La Universidad del Valle Sede Buga realizará un acto conmemorativo del Día del Idioma el jueves 21 de abril en el Teatro Municipal de Buga a las 7:00 p.m. con la presentación de la obra Cómo se salvó Wang Fô, con apoyo del Departamento de Artes Escénicas de la Facultad de Artes Integradas.
La obra es un proyecto del colectivo Voces del Cuerpo, dirigida por el docente Armando Collazos Vidal.
El proyecto convoca a un grupo de investigadores de las artes escénicas en torno al teatro físico y performativo. Tiene como objetivo la indagación, ejecución y producción de teatro físico como medio de creación y expresión y usa disciplinas corporales como la danza, las artes marciales y la acrobacia.
El colectivo está conformado por docentes, estudiantes y egresados de la Licenciatura en Arte Dramático de la Universidad del Valle, y nace por la inquietud artística de sus integrantes de potenciar estas formas de expresión y ponerlas al servicio de la creación escénica.
El montaje y puesta en escena de la obra “Cómo se salvó Wang Fô”, es resultado de la adaptación, dramaturgia y dirección de uno de los cuentos orientales (Nouvelles Orientales) de la escritora franco-belga Marguerite Yourcenar, publicados en 1938, y se presenta como uno de los productos resultantes de un largo y consistente proyecto de investigación realizado por el profesor Armando Collazos Vidal. La obra narra la historia del viejo y sabio pintor Wang-Fô, capaz de regalar a los hombres almas y percepciones nuevas a través de la pintura.
El espectáculo se estrenó en el 2014 con motivo de la publicación y lanzamiento del libro: "La Acrobacia, un recurso para la formación corporal del artista escénico”, producto principal de la investigación, avalada por la Vicerrectoría de Investigación de la Universidad del Valle.
Además de la obra de teatro, la Sede Buga tiene programados el Video-concierto “The Band. El último Vals” de Martin Scorsese y el Concierto de música colombiana con el Maestro Fernando Salazar Wagner y el dúo Ana Gabriela Aedo y Rosa María Ocampo.
Mayor información aquí
El estudiante de último año del programa académico Medicina y Cirugía de la Universidad del Valle Juan Felipe Mier García fue elegido como estudiante temporal por la Universidad de Oxford, Reino Unido. En el contexto de su Internado, Juan estará ocho semanas como estudiante adjunto al Departamento de Neurocirugía en el Hospital John Radcliffe.
Juan Felipe está interesado en la neurocirugía ya que la considera un campo del conocimiento fascinante debido a la complejidad de su estudio y a la gran ayuda que el desarrollo en esta área puede prestar a pacientes con enfermedades neurológicas.
Esta rotación es posible gracias al programa de electivas de la Escuela de Medicina de la Universidad de Oxford y al apoyo de la Oficina de Asuntos Internacionales de la Facultad. La selección se hizo revisando aplicaciones de varios cientos de estudiantes de todo el mundo entre las cuales se escogieron 50; para esto se tuvo en cuenta el dominio del inglés, desempeño académico, recomendaciones profesorales, carta de motivación y hoja de vida del estudiante.
Las personas seleccionadas obtuvieron financiación total de los costos de la matrícula en Oxford. La rotación de Juan Mier tendrá lugar durante el segundo trimestre del 2017.
Juan escogió la Universidad del Valle para su formación ya que para él esta Institución es un referente de calidad y excelencia académica, escenario de formación de profesionales destacados en muchos campos del conocimiento, no solo en las ciencias de la salud.
De su proceso destaca la experiencia de sus docentes y el acompañamiento cercano que le ha sido brindado, el despertar de una vocación de servicio a los demás como una opción de vida y el amor a la profesión y a los pacientes. Además, resalta la posibilidad que tienen los estudiantes de hacer parte de procesos complementarios a lo eminentemente académico; en su caso, tuvo participación en la Asociación de Estudiantes de Medicina de la Universidad del Valle, ACEMVAL, y la Asociación de Sociedades Científicas de Estudiantes de Medicina de Colombia, ASCEMCOL.
Finalmente, agrega: “Haber sido aceptado en una de las universidades con mayor trayectoria académica, científica y humana supone un gran reto para mí, en términos de dar lo mejor, siempre dejando en alto el nombre de nuestra Universidad y el de Colombia. Siendo consciente de mi origen, sólo me queda motivar a muchos otros estudiantes a que tengan certidumbre de que las oportunidades están a nuestro alrededor, esperando a ser tomadas, y que sólo depende de nosotros el acceder a ellas y lograr cosas que incluso pueden sobrepasar, una vez realizadas, nuestros más grandes deseos y anhelos”.
César Augusto Acevedo, director de la película La tierra y la sombra, ganadora de la Cámara de Oro en el Festival de Cine de Cannes 2015, fue invitado al reconocido festival con su cortometraje Los pasos del agua, seleccionado para hacer parte de la Sección Especial de la Semana de la Crítica de Cannes 50+5.
Los pasos del agua cuenta la historia de Tito y Colorado, dos humildes pescadores que viven en un pequeño caserío a orillas del rio Cauca, quienes descubren un muerto enredado en su atarraya. Las corrientes del río se han llevado consigo su sangre, su nombre y su pasado. La presencia del cuerpo es una huella palpable de la violencia del país. Tito y Colorado deben decidir qué hacer “A los muertos hay que enterrarlos”, concluyen. Pero ¿para qué cavar más tumbas si en el pequeño caserío ya no caben más muertos?
En el cortometraje también trabajaron los egresados de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad del Valle: Paola Pérez (producción), Lina Marcela Sánchez (dirección de arte), Carlos Sandoval (sonido directo), Marcela Gómez (montaje) y Juan Felipe Rayo (diseño sonoro). Así como el estudiante Mateo Guzmán (dirección de fotografía).
La Semana de la Crítica, que realiza en 2016 su versión número 55, es una sección paralela e independiente organizada por el Sindicato francés de la Crítica Cinematográfica.
La Universidad del Valle rendirá homenaje a Manuel Carvajal Sinisterra, cuyo centenario de nacimiento se celebra este año. El acto tendrá lugar en la Facultad de Ciencias de la Administración, sede San Fernando, el jueves 21 de abril, a las 6.30 p.m. con la presencia de autoridades académicas, dirigentes empresariales y la familia Carvajal.
Manuel Carvajal Sinisterra fue uno de los líderes cívicos, sociales y empresariales más importantes de su tiempo. No sólo convirtió su empresa familiar en una gran organización empresarial con alcances internacionales, sino que participó con su liderazgo en iniciativas de desarrollo regional tan importantes como la CVC, las hidroeléctricas de Salvajina y Calima y la Fundación para la Educación Superior -FES, nacida en el seno de la Universidad del Valle.
Estableció la Fundación Carvajal, dotada de recursos provenientes del 40% de las acciones de Carvajal, la cual adelantó en sus comienzos una extensa labor educativa en los barrios populares de Cali, cuyo trabajo hoy en día abarca muchos otros campos que buscan el mejor estar de la población de menores recursos.
Ministro de Minas del gobierno de Laureano Gómez y de Comunicaciones del Gobierno de Carlos Lleras, impulsó la creación de Ecopetrol, al igual que instituciones nacionales como la Asociación Nacional de Industriales -Andi y Fedesarrollo. Convencido de la necesidad de mejorar la eficiencia empresarial a través de la aplicación a la gerencia de las ciencias de la administración, impulsó la creación de la Maestría en Administración de la Universidad del Valle, de la cual fue alumno, Institución que le confirió un doctorado Honoris Causa.
En el acto, el Rector de la Universidad Edgar Varela Barrios entregará a los hijos de Manuel Carvajal una resolución de Honores del Consejo Superior y posteriormente se realizará un conversatorio sobre su legado, con la participación de Alfredo Carvajal, Presidente del Consejo Directivo de la Fundación Carvajal, Bernardo Quintero, Presidente Corporativo de Carvajal, los académicos Carlos Dávila y Luis Aurelio Ordónez y el escritor Julios César Londoño, con la moderación de Oscar López Pulecio.
La Cinemateca Univalle y la Federación de Estudiantes Universitarios FEU presentarán el documental “La plata o la vida” y realizarán el foro #YoSoyHUV el miércoles 20 de abril a las 3:00 p.m. en el Auditorio Antonio José Posada de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas, Sede Meléndez de la Universidad del Valle.
El documental, producido por el Colectivo Oveja Negra y dirigido por el egresado de la Escuela de Comunicación Social David Escobar, es una radiografía del conflicto social en la Colombia actual; basado en los documentos de la Comisión Histórica del conflicto armado y sus víctimas. Toma como eje narrativo al sistema de salud pública en crisis en el cual una de cada dos muertes que se presentan es evitable, según el Observatorio Nacional de Salud. De acuerdo con la estadística un millón y medio de pacientes que fallecieron en la última década pudieron salvarse con una atención adecuada, cifra que excede en cientos de miles al genocidio de Ruanda.
Después de la proyección del documental se realizará el foro #YoSoyHUV, liderado por la FEU que pretende debatir la crisis de la salud en Colombia y en especial la situación del Hospital Universitario del Valle Evaristo García.
Por ser uno de los precursores de la filosofía de la ciencia en habla hispana, haber desarrollado una muy amplia obra propia con reconocimiento mundial, y por sus vastas reflexiones independientes y originales que abarcan buena parte del siglo XX y lo que va corrido del siglo XXI, la Universidad del Valle entregará el Doctorado Honoris Causa en Filosofía al profesor Mario Bunge.
El acto se realizará el próximo 25 de abril, a las 9:30 a.m., en el Auditorio del Edificio CREE del Campus Meléndez. En el acto estarán presentes el rector de la Universidad del Valle Edgar Varela Barrios y la decana de la Facultad de Humanidades Gladys Stella López, mientras que el maestro Bunge estará a través de sistema de video participando de la ceremonia desde Québec, Canadá.
Mario Bunge nació el 21 de septiembre de 1919 en Buenos Aires, Argentina, e hizo estudios de física en la Universidad Nacional de la Plata, entre 1938-1944. Obtuvo el título de Doctor en Ciencias Físicas-Matemáticas en la Universidad Nacional de La Plata en 1952; se ha desempeñado como profesor de física teórica y experimental, profesor investigador, consejero de facultad, subdirector de laboratorio de biofísica, conferencista invitado, editor de revistas y libros, profesor visitante y consultor en universidades de Latinoamérica, Estados Unidos, Europa y Australia.
El profesor Mario Bunge ha tenido una producción académica e investigativa prolífica y cualificada, ha publicado cerca de 550 artículos, 150 libros y seis diccionarios en áreas como física teórica, historia de la física, filosofía de la física, filosofía de la ciencia, epistemología, filosofía de la mecánica cuántica, causalidad, probabilidad, filosofía de las ciencias sociales, filosofía de la mente, filosofía de la medicina, entre otras.
Entre sus premios y distinciones se encuentran: Doctorado Honoris Causa. De la Universidad de Buenos Aires; Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Educación de Lima. 2008; miembro de la Academia Argentina de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, entre otros.
Asimismo, para otorgar el Honoris Causa en Filosofía la Universidad del Valle consideró que ha sido un científico, filósofo y humanista caracterizado por su pensamiento sistemático y riguroso, promoviendo el diálogo entre la filosofía y otras ramas del saber.
Las enseñanzas del profesor Bunge no sólo se reflejan en su práctica académica, a través de publicaciones y conferencias, sino también mediante su propia vida, su integridad como ciudadano y su calidez como persona, atestiguadas por sus estudiantes y colegas. Su influencia se ha visto reflejada en la vida académica de filósofos y científicos de todo el mundo, y, de manera particular, en la actividad de profesores y estudiantes de distintos programas académicos de doctorado, maestría y pregrado de la Universidad del Valle, en campos tan variados como filosofía, física, pedagogía, epidemiología y medicina.
La Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica de la Universidad del Valle invita a la charla sobre convenios de movilidad nacional, que se realizará en la siguiente fecha:
Día: Jueves 21 de Abril
Hora: 2:00 p.m a 4:00 p.m.
Lugar: Auditorio Michel Valero (Facultad de Ciencias Naturales y Exactas)
En la charla se darán a conocer los convenios vigentes a la fecha, suscritos con universidades a nivel regional y nacional, como el Convenio Sígueme para pregrado y posgrado, además de otros suscritos con instituciones como Universidad Autónoma de Occidente, Universidad de Cartagena, Universidad del Atlántico, Universidad del Cauca, entre otras. También se hablará sobre requisitos y fechas de inscripción.
La movilidad estudiantil nacional tiene como propósito brindar posibilidades de enriquecimiento académico y de apertura a nuevas experiencias regionales y de interés en los campos académicos y de investigación. Pueden participar estudiantes de tercer semestre en delante de programas de pregrado, estudiantes de especializaciones clínica-quirúrgicas, maestrías y doctorados, interesados en realizar un semestre académico, cursar asignaturas o desarrollar proyectos académicos o de investigación en otra universidad a nivel nacional.
Actualmente 19 estudiantes de la Universidad del Valle están en proceso de movilidad en distintas universidades del País. Entre ellos María Cristina Aguado Domínguez, estudiante de Ingeniería Topográfica de la Universidad del Valle – X Semestre, quien realizó intercambio académico en el periodo 2015-2 en la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá, en el programa académico de Geografía y quien nos comparte su experiencia:
“En esta oportunidad quiero contarles acerca de mi experiencia como participante del convenio Sígueme en la Universidad Nacional sede Bogotá; realmente me siento muy feliz por esta experiencia ya que he podido conocer que nuestra amada Universidad del Valle nos ha capacitado muy bien y que nuestro nivel de formación no está por debajo de los estudiantes de otras instituciones de gran nombre como lo es la mi universidad anfitriona. En lo personal, también me siento muy bien, porque he podido conocer personas que me han brindado su amistad y cariño y el personal docente me ha tratado con respeto y admiración. Gracias convenio Sígueme por este regalo tan preciado”, cuenta la estudiante.
En el año 2015, 42 estudiantes de otras universidades llegaron a la Universidad del Valle y 37 estudiantes de la Universidad del Valle realizaron movilidad en otras universidades del país.

Como parte del proceso de autoevaluación que adelanta el Programa Académico de Licenciatura en Educación Popular, con miras a la obtención de la Acreditación de Alta Calidad, se dio apertura al primer ciclo de Práctica Profesional para estudiantes de noveno semestre a través de un acto solemne.
Este evento, que simboliza la finalización del ciclo de estudio y el inicio del ejercicio profesional de los futuros licenciados en Educación Popular, contó con la participación de egresados, practicantes, directivos y profesores del IEP, además de líderes de organizaciones sociales y directivos de algunas instituciones que serán lugares de práctica.
Como profesores invitados destacamos a Alfredo Ghiso y Lola Cendales quienes, por vía skype, compartieron las reflexiones “Apuntes sobre la práctica en la educación popular” y “Perspectiva de la práctica profesional desde la educación popular”, respectivamente.
La profesora Patricia Calonje presentó a los asistentes el Centro de Práctica del IEP. La profesora Victoria Valencia expuso la experiencia de la práctica profesional en el Programa de Recreación del IEP. El diseño y estructura del Seminario, así como otros detalles de la práctica que recién empieza, fue realizada por la profesora Mireya Marmolejo, su coordinadora. Asistieron además la Subdirectora Académica del IEP, Ligia Amparo Torres y el Subdirector de Investigaciones y Posgrados del IEP, Santiago Arboleda.
El grupo, conformado por doce estudiantes, se constituye como la primera cohorte en vivir esta experiencia, después de que la reforma curricular del 2014, incluyera el ejercicio de la práctica profesional como requisito para la obtención del título y como dimensión fundamental del proceso de formación.
La Licenciatura en Educación Popular, nacida hace trece años, no había contemplado la necesidad de la práctica profesional dado que la mayoría de sus estudiantes provenían de organizaciones sociales de base, ONGs y demás organizaciones del tercer sector, y contaban con gran experiencia en trabajo comunitario y procesos de educación y formación alternativa, formal y no formal. Sin embargo, en los últimos años, el número de estudiantes jóvenes atraídos por la educación popular ha aumentado, y por tanto se hizo necesario brindar un espacio de práctica para ellos.
En medio de la ceremonia, los estudiantes Rosalba Ariza y Juan Camilo Valencia, se dirigieron al público en representación de todos sus compañeros a través de una emotiva carta, con la cual agradecieron la labor de sus docentes y expresaron sus amplias expectativas respecto a esta nueva etapa de sus vidas.
La Práctica profesional de esta Licenciatura está diseñada en dos niveles, los cuales se cursan en noveno y décimo semestre. Su propósito es fortalecer la formación de los estudiantes del programa por medio de experiencias laborales, atendiendo e interviniendo en problemas reales relacionadas con su campo de acción.
Además, la Práctica busca desarrollar en los estudiantes habilidades profesionales y personales que les permitan realizar diagnósticos, diseñar estrategias y proyectos de intervención en educación popular y demás procesos educativos alternativos que fortalezcan el desarrollo humano y social en los ámbitos escolares, socio-organizacionales y comunitarios.
El Encuentro de Directores de Programa de Biología es un evento organizado anualmente por el Consejo Profesional de Biología - CPB, con el objetivo de discutir sobre el papel de los biólogos en la sociedad colombiana.
En la sexta versión del evento, los directores de las 33 universidades del país que dictan el programa de Biología, se encontraron para discutir acerca del fortalecimiento académico de sus currículos. En representación de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad del Valle, la directora del pregrado en Biología, la profesora Nancy Carrejo, hizo presencia en el evento.
El principal objetivo del taller fue establecer un consenso entre las opiniones de los directores sobre la duración del programa de pregrado, que varía de 4 a 5 años entre las distintas instituciones, con la idea de expedir un comunicado al Ministerio de Educación Nacional que recoja una posición general y relevante para el proceso de internacionalización del currículo. Sin embargo, según el informe del CPB “la opinión se generalizó en torno a respetar los criterios de cada institución universitaria”.
La reunión dio lugar a la discusión de distintos aspectos entre los que se destacan la participación del profesional en biología ante las problemáticas sociales, su campo de acción en el mundo laboral y los retos frente a la biodiversidad, la escasez de alimentos, el cambio climático y la contaminación. Así mismo, sobre su participación en proyectos para generar estrategias ante los distintos cambios ambientales de la mano con otros profesionales.
“La tierra y la sombra”, cinta de César Acevedo, es la muestra de la austeridad expresiva y evidencia la renuncia del director por realizar un filme político de tipo convencional. Análisis comparativo a partir de la propuesta del autor francés Robert Bresson (1901-1999).
Tomado del diario El Espectador
Por: Luis Carlos Muñoz Sarmiento *
El despojo en César Acevedo (“La tierra y la sombra”) tiene que ver con la renuncia no sólo al artificio efectista sino, por contraste, con la limpieza ética.
La tierra y la sombra (2015), de César A. Acevedo, filme ganador de la Cámara de Oro a la Mejor Opera Prima, Cannes 2015, es literalmente un filme sobre el despojo y sobre la búsqueda del ascetismo, ajeno a valores extracinematográficos, sobredimensionados o publicitarios, en tanto aspira a captar lo que escapa a la mirada ordinaria; filme en el que cada plano contiene por sí solo su esencia argumentativa, sin ayuda de fotografía o imágenes bonitas, sino gracias a la sensibilidad y al cuidado puesto en una fotografía y unas imágenes necesarias, como pensaría y haría Robert Bresson (1901-1999). Así ha surgido en el espectro cinematográfico nacional, y esto al margen de lo que opine Acevedo mismo, sin olvidar que todo gran arte no es ni puede ser gratuito, un filme bressoniano en el más amplio y generoso sentido del término, como tratará de demostrarse en lo sucesivo.
El plano general cerrado inicial, casi foto-fija, muestra un cañaduzal, un hombre a lo lejos que va hacia la cámara, un camión doble-troque que avanza raudo, es decir, lo que vendrá en la próxima hora y 37 minutos: el monólogo del monocultivo de la caña de azúcar, en este caso. Monólogo al que se opone la mirada reflexiva y crítica del cineasta, sin prurito alguno de hacer juicios de valor sino con el objetivo de mostrar, a través de la ambigüedad y de la búsqueda de la esencia, el conflicto entre el supuesto progreso, más bien desarrollismo, y la agonía del campo: la que corre paralela a la del hombre, la del cortero Gerardo, hijo de Alfonso y de Alicia. Quienes, a propósito, han roto su relación quizás no por otra cosa que por la búsqueda del bienestar individual. Alicia ha decidido permanecer en la casa rural y salva así la tierra de ambos, mientras Alfonso se va del campo, para 17 años después regresar a cuidar a su único hijo, enfermo por las quemas de los cultivos, y le dice a su esposa: “No sé si valió la pena irse o no…”. Afirmación ambigua, como la de todo buen arte, no categórica ni absolutista, como la de todo mal cine.
Otra coincidencia con el cine de Bresson es que Acevedo utiliza actores no profesionales, sin recurrir jamás al artificio, como quien busca el lenguaje visual puro, cargado de miradas, gestos y sonidos. A la manera del Bresson de Al azar, Balthazar, Acevedo en La tierra y la sombra, hace el filme más libre posible, sin ataduras efectistas ni efectos visuales, uno de los filmes más austeros, con diálogos precisos y una emotiva narratividad fílmica, en fin, un filme sin acción al estilo de El caballo de Turín, del húngaro Béla Tarr, aunque, eso sí, exuberante en sugerencias, en el que Acevedo puso mucho de sí mismo y de su propia historia de infancia, la que el propio cineasta referencia en su abuelo: de algún modo, Manuel, el nieto de Alfonso, es un alter ego de César A. Acevedo en los campos de caña del Valle del Cauca. Como Bresson, Acevedo tal vez piense que es bueno, incluso indispensable que los filmes que se hagan tengan que ver con la experiencia: que no sean mera “dirección”, en cuanto “ejecución de un plan”. Bresson: “Un filme no debe ser la ejecución pura y simple de un plan, aun si el plan es personal, y menos aún de un plan que fuera de otro”. Acevedo ha entendido a aquél: “Hay que hacer amar la manera como uno presenta las cosas”.
De entrada, el filme marca que va a ser una historia sobre la caña de azúcar, la Naturaleza, en fin, sobre el despojo, en un doble sentido: el de arrebatarle elementos y derechos a la gente; el de mostrar esos asuntos sin artilugios ni efectismos. El camión del “progreso” impregna de polvo al campesino que, sin afán, avanza con su maleta por el camino. Manuel recibe al abuelo Alfonso. Ambos entran al cuarto donde está el hijo de éste, Gerardo, quien permanece en cama con un fuerte dolor en el pecho y tos incesante, por las quemas del cultivo, y a quien el médico ya ha visto. El bus que recoge a Esperanza, la mujer de Gerardo, pone en evidencia un factor clave del filme: la contaminación. A la par, Alfonso barre las cenizas de las quemas que, como el polvillo que despiden los rieles del ferrocarril en El miedo devora el alma (1974), de Fassbinder, producen cáncer de pulmón en los trabajadores temporarios. En contraste, Acevedo introduce, primero, el canto de los pájaros, mirlo, azulejo, bichofué, que se transmite de una generación a otra; luego, pasa a la huelga de los corteros, por el incumplimiento en el pago, que es “resuelto” por el capataz: “Problema del banco”. Mientras el filme muestra la agonía del hombre, a la vez la agonía del campo y al revés, Alfonso cierra los ojos y escucha el canto de los pájaros; luego, va a un almacén del municipio y compra por $8.600 una cometa cuyo precio está fijado en $11.000; más tarde, protege a Manuel y a su helado del polvo de otro camión que siempre que pasa los deja sucios sin remedio.
No hay música incidental ni compuesta para el filme, de nuevo como en Bresson. La música brota de la fauna, de los pájaros, y también de la flora, del silencio de los árboles: samanes, ceibas, robles, especies arrasadas hoy a nombre de los campos despojados para sembrar biocombustibles. Música y sonidos que se ven amenazados y atravesados por los ruidos del desarrollismo: buses, dobletroques y camionetas que pasan. A este ruido se suma el llanto del no pago y del excesivo esfuerzo, de las que se desploman en el asiento del bus, no retribuido dentro de una sociedad antropocentrista, machista, vertical, que hace de las mujeres seres invisibles, aún en los albores del siglo XXI. Ante esta situación, la mujer de Gerardo toma la decisión de marchar con su hijo, anteponiendo que el problema está en Alicia, a quien se lo dice, y le espeta al primero que “deje de estar tapándose con la gente” cuando no sabe qué responder, quizás porque su vínculo afectivo/material/edípico es muy fuerte con Alicia, con lo que de paso la mujer le recuerda al marido que la primera responsabilidad es con sus propios actos.
Esperanza, esposa de Gerardo, y su suegra, Alicia son despedidas, lo que pone de presente otros dos grandes conflictos del filme: el problema de la tierra y la discriminación hacia la mujer. El primero, puesto de manifiesto con quien toma las decisiones que afectan a un conglomerado social marginado. La segunda, expresada en ese plano general cerrado en el que Alicia y Esperanza esperan, y no es redundancia, que venga el “cabo” a traerles su dinero. Dinero que luego Esperanza recibe de Alicia para obtener a cambio el dicterio de su nuera: “El problema aquí es usted, Alicia”, quien estoica recibe el sablazo generacional. Mientras tanto, Gerardo es llevado al médico por su padre, Alfonso, quien a la vuelta habrá de recibir, también ataráxico, los manotazos de Alicia en su pecho. Aquí se da el dilema entre la que puede y no quiere irse, Alicia, y el que ni quiere ni puede, Gerardo, por desear estar junto a su madre. Ésta, dirigiéndose a su nieto dice: “Este no es lugar para un niño”, desde luego sin consultárselo pero, a la vez, sin envidiarlo, pretender hacerle daño ni obviar el campo, los árboles, los pájaros y su sonido, la cometa, su nexo romántico con el abuelo.
Y tras la bella secuencia, cruzada por miradas, gestos y actitudes nobles y plenos de afecto, en que la madre le dice a Gerardo que no hay nada que perdonarle, en la toma inmediata la cámara va al primer plano de un viejo cortero en una cantina, que levanta su cerveza y, mientras suena la única música de todo el filme, igual que en varios filmes de Bresson o en Nazarín de Buñuel, mira de frente para, después de tomar un sorbo de cerveza como quien brinda por Alicia, decirle a Alfonso: “Tu mujer es brava y muy berraca porque te salvó la tierra” y suena Amor se escribe con llanto, de Álvaro Dalmar. Mientras parece diluirse en el camino, seguido por los perros, el viejo Alfonso regresa cantando el bolero a casa para dejar libre al caballo, el que previamente, también como en Buñuel, con una vaca en una cama, sale de un cuarto cual si de un humano se tratara. Entretanto, Manuel se pasea alrededor de la ceiba e imita los sonidos de los pájaros aprendidos del abuelo. Las cenizas regresan y ahogan a Gerardo, quien agoniza mientras en su entorno agoniza el campo. Se escucha, en off, el llanto de su mujer. Y así llega la noche, la oscuridad, lo que (no sólo) en el lenguaje de León de Greiff, también significa la muerte. Esperanza para un bus. Va al cultivo, encuentra al cabo y le suelta, desesperada: “Cabo, usted me tiene que ayudar. Él [Gerardo] necesita un médico.” Y los corteros se solidarizan con su reclamo: “Antes, cuando estaba alentado, sí te servía; ahora, que está enfermo, no te sirve pa nada, ¡cabrón!”.
Tras el encuentro con Gerardo y sus padres, la cometa de Manuel aparece surcando el cielo. En el ambiente se dibuja un filme sobre la violencia casi sin violencia, salvo la explícita y la ya explicitada en este texto. El viejo Alfonso se recuesta, derrotado por la agonía de su hijo, en la puerta, con la cámara, respetuosa, tomándolo por la espalda. Sale su mujer y, como le ha prometido previamente al nieto, “ya verás”, lo abraza. Gerardo “es angelito que ya se fue pa’l cielo”, dice Esperanza a Manuel, quien se acerca a despedirlo no sin antes, en un close-up que desgarra, dar evidencias de su primer combate con la muerte, la de su querido y trabajador padre. Alfonso le recuerda a Alicia, sentados en el banco exterior de la casa, primero, las bellezas del campo y luego: “No sé si valió la pena irse o no… No sé si algún día usted me puede perdonar”. Y llega la ambulancia por Gerardo, mientras los cañaduzales arden. Alfonso, su nuera Esperanza y su nieto Manuel se van del campo. Un instante antes, eso sí, Alfonso y Alicia han ofrecido la muestra más emocionante de respeto, perdón y olvido cuando aquél le extiende los brazos, como quien clama por amor, y aquélla, sin afanes, como quien piensa bien lo que hace, se aproxima y lo abraza con afecto absoluto, desprendido, espontáneo, en un puro acto de amor y de ascetismo, en tanto acto de vida austero y de renuncia a placeres materiales con el fin de adquirir hábitos que lleven a la perfección ética y espiritual, o sea, mental, no religiosa.
Y al entrecerrar los ojos, Alicia sigue allí, en su banca, fiel a la tierra que antaño le entregó todo y que ahora, por las tontas, hueras e interesadas razones de un capitalismo que arrasa con hombres y mujeres, viejos y niñas y niños por igual y luego (o antes) con la misma tierra, expulsa a todo el mundo en nombre de un falso progreso, produciendo los resultados que se están viendo en todas los lugares del mundo: el recalentamiento global, el efecto invernadero, el alza de los niveles del mar, la lluvia negra, en fin, el deterioro del planeta a causa del fanatismo de los humanos por la razón y el factor Dios, como llamó Saramago al dinero, el mismo por el que, para Shakespeare, el negro se vuelve blanco, el feo hermoso, el anciano mancebo, valeroso el cobarde y noble el ruin. El dinero, el que retira la almohada a quien yace enfermo, pero que no hace lo propio con el cortero, por ser negro, pobre (de recursos, nomás) y colombiano, jejeje.
El despojo en Acevedo tiene que ver con la renuncia no sólo al artificio efectista, ya se dijo, sino, por contraste, con la limpieza ética, la mirada compasiva, el gesto humanista. La ética, en tanto respeto a unos principios estéticos de búsqueda, no de logro, de la perfección; la mirada, lenta y detenida sobre unos personajes, espontáneos, que no exhiben dureza, así los asistan razones de todo tipo (pasado ingrato, presente oscuro, futuro incierto), ni amor, sino que son en sí seres amorosos: los que hablan con sus actos, los que cambian, olvidan, los que se van llorando la hermosa vida y saben que amor se escribe con llanto. Ellos oponen el amor a la miseria del entorno y, por ende, a la del orbe; a la avaricia del patrón que no paga a tiempo y paga mal, que aprecia el valor del labriego mientras está sano pero al que desconoce/desprecia al caer enfermo, que elimina a las mujeres porque no satisfacen las expectativas del jefe y a las que expulsa sin más del cultivo por inútiles.
Ese despojamiento en Acevedo también tiene que ver con la búsqueda de la austeridad expresiva y con su renuncia a hacer un filme político convencional. Y, sin embargo, La tierra y la sombra, su filme, termina siendo político en tanto muestra la explotación del hombre por el hombre, la alienación de éste por el trabajo, la discriminación de la mujer por una falocéntrica e imaginaria debilidad, no sin antes haber mostrado la lucha de clases entre dueño y desposeído, opresor y oprimido, amo y esclavo, sin necesidad de que Acevedo se lo haya planteado previa o explícitamente. Por eso cuando Alicia, al final, una vez se despide de sus familiares, se sienta y cierra los ojos, permite hacer varias lecturas: 1. La de la mujer que debe empezar nuevamente de cero. 2. La de la mujer a la que ahora se le viene el mundo encima. 3. La de la mujer que no se amilana ante los hechos y sigue allí como la eterna guardiana de su homóloga femenina, la Tierra, la que nuestros hermanos mayores, a los que los Gobiernos fumigan, persiguen y eliminan cual si fueran bichos, llaman la Pachamama o Madre Tierra.
*Escritor, periodista, crítico de cine y jazz