Fernán González: Una pedagogía por la paz

Como un aporte más a la pedagogía por la paz se puede leer el libro Poder y violencia en Colombia del profesor Fernán González S.J., quien, durante su visita a la Universidad del Valle contó su experiencia como investigador del conflicto social y armado que ha vivido el país.

¿De acuerdo con su investigación, que recoge todo un contexto histórico desde la colonia hasta nuestros días, sobre las características de los conflictos sociales en Colombia, de qué manera se puede romper esa relación entre violencia y poder?

Depende de lo que se entienda por violencia. Los Estados modernos buscan el monopolio de la fuerza, lo que no significa el monopolio de la violencia. El Estado del poder político centraliza la fuerza para sujetarla a ciertas normas y evitar que caiga en manos privadas. Así, el fortalecimiento del Estado es la centralización del poder en un proceso de monopolización de la fuerza para domesticarla.

¿Qué conceptos, dentro del estudio de la violencia en Colombia, podrían reevaluarse a partir del libro Poder y violencia en Colombia?

Quiero mostrar que la violencia ha sido interpretada con base en los factores estructurales de desigualdad, exclusión política o injusticia. Otros dicen: “no, la violencia es una cuestión de rentas, de narcotraficantes”. Nosotros creemos que la violencia es un producto de factores estructurales de larga duración como el problema de la tierra, pero, también de factores subjetivos cuando esas contradicciones se miran como un escenario que prepara una opción para la violencia. No es algo automático, no se deriva igualdad, desigualdad, justicia, injusticia.

Entonces, depende de un agente voluntario que dice “esta situación es intolerable, lo medios políticos se han cerrado, la única salida es la violencia”.  Por esta razón, hay que combinar los factores estructurales con los subjetivos. Otra cosa que muestra la investigación es que la violencia no es un fenómeno homogéneo sino que tiene particularidades regionales muy fuertes, según la manera como se poblaron las regiones o se vincularon al centro del país.

La investigación rompe con la idea del Estado como algo dado, preexiste, para pensar un estado que se va formando a través de las luchas locales, regionales, territoriales y sociales. No es algo monolítico que existe en abstracto. Es algo que se va construyendo a través de la historia.

¿Usted habla de una geografía de la violencia en Colombia, en que consiste y por qué es útil en el actual proceso de paz?

Cuando comenzamos a investigar, a observar los sitios dónde había violación de derechos humanos, violencia política social, y colocar en el mapa dónde se concentraban esos sitios, descubrimos que detrás de ese mapa había una lógica territorial vinculada a dos problemas fundamentales: la colonización de zonas periféricas y la capacidad de expresión política. Eso fue llevando a interpretar la violencia como una combinación de los factores mencionados. Así como la violencia es diferenciada, la paz también tiene que ser diferenciada territorialmente.

¿Lo pactado en La Habana en qué proporción reducirá los estados de violencia en Colombia?

El futuro depende de lo que hagamos nosotros. El futuro es un libro abierto que está por escribirse. El acuerdo de La Habana busca un cese al conflicto armado, renunciar a la violencia como arma política luego de una serie de concesiones mínimas con respecto a la reforma agraria, a la participación política de los jefes guerrilleros, al problema del narcotráfico y la justicia diferenciada. Lo que se hace es crear un escenario propicio para que construyamos políticamente una solución  al conflicto. En La Habana no se van a solucionar todos los problemas del país, la violencia juvenil o doméstica, la pobreza, la inseguridad. No es un atajo, es el cierre de un capítulo y el comienzo de otro.

¿Cómo va a influir la resistencia del ELN en el posconflicto?

Es una debilidad muy grande en el objetivo de la paz. El ELN no ha llegado todavía a ese momento de la negociación en la que se necesita tener una actitud mucho más pragmática, con temas muy específicos. Todavía tiene una cultura muy abstracta e ideológica.

¿Cómo debe ser la pedagogía por la paz desde su experiencia en el CINEP?

Lo que hemos hecho es tratar que la gente entienda las raíces históricas del conflicto armado, porque se tiene una serie de visiones muy simplistas sobre el mismo, que divide al mundo entre buenos y malos, entre blanco y negro, cuando la política está llena de matices. La propuesta es mirar en la historia para saber por qué se dio la violencia y saber cómo evitar que se repita. Entender el hecho de una manera que no prologue el conflicto. Si usted dice, esos son los malos, entonces, la guerra va a continuar debido a que debemos acabar con los enemigos. La idea, por el contrario, es pasar de los enfrentamientos entre enemigos absolutos a enemigos relativos, es decir, adversarios que comparten algunos campos comunes. La educación política debe mostrar cómo se produjo el conflicto  y proyectar eso hacia el futuro de manera que no se repita.

¿Cuál ha sido el papel de los intelectuales en este contexto de violencia y poder?

Colombia tiene una tradición de siglos, bastante notable, sobre la violencia, que ha llevado a un acumulado de grandes estudios sobre el tema. El análisis intelectual despolariza la situación; al complejizarla, ya no se habla de buenos y malos, ya no es tan clara la polarización. En ese sentido los intelectuales están contribuyendo a producir una nueva mirada del conflicto.

Univalle coordina nodo Suroccidente de Red Colombiana de Posgrados

La Subdirectora de Autoevaluación y Calidad Académica de la Universidad del Valle Claudia María Payán fue designada coordinadora del Nodo Suroccidente de la Red Colombiana de Posgrados -RCP, a partir del 25 de febrero.

El Nodo está conformado por siete universidades: tres de Nariño, tres del Valle del Cauca y una del Cauca. Las universidades que conforman el nodo, son cercanas a las fronteras del Pacífico y sur del país, con relativa cercanía a universidades del Ecuador que están interesadas en establecer nexos con universidades colombianas.

Para la profesora Claudia Payán es necesario revisar qué aportes podemos ofrecer, por parte de los entes académicos, a los países de la Cuenca del Pacífico. En su opinión se deben identificar problemas de interés común y evidenciar la alta calidad de los programas de posgrado; también se debe promover la doble titulación de los programas, y la homologación en términos de créditos, así como la movilidad de estudiantes y profesores.

Otro aspecto a fomentar, según la directiva universitaria, es la internacionalización del currículo y la investigación conjunta teniendo en cuenta que en acreditación se piden proyectos de coautoría nacional e internacional. La formación de profesionales para la atención a los procesos del postconflicto, es una de las grandes prioridades del Nodo.

Con estas y otras propuestas la RCP Nodo Suroccidente decidió llevar a cabo un evento para dar mayor aprovechamiento del recurso aportado por la RCP y estudiar en detalle la opción de que las universidades de frontera de  otros países puedan ser parte de la Red.

La realización del evento será en la Universidad del  Valle los días 5 y 6 de mayo de 2016, con temáticas relacionadas con internacionalización y acreditación de alta calidad, de manera que la Universidad del Valle aporte sus experiencias, puesto que es la única de la región con programas de posgrado acreditados.

Respaldo de universidades públicas a la paz

A continuación la declaración suscrita por rectores de universidades pertenecientes al Sistema Universitario Estatal en respaldo a la paz y como propuesta de acción colectiva para el postconflicto.

 

DECLARACIÓN DEL SISTEMA UNIVERSITARIO ESTATAL

La paz es un deber y un derecho de obligatorio cumplimiento. 

Art. 22, Constitución Política de Colombia.

Los rectores abajo firmantes, miembros del Sistema Universitario Estatal–SUE, en el ámbito de la autonomía universitaria y dando cumplimiento a su responsabilidad social, declaramos ante la opinión pública de Colombia y la Comunidad Internacional que valoramos y respaldamos los acuerdos hasta ahora logrados en la mesa de negociación de La Habana, y la decisión de las partes para mantener de manera ininterrumpida su actividad hasta conseguir el Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera. De igual forma, el SUE apoya los esfuerzos del Gobierno Nacional y el Ejército de Liberación Nacional-ELN orientados a culminar la fase preparatoria y abrir oficialmente una Mesa de Conversaciones con agenda acotada y acompañamiento internacional e invita especialmente al ELN a facilitar el inicio de los diálogos.

Al menos desde los años 60 las universidades colombianas han hecho diversos aportes a la paz; en sus agendas y planes institucionales figuran claros compromisos en esta dirección. Es larga la enumeración de las actividades que las Universidades Públicas han realizado no sólo en campos académicos e investigativos, sino también de intervención social, para ayudar a construir con su trabajo una sociedad más equitativa y en paz. Ese trabajo continuará haciéndose, como es nuestra obligación, en el marco del postconflicto y se reforzará con las iniciativas que aquí planteamos.Desde el SUE continuaremos comprometidos con las responsabilidades que la academia tiene con la paz de Colombia.

Para ello suscribimoslos siguientes 10 compromisos:

1.Apoyo a los mecanismos de refrendación de los acuerdos. 

El SUE está comprometido en fortalecer, en los espacios y con los instrumentos de la academia, las capacidades de una ciudadanía informada y autónoma para que esté en condiciones de legitimar los acuerdos de paz.

2. Intervención en los territorios para el logro de la paz con justicia social. 

Con nuestra capacidad académica intervendremos directamente en el trabajo interinstitucional dirigido a garantizar que las zonas rurales, en particular las más afectadas por el conflicto, tengan acceso y garantías a sus derechos sociales, económicos, culturales, ambientales y políticos;se fortalezcanen ellas la planeación participativa y la promoción del diálogo social; se establezcan pactos por el desarrollo y la convivencia pacífica entre actores locales; y se dinamice el diálogo de la Nación con las regiones.

3. Formación como gestores de paz de los desmovilizados. 

Contribuiremos a que los diferentes actores del conflicto político armado tengan la posibilidad real de superar la violencia y construir una sociedad justa, incluyente y pacífica. Trabajaremos por hacer de los desmovilizados gestores y constructores de paz. Y abriremos nuestros programas para impulsar su formación académica.

4. Acompañamiento y compromiso con las víctimas. 

Compartimos el principio según el cual las víctimas deben estar en el centro del proceso de paz. Seguiremos ofreciendo a las víctimas del conflicto político armado nuestros programas y espacios académicos y buscaremos concertar con el Gobierno Nacional  proyectos que les permitan recuperar la dignidad y sus proyectos de vida.

5. Modernización del Estado colombiano para el postconflicto y fortalecimiento y asesoría a los gobiernos locales. 

Hacemos pública nuestra voluntad para integrarnos y participar en el fortalecimiento y renovación de la institucionalidad estatal para que responda a los desafíos del postconflicto en los territorios y fortalezca las capacidades de los gobiernos locales, acompañándolos en el diseño de planes de desarrollo de tal manera que puedan responder a las demandas de las organizaciones sociales y  ciudadanas, para la construcción de una paz sostenible.

6. Promoción y fortalecimiento de una cultura de paz. 

Invitamos a nuestras comunidades académicas a reflexionar sobre la formulación de propuestas específicas enfocadas a la reconstrucción del tejido social, a la reconciliación y a la convivencia pacífica. Estimularemos el debate sobre la construcción de paz en el país y sobre los aportes que se esperan desde la Responsabilidad Social Universitaria. Trabajaremos por desarrollar una pedagogía para la paz,  transformando la cultura de la violencia en una cultura de paz.

7. Apoyo a la investigación para la paz. 

Mantendremos a través de nuestros grupos, centros e institutos de investigación y observatorios de paz nuestro apoyo a las redes interuniversitarias (nacionales e internacionales) de investigación sobre violencia, conflictos, derechos humanos, dándole relevancia a la  investigación para la paz. Buscaremos dinamizar la movilidad académica de nuestros docentes-investigadores y los estudiantes, de tal manera que se conozcan mejor los territorios y los procesos regionales de paz.

8. Formación de ciudadanos críticos y participativos. Continuaremos apoyando la participación ciudadana como otro de los requisitos de sostenibilidad de la paz.

Procuraremos que esta participación sea informada, incluyente, deliberativa, innovadora, capaz de contribuir a la reconciliación y apoyada en la institucionalidad existente. Nuestras universidades buscarán que los espacios de participación ciudadana se transformen en efectivos espacios de reconciliación, con participación amplia de las minorías y políticas de género.

9. Apoyo a las prácticas profesionales de los estudiantes para la paz. 

En este esfuerzo articularemos también parte de las prácticas profesionales y sociales cumpliendo un doble propósito: que los estudiantes conozcan las limitaciones y potencialidades de sus territorios y a la vez, se generen aportes para la construcción de Paz  y Desarrollo en los municipios. Ofrecemos nuestra disposición, tal como ya lo hacen varias de nuestras universidades, a continuar participando activamente en el programa Manos para la Paz que coordina el Sistema de Naciones Unidas con el Gobierno Nacional.

10. Las universidades como territorios de paz. 

Trabajaremos en el interior de los campus universitarios, para lograr que los estudiantes se movilicen y presenten sus demandas en forma pacífica. Igualmente, trazaremos los lineamientos del caso para que nuestras oficinas y programas académicos de comunicación integren en sus agendas de trabajo los temas propios de la construcción de la paz y hagan parte de las redes y mecanismos interinstitucionales sobre la materia. Consideramos, en fin, un compromiso fundamental ayudar a generar conciencia sobre la responsabilidad que cada miembro de la comunidad universitaria nacional tiene en la construcción de la paz. La  paz se edifica en la vida cotidiana, en la familia, en las relaciones laborales, en los espacios ciudadanos. Ponemos al servicio de la reconciliación nacional la alta confianza que los colombianos depositan en sus universidades públicas, para avanzar en las tareas del postconflicto que reclaman grandes dosis de credibilidad. 

Estamos convencidos de que en un ambiente de reconciliación y de convivencia pacífica la labor misional de nuestras universidades será más fecunda,  y realizaremos mayores y mejores contribuciones al desarrollo del país.

Pereira, febrero 26 de 2016.

Primera Cohorte de Normalistas Bilingues

Un grupo de 58 estudiantes del proyecto ‘Bilingüismo para la Competitividad’ fueron certificados por la Escuela de Ciencias del Lenguaje de la Universidad del Valle, luego de cumplir 520 horas de formación para fortalecer sus conocimientos y habilidades comunicativas en inglés.

Los estudiantes hacen parte de la primera cohorte del convenio Sura-Univalle y pertenecen a las Escuelas Normales Santiago de Cali y Farallones.

Oscar William Horta, director nacional de Gestión Social de la Fundación Sura, manifestó su satisafación por los resultados del proyecto: “Lo que hacemos desde la Fundación es identificar a las instituciones  que cuentan con un alto reconocimiento en términos del trabajo alrededor del bilingüismo para promover, a través de diferentes estrategias, la enseñanza del inglés y reforzar la competitividad del país en el escenario internacional.. De esta manera, unimos el esfuerzo de la empresa privada con el  sector público, en este caso, con la Escuela de Ciencias del Lenguaje de Univalle, líder en la materia, que tiene todas las condiciones y capacidades para hacer un buen trabajo”.

Por su parte la profesora Rosalba Cárdenas, coordinadora académica del proyecto, explicó, que 58 estudiantes terminaron el programa de estudio, y pertenecen a la primera cohorte del proyecto, que tendrá una duración de tres años, con profesores egresados de la Escuela de Ciencias del Lenguaje.

“La experiencia ha sido exitosa, los estudiantes terminaron muy motivados, ahora cuentan con más herramientas para enfrentar su trabajo y pueden darle a sus estudiantes de primaria una mejor oportunidad de comunicarse y conocer el inglés”.

La profesora Rosalba Cárdenas lamentó, sin embargo, la deserción que se presentó por causas ajenas al proyecto de Bilingüismo, y que estuvieron asociadas a la falta de tiempo de algunos estudiantes, que por compromisos familiares o de trabajo, no pudieron acogerse a los horarios para reforzar el inglés.

“El programa implicaba unas horas extras para el normalista, además de su currículo que ya es bastante recargado. Entonces, en realidad, estos muchachos que terminaron su proceso hicieron un gran esfuerzo para sobreponerse a una cantidad de dificultades entre estas, trabajo extra al de sus clases. Muchos, ya en edad temprana, tienen familia propia y la mayoría con grandes necesidades económicas. Por eso, cabe rescatar el esfuerzo de estos 58 estudiantes que culminaron, porque resistieron y perseveraron”.

Los estudiantes de las normales Santiago de Cali y Farallones recibieron  entre 6 y 8 horas adicionales a sus clases, y respondían por tareas para hacer en casa, que implicaban 4 ó 8 horas más de estudio.

La docente  Rosalba Cárdenas explicó que estos estudiantes ya son bachilleres y se encuentran o están culminando el proceso complementario para trabajar en la enseñanza primaria, por lo que el proyecto de Bilingüismo es un refuerzo importante para el desempeño de sus labores educativas.

Rostros y Rastros regresa a Telepacífico

Desde hoy martes.

El emblemático programa de televisión, Rostros y Rastros, regresa a Telepacífico. Desde hoy 1 de marzo de 2016, se emitirá todos los martes a partir a las 7:00 pm, con repetición a las 11:00 pm.

Dieciseis años después de su última emisión, Rostros y Rastros regresa con una nueva generación de realizadores, qué a través de su mirada y trabajos, dan cuenta de los cambios del documentalismo y sus transformaciones en las últimas dos décadas.

En el renacimiento de Rostros y Rastros se encontrarán obras que son una muestra de las nuevas formas del documental de creación: cine de ensayo, metraje encontrado (o de archivo), autobiográfico, cine directo, experimentaciones con video arte y películas ubicadas entre la línea de la ficción y la no-ficción.

A finales de la década de los ochenta, nació Rostros y Rastros, un espacio de experimentación audiovisual liderado por los profesores de la Escuela de Comunicación Social.

Este espacio proponía un diálogo entre la academia y la esfera pública a través de la televisión regional. Junto a UV-TV y Telepacífico se emitieron por doce años documentales que hicieron realidad una utopía mediática de la Escuela de Comunicación Social en la que los productos audiovisuales, el documental, la investigación antropológica, etnográfica, y la academia misma, se unieron en un espacio que albergó más de trescientas obras que hoy conforman gran parte de la memoria cultural del sur-occidente colombiano y más puntualmente, de Cali.

Nuevamente de la mano de la Programadora UV-TV, la Fundación Universidad del Valle, y con el apoyo de Telepacífico, se reabre este espacio con un ciclo de Mujeres Realizadoras del Cine Caleño.

Rostros y Rastros se plantea nuevamente como ese espacio de experimentación desde una óptica muy universitaria y donde se congregará el trabajo académico de los estudiantes y la experiencia de egresados de la Escuela de Comunicación de la Universidad del Valle. A su vez, a manera de retrospectiva, habrá emisiones especiales donde se retomarán algunos de los programas más representativos de la generación anterior de Rostros y Rastros.

La primera emisión es este  martes 1ro de marzo, con el cortometraje Alén, de la realizadora y egresada Natalia Imery, ganador del Premio a Mejor Ficción en la Categoría Nuevos Creadores del Festival Internacional de Cine de Cartagena 2014, y con un recorrido por varios festivales a nivel nacional e internacional.

Mares, fronteras y violencia: multiculturalismo y seguridad fronteriza en San Andrés

El próximo viernes 4 de marzo a las 10 a.m. en el Auditorio Antonio J. Posada se ofrecerá la conferencia "Mares, fronteras y violencia: multiculturalismo y seguridad fronteriza en las islas San Andrés y Providencia".

La invitada será Inge Valencia, profesora del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad Icesi.

Inge Valencia es Antropóloga de la Universidad Nacional de Colombia, Magíster en Estudios de Sociedades Latinoamericanas, opción sociología del Instituto de Estudios de América Latina (IHEAL) de la Universidad Sorbonne Nouvelle Paris III.

Es Doctora en Antropología en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales -EHESS, París, Francia.

Para hablar del narcotráfico en las islas de San Andrés y Providencia hay que entender lo que las islas han representados históricamente en la cadena del tráfico de drogas. El impacto de la violencia asociada a la llegada de las bandas criminales y el narcotráfico es innegable.  En la conferencia de este viernes la profesora Inge analiza las tensiones y contradicciones que emergen entre diferentes formas  de  gobernanza  aplicadas  por  el  estado  colombiano en la región insular de San Andrés y Porvidencia; por un lado, aquellas  propias de la multiculturalidad, que potencia formas de  autonomía  y  otorga  derechos  especiales; por  otro, aquellas propias de la seguridad y de la lucha antinarcóticos, que contribuyen a controlar y securitizar los territorios.

Ver afiche del evento

Legitimidad social de universidades, gran aporte al posconflicto: Rector Varela

Luego del acuerdo histórico suscrito en Pereira por los rectores de las Universidades públicas colombianas en respaldo al proceso de paz, el rector de la Universidad del Valle, Edgar Varela Barrios destacó que el apoyo unánime y sin fisuras al  acuerdos de paz, es un gran aporte dada la legitimidad social de las universidades  fundada en la confianza de la gente y  en el compromiso permanente con las respectivas  regiones donde operan muchas de ellas.

Esto da cuenta del liderazgo y del apoyo pleno que los centros de formación superior le ofrecen a este proceso que busca cerrar en pocas semanas uno de los conflictos de mayor duración en el mundo, 60 años de una guerra interna que se espera concluya en unas pocas semanas, expresó el rector de la Universidad del Valle Edgar Varela Barrios.

Las universidades constituyen una reserva moral e institucional que puede liderar con éxito muchos de los procesos que el posconflicto requiere, señaló Jota Bayona, profesor del programa de Estudios Políticos de Univalle quien asistió al evento junto con el rector Varela.

El decálogo de compromisos suscrito destaca que se realizará en las diversas regiones una aplicación de políticas públicas de formación y de proyección social para la paz por parte de las universidades.

El profesor Bayona destaca que La  Universidad del Valle apoya actualmente el trabajo desarrollado por los alcaldes del sur del Valle y del norte del Cauca en un proceso de pedagogía para la paz que integra a municipios como Florida, Pradera, Candelaria y Palmira.

Recuerda que la Universidad tiene una importante tradición de promoción de la paz.  “En Univalle se creó la red de Universidades para la Paz hace 17 años, ente que ha realizado ocho congresos nacionales y tres internacionales” Comenta.

Recuerda que Victor Mario Estrada y otros docentes adelantaron la  formación de politólogos entre desmovilizados del proceso de Paz con el M-19. También se ofrecieron programas de bachillerato liderados por Javier fayad.  El profesor Adolfo León Atehortua quien por muchos años enseñó en Univalle y actualmente es el rector de la Universidad Pedagógica propuso establecer un convenio con Univalle y otras universidades para formar excombatientes en las diversas etapas de formación incluido el doctorado.

Ver declaración del SUE

En la foto aparece el Ministro del posconflicto Rafael Pardo Rueda acompañado de los rectores de la universidades públicas del país.

La Habana, Diálogo y Confianza - Nelson Molina

Tomado de la página del Noticiero 90 minutos

Practicar el diálogo a cabalidad supone la disposición a modificar la postura propia en relación con un tema. Si los argumentos expuestos enriquecen la comprensión del asunto, si son sensatos, razonables o al menos estéticamente atractivos, las personas participantes en la interacción reconocerán en su interlocutor a alguien éticamente valioso.

El diálogo es  una estrategia posible para tramitar nuestros conflictos. Eso parecen indicar los resultados de la I Encuesta Regional de Paz y Reconciliación  realizada por un equipo de investigadores de la Universidad del Valle y que hoy es presentada. Hasta hace pocos años, del pasado muy cercano, alimentar la guerra con todas sus estrategias parecía ser la opción que la mayoría de colombianos consideraba para poner fin al conflicto político armado del Estado con las guerrillas. Hoy el diálogo es aceptado y deseado por más del 60% de la población vallecaucana, poniendo en evidencia un cambio en la comprensión que estamos construyendo acerca de la convivencia y las formas para gestionar los temas de preocupación común.

Luego de décadas marcadas por la violencia, por la guerra, por la polarización, hoy el diálogo emerge como una estrategia posible. Poner fin al conflicto entre Estado y guerrillas a través del diálogo no es sólo un esfuerzo de quienes negocian, es también un propósito para todos los ciudadanos. No cabe duda que las conversaciones en La Habana no han sido sencillas, particularmente por las exigencias de sinceridad y argumentación que con seguridad han marcado todo el proceso. Muestra de ello fue lo señalado por el Padre Francisco de Roux la semana pasada en un evento en la Pontificia Universidad Javeriana. El Padre de Roux narró momentos de verdad en La Habana cuando las víctimas se hicieron presentes en una etapa del proceso. Su relato evidencia, entre tantas cosas, las exigencias del diálogo y las consecuencias que de él se derivan cuando se ha practicado cabalmente.

Practicar el diálogo a cabalidad supone la disposición a modificar la postura propia en relación con un tema. Si los argumentos expuestos enriquecen la comprensión del asunto, si son sensatos, razonables o al menos estéticamente atractivos, las personas participantes en la interacción reconocerán en su interlocutor a alguien éticamente valioso. Posiblemente esto sea lo que debamos aprender los colombianos para que nuestros conflictos sean tramitados a través de la palabra y no de las armas que niegan el reconocimiento del otro y lo otro. No basta con desear el diálogo si no nos ponemos en la ruta de aprender a dialogar.

Pero el diálogo no es sinónimo de olvido ni de impunidad como suelen ser equiparados. Justamente es el diálogo, el que posiciona los temas que deben ser gestionados en la transformación de conflictos. Es a través del diálogo que se gana parte de la confianza para que las transformaciones del conflicto sean percibidas favorablemente. La confianza es aquello que aún no acompaña la implementación de los acuerdos de La Habana y por ello la población vallecaucana espera que los mecanismos de justicia acordados se cumplan. Cumplir los acuerdos por ambas partes es la condición necesaria para ampliar la legitimidad del diálogo político en Colombia y así irradiar el modelo a otros ámbitos cotidianos que también requieren transformarse proactivamente.

El SUE se reune para hablar del postconflicto

Los rectores de las 32 universidades públicas en Colombia, agrupados en el Sistema Universitario Estatal -SUE están reunidos en la Universidad Tecnológica de Pereira, para dialogar con el ministro del postconflicto Rafael Pardo Buelvas, sobre la responsabilidad de las universidades luego de la firma de paz en Colombia.

La agenda de la reunión se inició, hace unos pocos minutos, con la presentación de la Orquesta Sinfónica de la universidad anfitriona, que ofreció un concierto por la paz.

Video "Concierto de Handel por la paz evento SUE Pereira"

 

Ver declaración del SUE

Foto: El gobernador de Risaralda, Sigifredo Salazar Osorio; el ministro del postconflicto Rafael Pardo Buelvas; la Directora ( E ) de fomento de la educación superior del Ministerio de Educación, Diana Bastos y el senador Samy Merheg.

 

Dicen investigadores : El Zika solo se controla con cambios sociales

Para evitar que el zika, el chikungunya y el dengue se conviertan en epidemia, es indispensable controlar el mosquito transmisor y esto sólo es posible si generamos un cambio social de actitud, dijo la entomóloga Clara Ocampo del CIDEIM, durante Foro para la Salud Pública sobre el virus del zika, organizado por la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle.

Para combatir y controlar el mosquito transmisor o vector es necesaria la participación del Estado, la academia y la comunidad, de lo contrario las enfermedades seguirán causando mucho daño, explicó la entomóloga.

Las tres enfermedades, zika, el chikungunya y el dengue son transmitidas por un mosquito conocido como el Aedes aegypti, que vive en la región urbana  y gusta de picar solamente a humanos, sin embargo en las zonas rurales hay otro denominado Aedes albopictus que también tiene los mismos efectos de transmisión y pica a los animales y a los humanos.

Los dos mosquitos viven en lugares que no superan los 2.200 metros por encima del nivel de mar y son oriundos de la selva africana y uno de sus mayores logros de supervivencia es que ha podido generar resistencia a todos los insecticidas que se han desarrollado hasta el momento.

Pero el problema para la ciudad de Cali es más complicado, porque los sumideros de aguas lluvias están diseñados de tal forma que siempre conservan agua que sirven como receptáculo ideal para la reproducción del Aedes aegypti, por lo tanto es necesario que el Estado inicie un programa de cambio de diseño de estos desagües.

Sobre la campaña que se ha iniciado en la ciudad de entrega de toldillo a las mujeres que se encuentran en embarazo, para evitar la picada del mosquito, la entomóloga Clara Ocampo dijo que estas campañas no son altamente eficientes porque el mosquito pica de día y de noche y si el toldillo protege en la noche, en el día las personas se encuentran expuestas.

Por otra parte, en Cali, sólo el 20 por ciento de las embarazadas se reportan a las Eps o centros de salud antes de las 20 semanas de embarazo, por tanto no es fácil llevar un control de las gestantes que permita protegerlas específicamente de la infección del zika que tiene consecuencias en el que está por nacer.

Por ello, se requiere que el Estado mantenga la campaña de alerta contra las epidemias que causa el Aedes eagyti y el Aedes albopictus, que cambie el diseño de los sumideros de aguas lluvias; que la comunidad elimine constante y sistemáticamente aquellos recipientes con agua que pueden albergar el mosquito, incluso las tapas de tarros y botellas y que la academia siga investigando como generar cambios genéticos en el mosquito para volverlo inofensivo.