Por Jhon Gamboa
Aunque las aguas residuales pasan por diferentes sistemas de tratamiento para la remoción de la materia orgánica, no se consideran procesos para la remoción de nutrientes como el nitrógeno y fósforo. Estos nutrientes, existentes en las aguas, no suelen aprovecharse. Una investigación plantea encontrarles nuevos usos, esta vez como posibles fertilizantes de origen orgánico, a través de un proceso químico. Sus resultados esperan contribuir a la seguridad alimentaria y la autonomía en materia de fertilizantes en la región.
Cerrar los ciclos: el propósito de la investigación
Conscientes de que los diversos sistemas de tratamiento de agua residual no cuentan con un enfoque en sus procesos orientado a la remoción total de dichos nutrientes y su contaminación asociada a procesos de eutrofización en los cuerpos hídricos, la ingeniera ambiental Daniela María Rivera Velasco, en el marco de la Maestría en Ingeniería con énfasis en Ingeniería Sanitaria y Ambiental, realizada en conjunto entre la Universidad del Valle y la Universidad Autónoma de Occidente, planteó un proyecto que tiene por fin ver la viabilidad de la producción de un fertilizante organomineral, por medio de un proceso químico aplicado a aguas residuales. La investigación, que cuenta con la dirección de la profesora e investigadora de la Universidad del Valle Inés Restrepo Tarquino, vinculada al CINARA, y con la profesora e investigadora de la Universidad Autónoma de Occidente Nancy Vásquez Sarria, se lleva a cabo en la planta de tratamiento de aguas residuales de la Universidad Autónoma de Occidente, en donde se trabaja con un sistema de tratamiento llamado “lodos activados con aireación extendida”.
Este proceso busca valorizar el agua que ingresa a tales sistemas, recuperando de ella nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, que son esenciales para el crecimiento de plantas y cultivos. A su vez, propone dar respuesta a dos escenarios complejos que se viven actualmente, relacionados con el medioambiente y la seguridad alimentaria para los próximos años.
“Una está asociada a los fertilizantes como tal, con algo que se conoce como los fertilizantes de tipo químico, que son los que utiliza la industria normalmente, y que tienen un impacto sobre el suelo”, explica la investigadora Daniela María
Rivera Velasco. Según ella, este tipo de fertilizante, al utilizarse de manera excesiva sobre los suelos, produce un efecto de lixiviación -la disolución de agentes de desecho- hacia fuentes hídricas, produciendo un efecto contaminante sobre la naturaleza. La segunda está relacionada con la minería para la obtención de los fertilizantes químicos. Muchos son ricos en fósforo, y este se suele obtener de la roca fosfórica. "Y, de acuerdo con las investigaciones, dentro de 50 a 100 años podría agotarse este material”, agrega la investigadora.
Para realizar esta investigación, Daniela María Rivera Velasco llevó a cabo una caracterización fisicoquímica del agua residual que se genera en la Universidad Autónoma de Occidente, donde midió parámetros como la DQO (Demanda Química de oxígeno), DBO5 (Demanda bioquímica de oxígeno), Sólidos (ST, SV, SST, SSV), Alcalinidad, Dureza, Nitrógeno total, Nitrógeno amoniacal, Nitritos, Nitratos y fosforo total (PO4-3).
Una vez hecha la caracterización, se empezaron los ensayos preliminares de test de jarras, un método común que se utiliza en procesos relacionados con coagulación y floculación. Al tratarse de un proceso de precipitación química, se utilizó cloruro de magnesio como reactivo, e hidróxido de sodio, para ajustar el pH. Dentro de esta fase, se identificó la dosis y el pH óptimo de proceso acorde con las características del agua con que se trabajó. Posteriormente se realizó el proceso de recuperación en el reactor de cristalización con una capacidad de 12 litros bajo las condiciones experimentales definidas previamente.
Resultados preliminares
La investigación, actualmente está en fase preliminar, ha mostrado resultados prometedores. “Encontramos que sí es viable la producción de fertilizante organomineral”, reconoce la investigadora Daniela María Rivera Velasco, y explica que, a nivel químico, en el agua existen aleaciones del nitrógeno y el fósforo con los otros elementos presentes, lo que da paso eventualmente a la formación de un compuesto llamado técnicamente como “sales” (fosfatos de calcio y fosfatos de amonio y magnesio), principalmente la estruvita. Este grupo tiene una especial importancia, dado que es uno de los componentes activos de algunos de los fertilizantes de origen más amigable con el medioambiente.
“¿Por qué es importante esta estruvita dentro del concepto de fertilizante? Porque, a diferencia de otros fertilizantes de origen químico, estos tienen un proceso de absorción tal que cuando las plantas lo asimilan el consumo de este nutriente es mucho más lento (fertilizante de lenta liberación). Al ser más lento, no va a quedar exceso en el suelo, y por tanto una menor contaminación de las fuentes hídricas, reduciendo a su vez el impacto asociado a este tipo de fertilizantes químicos”, explica la investigadora.
Con pruebas que indican la formación de dichas “sales” en el agua tratada, la investigación se encamina hacia su segunda etapa, en la que se busca agregarle a estas lo que en procesos de cristalización química se conoce como “semilla”. “Hemos optado por tener una “semilla” de origen biológico, que se denomina “licor mixto”, el cual se obtiene dentro del proceso de tratamiento de agua residual. Se adiciona para que los cristales en formación tengan un mejor soporte para su crecimiento”, dice la investigadora, y explica que el “licor mixto” se refiere a una mezcla de agua residual y lodo activado que se genera en el proceso de tratamiento biológico, en el cual los microrganismos activos (biomasa) degradan la materia orgánica presente en el agua residual. Con este proceso se busca que los cristales adquieran un mayor tamaño, de forma que el fertilizante tenga mayor consistencia. Esto permite que los nutrientes estén disponibles para la absorción por las plantas.

Formación de estructuras cristalinas vistas a través de proceso de Microscopía óptica. Crédito: archivo personal.
Lo que viene para la investigación
Además de técnicas como la microscopia óptica, empleada para clasificar la morfología y el tamaño de las sales formadas en el fertilizante organomineral, futuros estadios de la investigación planean técnicas ópticas como la difracción de rayos X (DRX), la Microscopía Electrónica de Barrido (SEM, por sus siglas en inglés), y la Electroscopía de rayos X de Energía Dispersa (EDS, por sus siglas en inglés), para la identificación y observación de las estructuras.
“Lo que buscamos es que se obtenga información sobre esa “semilla”, especialmente acerca de su proporción, porque ya hemos visto que realmente se está logrando un crecimiento de estas sales”, afirma la investigadora Daniela María Rivera Velasco, y cuenta que, una vez concluida esta etapa, esperan escalar la investigación a la planta piloto. “La idea es que, a inicios del próximo año, en la estación experimental ubicada en la PTAR de la Universidad Autónoma de Occidente se ubique la planta piloto para recuperación de nutrientes con el reactor de cristalización que tendrá una capacidad de 250 litros”.
A su vez, se espera contar para este momento con la proporción ideal de la semilla para la producción del fertilizante organomineral, y que pueda ser escalado el proceso.
Su utilidad en la región
Eventos políticos y sociales como la guerra entre Ucrania y Rusia han hecho referencia a un aspecto que hasta entonces había pasado inadvertido, y es el que tiene que ver con la demanda alimentaria y la incertidumbre que pueden provocar las decisiones de uno u otro gobierno en la vida de muchas personas en distintas partes del mundo. Tal fue el caso de los fertilizantes, las importaciones se vieron amenazadas con la llegada del conflicto entre estos países. Esto, sumado al crecimiento poblacional, les ha dado a los fertilizantes una importancia que antes no se consideraba, lo que también ha hecho necesario la exploración de nuevas alternativas.
Para la investigadora Daniela María Rivera Velasco, esta es una oportunidad para pensar en la utilidad de su investigación. “La gestión insuficiente o inadecuada del agua residual ha desencadenado problemas de contaminación asociado al incremento de nutrientes en los cuerpos de agua y suelos, generando un impacto negativo en el medio ambiente. ¿Por qué no derivarla a un proceso del que podamos obtener algo, esta vez la creación de un fertilizante, que pueda suplir las necesidades futuras?”, propone, y menciona que la investigación también está en relación con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, en especial el número 2, “Hambre cero”, asociado a la inseguridad alimentaria con el crecimiento poblacional, falta de alimentos y deficiencia de productos como los fertilizantes.
Un equipo de investigadores adelanta una propuesta sobre producción de proteínas vegetales alternativas usando un proceso de fermentación con hongos.
Por: Angie Hurtado Campo
Agencia de Noticias Univalle
Desde inicios del 2024, en el laboratorio del Grupo de Investigación de Microbiología y Biotecnología Aplicada – MIBIA, el equipo de investigación conformado por Yineth Viáfara, Cristina Ramírez, Germán Bolívar y Paula Cuatin experimenta con una diversidad de alimentos que brotan de la tierra: la soya, la arveja, la quinua, los garbanzos, los blanquillos, el frijol y el maíz.
Su propuesta consiste en producir proteínas o harinas vegetales más nutritivas y digeribles mediante un proceso de fermentación con hongos, que sirvan como base de diferentes productos destinados a la alimentación humana y animal. Aunque el uso de hongos en la fermentación es una técnica antigua, la iniciativa del grupo responde a la necesidad actual de alternativas alimenticias más sostenibles y con menor impacto medioambiental, abordando los grandes desafíos del nuevo siglo, tales como el cambio climático, la seguridad alimentaria y la salud pública.
Tane- Koji: Cultivando hongos en el laboratorio
En el laboratorio MIBIA existe un lugar especial para la preservación de microorganismos como bacterias, levaduras y hongos: el cepario. En este espacio, equipado con estanterías y refrigeradores para almacenar muestras, Yineth Sofía, investigadora e ingeniera de alimentos, selecciona tres cepas de hongos fundamentales para la producción de las proteínas vegetales: Aspergillus oryzae u hongo Koji, Rhizopus oryzae y Rhizopus oligosporus. Estos hongos filamentosos, considerados GRAS o de consumo seguro para la alimentación humana, son cultivados o inoculados siguiendo el método Tane-Koji, el cual consiste en inocular sustratos o materiales sólidos como el arroz o la soya con las esporas de los hongos.
Las esporas son células que contienen la información genética del microorganismo y permiten que, en cualquier momento y dadas las condiciones óptimas, se desarrollen nuevos individuos.

Vista en estereoscopio del hongo Aspergillus oryzae Fuente: Fotografías por Grupo MIBIA
La preparación de los inóculos o cultivos de hongos se hace durante la primera semana y se procura obtener una cantidad de reserva suficiente para futuros experimentos. El primer día Yineth llega temprano, entre las siete u ocho de la mañana, y su primera tarea consiste en desinfectar los instrumentos y organizar los materiales que utilizará en la elaboración. En el segundo día, cocina arroz integral y luego lo coloca en unas bandejas, a las cuales se les agrega el hongo seleccionado. Esta mezcla se deja fermentar durante 75 horas en un horno que controla las variables de temperatura y humedad, buscando fomentar el desarrollo de las esporas.
Durante este tiempo, los primeros dos días se destinan al crecimiento de los microorganismos. En la bandeja reluce una capa blanquecina que cubre el arroz. Al tercer día, el agua de la mezcla es eliminada por completo y se da inicio a una nueva fase: la liberación de esporas. El desarrollo de estas células trae consigo el cambio de color. De blanco a verde para el koji del hongo Aspergillus, y de blanco a gris si se trata de los kojis con Rhizopus. Una vez esté completamente esporulado, el inóculo se seca a 45 °C durante 24 horas, se muele y se almacena en un recipiente esterilizado. El producto resultante es un cultivo de microorganismos que se utilizará en el proceso de fermentación de alimentos como la soya, la quinua o los garbanzos.

Inóculo o Tane-Koji de Aspergillus oryzae.
La alquimia de la fermentación con hongos
A lo largo de la historia, diversas culturas han utilizado los procesos de fermentación con hongos para la conservación y mejora de alimentos. Para el profesor Germán Bolívar, doctor en Ciencias Biológicas, este “es un arte heredado, en especial, de los países orientales”, famosos por la creación de bebidas y alimentos fermentados con hongos como la salsa de soya, el miso, el sake y el tempeh.
En la cultura japonesa, el cultivo de Koji se valora casi como un arte. Ha sido una práctica transmitida de generación en generación. Los maestros de Koji son altamente respetados y la producción de este alimento se considera una habilidad valiosa. Asimismo, el Aspergillus oryzae se ha utilizado en los procesos fermentativos desde hace siglos, por lo que puede encontrarse en diferentes partes del mundo y no solo cuando se inocula en los alimentos.
En el laboratorio MIBIA, la fermentación con estos microorganismos es utilizada para el desarrollo de productos alimenticios con un perfil nutricional mejorado. Así, la elaboración de las harinas o proteínas vegetales, se realiza mediante un proceso fermentativo que dura aproximadamente una semana. Por ejemplo, la soya, que ha demostrado ser un medio óptimo para el crecimiento de estos hongos, debe ser sometida a remojo durante 12 horas. Posteriormente, se descascara y se cocina durante 10 minutos. En el caso de otros alimentos como los garbanzos y los blanquillos, no es necesario descascarar.
Posterior a la cocción, se inocula a temperatura ambiente con las esporas del microorganismo deseado. La mezcla se almacena en bolsas plásticas con pequeñas aberturas para que el hongo respire y luego se coloca dentro de la cámara ambiental a una temperatura y humedad adecuadas. Después de dos días de fermentación, la mezcla se observa completamente blanca. De este proceso de fermentación sólida, en el cual los microorganismos crecen en materiales sólidos sin presencia de agua libre, se obtiene un producto denominado tempeh (si se usa R. oryzae o R. oligosporus) o Koji (si se usa A. oryzae) . El material es secado durante 24 horas en un horno y después se muele, procurando que no haya contaminación. Finalmente, se obtiene una harina con alto contenido de proteína y digestibilidad, que sería la base de otros productos como galletas, carnes veganas y sopas.
Del valle de la muerte viene el despegue
Según la profesora Cristina, doctora en Procesos Biotecnológicos, no siempre los microorganismos crecen, pues en el proceso “todo depende”. El cambio del lugar de fermentación y las condiciones afectan su crecimiento. Cada uno de los hongos empleados es “especial” y algunos son “resabiados”, pues “hacen lo que quieren y cuando quieren, como si tuviesen una personalidad distinta”, dice Yineth. Mientras el Aspergillus es un hongo pacífico, tranquilo y poco conflictivo con otros microorganismos, el Rhizopus es un hongo invasivo y dominante. “Se aprende en la medida que se trabaja con ellos” complementa la investigadora, quien no termina de comprender lo irónico que resulta cómo el cuidado y el amor no son garantía para el crecimiento de los hongos, los cuales pueden crecer, incluso, en condiciones de menos cuidado y control.
Cuando se lleva una semana preparando todo y encuentran algo que frena el proceso, se cae en “el valle de la muerte” y “levantarse de allí no es fácil hasta descubrir qué fue lo que pasó”, opina Cristina. Por ejemplo, en la creación del inóculo, la muestra se contaminó. Las investigadoras se tardaron al menos un mes en descubrir qué era lo que la estaba generando. Yineth cuenta cómo insistía en repetir los procedimientos las veces que fueran necesarias hasta descubrir el factor de error.
“De cada error se aprende. En principio no sabemos qué pasa y la gente pierde los ánimos, pero cuando lo descubrimos no nos volvemos a equivocar. Del valle viene el despegue”, exclama Cristina. Así, en el vaivén entre el ensayo y el error, “uno le coge el tiro al asunto, corrige los errores y ya no hay pérdida. Aunque existen existen unos principios básicos establecidos para el desarrollo adecuado de los hongos, esto es algo que no se hace copiando una receta de cocina. Hay que hacerlo y sentirlo”, comenta.
Hasta el momento, el equipo ha trabajado con garbanzos, arvejas y quinua, pero “ha sido un dolor de cabeza porque los microorganismos tienen sus gustos y crecen de acuerdo a sus necesidades fisiológicas y no en todos los medios se adaptan igual. Es allí cuando se deben efectuar algunas modificaciones” dice Yineth. En este sentido, es necesario crear condiciones para que ellos crezcan.
Una vez se tienen las harinas, estas se someten a diferentes pruebas para analizar los cambios en la cantidad de azúcares, humedad, acidez o alcalinidad (pH), fenoles o antioxidantes y proteína. Asimismo, dependiendo del microorganismo, las harinas pueden desprender aromas diversos, como chocolate, nueces o champiñones.
Las proteínas vegetales llegaron para quedarse
Los resultados obtenidos hasta el momento, muestran que la fermentación tiene un efecto significativo en las características nutricionales de la harina de soya, especialmente en el aumento de proteína y cantidad de fenoles. Esto implica una mayor capacidad antioxidante y, por ende, un impacto positivo para la salud, la prevención de enfermedades y el fortalecimiento del sistema inmune.
Los fenoles o polifenoles son conocidos por sus propiedades antioxidantes, antiinflamatorias y anticancerígenas. Estos incrementan la capacidad del cuerpo para combatir el estrés oxidativo, un factor que está relacionado con el desarrollo de enfermedades crónicas, cardiovasculares y neurodegenerativas.
Asimismo, los investigadores observaron que los hongos, particularmente del género Rhizopus, producen unas enzimas potentes que dividen las proteínas complejas de la soya en componentes más simples como los aminoácidos, los cuales son indispensables para el cuerpo humano. Esto implica que la soya sea más digerible, es decir, que sus nutrientes se pueden procesar y absorber con mayor facilidad.
Justamente, este proyecto del grupo de investigación MIBIA ha orientado su mirada hacia el aumento de la digestibilidad de las proteínas y su valor nutricional, teniendo en cuenta investigaciones pasadas relacionadas con la alimentación animal, donde el equipo notó que la presencia de algunos microorganismos aumentaba la digestión, nutrición y ganancia de peso en los animales.
Con 25 años de experiencia y trabajo, el grupo MIBIA nació de un interés compartido en los procesos de fermentación con bacterias probióticas, levaduras y hongos filamentosos. El profesor Germán recuerda cómo, junto a Cristina, comenzaron a aprender y aplicar la fermentación metabólica para crear los primeros productos. Desde entonces, no han dejado de innovar. Iniciaron con la salsa de soya y el miso, condimentos que, aunque aún se importan desde otras partes del mundo, también se elaboran en el laboratorio MIBIA.

Cristina Ramírez, Yineth Viáfara y Germán Bolívar en el Laboratorio del Grupo de Investigación MIBIA.
Fuente: Fotografía por Angie Hurtado
“Fermentación, apliquémosla”, pensó Cristina, quien tuvo en cuenta el boom del nuevo siglo asociado al cambio en los hábitos alimenticios y la necesidad de proteínas alternativas y de origen vegetal, dada la expansión de consumidores más conscientes de sus decisiones alimentarias y las consecuencias de estas para la salud y el medio ambiente.
Además de tener una menor huella ambiental, las proteínas vegetales como legumbres, tofu, tempeh, seitán, entre otros alimentos, son altamente nutritivas y proporcionan nutrientes, fibra, vitaminas y minerales. Estas, a excepción de la soya y la quinua, tienden a carecer de alguno de los 9 aminoácidos esenciales, estructuras fundamentales de las proteínas que nuestro organismo no puede sintetizar por sí mismo y, por tanto, deben ser obtenidos a través de la dieta.
De este modo, el mundo se enfrenta a un nuevo paradigma, en el cual las alternativas basadas en plantas se han convertido en una opción a largo plazo. Según el Informe del Estado de Seguridad Alimentaria y Nutrición Mundial, la ausencia de mejoras en la seguridad alimentaria y el acceso inequitativo a dietas saludables, en especial, para los países de bajos ingresos, genera incertidumbre respecto a la posibilidad de alcanzar el objetivo de Hambre Cero en el mundo para el 2030. Para garantizar la seguridad alimentaria, ya no será suficiente la intensificación de la producción animal, pues se estima que la demanda mundial de alimentos se duplicará para el 2050 y, con ello, la presión sobre los ya escasos recursos.
Para Yineth, la investigación tiene un impacto positivo y directo sobre la seguridad alimentaria de países como el nuestro, que cuenta con un alto potencial para la producción de materias primas vegetales como legumbres y cereales. En sus palabras, “la gente ya no tiene esa solvencia económica para poder alimentar a sus familias, pero siempre tenemos los granos: frijoles, lentejas o arvejas y esa es la base de la alimentación de las familias, en especial, en los pueblos, donde se cultivan los alimentos en las propias casas”.
En América Latina y el mundo, el mercado de alimentos plant-based o basados en plantas ha crecido rápidamente. De acuerdo con el informe Plant-Based Foods Poised for Explosive Growth (Los alimentos basados en plantas están preparados para un crecimiento explosivo) de Bloomberg Intelligence, se estima que este mercado mundial aumentará su valor a 162.000 millones de dólares para 2030 (con respecto a los 29.400 millones que costaba en 2020), representando un 7,7 % del mercado mundial de proteínas para ese año. En el caso latinoamericano, este alcanzó un valor promedio de 1.05 mil millones de dólares en 2022, de la mano de un despliegue de dietas veganas, vegetarianas y flexitarianas, lideradas, en particular, por consumidores jóvenes impulsados por preocupaciones ambientales y de salud.
Por su parte, Cristina espera que este tipo de iniciativas no solo permitan una accesibilidad mayor de estos alimentos para las personas que por salud, convicción u otro motivo, deciden voluntariamente no consumir proteína animal, sino que también reduzcan los costos del levante animal, es decir, del proceso que incluye la alimentación, nutrición, sanidad y bienestar de los animales. La disminución de estos costos de producción y, por ende, del precio de venta de productos de origen animal, podría permitir que los alimentos sean más accesibles para las personas, diversificar las dietas, mejorar el perfil nutricional de los productos, mejorar las condiciones de vida de los animales y contribuir a la sostenibilidad ambiental.
Asimismo, para Germán, es necesario que surja una base tecnológica de apoyo, industrias e iniciativas de innovación local para la producción de proteínas vegetales, cuya producción cuenta con un fuerte potencial futuro, pero que aún aborda desafíos en términos de infraestructura, equipos, innovación tecnológica, visibilidad y educación de los consumidores sobre los beneficios de estas alternativas y su valor nutricional.
Por: Mauricio Doménici
Profesor Departamento de Artes Escénicas
Para mi generación, que bajo los fuegos anárquicos de las luchas estudiantiles entró en el movimiento del teatro caleño en la década del setenta, el nombre de Enrique Buenaventura era ya entonces un mito estelar del teatro colombiano. Su nombre comenzó a sonar desde mediados de los años cincuenta cuando asumió la dirección de la Escuela de Teatro de Bellas Artes y a los pocos años dio un golpe maestro de amplia resonancia con el montaje de “En la diestra de Dios Padre” (1958), una adaptación del cuento costumbrista de Don Tomás Carrasquilla, obra que trascendió a los escenarios nacionales e internacionales. Los reconocimientos y las polémicas de esta obra nunca se acabaron, Enrique alcanzó a hacer cinco versiones distintas, la quinta y última la hizo en 1984 bajo los impactos ideológicos de la Teología de la Liberación. Su dramaturgia es de una historicidad obsesiva y dialéctica, no es posible entenderla por fuera de las luchas sociales y políticas en las que él mismo estuvo inscrito.
La obra del Maestro Buenaventura, como director y dramaturgo, resume o condensa todos los desafíos y contradicciones del teatro colombiano en la segunda mitad del siglo XX. En lo que podría llamarse la primera etapa de su desarrollo artístico en los sesenta, tiene dos líneas de trabajo: la construcción de su propia dramaturgia como autor y la contextualización social del repertorio clásico y moderno en sus montajes a las circunstancias de la realidad nacional. Como autor brechtiano, marxista, desde el principio esta consciente del “colonialismo cultural”, del choque de etnias que constituyen nuestra nacionalidad, de todo lo que este proceso traumático ha significado: como autor dramático escribe “La Tragedia del Rey Christophe”, para citar solo lo más representativo, en el marco de la lucha por la liberación de los esclavos en Haití y el “Réquien por el Padre Las Casas”, acerca del clérigo radical, dominico, que en el siglo XVI denunció el genocidio indígena de la conquista española. Como director escénico monta el “Edipo Rey” de Sófocles, representado en las gradas del Capitolio Nacional, poniendo el foco significativo en el autoritarismo del monarca y su desprecio por la comunidad; y luego como director, en esta reflexión sobre el repertorio “universal”, monta según su propia versión el texto “La Celestina” del teatro clásico español; igualmente hace una adaptación del “Macbeth” de Shakespeare, donde aparece la figura diabólica de un tirano medieval, así igualmente adapta, como entre muchas otras obras del teatro contemporáneo, la puesta en escena de “Ubú Rey” (1966) con la que se produce un cambio esencial en la práctica teatral del TEC: surge el concepto de la Creación Colectiva.
La pregunta por el tipo de teatro que quería hacer Enrique la responde en una ponencia que en 1968 presenta ante un congreso de teatreros en Montreal. Allí explica que, en un determinado momento, por la intolerancia y la represión del gobierno frente al tipo de obras que estaban montando, son expulsados y se ven obligados a constituirse en un grupo de teatro independiente, así nace el Teatro Experimental de Cali, TEC. Si ellos, vinculados a la Escuela oficial del Instituto Departamental de Bellas Artes, vivían en la tensión de hacer un “teatro cultural”, oficial, referido a la tradición clásica europea o al naturalismo norteamericano, ahora querían hacer un teatro de liberación, propio, nacional, un teatro de lucha contra el colonialismo, un teatro inscrito en las prácticas sociales del pueblo, en su historia, en sus necesidades y conflictos. No hay que olvidar que la experiencia histórica del momento está impactada por el ascenso de la Revolución cubana en la conciencia de una América Latina anti-imperialista y las movilizaciones internacionales de los estudiantes contra la guerra norteamericana en Vietnam. Para esas fechas, finales de la década del sesenta, ya se ha puesto en marcha un movimiento nacional de teatro organizado y politizado hasta la médula. Durante dos décadas las figuras centrales de ese liderazgo teatral estarán en manos de los maestros Enrique Buenaventura y Santiago García.
Resuelto el contexto de referencias sociales, culturales e históricas que guiarían los intereses artísticos de este “Nuevo Teatro”, el Maestro Buenaventura se adentró en los problemas del cómo habría que crear y producir estas obras innovadoras, en las que el teatro colombiano se jugaba su destino. Una tarea titánica de redefinición del paradigma tradicional de cómo hasta ahora se había entendido el “hacer” teatral entre nosotros. El concepto central de este “nuevo teatro” se habrá de nominar la “Creación Colectiva” (CC) y allí se plantea la democratización radical de todas las decisiones artísticas y administrativas de la creación y la producción teatral. En teoría un grupo es un colectivo de actores sin división del trabajo entre sus miembros, sin jerarquías de dominación, por tanto, el director es uno más, no puede imponer su repertorio o la concepción ideológica de las obras, todos son responsables, nadie está por encima de nadie, y tal vez lo más esencial, ellos son los autores de sus propias obras. Esto último resultaba bastante paradójico en la medida que el TEC tenía como patrimonio propio un reconocido autor dramático como era Enrique, cuyo liderazgo artístico y moral era indiscutible, con más de veinte obras escritas hasta la fecha de su puño y letra, ampliamente reconocidas y premiadas. Las relaciones entre lo individual y lo colectivo en el arte escénico entran a partir de ahora en un debate permanente e interminable que no acabará nunca de resolverse, pero dará origen a procesos de formación y creación que han marcado la estética del teatro colombiano.
Con la CC se parten en dos las aguas del movimiento teatral colombiano y surgirán grupos y escuelas teatrales enfrentados. El Maestro Buenaventura construirá todo un andamiaje teórico en defensa del “Método de Creación Colectiva” y difundirá su ideario a lo largo y ancho de la geografía latinoamericana. Es muy difícil hablar de teatro colombiano y no hablar del MCC. Hay por lo menos dos campos de acción en el teatro de CC: la dirección colectiva del montaje y la escritura colectiva del texto, todo ello atravesado por el trabajo de improvisación de los actores. La colectivización de las tareas administrativas resulta poco relevante y pertenece más a la época cruda de la militancia política. No obstante, la CC produjo obras importantes en el repertorio del TEC y muchos desafíos: “Soldados” en la experiencia del TEC es el primer ensayo de dramaturgia colectiva, se convertirá en una obra emblemática del grupo y dará origen a cinco versiones. El contexto histórico de la obra está referido a la “masacre de las bananeras” del año 1928 en Ciénaga y a la lucha obrera contra la explotación de la United Fruit Company. La obra va a sufrir muchos cambios en el proceso de confrontación con el público, dado que, para Buenaventura, en su visión de la CC, la percepción de la obra por el público va a ser determinante. Se cuenta que en una representación de la obra ante los viejos obreros de la zona bananera su reacción fue negativa y reclamaron que la obra no mostraba la huelga. La participación del público en los foros al final del espectáculo se convirtió en una marca de identidad de la CC, sobre todo por la presencia iluminadora del Maestro Buenaventura en la conducción del mismo. La necesidad de atender con cierta fidelidad a la historia lleva al TEC al teatro documento de Peter Weis y así, como consecuencia de la vasta investigación en los archivos para “Soldados” nace la segunda obra de la CC: “La denuncia”. Esta vez se trata del debate en el Congreso Nacional de la masacre de las bananeras promovido por el joven Jorge Eliecer Gaitán. Hasta el final de sus días la CC siguió siendo para Enrique el eje de su trabajo teatral, no solo aparecieron nuevas obras como la “Bala de Plata” o la “Ópera Bufa” sino que el “método” siguió enriqueciéndose con nuevas y complejas disquisiciones teóricas provenientes de la Semiología.
En la década de los noventa comienza el declive del movimiento del “Nuevo Teatro”, el ideario de la CC agudiza sus contradicciones, su discurso y su práctica se hacen más abstrusos, los Festivales Nacionales de Teatro pierden su energía y surge el Festival Iberoamericano de Teatro con otros presupuestos y otros liderazgos. Pasados veinte años de su fallecimiento la memoria del Maestro Buenaventura sigue viva, su obra dramática, incluso la que emerge de la CC, tiene el sello particular de su autoría, lo esencial de su mensaje es la idea de un teatro popular, anti-comercial, anti-académico, antiprofesional, anti-oficial, surgido en la precariedad de un medio que se fue haciendo cada vez más adverso. La sala del TEC que fundara en una vieja casona del centro histórico de Cali sigue allí, activa, nunca fue cerrada en los más de cincuenta años que tienen de funcionamiento, un milagro, contra viento y marea la aureola sagrada del Maestro la protege.
En la zona verde aledaña a la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas se reunía el Jardín de Freud.
Por Edgard Collazos Córdoba
Profesor Escuela de Estudios Literarios
No sé quién, hace ya casi medio siglo, bautizó ese espacio del campus de la Universidad del Valle con el nombre del Jardín de Freud. Por años he entrevistado a los que pertenecieron y convirtieron ese lugar en la sede de un cenáculo del pensamiento, y que aún persisten en andar vivos, y me he llevado la sorpresa de que ninguno está de acuerdo en el autor de tal ocurrencia. Debió ser alguno de los más hábiles con el lenguaje, aunque casi todos los integrantes del Jardín de Freud tenían el don de la palabra. Me han dicho que fue el poeta y dramaturgo Román Betancourt, pero ahora es imposible preguntarle, porque a inicios de este año falleció a causa de exceso de vitalidad, igual que el cuentista Arlet Corredor, quien murió a manos de un asesino parecido a uno de los personajes de sus relatos. Hay quienes coinciden en que el nombre es autoría del poeta y profesor de la Escuela de Literatura, Julián Malatesta y hay quienes se lo adjudican al ya fallecido, lúcido y diletante Jorge Santiago Quintana, o “Jorges”, como le llamaban, debido a su amplio conocimiento que ya en los años de la segunda mitad de los setenta del siglo pasado, tenía de la obra de Borges.
Vale precisar, que, antes de convertirse en un lugar de encuentro y reflexión donde se frecuentaron los más vastos temas del pensamiento y se habló sin reverencia de venerables autores de la filosofía, literatura, cine y política, ese espacio era solo un extenso césped al lado de un cruce de caminos de estudiantes y profesores que iban y venían por los senderos de la universidad en busca de sus aulas.
No me equivoco, si afirmo que los primeros en frecuentar el lugar fueron los estudiantes menos aconductados por el academicismo de la época. Se aposentaron ahí, porque era un cómodo mirador, desde donde se podía admirar la belleza de las estudiantes de las escuelas de Psicología y Ciencias de la Comunicación y las sabias y a veces adustas caras de los profesores de Humanidades e Ingenierías que pasaban prestos a dictar sus clases a las tres de la tarde, no sin antes voltear la cara y dar una mirada al Jardín de Freud.
A los fundadores, su actitud relajada les permitía sentarse en el prado después de ingerir el millón de arroz y el sudado de carne, papa y zanahorias que brindaba el restaurante de la Universidad, amén del tazón de mazamorra que suplía la sobre mesa, (o la pobre mesa, así le decían) y así fue como empezó a convertirse en un agradable sitio donde retozar después del almuerzo, entre comentarios de lecturas y frases que los profesores habían lanzado cuando dictaban sus cátedras.
Lo cierto es que el llamado Jardín de Freud, más allá de haberse convertido en un lugar de reunión de hombres y mujeres jóvenes, donde se concertaban citas, se cantaba, se escuchaba música de todo género, poco a poco se fue convirtiendo en un cenáculo intelectual ubicado al costado derecho del edificio de la administración de la Universidad del Valle.
Como el sitio estaba estratégicamente bien ubicado y la molicie que inspiraba la sombra de las Acacias de la India y el sentimiento de la época congregaba al diálogo, con el tiempo fueron llegando uno a uno estudiantes de inteligencia inquieta. Recuerdo haber visto por primera vez al gran Leudo, un estudiante de economía; piel de ébano y de una inteligencia clara y curiosa, pues tenía la pertinencia de acertados análisis políticos y económicos y junto a él Edgar Varela Barrios, acompañado siempre de su Aristóteles y Foucault bajo el brazo. Y a Gregorio llano y su hermano Gonzalo, a quien llamaban “el Comanche”, de pensamiento libertario, quien, según Darío Calvo, dejaba pasmadas a su paso las asiduas concurrencias del jardín.
Entre tantas jóvenes, traída por los vientos refrescantes del sur, llegó de Popayán la solidaridad inolvidable de Lucia Ponce de león Chaux, y el encanto de la paisita Marta Quintero, acompañada de las canciones de Joan Manuel Serrat. El toque de diferencia, indudablemente lo marcaban las mujeres cuando se recostaban en el césped, como cuando lo hacía Sandra E. Gómez (Q.e.p d) y su amiga Ángela Medina.
Cuando ya era hábito sentarse en el Jardín de Freud y la fama de su congregación crecía, llegaron los anarquistas del “guácimo”; les llamaban así porque su lugar de conspiración era bajo la sombra de un árbol ubicado cerca a los predios del lago entre el humo de perezosos inciensos adormecedores. Aparecieron un día con deseos de riña, al mando del inteligente David Lozano, Jaime Parra y Camilo Osorio, apodado CAOS, quien solicitaba a los profesores de filosofía “un toquecito de epistemología”, pero, la hermandad que se sentía en el jardín les derrotó su maledicencia mas no sus ideales, y en adelante fueron fuertes dialogantes.
Entre tantos congregados por la amistad y el fervor por el conocimiento, llegó “el hombre del tenedor”, Carlos Gómez, un filósofo preocupado por la “patafísica”, que lucía en la muñeca del brazo derecho a modo de pulsera un curioso y sofisticado tenedor retorcido, que jamás se quitaba, después de tantos años he preguntado por el, y quienes lo han visto me dicen que aún luce su icónico amuleto.
Luego, atraído por la curiosidad que generaban los comentarios, llegó el historiador Pablo Rodríguez, hoy eminente profesor de la Universidad de Bogotá, en compañía del diletante Rafael Uribe, y con Pablo hicieron presencia las teorías de su maestro Germán Colmenares; con la llegada de Oscar Campo, llegó la imaginación, y el cine e hizo presencia el Cali Wood y el Ojo al Cine de Andrés Caicedo. La erudición de varias áreas de la filosofía y la economía y la presuntuosa verdad teórica, se encarnó en la inteligencia de Boris Salazar y la rigurosidad de los puntos de vista del estudiante de filosofía Edgar Varela, quien para esa época ya mostraba ser el intelectual que es hoy. Llegaron también estudiantes de Ingeniería, Literatura, Filosofía, Ciencias de la Comunicación, también de Psicología, hasta que, sin saber cómo y por qué, se congregó una juventud libre pensadora y disidente de las graníticas convicciones políticas que agenciaban las organizaciones de izquierda que por ese entonces militaban en la Universidad Pública, y en adelante, fueron debutando inteligencias y erudiciones que no congregaba la academia, tanto, que hasta la astrología y el influjo de las estrellas se abovedó sobre Univalle, a cargo del brujo y sabio de las constelaciones, en ese entonces estudiante de idiomas: Darío Calvo, quien me recrimina olvidar la presencia de Ángela María Robledo, una de las voces femeninas más inteligentes de todas las generaciones de Univalle y asidua integrante del Jardín y hoy, académica de la Universidad Nacional de Colombia.
Es cierto que el ardor de la época fue cómplice de la cantidad de ideas que proliferaban día a día. Quizás los jardineros, así se les solía llamar, no sospecharon que eran herederos de las vicisitudes sociales de esos años: Mayo del 68; el Festival de Woodstook; el movimiento hippie; la Revolución cubana, el Boom literario. De todo ese crisol de ideas aprendieron a lanzar sarcasmos y feroces mandobles a la izquierda y a la derecha, y eso permitió que facciones ideológicas opuestas convivieran en el Jardín, sin rencores y dogmas. No sobra decir en estas notas, que estaba de moda hablar de Althusser, Marx, Foucault, el Boom, Mijael Bakunin y se revisaban los libros de la Literatura francesa. Las teorías de Jean Paul Sartre, la Paideia griega y el existencialismo, amén de Rayuela y el Ulises eran temas de primera mano; nadie era ajeno a la temática de la Guerra Fría y la Revolución Permanente y era obligación haber leído a Mircea Eliade y Gaston Bachelard, Aristóteles, y estar versado en epistemología. Tan poco es exagerado asegurar que ningún tema del pensamiento se quedaba sin revisar, se leía a Rimbaud y Verlaine. Baudelaire era de conocimiento general y como no había restricción para nadie, también los militantes de izquierda fueron llegando y enriquecieron el debate en las discusiones entre el troskismo, maoísmo y el stalinismo tan frecuente en el mundo intelectual europeo, y si algún poeta era querido por todos, era nuestro León de Greif.
En los predios del Jardín de Freud el enfrentamiento de las teorías políticas distaba mucho de los odios. Los que sabían de esos temas terminaban sus lúcidas discusiones embriagados por el humanismo que el Jardín imponía, y recuerdo, sin riesgo a equivocarme, que las discusiones más hábiles las generó el joven Julián Malatesta, cuando con su puntilloso estilo, su verbo y su humor provocador, ( que aún no lo abandona) llegaba con su Zaratrusta y su Sábato bajo el brazo y en su torrente verbal, digno de un antiguo sofista, se enfrentaba a los anarquistas y a todos los militantes, sin importarle en cuál partido militaba el contrincante ni el rango, sacando bajo su manga las lecturas de El Capital y teóricos que nadie había leído.
Ahí por primera vez, apenas abandonando la adolescencia, escuché hablar de Carson MacCuller, de Tomas Mann, de Hermann Broch y de tantos autores que enriquecieron mi conocimiento literario. Ahí se habló y se escuchó Jazz, Blues, salsa, folklore y la música andina, y se fueron engendrando melómanos como lo han sido Memo Bejarano, quien llegó de la escuela de Comunicación, poseedor de la colección más interesante de música Jazz y el erudito y curioso Gary Domínguez, estudiante de idiomas, hoy una autoridad en la música del Caribe.
Así pues, las sesiones de música se congregaban bajo los puntos de vista del fallecido Henry “Fat” Zuluaga, quien partió de este mundo con sus bongós ya hace siete años, llevándose tras él una estela de conocimientos musicales imposibles de recuperar. Estos melómanos no discutían, estaban lejos del debate, alegraban a los congregados con sus grabaciones, y caída la tarde, entre las sombras de los edificios que iban oscureciendo la universidad, los jardineros partían hacia el centro de Cali, para congregarse y seguir con sus diálogos itinerantes en el Café de los Turcos.
Los viernes en la tarde, a la manera de un orate medieval, en compañía de sus enormes perros, aparecía Fernando Taseche: se amarraba la cadena de sus enormes mastines como una especie de cilicio y parado frente al jardín como en una especie de púlpito, iniciaba una misa en contra del rector; un ditirambo interminable de acusaciones contra la administración.
Pero, no todo era pensamiento. La beligerancia de los Jardineros se hacía notar en las marchas estudiantiles. Estos románticos del trópico Iban adelante lanzando sus consignas poéticas, tan fuera de lugares comunes, diferentes a las de la izquierda, como parte de la impronta que los distinguía y eran los primeros en enfrentarse a los indiscriminados bolillazos que la policía y el ejército descargaba sobre los estudiantes, en medio de la lluvia de pedradas univallunas, que nadie supo jamás de dónde salían.
En fin, sé que, como dice Borges, es norma general que los novelistas no presenten una realidad, sino un recuerdo y que los hechos narrados tienen como única opción ser revisados y ordenados por la memoria, por eso intento en esta nota no dejar que esa bella historia sea simplificada por el tiempo y que la anécdota usurpe la temática.
Vale decir entonces, que el Jardín llegó a convertirse en una especie de Ateneo, donde se debatían teorías filosóficas, literarias, sociológicas y se comentaban los libros que ni los profesores habían leído. Hernando Aldana, uno de los fotógrafos más finos de la ciudad, en esa época estudiante de Historia, me asegura que Francisco Jarauta, el maestro Colmenares, Estanislao Zuleta, Angelo Papaccini y Álvarez Gardeazabal llegaron a sentarse en el Jardín y entablar diálogo intelectual con sus integrantes.
Sé que toda selección de nombres es injusta y que cuando los sobrevivientes del Jardín de Freud lean estas notas, me recriminaran no haber integrado a muchos amigos tragados por mi olvido y el trajín de las grandes ciudades donde habitan, como lo hizo Hernando Aldana, quien me llamó para recordarme al erudito Francisco Zuluaga, un joven de la Escuela de Filosofía, nacido en Sevilla Valle, poseedor de algún tormento que lo perseguía desde la infancia, y que le hacía destilar un corrosivo y fino humor, hasta que un buen día, fatigado del hartazgo intelectual, con sus gafas gruesas viajó a Buenaventura, alquiló una canoa, y con una botella de aguardiente, remó ebrio de vida, de mar y de filosofía, y enterró su vida frente a la costa de la Bocana.
Al cierre de esta edición, he recordado al exquisito e irrepetible Adolfo Montaño, y sus cantos gregorianos. Nadie como él llegó a acumular tanta música coral en su memoria, haciendo que su idioma se enriqueciera de latín y cuanta lengua entonaba el canto culto, y por eso, fue por años uno de los académicos más queridos y destacado por los estudiantes de la Escuela de Música, hasta el año pasado cuando alcanzó la jubilación.
También me ha llamado Diego Garcés, lucido lector y escritor, dueño de las mejores fotos de las selvas colombianas, que, cuando no está viajando por los territorios profundos, está escribiendo los mejores comentarios sobre poemas y textos literarios, para asegurarme, que el nombre del Jardín de Freud es autoría de Román Betancourt.
Sé que es imposible en estas cortas páginas recuperar esa historia univalluna y que el indefectible olvido se encargará de enterrarla en sus predios; pero, me queda la certeza, de que, en Cali, en la Universidad del Valle, hubo un tiempo y unos jóvenes que integraron el universo humanístico, y que el Jardín de Freud seguirá existiendo hasta el día cuando muera el último de sus integrantes.
De nuevo Cali vibrará a ritmo de jazz fusión y experimental en AJAZZGO 2024. En la edición 24 de este festival músicos de Estados Unidos, Francia, Cuba, Ecuador y Colombia deleitarán a los asistentes. La Universidad del Valle es el escenario del concierto de apertura.
Cali vuelve a vibrar con el Encuentro de Creadores de Jazz Fusión y Experimental AJAZZGO 2024 que, bajo el lema “Una Nota en Sol Mayor”, este año llega a su edición número 24.
Entre el 11 y el 15 de septiembre quienes acudan a la cita podrán disfrutar de los más destacados exponentes del jazz nacional e internacional, las fusiones y las nuevas sonoridades, en un encuentro que exalta la creación musical propia y las composiciones de autor.
Durante cinco días AJAZZGO 2024 reunirá a creadores, creadoras, compositores y compositoras, instrumentistas, vocalistas, arreglistas de la música, procedentes de Estados Unidos, Francia, Cuba, Ecuador y Colombia, quienes inundarán con sus notas los escenarios del Teatro Municipal Enrique Buenaventura; la plazoleta de la Biblioteca Mario Carvajal de la Universidad del Valle Meléndez, y el Teatro Salamandra.
Una divaganza
La imagen de AJAZZGO 2024 es autoría del maestro Diego Pombo, pintor, escultor, creador y director artístico del festival. La imagen da continuidad a la serie de los “Pajarohombres” y “Humanaves” que habitan el universo de los hallazgos de la imaginación. El afiche representa a una Diva Ganza que canta “Una Nota en Sol Mayor”, tonalidad que musicalmente inspira alegría y optimismo, y celebra la vida, como las músicas que trae el festival Ajazzgo: sonoridades fuera de lo común que trascienden lo cotidiano y afinan los oídos para otras propuestas musicales no comerciales, indica el maestro.
Programación
En esta ocasión, el Encuentro de Creadores de Jazz Fusión y Experimental de Cali Ajazzgo trae a los grupos y artistas internacionales Randy Brecker Quintet de Estados Unidos; Camille Bertault Quintet de Francia; La Cruzada Sexteto de Cuba y Gandhi Rubio Ensamble de Ecuador; la agrupación colombo-cubana Ekelequá Cuarteto; los colectivos colombianos Diego Oyola Quartet; la agrupación de Esteban Copete y su Kinteto Pacifico y el octeto Groove Out, darán vida a esta celebración.
La Ciudadela Universitaria de Meléndez es el escenario para el concierto inaugural de AJAZZGO 2024. El miércoles 11 de septiembre, a las 6:00 p.m., en la Plazoleta de la Biblioteca Mario Carvajal se presentarán la cantante Camille Bertault, en formato de quintero, y la la agrupación colombo-cubana Ekelequá Cuarteto.
Camille Bertault es considerada la nueva voz del jazz en Francia. En 2023, publicó su quinto álbum "Bonjour Mon Amour" con el sello colectivo de artistas VITA y ganó en la categoría jazz vocal “Les Victoires du jazz”, premios que se entregan anualmente a lo mejor del jazz francés. Por su parte Ekelequá Cuarteto es un grupo liderado por el cubano Raul Rizo Flores, fusiona los ritmos y melodías de la música cubana con influencias del mundo, desde el son cubano, la rumba, el jazz afrocubano y la música folclórica.
El jueves 12 de septiembre la cita será en el Teatro Municipal Enrique Buenaventura a las 7:00 pm en un concierto de estrellas con Esteban Copete y su Kinteto Pacifico, agrupación que fusiona las corrientes del Pacífico colombiano con influencias contemporáneas, y el legendario trompetista Randy Brecker, prolífico compositor, ganador de seis premios Grammy y colaborador de artistas como James Taylor, Bruce Springsteen, Frank Sinatra, Steely Dan, Jaco Pastorius y Frank Zappa.
El viernes 13 de septiembre la sala del Teatro Salamandra recibirá a las 7:00 pm a Gandhy Rubio Ensamble de Ecuador, compositor y saxofonista ecuatoriano, galardonado con los premios del Ministerio de Cultura y Patrimonio (IFCI) en 2021 y con el premio PIM 2022 en la categoría de Jazz de SAYCE, representando a Ecuador en el Festival Internacional de Saxofón Perú 2020.
El sábado 14 de septiembre hay dos conciertos programados en el Teatro Salamandra. A las 4:00 pm se presentará la agrupación caleña Groove Out, con una propuesta musical basada en el jazz y funk fusión donde combinan diversas influencias de la música afrocubana, el latín jazz, swing, el funk-rock, jazz-funk, ritmos tradicionales colombianos, entre otras experiencias musicales.
A las 8:00 pm el turno es para Diego Oyola Quartet de Manizales; un grupo con fuerza rítmica que interpreta composiciones originales y arreglos con elementos de la música moderna, jazz y folclor de Colombia.
Ajazzgo 2024 cierra su programación el domingo 15 en la sala del Teatro Salamandra a las 5:00 pm con la presentación de la agrupación La Cruzada, uno de los colectivos musicales más importantes e influyentes de la nueva música cubana, ganadora del Premio CUBADISCO, el más relevante de la industria en el país.
Ajazzgo 2024 es organizado por la Corporación Salamandra, una sala concertada con el Ministerio de Cultura, con el apoyo de la Secretaría de Cultura de Cali, la Universidad del Valle y el Circuito de Jazz Colombia.
Para conocer más detalles sobre el festival, la programación y los artistas, visita el sitio web oficial: www.ajazzgofestival.com
La Universidad del Valle organizó el Primer Encuentro de Egresados de la Especialización en Gerencia Pública, organizado conjuntamente por la sede Tuluá y la seccional Zarzal. Este encuentro tuvo lugar el pasado 22 de agosto y reunió a destacados profesionales del ámbito público, quienes compartieron experiencias y conocimientos en un ambiente de camaradería y aprendizaje.
El evento central del encuentro fue la conferencia titulada “Políticas Públicas de Paz Urbana”, impartida por el profesor Bairon Otálvaro Marín. La conferencia abordó temas cruciales sobre la implementación de políticas públicas orientadas a la construcción de paz en entornos urbanos, un tema de gran relevancia en el contexto actual de Colombia. El profesor Otálvaro Marín, con su vasta experiencia y conocimiento, ofreció una perspectiva profunda y enriquecedora sobre los desafíos y oportunidades en la gestión pública para promover la paz y la convivencia en las ciudades.
El encuentro también sirvió como plataforma para reconocer y celebrar los logros de los egresados de la especialización, quienes han contribuido significativamente al desarrollo y mejoramiento de la gestión pública en diversas regiones del país. La Universidad del Valle, a través de su sede Tuluá y la seccional Zarzal, reafirmó su compromiso con la formación de líderes públicos capaces de generar cambios positivos en la sociedad.
La jornada concluyó con un emotivo acto de clausura, donde se destacó la importancia de mantener y fortalecer los lazos entre la universidad y sus egresados. Los organizadores expresaron su satisfacción por el éxito del evento y manifestaron su intención de convertir este encuentro en una tradición anual, que continúe promoviendo el desarrollo profesional y personal de los egresados de la Especialización en Gerencia Pública.
¿Te interesa formar parte de una iniciativa internacional y contribuir al diálogo y la cooperación entre los países de la región andina y América Latina? ¡Esta es tu oportunidad!
La Universidad del Valle, en colaboración con el Parlamento Andino, abre la convocatoria para el Parlamento Andino de la Universidad del Valle, una plataforma para que los estudiantes debatan, propongan y trabajen en soluciones para los desafíos de nuestra región.
¿Qué es el Parlamento Andino Universitario?
El Parlamento Andino Universitario es un espacio de participación que replica la dinámica del Parlamento Andino, fomentando la integración entre estudiantes y fortaleciendo la cooperación entre universidades de América del Sur y el Caribe. Los participantes podrán adquirir conocimientos sobre política regional, diplomacia, legislación y desarrollar habilidades de liderazgo y negociación. Mayor información: https://parlamentoandino.org/index.php/jovenes/parlamentos-universitarios
¿Cómo Participar?
Para postularte, inscríbete escribiendo a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. a través del enlace de la Facultad de Humanidades, que actúa como el enlace institucional. Las inscripciones estarán abiertas hasta el 17 de septiembre de 2024. ¡No dejes pasar esta oportunidad!
Requisitos de Participación:
Ser estudiante de la Universidad del Valle.
Estar entre el tercer y séptimo semestre de cualquier programa de pregrado.
Compromiso con una formación de dos años.
Disponibilidad para participar en sesiones presenciales o virtuales.
Interés en la integración regional y cooperación entre países de Sur y Centroamérica.
Detalles del Programa:
Duración: 2 años.
Número de Participantes: Mínimo 25, máximo 50 estudiantes.
Modalidad: Presencial y virtual.
Fecha límite de inscripción: 17 de septiembre de 2024.
Fecha de selección: 20 de septiembre de 2024.
Ceremonia de certificación: 8 de octubre de 2024, en el Auditorio Germán Colmenares de la Universidad del Valle, donde comenzarán las capacitaciones.
Proceso de Selección:
Los aspirantes deben presentar una propuesta de proyecto relacionada con la integración y cooperación regional en Sur y Centroamérica, enfocada en áreas como educación, sostenibilidad, cultura o política. Un comité evaluará las propuestas en función de su calidad y viabilidad, seleccionando a los participantes más destacados.
Instrucciones para la Propuesta:
Redactar en una hoja de tamaño carta, fuente Arial, 12 puntos.
Incluir nombre completo, celular, correo electrónico y el tabulado académico.
Cumplir con todos los requisitos establecidos. El incumplimiento anula la postulación.
Comité Evaluador: El comité estará compuesto por un representante ante el Consejo Académico y el enlace institucional del Parlamento Andino, junto con 3 representantes académicos del Consejo.
¡Sé parte del cambio y contribuye al futuro de la región!
Envía tu propuesta a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Una estudiante del Programa Académico de Ingeniería de Sistemas desarrolló un modelo predictivo que contribuye a la identificación y prevención del fracaso en asignaturas del componente matemático a través de herramientas de Inteligencia Artificial. Este innovador proyecto no sólo busca entender las causas detrás del bajo rendimiento, sino también ofrecer soluciones prácticas y eficaces para mejorar la tasa de aprobación de estas asignaturas en la Universidad del Valle.
Se trata de Mavelyn Sterling Londoño cuyo trabajo de grado se desarrolló a partir de la articulación de diferentes fuentes de información (Registro Académico, Encuesta de Admitidos y Sistema de Información de ASES), lo que permite una visión más y precisa del rendimiento estudiantil.
Un hallazgo importante de su investigación revela que existe una clara relación entre la autopercepción que tiene el estudiante sobre sus habilidades en matemáticas al momento de ser admitido, con su posterior desempeño en las asignaturas de matemáticas en los primeros semestres. Datos de la Encuesta de Admitidos de la Universidad del Valle revelan que aquellos que se consideran buenos en esta área tienden a tener mayores niveles de aprobación en comparación con quienes se perciben como regulares o malos.
Otro hallazgo significativo es el impacto del factor vocacional en el rendimiento. Los estudiantes que no consideran cambiar de programa académico tienen niveles de aprobación más altos que aquellos que sí lo piensan, lo que subraya la importancia de los procesos de orientación vocacional en el éxito académico. Además, el género también juega un papel importante, ya que se encontró que las mujeres presentan mayores niveles de aprobación en matemáticas.
La población estudiada en esta investigación consistió en 1292 estudiantes que fueron invitados a participar en un cursillo de matemáticas basado en los resultados que obtuvieron en la prueba diagnóstica aplicada por el Departamento de Matemáticas durante el periodo XXX. Las variables consideradas incluyen los resultados en la prueba, el acompañamiento socioeducativo ASES, las respuestas de la encuesta de admitidos.
Un dato revelador del estudio muestra un aumento estadísticamente significativo en la aprobación de asignaturas en los estudiantes que asistieron al cursillo (54.8%), en comparación con quienes no lo hicieron (47.8%). Asimismo, recibir el acompañamiento ASES también está significativamente relacionado con mayores tasas de aprobación.
El proyecto de Mavelyn también ha avanzado en la aplicación de herramientas de inteligencia artificial para mejorar la permanencia estudiantil en la Universidad del Valle. Este desarrollo será integrado al sistema de información ASES, lo que permitirá la generación de mensajes pedagógicos de alerta para los estudiantes. Además, se creará un reporte de alerta para los profesionales, permitiéndoles considerar el nivel de riesgo inicial de cada estudiante y diseñar acciones preventivas específicas.
Este modelo predictivo no solo tiene el potencial de incrementar las tasas de aprobación, sino también de ofrecer un soporte más personalizado y efectivo a los estudiantes, mejorando su probabilidad de éxito académico y profesional.
Setenta y seis funcionarios de la Universidad del Valle han cumplido sus sueños de avanzar en sus carreras, gracias al reciente proceso de ascenso de personal en la Universidad del Valle. Este logro personal representa un paso importante en el desarrollo profesional de cada uno de ellos dentro de la institución, producto de su dedicación y esfuerzo.
Este proceso, clave para el desarrollo profesional de los empleados, se llevó a cabo por la División de Recursos Humanos conforme a lo establecido en el Acuerdo del Consejo Superior No. 025 del 19 de diciembre de 2014, que regula el Estatuto de la Administración del Personal Administrativo y la Carrera Administrativa Especial.
El proceso se realizó con los principios fundamentales de democracia, transparencia e igualdad, alineado con los acuerdos colectivos de la universidad. Mediante la Resolución de Rectoría No. 2365 del 27 de junio de 2024, se aprobaron las listas de elegibles para la provisión de los cargos públicos ofertados, listas que fueron publicadas el 26 de abril de 2024 y tienen vigencia por un año.
Con el fin de asegurar una integración efectiva en sus nuevos cargos, los funcionarios participaron en un plan de acogida diseñado para facilitar la adaptación a sus nuevas funciones. Dicho plan incluyó el acompañamiento de jefes inmediatos y áreas estratégicas de la Universidad, quienes brindaron toda la información necesaria para que el personal supere con éxito su periodo de prueba.
Desde la Universidad del Valle, felicitamos a todos los funcionarios que están ad portas de finalizar su periodo de prueba en sus nuevos cargos. Les deseamos un futuro lleno de valiosos aprendizajes y retos en los que su compromiso y talento seguirán contribuyendo al crecimiento de nuestra comunidad universitaria.
En agosto, la Universidad del Valle fue sede de la U.S.-Colombia Summit: Partnerships for Inclusive International Education. Este evento, enmarcado en el Memorando de Entendimiento de 2019 entre el Departamento de Educación de los Estados Unidos y el Ministerio de Educación de Colombia, tuvo como propósito realizar un recorrido por las instalaciones de la Universidad y fortalecer las oportunidades de intercambio cultural y académico entre instituciones de educación superior colombianas y universidades históricamente negras (HBCU) de los Estados Unidos, con un enfoque en la diversidad étnica.
Adriana Patricia López, directora de Relaciones Internacionales, destacó la relevancia de esta cumbre, subrayando la oportunidad única que representa para conectar a profesores de universidades norteamericanas y colombianas en torno a temáticas cruciales como justicia racial, conocimiento ancestral, biodiversidad y sostenibilidad. Además, resaltó que el evento no solo fomenta la colaboración en proyectos conjuntos y la movilidad estudiantil a través de programas como Fulbright, sino que también permite mostrar la esencia de la investigación en la Universidad del Valle, la cual se refleja en su cercanía con las comunidades locales y en su impacto global, abordando necesidades regionales y contribuyendo a desafíos compartidos a nivel mundial.

Durante la visita internacional, varios docentes de la Universidad del Valle destacaron la importancia de la colaboración interdisciplinaria y la innovación para el desarrollo sostenible y la inclusión social. El profesor Oswaldo López Bernal, de la Escuela de Arquitectura, subrayó la relevancia de proyectos como el Solar Decathlon 2019, donde estudiantes y profesores de diversas facultades trabajaron en una casa sostenible que propone innovaciones en energía, agua y confort térmico. Según López Bernal, estas iniciativas no solo fortalecen la articulación entre docentes y estudiantes, sino que también abren nuevas líneas de investigación en sostenibilidad e innovación, con la posibilidad de convertir la casa en un laboratorio urbano.
Complementando esta visión, el profesor Edinson Franco Mejía, de la Escuela de Ingeniería Eléctrica, destacó el diseño técnico de la casa, concebida para ser autosuficiente desde el punto de vista energético. A través de un sistema solar fotovoltaico y aire acondicionado eficiente, se busca alcanzar un consumo neto de energía cero. El profesor Mejía enfatizó la importancia de que los visitantes internacionales conozcan no solo estas capacidades técnicas, sino también el componente de edificaciones inteligentes que promueven la autogestión energética por parte de los usuarios, demostrando así la robustez de la investigación aplicada en la universidad.
Franz Pierre, representante de Georgetown University, expresó su satisfacción con la visita, destacando que la Universidad del Valle comprendió bien el objetivo de su presencia: fortalecer vínculos con universidades históricamente negras de Estados Unidos y enfocar esfuerzos en comunidades afrodescendientes. Pierre enfatizó que la población afrocolombiana debe ser parte activa de los procesos de investigación y desarrollo, y valoró el compromiso de la universidad en visibilizar sus necesidades y perspectivas.
En esta misma línea, Víctor Lenis, Coordinador del Área de Asuntos Étnicos, resaltó la importancia de la visita para visibilizar la temática afrocolombiana en la Universidad del Valle. Con alrededor de 4.000 estudiantes afrodescendientes, Lenis señaló que la articulación con instituciones estadounidenses fortalece la red internacional de investigación y promueve una mayor visibilización de las comunidades afrocolombianas.
Finalmente, el profesor Guillermo Andrés Jaramillo Pizarro, de la Escuela de Ingeniería Mecánica, presentó el proyecto del Centro Agroecológico Sostenible Autónomo, una iniciativa que busca, a largo plazo, construir una escuela tecnológica junto a la comunidad del Pacífico, capacitando a los estudiantes para desarrollar soluciones a problemas locales. Por su parte también subrayó que, aunque los recursos han sido limitados, la colaboración y el soporte adecuado podrían potenciar enormemente los resultados de estos proyectos.
Este intercambio de ideas refleja la capacidad de la Universidad del Valle para conectar saberes y construir puentes entre disciplinas y culturas, fortaleciendo su impacto tanto a nivel local como global.
