Jóvenes expondrán en el Museo del Banco de la República

Integrantes del proyecto de atención integral a pandillas TIP Jóvenes Sin Fronteras, que coordina el Instituto Cisalva de la Universidad del Valle, participarán en la exposición artística “Memorias del Conflicto Urbano” que estará alojada en el Museo del Oro Calima del Banco de la República.

La apertura de esta exposición se realizará este jueves 16 de agosto, a partir de las 5:00 pm en las instalaciones del museo.

A través de esta exposición se busca que la ciudadanía conozca los trabajos artísticos de estos jóvenes, quienes han pasado por un proceso de transformación en sus vidas y en las dinámicas sociales que afectaban a sus territorios.

La antropóloga Natalia Gómez Quequán, una de las coordinadoras del componente de Deporte Recreación y Cultura de TIP Jóvenes Sin Fronteras, considera que es importante que los caleños conozcamos estos procesos de resiliencia y transformación, pues de esta manera se pueden resignificar las ideas que se tienen sobre los sectores más vulnerables de la ciudad y sus habitantes.

“No se pueden perder este espacio creado para la reflexión y para desmontar las fronteras invisibles que se tejen en nuestras percepciones cotidianas sobre Cali. Invitamos a la ciudadanía a que se permita conmoverse a través de historias y de obras inspiradoras de jóvenes que merecen una segunda oportunidad”, afirmó la profesional.

Para el licenciado en arte dramático, Edwin Aguilar Jaramillo, quien también coordina este componente del proyecto, la importancia que tiene la creación artística en los procesos que llevan a cabo estos muchachos radica en el acto transformador que es inherente a los procesos de creación.

Aguilar afirma que mediante este tipo de actividades los jóvenes tienen la posibilidad de transformar y ser transformados y de utilizar el arte como un canal de expresión y transición emocional.

“Los jóvenes que participaron en la realización de la muestra cumplieron el rol de ser los artistas, resignificando el concepto de pandillero por el de artista y plasmando sentimientos generados por el conflicto y las fronteras. En esa medida, la creación artística tiene como virtud ser una terapia de sanación espiritual y psicológica, ya que al estar en el proceso de creación se da la oportunidad de que ellos dialoguen consigo mismos, reflexionando sobre sus vidas y conflictos”, dijo el licenciado en arte dramático.

Este será el segundo espacio de la ciudad en el que estará presente la exhibición, pues el mes pasado visitó la Plazoleta Jairo Varela. Se espera que estas obras sigan recorriendo otros espacios culturales de la ciudad durante los próximos meses.

Esta exposición estará abierta al público hasta el 8 de septiembre de 2018.

Apertura de la exposición

Fecha: Jueves, 16 de agosto de 2018.
Hora: 5:00 p.m.
Lugar: Museo del Oro del Banco de la República. Cl. 7 #4-69, Cali

En Cartago, se realizó seminario sobre gestión de marca

En la Universidad del Valle -Sede Cartago, se realizó el segundo seminario de la Escuela Internacional de Formación Avanzada - EIFA 2018.

El seminario se centró en el concepto de cómo desarrollar y posicionar una marca en el mercado global. El invitado fue Julio Cerviño, codirector del master en dirección internacional de empresas de la Universidad Carlos III de Madrid y codirector del grupo de investigación marketing group, líder en asesoría de marca.

“Toda empresa que desee permanecer en un mercado debe construir una marca, que sea reconocida y que permita ser un referente ante el consumidor, por que la marca se convierte en más que un nombre para un negocio, se convierte en la identidad corporativa” expresó el investigador Cerviño.

En este seminario participaron empresarios de la región, funcionarios de las entidades públicas y privadas, quienes destacaron el importante aporte de la universidad al facilitar espacios de participación y construcción de conocimiento.

“Esta segunda versión de la EIFA buscó la integración de la academia con el quehacer empresarial de la región, al potenciar las capacidades distintivas de los sectores empresariales, a través del desarrollo de marcas. Estos eventos son un logro para la ciudad y muestran el compromiso innegable de la Universidad del Valle para traer formación de calidad a toda la comunidad cartagüeña, se trata de articular la comunidad-empresa-universidad para construir nuestro proyecto de ciudad región” expresó Fernando Echeverri, director de la Sede Cartago.

“La EIFA es el resultado del trabajo conjunto de diferentes actores, que marca un hito histórico para la sede regional al ser los pioneros en traer al sistema de regionalización un referente académico de nivel internacional, que contribuya directamente al quehacer institucional” comentó Sandra Echeverri, organizadora del evento.

La EIFA desarrollará un tercer seminario orientado al tema de “Prospectiva y proyectos sociales económicos: elementos para la planificación de desarrollo”, dictado por el docente Leonardo Solarte, director del instituto de Prospectiva innovación y gestión del conocimiento en la Universidad del Valle.

La Sede Cartago de la Universidad espera seguir llevando a la comunidad este tipo de eventos, de talla internacional, que dan una mirada más holística y orientan al estudiante en su perfil profesional y contribuyen a la construcción de una agenda de ciudad centrada en las alianzas resultantes de la academia-ciudad-empresa, explicó el director de la Sede.

Impactos del desarrollo científico en la administración y la gobernanza

El seminario sobre poshumanismo, servirá de base para el diseño de doctorado en gobierno y administración pública en Univalle.

Los impactos de los desarrollos informáticos, de la robótica, la ciencia y la tecnología y las ciencias en la gobernabilidad y en la vida moderna fueron el centro de análisis del seminario “Humanismo y posthumanismo en la modernidad: su impacto en la administración pública y la gobernanza” que contó con la participación de expertos en robótica, ingeniería, genética, administración, políticas públicas, derecho y filosofía, entre otras disciplinas.

Promovido por la Facultad de Administración y el Grupo de Investigación en Gestión y Políticas Públicas, en el seminario se presentaron, tanto las ventajas y desarrollos actuales de las ciencias y tecnologías que hoy generan formas poshumanas en el mundo, como múltiples advertencias acerca de los retos que estos avances representan para las ciencias administrativas y la gestión pública en particular, y para la vida de las sociedades modernas en general.

En su conferencia, el rector de la Universidad del Valle, Edgar Varela Barrios, filósofo y Ph.D en Administración, señaló que las transformaciones cuánticas de la inteligencia artificial en las últimas décadas, y las múltiples transformaciones tecnológicas disruptivas presentes en la mayor parte de los campos científicos, son hechos de los cuales no es consciente la mayor parte de la humanidad. Destacó que la interacción maquínica sin que medie los humano, tal como sucede con el internet de las cosas, está produciendo profundos cambios en la conformación de las organizaciones empresariales.

El rector Varela anunció que seminarios como este constituyen laboratorios de políticas públicas en la perspectiva de lo que en 2019 será un congreso internacional. “Se trata de fomentar la reflexión académica y la organizar líneas de investigación científico-social y humanista para darle un escenario institucional al doctorado en gobierno y administración pública que vamos a crear y que buscaremos que incorpore un programa que analice las disrupciones y piense la posmodernidad, el poshumanismo y el transhumanismo como un ejemplo vertebral para analizarlo en sus impactos sobre las gobernanzas, las administraciones públicas y las políticas públicas” puntualizó.

Dijo que uno de los más recientes ejemplos sobre los impactos de las tecnologías y las preocupaciones que generan en las cúpulas de gobierno de los países más desarrollados es el de los controles a la cyber seguridad y la ciber guerra, como lo plantea recientemente el exsecretario de Estado de los Estados Unidos y Consejero de Seguridad Nacional, Henry Kisinger, en reciente entrevista.

El profesor Varela comentó también que un invento muy importante en el marco de la cuarta revolución industrial es la producción 3D o internet de las cosas que está revolucionando los procesos productivos porque va a reticularizar la producción que hasta hace poco estaba concentrada en la planta fabril.

“Esto está generando desde ya un efecto transformativo formidable sobre la riqueza, sobre la producción y sobre las fronteras que se están desatando sobre las distintas disciplinas y oficios”, recalcó.

Los asistentes al seminario, incluyendo especialistas en aspectos del poshumanismo y transhumanismo, coincidieron en señalar que son muy pocas las universidades en el mundo que, como Univalle, realizan este tipo de eventos académicos orientados a dilucidar los impactos y situaciones disruptivas que ocasiona el vertiginoso avance de la ciencia y tecnología, y menos aún, los centros académicos que les dan a estos asuntos un cariz altamente interdisciplinar como el que se logró durante el evento.

En el seminario participaron, entre otros expertos nacionales e internacionales, Albert Cortina, conocido escritor de libros de gran difusión sobre poshumanismo y docente de la Universidad de Barcelona; Gabriela Chavarría, bióloga y docente de la Universidad de Costa Rica; André Noé Roth, profesor de la Universidad Nacional; Fernando Cruz Kronfly, docente y escritor vinculado por más de 30 años a Univalle ; William González, Director del Departamento de Filosofía de la Universidad del Valle; Jesús Felipe García, director de internacionalización de Univalle y experto en genética y microbiología y el profesor Álvaro Zapata, profesor de doctorado de la Universidad del Norte, de Barranquilla. 

Festival Internacional de Cine Futbolero de Cali

El Festival Internacional de Cine Futbolero de Cali - FICBOL es una iniciativa cultural, organizada por el Colectivo La Recocha, con el apoyo del Museo La Tertulia y la Cinemateca de la Universidad del Valle.

El FICBOL se realizará entre el 21 y 26 de agosto, en el campus de Meléndez de la Universidad del Valle, en el Museo La Tertulia y en la Biblioteca Pública de Tierra Blanca (Siloé).

Este evento tiene como objetivo integrar cine, literatura y gráfica futbolera para reflexionar en torno al juego como actividad social, económica, política, cultural, recreativa y jurídica de gran relevancia en la sociedad contemporánea.

Este año en la segunda edición de FICBOL participarán seis invitados internacionales quienes presentarán sus proyectos audiovisuales, literarios y gráficos con temática futbolera, en los que cuentan historias de diferentes realidades en América Latina y Asia.

Como parte de este festival se desarrollarán 22 actividades entre exhibición de películas, conversatorios, presentación de libros y talleres de video, fotografía, literatura y gráfica futbolera para público en general.

Vea la programación del Festival

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Ritual y carnaval

“Ritual y carnaval. Sincretismo en el Carnaval de Barranquilla” es uno de los más recientes libros del Programa Editorial de la Universidad del Valle.

Este libro, de autoría de Javier Mojica Madera, docente del Departamento de Artes Escénicas, es resultado de una investigación que retrató icónicos personajes de este tradicional evento colombiano que se realiza cada año e invita a entrar en una fiesta de razas, culturas y saberes ancestrales, una mixtura que relata la belleza atesorada en nuestra historia de mestizaje. Expone una mirada al proceso investigativo que concibe el ritual en este carnaval.

El Carnaval de Barranquilla fue reconocido como “Patrimonio Cultural de la Nación” por el Congreso de Colombia en 2001 y como “Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad” por la Unesco en 2003; es considerado como el evento folclórico y cultural más importante de la Región Caribe Colombiana y como el segundo carnaval más grande del mundo. Los primeros registros sobre el carnaval de Barranquilla datan del siglo XIX.

Este carnaval es una de las expresiones de mayor riqueza cultural y estética. Las fiestas populares han sido un crisol para el mestizaje. Además, es la expresión de una colectividad. Cantos, cumbiambas, bailes y disfraces exaltan el júbilo, actitudes e identificación mítica que trascienden la vida cotidiana de cada persona que se disfraza y participa.

A través de las fotografías y de los textos críticos que componen esta publicación, el profesor Javier Mojica devela desde su interior los semblantes rituales del Carnaval de Barranquilla, mezcla de rostro y vestigio, que evidencian las circunstancias culturales que convergen en el territorio, instituyendo una característica particular que sintetiza la condición del hombre caribe.

El profesor Javier Mujica Madera es egresado de artes plásticas del Instituto Departamental de Bellas Artes, Magíster en artes visuales de la Aniversidad Autónoma de México y Doctor (Ph.D.) en artes plásticas de la Universidad Politécnica de Valencia en España.

Un llamado a auscultar más alla de los límites, en el teatro

En el teatro deben explorarse no solo los límites de la forma sino también los de los recursos estéticos y de montaje. Esa fue la idea central sobre la cual giró el conversatorio “Auscultar los límites” con el dramaturgo colombiano Enrique Lozano.

El conversatorio lo realizó este miércoles 18 de julio el Departamento de Artes Escénicas de la Universidad del Valle.

Enrique Lozano es egresado del posgrado en Dramaturgia de la Universidad de Antioquia y del mismo programa del Instituto Nacional de Arte Dramático de Australia. También cursó un máster en escritura creativa de la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sídney, Australia. En 2007, fue admitido al programa de Residences Internationales Aux Recollets, en París, Francia.

Sus textos han sido traducidos al francés, italiano e inglés. Y sus obras han sido vistas en España, Italia, Argentina, Ecuador, Australia, entre otros. Ha sido docente de la Maestría en Escrituras Creativas de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá y de los programas de Arte Dramático de la Universidad del Valle y del Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali, entre otros.

Su primera dramaturgia ´Días Impares´ ganó el Premio Jorge Isaacs en 1998. Fue dirigida por el maestro Alejandro González Puche, esta obra marcó al autor pues fue el inicio de su producción, que se ha caracterizado por la exploración artística, buscando el límite de las formas.

Días Impares presenta un mundo donde la lucha del Estado y los carteles ha generado una crisis entre las bandas de narcotraficantes, que para subsistir roban un banco. Esta historia se cuenta solo en los días impares en que suceden los hechos y, gracias a la propuesta del maestro González Puche, en los días pares se profundiza en los personajes por medio de monólogos.

Este montaje alrededor de su obra le permitió conocer otros métodos de creación como la escritura en escena, en el cual el dramaturgo trabaja con material que surge de la puesta en escena.

Días Impares le permitió entender que sus proyectos se enmarcan en la búsqueda de sus límites como dramaturgo y de sus posibilidades técnicas, lo cual permite “enriquecer el hecho escénico y teatral”.

“La exploración de las formas y los lenguajes es importante en dos sentidos: por el proceso de autoaprendizaje como artista, porque la exploración de los límites de las capacidades técnicas nos dicen qué tipo de artista teatral somos, hasta qué punto somos capaces de llegar. En esa medida hay un proceso auto-pedagógico importante en la búsqueda de los límites de mis capacidades técnicas” señaló Lozano.

La exploración adelantada por Lozano lo llevó a explorar otras posibilidades de escritura de obras dramáticas. En “Los difusos finales de las cosas” (2006), obra con la cual ganó el Premio Nacional de Dramaturgia, Lozano hizo una ruptura con los cánones, a través de una obra de carácter predominantemente narrativo pero que no sacrifica lo dramático.

“En cuanto a los límites de las experiencias escénicas, esa búsqueda es también importante porque somos un país en un momento histórico de transición, difícil de entender. Una manera de abordar esta dificultad en el teatro es no haciéndolo directamente, contando de forma directa una historia, sino buscando nuevas posibilidades de traer ese contexto social a la escena” agregó Lozano.

“La Sierra Nevada de Eliseo Reclus” (2009) es una narrativización de un viaje que hizo el reconocido geógrafo francés, al tiempo que propone un viaje interior. La escritura de este texto fue un reto para Lozano porque buscaba que fuera un texto “camaleónico”, que fuera teatro y al mismo tiempo novela, que pudiera ser leído de ambos modos.

Esta exploración lo llevó a crear obras en las cuales los actores no tienen el control total, sino que son expelidos a interactuar con el público, convirtiendo a los espectadores en creadores activos y un elemento sin el cual la obra no funciona.

Univalle sigue como la tercera mejor universidad de Colombia

Por cuarta vez consecutiva, la Universidad del Valle fue calificada como la tercera mejor universidad de Colombia, de acuerdo con indicadores de investigación, según el Ranking U - Sapiens.

El Ranking U-Sapiens, el único reconocido por Colombia ante el Observatorio Internacional en Ranking Académicos y Excelencia –IREG, en su decimoquinta versión clasificó 101 instituciones de educación superior de todo el país, entre más de 350 analizadas, tanto del Estado como del sector privado.

Según el Ranking U-Sapiens la primera Institución de Educación Superior en el país es la Universidad Nacional de Colombia -Sede Bogotá, seguida por la Universidad Antioquia y la Universidad del Valle.

El cuarto lugar es para la Universidad de los Andes, la primera de las privadas, y el quinto para la Javeriana de Bogotá, seguida por la Universidad Nacional –Sede Medellín y la Industrial de Santander.

Le siguen en ese mismo orden, la Universidad del Norte, ubicada en Barranquilla, la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia en Tunja.

En el Ranking U-Sapiens se califica a las instituciones de educación superior de acuerdo con la publicación en revistas especializadas indexadas, según el Índice Bibliográfico Nacional. También se tienen en cuenta las maestrías y doctorados (Ph.D.) que oferta cada institución y la categorización y productos de los grupos de investigación científica, de acuerdo con Colciencias.

En esta ocasión, U Sapiens volvió a aplicar el ranking de Apropiación social del conocimiento, que no realizaba desde 2016. En este ranking la Universidad del Valle ocupa el cuarto lugar detrás de la Universidad Nacional, la Universidad de Antioquia y la Universidad de Los Andes. Sin embargo, la única universidad en mejorar sus indicadores entre las cuatro que lideran este ranking, es la Universidad del Valle.

Conmigo viaja el nombre de Univalle

Cindy Tatiana Soliman, estudiante de Licenciatura en Educación Básica con énfasis en Ciencias Sociales de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle, viajará a Brasil para hacer un semestre de intercambio académico.

Su travesía inició antes de ingresar a la Universidad del Valle, al escuchar el palpitar de un berimbau (un instrumento de cuerda de origen africano, similar al arco musical) y otros rasgos culturales representativos del país más grande de América Latina.

“Hace nueve años cuando conocí de la capoeira, de la diversidad cultural brasileña tan semejante a la nuestra y de sus procesos sociales, empecé a soñar con mostrar eso y aportar a mi comunidad un poco de ese empoderamiento cultural de los brasileños leído en libros, visto en películas, documentales y aprendido de mis profesores de capoeira e idiomas, y hoy, como parte de ese deseo, empezará a hacerse realidad al viajar un semestre de intercambio a la Universidad Federal do Piauí, en Teresina, gracias a la beca Bracol”.

Junto a otros estudiantes de Univalle, Soliman, como la llaman sus compañeros de Licenciatura, tendrá la oportunidad de conocer en tierra extraña las razones que la motivaron a estudiar portugués, gracias al convenio entre universidades de Brasil y Colombia, conocido como beca de sostenimiento y alimentación Bracol, el cual exige a los postulantes tener conocimientos básicos sobre el idioma, ser estudiante activo de una de las universidades vinculadas y tener un promedio académico superior a 3,8 en el transcurso de la carrera; así el convenio otorga a estudiantes los recursos suficientes para vivir y adaptarse a la vida universitaria en otro país.

Cindy Tatiana Soliman sabe de la responsabilidad que yace tras unas maletas de viaje, un seguro internacional y un consolidado de asignaturas a cursar en la universidad pública de Teresina, pues, con ella se va la historia de la Universidad del Valle, de la ciudad y de un país.

“A pesar de que la beca Bracol y la Dirección de Relaciones Internacionales de Univalle - DRI nos brinda la posibilidad de mostrar y evaluar nuestros conocimientos académicos en el extranjero, el impulso que me motiva a seguir lo he recibido de los más allegados, y es por ello que, aprovecho para agradecer a mi madre, a la Universidad, a la Decanatura de la Facultad de Humanidades, a mis profesores del Departamento de Geografía y el Programa Académico de Ciencias Sociales y a la Dirección de Relaciones Internacionales de Univalle que me apoyaron y motivaron a seguir aun cuando creí que estas oportunidades estaban vetadas para personas de mi condición social, ahora solo resta dejar el estandarte de la Universidad en alto, como mucho de mis compañeros ya lo han hecho”.

"Los caleños perdimos el hábito de caminar el barrio": Carlos Moreno

Carlos Moreno, cineasta egresado de la Universidad del Valle, habló con la revista Gaceta de El País sobre su trayectoria, el oficio de contar historias y la ciudad.

Tomado de El País

Las ciudades son caldo de cultivo para muchas historias, sombrillas que que encierran relatos que dan cuenta de la condición humana. Uno de los testigos más inquietos de nuestros días es Carlos Moreno. Director de cine caleño, un sanfernandino, un contador de historias, que ha escarbado en la naturaleza de los caleños para encontrar un reflejo de los dramas más humanos. Relatos de ambición y corrupción desmedida, de conflictos sociales y políticos, de viajes de iniciación y exploraciones sensoriales.

Iniciado en la escuela documental de ‘Rostros y Rastros’ del Canal Telepacífico, su primera película fue ‘Perro come perro’, seguida por ‘Todos tus muertos’. Años después hizo parte del ambicioso proyecto ‘Escobar, el patrón del mal’. En años más recientes, se embarcó en una adaptación -no exenta de polémica- de ‘¡Que viva la música!’ y en producciones internacionales de alto vuelo para Netflix y Canal+, además de una extensa filmografía en publicidad, el videoclip y la televisión nacional.

Con más de 20 años de carrera, Carlos Moreno hace parte de una generación ya consagrada del cine caleño, que tomó lecciones de los grandes del Grupo de Cali y reinterpretó a su forma la Cali y la Colombia de los noventa y años dos mil. Relatos atravesados por el auge del narcotráfico, el terrorismo y la guerra contra las drogas, una identidad social fragmentada y en este escenario se atrevieron a contar el drama y la épica nacional, las complejidades morales y los roles que retaron el establecimiento de nuestro país. Una generación -Andy Baiz, Jorge Navas, Juan Carlos Gil, Óscar Ruíz Navia, César Acevedo etc.- que ha enriquecido el cine nacional con producciones celebradas por la crítica y un ejercicio de salud mental para narrar y aceptar nuestra propia historia.

Con generosidad, Carlos nos recibió en su casa en el muy caleño barrio San Fernando, un lugar donde se atisban sus inquietudes como narrador, pero sobretodo se siente de cerca ese espíritu de barrio que caracterizó la cinefilia local pre-narcos y que sigue alimentando el mito y la nostalgia de una Cali cinéfila y caminante que ya parece haberse perdido para siempre.

Carlos, ¿cómo llega al cine y la televisión?

Yo llegué al cine casi por accidente. Yo estaba buscando otras cosas. Cuando estaba por terminar el colegio entré al Conservatorio a estudiar música, pero rápidamente desistí. Y en ese desubique del colegio, sentía una inclinación más hacia la literatura. Y siguiendo la literatura y un poco el periodismo, llegué a Univalle, tratando de encontrar un espacio en esto. Una vocación audiovisual realmente no tanto.

Entonces, ¿no tiene esta historia romántica del director que vio una película que le marcó desde niño o que siguiendo la tradición cineasta caleña, quiso ser director?

Sí, pero eso lo descubrí después. La historia viene cuando ya estoy en la Universidad. Yo creo que Cali tenía una gran actividad en cines de barrio y yo crecí aquí en San Fernando. En general, el cine estaba presente, en las calles. No en Centros Comerciales, sino que hacían parte de la vida del barrio. Recuerdo que frente al Teatro San Fernando se hacían unos carros que vendían dulces y cigarrillos. Un sábado, mi papá me mandó a comprarle cigarrillos y en ese momento abrieron las puertas del teatro. Al ser mediodía, seguramente era una película del Cine Club. Vi la puerta abierta y entré. La película estaba terminando con una escena de una casa que explotaba y una pelada la miraba, con música rock de fondo. Me pareció una escena impresionante. Salieron los créditos y la gente se fue. Yo seguía aterrado con lo visto porque no sabía que eso se podía hacer en el cine. Yo acostumbraba a ver películas de aventuras, como Tarzán. Pero esa escena me sorprendió mucho. Años después, en Univalle, Óscar Campo nos puso una película y me encontré esa escena. Era Zabriskie Point, de Antonioni. Y ahí pensé que tenía una cita con esto del cine. Ese asombro, esa invitación me hizo pensar que había llegado al lugar que era.

Era un momento importante en la historia de la Universidad. Estaba naciendo el canal regional y Univalle tenía un espacio que era ‘Rostros y Rastros’, que más que un programa, era una escuela documental. Y en esa escuela, estaban lo grandes forjadores de un proyecto documental: Luis Ospina, Carlos Mayolo, Óscar Campo, Antonio Dorado, y estos fueron nuestros profesores. Y sin darnos cuenta estábamos iniciando un relevo generacional, empezamos a entender la expresión documentalista y mirar la ciudad de una forma que no conocíamos. Y así, sin saberlo, nos matriculamos en una escuela. Estábamos ahí. Y no lo digo por mí. Lo digo por una generación, de amigos y colegas, como Juan Carlos Gil, Diego Jiménez, Jorge Navas y muchos más que arrancamos con esos modelos de narrativos. Y entonces, desde diferentes lugares, toda una generación aprendió la técnica, aunque mi aspiración era mucho más académica, yo quería ser profesor y lo iba a ser en Univalle, pero la vida quiso que no fuera así.

¿Otra casualidad que lo llevó al cine?

Sí. Otra casualidad. Honestamente, quería ser profesor. De hecho, me gané una beca en España, donde estudié Narrativa y venía a ser profesor acá pero unos asuntos de huelgas y una carambola donde mis amigos ya estaban haciendo Producción Publicitaria en Bogotá y allá fui a parar. Así empecé en haciendo cine publicitario.

La literatura me llevó a buscar el periodismo y de ahí, al cine. Pero no fue hasta que hice mi primera película, cuando me encontré un proyecto para conspirar, con un amigo con aspiraciones de novelista, Alonso Torres, quien me mostró un manuscrito de un proyecto de novela que tenía y yo le dije que eso era un guión. Esto terminó siendo el guión de ’Perro come perro’. Yo no sé si hubiera sido mejor novela que guion, pero igual la hicimos. De alguna manera, volvía a pasar por la literatura. De la literatura al periodismo, ahí al documental, la televisión regional me llevó al cine publicitario. La publicidad al cine de ficción y del cine pasé a la televisión comercial. Es un camino muy cruzado donde también me han tocado dos cosas muy importantes: una es la aparición del cine digital, un cambio en la tecnología, que revolucionó la producción, y la aparición de la Ley de Cine. Antes había que tener recursos y/o contactos para producir en Colombia y realmente no tenía ninguno de las dos.Pero lo cierto es que ese cambio tecnológico y en las políticas culturales me tocó. De hecho, hoy siento que produzco para medios digitales. Creo que ya me despedí de la televisión abierta y ahora hago productos para plataformas digitales, y eso es un gran cambio, con un espectro de producción enorme. Esa es la coyuntura que me está tocando vivir y en la que pienso seguir haciendo cosas.

Usted ha trabajado en mega producciones para plataformas bajo demanda, como ‘El Chapo’ para Netflix, con nueva visión de la producción en Colombia. ¿Cuéntenos cómo han sido esas experiencias de producir para el exterior?

Esencialmente, lo que he encontrado es que hemos vivido muy encerrados. Tuvimos la hegemonía de dos canales de televisión y las programadoras, eran los mismos siempre. En esa hegemonía siento que hay unas dinámicas de producción anquilosadas hace mucho tiempo. Y la diferencia que sentí es que estaba participando de otra forma, que nos estábamos abriendo a nuevas dinámicas de producción, estaban enfocadas en un valor de producción que se suele olvidar en la producción nacional. Esa exigencia es algo normal en un mercado internacional que se hace más exigente. Como espectador, ya no dependés de los canales, sino que abrís tu computador o tablet y si algo te parece hecho a las patadas, te salís de ahí. Debe existir una preocupación en lo que se muestra. Y ese es el mayor cambio que yo veo. Es un cambio de actitud, no de plata.

Habiendo recorrido la coyuntura que lo trajo y le tiene hoy haciendo cine, quisiera que habláramos de las historias y el oficio de contarlas. ¿Cuál es la importancia para en el oficio de contar historias?

De eso se trata todo. Mi gran inquietud, que me llevó al cine y no sé si algún día me saque, es contar una historia. A través de qué medio, no sé. Cuando era niño pensé que iba a hacer cómics. Hoy pienso que pretendía era contar una historia. Y el paso por el cine es un paso importante, pero no es el lugar definitivo necesariamente.

Para mí, se trata de tener el valor, buscar el talento y la paciencia de contar una historia.

¿Cuál es la fuente donde surgen esas historias que quiere contar?

Sin duda, muchas historias que he contado y que he querido contar están en Cali. Y no es una mirada regionalista, ni chauvinista del asunto. Hay una frase de Chéjov que dice ‘habla de tu aldea y serás universal”, y yo creo que lo dice todo. Creo que el drama de la ambición, del exceso, de la corrupción, del abuso, de la tiranía, del caos se puede contar en cualquier lugar del mundo. Historias que yo podría contar en cualquier parte, como creo que Perro come perro se podría filmar en cualquier entorno urbano, Cali es un marco auténtico, con unos conflictos, unas paradojas y unas contradicciones enormes y es un estupendo lienzo para hablar de la contradicción.

¿Qué tan contada cree que está Cali? 

Yo creo que es interminable. Y cada vez más, porque Cali es una ciudad que es casi un caleidoscopio donde se combina, se combina y se vuelve a combinar, y cada vez entran más piezas. Si vos echás para atrás 20 años en Cali, su población afrodescendiente creció al punto de ser hoy casi el 60%. Eso ya es hoy una ciudad diferente. Y se han hecho intentos por contarla. Siembra toca esos temas. Pero falta contarse más.

Creo que todavía no se ha contado y la velocidad como se transforma Cali, una sociedad que se transforma a un ritmo diferente al que trazan sus gobiernos, una ciudad indomable, nadie podrá alcanzar esa velocidad. Ni siquiera los que se inspiran en ese crisol para contarlo.

Habla de una ciudad inabarcable, entonces bajemos a una entidad más asible: el barrio. Hablemos de su barrio, San Fernando, donde sucede su historia familiar. ¿Cómo expresa el espíritu de su barrio?

De hecho, una vez alguien me preguntó y yo le dije que por encima de ser caleño soy sanfernandino. Yo nací y me crié en este barrio. Muchas cosas en mi vida vienen del barrio, incluso el estadio. Tengo un montón de recuerdos y vivencias que se forjaron en San Fernando, con unos amigos muy callejeros.

Creo que la dimensión de barrio te da una sensibilidad para entender la diferencia, para respetar, para convivir, que hoy en día las ciudades se diseñan para que esto no ocurra. Aquí podemos estar en el mismo San Fernando pero estamos en un conjunto amurallado, donde no llega el personaje que timbraba a pedir plata o vendiendo algo, o la vecina a saludar. No es la misma sensibilidad. En su historia, San Fernando no es un barrio marginal. Tampoco es un barrio privilegiado, está entre lo popular y la clase trabajadora. Y en Cali se daba esta particularidad de barrios con diferentes realidades que se combinan. La primera frontera en Cali fue la Autopista Sur, que declaró un territorio como algo separado. Esa visión anterior, de más tolerancia, hasta ecléctica, creo que me la dio el barrio. Y mirá, en Cali, el narcotráfico fue una revolución social. Una bomba atómica donde las clases populares tuvieron el camino o al menos la promesa de ser clase privilegiada. En Cali, esta ha sido nuestra única revolución social. La estética cambió. Las mujeres, el gusto por los carros, el tipo de entretenimiento, la ideología del más fuerte, de “vos no sabés quién soy yo”. Eso formó parte de despedirse del barrio.

¿Cómo busca las historias que quiere contar?

De las historias de una comunidad, diría yo. Y no sólo el cine. Para mí, un ejercicio que debe hacer un buen periodista es tener la disciplina de saber escuchar. Uno no se da cuenta que no tiene disposición a escuchar. Vos no escuchás a todo el mundo de la misma manera, pero para tener una visión de algo, tenés que aprender a escuchar. La ingenuidad es muy para eso, cuando sos niño tenés más disposición a escuchar. Seguramente, cuando niños, alguna vez oímos la historia de un mendigo y nos conmovía. De adulto, probablemente no. Y eso es la capacidad de escuchar.

Con todo este camino por el documental urbano, el ser sanfernandino de corazón, la ciudad que enmarca sus historias… ¿Lo podemos llamar un caleñólogo?

¡Huy, no! No creo. Me gustaría llegar a serlo. Aspiro a ser un caleñólogo. Pero que lo sea, no. Es una aspiración.

El caleño parece tener una particularidad de dar vueltas, el ser ‘pateperro’, una disposición a moverse, a curiosear. ¿Cree que hace parte del ser caleño?

Tiene mucho sentido. Hace tiempo, cuando Jorge Navas estaba haciendo Calicalabozo me dijo que quería una “walk movie”, una película caminando. Y eso me parecía un concepto bellísimo, sobretodo en una historia que se inspiraba en el acervo literario de Andrés Caicedo, de una ciudad donde se caminaba mucho. Jorge hizo una historia donde los personajes caminan mucho. Eso es muy interesante y un recuerdo al que muchos nos resistimos porque Cali es una ciudad donde cada vez menos se puede caminar. Si te das cuenta, cada vez hay menos andenes, como peatón encontrás mil obstáculos. Los caleños perdimos mucho espacio público. Buena parte de nuestra literatura, de nuestra televisión, de nuestros recuerdos, de nuestro ocio era de caminar. Pero ese espacio lo perdimos y ese caminante, por el motivo que sea, hoy es más una resistencia, un recuerdo en una ciudad donde la gente anda más en carro y mucho más, en moto.

¿Camina por el barrio?

Todo el tiempo. Camino, troto.

Llegué a este tema porque supe que su gran deuda es contar una historia sobre San Fernando. ¿Cómo va esto?

Realmente, es un proyecto literario. Por ahora, ni sé qué va a pasar con eso. Pero tiene que ver con mi adolescencia y está enmarcada en San Fernando. Es una situación de un recuerdo de época. ¿Cómo va? Más o menos porque no tengo la disciplina de un novelista. De pronto, es un intento. Son montañas de proyectos que he emprendido, hay unos que he terminado y otros que por ahí se han quedado.

Lo decía, el contar historias es tener el valor…

Sí, y el talento, y la disciplina y un montón de cosas.

Impactos en Salud del Cambio Climático

La Escuela de Salud Pública de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle abrió inscripciones para la Escuela Internacional de Verano “Impactos en Salud del Cambio Climático: Estrategias de Adaptación”.

Esta escuela se realizará del 11 al 15 de agosto, con una intensidad horaria de 40 horas: 20 presenciales y 20 de trabajo independiente.

En este curso se darán a conocer los modelos de evaluación de vulnerabilidad, riesgo y resiliencia al cambio climático; se analizarán las barreras para la implementación de estrategias de adaptación al cambio climático, en el contexto de los impactos en salud, así mismo, se identificarán estrategias que faciliten la implementación de acciones de adaptación.

Está dirigido a estudiantes de posgrado vinculados a grupos de investigación registrados por la Universidad del Valle, funcionarios públicos encargados de planes de adaptación al cambio climático en el componente de salud pública, profesionales y estudiantes de pregrado interesados en el tema.

Entre los profesores invitados se encuentran Jonathan Patz, director del Global Health Institute de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos); Horacio Riojas, director de Salud Ambiental en el Centro de Investigación en Salud Poblacional-INSP (México) y Andrea Lampis, licenciado en Sociología de la Universidad de Roma “La Sapienza”, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia, entre otros.

Informes: Oficina de Extensión y Proyección Social, Escuela de Salud Pública

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Teléfono: (57 2 ) 3212100 Ext. 7160 - (57 2 )5542476 Ext 109

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