La Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle te invita a participar del Foro para la Salud Pública- "Acciones comunitarias y salud mental: los desafíos frente al Covid-19 en nuestra región".
El Foro se realizará el próximo miércoles 27 de abril de 2022, a las 4:00 p.m., a través de la Plataforma Zoom.
Los Foros para la Salud Pública son espacios académicos que permiten el encuentro entre la academia, la sociedad civil, los diferentes sectores sociales y el Gobierno para generar discusiones abiertas, propositivas y claras sobre temas de interés para la Salud Pública.
Para esta ocasión, conversaremos sobre las acciones comunitarias posibles en salud mental en nuestra región, frente a la situación actual de la pandemia asociada al virus del SARS CoV-2.
Cómo invitadas estarán Amanda Trujillo Florez, psicóloga coordinadora de la línea 106 y tele-amigos del Valle del Cauca; y Adelaida Arboleda, doctora en Salud Mental Comunitaria y docente del Departamento de Psiquiatría de la Universidad del Valle.
Inscripciones en el siguiente enlace
El Centro de Lenguas y Culturas, adscrito a la Escuela de Ciencias del Lenguaje de la Universidad del Valle, invita a sus estudiantes y al público general a participar en los clubes de conversación de inglés y francés.
¿Quiénes pueden participar?
Cualquier persona adulta que desee practicar inglés o francés y, en el caso de niños y adolescentes, que esté en el rango de edades requerido:
Clubes para niños: de 8 a 12 años
Clubes para adolescentes: de 12 a 17 años.
¿Se debe tener conocimiento de la lengua para poder participar?
Los clubes están clasificados por niveles para principiantes y para hablantes de nivel intermedio. El propósito del club es abrir espacios de práctica comunicativa de estas dos lenguas.
¿Cómo pueden participar?
Los clubes de conversación son completamente gratuitos. Los asistentes deben ir a la respectiva sede donde esté programado el club o conectarse el día y a la hora de cada sesión.
Los clubes de conversación de inglés y francés para adultos son completamente presenciales en la sede Plaza 80. Los clubes de inglés para niños y adolescentes tienen sesiones presenciales en la sede Meléndez y a distancia a través de videollamada por Meet o Zoom.
¡Ven y aprovecha! Puedes asistir a todas las sesiones.
Teniendo en cuenta que la Universidad del Valle vinculará próximamente a su planta al personal administrativo de las sedes regionales, se inició con los encargados de bienestar universitario el proceso de direccionamiento para que haya una interrelación con la Vicerrectoría de Bienestar en la gestión de este importante componente de la vida académica universitaria.
“Hoy hemos hecho una reunión muy positiva con todos los coordinadores de Bienestar Universitario de las nueve sedes, para darles la bienvenida como próximos funcionarios administrativos de nuestra Universidad. Estamos próximos a incorporar una parte muy importante de funcionarios de las sedes. Esperamos vincular entre 170 y 180 en un lapso de dos meses”, manifestó el rector Edgar Varela Barrios.
“La Vicerrectoría de Bienestar expuso los temas de cultura, deporte, salud, recreación y otros que se manejan desde esta dependencia, ante un grupo de funcionarios que pronto estarán vinculados a la estructura de esta vicerrectoría, porque la Universidad es una sola. Ellos están en los territorios, trabajarán con los directores de la sede, en una labor que beneficiará a estudiantes, empleados y profesores, y su relación más importante será con la Vicerrectoría de Bienestar” añadió el directivo universitario.
“Todos los encargados de bienestar en las sedes son personas muy calificadas. Muchos de ellos llevan años, a veces décadas, comprometidos con nuestra universidad. Esta alineación administrativa, organizacional y funcional va a permitir que su trabajo sea mejor, que sigamos creciendo en cifras, en beneficios para los estudiantes, empleados y profesores de un Sistema de Regionalización que es muy importante para nuestra universidad”.
“Se trata de seguir el mismo modelo de gestión que ya está consolidado y existe en Cali, ahora que ellos serán próximamente empleados de nuestra universidad, lo cual, por supuesto, nos tiene a todos muy contentos” finalizó el rector.
En la jornada también estuvieron presentes el vicerrector de Bienestar Guillermo Murillo Vargas, el director de Regionalización Héctor Alonso Moreno, el Jefe de Planeación Luis Alfonso Escobar, la jefe de Recursos Humanos Ana Milena Sandoval, entre otros.
En este taller participaron los encargados de Bienestar de las Sedes: Ricardo Canizales (Sede Buga); Hamilton Agudelo Mateus (Caicedonia); Olga Liliana Cano (Cartago); Erika Marlen Forero (Norte del Cauca); María Alejandra Ordoñez (Pacífico); Carmen Rosa Bedoya (Palmira); Jesús Adrían Piedrahita (Tuluá); Leydi Carolina Castro (Yumbo); y Cristina Rayo Álvarez (Zarzal).
Cuatro programas de posgrado de la Universidad del Valle recibieron reconocimientos durante la ceremonia de entrega de los Premios AUIP a la Calidad 2022.
La Especialización en Medicina Familiar de la Facultad de Salud recibió el Premio a la Calidad en Educación Superior en Iberoamérica. Así mismo, la Maestría en Políticas Públicas de la Facultad de Ciencias de la Administración y el Doctorado en Psicología recibieron menciones de honor durante este acto.
La Especialización en Ortodoncia también fue galardonada con el Premio a la Calidad. Este reconocimiento será entregado en una próxima ceremonia.
La vicerrectora académica Liliana Arias Castillo recibió estas distinciones en nombre de los directores de estos programas y aprovechó la oportunidad para extender las felicitaciones a todos los docentes, estudiantes, funcionarios y directivos por este logro.
Estos premios y menciones fueron entregados durante la gala de los 10 y 11 Premios AUIP a la Calidad, como parte de la Asamblea General de la Asociación Universitaria Iberoamericana de Posgrados que se realiza entre el 30 de marzo y el 1 de abril de 2022 en Barranquilla.
Durante la ceremonia se le impuso la distinción Gran Cruz de la Universidad del Valle, al Dr. Víctor Cruz, por su gran contribución a la Educación Superior a través de sus 30 años de servicio en la AUIP.
La Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado - AUIP es una organización internacional no gubernamental, reconocida por la UNESCO, cuyo objetivo es el fomento y desarrollo de los estudios de postgrado y doctorado en Iberoamérica. Busca contribuir con criterio de alta calidad académica a la formación de profesores universitarios, científicos y profesionales en el nivel de postgrado y doctorado, en función de las necesidades de desarrollo de cada país y de la Comunidad Iberoamericana de Naciones.
Los Premios AUIP a la Calidad del Posgrado en Latinoamérica son un reconocimiento a la calidad de los programas de formación avanzada que ofrecen las instituciones asociadas; pretenden potenciar los esfuerzos institucionales que se están haciendo para mejorar la oferta académica y de paso estimular su mejoramiento cualitativo.
Una editorial londinense publicó un ensayo escrito por el profesor de Diseño Juan Camilo Buitrago en una recopilación de textos académicos sobre la historia y el estado actual de las organizaciones de diseño nacionales e internacionales.
Juan Camilo Buitrago es profesor titular del Departamento de Diseño y Doctor en Ciencias en Diseño y Arquitectura de la Universidad de São Paulo, con énfasis en Historia y Teoría del Diseño. Sus investigaciones en sociología y antropología del diseño hacen lecturas críticas sobre la naturalización del diseño y la definición de su discurso en el contexto latinoamericano. En febrero publicó el ensayo “ALADI, a Latin American voice of design”, en el libro International Design Organizations. Histories, legacies, values compilado por Jeremy Aynsley, (Brighton University), Alison Clarke, (University of Applied Arts Vienna) y Tania Messell, (University of Applied Sciences and Arts Northwestern Switzerland) y publicado en Londres por la editorial Bloomsbury. En este capítulo Buitrago expone el discurso del diseño de la región como una narrativa latinoamericanista. El escrito hace parte de su investigación de Doctorado próxima a publicarse en tres libros.
¿Por qué estudiar ALADI?
La asociación es una excusa para investigar sobre un asunto cultural latinoamericano: el diseño latinoamericano. Estudiar esa asociación fue mi excusa para ahondar en una narrativa que es insólita, no es esperada; y es original en el sentido de que, en la fusión, se crea algo que no sé si se ha escuchado en otra parte.
Mientras estudiaba la fundación de ALADI noté que, sin importar el país, los integrantes —además de ser un grupo de personas que no se habían conocido antes y que vivían alejadísimos entre ellos— compartían unas similitudes temáticas sobre qué debía ser el diseño. La mayoría dialogaban muy intensa y también muy inconscientemente con eventos dramáticos en la historia de la región como la revolución cubana, o incluso ciertos postulados formulados por la Teología de la liberación. Casi todos eran arquitectos, algunos diseñadores, y compartían la ilusión de ‘organizar el mundo’ de cierta manera.
Yo quise saber de dónde venían esos ecos y los encontré más o menos instalados en el discurso de la identificación regional. Una narrativa que no es muy clara cuando intenta definir qué es latinoamericano pero que sí parece serlo al preguntarse por qué es latinoamericano: en buena parte porque los estadounidenses están asediando permanentemente la región. En otras palabras, los encontré instalados en un discurso antiimperialista, esencialista y circunstancialista que los organizaba.
¿Qué pasó en ALADI en el periodo que estudiaste?
Con delegaciones de nueve países, ALADI es una asociación de diseño que se fundó en Bogotá en 1980 con un discurso muy puntual sobre el papel del diseño en latinoamérica. A mi manera de entender, representa un empeño titánico apoyado en tres o cuatro bloques de objetivos, el más contundente a nivel institucional —tal vez— era convertirse en un órgano de influencia multilateral para los gobiernos de la región. Lo lograron en el 89 cuando la ONU los reconoce como órgano consultivo en temas de tecnología. También pensaron en estrategias para que las conclusiones de sus congresos llegaran a la gente: crearon comités nacionales dentro de cada país para que llevaran los planteamientos a la asamblea general y viceversa, todo con una visión representativa propia de la burocracia modernista. La incidencia de ALADI tuvo éxitos relativos dependiendo del país y del momento que se observe. Entre mediados y finales de los años 80 los encuentros fueron cada vez más difíciles de realizar porque los estados no estaban interesados en otra cosa que no fuera sacar la economía de la crisis. Como se sabe, esa crisis dio paso a la entrada del neoliberalismo en Latinoamérica y en ese contexto, al interior de ALADI se presentaron sacudones que anticipan el cambio en el año 91 y que hacen que en el año 95 la asociación ya se convierta en una institución sugeridamente distinta. Una que sustenta su estructura en narrativas alejadas de aquellas que le dieron origen en 1980.
¿Qué pasó después del año ‘95?
Lo que he visto es que cuando entró en vigor el neoliberalismo los discursos cambiaron: de querer definir el diseño y su rol social como mecanismo para la conquista de la autonomía latinoamericana, a cómo vamos los diseñadores a relacionarnos con el mundo empresarial y con el mercado. Esas son las preocupaciones de los 90 pues cada país de latinoamérica había entrado gradualmente en la crisis económica. Entonces se olvida si el diseño es o no latinoamericano, si tiene que ver o no con la resistencia cultural y se vuelve estrictamente ‘técnico’: su preocupación fue “cómo hacemos para que los diseñadores se compaginen con el ámbito laboral”. Por eso mismo se incorpora la idea de que la educación debe convertirse en el entrenamiento de la gente para el trabajo, de acuerdo con las expectativas y las exigencias de los empresarios.
Entonces, en conclusión ¿En qué consiste el discurso del diseño latinoamericano?
Es complejo. Me parece que es inconsciente y se actualiza a partir de las manifestaciones disciplinares del diseño.Tiene mucho de moderno, porque es un discurso que está basado en que se deben satisfacer las necesidades de las personas, especialmente las que estaban alejadas del proyecto de modernización y que ‘representarían’ una idea edulcorada de ‘pueblo’; pero sostiene con claridad la idea de la productividad defendiendo que latinoamérica es nuestro territorio y que es soberano. También está basado en aquella ilusión de cambiar el mundo: estaban convencidos de que podían hacer estas cosas porque en la concepción de diseño que tenían, creaban los objetos y los sistemas de comunicación visual, es decir manejaban la tecnología, y la tecnología se comprendía como saber y el saber era la base de la cultura, así que intervenir la cadena causal prometía la autonomía de la cultura creando ‘cosas’.
¿En qué espacios actuales podemos rastrear ese discurso?
Sospecho que la fijación que hay en este país con la relación diseño y sociedad viene de ahí, o si no viene, sí dialoga intensamente con ella. Varios programas de diseño en Colombia y sus actores entran y salen de ese discurso de ALADI desde los años sesentas.
¿Por qué estudiar ALADI para comprender el discurso de diseño latinoamericano?
Porque es un discurso contundente, que se produjo acá en condiciones muy concretas y que, lamentablemente, no ha habido espacio para discutirlo. No solo no hay espacio para discutirlo sino que se ha naturalizado, y lo naturalizado engendra cosas extrañas, fetichiza unas e instrumentaliza otras. Eso sin contar que nunca se entiende qué es ni de dónde viene. Mi perspectiva es que el diseño es una herramienta de colonización estadounidense voraz, especialmente para el caso colombiano. Por otro lado, el latinoamericanismo, que también comulga con un discurso moderno, es una voz de resistencia producida dentro de esa matriz colonial que la segrega inicialmente. Para una matriz colonial una reflexión colonial.
Entonces, ¿Cómo ese discurso contradictorio dialoga con las ideas europeas del diseño que están puestas en la compilación?
En este capítulo de Bloomsbury intenté hacer esa genealogía de ALADI para mostrar que el diseño pensado en América Latina no es simplemente una actualización latinoamericana de las doctrinas europeas. Aunque puede ser comprendida como un invento europeo, quiero decir, la doctrina del diseño, aquí se apropió de una forma particular por causa de la propia historia de la región y las ideas de sus artistas e intelectuales.
Ha sido recurrente ver a ciertos europeos diciendo qué es y qué hace el diseño latinoamericano, por eso cuando uno opone otras narrativas parecen no entender porque no les suena a lo que creen que saben. Eventualmente ellos tienen una narrativa montada del mundo y cuando escuchan lo que los otros tienen que decir les parece insólito, se sorprenden. Eso se agrava a mi parecer, con nuestra recepción histórica. Por mencionar este ejemplo está muy arraigada la idea entre nosotros —en América Latina—, de que como diseñadores somos lo que nos han dicho desde Alemania, por eso las ideas latinoamericanas quedan como incompletas… como cojas, sino inexistentes y sin ningún nivel de arraigo. .. Por eso me gusta el ejercicio de haber publicado en este libro en particular: porque puede ganar espacio como una narrativa que quizás explique detalles y situaciones, que de pronto elimine tantas certezas —que siempre he percibido en el diseño—, y que se entienda que hay otras miradas. Pero sobre todo que recibamos con crítica —con sospecha metódica— las narrativas extranjeras de lo somos y de lo que hemos sido.
En este vínculo se puede encontrar más información sobre el libro: https://www.bloomsbury.com/us/international-design-organizations-9781350112513/
Los anfibios son un grupo biológico muy sensible a los cambios climáticos. Escuchar sus cantos podría dar pistas para conocer el estado de conservación y la biodiversidad de los ecosistemas. Una bióloga que se adentró en un bosque altoandino del Valle del Cauca relata los desafíos de ese esfuerzo.
Por: Juan Pablo Correa, Periodista sección Vivir, tomado de El Espectador.
En la Reserva Forestal Protectora Regional de Bitaco, en La Cumbre (Valle del Cauca), todavía se puede escuchar cantar a un grupo de ranas endémicas. Históricamente esta área protegida se ha enfrentado a perturbaciones y transformaciones a causa de la expansión agrícola, dice Eliana Barona Cortés, bióloga de la Universidad del Valle.
Barona es la primera investigadora que hace un registro de los cantos de las ranas en este ecosistema, que tiene una diversidad y riqueza importante al estar en la cordillera Occidental y ser un bosque altoandino con la particularidad de estar cerca de la influencia del Pacífico colombiano. Así suena un amanecer en la Reserva Forestal Protectora Regional de Bitaco:
Recientemente, los científicos le han puesto el oído a los cantos de los anuros (ranas y sapos) para conocer el estado de salud y la biodiversidad de un ecosistema. Estos estudios también sirven para desarrollar estrategias de conservación y para tomar decisiones sobre el manejo del paisaje.
“Los anuros son un grupo biológico muy sensible a los cambios, eso los hace buenos indicadores ecosistémicos. Por ejemplo, si vas a un lugar y no escuchas un anfibio que anteriormente se escuchaba o que se debería escuchar, algo está pasando”, explica Barona.
Oír el medio ambiente y hacer ciencia con los sonidos se conoce como bioacústica. Esta herramienta cobró relevancia los últimos años porque es una práctica poco invasiva en el medio ambiente, es decir no es necesario, en la mayoría de los casos, capturar los ejemplares. También es útil para identificar especies difíciles de ver y es un método que puede reducir algunos costos. La innovación está llevando a los científicos, incluso, a escuchar lo que hay bajo el mar.
Aunque en Colombia hay registros de investigadores escuchando ranas desde 1958, Barona dice que la ciencia tiene una deuda con la descripción de sus sonidos. Especialmente porque somos el segundo país más biodiverso en anfibios y contamos con 374 especies endémicas de anuros. No solo Barona piensa eso; según un artículo científico de la revista Neotropical Biodiversity, un grupo de investigadores aseguró que en el país solo se conoce el 39% de los sonidos de anuros reportados hasta el 2021.
Escuchar a las ranas
En 2018 la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) y la Universidad del Valle realizaron vuelos con drones para construir un mapa de la cuenca del río Bitaco, a 26 km de Cali, por su importancia como vertiente de agua para algunas zonas secas del Pacífico. Gracias a esas imágenes, Barona ubicó los 32 puntos ideales para instalar sus grabadoras.
Esos lugares, para tener una muestra amplia de sonidos, los dividió en tres grupos de hábitats: bosques maduros, es decir aquellos que están conservados; bosques secundarios, los que estaban medianamente intervenidos; y áreas mixtas, que son aquellas que tienen cultivos y zonas de infraestructura.
“Muchas veces me tocaba machetear un montón porque son zonas de difícil acceso”, recuerda. Eliana instaló 12 grabadoras que alternaba en los 32 puntos. Cada dispositivo lo programó para que grabara intervalos de un minuto y después hiciera una pausa sin grabar de 15 minutos las 24 horas del día. Al final, recolectó 17 mil archivos, alrededor de 283 horas de sonido.
Para Barona, más que estar despierta en la noche, el frío y la lluvia, su mayor obstáculo fue estar sola en campo. “Eso significó estar expuesta como mujer. En ocasiones iba con una colega, pero en la mayoría de las veces estaba sola, y aparecían hombres a preguntarme cosas e intimidarme. Prefería irme y regresar al otro día”, recuerda.
Toby y Mona, los dos perros que vivían en la casa de campo que alquiló como su cuartel científico, se convirtieron en sus guardaespaldas a toda hora. Por eso, hicieron parte de los agradecimientos en su tesis de maestría de Ciencias-Biología de la Universidad del Valle.
Los sonidos de las ranas
“Los cantos de las ranas y los sapos hacen parte de su repertorio de comunicación. Los cantos que emiten sirven para demarcar el territorio, aparearse, en la lucha entre machos o cuando están en riesgo por un depredador”, explica el Juan Manuel Daza, profesor del Instituto de Biología de la Universidad de Antioquia.
Además, la diversidad de los cantos de las ranas y los sapos es igual a la diversidad de especies que existen. En general, dice el profesor Daza, es un atributo biológico que se utiliza para la descripción de anfibios por la particularidad que tiene cada sonido.
En la investigación, Barona encontró 14 especies endémicas de ranas, es decir que son particulares y propias de ese ecosistema. “Por ejemplo, encontramos la Pristimantis calcaratus o la rana duende canto de chivo. Esta ranita tiene una definición muy restringida, es una especie que solo se puede escuchar y, en algunos casos ver, en pequeños puntos de Colombia. Eso es importante saberlo para conocer la biodiversidad del país y poderlas conservar”, dice la bióloga.
El trabajo también involucró la descripción de los cantos de las ranas, información que era desconocida en muchas de las especies hasta ese momento y estuvo a cargo de Daniela Martínez, bióloga de la Universidad del Quindío. ¿Cómo lo hicieron? A través de las propiedades del sonido: cuánto duraba, cuántas veces cantaban, las notas, la frecuencia y la descripción onomatopéyica de cada canto.
“Encontramos cómo a través de los índices acústicos teníamos información sobre el estado de un ecosistema. Especialmente, la relación entre el sonido y la estructura de la vegetación. Por ejemplo, las zonas con buena vegetación tenían índices altos en los valores de biodiversidad acústica”, explica Barona, quien actualmente es investigadora de la colección de sonidos del Instituto Humboldt.
El ruido se convirtió en una línea de investigación por los impactos que está teniendo el ser humano. Ahora, conocer cómo es la biodiversidad acústica es otra herramienta para medir la salud de un ecosistema y aportar información sobre cómo el ruido de las personas está transformando el comportamiento de los animales que dependen del sonido para su subsistencia.
Docentes, directivas y estudiantes de las instituciones educativas oficiales de Cali se reunieron durante la primera jornada del foro “Cali, ciudad del aprendizaje”, que organiza el programa Mi Comunidad es Escuela - MCEE, los días 13 y 14 de noviembre en el Hotel Dann Carlton.
Durante el acto de apertura del foro, la secretaria de educación municipal Luz Elena Azcárate señaló que “la educación es el camino para avanzar hacia una sociedad más justa”. La secretaria recordó que esta iniciativa, de la cual la Universidad del Valle es un aliado estratégico, es uno de los programas bandera de la administración municipal y que representa una inversión cercana al 60% del presupuesto de la Alcaldía.
Mi Comunidad es Escuela es una apuesta transversal que reúne a las secretarías de Educación, Cultura, Bienestar Social, Paz y Cultura Ciudadana, Deporte y Recreación, al Departamento Administrativo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones - DATIC, entre otros.
El programa MCEE busca fortalecer la calidad y pertinencia de los procesos educativos de las instituciones educativas oficiales rurales y urbanas de Cali, beneficiando a la totalidad del sistema educativo público. Este programa impacta a más de 170 mil estudiantes, de la mano de más de 6 mil docentes y administrativos, de cerca de 91 instituciones.
“Esta es una apuesta para generar en los estudiantes las competencias que requiere el siglo XXI”, puntualizó Luz Elena Azcarate.
La conferencia de apertura del evento se denominó “Transformar la educación. Educar para transformar” y estuvo a cargo del académico Carlos Magro Mazo, vicepresidente de la Asociación Educación Abierta y director académico del Instituto Europeo di Design (España).
En su ponencia, Magro Mazo destacó que se debe educar a las personas para su transformación, pero también para que sean capaces de transformar las sociedades. Para este académico cada época demanda un tipo distinto de escuela. Señaló además que es un gran momento para la educación. “Estamos viviendo la mayor oportunidad de reescritura de la educación tradicional” sostuvo.
El académico español señaló que en el contexto actual una parte importante de los estudiantes no se siente interesados por los contenidos del aprendizaje ni se sienten retados por las actividades desarrolladas. Los estudiantes y los docentes no están satisfechos con lo que se aprende ni cómo se logra esto, una situación que genera desmotivación, abandono temprano, fracaso escolar, entre otros factores.
“Ya no nos basta con extender la cobertura educativa. Una cosa es el acceso y otra el logro de la formación pretendida, necesaria y deseable. Tenemos la responsabilidad de garantizar el derecho a aprender de nuestros estudiantes”.
Carlos Magro Mazo destacó que para cambiar la educación se requiere cambiar al docente. “La innovación y el cambio exigen esfuerzos explícitos para fomentar y desarrollar entornos de confianza y cuidado mutuo en las escuelas. Cada actor implicado en el proceso de cambio debe confiar en su propia capacidad, en la de sus colegas y en la de la escuela para promover la innovación.”
El investigador destacó que las escuelas y colegios deben ser comunidades profesionales de aprendizaje, en los que se trabaje mediante una cultura de la colaboración, la cooperación, la confianza, la tolerancia, entre otros aspectos. “Debemos rediseñar las escuelas para que no solo sean lugares de aprendizaje para los estudiantes, sino también para los docentes”.
Magro Mazo destacó que el capital educativo y cultural de una ciudad es el principal combustible para el bienestar y la riqueza del mañana. “Entender que la educación nos pertenece a todos y se requiere poner todos los recursos y el potencial de la ciudad al servicio de la educación de los ciudadanos, para pasar de convertirnos de una comunidad de aprendizaje a ser una ciudad del aprendizaje”, finalizó.
Hasta el 28 de septiembre estará la Exposición permanente Francisco José de Caldas. De La Pluma Al Cañón, en la Biblioteca Mario Carvajal de la Universidad del Valle.
Las Exposición hace parte de la programación oficial del ‘Año Caldas’ que busca conmemorar los 250 años del natalicio de Francisco José de Caldas, destacando su aporte a la ciencia, su ingenio, así como su participación en episodios sociales y políticos de gran impacto en nuestro país.
Francisco José de Caldas y Tenorio nació en Popayán en octubre de 1768 y falleció en Santafé de Bogotá el 29 de octubre de 1816. Fue un científico, ingeniero militar, geógrafo, biólogo, astrónomo, naturalista, y periodista neogranadino, prócer de la independencia de Colombia. Por su erudición y vastos conocimientos sobre tantas disciplinas fue conocido entre sus contemporáneos como El Sabio, epíteto con el cual pasó a la historia de Colombia.
El evento es organizado por la Facultad de Humanidades y el Área Cultural de la División de Bibliotecas de la Universidad del Valle, en alianza con la Academia Colombiana de Ciencias Exactas Físicas y Naturales, la Organización para las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura y el Ministerio de Cultura de Colombia.
El Año Caldas cierra con el Congreso Internacional Ciencia y Nación, a 250 años del natalicio de Francisco José de Caldas, los días 24, 25 y 26 de octubre de 2018, en Popayán.
La exposición está ubicada en el primer piso de la Biblioteca Mario Carvajal de la Universidad del Valle, sede Meléndez y estará abierta de lunes a viernes de 7:00 a.m. a 9:00 p.m. y los sábados de 8:00 a.m. a 2:00 p.m... Entrada libre.
Informes: Área Cultural de la División de Bibliotecas
Tel. 321 2974
Alberto Federico García Marín, docente de la Escuela de Medicina y del Departamento de Cirugía de la Facultad de Salud e investigador del Instituto Cisalva de la Universidad del Valle, fue el conferencista inaugural del XLIV Congreso Nacional de Avances en Cirugía y Congreso Panamericano de Trauma, organizados por la Asociación Colombiana de Cirugía y la Sociedad Panamericana de Trauma, en Cartagena.
La Asociación Colombiana de Cirugía escoge al cirujano que más se ha destacado en su trabajo, a nivel nacional o internacional, para ser el orador de la conferencia inaugural de este congreso que realiza anualmente, con la cual se rinde honor a su fundador.
El profesor Alberto Federico García Marín es médico de la Universidad Javeriana de Bogotá y cirujano especialista en cuidados intensivos y magíster en epidemiología de la Universidad del Valle, fue escogido para ser el orador de la conferencia inaugural de este evento, en reconocimiento a sus indiscutibles méritos como médico cirujano, investigador y educador médico.
El docente presentó la conferencia “Enfoque Inicial del Trauma precordial penetrante. ¿Es tiempo de Cambiar?”
El profesor García Marín es miembro honorífico de varias sociedades de cirugía, entre las que se destacan las de Brasil, Chile y Estados Unidos. Ha hecho parte de múltiples investigaciones de las cuales se han publicado numerosos artículos científicos.
Este investigador también pertenece al Grupo de Epidemiología de las lesiones y Trauma, cuyo propósito es estudiar los determinantes que influyen en la ocurrencia de las lesiones de causa externa y su manejo a nivel local, regional y nacional.
Ricardo Ferrada Dávila, profesor emérito jubilado del Departamento de Cirugía de la Facultad de Salud y quien fuera el jefe de Urgencias del Hospital Universitario de la Universidad del Valle, investigador de reconocimiento nacional e internacional fue el encargado de presentar al investigador García Marín como orador de la conferencia inaugural.
Al evento también asistieron las profesoras Consuelo Burbano López, Vicedecana académica de la Facultad de Salud y María Isabel Gutiérrez Martínez, de la Escuela de Salud Pública e investigadora del Instituto Cisalva, entre otros.
“Queremos entender la relación entre los ecosistemas, la sociedad y la salud para generar acciones. El conocimiento tiene que traducirse en acciones y en cambios. Imaginamos muchas formas para llegar del conocimiento a la acción. Una parte fundamental es pensar en la ecología de saberes: entender que hay muchos cuya voz no se escucha”.
Así lo manifestó el profesor Fabián Méndez, director de la Escuela de Salud Pública de la Universidad del Valle, durante la apertura de “Ecosalud: equidad ambiental y salud”, que se realizará hasta el 18 de agosto en el Hotel Intercontinental de Cali.
“Tenemos que integrar saberes que ni siquiera son académicos, sino de la gente del común y otros actores. También es fundamental pensar que pueden haber otras alternativas y acciones. Estamos inmersos en una posibilidad. Tenemos que imaginar otros mundos posibles y empezar a construir narrativas diferentes para hacer posibles esas otras realidades” agregó el profesor Méndez.
Este evento busca entender las conexiones entre ambiente, sociedad y salud. Este enfoque va más allá del tradicional análisis de las relaciones entre los componente biológicos y físicos del ecosistema y las poblaciones humanas, incluyendo el pensamiento sistémico y el análisis de las dimensiones políticas de estos problemas complejos con equipos transdisciplinarios.
“Sabemos que el orden mundial está cambiando y nos enfrentamos a desarrollos tecnológicos, al cambio climático y cambios de lo natural por la tecnología. Ya sabemos cómo ha influenciado el cambio climático en los entornos cotidianos en los cuales viven, trabajan y se desenvuelven los seres humanos” señaló la profesora Liliana Arias Castillo, vicerrectora académica con funciones delegadas de rectora.
“Estos cambios, en el caso de la salud, han llevado a impactos en los microclimas que han hecho que los insectos (vectores para la transmisión de enfermedades) proliferen más, o que aumenten las epidemias relacionadas con estos vectores (dengue, chikungunya, zika)” agregó la vicerrectora.
Durante la apertura del evento, la profesora Arias Castillo recordó que la Universidad del Valle “ha sido la punta de lanza en varios de estos desarrollos en el país. La Escuela de Salud Pública y su director, el profesor Fabián Méndez, han estudiado todo lo relacionado con la disposición de las basuras y los impactos que se producen en el ambiente, las enfermedades que generan. Así mismo, se han estudiado los impactos en enfermedades genéticas. Además de otros desarrollos que han adelantado otras facultades como Ciencias Naturales, Ciencias Sociales y Económicas e Ingenierías”.
El tema “Equidad Ambiental y en Salud: Conectando alternativas locales en un mundo global” enfatiza la necesidad de conectar las iniciativas locales en un mundo global con poderes que amenazan la salud de los ecosistemas y de las personas, y hace un llamado a hacerles frente para lograr una verdadera justicia.
Para conocer la programación del evento http://ecohealth2018.co