¡Un motivo para volver! Es la consigna con la cual, la Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle convoca a todos sus egresados al I Encuentro, el sábado 27 de octubre de 10:00 a.m. a 6:00 p.m., en el campus San Fernando.
Este evento será la oportunidad para compartir de nuevo con amigos, profesores, funcionarios y recordar gratos momentos que marcaron significativamente una de las épocas más importante de sus vidas.
En el encuentro los egresados podrán asistir con su grupo familiar ya que se planearon actividades especialmente para ellos, como lo es una muestra empresarial, una feria gastronómica, danza, teatro, música y zona de juegos infantiles.
Este Encuentro de Egresados busca permitir la comunicación entre distintas generaciones de docentes y profesionales, egresados de nuestros programas y sus familias, promoviendo la amistad y el colegaje, preservando también el vínculo con la Facultad y la Universidad.
Así mismo, busca generar espacios donde los egresados puedan presentar sus iniciativas empresariales a través de la Muestra Empresarial, abierta al público desde el viernes 26 de octubre, de este modo se apoyará su desarrollo como emprendedores.
“Nuestros egresados son parte esencial en el desarrollo y progreso de las organizaciones, la Universidad y las comunidades”, expresó la docente Gilma Sánchez Zúñiga, Coordinadora del Programa de Egresados de la Facultad de Ciencias de la Administración del Univesidad del Valle.
La entrada al evento es libre con previa inscripción aquí https://goo.gl/r8ruu7
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Teléfono: 3212100, ext. 7719
El rector de la Universidad del Valle Edgar Varela Barrios, juntos a otros rectores de instituciones de educación superior del país, participó este miércoles 10 de octubre de la marcha por la educación superior pública que se adelantó en Bogotá.
Estudiantes y profesores universitarios salieron de manera masiva a las calles de las grandes capitales del país para exigirle al Gobierno Nacional más recursos para financiar la educación superior pública en Colombia.
Se estima que cerca de 400 mil estudiantes en todo el país salieron este miércoles a protestar por el déficit en la educación pública que afecta a miles de jóvenes. Piden una adición de 4,9 billones al presupuesto para el 2019 y que se destinen 700.000 millones para ciencia y tecnología.
En Bogotá las manifestaciones salieron de diferentes puntos. La Avenida Caracas y la carrera 30 fueron los ejes principales de las movilizaciones. Los recorridos partieron de las sedes del SENA, la Universidad Nacional, la Distrital o la Javeriana y tuvieron como destino la Plaza de Bolívar.
En Cali, se estima que más de diez mil personas, entre estudiantes, docentes y líderes participaron de la jornada. El recorrido inició desde la Calle 16 con Carrera 100, cerca al campus de Meléndez de Univalle, se desplazó por la Calle 5 y finalizó en Plaza de San Francisco.
A lo largo del trayecto se unieron a la movilización estudiantes de otras instituciones como la Universidad Icesi, Santiago de Cali, la Universidad Javeriana, la Escuela Nacional del Deporte, el SENA así como miembros de la comunidad universitaria de la Universidad del Valle Campus de San Fernando. Durante la jornada, se realizaron actividades artísticas de protesta.
Se espera que tanto el Congreso como el Gobierno Nacional escuchen la voz de las comunidades universitarias que pidieron más recursos para la educación superior pública en Colombia.
Tomado de El País
Los gastos de universidades públicas han sido muy superiores a sus ingresos.
La Ley 30 de 1992 reglamentaria de la educación superior dio a las universidades públicas un respiro al garantizar que sus presupuestos fueran reajustados de acuerdo con el costo de vida. Se evitó así la forzosa negociación anual de sus presupuestos. Pero fue un alivio transitorio porque durante el cuarto de siglo siguiente los desarrollos tecnológicos, el aumento de estudiantes, la multiplicación de los posgrados, la preparación y remuneración del profesorado para garantizar una educación superior de alta calidad, hicieron que la canasta universitaria, por así decirlo, creciera mucho más que la canasta familiar, acumulando un déficit que hoy se calcula en 3.2 billones de pesos.
A pesar de esa grave carencia de recursos las universidades públicas han hecho un gran esfuerzo en la última década por mejorar la calidad, de modo que hoy 17 de las 32 universidades están acreditadas como de alta calidad; por ampliar la cobertura hasta llegar a cerca de 700.000 estudiantes; por aumentar y cualificar la planta docente; por hacer investigación comprometida con la solución de problemas nacionales; por fortalecer la infraestructura y renovar su base tecnológica.
La Reforma Tributaria de 2016, determinó que el 0,6 de 9 puntos porcentuales del Impuesto Complementario sobre las Rentas que reemplazó el Impuesto a la Renta para la Equidad, CREE (685 mil millones), más el 40% de medio punto del IVA social (400 mil millones), más 15% del gravamen a las cooperativas (140 mil millones) se destinarían a la financiación de la educación superior pública. Sin embargo, ese logro que fue producto de un largo proceso de negociación y que hubiera representado un importante alivio a las finanzas universitarias se frustró, pues por decisión del anterior gobierno, esos recursos fueron utilizados, para financiar el Programa Ser Pilo Paga y para cubrir el déficit del Icetex.
Lo que se está pidiendo en medio de una movilización nacional universitaria liderada por los rectores es que se cumpla la ley. Que los recursos que fueron legalmente destinados a la educación superior pública cumplan su objetivo y que los déficits del Icetex y del programa Ser Pilo Paga sean financiados con recursos de otras fuentes. Es necesario un presupuesto adicional para terminar el 2018, que se estima en 500.000 millones suma que deberá ser igualmente incorporada al presupuesto de 2019. Actualmente no hay un solo peso adicional para las universidades públicas dentro de las adiciones que se le han hecho al presupuesto nacional de 2019.
Por lo que respecta a la Universidad del Valle, ésta seguirá manteniendo un manejo prudente de sus finanzas, con las estrategias de control del gasto y e incremento de sus recursos propios, pero con el convencimiento que el grueso de la financiación de la universidad pública debe provenir del Estado, como lo exige la construcción de una sociedad más equitativa.
Edgar Varela Barrios
Rector de la Universidad del Valle
La Universidad del Valle participará entre el 18 y el 28 de octubre en la Feria del Libro de Cali que este año contará con México como país invitado. Omar Díaz Saldaña, director del Programa Editorial de la Universidad del Valle anunció que toda la producción bibliográfica reciente del Alma Máter estará en el estand de Univalle que podrá ser visitado durante el certamen ferial.
Junto con la Secretaria de Cultura de Cali, Luz Adriana Betancourth Lorza y el Presidente de la Fundación Spiwak, Angel Espiwak Knorpel, el directivo universitario presentó a los medios de comunicación de la ciudad detalles acerca de la Feria del Libro y destacó la importancia del evento para la promoción de la lectura y la difusión de las artes.
El profesor Díaz destacó que la Universidad del Valle ha producido en el último año 100 publicaciones a través de su Programa Editorial (2 por semana) e invitó también a los vallecaucanos a participar en los Festivales del Libro y la Lectura en Buenaventura, Cartago, Tuluá, Buga y Palmira.
Los Festivales del libro cuentan con el apoyo de la Universidad del Valle y la participación de la Asociación Colombiana de Libreros Independientes (ACLI), la Secretaría de Cultura del Valle del Cauca y la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero. En cada municipio habrá una librería itinerante, autores y otros invitados, la exposición Tierra Adentro. Jóvenes ilustradores, que hace parte de la presencia de México como país invitado y el Bibliobús de la Biblioteca Departamental.
Por su parte, el profesor Darío Henao Restrepo presentó la programación del X Simposio Jorge Isaacs 2018 “Tras la huella de Manuel Zapata Olivella” que tendrá lugar entre el 29 de octubre y el 2 de noviembre.
México, País Invitado, llegará a Cali con una delegación con 24 invitados –entre los que se destacan Élmer Mendoza, Vicente Quirarte, Alberto Ruy Sánchez y Jorge Volpi–, una librería con más de cuatro mil ejemplares, que será operada por el Fondo de Cultura Económica, que incluye diversas editoriales mexicanas y publicaciones de más de diez universidades del país azteca que se suman a esta iniciativa. Tres ciclos de cine con documentales, argumentales y películas de animación. Dos exposiciones de ilustradores mexicanos, una para niños, “Pintacuentos”, y otra para jóvenes, “Tierra adentro”. Música popular mexicana a cargo de “Los atemperados”, quienes interpretarán tres conciertos en distintos lugares de Cali. Un festival gastronómico de cocina tradicional totonaca con “Las mujeres de humo”, en el Restaurante la Zarzuela del Hotel Spiwak. Talleres para niños, jóvenes y adultos.
La programación académica de la Feria se organiza con el apoyo del Grupo de Editores Universitarios del Pacífico Colombiano (GEUP), integrado por la Universidad del Valle, la Universidad Antonio Nariño, la Universidad Autónoma de Occidente, la Fundación Universitaria Católica, la Universidad del Cauca, el Icesi, la Universidad Javeriana, la Universidad Libre, la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de San Buenaventura y la Universidad Santiago de Cali.
La Feria Internacional del Libro de Cali y el GEUP trabajan juntos para fortalecer la circulación de sus publicaciones y la formación de nuevas generaciones de editores. También se realizará el Segundo Encuentro de Editores Universitarios. En esta oportunidad con ponentes de México —País Invitado—, Argentina, Ecuador y Colombia. El tema central es la circulación de publicaciones universitarias en América Latina.
La guionista y productora audiovisual Andrea Serna es la invitada a la siguiente sesión del ciclo de conversatorios Viernes de Letras, que coordina la Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle.
Este conversatorio se realizará este viernes 12 de octubre, a partir de las 6:00 p.m., en el Auditorio Ángel Zapata, Biblioteca Mario Carvajal, Campus de Meléndez.
Esta autora estará conversando con las profesoras Silvia Valencia y Alice Castaño. En esta ocasión, la invitada será presentada por la estudiante de Licenciatura en Literatura Diana Satizábal.
Andrea Serna es guionista, productora audiovisual y escritora de cuentos infantiles nacida en Cali, en 1979. Ha escrito guiones para las series televisivas "Salta la página", "A que sí", "(Des)conocidos" y "Guillermina y Candelario". Con el cuento "Adiós, Oscurita" (2017) obtuvo el Premio de Literatura Infantil y Juvenil El Barco de Vapor. Así mismo, ganó la beca de escritura de largometraje infantil del Ministerio de Cultura con el proyecto "La carta de Rafaela" (2015) y del Prix Jeunesse Iberoamericano (2017).
En la actualidad se dedica a la promoción y producción de literatura infantil y coordina el proyecto Semilleros TIC de la Universidad del Valle y el CIER Sur.
El Departamento de Filosofía y el grupo de investigación Episteme: Filosofía y Ciencia de la Universidad del Valle invitan al Seminario Explicación de la conciencia: problemas y actuales propuestas, que se realizará entre el 16 y 18 de octubre de 2018.
El invitado al Seminario es el profesor de la Universidad de Córdoba - Argentina José Ahumada.
José Ahumada es doctor (Ph.D) en Filosofía de la Universidad de la Plata. Es profesor de la materia "Problemas Epistemológicos de la Psicología Contemporánea" de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba. Se ha desempeñado como profesor del Doctorado de Neurociencias de la Universidad Nacional de Córdoba e integrante del Consejo Académico del Doctorado de Neurociencias, 2012-2017.
Sobre el seminario
La posibilidad de explicar las capacidades psicológicas por las estructuras y funciones del cerebro ha generado interesantes controversias con consecuencias para campos como la educación, el derecho y la propia psicología. Donde más parece haberse resaltado estas limitaciones es en la posibilidad de explicar la conciencia. Filósofos como Chalmers y Block consideran que hay un tipo de conciencia llamada fenoménica o experiencia subjetiva que no puede ser explicada por las ciencias actuales o del futuro. Distinguen otro tipo de conciencia, denominada de acceso que sí puede estudiarse y explicarse.
En la primera parte del seminario, se analizarán estas distinciones y limitaciones confrontándolas con respuestas más recientes de filósofos e investigadores experimentales de la conciencia.
En la segunda parte, se presentará un intento de analizar la ciencia de la conciencia desde la perspectiva de la filosofía de la ciencia (a diferencia de lo corriente que ha sido desde la filosofía de la mente) y que ha derivado en una posición eleminativista del concepto de conciencia tal como ha sido usado en los experimentos (Irvine 2012, 2014) y que cuestiona que se haya avanzado en la ciencia de la conciencia de acceso.
En la tercera parte, se analizarán las investigaciones sobre conciencia provenientes de las neurociencias afectivas (Merkel 2007, Damasio 2018, Craig 2015, Panksepp 2012), centrándonos en el debate acerca de la existencia de conciencia subcortical y hasta dónde puede atribuirse conciencia en la línea evolutiva.
La Maestría en Historia de la Universidad del Valle y la Maestría en Estudios Sociales y Políticos de la Universidad Icesi invitan al lanzamiento del libro: “Historia, Sociedad y Política. Investigaciones sobre ámbitos de la realidad moderna y contemporánea del Valle del Cauca.”
El lanzamiento de esta publicación se realizará este viernes 12 de octubre, a partir de las 5:00 p.m., en el Auditorio Estanislao Zuleta, Edificio D8, Universidad del Valle, Campus de Meléndez.
El libro reúne los textos de los proyectos de investigación de ambas maestrías y que fueron presentados en el Primer Encuentro de Estudiantes y Egresados de ambas universidades, convocado en junio de 2017. Se trata entonces de los primeros y promisorios pasos de estos jóvenes investigadores.
A inicios de 2017, ambas maestrías realizaron un esfuerzo mancomunado entre universidad pública y privada para el surgimiento de una red de investigadores que genere propuestas analíticas y artículos tan variados en sus temas como en sus metodologías, ésta alianza muestra lo fértil que puede resultar el tender puentes de encuentro entre instituciones educativas que, en razón de las actuales políticas del conocimiento en el país, suelen trabajar de manera independiente.
El meticuloso trabajo de archivo, la observación etnográfica y los métodos cuantitativos que se encuentran en estas páginas son apenas algunas de las muestras de la versatilidad de las metodologías y enfoques analíticos ofrecidos por los autores.
Durante la Feria Internacional del Libro de Cali, el egresado de la Licenciatura en Literatura de la Universidad del Valle Gustavo Bueno Rojas presentará el libro ‘Ruido Blanco’, su segunda novela, el sábado 20 de octubre, a partir de las 11:00 a.m, en el Auditorio El País del recinto ferial, ubicado en el Bulevar del Río.
Gustavo Bueno Rojas es escritor y periodista. Licenciado en Literatura de la Universidad del Valle, magíster en Escritura Creativa en la Universidad Nacional de Bogotá. Ha sido docente de diferentes universidades en Cali y Bogotá.
Fue editor de la oficina de Prensa y asesor de la Dirección de Patrimonio del Ministerio de Cultura. Publicó la novela ´Cuentas del alma´ en 2012, que hace parte de la colección Ópera Prima de la Universidad Nacional de Colombia. En 2018 publicó el libro de crónicas sobre artesanos de Colombia ´Los hijos de Hefesto´ con el Ministerio de Cultura.
Ruido blanco es su segunda novela. Fue el compilador, en 2018, de Voces, antología de escritores contemporáneos del Valle del Cauca, editada por Ediciones El Silencio.
Una Cali enmarcada a finales del siglo XX y principio del XXI, es el escenario en el que transcurre la historia de Martín Isaza, una joven promesa de la escritura que se divorcia de la palabra escrita para perderse en una alocada búsqueda por el legado de Andrés Caicedo: sus manuscritos y su carta de suicidio.
La amistad, el amor, la literatura, la muerte y, por supuesto Cali, se entremezclan en esta historia atravesada por la nostalgia que, en palabras de Bueno Rojas, caracteriza a los caleños.
“Siempre he creído que Cali es una ciudad que vive de sus nostalgias, por ejemplo, nuestra generación nunca pudo ver en vivo cantar a Héctor Lavoe, pero para quienes nacimos y nos criamos en Cali, Lavoe es un ícono que despierta nostalgias. Lo mismo pasa con Andrés Caicedo, que creo que es el escritor que representa nuestra ciudad y a quienes nos gusta la literatura y nacimos en Cali, irremediablemente tenemos que pasar por su influencia y, a veces, lo pensamos con nostalgia”.
En esta novela se siente la influencia de grandes escritores latinoamericanos como Guillermo Arriaga y Roberto Bolaño, el autor logra crear una atmósfera plagada de recuerdos, en la que los personajes se cruzan como detectives salvajes que buscan respuestas en los recovecos de la ciudad.
‘Ruido Blanco’ será distribuida por Ediciones El Silencio en las librerías independientes de todo el país.
En contraste con la situación de las U. privadas con dineros públicos, la U. pública tiene déficits.
Publicado en El Tiempo
Hace un poco más de 50 años, en los años 60 se estaba desarrollando una revolución cultural juvenil que buscaba nueva formas de expresión en el lenguaje, la música, el sexo y la política.
Es decir, había un cansancio con los marcos ideológicos y disciplinarios que dominaban las sociedades occidentales y fueron impugnados. Surgieron Mayo del 68, el rock y los Beatles, la píldora anticonceptiva, la liberación sexual y femenina y la revuelta en las aulas.
Este proceso global afectó en mayor o menor grado los diversos países y continentes. En consecuencia, los universitarios se convirtieron en una fuerza critica de las sociedades latinoamericanas y de las relaciones de poder prevalecientes que se oponían a la transformación de las estructuras productivas, las cuales determinaban a su vez formas de distribución del ingreso que impedían el desarrollo del mercado interno para conservar sus privilegios heredados o adquiridos.
En Colombia, en particular, estos procesos sociales asustaron a la jerarquías políticas, económicas y religiosas que emprendieron la fundación de universidades privadas, no solo para obtener ganancias que se escondían bajo el nombre de fundaciones, sino también para que las clases altas y medias tuvieran la opción de una educación que formaba cuadros técnicos y científicos comprometidos son el ‘statu quo’, no solo por su origen sino también por la formación recibida. No era lo mismo estudiar economía en la Nacional que en los Andes. Ahora, menos.
Después de hacer este contexto histórico, ¿por qué el 82 % de los 40.000 estudiantes que son beneficiarios del programa Ser Pilo Paga (SPP) escogen las U. privadas? La respuesta del profesor Leopoldo Múnera de la UN es: “Porque tienen más capital social, es decir que ofrecen mayores conexiones, mayores posibilidades de trabajo y de movilidad social”.
Las U. privadas se han beneficiado económicamente del programa por la vía del pago de las matrículas –que suben más que el IPC–, sobre un total presupuestado para SPP de 3,5 billones de pesos entre 2015 y 2018, para matrículas y sostenimiento. Por su parte, los críticos del programa argumentan que con el costo de SPP se podría atender una población estudiantil mucho mayor si los recursos se le dieran a las U. públicas, que se calcula entre 200.000 y 400.000 en vez de 40.000.
En contraste con la situación boyante de las U. privadas con dineros públicos, la U pública arrastra enormes déficits, 1.4 billones de pesos anuales para funcionamiento y 15 billones para el déficit en infraestructura.
Esta desatención del Gobierno con la U. pública no tiene explicación, dado el crecimiento en cobertura (57 % en estudiantes de pregrado entre 2004-2017; 184 % en posgrado), número de programas de pregrado y posgrado (34 %), etc., al tiempo que la capacitación y productividad del cuerpo docente han mejorado ostensiblemente, mientras que el 68 % del cuerpo docente trabaja en situación precaria, por horas y con contratos a término fijo.
Uno de los argumentos esgrimidos por las U. privadas y de sus ‘lobistas’ para la defensa del programa SPP y de su continuidad es que este programa ha lograda la integración interclasista, “revolucionaria”, en los campus universitarios entre los jóvenes provenientes de los hogares ricos y de clase media alta con jóvenes de hogares pobres.
En este sentido, R. Hommes dice: “El programa Ser Pilo Paga (…) es disruptivo porque rompe con una tradición que le niega a la élite intelectual de los pobres desarrollar todo su potencial. Y subversivo porque a través de ese programa se le está inyectando diversidad a la clase dirigente colombiana, que necesita con urgencia sangre nueva para que la dirección del país evolucione hacia una sociedad más solidaria, competitiva, dinámica y menos clasista”.
Sin embargo, las universidades de élite reproducen las ventajas para la élite, no para los pilos pobres, como afirmaba el entonces decano de los Andes, Alejandro Gaviria: “La Universidad de los Andes tiene un programa de becas para bachilleres sobresalientes de estratos bajos. (…) Se gradúan con honores o promedios destacados. Pero no consiguen trabajo con la misma facilidad que sus compañeros más privilegiados. Su ingreso al mercado laboral es con frecuencia frustrante. No son muchachos de la alta sociedad. No pertenecen a familias honorables”.
A la par que la U. privada crecía, el desprestigio de la U. pública también lo hacía, no solo como producto de la imagen exagerada que los medios de comunicación todavía transmiten a la opinión, sino también gracias las acciones violentas que los sectores más radicales, de dentro o de fuera de la U. pública, han realizado en el espacio público.
Sin embargo, a pesar de todo, la U. pública ha logrado recuperar su actividad académica normal, desde los años 90, con breves disrupciones y muy focalizadas, posicionando sus mejores universidades en los ránquines internacionales y competiendo de igual a igual, en un campo desnivelado por la competencia de los recursos públicos, con la U. privada.
La U. pública merece la atención del Gobierno y de la sociedad como la mejor opción para la movilidad y la equidad social en Colombia.
No se trata de poner a pelear a las universidades públicas con las privadas, sino de evitar que por dejar a las privadas con pilos se deje a las públicas sin pilas
Por Oscar López Pulecio.
Tomado de Las 2 Orillas
El asunto de la financiación adecuada de las universidades públicas no es de poca monta si se considera que los dos ejes centrales del manejo del Estado en nuestros días son la educación de calidad, puesto que tenemos que integrarnos a la sociedad del conocimiento; y la búsqueda de la equidad, puesto que la inequidad social es el principal obstáculo para el desarrollo. Y no existe una institución que pueda garantizar mejor ambas cosas que la universidad pública, con su acceso universal por meritocracia.
Solo el Estado con sus recursos está en capacidad de establecer y mantener el costoso montaje que requiere una educación superior de calidad y ponerlo al servicio de todos los ciudadanos independientemente de su nivel económico. La educación pública universitaria en Colombia ha sido el más poderoso generador de oportunidades para quienes no pueden pagarse sus estudios en una universidad privada, lo cual claramente ha repercutido en la formación de una clase media con buenos niveles de ingreso, en el desarrollo del sector productivo y en la equidad social.
Es un principio esencial de la democracia que los recursos públicos destinados a la educación superior, vayan al financiamiento de las universidades públicas. Es lo que los especialistas llaman la financiación de la oferta académica: estudios superiores de calidad a los que puedan tener acceso todos los ciudadanos, por sus méritos personales. Lo cual no obsta para que existan programas de financiación de la demanda, es decir que se facilite el acceso a la educación superior privada a las personas que quieren educarse en ella pero no tienen los recursos necesarios, en lo cual el Estado puede ayudar con programas de becas o créditos reembolsables en condiciones que se ajusten a la fragilidad económica del prestatario.
Así había venido funcionando en Colombia con razonable éxito, hasta que la administración Santos decidió fortalecer la financiación de la demanda con el programa Ser Pilo Paga, para que estudiantes talentosos pobres llegaran a las mejores universidades privadas. Santo y bueno si hubiera sido un programa complementario financiado con otras fuentes de recursos. Pero por las limitaciones presupuestales terminó por financiarse con los fondos legalmente destinados, por la misma administración Santos, a las universidades públicas. El resultado es que se ha agravado su déficit acumulado que nace del hecho simple de que su costo de funcionamiento crece más allá del ajuste legal anual de sus presupuestos de acuerdo con el costo de vida. Las universidades públicas reciben recursos por concepto de matrículas, consultorías, convenios interadministrativos, aportes regionales y locales, pero el grueso de sus recursos sigue siendo del presupuesto nacional. Reducirlos en mayor cuantía es impedirle cumplir su misión institucional.
En cifras, 40 % de medio punto del IVA social, equivalente a 700 000 millones de pesos, más 15 % del impuesto que se creó para para las cooperativas, 140 000 millones, recursos que la ley de reforma tributaria 2016 asignó específicamente a la educación superior pública, fueron desviados con una interpretación legalista a financiar el Ser Pilo Paga y los préstamos del Icetex, que van principalmente a las universidades privadas. Además los recursos destinados a la educación superior pública que se financiaban con el abolido impuesto a la renta para la equidad, Cree, fueron reemplazados por el 0.6 del 9 % del impuesto complementario a las rentas, pero sufrieron una desviación similar. Como consecuencia las 32 universidades públicas necesitan un presupuesto adicional para el 2019 de 500 000 millones y una solución a su déficit acumulado de funcionamiento de 3.2 billones.
Los recursos de Ser Pilo Paga, que se convirtieron en una fuente muy importante de ingresos para las universidades privadas acreditadas que por supuesto no quieren perder, financian la totalidad de las altas matrículas de los estudiantes que son aceptados por ellas; pero sólo el costo promedio por estudiante de los pocos que llegan a las universidades públicas, las cuales exigen altos puntajes de acceso. Como consecuencia ha habido un claro y cuantioso traslado de recursos del presupuesto nacional de la educación pública a la privada, lo cual es una perversa manera de buscar la equidad social. La universidad pública atendió 611 800 estudiantes en el 2017 a un costo de 2.9 billones de pesos mientras el costo de educar 40 000 estudiantes de Pilo paga es de 3.5 billones.
El actual proyecto de presupuesto nacional 2019 no considera recursos adicionales para las universidades públicas. Lo que éstas están pidiendo al nuevo gobierno y al Congreso, que escuchan el tema con atención, es que se cumpla la ley. La comisión primera del Senado solicitó unánimemente al gobierno la adición de 500 000 millones para 2019. Si no se logra, vienen tiempos difíciles para ellas y su gobernabilidad. No se trata de poner a pelear a las públicas con las privadas, ni de negarles oportunidades a estudiantes pobres, sino de evitar que por dejar a las privadas con pilos se deje a las públicas sin pilas.