Seguimiento a Ómicron desde Univalle

El Laboratorio de Diagnóstico de Agentes Biológicos de la Universidad del Valle- LDAB realiza semanalmente la secuenciación genómica de aproximadamente 60 muestras del virus SARS-CoV-2, provenientes de pacientes con COVID-19.


Este trabajo, que hace parte del Programa Nacional de Vigilancia Genómica coordinado desde el Instituto Nacional de Salud - INS, busca hacer seguimiento a variantes virales como la Ómicron. Hasta ayer, 5 de enero, se reportaron de manera oficial 50 casos correspondientes a esta variante en el país, uno de ellos en Cali, según el muestreo de vigilancia rutinaria realizado en las últimas cuatro semanas a nivel nacional.


El LDAB, ubicado en la Sede San Fernando de la Universidad, es coordinado por la doctora en microbiología molecular e inmunología Beatriz Parra Patiño, profesora de la Escuela de Ciencias Básicas de la Facultad de Salud. Los experimentos de secuenciación del SARS-CoV-2 son realizados en este laboratorio por un equipo de expertos y estudiantes aprendices en biología molecular y bioinformática dirigidos por la posdoctorando Diana Carolina López.


“El Instituto Nacional de Salud se encarga de revisar y autorizar el ingreso de las secuencias genómicas, generadas por cada institución que hace parte del programa, a la plataforma del GISAID, que se utilizaba para monitorear el virus de influenza y ahora es un consorcio internacional que monitorea la evolución y las mutaciones del virus que produce el COVID-19; así se determina cómo se está comportando en tiempo real la transmisión y surgimiento de las variantes del SARS-CoV-2 por país, por día y por mes”, indicó la investigadora.


La GISAID -Global Initiative on Sharing All Influenza Data- es la mayor base de datos genéticos sobre el nuevo coronavirus y sus variantes a nivel global, lo que lo convierte en una importante fuente de consulta e información para los investigadores, las empresas farmacéuticas y de reactivos diagnósticos, y las instituciones de salud y vigilancia epidemiológica en todo el mundo.


La mayoría de las muestras procesadas en el LDAB de Univalle proceden de IPS Públicas y Privadas de Cali y algunas del Valle del Cauca. “Se están procesando alrededor de 100 muestras por día para prueba PCR, triplicando el número de las que se hacían antes del inicio del cuarto pico y con una positividad que ya sobrepasa el 50%”, expuso la profesora Beatriz Parra.

Sandra Cano, nueva Directora de Extensión y Educación Continua

La profesora e investigadora de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática Sandra Liliana Cano Moya se posesionó como directora de extensión y educación continua ante el profesor Rubén Darío Echeverri, vicerrector administrativo con funciones delegadas de rector.

El acto se llevó a cabo este martes 4 de enero de 2022, en el Salón del Consejo Académico en la Ciudadela Universitaria de Meléndez.

En el acto además estuvieron presentes el secretario general Luis Carlos Castillo Gómez, la directora de Infraestructura Viviana Castillo Ruiz y el director de la Oficina de Informática y Telecomunicaciones William Sánchez Peña.

El vicerrector Rubén Darío Echeverri destacó que "la profesora Sandra Cano se ha preparado para asumir esta dirección, que responde a uno de los ejes misionales de nuestra institución. Ella estuvo el año pasado en calidad de directora encargada durante un breve tiempo. Esta tarea que la Dirección Universitaria le asigna a ella es esencial. La extensión es un elemento absolutamente poderoso para generar impacto de diferentes maneras en nuestra sociedad".

Durante el acto de posesión, la ingeniera Sandra Cano manifestó que la Dirección de Extensión y Educación Continua debe ser la ventana de proyección de la Universidad, que no solo hace presencia en Cali, en los campus de Meléndez y San Fernando, sino en diferentes puntos focales en la región desde donde se conecta con los estudiantes, egresados y las fuerzas vivas de cada municipio. Univalle tiene una enorme capacidad para gestionar proyectos de gran potencial, articulados con las necesidades del medio.

“La Dirección de Extensión y Educación Continua le permite a la universidad ir hacia otros aspectos que la parte académica investigativa no lo hace. Nos permite llegar a la sociedad con actividades de extensión, proyectos y otras alternativas que permiten trabajar la extensión social. Una de las principales labores en este cargo es fomentar y coordinar todas las actividades de educación continua en la Universidad, para que cada una de nuestras unidades académicas, facultades y sedes puedan potenciar todo ese trabajo” señaló la profesora Sandra Cano.

“Una tarea muy importante es el diseño e implementación del sistema de extensión. En este caso, una de las tareas que llevé a cabo en mi encargo anterior fue avanzar en ese diseño. La Dirección de Extensión ya cuenta con una propuesta, la cual se llevará para su aprobación ante el Consejo Superior”, agregó la funcionaria.

Sandra Liliana Cano Moya es Ingeniera Civil y Especialista en Estructuras de la Universidad del Valle, Magíster en Ingeniería Civil de la Universidad de Los Andes, Facility BIM Manager de la Universidad Internacional de la Rioja y doctora (Ph.D.) en Ingeniería de la Universidad del Valle.

Ha dirigido numerosas tesis de pregrado y posgrado, ha sido evaluadora de proyectos y ha participado en diversos eventos de carácter científico y de divulgación. Así mismo ha publicado diferentes artículos en revistas indexadas.

Estudiantina le cantó a los Años Dorados

Los integrantes de la Estudiantina de la Universidad del Valle tuvieron una aplaudida presentación en el Festival de los Años Dorados que se realizó este 30 de diciembre, desde las 3:00 p.m en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura.

Abuelos y abuelas de las diferentes comunas del distrito de Cali se deleitaron con el repertorio de música andina y coral que interpretó esta agrupación artística, que estuvo compuesto por bambucos, pasillos y otros ritmos del folclore latinoamericano.

Durante más de media hora los asistentes a este evento escucharon de manera atenta las canciones que estos músicos interpretaron, acompañándolos con sus aplausos. Incluso algunos abuelos cantaron temas como “La ruana”, el cual hizo parte del repertorio.

El director de la Estudiantina Univalle Andrés Felipe Cobo Rivera expresó que espacios como los que se abrieron durante esta edición de la Feria de Cali permiten destacar el trabajo artístico y cultural que se gesta desde las aulas de la Universidad del Valle, permitiendo conectar con todos los públicos y llevarles una muestra del talento presente en el Alma Mater de los vallecaucanos.

Espacios como este hicieron parte de la agenda de inclusión de diferentes poblaciones que promovieron la Feria de Cali y Corfecali, bajo una programación destinada a niños, mujeres, LGBTQI+, personas en situación de discapacidad, afrodescendientes, indígenas, entre otros.

El grupo cultural Estudiantina Univalle nació en el año 1968 como apoyo musical del Grupo de danzas en la parte de música andina colombiana, la cual tiene un formato de cuerdas vientos y percusión menor. Este grupo cultural dejó de existir en el año 1998 con la desaparición de la entonces Decanatura de Cultura. Este proyecto artístico y cultural fue retomado por el maestro Andrés Felipe Cobo Rivera, quien lideró la consolidación de esta agrupación en 2017.

Desde esa fecha la Estudiantina ha ganado en diferentes concursos a nivel regional y nacional gracias al talento y dedicación de sus integrantes.

Gran velada artística en la Loma de la Cruz

La presencia fulgurante de Univalle en la 64ª Feria de Cali tuvo esta vez como escenario el emblemático Parque Artesanal Loma de la Cruz que vibró este miércoles 29 de diciembre por más de cinco horas con presentaciones artísticas que incluyeron danzas folclóricas de Cali y Yumbo, grupos musicales de Buga y Tuluá y la estudiantina que interpretó un variado repertorio de música colombiana con más de cien artistas en escena, en un show que contó con una óptima disposición de luces y sonido.

Luego de participar en el Salsódromo, en Las fiestas de mi Pueblo y en el desfile de Cali Viejo, el Grupo de Danzas Carmen López de la Universidad del Valle que cumplió 53 años de vida puso a vibrar a los asistentes al teatrino de la Loma de la Cruz. El Carmen López se presentó hace apenas unos meses en la folkloriada mundial realizada en Rusia. La coordinación de la velada artística estuvo a cargo de Emerson Castañeda, director de la Agrupación Carmen López y profesional del Área Cultural de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario.

La agrupación Kayarí de la sede Tuluá de Univalle interpretó melodías latinoamericanas que hacen parte de su amplio repertorio de música andina, mientras que de la Sede Buga, que cuenta con un programa profesional en música, llegaron ensambles de rock y salsa que pusieron a bailar al público que colmó el icónico espacio de la cultura caleña.

Desde Yumbo, un nutrido grupo de bailarines integrantes de Herencia Mestiza danzó al ritmo de músicas del Pacífico y el altiplano interpretadas por la agrupación Macondo. Luciendo vistosos trajes representativos de distintas zonas de Colombia, la agrupación cautivó la atención no solo de los adultos presentes sino también de una gran cantidad de niños que acudieron con sus padres a ver el espectáculo. Lugareños y visitantes han podido apreciar así múltiples manifestaciones musicales y dancísticas interpretadas con alto nivel de ejecución dada la experiencia y nivel de formación de los artistas.

“Sin duda esta es una gran plataforma mediática y de proyección social de la universidad y esperamos seguir haciendo parte de la feria de Cali porque contamos con un amplio patrimonio cultural constituido por más de 30 agrupaciones artísticas, algunas de las cuales superan medio siglo de creadas”, expresó el vicerrector de Bienestar Universitario, Guillermo Murillo.

También la ciencia, la tecnología y la innovación hicieron presencia en la Feria de Cali con la Carpa de Melquiades liderada por la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas que por tres días abrió sus puertas a niños, jóvenes y familias para que apreciaran una completa muestra de experimentos científicos, cada uno con detallada orientación didáctica por parte de docentes y estudiantes de Univalle, que por la forma sencilla y a la vez profunda de explicar los eventos científicos, logran incentivar la curiosidad y la reflexión del público de todas las edades sobre fenómenos científicos, algunos de ellos luego de esta experiencia decidirán emprender en el futuro el estudio de la ciencia en sus distintos campos.

La participación de la Universidad del Valle se cumplirá hasta el 30 de diciembre, último día de la Feria de Cali con presentaciones en la Gran verbena salsera de Oriente y en el Festival de los Años Dorados en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura.

Lluvia de aplausos para Univalle en Carnaval de Cali Viejo

El talento, la creatividad y la diversidad de la Universidad del Valle siguen haciendo parte de la Feria de Cali 2021. Los artistas de las diferentes sedes de la institución continúan participando en los diferentes espacios del evento de fin de año más esperado en Colombia.


La lluvia que cayó después del mediodía del pasado 28 de diciembre no fue impedimento para que los estudiantes de la Universidad del Valle hicieran parte del Desfile de Carnaval de Cali Viejo.

Aunque parecía que las nubes, que desde tempranas horas de la mañana se habían asentado en el cielo caleño, no se irían el ánimo de los bailarines de las sedes Cali y regionales, así como el de los integrantes de la orquesta no decaía. Unos aprovecharon la ocasión para descansar del trajín que por estos días han tenido, otros ajustaban su maquillaje y sus trajes, mientras otros se hidrataban.

El desfile, que estaba previsto para iniciar a las 2:00 p.m., arrancó casi una hora y veinte minutos después. Casi a las 5:00 p.m cuando la comparsa de la Universidad del Valle se alistó sobre el tramo de la autopista suroriental que se había destinado para organizar el desfile.

Y así, a pesar de los charcos que había en la vía, de las gotas de lluvia que caían de vez en cuando, el ánimo de los artistas no decayó. Con los zapatos mojados y con algo de frío ellos salieron a darlo todo, a sonreírle a las personas que desde los costados del recorrido, en las tarimas, en las vallas, gritaban a coro el nombre de la institución mientras veían pasar la carroza que transportaba a los músicos, seguidos de los bailarines y sus trajes coloridos.

Esa es la energía que se vive al experimentar el carnaval, una oportunidad para vivir un momento alegre, colorido, que permite apreciar lo mejor de las manifestaciones culturales de nuestro país, la creatividad de nuestros artistas y artesanos.

“Es importante que una institución de educación superior como Univalle haga parte de este evento, que es uno de los mejores y más esperados de la Feria de Cali. El Carnaval de Cali Viejo muestra todo lo que es nuestro saber ancestral y cultural, nuestros principios y valores, por eso nuestra universidad como madre nutricia del saber debe estar presente en estos espacios”, mencionó Francisco Emerson Castañeda del Área de Cultura de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario.

Esta edición del Carnaval de Cali Viejo se denominó “Cali, Luz de un Nuevo Cielo”, con un despliegue de personajes representativos de la idiosincracia caleña como Piper Pimienta, Amparo Arrebato la reina eterna de la ciudad Jovita Feijó, que alegraron a los asistentes al desfile.

Como destaca la página oficial de la Feria de Cali, este desfile es una puesta en escena llena de fantasía, creatividad, música y mucho color, a través de la cual distintas organizaciones culturales preservan la memoria histórica de la ciudad.

Este desfile se realiza cada 28 de diciembre,como parte de la Feria de Cali. En él se hace homenaje a los personajes míticos, la riqueza étnica que habita nuestra tierra y se resaltan aquellos elementos que componen la identidad de caleños y caleñas.

En esta ocasión el Desfile de Carnaval de Cali Viejo se realizó sobre la Autopista Suroriental, desde la carrera 32 hasta la Carrera 39, luego tomó la calle 9 y finalizó en la Escuela Nacional del Deporte.

En total participaron más de 2.500 artistas y más de 30 comparsas que animaron los corazones de los caleños y los turistas, nacionales o extranjeros, que acudieron de manera masiva a este espacio imperdible de la Feria de Cali.


Para recordar:

* La Carpa de Melquiades seguirá en funcionamiento hasta este 29 de diciembre de 2021 en Ciudad Alegría, ubicada en el Antiguo Club San Fernando. La entrada es libre.

* Este 29 de diciembre la Universidad del Valle se toma el Parque Artesanal Loma de la Cruz desde las 3:00 p.m. Habrá actividades de narración oral, presentaciones de las agrupaciones Herencia Mestiza, Son del Pacífico, la Estudiantina, las danzas del Grupo Carmen López, entre otros.

 

Carpa de Melquíades abrió sus puertas

La ciencia también tiene su lugar en la Feria de Cali 2021, gracias a la tradicional Carpa de Melquíades que organiza la Universidad del Valle y que este año se podrá apreciar hasta el 29 de diciembre.

Los interesados en vivir una experiencia diferente en esta época de fin de año, podrán disfrutar de este espacio que está ubicado en el predio del Antigüo Club San Fernando, donde funciona la Carpa de la Alegría.

La Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de Univalle, unidad académica encargada de la organización del evento, tiene preparadas diversas actividades en las que participan más de 160 estudiantes y docentes de Biología, Física, Matemáticas, Química e Ingeniería. Este equipo de personas se encargará de explicarle de manera didáctica a los visitantes de la Carpa cómo es que la ciencia está presente en todo lo que vemos, oímos, tocamos, olemos, probamos y hasta pensamos.

Hay actividades para todas las edades. Los más pequeños podrán pasar un rato agradable en un espacio destinado para que tengan sus primeros acercamientos con las matemáticas. Allí, a través de juegos y actividades, podrán conocer más sobre los números y las figuras geométricas.

En el stand destinado a la química los visitantes podrán conocer sobre reacciones químicas, aprender cómo es que se extraen los aceites esenciales que están presentes en ingredientes como la canela. Incluso pueden aprender un sencillo experimento casero, donde con agua y hojas de repollo morado pueden saber cuál es el pH (escala que mide el grado de acidez o alcalinidad de una sustancia) de algunos líquidos que podemos encontrar en nuestros hogares.

En la zona destinada a la biología los asistentes podrán conocer más sobre los ecosistemas, su preservación y la importancia para la biodiversidad; así como saber más sobre hongos, insectos, crustáceos, entre otros.

En total, los organizadores de la Carpa de Melquíades tienen preparadas más de 50 muestras que comprenden temáticas como Biodiversidad, Experimentación Sonora, Acertijos Matemáticos, Ondas, Electromagnetismo, Óptica y Mecánica.

Como parte de las actividades que se podrán experimentar en Ciudad Alegría, también se pueden encontrar con actividades coordinadas por la Secretaría de Movilidad de la Alcaldía de Cali, el Laberinto sensorial del Instituto de Niños Ciegos y Sordos, show de títeres, entre otros.

Fechas: diciembre 27, 28 y 29
Lugar: Ciudad Alegría: Calle 5° entre carreras 36B y 37ª (antiguo Club San Fernando, frente al Hospital Departamental)
Horario: 10:00 a.m. a 6:00 p.m.
INGRESO GRATUITO

Sedes de Univalle desfilaron en La Fiesta de mi Pueblo

El Sistema de Regionalización de Univalle participó en ‘La Fiesta de mi Pueblo’, un tributo a la vallecaucanidad que engalanó la Feria de Cali con las diversas tradiciones artísticas y culturales de los municipios del Departamento. El desfile se realizó este domingo 26 de diciembre.

Las sedes de Pacífico, Yumbo y Norte del Cauca hicieron parte de la comparsa de Univalle en este desfile, en el que también hizo gala la carroza 'Alma Máter' de la Universidad.

"Es muy satisfactorio que los asistentes a los escenarios de la Feria de Cali puedan apreciar el talento y la diversidad de manifestaciones artísticas y culturales que tenemos en Cali y en nuestras sedes regionales; nos abre una ventana para dar a conocer el trabajo que estamos adelantando con todos nuestros estudiantes" manifestó el vicerrector de Bienestar Universitario Guillermo Murillo.

"Convocamos a estudiantes de las sedes, quienes acudieron al llamado que les hizo la Vicerrectoría de Bienestar Universitario. Con ellos preparamos varias coreografías acordes a las zonas donde hace presencia la Universidad; participamos con una muestra dancística de las regiones del Pacífico, Nariño y el norte del Valle del Cauca, zona que tiene influencia paisa.", indicó Francisco Emerson Castañeda, coordinador de Cultura de la Vicerrectoría de Bienestar.

Mientras los músicos tocaban desde la carroza Alma Mater de la Universidad del Valle los jóvenes de las sedes desfilaron mostrando las riquezas artísticas de sus zonas de procedencia, así como sus destrezas en el baile.

"Este tipo de eventos permiten vernos como una sola Universidad, contando con la participación de varias sedes. La sociedad caleña y colombiana asistente a este evento pudo presenciar la rica representación cultural que está presente en nuestra institución. Es importante que en Cali y el Valle del Cauca se sigan promocionando y fortaleciendo este tipo de encuentros que permiten mostrar identidad cultural y generan sentido de pertenencia e identidad", añadió el coordinador de Cultura de Univalle.

‘La Fiesta de mi Pueblo‘ permitió que los asistentes a la Feria de Cali conocieran las manifestaciones tradicionales del Valle del Cauca. Más de 27 municipios estuvieron presentes en este gran desfile cultural, compuesto por 13 carrozas y 40 comparsas. Bailarines de los grupos 'Son del Pacífico' de la Sede de Univalle en Buenaventura, y 'Herencia mestiza' de Yumbo, entre otros, danzaron con orgullo en esta gran fiesta.

"Durante más de dos semanas estuvimos en ensayos intensivos en los que participamos estudiantes de diferentes sedes, que vinimos hasta Cali a ensayar día, tarde y noche para entregarles a los asistentes esta presentación. Ya era hora de que se tuviera en cuenta a Univalle en la Feria de Cali, pues la Universidad es una de las madres de la educación en la ciudad y me parece genial que se le diera esta oportunidad", expresó el estudiante Cristian Camilo Castro Vergara, estudiante de Administración de Empresas de la Sede Norte del Cauca y uno de los bailarines que desfiló en la Fiesta de mi Pueblo.

Este desfile fue organizado por la Gobernación del Valle del Cauca, como una oportunidad para mostrar en la Feria de Cali todas las manifestaciones artísticas y culturales de los demás municipios del departamento. Durante “La Fiesta de mi pueblo” desfilaron comparsas de Ansermanuevo, Tuluá, Buga, Riofrío, Caicedonia, Buenaventura, El Dovio, Sevilla, Cartago, Toro, entre otros, así como representantes de las comunidades de Nariño, Huila y Cauca, así como de Venezuela.

El Gobierno del Valle del Cauca también hizo parte de este desfile con las carrozas de Indervalle, Inciva, CVC, Infivalle, Industria de Licores del Valle, Colombina, Departamento de Hacienda y la Carroza Valle Invencible, entre otras.

Univalle en el Salsódromo 2021

Los grupos culturales de la Universidad del Valle hicieron parte del desfile del Salsódromo, evento con el cual se dio apertura oficial a la Feria de Cali 2021, esta vez de manera presencial.

En total fueron más de 200 miembros de la comunidad universitaria quienes desfilaron en este evento, provenientes de las sedes de Cali, Pacífico, Yumbo, Norte del Cauca, Buga y Tuluá. Ellos hicieron parte de los más de 2600 bailarines de 53 escuelas de salsa que deleitaron a los ciudadanos y a los turistas nacionales y extranjeros que asistieron al evento.

El derroche de energía, el colorido de los vestuarios, la precisión de los movimientos, la alegría y energía de los bailarines son algunos de los elementos que hacen que el Salsódromo sea uno de los eventos más importantes de la Feria de Cali.

Y en esta ocasión no era para menos. Esta era la oportunidad para volver a vivir la Feria más esperada del fin de año en Colombia, ya que por motivos de salud pública a causa de la pandemia tuvo que realizarse de manera virtual en 2020.

“Este es un acontecimiento importante para nuestra institución. Por la Universidad del Valle han pasado y se han graduado muchos bailarines y artistas; siempre habíamos tenido el sueño de representar a nuestra institución en la feria. Hoy se nos hizo realidad. Creo que a futuro vamos a estar acompañando y participando en muchos más espacios en este evento, porque la universidad además de ser academia, también es arte y cultura” manifestó Francisco Emerson Castañeda, coordinador del área de cultura de la Vicerrectoría de Bienestar Universitario.

Se requirieron muchas horas de ensayo, que permitieron que la Universidad del Valle se luciera en este colorido desfile.

“Empezamos a prepararnos meses atrás. Cuando nos dijeron que la universidad iba a participar en los espacios de la Feria convoqué a varios actores de la institución, entre ellos el director de la orquesta Frank Rojas y el director de la selección de salsa Brando Pérez. Con ellos iniciamos una carrera maratónica para hacer las convocatorias, elegir el personal, armar el presupuesto, diseñar y confeccionar los vestuarios. Nuestros ensayos se hicieron hasta altas horas de la noche”, agregó Castañeda.

“Nuestros ensayos fueron bastante arduos. Trabajamos desde hace varios meses en este ensamble, utilizando los espacios de la universidad, con los bailarines y la orquesta de la institución como siempre lo he dicho, talento totalmente univalluno para ofrecérselo con todo el cariño a nuestra ciudad”, expresó el director de la Orquesta Univalle Frank Rojas.

Los integrantes de la Orquesta Univalle estuvieron en la carroza “Alma Mater”, que fue diseñada por artesanos nariñenses, representando el colorido y la diversidad cultural que caracteriza a la institución.

“Estuvimos en la carroza con música en vivo y en un ensamble con los bailarines de salsa. Tocamos tres canciones, una de ellas inédita, original de la orquesta, que se llama ‘Valentín Pachanga’, alusiva a esas personas que a pesar de que todo pueda estar mal, así la ciudad atraviese situaciones complejas, siempre hacen las cosas de manera positiva con la mejor energía”, agregó Frank.

Para conocer las actividades de Univalle en la Feria de Cali

Univalle participa en diseño del Primer Observatorio Ambiental para una comuna en Cali

Univalle presentó el diseño del Observatorio Ambiental de la Comuna 22, qué se convertirá en el primero de este tipo en la ciudad.

La socialización, liderada por la profesora Marcela Navarrete de la Escuela de Ingeniería de Recursos Naturales y del Ambiente, se llevó a cabo la semana pasada ante las directivas del DAGMA, representantes de la Alcaldía de Cali, Emcali, Camacol, miembros del Comité Ambiental de esta Comuna y profesores de otras instituciones de Educación Superior invitadas a participar del proyecto.

"Esta Comuna tiene unas características físicas especiales que están mandadas a conservar, preservar y restaurar. Hay que destacar que sus habitantes llevan más de diez años empoderados del tema, son una comunidad consciente de que tienen un pulmón, agua y el hábitat de muchas especies que no se encuentran en las demás comunas”, indicó la directora del Dagma Francy Restrepo..

“Esta es una estrategia en la que la comunidad reconoce su propio territorio y con base en él formula una propuesta. Cómo autoridad ambiental tenemos que aprovechar esas oportunidades y potenciarlas, y nada mejor que hacerlo de la mano de la academia. Además, la iniciativa se enmarca en el Cambio Climático, en Cali Inteligente y Cali Ciudad Distrito”.

“Esperamos que con estas mediciones,en un corto plazo, empecemos a tomar medidas e intervenciones para mejorar estos ecosistemas y esa es una apuesta para las futuras generaciones”, finalizó la funcionaria.

El observatorio está planeado para desarrollarse en tres etapas o momentos: el primero, se dedicó exclusivamente al desarrollo de la plataforma tecnológica, que incluirá aspectos como la vinculación de la participación ciudadana al Observatorio, expresada en reportes a través de dispositivos móviles.

El segundo momento generó una batería de 106 indicadores con sus respectivas fichas técnicas, a los que se hará seguimiento. Esto permitirá medir a lo largo del tiempo la calidad ambiental, su progreso o deterioro en la Comuna 22. Aquí se trabajaron componentes como el recurso hídrico, la salud ambiental, la calidad del aire, el clima fluido, la biodiversidad, los residuos sólidos y peligrosos, el ordenamiento territorial y la producción y consumo sostenible de energía.

En el tercer momento crean alianzas. Uno de los principales objetivos de esta socialización- que se llevó a cabo con la participación de instituciones que producen información relacionada con el tema, como el Dagma y Emcali, entre otras- fue consolidar una red que dará soporte y sostenibilidad al Observatorio.

"En la etapa actual, el proyecto formula desde el punto de vista conceptual y metodológico el Observatorio Ambiental de la Comuna 22; es decir, pone en detalle qué se requiere, por qué se hace, para qué se hace y cómo se hace. Hemos generado un manual de usuario para que en la etapa siguiente cualquier institución lo ponga a funcionar.

La comuna 22 cuenta con un nivel de información y de formación altos, lo que permite a sus habitantes valorar lo que tienen. Esta es la comuna con mayor calidad ambiental, pero los procesos de urbanización están empezando a hacer mella en esa valiosa matriz ecosistémica, entonces los habitantes de la Comuna decidieron, desde hace tiempo, trabajar en la consolidación de un Observatorio Ambiental", señaló la profesora Marcela Navarrete.

Univalle fue elegida por el Dagma para operar el diseño de este Observatorio gracias a su experiencia en este tema, pues su Área de Gestión Ambiental cuenta con el Observatorio de Conflictos Ambientales Urbanos. Varios grupos de investigación de esta institución, más de 10 docentes de diferentes facultades e investigadores de otras instituciones de Educación Superior, como la Universidad de Zaragoza en España, la Autónoma de Occidente, la Católica, la Javeriana y la San Buenaventura han apoyado este proyecto.

Palabras del egresado Andrés Mompotes durante la Ceremonia de Grados

El egresado de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad del Valle Andrés Mompotes Lemos, actual director del periódico El Tiempo, fue invitado a la Ceremonia Solemne de Grados a dar unas palabras a los nuevos egresados de la institución.

La Dirección de Comunicaciones comparte con la comunidad universitaria las palabras que este egresado compartió con los asistentes a la ceremonia.


Cali, diciembre 17 del 2021

Buenas tardes. Un saludo especial a todas las personas que reciben su grado, a sus familiares, a la comunidad académica y al rector, Édgar Varela, por su invitación para permitirme ser parte de este momento tan especial, en este estadio acostumbrado a acumular emociones e historias que hacen parte de la ciudad.

Hoy vengo, orgulloso y agradecido, a hablarles de los regresos.
De la importancia de volver.

De volver para reflexionar sobre las raíces de lo que somos, de retornar para darles nuevos significados a las experiencias que nos definen, de regresar en los recuerdos para acariciar la atmósfera de momentos que, como este, ustedes tienen el privilegio de respirar esta tarde envueltos en el aroma de los sueños que se cumplen y de los que se vienen por realizar.

En mi caso, uno de esos regresos ocurrió un día de febrero de 1994. En ese entonces, volví a Cali convertido en corresponsal de EL TIEMPO. Mi primer gran reto profesional. Siete meses antes había puesto en pausa mi último semestre de comunicación social en esta, nuestra universidad, para viajar a Bogotá y vincularme a la primera escuela de periodismo del diario.

Me había ido con un morral lleno de deseos de escribir para contar realidades y había regresado con la certeza de que no hay nada más difícil que pretender abarcar la realidad solo con las palabras.

Eso lo constaté a las pocas horas de haber aterrizado en Cali, ahora con carné de periodista. Mi primera asignación, al día siguiente, fue ir a registrar la herida dolorosa que el río Fraile había abierto, con una espesa y ruidosa avalancha, en un costado del municipio de Florida.

Muchas cosas se quedan para siempre de momentos como ese. El dolor de los sobrevivientes por sus muertos y la desesperanza de quienes escarbaban en el barro en busca de algún vestigio de lo que fueron viviendas habitadas por ilusiones. Y un dato anecdótico que, contado ahora, puede sonar tan curioso como siniestro. Mientras caminábamos con dificultad sobre esa sopa oscura de fango un grito advirtió a lo lejos: ¡Avalancha, avalancha!

Al principio, ese grito no movió ni un centímetro a quienes estábamos parados sobre las ruinas frescas de la tragedia. Pero a esa primera advertencia, de una voz masculina, se sumaron otras, de voces más jóvenes y distintas. Allí fue cuando salió corriendo el primero. Hacia cualquier lado para alejarse del miedo. A él lo siguieron otros. En pocos segundos, los que huíamos en manada ni siquiera mirábamos hacia atrás para no ver las fauces del río enfurecido. Cuando nos sentimos a salvo, la verdad nos humilló: todo era mentira.

Nunca hubo una nueva avalancha. Ni indicios de ella. A estas alturas no importa siquiera cuál fue el origen de esa alerta sin fundamento. Lo que importa es que al volver a ese recuerdo he podido reconocer la verdadera estampida que estuvo a punto de devorarnos esa mañana: la del alud de fango que nace de una mentira esparcida en cadena.

¿Y por qué regresar a ese momento se hace tan relevante en este ejercicio de la memoria? Porque se enlaza con uno de los desafíos que encaramos sin remedio y que ustedes, especialmente, tendrán que enfrentar en el camino de construir las metas que tienen por delante, con la obligación de aplicar esas máximas del conocimiento académico y el método científico que se sustentan en la observación, el análisis, la confrontación y la verificación de los hechos para darle sentido a la verdad.

Ese reto, que es capaz de hacer ver como una parodia inofensiva aquel rumor de la avalancha mentirosa, es el de combatir el poder destructor de las noticias falsas y realidades artificiales, que se esparcen por las redes sociales y ecosistemas digitales con una velocidad de contagio superior a la de cualquier pandemia.

En este instante inolvidable de sus vidas, sentados frente a la inminencia de un futuro emocionante, ustedes no pueden olvidar que han sido formados para ser un antídoto contra ese virus.

Ahora tienen la misión superior de salir a la sociedad a defender esa búsqueda de la certeza que se construye a partir de la capacidad de discernimiento y la consulta de fuentes confiables. Herramientas que proceden del saber universitario y que trascienden el ámbito académico si se aplican en cada momento de la vida diaria.

Dar esa pelea no será fácil. La velocidad con la que se propaga una noticia falsa a través de las redes sociales es superior, por mucho, al ritmo paquidérmico de una noticia confirmada y confiable. Estudios que usan modelos estadísticos sostienen esa tesis al medir el origen de las interacciones, es decir al cuantificar el crecimiento exponencial que adquiere una noticia mentirosa en las conversaciones sociales y al identificar la carga de emotividad que es capaz de provocar. Eso es lo que buscan los algoritmos, con su olfato entrenado, para hacer que una información sea más visible que otra. Ese vértigo es el que provoca el contagio social.

El otro ingrediente que favorece esta cascada de destrucción de la verdad es que muchas personas no solo se sienten atraídas por las noticias falsas debido a sus técnicas fantásticas, de hecho al primer contacto no tienen cómo saber si son ciertas o no, se sienten seducidos por ellas por otra razón, porque son las que más reivindican sus miedos, preferencias e ideologías, las cuales comparten con sus entornos de conversación más cercanos. Es decir, porque son las que replican cómodamente su visión del mundo.

Y el mundo es una amalgama de colores que es imposible explicar y comprender usando únicamente tonos de blanco y negro. Mantener esa urgencia de descubrirlo y confrontarlo, exponiéndose a las ideas contrarias, disruptivas y novedosas es algo que caracteriza la experiencia del universitario en cualquiera de sus niveles y en cualquiera de los títulos a los que esté aspirando, pero especialmente en los años del pregrado, que son como el primer paso a la adultez.

A esos años hay que volver cuantas veces sea necesario para recordar esa curiosidad, sin prejuicios, que le da forma al conocimiento. Volver para refrendar esa actitud que permite evolucionar en nuestras ideas. Repasar cómo era eso de descubrirnos en el diálogo con los otros, iguales a nosotros pero distintos. Todo eso que sucede en los rincones de las cafeterías y territorios de la universidad dispuestos para los encuentros presenciales, el eco de las voces y las miradas intensas de las discusiones frente a frente, esas que la pandemia intentó arrebatarnos durante meses interminables.

De mi ejercicio de la memoria para enaltecer esos momentos, ocurridos hace tres décadas, me llega el calor de las discusiones con las ventanas abiertas en el edificio 383 de la sede de Meléndez -corazón de la Escuela de Comunicación Social-, las reflexiones punzantes de profesores como Jesús Martín-Barbero que eran capaces de sacudirnos del sopor de la tarde en nuestros asientos, la oportunidad de escribir reseñas literarias para La Palabra -el periódico símbolo de la Universidad que estaba recién creado- y las tertulias improvisadas con compañeros que eran una mezcla de universos y estratos tan disímiles como maravillosos mientras Cali y el país enfrentaban el estallido de las bombas del narcotráfico, los asesinatos de líderes políticos, la urgencia de una nueva constitución y las protestas estudiantiles que salían en busca de un camino distinto, en busca de futuro.

La herencia de esas experiencias, sumada a otras tan fundamentales de años previos y posteriores, hacen parte de lo que me trajo de regreso aquí, agradecido con la universidad y sus maestros, con el orgullo y la responsabilidad de ser el director general de un periódico de 110 años de historia, que no solo se ha consolidado como el diario más influyente del país, sino que además es el medio colombiano con la mayor audiencia en internet. Y hago referencia a esta característica digital de EL TIEMPO no para hacer la enumeración de un dato, sino para hacer notar la importancia de aprovechar el enorme potencial de la web y de las redes sociales en beneficio de la democracia y la masificación del conocimiento, pero sin dejar de advertir los riesgos y las perversiones que se derivan de la inadecuada instrumentalización de sus promesas en una era en la que estamos expuestos a toneladas de información, como nunca antes.

Solo en un minuto de lo que llevo pronunciando estas palabras han sido subidas más de 500 horas de video a Youtube, hubo 575.000 trinos en la red social que dio origen a la palabra tuitear, Facebook Live recibió 44 millones de visitas y los usuarios de Tik Tok vieron 167 millones de videos. Ese es el tamaño de la información a la que se enfrenta cada individuo con una responsabilidad ética que no puede descargarle toda la culpa a un algoritmo, sino que debe empezar por reconocer sus faltas por no hacer uso de una actitud crítica que permita el filtro de todo lo que le llega por los canales digitales. Se trata entonces de reconocer que el vector del virus de la desinformación es cada persona y que cuando esta comparte una noticia mentirosa, porque a su vez se la compartió un amigo o un familiar, tiene tanto o más poder que el de la visibilidad inicial que le dio una máquina de inteligencia artificial.

La tarea es encarar esa avalancha de lodo. No se puede huir de ella como lo hicimos despavoridos quienes hace ya casi 28 años pretendíamos salvarnos de un falso alud de barro y piedras en las riberas del río Fraile. Hay que enfrentar ese “lodo tóxico”, como lo llamó hace poco María Ressa al recibir el premio Nobel de paz, tras fustigar a los gigantes globales de internet por infectar a la gente con miedo y odio. Transformar esa realidad implica, por lo tanto, que cada individuo se asuma como sujeto manipulable para empezar a combatir esa premisa con un criterio que confronta y busca fuentes ciertas antes de dejarse llevar por el instinto de sus emociones y juicios previos.

Enfrentados al dios implacable de la velocidad digital, a la inexorable avalancha de la inteligencia artificial, a la cosmología omnipresente del algoritmo, no queda más remedio que volver con urgencia a la certeza de lo humano. No para rebelarse en tribus que solo se aferran a la nostalgia del pasado, sino para llenar de sentido a este mundo de la automatización imparable, para dotarlo de alma y cuerpo, de solidaridad y empatía, de esa auténtica noción de la realidad que se alimenta de los hechos.

Es decir, para iluminar con la ética y la verdad los lugares inciertos hacia donde vamos.

Muchas gracias.