La Dirección Universitaria suscribió acuerdos con la Asociación Sindical del Sistema de Regionalización de la Universidad del Valle - ASRUV. La firma del acta de compromiso entre la Universidad y este sindicato se realizó ayer, 28 de julio, en la Sede Meléndez, cerrando así de forma exitosa el proceso de negociación.
Uno de los avances más significativos para el Sistema de Regionalización, que se da como resultado de este acuerdo, firmado por el rector Edgar Varela Barrios y la presidenta de ASRUV María Elena Rondón González, será la ampliación de los cupos de nombramiento para docentes y empleados de las sedes:
“Como rector, mantengo la mirada atenta en las sedes regionales porque creo que ese es el futuro de la Universidad. Durante el segundo semestre de este año tengo el compromiso de presentar al Consejo Superior 60 cupos para convocatoria de planta docente de tiempo completo, con lo que llegaremos a más de cien profesores nombrados en las sedes regionales”, manifestó el rector Varela. El directivo también indicó que, de manera excepcional y por un periodo extenso, la Universidad mantendrá alrededor de 60 cupos adicionales para profesores ocasionales.
“El reforzamiento de la planta docente y la formalización de los profesores es un requerimiento para la sostenibilidad de los registros calificados; se requieren más profesores de tiempo completo y menos ‘hora cátedra’. La Oficina de Planeación adelanta un estudio que presentará cifras sobre esta relación”, señaló.
El rector también manifestó la voluntad de la administración universitaria de avanzar en la incorporación de los empleados administrativos que actualmente están contratados a través de las fundaciones de apoyo a la Universidad e indicó que el ministro de trabajo se ofreció como mediador en este proceso, en el que se creará una mesa para la incorporación de dichos empleados.
Hace algunas semanas, Univalle también firmó acuerdos con las organizaciones sindicales Sintraunal y Sintraempuvalle y en el momento adelanta negociaciones con los demás sindicatos de trabajadores, empleados y profesores.
“Este es un periodo en el que la Universidad invierte un gran esfuerzo en la firma de este tipo de negociaciones. A veces hay tensiones durante las mismas, pero finalmente logramos acuerdos en los que nos encontramos como comunidad universitaria. Nos interesa mucho fortalecer la Universidad como valuarte de lo público”, puntualizó el directivo.
El Colectivo Acuerdo por Cali inició una serie de conversaciones a través de las cuales se hará una invitación colectiva para transitar de los antagonismos a una construcción colectiva a través del diálogo, de forma que se generen propuestas para encontrar caminos de concertación y reconciliación de cara a las problemáticas que el estallido social de los últimos tres meses evidenció en Cali.
Es un llamado para encontrar alternativas no violentas, y es además un reconocimiento a la diversidad de saberes, sentires y formas de habitar la ciudad.
En la apertura de Acuerdo por Cali intervino el profesor Adolfo Adrián Álvarez, director del Instituto de Investigación e Intervención para la Paz de la Universidad del Valle, quien planteó cinco hipótesis sobre las causas que originaron el estallido social en Cali.
La primera hipótesis que presentó el investigador fue que la pandemia evidenció las problemáticas de exclusión y desarrollo humano, en toda su profundidad, que afectan a los sectores populares. La segunda hipótesis se relaciona con la acumulación y agravamiento de las problemáticas alrededor de la educación y la salud en Cali.
Para el profesor Adolfo Álvarez la crisis de la gobernabilidad y el liderazgo público, que se evidencia en la acumulación de problemáticas, identificadas y convertidas en objetos de la agenda pública; la conexión entre problemáticas estructurales con la extensión de agentes y modalidades de violencia directa (especialmente en sectores del oriente y ladera de Cali); y la onda de movilizaciones de mediana y larga duración, conectadas con formas de acción colectiva, protesta social y acciones de hecho, son las otras hipótesis que explican el fenómeno social presentado en nuestra ciudad.
Con esta mirada integral a los factores que dieron origen al estallido social en Cali, inició un segundo momento del evento, en el cual se reunieron cuatro actores alrededor de un “Diálogo Improbable”. Los convocados fueron Ethan Frank Tejeda, docente de la Universidad del Valle; Kess Stapel, gerente de Yoffice; Francisco José Lourido, exgobernador del Valle; y Carlos, de la Unión de Resistencias de Cali, quien reservó su identidad. El diálogo fue moderado por Carlos Augusto Albán, director de Quijote Comunicaciones e integrante del Colectivo Acuerdo por Cali.
La primera pregunta que abordaron los invitados a este diálogo improbable estuvo relacionada con su interpretación frente al estallido social. El profesor Ethan Frank Tejeda señaló que esto se originó por una normalización de lo indigno y lo injusto por parte de la administración municipal, y que llevó que en los puntos de resistencia se congregara una multitud de personas, pidiendo la transformación de esas cotidianidades donde se ha materializado lo injusto, donde no se han cumplido las promesas del desarrollo.
El exgobernador Francisco José Lourido mencionó que es evidente que Cali se vio atravesada por una convulsión social y se requiere un ejercicio reflexivo para encontrar soluciones a los problemas sociales de diversa índole. Así mismo planteó que el empresariado debe unir esfuerzos para ofrecer alternativas.
Por su parte, Carlos dijo que muchos sectores de la ciudad creen que los jóvenes de la primera línea son vándalos, cuando en realidad han puesto el pecho contra las injusticias y el incumplimiento de las propuestas que anteriormente se han hecho en materia de empleo, educación, salud, entre otros. Coincide en la necesidad de encontrar un plan conjunto para el cumplimiento de estas promesas, así como alternativas de empleo para estos sectores de la ciudad.
Kess Stapel destacó que la crisis reveló la fragilidad del sistema, así como una crisis de los liderazgos de manera general. Para este empresario, el estallido debe dar lugar a una sociedad que escuche más a los otros y que a su vez sea más solidaria.
La siguiente pregunta del debate se centró en los retos para dar respuesta a las demandas y problemáticas evidenciadas en el estallido social. Carlos mencionó que el cómo hacerlo está por descifrarse, sin embargo cree que se requiere involucrar a las comunidades más necesitadas y a los gremios para que entre estos dos actores se generen aportes que permitan mejorar los entornos y la calidad de vida.
Kess Stapel dijo que el reto reside en la construcción de confianza entre todos los actores y que no se vuelvan a normalizar las circunstancias que originaron esta situación; apuntó además que es necesario ponerse en el zapato del otro y una construcción colectiva para el reconocimiento de todos como iguales.
El exgobernador Lourido coincidió en que el reto es crear confianza para que todos puedan verse como iguales. Agregó que es necesario ceder, entregar y servir para la construcción de una sana convivencia. Se requiere escuchar al otro, con disposición para la creación de una mejor comunidad y ciudad.
Para el profesor Tejeda el reto de la paradoja educativa es complejo. Dijo que se requiere resolver problemas estructurales que a su vez demandan de intervenciones a nivel conceptual para pensar todas las paradojas relacionales, vinculadas a esta coyuntura.
El moderador del conversatorio finalizó el espacio mencionando que la construcción de ciudad se logra desde el respeto de la diferencia, es un camino a través del diálogo y la concertación de soluciones.
Ni calladas ni sumisas. Trasgresión femenina en Colombia, siglos XVII-XX, editado por Uniagustiniana y Acolec, es una invitación a repensar las narrativas históricas colombianas tradicionales, que tienen muchas deudas sin saldar con las mujeres. A través de expedientes judiciales y fuentes orales, sonoras y fotográficas, busca recuperar las voces de esa mitad de la población que fue ignorada durante décadas por la historiografía y desvirtuar la creencia de su supuesta debilidad, sumisión y silencio.
Las once investigaciones que componen la obra analizan a diversos grupos de mujeres entre los siglos XVII y XX para responder a preguntas del tipo ¿cómo eran construidas socialmente?, ¿qué se esperaba de ellas en cada periodo histórico?, ¿qué se consideraba una trasgresión femenina en cada época? y ¿cómo algunos comportamientos se fueron transformando o naturalizando con el paso del tiempo? En conjunto, el libro no solo evidencia la evolución de lo femenino en la larga duración, sino que resalta la importante participación de las mujeres en la historia nacional.
En el equipo de autoras se integran varias profesoras, estudiantes y egresadas del Departamento de Historia de la Universidad del Valle, quienes desde distintas perspectivas y lugares de enunciación han estudiado la rebeldía y trasgresión de las mujeres en la historia del suroccidente colombiano.
Los invitamos este jueves 29 de julio a las 5:00 pm en las redes sociales de la Universidad Uniagustiniana para la presentación del libro, que contará con la participación de la profesora María Himelda Ramírez (Universidad Nacional de Colombia), Mabel López, editora académica del libro (ICANH), y varios de los autores. El libro es una publicación de la Vicerrectoría de Investigaciones de Uniagustiniana, la Asociación Colombiana de Estudios del Caribe, Acolec Caribe, y recibió el apoyo de la Universidad de La Habana (Cuba), y la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín.
Vea la presentación del libro en el siguiente enlace
José Luis Valencia, egresado del programa de Comunicación Social - Periodismo y Carolina Bohórquez, egresada de la Maestría en Literatura Colombiana y Latinoamericana de Univalle, hacen parte del equipo de El Tiempo que ganó el Premio Iberoamericano de Periodismo Rey de España con el trabajo "Migrantes: resistir en medio de la pandemia”, un especial multimedia sobre la diáspora venezolana hacia Colombia durante la emergencia sanitaria.
José Luis Valencia recogió este galardón, uno de los más prestigiosos del periodismo a nivel mundial, en representación del diario El Tiempo.
“Tras este trabajo está el grupo de periodistas dirigido por Jhon Torres Martínez, fotógrafos, diseñadores, el apoyo de la Fundación Comparte por una vida-Colombia; todo un equipo que realizó un proyecto multimedia de alto nivel, demostrando que la calidad del periodismo también es una bandera en Colombia”, manifestó el comunicador social y periodista tras recibir el premio de manos del Rey Felipe VI de España.
La XXXVIII edición de los Premios Internacionales de Periodismo Rey de España se llevó a cabo el pasado 9 de junio en un acto realizado en la Casa de América en Madrid.
El trabajo ‘Migrantes, resistir en medio de la pandemia’, publicado en junio de 2020 por El Tiempo, narra la dramática lucha de miles de migrantes venezolanos por sobrevivir en Colombia durante los días más difíciles de la emergencia ocasionada por la llegada del COVID-19. Este especial multimedia reúne quince reportajes con testimonios de varios de estos ciudadanos extranjeros.
"Las historias que te encuentras debajo de un puente, de venezolanos que son discriminados en Colombia, donde muchos parecen olvidar que Venezuela acogió hace pocas décadas a colombianos que buscaban un mejor futuro durante la bonanza petrolera. El premio nos ha permitido visibilizar un drama y ayudar a combatir el flagelo de la discriminación contra un pueblo como el venezolano en un momento difícil", relató José Luis Valencia a El Tiempo.
Según el jurado, este trabajo presenta “muy bien una situación de éxodo que sirve para llamar la atención sobre esta tragedia” y muestra “el reflejo que hace de la diáspora venezolana hacia Colombia una situación de emergencia”. El mismo también señaló que “la información general que se aporta sirve de marco a las quince historias personales que se enlazan y se cuentan en artículos distintos, pero relacionados”.
Este especial fue realizado por la Unidad de Reportajes Multimedia de El Tiempo. La dirección estuvo a cargo de Jhon Torres, editor de la Mesa Central de este diario. Además de la participación de los egresados de Univalle, contó con la de los periodistas Diana Ravelo, Rafael Quintero, Luisa Mercado, Carol Malaver, Jorge Enrique Meléndez, Sandra Ramírez, Andreína Itriago, Julián Ríos, Mauricio de la Rosa, Yaleni Solano, Vanessa Parra, María Alejandra Rodríguez, Andrés Carvajal, Angie Ruiz y Edith Silva, de la Fundación Comparte por una Vida-Colombia. Las fotografías y los videos estuvieron a cargo de los reporteros gráficos César Melgarejo, Héctor Fabio Zamora, Mauricio Moreno, Juan Pablo Rueda, Jáiver Nieto y Néstor Gómez. El desarrollo digital fue de Sandra Rojas, Katherine Orjuela, Juan Sebastián Forero, Giovanny Ariza y Carlos Bustos.
Para conocer este trabajo, haga click en el siguiente enlace: https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/migrantes-en-cuarentena-buscan-regresar-a-venezuela-asi-viven-actualmente-506954
A través de la ‘Resolución 013401 23 JUL 2021’ el Viceministerio de Educación Superior avaló a la Universidad del Valle para sumar a su amplia oferta académica la ‘Licenciatura en Física’, que se impartirá desde la recién creada Facultad de Educación y Pedagogía.
La resolución del Ministerio, firmada el 23 de julio de 2021, evidencia “Que la Universidad del Valle, solicitó a través del Sistema de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior-SACES- el registro calificado para el programa Licenciatura en Física, a ser ofrecido en modalidad presencial en Cali (Valle del Cauca), con 163 créditos académicos, duración estimada de diez (10) semestres, periodicidad de admisión anual, y 40 estudiantes a admitir a primer periodo”.
De igual manera, el documento ministerial señala que “de conformidad con lo anteriormente expuesto, este Despacho encuentra procedente otorgar el registro calificado al programa Licenciatura en Física de la Universidad del Valle, a ser ofrecido en modalidad presencial en Cali (Valle del Cauca)”.
Institución: Universidad del Valle
Denominación del Programa: Licenciatura en Física
Título a otorgar: Licenciado (a) en Física
Lugar de ofrecimiento: Cali (Valle del Cauca)
Modalidad: Presencial
Número créditos académicos: 163
Nueva Facultad, nuevas oportunidades
Luego de que el Consejo Superior de la Universidad del Valle aprobara la transformación del ‘Instituto de Educación y Pedagogía’ y del ‘Instituto de Psicología’ en Facultades, el rector Edgar Varela Barrios ratificó como Decano de la recién nombrada Facultad de Educación al profesor Alfonso Claret Zambrano Chaguendo, quien señala cuáles han sido las oportunidades se han abierto para la comunidad académica de la recién creada Facultad:
-Para empezar, fundamentales han sido las licenciaturas que se han creado durante este periodo, a propósito del nacimiento de la Facultad. Durante tres años hemos estado trabajando en la Escritura en la Educación Infantil y en la licenciatura en Educación Física. También se empezó a trabajar la Maestría en Gestión de la Educación, que estamos extendiendo a superior, media y primaria. De igual manera, y muy pronto, vamos a pasar a trabajar la Maestría en Matemática y la Maestría en Educación en Ciencias.
Vamos también a desarrollar el Doctorado, que es un programa acreditado por el Ministerio (único programa de este nivel acreditado por diez años en la Universidad) y premiado internacionalmente por la asociación Iberoamericana de Posgrados, el cual tiene mucha demanda en el medio académico de profesores de la educación superior y educación media, fundamentalmente.
En la coyuntura histórica que atraviesa el país, seis universidades se unieron para crear Tenemos que Hablar Colombia, una plataforma que busca establecer un puente de diálogo entre diversos actores de la sociedad para la construcción conjunta de una hoja de ruta que integre las diferentes visiones de país y, en consecuencia, aporte a la toma de decisiones futuras.
Entre las instituciones que lideran el proyecto se encuentran Univalle, Unal, EAFIT, Uniandes, Uninorte, UIS, Grupo SURA y Fundación Ideas para la paz, entre otros destacados aliados que impulsarán la gran conversación nacional.
El proyecto está basado en Tenemos que hablar, plataforma de diálogo impulsada por la Universidad de Chile y la Universidad Católica de Chile para alimentar la toma de decisión de las autoridades y los procesos deliberativos con grandes resultados. El proyecto comprenderá seis meses de conversaciones entre todos los ciudadanos que deseen participar y se inscriban. Contará con dos sesiones de dos horas por día, 100 personas por sesión, 20 grupos en cada sesión y 5 personas por grupo.
En ese sentido, los rectores y rectoras de las seis universidades participantes, así como los representantes de las entidades aliadas, hacen un llamado a la ciudadanía a ser parte del diálogo amplio, profundo y riguroso propuesto por Tenemos Que Hablar Colombia.
Los resultados de estos diálogos serán presentados como lineamientos a los candidatos de la próxima contienda electoral del país.
A partir de este momento seremos eco de todas las voces, el rector Edgar Varela Barrios, te convoca hoy para que te sumes a la conversación aquí: http://bit.ly/InscribeteHablemosColombia
Más información sobre el proyecto Tenemos que Hablar Colombia aquí: https://tenemosquehablarcolombia.co/
La Dirección Universitaria presentó al Consejo Académico, en la sesión del 22 de julio, un informe detallado de los sucesos en los que un grupo de estudiantes y de personas indeterminadas se tomó por la fuerza el Campus de la Ciudad Universitaria de Meléndez, desde horas de la mañana del jueves 17 del presente mes. Estos grupos permanecieron hasta el martes 20 en el Campus, y además le dieron acogida a las delegaciones que participaron en la denominada Asamblea Nacional Popular.
Reiteramos que en ningún momento dicho ingreso fue autorizado por la Dirección Universitaria. Manifestamos nuestra negativa, por los asuntos referidos a la prevención en materia de orden público y por la incertidumbre que presentaba la movilización del 20 de julio. De otro lado, también fuimos claros en que habría restricciones en materia de bioseguridad por las condiciones actuales del tercer ciclo de la pandemia del Covid-19.
Pese a lo anterior, se presentó el ingreso no autorizado que generó daños en la malla de la portería peatonal de la Avenida Pasoancho. Posteriormente, al hacer una revisión, después de la retirada pacífica el día 20 de julio, se pudieron constatar daños diversos, sobre todo en porterías de los auditorios, en la Facultad de Artes Integradas y en el coliseo de la Ciudad Universitaria. Haremos uso de las pólizas de garantía para cubrir los daños y también estableceremos la denuncias penales y fiscales frente a los eventuales causantes de dichos daños, con carácter averiguatorio, pues este es un requisito para el pago de dichas pólizas, preservando así los bienes públicos que tenemos bajo custodia en los distintos Campus que constituyen el Alma Máter.
Hacemos un llamado a la comunidad universitaria para preservar el Campus de Meléndez y nuestras restantes sedes como espacios de paz, ajenos a las acciones de fuerza, y donde se priorice el uso académico y el cuidado de dichas infraestructuras, que, aunque son de todos los colombianos, corresponden principalmente a la comunidad universitaria. Es decir, a profesores, empleados, y estudiantes.
En este caso, mantuvimos una actitud prudente de monitoreo de la situación. Particularmente, queremos destacar la actitud valerosa y firme de compromiso de la sección de seguridad y vigilancia, que se comportó a la altura, preservando la custodia de los numerosos edificios, laboratorios e instalaciones que alberga el Campus. De otro lado, reconocemos el trabajo de la sección de servicios varios, en la recuperación de las condiciones de bioseguridad del Campus de Meléndez, para que desde el miércoles 21 de julio este volviera a ser utilizado por la comunidad universitaria que tiene acceso a sus instalaciones, con los aforos definidos por la sección de salud ocupacional, en virtud de la continuidad de la pandemia del Covid-19.
La Universidad del Valle tiene una larga voluntad histórica de solidaridad y cooperación con los movimientos sociales. Sin embargo, queremos reiterar que no son convenientes las acciones de hecho, ni los ingresos no autorizados que colocan en riesgo los bienes y el patrimonio público de nuestra institución. Estos eventos pueden ocasionar situaciones de riesgo físico para la comunidad universitaria y los visitantes que participen de ellos. Debemos actuar en defensa de nuestros campus como espacios de paz y escenarios para el diálogo civilizado.
Edgar Varela Barrios
Rector de la Universidad del Valle
Presidente del Consejo Académico
La Vicerrectoría Académica requiere actualizar su Banco de Datos de Profesores Contratistas Elegibles (BDPCE) con profesionales preferiblemente con postgrado. Los interesados en participar en esta convocatoria, inscribirse hasta el 8 de agosto.
Mayor información: http://proxse16.
"La presentación del consejo asesor de Tenemos que hablar Colombia se realizó en un evento presencial y virtual. Desde Medellín la rectora de EAFIT, el gerente de la plataforma y el consejero Mauricio García se reunieron de manera presencial".
Por EAFIT Noticias.
Julio 22 de 2021.
• Son 46 colombianos de diferentes géneros, regiones y comunidades los que se convirtieron en integrantes del consejo asesor que Tenemos que hablar Colombia presentó este jueves 22 de julio.
• La plataforma, que se creó para propiciar un diálogo que genere propuestas para el desarrollo del país y ya tiene cerca de 1.700 inscritos, estableció este órgano para garantizar veeduría, confianza y resonancia de los resultados del proceso.
Confianza, validez y representatividad. Esas son algunas de las garantías que Tenemos que hablar Colombia sumó gracias al comité asesor que convocó y presentó, este jueves 22 de julio, durante un encuentro entre los asesores y rectores de las universidades que integran la plataforma. Es un consejo paritario en género, con representación de las regiones del país, de la comunidad LGTBIQ+, de grupos etarios, indígenas, afros, campesinos, empresarios, emprendedores, estudiantes, ambientalistas, deportistas, personas del sector cultural y artístico, entre otros grupos.
Son varios los aportes que harán los consejeros a esta plataforma que busca propiciar un diálogo entre los ciudadanos para recoger ideas que señalen soluciones a problemas del país. Santiago Silva Jaramillo, gerente de Tenemos que hablar Colombia y profesor de EAFIT, explicó que esas contribuciones tienen que ver con la veeduría al velar por la rigurosidad, con la legitimidad y con la visibilidad del proceso y de los resultados de la plataforma.
Cerca de 1.700 personas ya están inscritas para participar en los diálogos que comienzan el 2 de agosto y, en palabras de Claudia Restrepo Montoya, rectora de EAFIT, el órgano asesor no solamente contribuirá generando confianza en el proceso, también en la incidencia de los resultados. “Ustedes son personas que van a ayudar en el impacto y por eso la importancia de la diversidad del grupo, porque eso nos va a garantizar a que la incidencia de los resultados sea mucho más contundente”, dijo la directiva a los consejeros.
Además de la validez del proceso de las conversaciones y de la confianza que puede otorgar el consejo asesor, Martín Carrizosa Calle, presidente de la Fundación Ideas para la Paz -que impulsa junto al Grupo Sura y Bancolombia la plataforma-, complementó que también le aporta la posibilidad de conseguir voces diferentes.
“La escasa conversación nacional se surte entre los mismos de siempre y este es un esfuerzo muy interesante para animar a otras voces a que participen de la conversación y quien mejor que validadores que tienen el reconocimiento de la sociedad para encontrar nuevas voces que merecen ser escuchadas. Es una oportunidad única”, manifestó Martín Carrizosa.
En el encuentro entre los rectores de las seis universidades que promueven Tenemos que hablar Colombia –EAFIT, Nacional de Colombia, Los Andes, del Valle, Uninorte e Industrial de Santander– se escucharon las motivaciones que tuvieron algunos de los consejeros para vincularse al proyecto.
Una de esas voces fue la del profesor Mauricio García Villegas, socio fundador de Dejusticia, quien expresó que se motivó a participar porque es un ejercicio democrático y ciudadano que está liderado por una alianza entre universidades públicas y privadas, y que combina tanto el conocimiento como el reconocimiento, el conocimiento de lo que piensa la gente, pero también de reconocerse unos a otros, de ponerse en los zapatos del otro.
La importancia de que los resultados se presenten de una manera que no resulte obvia o aburrida para la población y el reto de vincular a las conversaciones a quienes no tienen posibilidades de acceder a internet fueron algunas de las primeras recomendaciones que hicieron integrantes del Consejo durante el encuentro.
Desde el corazón de las U
La presentación del Consejo Asesor fue una oportunidad para que líderes de las universidades reiteraran la importancia de Tenemos que hablar Colombia. Juan Camilo Restrepo, vicerrector de la Universidad Nacional sede Medellín, dijo al respecto que la credibilidad que tiene la población en las universidades es un compromiso a liderar este tipo de iniciativas que promuevan el diálogo y la reflexión.
En ese punto coincidió Adolfo Meisel Roca, rector de la Universidad del Norte, quien destacó el papel del diálogo en la esencia de la democracia y la construcción de una sociedad más amable y justa. Por eso, dijo, es necesario inspirar y convocar a miles de colombianos a participar del proyecto.
La plataforma también es una oportunidad para ayudar en la necesidad de generación de confianza que se requiere en Colombia en el mundo. Así lo percibe Alejandro Gaviria Uribe, rector de la Universidad de los Andes, quien considera que la manera en la que está concebida la iniciativa, en quienes la lideran, su agenda abierta y gobernabilidad clara permiten considerarla como un laboratorio de confianza.
Confianza no es hablar por hablar. Así lo manifestó Hernán Porras Díaz, rector de la Universidad Industrial de Santander, para destacar que en el caso de Tenemos que hablar Colombia está el respaldo de una metodología que permitirá una representación de la población y la entrega de una carta de navegación para el país.
Otra de las ventajas a propósito de que sean instituciones de educación superior líderes de este proceso tiene que ver con la diversidad como lo considera Édgar Varela Barrios, rector de la Universidad del Valle, al resaltar que la diversidad de la población -no solo en su institución, también en el resto de universidades- son una oportunidad para ser caja de resonancia de las voces del país y trascender de un diálogo universitario a uno nacional.
En esas expectativas que manifestaron los rectores será, pues, fundamental el aporte que hagan los integrantes del consejo asesores, quienes al final del encuentro de una manera simbólica hicieron una firma que confirmó su compromiso con Tenemos que hablar Colombia.
Mayores informes para periodistas:
Alejandro Gómez Valencia
Área de Contenidos EAFIT
Teléfono: 574 2619500 ext. 9931
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Diana Vélez Alejandro Gómez Valencia
Área de Contenidos EAFIT
Teléfono: 574 2619500 ext. 9883
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Libros, dibujos y manuscritos forman parte de esta muestra que estará abierta hasta el 30 de septiembre en Bogotá.
Tomado de Revista Semana
Sin la militancia de las mujeres de las comunidades negras, los resultados de la independencia de Colombia no hubiesen sido los que conocemos. Así lo asegura Maria Isabel Mena, historiadora de la Universidad del Valle (Univalle), quien considera que es necesario rescatar sus voces y reconocer sus principales logros a lo largo de la historia. En este proceso, es importante escuchar a la ciudadanía y lograr que las heroínas de este país se parezcan a la gente colombiana y que las versiones que reposan en museos y bibliotecas las representen.
Mena conversó con SEMANA a propósito de la exposición “Libertad y Ciudadanía, Historias de las mujeres en Colombia, Siglo XVI al Siglo XX” que inauguró el pasado 21 de julio la Biblioteca Nacional de Colombia con el propósito de visibilizar su participación en tres de importantes luchas sociales. La primera, los 200 años de la Ley de libertad de partos, la cual estipulaba que cuando los hijos de las mujeres esclavizadas cumplieran 18 años serían completamente libres. Más adelante, los 170 años de la abolición de la esclavitud en el país y, por último, los 30 años de la Constitución de 1991, en la que se reconoce a Colombia, por primera vez, como una nación pluriétnica y multicultural. “Lo que hace esta exposición es resarcir al vacío, oponerse al silenciamiento. Estos museos deben colorearse con el relato de la gente negra en la participación de la independencia y de la historia en general”, explica la historiadora de Univalle.
Los tres episodios de la historia de Colombia en los que se enfoca la muestra de la Biblioteca Nacional, visibilizan el rol de las mujeres negras en importantes procesos de transformación social en el país. Sin embargo, en los dos primeros, la Ley de libertad de partos y la abolición de la esclavitud, su participación fue fundamental, dado que fueron ellas quienes impulsaron la derogación de este régimen. Adicionalmente, su conocimiento sobre el funcionamiento del Estado colonial permitieron la apertura de una discusión en busca de igualdad y acceso a derechos en la construcción del primer Estado - nación en 1851.
Sobre este aspecto se refiere María Camila Díaz, doctora en Historia y profesora del mismo departamento en la Universidad Javeriana, quien asegura que desde el Siglo XVI las mujeres negras entendieron el contexto y utilizaron su conocimiento para liberarse y liberar a su entorno familiar. Relata que para el inicio de las guerras de independencia las mujeres ya eran muy activas, “esto demuestra que nunca hemos sido objetos pasivos de la historia, fueron las mujeres que conocían el funcionamiento del Estado las que acudieron masivamente a la justicia y permitieron la liberación de ellas y de sus familias”, exalta Díaz.
Sin embargo, sobre el tercer momento que repasa la exposición, la Constitución de 1991, María Luisa Rodríguez, doctora en derecho constitucional y profesora de la Universidad Nacional, comenta que la escasa participación de cuatro mujeres en la constituyente es un hecho que debería llamar la atención, aún 30 años después. “Los progresos en la eficacia de los derechos de las mujeres son lentos y las conquistas difíciles de sostener”, puntualiza Rodríguez, quien opina que hubo un déficit de representación de mujeres conscientes de las opresiones de género en la historia, y que ese indicador persiste en la actualidad.