En video: Ex-senadora de la república, Fundadora de la organización feminista que lucho por el voto de las mujeres obtenido en 1954. Arquitecta Univalluna. María Teresa Arizabaleta comparte con la comunidad universitaria los más memorables recuerdos de su transformador paso por la Universidad del Valle. Siga este enlace para ver la entrevista.
Francisco Ramírez, director del programa académico en Arquitectura, destaca así el trabajo María Teresa Arizabaleta. "Arquitecta. Primera estudiante madre en Univalle. Primera profesora de matemáticas en la Universidad del Valle. Una de las mujeres que logró el voto femenino en Colombia. Profesora de Planificación Urbana y Territorial y primera mujer jefe de una oficina de Planeación Municipal. Introdujo la Planeación Participativa. Luchó y consiguió la creación de inspecciones de policía para la atención de la violencia contra la mujer y la familia. Creó el primer programa de denuncia de la violencia contra la mujer en los medios de comunicación. Fundadora de Ciudadanas por Colombia y miembro del Centro de Estudios de Género en la Universidad del Valle. Líder activa por los derechos ciudadanos plenos y por la paz en Colombia".
Cines, teatros y auditorios han sido algunos de los escenarios que interrumpieron su programación durante los meses signados por el avance del COVID-19 en nuestro país.
Así mismo los ‘cineclubs’, esos clásicos y entrañables espacios de nuestra ciudad que durante décadas han sido el indiscutible punto de encuentro para febriles entusiastas del cine, tuvieron que congelar por varios meses sus sesudos ciclos audiovisuales.
Frente a este panorama, el Grupo de Investigación ‘Caligari’ de la Escuela de Comunicación Social, propicia un espacio de encuentro virtual alrededor del cine: el cineclub universitario ‘El Gabinete’.
Este espacio virtual de divulgación audiovisual, que se abre de manera general a toda la comunidad universitaria y caleña a partir de este miércoles 10 de marzo, nació hace un par de años como parte de las actividades extracurriculares del curso ‘Análisis Audiovisual’, asignatura impartida entonces por los investigadores Ramiro Arbeláez y Diana Cuellar.
Para esta apertura al público general, que transita desde las aulas univallunas hasta desembocar en un auditorio más amplio, el primer ciclo de ‘El Gabinete’ contempla la proyección de cuatro producciones audiovisuales realizadas por egresados de la Escuela de Comunicación Social.
‘Interior’, largometraje dirigido por Camila Rodríguez Triana, será la película encargada de inaugurar el Cineclub. Esta cinta tiene una apuesta particular, pues se desarrolla por completo en la habitación de un hostal del centro de la ciudad.
Películas en ‘El Gabinete’
Las proyecciones de las películas se adelantarán todos los miércoles a partir de las 6:00 p.m, a través de la fanpage ‘Caligari, grupo de investigación’
Interior
Directora: Camila Rodríguez Triana
Género: Ficción
Duración: 88 minutos
Año: 2017
Sinopsis: Interior es una película que sucede en la habitación de un humilde hostal del centro de la ciudad de Cali. Por esta habitación ´pasan diferentes personas que, por un tiempo, dejan reposar sus vidas en las paredes y los objetos que componen este lugar, para después continuar su viaje. Cada persona que entra a la habitación nos sumerge en un mundo a través de conversaciones, gestos, acciones, maneras de moverse y formas corporales. que se convierten en las únicas pistas que tenemos sobre quiénes son y la situación y sentimientos que están afrontando. En el interior de una habitación vemos pistas del interior de las personas que entran allí y que, en su conjunto, forman el retrato de una parte de la sociedad que permanece oculta a la mirada.
El Rey
Director: Antonio Dorado
Género: Ficción
Duración: 93 minutos
Año: 2004
Sinopsis: La mirada colombiana sobre el origen del narcotráfico. Colombia, años 60. Pedro Rey es el ambicioso propietario de un bar nocturno en la ciudad de Cali en donde conoce a Harry, un norteamericano que le abre las puertas del narcotráfico. Juntos crean una lucrativa red comercial que introduce droga en Estados Unidos. La trama de corrupción que Pedro Rey ha elegido en su ascenso hacia la alta sociedad no será del todo exitosa: “El Rey” del tráfico internacional pondrá en peligro el amor de su vida y se enfrentará a un desenlace inesperado por causa de su desmedida ambición. La historia tiene como telón de fondo la doble moral económica y política en Colombia, la descomposición de las utopías revolucionarias y la injerencia norteamericana en el origen del negocio ilícito del narcotráfico.
Yo Soy Otro
Director: Óscar Campo
Género: Ficción
Duración: 93 minutos
Año: 2004
Sinopsis: Cali, Colombia, año de 2002. José González, un ingeniero de sistemas de edad mediana, descubre en su piel las señales de la litomiasis, un extraño y mortal mal que, según informes de los medios, ha llegado a la ciudad desde la selva amazónica. Las personas que son atacadas por el virus mueren a los pocos días de haber contraído la enfermedad, al quedar sus cuerpos a merced de una segunda epidermis de bacterias voraces. Horrorizado por lo que la enfermedad ha comenzado a hacer en su cuerpo, José intenta quitarse la vida. En el momento de apuntar con un revólver en su boca, es sacudido por una violenta explosión: una bomba ha sido colocada en la vecindad. Esa noche y durante los días siguientes José descubre muchos dobles suyos, como si en la ciudad se hubiera multiplicado hasta el infinito su ego estallado y enfermo. Todos los dobles están infectados con el mismo virus y se están matando entre si en interminables luchas fratricidas. Y todos se igualan en crueldad, más allá de las razones que hagan justicia a sus luchas.
Los Hongos
Director: Oscar Ruíz Navia
Género: Ficción
Duración: 103 minutos
Año: 2014
Sinopsis: Cada noche después del trabajo, Ras pinta grafitis en distintos muros de su barrio al oriente de Cali. Durante el día es obrero de construcción y el hijo de María, una dulce mulata que emigró a la ciudad proveniente de la selva del Pacífico. Ras no ha vuelto a dormir y está empezando a soñar despierto. María sufre por esto, pues piensa que alguien lo ha embrujado y el chico terminará en la locura. Un día Ras pierde su trabajo por robar varios tarros de pintura con los que venía haciendo un gran mural en el lote contiguo a su casa. Sin un peso para ayudar a su madre, atraviesa la ciudad en busca de Calvin, otro joven grafitero estudiante de bellas artes que vive unos días difíciles tras el divorcio de sus padres y el cáncer que padece su abuela. Los chicos irán sin rumbo fijo por la ciudad, como el que quiere perderse y no regresar. En el camino, como dos hongos, contaminarán su entorno de inmensa libertad.
El Departamento de Artes Visuales y Estética de la Universidad del Valle invita a la comunidad universitaria a participar de su actividad de extensión "Lunes con las Artes". Se trata de un espacio de diálogo y encuentro en torno a las artes visuales que busca promover la participación y el intercambio de conocimientos y saberes de estudiantes, profesores, graduados y profesionales pertenecientes a las distintas comunidades creativas y académicas nacionales e internacionales.
La tercera invitada es la Licenciada en Artes Visuales de la Universidad del Valle y Docente Catedrática de la misma Licenciatura, Isabel Cruz. Su charla se titula: "La garza, la bola y la rata. Aprendizaje a partir de historias. Animación y pedagogía".
Fecha: 15 de marzo de 2021
Hora: 2pm
Enlace por zoom: https://us02web.zoom.us/j/87448537368
ID de reunión: 874 4853 7368
La Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle invita a la charla en modalidad virtual "Narrativa tradicional embera", de Mauricio Pardo Rojas, que será nuestro invitado de esta entrega de Viernes de Letras. Coordinará la profesora María de las Mercedes Ortiz. La transmisión se efectuará por el canal de YouTube Cas(z)a de Letras.
Fecha: 12 de marzo de 2021
Hora: 6:00 pm (hora colombiana)
Enlace: https://www.youtube.com/watch?v=-fjMyPndX6c
En nombre de la Comunidad Universitaria tengo mucho gusto en hacer entrega del Informe de Gestión 2020, que resume el trabajo misional de la Universidad durante el año pasado, en el cual a pesar de las enormes dificultades creadas por la pandemia del Coronavirus-19, pudimos alcanzar los logros que aquí se presentan, resultado del trabajo entusiasta y eficaz de cada uno de sus integrantes, a quienes agradezco su dedicación.
Cordialmente,
Edgar Varela Barrios
Rector
El estudiante de la Licenciatura en Música Asael Cuesta es finalista en varias categorías del “Canto Latino Cyberchallenge 2021”, espacio creado para la interpretación de la canción artística latinoamericana. En este punto de la competencia es muy importante contar con el apoyo de la audiencia a través de un like en el video de YouTube del concurso. En los siguientes enlaces encontrará el enlace del video y del sitio web que anuncia los finalistas para que toda la comunidad universitaria disfrute de esta gran interpretación y vote.
https://www.youtube.com/watch?v=q661qQfSm20&t=2s
https://operawire.com/canto-latino-cyberchallenge-announces-2021-finalists/?fbclid=IwAR1Fr0MFYBLID6fic1B8zJKsJaksdOfX3hCXoy9DWBEjbDod741uVY0w5ew
En calidad de docente y directiva por varias décadas la profesora Liliana Arias ha liderado procesos de alto impacto para la Universidad. Perfil de una profesional que ha dejado huella en Univalle y en el sector salud de la región.
La médica Liliana Arias Castillo, es una destacada docente de la Facultad de Salud. Egresada de la Univalle tanto de pregrado como de la especialidad de Medicina Familiar, es la única mujer que ha ocupado el cargo de Decana de Salud y estuvo al frente de su facultad por dos períodos. Desde 2015 la profesora Arias es la Vicerrectora Académica.
“No ha sido fácil, estudié medicina cuando todavía se decía que era una carrera para hombres por ser “una profesión muy exigente y porque las mujeres somos muy sensibles”, recuerda. Este paradigma fue cambiando cuando la sociedad fue más consciente de que la compasión, el cuidado, la integralidad, el componente humano sumado al técnico, es decir, la ciencia con conciencia, realmente era mejor conjugada en muchos casos por parte de las mujeres.
Cuando me gradué de médica en la Universidad del Valle, las mujeres no llegábamos a conformar el 20 por ciento. Ahora hay muchas más mujeres, aunque no llegan al 50 por ciento -en el caso de la Escuela de Medicina de la Universidad del Valle-, en otros países el porcentaje de mujeres que estudia esta carrera es mayor.
La profesora Arias adelantó además estudios de docencia y dirección universitaria en Univalle. En Estados Unidos y Brasil cursó también estudios de posgrado, en este último país estudió una maestría en Sexología. Su gestión directiva incluye la fundación del Servicio Médico Familiar de la Universidad en 1986. Siendo decana de Salud creó la oficina de asuntos internacionales en esa área en 1992. Posteriormente fue asesora de la rectoría en el período 1999 – 2003 durante la gestión del médico Oscar Rojas Rentería.
Sobre su carrera como directiva dentro y fuera de la Universidad del Valle, la médica y docente señala: “básicamente, uno tiene que ejercer el liderazgo con calidad, con resultados, con empuje y con respeto. He podido llegar a cargos importantes, la única mujer Decana de Salud en los 75 años de la universidad, igualmente hasta ahora he sido la única Presidenta de la Asociación Colombiana de Facultades de Medicina en sus 70 años de historia y también la única Presidenta de la Academia de Medicina del Valle del Cauca, además de participar en organismos internacionales en medicina familiar.
Es muy importante saber que uno trabaja en equipo, que es mejor el liderazgo compartido. Todos somos importantes y también en mi campo, la Medicina Familiar y la Sexología he estudiado el cerebro humano y hay unas de las mujeres que permiten que ejerzamos muchas actividades con pensamiento sistémico, con visión integral, con sensibilidad humana basada en el respeto, en la compasión. Trabajamos en equipo y esto es fundamental para alcanzar logros y siempre tener la colaboración, el acompañamiento de quienes nos rodean. Insisto en la necesidad del liderazgo compartido porque todos somos necesarios, individualmente somos insuficientes.
En relación con Univalle y la presencia de las mujeres comenta que, en términos generales, prácticamente desde que la Universidad abrió sus puertas ha aumentado de forma constante el número de mujeres en la Alma Máter, tanto de estudiantes como de profesores.
“Hay unas carreras que históricamente han estado feminizadas, por ejemplo, enfermería y las del área de rehabilitación humana, también algunos posgrados. En estos casos, los hombres han ido ingresando progresivamente. Por otra parte, hoy se ve mayor número de mujeres en disciplinas que eran casi que vetadas para las mujeres. Se ha presentado un gran cambio.
Se están graduando anualmente aproximadamente entre 2700 a 3000 jóvenes En los últimos años el promedio ha sido del 51 por ciento de egresadas y del 49 por ciento de hombres.
En la Universidad del Valle la mayoría de los jóvenes que ingresan provienen de colegios oficiales y pertenecen a estratos 1,2 y 3. Al revisar los niveles de deserción, verificamos que es un fenómeno que afecta en menor medida a las mujeres. Los jóvenes varones abandonan más durante los primeros cuatro semestres, un tema crítico y altamente complejo.
En cuanto a la composición por sexos en lo que corresponde al profesorado la presencia de las mujeres se ha ido incrementando. “”Somos cerca de un 38 por ciento de profesoras incluyendo al profesorado nombrado”.
Precisa que en las diferentes unidades académicas -facultades e institutos- hay una progresiva presencia de las mujeres “Ahora en casi todas las áreas hemos tenido alguna vez una decana o una directora, todavía nos quedan un par de facultades, pero vamos avanzando poco a poco, igual en el nivel directivo. Así mismo, cada día alcanzamos mayores logros obtenidos por egresadas notables y destacadas en todas las disciplinas, en el plano regional, nacional y mundial.
La Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica de la Universidad del Valle está a cargo de la profesora Claudia María Payán Villamizar, docente de la Escuela de Rehabilitación Humana de la Facultad de Salud. Gracias al liderazgo de esta directiva universitaria y a la gestión de su equipo de trabajo, la institución ha consolidado un proceso de cultura e implementación de procesos de calidad académica.
Trabajadora incansable. Sus jornadas inician a tempranas horas del día y suelen extenderse hasta pasadas las 8:00 de la noche. La profesora Payán Villamizar se describe como una mujer sencilla, alegre, gozona, inquieta, amiguera y sobre todo muy colaboradora. “Una de las cosas que me caracteriza es promover el trabajo en equipo, porque lo que yo no sé, lo sabe otro y si todos ponemos en juego nuestros saberes los proyectos salen adelante”
Llegó a la Universidad del Valle hace más de 30 años, cuando el entonces Jefe del Departamento de Medicina Física y Rehabilitación doctor Jaime Villaquirán Sarasti, médico destacado en este campo en la región, la motivó a ser profesora de la institución.
Para ella, quien proviene de una hermosa familia con vocación docente: su abuela materna, su madre y algunos de sus hermanos se han dedicado a esta profesión. Y ella, que ya había enseñado en el Instituto Miguel Camacho Perea y en la Universidad de San Buenaventura, aceptó con gusto el reto que considera, le ha implicado mucho esfuerzo.
“En ese momento tuve cerca de seis cursos, usábamos máquina de escribir -yo soy chuzógrafa- y había que trabajar mucho. Me fui llenando de pasión en el ejercicio de la docencia y sobre todo me encantaba estar rodeada de estudiantes. Cada generación y promoción es diferente. Eso permite inmensos aprendizajes y genera otras inquietudes, lo que le lleva a una a un proceso de aprendizaje permanente. Uno puede ser el docente, pero es más lo que uno aprende de los muchachos” señala.
Hoy se siente orgullosa al ver que muchos de sus estudiantes, estudiaron maestrías y doctorados y algunos son sus colegas docentes. “Antes los profesores éramos egresados de otras universidades. Esto ha ido cambiando. Hoy muchos de nuestros docentes son egresados de Univalle y somos líderes en esta área de la salud en la región y el país. Esto me enorgullece, porque el estudiante debe superar al maestro, lo que indica que la labor se ha hecho”.
Se ha desempeñado en diferentes cargos académicos y administrativos dentro de la Facultad de Salud: directora de programa académico de Terapia Ocupacional en varias oportunidades, del departamento (del entonces Ocupación Humana) y de la Escuela de Rehabilitación Humana, coordinadora de la Dirección de Evaluación y coordinadora y de Extensión. Así mismo, acompañó a la profesora de la Escuela de Enfermería María Clara Tovar de Acosta en el proceso de autoevaluación que posibilitó la renovación de la Acreditación Institucional de Alta Calidad por un periodo de diez años para la Universidad del Valle, este fue el insumo para que la dirección universitaria de ese momento la llamara a liderar la alta calidad en la Universidad del Valle, desde la Dirección de Autoevaluación y Calidad Académica -DACA-.
En la actualidad la profesora Payán Villamizar está a cargo de la DACA, desde donde ha trabajado en diferentes proyectos tanto con instituciones privadas como públicas para convertir a la Universidad del Valle en un referente nacional en este ámbito.
“Todo este ejercicio me ha permitido conocer personas maravillosas que me han mostrado que se aprende mucho del trabajo en equipo. Además, he podido conocer aún más la Universidad”, señala.
“La Universidad del Valle es una pasión que uno lleva en el alma. Es una institución que aporta a la ciudadanía, al suroccidente del país, que genera cambios. Creo que hay que seguirla fortaleciendo. Tenemos una dirección universitaria maravillosa. Siento que me han apoyado en muchos procesos e iniciativas que hemos tenido, no dentro de la universidad, sino también en el acompañamiento a otras IES del país en trabajos articulados con el Ministerio de Educación Nacional”.
La profesora Claudia María Payán es una madre orgullosa. Daniela, su hija mayor, líder innata, viene consolidando un emprendimiento del sector alimentario en el Reino Unido y ha sido invitada por la Universidad de Sheffield como conferencista. Es promotora del emprendimiento y en especial del servicio social buscando mejorar la imagen del país a nivel internacional. Carolina, la menor, adelanta el último semestre de Administración de empresas y finaliza su práctica profesional en una reconocida empresa, donde se ha destacado por su gestión y liderazgo.
“Con mi esposo, un gran médico, pero sobretodo un ser humano excepcional, nos fijamos la meta de formar mujeres independientes, autónomas, que puedan aportar a la vida, que hagan las cosas con gusto y que desde su posición puedan hacer del mundo un lugar mejor. Hoy nos sentimos orgullosos por este importante logro, pero sobre todo por ver a nuestras hijas felices de realizar lo que cada cual decidió hacer”.
En sus ratos libres, la profesora Claudia disfruta de la lectura o de una buena charla con los amigos mientras comparten una comida. Los fines de semana los pasa en general en su casa rodeada de su familia. La pandemia le dejó dos cosas: el gusto por nadar para hacer actividad física y una huerta en casa. Ama los animales: un perro y un gato son su compañía cuando trabaja en casa.
Le gusta ver series, siempre tiene una o dos pendientes en la lista. Comenta que hace poco leyó Ordesa de Manuel Vilas y ahora lee Alegría del mismo autor. Ya tiene previstas las próximas lecturas: la biografía de Angela Merkel y Mujeres del alma mía de Isabel Allende.
Disfruta reír, incluso en momentos de mucho estrés. Trata de ver el aspecto positivo, incluso en las peores situaciones, esto es algo que infunde en las personas.
Sobre el legado que le gustaría dejar a quienes la rodean, menciona que quiere que la recuerden como una mujer generosa con la transmisión del conocimiento pues “hay que dar todo lo que se sabe”. “Creo que los procesos siempre son susceptibles de mejorar, por eso es importante compartir las experiencias exitosas y las no tan exitosas y así fortalecernos nosotros mismos y la institución. La Universidad nos permite aprender desde la diferencia”.
La Universidad del Valle se construye a diario, con el trabajo mancomunado de toda la comunidad universitaria. Funcionarias como Giovanna Certuche logran el reconocimiento colectivo por su compromiso y dedicación. En su caso la llaman "La Mamá de los pollitos", un apelativo cariñoso que, afirma, lleva con mucho orgullo.
Su jornada laboral empieza a las ocho de la mañana. Inicia el día al frente de su computador organizando los correos electrónicos y las solicitudes que tendrá que atender y darles respuesta, tareas que alternará en el transcurso del día, entre el café y la actividad física que hace poco inició por recomendación de amigos y familiares.
Giovanna Elizabeth Certuche González es una mujer de 40 años, hija de Elizabeth y Orlando. Se autoproclama mamá de Caos -un gato que recogió y adoptó en Univalle-. Ese amor maternal también lo ejerce con casi 360 “pollitos” de los programas de Licenciatura y Profesional en Filosofía.
En 1999, Gio -como la llaman quienes la conocen- fue admitida en Ingeniería Agrícola en Univalle, pero por diversos motivos tuvo que retirarse en primer semestre para trabajar y pagar algunas deudas. Más adelante, en 2001 ingresó a Administración de Empresas en la jornada nocturna.
Durante su paso por la Facultad de Ciencias de la Administración trabajó como monitora del Área de Matrícula Financiera. Laboró, estuvo por fuera cerca de ocho meses y luego regresó a esa misma área. Estando allí participó en una convocatoria externa y luego de un año ganó un concurso para un cargo en esa dependencia.
Gracias a su paso por Matrícula Financiera conoció mucha de la normatividad y los procesos administrativos de la institución. De esa época le queda además el apodo de “la mamá de los pollitos”. Su papá, don Orlando, le decía así por la cantidad de monitores que tenía a su cargo. Como Gio había sido monitora, conocía en detalle muchas situaciones complejas y difíciles que deben atravesar algunos estudiantes: contar a veces solo con el dinero para el pasaje de bus, no alcanzar a almorzar por atender las clases, conflictos familiares, reveses personales, en fin, muchas situaciones difíciles de la vida estudiantil en una universidad pública donde gran parte del alumnado pertenece a hogares muy humildes. Por eso estaba pendiente de los monitores a su cargo. “A muchas personas se les olvida eso: todos los trabajos que hemos tenido que pasar, todas las angustias que hemos vivido para llegar a un cargo”.
En 2016, a raíz del fallecimiento de su papá, Gio decidió que necesitaba un cambio. Por eso aprovechó la convocatoria de traslado y pasó a la Secretaría de la Licenciatura y Profesional en Filosofía.
Ahora se siente con mucha responsabilidad por ser una figura crucial para los estudiantes de su programa académico. “Incluso trato de separar mi tiempo libre de mi vida laboral, pero es un poco difícil cuando sabes que hay una persona que pasa una necesidad, situaciones que van más allá del horario de la jornada laboral”.
En ocasiones “los pollitos” necesitan apoyo para conseguir medicamentos que sus EPS no les suministran, acompañamiento por situaciones de salud mental o para conseguir apoyo para su alimentación. “Siento que nací para esto. Estos años en Filosofía he desarrollado habilidades para las que sabía que tenía potencial, pero no tenía donde realizarlas” menciona. La sincronía del universo: ella está donde debe estar.
Como secretaria del programa académico, Gio organiza rifas para los estudiantes (con premios que a veces salen de su bolsillo), diseña piezas gráficas con consejos para la vida universitaria, organiza jornadas de meditación a través de su Facebook, anota ideas para grabar videos de Tik tok, guarda memes que utilizará más adelante, organiza y promueve jornadas de información.
Toda esta vocación surgió en uno de sus primeros empleos. Cuando tenía 17 años trabajó en lo que hoy se conoce como Centro Cultural Tejiendo Sororidades. Allí estuvo en contacto con niños y mujeres en situación de vulnerabilidad.
“Yo sola no me he formado, muchas mujeres me han enseñado y me han acompañado en la vida”. Recuerda a su mamá, que es artesana, a algunas de sus compañeras y a la profesora Carmiña Navia, una de las figuras más representativas de la Facultad de Humanidades, hoy jubilada de Univalle y directora del centro cultural. Ellas la acompañaron y le tendieron la mano cuando muy joven tuvo que abandonar sus estudios de Ingeniería Ambiental. “Sin ellas todo habría sido diferente” afirma con gratitud mientras mira por la ventana al verde del campus que hoy aparece solitario.
Gio, la mujer a la que le cuesta despertarse temprano, la persona organizada que, en la anterior normalidad, dejaba listo todo desde la noche anterior para salir corriendo con tranquilidad y llegar a tiempo a la universidad; la auxiliar administrativa que ama tener al día su correo electrónico, así “los pollitos” se lo llenen con 700 envíos.
A veces se siente exhausta, pero la reanima ver al regresar de almorzar que alguien le dejó una chocolatina – quizás porque notó su cansancio-. Comenta que “los pollitos” son muy detallistas: le han enviado desayunos sorpresa -ese día lloró, confiesa entre risas- también le regalaron una tarde de spa, entre otras cosas. “Por todos esos detalles, más que una secretaria, me siento como una mamá”.
“Trabajar con los estudiantes y para ellos es muy chévere. Siento que están tan pendientes de la academia que las cosas administrativas, que también son importantes, se les pasan. En ese sentido todos son iguales, a los de pregrado o doctorado se les olvida el día de la semana, o que deben pagar un recibo, por eso busco estrategias para llegarles de manera diferente”.
Por eso les habla en un lenguaje cercano. Muestra de ello es una publicación de su facebook: “Cada vez que un estudiante negocia el bono, un angelito recibe sus alas”. Así invitó a “los pollitos”, no solo de Filosofía, sino de toda la institución, a que no dejaran pasar este proceso.
Su fama y reconocimiento han trascendido del espacio de Filosofía. Por su forma de ser, estudiantes de otros programas académicos e incluso de otras universidades le preguntan por procesos y normas de Univalle. “Me ven como una vía efectiva de comunicación. Por eso tengo tantos medios para que me contacten, Messenger, WhatsApp, tabla ouija -se ríe-“.
“No hay palabras para expresar el orgullo que siento. Por situaciones de mi vida, cuando estaba en el colegio nunca imaginé estudiar en Univalle, pero luego vi que podía. Tengo un agradecimiento profundo, un compromiso total con esta institución”, dice mientras se le aguan los ojos y sonríe. “Si no fuera por la Universidad, yo habría perdido hace mucho tiempo a mi papá”.
Gio, la auxiliar administrativa a quien se le acumulan los periodos de vacaciones y debe tomarlas de a poco (recientemente fue a Medellín con su mejor amigo); la mujer que está comprometida haciendo actividad física; una persona con un círculo cerrado de amigos.
Gio, la mujer que ama ir al cine, sucumbir ante el oscuro encanto de la gran pantalla y en medio de un ambiente agradable, el frío acogedor de la sala, el olor a crispetas, la oportunidad de pasar dos horas de su vida viendo una gran historia.
Aunque sus papás no tuvieron más hijos, la vida se encargó de darle hermanos del alma. Gio, la tía y madrina de dos gemelas y de Julián, que en la práctica también es uno de sus pollitos porque estudia en la Sede Palmira.
Gio, la hija, auxiliar administrativa, la mamá de los pollitos, egresada, amiga, cómplice, es una muestra de todas las mujeres que a diario trabajan y construyen a diario la Universidad del Valle.
Según la Sección de Nómina de la División de Recursos Humanos, con corte a febrero de 2021, en Univalle trabajan 5025 personas, entre ellas 2034 mujeres. De este total, algunas cifras: 77 aseadoras, 25 auxiliares administrativas, 22 bibliotecarias, 36 cocineras, 29 coordinadoras de área, 26 laboratoristas, 126 profesionales, 232 profesoras asistentes, 82 profesoras asociadas, 919 profesoras auxiliares, 87 profesoras titulares, 221 secretarias, entre otros cargos dentro de la nómina de la Universidad.
Gracias al esfuerzo constante y el trabajo mancomunado de todas estas mujeres, muchos de los proyectos, desarrollos e iniciativas de la institución salen adelante. Gracias a todas ellas la Universidad del Valle tiene un sello de excelencia y de calidad académica en la región y el país.
Para algunas personas, la vida es como un juego de azar donde el destino, en su gran ruleta de posibilidades, marca la estrella o el infortunio de su sino. Para otras, la vida es un proyecto que en sus causas y azares nos ofrece también herramientas para enfrentar el mundo y lograr metas. Esta es la idea del mundo de la ingeniera Patricia Martos.
Jefa del Sistema de Seguridad y Salud en el Trabajo de Univalle, llegó en 1997 de la ciudad de Pasto a Buga con una maleta y una nota de admisión a la Universidad del Valle a la Tecnología en Electrónica. Detrás de esa decisión estaba su sueño de trabajar en el diseño de efectos especiales.
Si bien su primer año la acercó a su meta, sería realmente su interacción con otros estudiantes de Cali lo que le revelaría un nuevo mundo: los materiales. Desde su textura hasta su resistencia. Eran campos donde se abría un horizonte de desarrollos aplicables a los efectos prácticos. Así las cosas, en 1998 dio el salto a Ingeniería de Materiales de Univalle, en Cali.
Sonríe y saca cuentas, debió graduarse en el 2003, pero su ingreso temprano al mundo laboral retrasó su grado como ingeniera hasta el 2005. Este primer trabajo fue en la industria del papel donde, por cuatro años, se dedicó a la atención y detección de la corrosión y empezó su gestión en el tema de Salud Ocupacional. Gracias a este conocimiento adquirido empezó su camino en Seguridad y Salud en el Trabajo como asesora para un grupo de 18 países dentro de la misma empresa.
“Esta experiencia interactuando con gente de tantos países me abrió la mente y amplió mi perspectiva porque trabajaba con muchas formas de entender la salud ocupacional”, cuenta la ingeniera. Como parte de esa experiencia, descubrió también el nuevo camino para sus aspiraciones.
En ese ejercicio profesional, conoció a un diseñador de Elementos de Protección Personal -EPP de una marca reconocida internacionalmente y, a través de él, descubrió la conjunción entre el trabajo en materiales y la gestión del riesgo. Sin embargo, el ingeniero metalúrgico y también doctor en Ingeniería de Materiales le dejó claro que, para llegar a un departamento de diseño de EPP, se debe tener por lo menos 15 años de experiencia en Seguridad y Salud en el Trabajo.
Con la mente puesta en su objetivo, Patricia Martos continuó su trasegar por la vida académica y laboral. Se especializó en Higiene y Seguridad Industrial para desempeñarse cinco años en administradoras de riesgos laborales y administración del riesgo, en estos años trabajó con ingenios, empresas del sector agrícola, el sector salud y otras compañías afiliadas. Así se reencontró con la Universidad del Valle.
Aunque estaba como asesora externa de la ARL, hacía parte del equipo de Salud Ocupacional, lo que la llevó a presentarse al concurso que la universidad abrió en 2013 para el cargo de Jefe de Sección donde, gracias a sus conocimientos y experiencias, fue seleccionada. Comenzó a trabajar en el cargo en mayo de 2014. Desde aquel nuevo comienzo han pasado siete años.
Todos los lugares en los que laboró contribuyeron a su visión, al acrecentamiento de su sueño, pero hay algo particular en Univalle: nunca ha sentido que en su día a día ella ha dejado de aportar a la institución ni de aprender. “Aquí nunca ha habido un momento en el que sienta que he agotado el conocimiento. Siempre encuentro más formas de aprender, escenarios distintos”. La Universidad es muchos mundos en uno solo”.
Como parte de ese proceso inagotable de aprendizaje terminó la Maestría en Desarrollo Sustentable con énfasis en gestión del riesgo, con lo que espera trabajar en procesos más limpios en la línea de desarrollo y producción de materiales para elementos de protección personal.
Si se ojea sobre su hoja de vida, el salto de electrónica a ingeniería de materiales, a higiene y seguridad en el trabajo y luego a desarrollo sustentable no tiene mucho sentido, pero, desde los puntos que ha atado hacia atrás viendo su vida, identifica un hilo conductor: la persecución de sus sueños, que se han ido moldeando con el tiempo y las experiencias.
En ese análisis por su historia laboral, también recuerda ambientes marcados por una notoria presencia masculina. Esta visión le ha permitido reconocer la desigualdad de las mujeres en profesiones como la suya y, en ese sentido, procura que los equipos que lidera sean mixtos.
“Trabajé en sectores considerados masculinos como la soldadura, las construcciones de concreto y, sin ir muy lejos, la ingeniería misma. Estuve en equipos de trabajo donde de 86 personas, 4 éramos mujeres, de las cuales 2 ejercían como secretarias. Por eso me gusta trabajar en equipos mixtos y buscar una equidad donde, como líder, pueda aplicar conocimientos buscando el bien común rescatando las potencialidades de todos”.
Por otra parte, Martos agregó a su experiencia la labor docente, inserta en su tradición familiar. “Mi familia es de docentes: mi mamá es un ejemplo a seguir, al igual que mis demás familiares que, sin importar la profesión, han llegado a la academia. Aunque dije que jamás daría clases, en 2013 tuve mi primera oportunidad y me encontré con un oficio dinámico, que me permite enseñar y aprender con la interacción con los estudiantes. En esa primera etapa estuve hasta 2015 y volví en el 2020 con la Especialización de Seguridad y Salud en el Trabajo de la Universidad Católica de Manizales” afirma.
En la observación de su experiencia, en contraste con sus aspiraciones, la jefe concluye que lo más importante, y el mensaje que quisiera transmitir a las futuras ingenieras y líderes, es que siempre hay que tener metas claras en la vida y dar continuidad a los sueños; ir ajustando y perfilando sus objetivos de acuerdo con lo que aprende del mundo.
“Mi vida es mi proyecto, me planteo una meta y no pierdo el norte. Muchas veces parece que el camino lo lleva a uno por rutas distintas, pero cuando uno sabe para dónde va, todas las líneas son parte del hilo conductor”.