes de origen químico, estos tienen un proceso de absorción tal que cuando las plantas lo asimilan el consumo de este nutriente es mucho más lento (fertilizante de lenta liberación). Al ser más lento, no va a quedar exceso en el suelo, y por tanto una menor contaminación de las fuentes hídricas, reduciendo a su vez el impacto asociado a este tipo de fertilizantes químicos”, explica la investigadora.
Con pruebas que indican la formación de dichas “sales” en el agua tratada, la investigación se encamina hacia su segunda etapa, en la que se busca agregarle a estas lo que en procesos de cristalización química se conoce como “semilla”. “Hemos optado por tener una “semilla” de origen biológico, que se denomina “licor mixto”, el cual se obtiene dentro del proceso de tratamiento de agua residual. Se adiciona para que los cristales en formación tengan un mejor soporte para su crecimiento”, dice la investigadora, y explica que el “licor mixto” se refiere a una mezcla de agua residual y lodo activado que se genera en el proceso de tratamiento biológico, en el cual los microrganismos activos (biomasa) degradan la materia orgánica presente en el agua residual. Con este proceso se busca que los cristales adquieran un mayor tamaño, de forma que el fertilizante tenga mayor consistencia. Esto permite que los nutrientes estén disponibles para la absorción por las plantas.

Formación de estructuras cristalinas vistas a través de proceso de Microscopía óptica. Crédito: archivo personal.
Lo que viene para la investigación
Además de técnicas como la microscopia óptica, empleada para clasificar la morfología y el tamaño de las sales formadas en el fertilizante organomineral, futuros estadios de la investigación planean técnicas ópticas como la difracción de rayos X (DRX), la Microscopía Electrónica de Barrido (SEM, por sus siglas en inglés), y la Electroscopía de rayos X de Energía Dispersa (EDS, por sus siglas en inglés), para la identificación y observación de las estructuras.
“Lo que buscamos es que se obtenga información sobre esa “semilla”, especialmente acerca de su proporción, porque ya hemos visto que realmente se está logrando un crecimiento de estas sales”, afirma la investigadora Daniela María Rivera Velasco, y cuenta que, una vez concluida esta etapa, esperan escalar la investigación a la planta piloto. “La idea es que, a inicios del próximo año, en la estación experimental ubicada en la PTAR de la Universidad Autónoma de Occidente se ubique la planta piloto para recuperación de nutrientes con el reactor de cristalización que tendrá una capacidad de 250 litros”.
A su vez, se espera contar para este momento con la proporción ideal de la semilla para la producción del fertilizante organomineral, y que pueda ser escalado el proceso.
Su utilidad en la región
Eventos políticos y sociales como la guerra entre Ucrania y Rusia han hecho referencia a un aspecto que hasta entonces había pasado inadvertido, y es el que tiene que ver con la demanda alimentaria y la incertidumbre que pueden provocar las decisiones de uno u otro gobierno en la vida de muchas personas en distintas partes del mundo. Tal fue el caso de los fertilizantes, las importaciones se vieron amenazadas con la llegada del conflicto entre estos países. Esto, sumado al crecimiento poblacional, les ha dado a los fertilizantes una importancia que antes no se consideraba, lo que también ha hecho necesario la exploración de nuevas alternativas.
Para la investigadora Daniela María Rivera Velasco, esta es una oportunidad para pensar en la utilidad de su investigación. “La gestión insuficiente o inadecuada del agua residual ha desencadenado problemas de contaminación asociado al incremento de nutrientes en los cuerpos de agua y suelos, generando un impacto negativo en el medio ambiente. ¿Por qué no derivarla a un proceso del que podamos obtener algo, esta vez la creación de un fertilizante, que pueda suplir las necesidades futuras?”, propone, y menciona que la investigación también está en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en especial el número 2, “Hambre cero”, asociado a la inseguridad alimentaria con el crecimiento poblacional, falta de alimentos y deficiencia de productos como los fertilizantes.
Un equipo de investigadores adelanta una propuesta sobre producción de proteínas vegetales alternativas usando un proceso de fermentación con hongos.
Por: Angie Hurtado Campo
Agencia de Noticias Univalle
Desde inicios del 2024, en el laboratorio del Grupo de Investigación de Microbiología y Biotecnología Aplicada – MIBIA, el equipo de investigación conformado por Yineth Viáfara, Cristina Ramírez, Germán Bolívar y Paula Cuatin experimenta con una diversidad de alimentos que brotan de la tierra: la soya, la arveja, la quinua, los garbanzos, los blanquillos, el frijol y el maíz.
Su propuesta consiste en producir proteínas o harinas vegetales más nutritivas y digeribles mediante un proceso de fermentación con hongos, que sirvan como base de diferentes productos destinados a la alimentación humana y animal. Aunque el uso de hongos en la fermentación es una técnica antigua, la iniciativa del grupo responde a la necesidad actual de alternativas alimenticias más sostenibles y con menor impacto medioambiental, abordando los grandes desafíos del nuevo siglo, tales como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la salud pública.
Tane- Koji: Cultivando hongos en el laboratorio
En el laboratorio MIBIA existe un lugar especial para la preservación de microorganismos como bacterias, levaduras y hongos: el cepario. En este espacio, equipado con estanterías y refrigeradores para almacenar muestras, Yineth Sofía, investigadora e ingeniera de alimentos, selecciona tres cepas de hongos fundamentales para la producción de las proteínas vegetales: Aspergillus oryzae u hongo Koji, Rhizopus oryzae y Rhizopus oligosporus. Estos hongos filamentosos, considerados GRAS o de consumo seguro para la alimentación humana, son cultivados o inoculados siguiendo el método Tane-Koji, el cual consiste en inocular sustratos o materiales sólidos como el arroz o la soya con las esporas de los hongos.
Las esporas son células que contienen la información genética del microorganismo y permiten que, en cualquier momento y dadas las condiciones óptimas, se desarrollen nuevos individuos.

Vista en estereoscopio del hongo Aspergillus oryzae Fuente: Fotografías por Grupo MIBIA
La preparación de los inóculos o cultivos de hongos se hace durante la primera semana y se procura obtener una cantidad de reserva suficiente para futuros experimentos. El primer día Yineth llega temprano, entre las siete u ocho de la mañana, y su primera tarea consiste en desinfectar los instrumentos y organizar los materiales que utilizará en la elaboración. En el segundo día, cocina arroz integral y luego lo coloca en unas bandejas, a las cuales se les agrega el hongo seleccionado. Esta mezcla se deja fermentar durante 75 horas en un horno que controla las variables de temperatura y humedad, buscando fomentar el desarrollo de las esporas.
Durante este tiempo, los primeros dos días se destinan al crecimiento de los microorganismos. En la bandeja reluce una capa blanquecina que cubre el arroz. Al tercer día, el agua de la mezcla es eliminada por completo y se da inicio a una nueva fase: la liberación de esporas. El desarrollo de estas células trae consigo el cambio de color. De blanco a verde para el koji del hongo Aspergillus, y de blanco a gris si se trata de los kojis con Rhizopus. Una vez esté completamente esporulado, el inóculo se seca a 45 °C durante 24 horas, se muele y se almacena en un recipiente esterilizado. El producto resultante es un cultivo de microorganismos que se utilizará en el proceso de fermentación de alimentos como la soya, la quinua o los garbanzos.

Inóculo o Tane-Koji de Aspergillus oryzae.
La alquimia de la fermentación con hongos
A lo largo de la historia, diversas culturas han utilizado los procesos de fermentación con hongos para la conservación y mejora de alimentos. Para el profesor Germán Bolívar, doctor en Ciencias Biológicas, este “es un arte heredado, en especial, de los países orientales”, famosos por la creación de bebidas y alimentos fermentados con hongos como la salsa de soya, el miso, el sake y el tempeh.
En la cultura japonesa, el cultivo de Koji se valora casi como un arte. Ha sido una práctica transmitida de generación en generación. Los maestros de Koji son altamente respetados y la producción de este alimento se considera una habilidad valiosa. Asimismo, el Aspergillus oryzae se ha utilizado en los procesos fermentativos desde hace siglos, por lo que puede encontrarse en diferentes partes del mundo y no solo cuando se inocula en los alimentos.
En el laboratorio MIBIA, la fermentación con estos microorganismos es utilizada para el desarrollo de productos alimenticios con un perfil nutricional mejorado. Así, la elaboración de las harinas o proteínas vegetales, se realiza mediante un proceso fermentativo que dura aproximadamente una semana. Por ejemplo, la soya, que ha demostrado ser un medio óptimo para el crecimiento de estos hongos, debe ser sometida a remojo durante 12 horas. Posteriormente, se descascara y se cocina durante 10 minutos. En el caso de otros alimentos como los garbanzos y los blanquillos, no es necesario descascarar.
Posterior a la cocción, se inocula a temperatura ambiente con las esporas del microorganismo deseado. La mezcla se almacena en bolsas plásticas con pequeñas aberturas para que el hongo respire y luego se coloca dentro de la cámara ambiental a una temperatura y humedad adecuadas. Después de dos días de fermentación, la mezcla se observa completamente blanca. De este proceso de fermentación sólida, en el cual los microorganismos crecen en materiales sólidos sin presencia de agua libre, se obtiene un producto denominado tempeh (si se usa R. oryzae o R. oligosporus) o Koji (si se usa A. oryzae) . El material es secado durante 24 horas en un horno y después se muele, procurando que no haya contaminación. Finalmente, se obtiene una harina con alto contenido de proteína y digestibilidad, que sería la base de otros productos como galletas, carnes veganas y sopas.
Del valle de la muerte viene el despegue
Según la profesora Cristina, doctora en Procesos Biotecnológicos, no siempre los microorganismos crecen, pues en el proceso “todo depende”. El cambio del lugar de fermentación y las condiciones afectan su crecimiento. Cada uno de los hongos empleados es “especial” y algunos son “resabiados”, pues “hacen lo que quieren y cuando quieren, como si tuviesen una personalidad distinta”, dice Yineth. Mientras el Aspergillus es un hongo pacífico, tranquilo y poco conflictivo con otros microorganismos, el Rhizopus es un hongo invasivo y dominante. “Se aprende en la medida que se trabaja con ellos” complementa la investigadora, quien no termina de comprender lo irónico que resulta cómo el cuidado y el amor no son garantía para el crecimiento de los hongos, los cuales pueden crecer, incluso, en condiciones de menos cuidado y control.
Cuando se lleva una semana preparando todo y encuentran algo que frena el proceso, se cae en “el valle de la muerte” y “levantarse de allí no es fácil hasta descubrir qué fue lo que pasó”, opina Cristina. Por ejemplo, en la creación del inóculo, la muestra se contaminó. Las investigadoras se tardaron al menos un mes en descubrir qué era lo que la estaba generando. Yineth cuenta cómo insistía en repetir los procedimientos las veces que fueran necesarias hasta descubrir el factor de error.
“De cada error se aprende. En principio no sabemos qué pasa y la gente pierde los ánimos, pero cuando lo descubrimos no nos volvemos a equivocar. Del valle viene el despegue”, exclama Cristina. Así, en el vaivén entre el ensayo y el error, “uno le coge el tiro al asunto, corrige los errores y ya no hay pérdida. Aunque existen existen unos principios básicos establecidos para el desarrollo adecuado de los hongos, esto es algo que no se hace copiando una receta de cocina. Hay que hacerlo y sentirlo”, comenta.
Hasta el momento, el equipo ha trabajado con garbanzos, arvejas y quinua, pero “ha sido un dolor de cabeza porque los microorganismos tienen sus gustos y crecen de acuerdo a sus necesidades fisiológicas y no en todos los medios se adaptan igual. Es allí cuando se deben efectuar algunas modificaciones” dice Yineth. En este sentido, es necesario crear condiciones para que ellos crezcan.
Una vez se tienen las harinas, estas se someten a diferentes pruebas para analizar los cambios en la cantidad de azúcares, humedad, acidez o alcalinidad (pH), fenoles o antioxidantes y proteína. Asimismo, dependiendo del microorganismo, las harinas pueden desprender aromas diversos, como chocolate, nueces o champiñones.
Las proteínas vegetales llegaron para quedarse
Los resultados obtenidos hasta el momento, muestran que la fermentación tiene un efecto significativo en las características nutricionales de la harina de soya, especialmente en el aumento de proteína y cantidad de fenoles. Esto implica una mayor capacidad antioxidante y, por ende, un impacto positivo para la salud, la prevención de enfermedades y el fortalecimiento del sistema inmune.
Los fenoles o polifenoles son conocidos por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas. Estos incrementan la capacidad del cuerpo para combatir el estrés oxidativo, un factor que está relacionado con el desarrollo de enfermedades crónicas, cardiovasculares y neurodegenerativas.
Asimismo, los investigadores observaron que los hongos, particularmente del género Rhizopus, producen unas enzimas potentes que dividen las proteínas complejas de la soya en componentes más simples como los aminoácidos, los cuales son indispensables para el cuerpo humano. Esto implica que la soya sea más digerible, es decir, que sus nutrientes se pueden procesar y absorber con mayor facilidad.
Justamente, este proyecto del grupo de investigación MIBIA ha orientado su mirada hacia el aumento de la digestibilidad de las proteínas y su valor nutricional, teniendo en cuenta investigaciones pasadas relacionadas con la alimentación animal, donde el equipo notó que la presencia de algunos microorganismos aumentaba la digestión, nutrición y ganancia de peso en los animales.
Con 25 años de experiencia y trabajo, el grupo MIBIA nació de un interés compartido en los procesos de fermentación con bacterias probióticas, levaduras y hongos filamentosos. El profesor Germán recuerda cómo, junto a Cristina, comenzaron a aprender y aplicar la fermentación metabólica para crear los primeros productos. Desde entonces, no han dejado de innovar. Iniciaron con la salsa de soya y el miso, condimentos que, aunque aún se importan desde otras partes del mundo, también se elaboran en el laboratorio MIBIA.

Cristina Ramírez, Yineth Viáfara y Germán Bolívar en el Laboratorio del Grupo de Investigación MIBIA.
Fuente: Fotografía por Angie Hurtado
“Fermentación, apliquémosla”, pensó Cristina, quien tuvo en cuenta el boom del nuevo siglo asociado al cambio en los hábitos alimenticios y la necesidad de proteínas alternativas y de origen vegetal, dada la expansión de consumidores más conscientes de sus decisiones alimentarias y las consecuencias de estas para la salud y el medio ambiente.
Además de tener una menor huella ambiental, las proteínas vegetales como legumbres, tofu, tempeh, seitán, entre otros alimentos, son altamente nutritivas y proporcionan nutrientes, fibra, vitaminas y minerales. Estas, a excepción de la soya y la quinua, tienden a carecer de alguno de los 9 aminoácidos esenciales, estructuras fundamentales de las proteínas que nuestro organismo no puede sintetizar por sí mismo y, por tanto, deben ser obtenidos a través de la dieta.
De este modo, el mundo se enfrenta a un nuevo paradigma, en el cual las alternativas basadas en plantas se han convertido en una opción a largo plazo. Según el Informe del Estado de Seguridad Alimentaria y Nutrición Mundial, la ausencia de mejoras en la seguridad alimentaria y el acceso inequitativo a dietas saludables, en especial, para los países de bajos ingresos, genera incertidumbre respecto a la posibilidad de alcanzar el objetivo de Hambre Cero en el mundo para el 2030. Para garantizar la seguridad alimentaria, ya no será suficiente la intensificación de la producción animal, pues se estima que la demanda mundial de alimentos se duplicará para el 2050 y, con ello, la presión sobre los ya escasos recursos.
Para Yineth, la investigación tiene un impacto positivo y directo sobre la seguridad alimentaria de países como el nuestro, que cuenta con un alto potencial para la producción de materias primas vegetales como legumbres y cereales. En sus palabras, “la gente ya no tiene esa solvencia económica para poder alimentar a sus familias, pero siempre tenemos los granos: frijoles, lentejas o arvejas y esa es la base de la alimentación de las familias, en especial, en los pueblos, donde se cultivan los alimentos en las propias casas”.
En América Latina y el mundo, el mercado de alimentos plant-based o basados en plantas ha crecido rápidamente. De acuerdo con el informe Plant-Based Foods Poised for Explosive Growth (Los alimentos basados en plantas están preparados para un crecimiento explosivo) de Bloomberg Intelligence, se estima que este mercado mundial aumentará su valor a 162.000 millones de dólares para 2030 (con respecto a los 29.400 millones que costaba en 2020), representando un 7,7 % del mercado mundial de proteínas para ese año. En el caso latinoamericano, este alcanzó un valor promedio de 1.05 mil millones de dólares en 2022, de la mano de un despliegue de dietas veganas, vegetarianas y flexitarianas, lideradas, en particular, por consumidores jóvenes impulsados por preocupaciones ambientales y de salud.
Por su parte, Cristina espera que este tipo de iniciativas no solo permitan una accesibilidad mayor de estos alimentos para las personas que por salud, convicción u otro motivo, deciden voluntariamente no consumir proteína animal, sino que también reduzcan los costos del levante animal, es decir, del proceso que incluye la alimentación, nutrición, sanidad y bienestar de los animales. La disminución de estos costos de producción y, por ende, del precio de venta de productos de origen animal, podría permitir que los alimentos sean más accesibles para las personas, diversificar las dietas, mejorar el perfil nutricional de los productos, mejorar las condiciones de vida de los animales y contribuir a la sostenibilidad ambiental.
Asimismo, para Germán, es necesario que surja una base tecnológica de apoyo, industrias e iniciativas de innovación local para la producción de proteínas vegetales, cuya producción cuenta con un fuerte potencial futuro, pero que aún aborda desafíos en términos de infraestructura, equipos, innovación tecnológica, visibilidad y educación de los consumidores sobre los beneficios de estas alternativas y su valor nutricional.