Consejo Superior aprobó tres nuevos programas académicos

En su más reciente sesión el Consejo Superior de la Universidad del Valle aprobó tres nuevos programas que fortalecerán la oferta académica de la institución.

Los programas aprobados son la Maestría en Gestión de la Calidad para Laboratorios en Modalidad de Profundización y la Maestría en Terapia Ocupacional. Este último es el primer programa de posgrado del país en esta área del conocimiento. El programa de Tecnología en promoción de la salud será ofrecido bajo la modalidad virtual y hará parte de una nueva apuesta institucional para mejorar el acceso a la educación superior en la región.

Tecnología en promoción de la salud
Este nuevo pregrado busca propiciar en los estudiantes la adquisición de conocimientos y el desarrollo de habilidades a nivel tecnológico para establecer las estrategias dirigidas a la promoción de la salud, el desarrollo social y ambientes saludables en los individuos, las familias y las comunidades.

Los egresados de este programa tendrán sentido social, principios y valores éticos, pensamiento crítico y propositivo, comprometidos con la promoción de la salud y el desarrollo social.

Tendrán las competencias que les permitan detectar las condiciones de salud y de bienestar en los individuos, las familias y las comunidades, para intervenir de acuerdo a las políticas públicas relacionadas con la prevención de la enfermedad y la promoción de la salud. Además, contarán con liderazgo comunitario que le permiten impulsar el empoderamiento de individuos, familias y comunidades con relación al cuidado de sí mismo para la promoción de la salud, prevención de la enfermedad y el bienestar social.

Los egresados podrán ejercer su actividad como promotores y facilitadores en proyectos orientados al desarrollo de la política integral en salud y desarrollo sostenible, en entidades como: Entes Territoriales, Administradoras de Planes y Beneficios, ONGs, Empresas Sociales del Estado con los equipos extramurales. También como supervisores de programas relacionados con actividades, procedimientos, intervenciones e insumos definidos por el Ministerio de Salud, y de acompañamiento técnico a los gestores de Salud y Desarrollo Social.

Maestría en Gestión de la Calidad para Laboratorios
Este nuevo posgrado se estructuró entre la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas, la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Salud.

El objetivo general de esta maestría es fortalecer el conocimiento y las competencias del recurso humano responsable del sistema de gestión de la calidad en los laboratorios con el fin de incrementar la competitividad de los servicios que presta.

El Magíster en Gestión de la Calidad para Laboratorios podrá planificar, realizar y evaluar el control de la calidad de laboratorios que garantice validez de los análisis clínicos, los ensayos y las calibraciones, y a su vez contribuya al fortalecimiento o de mejora de procesos. Así mismo estará en capacidad de diseñar materiales de referencia para procesos de calibración y validación de métodos fundamentales para dar fiabilidad al trabajo de los laboratorios, entre otras capacidades.

Los egresados se desempeñarán en la dirección o coordinación de calidad o de aseguramiento metrológico, como analistas expertos en garantía de la calidad y directores de aseguramiento de la calidad en laboratorios de diferentes sectores. Así mismo, podrán ser gestores de empresas relacionadas con la asesoría y consultoría orientados a la organización de buenas prácticas en la gestión de la calidad para laboratorios, la acreditación de servicios y certificación de productos o procesos.

Maestría en Terapia Ocupacional
Esta nueva maestría será ofrecida bajo la modalidad de investigación por la Facultad de Salud. Su objetivo es formar magísteres con compromiso social y ético, capaces de solucionar problemas relacionados con la ocupación humana a partir de la investigación, para el desarrollo disciplinar.

El Magíster en Terapia Ocupacional será un profesional con capacidades para adquirir las competencias necesarias para identificar y abordar metodologías de la investigación, con el conocimiento y la comprensión de problemas propios de la Ocupación Humana. Podrá integrarse en forma eficiente y responsable en un equipo interdisciplinario y multidisciplinario, porque el conocimiento basado en la evidencia científica le permite: detectar, formular y resolver problemas de investigación pertinentes al contexto, relacionadas con las áreas del desempeño del Terapeuta Ocupacional; plantear soluciones pertinentes, contextualizadas y científicas en Terapia Ocupacional, entre otras.

El egresado de esta maestría estará en capacidad de trabajar en las diferentes áreas del desempeño de su competencia, en el sector público o privado, en los niveles local, regional, nacional e internacional, en investigaciones de educación media, educación superior, institutos de investigación y entidades financiadoras de programas y proyectos de investigación, relacionados con la Ocupación Humana.

 

Ciudad, Sostenibilidad y Posconflicto

La búsqueda de mecanismos para superar la segregación y las políticas necesarias para enfrentar los impactos del cambio y la variabilidad climática fueron algunos de los temas que se tocaron en el Foro “Ciudad, Sostenibilidad y Posconflicto en Cali”, que se realizó este miércoles 10 de julio en el Auditorio 3 de la Universidad del Valle.

Esta actividad fue convocada por la Fundación Friedrich Ebert Stiftung en Colombia-Fescol, el Foro Nacional Ambiental -FNA y la Universidad del Valle. Este foro hace parte de una serie que se han realizado desde el 2017, en 12 ciudades del país como Bogotá, Cartagena, Bucaramanga, Medellín, Florencia, Buenaventura, Pereira, Montería, Barranquilla, Cúcuta y Santa Marta.

En este sentido, en este foro se realizó un diagnóstico de las condiciones actuales de Cali, de manera que sean un insumo para la evaluación de las necesidades de políticas públicas y las transformaciones necesarias para la ciudad.

Durante su saludo en la apertura del evento, el rector de la Universidad del Valle Edgar Varela Barrios manifestó su preocupación por los resultados del censo que reveló recientemente el DANE, pues habría un subregistro en el caso de la información presentada para el caso de la población Valle del Cauca y de Cali. La última información publicada da cuenta de un 1.850.000 habitantes en Cali y de cerca de 3.850.000 en el departamento, esto ha generado algunas críticas de parte de la gobernadora Dilian Francisca Toro, pues solo la base del Sisbén en el Valle tiene más de 4 millones de personas cubiertas.

Como señaló el rector, una vez el Congreso retome sus sesiones luego del 20 de julio, el DANE y Planeación Nacional presentarán estos resultados para que se conviertan en una ley de la república, y una vez aprobada se convertirá en la información estadística oficial que servirá como insumo para la distribución de determinados recursos públicos.

“Tenemos esta preocupación, porque en estos temas como la pobreza, la migración y la sostenibilidad ambiental para hacer políticas públicas se requieren datos confiables, serios y consistentes con los cuales se pueda configurar trazabilidad y hacer cálculos” destacó el rector Varela.

La ponente encargada de abrir el foro fue Francia Márquez, lideresa social y ganadora del premio Goldman Enviroment Prize en el 2018, quien hizo una reflexión sobre la segregación y el racismo en la ciudad. Para Márquez Cali es una ciudad que está organizada en términos raciales.

Para esta lideresa, si se mira la ciudad, la gente racializada habita ciertas zonas de Cali, como el Distrito de Aguablanca, un lugar que en el discurso se define como peligroso, habitado por personas ignorantes y ladrones. En contraposición, otros lugares solo son permitidos para personas privilegiadas. Por este motivo, Francia Márquez señala que se puede hablar de racismo estructural.

Aguablanca, señala Márquez, también es un espacio relacionado con la fuerza de trabajo, donde viven obreros, maestros de la construcción y mujeres que se dedican a lavar la ropa. También destacó que muchas de los habitantes de estos territorios son personas que han sido desplazadas por la violencia.

“Hablar de racismo no es fácil para una mujer racializada como yo. Creo que cada vez que hablamos de eso, a nosotros nos duele, pero hay que aguantar ese dolor y hay que decirlo para poder transformarlo, para lograr que la gente se haga consciente, para empezar a planificar y pensar cuál es el poder real que tenemos”, sostuvo la lideresa.

“Nos pensamos la paz, no como un discurso, sino como una política y acciones concretas que nos permitan vivir en los territorios de manera tranquila”, apuntó.

Francia Márquez finalizó su intervención invitando a los asistentes a promover acciones que frenen la crisis ambiental y a deconstruir ciertos aprendizajes: “nos enseñaron que la felicidad estaba en el consumismo y no en la relación con la naturaleza. Creo que debemos repensar todo eso”.

Otro de los invitados fue el arquitecto David Millán Orozco, Consultor en planeación urbana, ordenamiento territorial y gestión integral de residuos, quien expuso un documento base sobre la ciudad de Cali en el cual está trabajando.

El arquitecto nombró su presentación "500 julios o el esfuerzo socialmente necesario para construir ciudad y región en Cali", usando los julios como metáfora, no solo de tiempo (Cali fue fundada el 25 de julio de 1536, 483 años hasta hoy) sino también del esfuerzo, trabajo, calor y energía utilizados en el proceso de reconfiguración de un espacio en territorio.

Para Millán existen dos hipótesis de lo que podría suceder en Cali durante los siguientes 17 años. La primera es una postura escéptica, que piensa la imposibilidad de reorientar el sociosistema para el logro del equilibrio cuando Cali cumpla 500 años. El desorden de la ciudad generará mayor inseguridad e injusticias sociales y espaciales que las logradas hasta ahora, más aún en condiciones de insostenibilidad ambiental, cambio climático, guerra e indiferencia de los principales actores del proceso.

La segunda es una hipótesis optimista: una fuerza colectiva irrumpe de entre las cenizas, de modo que la sociedad se ve fortalecida, rompe las ataduras de la territorialidad establecida y reorienta su quehacer en la reconfiguración de la ciudad y la región.

Tomando como base los trabajos que académicos de la región se tienen diferentes posiciones para pensar la ciudad, por ejemplo, a partir de su dinámica poblacional y composición racial (como lo ha planteado el investigador de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas Fernando Urrea); de la segregación racial-espacial (Luis Carlos Castillo); como una urbe socio-espacialmente fragmentada (como lo ha sugerido la profesora del Departamento de Historia Nancy Motta); las rupturas contra un espíritu regresivo de tradición conservadora (como ha destacado la investigadora de la Facultad de Salud y vicerrectora académica Liliana Arias Castillo, entre otros.

Millán finalizó su presentación planteando una serie de recomendaciones para pensar cambios en el espacio local y regional, de cara a los siguientes 17 años, entre las que se encuentran el rediseño de la oferta educativa pública, conformación de la Región Metropolitana del Suroccidente de Colombia, diseño y ejecución de obras de movilidad férrea urbano - regional (como metro o tren de cercanías), recuperación integral del río Cauca, transformación productiva regional, generación de energías alternativas, entre otras.

Con las ponencias presentadas durante este foro y con los comentarios de los investigadores Marcela Navarrete Peñuela, Hildebrando Vélez Galeano y Fernando Urrea Giraldo se prevé la publicación de un libro que estará disponible junto con otras publicaciones en la página http://www.foronacionalambiental.org.co/

 

Egresada trabaja en desarrollo de nuevos microprocesadores

La egresada de Ingeniería de Materiales de la Universidad del Valle, Isabel Arango, quien hizo parte del Grupo de Investigación en Películas Delgadas del Departamento de Física trabaja con un equipo especializado en espintrónica, para el gigante tecnológico Intel.

Intel contrató con el centro NanoGUNE, de España, del cual hace parte Isabel Arango, para que con grupos científicos de EE UU y Francia desarrolle nuevas tecnologías para los microprocesadores.

La multinacional Intel, la mayor fabricante de circuitos integrados del mundo, contrató con el centro NanoGUNE –España, para adelantar un proyecto puntero que persigue desarrollar el dispositivo “MESO”, una nueva tecnología que facilitará los requerimientos de memoria, interconexiones y lógica de la computación del futuro.

NanoGUNE es un centro de investigación de primer nivel en nanociencia, ubicado en San Sebastián, en la comunidad Autónoma del País Vasco, cuenta con 10 grupos de investigación, 107 investigadores y 50 investigadores invitados de 27 países.

Uno de esos investigadores de NanoGUNE es la egresada del pregrado y la maestría de ingeniería de materiales de la Universidad del Valle Isabel Arango, quien realizó su tesis de grado bajo la tutoría de la profesora del Departamento de Física María Elena Gómez de Prieto. Además, trabajó durante tres años en el Sena y ganó la convocatoria de INTEL para desarrollar un nuevo material en el Centro NanoGUNE.

El instituto vasco trabajará para Intel hasta 2022, en colaboración con una universidad de EE UU y un centro de investigación francés, en el desarrollo de nuevas tecnologías que generen mayor eficiencia de los microprocesadores.

El proyecto prevé aplicar los atributos de la espintrónica, una rama de la física que explota una propiedad cuántica de los electrones (el espín).
Para producir los procesadores, los grandes fabricantes como Intel utilizan desde hace casi cuatro décadas una tecnología llamada CMOS. La estrategia empleada hasta hoy para mejorar progresivamente las prestaciones de estos chips ha sido miniaturizar cada vez más su elemento básico, que son los transistores. Se trata de la aplicación de la conocida como Ley de Moore, teorizada por uno de los fundadores de Intel, que supone que el número de transistores en un procesador se duplique cada dos años.

La tecnología CMOS “hasta el momento ha sido muy exitosa y ha funcionado bien”, dijo Félix Casanova, el investigador del centro NanoGUNE que lidera el equipo implicado en el proyecto de Intel. Pero ahora, asegura, “está llegando al límite”. y habrá un momento en el que si lo hacemos más pequeño dejará de funcionar porque perderemos el ‘control’ sobre los electrones. ¡No podremos hacer los transistores más pequeños!”, explica.

Uno de los problemas principales de los microprocesadores actuales es que, al ser muy pequeños, sus circuitos internos tienden a sobrecalentarse, lo que supone una mayor pérdida de energía, sostiene Casanova. Y este desperdicio, añade, es un problema cada vez más grande si se tiene en cuenta que la transmisión digital de datos podría representar el 20% del consumo mundial de electricidad para 2030, según calcula un estudio publicado en Challenges.

El otro gran inconveniente, agrega el investigador, es que la reducción del tamaño de los transistores ya está alcanzando las fronteras de la mecánica clásica. “Llega un momento en que la manera en la que los electrones se controlan dentro del transistor ya no funciona, porque empiezan a dominar las leyes de la cuántica”, explica.

A través de su programa de investigación Intel University Research, la multinacional estadounidense busca identificar nuevas tecnologías que permitan mejorar la eficiencia de los microprocesadores.

Una de las vías exploradas es la rama de la espintrónica, que aprovecha una propiedad peculiar de los electrones, llamada espín, no tomada en cuenta en la física clásica. Casanova explica que la explotación de esta característica en algunos materiales magnéticos permitiría diseñar chips en los que se incorporan tanto la unidad de almacenamiento de la información necesaria para la computación como la que ejecuta las operaciones lógicas.

De esta manera, el procesamiento sería más rápido que en la actualidad, ya que en las computadoras de hoy día las dos fases se cumplen en sitios distintos (el almacenamiento de la información, en la RAM o en el disco duro; las operaciones, en el microprocesador). “Intel calcula que así se obtendría un mejor rendimiento con menos energía, porque todo estaría en el mismo circuito”, explica Casanova.

Los materiales adecuados

Ahora el reto es identificar materiales que permitan aplicar esta tecnología, denominada MESO (acrónimo de Magnetoelectric Spin-Orbit), en un microprocesador real, porque los que existen actualmente “no son suficientemente buenos para ello”, asegura Casanova. Y esa es la misión actual de su equipo, formado por otras cinco personas de distintas nacionalidades, entre quienes se encuentra Isabel Arango.

Entre los materiales más prometedores, el investigador indica los aislantes topológicos, descubiertos recientemente. Estos elementos se comportan como conductores en la superficie y como aislantes en el interior.

Casanova, quien trabaja en el campo de la espintrónica desde hace una década, tuvo su primer contacto con INTEL durante un congreso celebrado en 2015 en Hong Kong.

Este mes, la multinacional formalizó la constitución de un consorcio que además integra a dos grupos de la Universidad de Berkeley y uno del centro francés CNRS/Thalès, fundado por el físico Albert Fert, premio Nobel en 2007 por sus descubrimientos en el campo de la espintrónica.
El proyecto terminará en 2022, y su objetivo “es conseguir en ese plazo un prototipo que funcione”, asegura el investigador, quien precisa que es muy difícil saber ahora cuándo esta nueva tecnología pueda estar lista para el mercado.

“En el futuro la computación necesitará una nueva tecnología revolucionaria para realizar un salto sustancial en términos de eficiencia energética” asegura en un vídeo grabado el pasado enero Ian Young, directivo de Intel encargado por la multinacional de la coordinación del consorcio. “Y nuestro trabajo junto al centro NanoGUNE puede jugar un papel importante en esta revolución”, añade. “Para nuestro grupo es una gran suerte y honor que un gigante como Intel crea que la investigación que estamos teniendo es interesante. De algún modo es una prueba de que la ciencia básica siempre puede ser útil para desarrollar una aplicación real”, concluye Casanova.

¿Qué es la lógica MESO?

Se han planteado varias alternativas para hacer frente al reto del límite físico de la tecnología CMOS y al del consumo energético, a la vez que se mejora la potencia de los ordenadores, teléfonos móviles, y demás gadgets tecnológicos. Una de las propuestas más maduras es la espintrónica, que cuenta con un gran potencial y está llamada a convertirse en una alternativa a la electrónica actual. “Los investigadores de Intel con los que colaboro han propuesto una lógica que permitiría mantener la Ley de Moore más allá del CMOS: la lógica MESO2”, apunta Casanova.

“La lógica MESO consta de dos partes. Una lee la información del bit magnético, en el que se pretende explotar un efecto cuántico muy singular denominado ‘acoplamiento espín-órbita’. La otra escribe el bit magnético a partir del efecto magnetoeléctrico de algunos materiales”, explica Casanova. “A nuestro equipo en NanoGUNE nos toca ahora encontrar los mejores materiales para que la señal que salga del bit magnético sea grande y el dispositivo sea factible tal y como está propuesto. El objetivo último del proyecto será el de integrar las dos partes en un dispositivo completo. “Las computadoras actuales tienen la memoria en un dispositivo (disco duro, RAM) y hacen las operaciones lógicas en otro (el microprocesador), por lo que se pierde tiempo y energía en transferir continuamente la información entre estos dos dispositivos. En un circuito MESO las dos partes están completamente integradas, y esto permitiría una gran mejora en el rendimiento”, destaca Casanova.

*Pie de foto: Grupo de investigadores de NanoGUNE que desarrolla el dispositivo MESO. Al centro Isabel Arango, a la Izquierda Felix Casanova

Somos Univallunos, nueva asociación de egresados de Univalle

Desde su creación, más de 100.000 personas se han graduado de la Universidad del Valle. Desde la primera cohorte, los egresados somos forjadores de progreso en el Valle del Cauca. Hemos sido la semilla que ha permitido la formación y crecimiento de gran número de empresas, hospitales, universidades, de la profesionalización de la administración pública en el Valle del Cauca y muchos más. Nuestro impacto se puede medir en el avance en salud, el desarrollo de los servicios públicos, las obras de infraestructura, las mejoras en la educación, el crecimiento del sector empresarial, la investigación, la cultura, la recreación y en otros campos.

Reconociendo la importancia de los egresados, la necesidad de programas tendientes a desarrollar su potencial y la importancia para la Universidad de contar con sus aportes, se ha creado SOMOS UNIVALLUNOS – Asociación de Egresados de la Universidad del Valle, cuyo objetivo es maximizar el impacto de Univalle y sus Egresados en la Comunidad. La Asociación se encuentra ya registrada en Cámara de Comercio.

Dicha Asociación se creó con un solo objetivo, servir: servir a la Universidad, a los egresados y a la comunidad de la que hacemos parte. SOMOS UNIVALLUNOS tiene metas ambiciosas y para alcanzarlas debe ser grande: en número de afiliados, en la excelencia de su administración, en el impacto de sus programas y servicios y a los ojos de las personas y grupos a quienes servimos. Para esto trabajamos.

Deseamos servir a toda la comunidad universitaria de nuestra gran ‘Alma Mater’ y canalizar su experiencia, conocimientos y energías para maximizar su impacto, impulsar a la Universidad y aportar a la comunidad. Para esto, necesitamos el apoyo de todos los egresados, lo único que deben hacer es afiliarse sin costo alguno. Invitamos a todos los egresados, profesores de planta y estudiantes de 6º. semestre en adelante, a acceder al enlace oficial https://somosunivallunos.org/afiliacion/ y diligenciar allí sus datos. Su afiliación es importante ya que nos potencia para desarrollar el Plan Estratégico que nos hemos propuesto y así cumplir con las expectativas de los diferentes segmentos de egresados.

Para mayor información, pueden escribir al correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Inician Clubes de Ciencia 2019

Con la participación de 160 jóvenes de Cali, Palmira y Cartago se dio inicio a la quinta versión de Clubes de Ciencia, en Cali, un proyecto liderado por jóvenes científicos de diferentes países y que, además de despertar el interés por la ciencia y la tecnología en estudiantes de educación secundaria, busca expandir el acceso a la educación científica para motivar a las nuevas generaciones de científicos.

A nivel nacional, más de 1500 jóvenes provenientes de diversas instituciones de educación media y secundaria, en conjunto con 12 universidades públicas y privadas jóvenes de más de 16 ciudades y municipios del país tuvieron la oportunidad de participar en sus versiones tecno-academias, Frontera y Región, que se realizan entre julio y octubre con el apoyo de múltiples aliados y actores a nivel nacional.

Este proyecto busca potenciar la educación en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas (STEAM por su sigla en Inglés) en Colombia.

La Universidad del Valle, consciente de la importancia que reviste el aprendizaje científico en los jóvenes, ha participado en Clubes de Ciencia Colombia desde 2017, como una de las sedes aliadas, poniendo a disposición de los estudiantes sus laboratorios, salones, salas de cómputo y el campus en general, tanto en su sede principal, como en las regionales, con la participación de tutores nacionales.

En la sesión inaugural, en Cali, el Decano de la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad del Valle Walter Torres Hernández, la directora de la Regional del Sena Valle del Cauca, Aura Elvira Narváez; la representante del programa ONDAS regional Valle Natalia Cantera y la representante de Clubes de Ciencia Stephanye Zarama Alvarado, dieron la bienvenida a los estudiantes y resaltaron la importancia de participar en este evento que año tras año crece como impulsores de la ciencia y la tecnología entre los jóvenes colombianos.

Un Club de Ciencia

Los Clubes de Ciencia son grupos de 20 estudiantes de bachillerato que, con el liderazgo de un tutor internacional y uno nacional, desarrollan un proyecto durante una semana intensiva de cursos y actividades alrededor de la ciencia.

Este año, Clubes de Ciencia hace presencia en Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Cali, Palmira, Cartago, Manizales, Túquerres, Pereira, Neiva, Ibagué y Cúcuta. Con clubes especiales en Manaure, Oiba, Carcasí, Tumaco, Puerto Nariño, Puerto Carreño y Arauquita.

Los Clubes de Ciencia son cursos intensivos y gratuitos, dirigidos a jóvenes de secundaria provenientes en su mayoría de colegios públicos, quienes participan durante una semana en el desarrollo talleres y formación en ciencia y tecnología en temas diversos y relevantes como: nanotecnología, inteligencia artificial, ingeniería espacial, ciencias de la salud y otros, relacionados con múltiples disciplinas.

Los talleres son diseñados y dirigidos por investigadores vinculados a una gran variedad instituciones de alto nivel en investigación científica como Harvard, MIT, Columbia, Cornell, Stanford, UC Berkeley, McGill, la UNAM, la Universidad de Sao Paulo, entre otras. Nuestros educadores provienen de instituciones en toda la extensión del continente americano, de Canadá a Argentina, al igual que Europa, y hacen parte del equipo de instructores que de manera voluntaria aportan su conocimiento y experiencia.

Premiados en Congreso Internacional de Ciencias Biológicas

La Universidad del Valle recibió dos premios en el LIV Congreso Nacional y V Internacional de Ciencias Biológicas, que se realizó recientemente en el Centro de Convenciones de Montería, organizado por la Asociación Colombiana de Ciencias Biológicas - ACCB.

El profesor José María Satizábal Soto, director de la Escuela de Ciencias Básicas de la Facultad de Salud, recibió el Premio Nacional Vida y Obra. El Premio Nacional en Ciencias Biomédicas fue entregado por una investigación realizada por el profesor José María Satizábal Soto, la médica pediatra y estudiante de doctorado en Ciencias Biomédicas, Lina Johana Moreno y el estudiante de medicina de la Universidad Santiago de Cali, Cristian Herrera Mafla.

Premio Vida y Obra

José María Satizábal Soto fue merecedor del Premio Nacional Vida y Obra, el cual se otorga a un miembro activo de la ACCB que se haya destacado por su contribución al fortalecimiento de la Asociación a nivel regional y nacional y que durante sus años como profesional haya aportado al avance de las ciencias biológicas en Colombia.

Desde hace más de tres décadas, y en representación de la Universidad del Valle, el profesor Satizábal ha sido miembro activo de la ACCB, ha contribuido con sus desarrollos científicos al avance de esta rama de la ciencia, a la formación de generaciones de científicos y al fortalecimiento de la capacidad instalada para la ciencia en el país.

“Obtener este premio me llena de mucho orgullo, y se logró gracias al apoyo que siempre he tenido de la Universidad del Valle; entidad que ha sido indispensable para llevar a cabo mis investigaciones, generalmente en genética y en las enfermedades metabólicas”, expresó el docente.

El Director de la Escuela de Ciencias Básicas fue acreedor también del premio Águila en la Ciencia en el año 2011, otorgado por esta misma asociación.

Premio Nacional en Ciencias Biomédicas

Adicionalmente, el otro reconocimiento que obtuvo la Universidad del Valle fue el primer puesto en el Premio Nacional en Ciencias Biomédicas, otorgado al trabajo realizado por el profesor José María Satizábal, la médico pediatra y estudiante de doctorado en Ciencias Biomédicas, Lina Johana Moreno y el estudiante de 6to año de medicina de la Universidad Santiago de Cali, Cristian Herrera Mafla.

El nombre del trabajo merecedor del primer lugar en este congreso fue: “Biología molecular de cardiopatías congénitas”. Lo que motivó la investigación de esta temática fue que dadas las múltiples complicaciones secundarias a la presentación de una cardiopatía congénita, en la actualidad, los estudios de biología molecular aplicados a la clínica brindan un diagnóstico más preciso y un manejo médico preventivo que permite evitar morbilidad asociada y muerte súbita.

La Asociación Colombiana de Ciencias Biológicas - ACCB es una entidad de carácter científico sin ánimo de lucro, fue creada en 1965 para promover el desarrollo y la investigación de las ciencias biológicas, así como también para agrupar a las personas que trabajan en docencia, investigación y divulgación en este campo. Esta asociación nació en la Universidad del Valle, impulsada por los docentes en bioquímica Carlos Corredor Pereira, Vicente Piazuelo Morer y Heli Alzate. Cabe resaltar que esta Asociación es una de las más importantes y más antiguas del país.

Este Congreso se viene realizando ininterrumpidamente desde hace 54 años, con el objetivo de reunir a los profesionales de las ciencias biológicas a nivel nacional e internacional, para mostrar los adelantos de las investigaciones que llevan realizados en el área.

 

Viernes de Letras con Eugenio Gómez Borrero


La Escuela de Estudios Literarios de la Universidad del Valle invita al conversatorio con el escritor, guionista y director caleño Eugenio Gómez Borrero, que se realizará este viernes 12 de julio, a partir de las 6:00 p.m., en el Auditorio Ángel Zapata de la Biblioteca Mario Carvajal, Campus de Meléndez.

Este autor estará conversando con Elicenia Ramírez y Álvaro Bautista Cabrera. En esta ocasión la presentación estará a cargo de la estudiante Dalia Jimena Velasco.

Eugenio Gómez Borrero es escritor, guionista y director nacido en Cali. Licenciado en Arte Dramático por la Universidad del Valle. Ha dirigido los documentales: “Entre santos y cucuruchos” (2012), “Umbilical Circus” (2013), “Pregón de manglar” (2015) y el cortometraje: “María de los esteros” (2015).

Es autor de las obras teatrales: “La Fantasy-Machine” (2005), “Hotel Cinco Estrellas” (2009), “Amangualados: El fusilamiento de Manuel Saturio Valencia” (2010) y “Seis personajes en busca de buena ventura” (2014).

Ha recibido la Beca Itinerancia (2011), Beca de Dramaturgia Mincultura (2015) y la Beca de Realización FDC-Proimágenes (2017-2019) por el cortometraje “El Libertario”. Además, es ganador de la convocatoria Estímulos Cali y Valle, 2018. Actualmente es guionista del universo transmedia: “Canchimalo Guerrero Marimba” y director de CINESPINA.

 

"Ahora el analfabetismo es no dominar más de un idioma"

“El analfabetismo hoy en día es percibido no como no saber leer ni escribir, si no en realidad no hablar más de una lengua; la lengua está muy ligada al ámbito cultural. Cuando se habla de multilingüismo siempre se tiene que ligar con la interculturalidad”; así lo aseguró Ana María Acevedo, egresada del programa de Fonoaudiología de la Universidad del Valle en el año 2000 y quien reside en Alemania desde hace 11 años, durante el conversatorio “Multilingüismo e Interculturalidad en edades tempranas”, organizado recientemente por la Escuela de Rehabilitación Humana de la Universidad del Valle.

“Es muy importante que durante el pregrado se aborden este tipo de temas; porque en esta etapa se sientan las bases para tu futuro profesional, y hay que aprovechar toda la información que en él se te da. El lenguaje es algo inherente que está en las personas; es la forma en cómo nos volvemos seres humanos, y hoy en día muchos estamos migrando, así que es necesario que estas temáticas sean incluidas en la formación”, aseguró la egresada.

El tema del evento académico surge debido a que el planeta se está volviendo cada vez más globalizado, las personas están migrando más de sus países y por lo general deben saber más de una lengua.

En este conversatorio se compartió la experiencia de la fonoaudióloga Ana María Acevedo en la asociación alemana “MaMis en Movimiento e.V.”, un grupo de madres y mujeres de origen hispanohablante que abre espacios de encuentro y participación en la comunidad local, promueve el bilingüismo en el ámbito familiar e institucional, así como la integración social y laboral de hispanohablantes en Alemania.

Ana María quiso dar un mensaje a los estudiantes que planean desarrollarse profesionalmente en el exterior: “El hecho de estudiar en la Universidad del Valle hace que uno tenga esas herramientas culturales y profesionales para la vida, te prepara muy bien para afrontar los retos que tenemos al graduarnos no solo en Colombia si no a nivel mundial. Si usted quiere irse a otro país hágalo, mientras se tenga una mente abierta, sea creativo y piense en otras opciones se puede migrar, claro está que aquí en Colombia también se puede desarrollar, pero si su propósito es ir al exterior váyase con una meta clara, conociendo a donde se va a ir, rodéese de personas que tengan su mismo objetivo y tengan herramientas que le puedan ayudar y váyase tranquilo, en todas partes hay espacio para nosotros los univallunos.”

La profesora de Fonoaudiología de la Escuela de Rehabilitación Humana, Claudia Gómez Perdomo, afirmó que además de compartir estas experiencias con la comunidad académica, se realizan este tipo de actividades para: “Fomentar el proceso de creación del programa de maestría en Fonoaudiología, pensando este a partir de las experiencias que han tenido los egresados.” La profesora Gómez también agregó que “Este conversatorio es muy conveniente, debido a que el idioma trasciende muchas barreras; ahondar en el desempeño profesional mirado desde la interculturalidad y la importancia del desarrollo de otras lenguas, es fundamental para el desarrollo humano y profesional.”

Este tipo de conversatorios se vienen realizando desde el año 2001, y son aproximadamente 10 egresados los que han participado contando sus experiencias en el exterior.

La Escuela de Rehabilitación Humana está programando tres conversatorios más para el resto de este año, con enfoque internacional y colaboración interinstitucional.

Cómo bajar a la tierra los proyectos creativos

La Maestría en Creación y Dirección Escénica, adscrita al Departamento de Artes Escénicas de la Facultad de Artes Integradas, dentro del ciclo de encuentros con destacados maestros y directores, invita a los estudiantes y público en general al conversatorio denominado“Cómo bajar a la tierra los proyectos creativos”con Sebastián Blutrach, productor del teatro independiente de Buenos Aires, el jueves 11 de julio, a las 10:00 am., en la Sala de Teatro Univalle.

Sebastián Blutrach es un productor e iluminador teatral, con formación como economista y terapista físico, que se ha consolidado como uno de los mas destacados gestores del circuito teatral de Buenos Aires. Inició sus actividades como productor en España, donde fue asistente de espectáculos como Fedra en versión flamenca dirigida por Miguel Narros y ha trabajado con los importante directores como John Strassberg, Emilio Hernández y Héctor Alterio; así como en producciones de festivales como Mérida, Olite y Barcelona.

Desde 1997 se instala en Buenos Aires realizando espectáculos como Haciendo Lorcadirigido por Lluis Pascual,Bienvenida a Casade Neill Simon, Hombresy Criaturas,de la Compañía T de Teatre de Cataluña, El método Gronholm y mas recientemente Toc-Toc. Productor del grupo La Zaranda de España en sus giras a Argentina. Se destaca su vinculación con el gran director argentino Daniel Veronese con el cual realizó la producción de legendarios espectáculos como la trilogía sobre Chéjov: Un hombre que se ahoga, versión de Tres Hermanas, Espía a una mujer que se mata, versión de Tío Vania, Los hijos se han dormido” versión de La gaviota.

Actualmente es el director artístico del Teatro Picadero en Buenos Aires, Presidente de AADET, Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Director en Fondo Nacional de las Artes en área de Artes Escénicas.

En la Universidad del Valle es docente invitado en la primera cohorte de la Maestría en Creación y Dirección Escénica que, gracias a su carácter intensivo de cinco semanas de clases, permite la presencia en Cali de grandes especialistas en la dirección, la dramaturgia, el diseño de luces, la producción y el campo teórico.

Guayacanal, lo más reciente de William Ospina

Este artículo fue publicado originalmente en el Periódico Cultural 'La Palabra'

Por Edgard Collazos

No sé si fue en la navidad, o en el año nuevo de 1982 cuando viajé con William Ospina a su casa de Fresno, en el Tolima. Por aquella época trabajábamos en Ted Bates Publicidad y en vista de que ese fin de año no conseguimos tiquete aéreo para ir a Cali, donde Bernardo Gómez y el poeta Gerardo Rivera nos estaban esperando, y como en Bogotá también estaban agotados los cupos por tierra, William tuvo la buena idea de ir a Fresno a visitar a su familia. Ya en el viaje y a medida que avanzábamos entre los cañones cordilleranos, y nos asomábamos a las pendientes y ríos de la feraz geografía de nuestro país, me empezó a sorprender el conocimiento y la pasión con la que William me hablaba de la historia de cada pueblo por donde pasábamos. Era sorprendente, conocía cada rincón; en cada aldea había un poema, una canción, un recuerdo, un suceso histórico que le era familiar y digno de narrar, y ante la avalancha de ríos y altísimas montañas que aparecían y desaparecían a nuestro paso, me empezó a dar la impresión de que él había vivido en toda esa región y más aún cuando arribamos a las orillas del Magdalena y nos dirigimos a Fresno, donde en noches de canciones, interpretadas por don Luis Ospina y su guitarra, conocí a los descendientes de Benedicto y Rafaela; la familia más amorosa que jamás haya conocido. Entonces tuve la certeza de que algún día, la historia de sus mayores sería tema de su escritura.

Guayacanal es un título insólito para un libro de William Ospina, quien siempre nos ha sorprendido con títulos derivados de poemas ingleses o de novelas europeas. Más que en la tierra, Guayacanal es una palabra inspirada en los árboles. La narración tiene como eje central la historia de Benedicto y Rafaela, sus bisabuelos, dos jóvenes primos que, entre una diáspora de colonos, iniciada a mediados del siglo XIX, partieron desde Sonsón hacia el inmenso sur en busca de una tierra prometida, porque Rafaela, de tan solo catorce años, “solo quería una casa y ver crecer a sus hijos en tierra propia”.

Tras la lectura de las primeras páginas, el lector podrá engañarse y pensar que se encuentra frente a la autobiografía del escritor, pero no, magistralmente William entiende que los hechos valen como revelación del carácter y logra que ellos hablen e interviene solo lo necesario; no tiene protagonismo, parece decirnos que la vanidad no es más que la más estéril de las limitaciones del arte, y es por eso que solo sentimos su voz narrando la manera cómo investigó la historia; cómo nacen y mueren, y cómo avanzan las generaciones de primos y tíos, así como avanza la colonización de una de las regiones más importantes de Colombia bajo la presencia de la injusticia y la violencia. Y es así como a partir del primer capítulo, asistimos al escenario de maravillosas aventuras; de fantasmas, villanos, gentiles hombres, curas, políticos, terratenientes, músicos y poetas, y todo en función de fundaciones de pueblos y ciudades que esa diáspora en el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX y del XX depararía.
Aun así, en cada página hay mucho de su vida. Borges entendía que cualquier autobiografía es de orden psicológico, y que el hecho de omitir ciertos rasgos no es menos típico de un hombre que el de abundar en ellos. William Ospina no omite nada que sea esencial para conformar la historia. Desde el inicio se debate con un problema de orden estético: ¿cómo alternar el bello lenguaje que narra la historia de sus parientes, las palabras que hablan de la belleza del campo, y saludan la vida, con el lenguaje áspero que asiste a los actos de la violencia?

Desde la primera página percibimos que el libro trabaja sobre una vasta dimensión geográfica que conduce a la técnica utilizada por el escritor. Es verdad que para cada tema el escritor tiene la obligación de encontrar el lenguaje apropiado. En Guayacanal, como en la novela rusa, la enorme extensión de la geografía permite la exuberante prosa.

Si es verdad que un poema extenso carece de la persistente intensidad de un poema breve, y si como pensaba Poe, los poemas extensos siempre tienen digresiones, no es esa una objeción para la salud literaria de Guayacanal, donde las digresiones son un recurso literario y nunca moralizante. La narración va y viene, entra en los médanos del tiempo sin enajenar el hilo conductor, porque la preocupación por tomar posesión de un mundo que se está deshaciendo es lo esencial, por eso en esta bella obra, como él mismo lo dice: “la música y el canto hacen cruzar otros tiempos y otros recuerdos”.

Alguien me dijo que Guayacanal le parecía un hermoso relato, que le había evocado la historia de sus antepasados que también salieron de Sonsón, que la lectura del libro le había removido los recuerdos y la historia de sus ancestros, pero que él creía que no estaba dentro de los cánones del género novela. Es lícito recordar que todo género literario vive de la continua y delicada infracción de sus leyes y que basta el hechizo de los sucesos, la continua presencia de lo poético, la evocación, para que una historia sea justificada en la literatura.

Recomendamos la lectura de este libro entrañable para el entendimiento de nuestra historia. En sus páginas hay personajes inverosímiles para agregar al catálogo de la buena literatura colombiana. Allí está el hombre que andaba con un gallinazo como mascota; el Indio Alejandrino, quien murió dos veces; la mujer que dormía con el cadáver de su esposo debajo de la cama para que los niños no jugaran con él; Josefina, quien “chupó por metida”; Liborio, el contador de cuentos; La Santa, una predicadora a la imagen de Savonarola, y que terminó siendo hombre; Genoveva, una anciana con alma de muchacha a la que no le afecta el tiempo; el padre Faustino, quien le cambió el nombre al pueblo Guarumo y lo bautizó con el de Padua. Están Sangre Negra, Desquite, Darío Jaramillo, el poeta Diego Fallon y su poema a la luna; personajes dignos de agregar a la gran lista de los personajes de la mejor literatura americana.

Tengo para mí, que en el capítulo diecinueve es donde se destaca la destreza alcanzada por William en el relato. En estas páginas se narra con maestría el asesinato de Santiago, aquí la intensidad dramática que alcanza el ritmo de las palabras es insuperable, hacen pensar que el escritor estaba ahí, que él, quien reprueba tanto a la violencia, fue testigo de ese hecho atroz; me hace recordar a Franz Werfel, amigo de Max Brod, de Kafka y de Gustav Meyrink, quien a pesar de su odio a las guerras, participó en ellas batiéndose en el frente de Rusia y luego declaró: “quiero conquistar mi derecho a maldecir las guerras”, y como él, William Ospina parece decirnos en este libro venturoso: sigo empeñado en la desesperada tarea de que los hombres desaprendan el odio.

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