La Sociedad de Mejoras Públicas y la Escuela de Arquitectura de la Universidad del Valle invitan a profesionales y estudiantes interesados en conocer la relación de la arquitectura con las ciudades y el concepto de identidad que se construye alrededor de la estética arquitectónica, al seminario “Ojo a la Comarca: La arquitectura en el valle del Río Cauca y sus raíces hispano-musulmanas”.
El seminario que se realizará del 29 de agosto al 10 de septiembre de 2016, nace de la necesidad de divulgar la historia de la arquitectura regional del valle del Río Cauca, su emplazamiento, uso, función, forma y sus raíces hispano-musulmanas.
Se explorará la importancia de las características urbanas para las ciudades y sus poblaciones, la eficacia de su climatización pasiva para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero y la trascendencia de la estética para la imagen colectiva que los ciudadanos tienen de su hábitat.
El seminario será dictado por Benjamín Barney Caldas, arquitecto de la Universidad de los Andes y magíster en historia de la Universidad del Valle. Profesor de la Universidad los Andes y la Universidad del Valle y profesor invitado del Instituto Superior de Arquitectura y Diseño - ISAD, en México, la Universidad la Gran Colombia en Armenia, la Escuela de Arquitectura y Diseño de América Latina y el Caribe, Isthmus, en Panamá. También ha sido profesor de la Universidad de San Buenaventura y de la Javeriana, en Cali. Autor, con Francisco Ramírez, de La arquitectura de las casas de hacienda en el Valle del Alto Cauca, 1994. Es columnista del El País.
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La Facultad de Ciencias de la Administración de la Universidad del Valle invita a la presentación del el libro "La Prospectiva en Iberoamérica: Pasado, Presente y Futuro", obra en la cual participa como coautor el profesor Javier Medina Vásquez.
El acto se realizará este jueves 07 de julio, en el Auditorio Diego Israel Delgadillo, Campus San Fernando, a partir de las 6:00 p.m.
El texto realiza un estado del arte del avance de los estudios del futuro y la prospectiva en Iberoamérica. Tiene el mérito de analizar la trayectoria histórica, el presente y el comportamiento esperado a futuro de esa disciplina en 15 países, mediante la contribución de 35 autores.
La prospectiva iberoamericana es poco conocida en el ámbito global e incluso al interior de nuestros países. Por ende, el Proyecto Millennium y la Universidad del Valle apoyan esta iniciativa colaborativa, que sirve de punto de referencia.
Como parte de la presentación, también se llevará a cabo la conferencia “El futuro de cooperación birregional América Latina y Europa y el futuro de un país exitoso” a cargo de Carlos Aguirre, especialista en política pública de investigación e innovación en países en desarrollo.
Carlos Aguirre fue asesor de la Universidad Tecnológica de Panamá y de la Universidad de Panamá. En Bolivia ha sido Director de Planificación de la Universidad Católica, Presidente de la Academia Nacional de Ciencias, Secretario Ejecutivo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, Director de Ciencia y Tecnología del Ministerio de Planificación y Director del Instituto de Investigaciones Físicas de la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz, Bolivia. Recibió sus títulos de grado y postgrado por la Universidad del Estado de Oklahoma y por la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Un grupo de docentes y residentes de la Especialización en Otorrinolaringología de la Facultad de Salud de la Universidad del Valle recibieron el premio “Luis Barreto Bruce”, otorgado por la Asociación Colombiana de Otorrinolaringología, Cirugía de Cabeza y Cuello, Maxilofacial y Estética Facial, ACORL.
El premio fue otorgado por un trabajo audiovisual donde documentan el primer caso de angiofibroma extranasofaríngeo ubicado en el tabique de una paciente pediátrica. Este particular tumor se registró en Cali, en marzo del 2015, y fue operado con éxito por este equipo de docentes y residentes en el Hospital Universitario del Valle.
Participaron en la elaboración de este trabajo Willfred Burckhardt Bejarano y Carlos Alberto Moriones, docentes de la Sección de Otorrinolaringología de la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle y los residentes de la Especialización Juan Carlos Jaramillo Zuluaga, Ana María Esquivel Girón y María Fernanda Urrea Escobar.
El angiofibroma extranasofaríngeo es un tumor benigno originado a partir de los vasos sanguíneos que ocasiona sangrado y obstrucción nasal y puede crecer hasta llegar a sitios del cerebro o las órbitas oculares, en caso de no ser tratado a tiempo.
Siendo estos tumores muy raros, son aún más raros en mujeres; en una revisión de la literatura médica mundial realizada por docentes y estudiantes de la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle, solo se encontraron tres casos reportados de angiofibroma extranasofaríngeo en población pediátrica femenina y ninguno de ellos se ubicaba en el tabique. La paciente atendida por los residentes de Univalle tenía cinco años de edad.
El tratamiento para este tipo de tumores es la extracción mediante un procedimiento quirúrgico cuyo principal problema es el control del sangrado. El tratamiento realizado por los médicos que atendieron el caso, además de seguir los procedimientos indicados, incluyó una embolización (bloqueo de vasos para cortar el flujo sanguíneo a la zona afectada de la nariz) 48 horas antes de la cirugía, lo que dio lugar a un menor sangrado haciendo innecesario recurrir a procedimientos adicionales para controlar la hemorragia.
El procedimiento quirúrgico fue documentado en video y presentado bajo el nombre “Angiofibroma Nasal en Paciente Femenina de 5 años” durante el XXXVIII Congreso Nacional de Otorrinolaringología, celebrado en Medellín. Por su calidad, originalidad, aporte científico para el avance de la especialidad y utilidad docente del mismo, el trabajo audiovisual fue reconocido con el premio.
La Vicerrectora Académica Liliana Arias Castillo hizo entrega ayer, 5 de julio d de 2016, de los reconocimientos que el Ministerio de Educación Nacional otorgó a tres estudiantes de la Institución por sus méritos y consagración académica reflejados en los resultados de las Pruebas Saber Pro 2014 centradas en la valoración de las competencias genéricas y específicas de más de 14 mil estudiantes de todo el país.
Se entregó el reconocimiento a Andrey Eurípides Arcila Mejía del Programa de Tecnología en Alimentos de la Universidad del Valle, Sede Tulúa; David Moreno Galeano de Comunicación Social; y Estefany Quiñones Gómez del programa de Tecnología en Atención Prehospitalaria.
Estos jóvenes destacados de la Universidad tendrán la posibilidad de acceder a créditos especiales para su formación de posgrado a través del ICETEX. Además, la Vicerrectora habló sobre la importancia de continuar formándose y el vínculo latente entre la universidad y sus egresados.
David Alejandro Collazos, estudiante de la Maestría en Ingeniería con Énfasis en Ingeniería Aeroespacial ganó una beca en el marco de la convocatoria Jóvenes de Excelencia 2016, del Centro de Investigaciones en Óptica - CIO, México.
“Cuando inicié mis estudios de maestría, investigadores del CIO vinieron a la Universidad para presentar sus planes de estudio y el programa de estancias académicas. A través de Víctor Manuel Rico, egresado de Univalle y quien actualmente está realizando estudios de posgrado en el CIO, la información nos llegó nuevamente, este año, y decidí participar en la convocatoria de Verano CIO 2016” dice David Alejandro.
El Programa Jóvenes de Excelencia convoca a estudiantes con alto desempeño de programas académicos de ciencias exactas e ingenierías, para que participen en un proyecto de investigación bajo la supervisión del personal científico tecnológico del Centro de Investigaciones en Óptica. El objetivo del programa es promover y complementar en los alumnos una formación profesional en temas específicos de la ciencia aplicada, de manera que los estudiantes despierten interés por la actividad científico – tecnológica y así tengan deseos de continuar sus estudios de posgrado.
“Entre de los requisitos del programa se requiere enviar el registro de calificaciones, el promedio acumulado hasta el momento en mi plan de estudios y el currículo académico. También fue necesario escribir una carta de motivación contando los motivos por los cuales estaba interesado en asistir a la estancia” continua David Alejandro.
Los jóvenes seleccionados para hacer parte del Verano CIO 2016, son apoyados por esta institución con el hospedaje y los alimentos durante la estancia, así como el 50% del transporte para llegar a las instalaciones del CIO desde el lugar de origen de cada estudiante.
David Alejandro es egresado del Programa de Ingeniería Electrónica. Durante su pregrado tuvo interés por las aplicaciones de la física, especialmente en la instrumentación electrónica y el procesamiento digital de señales. Este interés se materializó en su trabajo de grado que consistió en el desarrollo de una plataforma multisensorial para la medición de variables subacuáticas, como temperatura, salinidad y velocidad de flujo.
“Desde siempre me han gustado los fenómenos relacionados con las aeronaves y el espacio, así que cuando conocí acerca de la maestría en Univalle no dude en presentar mis pruebas para ingresar al plan de estudios” afirma. En la maestría ha trabajado en problemas relacionados con la evaluación y caracterización no destructiva de materiales compuestos y muestras vegetales, y con la aplicación de técnicas sin contacto, para la inducción y medición de ondas mecánicas a fin de estudiar su interacción con los materiales analizados.
Para el estudiante, la Maestría en Ingeniería con Énfasis en Ingeniería Aeroespacial “brinda la oportunidad de realizar investigación en áreas de alto impacto en la actualidad, que permiten como estudiantes ser competitivos a nivel internacional y participar por oportunidades académicas y laborales en centros de investigación de alta calidad en muchos países”.
El Verano CIO 2016 se está desarrollando desde el pasado 27 de junio y va hasta el 22 de julio. Es la primera estancia en un centro de investigación a nivel internacional en la que participa David Alejandro Collazos.
“Deseo aprender mucho, tener la oportunidad de conocer los laboratorios con los que cuentan y aprender nuevas técnicas y metodologías de investigación. También conocer personas y compartir ideas con los compañeros y profesores que voy a conocer durante mi estancia” asegura David Alejandro sobre la experiencia.
Ante el rector de la Universidad del Valle Édgar Varela Barrios se posesionó la profesora de la Facultad de Salud Claudia María Payán Villamizar como nueva directora de Autoevaluación y Calidad Académica.
La docente Claudia María Payán es terapeuta ocupacional de la Universidad del Rosario y Especialista en Docencia Universitaria y Magister en Administración en Salud de la Universidad del Valle. Es profesora de la Escuela de Rehabilitación Humana y fundadora y coordinadora del Grupo de Investigación de Gerontología y Geriatría de la Facultad de Salud.
Sobre los retos que deberá asumir, la profesora Payán Villamizar manifestó: “hay varios retos en la Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica, entre ellos continuar con la acreditación de los programas académicos de pregrado y posgrado, a nivel nacional e internacional, tanto de la Sede Cali como las sedes regionales de la Universidad. También seguir consolidando la política de formación de la institución en todos los programas académicos”.
Trayectoria profesional y académica
Ha sido directora del Programa de Terapia Ocupacional en dos periodos, directora de la Escuela de Rehabilitación Humana, coordinadora de las Oficinas de Evaluación y Acreditación y de Extensión de la Facultad de Salud.
Ha sido integrante de la Junta Directiva de la Asociación Colombiana de Terapia Ocupacional y de la Asociación Colombiana de Gerontología y Geriatría.
Ha participado como ponente en eventos nacionales e internacionales y es autora de los libros “Contribución del talento humano de la Escuela de Rehabilitación Humana al mejoramiento de la calidad de vida de las personas en situación de vulnerabilidad del Departamento del Valle del Cauca” y del “Compendio analítico de los trabajos de grado del Programa Académico de Fonoaudiología”, en conjunto con otros profesores de la Universidad del Valle.
Ha participado en procesos de autoevaluación con fines de acreditación de alta calidad desde 1998, liderando la acreditación del Programa de Terapia Ocupacional; en el 2012 lideró la renovación de la acreditación de los programas de pregrado de la Facultad de Salud, trabajó con el comité de autoevaluación la renovación de la acreditación institucional de la Universidad, logrando la acreditación institucional de alta calidad por 10 años.
Desde 2013 asumió la Subdirección de Autoevaluación y Calidad Académica -DACA-, y desde aquí ha apoyado a los programas de pregrado y posgrado, llevando a que un alto porcentaje de éstos se encuentren en proceso de autoevaluación o ya hayan logrado la acreditación. Este año inició el acompañamiento a 30 programas académicos de las sedes regionales en autoevaluación con fines de acreditación de alta calidad.
Ha asesorado a las universidades de Nariño, Santiago de Cali, UniMinuto, entre otras, en temas de calidad académica. Es la coordinadora del Plan de Cualificación Docente, de la movilidad estudiantil a nivel nacional y del Concurso Nacional a los Mejores Trabajos de grado de pregrado “Otto de Greiff” de la Universidad del Valle.
Desde hace varios años representa a la Universidad del Valle en el Grupo colaborativo de las 10 universidades, en la AUIP, RCP y en mesas del MEN, especialmente en temas de aseguramiento de calidad en la educación superior.
La Universidad del Valle consiguió su novena patente internacional, gracias a un sistema de fijación externa para tratamientos ortopédicos, elaborado por tres investigadores del Grupo de Biomecánica.
La patente concedida en Estados Unidos se denomina "Atlas" y consiste en un sistema de fijación externa para tratar fracturas de huesos, que agiliza los tiempos de sanación y reduce los costos de tratamientos ortopédicos, debido al sistema para fijar los huesos afectados en la posición adecuada.
El grupo de inventores lo conforman el profesor de la Escuela de Ingeniería Civil y Geomática José Jaime García Álvarez, el magíster en ingeniería mecánica Arlex Leyton Virgen y el médico traumatólogo Andrés Machado Caicedo.
El sistema de fijación permite activar todos los grados de libertad entre los elementos que conectan y es hecho con acero inoxidable y fibra de carbono lo que permite, al médico ortopedista, adaptar el tratamiento en menos tiempo y con más comodidad para el paciente, así sean posiciones complicadas.
Aunque el dispositivo está diseñado y validado para ser empleado esencialmente en pacientes con fracturas por trauma, podría utilizarse en tratamientos veterinarios, pues cuenta con pruebas biomecánicas de laboratorio y con pruebas clínicas, con resultados satisfactorios.
Entre las ventajas más significativas están su bajo costo, comparado con los demás dispositivos comerciales, así como la versatilidad para reducir fracturas o ajustar posiciones de los huesos para corregir defectos. También se destaca la estabilidad y rigidez para la formación de un buen callo óseo.
Como asegura el grupo que lo desarrolló, "la mayor movilidad de un fragmento respecto del otro se logra cuando se tiene la posibilidad de realizar seis grados de libertad que están compuestos por tres traslaciones y tres rotaciones”; y eso lo posibilita este dispositivo.
Con esta tecnología, la Universidad suma nueve patentes internacionales, de las cuales seis son concedidas en territorio estadounidense. A nivel nacional este centro de educación cuenta con 19 patentes concedidas en Colombia.
Tiene pocos elementos y permite total movilidad durante el armado
Radiografía de aplicación de ATLAS en paciente politraumatizado
Informes:
Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación- OTRI
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Campus Meléndez
Teléfono +57 2 3212100 ext. 2711
Universidad del Valle
Cali - Colombia
Tomado de El Tiempo.
El profesor Ramiro Ortiz Flórez, Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica de la Universidad del Valle, creó la iniciativa que podría llegar a pueblos indígenas.
En un salón de 35 metros cuadrados de la Universidad del Valle, un grupo de siete estudiantes y el investigador Ramiro Ortiz hacen posible la luz.
No hay necesidad de contar con la fuerza de una cascada de agua en una caída a 40 metros de altura o un gran embalse. La pequeña central hidroeléctrica, con materiales y talento criollo desde el aula de clases, emula esa misma caída de agua para lograr una potencia de 10 kilovatios e iluminar un caserío de unas 20 viviendas.
Basta con que Ramiro Ortiz, ingeniero eléctrico con Ph. D. del Instituto Energético de Moscú en Fuentes Alternas y Recursos Renovables, ingrese al sistema computarizado conectado a la pequeña central y dé la orden, tras digitar las contraseñas de seguridad.
Así, un tanque de agua empieza a surtir el líquido. Son 1.000 litros por minuto, pero esa cantidad también se puede duplicar para que corran a través de una tubería de hierro de unos cinco metros de longitud. El líquido es bombeado por un motor de 25 caballos de fuerza.
Todo funciona en un parpadeo. Bombillos, de 100 vatios cada uno y conectados al final del proceso, se encienden cada 30 segundos. Claro que en el laboratorio, esta fase termina con la activación de un banco de resistencias. Es la prueba irrefutable de que en este salón se transforma la energía hidráulica en mecánica mediante una turbina, para luego pasar a un generador que la convierte en energía eléctrica ¡Eureka!
Todo este trabajo ha contado con una inversión aproximada de más de 300 millones de pesos, recursos que han sido gestionados por la Vicerrectoría de Investigaciones de Universidad del Valle, y de Colciencias, esta última entidad entró a avalar el proyecto en 2006 cuando se creó el servidor y el sistema que permite maniobrar a distancia y de manera virtual, la pequeña central hidroeléctrica.
Esta estructura funciona en un espacio cerrado de Universidad del Valle con el nombre de Laboratorio de Pequeñas Centrales Hidroeléctricas, dirigido por el profesor Ortiz, cuyo sueño y el de Universidad del Valle también estuvo apoyado con la empresa privada: Morelco Ltda, Colombina S.A. y Flow Serve S.A., empresas que aportaron los equipos del laboratorio.
Hasta el momento, algunas comunidades indígenas del suroccidente del país se han mostrado interesadas en esta iniciativa, cuyo modelo sirve, además, para explicar los conceptos básicos de la generación de energía eléctrica a los alumnos del profesor Ortiz.
Pero si se quiere trasladar esta máquina a un sitio con caída de agua y prescindir del tanque, solo basta con desarmar la motobomba y colocar una turbina hidráulica con forma de abanico de cucharas metálicas que también fueron diseñadas, y ensambladas por Ortiz y sus estudiantes.
“Este es un modelo de generación de energía más barato porque tiene equipos que no son importados y que elevan los costos. Las turbinas y el motor han sido instalados aquí mismo”, explica Ortiz, quien en 1998 coordinó un diplomado en dimensionamiento de pequeñas centrales hidroeléctricas.
Dentro de los resultados de estas últimas actividades se vislumbró la necesidad de disponer del Laboratorio de Pequeñas Centrales Hidroeléctricas de fácil acceso que a la vez fuera didáctico, modular (se puede desarmar) y de investigación.
“A partir de ese instante se propuso la meta de diseñarlo y de construirlo con estas características, contando para ello con el recurso humano de los estudiantes de pregrado, quienes dimensionaron su fase inicial”, dijo el profesor Ortiz. Este escenario ha sido también el espacio para el desarrollo de cientos de tesis de grado en la Univalle.
“El laboratorio está totalmente automatizado”, dice el investigador. Algunos de los estudiantes que trabajan con el ingeniero eléctrico son Robin Gallego, Manuel Tapia, Sergio Balanta y Stiven Solano, de los semestres noveno y décimo de la Escuela de Ingeniería Eléctrica y Electrónica.
Cada dos años se hacen actividades académicas de difusión relacionadas con la aplicación de las máquinas reversibles en el laboratorio, la cuales han estado apoyadas por el Instituto Energético de Moscú. Además, la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial - ONUDI ha invitado a miembros del laboratorio a pasantías, al tiempo que avanzan alianzas con otras universidades del país como la Eafit, en Antioquia, y la Universidad del Señor de Sipán, en Chiclayo (Perú), en el desarrollo de la energía, con recursos hidroenergéticos en pequeña escala.
Foto: Juan Pablo Rueda Bustamante / EL TIEMPO
El profesor Ramiro Ortiz (segundo de izquierda a derecha) con Robin Gallego, Manuel Tapia, S
Entrevista Fabio Martínez.
“La escritura para mí ha sido un largo destino íntimo” relata el escritor, columnista y académico Fabio Martínez, sobre las vertientes de su vida que emergen y retornan a las letras.
Desde la infancia estuvo influenciado por los sonidos tipográficos de las imprentas de su familia y en especial con la compañía de su abuelo materno Agustín Martínez Zanabria. “Cuando era pequeño tuve una relación con las revistas, con los recortes, con la tinta. Iba a visitar a mi abuelo y mis tíos a las imprentas, y escuchaba el ruido de las máquinas litográficas Heidelberg. El sonido, los impresos, las letras en tinta tenían un destino. Yo no podría haber sido ingeniero ni médico, estaba destinado a ser escritor”.
Perfil
Fabio Martínez relata su historia en medio de la austeridad de una oficina, sin cuadros ni recuerdos sobre el escritorio. Solo con la memoria que hila las letras de una vida. Llegar hasta su oficina fue también un largo recorrido. Primero un encuentro en bajos de Rectoría con pasos que dirigieron hacia el edificio 386 de la Universidad del Valle. Al entrar al edificio, una primera parada en la fotocopiadora, hay que anillar un libro; luego, el encuentro en las escaleras con algunos estudiantes; en el segundo piso encuentro con algunos colegas, preguntas sobre la docencia; una pausa en la dirección de literatura; escaleras solitarias; un tercer piso con las secretarias; un pasillo con puertas cerradas y nombres de docentes en cada una; casi llegando al final, está su oficina. Desde ese tercer piso con árboles contra las ventanas, un espacio compartido con otros tres docentes y la experiencia que solo otorgan los años, Martínez empieza a narrar.
Fabio Martínez nació en Cali el 12 de abril de 1955. Cursó una Licenciatura en Literatura e Idiomas en la Universidad Santiago de Cali y al terminarla decidió ir estudiar a París. En París estudió la Maestría en Estudios Ibéricos y Latinoamericanos de la Universidad de la Sorbona, París III; con maestros como Claude Fell, especialista en literatura colombiana y traductor al francés de La Vorágine de José Eustasio Rivera, y Saúl Yurkievich, poeta, ensayista y académico argentino.
“Fui a París porque quería ser músico y escritor. Como músico fracasé en el intento”. Así como hay músicos de cámara y orquesta, Fabio Martínez se autodenomina: músico de metro, oficio gracias al cual sobrevivió durante cuatro años en París, pero que abandonó para continuar la línea de la escritura. Siguiendo las huellas del Boom Literario Latinoamericano con García Márquez, Carlos Fuentes, Vargas Llosa y Julio Cortázar, se dirigió hacia Barcelona y Madrid. Después de seis años de recorridos, encuentros y aprendizajes, regresó a Colombia.
En 1984 viajó a la capital del país y se vinculó como catedrático de literatura colombiana y latinoamericana a las universidades Externado, Javeriana, Pedagógica y Distrital. Además tuvo la oportunidad de trabajar junto a un núcleo de escritores que impulsaban las letras y estar presente en los momentos claves que marcaban la cultura colombiana. En 1987 estuvo presente en la creación de la Casa de poesía Silva dirigida por la poeta y periodista, María Mercedes Carranza. La Casa de poesía Silva es considerada la más importante en el continente, y la primera casa de poesía que se abrió en el ámbito de la lengua española. En 1988, el académico y escrito Fabio Martínez, participó en la reinauguración de la Feria Internacional del Libro en Bogotá, después de una pausa tras sus inicios el 10 de octubre de 1936, gracias al dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán.
En esta época Martínez escribe su primera novela e inicia su carrera como autor con “Un habitante del séptimo cielo”. Una novela con señales autobiográficas que narra la historia de dos caleños que quieren ser famosos en París, uno escritor y el otro cineasta y fracasan en el intento. Además, en 1987 gana una mención especial en la beca Ernesto Sábato.
En 1989 regresa a Cali y se vincula como contratista a la Universidad del Valle, buscando una flexibilidad en el tiempo para seguir escribiendo. En 1991 es fundador director del periódico La Palabra y entre 1994 – 1999 logra una comisión de estudios para ir a estudiar un doctorado en semiología en la Universidad de Quebec en Montreal UQAM, Canadá.
“Hay tres asuntos importantes en Canadá: el frio, la soledad y el suicidio. Yo aproveché al máximo las dos primeras. Como estudiante de doctorado no tenía nada más que hacer que encerrarme en esas maravillosas bibliotecas que tiene Canadá, para leer, estudiar e investigar. Allí escribo tres libros. Primero realizo una tesis que se llama El viajero y la memoria, y nos habla de la literatura de viaje en Colombia. Desde el diario de Colón hasta las novelas de viaje del Siglo XX. Me queda tiempo para escribir más libros de ficción y escribo un libro de minificciones: Del amor inconcluso. Y también realizo la investigación sobre la biografía de Jorge Isaacs, La búsqueda del paraíso.”
En 1999 Martínez gana dos premios, el Primer Premio de Ensayo Latinoamericano René Uribe Ferrer, Medellín con El viajero y la memoria, y el premio Jorge Isaacs. Desde hace veinticonco años es profesor titular de la Universidad del Valle, y desde el año 2001, columnista de eltiempo.com.
Venas encontradas
Fabio Martínez siempre he alternado la academia con la escritura; la literatura con el periodismo cultural.
“Entre la docencia y la escrtura, no existe una rivalidad entre una y otra. Aprovecho la docencia porque con los estudiantes aprendo. En mis cursos leo grandes obras de la literatura contemporánea, latinoamericana y colombiana, mis interlocutores literarios son los estudiantes. Hoy en día se acabaron los cafés donde iba uno a tertuliar y para mí es un poco aburridor tertuliar en las redes sociales. Yo soy hijo de Gutenberg, el inventor de la imprenta; no de Steve Jobs, cofundador y presidente de Apple. Para mí el espacio del salón de clases es algo muy importante”.
Fabio Martínez también es columnista. “Desde joven comencé a publicar textos de carácter periodístico y cultural en lecturas dominicales de El Tiempo y en el Magazine Dominical de El Espectador. No participo del criterio que el escritor se debe encerrar en una torre de marfil y aislarse del mundo para poder escribir. Me interesa el escritor que acepta la soledad de la escritura pero establece vasos comunicantes con la comunidad lectora. Y qué mejor que el periodismo. En la juventud leí mucho a Tom Wolf, Henry Miller, Truman Capote, representantes de la nueva ola del periodismo literario que planteó de manera clara que el periodismo y la literatura estaban estrechamente ligados. Desde el año 2001 sostuve por cinco años una columna en El Tiempo que se llamaba ´Imago´ y desde el 2011 volví a retomarla con una columna virtual”.
El síndrome de Bartleby, instantes de silencio
Un momento complejo para un escritor puede ser cuando padece del síndrome de Bartleby. Esta enfermedad toma el nombre del cuento homónimo ´Bartleby, el escribiente´ escrito por Herman Melville en 1853. Es la historia de un oficinista que sobrevive en un rincón de una oficina y cada vez que el jefe le pide alguna tarea siempre responde: “preferiría no hacerlo”. El síndorme de Bartlebly representa ese momento en que las palabras prefieren no salir para ser impregnadas en papel o tecleadas ante una pantalla.
“El momento más difícil y más doloroso de la escritura es cuando no puedes escribir. Yo he sufrido varias veces de esta patología. Es una especie de desierto, de impotencia literaria, muy comparable a la impotencia sexual o la imposibilidad de procrear. La escritura verdadera es la que sale del corazón, del espíritu. Nietzsche decía que uno debía escribir con la sangre. Cuando uno no siente que está comprometida la sangre del autor, es mejor no escribir. ¿Para qué escribir por obligación un libro cada año?
Así como hay períodos de bonanza literaria, también hay períodos de sequía. El escritor que no haya vivido eso no es un escritor. Es como si quisieras algo y tienes un mal interior que te impide hacerlo. Cuando esto sucede, toca hacer otro tipo de cosas, hace yoga, atletismo, enamorarse, acariciar a tu gato. Esta patología creativa se representa muy bien en la novela ´El mal de Montano´ escrita por Enrique Vila-Matas y publicada en 2002.
Juan Rulfo vivió el síndrome durante toda la vida, escribió en los años 50 dos libros, Pedro Páramo y el Llano en Llamas, y después no volvió escribir. El escritor Vargas Llosa nunca ha sufrido de este mal. Siempre ha sido perfecto, el escritor peruano es un gentleman de la literatura que no ha sufrido de literatosis”.
Visión sobre el Valle del Cauca
Hoy en día, en la región confluyen cinco generaciones de escritores. La generación de los 40 donde está Fernando Cruz Kronfly, Gustavo Álvarez Gardeazábal, Marco Tulio Aguilera, Rodrigo Parra Sandoval, Carmiña Navia, Hernán Toro, escritores vallecaucanos fuertemente relacionados con la Universidad del Valle. Luego confluye la generación de los 50, donde está Elvira Alejandra Quintero, Juan Fernando Merino, Harold Kremer, Medardo Arias, Boris Salazar. En los años 60 viene una oleada de narradores con Carlos Patiño, Óscar Osorio, Alejandro López. De los 70 y 80 hay jóvenes autores como Ángela Rengifo, Jair Villano, Luis Gabriel Rodríguez, entre otros. Es decir que aquí, en el Valle, hay un movimiento literario amplio con representantes que fortalecen nuestra cultura.
Sin embargo, según Martínez, el principal problema es la difusión de esta literatura en nuestra ciudad. Hay tipografías, imprentas, editoriales universitarias, como Univalle, Javeriana, Autónoma, San Buenaventura, pero no existen editoriales comerciales. Es una literatura que no tiene una difusión regional, y sin este canal editorial vital, nuestra lietaratura no llega a un gran porcentaje de la población.
Relatos del Pacífico
Actualmente Fabio Martínez está trabajando en una novela sobre Buenaventura. En el 2013 fue nombrado Director de la Universidad del Valle, Sede Pacífico.
Fabio Martínez comenta: “Fui a Buenaventura con una mirada de escritor. Entre el tiempo que le podía robar a la dirección de la sede, tomaba notas. Buenaventura es una ciudad muy importante, culturalmente muy rica. Me gustaba ver y hablar con la gente, meterme en las comunas, en los barrios. Allí recogí material muy interesante que estoy organizando, y dándole forma de novela. Creo que será una buena novela para Buenaventura, para el Pacífico y la Universidad. La novela estará terminada para el 2017”.
Fabio Martínez ha publicado 13 libros de su autoría y 3 libros como antologista y editor. El largo camino íntimo hacía la literatura recoge nombres como Fantasio; Cuentos para bailadores; El viajero y la memoria; Club social Monterrey; La búsqueda del paraíso; Pablo Baal y los hombres invisibles; Del amor inconcluso; Balboa, el polizón del Pacífico; El fantasma de Ingrid Balanta; Un habitante del séptimo cielo; El tumbao de Beethoven; El escritor y la bailarina; Los viajes de la música y El desmemoriado. Para él la literatura sigue siendo su destino y no hay síndrome de Bartleby que lo detenga.
“Deseo felicitar a los graduandos y a sus familias. Decirles que hoy no se van, que tendrán las puertas abiertas, porque con una nueva política de graduados vamos a hacer un acompañamiento para que puedan retornar, para que sientan que la Universidad del Valle sigue siendo su casa el resto de sus vidas” dijo el rector Edgar Varela Barrios durante la ceremonia de graduación realizada el sábado 2 de julio de 2016 y donde la Universidad entregó a la sociedad 1095 graduandos.
Durante la ceremonia solemne se confirieron 18 títulos de doctorado, 167 de maestría, 108 de especialización, 726 de pregrado y 76 de tecnologías. Divididos en 79 graduandos de Ciencias Naturales y Exactas, 202 de Humanidades, 57 de Ciencias Sociales y Económicas, 78 del Instituto de Educación y Pedagogía, 9 de Psicología, 130 de Artes Integradas, 103 de salud, 230 de Ingenierías, y 208 de Ciencias de la Administración.
Además, se otorgó por primera vez el título de “Tecnólogo en interpretación para sordos y sordociegos”. Se hizo un reconocimiento a 23 estudiantes que realizaron semestres de intercambio académico en convenios con universidades en Eslovenia, Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Perú, Chile y Francia. Y se graduaron dos personas con discapacidad visual, una persona con discapacidad física y tres indígenas con sus trajes representativos, siendo las entregas más emotivas de la ceremonia.
Se contó con el Coro Magno de la Universidad durante la representación de los himnos en la ceremonia de la mañana y con la egresada de la Escuela de Música Viviana Lemus para los himnos en la jornada de la tarde. De igual forma, se realizó la intervención cultural de la Orquesta Big Band y la Banda Sinfónica de la Universidad del Valle durante las dos ceremonias.
Por otro lado, el rector Varela Barrios expresó el compromiso de la Universidad con la firma del Acuerdo de Paz que se está acercando entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno Nacional. “Colombia tiene el dudoso honor de ser el país con el gasto militar más alto, el dudoso honor de ser el país con el ejército y la fuerza pública más grande en términos cuantitativos en América Latina, superando a países que nos duplican en población como Brasil. Los recursos que hoy se han destinado para la guerra, deberán estimarse en los próximos años a la paz, la construcción de la equidad, a la lucha contra la pobreza, a la inversión en la universidad pública, al fortalecimiento de la educación superior, para que haya programas de becas y bienestar para los estudiantes, para mejorar significativamente y consolidar un modelo pionero en América Latina en calidad y cobertura de la educación superior”.
“Nuestra universidad ha contribuido a los procesos de paz desde lo que hace la academia con el debate, podemos además contribuir a través de la formación de los excombatientes, podemos contribuir también, como hemos venido haciendo, con el trabajo en las regiones, en el acompañamiento a las víctimas, damnificados del conflicto, y en el fortalecimiento de las políticas públicas” concluyó el rector Edgar Varela Barrios sobre el papel que la universidad, docentes, estudiantes y egresados asumirán en este proceso.